El poder es algo con lo cual el guerrero se las ve.

El poder es algo con lo cual el guerrero se las ve. Al principio es un asunto increíble, traído a la mala; hasta pensar en el poder es difícil.
Luego, el poder se convierte en cosa seria; uno capaz ni lo tenga, o ni siquiera se dé cuenta cabal de que existe, pero uno sabe que hay algo allí, algo que no se notaba antes. Es en ese entonces que el poder se manifiesta como algo incontrolable que le viene a uno. No me es posible decir cómo viene ni qué es en realidad. No es nada, y sin embargo hace aparecer maravillas delante de tus propios ojos.
Y finalmente, el poder es algo dentro de uno mismo, algo que controla nuestros actos y a la vez obedece nuestro mandato.
El poder es un asunto muy peculiar. No puedo decir con exactitud lo que realmente es. Es un sentimiento que uno tiene sobre ciertas cosas. El poder es personal. Pertenece a uno nada más.
Un cazador de poder lo atrapa y luego lo guarda como su hallazgo personal.
El poder es un asunto muy extraño. Para tenerlo y disponer de él, hay que tener poder por principio de cuentas. Es posible, sin embargo, irlo juntanto poco a poco hasta tener los suficiente para sostenerse en una batalla de poder.
Cazar poder es un asunto muy extraño. No hay manera de planearlo por anticipado. Eso es lo emocionante. Pero de todos modos un guerrero procede como si tuviera un plan, porque confía en su poder personal. Sabe de cierto que lo hará actuar en la forma más apropiada.
El poder no pertenece a nadie. Algunos de nosotros podemos guardarlo, y luego, se le podría dar directamente a otra persona.
Un guerrero es impecable cuando confía en su poder personal, sin importar que sea pequeño o grande.

La tierra

La extensión interminable de tierra que se veía en esa dirección era en verdad majestuosa.
– Graba todo esto en tu memoria – me susurró don Juan al oído -. Este sitio es tuyo. Este cerro es tu lugar, tu querencia; todo cuanto lo que te rodea está bajo tu cuidado. Debes cuidar de todo lo de aquí y todo, a su vez, te cuidará.
Voy a darte toda la tierra que puedes ver, no en una dirección sino en todo tu alrededor.
Se puso de pie y señaló con la mano extendida, girando el cuerpo para cubrir un círculo completo.
Toda esta tierra es tuya. Toda esta tierra, hasta donde puedes ver, es tuya. No para usarla sino para recordarla. Pero este cerro es tuyo para que lo uses el resto de tu vida. Te lo doy porque tú mismo lo hallaste. Es tuyo. Acéptalo.
Cada piedra y guijarro, y planta sobre este cerro, especialmente en la cima, está bajo tu cuidado. Cada gusano que vive aquí es tu amigo. Puedes usarlos y ellos pueden usarte.
Grábate en la memoria cada uno de sus detalles. Éste es el sitio al que vendrás en tu soñar. Éste es el sitio donde te encontrarás con los poderes, donde algún día se te revelarán secretos.

La luz del sol poniente tenía un resplandor intenso, casi cobrizo y todo alrededor parecía untado de un tinte dorado.

-Pero ahora debes enfocar la atención en todo lo que existe encima de este cerro, porque éste es el sitio más importante de tu vida.
Éste es el sitio donde morirás – dijo con voz suave.
Ésta es tu última parada. Morirás aqui, estés donde estés. Cada guerrero tiene un sitio para morir. Un sitio de su predilección, donde eventos poderosos dejaron su huella; un sitio donde ha presenciado maravillas, donde se le han revelado secretos; un sitio donde ha juntado poder personal.
Un guerrero tiene la obligación de regresar a ese sitio de predilección cada vez que absorbe poder, para guardarlo allí. Va allí caminando o bien soñando.
Y por fin, un día que su tiempo en la tierra ha terminado y siente el toque de la muerte en el hombro izquierdo, su espíritu, que siempre está listo, vuela al sitio de su predilección y allí el guerrero baila ante su muerte.
Cada guerrero tiene una forma específica, una determinada postura de poder, que desarrolla a lo largo de su vida. Es una especie de danza. Un movimiento que él hace bajo la influencia de su poder personal.
Si el guerrero moribundo tiene poder limitado, su danza es corta; si su poder es grandioso, su danza es magnífica. Pero ya sea su poder pequeño o magnífico, la muerte debe pararse a presenciar su última parada sobre la tierra. La muerte no puede llevarse al guerrero que cuenta por última vez la labor de su vida, hasta que haya acabado su danza.
Un guerrero no es más que un hombre. Un hombre humilde. No puede cambiar los designios de su muerte. Pero su espíritu impecable, que ha juntado poder tras penalidades enormes, puede ciertamente detener a su muerte por un momento, un momento lo bastante largo para permitirle regocijarse por última vez en el recuerdo de su poder. Podemos decir que ése es un gesto que la muerte tiene con quienes poseen un espíritu impecable.
Y así bailarás ante tu muerte, aquí, en la cima de este cerro, al acabar el día. Y en tu última danza dirás de tu lucha, de las batallas que has ganado y de las que has perdido; dirás de tus alegrías y desconciertos al encontrarte con el poder personal. Tu danza hablará de los secretos y las maravillas que has atesorado. Y tu muerte se sentará aquí a observarte.
El sol poniente brillará sobre tí sin quemar, como lo hizo hoy. El viento será suave y dulce y tu cerro temblará. Al llegar al final de tu danza mirarás el sol, porque nunca volverás a verlo ni despierto ni soñando, y entonces tu muerte apuntará hacia el sur.
Hacia la inmensidad.

Que hace diferente a un árbol de la leña? La vida.

Que hace diferente a un árbol de la leña? La vida.

Una de las leyendas chamánicas mas interesantes fue recogida por el poeta Alejandro Casona en una obra de teatro, y la idea es esta: (paráfrasis mía)

Las personas son como los árboles; se alimentan de la luz del sol y de la savia de la tierra, y los arboles de buena madera no son destruidos por el rayo o la sierra.

Los arboles mueren de pie.

Es por esto que los chamanes, que pasan gran parte de su vida con las piernas cruzadas, en los momentos finales piden que se les levante del piso o su lecho de muerte.

Porque en eso no hay diferencia entre ambos caminos, los chamanes y los naguales, siempre morirán de pie.

Pueden consultarse:

Lo Oculto: Colin Wilson
Cualquier libro que hable acerca del método científico y el método inductivo.
Alejandro Casona: Los arboles mueren de pie
Nota al pie: Usando el vocabulario de Castaneda, algo que resulta obvio después de un análisis, es que lo que Castaneda llama Acechadores son los NAHUALES de la tradición Mexicana, y lo que llama ensoñadores son los CHAMANES tipicos mexicanos o norteamericanos. Resulta muy en contra de la veracidad de Castaneda que los CHAMANES sean los que usan plantas, y los NAHUALES no las usan. Asi que resulta por lo menos inquietante que Don Juan Matus diera importancia a la yerba del diablo y a los hongos, cuando en el México antiguo los que usaban los hongos no tenian nada que ver con los naHuales, si, con H. Es decir, los aspectos Chamánicos que salen en la obra de Castaneda, ya no son solo una diferencia semántica sino abismal. Resulta curioso que sea hacia el final cuando dice que Don Juan era “Chamán o Nagual”, siendo que antes siempre lo llamó como NAGUAL, mientras que por lo mencionado atrás y cualquier investigación mas profunda, resulta obvio que nagual y chamán son diferentes, asi como el acecho y el ensueño lo son.

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Alfonso Orozco – Mayo 1999 (actualizado enero 2004)
ICQ 41907900

Tratando de explicar lo inexplicable:Huellas insolitas de un nagual europeo

Tratando de explicar lo inexplicable:
Huellas insolitas de un nagual europeo
Central America
[Don Rodrigo Caballero, indígena cuicateca de San Juan Teponaxtla, Estado de Oaxaca, México]
Samenvatting

Hago referencia al reportaje periodístico titulado “En Busca de Inexplicables Huellas del Demonio”, de Luis Ramírez Reyes, publicado en la Revista Mundo Esoterico no. 129.

Sintesis de un suceso sobrenatural de hace 147 años, en Europa
Doña Wendy Rodríguez Alanís, rememoró y sintetizó el insólito suceso histórico que ocurriera en Denshire, en el condado de Cornualles, en Inglaterra, cuando el día 8 de febrero de 1855, los aldeanos amanecieron muy alarmados por unas misteriosas huellas de pisadas desconocidas sobre la nieve, que cubrían la distancia de más de 150 kilómetros en línea recta con una regularidad asombrosa, sin respetar los diversos obstáculos, como las pisadas de un raro animal que saltara sobre una sola pata. Noticia que se publicó en el Londen Times, edición del 16 de febrero de ese mismo año. Suceso que no ha sido esclarecido convenientemente hasta la fecha; y trataremos de analizar por teorización y comparación, para sacar una conclusión.
Las teorías son razonamientos especulativos de la lógica, que nos permiten analizar para dar nuestra versión conclutoria y puramente especulativa, como sigue:

Algunos antecedentes referentes a la cultura sobrenatural en Mexico
Las culturas primitivas de América indígena y de Oaxaca, México, cuyos vestigios milenarios de fondo hasta nuestros días subsisten inalterables entre sus partiarcas, no obstante haber soportado el acoso civilizador de 500 años de colonialismo; y esto nos permite analizar racionalmente más que visualizar un fenómeno sobrenatural en Europa de mediados del siglo XIX.
Top Las culturas antiguas, tanto del viejo mundo como de América prehispánica creían y conocían sobre la existencia de un espíritu supremo viviente, creador y rector de la existencia de las diversas especies; quien en el principio de los tiempos creó también multitud de seres espirituales que son nuestro eslavón divino, que tienen permanentemente y hasta la eternidad, la misión de cuidar todas las especies creadas, inclusive la humana; y son los culpables de todos los fenómenos sobrenaturales que se conocen en todas las culturas; además tienen asignados predios terrenales y habitan en las peñas, en los ríos, en los bosques, en las praderas y en las montañas; que por ser entes espirituales su existencia es inmutable, inmortal y eterna; y sus descripciones solo se conocen por las leyendas; mientras que las especies físicas y naturales somos mutables y además mortales. Nos estamos refiriendo al cuerpo y al espíritu humano en su etapa original y primitiva, de la vida nómada en este hermoso Paraíso Terrenal que es nuestra morada.

So’on Dovi: El gran espiritu creador ancestral de la cultura Cuicateca
Al gran espíritu creador cuicateco, se le conoce con el nombre de So’on Dovi: Hombre Rayo o Hombre Trueno en su propia lengua ancestral; que como Zeus y su Olimpo en la antigua Grecia, tiene su casa o morada del trueno llamado Vacu Dovi, situada en la cúspide de una montaña o mogote aledaño a cada pueblo antiguo; que como espíritu supremo y creador tiene potestad de vida y muerte sobre toda la naturaleza viviente. Cuenta además, con otras entidades subordinadas con basto poder sobrenatural, como son: So’on Yicu: Hombre del Monte; So’on Cheve: Hombre dueño de la riqueza, del oro y la plata. Estos dos espíritus vivientes son los que cuidan todo el entorno natural y controlan a los demás espíritus, donde inclusive hay niños pequeños llamados libantros o duendes; pero el segundo de los nombrados es el creador y dador de la riqueza sobrenatural llamado Tumi Cheve: dinero o riqueza mágica; ser que a veces se materializa ya sea espontáneamente o por invocación se aparece en la media noche a personas codiciosas, elegantemente vestido, a veces montado sobre brioso y negro corcél que les ofrece y otorga enormes riquezas materiales; pero siempre a cambio de la vida hipotacada al capricho de dicho ser.

So’on Chenguandá, el gran espiritu del mal entre los Cuicatecos
En la cultura cuicateca, tambien existe So’on Chenguandá: Hombre no bueno (demonio), quien también tiene enorme poder mental y espiritual sobre las personas y sus creencias cotidianas; quien habita en moradas secretas en cuevas muy profundas; y de este manera nace y se desarollael ideal positivo o negativo del Bien y del Mal como filosofía de la vida; de las ciencias, las artes y la cultura.
En materia de culto, la clarividencia, o sea el ver de visiones mientras que uno duerme, es un conocimiento subconsciente, sosbrenatural, oculto, positivo, cotidiano, congénito e infantil de las personas desde que nacen; que forma parte de la antigua y ancestral religión de los sueños; mietras que la videncia, la telepatía y la sugestión son conocimientos conscientes, negativos, teóricos o prácticos que fundamentan la Magia Negra de los brujos. Donde las creencias resultantes conforman el monoteísmo para unos y mitologías politeístas para otros, que tan esplendorosamente nos describen algunos autores poco escrupulosos y creyentes mitómanos. Véase que en la práctica de la espiritualidad, también hay realidades concretas y no solo mitos o fábulas.
Estas formas de conocimientos prácticos o creencias sobre el Bien y el Mal, no son privilegios exclusivos de razas o culturas determinadas, ya que sobre ellos se han fundado desde su orígen todas las religiones del mundo moderno. Inclusive Jesús de Nazareth llamado El Cristo en el Viejo Mundo ha sido el más grande mago, semidios positivo y mutante de la cultura hebrea antigua, que dió su nombre a la civilización del mundo moderno en los últimos dos mil años.

Top El nagualismo y la mutacion aberrante de los espiritus humanos en la antiguedad remota
Por lo que concierne a América prehispánica o Nuevo Mundo, México en los albores de su Historia primitiva, tuvo también a su semidios mutante negativo llamado Quetzalcoatl, más conocido en la Historia como la “Serpiente Emplumada”; el que era mago, sacerdote y guerrero conquistador, que gustaba transformarse en serpiente alada y voladora, para atacar y destruir a sus enemigos.
Pero cuando decimos Serpiente Emplumada: Qué ser debemos imaginar?
Nada menos que la mutación aberrante de un animal demoniaco mitad ave y mitad serpiente, con alas y plumas para volar; lo que nos dá la versión teórica y práctica del histórico nagual americano.
En el aspecto oculto y sobrenatural, los usos y costumbres de los magos mutantes negativos de mutarse y adoptar diversas y caprichosas formas demoniacas y espeluznantes, para asustar e imponer su dominio a sus enemigos o víctimasdurante las noches en el México antiguo, se conoció como nagualismo. Se comprende mejor el tema, teniendo en cuenta que en la antigüedad los brujos o magos sabían desmaterializarse y mutar de forma.
El nagual, se define entonces como la mutación o transformación aberrante y demoniaca física y espiritual de las personas que practicaban la Magia Negra y rendían culto al demonio, que llegó a considerarse como una verdadera plaga prehispánica en las culturas antiguas de América; de quienes existen aterradoras leyendas históricas primitivas, incluso de nagualismo caníval en algunas étnias supervivientes.

La Historia de Oaxaca, del Padre José Antonio Gay, es muy ámplia en sus narraciones referentes a lass diversas culturas autóctonas del Estado; pero muy lacónica sobre este tema; de donde nos vasamos en las diversas narraciones históricas de los pueblos primitivos; donde subsisten recuerdos de sucesos espeluznantes.
Claro que un nagual era una mutación o deformación sobrenatural y demoniaca; que en realidad no era un demonio verdadero, ya que se dá este nombre a los espíritus malignos, que por ser de creación divina son inmortales y eternos; además que todos ellos conviven entrew nosotros en otra dimensión, en el campo y en la vida silvestre; pero ninguno de ellos deja hellas físicas a su paso; mientras que el nagul por ser un ente humano mutado o transformado, su vida y su existencia dimensional son efímeros y además mortales, propios de la vida sedentaria y primitiva. El nagualismo se conoció en todas las culturas del mundo antiguo, que obligó a la Iglesia Católica en sus primeros tiempos a combatirlo, quemando vivas a las brujas y personas con alta fuerza espiritual.
El caso histórico más patético de esta crueldad religiosa, con razón o sin ella, es la Historia de la Princesa de Orleans en Francia más conocida como Juana de Arco; la que fué atormentada y quemada viva, por el simple hecho de manifestar que oía voces de los espíritus; fenómeno conocido como clarividencia y comunicación telepática, que es sobrenatural por excelencia. En su tiempo, el nagualismo o mutación demoniaca sirvió a algunas culturas para someter, dominar y esclavizar, mientras que a otras para evitar ser dominadas.

Top Sobre el nagualismo, inclusive existe una historia de la batalla de exterminio de brujos naguales en la Morada del Trueno de San Juan Teponaxtla, Cuicatlán, Oaxaca, México, solar nativo de este autor; donde el gran espíritu creador con sus propias manos acabó con los brujos de Tierra Verde; batalla que ocurrió a mediados del Siglo XIX, y culminó en el Pozo de Sangre, lugar que existe hasta nuestros días con ese nombre sobre el curso bajo del Río Chiquito, muy cerca de su desembocadura con el Alto Papaloapan o Río Grande.
Tierra Verde es clave histórica cuicateca, del área que corresponde al Sureste, Golfo de México y tierras del Istmo de Tehuantepec en la República Mexicana, donde floreciera la cultura olmeca que llegó a imponer su propia religión de los mutantes. Y fueron los brujos sobrevivientes de aquella batalla los que difundieron la descripción física del ser espiritual supremo llamado So’on Davi, y su enorme poderío sobrenatural como dios guerrero y protector de los desvalidos. Lástima que en nuestro tiempo por la evolución cultural se van perdiendo los datos de los valores espirituales genuinos de la humanidad, que nos arrastran hacia el oscurantismo moderno.

Nuestros diccionarios de la lengua española ignoran el nagualismo
Por su parte, los ciddionarios modernos de la lengua española al menospreciar lo que ellos llaman supercherías, se apartan de la realidad sobrenatural e ignoran la definición teórica y práctica del nagualismo, o lo confunden con el hechicero o brujo, que son aspectos diferentes del esoterismo.

El profundo oscurantismo cultural de nuestro tiempo
En nuestro tiempo, existe en el mundo entero profundo oscurantismo cultural, debido a la imposición inconsciente de los dogmas cargados de misterios inescrutables, que afectan inclusive a las razas del pueblo de Dios con su Biblia y su cristianismo genuino; los que por su ignorancia y fanatismo han caído en un estado de anarquía moral y espiritua, que tiene al mundo postrado de terror y eterna agonía de valores de supervivencia espiritual. En México hasta la Iglesia Católicaopina, que faltan hombres que pongan fin a la deadencia moral (Excelsior 10-VII-02).
Cómo vamos a afirmar, que existen misterios insondables si el gran espíritu llamado Dios en la cultura hebrea, y los demonios conviven con nosotros?
Cómo vamos a afirmar en la enseñanza escolar, que los demonios no existen, si nuestros sacerdotes estudian para exhorcitarlos?

Top Conclusiones definitorias
No sé, si nuestra explicación satisface en lo más elemental a las inquietudes de doña Wendy Rodriguez; en caso contrario sería solo una versión más. Ella que se refirió en concreto a la exposición de un caso de nagualismo europeo, aplicable a las culturas druida-celta y otras, que fueron las primitivas fundadoras del Imperio Británico.
El fenómeno sobenatural de las pisadas de Devonshire no fueron de un demonio verdadero, los que solo existen en espíritu flotante y bullente; ni fueron de un animal desconocido de una sola pata; ni de un ser humano mytilado; sino de una mutación espiritual aberrante, al que llamaremos nagual europeo; multiforme, que podía desmaterializarse a voluntad para pasar desapercibido o incluso deslizarse a través de pequeñas rendijas. Tal vez este nagual tenía alas que no le servían para volar ni correr, sino solo saltar sobre una pata; y su fugáz existencia de unas horas o de un instante durante la media noche, culminó drásticamente al final de su camino y desapareció para siempre sin dejar más huellas; porque su finalidad infrahumana era dejar unas pisadas históricas en el tiempo y el espacio dimensional, como recuerdo de su existencia.
Para comprender mejor el temario de los fenómenos sobrenaturales, recordemos que en el más allá no hay tiempo ni espacio, sino solo una dimensión sublime, divina y etérea, que es conocida en la doctrina cristiana como “el reino de los cielos”, con su infierno anexo; y es también la ilusión espiritual de los sueños, el éxtasis y la revelación. La genuina religión cristiana es la de los sueños; por eso se define como el reino de los cielos.

El nagualismo (variaciones etnopsiquiatricas)

Fuente: http://www.cge.udg.mx/revistaudg/rug30/babel30nagualismo.html

Variaciones etnopsiquiátricas
Sergio Javier Villaseñor Bayardo
El nagualismo
Introducción

El término nahual se traduce como sabiduría mística, la sabiduría de lo secreto y lo recóndito en la naturaleza. Nahua no solamente es sabiduría, sino también engaño, disimulo, prestigio. El verbo nahualtia significa esconderse encubriéndose, disfrazándose, o arrebozándose.

El nagualismo es uno de los conceptos fascinantes de la cosmovisión mesoamericana. La creencia en la transformación de hombre en bestia no es exclusiva de México, aunque la elección del tipo de bestia cambia según el área cultural, basta recordar la licantropía en Europa. Entre los antiguos aztecas la serpiente era el animal favorito de los naguales.

Desde el inicio de la conquista y la evangelización de México, los cronistas se mostraron sorprendidos por esta creencia, que pronto, aun sin quererlo y desde otro punto de vista ­los poderes diabólicos , ellos mismos adoptarían.

En el panteón azteca existen múltiples ejemplos de nagualismo, baste recordar a Tezcatlipoca, divinidad multiforme de la noche, quien todo lo veía y podía tomar diversas apariencias para castigar o espantar a los humanos; a Huitzilopochtli, quien se representa mitad hombre, mitad pájaro, con el nagual de un colibrí; o a Cihuacóatl, la mujer serpiente. De entre los reyes tenemos el caso del encantado Nezahualpilli, que era nigromántico y hechicero.

Durante la colonia se siguieron buscando explicaciones a este fenómeno que tantas inquietudes suscitaba.

Fray Bernardino de Sahagún, en su Historia general de las cosas de la Nueva España, reporta que el que nacía bajo el signo ce-ehécatl si era noble, sería embaidor y se transfiguraría en muchas formas; sería nigromante y sabría todos los géneros de hechicerías y maleficios; y si fuese hombre del pueblo o macehual también sería hechicero y encantador y embaidor, de aquellos que se llaman temacpalitotique seres capaces de encantar el sueño, o de hipnotizar a los habitantes de una casa para asaltarlos ; y si fuese mujer, sería hechicera, de aquellas que se llaman mometzpipinque.

El nagual, según la personalidad que utilizara, podía realizar funciones diferentes: como médico, curaba; como tlaciuhqui desencadenaba la lluvia; como teciutlazqui o “granicero”, desviaba de los sembradíos granizos y heladas; como tlacatecólotl era peligrosamente maléfico, se transformaba en búho o mochuelo y en otras fieras, en tan insólita forma, provocaba males y enfermedades. Otras personalidades del nagual eran las de teyolocuanes y tlachihuianes, los que obraban con hechizos contra el corazón y la vida de los hombres.

López Austin, en su trabajo “40 clases de magos”, explica cómo los tlacatecólotl invertían los sentimientos de las personas o manipulaban los elementos atmosféricos en contra de sus enemigos y que las tlahuipuchtli eran las brujas que volaban y chupaban la sangre de los niños.

El nagual sólo tenía poder de metamorfosis durante las horas nocturnas; si en la forma de animal era capturado y en tal situación mantenido hasta la aurora, entonces moría. Las acciones ejercidas sobre el animal en que se transfigura el nagual se reflejaban en el propio cuerpo del hechicero. Ruiz de Alarcón brinda algunos ejemplos de naguales golpeados bajo su forma de animal y de cómo luego los sujetos fueron encontrados heridos o lastimados.

Todo lo que los evangelizadores consideraron como relativo a la magia, a la hechicería o a la idolatría encontraba un terreno fértil en el imaginario de la época. De las Casas pensaba que todas aquellas transformaciones no eran verdaderas, pero que los infieles o los que no tenían fortaleza en su fe podían ser engañados por el demonio, quien les hacía creer en las apariencias.

Características del nagual

1. Su gestación es insólita.

2. Nace bajo el signo ce-quiahuitl (uno-lluvia) o ce-ehécatl (uno-viento).

3. Es sacerdote del Dios de la lluvia.

4. Adquiere gran sabiduría mágica. Es conocedor del lugar de los muertos y del cielo.

5. Se transporta al tlalocan, sitio de la abundancia del agua.

6. Regula la precipitación pluvial y con ello la obtención de buenas o malas cosechas.

7. Exige el sacrificio de sangre, símbolo de la lluvia.

8. Se transforma en fiera: jaguar, perro, guajolote o mujer fantasma.

9. Castiga a los remisos o innovadores con hambres, enfermedad y muerte.

10. Sufre en su persona las acciones ejercidas sobre su forma animal.

11. La transformación del hombre en animal puede ser ocasionada por el acto de comer los alimentos que hayan sido tocados por un nagual.

Material y métodos

Este trabajo forma parte de una investigación etnopsiquiátrica más amplia, realizada en las comunidades nahuas del Alto Balsas del municipio de Tepecoacuilco de Trujano en el estado de Guerrero, en particular en la población de Xalitla, comunidad de 1 434 habitantes (inegi 1990).

La base de esta investigación cualitativa fue el trabajo de campo, la etnografía y la observación participante.

Durante nueve meses de trabajo de campo efectuado de manera discontinua entre 1996 y 1997 se realizaron 184 entrevistas con profundidad. Para elegir a los informantes se utilizaron estrategias de muestreo deliberado o intencional, como la de “bola de nieve”, que permite aprovechar las redes sociales establecidas para llegar a los informantes clave.

Las características de la población estudiada no permitieron la aplicación de entrevistas estructuradas. La mayor parte de éstas fueron grabadas, el resto se anotó en el diario de campo. Aquí sólo transcribiré algunos datos de las entrevistas referentes al nagualismo.

Los relatos

En Ahuehuepan, poblado del Alto Balsas, encontré el caso de un médico indígena conocido por ser un nagual capaz de sobar para curar a los enfermos, pero que a la vez podía “echar mal” en el aire, es decir, lanzar sortilegios a la persona que él deseara, sin siquiera tocarla.

En Xalitla, la señora C mencionó rápidamente a varios naguales-tecolotes. Cuando notó mi interés por saber los nombres de éstos, se dio cuenta de su error y ya no quiso repetirlos. Sin embargo, comentó que “entre los naguales se conocen bien y si ellos quieren acabar con uno, pueden matar su animalito [el doble de uno] y ahí queda muerto el individuo”. Convencida de que eso no se puede curar con nada, agregó: “Luego se ve que al muerto le aparecen mordidas y moretones, sin que hubiera motivo, pero es que resiente los golpes que le dan a su brujito […] a los naguales no les gusta que les preguntes del tema, te pueden aborrecer por eso”.

Los brujos así nacen, con el don del animal, si se enferman lo tienen que sobar dos naguales más. El nagual es aire, es una doble persona. Bonatesta Adán el que murió era nagual, sabía sobar y te movía el corazón al sobarte.

Brujos dondequiera hay, a los naguales así los manda Dios, o Satanás. Eso viene del cielo, hay buenos y malos, es su destino, si toman, gritan.

Algunos tienen el don de ver al nagual.

No sé si ése es el curandero nagual, porque nagual yo siento que son de esos que tienen animal.

Yo digo pues que se levantan de noche, como no sé, como yo no soy bruja no sé si así hacen, no sé cómo pues. P’os la gente luego dice […] &#161ay! Yo, me espantaron, yo lo vi en perro, ese no sirve pues, no sirve, yo lo vi marrano hasta lo va arrastrando lazo, no es bueno perro, no es bueno marrano, es me aborrece ese persona, luego lo vas a oír así.

Dice lo espantaron iba en la bestia, pero coyotes hasta lo tienden sus colas, pero lloran coyotes dice, y no lo dejaron que pase.

Ese era pues su nagual, el burro […] Sí, un burro sin cabeza. Era un nagual chingón. Te digo ahora ya no se dejan ver, ahora ya se esconden, no pero ya nomás dicen, vas a oír que fulano está enfermo lo espantaron anoche y ahora ya.

¿La cihuateyuga es nagual? También, sí, naguali.

Algunos naguales se juntan para matar a otro, le hacen un tecorral y lo atrapan. Todo depende de qué animalito tenga uno, si uno es un animal pequeño, de uña, y lo ataca un tigre o un león pues no se puede defender.

Una lucha contra los naguales

Una vez que fui a curar a un señor a […] en el camino de regreso a Iguala, unos señores ofrecieron llevarme en una camioneta, pero percibí que no tenían buenas intenciones y me negué a irme con ellos, preferí seguir a pie.

Entre la maleza que bordea el camino noté que algo se ocultaba, era un leonzote que me obstruyó el paso, entonces le hablé, le pedí que me dejara seguir mi camino, que yo no andaba haciendo nada malo; el león me dejó pasar, se quedó quieto, pero después apareció otro león de entre las ramas, que me empujó, me caí, me di cuenta que se trataba de una emboscada, me quité mis huaraches y mi sombrero y decidí enfrentarme a ellos.

Reconocí quiénes eran y los llamé por su nombre: “Tú eres Marcelino… y tú eres tal”, les dije.

El león sólo sacudía la cabeza sin decidirse a atacarme, me di cuenta que también había un lobo, también lo reconocí, había también varios perros más, no importa saber quiénes eran, en total eran 28 animales que me acosaban.

Después de enfrentarlos, de hacer algunas maniobras logré escaparme y llegué hasta la casa de una señora que me conocía. Esos animales que me atacaron eran enemigos del señor que yo había curado y estaban molestos conmigo por haberlo aliviado. En la casa de esa señora me permitieron descansar en una hamaca, comenzó a dolerme el estómago y la cabeza, pensé que sería bueno que me diera diarrea, pues sólo así no se me pegaría la enfermedad que traían esos animales. Estaba descansando en la hamaca y se presentó, cerca de la casa, un lobo aullando, lo espanté y se alejó, entonces me fui a recostar en una de las habitaciones de la casa, después me sentí muy mal y le pedí a la señora de la casa que llamara a un señor del pueblo, que tenía camioneta, para que me llevara a mi casa, en Xalitla.

En el camino a Xalitla pedí bajarme unos momentos p’os me dio pa’bajo, pero ya no me pude subir porque me desmayé, después me llevaron a mi casa y al llegar me escondí en un cuarto de la casa de mi hijo por casi dos semanas, me sentía muy enfermo.

Luego vi, azorado, que llegaron a la casa dos gatos agarrados de la mano y parados como la gente, era un gato negro y uno blanco, entonces agarré mi huarache, le escupí en la suela y se lo lancé a los gatos, sólo le pegué al gato negro, ¡maté! el gato blanco se quiso escapar pero mi perro lo atrapó y lo mató.

Después de sentir que no me mejoraba, decidí esconderme unos minutos, me metí en la pileta de agua pa’que no me vieran los que traían la enfermedad. Gracias a eso, me curé.

El nagualismo en la actualidad

La fama del nagual aún perdura; existen pobladores indígenas contemporáneos que llevan la misma denominación.

Según Nash, en la comunidad de Amatenango de la zona tzeltal-tzotzil de la región montañosa de Chiapas, el nagual es considerado una fuente de poder. El nagual puede ser un animal doméstico común, como un perro, caballo o un toro, pero también un animal salvaje. El que posee un nagual puede, con tal forma, conversar con otros naguales. En la práctica médica es la fuente del poder curativo y los médicos deben tener por lo menos uno.

Este poder se tiene de nacimiento y para saber qué animal es el que uno tiene como nagual hay que esperar una revelación en sueños. Este conocimiento no necesariamente se da a conocer a la comunidad.

Los hombres con nagual pueden volverse malos; entonces son considerados como brujos que usan sus virtudes curativas para dañar o enfermar y son capaces de comerse el alma de los demás.

El calendario adivinatorio azteca ya casi no se conoce ni se utiliza; sin embargo, todas las personas que entrevisté concuerdan en que no es posible convertirse en nagual por voluntad propia; se necesita haber nacido así. Además, consideran que esta capacidad se puede heredar y que los naguales entre ellos pueden reconocerse fácilmente, aliarse o enemistarse a muerte.

Otra característica importante de los naguales de hoy es que así como fácilmente pueden hacer el mal, también pueden aliviar y curar a aquellos que solicitan sus servicios por haber sufrido algún daño ocasionado por la brujería de alguna persona envidiosa o de otro nagual.

Nash señala que todos los curanderos son naguales, pero algunos no son conocidos por la comunidad y que el poseer uno no necesariamente significa que una persona sea brujo o que practique la brujería. El nagual, en su apariencia animal, también puede conversar con otros para curar a algún enfermo.

Todas las funciones referentes a la lluvia, al agua y a las cosechas conservan su vigencia aunque con un sentido religioso matizado por la imposición del catolicismo, es decir, se oculta a las deidades prehispánicas o se les habla de manera críptica.

Las metamorfosis nocturnas que puede realizar el nagual, así como el reflejo inmediato en la persona de las heridas infligidas en su apariencia animal, constituyen una creencia inquebrantable.

Leal no sólo considera que el nagual puede transformarse en una bestia, sino que puede elegir el tipo de animal que desea utilizar. Aranda, en la región de la Huasteca hidalguense, relata casos actuales de naguales que incluso pueden transformarse en insectos.

Resultados y conclusiones

Estos ejemplos ilustran la vigencia del nagualismo en mesoamérica. Es pertinente insistir en la multiplicidad de funciones del nagual, que así como puede despertar grandes temores, también prodiga protección y alivio.

Bibliografía

Aguirre Beltrán, G. Obra antropológica viii. Medicina y magia. El proceso de aculturación en la medicina colonial. UV-/INI/GEV/FCE, 1992.

Anzures y Bolanos, M. C. “Medicinas tradicionales y antropología”, Anales de Antropología, vol. XV, IIA/UNAM, 1978, pp. 131-164.

Casas, B. de las. Apologética historia de las indias. Nueva biblioteca de autores españoles. Historiadores de Indias, tomo I. Madrid: Serrano y Sanz, 1909.

Duverger, C. L’origine des Aztèques. París, Editions du Seuil, 1983.

Leal, L. “La licantropía entre los antiguos mexicanos”, América Indígena, vol. XX, núm. 2, abril, 1960, pp. 111-119.

López Austin, A. “Cuarenta clases de magos en el mundo náhuatl”, ECN, vol. VII, México, 1967, pp. 87-117.

______ “Cuerpo humano e ideología”, en Las concepciones de los antiguos nahuas, vol. 1, pp. 197-262.

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Olmos, de Fr. A. Tratado de hechicerías y sortilegios (1553). México: edición preparada por Georges Baudot, 1990.

Ruiz de Alarcón, H. Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que oy viuen entre los Indios naturales desta Nueua España (1629). Museo Nacional de México, t. VI. México, 1892, pp. 123-223. México: Ediciones Fuente Cultural, 1953.

Sahagún, B. de. Historia general de las cosas de la Nueva España. México: Porrúa, 1975.

Serna, J. Manual de ministros de indios para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas (1656). Edición Francisco del Paso y Troncoso. México: Ediciones Fuente Cultural, 1953.

Villaseñor Bayardo, S. J. “Vers une ethnopsychiatrie mexicaine: la médecine traditionnelle dans une communauté nahua du Guerrero”. Presses Universitaires du Septentrion, 2000.

Villaseñor Bayardo, S. J. y C. Chávez Alvarado. “La vigueur du nagualismo chez les Aztèques d&#180aujourd&#180hui”, Annales Médico-Psychologiques, 1998, pp. 260-263.

Castaneda se encuentra con Jodorowsky

Castaneda se encuentra con Jodorowsky
Por Danio Monti
traducción por José González Riquelme

Yo soy el que envió los extractos del libro de Cocagnac al Nagualist hace unos años. El renovado interés en el tema me anima a buscar tiempo para contribuir a la lista con alguna información nueva.

Hay mucha información sobre Pachita en el libro Psicomagia. Una terapia pánica, de Alejandro Jodorowsky. (La primera edición en español tiene fecha de 1995) (*). Tengo la edición italiana, que por coincidencia tiene el mismo título que la versión española. No sé si se ha publicado en inglés.

Alejandro Jodorowski es un director de cine conocido mundialmente, realizador de “El topo”, “La montaña sagrada”, y unos cuantos títulos más. Pero, durante varios años, fue ayudante de Pachita durante sus sesiones curativas. No puedo informar de todo lo que hay en el libro sobre Pachita, porque son muchas páginas, y merece la pena leer el libro.

Sin embargo, el libro cuenta también un encuentro de Jodorowsky con Castaneda; [N. del T.: el traductor utiliza la sección completa del encuentro tal como se publicó en la edición española del libro]:

[Págs. 105-109] . . .Pachita aliviaba efectivamente a la mayoría de los que iban a verla. Por eso quise observarla y aprender de ella…

Pero situándote en una lógica un poco diferente: a diferencia de un Castaneda que, después de recibir el mensaje de don Juan se convierte él mismo en chamán, tú no pretendes ser brujo. Tú te contentas con asimilar ciertos principios universales para transportarlos a una actuación no mágica sino «psicomágica»…

Sí, porque yo no procedía de una cultura llamada «primitiva». En mi opinión, salvo excepciones —no me pronuncio sobre el caso de Castaneda, a quien conocí en México en aquella época—, no puedes convertirte en chamán o brujo si no has nacido en un contexto primitivo. Con la mejor voluntad y la mayor amplitud de criterio del mundo, no se deshace uno tan fácilmente de todo su bagaje occidental y racional.

Castaneda es un personaje inaprensible al que pocos pueden ufanarse de haber visto. ¿En qué circunstancias lo conociste?

En aquel entonces, en los años setenta, yo era muy conocido en ciertos medios, gracias a mi película El topo, que para muchos era una especie de referencia en materia de cine mágico. Castaneda había visto El topo dos veces, y le había gustado. Yo me encontraba en México en un restaurante en el que sirven unos filetes espléndidos y se bebe buen vino. Iba acompañado de una actriz mexicana que reconoció en el local a una amiga que estaba con un señor. Castaneda —que no era otro el señor—, al enterarse de quien era yo, envió a su amiga a nuestra mesa. La mujer me preguntó si quería conocer a Castaneda. «Desde luego —respondí—, ¡Soy un gran admirador suyo!» Ella dijo que él vendría a sentarse a mi mesa, pero yo insistí en ir a la suya.

Una coincidencia novelesca…

¡La vida es novelesca! Propuse a Castaneda ir a su casa, pero él quiso venir a mi hotel. Éramos como dos chinos, rivalizando en cumplidos. Él no paraba de darme preferencia, y yo hacía otro tanto, por supuesto…

¿Y no dudaste de si realmente estabas en presencia de Castaneda?

Ni un instante. Más adelante, en Estados Unidos se publicó un libro en el que aparece un retrato suyo, un dibujo. Y es el retrato del hombre al que conocí.

¿Cuál fue tu primera impresión?

En México es fácil determinar la clase social a la que pertenece un hombre sólo con verle el físico. Castaneda tiene aspecto de camarero.

¿ . . . ?

Sí; tiene aspecto de hombre del pueblo; no es grueso, pero sí fornido, con el pelo crespo y la nariz un poco achatada: un mexicano de las clases populares. Pero, en cuanto abre la boca, se transforma en príncipe; detrás de cada palabra suya se percibe una gran cultura.

¿Da impresión de sabiduría?

Más que sabiduría, de simpatía. En seguida nos hicimos amigos. Vestía con sencillez y estaba despachando un buen filete, regado con Beaujolais… No se parecía a don Juan sino al Castaneda que se manifiesta en los libros. Yo volvía a encontrarme con su tono, con su voz, por así decirlo…

Según tú, ¿sus libros narran hechos reales o son ficción?

Me es difícil pronunciarme. Mi impresión es que se funda sobre una experiencia real a partir de la cual elabora e introduce conceptos extraídos de la literatura esotérica universal. En sus libros encuentras el zen, las Upanishads, los tarots, el trabajo sobre los sueños… Una cosa es segura: que recorre realmente México para hacer sus investigaciones.

¿Crees en la existencia de don Juan?

No; creo que este personaje es un invento genial de Castaneda, que desde luego, ha conocido a varios brujos yaquis.

¿Cómo se desarrolló vuestra conversación en la habitación del hotel?

En primer lugar, llamó para avisarme de que llegaría con cinco minutos de adelanto. Me conmovió tanta delicadeza. Luego, cuando llegó, le dije: «No sé si eres un loco, un genio, un granuja o si dices la verdad.» Él me aseguró que no decía más que la verdad, y a renglón seguido me contó una historia increíble, de cómo don Juan, con una simple palmada en la espalda, lo había proyectado a cuarenta kilómetros de distancia… porque se había dejado distraer por una mujer que pasaba por allí… También me habló de la vida sexual de don Juan, que era capaz de eyacular quince veces seguidas. Por otra parte, me parece que al propio Castaneda le gustan mucho las mujeres. Me preguntó si no podríamos hacer una película los dos juntos. Hollywood le había ofrecido mucho dinero, pero él no quería que don Juan fuera Anthony Quinn… Entonces le empezó la diarrea, con mucho dolor de estómago, algo que, me dijo, no le ocurría nunca. También yo sentía fuertes dolores, en el hígado y en la pierna derecha. Era extraño que nos vinieran aquellos dolores cuando empezábamos a plantearnos un proyecto… El dolor hacía que nos arrastráramos por la habitación. Llamé a un taxi y lo acompañé al hotel. Después fui a hacerme operar por Pachita. Había instado a Castaneda a que fuera a conocer a aquella mujer excepcional, pero no compareció. Tuve que guardar cama durante tres días. Una vez restablecido, lo llamé al hotel, pero ya se había marchado. No he vuelto a verlo, la vida nos separó. Un guerrero no deja huella.

Es decir, que te parece a la vez un tramposo y una persona muy interesante…

Me contó sus historias de don Juan con tanta convicción… Yo estoy acostumbrado al teatro, a los actores, y no me pareció que mintiera. ¿Quizá esté loco y sea un genio?

Según tú, ¿cuál ha sido la aportación de Castaneda?

Su aportación ha sido inmensa: él creó una fuente de conocimiento diferente, la fuente sudamericana. Hizo revivir el concepto del guerrero espiritual… Volvió a poner de actualidad el trabajo sobre el sueño despierto. Sin duda, ha publicado demasiado, pero los editores norteamericanos hacer firmar contratos por una decena de libros… Y siempre, a pesar de todo, siempre tiene algo nuevo que decir, sus libros revelan muchas cosas olvidadas. De manera que, verdad o mentira, poco importa. Si es trampa, es una trampa sagrada…

————-

Por casualidad, algún tiempo después de leer el libro de Jodorowsky, tuve la oportunidad de hablar con el propio Jodorowsky sobre su interés por el trabajo de Castaneda. Le dije que me parecía que la obra de Castaneda había influido mucho en sus películas. Estuvo de acuerdo, pero agregó que sin duda en el mismo grado en que sus películas influyeron en Castaneda al escribir sus libros. Recordó entonces su encuentro con Castaneda, en términos muy similares a los descritos más arriba. También me dijo que Federico Fellini, que hasta casi el final de su vida sintió la necesidad de hacer una película inspirada en los libros de Castaneda, se había puesto en contacto con él. Fellini estaba convencido de que sólo Jodorowsky era la persona adecuada para escribir el guión de esa película.

Aparte de esto, Jodorowsky también es conocido como autor de libros de comics. Su trabajo más importante en este campo es el Ciclo del Incal, hecho en colaboración con el artista de comics más grande de Europa, Moebius.

Es interesante advertir que también Moebius está relacionado en cierto modo con la obra de Castaneda. De hecho, afirma que parte se su más reciente producción de comics los hace mientras está en un estado de ‘ensueño’. Esto nos parece plausible al verlos: algunos de sus dibujos son muy etéreos, como si estuvieran suspendidos en un extraño encantamiento. Para los que estén interesados, Dark Horse publica en Estado Unidos los comics de Moebius.

(*) N. del T.: Psicomagia. Una terapia pánica, por Alejandro Jodorowsky y Gilles Farcet, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1995, 189 páginas; traducida del francés por Ana Mª de la Fuente, título original: Psicomagie / Approches d’une thérapie panique. Esta edición está agotada y no ha vuelto a publicarse otra.

Sobre castaneda y el titulo de una publicacion de budismo zen

Punto de Encaje

sobre Carlos Castaneda y el nombre de esta publicación

Un alumno de Castaneda me preguntó si el título de esta publicación, Punto de Encaje, había sido elegido para burlarse de Castaneda o con otra intención. Es verdad, ¿por qué utilizar una expresión que pertenece a otra tradición, a otra enseñanza que no es el Zen, para titular nuestro diario? ¿No sería una manera de acechar a los brujos, de seducir a las brujas…?

En la enseñanza de Buda se distinguen dos corrientes: la corriente “Hinayana” -en sánscrito, pequeño vehículo- que favorece el desarrollo personal mediante un comportamiento riguroso y un poco ascético para salvarse uno mismo y realizar el despertar, escapando así de la enfermedad, de la vejez y de la muerte; y la corriente “Mahayana”, que significa gran vehículo, en donde se desea, por el contrario, salvar a todas las existencias, aunque uno deba atravesar último la puerta de la libertad. Sin embargo ¿cómo separar estas dos tendencias, estos dos aspectos, que fueron -ambos- enseñados por el Buda Shakyamuni? Fue lo que me expresó muy claramente uno de mis maestros, Rempo Niwa Zenji, cuando yo critiqué el Budismo Hinayana. “No conoce usted el Budismo Hinayana”, me dijo en esa ocasión.

De todos modos el aspecto “desarrollo personal”, que personalmente conozco muy poco en el Budismo, me parece expresado de una manera sumamente original y atrayente en la obra de Carlos Castaneda, y budista o no, el contenido de sus libros me hizo profundamente feliz y me llenó de afecto por su autor. Por eso elegí “Punto de Encaje” como título de mi diario, pues expresa un poco nuestra enseñanza zen; por simpatía, por amistad y respeto hacia ese viejo maestro Don Juan, que, por su magia, hizo reflexionar y soñar a toda una generación de gringos. Tal fue la razón por la que elegí dicho título.

No sé si este diario va a durar mucho más. De todas maneras, quise que sea un medio de expresión gratis -mágico, ¿no?- que permita comunicar una cultura profunda y seria. Y entonces, ¿cómo no soñar en asociarme con gente valiosa y de gran pureza -si es que existen- para tratar de dar a los hombres una parte de verdadera humanidad y algunas raíces bien profundas e intentar, así, alinearnos en un mismo punto?

Les propongo entonces, si es que les interesa, comparar dos extractos que tratan aproximadamente el mismo tema, en este caso, el punto de encaje. La enseñanza de Don Juan, por un lado, y la del sexto patriarca zen chino, por el otro, que expresan con respecto al silencio interior y a detener el diálogo -o monólogo- interno, algunas similitudes evidentes:

Extracto del libro “Fuego Interior”, de Carlos Castaneda:

“..Insistió muchas veces que es el diálogo interno lo que mantiene fijo el punto de encaje en su posición original.

-“Una vez que se logra el silencio, todo es posible” – dijo.

Castaneda, su alumno, le respondió: “Soy consciente de que, en general, he dejado de hablar conmigo mismo, pero no sé cómo lo logré…”.

El maestro responde: “Explicarlo es la sencillez misma. Lo quisiste, y, en consecuencia instituiste un nuevo intento, un nuevo comando, y, con el tiempo, lo que sólo era tu propio comando se volvió el comando del Águila; mostrándonos como el nudo ha sido hecho, nos enseña también a deshacerlo.” Y Don Juan concluye: “Es uno de los descubrimientos más extraordinarios de los nuevos videntes, el hecho de que nuestro comando pueda volverse el comando del Águila.”

En otros términos, que nuestro comando individual pueda volverse visceral, universal. “El diálogo interior se interrumpe como ha comenzado, por un acto de la voluntad”, dice Don Juan.

Cuando leemos esto parece muy simple. Quisimos anclar la realidad mediante nuestro diálogo interno y alcanza con querer desanclarla mediante el silencio interior. Y ya está. Pero como hablamos de magia, de voluntad, de querer, debemos pensar, antes que nada, en el querer extraordinario y la magia fabulosa que cada uno de nosotros tuvo que desplegar para nacer en este mundo, en la hazaña que cada uno tuvo que realizar para fijarse en la realidad. ¿Qué fue lo que motivó tal proeza? Este querer nacer, este querer vivir, esta necesidad de confort, de la razón , esta necesidad de lo limitado, de la felicidad, del amor, la familia, su cuerpo, el tiempo. Un instante, un solo instante suspendido en la eternidad, de razonable seguridad. ¡Qué fabulosa magia!

Y ahora me dicen que los burgueses de Los Ángeles, pagan doscientos dólares para que les muevan el punto de encaje. ¿Cómo creerlo? No hay un solo ser humano que quiera desmoronar, y menos aún por la voluntad, lo que con tanto talento fijo: la realidad. El problema es que muy a menudo uno se aburre en esta realidad. Entonces, nos gustaría cambiarla, o por lo menos, introducirle algunas correcciones. Por ejemplo, permanecer joven sin cirugía estética, ser una bruja llena de poderes y aterrorizar a los machos, imaginarse un disneyworld para uno solito… y tantos deseos espirituales egoístas, pero ¡tan legítimos! Escapar de la muerte y de la disolución del ego, y perpetuar su conciencia individual durante mucho tiempo. Incluso desdoblarse y poder amar a dos personas al mismo tiempo, volar sin alas delta para asombrar a sus vecinos. O, simplemente, sentir el efecto de las drogas más fabulosas sin sanción penal alguna… El mundo está hambriento de sueños, y es normal.

Entonces, soñemos juntos que el mundo entero se despierta al hecho de que todo esto no es más que un sueño; y vigilemos que este sueño no se transforme en pesadilla. O bien, aprendamos a atravesar la pesadilla. Acabo de encontrar la definición del Zen: aprender a atravesar la pesadilla. Para eso, Zazen es la actitud más fuerte. Entonces la gente me preguntará, porque quieren pruebas, resultados visibles, probables: “Maestro, ¿ ha logrado usted atravesar su pesadilla?” Yo les respondo: cuando lo halla logrado, se van a enterar, porque ustedes mismos son mi pesadilla. Todo este mundo es mi pesadilla, porque yo practico el Mahayana, el gran vehículo: pacificar todas las existencias para que la pesadilla cese, tal es la vía de Buda.

He aquí la enseñanza del sexto patriarca zen chino (Houei Neng, Eno en Japonés; vivió entre los años 638 y 713 de nuestra era), con respecto al punto de encaje y al silencio interior:

“Desde siempre, amigos míos, nuestro método ha hecho del “no-pensar” su principio, del “sin-apariencia” su cuerpo, y del “sin-fijación” su fundamento. El adepto del “sin-apariencias”, estando en el seno mismo de las apariencias, está desapegado de las apariencias. Quien practica el “no-pensamiento” no piensa aunque este pensando. En lo que se refiere a “sin-fijación”, es la esencia propia del hombre. Los pensamientos corren sin parar: uno pasó, otro está pasando, uno llega… se encadenan sin detenerse nunca; pero si, durante un solo instante, esta cadena se corta, vuestro cuerpo absoluto se aleja inmediatamente de vuestro cuerpo de carne, y en la sucesión de instantes ulteriores, ningún pensamiento puede ya fijarse en el más mínimo fenómeno. Pues si uno para su pensamiento durante un solo instante, todos los pensamientos se detienen y somos libres de toda atadura. Así, sin fundarnos en nada, fundamos nuestro método. Amigos míos, “sin-apariencia” consiste en desapegarse de todas las apariencias exteriores.”

La “new age” de Buenos Aires me va a preguntar: “Sí, pero ¿para qué sirve?”

Cuando el maestro Kodo Sawaki respondió a mi propio maestro, Taisen Deshimaru, “no sirve para nada”, éste último sólo tuvo una pasión en su vida y esto hasta su último suspiro: practicar zazen. Y el maestro Keizan dice, a propósito de la experiencia de zazen: “Alto como una montaña, profundo como el océano, sin mostrar los picos ni las profundidades insondables, invisible, brillando, sin pensar. La fuente es clara en su manifestación silenciosa, nuestro cuerpo se manifiesta abarcando cielo y tierra, el agua pura no tiene ni derecho ni revés, el espacio nunca tendrá interior y exterior. ¿Cómo puede existir el objeto o el conocimiento? Esto ha estado siempre con nosotros pero sin tener nombre nunca. Aquellos que realizan este conocimiento y esta visión tienen un arte sutil, apacible e impecable llamado zazen, que es el estado de absorción, la fe de todos los estados de concentración.”

En otros términos, esto significa que zazen se vuelve el Águila misma.

Kosen Thibaut
12 de marzo de 1996 – La Habana, Cuba

VIAJE A UN SHABONO

VIAJE A UN SHABONO
traducción por José González Riquelme

Publicado en Anthropology Newsletter. (Asociación Antropológica Americana). Diciembre 1983, págs. 2,7.

Shabono ha sido descrito por un crítico (Kendall, 1982) como un antro-romance, por otro (Vesper, 1982) como una “versión moderna de la novela colonial británica,” y Picchi, en las páginas del American Anthropologist (1983:674), como bien escrito, pero con un enfoque narcisista. Nuestro comentario no pretende sumarse a las evaluaciones de este libro. Los abajo firmantes formábamos el antiguo comité de evaluación de esta estudiante que estuvo matriculada en la escuela universitaria de graduados, y que ahora se ha convertido en autora; creemos que es nuestra obligación proporcionar alguna información sobre las serias objeciones planteadas por Holmes (AA 1983:664), que encuentra extraordinarias afinidades de este libro con un informe publicado anteriormente de la vida con los Yanoáma por Helena Valero (1971). Cuando se publicó Shabono por primera vez, este comité manifestó su preocupación privadamente a un notable erudito sobre los Yanomama. Desde entonces han surgido tres situaciones que nos obligan a hacer ahora esta declaración pública. La primera es el comentario de Holmes; la segunda es el hecho de que la prensa ha informado que Florinda Donner, la autora de Shabono, está actualmente siguiendo estudios en la Universidad de California, Los Angeles (Japenga 1983), y la tercera es la cronología presentada del viaje a los Yanomama, que parece mostrar que tuvo lugar mientras Donner era estudiante bajo nuestra supervisión.

Factores legales y confidenciales limitan lo que el comité puede informar. Por ejemplo, no podemos revelar el nombre con el que Donner se matriculó en la Universidad de California. Por comodidad nos referiremos a ella como Donner.

Debemos señalar en primer lugar que la publicación de Shabono tuvo lugar cuatro años después de que Donner interrumpiera sus estudios avanzados [realizados por graduados], y que no ha habido ninguna relación formal entre esta estudiante y su comité desde el otoño de 1977. Incluso, cuando se publicó este libro en 1982, este comité ni siquiera sabía que su autora era una ex-estudiante nuestra. La relación se estableció gracias a un crítico que, enterándose por los editores que Donner había estado en la Universidad de California en Los Angeles, pudo finalmente localizar al presidente del comité (publicado en Vesperi 1982). Al enterarse ahora de que su identidad de estudiante había sido descubierta, Donner telefoneó al presidente y reconoció que había cambiado su nombre y había escrito el libro.

En resumen, todo lo que podemos revelar sobre la carrera de graduado de Donner es el informe histórico. Entró en el departamento de antropología como graduada en 1972. Fue propuesta a la candidatura doctoral en Abril de 1976. Solicitó un permiso de ausencia para 1977-78 que le fue concedido, no volviendo nunca a inscribirse después de este tiempo. Hay que señalar que verdaderamente Donner estaba en muy buena posición académica cuando se fue.

El comité de graduación de Donner aprobó su propuesta de disertación, que era para estudiar las prácticas curativas en Curiepe, en la región costera de Venezuela, de las cuales informó después. Quizá sea pertinente señalar que el expediente de la graduada indicaba que hizo anteriormente otra propuesta de investigación, en la primavera de 1973, para un estudio sobre curanderos en Tucipata, descrito como un centro urbano en el río Orinoco, en Venezuela. La propuesta indicaba que ella ya había hecho una visita a este pueblo.

Todo el tiempo que Donner estuvo bajo nuestra supervisión, no informó nunca a este comité de ninguna visita prolongada, de ninguna investigación o contacto alguno con los Yanomama. Encontramos desconcertante que no nos hubiera mencionado este, indudablemente, apasionante viaje y sus experiencias traumáticas con aquella gente. Por lo tanto este comité lamenta ser incapaz de proporcionar información alguna sobre esta experiencia de campo. Habría sido muy útil si Donner hubiera sido más precisa sobre cuándo exactamente se realizó este viaje. En Shabono no hay fechas en absoluto. Solamente después de la publicación del libro se dieron algunas fechas a periodistas de la prensa local. Estas fechas han dejado a este comité aún más confundido. Según Vesperi (1982) la cronología se dio como 1976-77. Según Japenga (1983) la fecha se extendió a “hace unos 10 años”. Esto implica que el periodo fue 1974-75, o quizás 1975-76, lo que querría decir que fue anterior a su viaje de investigación a la costa. Es posible que nunca lo sepamos con seguridad, pues de la útil entrevista con Japenga (1983) sacamos que “Donner dijo que dejó de llevar la cuenta de los años cuando vivió con Ritimi, Tutemi y Texoma, sus amigos Yanomama, que nunca tuvieron necesidad de contar más allá de tres”.

Holmes observa que por “coincidencia” Carlos Castaneda honró la cubierta de las tapas del libro con sus comentarios. Para mayor coincidencia, y como un aficionado de la saga de don Juan no podría dejar de notar, se le dedica un capítulo entero del sexto libro de Castaneda (1981) a una cierta bruja de nombre Florinda. Esta señora enseñó a Castaneda el arte del “acecho”. Aludiendo a los acechadores ella dijo: “Puesto que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera” (Castaneda 1981:284). Quizás haya algo de verdad en esto.

D.R. Price-Williams
R.B. Edgerton
L.L. Langness
Universidad de California, Los Angeles

REFERENCIAS CITADAS

– Castaneda, Carlos. 1981. El Don del Águila. Madrid: Gaia Ediciones.
– Holmes, Rebecca. 1983. “Shabono: ¿Escándalo o magnífica ciencia social?” American Anthropologist, 85: 664-667.
– Japenga, Ann. 1983. “La saga de un cruce cultural”. Los Angeles Times. 11 de Septiembre.
– Kendall, Elaine. 1982. “Examen de Shabono por Florinda Donner”. Los Angeles Times. 9 de Mayo.
– Picchi, Debra. 1983. “Examen de Shabono por Florinda Donner”. American Anthopologist. 86: 674-675.
– Valero, Helena: contado a Ettore Biocca. 1971. Yanoáma: la historia de una chica blanca raptada por los indios del Amazonas. New York: E.P. Dutton.
– Vesperi, Maria D. 1982. “El misterio nubla el aire en el relato de una vida con los indios”. St. Petersburg Times. (Florida), 25 de Abril.

Castaneda, Margaret Runyan. Un viaje mágico con Carlos Castaneda. Millenia Press

Castaneda, Margaret Runyan. Un viaje mágico con Carlos Castaneda. Millenia Press (1977).

Crítica del libro por Sandy McIntosh
traducción por José González Riquelme

Un Viaje Mágico con Carlos Castaneda de Margaret Runyan Castaneda (N. del T.: Publicado en España por Editorial Obelisco, Barcelona, 1999) es un material valioso, pero también un libro difícil por varias razones. Parece haber sido compuesto con notas escritas en distintos momentos. Estas notas parecen, alternativamente, confirmar o negar la validez de don Juan y del resto de la empresa de Castaneda, lo cual contribuye a presentar un punto de vista inestable que desconcierta al lector. Por ser la esposa de un matrimonio antiguo y, según leemos, habiendo sido menospreciada repetidamente por Carlos, es razonable esperar que Margaret tenga un cierto interés personal en el tema. Sin embargo, al no definir nunca su posición, no sabemos cómo tomar su historia. De todas maneras, ciertos elementos de la historia nos presentan un aspecto de Castaneda que probablemente no podamos ver en ningún otro sitio. Según Margaret, Castaneda tenía como norma inventar su historia personal mucho antes de “encontrarse” con don Juan y pregonar el “Camino del Guerrero”, el cual, esencialmente, consiste de una amalgama de ideas convincentes procedentes de varias fuentes y de dudosos hábitos personales que trató de disfrazar de virtudes. El carácter de estas virtudes es, según un comentario de Calixto, engañoso, egoísta, centrado en sí mismo, narcisista, con ambición de poder, distante, frío, no comunicativo, arrogante, “despiadado”, y autoengañado. El Carlos de Margaret de los años 50 y principios de los 60 es un joven inmigrante pobretón pero ambicioso, con grandes inclinaciones artísticas, y muy sensible sobre su diminuta estatura física, pero con mucha seguridad en su habilidad para cautivar y manipular a las mujeres con mentiras grandiosas sobre su supuesto pasado heroico y sobre su presente misterioso y fascinante.

Castaneda, el hábil manipulador, se muestra como tal en una de las historias de Margaret sobre el Carlos de la época anterior a “don Juan”. Según Margaret, una vez cuando Carlos era estudiante en Los Angeles Community College le dijo que una chica rubia y bonita, que asistía a una de sus clases, se había entusiasmado con él y lo perseguía adonde quiera que fuera. Carlos dijo que la chica le había dicho que quería darle un regalo de Navidad. Esto molestó a Margaret, por supuesto, pues nunca se sentía segura de los fluctuantes afectos de Carlos. Después, cuando los dos iban en el coche de Carlos, un Chevrolet del 54, por Los Ángeles, él se volvió de repente y señaló vagamente hacia la acera.

“—¡Allí! —agitó su dedo en el aire—. ¡Aquella es la chica de la que te hablé! Esa es la chica que quería hacerme un regalo.

—¿Dónde? ¿Dónde está? —me di la vuelta en mi asiento. Había docenas de personas en el centro de la ciudad, docenas de rubias jóvenes—. No la veo. ¿Cuál es? No la veo.”

Carlos estaba silencioso. Finalmente, Margaret le preguntó el nombre de la chica. Carlos lo pensó rápidamente y contestó que su nombre era “Sue Childress”. Algún tiempo más tarde confesó que se había inventado el nombre de la chica. Le había dado el nombre de pila de la madre de Carlos, y el apellido de soltera de la madre de Margaret, Childress.

Pero Margaret no estaba segura de que ni siquiera ahora estaba diciendo la verdad. Gracias a los medios de que disponía como empleada de una compañía telefónica, Margaret buscó a todos los Childress en la zona, encontrando finalmente una guía telefónica con una Childress llamada Sue. Decidió llamar a esta Sue Childress y averiguar si era o no la persona de la que Carlos le había hablado. Sue Childress negó conocer a alguien con la descripción de Castaneda, pero de todas maneras accedió a reunirse con Margaret y Carlos en un restaurante.

Cuando Margaret le cuenta a Carlos lo que ha hecho, Carlos se mostró divertido.

“—Oh, ya sabes, no hay ninguna Sue Childress —dijo—. Mira, simplemente me inventé el nombre.

Me miró con aquellos traviesos ojos negros…

—Me lo he inventado todo —dijo—, era mentira. Puedes entenderlo, ¿no?”

Margaret estaba resuelta a seguir adelante con su descubrimiento, pero Carlos ya no la escuchaba. De repente se había quedado absorto. Ella lo cuenta así:

“Estaba de pie, en el centro de la habitación, con los brazos y las piernas muy rígidos. Era así como se ponía cuando estaba excitado. Cerró los ojos y, por un momento, comprendió. Yo había creado a Sue Childress, o para ser más precisos, había dispuesto los eventos de un modo tan radical que le había permitido aparecer en nuestra vida. Y lo había hecho todo con aquella insistencia mía, aquella determinación de acero para hacer que las cosas se convirtieran en realidad… Él se imaginaba un personaje, me lo decía, y yo le entregaba a cambio un ser humano real. Claro está que lo que aquí estaba operando era la propia lógica extraña de Carlos, y yo no la comprendía.”

Carlos se sienta entonces en un sofá, agarra un cuaderno y se pone a esbozar un retrato de Sue Childress.

“—No es una mujer baja, pongamos 1,70. Es rubia, pero tiene los ojos oscuros y una cara preciosa, ¿ves? —dijo mostrándome un esbozo en blanco y negro del aspecto que debería tener Sue.”

Cuando Margaret se reune con la Sue Childress real en un restaurante a media luz, parecía exactamente como Carlos la había descrito.

Mientras que Margaret se otorga el mérito de este milagro (“aquella determinación de acero para hacer que las cosas se convirtieran en realidad”), es probable que Castaneda se quedara petrificado pensando en aquella extraña conjetura, no maravillado por los poderes de su esposa sino por su propia presunción.

Con el paso del tiempo, se hizo evidente para Margaret que Carlos confiaba cada vez más en su poder para aparentar —intentar— que las cosas ocurrieran. En realidad, algo que podemos llamar vivir de ilusiones parecía haberse convertido en su modus vivendi. Algunos años más tarde, después de que Margaret y Carlos llevaran separados mucho tiempo, la invitó a Nueva York, en donde se encontraba trabajando con su corrector de estilo, Michael Korda, en un nuevo manuscrito. Margaret supuso que el propósito de su invitación era el mismo que tenía ella: buscar una reconciliación final en su relación. Pero lo que Castaneda tenía en la cabeza no era, al parecer, la reconciliación. Durante el fin de semana se dedicó unas veces a ignorarla y otras a intimidarla. Aunque le dio un cheque con una gran cantidad para el hijo de Margaret, C.J., su comportamiento fue tan malo que Margaret terminó por llamarlo, con desprecio, ‘Napoleón’ cuando dejaron el hotel. Algunos meses más tarde, después de que Castaneda recibiera la notificación de la demanda de divorcio, llamó a Margaret para preguntarle porque había presentado la demanda. Le recordó su indignante comportamiento con ella en aquel fin de semana en Nueva York. Carlos se quedó en silencio durante un rato, y después con mucha calma le explicó que no había sido él quien se había comportado tan mal en Nueva York. No había estado en Nueva York durante ese fin de semana. Él era ahora un brujo, le explicó, y a los brujos les ocurren cosas inexplicables. En este caso, el desagradable Carlos debe haber sido su doble.

Hay una patética tristeza en la historia de Margaret que probablemente tenga su origen en las grandiosas promesas de amor de Castaneda, y su habitual incapacidad para mantenerlas —en conjunción con la firme creencia de Margaret en el significado místico de su vida con él. Su historia termina con un encuentro con Carlos en el aparcamiento de un restaurante. Ahora, Carlos se encuentra rodeado por sus guardianes femeninos, que impiden que Margaret se aproxime. Finalmente, consigue acercarse a él. Ella le da una copia del libro recientemente publicado El arte de ensoñar y le pide que se lo dedique. Él la besa en la mejilla, pero se niega a firmar el libro. “Oh, tengo las manos muy cansadas”, le dice. Y esta es la última vez que lo ve.

Copyright © 1999, Sandy McIntosh

Howard Y. Lee: Profesor de Artes Marciales de Castaneda.

Howard Y. Lee: Profesor de Artes Marciales de Castaneda.
Por Daniel Lawton
traducción por José González Riquelme

Traté durante algún tiempo a Howard, incluso nos hicimos amigos.

Era agradable estar cerca de él debido a su energía. Me hacía sentirme bien de verdad. No tenía la misma visión del mundo que Carlos. Veía energía, pero por entonces decía que no era exactamente visual. Decía que había bandas de energía ahí fuera, tal como las había descrito Carlos, y que no todas eran beneficiosas para los humanos. Él había logrado sintonizar con una que era beneficiosa, y estaba interesado en enseñar a otros a sintonizar con ella.

Por entonces yo todavía andaba interesado en las artes marciales, y le dije a Howard que era un lástima que hubiera dejado de enseñarlas, porque había muy pocos profesores auténticos de artes marciales por ahí. Howard dijo que había llegado a la conclusión de que no tenía sentido enseñarlas.

Howard dijo que había aprendido a manejar la energía haciendo artes marciales y acupuntura. Llegó un momento en que se dio cuenta que ya no necesitaba agujas, que podía estimular la energía simplemente apuntando con los dedos.

Su filosofía por entonces era que viviría 150 años, y que entonces la gente escucharía sus consejos sobre la energía. Intenté dar publicidad a Howard a través de la revista Magical Blend, pero Howard no estaba interesado. Dijo que primero tenía que terminar un libro que estaba escribiendo, y que después podría dedicarse a eso. Howard tenía un sentido del destino muy desarrollado, creo que era cosa de la energía que manejaba.

Su actitud sobre el ego era distinta a la de Carlos. Howard no tenía miedo de mostrar su fotografía en lo que escribía, o promover su nombre por razones comerciales. Mi punto de vista es que su visión de la energía estaba más próxima a la visión yóguica. Estaba tan saturado por la energía que utilizaba que todo lo demás no importaba mucho. En consecuencia, era de modales suaves al mismo tiempo que autoritarios.

Howard decía que después de la muerte la atención se disipa lentamente, durando unos 500 años antes de desaparecer. En esto coincidía con las manifestaciones del nagual.

Carlos fue a ver a Howard por primera vez hace unos 25 años, porque una de las mujeres de su grupo, que ahora ya no está con él, se fijó en el sitio. Ella no solía acabar las cosas, pero Carlos la acompañó para inscribirla, y terminó convirtiéndose él mismo en estudiante, por un periodo de 10 o 15 años. Las brujas también practicaban a veces. Howard no supo quien era Carlos durante mucho tiempo, pero Carlos un día le preguntó si podía dedicarle El Fuego interno. Howard dijo que no lo creyó hasta que vio el libro.

Según una persona que no voy a nombrar, Carlos le habló a la vieja Florinda de Howard (por entonces ella aún andaba por aquí), diciéndole que hablaba igual que don Juan. La vieja Florinda lo tomó como un augurio, diciéndole que tenía que hacer cualquier cosa que Howard quisiera. Algunas veces Howard llevaba puesto algo que Carlos le regaló, que perteneció al viejo Nagual. Yo lo he visto, de manera que puedo verificar la historia.

Carlos manifestó su decepción por intentar atraer a Howard a su grupo sin éxito. Alquilaron un local cerca del taller de Howard, esperando que reanudara sus clases de artes marciales, y quizás seducirlo para que se uniera a ellos, pero no funcionó.

Howard dijo bien claro que no pensaba que ensoñar fuera bueno. La mayor parte de su negocio funcionaba con gente que practicaba las técnicas de Carlos, y decía que siempre estaba reparando daños energéticos. Personalmente creo que le llegaban montones de bichos raros quejándose, las sobras de los que querían trabajar con Carlos, y no se les brindaba la oportunidad, así que se resignaban con Howard. Sus lamentaciones sobre “sus grandes trastornos energéticos” o “los horrores que ensoñaban” eran simplemente alardes de lo avanzados que estaban. Esto le dio a Howard una falsa impresión de lo que estaba ocurriendo.

Howard solía curar a miembros del grupo de Castaneda, y Carlos dijo que Howard le había salvado la vida un par de veces. Howard me contó que una vez vio a una de las mujeres del grupo de Carlos corriendo desnuda por la calle y gritando, mientras Carlos y alguien más corrían tras ella tratando de alcanzarla.

Howard practicó artes marciales con el famoso Marshall Ho, que se hizo famoso, sobre todo, por meterse en el rollo de Hollywood, y también por ser redactor colaborador de una importante revista de karate propiedad de Larry Flint. Carlos decía que solían hacer películas caseras de artes marciales, y que él siempre terminaba haciendo de camarero mexicano.

Envié un amigo que hacía yoga a Howard. Y comenzó a asistir regularmente a sus clases. Yo había practicado yoga con este amigo, que creyó que me había vuelto loco por dejar a Howard e irme con Carlos. Como resultado, siempre estaba oyendo censuras de Carlos por parte de Howard, y sin lugar a dudas, Howard siempre recibía censuras por parte de Carlos. En definitiva, había un vivo espíritu de competición entre Howard y Carlos; no sé en que medida esto afectaba a Howard, pues saqué una impresión errónea con las interacciones de mi amigo.

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