Mujeres que Corren con los Lobos

Mujeres que Corren con los Lobos
Extracto del libro de Clarissa Pinkola Estés
Capítulo 1
El Aullido: La Resurrección de la Mujer Salvaje

La Loba, la vieja, La Que Sabe, está dentro de nosotros. Florece en el más profundo psique del alma de las mujeres, la antigua y vital Mujer Salvaje. Ella describe su hogar como ese lugar en el tiempo donde el espíritu de las mujeres y el espíritu de los lobos hacen contacto -el lugar donde su mente y sus instintos se mezclan, donde la vida profunda de una mujer consolida su vida mundana. Es el punto donde el Yo y el Tú se besan, el lugar donde las mujeres corren con los lobos.

La Madre Creación es siempre la Madre Muerte y viceversa. Debido a esta doble naturaleza o doble labor, el gran trabajo frente a nosotros es aprender a entender qué cosas a nuestro alrededor, acerca de nosotros y dentro de nosotros deben vivir, y cuáles deben morir. Nuestro trabajo es entender el momento de ambos sucesos; permitir que muera lo que tiene que morir, y que viva lo que tiene que vivir.

Puedes mellar el alma y doblegarla. Puedes herirla y dejarle cicatrices. Puedes dejar las marcas de la enfermedad en ella, y las marcas ardientes del miedo. Pero el alma no muere, pues La Loba la protege en el mundo subterráneo. Ella es a la vez la que encuentra los huesos y la que los incuba.

Las personas practican la meditación para encontrar alineación psíquica. Por eso las personas practican la psicoterapia y el análisis. Por eso analizan sus sueños y crean arte. Por eso muchos leen el Tarot, el I Ching, bailan, tocan el tambor, hacen teatro, husmean en la poesía, y encienden el fuego de la oración. Por eso hacemos todas las cosas que hacemos. Es la labor de juntar todos los huesos. Luego tenemos que sentarnos junto al fuego y pensar qué canción usaremos para cantar sobre los huesos, qué himno de creación, qué himno de re-creación. Y las verdades que digamos harán la canción.

Hay algunas preguntas buenas que hacerse mientras uno decide la canción, la verdadera canción propia:

” ¿Qué le ha sucedido a la voz de mi alma?
” ¿Cuáles son lo huesos enterrados de mi vida?
” ¿En qué condiciones está mi relación con el Yo instintivo?
” ¿Cuándo fue la última vez que corrí libre?
” ¿Cómo hago para que la vida cobre vida de nuevo?
” ¿A dónde ha ido La Loba?

Regresa y párate bajo esa única flor roja y camina de frente esa última milla, la más difícil. Acércate y golpea en esa puerta vieja y curtida por la intemperie. Sube hasta la cueva. Arrástrate a través de la ventana de un sueño. Escudriña el desierto para ver qué puedes encontrar. Es el único trabajo que tenemos que hacer.

¿Deseas consejo psicoanalítico?
Ve a juntar huesos.

Otra perspectiva, aunque hay cosas que no se hacen actualmente en lo que llaman

Otra perspectiva, aunque hay cosas que no se hacen actualmente en lo que llaman chamanismo urbano y el clasico.

CHAMANISMO MODERNO
por Serge Kahili King 2002

“Usted se ve más moderno de lo que pensé que sería,” dijo el visitante mientras nos sentábamos en mi confortable living, con vista al océano que rodea la isla de Kaua’i.

Él dió un vistazo a mi televisor de pantalla grande, al videograbador, y a un cuadro en la pared de Roy Tabora, en el que hay una pintura del mar de Hawai en el que se refleja la luna. Claramente yo no encajaba en su modelo de lo que se supone debe parecer un chamán.

Su comentario fue el típico de muchos visitantes que tienen la expectativa -quizás incluso la esperanza- de verme vistiendo algún tipo de túnica o sarong y viviendo en primitiva simplicidad en una cueva o un bosque, alejado de las amenidades de la civilización. La idea general es que ese tipo de escena me haría de algún modo más auténtico.

Hasta he considerado encontrar semejante lugar y hacerme confeccionar una falda y una capa de hojas de ti, y darles a todos mis visitantes un buen show, que encajaría cómodamente con sus preconceptos. El chamanismo, sin embargo, no se limita a un lugar en particular, a un estilo de vestimenta o al ambiente cultural. Es una manera de pensar y actuar que desafía las fronteras y limitaciones de todo tipo, y que sin embargo las usa cuando son convenientes para algún propósito.

En los antiguos y remotos días el chamán -que era un sanador de mente, cuerpo y circunstancias- vivía justo en medio de la villa o de la vida tribal. El o ella también podían ser sacerdotes/sacerdotisas o jefes/jefas si no había nadie más que pudiera cumplir esos roles, pero su rol principal siempre fue el de sanador. El chamán tomaba parte en el trabajo, el juego y las actividades culturales del pueblo y a menudo las usaba para propósitos curativos, especialmente las actividades culturales artísticas, canción, baile y ritual. En algunas culturas el chamán vestía ropajes distintivos y sólo participaba de ciertas actividades, mientras que en otras era imposible reconocerlo/a del resto, salvo que uno fuera familiar, amigo o conocido.

Cuando se requerían los servicios del chamán siempre había una compensación apropiada en bienes o servicios de algún tipo, según la estructura económica local. Antiguamente en Hawai, por ejemplo, aquellos que hacían uso de las habilidades sanadoras del chamán podían darle frutas y verduras a cambio, ganado, herramientas, mantas y/o vestimenta. O bien podían ofrecerle sus servicios de pesca, agricultura, artesanía o limpieza durante un cierto período. El punto importante es que el chamán formaba parte de la comunidad y compartía su vida y esperanzas, sus sueños y proximidad. El aislamiento del chamán de la comunidad ocurrió sólo en tiempos de represión religiosa o política, e incluso entonces, hubo siempre conexión con algunos miembros de la comunidad.

Ahora el chamanismo está experimentando un resurgimiento de interés y libertad. Ahora el chamán está regresando a la comunidad adonde el/ella pertenecen de una manera viable, vital, visible. Hoy en día no es necesariamente más fácil, pero es sumamente importante que los nuevos chamanes, que están recordando y reviviendo las antiguas habilidades, formen parte totalmente de la sociedad actual, que lleguen a ser chamanes modernos en todo el sentido de la palabra.

Un chamán moderno (o chamán “urbano”, como yo suelo decir) usa el conocimiento antiguo en el contexto presente de nuestro ambiente social y cultural. Yo frecuentemente les digo a mis aprendices que cualquiera puede ser un chamán en los bosques (en donde no hay ninguna persona que se interponga en el camino); la tarea dura es ser un chamán en la ciudad. Y sin embargo el chamán pertenece allí donde las personas están. Eso no significa que el chamán moderno deba vivir en el centro de la ciudad o en un barrio atestado, o en un suburbio cuya población esté en rápido crecimiento, pero sí significa que él o ella se integren con y sean accesible a aquellos que son los que serán ayudados. La dura tarea de ser un chamán moderno se hace más dura por el hecho de que el chamanismo ha empezado a resurgir sólo recientemente, y no tiene una base fuerte de apoyo en la cultura de hoy.

En ausencia de tal apoyo, los chamanes necesitan ayudarse unos a otros. El éxito de los chamanes modernos, dependerá entonces, de la adaptabilidad, integración, y cooperación.
El conocimiento del chamán tiene que ver con la conciencia de, y la habilidad para dirigir los poderes de la mente y las fuerzas de la naturaleza. Adaptar la sabiduría antigua a la sociedad moderna es un proceso bastante simple porque los seres humanos todavía tienen los mismos deseos de salud, prosperidad y felicidad, y las mismas emociones de amor, enojo y miedo. Y la Naturaleza todavía tiene los mismos elementos básicos de (para usar la versión Hawaiana) Fuego, Agua, Viento y Piedra. El trabajo de sanación del chamán todavía es, como siempre ha sido, el de cambiar las creencias y expectativas, para cambiar la experiencia. La sabiduría y su aplicación son las mismas, sólo el contexto es diferente.

Un chamán antiguo en la profundidad del bosque de una isla volcánica, que usa sus manos para sanar una herida de jabalí salvaje y un chamán moderno en un alto edificio de departamentos, que usa sus manos para sanar una herida de un gato doméstico usan la misma sabiduría. Un chamán antiguo que desvía un flujo de lava para salvar un pueblo y un chamán moderno que calma el viento para impedir que un incendio de bosque queme un suburbio, usan la misma sabiduría. Las habilidades del chamán, telepatía, liberar energía, manifestar, cambiar de forma, bendecir, cambiar de creencias y viajar a la interioridad, no son afectadas por el tiempo. Todo lo que hay que hacer es adaptarlas a las circunstancias actuales.

La integración es más difícil en la sociedad de hoy debido a su variedad y complejidad. La mayoría de los chamanes antiguos sólo tenían que vérselas con uno o con unos pocos sistemas socio-culturales, y por consiguiente trabajaban con un número limitado de creencias. Hoy, sin embargo, como hay una mezcla tan vasta de sistemas radicalmente diferentes, sociales, culturales, religiosos y filosóficos, los chamanes modernos deben expandir constantemente sus conocimientos y mantener una conciencia excepcional respecto de las creencias que prevalecen en su comunidad y sus individuos, a través del desarrollo elevado de sus facultades intuitivas, como así también a través de estar muy atento a la información proporcionada por los medios de comunicación.

Más que nunca, los chamanes modernos necesitan de la cooperación para mantener y extender la sabiduría, para darse apoyo moral y práctico (aún los chamanes necesitan amigos y ayudadores), y para ampliar la aplicación del chamanismo a los problemas modernos. Mi solución ha sido formar Aloha Internacional, una red mundial de personas que estudian y practican la tradición chamánica Hawaiana, pero también es necesaria la cooperación entre los chamanes de diferentes tradiciones.

En verdad es cooperación lo que se necesita, porque el chamanismo es verdaderamente una filosofía no-jerárquica, democrática. Se requiere de una tremenda cantidad de trabajo de sanación, tanto en nosotros mismos como en el mundo en general. Hagámoslo juntos en el espíritu del verdadero Aloha.

hablando negativamente

HABLANDO NEGATIVAMENTE
por Graeme Kapono Urlich Ó 1998 Aloha International – Traducido por: Lic. Eugenia Lerner
Como parte de mi entrenamiento y desarrollo como Chamán Aventurero, he tenido que estar muy alerta a mi uso del idioma, tanto consciente como inconscientemente. Como resultado de esto, también me he dado cuenta vívidamente de cuán negativos somos aún cuando describimos las cosas más positivas, el resultado de esto es la programación de patrones inconscientes negativos y destructivos. Cuándo alguien te pregunta ¿cómo te sientes?, contestas ¿”genial”, “muy bien, gracias” o, “no tan mal”, “más o menos”, “no tan bien?”. Cuando has terminado de comer una comida realmente buena y alguien te pregunta si la has disfrutado, ¿tu respuesta es la comida estuvo “realmente muy buena”, “excelente”, “deliciosa la comida” o, “no estuvo mal?” Cuando has hecho un buen trabajo o has logrado algo que realmente te agrada, ¿prefieres oír “excelente ese esfuerzo”,” trabajo muy bueno”, “estoy muy conforme” o, “no fue malo ese esfuerzo?”.

La mente subconsciente trabaja con pura lógica cuando usamos el lenguaje y no sabe nada respecto del contexto. A menos que prestemos una atención particular consciente al contexto, el subconsciente a menudo escogerá palabras clave en una frase y las usará para generar experiencias o sentimientos. Si la mayoría de las palabras son negativas, o tienen asociaciones negativas para su subconsciente, entonces, la mayoría de las experiencias y sentimientos tenderán hacia lo negativo. A través de la utilización de técnicas de retroalimentación biológica, como el test muscular, es posible demostrar que los efectos que los dos modelos de lenguaje tienen sobre nuestros niveles de energía y emociones, son dramáticamente diferentes.

Cuando hablas con alguien y discrepas con lo que te está diciendo, dices “yo no creo eso”, “eso es basura” o, “yo creo otra cosa”, “yo tengo una opinión diferente” Cuando te sientes insatisfactoriamente, dices “no me siento bien”, “yo no me estoy sintiendo bien” o, “yo me estoy sintiendo un poco descolorido en este momento?” La mente conciente interpreta a estas declaraciones similares, dándoles el mismo significado, pero para el subconsciente son bastante diferentes. Para ayudar al proceso de sanación podrías decir, “estoy sintiéndome mucho mejor ahora.” Aún cuando eso no sea verdad, la mente subconsciente empezará a provocarlo. Al usar la expresión negativa permanecemos sintiéndonos mal durante más tiempo.

Otro aspecto de esto es cómo hemos aprendido a pedir las cosas. Es mucho más común que la gente se queje de que algo está mal, que el hecho de que la gente sugiera una solución. Yo me he entrenado para pedir el resultado deseado, en lugar de quejarme de algo y esperar que los demás reconozcan que eso es un pedido, y sentirme enfadado posiblemente porque no fue reconocido. Yo les enseño a mis hijos a pedir una bebida en lugar de quejarse de que tienen sed, a pedir ayuda respecto de algo en lugar de declarar que no pueden hacerlo por sí mismos.

Esta reformulación aparentemente insignificante de descripciones y pedidos puede tener un efecto tremendo en la manera en que experimentamos la vida. Nosotros llegamos a ser más positivos en nuestra perspectiva y las personas que nos rodean empiezan a respondernos de manera más positivas. Las cosas tienden a comenzar a funcionar más porque estamos eligiendo las maneras para que funcionen en lugar de esperar que así sea. A las personas les gusta saber lo que usted quiere de ellas, en lugar de escuchar lo que ellas hacen mal. Nuestro propio subconsciente responde de la misma manera, si se sugiere una solución nuestro subconsciente se moverá para generar esto rápidamente. Si nosotros simplemente declaramos que hay un problema, entonces nuestro subconsciente no tendrá ninguna opción clara respecto de hacia dónde moverse y seguramente elegirá una solución poco deseable y creará un nuevo problema.

Me ha llevado algún tiempo darme cuenta de este proceso y recordar este cambio. Todavía me olvido bastante a menudo, pero gradualmente, más y más cosas en mi vida están funcionando mejor y mejor. El esfuerzo del cambio ha valido la pena para mí y estoy seguro de que tu tendrás los mismos beneficios en tu propia vida, si asumes el desafío y te mantienes en él.

Science, Spirits, and Core Shamanism – Ciencia Espíritus y Chamanismo Nuclear

Science, Spirits, and Core Shamanism – Ciencia Espíritus y Chamanismo Nuclear
Por Michael Harner – Traducción: Marianne Muñoz

Una version anterior de este artículo fue presentada a la reunion anual de la Sociedad Norteamericana de Antropología el 4 de diciembre de 1998 en Filadelfia
Los chamanes siempre han actuado sobre el principio de que los humanos son parte integral de la naturaleza, relacionados a otras formas biológicas y no superiors a ellas. Este principio “pagano” fue una de las muchas razones por las cuales la Inquisición persiguió a los chamanes europeos y por el que los misioneros occidentales condenaron a los chamanes indígenas en todo el resto del mundo. Estos misioneros consideraban el punto de vista chamánico contrario a las enseñanzas bíblicas sobre el origen del hombre y la mujer. Realmente, sólo una vez que Darwin hubo publicado “El Origen de la especies”1 y “La ascendencia del hombre” 2 fue que los occidentals comenzaron, en su mayoría a regañadientes, a volver a un reconocimiento general del parentesco del hombre con otros seres vivientes. Dicho de otra manera, el Occidente, por intermedio de la ciencia finalmente adoptó una posición, la misma por la cual había perseguido y ridiculizado a los chamanes por largo tiempo.

Otro principio básico implícito en el chamanismo es que existen dos realidades y que la percepción de cada una de ellas depende del estado de conciencia del individuo. Por lo tanto, aquellos que se encuentran en un “estado de conciencia ordinario” (ECO) perciben sólo la “realidad ordinaria” (RO). Aquellos que se encuentran en el “estado de conciencia chamánica” (ECC) son capaces de entrar y percibir la “realidad no ordinaria” (RNO). Se les llama realidades a ambas porque la experiencia de cada una es empírica. Se reconoce que cada una de ellas tiene sus propias formas de conocimiento y relevancia para la existencia humana. 3

La RNO no es una realidad consensual e indudablemente, si lo fuera, los chamanes no tendrían función alguna, ya que su responsabilidad es alterar su estado de conciencia y percibir lo que otros no pueden percibir. Una de las caracerísticas que distingue al chamán es la capacidad de moverse a gusto entre ambas realidades con disciplina y propósito para sanar y ayudar a los demás.

Un principio corolario es que las formas individuales que se encuentran en la realidad no ordinaria son reales en sí. Se les llama “espíritus” y el practicante chamánico los considera reales porque interactúa con ellos. Esta interacción implica percepción directa con todos los sentidos. En otras palabras, para el practicante chamánico la existencia de los espíritus no es una creencia ni una hipótesis, sino un hecho empírico (ver también Turner) 4. En RNO los chamanes ven, tocan, huelen y oyen a los espíritus; para ellos son tan reales como los seres humanos con quienes interactúan en la RO. A medida que desarrolla su trabajo, el chamán va descubriendo cuáles de los entes que ha encontrado son de ayuda personal o espíritus tutelares que ofrecen ayuda milagrosa para sanar y predecir.

Otro principio chamánico característico es el que dice que los miembros de todas las especies vivientes, incluído el hombre, tienen almas o espíritus personales que les acompañan toda la vida. Estoy definiendo el alma como la esencia espiritual de un individuo, necesaria para la vida de ese individuo. Así, está presente desde el momento de la concepción o el nacimiento, hasta la muerte; el grado en que esté presente puede variar. Cuando el individuo muere, el alma sigue existiendo, tal como existía antes del nacimiento pero varía el tempo que existe así como una entidad identificable. Para los practicantes chamánicos las almas son entidades identificables ya que tienen contacto directo con ellas en la realidad no ordinaria, lo mismo que con otros espíritus.
Por mucho tiempo la posición chamánica en cuanto a la realidad de los espíritus ha sido inaceptable para la ciencia occidental. Pese a que un espíritu, Dios, puede ser invocado ocasionalmente, como Einsten lo hacía frecuentemente, los “espíritus” o “almas” son anatema e inaceptables como parte del paradigma. Los orígenes históricos de esta actitud se encuentran en los ataques de la iglesia contra científicos pioneros como Galileo y Copérnico durante el Renacimiento y la Reforma. En reacción, durante la Iluminación la ciencia y la medicina occidental decretaron que las almas y los espíritus no existen y por lo tanto eran irrelevantes para el estudio científico y la práctica médica. Es posible entender esta posición, en su contexto histórico, sin embargo, su perpetuación hoy en día limita los parámetros científicos decretando a priori que cierto fenómeno no puede existir.

El resultado de esta infortunada situación es que el avance del conocimiento en el Occidente está limitado por una ciencia truncada cuyo talón de Aquiles es que se basa parcialmente en una creencia que no ha sido comprobada: la creencia que ni los espíritus ni las almas puedan existir. En términos reales, por supuesto que la ciencia jamás ha demostrado que los espíritus no existen. Y reprobar una teoría o falsedad es lo fundamental del método científico (cf Popper)5 Mientras la teoría de la existencia de los espíritus no sea falsa, por lógica no puede ser ignorada por la ciencia. En otras palabras, la posición de la ciencia en esta material es poco científica e, irónicamente, se basa en fe. En la ausencia de la ciencia, la investigación experimental sobre la existencia y propiedades de los espíritus ha quedado en su mayoría en manos de los chamanes. En miles de años y miles de culturas diferentes, independientemente en cinco continents los chames han realizado innumerables experimentos de sanación con sus clients, a menudo en situaciones de vida a muerte, con resultados que consistentemente apoyan la teoría de la realidad de los espíritus. Por esta razón, lo básico de la práctica chamánica indígena es extraordinariamente consistente en todo el mundo.

Mi trabajo personal del estudio de los espíritus comenzó en 1961. Entoces y luego en 1964 y 1973 me entrenaron chamanes de dos tribus diferentes del Alto Amazonas; también me dediqué a la investigación exhaustiva sobre el chamanismo a través del mundo para descubrir sus principios y prácticas básicas a través de las culturas. A estos fundamentos los llamé “chamanismo nuclear”.

Además de mi práctica privada de chamanismo y sanación chamánica, a comienzos de los años 70 empecé a enseñar el “chamanismo nuclear” a otros occidentals, para aplicación práctica en sus vidas y las de otros. En la última década, aproximadamente, he sido asistido en esta docencia por colegas de la Facultad Internacional para la Fundación de Estudios Chamánicos, un organismo sin afán de lucro fundado para estudiar, restaurar y enseñar el chamanismo y la sanación chamánica por todo el mundo.

La enseñanza y el uso de los principios básicos y prácticas del “chamanismo nuclear” han precipitado el rápido resurgimiento de las prácticas de sanación chamánica en el Occidente y en todas partes. Porque no imitamos ninguna tradición cultural específica sino que enseñamos los principios comunes que cruzan todas las culturas, el “chamanismo nuclear” se presta especialmente para ser usado por un occidental que quiera un sistema relativamente libre de toda cultura que pueda adoptar e integrar a su vida actual. Hoy, el “chamanismo nuclear” es la modalidad práctica dominante del chamanismo en casi todo el Occidente.

En mi libro, “The Way of the Shaman” (“El camino del Chamán) 6 se puede encontrar una pequeña introducción a algunos de los principios y prácticas del “chamanismo nuclear”. Sin embargo, la enseñanza práctica más importante en chamanismo, sea nuclear o indígena, no se encuentra en la literatura. Más bien es el resultado de la instrucción práctica de persona a persona, por ejemplo, por comunicación directa con los espíritus y por experimentación personal y práctica. Más aún, mucho de este aprendizaje práctico es inefable y por ende no se ha podido comunicar a los observadores y entrevistadores occidentals no participantes.

El desarrollo del chamanismo nuclear se ha basado en una combinación de trabajo en terreno e investigación a través de diferentes culturas, en experimentación continua con antiguas técnicas chamánicas para sanar, predecir y otras, y la práctica de estos métodos con clientes. Una y otra vez hemos encontrado que la existencia de los espíritus es una explicación consistente parsimoniosa de nuestros éxitos en el uso de métodos chamánicos.

Para asistir a otros que deseen continuar la investigación chamánica quiero ahora delinear brevemente la estrategia de investigación que yo desarrollé en los últimos treintaiocho años de práctica chamánica personal, investigación y docencia. Esta estrategia no es solo mía, pertenece también a la Fundación de Estudios Chamánicos. Fundamental a esta estrategia es el respeto por el conocimiento espiritual acumulado de las culturas chamánicas. Así los indígenas se consideran maestros, no objetos. Si sus enseñanzas resultan extrañas o incomprensibles, ese es problema nuestro, no de ellos y evidencia nuestra necesidad de aprender más, en sus términos.No importa cuán imposible sus palabras o afirmaciones puedan parecer a primera vista, nuestra premisa de entrada es que ellos saben de lo que están hablando. No debemos reducir sus puntos de vista por la aplicación prematura de actuales paradigmas explicatorios occidentales. Para que se entienda, son inocentes hasta que se compruebe la culpabilidad y generalmente hemos encontrado que nosotros somos culpables si es que no los probamos inocentes a ellos.

Para entender mejor el chamanismo y la sanación chamánica es preciso buscar experiencia personal activamente dondequiera y cuando quiera. Así, otro aspecto básico de mi estrategia es observación participante seria o “participación radical” en términos antropológicos contemporáneos, porque no basta simplemente ser espectador y entrevistador. Ejemplos tempranos de participación radical, antes de que se acuñase el término, incluyen al etnólogo Frank Cushing (quien participó en las prácticas espirituales de los Zuni) y James Mooney (participó en la Danza de los Espíritus de la Llanura y también ayudó a fundar al Iglesia Nativa Norteamericana). Ellos traspasaron los límites tradicionales de observación participante que se manejaba en trabajo antropológico en terreno, entrando en dominios más allá de las tareas domesticas diarias de las personas con quienes estudiaban.

Los estudios comparativos de reportes etnográficos son también parte importante de la estrategia para descubrir regularidades de práctica, que lleva a resultados, los que, por los estándares científicos normales del Occidente serían consideradon imposiblen. Esos pueden incluir viajes chamánicos a otros mundos, desmembramiento, posesión y desposesión, comunicación con los muertos, servir de medium, trabajo detallado de predicción para desconocidos y sanación milagrosa.

A continuación en la estrategia viene el empleo experimental de prácticas para determinar si son replicables. La replicación de los resultados depende del descubrimiento, a través de dicha experimentación, de los principios fundamentals que están operando. Uno de esos es que existen espíritus tutelares (que ayudan) compasivos dispuestos a asistir al chamán para que alivie el sufrimiento, el dolor y la ignorancia espiritual. La aplicación de esos principios posibilita que terceros repliquen los resultados.

En esta estrategia experimental la inducción y la deducción juegan roles interdependientes siendo especialmente importante la inducción en las etapas primarias de las líneas de investigación. A medida que se avanza, se descubren los principios deductivos y se empiezan a emplear para lograr resultados predecibles. Cuando se emplean estos principios, incluyendo el de la realidad de los espíritus, los resultados son tan replicables que es posible enseñar cursos orientados experimentalmente a muchos alumnos con resultados confiables para sus propios experimentos. En otras palabras, la Fundación para Estudios Chamánicos es un laboratorio de chamanismo pionero en la ciencia de los espíritus y sus alumnos aprenden a emplear su conocimiento de los espíritus para obtener éxito en su práctica chamánica personal.

Usando los principios chamánicos nucleares, incluyendo el de la existencia de los espíritus, los estudiantes avanzados, con la ayuda de sus espíritus tutelares, son capaces de realizar no solo sorprendentes actos de sanación sino también rituales chamánicos clásicos como los del chamán atado o “la carpa que se sacude” conocido de una u otra forma por los indígenas de Norteamérica y el Ártico. Si hubieran sido sólo espectadores, en sus mentes habría quedado la duda de si esos rituales eran solo ilusorios o falsos. Pero por el hecho de participar como practicantes, ellos saben por conducto directo que no hay falsedad, como sucede cuando están atados firmemente con cordeles y de repente las ataduras se caen. 7

Este fenómeno se puede explicar de acuerdo a los principios científicos de parsimonia y la explicación parsimoniosa es que los espíritus son reales. Esto no sugiere que uno evite buscar explicaciones no espirituales para el fenómeno chamánico. Hasta ahora, sin embargo, ninguna explicación no espiritual del fenómeno chamánico ha sido tan efectiva como el principio de la realidad de los espíritus, lo que no es sorprendente ya que se ha examinado y lo apoyan en contexto chamánico a través de las culturas por miles de años.. El hecho de que las personas que lo han probado sean analfabetas y no lleven delantales blancos no hace sus experimentos, con pacientes y en situaciones de vida o muerte, menos dignos de respeto.

No pretendo aquí tratar de persuadir a nadie de estos puntos de vista sólo por medio de palabras; eso significaría pedirle al lector que tuviera fe en que yo no estuviera equivocado. Este tipo de persuasion de la realidad ordinaria no es la estrategia del chamanismo ni de la sanación chamánica. El chamanismo es un camino de conocimiento, no de fe y ese conocimiento no puede venir de mi ni de otra persona en esta realidad. Para adquirir este conocimiento, incluyendo el de la realidad de los espíritus, es preciso cruzar el umbral de las puertas del chamán y adquirir evidencia empírica.

El camino está abierto y el primer paso necesita sólo, como lo haría para un verdadero científico, curiosidad honrada, una mente abierta y un poco de valor. Una vez cruzado el umbral, las preconcepciones son reemplazadas por experiencia personal y uno mismo puede examinar la validez de los principios de la realidad de los espíritus. Un pequeño aviso, sin embargo, a aquellos que llegan recién a la práctica: tú y tu perspectiva de la realidad jamás volverán a ser las mismas porque al cruzar ese umbral sera el comienzo de un cambio tremendo en el paradigma, no solo para ti pero finalmente para los parámetros de la ciencia y la ciencia por fin no estará truncada por una suposición etnocéntrica y cognocéntrica a priori de lo que es imposible.

* Una version previa de este artículo fue presentada a la reunion anual de la Sociedad Norteamericana de Antropología el 4 de diciembre de 1998 en Filadelfia

Pachita fue una de las más grandes chamanas de México. De pequeña fue

Pachita fue una de las más grandes chamanas de México. De pequeña fue
abandonada por sus padres y adoptada por un negro africano llamado
Charles. Durante 14 años Charles cuidó de Pachita y la enseñó a ver las
estrellas y a curar. Después, Bárbara Guerrero, “Pachita”, luchó al lado
del general Francisco Villa durante la revolución Mexicana, fue
cabaretera, venderoda de billetes de lotería y cantante en camiones de
paso… Tantas experiencais la conectaron con lo que trascendía de todas
ellas. De alguna manera, Pachita había logrado dejar atrás muchas
ilusiones y eso la colocaba en un punto de contacto íntimo con la
Realidad, desde donde ella actuaba.

En su libro “Pachita”, el desaparecido investigador mexicano Jacobo
Grinberg-Zylberbaum describe las experiencias que tuvo la oportunidad de
vivir al lado de esta extraordinaria mujer cuyo único motivo para vivir
era ayudar a su prójimo. Pachita poseía un control extraordinario sobre
la materia y la energía. Era capaz de realizar operaciones quirúrgicas
tales como transplantes de órganos en las cuales objetos y órganos
biológicos se materializaban y desmaterializaban aparentemente de la
nada.

Pachita decía que el Hermano Cuahutémoc, el espíritu del último emperador
azteca, actuaba a través de su cuerpo realizando su trabajo cuando ella
entraba en trance transformando su personalidad y efectuando las
prodigiosas operaciones que se describen con lujo de detalles en el
mencionado libro. 

Jacobo Grinberg-Zylberbaum estudió personalmente con diversos chamanes
mexicanos, además de la famosa Pachita y a raíz de este contacto
escribió una serie de seis libros llamada Los Chamanes de México, y
publicó también diversos libros teóricos acerca del estudio de la
conciencia en los que fue desarrollando la Teoría Sintérgica como un
intento para explicar científicamente el poder y la actuación de los
chamanes. En el libro dedicado a Pachita, este prolífico y enigmático
autor (de quien se dice que “desapareció” del plano físico hace algunos
años), presenta el siguiente apartado teórico a manera de introducción:

LA TEORÍA SINTÉRGICA

Fundamentos teóricos de Jacobo Grinberg-Zylberbaum
en torno al fenómeno del chamanismo

LA LATTICE DEL ESPACIO TIEMPO

La mecánica cuántica actual ha desarrollado una concepción acerca de la
estructura del espacio que nos va a servir de punto de partida para
intentar explicar el trabajo de Pachita.

El concepto de la lattice consider que la estructura fundamental del
espacio es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta
coherencia y total simetría. A esta red se le denomina lattice y se
considera que en su estado fundamental contribuye al espacio mismo
omniabarcante y penetrado de todo lo conocido.

La lattice permanece totalmente invisible hasta que alguna de sus porciones
(por cualquier causa) altera su estado de coherencia. Una
partícula elemental es precisamente una desorganización elemental de la
lattice en cualquiera de sus localizaciones. Cualquier átomo o compuesto
químico es una particular conformación estructural de la lattice con
respecto a su estado fundamental de máxima coherencia.

La concepción de lattice surgió de los estudios de cristolografía, porque
la estructura de cualquier cristal es una lattice de alta coherencia que
se asemeja a la lattice del espacio.

A partir de Eisntein, el concepto de espacio ha sido inseparable del
tiempo, por lo que la consideración de la lattice del espacio tiempo se
refiere a ambos unificándolos. Si la lattice desapareciera, el espaio y
el tiempo harían lo mismo.

Cualquier objeto “material” es en realidad una organización irrepetible
de la estructura de la lattice. En su estado fundamental de total
coherencia, fuera de la misma lattice no existen ni objetos ni
alteraciones temporales. Es únicamente cuando la lattice cambia su
estructura fundamental que el tiempo transcurre y los objetos aparecen.

 

EL CAMPO NEURONAL

El cerebro humano es la conformación más compleja conocida de la
estructura de la lattice (exceptuando la estructura fundamental de la
lattice misma). Cada una de las doce mil millones de neuronas del
cerebro humano junto con todas sus conexiones anatómicas son otras
tantas alteraciones de la estructura fundamental de la lattice. Cada vez
que una neurona se activa y su membrana celular cambia su potencial de
reposo produciendo cambios eléctricos de superficie, la lattice cambia
su conformación. El conjunto de las modificaciones de la estructura de
la lattice que resultan de toda la actividad del cerebro crea una
alteración colosalmente compleja de la lattice.

Esta alteración ocurre en todas las dimensiones del espacio y se le
denomina campo neuronal. El campo neuronal de un cerebro vivo
contínuamente interactúa con la lattice produciendo en ella
confirmaciones energéticas a las que denominamos imágenes visuales.

En realidad, el campo neuronal y la lattice firman una unidad y es la
misma lattice la que sirve de fundamento al campo neuronal. Sin embargo,
por razones didácticas, hablaré de interacción entre el campo neuronal y
la lattice cuando haga referencia al efecto que el cerebro tiene sobre
la estructura de la lattice.

El mundo que conocemos resulta de la interacción entre el campo neuronal
y la lattice. Todos vemos un mundo similar porque la estructura de
nuestros cerebros es muy parecida y por lo tanto, los campos neuronales
que producimos son semejantes aunque irrepetibles y únicos en cada
momento.

Existen, sin embargo, diferentes niveles de interacción y prácticamente
un infinito número de conformaciones que el campo neuronal puede adoptar.

Las estructuras cerebrales que más se han utilizado durante la evolución
son las más fijas estructural y energéticamente hablando. Esto explica
la relativa fijeza de nuestra percepción visual. Al mismo tiempo, las
estructuras cerebrales más nuevas, evolutivamente hablando, no tienen
tal fijeza ni producen campos neuronales tan parecidos. Por ello las
creaciones intelectuales y el pensamiento son tan variables y con tante
capacidad de originalidad aunque ambos, el mundo visual y el mundo del
pensamiento tienen el mismo origen en la interacción del campo neuronal
y la lattice.

De acuerdo a los estudios de la conciencia que indican que ésta posee
valores discretos dando lugar a niveles cualitativamente diferentes de
la experiencia, es posible suponer que la interacción entre el campo
neuronal y la lattice posee una congruencia solamente con ciertas bandas
o niveles mientras que otras no. Por ello existen mundos auditivos
diferentes de los visuales u olfativos y niveles particulares que la
conciencia mística oriental conoce tan bien.

Algunos niveles de interacción solamente son accesiobles después de un
entrenamiento riguroso mientras que otros son más cotidianos y comunes.
En todos los niveles, sin emabrgo, el cerebro afecta la estructura de la
lattice.

 

EL TRABAJO DE PACHITA

Tal como el lector podrá constatar a través de la lectura de este libro,
el nivel de conciencia de Pachita era extraordinariamente diferenciado.
Durante las operaciones que realizaba ella era capaz de materializar y
desmaterializar objetos, órganos y tejidos. El manejo de las estructuras
orgánicas, le permitía realizar transplantes de órganos a voluntad,
curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y
exactitud colosales.

Estar junto a Pachita era una experiencia única en la cual se
experimentaba el poder de su mente capaz de conocer los conenidos del
pensamiento, ñas intenciones y las experiencias más íntimas de sus
colaboradores y pacientes como sifueran un libro abierto. Además Pachita
lograba penetrar en el tiempo prediciendo eventos futuros como si su
campo neuronal en interacción con la lattice del espacio tiempo
decodificara y modificara la estructura temporal de la realidad.

Todos estos portentos pueden ser explicados si se acepta la posibilidad
de que las modificaciones de la lattice producidas por el campo neuronal
de Pachita eran capaces de modificar sustancialmente aquélla produciendo
conformaciones similares a la de los objetos (en caso de las
materializaciones) o retornos a la estructura de la lattice de los
objetos (en el caso de las desmaterializaciones).

Pachita poseía un control único sobre su campo neuronal transformánsolo
y modificando con él a la estructura de la lattice. Aunque sus efectos
parecían ser milagrosos se basan, de acuerdo con esta hipótesis, en el
mismo mecanismo que todos utilizamos para crear nuestras imágenes o
nuestros pensamientos.

 

LOS ÓRBITALES DE LA CONCIENCIA

La existencia antes mencionada, de niveles discretos congruentes en la
interacción del campo neuronal y la lattice explica que el Hermano
Cuahutémoc… De acuerdo a la hipótesis que he presentado, el campo
neuronal de Pachita era capaz de interactuar en forma congruente con una
banda de la lattice que ella denominaba Cuahutémoc. A estas bandas la
teoría sintérgica las denomina orbtales de conciencia. La teoría
sintérgica sostiene que la experiencia es la interacción del campo
neuronal con la lattice.

 

LA CONCIENCIA DE UNIDAD

El campo neuronal es capaz de mimetizar la estructura fundamental de la
lattice. Esto se logra encrementando la coherencia ínter y
transhemisférica. Cuando la coherencia cerebral es así incrementada, el
campo neuronal deja de modificar la estructura fundamental de la lattice
y la conciencia se vuelve de Unidad. en este estado de Unidad total
desaparece el ego y el sujeto de la experiencia se vuelve una especie de
“rey de la creación” capaz de modificar la realidad desde sus orígenes.

No puedo expliocar la existencia de Pachita y sus efectos a menos que
acepte que ella había logrado llegar a la conciencia de Unidad. Esto me
explicaría su capacidad de reconocer cualquiera de las mentes que se le
aproximaba y su habilidad de hacer aparecer su conciencia en diferentes
localizaciones del Universo. Pachita decía ser capaz desalirse de su
cuerpo y hacer aparecer su experiencia en localizaciones extracorpóreas.
Esta capacidad implicaba entre otras la de poder focalizar su atención
total en diferentes porciones de la lattice.

 

EL FACTOR DE DIRECCIONALIDAD Y EL PROCESADOR CENTRAL

Normalmente hacemos algo similar con nuestra atención; la focalizamos en
diferentes regiones de la interacción entre el campo neuronal y la
lattice. La capacidad atentiva de Pachita era, sin embargo,
extraordinariamente acrecentada. En ambos casos; la de la atención
normal y la de la acrecentada, se requiere de un factor explicativo
además de la interacción entre campo neuronal y lattice. A este factor
la teoría sintérgica lo denomina factor de direccionalidad.

El factor de direccionalidad hace aparecer la experiencia consciente en
diferentes regiones de la lattice y requiere de la existencia de un
controlador del mismo al que la teoría sintérgica denomina procesador
central. Acerca de éste último poco se sabe y solamente se puede
conjeturar que pertenece al Observador independientemente de la lattice
y el campo neuronal.

Este Observador en diferentes tradiciones se ha denominado Ser, Purusha
o Atman. La existencia del Observador se encuentra en la forntera del
conocimiento científico precisamente por la necesidad de considerarlo
independiente de la lattice. La aceptación del Observador como
independiente del mundo físico no ha sido aceptada por la ciencia aunque
para Pachita era una realidad incuestionable.

 

EL HIPERCAMPO

Una consecuencia de todo lo que antecede es la idea de que sumada a la
organización propia de la lattice y a su interacción con el campo
neuronal, sea necesario considerar a las interacciones entre todos los
campos neuronales existentes en el seno de la lattice. A esta lattice
que incorpora todos los campos neuronales se le denomina hipercampo.

Pachita parecía poseer la capacidad de decodificar el hipercampo
conociendo, de esta forma, el estado de la conciencia planetaria. Esta
capacidad de decodificación no era pasiva puesto que ella afirmaba que,
a través del Hermano Cuahutémoc se realizaban misiones planetarias de
direccionalidad y modificación del hipercampo.

Cualquier alteración del hipercampo afecta a todos los campos neuronales
y por lo tanto determina cambios en la conciencia individual y colectiva.

Una de las fascetas más extraordinarias de Pachita era precisamente si
trabajo en el hipercampo y su ideal de transformación para el bien de la
humanidad.

 

Jacobo Grinberg-Zylberbaum

Ciudad Universitaria, 19 de mayo de 1987.

 

Los textos sobre chamanismo de Jacobo Grinberg-Zylberbaum: 

Los chamanes de México I Psicología Autóctona Mexicana, Alpa Corral, México,
1987.

Los chamanes de México II Misticismo indígena, Alpa Corral, México, 1987.

Los chamanes de México III Pachita, IMPAC, México, 1988.

Los chamanes de México IV, La Cosmovisión de los Chamanes, INPEC, México, 1988.

Los chamanes de México V, El Cerebro y los Chamanes, INPEC, México, 1989.

Los chamanes de México VI, La Voz del ver, INPEC, México, 1989. 

Otros textos teóricos del mismo autor:

El Cerebro conciente, Trillas, México, 1979.

El espacio y la conciencia, Trillas, México, 1981.

El significado de enfermedad y curación en el chamanismo y en la

El significado de enfermedad y curación en el chamanismo y en la
medicina moderna 
Jean Achterberg

La palabra curar, así como todos sus derivados, son términos vagamente
pérfidos en la medicina moderna, en la que curandero es sinónimo de
matasanos o de «evangelista untuoso y charlatán». En realidad, desde el
punto de vista de la ciencia contemporánea, incluso la capacidad natural
de un individuo para curar prácticamente todo trauma mental, corporal y
espiritual recibe escaso reconocimiento en términos de investigación,
así como tampoco se suele otorgar crédito alguno a su propia capacidad
de recuperación. La remisión espontánea de una dolencia se tilda de
anomalía, el efecto placebo supone un fastidio para la investigación y
toda enfermedad que no se ajuste a las estadísticas es groseramente
calificada de diagnóstico erróneo, remisión temporal, o simplemente
histeria. Claramente, la curación no goza de popularidad.

En cualquier caso, ¿qué significa curar o ser curado? Las «claves» que
uno acepte como representativas de la curación varían enormemente y son
distintas para cada cultura. En las culturas chamánicas tradicionales,
la curación guarda escasa relación con la remisión de los síntomas
físicos. Se refiere más bien a formar un todo o a armonizar con la
comunidad, con el planeta y ciertamente con las circunstancias privadas
de uno mismo. Esto puede ir, o no, acompañado de la curación física, e
incluso cabe que el paciente fallezca, lo que inspira una enorme
desconfianza, evidentemente, entre los observadores ajenos a dicha
tradición. Después de todo, ¿qué clase de curanderos son esos chamanes,
si sus pacientes se mueren? Sin embargo, desde el punto de vista del
chamán, el curso de la vida y la muerte carece de importancia, ya que no
son más que distintas experiencias a lo largo del continuo de la
existencia.

Evidentemente, la actitud chamánica sugiere una definición bastante
diferente de curación que aquella con la que la civilización occidental
está primordialmente familiarizada, es decir la de «regresar a la
normalidad», normalidad que se define culturalmente de acuerdo con unos
niveles creados por los miembros de dicha sociedad. Es oportuno
mencionar aquí el siguiente comentario de un curandero indio: «Con la
medicina del hombre blanco, uno sólo vuelve a ser como antes; con la
medicina india, uno puede llegar a ser incluso mejor».

No obstante, cabe destacar que el espíritu humano emerge frecuentemente
victorioso, incluso del más atroz de los tratamientos médicos. En esta
cultura, la gente supera creativamente las enfermedades, aprende de
ellas y las trasciende. Y para el terapeuta, la posibilidad de
participar en este viaje con pacientes muy excepcionales y a menudo
gravemente enfermos, supone un gran don y una fuente de sabiduría. Claro
que no todo el mundo es capaz o está dispuesto a hacerlo, y se suele
precisar mucho apoyo para realizar el esfuerzo necesario.

El viaje de autotransformación

Existe un claro paralelismo entre el viaje de crecimiento personal que
emprenden los que atraviesan una enfermedad de suma gravedad y el viaje
de iniciación del curandero. Ahora estoy convencida de que, para el
curandero, dicho viaje significa un progreso más o menos constante en su
labor simultáneamente alegre y dolorosa de autoconcienciamiento y
autodesarrollo, además de un compromiso con su misión de servicio. En
las sociedades chamánicas tradicionales, se consideraba dicha
transformación como parte imprescindible de la formación del curandero
para el correcto ejercicio de su vocación, mientras que en la medicina
moderna ha sido prácticamente olvidada. No obstante, la senda
tradicional de autodescubrimiento emprendido por los curanderos
indígenas durante su proceso de iniciación, cuenta con un prototipo
moderno que adquiere cada día mayor popularidad. Dicho viaje
transformador no sólo es compatible con la medicina moderna, sino
esencial para ella. La sabiduría de la curación sólo podrá progresar si
se combinan inteligentemente los mejores aspectos de todos los sistemas.

Utilizando mi experiencia como ejemplo, diré que el viaje de iniciación
no tuvo lugar en preparación para mi trabajo sino a causa del mismo.
Además, no fue una elección consciente, ni siquiera fue el deseo lo que
impulsó el proceso. Existe un proverbio latino que dice «quien vaya por
su propia voluntad, será guiado por los Hados; quien vaya contra su
voluntad, será arrastrado por ellos». La segunda parte es la que mejor
describe mi participación.

Ni los reconocidos métodos de la ciencia médica ni los principios de la
religión moderna me fueron de gran ayuda para guiar mis pensamientos, mi
investigación, o mi trabajo clínico con pacientes gravemente enfermos.
La confusión, la incertidumbre, el enojo y la frustración provocaron la
necesidad de aprender otras tradiciones culturales como el chamanismo, e
incluso de identificarme con las mismas, ya que sólo éstas parecían
capaces de inyectar cierta sabiduría en áreas de la medicina
esterilizadas por la objetividad.

En primer lugar parecía que, en interés de la tecnología y del dogma, la
medicina pasaba por alto la esencia de lo que significa ser humano.  Los
que padecen enfermedades crónicas y los moribundos, ambos fuera del
alcance de la medicina tal como se conceptualiza en la actualidad, han
sido los que más dolorosamente han sentido dicho olvido.

En mis primeros años de investigación, yo también presencié sucesos
totalmente inexplicables según los conocimientos que poseemos sobre el
cuerpo humano, o de lo que cabe esperar del tratamiento médico.2 Por
ejemplo, algunos pacientes con cierto tipo de personalidad tenían
mayores probabilidades de vivir más tiempo, después de un diagnóstico de
enfermedad «terminal». Los análisis de sangre de dichos pacientes
revelaban una asombrosa correlación entre los cambios hematológicos y
los resultados de pruebas psicológicas. Era posible predecir
estadísticamente la longevidad, basándose en la visión que tenían dichos
pacientes cancerosos de su propia enfermedad, sus defensas y el
tratamiento.3 Muchos fallecieron cuando no lo preveían las teorías
vigentes. A menudo eran demasiado jóvenes o estaban excesivamente sanos,
o su enfermedad, según los libros de texto, no era lo suficientemente
grave como para causarles un deterioro tan rápido. El «curso biológico
de la enfermedad», frase con la que se intenta describir el progreso
independiente de la misma según su propia naturaleza, pasó a tener muy
poco sentido.

Por otra parte, comprobé que algunos pacientes a quienes se había
administrado los últimos sacramentos se recuperaban, reincorporándose a
una vida satisfactoria y productiva, También he sido testigo del milagro
de vidas gratificantes bajo las más traumáticas limitaciones físicas y
del milagro de aquellos que avanzan hacia la etapa final de esta vida
con toda conciencia y claridad. En todos los casos, estas curaciones
aparentemente milagrosas podían ser atribuidas a recursos internos
mentales y espirituales. Estos sucesos son excepcionales, pero el hecho
de que ocurran merece estudio y consideración.

El significado de enfermedad en el chamanismo y en la medicina moderna

Toda enfermedad, esté clasificada por el sistema occidental como mental
o como física, está dotada de unas características verdaderamente
extrañas. Por ejemplo, uno raramente se encuentra con ningún caso
«clásico». Los diagnósticos se realizan de acuerdo con un conjunto de
síntomas semejantes los manifestados por otros individuos y a los que se
ha otorgado un nombre. Dichos diagnósticos son frecuentemente
arbitrarios, pero parecen contentar a la gente. El doctor se alegra de
haber identificado algo y el paciente de que lo que padece sea «real» y
tenga un nombre.

Sin embargo, la verdad es que cada cuerpo/mente/espíritu parece
responder de un modo único a la vida interior y exterior, estrechándose
o ampliándose por aquí o por allá. Sugiero que, además del sistema
típicamente occidental, existen otras formas de ver la enfermedad, más
adecuadas para la identificación de sus causas. El énfasis chamánico en
los conceptos clave de discordancia, miedo y pérdida del alma es una de
esas formas.

Por ejemplo, los chamanes hace tiempo que reconocieron que la enfermedad
es inevitable si la vida pierde significado y uno olvida la sensación de
pertenencia y de conexión (discordancia). Asimismo, una sensación
crónica de miedo hace que el individuo pierda el amor, la alegría y la
confianza, cimientos básicos de la salud, sin los cuales la propia
fuerza de la vida parece comenzar a retirarse del cuerpo. Las
inferencias de estos diagnósticos chamánicos aparecen desparramadas a lo
largo de este capítulo. Ambas, a su vez, se manifiestan en las
enfermedades identificables en la medicina occidental. Así pues, los
síntomas que, a nuestro entender, representan la enfermedad, puede que
sean simplemente los epifenómenos de problemas mucho más básicos.

La pérdida del alma, por otra parte, se considera como el diagnóstico
más grave en la nomenclatura chamánica, ya que se cree la causa
principal de la enfermedad y de la muerte. Sin embargo, no se menciona
en absoluto en los libros de medicina occidental moderna. No obstante,
cada día está más claro que lo que los chamanes denominan pérdida del
alma, es decir una lesión en el centro inviolable que es la esencia de
la persona, se manifiesta como desolación, deterioro inmunológico,
cáncer y muchas otras enfermedades de suma gravedad. Esto parece ocurrir
después de algún grave fracaso sentimental, profesional, o algún otro
tipo de ruptura significativa.

El curador herido y la imaginación

Existe un vínculo invisible de poder entre el curador herido y el curado. Dicho
vínculo constituye la esencia del trabajo del curador. Todo lo demás,
los rituales, instrumentos, las maniobras médicas del cuerpo y
manipulaciones de la mente, son meros recuerdos del proceso divino. Los
chamanes lo saben perfectamente y refuerzan el vínculo con su ritual.
Hay quien lo denomina amor. Emana del deseo de convertir y convertirse
en sano o completo.

Como seres humanos que avanzamos a trompicones por la senda de la
perfección, hemos invertido nuestra fe en lo que nuestros sentidos nos
indican que es real. En nuestra sociedad es real la cirugía, los
medicamentos y, hasta cierto punto, las vitaminas y la acupuntura. Para
las culturas chamánicas, por otra parte, lo real son los tambores, la
succión de objetos y los cristales. Todo ello tiene cierta energía, a
menudo bastante sutil, que es percibida por los sentidos y, por
consiguiente, determina cierto cambio físico. Sin embargo, además del
poder de los sentidos, los chamanes reconocen el poder de la imaginación.

El curador herido, aquel hombre o mujer conocedor del paisaje del reino
espiritual, facilita el momento de la unión entre el curador y el curado,
alcanzando las dimensiones interiores del espíritu con su propia
imaginación. De este modo, mostrándole el camino, el curador ayuda al
curado a recordar lo olvidado.

El chamán que viaja por el mundo del espíritu, conoce a fondo el mundo
de la imaginación, la imaginación genera el más atroz de los dolores,
paraliza y mata con la certeza de un despiadado asesino. Son incontables
los casos de gente que fallece, no a causa de su enfermedad, sino del
miedo. Buscan apoyo, respuestas que les orienten en su viaje a través de
la enfermedad, pero con demasiada frecuencia no las encuentran.

La imaginación es también el mayor recurso curativo. No hay nada escrito en
la historia de la medicina, ni en los descubrimientos de la ciencia
moderna, que lo contradiga. La información que poseemos sobre la salud y
la enfermedad se debe en mayor grado a los sueños, las visiones y otros
productos de la imaginación, que a cualquier otro fenómeno.’

La asociación íntima, y en realidad inseparable, que existe entre la mente y
el cuerpo, no sólo permite que se realice un diagnóstico exquisito, sino
que se ejerza un control fisiológico. Ningún pensamiento deja de marcar
corporalmente; ninguna señal neuroquímica tiene lugar sin ser registrada
por la mente.

Los instrumentos destinados a utilizar la imaginación con propósitos curativos
y diagnósticos reciben muchos nombres distintos. Pueden ser conocidos
como hipnosis, trance, meditación, viajes, imaginería, u oración. Sea
cual fuere su nombre, lo que se precisa es modificar el concienciamiento,
para poder oír de un modo intuitivo los mensajes procedentes del propio
complejo cuerpo/mente/espíritu. El cambio permite una comunicación con
una mente universal, un poder superior, un inconsciente colectivo, o con
lo que yazca en el interior: aquello que da sentido, substancia y
orientación a la vida.

La investigación procedente de numerosos campos perfectamente verosímiles
sugiere que la imaginación puede influir en la actividad de los procesos
corporales, o incluso dirigirla. Puede que esto sólo ocurra con gran
esfuerzo y mucha práctica, y cuando el mensaje es transmitido
repetidamente con suma precisión. Parece ser de una importancia
relativamente insignificante que las imágenes correspondan, según los
libros de texto, a la realidad común. Lo necesario es la precisión de la
dinámica en un sentido sano. Esto exige cierta apreciación de la
realidad biológica y fisiológica, aunque la forma del mensaje dirigido
al cuerpo sea eminentemente simbólica.

Existe, todavía, otra forma en la que cura la imaginación, consistente
en entrar en un momento en el que se sienta la verdad extática de ser
absoluta y totalmente inseparable de todos los demás aspectos de la
creación. Dicho momento en sí constituye la definición y el propósito de
la curación. En algunos casos desaparecen los problemas físicos y en
otros el paciente fallece. De un modo u otro, en el instante de conexión,
de unión, tiene lugar la curación.

El poder de los símbolos

El poder curativo de los símbolos externos, ya sean de origen chamánico
o alopático occidental, crece y decrece. Existe un viejo chiste en la
profesión médica, según el cual los medicamentos y las técnicas
quirúrgicas deberían usarse con frecuencia cuando son nuevos, porque
después de cierto tiempo en el mercado pierden su eficacia; es cierto.
Por consiguiente, a nadie deberían asombrarle los espectaculares
descubrimientos que constantemente se dan a conocer como remedios contra
el SIDA y el cáncer, con resultados decepcionantes después de las
primeras pruebas clínicas, la correspondiente turbación de los
investigadores y la frustración del público.

Después de años de observación de quienes reciben tratamientos
convencionales de medicina occidental y quienes han elegido tratamientos
alternativos, parece factible llegar a la conclusión de que todo puede
curar o no hacerlo. He visto pacientes que se han recuperado después de
ser sometidos a quimioterapia contra el cáncer, que ha estado a punto de
costarles la vida, otros que lo han hecho después de «abrir y cerrar»
(es decir, cirugía exploratoria que ha revelado un estado excesivamente
avanzado de la enfermedad para justificar una extirpación), y a otros
que lo han logrado después de estar a punto de morir de hambre,
siguiendo algún extraño régimen difícilmente tolerable.

La esposa de un doctor a quien conocí, recibía la mejor atención médica
para un cáncer óseo que la deterioraba progresivamente, hasta que su
oncólogo le sugirió que probara cualquier cosa, porque él ya no podía
ayudarla. Así lo hizo, acudiendo incluso a un vidente, y volvió sin
rastro alguno de la enfermedad. ¡El oncólogo estaba furioso!

Por otra parte, una mujer que acudió a mí para que la ayudara con
técnicas de imaginería contra el cáncer, se había negado a tomar un
medicamento reductor de estrógeno que le habían recetado para sus
tumores, que se «alimentaban» de estrógeno. En su lugar, había adoptado
un tratamiento que incluía un régimen alimenticio macrobiótico,
meditación profunda y estudios con un gurú, que curaba con colores,
además de un adivino que colgaba un péndulo sobre sus muestras de sangre.
Sus tumores se siguieron desarrollando hasta que por fin se sometió a la
medicina moderna, cuando empezaron a decrecer. Una vez más, todo o nada
se cura, según el poder invertido en el símbolo. Ha llegado sobradamente
el momento de investigar este misterio y con toda probabilidad, el SIDA
y el cáncer nos conducirán penosamente a la verdad.

El papel del curador herido en la actualidad

Si, como lo he venido sugiriendo, la curación es una decisión personal
por parte del paciente y el poder procede enteramente del interior,
¿cuál es la función del curador y cómo puede éste evaluar su propio
éxito?

Supongo que con cierta tristeza y sin falsa modestia, debo afirmar que
soy incapaz de forzar una curación. Ni siquiera puedo acceder
consistentemente a mis propios mecanismos curativos. Todos tenemos mucho
que aprender. A fin de cuentas, el «milagro» de la curación, la solución
de los complejos problemas de la enfermedad, tanto física como mental,
tal como los conocemos, así como el punto de la trascendencia, es algo
que debemos definir, buscar y alcanzar individualmente.

Podemos aprender muchísimo del chamanismo, especialmente respecto a la
más difícil de las lecciones para los que nos dedicamos profesionalmente
a ayudar a los demás: aprender a respetar la singularidad de la senda de
cada individuo. Cabe la posibilidad de que no existan dos enfermedades,
ni su propósito en la vida del paciente, que sean exactamente iguales.
No obstante, emergen ciertas líneas generales. En primer lugar, existen
técnicas respetables y eficaces en todo sistema curativo, tanto el del
chamán como el del médico occidental, trazadas para aliviar el
sufrimiento y facilitar el proceso natural de curación. Pero sea cual
fuere el método de tratamiento, debe utilizarse con compasión y buen
juicio profesional.

Así pues, en el papel curativo moderno, con todas sus limitaciones, nada
le impide a uno tocar, rezar y facilitar las transiciones. Podemos
compartir el conocimiento que recibimos de nuestros pacientes, de
nuestros colegas y de nuestras mentes inquietas y torturadas, a fin de
facilitar el viaje de autotransformación que hemos emprendido, y en el
que debe basarse nuestra práctica curativa.

En mis estudios, tanto del paradigma chamánico como del occidental,
coincido con la curandera senneca, Twylah Nitsch, que sugiere que en
dicho viaje existen cuatro orientaciones a las que el curador debe
aspirar: 1) ¿Soy feliz en lo que hago? 2) ¿En qué contribuyo a la
confusión? 3) ¿Qué estoy haciendo en pos de la paz y de la satisfacción?
4) ¿Cómo se me recordará, en la ausencia y en la muerte?

La primera pregunta hace referencia a lo básicamente apropiado o
inapropiado de la vocación o «llamada» personal del curador: ¿satisface
su profesión las necesidades más profundas de su alma? Sin dicha
satisfacción, como lo han reconocido los chamanes, se sentirán
carcomidos por una sensación de frustración que absorberá
ineludiblemente su energía, conduciéndoles finalmente al fracaso y
posiblemente al desastre. De ahí su importancia primordial.

Las preguntas segunda y tercera hacen referencia a la capacidad y
eficacia del individuo: ¿puedo ayudar realmente al paciente a alcanzar
una mayor claridad de concienciamiento que le permita aprender las
lecciones necesarias de su enfermedad para lograr paz y plenitud? O, por
otra parte, ¿estoy simplemente aumentando la confusión y el sufrimiento
del paciente? Evidentemente, la respuesta a esta pregunta es también de
suma importancia.

La cuarta cuestión concierne al juicio de la comunidad: ¿estoy
realizando una contribución lo suficientemente significativa como para
que se me recuerde cuando ya no esté presente? No olvidemos que es el
interés de la comunidad en su conjunto, además del de cada uno de sus
miembros, el que el chamán se compromete a servir. Por consiguiente, es
importante tener en cuenta el juicio de los demás. Además, sin su apoyo,
reconocimiento y aliento, su trabajo como curador carecerá de una
importante fuente de poder.

————

Citas:

1. J. De Angulo, Indian Overalls, en B. Calahan (ed.) A jaime de Angulo
Reader (Berkeley, Turtle Island, 1979). Las observaciones de primera
mano de De Angulo sobre la actividad chamánica en diversas tribus indias
son de especial inter´s para estos materiales.

2. J. Achtenmebr, Imaginery in Healing, Boston, Shambala, 1985). La
investigación a la que se refiere brevemente en este capítulo es objeto
de un análisis detallado en el libro mencionado.

3. J. Achtenberg y G. F. Lawlis, Imaginery asn disease: A Diagnistic
Tool (Champaign, Ill., Institute for Personality and Ability Testing,
1985).

4. R. Grossinger, Planet Medicine (Boulder, Shambala, 1984).

Espiritus y Curacion Chamánica entrevista a MICHAEL HARNER

Espíritus y Curación Chamánica
Entrevista a MICHAEL HARNER

Entrevista de Bonnie Horrigan
para Alternative Therapies Magazine.

Traducción: Alicia Luengas Gates
Michael Harner es antropólogo en la Fundación para Estudios Chamánicos, una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a preservar el conocimiento chamánico para que sobreviva en el planeta y a la enseñanza de los principios básicos de este conocimiento para su aplicación práctica en el mundo contemporáneo.

Harner ha practicado la curación chamánica desde 1961. Obtuvo su doctorado en la Universidad de California-Berkeley. Ha sido profesor y consejero del departamento de antropología de la Facultad para Graduados de la Nueva Escuela para Investigación Social en Nueva York y ha enseñando en Columbia, Yale, y UC Berkeley. Ha sido director de antropología en la Academia de Ciencias de Nueva York. Autor de libros como “The Jivaro”, “Hallucinogens and Shamanism” (“Alucinógenos y Chamanismo”), y el clásico libro “The Way of the Shaman” (“La senda del Chamán”).

Durante sus estudios académicos de chamanismo, Harner vivió y trabajó con indígenas del Alto Amazonas, México, Perú, en el Ártico de Canadá, Samiland, y la costa oeste de Norte América.

Harner afirma con rotundidad que “no estamos solos” y que en curación chamánica “hay un flujo de poder de la realidad no ordinaria a la realidad ordinaria… Es así como sucede la curación”.

Pregunta: ¿Qué es el chamanismo?
Respuesta: La palabra “Chamán” tiene su origen en el lenguaje Tungus y hace referencia a una persona que hace viajes a la “realidad no-ordinaria en un estado alterado de consciencia”. A pesar de que el término viene de Siberia, la práctica del chamanismo ha estado presente en todos los continentes habitados.

Después de años de extensa investigación, Mircea Eliade en su libro “Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Éxtasis”, concluyó que el chamanismo es anterior a las otras tradiciones espirituales en el planeta y que lo que es más distintivo en el chamanismo -pero no lo único- es el viaje a otros mundos en un estado alterado de conciencia.

Los Chamanes han sido llamados “los que ven”, o “la gente que sabe”, en el lenguaje de las tribus, porque están involucrados en un sistema de conocimientos basados en experiencias de primera mano. El chamanismo no es un sistema de creencias, está basado en experiencias personales que llevan a obtener información, curación u otras cosas. El hecho es que, si los chamanes no obtuviesen resultados, no serían consultados por la tribu. La gente me pregunta: “¿Cómo se sabe que alguien es un Chamán?” Yo contesto: ” Es muy simple. Está viajando a otros mundos. Y está haciendo milagros.

P.- ¿Es el chamanismo una religión?
R.- La práctica del chamanismo es un método, no una religión. Puede coexistir con las religiones establecidas en muchas culturas. En Siberia ustedes encontrarán chamanismo coexistiendo con Budismo y Lamaísmo y en Japón con Budismo. Es cierto que los chamanes vivieron en culturas animistas (animismo significa que la gente cree que hay espíritus). En las culturas chamánicas, donde los chamanes interactúan con los espíritus para obtener resultados en las curaciones, no es sorprendente que la gente crea en espíritus, pero los chamanes no creen en espíritus, los chamanes hablan, interactúan con ellos. No “creen” que haya espíritus, para ellos son tan reales como tener una casa donde vivir o tener una familia. Esto es muy importante, porque el chamanismo no es un sistema de fe.

P.- Entiendo que hay dos aspectos de la curación chamánica: una medicinal y otra espiritual.
R.- Los chamanes hablan con las plantas y los animales; con toda la naturaleza. Esto no es sólo una metáfora. Lo hacen en un estado alterado de conciencia. Recientemente, nuestros estudiantes han descubierto que al hablar con las plantas pueden descubrir cómo utilizarlas para hacer remedios. Los chamanes han hecho esto desde tiempos ancestrales. Tradicionalmente saben mucho acerca de las plantas, pero no es esencial para la práctica del chamán. Por ejemplo, los chamanes esquimales no tienen acceso a muchas plantas, así que trabajan con otras cosas. Un estudiante nuestro en Estados Unidos desarrolló todo un sistema de utilización de plantas con fines curativos basándose en el aprendizaje directo de la planta, y encontró que sus descubrimientos eran muy cercanos a la ancestral y clásica farmacología china sobre cómo utilizar las plantas para curar.
Esto llama nuestra atención sobre el tema de cómo todo lo que se ha sabido a través del tiempo y todo lo que puede ser conocido está a disposición del chamán durante el sueño, o sea, en el viaje chamánico. De ahí que los chamanes puedan ser profetas; es por esto que pueden ir hacia atrás y ver el pasado. Con disciplina, entrenamiento y ayuda de los espíritus podemos tener acceso a esta fuente de conocimiento.

P.- ¿Qué pasa cuando una persona enferma le pide curación al chamán?
R.- Por ejemplo, el chamán puede hacer un viaje con el propósito de diagnosticar o de obtener información acerca de los problemas que tiene la persona, desde un punto de vista espiritual. No importa tanto cuál es el diagnóstico desde un punto de vista real. No hay una simple concordancia entre la enfermedad espiritual y la enfermedad en la realidad ordinaria. Así, el chamán con frecuencia hará un viaje para encontrar cuál es la causa espiritual de la enfermedad del paciente.
Desde la perspectiva chamánica, la gente que no está llena de poder espiritual tiene tendencia a enfermar, a tener accidentes o a la mala suerte. Esto va más allá de la definición normal de enfermedad. El chamán restaura la conexión de la persona con su poder espiritual. Este poder espiritual es algo análogo al sistema inmunológico, en el plano espiritual. El poder espiritual hace que uno sea resistente a la enfermedad. Si alguien está enfermo con frecuencia, está claro que necesita una reconexión con el poder espiritual. Una persona sana, que no está enferma, puede ir “en busca de una visión” para conectarse con el poder espiritual. Uno de los trabajos del chamán es ayudar a la gente que no está en condiciones de hacer esto por ellos mismos.
Hoy en día se habla mucho de la conexión mente-cuerpo, pero el hecho de que la mente esté conectada con el cuerpo no es algo nuevo, se ha sabido durante miles de años. Lo más importante del chamanismo, en mi opinión, es que el chamán sabe que no estamos solos. Con esto quiero decir que, cuando un ser humano trabaja con compasión para aliviar el dolor y el sufrimiento de otro ser humano, los espíritus se muestran interesados y vienen en su ayuda, se involucran. Cuando alguien que no conocemos, no un familiar, se interesa y ayuda a otro a aliviar la enfermedad y el dolor con generosidad y compasión, entonces es cuando suceden los milagros. Así, la novedad es que el chamanismo no sólo enseña que la cabeza está conectada al resto del cuerpo, sino que no estamos solos.

P.- ¿Qué es la recuperación del alma?
R.- Cualquier persona que haya tenido un trauma, desde la perspectiva chamánica, puede que haya sufrido una perdida de alma. Por alma entendemos la esencia espiritual necesaria en nuestra vida, que está con nosotros desde nuestra concepción hasta nuestra muerte. El método de sanación para curar la pérdida de alma se llama “recuperación de alma”, uno de los clásicos métodos chámanicos donde el chamán va en busca de las partes del alma para traerlas de nuevo al paciente.
De hecho, si se pregunta a un grupo de gente: “¿Cuántos de ustedes sienten que han perdido parte de su alma?”, es típico que casi todos alcen la mano. A un nivel profundo hay una consciencia de este problema. Aun en traumas menores puede haber pérdida de alma y puede ser tratado.
Otra importante técnica de curación chamánica es la extracción. La extracción incluye eliminar una intrusión espiritual. Así como hay infecciones en el cuerpo real (físico), puede haber intrusiones espirituales. No estamos hablando de intrusión de un espíritu sino de intrusiones espirituales. Así como hay termitas en una casa de madera, algo que no le pertenece y necesitamos quitar, del mismo modo el chamán trabaja para eliminar las intrusiones, cosas que no pertenecen y que interfieren con la buena salud de la persona. Si hay alguna intrusión espiritual, la extrae. Esto no se hace a través del viaje chamánico, se trabaja en el “mundo de en medio” en un estado alterado de conciencia.

P.- ¿Cómo se obtiene el estado alterado de conciencia?
R.- Un 90% de los estados alterados de conciencia que se usan en chamanismo se obtienen a través de un cambio de conciencia que utiliza técnicas de percusión de sonidos monótonos, hechas típicamente con un tambor, pero también con maracas y otros instrumentos. Tal vez en un 10% de las culturas los chamanes usan drogas psicodélicas para cambiar su estado de conciencia.

En 1961 fui introducido en el trabajo chamánico con los Indios Conibo del este de Perú con la ayuda de psicodélicos propios de la región. Cuando regresé a Estados Unidos no podía obtener Ayahuasca, y experimenté con el tambor, quedando sorprendido de lo bien que funcionaba. No debería haberme sorprendido, ya que los tambores, a través del tiempo, han sido utilizados por los chamanes de casi todo el mundo. Casi todo lo que se hace en chamanismo se hace porque funciona. Durante miles de años, los chamanes han desarrollado el sistema más probado a través de los tiempos usando espíritu, mente y corazón para curar, junto con los remedios hechos de plantas. Con el tiempo, el sistema ha demostrado ser efectivo, y como el 90% de los chamanes usan el método del tambor, nosotros le prestamos atención, y desde luego que funcionó.

Regresando a la técnica de extracción, ésta incluye un estado alterado de conciencia que permite ver dentro del cuerpo del paciente. El chamán aprende a ver el cuerpo con una visión de rayos-X. Ve la enfermedad y su localización y, con la ayuda de los espíritus, la extrae.

Los chamanes también hacen otro tipo de curación, ayudan a los muertos al igual que a los vivos. A estos chamanes se les llama “psicopompos” (conductor de las almas). Cuando una persona está en estado de coma (que desde el punto de vista chamánico significa que está casi muerto), el chamán se comunica con el espíritu para saber si la persona quiere regresar o seguir adelante. El chamanismo no es un sistema que intenta que la gente se quede en nuestra realidad, porque el chamán sabe que ésta no es necesariamente la mejor realidad. Así es que, el chamán, viaja hasta la persona que está en estado de coma para averiguar qué es lo que desea. Si desea regresar, el trabajo del chamán es traerlo de regreso. Pero si desea seguir adelante, pasar, entonces el trabajo del chamán es llevarlo al lugar donde estará contento, y no dejarlo aquí, en el mundo de en medio.

P.- En relación con la curación de extracción, desde la perspectiva chamánica, ¿de dónde viene la enfermedad que necesita ser extraída?

R.- Desde la perspectiva chamánica toda la gente tiene un aspecto espiritual, lo reconozca o no. Cuando la gente se enfada, está celosa, tiene una actitud hostil y lo expresa, puede causar, no sólo abuso físico, sino también abuso espiritual sin saberlo. En otras palabras, si alguien desconoce los principios chamánicos, puede hacer daño a otra personal en un nivel espiritual sin saberlo.

Esto no significa que una persona no pueda enfadarse con otra, lo que significa es que necesitamos disciplina y saber que hay límites, de modo que, aunque alguien se enfade con otro y lo exprese, tenga control sobre su lado espiritual y sea consciente de no perjudicar al otro.

P.- ¿Puede hablar de la diferencia entre ” realidad ordinaria” y “realidad no ordinaria”?
R.- Los términos “realidad ordinaria” y “realidad no ordinaria” vienen de Carlos Castaneda. La realidad ordinaria es la realidad que todos percibimos, es la realidad con la que todos podemos estar de acuerdo (hay un reloj en la pared). La realidad no ordinaria, es la realidad asociada con el estado de conciencia alterado, es decir, cuando eres capaz de ver lo que normalmente no ves en un estado ordinario de conciencia.
La realidad ordinaria es algo en lo que virtualmente todo el mundo puede estar de acuerdo. La realidad no ordinaria es muy específica de cada persona. La información obtenida de la realidad no ordinaria está hecha a medida del individuo. Puede ser que otras personas no la perciban en absoluto, al contrario que la información obtenida en la realidad ordinaria, de la cual todos obtienen la misma información.
P.- ¿Qué pasa una vez que el chamán contacta a los espíritus?
R.- Hay un cruce de poder entre la realidad no ordinaria y realidad ordinaria.

El chamán es capaz de mover el poder de una realidad a la otra. Cuando esto se hace con éxito es cuando tiene lugar la curación y hablamos de milagros. Cuando usted comience a viajar como los chamanes, si es la clase de persona por la que los espíritus sienten compasión y quieren ayudar, verá que va a recibir muchas enseñanzas que nunca pidió ni esperó, porque una vez que pasa por esas puertas, los espíritus le enseñarán de acuerdo a su preparación, y su vida cambiará. Un solo viaje puede transformar su vida.

Fuente Original:

Revista Natural en Verano 2001

http://www.revistanatural.com/

CONCIENCIA CHAMÁNICA

CONCIENCIA CHAMÁNICA
             

                                                                    Por Ralph Metzner

  Como psicólogo, me he dedicado a los estudios sobre la conciencia, entre ellos los de estados alterados provocados por drogas, plantas y otros medios, durante más de treinta y cinco años.

  Mi interés se dirigió más bien a las plantas alucinógenas* o “psicoactivas”, que tienen una larga historia en las sociedades chamánicas y no tanto a las poderosas drogas descubiertas recientemente, las que a menudo entrañan riesgos desconocidos.

  En los últimos tiempos, he visto renacer el interés por el chamanismo y las plantas sagradas como parte de una búsqueda, que hoy tiene lugar en todo el planeta, que apunta a renovar la relación espiritual con el mundo de la naturaleza.

  En las sociedades chamánicas – o sea, aquellas en las que se admite la realidad de otros mundos, inmateriales – se ha prestado siempre considerable atención al cultivo de una relación perceptual y espiritual directa con los animales, las plantas y la tierra misma en toda su magnífica variedad. Nuestra moderna concepción materialista, con su énfasis obsesivo en el progreso tecnológico y el control y explotación de lo que denomina “recursos naturales”, se ha disociado casi por completo de esa conciencia espiritual de la naturaleza.

  Esta escisión entre la espiritualidad humana y la naturaleza hunde sus raíces en la antigüedad, pero una de sus fuentes esenciales fue el surgimiento de la ciencia mecanicista en los siglos XVI y XVII.

  La resurrección de las creencias animistas, los movimientos de la ecología profunda y la eco psicología, así como el renovado interés por las prácticas chamánicas, como el uso de plantas alucinógenas o “enteógenas” (del griego enthéo, inspiradas por la divinidad)* representa una reunión de la ciencia y la espiritualidad, que habían estado divorciadas desde el siglo XVII.

  Muchos de los elementos que pueden hallarse en la literatura antropológica sobre el chamanismo y el uso de plantas alucinógenas, también aparecen en las experiencias de las personas que ingieren tales medicamentos dentro de un marco religioso o terapéutico.

Procederé a enumerar dichos elementos:

1.    El lugar y el marco, el contexto y la intención con la cual se lleva a cabo la experiencia son determinantes. Esto ya había sido comprobado en las investigaciones psicodélicas de la década del sesenta.

2.    La experiencia puede ser sanadora tanto en el planto físico como en el psíquico y el espiritual. Esta sanación incluye ser en primer lugar desmembrado, destruido o “matado” y luego reconstituido con un cuerpo más sano y fuerte. El desmembramiento es un rasgo clásico en las curaciones chamánicas de todo el mundo. Por otra parte, los tres “planos” a que me refiero son conceptos derivados de un análisis: en la experiencia real, esos planos no están separados sino que son coexistentes y simultáneos.

3.    La experiencia puede dar acceso a un conocimiento oculto: es su aspecto de diagnóstico, adivinación o visión. De ahí que la gente llame a estas plantas “maestras”.

4.    Se siente y percibe que uno tiene acceso a otros mundos no materiales, a los que se designa de diversas maneras: mundos internos, mundos espirituales, “el más allá”, la realidad aparte, la otra realidad. Dicho acceso puede lograrse mediante un viaje hacia ese mundo, o bien los seres espirituales de éste aparecen en nuestro mundo, o las fronteras habituales entre éste y el otro se diluyen y se vuelven permeables.

5.    La experiencia puede incluir la percepción de seres espirituales no materiales, normalmente invisibles. Se reconoce su asociación con determinados animales, plantas, árboles u hongos, o con ciertos lugares. Puede implicar también que uno se identifique con dicho espíritu o se transforme en él. Se percibe que la visión y la sanación son producidas por dichos espíritus o con su ayuda.

6.    Un elemento esencial para provocar experiencias alucinógenas es escuchar música o cantos, o cantar uno mismo, lo que brinda apoyo para atravesar el flujo de las visiones e impide que uno se quede “estancado” o que sea detenido por fenómenos ya sea seductores o aterradores.

7.    Las ceremonias tradicionales se llevan a cabo siempre en la oscuridad o con muy poca luz; aparentemente, esto facilita que surjan las visiones.

Qué significa que gran cantidad de personas vuelva a estas antiguas tradiciones espirituales y de sanación en un mundo como el actual, donde predominan las corporaciones financieras multinacionales, las computadoras y las redes electrónicas ?

  Es bien sabido que el sistema industrial capitalista que hoy domina económica y políticamente el mundo está devastando los sistemas de sustento de la vida en la biosfera y desgarrando el tejido mismo de la vida en el planeta.

  Por la experiencia de millones de individuos del mundo occidental con los sacramentos alucinógenos, así como con otras prácticas chamánicas, estamos asistiendo al resurgimiento de la antigua cosmovisión integradora que ve en toda manifestación de vida una red interdependiente de relaciones que debe ser cuidadosamente protegida y preservada.

  El uso respetuoso de la medicina de las plantas enteógenas en contextos espirituales o terapéuticos puede cumplir un papel enormemente significativo en esta dirección.

* utilizo los adjetivos “psicodélico”, alucinógeno y “enteógeno” como sinónimos. Hay quienes rechazan el término “alucinógeno” argumentando que una alucinación es una percepción ilusoria y que, en rigor, estas plantas no provocan alucinaciones. No obstante, el significado original del término latino “alucinare” es “vagar por la propia mente” y a mi juicio la metáfora del “viaje” o “recorrido” por el espacio interior es muy apropiada para describir la experiencia que inducen estas substancias. Por lo tanto, creo que el término “alucinógeno” debe ser rehabilitado.

Basado en una exposición del autor en la conferencia de la Asociación Transpersonal Internacional llevada a cabo en Manaos, Brasil, en mayo de l996.

Palabras de un chamán esquimal iglulik:

Palabras de un chamán esquimal iglulik:

“Deseaba convertirme en chamán con la ayuda de los demás, pero no lo
conseguí. Visité a muchos chamanes famosos y les hice grandes regalos…
Busqué la soledad y pronto me entró una profunda melancolía. A veces me
echaba a llorar y me sentía muy desgraciado, sin saber por qué. Entonces,
sin razón alguna, de repente todo cambiaba y me sentía inexplicablemente
alegre, con una alegría tan poderosa que era incapaz de contenerla, y
tenía que ponerme a cantar, una poderosa canción en la que sólo había
cabida para una palabra: ¡Alegría, alegría! Además, tenía que utilizar
toda la fuerza de mi voz. Entonces, en el seno de aquel misterioso y
abrumador ataque de alegría, me convertí en chamán, sin saber yo mismo
cómo había ocurrido. Pero era chamán. Podía ver y oír de un modo
totalmente distinto. Había adquirido mi qaumanEq, mi iluminación, la luz
chamánica del cerebro y del cuerpo, de modo tal que no sólo era capaz de
ver a través de la oscuridad de la vida, sino que la misma luz emanaba
de mí, imperceptible para los seres humanos, pero visible para todos los
espíritus de la tierra, del cielo y del mar, que se me acercaron para
convertirse en mis ayudantes espirituales”. 

Knud Rasmussen, “Intellectual Culture of the Iglulik Eskimos”. Informe
de la quinta expedición Thule 192124, vol. 7, no 1 (Copenhague,
Gyldendalske Boghandel, Nordisk Forlag, 1929); citado pür Michael Harner
en “The Way of the Shaman” (San Francisco, Harper Row, 1980).

Chamanismo y física cuántica

Chamanismo y física cuántica

Fred Alan Wolf es un investigador científico poco convencional, que de mago ilusionista pasó a convertirse en doctor en física teórica. Este estadounidense es autor de diversos libros como Parallel Universes y ha pasado varios años de su vida conviviendo con chamanes e investigadores del tema en Gran Bretaña, Suiza, Estados Unidos, Brasil, Perú y México.

Después de un viaje a Perú en 1989, durante el cual tuvo diversas experiencias con ayahuasca, escribió un nuevo libro titulado La búsqueda del águila (1). En él reconstruye sus relaciones con el chamanismo y da cuenta de su comprensión paulatina de las coincidencias que encontró entre éste y la física cuántica, la psicología y la ciencia moderna en general. Esta comprensión lo llevó a formular nueve hipótesis acerca de los chamanes:

1) ven el universo como hecho por vibraciones;

2) ven el mundo en términos de mitos y visiones que en un principio parecen contrarias a las leyes de la física;

3) perciben la realidad en un estado de conciencia alterada;

4) utilizan cualquier truco para alterar las creencias del paciente sobre la realidad;

5) escogen lo que es físicamente significativo y ven todos los acontecimientos como universalmente comunicados;

6) penetran en mundos paralelos;

7)  trabajan con una sensación de gran poder;

8) utilizan el amor y la energía sexual como energía curativa;

9) penetran en el mundo de la muerte para alterar su percepción en este mundo.

La interesante forma narrativa que escogió Alan Wolf para contrastar estas hipótesis con sus experiencias vivenciales fue entretejer tres historias distintas: la trama de una película que vio en Lima basada en las aventuras de dos personajes que toman ayahuasca; su propia historia, la cual describe en función de los lugares a los que fue, lo que vio e hizo en ellos; más el desarrollo de la idea de una nueva física de la conciencia para explicar algunos de los acontecimientos que observó y experimentó.

Wolf  dice que aunque tal vez se vea en aprietos al sugerirlo, le parece que el mundo occidental “debe empezar a tener un punto de vista más tolerante con respecto a las substancias sagradas y productoras de visiones, en particular cuando dichas substancias se toman bajo la guía de un chamán; una persona con conocimiento sobre el mundo de las plantas.” (1)

Anticipándose a sus posibles críticos, Wolf advierte que no puede “siquiera concebir la ingestión de las plantas como algo recreativo”, ya que desde su perspectiva sería peligroso hacerlo. Sin embargo cree que la ayahuasca puede ser utilizada por la profesión médica, “con la participación de Ayahuasqueros”, para sanar muchas enfermedades mentales/corporales graves: “Mis pensamientos se dirigen al gran número de adictos a las drogas de nuestras sociedades modernas. Creo que un programa controlado de viajes con ayahuasca para los adictos a las drogas podría llevar a la cura de la adicción a éstas. Creo también que la ayahuasca puede ser útil para curar la depresión. Pienso en especial en la recuperación de muchos veteranos de la guerra de Viet Nam, a los que entiendo, sufren graves tensiones mentales”. (1)

Este físico galardonado con el American Book Award por su obra Talking the Quantum Leap encuentra que “el estado chamánico de conciencia, tal como lo ponen a nuestro alcance la ayahuasca u otros medios de inducir una conciencia chamánica, permite a la persona verse a sí misma bajo una luz mítica. Dicha visión proporciona un sentido de la compasión, una conexión con toda la vida; una nueva razón de existir.” (1)

1. Wolf, Fred Alan: La búsqueda del águila, un físico cuántico viaja, en alas de la Ayahuasca, a los reinos del inconsciente humano y al mundo de los chamanes, Los libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1997.

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