ÉLFICO PRIMITIVO
HISTORIA INTERNA
Mucho tiempo habitaron en esta primera morada junto al agua bajo las estrellas, y recorrían la tierra maravillados; y empezaron a hablar y a dar nombre a todas las cosas que percibían. A sí mismos se llamaron los Quendi, que significa ‘los que hablan con voces’…
Mediante la hechura de un idioma, los Primeros Nacidos de Ilúvatar se identificaron a sí mismos como los Encarnados, los hijos del Único: “La hechura de un lambe [idioma] es la característica principal de un Encarnado,” observó Pengolodh el sabio de Gondolin ((*)WJ:397). De hecho “los recién-despertados inventaron muchas palabras nuevas y hermosas, y muchos ingeniosos artificios del habla” ((*)WJ:422). El idioma que hicieron los primeros Elfos en Cuiviénen iba a tener un inmenso impacto en la historia lingüística de la Tierra Media. Normalmente denominado quendiano primitivo, era el ancestro esencial del todas las lenguas élficas, incluidas el quenya y el sindarin. Incluso lenguas que no descendían directamente del QP tenían palabras prestadas del élfico, como está documentado en los artículos sobre el adûnaico, las lenguas de los Hombres, el khuzdul e incluso el órquico y la lengua negra. GA:186 (WR:159) y (*)PM:63 citan a Faramir diciendo que “todas las lenguas de los hombres en este mundo son de procedencia élfica “. El único idioma de Arda que podría haber estado totalmente libre de la influencia élfica sería el valarin. En la práctica, el valarin también sería el único idioma más antiguo que el quendiano primitivo. En realidad, Aulë había inventado el khuzdul para los Enanos mucho antes de la llegada de los Elfos, pero dado que Ilúvatar no quería que los Enanos llegaran antes que sus propios Primeros Nacidos, los Enanos todavía estaban dormidos cuando los Quendi despertaron.
¿Cómo era la lengua que los Elfos formaron en aquellos primeros años de inocencia junto a las aguas de Cuiviénen iluminadas por las estrellas? Sabemos mucho de su fonología y métodos de derivación; conocemos menos de su estructura gramatical precisa. A juzgar por las lenguas derivadas que comúnmente se tienen como las menos cambiadas del original, tales como el quenya y el telerin, el QP era una lengua con casos; una terminación alativa -da es mencionada explícitamente por Tolkien ((*)WJ:366). Respecto al estilo general del idioma primitivo, la inmensa mayoría de las palabras tenían dos o tres sílabas y terminaban en vocal. En VT39:6, Tolkien declara que en quenya, “todas las consonantes finales probablemente habían perdido una vocal, si eran considerados los remotos orígenes quendianos”. (Algunas de las formas “reconstruidas” de Tolkien acaban sin embargo en consonante, pero no son muchas, y no todas las formas marcadas con asterisco describen necesariamente la etapa más antigua del idioma) Muy características del élfico primitivo son las frecuentes vocales largas finales, e.g. en lindâ “armonioso” o ndorê “tierra”. En palabras de tres sílabas, la primera y la segunda vocal suelen ser idénticas (e.g. karani “rojo”), y en numerosos casos la vocal final es también la misma, pero larga (e.g. eredê “semilla”, galadâ “árbol”, kyelepê “plata”, ñgolodô “Noldo”). De acuerdo con VT39:6, las vocales en hiato probablemente no aparecen en posiciones medias en la lengua primitiva; allí donde se hallan en quenya es porque se ha perdido una consonante intermedia. No obstante las formas reconstruidas de Tolkien incluyen al menos una combinación en hiato, ie, iê; a la luz del concepto anterior podemos asumir que esto representa un *ihe o *iñe aún más antiguo con una consonante media que después se perdió.
En el Índice del Silmarillion, Christopher Tolkien se refiere al quenya como “la antigua lengua, común a todos los Elfos, en la forma que adoptó en Valinor”. Sin embargo, el estilo de “la antigua lengua” difiere señaladamente en muchos aspectos del posterior quenya, y generalmente la palabra quenya no debería ser aplicada a ella en absoluto. En realidad, los cambios de sonido que separan el quendiano primitivo del alto élfico clásico son tan claros y regulares que un hablante de quenya podría, con un pequeño entrenamiento, haber sido capaz de entender la lengua primitiva sin “aprenderla” realmente. Pero aun así, la lengua primitiva le sonaría bastante foránea, y apenas la reconocería como una simple variante de su propia lengua. A pesar de eso, el hecho es que los Noldor mantenían que el quenya era el idioma “que más de cerca preservaba las características del habla élfica” ((*)WJ:374). Realmente la lengua más conservadora parece ser el telerin de Aman, al menos fonológicamente hablando – pero resulta que el telerin era a veces considerado como un dialecto del quenya, aunque lo mismos Teleri mantenían que era una lengua independiente.
Tolkien distinguió dos etapas del élfico primitivo. La primera etapa, como se dice arriba, era el quendiano primitivo. Éste fue el ancestro de todas las lenguas élficas en el mundo (excepto, posiblemente, algún producto de construcción lingüística al por mayor, si los elfos se ocupaban en esos entretenimientos… por lo que sabemos, ¡algunos humanos lo hacen! Sin embargo, se dice en el Silmarillion, capítulo 17, que “todos los lenguajes de los quendi tenían un único origen”). En las Etimologías, sólo unas pocas de las formas marcadas con asterisco se identifican explícitamente como élfico primitivo (atar, atû, dêr/der-, khalatirnô, mâ3/ma3-, y taurâ; ver las entradas ATA, NI1, NÊR, TIR, MA3, TÂ/TA3). No obstante, se debe suponer que la mayoría de las formas con asterisco representan la etapa más primitiva del idioma. La siguiente fase fue el eldarin común, el ancestro de todas las lenguas eldarin (en oposición a las avarin), incluidas el quenya y el sindarin. El eldarin común habría sido el idioma hablado por los elfos que siguieron a Oromë y se embarcaron en la Marcha desde Cuiviénen hacia el Mar, o más bien el idioma que desarrollaron durante la Marcha. En las Etimologías, sólo tres palabras se identifican explícitamente como eldarin (común) (mahtâ-, ndæ^r, wa, ver MA3, NDER, WÔ… desafortunadamente el ordenador no puede poner un circunflejo sobre æ). Sin embargo, numerosas formas del eldarin común se dan en (*)WJ y (*)PM.
Debería ser útil saber aproximadamente cuánto tiempo representan los periodos involucrados. En (*)WJ:5-6, se da una cronología en años Valianos. En (*)WJ:20 se nos dice que 365 “largos años de los Valar”, equivalentes a “aproximadamente… tres mil quinientos años del Sol”, pues un año Valiano es más o menos nueve años solares y medio. Usando este dato, conseguimos el siguiente resultado: Después de que despertaran los Elfos junto al lago de Cuiviénen, vivieron en paz durante unos 280 años solares (años Valianos desde 1050 hasta c. 1080). Entonces fueron encontrados por los espías de Melkor y afligidos por ellos. Unos cincuenta años solares más pasaron , tras los cuales los Elfos fueron encontrados por Oromë en el año Valiano 1085. La Separación de los Quendi en Eldar y Avari siguió eventualmente, aparentemente en el año 1105, unos 190 años más tarde. (La impresión que uno recibiría del texto del Silmarillion, de que la Separación ocurrió en unas semanas o meses desde el descubrimiento por Oromë de los Elfos, se vuelve totalmente errónea). Así pues desde que los Elfos despertaron hasta la Separación, algo más de quinientos años solares pasaron, bastante tiempo para desarrollar un idioma completo – pero aun así no mucho para las cuentas de los elfos. (Cf. las palabras de Legolas en SdlA2/III, 6: “Quinientas veces las hojas rojas cayeron desde entonces [cuando se construyó Meduseld] en mi casa del Bosque Negro, y a nosotros nos parece que ha pasado sólo un instante.” Medio milenio no era percibido como mucho tiempo por los Elfos.)
La marcha desde Cuiviénen hacia el Mar duró algo más de dos centenares y medio de años solares. (años Valianos 1105-1132). Durante este tiempo, los que marcharon convirtieron el quendiano primitivo en eldarin común. Entonces los Vanyar y los Noldor cruzaron el mar, y hacia este punto el eldarin común se transformó evidentemente en quenya antiguo, ya que el periodo pre-documentado de la evolución del élfico se acercaba a su fin. En Beleriand, el eldarin común (o su dialecto telerin común) empezó a evolucionar hacia el sindarin.
Milenios después, también en Beleriand, los Noldor exiliados empezaron a estudiar la lingüística comparativa y a reconstruir la lengua primitiva: “Fue… el contacto con el sindarin y el acrecentamiento de su experiencia con el cambio lingüístico (especialmente los mucho más rápidos e incontrolables cambios observables en la Tierra Media) los que estimularon los estudios de los sabios lingüistas, y fue en Beleriand donde las teorías respecto al eldarin común y la interrelación de sus descendientes conocidos fue desarrollada” – (*)PM:342.
HISTORIA EXTERNA
No parece haber un punto donde los idiomas élficos de Tolkien existieron en un vacío histórico, sin historia de cambios y evolución tras ellos. Observa Christopher Tolkien: “Dichas lenguas se concibieron, por supuesto, de una manera profundamente ‘histórica’… Cada elemento de las lenguas, cada elemento de cada palabra, es en principio históricamente ‘explicable’ -al igual que los elementos de las lenguas no ‘inventadas’-, y las fases sucesivas de su intrincada evolución eran el deleite de su creador… Reflejan la lengua no como una ‘estructura pura’, sin un ‘antes’ y un ‘después’, sino como una evolución en el tiempo.” (CP:395 (LR:341)) El aspecto diacrónico era muy importante para Tolkien; debió de estar inmensamente atraído por la gran visión de una familia de lenguajes que crecía, cambiaba, evolucionaba y se ramificaba en distintas direcciones. Cuando discutía sobre palabras élficas, a menudo introducía raíces primitivas y formas ancestrales con un asterisco; ¡está claro que sentía que cada palabra necesita una historia! (Véase por ejemplo Cartas:297) Por supuesto, esto necesitaba la construcción (o al menos esbozo) de un lenguaje primitivo, un ancestro esencial para las sucesivas fases, ya que Tolkien no podía extender la historia de las lenguas élficas indefinidamente hacia el pasado – especialmente cuando pensaba en la historia élfica como poseedora de un comienzo bien definido en el tiempo y en el espacio, el despertar de los Quendi junto al lago de Cuiviénen. Todas las formas del élfico debían ser descendientes del “cuiviéneano”.
Ya en el primer vocabulario élfico, el “Léxico Qenya” de 1915, las palabras derivaban de “raíces primitivas” (como en las Etimologías). Estas raíces proporcionan vislumbres de un proto-lenguaje que parece de algún modo inspirado por las reconstrucciones propuestas del Indo-Europeo, la hipotética lengua de la que descienden la mayoría de los idiomas europeos y algunos de los orientales. Por ejemplo, Tolkien incluyó raíces que contienen la N y la L silábicas, como en SNKN y FLKL (CP2:430-431 (LT2:341), donde hay puntos bajo las N’s y las L’s para indicar que son silábicas). Aparentemente comenzando por las mismas raíces primitivas, dos años después Tolkien derivó una nueva lengua élfica, análoga al “qenya” – gnómico, una lengua de sonoridad céltica que tras treinta años de revisiones y cambios de conceptos “finalmente se convirtió en el llamado sindarin” ((*)PM:379).
Las consonantes silábicas del “proto-élfico” de 1915 desaparecieron treinta años después, cuando se escribieron las Etimologías. Sin embargo, algunas ideas sobre la lengua primitiva volvieron al principio. Por ejemplo, está el concepto de que muchas palabras originalmente comenzaban con las oclusivas nasalizadas nd, mb, ng (que se conservaban siguiendo al artículo definido en el idioma de aire céltico: gnómico Golda “Gnomo, Noldo”, i Ngolda “el Gnomo”; y similarmente sindarin Golodh “Noldo”, i Ngolodh “el Noldo”). En las Etimologías se nos dan bastantes palabras primitivas “reconstruidas”, permitiéndonos conseguir una impresión relativamente buena de la lengua primitiva tal como Tolkien la imaginaba entonces.
Por supuesto, el interés principal de Tolkien estaba en las lenguas élficas posteriores, especialmente el quenya y el (noldorin>) sindarin. Incluso en las Etimologías, el élfico primitivo se mantiene como una especie de entidad secreta cuya función principal es clarificar la relación entre varias ramas del élfico y que sirve como base histórica de todos ellos, más que como un “idioma artístico” en sí. Como en todo lo demás, las ideas de Tolkien sobre la derivación definitiva de ciertas palabras estaban sujetas a revisión. Por ejemplo, tanto (*)SD:419 como las Etimologías (raíz TYUL), concuerdan en que la palabra quenya para “mástil” es tyulma. Pero de acuerdo con las Etimologías, tyulma viene del primitivo tyulmâ, mientras que (*)SD:419 dice que tyulma desciende del primitivo kyulumâ. Ambas producirían tyulma en quenya, así que no hay discrepancia en cuanto a los cambios de sonido – pero las ideas de Tolkien sobre la forma ancestral cambió con el tiempo. Un caso parecido es el quenya findë, “trenza, mechón de cabello”: ¿viene del primitivo spindê (Las Etimologías, raíz SPIN) o de phindê ((*)PM:362)? Tal indecisión se remonta al comienzo: Discutiendo los tempranos “Léxicos”, Christopher Tolkien nota que “en algunos casos parece claro que la palabra estaba ‘allí’, por así decir, aunque su etimología permanecía por cierto sin definir todavía, y no viceversa” (CP1:302 (LT1:246)). Pero las ideas generales de Tolkien sobre las lenguas primitivas, tal como se ejemplifican en las Etimologías, parecen haber tomado forma en los años ’30 y no conllevaron revisiones sustanciales posteriormente. Por ejemplo, en lo que Christopher Tolkien llama “una nota muy posterior” – evidentemente refiriéndose a que data de los setenta – la forma primitiva del título de Aulë “artífice del mundo” se da como mbartanô (CP1:325 (LT1:266)). Éste parece ser el mismo tipo de élfico primitivo que el reconstruido en las Etimologías, escritas cuarenta años antes. En cualquier caso, el desarrollo histórico del quenya y el sindarin se volvió “minuciosamente refinado” en los últimos años de vida de Tolkien, por lo que entonces debió haber tenido en mente una imagen bastante clara de su común idioma ancestral. -(*)PM:367.
Debería notarse que una idea temprana se rechazó más tarde: la noción de que los Elfos no inventaron el lenguaje por sí mismos, sino que aprendieron el Valarin de Oromë (CP:195 (LR:168)). Como ya hemos visto, Tolkien decidió más adelante que los Elfos estuvieron solos durante siglos antes de ser encontrados por los Valar.
No es necesario decir que la distinción entre palabras élficas “registradas” y formas “indocumentadas” es pura ficción. Las formas “reconstruidas” de Tolkien están tan autorizadas como el vocabulario de los idiomas “documentados”: Aun si alguien pudiera venir con una reconstrucción más plausible del quendiano primitivo que la que hizo Tolkien, ¡tendría que ser rechazada! En este ensayo, las palabras primitivas “reconstruidas” por Tolkien no están marcadas por asteriscos – aunque Tolkien a menudo se los pone, jugando alegremente a su Juego.
(El experimento definitivo en la lingüística élfica: Enseñe quendiano primitivo a unos cuantos miles de personas y póngalos en un remoto continente a solas. Vuelva un milenio o dos después y compruebe si sus descendientes han desarrollado idiomas similares al quenya y/o sindarin.)
QUENDIANO PRIMITIVO: FONOLOGÍA BASICA
Los sonidos
Las vocales (monoptongos) del quendiano primitivo eran a, e, i, o, u, breves y largas. Las vocales largas se solían marcar con una marca larga por Tolkien; aquí usaremos un circunflejo en su lugar â, ê, î, ô, û. Como se indica arriba, las frecuentes vocales largas finales son muy características del élfico primitivo. (Sin embargo, las vocales finales son a veces – pero no siempre – abreviadas si la palabra parece como elemento final de un compuesto; compárese tûrô “señor” con -turo en Spanturo “señor de las nubes”; véase también (*)WJ:403 respecto a khînâ “niño” que se convierte en -khîna. La terminación plural -î permanece larga, aunque: kala-kwendî “Calaquendi”.) Los diptongos primitivos eran ai, au, ei, eu, iu, oi, ou, ui. Las combinaciones como âi pueden considerarse tanto “diptongos largos” como â seguida de i (dos sílabas distintas); no sabemos con precisión qué intención tenía Tolkien. En VT39:11, Tolkien declara que “El eldarin (y probablemente el quendiano primitivo) exhibían una marcada preferencia por los diptongos terminados en i”.
Las consonantes pueden clasificarse de la siguiente manera:
Oclusivas, sordas t, p, k y sonoras d, b, g. También estaban los sonidos que Tolkien pronuncia th, ph, kh, que pueden representar bien fricativas (esto es, th de think (N. del T.: o z en español), f, y la ach-Laut del alemán (N. del T.: o la j del español), respectivamente) o bien oclusivas aspiradas (esto es, t, p, k seguidas de h aspirada). La última interpretación es de lejos la más verosímil, ya que en sindarin antiguo se dice que th, ph, kh son oclusivas aspiradas (CP:372 (LR:322)), que luego se convirtieron en fricativas en sindarin. No es una teoría económica postular que las fricativas primitivas se hicieron oclusivas aspiradas en sindarin antiguo y luego volvieron a ser fricativas en sindarin. Th, ph, kh, eran evidentemente aspiradas, en contraste con las no aspiradas t, p, k (pronunciadas como las oclusivas francesas o rusas, pero en contra del QP, estas lenguas no tienen una serie correspondiente de oclusivas aspiradas fonéticamente distintas de las no aspiradas – aunque por cierto, sí la tiene el sánscrito).
Lateral/vibrante: r, l
Glotal (?): h. El sonido en cuestión está representado por 3 en las Etimologías y h en el ensayo Quendi and Eldar (en CP:417 (LR:360), la raíz original de la que deriva el término quenya ho “desde” se da como 3Ô, mientras que en (*)WJ:368 esta raíz se da en cambio como HO). Christopher Tolkien describe 3 como una “palatal fricativa” en CP:416 (LR:360); esto vendría a ser el sonido escrito como gh en órquico, la fricativa equivalente a G. Pudiera ser que de hecho Tolkien tuviera en mente un sonido gutural o faríngeo , como el arábico ‘ayn, el hebreo clásico ‘ayin. Quizá más tarde decidió que se parecía más a la H inglesa, tal como la escritura usada en Quendi and Eldar parece sugerir – pero dado que trabajamos con una forma reconstruida del élfico, la pronunciación exacta de este sonido es de poca importancia.