testamento de cuahutemoc

TESTAMENTO DE  CUAUHTEMOC

Emperador del México Anahuak

( Cuahutemoc significa Aguila que desciende. Hay quienes erroneamente leen “Águila que cae”…El Águila cuando desciende es para cazar, para conseguir lo que quiere…)

“Nuestro Sol se ha ocultado Nuestro Sol se ha escondido y nos ha dejado en la màs completa oscuridad… Sabemos que volverá a salir para alumbrarnos de nuevo, pero mientras permanezca allà en el Mictlàn debemos unirnos ocultando en nuestros corazones todo lo que amamos.

Escondamos nuestros teokaltin, (templos) nuestros kalmekameh,( escuelas de altos estudios) nuestros tlachkouan, ( campos de pelotas) nuestros telpochkaltin, (escuelas para jòvenes) y nuestras kuikakaltin, (casa del canto) y dejemos las calles desiertas para encerrarnos en nuestros hogares.

De hoy en adelante, ellos, nuestros hogares, seràn nuestros teokaltin, nuestros kalmekameh, nuestros Tlachkouan, nuestros telpochkaltin y nuestros kuikakaltin.

De hoy en adelante, hasta que salga el Nuevo Sol, los padres y las madres seràn los maestros y los guìas que lleven de la mano a sus hijos mientras vivan, que los padres y las madres no olviden decir a sus hijos, lo que ha sido hasta hoy Anawak.

Al amparo de nuestros dioses, y como resultado de nuestras costumbres y de la educaciòn que nuestros mayores inculcaron a nuestros padres, y que con tanto empeño èstos inculcaron en nosotros.

Que tampoco olviden decir a sus hijos lo que un dìa deberà ser el Grande Mèxico Anawak ¡¡¡¡ “.
Profecías del Tlatoani Kuauhtemoc.

Náhuatl ( Texto Original )

Totonal yomotlatih Totonal yoixpollih iuan Zentla youayan o tech Kateh
Mach Tikmatih ka okzepa ualla man Ka okzepa kizakin iuan yankuiotika tech tlahuiliquin

Mach inoka ompa miktlan maniz manzanueliui tozentlalikan, tetochtetokan iuan tezolnepantla tiktlatikan nochi intlen toyolkitazohtla Kiueyi tlatkiomati.

Man tikin popolokan toteokaluan tokalmekahuan totlachkohuan totelpochkahuan tokuikakalhuan.

Man mozelkahuacan tohumeh iuan man tochanhuan Kin ihkuak kixouaz toyankuik tonal. In tatitzin iuan in nanzitzin Man aik kuikalkuan kimilhuizkeh itelpochhuan iuan matechnazkeh mo pipilhuan inokan nemiskeh uel kenin yoko.

Kin axkan totlazoh Anawak in tlanekiliz iuan tlapeliuiz in tonechtoltiliz uan iuan zan ye nopampa tokenmauiliz iuan tokem popoliz okizelikeh totiachkatzitzihuan iuan tleh totahtzitzin auik yolehkayopan oki xi nachtotakeh toyelizpan.

Axkan tehua tekin tekimakah in topilhuan Amo kin ilkauazkeh nonotzazkeh mopilhuan uelkenin yez kenin imakokiz iuan uelkenin chikahkauiz iuan uel kenin kiktzon kixtitin iueyika neltohtiliz inin totlatzoh talnantzin Anawak ¡¡¡¡

Mi vida con el chaman

Mi Vida con el Chaman

A Santos López

A los doce años de edad me fui con un circo que pasaba. A los quince años me fui a la selva. Tuve suerte. No me devoraron los caníbales porque con sólo verme se dieron cuenta de mi ignorancia y mi debilidad, así que no tenían nada qué comer de mí, por lo que les fue preciso adoptarme. Me llevaron a casa del chamán, para que me educara.

Si vosotros no conocéis un chamán, podréis imaginároslo fácilmente. Es así, como os lo imagináis. Sólo que tiene la nariz un poco menos larga, los brazos sí, larguísimos, cola no tiene pero no la ha olvidado, y es bondadoso a la manera de la selva, o sea con una dureza que asusta. Sin embargo, después de cierto tiempo llegamos a querernos. Porque yo era algo que él había encontrado. Y porque, al depender de la tribu, debía respeto y devoción al chamán.

Fue por eso, por el respeto, que pude sobrevivir. En la selva hay un respeto mítico para todo. Y también práctico. No respetar las leyes de la selva implica peligro de muerte. Se respetan los territorios de cada animal, las costumbres de las tribus, las insignias, los poderes, la hormiga se respeta, la serpiente, cada ser mantiene su autonomía. No todo el tiempo se está de caza. Si el tigre ya comió, los sobrevivientes se quedan tranquilos. No se acostumbran los postres en la selva. Después de haber comido se bosteza, mostrando todos los dientes, y después se duerme, si no hay nada qué hacer. Al menos así era en aquella tribu.

Pero cuando hay algo qué hacer, todo se pone en marcha con una celeridad y precisión que dejaría boquiabiertos a vuestros flamantes ejecutivos de oficina. La tribu se mueve como un solo hombre cuando se ha tomado la determinación de emprender algo. Y el equipo funciona cronométricamente, milimétricamente. La exactitud está grabada en cada individuo como una norma de la naturaleza.

Cuando se terminaba de labrar una canoa, el chamán iba –yo detrás de él– para decirle a la canoa lo que había qué decirle antes de botarla al agua. La canoa absorbía el conjuro y salía dando tumbos de felicidad por el río, como todas las canoas novatas con el entusiasmo del primer día, hasta que la paciencia del boga las amansa.

Si había un enfermo el chamán iba –yo detrás de él– para hablarle a la enfermedad y suplicarle que abandonara el cuerpo poseído. La enfermedad, a veces, se retiraba a doler en el centro de una calabaza. Pero si el enfermo moría, el chamán se quedaba algunos días sin salir de su choza, discutiendo con el espíritu del muerto y solicitándole los remedios.

A veces también había fiestas, parecidas a las que se muestran en el cine, pero el cine no muestra el final. El final es tristísimo. Participaba el chamán con sus atuendos –yo detrás de él– y la fiesta era para los hombres solos. Las indias aparte, preparando las comidas, trayendo el vino de palma –que lo servían helado.

El viaje para trasladar la tribu a otro lugar se preparaba con dos lunas de anticipación. Partíamos al amanecer, llevando las flechas en la mano, hacia un lugar previamente escogido. Aprendí a pescar con la flecha, a la luz de la noche y a marchar en silencio entre una larga fila. Si la fila gira noventa grados, tenéis un ejército al frente.

Cuando el chamán se enfurecía conmigo me acorralaba contra lo que estuviese más próximo, sacaba su enorme cuchillo, con el cual me hacía cosquillas en la barriga, y me gritaba en castellano: –¡Mister Jaramillo, lo voy a matar!

Después el chamán me alzaba por el pescuezo y me tiraba lejos de sí, pero no me rompí una pata porque él mismo me había enseñado a caer, no sólo con seguridad, sino también con estilo. Si olvidaba el estilo, era probable que me diese otra lección.

El chamán, es verdad, me había tomado muchísimo cariño. “¡Mister Jaramillo, lo voy a matar!”

“Te voy a matar” es la frase que más he escuchado en mi vida, desde niño. Y cuando no me la han dicho, he sabido que la están pensando. Como nunca me habían explicado el motivo llegué a acostumbrarme tanto que, una vez que me la dijeron muy temprano, en un paraje solitario, detuve mi caballo a la orilla del camino y le ofrecí un cigarrillo al que acababa de saludarme de esa manera. ¿Me conoce usted? –le pregunté–. “Claro que lo conozco, y por eso es que lo voy a matar”. Y así fue como vine a enterarme.

Jorge Montoya Toro y Graciliano Arcila Vélez aparecieron una vez en aquella tribu. Se presentaron como etnólogos y antropólogos de la Universidad de Antioquia. Llevaron acompañantes con la grabadora, la filmadora, las cámaras fotográficas, todo un equipo inútil y risible. Pero lo más risible de todo eran el chaleco, el saco y la corbata con alfiler de Jorge Montoya Toro. No sé si lo recuerde. Nunca lo volví a ver. El no me vio, claro está. Yo era un indio como todos, sólo un poco más blanco. Además, él no se daba cuenta de nada. Permanecía abstraído todo el tiempo. Cuando terminó la investigación nos puso unos discos antiquísimos que habían llevado en una vitrola de cuerda. ¡Hasta allá!

A don Benigno Mantilla Pineda, que iba con ellos, le puse en la mano algunos poemas líricos que yo componía antes de dedicarme a la épica. Naturalmente, no podía tomarlos en serio, pero se asombró de que le diese un escrito.

Con el nombre de “el indio Tascón” fue conocido en Andes el chamán. Cursó bachillerato en el liceo Juan de Dios Uribe y fue rechazado en la facultad de medicina por ser indio. Entonces estudió derecho. Alcanzó la dignidad de juez en un pueblo antioqueño. Después de haber sido juez estuvo dos veces en la cárcel porque nunca dejó de ser indio y eso no tiene perdón.

Fue siempre defensor de su tribu hasta que un terrateniente lo mandó asesinar, porque los terratenientes nunca tienen suficiente tierra. Y eso fue en la carretera que sale de Andes a Jardín, siendo Gobernador el señor doctor, y Presidente el señor doctor, y Ministro el señor doctor, en aquel año de gracia de 1981 que está grabado en tantos bloques de piedra por tantos motivos, mas no por éste.

¡Caiga su sangre sobre nosotros!

El agua sagrada

Mbe, Mbe ma Yeye
Existe, existe siempre, Madre
Invocación yoruba a Oshún

Para Fernanda,
Ojo, corazón, espada
Para las hijas de Yemayá y Ochún

En el momento que entre Berlín y la Ciudad de México se da una manifestación artística conjunta en torno al agua en Agua-Wasser, el mismísimo Banco Mundial da a conocer datos y cifras espeluznantes: para el año 2025 una tercera parte de la humanidad no tendrá en absoluto acceso a ninguna clase de agua. Otra tercera parte podrá obtener agua pero sin potabilizar y solo el resto de la humanidad será privilegiada con agua potable, limpia y clara. Según las Naciones Unidas, ya ahorita hay más de un billón de gente sin acceso a agua fresca. Sólo Estados Unidos y Canadá tienen el 40 por ciento de agua pura en su territorio, principalmente en forma de hielo, y el Amazonas y las cuencas hidrológicas de América del Sur el 25 por ciento. La mitad del agua está contaminada. Los ríos burbujean con los agentes limpiadores que por supuesto no los limpian de los deshechos químicos y orgánicos y la falta de bosques provocan el asolve de lagos cuya desaparición se acelera.

Por supuesto que esto se sabe, no es nada nuevo. Tan se sabe que el Banco mundial ha adoptado una política de privatización del agua que elevará su costo a tal grado que una buena parte de los habitantes de esta tierra, ubicados en el llamado tercer mundo o gayola, no podrán pagarla. Las multinacionales buscan apropiarse de las fuentes y los sistemas acuíferos y en este mundo de agua privatizada ésta llegará a nuestras privilegiadas casas solo unas horas al día, con un costo de 10 a 100 veces más que en los noventas. El derecho divino de beber agua fresca directamente de un manantial en la montaña cambia radicalmente por el de pagar al único dios válido por beber de los manantiales de la Enron, de los pozos de Monsanto, o de los acueductos de la Bechtel. De hecho la Monsanto sabe que tendrá ganancias de unos 420 millones de dólares y un ingreso neto de 63 millones para el 2008 solo de sus negocios de agua en la India…… y en México. Monsanto sabe que el mercado del agua será un negocio multibillonario.

Las contradicciones humanas y el fuerte sentido de autodestrucción nos han puesto en este punto crítico en el que difícilmente podremos dar marcha atrás, aunque nuestro deber es intentarlo. La inconciencia nos ha hecho olvidar nuestra dependencia natural en el agua y su sacralidad y ritualización. ¿La reverenciamos acaso como lo que sostiene todas las formas de vida? o es algo que simplemente utilizamos para mantener la vida humana, the human way of life. Sólo nos importa en la medida de los fines humanos inmediatos. Las necesidades de irrigación y de poder hidroeléctrico que llevan a desviar los causes y represarla han hecho que –un solo ejemplo- el Río Amarillo se esté secando, y aunque nos han dicho hasta la saciedad que esta tierra se tornará desierto y que lo único que podremos beber estará embotellado, nos sigue importando muy poco, como lo demuestra cada acto que involucra al (lugar común mas verdadero) preciado líquido en nuestra civilizada vida, al igual que el resto de los elementos vitales. Y aunque todavía –al menos los que leen y escriben en este periódico- al abrir la llave recibimos agua limpia, este hecho simple hace que lo creamos parte indisoluble de la vida cotidiana y nos cuesta utilizar la imaginación para considerar la gran importancia de aquellos que deben caminar kilómetros para obtenerla hoy día y la reverencia ancestral de esos lugares de donde un agua límpida y pura surgía mágicamente de las profundidades de la tierra.

Ahora escucha a las cuatro raíces de todo lo que es:

La alentadora Hera, Hades, el brillante Zeus
y Nestis, que humedece las fuentes de los mortales
con lágrimas
Hera rige a la fructífera tierra
Hades al fuego central
Zeus el aire luminiscente
Y Nestis el agua mitigante.

Ver al agua como fuente de la vida, no solo como recurso, es el reto de una nueva síntesis de la ciencia y las religiones. El agua es elemento primordial que subyace en los mitos e historias de la creación, así como en los ritos sagrados y el folklore (literalmente sabiduría popular) en todo el mundo, especialmente en las tierras áridas donde el agua es lo más preciado. El mito egipcio solar de la creación da cuenta de cómo Ra reposaba en el océano primigenio (Nun). Para los asirio babilónicos, primero los dioses y luego todos los seres vivientes surgieron de la fusión del agua salada (Tiamat) y el agua dulce (Apsu). Los libros sagrados hindúes explican como todos los seres emergieron del mar primordial. Al inicio de la historia judeo-cristiana el espíritu de Dios se mueve sobre las aguas y líneas después crea un firmamento para dividirlas (Génesis 1:1-6). El Corán dice hemos creado todo ser viviente del agua.

Muchas culturas la asocian con la mujer: con la Diosa, o varias Diosas o variedades de espíritus femeninos de la Naturaleza. Los Bushmen Kung de Botswana atribuyen el origen del agua a las mujeres, cosa que les da poder especial sobre ella. La Madre de Todo, en un mito aborigen del norte de Australia, llegó del mar en forma de arcoiris serpentina con sus hijos (los Ancestros) dentro de ella. Fue La Madre de Todo quien hizo el agua para los Ancestros, que la orinaron sobre la tierra creando lagos, ríos y ojos de agua que calmarían su sed. Los templos de Ishtar en Babilonia estaban situados en sitios que poseían ojos de agua y los pozos irlandeses están todos consagrados a Brigit.

…antes que nada existiera, Yemayá estaba tendida cuan larga era y de repente dijo:
Ibi bayán odu mi: me duele el vientre,
y de ella salieron los ríos, los orishas y todo lo que alienta y vive sobre la tierra.
De Los Orishas en Cuba, de Natalia Bolívar

En la cultura yoruba afroamericana – originaria de Nigeria y la zona África occidental- Yemayá es la Madre de Todo, el principio de todo lo vivo, la Madre del Mar y de todos los orishas. Ella fue la primera célula en el mar primigenio, el manantial de nuestro comienzo, y como Madre de Todo es una guerrera impecable que hace lo que sea necesario para que sus criaturas estén bien cuidadas. Es la Virgen de Regla para los cubanos, la Inmaculada Concepción para Brasil. Su hermana es Ochún, la orisha del agua dulce, de los ríos y manantiales, y por lo tanto madre primordial de los hijos del Universo. Ella puede hacer que un río se seque o que se desborde. Hace que el vientre de las mujeres se llene de agua nutricia para sus hijos. Es la dama del cobre y el oro, así como de la miel y el juego. Es líder de las brujas, Iyami Oshoroga, y la encontrarás donde sea que esté el amor. Ochún es la Madre de Cuba, sincretizada en la Virgen de la Caridad del Cobre. Los yorubas tienen también una deidad andrógina para el océano profundo –que es terrible y a quien todo el mundo teme-: Olokun, nacido también de Yemayá.

El agua viva o corriente de los manantiales y fuentes naturales de Oshún es asociada con la mujer, la fertilidad y el parto en todas las demás culturas. Para los griegos eran hogar de las Naiades, ninfas de agua dulce ( el significado original de la palabra griega para manantial es doncella nubil). Algunos de ellos eran sagrados para Hera o Afrodita y tenían fama de milagrosos. Hera, por ejemplo, volvía a ser virgen cada año al sumergirse en la fuente de Kanathos. En los mitos nórdicos, Odin busca la sabiduría de la fuente de Mimir y sacrifica uno de sus ojos a cambio de algunos preciosos tragos de su agua. Para los celtas, el salmón del conocimiento nada en las aguas sagradas de una poza y se alimenta de las avellanas que caen en ella, ya que contienen toda la sabiduría del mundo.

Aún dentro de la tradición judeo-cristiana, que generalmente evita la veneración de los fenómenos naturales, hay numerosos ejemplos de manantiales, pozos y ríos que, en la mayoría de los casos, adquieren su sacralidad por estar relacionados con algún milagro. El agua del Jordán es sagrada porque ahí fue bautizado Jesús por Juan el Bautista. El manantial de Lourdes es sagrado por sus propiedades curativas, que se dieron por la aparición de la Virgen María a Bernardette. En algunos casos, los aún sagrados pozos de Chartres o de Glastonbury lo son desde los tiempos paganos.

Sagrados por derecho propio, los manantiales extienden su sacralidad al agua que de ellos brota, recordando a los cristianos, por ejemplo, que el agua es símbolo de gracia y purificación. También es uno de los cuatro elementos que poseen características fundamentales. En el Cántico del Sol, San Francisco de Asís ruega a Dios por agua: Alabado seas, Señor, por la hermana agua, que es muy útil, humilde, preciosa y casta. De una manera un tanto distinta, Séneca declara que donde nace un manantial o fluye el agua, ahí deberíamos construir altares y ofrecer sacrificios. Toda agua corriente, para los antiguos celtas por lo pronto, era puerta hacia el mundo de las hadas y cruzarla sin conocimiento al amanecer o cuando el sol se pone, podría hacer que te encontraras en su reino. Los menhires y círculos de piedra, los altares en los bosques, generalmente se erigieron cerca de una fuente acuífera, ya sea un pozo o agua corriente , atestiguando su importancia en los ritos paganos. El ritual del baño ha sido parte de varias religiones desde sus inicios. Los sacerdotes egipcios se bañaban dos veces en el día y dos en la noche. Lavar el cuerpo y acompañar el baño con ciertos cantos y oraciones es parte de las prácticas de chamanes tanto siberianos como americanos. Los Ghats hindúes son sitios públicos para baños rituales, siendo el Ganges el más sagrado. En las costumbres judías, se deben lavar las manos antes de orar y antes de comer cualquier cosa. En las mezquitas islámicas se ofrece agua a los fieles para lavarse antes de cada una de las cinco oraciones diarias. El bautismo cristiano, de acuerdo con San Pablo, es un ritual de muerte y renacimiento que simula la muerte y resurrección de Cristo. Y de acuerdo con el mitólogo Mircea Eliade, la inmersión en agua significa una disolución de las formas, una reintegración hacia la no forma de la pre existencia, y el emerger del agua es una repetición del acto de la creación en el cual la forma se expresa primero.

Cuando del subsuelo brotan burbujeantes aguas minerales o calientes su significado curativo y sagrado era especial. A una temperatura que fluctúa entre los 40 y 50 grados centígrados, los baños termales se utilizan desde siempre. En México abundan los ejemplos y el comprobado poder curativo. En Europa lugares como Bath, en Inglaterra, Aquae Sulis para los romanos, donde las diosas Sulis y Minerva eran honradas, tienen un uso comprobado de unos 7000 años. En Alemania, las aguas de Aquae Aureliae se convirtieron en Baden-Baden, y en ambos sitios existe una construcción de baños romanos. En 218, las topas de Aníbal descansaron en las aguas de Perrier, al sur de Francia, después de vencer al imperio romano En Suiza Evians-le-Bains, en Italia San Pellegrino, los tres precursores de las aguas embotelladas

A veces los pozos o arroyos eran oraculares. Pausanias reporta de un arroyo sagrado frente al santuario de Démeter en Patras que servía para una adivinación infalible utilizando un espejo. Las Camenae son las ninfas romanas dotadas del don profético y en Roma existía un manantial sagrado de donde las vestales se surtían para sus ritos. El Pozo del Cáliz en Avalon era utilizado también para la visión y la profecía. La práctica de veneración de estos pozos y fuentes sigue hasta ahora en la forma subconsciente de los pozos de deseos, como la Fuente de Trevi en Roma. La idea de regeneración del agua ha resonado en una gran cantidad de historias sobre la Fuente de la Juventud e incluso el conquistador Ponce de León, en 1513, se lanzó en su búsqueda al llegar a tierras americanas, aventura que culminó con el descubrimiento de Florida . En China, el beber las aguas de la fuente de Pon Lai confería mil vidas, reputación que compartía con los manantiales del monte Lao Shan.

Si por los cambios climatológicos ,efectuados en miles de años, los polos se deshielaron para producir las grandes inundaciones que todas las religiones tienen registradas, el efecto invernadero es ya una realidad de hoy. No es nada improbable que así como el agua fue la primordial gota de vida, sea la fuerza destructiva de las inundaciones –o diluvios- la que termine de nuevo con ella y nuestra madre Yemayá difícilmente podría hacer mucho por sus hijos. Aunque la historia de Noé es la más conocida en occidente, no es ni la única ni la más antigua, ya que tanto en el Medio Oriente como en China, India, Australia, el sur de Asia, las islas del Pacífico, Europa, África y las Américas, o sea, en todo el mundo, manifestado en los mitos Arikarasm, Arándas Aymarás, Cheyennes, Yuricaras, Wapangwas, Mayas, Ipurinas, Shawnees, Ziusudras, Utnapishmtims, Mandes, Chiricahuas, Apaches, Eskimales, Nahuas, Navajos, Netsilik, Pimas, Pomos, Wyoys, Yanas, Kotos, Yumas, Muiscas…. la leyenda del diluvio nos enfrenta ahora no al pasado sino al futuro.

Es tal el valor que le hemos damos al agua en los últimos 150 años -en un planeta constituido por el famoso 75 por ciento de un elemento al que no se le tiene el mínimo respeto-, y dado nuestro poco apego a la vida, la de nuestros hijos y de todos los seres vivientes, sintientes o no, ( valga aquí la líquida expresión), parece que no nos quedan mas que dos sopas: morir ahogados o morir de sed.

El agua brillante que se mueve en los arroyos y ríos no es solo agua, sino la sangre de nuestros ancestros. Cada reflejo fantasmal del agua clara de los lagos nos cuenta de sucesos y memorias de la vida de mi gente. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos. Alivian nuestra sed.

Llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Debemos ser tan amables con los ríos como con nuestros hermanos. Esto lo sabemos.

La Tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la Tierra.

Jefe Seattle, del pueblo Suquamish, 1855.

Rostro y corazon: Concepto nahuatl del hombre (fragmento)

En el nahuatl prehispanico,como lo prueban textos,se llego a la elaboracion de un concepto afin,aunque de caracteristicas propias y exclusivas.Especialmente en las platicas o discursos,pronunciados de acuerdo con las reglas del “tecpillatolli”,o sea “lenguaje noble y cultivado”,se encuentra una expresion que aparece siempre dirigida por quien habla a su interlocutor.Hay asi frases como estas:
“Hablare a vuestro rostro,a vuestro corazon;no se disguste vuestro rostro,,vuestro corazon;vuestro rostro y vuestro corazon lo sabian…”
Al presentar algunos textos la descripcion del supremo ideal del hombre y la mujer nahuas,se dice de ellos que deben ser”duenos de un rostro,duenos de un corazon”.Y en el caso de la mujer se anade todavia otro rasgo expresivo.Se dice que:”En su corazon y en su rostro debe brillar la femineidad”,expresando esto en nahuatl con el termino abstracto y colectivo a la vez de:CIHUAYOTL.He aqui solo dos textos que muestran lo dicho:

El hombre maduro:
corazon firme como la piedra,
corazon resistente como el tronco de un arbol;
rostro sabio,
dueno de un rostro y un corazon,
habil y comprensivo.

La mujer ya lograda
en la que se ponen los ojos…
la femineidad esta en su rostro…

In Ixtli,in yollotl,rostro y corazon,simbolizan asi el pensamiento nahuatl lo que puede llamarse fisonomia moral y principio dinamico de un ser humano…

El nacimiento de los dioses

El nacimiento de los dioses
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Hace ya muchísimos años, tantos que hasta los viejos más viejos han olvidado cuándo ocurrieron estas cosas, aparecieron los primeros dioses mexicanos.
En lo más alto del cielo, en el Paraíso del Oeste donde crece el maíz maduro, surgieron los primeros dioses.
Allí, ente brumas y misterio, nacieron en el silencio del universo el Viejo Padre y la Vieja Madre.
Nada había sido creado todavía, y no había tierra, ni hombres, ni animales, ni plantas. Con ellos nació la vida y de ellos nacerían después otros dioses; de ellos dependerían todos los hombres. Es por eso que se conocen también con el nombre de El Señor y La Señora de Nuestro Sustento.
No hay nada más hermoso que una noche clara, donde brillan la luna y las estrellas como piedras preciosas. Quizás por eso, y por que los hombres tienden a comparar lo que aman con las cosas más hermosas, a estos viejos dioses del cielo los llamaron tambíen Estrella Brillante y La de la Falda de Estrellas.
Cuenta la leyenda que Falda de Estrellas arrojo un cuchillo de piedra que cayó en la región del norte; a su alrededor nacieron los mil seiscientos dioses mexicanos: los dioses grandes y pequeños, los buenos y los malos, que poblaron las trece capas del cielo y las cuatro regiones del universo.
Cuatro de estos dioses serían, al paso del los tiempos, los más importantes: el dios rojo del Este; el dios negro del Norte y del cielo nocturno, temible y bengativo; el dios blanco del Oeste, protector de los hombres; el dios azul del Sur, el joven guerrero.
Fueron ellos los que crearon el fuego, el calendario, las aguas y la tierra. Pero ésta es ya otra historia. Una historia de luchas entre dioses al final de la cual surgió lo más preciado del universo: EL HOMBRE Y SU MUNDO.

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La leyenda de los soles
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Cuentan que los dioses, después de un largo tiempo de inactividad, decidieron crear la tierra.
Así lo hicieron, sin que se les olvidara nada.
Hicieron las grandes llanuras y las altas montañas; los volcanes que arrojan fuego cuando se estremecen. Los ríos tranquilos de aguas transparentes y los turbios que parece que braman cuando bajan corriendo las montañas.
Hicieron los mares y los grandes lagos. La nieve y la arena. Y no se olvidaron de los animales y las plantas.
Crearon desde los peces tornasolados hasta las caracolas que duermen en las playas. Soltaron pájaros de todos los colores, de plumas verdes, amarillas y pecho color llama; toda clase de aves que cantaban en las sombreadas copas de los árboles. No se olvidaron de las pequeñas hormigas ni de los grillos del campo.
Sin embargo, los hombres no estaban bien hechos. Quizás era la falta de práctica, pues no es nada fácil hacer hombres. Los que habitaban la tierra en este momento eran gigantes, grandes y torpes, que no sabían sembrar ni cultivar la tierra y comían raíces y frutos silvestres.
Todo estaba echo, pero no había luz. Hacía falta un sol que calentara la tierra y que alejara las tinieblas.

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El primer sol: Sol de Tigre
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Fue entonces que el dios del cielo nocturno, que tenía el extraño nombre de Espejo Humeante, se hizo sol y gobernó esta primera época del mundo.
Pero sucedían cosas terribles. El sol no seguía su camino: se paraba en el cielo a mediodía, se hacía de noche y los tigres se comían a las gentes. Todo se oscurecía y las tinieblas y el frío envolvían a la tierra.
El dios del Oeste, Quetzalcóatl, el dios serpiente emplumada, le dio un bastonazo al sol y lo tumbó. Espejo Humeante cayó al agua, se transformo en tigre y devoró a los gigantes.
Quedó despoblada la tierra y sin sol el universo. Así terminó la primera época de la historia de la humanidad. Así acabó el Sol del Tigre.

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El segundo sol: Sol de Viento
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Entonces el dios Serpiente Emplumada, enemigo de Espejo Humeante, se hizo sol y comenzó la segunda época de la tierra. Ésta volvió a poblarse y hubo calma durante un tiempo.
Pero el terrible Espejo Humeante, el dios Tigre, el dios de los hechiceros, estaba al acecho. De un zarpazo derribó a Serpiente Emplumada, y nuevamente la tierra se quedó sin sol.
Se desató un gran viento que derribó todos los árboles; todo fue arrastrado por el viento y la mayoría de la humanidad murió. Por arte de magia, los hombres que no murieron quedaron convertidos en monos. Por los montes se dispersaron los hombres-monos, y así terminó la segunda época de la tierra.
Así acabó el Sol de Viento.

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El tercer sol: Sol de Lluvia de Fuego
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Los dioses creadores pusieron entonces por sol al dios la Lluvia y del Fuego Celeste. Pero Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, hizo que lloviera fuego.
El fuego cayó del cielo en forma de rayos y relámpagos. Los volcanes abrieron sus bocas y el fuego abrasó la tierra. Decían los viejos que también llovió arena y que hasta las piedras hirvieron. Todo pereció por el fuego y los hombres se quemaron. Los que no murieron se convirtieron en pájaros que huyeron asustados.
Así terminó la tercera época de la tierra. Así acabó al Sol de Lluvia de Fuego.

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El cuarto sol: Sol de Agua
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Después de este último desastre, Quetzalcóatl puso por sol a la Diosa de las Aguas, la hermosa doncella de la falda de jade.
La nueva humanidad no fue más feliz que las anteriores. El celoso Espejo Humeante hizo que lloviera con tanta fuerza que la tierra se inundó, durante días y días la lluvia cayó sin cesar y todo se lo llevó el agua: las plantas, los animales, los hombres.
Los pocos hombres que no perecieron en el diluvio se convirtieron en peces. Así acabó el Sol de Agua.
El cielo, que es de agua, cayó sobre la tierra, y ésta estuvo a punto de destruirse por completo. Entonces Serpiente Emplumada y Espejo Humeante tuvieron que levantarlo para que empezara a aparecer nuevamente.
Cuatro veces habían intentado crear una humanidad y cuatro veces se había destruido el mundo por las rivalidades entre el dios Tezcatlipoca, el Espejo Humeante, y Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada. Nuevamente el mundo estaba frío y obscuro; nuevamente se había quedado sin sol.
¿Cómo podrían los dioses crear, al fin, un mundo que no se destruyera? ¿Cómo harían de nuevo al hombre? ¿Quién aceptaría convertirse en sol? He aquí las terribles preguntas que se hicieron entonces los creadores.

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La creación de los hombres
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Se reunieron enseguida los dioses, preocupados por la suerte de la humanidad. Unos a otros se preguntaban quiénes vivirían ahora en la tierra.
Estaban tristes, apesadumbrados. Y decidieron hablar con Serpiente Emplumada. Si se comprometía a hacer lo que había pensado los dioses, podían crearse nuevamente otros hombres.
Pero la tarea que querían encomendarle a Quetzalcóatl estaba llena de peligros. Sólo un valiente saldría victorioso; sólo un dios de corazón fuerte no temblaría al emprender el largo camino que conducía al Mundo Subterráneo.
Porque los dioses querían que Quetzalcóatl fuese al temido Mundo Subterráneo, al Lugar de los Muertos, a recoger los huesos de los hombres que había perecido en los cuatro Soles destruidos. Con ellos, los dioses harían de nuevo la humanidad.
Salió el dios a cumplir su misión y comenzó a descender al centro de la tierra, por un camino lleno de rocas y rodeado de ríos que corrían entre barrancos muy estrechos. Bajando cada vez más y más, Serpiente Emplumada hizo el recorrido y enfrentó todos los peligros del viaje.
Atravesó desiertos y montañas. Venció a los monstruos que guardaban el camino; la gran Culebra y la Lagartija Maligna. Soportó el viento frío que cortaba como navajas. Atravesó a lomo de un perro el oscuro río que lo separaba del Mundo Subterráneo. Al fin, al cabo de cuatro años, llegó al Mictlán, el reino del mundo del misterio. El lugar oscuro, sin luz ni ventanas, de donde no se sale ni se puede volver.
Allí lo esperaba la prueba final: el enfrentamiento con el temido Señor del Mictlán.
Sentado sobre su trono de huesos lo encontró Quetzalcóatl y así le dijo:
– Vengo a buscar los huesos preciosos que tú guardas. Vengo a llevármelos.
Y le preguntó el dios del Mictlán:
– ¿Qué harás con ellos, Quetzalcóatl?
Le respondió Serpiente Emplumada:
– Los dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra.
El dios del Mictlán, falso y maligno, hizo un gesto con la cabeza, como si estuviera de acuerdo con la petición. Pero preparaba una trampa y así le contestó:
– Está bien. Te los llevarás si haces sonar mi caracol y le das vuelta cuatro veces a mi trono.
Quetzalcóatl aceptó, pero cuando fue a soplar el caracol, vio con sorpresa que no tenía agujero y comprendió el engaño. Pero por algo era Quetzalcóatl el más sabio de los dioses.
Rápidamente, llamó en su ayuda a los gusanillos de la tierra, y éstos le hicieron los agujeros; también vinieron las abejas y los abejones, que entraron en el caracol y lo hicieron sonar.
Cuando el dios de los muertos oyó el sonido del caracol, se estremeció de rabia. Disimulando su furia, dijo a Serpiente Emplumada que recogiera los huesos y se los llevara.
Tan pronto como el dios viró las espaldas, el Señor del Mictlán comenzó a gritar a los otros dioses de la oscura región:
– ¡Gentes del Mictlán! ¡No dejen que se los lleve! ¡Díganle a Quetzalcóatl que los tiene que dejar!
Pero Serpiente Emplumada no se dejó intimidar por las amenazas del otro dios y se dijo:
– Pues no; de una vez me apodero de ellos y me los llevo – y decidido a engañar a los guardianes, gritó – : Está bien. ¡Voy a dejarlos!
En lugar de dejarlos, subió inmediatamente y recogió los huesos preciosos. De un lado estaban los huesos de hombre y de otro lado los de mujer. Los recogió y los envolvió en una manta. En ese preciso momento, gritó el dios del Mictlán:
– ¿Pero de verdad se lleva los huesos preciosos? ¡Rápido; hagan un hoyo para que cuando salga se caiga en él y no pueda llevárselos!
Los guardianes lo hicieron, y cuando Serpiente Emplumada salía rápidamente, tropezó y cayó en el hoyo. Se regaron los huesos por el suelo y el dios cayó muerto.
Sin embargo, dice la leyenda que resucitó al poco tiempo. Y cuál no sería su tristeza al ver que había fracasado en su misión. Muchos huesos se habían perdido; otros habían sido picoteados por las codornices.
Luego, pensando todo lo que había pasado y cómo esperaban por él para poder crear a la humanidad, se dijo así: “Aunque esto me ha salido mal, de todos modos puede dar algún resultado.” Y diciendo esto, recogió de nuevo los huesos y emprendió el camino de regreso, para llevarlos al lugar donde se reunían los dioses.
Tan pronto llegó, una de las diosas más viejas molió los huesos y guardó el polvo en una olla muy hermosa. Serpiente Emplumada los regó con su sangre y todos los demás hicieron ofrendas.
De aquel polvo de huesos que el dios regó con su propia sangre para darles vida, nacieron los nuevos hombres. Del sacrificio de un dios, Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, surgía la nueva humanidad. Surgía el hombre que poblaría la tierra.

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El quinto sol
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Ya había nuevos hombres sobre la tierra, pero todavía era de noche. No había luz, porque no había sol.
Dicen que los dioses se juntaron y se preguntaron preocupados: “¿Quién nos alumbrará? ¿Quién es el que hará amanecer?”
Todos se miraban y ninguna se atrevía a decir nada. Ninguno quería convertirse en sol. Todos ellos, grandes señores, tenían miedo, retrocedían asustados ante la pregunta.
Una y otra vez preguntaron los dioses, hasta que un señor rico y vanidoso, halagado por la idea de ser el sol y de que los demás lo adoraran, alzó su voz y dijo:
“Yo seré el sol”.
Otra vez preguntaron los dioses si había alguien más que quisiera convertirse en sol, pero nadie respondió.
Entre los señores había uno, llamado Nanahual, pobre y humilde, que escuchaba con seriedad. Los dioses se le acercaron y le dijeron: “Tú has sido el escogido, Tú serás el sol”.
Nanahual se sintió muy honrado, pero no se consideraba digno de ese honor. Su cuerpo enfermo, su fealdad, su pobreza, le hacían pensar que no era posible que él mereciera convertirse en el brillante sol del que dependía la vida.
Después los dos señores, el rico y el pobre, se retiraron; debían prepararse para la gran ceremonia. Durante cuatro días tenían que hacer ofrendas a los dioses y, sobre todo, llenarse de valor, pues el día señalado tendrían que lanzarse en una hoguera donde morirían para convertirse en sol.
Es por esto que ninguno había querido aceptar el ofrecimiento de transformarse en sol. El precio que había que pagar era el de la propia vida.
El señor rico ofrecía a los dioses regalos muy hermosos: plumas de quetzal, bolas de oro y espinas de jade y coral. Nanahual, en cambio, sólo tenía ramas de pino, bellotas y espinas de maguey. Pero su corazón era humilde y se preocupaba más por tener el valor suficiente para entregar su vida en el momento en que se hiciese la ceremonia del fuego
Cuando pasaron cuatro noches y llegó el momento esperado por todos, los dioses encendieron un gran fuego en lo alto de un monte y se colocaron en dos filas, a cada lado.
En el centro, estaban el señor rico y el pobre Nanahual. El rico caminaba pavoneándose, orgulloso de su hermosura y de sus ricos vestidos; traía un precioso manto tejido y un gran adorno de plumas blancas en la cabeza. Nanahual era tan pobre que sus adornos y vestidos eran de papel.
Los dioses dijeron al rico: “Es tu turno. Ten valor y lánzate al fuego”
El rico, seguro de su triunfo, trató de arrojarse a la hoguera, pero cuando se acercó, el calor y las chispas que de allí salían lo detuvieron. Tuvo miedo.
Se echó hacia atrás y volvió a intentarlo con todas sus fuerzas. Una y otra vez se acercó, pero siempre retrocedía.
Cuatro veces lo intentó, pero no pudo arrojarse al fuego.
Al ver esto, los dioses se volvieron hacia Nanahual y dijeron que se arrojara. Era su turno.
El pobre, el enfermo Nanahual, no vaciló. Cerró los ojos para no tener miedo; hizo fuerte su corazón y no se detuvo. Se lanzó al fuego y enseguida ardió su cuerpo, consumiéndose entre las llamas.
Avergonzado al ver la conducta de Nanahual, el señor rico hizo un nuevo intento y se lanzó también, aunque dicen que no ardió con una luz tan hermosa como la del señor pobre.
Todos los dioses guardaron silencio y quedaron en espera de lo que iba a suceder. Un hombre bueno, de gran corazón, había dado su vida por convertirse en sol y así salvar a la humanidad. Había que esperar para ver si su sacrificio no había sido inútil.
¿Lo había logrado Nanahual? ¿Qué le había ocurrido al señor rico? ¿Saldría, al fin, el Quinto Sol? Nuevamente los dioses se hacían preguntas de cuyas respuestas dependía la suerte del universo.

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Aparición del sol y de la luna
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Todos los dioses se sentaron y se pusieron a contemplar el cielo, ansiosos de ver por dónde saldría el sol.
Miraban hacía todas partes, sin rumbo fijo, y discutían entre ellos. Para unos el sol saldría por la región del frío, por el norte; otros se quedaban mirando hacia la región de las espinas, hacia el sur. Miraban hacia todas partes, porque había una gran claridad que inundaba todo el cielo.
De pronto, un gritó: “¡Por allá, por allá va a salir al sol!”. Todos miraron hacia donde el dios señalaba con el dedo. Por el este, estaba rojo como una llamarada; y como un disco de fuego, lanzando la luz dorada de sus rayos, apareció Nanahual, ahora hermoso y brillante, convertido en sol; convertido en dios.
Era tan fuerte su luz, que dicen los ancianos que no podía mirársele a la cara. Sus rayos herían los ojos de la gente y llegaban a todas partes. Se habían terminado las sombras y el calor del sol comenzaba a calentar la tierra. Se había salvado la humanidad.
Pero para gran sorpresa de los dioses, detrás de Nanahual salió el señor rico, convertido también en sol. Tal y como cayeron en el fuego volvían a aparecer ahora; primero Nanahual, detrás, el señor rico.
Como nunca se había visto que dos soles iluminaran al mundo, uno de los dioses tomó una determinación. Salió corriendo, atrapando a un conejo con sus manos, lo lanzó con fuerza al rostro del señor rico.
El conejo lo hirió en la cara y oscureció su rostro; su brillo se hizo más pálido y distinto al del sol. Fue así como castigaron la vanidad del señor rico, convirtiéndolo en luna.
Es por eso que los antiguos mexicanos creían que las manchas que se ven en la luna tienen forma de un conejo. Es por eso que la luna brilla menos y siempre va detrás del sol, con su luz fría y sus manchas en la cara.

Fragmento del Popol Vuh

En el principio no existía nada, ni el tiempo, ni el espacio… no había hombres, animales, pájaros, ni pescados ni cangrejos. No se veía aún la superficie de la tierra. Solo estaba el vacío del cielo. Solo había silencio, reposo, oscuridad y tinieblas.

Solo estaba el creador y formador. Los gérmenes de las cosas estaban puestos por él. Estos gérmenes estaban cubiertos como el quetzal por sus plumas verdes, por eso a estos gérmenes se les llama Gucumatz. Al germen que existe en el cielo se le llama también U Qux Cah, o sea: el Corazón del cielo. La manifestación de Corazón del cielo se le llama Jura kan, o sea torbellino de un solo pie.

Y entonces Tepeu (la grandeza oculta), Gucumatz y Corazón del cielo consultaron entre sí cómo hacer la vida y la creación y por milagro, por un instante se formaron la tierra, los montes y los llanos, y se separó el agua de la tierra.

Se formaron después los animales. El venado, los pájaros, los leones y los tigres y se les repartieron sus moradas y su alimento.
Entonces el Creador y formador dijo a los animales: ¡hablen, griten! Cada uno según su especie. Digan nuestro nombre y alábennos. Pero los animales no pudieron hablar y solo soltaron chillidos y gruñidos. Entonces los formadores supieron que eso no estaba bien y por eso, desde entonces los animales sirven de alimento. Así fueron ultrajadas y desechadas sus carnes.

El creador y formador dijo entonces “Haremos una nueva criatura y la formaron con lodo, con tierra fermentada formaron su cuerpo” Pero el hombre así formado no resultó bien porque todo se desbarataba y con el agua se ponía blando y se desmoronaba. Era ciego, además no tenía entendimiento. Y entonces lo desbarataron y lo volvieron a amasar.

Pronunciamiento en el dia internacional de los derechos indigenas

PRONUNCIAMIENTO CONJUNTO

EN EL DIA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDIGENAS

Los pueblos indígenas, sus asociaciones y organizaciones, los organismos que trabajamos con los pueblos indígenas y personas solidarias abajo firmantes, queremos hacer saber a la sociedad nicaragüense y a los organismos internacionales, lo siguiente:

CONSIDERANDO:

Que la base fundamental de la cultura y espiritualidad de los pueblos indígenas reside en la posesión de un territorio determinado; el cual históricamente ha sido preservado, en uso y usufructo de acuerdo a nuestras características particulares.

Que los pueblos indígenas existimos desde tiempos milenarios y que nos opusimos a la conquista y colonización europea; en el caso de los territorios indígenas de la Costa Atlántica su resistencia persiste aún en un proceso mas reciente.

Que las naciones indígenas y negras constituidas por chorotegas, nahuatl, matagalpas, hokanos (sutiabas), jinotegas, sumus/mayangnas, ramas y miskitus, así como los pueblos garífunas y negros criollos hemos preservado nuestra identidad y cultura principalmente por defender nuestros territorios y nuestra cosmovisión indígena, que es una alternativa ante la destrucción de la naturaleza y de la vida humana.

Que en los territorios donde conviven los pueblos indígenas se encuentran los principales recursos naturales y la diversidad biológica, los que constituyen su patrimonio, tanto por cuidarlos, protegerlos y mantenerlos fuera de la voracidad y explotación de las empresas nacionales y extranjeras, así como de las políticas irracionales de los gobiernos.

Que la Organización de las Naciones Unidas declaró 1993 como el Año Internacional de los Pueblos Indígenas y posteriormente en 1994 el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas y los artículos 5, 89, y 181 de la Constitución Política de la República de Nicaragua.

Que diversos gobiernos en donde conviven los pueblos indígenas de nuestra gran Madre Tierra Abya Yala (Amerindia), han ratificado el Convenio num. 169 de la OIT, que regula la existencia, preservación y reconocimiento de derechos especiales para los pueblos indígenas en países cuya cultura etnocentrista ha destruido a diversas culturas y espiritualidades. Este convenio fue suscrito por Nicaragua en 1989, quedando hasta la fecha sin ratificar por parte de la Asamblea Nacional.

Que las naciones indígenas de la Costa Atlántica han demandado ante los organismos internacionales y el gobierno central la amplia participación de sus pueblos en la formulación y elaboración de las leyes relativas a sus territorios.

Que la situación de abandono histórico en que han vivido los pueblos miskitos y mayangnas que habitan en el departamento de Jinotega, en la Reserva de Biosfera BOSAWAS, ha permitido cómodas definiciones de intervenciones políticas a nuestros derechos de desarrollo como pueblos indígenas.

Que en abierta violación a los derechos indígenas, el Gobierno de Nicaragua y el Banco Mundial, éste en particular, en clara oposición a su propia Directriz Operativa 4.20, han procedido a impulsar un anteproyecto de ley que promueve un proceso de consulta sin la participación de los pueblos indígenas.

POR TANTO DECIDIMOS:

1. Continuar de forma inclaudicable nuestra lucha milenaria por la defensa, promoción y respeto de nuestros pueblos indígenas, sobre la base de la unidad de las naciones indígenas y negras que coexistimos en la República de Nicaragua.

2. Hacer valer el respeto y derechos sobre nuestros territorios, preservación de nuestra identidad y cultura; así como a nuestra autodeterminación.

3. Declarar que no permitiremos más concesiones sobre los recursos naturales (tanto del suelo, como del subsuelo y plataforma marina); y que nos oponemos a que el gobierno y las empresas extranjeras estén decidiendo sobre megaproyectos sin el consentimiento de nuestros pueblos indígenas.

4. Demandar que las leyes que se gestionen relativas a las organizaciones, formas de vida, propiedad y usufructo de parte de los pueblos indígenas deben partir desde nosotros mismos y revertir la forma en que hasta el momento se han venido realizando.

5. Exigir el cese a las invasiones, ocupaciones, robo y saqueo de nuestras tierras y recursos naturales, culturales y la diversidad biológica.

6. Oponernos a la concepción globalizante de convertirnos en sujetos del mercado a partir de la mercantilización de nuestros territorios y recursos naturales, culturales y diversidad biológica.

7. Demandamos que el actual proceso de Consulta que ejecuta la Universidad BICU, sobre el Anteproyecto de Ley que regula el Régimen de Propiedad comunal de las comunidades indígenas y de BOSAWAS, asegure una participación informada de nuestras comunidades.

8. Apoyamos la carta de la Coordinadora de la Nación Rama dirigida al presidente del Banco Mundial en la que se demanda el cumplimiento de la Directriz Operativa 4.2 relativa a los pueblos indígenas en la que se asume que “las poblaciones indígenas no serán afectadas negativamente por los proyectos del Banco Mundial” y que “las actividades esenciales para cualquier proyecto que afecta las poblaciones indígenas debe incluir: consultas directas para la identificación de las preferencias locales, sus derechos a los recursos naturales y económicos.”

9. Demandar que la Asamblea Nacional de la República de Nicaragua ratifique el Convenio num. 169 de la OIT.

10. Declarar el 9 de agosto de 1999 como el Día de la Madre Tierra y de las Naciones Indígenas en Nicaragua.

Managua, Nicaragua, 9 de agosto de 1999

Firmantes al Pronunciamiento Conjunto:

    * Movimiento Indígena de Nicaragua (MIN)
    * Movimiento Indígena de la Región Autónoma del Atlántico Sur (MINRAAS)
    * Movimiento Indígena de la Región Autónoma del Atlántico Norte (MINRAAN)
    * Consejo Regional Indígena del Pacífico (Chorotegas, Nauhalt y Hokanos)
    * Consejo Regional Indígena del Centro-Norte (Matagalpas, Jinotegas,
    * Chorotegas, Miskitos del Coco y Mayangnas del Bocay)
    * Consejo de Ancianos, Costa Caribe de Nicaragua
    * Asociación para el Desarrollo del Sector Raudales de las Comunidades Miskitas y Mayangnas (KUNASPAWA)
    * Asociación para el Desarrollo y el Progreso de las Comunidades Indígenas Miskito y Mayangna del Departamento de Jinotega (ADEPCIMISUJIN)
    * Fundación MISKUT
    * Asociación MASAKU
    * Centro Alexander von Humboldt
    * Fundación Alistar
    * CIDCA – UCA
    * URACCAN
    * Centro de Educación para la Paz y la Justicia (CEDUPAZ)
    * Centro de Estudios y Acción por el Desarrollo (CESADE)
    * Comité de Solidaridad Nicaragua-Chiapas

También se suma una lista de personas que a manera individual suscribieron este Pronunciamiento.

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