Historia de los Hombres

Historia de los Hombres

El Segundo Pueblo o los Hijos Menores de llúvatar (Quenya Atani, Sindarin Edain). Los Elfos también los llamaron Hildor, los Seguidores; Apanónar, los Nacidos Después; Engwar, los Enfermizos; Fírimar, los Mortales; así como los Usurpadores, los Forasteros, los Inescrutables, los Malditos, los de Mano Torpe, los Temerosos de la Noche y los Hijos del Sol. En la Tierra Media, ser un “Hombre” significaba algo así como pertenecer a una especie menor o, al menos, sospechosa; por ello no era de extrañar que seres como los Hobbits o Drúedain también fueran Hom- bres. A través del Rey Thingol sabemos lo que un elegante Elfo de la Primera Edad opinaba de los Hombres:”¡ Hombres desdichados, hijos de pequeños señores y reyes de corta vida!” No hubiera aceptado a alguien así ni entre sus mozos de cuadra. Sólo los Hombres de los Tres Pueblos de los Edain (Bëor, Haleth y Hador) que primero llegaron a Beleriand por Ered Luin eran medianamente reconocidos; todos los demás, y sobre todo si eran de piel oscura, nariz chata o piernas curvas, eran sospechosos de estar aliados con Morgoth, incluso de haber sido criados por él como los Orcos.

En la Primera Edad, los Edain prestaron buenos servicios a los Reyes Élficos en las guerras contra Morgoth; y como recompensa se les otorgó como sede la gran Isla de Númenor, casi a la vista de Eressëa y Aman. Los Númenoreanos o Dúnedain eran, según la opinión de los Elfos (o la suya propia), la especie más noble de los Hombres, porque eran los que más habían aprendido de los Elfos e incluso estaban emparentados con ellos a través de la unión de los Dos Linajes. Eran más altos, hermosos, inteligentes y longevos que todos los demás Hombres. Sin embargo no podían negar su parentesco racial con los pueblos de Gondor, Eriador y Rhovanion. Como los Dúnedain tampoco eran muy numerosos ni prolíficos para poblar ellos solos la Tierra Media, empezaron a haber razas mezcladas. Con los que solían estar enemistados eran los pueblos salvajes del sur y del este, en su mayoría de piel oscura, así como los Dunlendinos.

Los Elfos y los Hombres de la Primera y Segunda Edad reflexionaban muchos sobre la diferencia de sus destinos. A causa de estas diferencias y unas explicaciones que no los satisfacían se produjo la catástrofe de Númenor. Según el mito de la creación de los Elfos, la muerte de los Hombres era un “hado” de llúvatar por el que habían de ser envidiados; pero ningún Hombre lo veía así.

Frente a los Elfos, los Hombres como “Hijos del Sol” eran la raza más activa. En la Tercera Edad, los Elfos que no abandonaron definitivamente la Tierra Media se retiraron a las regiones limítrofes. La Cuarta Edad pertenecía por completo al Reino de los Hombres, aunque pronto tampoco habría lugar suficiente para los Hobbits y los Enanos.

Dúnedain

Los dúnedain descienden de los Edain que se establecieron en el reino insular de Númenor durante la Segunda Edad. Sus antepasados númenóreanos fueron los que colonizaron y conquistaron gran parte de la Tierra Media. Cuando se hundió la Isla del Oeste durante la Caída de Númenor, en el año 3319 de la Segunda Edad, sobrevivieron dos grupos: los Númenóreanos Negros y los Fieles Dúnedain. Estos establecieron en Arnor y Gondor, los Reinos en el Exilio. Como todos sus hermanos, tienen trazas de sangre élfica y maia. Hoy en día son un pueblo errante.

Rohirrim

Sindarin “los Señores de los Caballos”: el nombre corriente en Gondor para nombrar a los moradores de Rohan. Ellos mismos se llamaban Eorlingas (“Hijos de Eorl”) y sus enemigos, los Dunlendinos, los denominaban Forgoil (“Cabeza de Paja”). Eran los descendientes de los Éothéod y estaban lejanamente emparentados con los Dúnedain.Vivian en pequeñas aldeas dispersas por todo el país y se dedicaban ante todo a la cría de caballos, además de las otras actividades rurales. La mayoría de los Rohirrim eran altos, rubios y de ojos azules; no entendían demasiado de las artes, oficios y ciencias que se cultivaban en Gondor. Sus caballos eran considerados los mejores de toda la Tierra Media; incluso los negros caballos de los jinetes Negros habían sido robados de Rohan.Temibles eran los Éoreds (escuadrones) de su caballería, que se lanzaban al combate con feroces cánticos en versos rimados. (Sin embargo, las armas procedían normalmente de los herreros de Gondor.)

Los Rohirrim más nobles dominaban el Oestron. Entre ellos empleaban un lenguaje antiguo que estaba vinculado al Adûnaico (y con el idioma de los Hobbits). Esto se indica en la traducción con las palabras y nombres en Inglés Antiguo.

Dunlendinos

Así es como llamaban los Rohirrim a los habitantes de Dunland (en inglés antiguo “Tierra de las Colinas”), una región con algunas arboledas en el sudoeste de las Montañas Nubladas. No sabemos qué nombre se habían puesto ellos mismos, pero seguro que era otro, porque “Dunlendinos” era un insulto con el que los Rohirrim se burlaban de los anteriores habitantes de la parte occidental de Calenardhon, los expulsados de las regiones al este del Isen. Eran Dunlendinos sólo porque habían encontrado provisionalmente refugio en aquella región. Por lo demás esperaban reconquistar los territorios en los que habían vivido antes o, al menos, vengarse de los ladrones de sus tierras a base de incursiones hostiles.

Como no eran numerosos, tenían que esperar la ocasión en que Rohan fuera atacada al mismo tiempo por otro enemigo. Cualquier añado les parecía bien, incluso los Orcos, a los que no les unía ni una relación de parentesco ni una de amistad. Descendían de las antiguas razas de Hombres que los Númenóreanos habían echado de Enedwaith y Minhiriath cuando empezaron a talar los bosques a ambos lados del Agua Gris. En la época de la Guerra del Anillo eran un pueblo de pastores y cazadores, tercos y muy poco influenciados por la civilización de los Reinos Dúnedain, con grandes cuerpos y fuertes de constitución, pero el color de su piel era amarillento y sus cabellos negros, por lo que las razas más nobles los miraban con despecho. Los Hombres de las tierras de Bree y de los valles meridionales de las Montañas Blancas estaban emparentados con ellos. Hablaban el Oestron medianamente, pero seguían manteniéndose fieles a su lengua, que los Rohirrirn no entendían.

En los ataques a Rohan, los Dunlendinos casi siempre llegaban a la región por los Vados del Isen y, algunas veces, por la fortaleza de Angrenost. Allí, la pequeña guarnición Gondor se había mezclado con los Dunlendinos y les concedían paso y apoyo secreto. En el año 2758 TE. estuvieron muy cerca de la victoria. Sitiaron al Rey Helm Manomartillo en Cuernavilla y conquistaron Edoras.Wulf, que los conducía, se proclamó rey, pero un año más tarde fue vencido y muerto por Fréalaf, sobrino de Helm. En la guerra entre Isengard y Rohan, Saruman no tuvo que esforzarse mucho para obtener el apoyo de los Dunlendinos. Mostraron ser valientes luchadores, pero inferiores a los Rohirrim en armamento y disciplina. La relación entre los dos pueblos no mejoró con la derrota de los Dunlendinos en la Batalla de Cuernavilla.

Corsarios

Los corsarios son descendientes de los rebeldes dúnedain que huyeron de Gondor tras la Lucha entre Parientes de los años 1432-1447 de la Tercera Edad. La mayoría se establecieron en Umbar en el año 1447 de la Tercera Edad y comenzaron una larga lucha por el poder contra los más fuertes haradrim y númenóreanos negros. Desde entonces, el cruce limitado con los habitantes originales ha dado lugar a un grupo étnico distinto, aunque sus raíces dúnedain siguen siendo fuertes. Desean reclamar Gondor como suyo.

Beórnidas

Llamados también Beijabar o Bajaebgahar, este grupo disperso de hombres de gran tamaño tiene un origen confuso. Son una raza nórdica relacionada con los Hombres de los Bosques, los Hombres del Lago y los Hombres de Valle en Rhovanion, aunque aparentemente se distanciaron en tiempos pretéritos, probablemente antes de las migraciones de los nórdicos fuera de Eriador. Son pocos en número, y algunos los distinguen como un clan más que como un pueblo en sí. Sin embargo, culturalmente, y también físicamente hasta cierto punto, son únicos.

  Númenoreáno Negro 

El término Númenóreano Negro (S. ‘Mornúmenedain”) se emplea para identificar a los hombres de raza dúnadan que descienden de los colonos y conquistadores númenóreanos “Infieles” que llegaron a la Tierra Media a mediados y finales de la Segunda Edad. Estos Infieles habían roto con los elfos y los valar que les legaron el reino insular de Númenor a comienzos de la Segunda Edad, y muchos adoraban a sus propios ídolos y rendían homenaje al Señor Oscuro Sauron. Poco a poco, los Infieles tomaron el poder en Númenor y sus colonias, la mayor de las cuales se centraba alrededor de los Puertos de Umbar. Cuando Eru destruyó Númenor en el año 3319 de la Segunda Edad, muchos Infieles sobrevivieron en sus refugios de la Tierra Media.

Por ello, los númenóreanos negros son muy parecidos en sus rasgos físicos y culturales a los dúnedain. Tras siglos de desarrollo por separado han tenido lugar algunos cambios, pero ambos grupos han intentado permanecer relativamente puros y fieles a sus orígenes.

Drúedain

(También llamados Woses) Sólo su alegre risa, que contagiaba a todos, ofrecía la seguridad de que no eran Orcos. Por lo demás no tenían buen aspecto; con una estatura que casi no alcanzaba los cuatro pies, tenían un cuerpo muy fuerte y desarrollado, rostros hinchados, narices chatas, ojos negros como el carbón y amplias bocas. No gozaban de muy buena fama entre sus vecinos. Corría la voz de que eran expertos en todo tipo de hechizos y disparaban por la espalda con flechas envenenadas. Los Rohirrim consideraban a los Drúedain unos “Salvajes” (Wasa) y, en ocasiones, los acosaban como a animales.

Ellos mismos se llamaban Drúg o Drûchu, lo que en Sindarin se tradujo por Drû (plural Drúath o Drúin). Como en ocasiones podía resultar fácil olvidar que eran Hombres (Edain), sus amigos insistían en que se les llamara Drúedaín. En la Primera Edad habían cruzado ya el Anduin y entrado en el Oeste donde se establecieron en las Montañas Blancas. Una parte de ellos continuó hacia Beleriand y se unió a los Haladin (con los que no estaban emparentados) en Brethil. En todo caso, siempre mantuvieron una identidad propia. Siguieron utilizando su propia lengua y no mostraron interés en aprender el arte de la escritura. Desconfiaban de las casas de piedra y de todos los que vivían en ellas; tardaron mucho en cambiar sus herramientas de piedra de fuego por unas metálicas. Al mismo tiempo eran muy hábiles para esculpir figuras en madera y piedra; algunas parecían tener vida, mientras que el aspecto de otras infundía auténtico terror. Estos “Hombres Púkel” que seguramente servían para ahuyentar a los enemigos, eran los que vio Merry en el camino al Sagrario. Los Drúedain podían permanecer sentados, inmóviles, durante días y casi no se les distinguía de sus imágenes de piedra.

En el curso de la Segunda Edad habían sido expulsados de los valles por los pueblos de Gondor. Durante la Guerra del Anillo, ya sólo algunas pocas familias vivían en zonas de difícil acceso como el Bosque Drúadan y Drúwaith laur. Allí estaban protegidos de los todos los enemigos, se movían por el bosque como por su casa, podían seguir un rastro con la nariz y conocían las propiedades de todas las plantas y hierbas. Además parecían tener visiones proféticas.

Nunca habían servido a Morgoth o Sauron y odiaban a los Orcos con tanta rabia que algunos sabios creyeron en la existencia de un juramento de venganza entre pueblos que anteriormente debieron de estar emparentados.

Haradrim

Este es un nombre genérico que sirve para describir a los pueblos que habitan los grandes territorios áridos y semiáridos al sur de Harondor y Mordor, la tierra llamada Harad. Al ser una tierra abrupta y descuidada, la mayor parte de la población reside en las costas, junto a los ríos y en las bahías; sin embargo, en Harad la auténtica zona desértica es pequeña y hay grupos esparcidos que vagan o se establecen por toda la región. A los haradrim (S. ‘Hombres del sur’) se les llama también ‘sureños’ o ‘haradwaith’ (un término que se usa también para identificar su tierra).

Eriadorianos

Esta es una etiqueta genérica utilizada para identificar al pueblo rural de Eriador, los hombres comunes que habitan en las tierras que antaño comprendían el reino de Arnor. Los eriadorianos tienen algo de sangre dunlendina, nórdica y dúnadan. Se parecen bastante a los habitantes rurales de Gondor, aunque los gondorianos rurales se parecen algo a los haradrim.

Variags

Los variags viven en la región de Khand, una meseta semidesértica que se encuentra al sureste de Mordor. Son una raza con identidad propia, pero a menudo se les confunde con los haradrim del Lejano Harad. En realidad, tienen con ellos tanto que ver como con los hombres del este. Brutales y seminómadas, han sido influenciados durante largo tiempo por Mordor y las guerras constantes con sus vecinos.

Lossoth

Sindarin “Horda de las Nieves”: los Hombres de la Nieve que moraban en el Cabo de Forochel al noroeste de la Bahía de Forochel. Eran un resto de los Forodwaith, un pequeño pueblo que desde la Primera Edad se acostumbró a vivir en el crudo frío del Desierto del Norte. “Los Lossoth habitan en la nieve y se dice que son capaces de correr sobre el hielo con huesos sujetos a los pies y que tienen carros sin ruedas.” Con ellos se refugió el rey Arvedui tras su derrota en la Guerra contra Angmar. Construyeron chozas de nieve para el Rey y sus pocos acompañantes y les dieron de comer, aunque no les sobraban los alimentos. No supieron qué hacer con las piedras preciosas que Arvedui les ofreció como indemnización, aunque sí aceptaron el Anillo de Barahir, porque les prometió canjearlo más adelante por cosas que pudieran utizar. Cuando llegó el barco Élfico para recoger a Arvedui, le advirtieron que no subiese a ese “Monstruo Marino”. Podían oler los peligros en el aire. Creían que en invierno el Rey Brujo tenía poder sobre el hielo y el deshielo.

Orientales

Los Hombres que llegaron a Beleriand en la Primera Edad, aunque después de los Tres Pueblos de los Edain, pertenecían a una raza sospechosa: “eran de escasa talla y corpulentos, de brazos largos y fuertes, de piel cetrina o amarillenta, y de cabellos oscuros al igual que los Ojos”. Los Edain evitaban el contacto con ellos. Maedhros, que tomó los Pueblos de Ulfang y Brór a su servicio, fue traicionado por los hijos de Ulfang en la Nirnaeth Arnoediad. Los hijos de Brór siguieron fieles a su lado y murieron por la causa de los Noldor. No todos los Orientales estaban aliados con Mordor; ni todos los que le servían le eran absolutamente leales. Con su ayuda querían conquistar para sí mismos las ricas tierras de Beleriand y tuvieron una gran decepción: les cedió la fría región de Hithlum donde siempre aullaba el viento, nada más. No se ha encontrado ninguna información sobre lo que fue del Pueblo de Brór ni lo que sucedió con los Edain que regresaron de Estolad al este o marcharon al sur. Cuando los Númenóreanos volvieron a la Tierra Media en la Segunda Edad, se encontraron con razas de Hombres, algunas extrañas y otras claramente emparentadas con ellos, Los hombres de Rhovanion asumieron con más facilidad la civilización de los Dúnedain y, desde el reinado de Eldacar en Gondor, fueron considerados casi como iguales por los nobles de descendencia Númenóreana. La migración de este a oeste continuó en la Tercera Edad. No se sabe cuales fueron los motivos reales. (Se supone que Sauron dominaba a su antojo en el Este e instigaba sin parar a las tribus salvajes contra el odiado Reino de Gondor) En Gondor sólo se llamaban “Orientales” a los que procedían de Rhún, es decir, de los territorios geográficamente desconocidos más allá del río Carnen y del Mar de Rhún. Estos pueblos, muy heterogéneos, solían ser belicosos y poco civilizados, pero estaban más cercanamente emparentados con los hombres de Gondor que las razas de Khand y de Harad. Se reproducían muy rápidamente, mientras que los países al Oeste del Anduin sufrían una despoblación crónica. De los momentos más peligrosos para Gondor fueron las avanzadas de los Aurigas y los Balchoth. Los Orientales que lucharon por Sauron en la Guerra del Anillo eran pequeños hombres barbudos con hachas. Mostraron ser muy fuertes y valerosos, y no imploraron clemencia a la hora de la derrota. El Rey Elessar aún tuvo que sostener alguna que otra lucha con ellos en la Cuarta Edad.

Historia de los Enanos

Historia de los Enanos

En una gran estancia bajo las montañas de la Tierra Media, Aulë, el Herrero de los Valar, dio forma a los Siete Padres de los enanos durante las Edades de la Oscuridad, cuando Melkor y sus siervos malvados de Utumno y Angband dominaban toda la Tierra Media. Por ello Aulë hizo a los enanos fuertes y resistentes, inmunes al frío y al calor, y más recios que las razas que surgieron después de ellos. Aulë conocía la gran maldad de Melkor, y por eso hizo a los enanos tenaces, indomables y persistentes en el esfuerzo y el trabajo. Eran valientes en el combate y su voluntad y orgullo no podían doblegarse.

El pueblo de Durin se convirtió en un pueblo errante, sin hogar, pero en el año 1999 el hijo de Náin, Thráin, fundó el Reino bajo la Montaña, en Erebor. Durante un tiempo Thráin y algunos de los enanos de Moria prosperaron, porque Erebor era rico en metales y piedras preciosas, pero el hijo de Thráin, Thorin, abandonó el lugar y en el año 2210 se marchó a las Montañas Grises, donde se decía que ya vivían la mayor parte de los antiguos habitantes de Moria. Aquí Thorin fue aceptado como rey y con su Anillo de Poder consiguió que su pueblo volviera a crecer y prosperar. Tras Thorin gobernó su hijo Gróin, después Óin y Náin II, y las Montañas Grises se hicieron famosas por el oro de los enanos. Y ocurrió que durante el reinado del hijo de Náin II, Dáin, llegaron del Desierto del Norte muchos dragones del frío. Estos dragones codiciaban la riqueza de los enanos y venían en son de guerra y mataron a los enanos y los expulsaron de las Montañas Grises. En el año 2590 el heredero de Dáin I, Thrór, llevó a parte de los supervivientes de las Montañas Grises de vuelta al Reino bajo la Montaña en Erebor, mientras que ese mismo año, su hermano, Grór, llevaba a los que quedaban a las Colinas de Hierro. Y de nuevo, durante un tiempo, todos prosperaron porque había mucho comercio entre los enanos, los hombres de Valle y Esgaroth y los elfos del Bosque Negro.

Pero para el pueblo de Durin la paz fue breve, porque en 2770, durante el largo reinado de Thrór, el mayor dragón de la Tercera Edad, el dragón alado de fuego llamado Smaug el Dorado, llegó a Erebor. Nadie podía hacer frente a esta fiera. Mató como quiso, arrasó Valle y expulsó a los enanos de la Montaña. Smaug permaneció allí durante dos siglos, como Señor de la Montaña Solitaria.
 
Una vez más los enanos habían sido expulsados de sus hogares. Algunos se retiraron a las Colinas de Hierro en busca de refugio, pero otros supervivientes siguieron al rey Thrór y a su hijo, Thráin II, y nieto, Thórin II, en grupos errantes.

En esta época, Thrór murió a manos de los orcos de Moria y su cuerpo fue mutilado y su cabeza cortada fue entregada a su pueblo. Todas las Casas de los enanos se reunieron y decidieron declarar la terrible y sangrienta Guerra de los Enanos y los Orcos. Duró siete largos años y por todas las regiones occidentales el ejército enano limpió cada cueva de orcos y aniquiló a las bandas orcas, hasta que al final llegó a la Puerta Oriental de Moria en el año 2799. Aquí se libró la Batalla de Azanulbizar. En esa batalla los orcos del norte fueron casi totalmente exterminados por los enanos. Pero los enanos encontraron poca alegría en esta victoria, porque la mitad de sus guerreros perecieron. Los enanos regresaron a sus reinos llenos de tristeza. El nieto de Grór, Dáin Pie de Hierro, volvió a gobernar en las Colinas de Hierro, mientras que Thráin II con su hijo Thorin II (ahora llamado Escudo de Roble) se dirigían al oeste, a las Montañas Azules, y fundaban allí un humilde reino. Pero Thráin II no reinó mucho tiempo, porque durante un viaje fue capturado por Sauron cerca del Bosque Negro y encerrado en Dol Guldur. Le fue arrebatado el último de los Anillos de los enanos y fue torturado hasta morir. Thorin Escudo de Roble se puso en contacto con el mago Gandalf en el año 2941 e inmediatamente se pusieron de acuerdo en el plan de una gran aventura, que es narrada por el hobbit Bilbo Bolsón en el “Libro Rojo de la Frontera del Oeste”. Este mismo hobbit y doce enanos acompañaron a Thorin en su misión para recuperar su reino. Los doce eran: Fíli, Kíli, Dori, Ori, Nori, Óin, Glóin, Balin, Dwalin, Bifur, Bofur y Bombur.

Tal y como se cuenta en la historia del hobbit, Thorin cumplió su misión. Porque, al final, el dragón Smaug el Dorado resultó muerto y Thorin II tomó posesión del reino que le pertenecía por derecho, aunque su gobierno fuera breve. A continuación vino la Batalla de los Cinco Ejércitos en la que orcos, lobos y murciélagos lucharon contra enanos, elfos, hombres y águilas. Y, si bien las legiones de orcos fueron destruidas, Thorin también perdió la vida.
Éste no fue, sin embargo, el final del linaje de Durin, porque Dáin Pie de Hierro había acudido a la Batalla de los Cinco Ejércitos con quinientos guerreros de las Colinas de Hierro y era el heredero legal de Thorin, al ser, al igual que éste, bisnieto de Dáin I. Así Dáin Pie de Hierro se convirtió en Dáin II y gobernó con sabiduría hasta los últimos días de la Guerra del Anillo, cuando cayó luchando junto al rey Brand de Valle ante las puertas del Reino bajo la Montaña.

Pero este reino enano resistió el ataque de los siervos de Sauron y el heredero de Dáin, Thorin III, a quien también se llamaba Thorin Yelmo de Piedra, gobernó largo tiempo y prósperamente hasta bien entrada la Cuarta Edad del Sol.
El Reino bajo la Montaña no fue el último y único hogar del pueblo de Durin en la Cuarta Edad. Otro noble enano, descendiente de Borin, hermano de Dáin I, fundó un reino enano al comienzo de la Cuarta Edad, después de la Guerra del Anillo. Este enano era Gimli, hijo de Glóin; ganó justa fama en la guerra y fue uno de los miembros de la Comunidad que se eligió para la Misión del Anillo. Al final de la guerra, Gimli llevó a muchos enanos del Reino bajo la Montaña a las maravillosas cavernas del Abismo de Helm y todos lo reconocieron señor de Aglarond, las “cavernas centelleantes”.

Gimli, el amigo de los elfos, gobernó Aglarond durante más de un siglo, pero a la muerte del rey Elessar dejó el gobierno en manos de otros y se fue al reino de su gran amigo Legolas, el Señor elfo de Ithilien. Allí, Gimli se embarcó en una nave élfica y con su compañero navegó por encima del Gran Mar hacia las Tierras Imperecederas.
Eso es lo último que las historias de la Tierra Media cuentan sobre los enanos.

Los enanos eran mineros, albañiles, artesanos del metal y los más maravillosos artesanos de la piedra. Estaban bien preparados para los trabajos artesanales de Aulë, quien había dado forma a las montañas, ya que eran fuertes y duros, aunque no altos, pues sólo medían entre un metro y veinte y uno y medio de estatura. Como sus fatigas iban a ser muchas, se les concedió una esperanza de vida en torno a los dos siglos y medio, ya que eran mortales; también podían encontrar la muerte en el combate. Aulë hizo a los enanos muy sabios en el conocimiento de sus técnicas artesanales y les dio un idioma propio, el khuzdul. En este idioma, Aulë era Mahal y los enanos los khazâd, pero era un idioma secreto que nadie que no fuera enano conocía, aparte de unas pocas palabras, y que ellos protegían celosamente. Los enanos siempre dieron las gracias a Aulë y reconocían que por él adquirieron forma. Pero la verdadera vida se la dio Ilúvatar.

   
  Se cuenta que, cuando Aulë hizo a los enanos, los ocultó a los demás Valar y creyó que tanto ellos como él mismo escapaban al conocimiento de Ilúvatar. Pero Ilúvatar se apercibió de lo hecho por Aulë y juzgó que era un acto sin malicia, por lo que santificó a los enanos. Pero no permitió que esta raza apareciera antes que sus hijos preferidos, los elfos, que debían ser los Primeros Nacidos. Así que, aunque los enanos ya estuvieran completamente acabados, Aulë los cogió y los escondió muy profundo bajo las rocas y en esa oscuridad durmieron los Siete Padres de los enanos durante muchas edades antes de que volvieran a iluminarse las estrellas y se acercara el Tiempo del Despertar.
Fue así que los elfos despertaron en Cuiviénen en el este, en la Primera Edad de las Estrellas. En los años que siguieron, los Siete Padres de los enanos despertaron y su cámara de piedra se abrió y se alzaron y quedaron maravillados.

Se dice que cada uno de estos Siete Padres construyó una gran mansión bajo las montañas de la Tierra Media, pero las historias élficas de estos primeros días sólo hablan de tres. Eran los reinos enanos llamados Belegost y Nogrod en las Montañas Azules, y Khazad-dûm en las Montañas Nubladas. La historia de Khazad-dûm es la más larga porque ésta era la casa del Primer Padre, llamado Durin I o Durin el Inmortal. Durante la Edad de las Estrellas, los enanos de Belegost y Nogrod fueron una bendición para los elfos de Beleriand, porque fueron al reino de los elfos grises con armas y herramientas de acero y mostraron gran habilidad en el trabajo de la piedra. Y, aunque los elfos grises no conocían previamente a aquella raza, a la que encontraban poco agraciada, y a la que llamaron los naugrim, el “pueblo menguado”, pronto comprendieron que los enanos eran diestros en las artesanías de Aulë, y por eso los llamaron gonnhirrim, “maestros de la piedra”. Hubo mucho comercio entre elfos y enanos, y ambos pueblos prosperaron.

En las Edades de las Estrellas, los enanos de las Montañas Azules dieron forma al mejor acero que nunca había visto el mundo. En Belegost (que también recibía los nombres de Gabilgathol y Mickleburgo) se hizo por primera vez la famosa cota de malla enana, hecha de anillos engarzados, mientras que en Nogrod (que también se llamaba Tumunzahar y Morada Hueca) vivió Telchar, el mayor herrero enano de todos los tiempos. En aquella época, los enanos forjaban las armas de los sindar y construyeron para los elfos grises del rey Thingol su ciudadela de Menegroth, las Mil Cavernas, que tuvo fama de ser la más hermosa de las mansiones de la Tierra Media.

La Guerra de las Joyas estalló en la Primera Edad del Sol, y en ella la mayoría de los enanos lucharon al lado de los elfos contra los siervos de Morgoth. De todos los enanos de esa época, el rey Azaghâl, Señor de Belegost, fue el más famoso. En la Batalla de las Lágrimas Innumerables sólo los enanos resistieron las llamaradas del fuego de los dragones, porque eran una raza de herreros, acostumbrados a las altas temperaturas, y en sus yelmos llevaban máscaras de acero que les protegían los rostros de las llamas.
Pero no todos los hechos de los enanos en esa edad fueron dignos de elogio. Porque, según se cuenta, los enanos de Nogrod codiciaban el Silmaril y para conseguirlo asesinaron al rey Thingol y saquearon Menegroth.

A partir de finales de la Primera Edad del Sol, las historias de elfos y hombres que hablan de los enanos se refieren principalmente a aquellos del linaje de Durin que vivían en Khazad-dûm. Cuando llegó la destrucción de Beleriand con la Guerra de la Ira, las mansiones de Belegost y Nogrod se derrumbaron y desaparecieron. Los enanos de estos reinos fueron a las Montañas Nubladas en la Segunda Edad e hicieron que Khazad-dûm, la más grande mansión de los enanos en la Tierra Media, fuera aún más grande. En la Segunda Edad muchos de los elfos noldor de Lindon entraron en Eregion, cerca de la Puerta Occidental de Khazad-dûm, y fundaron un reino para poder comerciar con los enanos y conseguir mithril, el metal precioso que allí se encontraba en abundancia. Estos elfos eran los Gwaith-i-Mírdain, que más tarde se llamaron a sí mismos Herreros elfos. Gracias a la sabiduría de estos elfos y al engaño de Sauron, se forjaron en este lugar los Anillos de Poder. Y, aunque siete de estos Anillos fueron entregados a los enanos, no se vieron arrastrados a las terribles guerras que se sucedieron hasta el final de la Segunda Edad. En Khazad-dûm, los enanos cerraron las puertas de sus mansiones a los problemas del mundo. Nadie podía forzar la entrada en su reino, pero a partir de entonces se pensó que era un reino aislado y tenebroso y por eso Khazad-dûm fue rebautizado como Moria.

Así los enanos del linaje de Durin llegaron a la Tercera Edad del Sol, aunque para entonces sus mejores días ya habían pasado y el pueblo enano había comenzado a menguar. Pero Moria se mantuvo durante cinco Edades de las Estrellas y tres Edades del Sol, y hasta el siglo veinte de la Tercera Edad seguía siendo rica y orgullosa. Pero en el año 1980, siendo rey Durin VI, los mineros enanos excavaron demasiado hondo bajo las montañas y liberaron a un gran demonio. Se trataba de uno de los balrogs de Morgoth, quien avanzó furioso y mató a Durin VI y a su hijo Náin y expulsó a los enanos de Moria para siempre.

Historia de los Hobbits

Historia de los Hobbits

Esta Gente Pequeña de la Comarca demostró ser el enemigo más peligroso de Sauron en la Guerra del Anillo. Se llamaban Hobbits (kuduk en su propia lengua). No eran belicosos ni sabían de magia; la pura casualidad los implicó en la Guerra del Anillo: uno de ellos, Bilbo Bolsón, halló el Anillo Regente que Sauron buscaba. Al principio, Sauron no supo ni qué era un Hobbit ni dónde podía encontrarlo. Más pequeños que los Enanos, ágiles y con pies peludos sin zapatos, los Hobbits eran capaces de desaparecer sin el más mínimo ruido.

Esto lo hacían servir para eludir a las otras razas. En tiempos remotos habían morado junto al curso superior del Anduin, entre las Montañas Nubladas y el Gran Bosqueverde; después fueron hacia el oeste evadiendo los peligros crecientes. Primero llegaron a Bree (por 1300 T.E.) y, trescientos años más tarde, se estalecieron en las tierras de praderas y colinas al oeste del Baranduin que el Rey Arvedui II de Arthedain les cedió. Cumplieron fielmente con las pequeñas tareas que el Rey les había impuesto (el cuidado de los caminos y puentes), y lo hicieron así mismo cuando el Reino de Arthedain dejó de existir. Las tres ramas, Albos, Pelosos y Fuertes, se convirtieron en un solo pueblo de pequeños granjeros, jardineros y artesanos. Entre los Albos hubo algunos espíritus más inquietos, especialmente en las familias Tuk y Brandigarno, pero por lo demás todos los Hobbits tendían, casi sin excepción, a un tipo de vida sedentaria y placentera, sin más interés que la comida, la bebida y las cuestiones familiares. La solidaridad entre la parentela era muy fuerte y la complicada etiqueta de las relaciones entre familiares solucionaba muchas situaciones que, en otros países, ocupa a juristas, jueces y funcionarios. El conocimiento genealógico era la única ciencia que los Hobbits deseaban estudiar.

En la Comarca no existía un verdadero gobierno. El cargo de Thain y Capitán de Acantonamiento, hereditario en la familia Tuk, no era importante en las largas épocas de paz. El Alcalde de Cavada Grande tenía el mando sobre los doce Oficiales y un número más grande de Fronteros. Además, se ocupaba del servicio de correos, que jugaba un papel trascendental en la vida de los Hobbits; intercambiaban cantidades de cartas, felicitaciones e invitaciones a banquetes. No eran conscientes de que su pacífica vida sólo se debía en parte a su autocomplacencia, porque eran los Dúnedain, los que protegían la Comarca contra los peligros del exterior. Rara vez se encontraban con Enanos o Elfos que atravesaban la Comarca.

Según viejas costumbres, las viviendas de los Hobbits no eran casas sino Smials, grandes túneles ramificados, construidos bajo las colinas. En ocasiones también edificaban casas bajas y alargadas, de madera o piedra, sobre terreno llano. Tanto las casas como los Smials tenían algo en común: las puertas y ventanas eran redondas.

La aportación más importante de los Hobbits a la civilización de la Tierra Media era la Hierba para Pipa, que sólo se conocía en la Comarca y en Bree hasta la Guerra del Anillo. Parece que, en todas las Edades, la lengua de los Hobbits era la de los pueblos de los Hombres que vivían más cerca de ellos. Durante la época de la Guerra del Anillo era una versión rústica del Oestron, que a oídos de los habitantes de Minas Tirith tenía un sonido divertido y tosco. Había algunas palabras que estaban emparentadas con la lengua de los Rohirrim. Una de ellas era la correspondiente a Hobbít, que significaba originalmente “morador de cuevas”. Los otros pueblos llamaban a los Hobbits “Medianos”, a causa de su baja estatura (no llegaban a un metro veinte), o Periannath (Sindarin).

Para escribir usaban las Cirth y contaban los años de acuerdo con su Calendario de la Comarca (C.C), que comienza con el año 1601 de la Tervera Edad como el año 1 después de la colonización de la Comarca. El Calendario de la Comarca era una variación del Cómputo de los Senescales que se utilizaba normalmente en Gondor.

Albos

Los Albos, la menos numerosa de las tres ramas de Hobbits, vivían más al norte, en el valle del Anduin, y marcharon hacia occidente por el año 1150 T.E. Atravesaron las Montañas Nubladas al norte de Rivendel y siguieron el curso del Fontegrís hacia el sudoeste hasta la región de las Colinas de los vientos. Los Albos eran algo más altos, delgados y pálidos que los otros Hobbits. Preferían la caza y la vida en los bosques a la agricultura. Por lo general, no evitaban relacionarse con los Elfos. Los Hobbits más aventureros y menos sedentarios procedían de familias como los Tuk y los Brandigamo, en los que podía descubrirse la influencia del fuerte carácter Albo.

Fuertes

Vivieron a orillas del Anduin y marcharon en 1150 T.E. hacia el oeste por el Paso del Cuerno Rojo; una parte llegó hasta el ángulo entre los ríos Fontegrís y Sonorona; la otra, hasta Dunland a la altura de Tharbad. En 1356, unos cuantos regresaron a las tierras del Anduin cerca de la confluencia del Gladio. Se desconoce lo que fue de ellos después; en la época de la Guerra del Anillo ya no moraban allí. (Gollum descendía de este grupo.) En 1630 T.E., la mayoría se trasladó de Dunland hacia el noroeste y se reunió con los otros Hobbits en la Comarca. Allí se establecieron en el Marjal junto al Baranduin. (El granjero Maggot era uno de ellos.) Los Fuertes eran de constitución más fuerte y ancha que los demás Hobbits. Solían vivir con preferencia en las llanuras y junto a las orillas de los ríos. Sentían menos temor por relacionarse con los Hombres.

Pelosos

La rama de los Hobbits más numerosa y representativa que había morado en las laderas orientales de la Montañas Nubladas. Fue la primera en emigrar a Eriador alrededor de 1050 T.E. Estos Hobbits eran de piel oscura, cuerpo menudo y cara lampiña; solían ser más sedentarios que las otras especies y preferían las tierras altas y las laderas de las colinas. Eran hábiles artesanos y habían tenido mucha relación con los Enanos en tiempos remotos.

Historia de los Istari en la Tierra Media

Historia de los Istari en la Tierra Media

Después de la derrota de Sauron, la tierra media vivió momentos de paz y prosperidad. En aquel entonces, Sauron había aprendido de los Elfos la técnica para fabricar anillos mágicos, pero aprovechándose de la buena voluntad de sus maestros, fabricó el Anillo Único, donde depositó gran parte de su poder.

Este anillo le permitía, entre otras cosas, controlar a los poseedores del resto de los grandes anillos. Así lo dice el verso.

Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en laTierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Los nueve anillos de los hombres fueron corrompidos, y sus portadores, alguna vez grandes reyes poderosos y amados, se convirtieron en espectros del anillo: seres inmortales, con el corazón vacío, más cerca del mundo de los espíritus que del de los hombres. Los Nazgûl.

Durante la última gran batalla, y apoyado por el gran concilio de todas las razas, Isildur logró arrancar el anillo de la mano de Sauron. Con esto, el amo de la sombra se recogió derrotado, esperando una nueva oportunidad. El anillo se perdió, y nadie pensó en él hasta que fue demasiado tarde.

Al final de la tercera edad, la sombra se tiende de nuevo. Sauron ha recuperado en parte su fuerza, y busca el Anillo Único, pues sabe que con él no tendrá oposición. Pero duda: Si alguien descubre y destruye el Anillo Único, todo su poder se disolverá en la nada.

Los pueblos de la Tierra Media se encuentran desunidos. Los seguidores de Sauron han continuado el trabajo preparando el camino a su amo. Los Valar lo saben, y temen por las criaturas de la Tierra. Por eso, han enviado a 5 Maias, con poder similar al de Sauron, a ayudar a los habitantes de la Tierra Media. Pero han recibido la orden de no demostrar jamás su naturaleza, y de no enfrentarse a Sauron en igualdad de condiciones. En cambio, deben encauzar a los grandes señores de todos los pueblos para que sean estos los que derroten al Señor Oscuro.

Al llegar, los Maias fueron conocidos como Istari, los magos, y se separaron para llegar a todos los confines de la Tierra Media. Cada uno logró una especialización (Gandalf conoce todo sobre anillos mágicos, Saruman es el experto en Palantiri…), y trabajan por separado para conseguir el mayor número de adeptos posibles.

Los métodos de cada Istari (Alatar, Gandalf, Pallando, Radagast y Saruman) son diferentes, pero ellos saben que no pueden competir entre sí eternamente. Deben enfrentar a Sauron. Por eso, cada mago intenta reclutar el mayor número de fuerzas antes del gran concilio, durante el cual, los pueblos de la Tierra Media decidirán a cual mago seguir para enfrentarse a Sauron.

Alatar

Alatar, el mayor de los dos “Magos Azules” (Ithryn Luin), es un brillante y agresivo emisario de Valinor (Pallando, en su tiempo amigo y compañero, es un Istar menor). El Vala Oromë escogió a Alatar para que viajara hasta las tierras que vieron nacer a los Elfos y a los Hombres, lo mismo que había hecho el Cazador en la Primera Edad. Por tanto, su interés se centró al este de la Tierra Media, aunque al igual que Saruman, tenía visones de grandeza.

Alatar albergaba un poder bastante considerable. Es el tercero en la jerarquía de los Istari (detrás de Saruman y Gandalf) y, al igual que su algo mayor hermano, el Mago Azul está al mismo nivel que Sauron. Ningún Maia está mejor considerado entre el pueblo de Oromë.

La personalidad de Alatar está en consonancia con su origen como sirviente del Cazador. Es ágil y monta excepcionalmente bien, disfrutando con la vida en la naturaleza. No hay lstari que pueda rivalizar con él en poderío físico. Los tonos fríos del cielo y de los ricos paisajes -azules y verdes- dan color a su túnica, y el arco largo de los Elfos es su arma preferida. Cuando viaja prefiere la calma del bosque y la compañía de los árboles.

Alatar tiene una estatura de 1’98 y un porte elegante. Su larga túnica azul con capucha brilla bajo la luz de la luna, con los bordes color verde oscuro que sugieren la comodidad de un acogedor musgo bajo un cálido día de verano. Como no podía ser de otra manera y de acuerdo con la apariencia escogida por su orden, Alatar aparece como un anciano; aunque el brillo de sus ojos, la fuerza de su voz y la facilidad de movimientos delatan su condición intemporal de Maia. Camina erguido, al contrario que Gandalf, puesto que prefiere eludir las cargas mundanas en favor de sus propios proyectos.

El destino de Alatar en la Tierra Media se asemeja al del resto de sus hermanos, si exceptuamos a Gandalf. Vinculado a la tierra y preso de su cuerpo sucumbió a las debilidades de la carne: el deseo y el miedo, la euforia y el cansancio, el orgullo y la envidia. Su historia es la ya conocida: sus objetivos fueron cambiando gradualmente y se fue enamorando del poder. Alatar abandonó su sometimiento al Juramento de no usar el poder a excepción de para combatir el poder y restaurar el Equilibrio de las Cosas, y se dedicó a perseguir sus propios fines. Sus maquinaciones amenazaban el Equilibrio que se le había encomendado proteger; su reino en el este crecía en fuerza mientras esperaba que el imperio del Señor de los Anillos se desvaneciera

Pallando

Pallando, el menor de los dos “Magos Azules” (lthm Luin), fue enviado a Endor a petición de Alatar. Como siervo de Námo (Mandos) y Nienna, conoce bastante bien las sendas del dolor y de la muerte y comprende los problemas del alma. Alatar le quería como compañero por su amistad con él y porque Pallando era conocido por ser un gran viajero. A pesar de todo, con el tiempo los dos se separaron.

Pallando tiene una estatura de 1’96 y camina con un paso poderoso e infatigable. Tiene ojos color añil y el pelo negro. Al igual que Gandalf, Pallando realiza constantes y largos viajes, pero al contrario que el Peregrino Gris, el menor de los Magos Azules suele alejarse de su misión y asentarse junto a aquellos que siguen sus palabras.

La palabra de Pallando a veces se vuelve bastante terrorífica pues, por pertenecer al pueblo de Námo, es capaz de tratar con la muerte y la oscuridad. Esto le permitió ser elegido entre los lstari aunque también provocó su caída. A medida que el dominio de Sauron disminuía en el Este con el paso de la Tercera Edad, la presencia de Pallando crecía. Curiosamente, fue Alatar el que se convirtió en su principal rival.

Radagast

El escogido en último lugar para realizar el viaje a Endor, es el más débil de los cinco Istari. Yavanna le eligió como guardián de los Olvar (Plantas), confiando en que el Mago Pardo cuidara de ciertos intereses que se podrían escapar a la atención de los otros Istari.

Desgraciadamente, Radagast se encuentra tan comprometido por esta obligación que se centra demasiado en los Olvar y los Kelvar más pequeños. Su sed de conocimiento de las plantas y los animales le fueron apartando cada vez más y más de su camino. Enamorado de las tierras vírgenes de la Tierra Media perdió de vista su misión. Lo único que hizo fue asentarse en Rhosgobel atendiendo las flores, vigilando los árboles y las criaturas del Valle del Anduin y el bosque circundante, y cuidando de los pájaros. Radagast consideraba a las aves como sus compañeras preferidas.

A petición de Yavanna, Saruman tomó de mala gana a Radagast como su compañero. Esto no anunciaba nada bueno; desde el principio, el jefe de los Istari nunca tuvo en muy alta consideración a su compatriota. El Mago Blanco fue el primer Istari en poner pie en Endor y, aunque Radagast pronto se le unió, Saruman no hace alusión a la llegada del Mago Pardo. Posteriormente, cuando el propio Saruman cae en desgracia y abandona su embajada, comienza a usar a Radagast para sus propios intereses. El inocente Radagast le fue de mucha ayuda.

Aunque aparentemente despreocupado con la política y asuntos de la gente que habla, Radagast permanece fiel a su herencia. Su fracaso no se debe a una búsqueda de poder o una excesiva codicia; más bien, a sus pasiones bien intencionadas surgidas de su forma adoptada que le incitaron a relacionarse y con el tiempo a entregarse a las “criaturas menores”. A medida que crece su amor por los Olvar y los Kelvar menores, el Mago Pardo se retira de los dramas y las dificultades que se desarrollan alrededor de él, pasando más y más tiempo en Rhosgobel. Cada vez se vuelve más ingenuo.

No obstante, Radagast cumple un buen papel. Su vigilancia en la parte occidental del Bosque Negro ayudó a contener el avance del Mal desde Dol Guldur, y las advertencias a sus amigos (las criaturas) extendieron las noticias de la inminente Guerra del Anillo y sirvieron para liberar a Gandalf de su encarcelamiento en Orthanc.

Radagast tiene finos cabellos castaños y, aunque con una estatura de 1’93, camina de forma curiosa, bastante encorvado. Su jovialidad, aparente sencillez y sus preocupaciones tranquilas y hogareñas ocultan en parte su verdadera fuerza. Como Mago, es un experto en las sombras y los colores, y sabe mucho de cómo manipular a las plantas y criaturas. Radagast puede llegar a ser un temible adversario, a pesar de sus debilidades

Gandalf

Un Mago con muchos nombres en numerosos países: “Mithrandir entre los Elfos, Tharkún para los Enanos; Olórin era en mi juventud en el Oeste que nadie recuerda, Incánus en el Sur, Gandalf en el Norte; al Este nunca voy.” Gandalf es el ángel bueno que vigila las aventuras de los Hobbits, que impulsa sus viajes a Erebor y al Monte del Destino y que más contribuye en favor de un final feliz. Llegado a la Tierra Media por el año 1 000 T.E. -ya era viejo entonces-, se dedicó a caminar durante dos mil años por todo el continente; iba a pie, apoyándose en un cayado (por ello Gandalf, nórdico antiguo “Elfo de Vara”, un nombre derivado de los Edda de Antaño); se mostraba poco aparente en su manto gris y su hogar estaba en todas partes y en ningún lugar. El poder y las riquezas no le interesaban, pero sabía apreciar una buena comida; lo conocían en todas las posadas. Fumaba haciendo anillos oscilantes con el humo de su pipa, y sus soberbios fuegos artificiales deleitaban a los niños. Muy pocos sabían, como Círdan y Galadriel, quién era en realidad, aunque llamaba la atención el hecho de que casi no hubiera envejecido en todos estos años.

El Maia Olórin (del Quenya olos, “sueño, visión”) había vivido mucho tiempo en los jardines de Lórien en Valinor, donde se sintió muy unido a Nienna. Aceptó la misión de ir a la Tierra Media como emisario de los Valar, porque era el deseo de Manwë y Varda, aunque no sentía ningún entusiasmo y temía a Sauron. A pesar de ello se convirtió en el más poderoso rival del Rey Brujo en la Tierra Media.

Primero siguió la orden de apoyar a los pueblos de la Tierra Media con consejos y ánimos, sin ejercer ningún poder propio. Con el tiempo fue adoptando un papel cada vez más activo, al igual que Saruman, su cofrade y rival en el Concilio Blanco. Después de su muerte en combate con un Balrog sobre el Puente de Moria, el Mago retornó de forma inesperada al mundo de los vivos y apareció transformado en Gandalf “el Blanco”. A partir de entonces se presentó abiertamente como Autoridad de la Alianza contra Sauron: intervenía en las batallas como un terrorífico Caballero Blanco y sabía guiar las decisiones de los poderosos según sus deseos.

Tras el fin de la Guerra del Anillo reveló que había sido el Portador del Anillo Rojo Narya durante todo este tiempo. Entonces marchó a los Puertos Grises y, con los otros Portadores de los Anillos, navegó en el Barco Élfico hasta el Oeste Lejano. Gracias a él, la hierba para pipa se introdujo por fin en Valinor.

Saruman

El primero de los Magos que aparecieron en la Tierra Media hacia el año 1000 T.E., en apariencia el Primero y más Erudito de su orden.Vestía siempre largas túnicas blancas, por lo que le llamaron Saruman el Blanco, y moderaba con lengua escurridiza las sesiones del Concilio Blanco. Trató principalmente con los Hombres de Gondor, pero también con los pueblos del este, por donde había viajado mucho. De los Rohirrim recibió más tarde el nombre de Saruman; contiene el elemento Anglosajón searu, saru, Habilidad, Capacidad, aparentemente en correspondencia al Sindarin Curunír, así lo llamaron los Elfos. En Gondor, donde había investigado en los archivos durante tiempo, era muy respetado; por este motivo el Senescal Beren le cedió Orthanc como sede (2759 T.E.). Durante mucho tiempo fue leal a Gondor y Rohan, pero cuando se dio cuenta de que la búsqueda del Anillo Regente iba en serio, siguió sus propios intereses entre los dos frentes. Reforzó Isengard, instaló grandes herrerías subterráneas y tomó a su servicio Orcos y Dunlendinos. Con la esperanza de ser el primero en encontrar el Anillo hizo registrar los Campos Gladios. Hubo algunos altercados entre las tropas de batidores de Isengard y las de Mordor. En el Concilio Blanco afirmó que el Anillo había sido arrastrado al mar. Cuando osó mirar el Palantír de Orthanc cayó bajo el influjo de Sauron que poseía la piedra de Minas lthil. Esperó siempre poder adueñarse del Anillo, aunque para dirigir la marcha de los acontecimientos estaba dispuesto, si era necesario, a hacerlo también como aliado y vasallo de Sauron. Era un Mago progresista que odiaba la situación arcaica y feudal de la Tierra Media; aspiraba a una especie de industrialización que en la Comarca sólo llegó a realizar parcialmente porque los atrasados Hobbit no colaboraron. En todo esto estaba de acuerdo con Sauron; sin embargo, Saruman tenía un carácter débil, era un personaje negado por torcidos caminos a político reformista y no poseía el fuego satánico del Señor Oscuro.

Tras su derrota en la guerra contra Rohan fue expulsado por Gandalf de la orden de los Istari y su vara mágica destruida. Cuando también fracasaron sus planes en la Comarca (donde había colocado sólo personal de tercera clase), Lengua de Serpiente, su servidor frustado, lo degolló. Naturalmente Saruman no era un mortal que pudiera matarse de esta manera, era el Mila Curumo, que había pertenecido al séquito de Aulë; a pesar de todo, perdió su envoltura terrestre y su espíritu ya no era bienvenido en Valinor.

Sobre los Nazgûl

Sobre los Nazgûl
Escrito Por Elros Tar-Minyatur

Publicado por Legolas Tharanduil

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir…

Hombres Mortales condenados a Morir……., estas palabras que no podrían haber salido mas que de Sauron o del mismo Morgoth, y oscurecen la vida de todos los hombres mas allá de toda esperanza, oscureciendo el don de Iluvatar entrego a los segundos nacidos, es la pena mas grande que lleva el corazón los hombres, y aun los mas poderosos no han escapado de ella.

Nueve fueron ellos, los poderosos guardianes del Único, que fue forjado por Sauron en el calor del monte del destino. Hombres y mujeres consumidos por la codicia, la maldad , el poder, y el miedo a la muerte. De altos linajes todos ellos, y de profunda maldad en sus corazones, fieles sirvientes de su amo a pesar de en otro tiempo haber sido poderosos Reyes. Ellos fueron los portadores de los 9 Anillos de los hombres mortales, hechos por Celebrimbor con ayuda de Sauron Annatar, de oro ithilnaur con una única joya, y les permiten a los Nazgûl hacerse invisibles, y se vuelven inmortales, consumiéndose poco a poco , hasta convertirse en no muertos. Además de esto, el Anillo del Rey brujo le permite no ser alcanzado por ningún arma, a menos que esta sea muy poderosa, y la fuerza de voluntad del que lo ataque sea capaz de romper este sortilegio, aun así, las armas que entren en contacto con su carne o alguna parte de su cuerpo se romperán y arderán en llamas….

Estos Anillos los tuvieron en su poder los Nazgûl mientras aun estaban vivos, luego cuando sus almas fueron corrompidas por completo por el poder que tenia el Único sobre ellos, Sauron los retuvo en su poder, hasta los últimos días de la batalla en los campos de Pelennor, cuando entrego a sus Comandantes los Anillos nuevamente, para hacerlos más poderosos y aplastar de una vez a los últimos Gondorianos, y descendientes de los Fieles venidos de Númeror. Así es como el Anillo del Señor de Los Nazgûl , se perdió en los campos de Pelennor, luego de que fuera ajusticiado por Eowin, y posteriormente destruido (o quedo sin poder alguno) junto con los 8 restantes cuando el Anillo único fue consumido por los fuegos del destino.
Ahora bien, ¿ quienes eran los Nazgûl, los Ulairi, esas almas condenadas a servir a Sauron?
Mucho se ha hablado ya de eso y estos fueron sus nombres y sus oscuras hazañas:

El Primer Espectro del Anillo

El Rey Brujo, (Númenóreano Hechicero, Señor de Morgul, el Rey Espectro, Rey Brujo de Angmar, Señor de los Nazgûl, El Rey Negro, El Hechicero Negro, El Capitán Negro)

El Númenóreano Er-Mûrazôr (“Príncipe Negro”) fue el mas dotado y poderoso de muchos de los grandes Lores de Oesternesse. Siendo apenas un Príncipe, su poder era mayor que el de casi todos los Reyes de Númenor y vivió mas que cualquier Edain. La historia de Mûrazôr cubre seis milenios y medio siendo una de las mayores tragedias humanas.

El Príncipe Negro nació en el año 1820 de la Segunda Edad, en la ciudad portuaria de Andunië, en la provincia de Andustar en la isla de Númenor (Andor). Era el segundo hijo del Rey Tar-Ciryatan (“el Constructor de Barcos”) y el hermano mas joven de (Tar-) Atanamir, el Grande, su linaje descendía del primer Rey, Tar-Minyatur. Su madre le dio el nombre de Tindomul (“Hijo del Crepúsculo”), pues havia nacido durante un eclipse solar y su cabello era el mas negro jamás visto. Aquellos Lores de la corte de Tar-Ciryatan que preferían el uso del Adûnaic (significando desprecio por lo Eldar y la Prohibición de los Valar) lo llamaban Mûrazôr.

Como su hermano, el orgulloso y ambicioso heredero del trono, el Príncipe Negro apoyaba las ambiciones de su padre e instaba una mayor exploración de la Tierra Media. Tar-Ciryatan deseaba grandes riqueza y envío a su enorme escuadra a Endor para reclamar tributo, y sus hijos aprovecharon los beneficios de esa cruel política. Ambos empujaban a su padre a la búsqueda cosas materiales y poder, lo que no era sorprendente, a la luz de los hechos, habían visto a su padre obligar a su abuelo abdicar al trono Númenóreano.

Atanamir, tenia los privilegios de atención destinados al heredero del trono Edain, y Tar-Ciryatan demostraba por el un amor orgulloso, lo que nunca hacia con relación a Mûrazôr. La envidia por su hermano creció en el corazón del Príncipe Negro, fomentada por el odio y ambición extrema. Siempre agresivo y feroz, Mûrazôr decidió dejar su casa y fundar su propio imperio en la vasta Tierra Media. El junto a una pequeña flota navego hacia Endor en la Primavera de del año 1880.
El Príncipe de sesenta años anclo en Vinyalondë (Lond Daer) en Eriador, en la boca del río Gwathló en Enedhwaith. En pocas semanas participo en un pequeño conflicto por el dominio del puerto estratégico.

Sus planes de construir el reino mas fuerte de la tierras ya que las hordas de Sauron habían sido arrasadas en la guerra como los Elfos (SE 1693 – 1700) fallaron, forzando a Mûrazôr y sus seguidores a huir al sur. Y en el año 1882 de la Segunda Edad los navíos del Príncipe Negro anclaron en Umbar, donde el Lord Númenóreano se proclamo “Rey”. Luego de esto tomo bajo su poder las colonias locales, gobernó por pocos meses. Las pretensiones de gobierno del Númenóreano Lo llevaron a una inevitable posición de enfrentamiento con su padre, Tar-Ciryatan, que ordeno a su obstinado hijo volver a Oesternesse. Mûrazôr se negó a seguir la orden del Rey Edain, mas no osaba permanecer en Umbar desafiando al edicto de Armenelos.

Sauron descubrió el descontento del Príncipe y le ofreció los medios para conseguir sus objetivos. Además Sauron percibía que Mûrazôr y su hermano mayor, Atanamir, procuraban mantener su juventud, y que temían al envejecimiento mas que a cualquier enemigo corpóreo.

Atanamir demostró su terror ante la muerte al negarse, mas tarde, a abdicar el Cetro de Númenor antes de morir. El Príncipe Negro, por otro lado, exhibía su miedo al hablar abiertamente de su odio por los inmortales Elfos, con quien estaba emparentado (a través de Elros Medio Elfo). Siempre vigilante y perceptivo, el Señor Oscuro procuro corromper a Mûrazôr y llevar al insatisfecho Númenóreano a Mordor.
El Príncipe Negro fue a Barad-dûr durante a primera semana de 1883 en la Segunda Edad y se hizo pupilo de Sauron. Durante ciento quince años, el aumentó su conocimientos de hechizos y magia, tornándose un Hechicero muy poderoso.

El conocimiento de Mûrazôr de las Artes Negras era menor apenas que el de Sauron, y luego se transformo en el mas confiable teniente del Maligno. Con su aprendizaje completo, entrego su espíritu a su Maestro, quien le dio un Anillo de Poder en el año 1998 de la Segunda Edad. El primero de los nueve Nazgûl, el Príncipe Negro paso a ser conocido como el Rey Brujo o el Señor de Morgul (“Magia Negra”).

El Rey Brujo tenia 2,05 m de altura y pesaba 118 Kg. De pura sangre Edain y ojos gris oscuro, cabellos negros, y piel clara, mas estas facciones estaban escondidas bajo su vestuario. Él usaba el famoso yelmo del mar de su padre, el karma de Tar-Ciryatan de Númenor. El yelmo servia para protegerlo y esto lo destacaba como Rey, pues las placas de piel de Dragón de mar se erguían en una cresta en forma de corona, doradas. Su corona simple de hierro estaba enclavada en la cresta, en cuanto a la formidable Armadura Morgul cubría el resto de su imponente figura. Hecha de piel de Dragón de mar, esta armadura mágica desviaba casi todas las hojas.

Por el resto de la Segunda Edad, el Rey Brujo permaneció en Mordor y sirvió a Sauron coordinando el trabajo de los otros Úlairi. Estos años comprenderían el período de su completa transformación en el terrible Espectro que poseía un excepcional control de la Magia. Como Señor de los Nazgûl demostró su habilidad impresionante. Irónicamente Mûrazôr fue el único Espectro del Anillo que no gobernara un reino propio por un tiempo considerable antes de aceptar un Anillo de Poder; entretanto sus orígenes como un Príncipe de los Edain de Númenor le daban habilidades innatas que superaban en mucho a las de sus pares muertos vivos.

Sauron dio al Capitán Negro todos los adornos de un Rey, pues, era, El Lord de Morgul y el mas poderoso siervo oscuro de la línea de Mordor. Ninguno, ni el mismo Gothmog el Señor de la guerra Medio Troll (y mas tarde Teniente de Morgul), o la Boca de Sauron, tenían tanta confianza con el Maligno. La relación de ellos creció en la última parte de la Segunda Edad, cuando maestro y alumno procuraban construir un reino inaccesible y establecer el dominio sobre los Hombres.

Pero la corrupción de Oesternesse que habían planeado por tanto tiempo produjo una política de imperialismo y los objetivos de los Reyes de Númenor se tornaron una copia, en parte, de los de Sauron. Ambos poderes procuraban unir a los demás pueblos bajo un monarca absoluto. Inevitablemente, esta rivalidad entre Sauron y los compatriotas Númenóreanos del Rey Brujo desencadeno la guerra.

Ar-Pharazôn, el mas fuerte de los últimos Reyes de Númenor, lidero una armada a Endor en el año 3261 de la Segunda Edad, para destruir las fuerzas de Mordor y establecer su hegemonía sobre la Tierra Media. Desembarcando en Umbar, el marcho al norte a través de Harad (disputado a Númenor por la vasalla de Mordor, Adûnaphel, la Nazgûl) y encontró a la Hueste de Mordor cerca del río Harnen al inicio del 3262 de la Segunda Edad. El ejército del Rey Edain le pareció demasiado fuerte al Maligno como para enfrentarlo, y entonces Sauron se rindió, y fue a Andor como prisionero de Ar-Pharazôn.

Con la captura de Sauron el Rey Brujo quedo controlando el Reino de la Sombra, mas la omnipresencia de los Edain forzó a los Espectros del Anillo y a otros siervos de Sauron a esconderse. Esto impidió al Señor de los Nazgûl de participar en batallas importantes durante la ausencia de su Maestro. El Capitán Negro y los demás Úlairi temían ser desafiados por los avances Númenóreanos en ciertas regiones de la Tierra Media, por eso el Rey Brujo opero en silencio hasta el retorno de Sauron luego de la Caída de Númenor en el año 3319 de la Segunda Edad.

Y cuando Sauron regreso a Mordor en el año 3320 de la Segunda Edad despertó a las guerras de conquista contra los Pueblos Libres de Endor trayendo a los demás Espectros del Anillo de sus escondites. Durante ciento nueve años, las fuerzas de la Sombra se reagruparon, crecieron, y se movilizaron bajo el liderazgo del Jefe de los Nazgûl. Entrado el año 3429 de la Segunda Edad, el Rey Brujo lidero un ejército dentro de Ithilien y ataco Gondor, el re fundado el Reino del Sur (que era, como Arnor al Norte, uno de los Reinos en Exilio). El Rey Anárion de Gondor (corregente con su hermano Isildur) defendió con éxito el margen occidental del Anduin, Aniquilando los planes del Capitán Negro de subyugar el Reino del Sur antes de la llegada de cualquier fuerza auxiliar Dúnadan de Arnor.

Luego de un impass que duro cinco años, hasta que el Rey Brujo fue obligado a retirarse al Morannon, confrontado por un ejército del Norte comandado por Gil-Galad y Elendil el Alto. Apoyado por el principal ejército de Sauron, el Rey Brujo combatió a sus perseguidores en los campos de Dagorlad, y frente de las puertas de Mordor. La Última Alianza de Hombres y Elfos arraso a los guerreros del Señor de los Nazgûl y quebró la defensa de la Tierra Negra. Los victoriosos persiguieron lo restante de las fuerzas de Sauron hasta Barad-dûr, y sitiaron la Torre Negra por siete años. Anárion murió golpeado por una piedra tirada desde las almenas en el año 3440 de la Segunda Edad, mas su muerte fue vengada al año siguiente. La Última Alianza finalmente entro en el dominio del Señor de los Anillos en el año 3441 de la Segunda Edad, culminando la guerra y la Segunda Edad. Sauron mato a Gil-Galad y Elendil, mas el Rey Isildur mato al Maligno y le corto el Anillo único de su mano. Así Sauron y sus nueve Úlair pasaron para as Sombras.

Los Reinos en Exilio prosperaron mucho al inicio de la Tercera Edad, pero en el año 1000 de la Tercera Edad Sauron apareció nuevamente en Arda. Gondor había conquistado sus tierras volviéndose un gran reino, y Arnor establecería un dominio sobre la mayor parte de Eriador. Aun a pesar que el sur estaba en constantes guerras con Harad y de la separación Reino del Norte en el año 861 de la Tercera Edad, los Dúnedain tenían un poder enorme.

Cuando Gondor llego al apogeo de su fuerza en el año1050 de la Tercera Edad, los Nazgûl retornaron de las Sombras y comenzaron a reconstruir su fuerza en la Tierra Media. Su Señor, el Rey Brujo, fue a Dol Guldur en Rhovanion, donde Sauron se escondía bajo el disfraz del Nigromante. El Capitán Negro permaneció en la fortaleza del Señor Oscuro durante dos siglos y medio.

Desde su refugio secreto, el planeo la destrucción del más frágil de los Reinos Dúnadan. El Rey Brujo sabia que debería tener cuidado, ya que la perdida del Anillo único al fin de la Segunda Edad había debilitado sus fuerzas.

En el año 1300 de la Tercera Edad, el plan metódico para destruir Arnor se completo, y el Señor de los Espectros del Anillo fue a la planicie que se erguía entre los dos espolones septentrionales de las Montañas Nubladas (Hithaeglir). En este páramo frío y yermo a lo largo de la frontera norte del reino que el Capitán Negro planeaba destruir, fundo su propio reino: Angmar (“Tierra de Hierro”), la tierra del Rey Brujo….

El segundo Espectro del Anillo

Khamûl (Hombre Avaredain -Womaw- Montaraz, La Sombra del Este, el Oriental Oscuro, Hionvor de Wom Shryac, el Señor del Dragón)

Nacido en Laeg Goak, en el extremo este de Endor en el año 1744, Komûl era el hijo mayor de Mûl Tanûl, el Grande, Señor (“Hionvor”) de los Womaw. Su madre, Klea-shay, era popular, a pesar de su linaje Shay, y murió herida cuando el joven solo tenia siete años; la consorte Élfica de Tanûl, Dardarian, crió a Komûl y sirvió como su principal consejera hasta que este asumió el trono de Womawas Drus en el año 1844 de la Segunda Edad. La relación de Komûl con la manipuladora Dardarian corrompió sus ideas y lo llevo a una incesante búsqueda de la inmortalidad.

Como Hionvor el Mûl (“Rey”) del reino Womaw, Komûl I presidía sobre el mas poderoso reino al este de la Tierra Media. Su pueblo descendía de la Primera Tribu de Cuiviénen (“Aguas del Despertar”), el mismo linaje que produjo los Edáin de Endor occidental. Sangre élfica corría por las venas de los Hiona (“Señores”, sing. Hion) Womaw, y la maestría de estos sobre los Hombres se debía en parte a su longevidad. Muy influenciado por los Avari, los Womaw del tiempo de Khamûl practicaban magia en el Bosque de Palavra y disfrutaban de los beneficios de una tradición cultural rica y practica. Su sofisticación política y militar les permitió dominar las costas del este de la Tierra Media por millones de años. Esta hegemonía resistió hasta su mayor prueba a mediados de la Segunda Edad, pero Komûl I perdió ese conflicto.

Sus distantes primos Númenóreanos eran el único grupo de Hombres que podía desafiar la supremacía de Womawas Drus, y al inicio del el año 900 de la Segunda Edad, los Dúnedain establecieron embajadas comerciales en las tierras controladas por los Womaw. Durante los próximos 650 años, los Númenóreanos conseguirían el apoyo de muchos de los vecinos meridionales de los Womaw y construirán colonias fortificadas en las islas del sudeste de la Tierra Media. Los Hombres de Oesternesse forzaron concesiones de los Womaw y amenazaron la estabilidad del reino oriental. A mediados del año 150 del reinado militarista y tempestuoso de Komûl I (SE 1994), Womawas Drus parecía tener aceptada la dominación externa y muchos de los Hiona Womaw renunciaron a su alianza con el Gran Señor. Orgulloso y desesperado, Komûl pidió ayuda a su antigua aliada Dardarian.

Dardarian encontró a Komûl en la Isla de sol Naciente, el puerto mas oriental de la Tierra Media. La Reina Élfica sedujo a su hijo adoptivo, usando su gran belleza, encanto y, más importante, una oferta de inmortalidad. Komûl concordó una alianza entre Womaw y el reino Avari de Dardarian, Helkanen. La unión llevo concesiones a Numenóreanas (Llamado el Primer Acuerdo) al año siguiente, abriendo mas que cualquier conquista y limitando los intereses de los Dúnadan en los centros comerciales, y otros puntos estratégicos.

El pacto de Dardarian llevo a la caída del Hionvor. Sin que Komûl I supiese, Dardarian servia a Sauron de Mordor. En el año 1996 de la Segunda Edad, apenas un año después del Primer Acuerdo, Komûl acepto un instrumento que le conferiría inmortalidad como el presente prometido por su amante. Tomando uno de los Nueve Anillos de los Hombres, Komûl se torno un esclavo inmortal de Sauron. Su reinado sobre Womawas Drus terminaría abruptamente.

Khamûl era de 1,87 m de altura, mediano para los Womaw. Pesaba 88 Kilos, piel blanca, ojos azul grisáceos, y cabello lacio , largo y negro. Esta apariencia describía un Womaw de alto linaje. Usaba un Yelmo y armadura de Dragón azul oscuros, Hechos de piel de Dragón.

Ninguno entre los Womaw era mejor cazador que Khamûl. De niño podía correr como un gamo, y solía desaparecer entre los oscuros bosques de su fría tierra. Su sentido del olfato era excepcional, los bardos solían cantar jocosamente sobre el cómo ” heredero de un perro de caza” . Sombrío, solitario, era imbatible en disputas de sutileza y furtividad. Estas cualidades le servirían para los complejos problemas que enfrento como Hionvor, y lo hacían una admirable opción como principal rastreador del Señor Oscuro y guardián de la ciudadela de Sauron en Dol Guldur.

La esposa Womaw de Khamûl, Komiis, dio a luz tres hijos: una niña, Womiis, y dos hijos, Womûl y Komon. De los tres, solo Womiis se parecía a su padre.
Komûl I desapareció de Laeg Goak en la primavera del año 1997 de la Segunda Edad, después de siete meses de virtual aislamiento de su pueblo y de su corte. Estos siete meses fueron marcados por confabulaciones en el palacio y una sangrienta transición para una nueva orden. Mas de tres docenas de los consejeros del Hionvor fueron eliminados durante la matanza que casi arruino el reino.

Los Hiona comenzaron a preparar una revuelta, y Komûl partió, abdicando en nombre de la facción apoyada por los Númenóreanos liderada por su primo Aon. Casi ninguno percibió la naturaleza crítica de la abdicación del Rey, mas el destronamiento de Komûl I probablemente salvo a Womaw de la Sombra. El monarca depuesto poco mas pudo hacer que jurar venganza, una maldición que cumpliría mas de un milenio después.

Se mostró a Barad-Dûr en Mordor alrededor de año 2000, de la Segunda Edad. Él después de esto era conocido como Khamûl, de acuerdo con la pronunciación del Lenguaje Negro de su nombre.
En la Torre Negra, sirvió a Sauron como Maestro de la Casa, y sus responsabilidades incluían la administración de la ciudadela hasta el 3350 de la Segunda Edad, cuando Ûrzahil de Umbar se torno o Boca de Sauron y Teniente de la Torre.

Khamûl se fugo de Mordor cuando Sauron fue capturado en el año 3262 de la Segunda Edad. Regreso al este, primero fue a Nûrad y, luego de una breve estadía, prosiguió hacia las tierras Shay el pueblo de su madre. Vivió entre los Shay hasta el año 3319 de la Segunda Edad, criando una red de siervos, cuya ambición causo a separación de las Cinco Tribus. Esta corrupción continuo luego de que Khamûl Regresara a Mordor a mediados del 3400 de la Tercera Edad, la agente de Khamûl, Monarlan, fueron tres de las tribus de la Sombra.

El Oriental permaneció en Mordor durante a Guerra da Última Alianza (SE 3429 – 3441), liderando la compañía de Ithilien que abrió el conflicto. Durante los primeros cuatro años y medio, el vivo en Lug Ghûrzun (“Torre de la Tierra Negra”) y en Nûrn (“Ghûrzun”) oriental; pero en el año 3434 de la Segunda Edad el ejército de la Última Alianza de Elfos y Hombres forzó el pasaje en Ûdun, y Khamûl retorno al lado de su Maestro. El Espectro del Anillo se escurrió dentro de Barad-dûr en la noche que empezó el sitio.

Cuando a Torre Negra cayo en el 3441 de la Segunda Edad, el Nazgûl enfrento a la vanguardia Élfica y lucho una batalla larga y brutal. Desprotegido, Sauron fue forzado a luchar con sus enemigos en combate singular. Esto fue desastroso pues, mato a Elendil, el Alto, y a Gil-Galad Rey Supremo de los Noldor, pero el Maligno perdió el Anillo único y su dedo a manos de Isildur, pasando al Mundo de la Sombra..

Fue el primero en retornar y reasumir su forma en Endor a mediados del 1050 de la Segunda Edad, casi cincuenta años después de la reaparición del Maligno.
A diferencia de sus compañeros, Khamûl habito rápidamente con Sauron en la ciudadela de Dol Guldur al sur del Bosque Negro.
Donde Sauron se escondió con el nombre del “Nigromante” y lentamente recupero su fuerza. Entrado ya el año1300 de la Tercera Edad, el reinicio su lucha contra los Pueblos Libres, enviando con el Rey Brujo a Angmar en el noroeste de las Montañas Nubladas, con la esperanza de destruir a los estados en guerra de Arnor.

Khamûl dejo su puesto de comandante de la guarnición de Dol Guldur con la partida del Rey Brujo y durante trescientos cuarenta años el Oriental vivió en Sart e Mang, en las Montañas del Viento. Desde estas dos fortalezas rocosas procuro ganar poder sobre los pueblos del sudeste de la Tierra Media. Trabajando siempre al unísono con Dwar de Waw, Khamûl lucho contra la influencia de los Istari Alatar y Pallando sobre a región. Su victoria fue apenas parcial, mas a mediados de 1635 de la Tercera Edad, el Señor Oscuro estaba satisfecho y le ordeno al Segundo de los Úlairi que retornase a Dol Guldur.

La llegada de Khamûl coincidió con la Gran Plaga que arraso el noroeste de Endor, y por los próximos cuatro años permaneció en Rhovanion como el principal siervo de Sauron. Como Guardián de la Montaña de la Hechicería permaneciendo en ella hasta el fin de la Vigilancia de Mordor, en el año 1640 de la Tercera Edad.
Khamûl acompañó a los otros ocho en el ataque sorpresa contra Minas Ithil. Dos años después tomaron la ciudad rodeada y capturaron el Palantír. Minas Ithil fue de ahí en mas la casa de los Espectros del Anillo y se llamó Minas Morgul. Khamûl parece haber sido el principal lugarteniente de Sauron en el Bosque Negro, desde aproximadamente el año 1100. Con seguridad, a partir de 2951, Khamûl fue Señor de Dol Guldur y Durante los últimos días de Sauron en este lugar los guerreros de Khamûl capturaron al Señor Enano Thraín II y tomaron su Anillo de poder. Durante su último año de encarcelamiento él logro darle la llave a Gandalf de la entrada lateral a Erebor (la “Montaña Solitaria”) En 3017 el Hobbit Gollum fue capturado y Sauron supo cómo el Anillo fue encontrado. Después Gollum cayo en las manos de Aragórn y estuvo apresado por los elfos en el norte del Bosque Negro. Khamûl y Adûnaphel llevaron Orcos de Dol-Guldur en un esfuerzo aplastar a los Elfos Silvanos y volver a capturar a Gollum, pero los Elfos infligieron un gran daño en los subordinados de Khamûl y eventualmente Gollum escapó.

Khamûl montó con los otros ocho Jinetes Negros a los Campos de Gladdios (donde Gollum encontró el Anillo en el río) esperando encontrar el Único. Pero ellos sólo encontraron pagos abandonados, y rápidamente comprendió que debía estar en Eriador. Ellos bordearon Loríen y montaron a través de Rohan, hasta el Camino Verde, con los demás se dirigió a la tierra de los Hobbits. En La Colina, Khamûl con su poderoso sentido del olfato casi descubre el escondite de Frodo debajo del camino. Durante la Caza del Anillo, Khamûl fue el Jinete Negro casi alcanzó a Frodo en la balsa de Balsadera.

Luego de la derrota en Rivendel, Khamûl y Adûnaphel retornaron y se preparó para la guerra.
Tras la destrucción del rey brujo en la Batalla de los Campos del Pelennor, Khamûl se convirtió en el nuevo Capitán de los Espectros del Anillo, y fue uno de los ocho Espectros supervivientes que volaron en sus Bestias Aladas a la Batalla ante la Puerta Negra.
Pero fueron destruidos cuando el Anillo único cayo a los fuegos del destino.

Este Nazgûl utilizaba estas armas:

Armadura/Yelmo del Dragón
Yelmo completo de color azul oscuro ; tiene la forma de una cabeza de dragón de fuego y lo ha llevado puesto durante siglos Khamûl el Oriental

Lengua Aguijón
Cerbatana compuesta con grabados en mallorm

Saltaguas
Boleadora asesina élfica hecha de la azulada madera de cuivac

Bestiario de la tierra media

Los Ents
Durante la Guerra del Anillo, los extraños gigantes de los bosques llamados ents acudieron a combatir contra los orcos y hombres de Isengard. Medio hombres, medio árboles, medían más de cuatro metros de altura, y el más viejo de ellos llevaba vividas en la Tierra Media nueve Edades de las Estrellas y del Sol. El Señor de los ents era Fangorn, a quien en la lengua común llamaban Bárbol. Era enorme y anciano, puesto que pertenecía a la raza más alta y más fuerte nacida en el mundo. El tronco de áspera corteza de Bárbol era como el de un roble o una haya, pero sus brazos como ramas eran suaves y lisos, y poseía unas nudosas manos de siete dedos. La extraña cabeza de Bárbol, casi sin cuello, era alta y tan gruesa como su tronco. Tenía ojos marrones, grandes y llenos de sabiduría, que parecían despedir un resplandor verde, y una enmarañada barba gris como un hato de ramitas y musgo. Estaba hecho de la fibra de los árboles, pero se movía velozmente con unas piernas que no se doblaban y unos pies como raíces vivas, balanceándose y estirándose como un ave zancuda. Las historias de los elfos cuentan que, cuando Varda, la Reina de los Cielos, volvió a alumbrar las estrellas y con ello despertaron los elfos, también despertaron los ents en los grandes bosques de Arda. Procedían de los pensamientos de Yavanna, la Reina de la Tierra, y eran sus Pastores de Árboles. Demostraron ser pastores y guardianes porque, cuando se provocaba su ira, la furia de los ents era terrible y podían aplastar la piedra y el acero con sus manos desnudas. Se los temía con razón, pero también eran amables y sabios. Amaban a los árboles y a todas las olvar, y las protegían del mal. En el momento de su Despertar, los ents no sabían hablar, pero los elfos les enseñaron este arte, que les gustó mucho. Les encantaba aprender muchos idiomas, incluso los breves y cortantes de los humanos. Pero preferían sobre todos el idioma que ellos mismos habían creado, y que sólo los ents podían dominar. Surgía de sus gargantas, profundo y lleno como un lento tronar. Aunque en ocasiones los ents tenían grandes reuniones, llamadas Asambleas de los Ents, en general eran una raza solitaria pues vivían separados los unos de los otros, en aisladas casas en los grandes bosques. A menudo, estas casas eran cavernas montañosas con abundante agua procedente de manantiales, y rodeadas por hermosos árboles. En estos lugares comían, no alimentos sólidos, sino un líquido transparente que guardaban en grandes jarras de piedra. Eran tragos de ent, y el fluido mágico resplandecía con una luz dorada y verdosa. En las casas, también descansaban, y a menudo permanecían de pie durante toda la noche bajo la frescura cristalina de una cascada, para refrescarse. Así los ents vivían sus vidas sabias, casi inmortales, y las muchas razas de la Tierra prosperaron y decayeron a su alrededor sin perturbar su grandeza. Sólo cuando los impuros orcos llegaron armados con armas de acero, los ents se mostraron enfurecidos. Los ents tampoco amaban a los enanos, porque llevaban hachas y cortaban leña. Y se cuenta que, en la Primera Edad del Sol, los guerreros enanos de Nogrod, que habían saqueado la ciudadela de los elfos grises de Menegroth, fueron atrapados por los ents y destruidos por completo. En las Edades de las Estrellas, los ents eran varones y hembras, pero, en las Edades del Sol, las ents mujeres se enamoraron de las tierras abiertas donde podían cuidar de las olvar menores: los árboles frutales, los arbustos, las flores, las hierbas y granos; mientras que los ents varones amaban a los árboles del bosque. Pero, antes de que terminara la Segunda Edad del Sol, los jardines de las ents mujeres fueron destruidos, y con los jardines desaparecieron también aquéllas. Entre ellas se encontraba la esposa de Bárbol, Fimbrethil, a quien llamaban Miembros de Junco, la de los pies ligeros. Ninguna historia habla de su destino. Quizá las ents mujeres se dirigieron hacia el este, o hacia el sur; pero, fuera lo que fuese lo ocurrido, fue ignorado por los ents de los bosques, quienes las buscaron durante muchos años. Aunque los ents no podían morir como los hombres, se convirtieron en una raza en decadencia. Nunca habían sido numerosos, y algunos murieron por obra del fuego o del acero, y no había nuevos ents niños tras la partida de las ents mujeres. Además, los enormes bosques de Eriador, por donde muchos de ellos habían vagado, habían sido talados o quemados al llegar la Tercera Edad, así que sólo quedaban el Bosque Viejo, que lindaba con la Comarca, y el gran Bosque de los Ents de Bárbol. En la época de la Guerra del Anillo, Bárbol era uno de los tres ents más viejos, que habían nacido bajo la luz de las estrellas en el Tiempo del Despertar. Además de Bárbol, estaban Finglas, que significa Zarcillo, y Fladrif, que significa Corteza, pero estos dos últimos se habían desentendido incluso de los asuntos de los otros ents. Los ents eran hostigados por los servidores de Saruman, que habitaban en la vecina Isengard. Por eso entraron en la Guerra del Anillo, y ello constituyó la Gran Marcha de los Ents. Fila tras fila, los ents marcharon contra la fortaleza de Isengard. Con ellos iban los ucornos, los espíritus arbóreos que los obedecían y cuya fuerza era casi tan grande como la de éstos. Las murallas de Isengard fueron destruidas por la ira de los ents y el poder de Saruman fue eliminado. En la Batalla de Cuernavilla, los ucornos avanzaron como un bosque andante, y las legiones de Saruman fueron exterminadas. Después de la Guerra del Anillo, los ents volvieron a vivir pacíficamente en el Bosque de los Ents, pero siguieron menguando, y se cree que la Cuarta Edad fue la última que vieron.

Los Ucornos

Entre los olvar más antiguos que habitaban en Arda se encontraban los árboles de los grandes bosques. Durante muchas edades crecieron tranquilamente, pero en la Tierra Media, al iniciarse las Edades de las Estrellas, aparecieron entre los árboles grandes espíritus, llamados ents, los Pastores de Árboles. Estos protectores aparecieron porque en aquel momento llegaron al mundo muchas otras razas y Yavanna temía que los bosques fueran destruidos. Con el tiempo, algunos ents se convirtieron en algo parecido a árboles, y algunos de los antiguos árboles se hicieron un poco más parecidos a los ents, capaces de ciertos movimientos. Al igual que los ents, aprendieron a hablar. Ya fueran ents o árboles en un principio, al llegar la Tercera Edad existía una raza distinta de estas dos, la de los ucornos. En su mayoría, los ucornos se alzaban como árboles oscuros en lo más profundo de los bosques, retorcidos e inmóviles, pero siempre atentos y vigilantes. Cuando se desataba su ira, se movían rápidamente, como envueltos en sombras, y caían sobre sus enemigos con una fuerza sin compasión. La historia de la Guerra del Anillo cuenta que los ucornos, junto a los ents, marcharon sobre Isengard como un gran bosque y, bajo la dirección de los ents de Fangorn, exterminaron a toda la legión orca en la Batalla de Cuernavilla. Los ucornos eran muy antiguos y muy melancólicos, y algunos tenían el corazón corrupto y estaban podridos. Uno de estos espíritus arbóreos con sentidos habitó en el Bosque Viejo, a orillas del Tornasauce. Era el Hombre-Sauce, a quien algunos llamaban Viejo Hombre-Sauce. El Bosque Viejo no era más que un resto del bosque más antiguo de la Tierra Media, y el Viejo Hombre-Sauce estaba decidido a impedir que se abrieran más caminos en sus dominios. Mantenía todo el Bosque Viejo sometido a un encantamiento mediante el poder de su canto y atraía a todos los viajeros hacia sí, para acabar con ellos gracias a sus raíces y ramas, móviles y ágiles.

Las Aguilas

Las águilas eran las más nobles de todas las criaturas aladas de Arda, porque fueron creadas por dos poderosos Valar: Manwé, Señor del Aire, y Yavanna, Reina de la Tierra. Las águilas se contaban entre las razas más antiguas y sabias. Estas aves siempre fueron mensajeras y siervas de Manwé. Volaban por encima de todo el mundo azul, porque eran los ojos de Manwé, y caían sobre sus enemigos como el rayo.
En la Primera Edad del Sol, habitaba en Beleriand una poderosa rama de esta raza. Se las conocía como Aguilas de las Montañas Circundantes y vivían en elevados nidos en los picos llamados Crissaegrim. Estas águilas alcanzaron gran fama por sus hazañas en la Guerra de las joyas. Su jefe era Thorondor, la más grande y majestuosa de ellas. Thorondor tenía una envergadura de treinta brazas, y su velocidad era mayor que la del viento más veloz.
Thorondor y los suyos adquirieron la mayor gloria en la Guerra de la Ira. El «Quenta Silmarillion» cuenta que las águilas resultaron victoriosas combatiendo al más terrible de los males: los dragones de fuego alados.
En la Tercera Edad del Sol, Gwaihir, el Señor del Viento, gobernaba a las águilas de la Tierra Media. Aunque no alcanzaba las dimensiones de la más pequeña de las águilas de la Primera Edad, para la escala de la Tercera Edad era la más grande de su tiempo. El pueblo de Gwaihir, las águilas de las Montañas Nubladas, era fiero y muy temido por los Poderes de las Tinieblas. En la Guerra del Anillo, Gwaihir, con su hermano Landroval y con Meneldor el Veloz, se lanzó a menudo al combate al frente del ejército de águilas. Ayudaron a derrotar a los orcos en la Batalla de los Cinco Ejércitos. Rescataron al Mago Gandalf y a los hobbits Portadores del Anillo y lucharon en la última batalla de la Guerra del Anillo, ante la Puerta Negra de Mordor

Las Bestias Aladas

Se cuenta que, en la época de la Guerra del Anillo, los espíritus no muertos llamados los Nazgúl eran transportados por Bestias Aladas. Estas criaturas eran más veloces que el viento, poseían pico y garras de ave, cuello de serpiente y alas de murciélago. Se decía que se alimentaban de carne de orco y que alcanzaban un tamaño mayor que el de cualquier otra criatura alada de la Tercera Edad. Eran criaturas vivas, como los dragones, pero aún más antiguas. Habían sido creadas por Melkor en las tinieblas indefinibles durante las Edades de las Lámparas, cuando la serpiente kraken salió de los Pozos de Utumno. Pero, a pesar de su antigüedad, y a pesar de ser fuertes y terribles en su servicio a Sauron en la Guerra del Anillo, su tiempo en la Tierra Media se terminó. Una de las Bestias Aladas halló la muerte a manos del elfo Legolas, y otra a manos de la doncella guerrera Éowyn; las restantes fueron destruidas en el holocausto que consumió a Mordor en los últimos años de la Tercera Edad.

Dragones

El «Quenta Silmarillion» narra cómo, en la Primera Edad de Sol, Morgoth, el Enemigo Oscuro, se escondió en los Pozos de Angband y creó sus obras maestras malignas a partir del fuego y la hechicería. Las tenebrosas joyas del genio de Morgoth fueron los grandes gusanos, llamados dragones. Los hizo de tres clases: grandes serpientes que reptaban, reptiles que andaban y los que volaban con alas como las de un murciélago. De cada clase existían a su vez dos tipos: los dragones del frío, que luchaban con sus garras y colmillos, y los fantásticos urulóki o dragones de fuego, que destruían con su aliento ígneo. Todos eran la personificación de los principales males de los hombres, elfos y enanos, y también fue grande la destrucción que causaron en estas razas.
Los reptiles estaban protegidos por escamas de hierro impenetrables. Sus colmillos y zarpas eran como estoques de jabalinas. Los dragones alados barrían la tierra con vientos huracanados, y los dragones de fuego lanzaban llamaradas escarlatas y verdes que lamían la tierra y destruían todo a su paso. Tenían la vista más aguda que la de un halcón y nada de lo que veían podía escapárseles. Poseían un oído capaz de captar el sonido de la más tenue
respiración del enemigo más silencioso, y un olfato que les permitía identificar a cualquier criatura por el más mínimo olor de su cuerpo. Eran famosos por su inteligencia, pero tenían los defectos de la vanidad, la glotonería, la mentira y la ira. Al haber sido creados principalmente con los elementos de la hechicería y el fuego, los dragones evitaban el
agua y la luz del día. La sangre de los dragones era negra, y un mortífero veneno, y los vapores de su peste de gusano hedían a azufre y cieno ardientes.
El principal de los dragones de fuego, los urulóki, creados por Morgoth en Angband, era Glaurung, el Padre de los dragones. Aunque no pertenecía a la raza de los alados, Glaurung fue el principal terror de su época.
Pero el mayor dragón que jamás vio el mundo fue el llamado Ancalagon el Negro. Ancalagon fue el primero de los dragones alados de fuego, y él y otros de su raza salieron de Angband como poderosas nubes de viento y fuego, cuando se realizó la última defensa del reino de Morgoth. Ancalagon fue derribado y otros dragones de fuego resultaron muertos o huyeron, y hasta la Tercera Edad del Sol las historias de la Tierra Media no vuelven a hablar de ellos. Entonces habitaban los desiertos más allá de las Montañas Grises en el norte. Y se cuenta que su codicia los llevó al tesoro acumulado de los Siete Reyes de los enanos. El más poderoso de los dragones de las Montañas Grises fue el llamado Scatha el Gusano.
En el siglo veintiocho de la Tercera Edad, el mayor dragón de la época atacó el reino de los enanos en Erebor, procedente del norte. Este dragón de fuego alado se llamaba Smaug el Dorado. Smaug arrasó el reino de los enanos y durante dos siglos gobernó Erebor sin que nadie lo desafiara. Pero, en el año 2941, un grupo de aventureros llegó a la montaña: doce enanos y el hobbit Bilbo Bolsón. Cuando Smaug se vio hostigado por ellos, asoló con su fuego la región, pero en Esgaroth, sobre el Lago Largo, resultó muerto por un Hombre del Norte, Bardo el Arquero.
Se rumoreaba que los dragones siguieron viviendo durante muchos siglos en el desierto septentrional, más allá de las Montañas Grises, pero ninguna historia vuelve a referirse a estas malignas aunque magníficas criaturas.

Dragones de Fuego

De todas las criaturas que Morgoth el Enemigo Oscuro crió en todas las edades de su predominio, los malignos reptiles llamados dragones fueron los más temidos. Hubo muchas razas de estos seres, pero la más mortífera fue la que vomitaba llamaradas desde sus insanas entrañas. Se los llamaba dragones de fuego, y entre ellos se contaba uno de los más poderosos dragones, Glaurung. Él fue el primero de los urulóki, o dragones de fuego, y tuvo muchos descendientes.
En los últimos días de la Primera Edad, cuando la mayor parte de la descendencia de Glaurung que caminaba en la tierra había hallado muerte en la Guerra de la Ira, aparecieron en Angband los dragones de fuego alados. Ancalagon el Negro, que pertenecía a esta clase, y cuyo nombre significa «fauces desbocadas», es nombrado como el dragón más poderoso de todos los tiempos.
En edades posteriores, las historias de la Tierra Media se refieren a un último y poderoso dragón alado de fuego, de color dorado rojizo: el dragón de Erebor, que expulsó a los enanos de su reino. Se llamaba Smaug el Dorado, y en el año 2941 de la Tercera Edad recibió muerte por un flechazo de Bardo el Arquero, de Valle.

Dragones del frio

De los dragones que Morgoth creó en Angband durante la Primera Edad del Sol, fueron muchas las razas. Algunos poseían aliento de fuego, otros tenían poderosas alas, pero los más comunes eran los dragones del frío, que no poseían capacidad de vuelo ni de arrojar llamas pero que tenían gran fuerza en sus fauces y garras y una poderosa armadura de escamas de hierro. Los dragones del frío fueron un terror para todas las razas que se les enfrentaron en aquella Primera Edad, y llevaron inconmensurable destrucción a la Tierra Media. Al final de la edad, casi toda la raza de dragones y la mayor parte de los servidores de Morgoth perecieron durante la Gran Batalla, en la Guerra de la Ira.
En la Tercera Edad del Sol volvieron a surgir numerosos dragones del frío en las tierras salvajes del norte, que fueron a las Montañas Grises. Los enanos habían acudido a estas montañas porque eran ricas en oro, y, en el siglo veinte de dicha edad, los dragones del frío fueron tras ellos, en busca de los tesoros de los enanos y preparados para la guerra. Aunque los enanos lucharon valerosamente, fueron vencidos, y los dragones del frío mataron y persiguieron a sus enemigos a placer. Un príncipe de la raza humana de los éothéod llamado Fram, hijo de Frumgar llegó y mató a Scatha el Gusano, el mayor dragón de aquella región, tras lo cual las Montañas Grises estuvieron limpias de dragones durante cinco siglos. Pero los dragones del frío regresaron a las montañas en el año 2570. Uno a uno los señores enanos fueron cayendo ante ellos: el último fue el rey enano llamado Dáin I, del linaje de Durin, cuando él y su hijo Frór recibieron muerte de un dragón del frío dentro de su palacio. Así fue que los últimos enanos huyeron de las Montañas Grises, dejando a regañadientes todo su oro a los dragones como botín.

Olifantes (Mûmakil)
En la Tercera Edad del Sol, en las regiones meridionales de Harad, habitaban animales de gran tamaño que se cree que fueron los antepasados de las criaturas que los hombres llaman ahora elefantes, aunque, al parecer, éstos son mucho más pequeños en tamaño y fuerza que sus antepasados. 

En los años de la Guerra del Anillo, los feroces guerreros de Harad marcharon hacia el norte, a las tierras de Gondor, acudiendo a la llamada de Sauron, y con sus ejércitos llevaron a los grandes mûmakil, que eran usados como animales de guerra. Los mûmakil eran enjaezados con todo el aparato de la guerra: estandartes rojos, bandas y arneses de oro y bronce; sobre sus lomos llevaban grandes torres desde las que luchaban arqueros y lanceros. Poseían un deseo natural de lucha y eran muchos los enemigos que perecían aplastados bajo sus patas. Con sus trompas derribaban a los enemigos y, en el combate, sus colmillos se enrojecían con la sangre de los contrarios.

No podían ser combatidos por jinetes a caballo, porque los caballos no osaban acercarse a ellos; tampoco por la infantería, que podía ser atacada por flechas y lanzas desde los mûmakil o aplastada. En la guerra eran a menudo como torres que no pueden ser expugnadas; los muros de escudos se rompían ante ellos y los ejércitos se dispersaban. Sólo en un punto de su cuerpo, los ojos, podían ser dañados, cegados o incluso muertos, por saetas lanzadas con gran fuerza. Si perdían la visión, el dolor los hacía montar en cólera y destruían amos y enemigos por igual.

Mearas

Todos los caballos de Arda fueron creados a imagen de Nahar, el corcel blanco de Oromë, el Jinete de los Valar. Se creía que los verdaderos descendientes de Nahar eran los mearas, los «príncipes de los caballos» de Rohan, porque eran mágicos y maravillosos. Eran de color blanco o gris plateado, y veloces como el viento, de larga vida, incansables y llenos de sabiduría. Las leyendas de los rohirrim cuentan que los mearas se encontraron primero con los hombres de Rhovanion. En el siglo veintiséis de la Tercera Edad del Sol, el Señor de los éothéod, de nombre Léod, intentó domesticar el caballo más hermoso que su pueblo había visto nunca, pero el caballo era salvaje y orgulloso y derribó a Léod, que murió. Por eso el caballo recibió el nombre de Daño del Hombre. Pero cuando el hijo de Léod, Eorl, se acercó al caballo, éste se entregó al joven señor, como a modo de compensación. Eorl lo rebautizó como Felaróf, Padre de los Caballos, porque de él proceden los mearas, que sólo permitían que los reyes y príncipes del linaje de Eorl los montaran. 

Aunque no podían hablar, entendían el idioma de los humanos, y no necesitaban ni silla ni bridas puesto que obedecían las órdenes que de palabra les daban sus amos, los rohirrim de la casa real. Los mearas eran amados y honrados por sus amos y el estandarte de los rohirrim siempre fue la silueta veloz y blanca de Felaróf galopando sobre un fondo verde. En la Guerra del Anillo, los mearas prestaron grandes servicios. Uno, llamado Crinblanca, llevó a Théoden, el rey de los rohirrim, a las batallas de Cuernavilla y de los Campos del Pelennor, donde ganaron mucha gloria para los rohirrim, aunque al final tanto el caballo como el jinete murieron a manos del rey brujo de Morgul. Hubo otro meara que todavía realizó mayores hazañas. Fue Sombragrís, que, rompiendo la ley que decía que sólo los reyes y príncipes podían montar a los mearas, llevó al Jinete Blanco, el Istari Mithrandir, también llamado Gandalf. Sombragrís tenía el corazón animoso y era fuerte, porque, junto al Jinete Blanco, plantó cara a los Nazgûl y corrió más que las horribles Bestias Aladas. Llevó a Gandalf a tierras de Gondor durante el asedio de la Torre Blanca. Tras la Batalla de los Campos del Pelennor, condujo al mago, junto al ejército de los Capitanes del Oeste, hasta la Puerta Negra de Mordor y participó en la confrontación final con los malignos ejércitos de Sauron.

Lembas de Lothlorien

Ingredientes:
 

6 cucharadas de mantequilla/margarina reblandecida
2 tazas de harina con levadura (en el original self-rising flour, de no encontrar digo q yo q dará igual usar levadura aparte, ¿no?)
1 cucharada de azúcar
1/2 taza de pasas opcional (aunque francamente no me imagino unas lembas con pasas, pero pa gustos…)
1 huevo bien batido
1/2 taza de leche
4 cucharadas de nata espesa
hojas de mallorn :DDDD

Con un tenedor se corta la mantequilla sobre la harina y se mezcla en un bol hasta que parezca pan rallado (esto me parece mejor hacerlo con los dedos, por experiencia propia con este tipo de masas). Hazlo rápido para q la mantequilla no se funda demasiado. Añade el azúcar y si así lo deseas las pasas. Bate el huevo con la leche aparte hasta que estén bien mezclados, guarda una cucharada de esta mezcla para pintar las lembas. Añade la nata y la mezcla de huevo y leche a la harina y mézclala hasta que esté firme pero blando (estos americanos son intraducibles). Amásalo tres o cuatro veces sobre una superficie ligeramente enharinada. Extiéndelo hasta que tenga un grosor de 1 cm (aproximadamente, xq dice de extenderlo 3/4″, pulgadas deben de ser…) y córtalo con un cortapastas ovalado o con forma de hoja. Ponlo en una bandeja de horno ligeramente engrasada dejando al menos centímetro y medio  de espacio entre las lembas, píntalas por encima con la mezcla que habías guardado y mételas al horno unos 12 o 13 minutos, a temperatura (aquí viene el problema) de 400 grados ( deben de ser farenheit xq mi horno solo llega hasta 350 y esa es la temperatura para asar un lechón enterito, digo yo que serán unos 200 grados, temperatura q suelo poner cuando hago galletas)

Para guardarlas envuelve cada lemba individualmente en hojas de mallorn frescas y limpias, si en tu región no crecen mallorns guardalas en una caja que cierre bien. Sale sobre una docena y media de lembas

Gracias a : http://es.geocities.com/cocina_mantecona/Recetas/Postres/Lembas_de_Lothlorien.html

Teorías sobre lo que pasó después de la Guerra del Anillo

    Hay varias versiones de lo que ocurrió después de la Guerra del Anillo, cuando Sauron fue destruido y Aragorn II se hizo con la Corona de Gondor y el Cetro de Arnor. Reinó en paz junto a Arwen Undómiel, como se cuenta en el Sitio de Aragorn, y con ella tuvo un hijo, Eldarion, que siguió reinando en paz sobre Gondor y Arnor a partir del año 120 de la Cuarta Edad del Sol, la Edad de los hombres.

    Pero… ¿qué pasó con los elfos? Como se cuenta en el título “El Retorno del Rey” del Señor de los Anillos, después de que Aragorn se casara con Arwen comenzando la Cuarta Edad del Sol, Elrond (no se especifica cuándo) se dirigió con todos los elfos de la Tierra Media a los Puertos Grises. Se dice que Gandalf recogió a la colonia que fundó Legolas, en Gondor y se dirigió a los reinos de la Dama Galadriel, junto con los hijos de Elrond y todos los elfos del sur de la Tierra Media. Los elfos blancos de Lothlórien se unieron a la comitiva y subieron hasta las tierras de la Cuaderna Sur de la Comarca. Allí se dice que se encontraron con todos los Elfos Grises del Bosque Negro guiados por el grupo errante de elfos que comandaba Gildor, que protegía la comarca en tiempos de Guerra.

    Entonces, como en el Gran Viaje que hicieron los elfos al llegar a la Tierra Media, hasta Aman, todos los elfos que quedaban fueron hasta los Puertos Grises, allí todos los elfos, junto con algunos personajes célebres excepcionales, como Gandalf y Bilbo Bolsón, embarcaron en lujosos buques élficos hacia las Tierras Imperecederas. De esta forma no hubo más elfos en la Tierra Media, con excepción de Arwen.

    Por esto, cuando murió Aragorn II, Arwen decidió ir a vivir a los bosques de Lórien, donde había vivido su madre, y lo encontró vacío, pues todos los elfos del continente habían pasado el océano hacia Aman, las Tierras Imperecederas.

    ¿Qué pasó después? La Tierra Media se quedó sin elfos, y el tiempo siguió pasando. En la Enciclopedia de Tolkien se dice: “(…) Desde entonces, las Tierras Imperecederas se alejan de las esferas de la existencia humana, colocando a dioses y elfos más allá de nuestro alcance y, sin duda, la física del mundo se adapta a nuestro actual sentido del tiempo y el espacio, de manera que la Tierra comienza a girar alrededor del Sol”.

    Se dice en la Enciclopedia de Tolkien por tomos: “Cuando la última embarcación élfica alcanzó por fin las orillas inmortales durante la Cuarta Edad, las Tierras Imperecederas desaparecieron en otra dimensión más allá de la comprensión humana”. Cuenta que a partir de ahí la Tierra tomó la forma que todos conocemos, y empezó a girar alrededor del Sol”.

Por ello, esta es la historia tal y como se podria interpretar:

    “Cuando en la Tierra Media no quedaban más elfos que Arwen Undómiel, hija de Elrond, Ilúvatar pensó en separar elfos y Valar de los hombres y los enanos, separar la magia del “mundo normal”. Entonces en lugar de separar las dos tierras por un océano, las separó en dos dimensiones, por ello, el mundo de los elfos estaría ahora en otra dimensión paralela a la nuestra. La Tierra se deformó, de modo que la Tierra Media correspondería a Asia, Harad a Europa, el Reino Unificado al Norte de Rusia, el Lejano Harad a África y las Tierras Oscuras a Australia. América correspondería a la Tierra del Sol, y las antiguas escrituras no cuentan si fue creada por Ilúvatar a comienzos de la Cuarta Edad, o ya estaba formada al otro lado del Mar de Rhûn. Quizás, tal como yo lo veo, Ilúvatar pensó en llenar el vacío que había quedado la falta de Aman con un continente igual, lleno de bellos bosques e islas, parajes paradisiacos y tropicales, montañas poderosas y nuevos hombres.

    » Entonces, cuando las dos dimensiones estuvieron formadas y preparadas, Ilúvatar alteró el tiempo para nosotros, conectándose en la Edad Media de nuestro tiempo (algunos afirman que la conexión está mucho antes). A los elfos les dio un consejo, y dicen que les dijo así: «Ya contáis con magia y felicidad, y vivís entre los Valar, por ello os pido que no progreséis, que os mantengáis siempre conviviendo entre los bosques que habéis hecho vuestros y entre los animales que os aman. Seguid así y mantendréis la felicidad…». Fue lo contrario que les dijo a los hombres. En la antigua Tierra Media a los hombres les aconsejó que avanzaran, porque sólo con esto un día llegarían a parecerse a los elfos, aunque fueran libres y podrían elegir…

    » Con esto, nuestro mundo sigue girando alrededor del Sol, y los elfos están ahí, tal y como leemos en las historias de Tolkien, pero no podemos alcanzarlos porque no podemos saltar de una dimensión a otra, pero… ¿podrían ellos con su magia…?

Curso de Quenya en 19 lecciones

Curso de Quenya en 19 lecciones

Nancy Martsch (edición original inglesa)
Luis Glez. Baixauli (adaptación castellana)
Finwë, Webmaster de Formenos (recopilación)
Basado en los trabajos de JRR Tolkien

Lección 1: Cómo reconocer el Quenya

En esta primera lección vamos a aprender a distinguir las palabras quenya entre todas las inventadas por Tolkien para los diversos idiomas de la Tierra Media. (Una discusión sobre las distintas lenguas de la Tierra Media se puede encontrar en el apéndice F del SDLA).

JRR Tolkien creó numerosas lenguas para su mundo inventado: lendarin, danian, élfico primitivo, qenya, khuzdul… muchas de ellas a partir de material procedente de las lenguas élficas. ¿Cómo podemos saber entonces si una palabra es quenya o no? Muchos “dialectos”, tales como lendarin, telerin o silvano, sólo están presentes en el vocabulario “básico” por unas pocas palabras, y generalmente se indica su procedencia. Otros, como qenya y gnómico, sólo se usan en La Historia de la Tierra Media, pero nunca en El Señor de los Anillos o El Silmarillion. El élfico primitivo o común se encuentra principalmente en discusiones lingüísticas… En la mayor parte de los casos, dentro de este vocabulario “básico” (el compuesto por SDLA y S), sólo tendremos que distinguir élfico de no élfico, y élfico quenya de élfico sindarin. ¿Cómo podemos identificar el quenya?

Por cómo es llamado:

A lo largo del texto, el quenya es llamado “alto élfico”, “alta lengua”, “lengua antigua”, etc. (mucho material lingüístico se encuentra fuera del texto, en apéndices, índices y notas a pie de texto; asegúrate de leerlas). El sindarin también es llamado “élfico gris”. La antigua lengua élfica es llamada “élfico primitivo” o “élfico común”. Jim Allan en An Introduction to Elvish lo llama *Proto-Eldarin. El quenya hablado en las Aguas del Despertar (Cuiviénen) fue élfico primitivo, no la lengua más tarde conocida como quenya.

Por el contexto:

Aunque no siempre es así, las palabras extrañas a la lengua común suelen estar impresas en cursiva, sobre todo en su primera aparición en el texto. La mayoría de los términos geográficos de la Tierra Media, y algunos nombres personales, tienen un nombre extranjero, generalmente élfico, y otro el lengua común (castellano) que con frecuencia traduce el élfico. Los nombres usados en Rohan son mayoritariamente rohirricos (de procedencia anglosajona), las palabras usadas por los orcos estan normalmente en lengua orca, etc. Los nombres dados por los elfos y los hombres de Gondor son probablemente élficos.

El élfico primitivo se encuentra generalmente en discusiones lingüísticas. Bases y raíces, impresas en mayúsculas o con el signo de raíz cuadrada, son generalmente ep. El élfico silvano se usaba en Lorién y el Bosque Oscuro, y se asocia siempre con estos lugares: ver III y en CI la “Historia de Galadriel y Celeborn”. El sindarin era el élfico hablado normalmente durante la Tercera Edad. Era utilizado en el habla normal; en la mayoría de los nombres propios de la Tercera Edad, en los nombres de los Senescales de Gondor y los Reyes y Capitanes de Arnor (aquellos que comienzan por Ar-), en la nobleza de Numenor, en los héroes y lugares de Beleriand durante la Primera Edad, y en el Himno a Elbereth. El quenya, durante la Tercera Edad, representaba una especie de latín élfico. Se usaba como lenguaje formal, para poesía o juramentos; en los nombres de los Reyes y pretendientes de Gondor; en la realeza y nombres de lugares de Numenor; en los nombres de los Valar y de lugares dentro de Valinor; en el Lamento de Galadriel; y en la última versión del poema “The Last Ark” [M].

Por evidencias internas:

Así como ciertas letras o combinaciones de ellas son usadas en castellano y otras no, lo mismo ocurre con ciertas letras en quenya. La situación de la letra también es importante: una letra o combinación de ellas puede estar permitida en el medio de la palabra, pero no al principio o al final. Así, ng no puede iniciar una palabra en castellano pero si estar en cualquier otra posición, como por ejemplo en canguro. [Nota: alguna de las afirmaciones dadas aquí no son aplicables fuera del vocabulario “básico”].

Son propias del quenya en cualquier posición dentro de la palabra: las letras q, y (como consonante); las combinaciones hl, hr, hy; y los diptongos eu, oi. La letra v es común en quenya pero no en otros lenguajes. Las letras x, z son raras en quenya e inexistentes en sindarin, pero comunes en otras lenguas. No son quenya: la letra y usada como vocal; las combinaciones dh, gh, lh, mh, rh; y los diptongos ae, oe, aw, ew, iw. No son élficas: la letra j; y las combinaciones sh, zh. El circunflejo ^ normalmente no se usa en el quenya.

Al comienzo de palabra, en quenya pueden aparecen las combinaciones hl, hr, hy; pero nunca: mb, b, nd, d, ng, g, kh, io. En quenya la letra b está siempre precedida de m, y siempre en medio de la palabra; la d está siempre precedida de n, l, r, y siempre en medio de la palabra; y la g está siempre precedida de n, y siempre en medio de la palabra. Normalmente las palabras quenya terminan en vocal. Aquellas que no lo hagan deben terminar obligatoriamente en l, n, r, s, t. Otros idiomas suelen acabar en alguna consonante.

El quenya prefiere palabras largas y polisilábicas, mientras que el sindarin prefiere palabras cortas de una o dos sílabas. Adûnaico, khuzdul y lengua negra también usan palabras largas, pero contienen letras, combinaciones o terminaciones que nos permiten diferenciarlos del quenya.

Por la gramática:

Cada lenguaje tiene su propia gramática distintiva. Estudiaremos la gramática quenya en profundidad en las próximas lecciones, pero por el momento sepamos que las terminaciones más comunes para adjetivos en quenya son -ea, plural -ie, y en sindarin -ui, -en, plural -in; y que en quenya el imperativo termina en -a, mientras que en sindarin en -o.

Algunas palabras que no son lo que parecen:

Imrahil es adûnaico [III].
Arnach, Eilenach, Umbar, Rimmon pertenecen a lenguas humanas [III].
Simbelmynë, Halifirien son rohirricas [TC].
Forgoil es dunledina [CI].
Balchoth es mezcla de oestron y sindarin [CI].
Incánus es haradaica o, quizá, quenya [CI].
Boromir es mezcla de sindarin y quenya [III].
Nimrodel, Caras Galad(h)on, Legolas, Amroth son silvanas [CI, III].

Ejercicios:

Identifica las palabras y expresiones que están en quenya: Ainulindale, Dúnedain, Elendil, coire, Bar-en-Danwedh, Vilya, Ar-Gimilzôr, Daeron, Feanor, Finrod, Earendil, Ninquelóte. Amon Dîn, Nen Hithoel, Elentári, hríve, Haudh-en-Ndengen, menel, Elbereth, Cuiviénen, Edoras, Amon Lhaw, Elessar, Eldamar, Thangorodrim, simbelmynë, Morgoth, athelas, yén, Adûnakhor, Eldalie, Quenta Silmarillion, lómelindi, lhûg, Azanulbizar, Carcharoth, Emyn Muil, palantír, Echuir, Narvinye, Narya, lasse-lanta, Galadriel, snaga, Valar, Narvinwe, Ulmo, éored, Ilúvatar, Eldar, Urui, Urime, tengwar, cirith, asea aranion. Cuio i Pheriain annan! Aglar´ni Pheriannath! Daur a Berhael, Conin en Annûn! A laita te, laita te! Andave laituvalmet! Cormacolindor, a laita tárienna!

Ejercicios adicionales:

Trata de identificar las palabras en quenya del apéndice de El Silmarillion

Lección 2: Pronunciación

En esta lección vamos a aprender la pronunciación quenya de todas las letras, así como a acentuar correctamente las palabras de este idioma. [Nota del traductor: lógicamente este capítulo ha tenido que ser bastante adaptado del original inglés.]

Consonantes:

Las consonantes quenya son, en su mayor parte, muy parecidas a las castellanas. En particular, las d, f, l, m, n, p, s, t y x se pronuncian exactamente igual; para las demás consonantes se deben tener en cuenta los siguientes puntos.

B – Corresponde al sonido fuerte de la primera b de “bebé”. Va siempre precedida de m.
C – Representa siempre el sonido de “casa” (ca, que, qui, co, cu). Tolkien usó c y k como variantes ortográficas del mismo sonido. En el SDLA se usa c para crear una analogía visual con el latín; a lo largo de estas lecciones, extenderemos este convenio a todo el vocabulario.
CH – Originalmente correspondía al sonido de la j castellana (chil); pero gradualmente fue perdiendo sonoridad hasta convertirse en una h aspirada en posición central (aha), y más tarde también al principio de palabra (hil-, harma, hwesta). Durante la Tercera Edad el sonido original sólo se conservaba delante de t, como en el alemán “acht”, “echt” aunque la ortografía a veces no lo recoja (p.e. Telumehtar). En oestron es probable que este sonido fuera pronunciado como una sh inglesa (TelumESHtar).
G – Siempre va precedida de n, y equivale al sonido castellano de g en “gato” (ga, gue, gui, go, gu).
H – Sordo. La h delante de l, r, representa una espiración, un sonido sordo (hlókë, hrívë). En la Tercera Edad este sonido ya no se usa (lókë). La h de hw es también corresponde al sonido sordo durante esta edad.
HY – Debe pronunciarse como h más la i inicial de un diptongo (hyarmen).
NG – En posición central corresponde a la ng de “canguro”. A principio de palabra, en quenya antiguo, correspondía al sonido N (la n velar de “anca”) como en Noldor. En esta última posición, durante la Tercera Edad se pronunciaba simplemente n.
QU – En quenya la u también se pronuncia. Representa c más la u inicial de un diptongo.
R – Siempre algo más suave que en la palabra “rata”.
TH – Aproximadamente como el sonido castellano z. Se trataba de un sonido arcaico poco usado.
TY – Pronunciado como t más la i inicial de un diptongo. Los hablantes de oestron solían pronunciarlo como el sonido ch de “chocolate”.
V – Como una v inglesa o francesa. Corresponde a una f sonora, un sonido parecido a la segunda b de “bebe”.
Z – Representa una s sonora como la s de “desde” o la z del francés “zéro”.

Las consonantes escritas dos veces (tt, ll, ss, nn) representan consonantes largas o dobles. Mención especial merece la doble l, que en ningún caso debe pronunciarse como la elle castellana.

Vocales:

Las vocales en quenya son muy similares a las castellanas, aunque algo más breves. Las vocales largas están marcadas mediante un acento, y se pronuncian igual que las cortas pero durante más tiempo. Las únicas excepciones son la e y la o, que cuando son cortas se pronuncian algo más abiertas que sus equivalentes castellanas. La diéresis se usa para indicar que una vocal no debe ser ignorada o pronunciada como parte de un diptongo [Nota del traductor: En realidad casi todas las diéresis que aparecen en las palabras quenyas podrían eliminarse, ya que Tolkien las introduce para recordar a los lectores ingleses las diferencias de pronunciación entre la e inglesa y la quenya. En general, esta advertencia es innecesaria en castellano, por lo que en adelante eliminaré esas diéresis de las palabras quenya. La única diferencia de pronunciación entre la e la castellana y la quenya está en la combinación ie, que en castellano es diptongo y en quenya no. Con esta advertencia se deja al lector el trabajo de pronunciar correctamente, sin tener que añadir un elemento ajeno al idioma como son las diéresis]

En quenya existen seis diptongos: ai, oi, ui, au, eu, iu. Son diptongos ascendentes, es decir, acentuados en la primera vocal. En la Tercera Edad se tiende a hacer de iu un diptongo descendente, acentuado en la u [Nota del traductor: en castellano también consideraríamos como diptongos los marcadas por la grafía w. Esta letra siempre debe pronunciarse como una u aunque estrictamente, al igual que la y, se trata de una semiconsonante.]

Acento:

La situación del acento tónico viene determinada por el número de sílabas de la palabra. Si tiene dos sílabas, prácticamente siempre está acentuado en la primera. Si tiene tres o más sílabas, depende de la penúltima sílaba: si contiene una vocal larga, un diptongo, o una vocal seguida de dos o más consonantes, se acentúa en la penúltima; en caso contrario se acentúa en la antepenúltima sílaba.

elenTÁri penúltima sílaba con vocal larga
angaMAIte penúltima sílaba con diptongo
iSILdur penúltima sílaba con vocal seguida de dos consonantes
Orome penúltima sílaba con vocal corta seguida de una consonate
naMÁrie penúltima sílaba con vocal corta seguida de otra vocal (ie no es diptongo)

En general se cumple que los nombres terminados en -dil, -dur, -ien, -ion, -iel, -ie, -ea siempre se acentúan en la sílaba anterior (iSILdur, eLENdil, naMÁrie, alaTÁriel, LÓmea). Adicionalmente existe un acento poético: la primera sílaba de una palabra, a menos que consista en una sola vocal corta, puede recibir un acento secundario. La vocal final también puede recibir una ligera acentuación, especialmente al final del verso. Puede ser una acentuación fuerte en las exclamaciones.

Ejercicios:

Pronuncia las siguientes palabras y expresiones: Cermie, unque, thúle, Telperion, anga, Aule, áze, Númenor, Númenóre, Varda, Ohtar, Tintalle, círya, Loende, Súlimo, Mahtan, Oiolosse, Turambar, Helcaraxe, leuca, hwesta, palantír, Elessar, falasse, hríve, Alqualónde, Vanyar, noldor, Teleri, Silmaril, Silmarillion, Elendili, Wilwarin, Telumehtar, Sangahyando, Hyarmendacil, Calmacil, Sauron, Feanáro, Anárion, Vaire, Hlóke, Istari, Manelmacar, tyeller, ruinya, Yavanna, Tindómerel, Earnur, nwalme, ungwe. Aiya Earendil Elenion Ancalima! Elen síla lumenn´ omentielvo. Nai hiruvalye Valimar. Namárie.

Ejercicios adicionales:

Lee en voz alta el Lamento de Galadriel [I], el Juramento de Elendil [III], el Juramento de Círion [CI] y los nombres de los reyes de Númenor y Gondor [apéndice A].

Lección 3ª: El nombre y el verbo

En esta lección vamos ver las dos declinaciones existentes en quenya para los nombres, el uso de los artículos, la conjunción “y” y unas primeras nociones acerca de los verbos .

El nombre:

En quenya los nombres se pueden dividir en dos grupos, de acuerdo al método que sigan para formar el plural: plurales en -r y plurales en -i. A partir de ahora los denominaremos primera y segunda declinación respectivamente. Tolkien reconoce estos dos grupos en la carta a Plotz, pero no nos da sus nombres. No hay pruebas de que cada declinación corresponda al género masculino o al femenino, al parecer el quenya no indica el género de esta manera [Nota: los plurales en La Historia de la Tierra Media difieren].

Primera Declinación: Los nombres terminados en -a , -ie, -o, -u forman el plural añadiendo -r. [Nota: un asterisco indica que una palabra está deducida según los patrones lógicos existentes, pero que no ha sido posible encontrarla en ningún texto].
.
cirya, pl. ciryar “barco”  axo, pl. axor “hueso”
Vala, pl. Valar “Poder”  Noldo, pl. Noldor “Sabio”
enquie, pl enquier “semana”  heru, pl. *herur “señor”
Valie, pl. Valier “Poder (fem.)”  Ainu, pl. Ainur “Sagrado”

Segunda Declinación: Los nombres terminados en -e, cambian la -e por -i, los nombres terminados en consonante añaden -i.

lasse, pl. lassi “hoja”    elen, pl. eleni “estrella”
Quende, pl. Quendi “[elfo] hablante”  Atan, pl. Atani “hombre”
isil, pl. *isili “luna”    anar, pl. *anari “sol”
Elendil, pl. Elendili “Amigo de los Elfos” Teler, pl. Teleri “Los últimos llegados”

La palabra Silmaril dobla la l antes de añadir -i: Silmarilli. La razón es probablemente etimológica: -ril proviene de -rillë [LR]. Es probable que existan otras palabras compuestas que también doblen la consonante final por esta misma razón. Existen además algunos “nombres irregulares” que no siguen estas reglas. Quizás sigan reglas que nosotros no conocemos; puede que sean residuos de formas más tempranas; quizás representen dos palabras distintas, una en singular y otra en plural; puede que sean errores… no lo sabemos.

*tyelle, pl. tyeller “grado”
tari, plural desconocido “reina”
urulóke en singular, urulóki en singular y plural “serpiente de fuego, dragón”

El artículo:

El artículo definido “el, la, los, las” es i. Se usa la misma forma tanto para el singular como para el plural. No existe equivalente del artículo indefinido “un, una, unos, unas”, se puede usar también i o bien no poner nada.

i Elda “el elfo”  i Eldar “los elfos”

Conjunción:

La conjunción “y” corresponde a ar.

Eldalie ar Atanatári “el Pueblo de los Elfos y los Padres de los Hombres”.

El verbo:

Al igual que muchos idiomas europeos, el quenya posee un sistema de tiempos verbales. Cada tiempo se forman añadiendo la terminación correspondiente al verbo, (por este motivo los verbos se escriben siempre con un guión). Pero a diferencia de muchos de esos lenguaje, incluyendo al castellano, el quenya no necesita indicar la persona dentro del verbo cuando ya está presente explicitamente en el sujeto de la oración. Existen dos formas de terminaciones verbales: singular y plural. Los nombres en singular usan verbos en singular, y los nombres en plural usan verbos en plural. La terminación de plural es siempre -r.
Para conjugar el tiempo verbal presente se añade al verbo las terminaciones -a en singular y -ar en plural.

lant- “caer”  i lasse lanta “la hoja cae” i lassi lantar “las hojas caen”

En quenya el orden de las palabras es el mismo que en el castellano, primero sujeto y luego el predicado; pero, al igual que en el castellano, el orden se puede alterar para producir efectos dramáticos.Tenemos un ejemplo de ello en: auta i lómë! “¡la noche está pasando!” (lit. “pasá la noche”) [S].

Vocabulario adicional:

n aiwe, “pájaro (pequeño)”
alda, “árbol (que se desplegado)”
aure, “día”
círya, “barco”
Istar, “mago, sabio”
lóte, “flor (grande y simple)”
lómelinde, “ruiseñor” (lit. cantor de la noche)
lumbo, “nube”
Maia, prob. “Bueno”
nén (nen), “agua”
soron, “águila”
Vanya, “Bello”

v cal-, “brillar”
cir-, “navegar” (lit. pasar suavemente a través)
cel- “fluir”
fir-, “morir(se), marchitar(se)”
host-, “reunir(se)”
lind-, “cantar, hacer sonidos musicales”
síl-, “brillar (con luz blanca o plateada)”
tintil-, “centellear, destellar (como una estrella)”
tir-, “vigilar, observar”
tul-, “venir”

Ejercicios:

1) Traduce al quenya: El día viene. El sol brilla. Unos pájaros cantan. ¡Cantan los Elfos y los Hombres! El día pasa. La luna brilla y las estrellas destellan. Canta el ruiseñor.
2) Traduce al castellano: I lóti firar ar i lassi lantar. Lumbor hostar. I soron tira. Nén cela. I círya círa. Lindar i Valar ar i Maiar: i Vanyar ar i Noldor tular.
3) Lleva las expresiones anteriores de singular a plural y viceversa.

Diccionario Élfico de consulta

Diccionario Élfico de consulta

SALUDOS CORTOS
¡Hola! = Aiya!
Salud = Almarë.
Amigo/amigos = Meldo/meldor.
Querido/queridos = Melda/meldë.
Bienvenido/bienvenidos = Máratulda/maratuldë.

SALUDOS TIPO “BUENAS…”
Buenos días = Alasse’ aurë.
Buenas mañanas = Alassë’ arin.
Buenas tardes = Alasse’ undómë.
Buenas noches = Alassëa lómë.

INVITACIONES
Ven = Tula (a-mi-casa = coa-nya-nna; a-nuestra-casa = coa-mma-nna) (casa = coa; mi casa = coanya; nuestra casa = coamma).
Siéntate = Hara (con nosotros = yo emmë) (con = yo).
¿Quieres comer? = Meralyë matië? (¿quieres-tú? = mera-lyë; come-r = mat-ië)
Come = Mata (muchos-manjares = apsa-li) (manjar (comida) = apsa).
Bebe = Suca (un trago (una copa) = yulma).

PREGUNTAS BÁSICAS
¿Quién eres? = Man nályë?
¿Cómo te llamas? = Man ná esselya? (Cuál = Man; es = ná; tu-nombre = esse-lya).
¿De dónde vienes? = Mallo tulalyë? (Respuesta: Vengo de Gondor = Tulan Gondorello).
¿A dónde vas? = Manna lelyalyë? (Respuesta: Voy a Gondor = Lelyan Gondorenna).
¿Qué noticias traes? = Man vinyar colalyë?

SALUDOS AFECTUOSOS
¡Cuánto tiempo! = Haira lúmello!
Dichosos son los ojos que te ven = Alassië nar i hendu i cenantet. (Dichosos =Alassië; son = nar; los ojos = i hendu; que = i; ven-ellos-a ti = cena-nte-t).
Te entrego estas bellas flores = Ten antan sinë vanimë lossi (A ti = ten; entrego-yo = anta-n; esta-s = sin-ë; bella-s = vanim-ë; flore-s = loss-i

VARIOS

Gracias = Hantalë.
De nada = Úman ná (lit. “es nada”).
Sí = Ná (lit. “es”).
¡Oh! = Á!

DESPEDIDAS CORTAS
¡Adiós! = Namárië!
Buen viaje = Mára mesta.
Paz = Serë.
Suerte = Annali len (lit. “dones-abundantes para ti (usted)”).
Bendiciones = Laitalë.

DESPEDIDAS LARGAS
Estoy encantado = Nan alassëa (por haber estado contigo (por-nuestro-encuentro) = omentie-lva-nen; por haber estado con vosotros (por-nuestro-encuentro) = omentie-lma-nen).
Me-marcho = Vanya-n (desea-ndo tu-buena fortuna = mere-la almare-lya).
Anda = Vanta ((con) bien = máravë).
Que Eru te guarde = Nai Eru varyuva len.

DESPEDIDAS EPISTOLARES
Espero (deseo) = Merin; que = sa; reciba (tenga-usted) = harya-lyë; esta carta (estas letras) = sinë tengwali; pronto = rato.
Espero (deseo) la próxima misiva-de usted = Merin hilyalë tengwali-lya.

DESPEDIDAS TIPO “VOLVEREMOS…”
Volveremos-a encontrar-nos (nosotros dos) = En-oment-uva-lvë; (nosotros varios) = Enomentuvalmë.
Volveremos-a hablar-nos (nosotros dos) = En-quent-uva-lvë; (nosotros varios) = Enquentuvalmë.
Volveremos-a escribir-nos (nosotros dos) = En-tenc-uva-lvë; (nosotros varios) = Entencuvalmë.

DESPEDIDAS TIPO “HASTA…”
Hasta pronto = Tenna rato.
Hasta la noche = Tenna i lómë.
Hasta el Sábado = Tenn’ Elenya.
Hasta la vista = Tenn’ encenië.

DESPEDIDAS AFECTUOSAS
Largamente acordare-me-de ti = Andavë enyaluva-nye-t.
Vuelve pronto = Entula rato.
Muchos-besos = Mique-li.
Dulces sueños = Lissi olóri.

DESPEDIDA POCO AFECTUOSA
Vete de aquí = Vanya sínomello.

VARIOS (NEGACIONES)
No (negación, “al contrario”) = La.
No (prohibición, “no lo hagas”) = Ava; Parar, detenerse = Pusta; No pares = Ava pustë.

OFRECER REGALOS
Para ti = Len.
Ábre-lo = Panta sa.
He traído (yo) = Ocólien (traer, portar = col-; he, has, ha… traído = o-cól-ie-; yo he traído = ocólie-n); este pequeño regalo = sina pitya anna; para ti = len.

Variaciones (de sujeto y verbo):

Mi hermana ha traído… = selerinya ocólië… (hermana = seler; mi-hermana = seler-inya)
Mi hermana y yo hemos traído [plural] = selerinya ar inyë ocólie-r.

Cosas para regalar

este humilde obsequio = sina nucuma anna.
vestido = colla.
anillo = corma.

Complementos

… con todo mi amor = ilya melmenyanen (todo = ilya; amor = melmë; mi-amor = melme-nya; con-mi-amor = melmenya-nen).
… de corazón (lit. “desde mi corazón”) = órenyallo (corazón = órë; mi-corazón = óre-nya).
… desde lejos = hairallo (lejos, lejano = haira); desde lejanas tierras = hairë nórellon (lejana/-s = haira/-ë; tierra = nórë; desde tierra-s = nórellon).
… para que me recuerdes (lit. “para recordar-me”) = enyalien ni (recordar = enyal-; recuerdo = enyalië; para recordar, para el recuerdo = enyalie-n; mí, -me = ni).

RECIBIR REGALOS

¡Gracias! = Hantalë!
¡(Qué) bonito! = Vanya!
¿De dónde viene? = Mallo túla?
Siempre te recordaré = Enyaluvan lë oialë (recordaré, recordarás… [futuro] = enyal-uva; yo recordaré = enyaluva-n; te recordaré = enyaluvan lë; siempre = oialë).

ALGUNOS PIROPOS, CONFIDENCIAS Y DEMÁS…
Esto no puede = Sina lá túra; embellecerte más (lit. “hacer-te más bella”) = carië lë yonta vanya; ¡oh! = a; dulce-flor = lissë-lossë.
Ójala (la) luz de tus ojos = Nai cala hendelyato (ojo = hend-; tu ojo = hende-lya; tus dos ojos [dual] = hendelya-t; de-tus-ojos = hendelyato); bendiga los (ojos) míos = laituva i hendenyat.
Ójala el brillo de tu cabello = Nai sílë findelyo (cabello = findë; tu-cabello = finde-lya; de-tu-cabello = findely-o); ilumine mi camino (lit. “ilumine hacia mi camino”) para siempre = caluva tienyanna oialë (mi-camino = tie-nya; hacia-mi-camino = tienya-nna).
¿Quieres casarte conmigo? (lit. “¿Quieres-tú casar-me?”) = Méra-lyë vesta ni?
Tu-secreto estará oculto = Muile-lya yéva muina.

SALUDOS (Enyalië)
¡Saludos! = Almarë!
¡Hola! = Aiya!
¿Me dirás tu nombre? = Quentuvalyë nin esselya?

DESPEDIDAS (Enyalië)
¡Adiós! = Namárië!
¡Hasta siempre! = Tennoio!
¡Buena suerte! = Mára valto!

MISCELANEA
Amigo de los Elfos = Elendil.
Hijo de la Luna = Isilion (Luna = Isil; hijo de = -ion).
¿Dónde estás? = Massë nalyë?
Nada = Únat.
En el sur = Hyarmessë.
Pero = Nan.
Preguntar = Maquetië (partícula interrogativa = ma; decir = quet-).
Así = Sin.
Amigo mío = Meldonya.
Mañana (lit. “(la) siguiente mañana”) = Hilyala arin; será (un) nuevo día = yéva vinya ré

Títulos
Heru X – Señor X              (También Táro)
Heri Y – Señora Y              (También Tári)

Substantivos
alasse – alegría
almare – salud
cala – luz
coa – casa
hen, hende – ojo
íre – deseo
lís – miel
masta – pan
meren, merende – fiesta
nandaro – arpista
nosse – familia
ré – día
sáva – zumo
tultale – invitación
tyuru – queso
vanesse – belleza
yáve – fruta
yulma – copa

Posesivos
-lya – tu                              (hendelya -tu ojo; írelyar -tus deseos)
-rya – su                              (coarya – su casa; merenderya – su fiesta)

Declinaciones
-nna – a, hacia                          (merendenna – a una fiesta)
-sse – en                                  (merendesse – en una fiesta)
-o – del                                    -ion, -ron – de los                        -to – de los dos
lóte – flor                                  Elda – elfo
lóti – flores                                Eldar – elfos
lótion – de las flores                  Eldaron – de los elfos
hendelyato – de tus dos ojos

Adjetivos

alta – grande
ilrahtala – inalcanzable
ilye – todos
sina – esto, este, esta

Verbos
pusta queta! – ¡Silencio!
Orta! – ¡Levanta, levantaos!              ortan, ortanye – Levanto                  ortalye – levantas
¿meralye X? – ¿Quieres X?              Lá, meranye Y – No, quiero Y
sucanye X – Bebo X                          sucuvanye X – Beberé X                  sucuvalye Y – Beberás Y

Repaso general
nan – soy
nar – son
nin – a mí, para mí
len – a ti, para ti
nai – ojalá
oiale – por siempre
hantale – gracias

1 85 86 87 88 89 297