¿Cómo se Reconoce al Individuo que es Anciano?

¿Cómo se Reconoce al Individuo que es Anciano?
Hay muchas maneras para saber si un individuo es un Anciano. La práctica más común es que sea reconocido/a por su propia gente. Hay otros métodos legítimos como la designación de otro Anciano, creciendo en esa posición, y derecho de nacimiento. Es un estatus ganado, no una posición elegida. Hay que tener cuidado con el Anciano auto proclamado que permite al ego que se interponga en el camino. Muchos ancianos sienten que el reconocimiento de su gente es muy importante, La gente siente que el Anciano elegido debe estar mente dotado para el trabajo, bien respetado, y que seguirá la senda correcta. No todos los Ancianos deben seguir la senda espiritual para convertirse en uno. El trabajo que realizan abarca muchas áreas. Están los que sanan, rezan, intermedian, gobiernan, comercializan, cultivan, enseñan, etc. Sin embargo, los que se necesitan para el trabajo de formar un concilio son los Ancianos Espirituales.

Un Anciano jamás exige respeto; lo recibe tranquilamente. Se puede sentir al Anciano. Los niños están siempre alrededor de ellos, porque saben instintivamente que hay sabiduría que emana de esas personas. El Anciano conoce la importancia de los niños, ya que esos jóvenes serán los portadores de las enseñanzas, tradiciones, cultura, idioma, historia, y la sabiduría eterna para nuestra gente y sobre todo brindan un legítimo amor.

¿Quiénes son los Ancianos?
En nuestro trabajo vamos descubriendo que hay dos tipos de Ancianos. El primer tipo son los Ancianos viejos, generalmente tienen entre 70 y 120 años. Han adquirido la sabiduría de sus ancestros a través de lecciones y experiencias. Muchos de ellos fueron elegidos a temprana edad para ser quienes son. Sienten una conexión muy fuerte con la Madre Tierra a través de la tierra, el agua, el cielo, y el fuego, y vivencian su espiritualidad todos y cada uno de los minutos de sus días. Se relacionan a las energías que emanan de los ambientes locales. Es por eso que estos Ancianos se sienten firmes en la preservación de sus tierras sagradas. Para mantener el equilibrio con la Madre Tierra es muy importante conocer estas energías y cómo relacionarse con ellas. Es un lazo muy fuerte que les resulta difícil romper, aunque se trate de dejar sus hogares temporalmente.

Muchos de estos Ancianos portan las antiguas profecías de sus ancestros. Saben que es el momento de dar a conocer estas profecías a los pueblos del planeta, y muchas hablan de este tiempo específico. Algunas de estas profecías son funestas para el planeta, y a veces parecen apropiadas al ver como este es profanado al extremo. Muchos de los recursos de la Madre Tierra están siendo extraídos sin la reparación para crear un equilibrio. Los Ancianos llaman a esta reparación pago. El mundo occidental actual no está realizando el pago suficiente para compensar lo que se está utilizando como combustible de esta sociedad moderna. De hecho, la mayoría de los occidentales están aparentemente desconectados de quiénes son y de cómo funcionan las cosas, y desconocen los desequilibrios que están creando.

El pago también se relaciona con cada humano del planeta. Los Ancianos tienen la firme convicción de que son privilegiados por vivir en la Tierra. Por cada vida que experimentamos en el planeta, asumimos la responsabilidad de su bienestar. Honramos esta responsabilidad respetando a la Madre Tierra por todo lo que nos provee mientas vivimos en ella. Lo hacemos mediante la realización del pago, asegurando que pondremos nuevamente lo que consumimos mientras vivimos en el planeta. También debemos dedicar tiempo a agradecerle a la Madre Tierra por este privilegio. La importancia de la gratitud sincera es otra lección que tienen para nosotros los Ancianos.

Muchos de estos Ancianos han vivido el tiempo suficiente como para experimentar las extremas dificultades que sus pueblos han padecido. La pérdida de sus tierras sagradas y el odio hacia aquellos que las tomaron mora todavía en sus corazones. Sin embargo, muchos están encabezando la forma de perdonar lo que se ha hecho a todo el planeta. Sienten que hay un trabajo más importante por hacer: crear equilibrio y armonía con la Madre Tierra, y unidad y paz entre las personas. Más importante es la estrecha conexión con el Gran Creador. Muchos de los Ancianos hablan del la libertad que existe en el perdón.

El otro tipo de Ancianos es más joven, tienen entre 40 y 70 años. Muchos de ellos se encuentran todavía en el proceso de aprender y experimentar. Son los que fueron enviados a escuelas para que fueran educados bajo las normas occidentales. Muchos de estos Ancianos modernos intentaron con éxito vivir en esta sociedad moderna, pero enseguida sintieron el vacío y la separación del Espíritu y la Madre Tierra. Eventualmente retornaron a sus hogares para volver a sus raíces, porque es en la tierra que ellos se sienten plenos y vivos.

Al regresar a sus tierras comenzaron el proceso de aprender la sabiduría antigua y la espiritualidad de los Ancianos mayores. Algunos se convirtieron en los portadores de las profecías antiguas. Pueden hablar varios idiomas, y saben como manejarse en el mundo moderno.
Sin embargo, durante el proceso de aprendizaje, los Ancianos más jóvenes rápidamente descubrieron que los métodos y conocimientos antiguos tenían tanta validez como la tecnología moderna. Algunos científicos modernos están finalmente dándose cuenta de esto, a medida de que el conocimiento antiguo sale a flote. De hecho, mucho de la tecnología del mundo occidental debe su existencia a los pueblos indígenas, quienes descubrieron y utilizaron diligentemente los bienes naturales que nos provee la Madre Tierra. Los científicos modernos utilizaron este conocimiento indígena como los bloques de construcción para muchas de las funciones de nuestra sociedad.

Gran cantidad de estos Ancianos jóvenes también han asumido la responsabilidad de compartir su sabiduría espiritual con el mundo. Están compartiendo entre ellos sus ceremonias para crear un fuerte lazo de energía para sanar al planeta y la humanidad, y también sienten que es tiempo de que todas las personas compartan el conocimiento y ayuden a otros a recuperar los poderes individuales que les fueron quitados, o a los que alguna vez renunciaron. Todos los humanos pueden recobrar la sabiduría y espiritualidad interiores. Algunos de los Ancianos que hemos visitado se llaman a sí mismos “Puentes”. Pueden relacionarse con los dos mundos y han aceptado la responsabilidad de ayudar al nuevo mundo a regresar a la paz, armonía y amor. Estos Ancianos, como muchos de los individuos que están ahora en el despertar, sienten que son puentes entre la sabiduría antigua y el tiempo “ahora” de integración.

Otra prioridad expresada por los Ancianos es la preservación de lugares sagrados. Muchas de estas tierras son sagradas, ya que sostienen la energía de la Madre Tierra. Si estos lugares no son cuidados apropiadamente y se les agotan los recursos naturales, los cambios que ocurren en las energía de esas regiones crean desequilibrio, que eventualmente afectará a todo el planeta. Estas regiones deben ser cuidadas y respetadas. Los Ancianos que están conectados con estás tierras saben cómo sanarlas, y nos pueden enseñar a vivir en armonía con la nuestra Madre Tierra cuando estemos preparados para escuchar.

La tercera prioridad de importancia es la sanación de los puntos de entrada donde las sociedades dominantes vinieron a los continentes del Hemisferio Occidental. Los Ancianos creen que todos debemos sanar y perdonar. Es tiempo de que todas las personas se unan y concilien las diferencias. Debemos detener las guerras y la explotación. El genocidio de las razas debe terminar ahora. Este es un momento de unificación y paz. Todos debemos trabajar juntos para sanar a la Madre Tierra y preparar el período espiritual que ha sido predicho por muchas personas en el planeta. Los Ancianos creen fervientemente en estas prioridades. Se está realizando más trabajo de unificación, pero estas tres prioridades son fundamentales para que el planeta y todos sus habitantes de estos tiempos sobrevivan.

La Comunicación Espiritual a Través de las Profecías y la Canalización
Ha habido muchos hechos en la historia de la humanidad que han plantado las semillas para la unión de los Ancianos indígenas y la unificación de los pueblos. Tanto las recientes canalizaciones y profecías, como las que han ocurrido durante cientos de años, confirman que este es el tiempo para que ocurra la reunión de los Ancianos. Este es el tiempo de formar concejos para ayudar a traer amor, paz y armonía a este mundo. Hay un pedido sutil de ayuda alrededor del planeta para traer a la superficie las verdades que han estado ocultas a través de las épocas. Los pueblos indígenas han estado en el planeta durante cientos de años y saben como conectarse y vivir en armonía con la Madre Tierra y mantener abierto el canal hacia el Espíritu. El mundo occidental ha perdido esta conexión, pero mucha gente está tomando conciencia de que esto no puede seguir por mucho tiempo. Debemos entrar en acción, ya que la respuesta está en el planeta.

Los Ancianos sintieron que la sanación de la Madre Tierra era una prioridad inmediata. Ella está sufriendo y lo refleja en muchas partes del mundo. Esto se puede observar en los cambios climáticos que afectan a la superficie del planeta, causante de sequía en regiones fértiles y temperaturas por encima de lo normal en muchas regiones. En el mundo occidental se conoce a esto como el recalentamiento mundial, que es causado tanto por la intervención del humano como los ciclos naturales de la Tierra. La intervención humana puede estar acelerando estos cambios. es por eso que los Ancianos sienten que lo más importante es curar a la Madre Tierra.

Muchos pueblos indígenas han tenido profecías y visiones a través del tiempo que nos dicen que este es el momento para la reunificación de todos los pueblos en sabiduría y armonía con la Madre Tierra y entre ellos mismos. Esta sabiduría se hundió cuando el hombre blanco arribó a las costas de muchas tierras. Es tiempo de que esta sabiduría emerja y sea compartida por todos los pueblos del planeta. Un hombre santo Dakota (Siux), Black Elk (Alce Negro), tuvo una visión épica a los nueve años, que incluía la unificación de todos los pueblos en el planeta. El siguiente es un breve extracto:

El aro sagrado de mi gente era uno de muchos que formaban un círculo, tan ancho como la luz del día y las estrellas, y en el centro crecía un poderoso árbol florecido para resguardar a todos los hijos de una madre y un padre.

Contemplen el círculo del aro sagrado, porque las personas deben ser como él; y si son como él, tendrán poder, porque no existe el final de este aro y es en el centro de este aro que sus hijos crecen. (El aro sagrado quiere decir que los continentes del mundo y las personas de todos los colores deben permanecer como uno).

El mensaje del Anciano Espiritual trata del amor y vivir desde el corazón, en paz y equilibrio con cada uno y con la Madre Tierra. Trata de perdonar y no juzgar. Este es el momento de fusionar la sabiduría antigua con la tecnología en un equilibrio armonioso. Particularmente entendemos que los pueblos algonquinos en Canadá han sostenido esta profecía de este especial tiempo de elección para la humanidad y para el propio planeta. Los pueblos aborígenes de Australia, los Mayas, los Celtas, los pueblos africanos, los tibetanos, los pueblos de Alaska, los hawaianos, los hebreos, tanto como muchos otros grupos indígenas, también tienen llaves para abrir la sabiduría antigua y traer la verdad a la luz para que todos la compartamos.

Ellos han sido fieles guardianes de la sabiduría. Ahora es el momento de que se unan y formen un concejo tradicional para compartirla. De hecho, nos hemos enterado de que los Ancianos de pueblos indígenas se han estado reuniendo en pequeños grupos de cuando en cuando y han creado redes de trabajo para este mismo propósito. Además, los Hopi, considerados por muchos grupos indígenas como los guardianes de la verdad en este momento especial de la historia de la tierra, han profetizado los desafíos de este momento especial. Han viajado cuatro veces, para dirigirse particularmente a la “House of Mica”, conocida normalmente como las Naciones Unidas.

Los Ancianos creen que es esencial sanar las heridas de la Madre Tierra y equilibrar las energías primero, en preparación del nuevo tiempo que se está aproximando tan rápido. Los Ancianos saben que una vez que el trabajo de sanación se encuentre lo suficientemente encaminado, la intencionalidad de las energías estará en su lugar y ocurrirán las sincronías para apoyar el trabajo que vendrá como resultado natural. El Gran Concilio podrá ser un cuerpo consejero de las Naciones Unidas u otros gobiernos del mundo. Sin embargo, sólo puede ocurrir esto después de un período de cambio en los objetivos de quienes manejan las instituciones de la cultura moderna. El trabajo con resultados también involucrará enseñanza y programas de experiencia liderados por los Ancianos. Ellos están particularmente interesados en la educación de los niños, especialmente aquellos niños especiales que están llegando en estos tiempos con creatividad, receptividad y otras capacidades incrementadas para integrar la sabiduría antigua con la tecnología moderna. Con la sabiduría de los Ancianos, estos niños estarán equipados para manifestar el verdadero potencial de la humanidad en la “era del ahora”.

Y el método? Para empezar, el plan es ponerse en contacto y relacionarse con la gente más sabia del planeta. La creencia es que estas almas sabias pueden encontrarse entre los ancianos de los pueblos indígenas de la Tierra.

La misión es adquirir sabiduría de aquellos quienes jamás se han separado de la naturaleza. Hay un dicho que expresa que a medida que el hombre se separa de la naturaleza, también se separa de sí mismo. Para asistir en el próximo paso evolutivo del hombre, buscando una evolución de conciencia, guiada por quienes están más cerca de la Naturaleza.

La Nación del Islam: Un proyecto contrainiciático para el siglo XX

Articulo relacionado a la conformacion de sectas o el uso de la espiritualidad para fines propios.

La Nación del Islam: Un proyecto contrainiciático para el siglo XX

por Joaquín Albaicín

De la Danza de los Espíritus a la Nación del Islam.-

De cara a la consolidación de su imperio de la mediocridad y la perfidia, la estrategia del hombre occidental siempre ha sido la misma desde la aurora de la Edad Moderna: se encuentra con una raza noble, que mira hacia lo alto, que desdeña el dinero y las cosas de este mundo, e inmediatamente, en vez de aprender de ella o sentarse a compartir un café, empuña el rifle y le propone “civilizarse” o morir. La raza noble lucha hasta el límite de sus fuerzas y con los métodos tradicionales de su mundo hasta que, cercada y despojada de sus armas, es confinada en la “reserva”. Entonces, el occidental guarda el fusil y envía al misionero, con el encargo de hacer renegar a los cautivos de sus dioses, de sus antepasados, de su mundo y de su sangre. Cuantos se resisten a la aculturización son tachados de perturbadores, de obstruccionistas, de enemigos del progreso, y todos los afanes se encaminan entonces a aislar lo más posible de su gente a dichos elementos reacios a la sodomización y el desarraigo. La tercera etapa consiste en la organización de una policía indígena, cuyos miembros son presentadosen sociedad como los “indios buenos” y “los verdaderos representantes de los indios”.

El ejemplo más nítido de esta táctica se encuentra en el movimiento de la Danza de los Espíritus, que invadiera las reservas pieles rojas de Norteamérica a mediados de la década de 1880. ¿Qué fue la Danza de los Espíritus? En 1890, MacLaughlin, agente indio de la reserva de Pine Ridge, escribió:

“Como en todas las agencias sioux, hay aquí algunos descontentos que se aferran tenazmente a las viejas maneras indias y que son lentos en aceptar un mejor orden de las cosas; su influencia se ejerce en una mala dirección. Esta clase de indios siempre está preparada para hacer circular vanos rumores y para sembrar la disensión entre los más progresistas…”(1)

Los progresistas, claro es, eran -son siempre- los “indios buenos”, es decir, los miembros de la policía indígena, carceleros y delatores de sus hermanos de sangre. Sin embargo, nada, mientras los sioux no se levantaran abiertamente en armas, podía hacerse para ordenar su eliminación física directa (la lenta -por hambre, alcoholismo, frío y desesperación- no se consideraba suficientemente eficaz). Por tanto, los blancos soltaron, a través de sus indios progresistas, un nuevo virus:

-¿No os habéis enterado de que Cristo era piel roja como nosotros, de que se ha encarnado de nuevo y viene desde el Oeste al frente de todos los indios y bisontes muertos para expulsar a los blancos de nuestra tierra?

Entre trago y trago de whisky bajo el sol, no tardó el veneno en hacer su efecto. Dubant define muy bien en su biografía de Toro Sentado las fuentes de aquella alucinación colectiva que dejó a los sioux descabezados y desmoralizados para siempre:

“Cuando la desesperación invade el corazón de una raza, cuando el espíritu de un pueblo está destrozado por los malos tratos, cuando los vencidos se contaminan por la pseudo-espiritualidad de los vencedores, con frecuencia nace entre aquellos un sucedáneo de espiritualidad y se agarran a esperanzas y a prácticas que sólo el desconcierto puede excusar.

La Danza del Espíritu, que nació como un fuego de paja y se apagó de la misma manera, estaba muy alejada de la visión del mundo de los antiguos indios. Los blancos no sólo habían llevado a los indios el sarampión y la gripe: también les habían legado su detritus religioso (2)”.

Son los días en que Toro Sentado dice:

-Ya no queda más indio que yo.

Su postura frente a la Danza era tajante: “no creía, pero permitía danzar a su pueblo … trataba de detener la danza, pero los creyentes eran demasiado numerosos y demasiado firmes” (3). Una mañana de invierno, tras un simulacro de arresto bajo la acusación de organizar y promover aquella Danza de los Espíritus que jamás había calado en su corazón, tan profundamente sioux, un piquete de policías indios de la reserva lo asesinaba (por expresarlo de modo políticamente correcto: le aplicaba la Ley de Fugas)… No deja de resultar “curioso” que un Gobierno “preocupado” por el auge de la Danza mandara matar, precisamente, a quien más autoridad conservaba entre su gente para detenerla.

Alce Negro, sabio hombre-medicina de los oglala, fue en una de las visiones tenidas durante la Danza transportado al Más Allá, donde los indios muertos vivína en la abundancia y felices. En el centro del poblado vio a un hombre amarrado con los brazos abiertos al Árbol sagrado (evidentemente, el Jescristo pasado por el maquillaje progresista/evangélico/”piel roja”)… En 1931, el viejo hombre-medicina confesará honestamente haberse equivocado; que poco después recibió una visión distinta, similar a la gran visión tenida en su infancia, cuando nada sabía de la religión de los blancos:

“He reflexionado mucho sobre ello desde entonces y estoy convencido de que en aquella ocasión cometí un craso error. Había tenido una importantísima visión y debí atenerme únicamente a ella para que me guiase hacia el bien. Pero seguí las menores que me habían visitado durante la danza junto al Wounded Knee Creek. La del Arco Iris Llameante fue quizá un aviso, pero no lo entendí. No obedecí a la trascendental como era mi deber; me fié de las dos varas contempladas en la menor. Resulta arduo segui runa gran visión en este mundo de oscuridad y de sombras mudables. En esas sombras el hombre se extravía” (4).

La reducción acelerada y progresiva de su territorio, llevada a cabo a golpe de decreto y punta de fusil, había restado ya a los sioux mucha energía, y no sólo desde el punto de vista material. El piel roja se consideraba, junto con la Tierra y el Cielo, parte de un ecosistema cuyas fronteras no se detenían en lo puramente físico, sino que abarcaba el mundo sutil (psíquico) y el espiritual. Comentando su viaje a Occidente con el circo de Buffalo Bill, Alce Negro, bendecido desde niño por nitidísimas visiones, declaró: “Durante el tiempo que pasó al otro lado del Agua Grande, mi poder se extinguió y fui como un muerto que se moviese. Apenas lograba acordarme de mi visión, y cuando la recordaba, era a modo de sueño tenue” (5). Si sólo el alejarse de su tierra debilitaba en todos los órdenes al piel roja, podemos suponer lo que el verse despojado de ella significó para él. Por si fuera poco, al apartarse por culpa de aquel movimiento engañoso de la espiritualidad autóctona que durante tantas generaciones había dado sentido a su vida, se resintieron también su poder y energía celestiales, de modo que su fin se precipitó. Todo terminó poco después del asesinato de Toro Sentado, con la masacre de 1890 en Wounded Knee -en la que los soldados exterminaron a cañonazos a toda la tribu desarmada de Pie Grande- y con la orden de rendición dada días más tarde a los últimos rebeldes oglala y lakota por Nube Roja. Hoy, la mayoría de los descendientes de aquellos orgullosos cazadores nómadas, de aquellos altivos guerreros de la pradera, de aquellos santos hombres-medicina y de aquellas mujeres bellas y fuertes que parían solas en el bosque son croupiers en los casinos de las reservas, obreros en las centrales nucleares o, simplemente, baloncestistas alcohólicos.

Visto el panorama entre los pieles rojas, pasemos ahora a resumir brevemente el sistema de creencias que guía los pasos y el acontecer de una de las sectas más activas y que más han influido en la historia reciente de los negros norteamericanos: la Nación del Islam (NOI).

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De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301 Enviado: 17/07/2006 13:20
Cosmología de la Nación del Islam

Como los pieles rojas en sus reservas, los descendientes de los esclavos africanos se desesperaban en los ghettos ante la ausencia de futuro: desarraigo, paro, problemas para acceder a los estudios superiores, drogas, alcoholismo… La Nación del Islam fue fundada en 1930 -como escisión del Templo de la Ciencia Morisca de los Estados Unidos- por un misterioso viajero sin nombre ni domicilio conocido, que atendía mayormente por Wallace Fard y muy pronto abandonó la escena, dejando las riendas en manos de su lugarteniente y discípulo Elijah Muhammad. Éste, como todos los “gurúes” de su especie, al mismo tiempo que excomulgaba a cuanto fiel de su secta mantuviese relaciones sexuales fuera del matrimonio, se dedicaba a cabalgar tenazmente a todas sus secretarias, de quienes tuvo trece hijos naturales. Tras negar la acusación durante años, terminó por justificar su conducta con el argumento de que los patriarcas del Antiguo Testamento tuvieron varias esposas. No es la moralista, sin embargo, nuestra línea de discusión, pues lo que deslegitima una creencia no son las faltas y debilidades individuales de los hombres. Las raíces del mal están, en el caso que nos ocupa, implantadas en planos mucho más profundos que el de las claudicaciones personales. Toda la cosmogonía de la Nación del Islam, que pudo sólo veinte años después de su fundación abandonar el estado de microsecta para convertirse en una organización con importantes contactos políticos internacionales gracias al carisma y la visión -política, no religiosa- de un joven llamado Malcolm X (a quien Elijah Muhammad, mediocre orador, lanzó como su delfín y pronto comenzó a hablar con voz propia), es el clásico cocktail completamente delirante que parte de la instrumentalización paródica, grotesca y descontextualizada (trasladada a un ámbito no-sagrado) de los conceptos propios de las religiones tradicionales: así, el color negro, sagrado en cuanto símbolo de lo No-Manifestado, lo sería por ser el de la piel de los hombres y mujeres negros; el Centro Supremo es un Consejo de doce hombres negros dotados de superpoderes que tras la salida de las cavernas del hombre blanco tomaron la decisión de ocultarse, reuniéndose desde entonces periódicamente con el fin de determinar en secreto el curso de la historia planetaria: ese Consejo Divino gobernante del Universo lo forman doce dioses, de los cuales el más poderoso es llamado Juez o “Allah”, y se superpone a otro de también doce dioses menores. Son llamados los Veinticuatro Científicos. Wallace Fard, fundador de la secta, que se presentaba a sí mismo como “Alá en persona”, “había enseñado a Elijah Muhammad que los afroamericanos eran los auténticos ‘cautivos’ mencionados en la Santa Biblia y que las razas blancas serían eliminadas de la faz de la tierra en cuanto ciento cuarenta y cuatro mil afroamericanos se convirtieran al Islam” (6), pues “historiadores como H.G. Wells” (sic) han probado que la cautividad judía en Babilonia jamás sucedió, en tanto los negros han permanecido en cautividad en Estados Unidos 430 años, desde que los primeros capturados en las costas africanas fueran encadenados y transportados en el navío Jesus.

La misión mesiánica de Fard Muhammad, nacido el 26 de Febrero de 1877, fue decidida en el año 13.086 a. C. por los 24 Científicos, reunidos en La Meca para elegir un nuevo Juez (que reinaría durante 25000 años: hasta 11.914 d. C.) y escribir el Libro Madre (del que el Corán, el Zend Avesta y la Biblia -falsificada a posteriori por los blancos- son ramas) cuyo “tesoro” son las profecías acerca del nacimiento futuro del Hijo del Hombre. Ese Mesías de los Últimos Tiempos será, por supuesto, Fard Muhammad, el fundador después “retirado” de la NOI. La siguiente reunión tuvo lugar en 1870, también en La Meca: antes de enviar al mesías, había que encontrar a las 144.000 ovejas del rebaño perdido de la última tribu de Israel, piedra fundacional del nuevo Reino de Dios. que éste debía devolver a casa. Los Veinticuatro Científicos las localizaron en 1874 en América, perdidas en el infierno de los blancos.

Uno de los Científicos, “posiblemente el propio Juez”, era Alfonso Allah, el padre de Fard. Estaba dispuesto a cumplir la misión él mismo, pero al ser un negro puro nacido en la localidad árabe de Teman (Habakuk 3, 3: “Viene Dios de Teman, el santo, del Monte Paran”) sería fácilmente reconocido por los blancos, quienes no le dejarían cruzar la frontera de los Estados Unidos (al parecer, Dios omnipotente sufre segregación racial). Así que se dispusieron las cosas de modo que Alfonso engendrase al mesías en una mujer asiática de raza blanca (sic) que diera sus rasgos al niño y le permitiera llegar “como un ladrón en la noche”, sin ser detectado. Su madre, Baby Gee, no es otra que la mujer con el sol por cabeza que pare al Mesías en Apocalipsis. Según Farrakhan, las doce estrellas en torno a su cabeza serían los Doce Científicos.

Nos encontramos, pues, con una cosmogonía más cercana al cómic y la ciencia-ficción (¿hablamos de La Meca o de Gotham City?) que otra cosa. Tal concepción del “Islam” (en la que, cuando interesa, funciona perfectamente -entre los líderes- el principio protestante del libre examen: casi podríamos decir que no existe secta sin fermento protestante entre bastidores) es un batiburrillo estratégicamente mezclado en el que los preceptos islámicos se venden adulterados con doctrinas absolutamente contrarias al espíritu coránida -biologismo, racismo, nacionalismo- y falsificaciones históricas cuyo origen reside en el más rancio maniqueísmo blanco/occidental moderno vuelto del revés (Jesús era negro, Abraham era negro, Beethoven era negro… etcétera). La Biblia, según Fard, la reescribieron por orden de Jacobo I de Inglaterra Shakespeare y Francis Bacon, entre otros, con el objetivo de ocultar la supremacía espiritual de los negros. En conjunto, cualquier relación entre la prédica de la NOI y las enseñanzas musulmanas es poco más que mera coincidencia, sirviendo estas últimas como máscara y envoltorio a una historia mitológica de la raza negra fruto de la fantasía y con raíces en el ocultismo, inspirada en la línea teosofista de Madame Blavatsky, así como en la herejía ahmaddiya (porque, para Fard y su descendencia, Cristo -por supuesto- murió en Cachemira).

La perfecta sincronización entre sectas y servicios secretos

Todos conocemos la falacia oculta tras declaraciones como “Asia para los asiáticos” en labios de un Mao Tse Tung o un Nehru que cimentaban sus reivindicaciones en las obras de pensadores tan asiáticos como Engels o Bertrand Russell, pero rara vez se ha analizado con seriedad la trayectoria de los movimientos preconizadores de una vuelta a las raíces nacidos entre no-occidentales que vivimos en Occidente. Tal vez, ya que se vive en la guarida del tiburón, sea lo más sensato en tales casos considerar la lucha frontal perdida de antemano, y lo conveniente -como aconsejarían los teóricos de la guerra- limitarse a la estrategia partisana. Mas no entraremos en ese particular. Nos limitaremos, por el momento, a señalar cómo prácticamente cada vez que las comunidades de raíces asiáticas, africanas o pieles rojas que -bien por ocupación, bien por emigración- viven incrustadas en la civilización levantada por el occidental moderno han tratado de resistir o rebelarse contra el proyecto titánico-luciferino de éste, se han visto contaminadas y lastradas en su empeño por herejías y doctrinas ocultistas, de origen tan occidental y moderno como el discurso y el modelo social presuntamente combatidos.

A uno le cuesta trabajo comprender cómo un sioux podía sentarse a escuchar las palabras del capellán del 7º de Caballería cuyos sables habían degollado a toda su tribu, pero no hay más remedio que reconocer que, como si hubieran sido víctimas de una operación de hipnosis colectiva, todas las comunidades anti-occidentales insurgentes, en algún momento de ese proceso de rebelión en defensa de su derecho a existir, se han visto compelidas a levantar, como presunto acto de toma de conciencia de su identidad racial y cultural no-occidental… ¡la bandera de una herejía o extremismo pseudo-religioso de origen blanco y moderno!, presentando dicha pseudo-espiritualidad blanca torpemente maquillada de moreno como símbolo de una vuelta a la pureza, a los orígenes, a la sacralidad primordial de su raza, cuando no estaban en realidad sino alejándose cada vez más de ese estado anterior al asalto occidental. Podría, incluso, constatarse que, cuanto más apocalíptica y radical es su verborrea, más inofensivo y fácil de asimilar por el Sistema resulta el grupo opositor, para cuyos miembros ese discurso de confrontación total viene a resultar, paradójicamente, su principal garantía de supervivencia física, su principal garantía de que serán respetados por los órganos represores del Sistema.

En efecto, resulta tremendamente significativo que el Sistema, que sostiene un permanente pulso público contra los mesianismos étnicos y las sectas pseudorreligiosas radicales de clientela no-blanca, jamás llegue a un enfrentamiento directo con ellas: los líderes de sectas raciales, en efecto, jamás son asesinados o encarcelados ni tienen con los servicios secretos problemas que desemboquen en sentencias realmente preocupantes para ellos, cosa que sí sucede a los líderes naturales de las comunidades étnicas minoritarias que, prescindiendo de fantasías apocalípticas, no militan en ningún integrismo salido de tiesto y presentan programas políticos y sociales coherentes (recuérdese al Malcolm X post-NOI, a Martin Luther King, al líder lakota Leonard Peltier…). Conocemos, sí, muchos casos de “gurúes” indios, negros o extremo-orientales operantes en Occidente que han sido perseguidos por ello, pero sólo cuando su clientela era blanca y cuando no jugaban ningún papel político en el tablero. El “guru” Rajneesh, por ejemplo, podía incomodar y poner los dientes largos con su flotilla de Rolls-Royces a los inspectores del Fisco, y se podía ir “a por él” sin más complicaciones. Elijjah Muhammad, en cambio, con sus furiosos ataques a la figura de Martin Luther King canalizados a través de Malcolm X, era una pieza clave en la estrategia diseñada por el poder para fomentar la desunión del movimiento pro-derechos civiles negro, y no convenía tocarle. Desde el momento en que su delfín dejó de cantar al son de su batuta, comenzó a pensar por sí mismo y a tratar, entre otras cosas, de reparar desde fuera de la organización la división de los negros fomentada por su maestro, se convirtió de inmediato en diana fácil y autorizada. Sus días estaban contados.

Como hemos visto, el conjunto del bagaje ideológico-doctrinal de la Nación del Islam liderada hoy por Louis Farrakhan está tomado de fuentes teosofistas totalmente desligadas tanto de la tradición islámica como de las creencias del África Negra. Todo lo encontramos ya en Blavatsky, Batman y el dios de los mormones sentado en su planeta. En realidad, toda su oposición a la supremacía blanca se manifiesta como absolutamente indolora para el Sistema. Este demoniza sin cesar a los movimientos sectarios de clientela no-blanca, pero tales movimientos, en el fondo, le hacen siempre tan buen servicio que nos preguntamos si no serán verdaderos empleados suyos. La finalidad última de todos los movimientos raciales radicales siempre parece haber sido servir, a la postre, a los intereses de los blancos. Si no, ¿por qué el Gobierno americano alarmado por la popularidad de la Danza de los Espíritus ordena la muerte de su principal opositor, Toro Sentado? En correspondencia con esto, las sectas evangelistas nacidas en Estados Unidos y enfocadas hacia la captación de negros, gitanos o indios centro y sudamericanos no están del lado de los palestinos morenos y creyentes, sino del Estado de Israel que defiende el derecho de los judíos rubios, ojiazulados y -mayormente- agnósticos cuando no ateos a partir los huesos a aquellos. Louis Farrakhan se desgañita en una retórica barata que -por fácilmente ridiculizable- viene de perlas al establishment wasp, pero la Nación del Islam jamás ha organizado un frente de combate violento contra ese establishment, como sí -con infinitamente menos recursos económicos y humanos que él- hicieron los Panteras Negras o el American Indian Movement, cuyos principales dirigentes y militantes fueron asesinados por el FBI, encarcelados tras urdirse falsas acusaciones contra ellos y encerrados en prisiones de alta seguridad de ubicación desconocida incluso para sus familiares. ¿Cuántos miembros de la Nación del Islam han estado en ese caso? Ni uno.

Malcolm X fue asesinado por las mismas razones que lo fue Toro Sentado: por darse cuenta de todo esto, por darse cuenta de que el discurso de odio racial y fantasía barata con que le había lavado el cerebro Elijah Muhammad nada tenía que ver con el Islam ni con las añejas cosmogonías de los pueblos africanos, y percibir que la supremacía mundial del hombre ateo sólo podía ser vencida a través de una lucha política consciente. Elijah Muhammad no era peligroso, puesto que sus objetivos eran los mismos que los del FBI: mantener la lucha del hombre negro por su emancipación y del hombre creyente contra el establishment ateo dentro de los márgenes del delirio teosofista y la ciencia-ficción, es decir, de la actividad y el pintoresquismo sectarios y siempre estériles, de modo que el Sistema no se sintiera amenazado. Pero Malcolm X, ya desligado de la Nación del Islam y al frente de una Organización para la Unidad Afro-Americana intelectualmente abierta a una perspectiva de lucha global libre de restricciones y lastres racistas, cuya principal estrategia era la internacionalización del problema del negro americano,realiza en 1964 una gira por África y Oriente Medio, en el curso de la cual asiste a la cumbre de la Organización para la Unidad Africana y se entrevista con líderes de la talla de Ben Bella y Nasser, así como con numerosos estadistas del África Negra. Su objetivo: lograr el apoyo del bloque afroasiático en la acusación formal que propone presentar en la ONU contra Estados Unidos, única nación desarrollada que jamás había firmado el Pacto de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, de violar sistemáticamente los derechos de los afroamericanos, equiparándolo al régimen de Sudáfrica. Y eso, ya, era otro cantar.

Cuando Malcolm X, distanciado de su mentor espiritual y político, viaja a La Meca, es recibido como huésped de honor por el rey Faisal, quien -mucho peor informado que Herodes en su tiempo- no tiene ni idea de que el “mesías” haya nacido en La Meca ni residido en Detroit y le dice: “Si lo mucho que he leído es cierto, creo que los musulmanes negros de Norteamérica no han comprendido bien el Islam”… En la ciudad santa de La Meca, Malcolm, ya fuera de la NOI y sumido en un proceso de reflexión, se encuentra con el Islam ortodoxo, el verdadero, tan distinto del saco de odio que Elijah Muhammad presentaba como tal, y cambia muchas de sus posiciones. Queda ya muy poco para que se tome la decisión y se dé la orden de segar su vida en el salón de baile Audubon de Harlem. Porque al establishment le interesaba un Malcolm X líder de una secta de fanáticos fácilmente caricaturizable y reducible, un Malcolm X al frente de un Ku-Klux-Klan negro (un Ku-Klux-Klan negro, además, tan respetuoso con la Constitución que no causaba la más mínima perturbación física a los blancos). Pero no podía ver sino un peligro en el Malcolm X que abre los ojos y advierte que todos sus esfuerzos y energías han estado mal encaminados desde el principio; en el Malcolm X que, ante la piedra negra de la Kaaba, ve cómo se evapora el vaho que le empañaba las gafas y se da cuenta de la manipulación de que ha sido víctima y de que la Nación del Islam no es sino una columna de humo encendida por el Sistema para mantener a los negros viviendo en la sumisión, no a la voluntad de Dios -como el Islam predica- sino a la del establishment; en el Malcolm X que se da cuenta de que la Nación del Islam no es más que una organización blanca a la que se ha pintado de negro.

En el Malcolm X, en suma, que -aunque no se haya dicho nunca- descubre en Elijah Muhammad los rasgos clásicos, paradigmáticos del agente del FBI, del negrito de Lo que el viento se llevó que sirve a su amo con más fidelidad que un perro. No es cierto lo que se dice de que el FBI y la NOI tenían cada uno sus motivos para eliminar a Malcolm X: tenían ambos el mismo motivo. Las sectas convienen tanto al Sistema como a los “gurúes” de las mismas. Los verdaderos líderes, en cambio, son el común rival de ambos.

Rasgos contrainiciáticos de Fard Muhammad

Pero, haciendo uso de las herramientas de análisis ofrecidas por René Guénon en obras como El reino de la cantidad y el signo de los tiempos, tenemos a mano indicios que nos permiten razonablemente suponer que, en sus orígenes, la Nación del Islam no fue tanto una creación de los servicios de inteligencia norteamericanos como resultante de la cooperación -plenamente consciente o no- de estos con la maquinaria puesta en marcha por una instancia que les superaba en alcance, es decir, de la cooperación de la jerarquía claramente contratradicional de los primeros con la jerarquía contrainiciática. Para ser más precisos: Hoover representaría a la jerarquía contratradicional, y Wallace Fard a la jerarquía contrainiciática. Lo poco -o mucho- que conocemos de la biografía del segundo nos autoriza a reflexionar en tales términos. En ella encontraremos todos y cada uno de los ingredientes de rigor en la trayectoria de cualquier pseudo-guru que se precie.

Como escribiera en 1938 E. D. Beynon, “incluso su propio nombre es incierto. Uno de los escasos supervivientes que escucharon sus primeras prédicas (la hermana Carrie Muhammad) declara que afirmó: ´Mi nombre es W. D. Fard y vengo de la ciudad santa de La Meca. No os diré más sobre mí por ahora, pues el tiempo aún no ha llegado. Soy vuestro hermano. Aún no me habéis visto con mi túnica real´”.

Fard nació el 26 de Febrero de 1877 en La Meca. Aunque de raza negra, aparentaba ser blanco (único dato que, de ser cierto, podría calificarse de “milagroso” en su biografía). Tras estudiar durante 16 años en el Círculo de los 12 Científicos, prosiguió su instrucción de la mano de su padre, quien pagó altas sumas por “raros libros de sabiduría” muy difíciles de localizar. En total, sus estudios se prolongaron durante 42 años, “los exigidos en el antiguo Egipto para alcanzar la divinidad” (?). Tras su elección como Juez (es decir, como “Allah”) por el Consejo de los Científicos, en 1910 dejó Arabia para trasladarse a América. Aquí da comienzo la leyenda, y nunca mejor dicho, pues no será hasta 1930 (“en algún momento entre 1910 y 1930” regresó a Arabia) que una enigmática figura tocada con un turbante o un fez aparezca en Detroit (Michigan) presentándose de puerta en puerta como vendedor ambulante de sedas y utilizando varios nombres, no llegándose nunca a conocer su verdadera identidad. El 22 de Septiembre de 1931, Elijah Muhammad le escuchó por vez primera, reconociéndole como el “Hijo del hombre”.

Su nombre debutó en las páginas de la prensa con motivo de la detención en Noviembre de 1932 de uno de los dirigentes de la organización Templo del Islam de Allah de Chicago que, siguiendo las instrucciones de los manuales escritos por Fard, asesinó ritualmente en presencia de otros miembros de la secta a su compañero de piso. Según Fard, que en una detención posterior se declaró “jefe de los vudús”, su discípulo (miembro del círculo interno, cuyos componentes eran conocidos como “dioses”) había malinterpretado sus enseñanzas. El psiquiatra dictaminó que Fard sufría ilusiones de creerse una divinidad.

Un año después, en 1933, tres más tarde de iniciar su predicación, desapareció para siempre, sin que jamás volviera a saberse de él. Todas las investigaciones realizadas sobre el particular por el FBI hasta principios de los 60 no condujeron sino a resultados ridículos, cuando no se revelaron como meras bombas de humo. La confesión por el FBI de su “incapacidad” para dilucidar la verdadera identidad o el paradero de Fard, sencillamente, no es de recibo tratándose de los servicios secretos americanos y tratándose del siglo XX. Los recientes arrestos, veinte años después de sus desapariciones, de terroristas de la Baader Meinhoff cuyas coberturas eran prácticamente perfectas, dicen a las claras que nadie que el FBI y la CIA no quieran se va de rositas. Más bien se deduce que el FBI compartía con Elijah Muhammad el interés de que nada llegara jamás a saberse sobre la identidad y actividades de Wallace Fard. Si el FBI no “puede” averiguar la identidad de un individuo, esto sencillamente significa que tal individuo se encuentra bajo su protección.

Fard Muhammad podría ser llamado el hombre de las mil identidades. Según la tesis más difundida, el Maestro Fard no sería sino Wallace Dodd Ford, actor hijo de un blanco británico establecido en Nueva Zelanda, y pertenecería por línea materna al pueblo maorí (una comunidad de piel oscura, pero de ningún modo de raza negra); en 1926, habría sido encarcelado en San Quintín por tráfico de heroína, quedando en libertad en 1929. Según otras fuentes, habría sido un árabe mequí de la tribu Quraishí, un negro jamaicano de padre sirio, un diplomático iraquí, un palestino, un turco al servicio del III Reich… Incluso habría estudiado e impartido clases en Berkeley. Pero la primera hipótesis, aireada por el FBI y finalmente archivada -sin duda, por “órdenes de arriba”- resulta la más plausible (7).

En rigor, una de las principales razones que hubiera tenido Elijah Muhammad -y el FBI- para ocultar para siempre a Fard es que el mesías negro, como se dijo más de una vez, fuera blanco, y no sólo lo pareciera. Que Fard era blanco resulta patente en los esfuerzos doctrinales realizados por Elijah Muhammad para justificar ese hecho. Lo más sencillo para certificar sus orígenes habría sido enseñar una foto de su padre, su abuela o cualquier otro pariente directo de raíces africanas, pero la respuesta a esa acusación fue, en cambio, una prolongada retahíla de insensateces: el Mesías debe llegar como un ladrón en la noche, no debe ser reconocido, a Fard no le habría sido posible entrar en Estados Unidos de poder ser reconocido como negro… Por ello, los dioses dispusieron que fuera engendrado en el vientre de una mujer blanca, aunque musulmana, de modo que heredase los rasgos fenotípicos de ella, bla, bla, bla… Lo más probable es que Fard no llevara en las venas una sola gota de sangre negra. El mestizaje no es difícil de encontrar ni constituye motivo de escándalo entre los negros norteamericanos: lo que sí resultará empeño francamente arduo es dar con un hombre de sangre negra que no la manifieste al exterior en ninguno de sus rasgos. Sin embargo, tamaña burla -el mesías negro es blanco- conviene perfectamente a un movimiento contrainiciático, paródico siempre en su esencia.

En realidad, toda la figura de aquel Fard tan aficionado, como Aleister Crowley, a mudar de identidad -y a quien en la actualidad identifican los sectarios de la NOI con el Rey del Mundo de Agarthi- nos dice de la caracterización de un personaje creado o propulsado al alimón, a partir de referencias míticas, por instancias contrainiciáticas y servicios de inteligencia. El montaje propagandístico sobre su vida y orígenes compone una evidente caricatura del Paráclito, inspirada en arquetipos como El Judío Errante o el Conde de Saint Germain: en efecto, Fard era no sólo “Allah en persona”, sino -nada hay nuevo bajo el tibio sol del ocultismo- también el Conde de Saint Germain, quien profetizó que volvería después de 85 años; como fue visto por última vez en 1788-9, la fecha es -claro- 1874, cuando los 12 Científicos se reunieron en La Meca para preparar el viaje a América del “Hijo del Hombre” (8)… Su vida pública duró tres años. El ghetto de Detroit donde debutó como mesías se llamaba Paradise Valley. Venía “de Oriente”. Ante un juez que lo detuvo en relación con el crimen ritual cometido por varios de sus seguidores confesó ser “el Regente Supremo del Universo” (obvia parodia del interrogatorio de Jesús por Pilatos)… Su nombre al “llegar” a Estados Unidos era Wallace Fard, significando Wallace “extranjero”. En “algún momento entre 1910 y 1930” (indeterminación temporal bastante notable, por cierto) regresó a Arabia, donde cambió el Wallace por Wali (“amigo”). Fard significaría “brillante estrella matutina”.

Resaltemos, además, esta circunstancia: Elijah Muhammad, cabeza visible de la Nación del Islam y vicario de Fard en la Tierra, jamás hizo el hajj. En 1959, las autoridades mequíes le prohibieron la entrada en la Ciudad Santa. Muhammad atribuyó el contratiempo a las intrigas de la CIA; en años posteriores, esgrimió como excusa la persecucion policial, así como la negativa de las autoridades a proveerle de un pasaporte. En cambio, Malcolm X -que en 1958, por razones que se ignoran, estuvo en Arabia Saudí pero tampoco pudo entrar en La Meca- sí lo hizo, una vez abandonó la secta. ¿Estaba Malcolm X menos vigilado que Elijah Muhammad? Evidentemente, no. Pero, ¿podía el mediocre, el impostor Elijah Muhammad salir al extranjero y entrevistarse con hombres de Estado africanos sin que se descubriese la impostura? ¿Podía Elijah Muhammad ir a La Meca y encontrar una respuesta convincente que dar a sus seguidores cuando le preguntaran por qué él, vicario de Fard en la Tierra, no había sido recibido con toda pompa por éste y los otros 11 Científicos en “su” ciudad santa? Hay, además, una última razón: la verdadera razón, y no otra, de que Elijah Muhammad jamás peregrinase a La Meca es que los ritos sagrados están vetados al mago negro. Un servidor de la contrainiciación no podría jamás besar la Kaaba sin que los labios se le pudriesen. El Dajjal no podrá entrar ni en Medina ni en La Meca.

Apostillemos, para terminar, que Louis Farrakhan parece tremendamente obsesionado por la presunta necesidad de que los negros y demás minorías étnicas demos “ejemplo” ante los blancos. Un pensamiento, si se me permite decirlo, bastante blanco, que cualquier asistente social o trabajador por la integración blanco suscribiría no sólo sin problemas, sino -incluso- con entusiasmo. Honestamente, no tenemos noticia de que el Gobierno de Estados Unidos, Canadá, Australia o cualquier nación europea esté preparando campaña alguna para mejorar la imagen que de los blancos tenemos los gitanos (e indios en general), los negros, los árabes, los mongoles, los persas, los cherokees o los tibetanos, por sólo citar un puñado de ejemplos en la mente de todos. Que los hombres y mujeres de raza negra o no-occidental somos mayoritariamente creyentes en tanto la mayoría de los occidentales modernos no lo son, o lo son de un modo en extremo vago; que los hombres y mujeres de origen africano, asiático o americano original mayoritariamente regimos nuestras vidas por principios de orden espiritual, en tanto la mayoría de los occidentales modernos hace gala de una insensibilidad e indiferencia -cuando no hostilidad- notoria hacia tales principios es algo que resulta perfectamente evidente sin necesidad de recurrir a panteones imaginarios, fantasías baratas ni mejunjes ocultistas. La mentalidad subyacente en la “cosmogonía” de Wallace Fard es, le pese o no a Louis Farrakhan, muy poco africana y profundamente estadounidense: en lo más hondo de su ser, le gustaría poder “revelar” que George Lucas es negro.

NOTAS

(1) Bernard Dubant, Sitting Bull: el último indio (Olañeta, Palma de Mallorca 1991).

(2) B. Dubant, op. cit.

(3) Op. cit.

(4) Arco Iris Llameante, Alce Negro habla (Olañeta, Palma de Mallorca 1984).

(5) Op. cit.

(6) Karl Evanzz El factor Judas. El complot para asesinar a Malcolm X (Ediciones B, Barcelona 1993).

(7) “…aunque el Mensajero negaba públicamentre que existiera alguna relación entre Wallace Dodd Ford y el Maestro Fard, Malcolm X y otros funcionarios de alto rango del círculo más íntimo de Elijah Muhammad compartían un secreto que era imposible negar: que cuando quería ocultar sus viajes, el Mensajero solía hacer las reservas de vuelo bajo el nombre de ´Dodd´. Para aquellos que habían preguntado por qué, la respuesta al enigma era sin duda dolorosa” (K. Evanzz, op. cit.) Wallace Dodd Ford, aunque en 1891 y no en La Meca, sino en Hawaii, nació -como el Maestro Fard- un 26 de Febrero. Su compañera supo de él por última vez en 1932, cuando éste le dijo que iba a regresar a Nueva Zelanda con sus padres.

(8) En torno a 1870 nacieron varios pseudo-mesías o aspirantes a tales, Gurdjieff entre otros.

La ocupación armada de Wounded Knee de 1973

25 aniversario
La ocupación armada de Wounded Knee de 1973

Obrero Revolucionario #956, 10 de mayo, 1998

El 27 de febrero de 1998, centenares de personas de todo el hemisferio fueron a la reserva Pine Ridge, en Dakota del Sur, para conmemorar, celebrar y discutir el 25 aniversario de la ocupación de Wounded Knee.

Un participante nos dijo: “En 1973 la posibilidad de cambio se vislumbraba y respondimos como se debe. Tales momentos pueden ocurrir en cualquier instante. Espero vivir más momentos de esos en el futuro”.

*****

“Defenderé a mis hermanos y hermanas. Diré la verdad y por qué fuimos a Wounded Knee. Lucharé por mi pueblo. Viviré por ellos, y si para detener las atrocidades que sufren los indígenas de la reserva Pine Ridge tengo que entregar mi vida, estoy listo para morir por ellos”.

Pedro Bissonette, durante los juicios de los acusados de Wounded Knee,
27 de junio, 1973. Pedro fue asesinado tres meses
después por la policía en un retén de Pine Ridge.

Hace 25 años, en la primavera de 1973, cientos de indígenas y seguidores se reunieron en el pueblo de Wounded Knee en la reserva Pine Ridge del estado de Dakota del Sur. ?Su meta? Hacer una poderosa declaración contra los asesinos ataques de la policía y los agentes federales, y exigir que el gobierno respetara los tratados que daban a los indígenas tierras y autonomía.

Al día siguiente de su llegada, los rodearon 300 guaruras del FBI, el Buró de Asuntos Indígenas (BIA), mariscales federales, el Departamento de Justicia y la policía estatal y local.

Los indígenas montaron una defensa armada. El cerco duró 71 días.

La heroicidad y militancia de los luchadores de Wounded Knee resonó por todo el mundo y prendió un poderoso movimiento de apoyo a la lucha de los pueblos indígenas.
Guerras, tratados violados y la masacre
de Wounded Knee

Los lakota (también llamados siux) llevaban muchos años cazando en las praderas norteamericanas antes de la invasión de los europeo-americanos. Los lakota, y sus aliados los arapaho y los cheyenne, lucharon contra los invasores. Comandados por el cacique Red Cloud, derrotaron a la caballería en 1868 en la guerra de Boseman Trail. El gobierno se vio obligado a firmar el tratado de Fort Laramie. Este decía que las tierras que rodean los Black Hills (los Cerros Negros, lugar sagrado de los lakota), que abarcan el este de Montana, Wyoming y el oeste de Dakota del Norte y del Sur, pertenecerían al pueblo lakota para siempre.

El gobierno violó el tratado en poco tiempo, cuando se descubrieron yacimientos de oro en los Black Hills. La caballería (al mando del general George Custer) llegó a proteger a los buscadores que inundaron la región. Los colonos masacraron sistemáticamente a los búfalos, la base de la vida de los lakota. En 1876 estalló una guerra y, a pesar de la muerte de Custer y su caballería en la batalla de Little Big Horn, el ejército a la larga derrotó a los indígenas y mató a dos de sus grandes dirigentes: Crazy Horse y Sitting Bull.

El 29 de diciembre de 1890, en un pueblo llamado Wounded Knee, el ejército masacró sin piedad a 300 lakota, que huían en medio del frío invernal.

Ese mismo año, acorraló a los últimos grupos de lakota en campos de concentración conocidos como “reservas”.
Cien años de maltrato

Durante los cien años siguientes, trataron de que los indígenas se dedicaran a la agricultura, abandonaran su idioma y cultura, se consideraran “ciudadanos estadounidenses”, y se asimilaran a la sociedad. A los niños los separaron de sus padres y les prohibieron hablar su propio idioma. Prohibieron ceremonias religiosas tradicionales como la Danza del Sol. Llegaron misioneros cristianos a convertirlos y el gobierno estableció “consejos tribales” para imponer su voluntad en las reservas.

Las consecuencias de cien años de ocupación y represión armada han sido devastadoras. El promedio de vida de los lakota es de 46 años. El suicidio y el alcoholismo son altísimos. En 1973 había 137 iglesias en la reserva de Pine Ridge: más de una iglesia por cada 100 habitantes.

Los indígenas son una de las capas más pobres de la población. En los años 60 el desempleo en la reserva alcanzaba el 54%. La mayoría de los trabajos eran del gobierno federal o tribal. Un tercio de la población dependía de la ayuda pública o de pensiones del gobierno.

En los años 70, solo la mitad de la tierra de la reserva pertenecía a los indígenas, y el gobierno federal preparaba un nuevo robo. Los Black Hills y la reserva de Pine Ridge contienen enormes depósitos de uranio, que es crucial para la construcción de armas nucleares. Los autores del libro Agents of Repression señalaron: “En general, los planes de industrialización de los Black Hills son asombrosos. El proyecto cuenta con un gigantesco parque industrial de una veintena de plantas de más de 10.000 megavatios operadas con carbón, una docena de reactores nucleares, grandes tuberías de lechado de carbón que usarán millones de galones de agua, y por lo menos 14 grandes minas de uranio”.

Toneladas de desperdicio radiactivo contaminaron el riachuelo Cottonwood y se filtraron a las aguas subterráneas de Pine Ridge, exponiendo a docenas de miles a radiación.

En los 60, se forjó un poderoso movimiento de resistencia de los pueblos indígenas de Estados Unidos. Su punto culminante fue la ocupación armada de Wounded Knee en 1973.
Nace el Movimiento Indígena Americano

El cerco de Wounded Knee se dio en medio del repunte de lucha contra la guerra de Vietnam y el movimiento de liberación negra en Estados Unidos en los años 60 y 70. El pueblo vietnamita estaba dándole duro a la máquina militar yanqui. Todo el país se sacudía por la lucha contra el sistema.

En 1968 se formó el Movimiento Indígena Americano (AIM). Inspirados por el Partido Pantera Negra, indígenas de los ghettos urbanos echaron raíces en las comunidades indígenas y formaron comités de seguridad para defenderse del maltrato racista de la policía y los tribunales. Su meta era unir a los indígenas de todos los pueblos en un solo movimiento.

AIM participó en numerosas luchas, como la ocupación de la isla de Alcatraz en la bahía de San Francisco (que duró 19 meses), ocupaciones del monte Rushmore, un “Día de Luto” celebrado en Plymouth Rock el día de Acción de Gracias y una caravana de Tratados Violados a Washington, D.C., que terminó con la toma del edificio del BIA.

En febrero de 1972 Raymond Yellow Thunder, un lakota, fue golpeado y secuestrado por dos hombres blancos de Gordon, Nebraska. Lo llevaron a un salón de baile de la Legión Americana, donde una manada de blancos lo patearon una y otra vez. Su aporreado cadáver apareció dos días después. Tales ataques de racistas blancos y la policía eran pan de todos los días en Pine Ridge. AIM organizó una caravana de 200 carros a Gordon y obligó a las autoridades a presentar serios cargos contra los asesinos y a destituir al jefe de la policía.

Severt Young Bear dijo: “Cuando AIM vino y ayudó a la familia a investigar la muerte, los más viejos que viven en las reservas, en la zonas rurales, alzaron la cabeza y empezaron a hablar. Y han hablado contra el BIA, el gobierno tribal, el sistema de orden público en la reserva y los maltratos por rancheros no indígenas que viven en la reserva. La copa finalmente se desbordó en Wounded Knee”.

Al gobierno le preocupaba mucho la creciente influencia de AIM en Pine Ridge. En la primavera de 1972 el Buró de Asuntos Indígenas impuso la candidatura de Dick Wilson como jefe tribal. Wilson era un reaccionario, patriota a morir y detestaba a AIM. Inició un reino de terror en la reserva contra AIM y sus simpatizantes. Su grupo de guaruras pagados con fondos tribales, llamados los “GOONS” (Guardianes de la Nación Oglala), amenazaron, maltrataron, golpearon y tirotearon a cientos de personas. Hirieron a familiares de activistas y quemaron sus casas.

La Organización de Derechos Civiles de los Siux Oglala (OSCRO), a la cabeza de los indignados residentes de la reserva, trató de sacar a Wilson por las buenas, conforme a la ley. En respuesta, él llamó a la policía del BIA y el FBI para protegerlo. Empezaron a vigilar todo movimiento de AIM y de OSCRO. Wilson prohibió todas las reuniones y protestas públicas.

En febrero de 1973 se vislumbraba una gran confrontación.
El sitio de Wounded Knee

El 27 de febrero, una caravana de 200 carros llenos de indígenas y simpatizantes viajaron de noche a Wounded Knee. Un líder de AIM explicó por qué: “Nuestra idea inicial era ir al Buró de Asuntos Indígenas de Pine Ridge y botar el gobierno a la fuerza. Pronto nos dimos cuenta de que eso era imposible, porque lo tenían completamente rodeado de alguaciles federales y agentes del BIA, bolsas de arena, ametralladoras y fortificaciones por todo el pueblo. Para evitar una batalla campal, decidimos venir a Wounded Knee, porque tiene una importancia histórica para nuestro pueblo y porque está ubicado en el corazón de la reserva Pine Ridge. Viniendo aquí, ocupando este lugar, le queríamos decir a la nación siux que podía contar con nosotros, que lucharíamos con ellos y los protegeríamos”.

Al llegar a Wounded Knee, hicieron una declaración de sus demandas: querían audiencias sobre el tratado de Fort Laramie de 1868 y una investigación al Buró de Asuntos Indígenas y al gobierno tribal de Pine Ridge.

El gobierno respondió con 300 policías, alguaciles federales y agentes del BIA y el FBI; rodearon Wounded Knee y pusieron barricadas en la carretera. Nadie podía entrar y arrestaban a todos los que salían. Como describe el libro Agents of Repression: “En la primera operación dentro de las fronteras nacionales desde la guerra de Secesión, el Pentágono invadió a Wounded Knee con 17 transportadores blindados, 130.000 balas de M-16, 41.000 balas de M-1, 24.000 bengalas, 12 lanzadores de granadas M-79, 600 cajas de gas lacrimógeno C-S, 100 rondas de explosivos M-40, helicópteros, jets Phantom y personal, bajo la dirección del general Alexander Haig”.

Los amerindios excavaron sus propias trincheras y pusieron barricadas. Formaron un escuadrón de seguridad dirigido por un veterano de Vietnam. Se comunicaban con radios de banda corta entre trincheras, con su cuartel general y con los que patrullaban a pie. Se armaron con pistolas calibre .22, escopetas, varios rifles de caza y un AK-47 que un veterano se había traído de Vietnam. Para eludir los retenes del gobierno, llegaban a caballo o a pie con comida, medicinas y municiones.

Durante los siguientes 70 días las autoridades provocaron tiroteos casi diariamente. Dispararon miles de balas y lanzaron gas lacrimógeno para despejar las trincheras. El gobierno rechazó todas las propuestas de los indígenas. Pero no se rindieron.
La Nación Oglala Independiente

El 10 de marzo, las autoridades retiraron sus barricadas con la esperanza de que los indígenas se entregaran. Por el contrario, estos lo vieron como una victoria y aprovecharon la oportunidad para fortalecerse. Cientos de simpatizantes llegaron a Wounded Knee con alimentos y medicinas.

Al día siguiente, los jefes y líderes espirituales de la Nación Oglala y AIM declararon el renacimiento de la Nación Oglala Independiente. Ciento ochenta y dos oglalas, 160 indígenas de otras naciones y siete blancos se declararon ciudadanos. Exigieron una discusión del Tratado de Fort Laramie con representantes del gobierno federal.

Una lakota recordó: “Por primera vez en años, el pueblo oglala se podría organizar de acuerdo con los antiguos valores espirituales tradicionales. La vida de los indígenas es su espiritualidad. ?Eramos libres! Era la primera vez que teníamos libertad. Organizamos un hospital y una escuela para nuestros hijos, teníamos un comisariato colectivo y nuestra propia fuerza de seguridad para proteger nuestras fronteras. Hombres y mujeres se casaron, y nacieron niños en una tierra libre. Por 71 días el pueblo indígena mandó. Hombres y mujeres trabajaron lado a lado en la cocina, en los búnkers, en las patrullas, en el hospital, y en las escuelas y en las constantes negociaciones con el gobierno”.
Una posición firme recibe
fuerte apoyo

La valerosa posición de Wounded Knee inspiró a millones. Otras naciones indígenas cancelaron contratos con las compañías mineras. Simpatizantes de más de 60 naciones se colaron por las barricadas para unirse a sus hermanos. Muchos arriesgaron la vida para transportar por avión alimentos al lugar sitiado. Cientos caminaron muchos kilómetros por los cerros para unirse a la lucha o llevar comida y medicinas. Médicos y enfermeros de todo el país fueron a ofrecer sus servicios. Muchos eran veteranos de Vietnam. De todo el mundo llegaron telegramas de apoyo. Miles de personas participaron en manifestaciones de apoyo por todo Estados Unidos y todo el mundo.

Ese amplio apoyo le impidió al gobierno lanzar un gran ataque militar.
Las tácticas del gobierno

Por eso el gobierno intentó sacarlos a fuerza de hambre, poniendo más soldados y organizando constantes patrullas. Desde el 11 de marzo muy pocos alimentos y medicinas lograron entrar. El 26 de marzo el gobierno cortó las líneas telefónicas y los últimos periodistas se fueron de Wounded Knee.

Esa noche el gobierno lanzó un gran ataque: ?más de 20.000 balas en una sola noche! Al día siguiente el gobierno anunció docenas de acusaciones contra los sitiados.

También desató una ola de represión a nivel nacional contra los simpatizantes de la ocupación: la policía allanó organizaciones como la Cruzada por la Justicia, un grupo de chicanos de Denver, Colorado; balaceó a numerosos indígenas y partidarios, y detuvo a los que reunían comida y medicina para Wounded Knee.

El 5 de abril las negociaciones se rompieron otra vez porque el gobierno repitió la condición de entregar las armas. Clyde Bellecourt de AIM dijo: “A nuestros compañeros no les gusta nada que lleguen alguaciles armados a buscarlos y ellos no tengan armas. Tienen muy presente lo que le pasó a Big Foot y su banda en 1890, y desconfían totalmente del gobierno en este momento”.

El gobierno comenzó una gran balacera el 17 de abril. Un balazo le dio al apache Frank Clearwater en la cabeza y lo mató. El 26 de abril murió de un balazo en la cabeza Buddy Lamont, un oglala de Pine Ridge.

El 4 de mayo, la Casa Blanca prometió en una carta una reunión para discutir el Tratado de Fort Laramie, si entregaban las armas. Cuando decidieron hacerlo el 9 de mayo, más de 150 personas se fueron de Wounded Knee durante tres noches, llevándose sus armas.

El gobierno no cumplió una sola demanda. El 31 de mayo cientos de indígenas esperaban a los representantes de la Casa Blanca. Un auxiliar de Nixon les entregó una carta que declaraba: “Los días de hacer tratados con los indios terminaron en 1871, hace 102 años…”.

El gobierno no investigó al BIA, como prometió. No le hizo juicio a Wilson ni a sus guaruras. En cambio, el FBI acusó a casi 700 personas en conexión con la ocupación de Wounded Knee.

Durante los siguientes tres años 69 miembros y partidarios de AIM fueron asesinados en Pine Ridge. Hubo más de 300 ataques y balaceras. AIM hizo todo lo posible por defender al pueblo y hacer cumplir sus demandas. En medio de esa lucha, el gobierno acusó falsamente a Leonard Peltier, un dirigente de AIM, de matar a dos agentes del FBI y lo encerró de por vida.

*****

“Querían meternos a la cárcel, llevarnos ante sus tribunales, condenarnos a muchos años en sus penales. Querían infundirnos miedo. Pero… no nos dejamos asustar por las amenazas del FBI. No nos preocupaban porque ya habíamos estado en sus penales. Les decíamos: `Estamos hartos de eso'”.

Dennis Banks, Movimiento Indígena Americano

Durante cien años, Wounded Knee fue un símbolo de las horribles masacres de los indígenas por la caballería. Pero en 1973, se volvió un símbolo de algo muy distinto: de resistencia y de territorio liberado.

Veinticinco años más tarde, esta histórica ocupación sigue siendo un poderoso símbolo de esperanza y lucha. Nunca se olvidarán los días de libertad y sacrificio en Wounded Knee.

Fuentes

? Voices From Wounded Knee: The People Are Standing Up (Voces de Wounded Knee: El pueblo se levanta), publicado por Akwesasne Notes

? In the Spirit of Crazy Horse (Al espíritu de Crazy Horse), de Peter Mathiessen

? Agents of Repression: The FBI’s Secret Wars Against the Black Panther Party and the American Indian Movement (Agentes de la represión: La guerra secreta del FBI contra el Partido Pantera Negra y el Movimiento Indígena Americano), de Ward Churchill y Jim Vander Wall

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Tiempos actuales con los indigenas norteamericanos

Casi todo el mundo coincide en que los habitantes de los continente americano provienen de de Asia. Hace al menos 20.000 años, los primeros humanos cruzaron lo que hoy en día llamamos estrecho de Bearing, entre Alaska y Siberia. En diferentes olas migratorias, fueron pasando hacia América, que poco a poco poblaron.

He dicho casi todo el mundo porque, entre otros, los lakota dicen tener su origen en este mundo al salir de una cueva a las He Sapa (Black Hills, en el estado de Dakota del Sur).
Sin entrar en discusiones, en lo que si que coincide todo el mundo es que los lakota se convirtieron a finales del siglo XVIII y mediados del XIX en el grupo tribal más poderoso de la gran pradera en el centro del continente americano, entre los ríos Missouri y las Rocosas. Eran un grupo cazador recolector, que gracias al caballo, seguía los grandes rebaños de bisontes, una fuente casi inagotable de alimento…

La llegada de los blancos (o europeos, como preferís llamar a nuestros antepasados que fueron a hacer fortuna a aquellas tierras) fue bastante tranquila en un principio, ya que se trataba de comerciantes. Pero pronto fueron llegando otros muchos, y con ellos, aquello que se demostró ser peor que todos los ejércitos: las enfermedades. Se calcula que un 90% de las bajas entre las tribus se produjeron debido a simples resfriados, gripes, viruelas…. en un solo invierno, la gran tribu de los Hidatsa quedó diezmada; los Pies Negros, que impedían el paso de los blancos durante más de veinte años, no tuvieron mes remedio que detener sus ataques: no quedaban apenas guerreros vivos al cabo de tres años de enfermedades!

Con pocas tribus fue necesaria la intervención de la caballería. Y de hecho, al contrario de lo que nos ha explicado Hollywood, sólo actuó a gran escala cuando los últimos en resistir estaban ya pensando como adaptarse al nuevo mundo que los caía encima. Desde un punto de vista militar, la estrategia más eficaz del gobierno de los Estados Unidos fue matar bisontes. La tribu que no enfermaba se moría de hambre!

La mayor parte de las batallas las ganaron los lakota, los cheyenne…. las diferentes tribus eran militarmente superiores a una caballería plagada de reclutas que en muchos casos, no hablaban ni inglés. Eran sociedades guerreras, defendían su tierra, y no les faltaban armas de fuego. Pero enfermos y sin bisontes, su mundo se hundió. El 1876 vencieron a Custer y su séptimo de caballería. Un año más tarde, todos se habían rendido o huido a Canadá… para volver unos años más tarde. Las películas tienden a explicar la historia en función de las batallas. Los indios pueden ser buenos o malos, pero siempre nos dicen que en pocos años, su mundo desapareció… con ellos incluidos. El último acontecimiento de las guerras indias, y que se considera el final de la conquista del continente americano, fue la masacre de Wounded Knee. Ya no quedaban indios.

Y no fue así. No muchos sobrevivieron, quedaron anímicamente destrozados…. pero seguían vivos. El siglo XX, las leyes y todos los esfuerzos siguieron, para hacer de ellos unos buenos americanos. Los han seguido robando tierras de las reservas que tenían que ser de ellos para siempre. Sus reservas fueron redefinidas (en algunos casos hasta desaparecer), muchas tierras vendidas a los blancos que a partir de 1910 empezaron a colonizar grandes partes de Dakota. Los han enviado a escuelas lejanas, internados, donde los avergonzaban por ser salvajes, y los ponían jabón en la boca por hablar lakota. Los han hecho emigrar a las ciudades (el 80% de la población india de los Estados Unidos vivo en gran ciudades, fuera de las reservas). Pese a todo, siguen siendo lakota, cheyenne, crow (absarooka)…. las tradiciones, no sólo no se han perdido, sino que muy lentamente, se recuperan. El alcoholismo hace estragos, pero algunos luchan contra ello y hay en estos momentos un gran movimiento de retorno a la religión tradicional. Los bisontes ya han dejado de ser una especie en peligro de extinción… Estan vivos, y la lucha para seguir siendo lakota no cesa. Y además, ya tienen a sus primeros maestros, abogados…

tradición y modernidad

Van con tejanos, conducen coches, juegan a baloncesto, hablan por móvil, les gusta el heavy metal y el blues, y siguen los seriales de la tele… ¿qué queda de aquellos guerreros de las películas, de los grandes líderes espirituales que los hacían vivir en una harmonía perfecta con la naturaleza?!? Bien, ni las películas debían de ser tan fieles a la realidad, ni el hecho de no vivir en tipis los ha hecho perder ni la identidad ni su espiritualidad.

Y afirmo que el cine no ha sido demasiado bueno con ellos (excepto contadas ocasiones) porque si hay un primer detalle que los define (y que nunca aparece) es un sentido del humor a veces corrosivo!!! Este sentido del humor los ha ayudado a superar los momentos más duros del siglo pasado, cuando no avistaban futuro alguno. En resumen, son seres muy humanos, y poco que ver tienen ni con las películas ni con los mitos que nuestra sociedad construye con ellos.

Por otra parte, es preciso señalar que entre los lakota, como entre la mayor parte de las sociedades del mundo, el conocimiento es hermético. Sólo se pasa a quien el merece.. si hay alguien que lo merece. Nuestros viajes no les introducirán a estos conocimientos, no seamos pretenciosos. Les ofrecemos descubrir a unas personas con un sistema de valores y creencias que van mucho más allá del mito, de lo que han leído, oido, visto e imaginado sobre ellos. No asistiremos a ninguna ceremonia secreta, ni conoceremos a supuestos chamanes… de hecho, entre los lakota no han habido chamanes!

Incluso, cansados de “new age” y buscadores de la espiritualidad india, en algunas reservas ya han aplicado leyes con las que se protegen de lo que llaman de espolio de su espiritualidad, y castigan el abuso que se hace a través de ceremonias lucrativas, generalmente lejos de las reservas, por parte de supuestos líderes espirituales.

la pradera

Hay un elemento esencial en todo viaje a esta amplia parte de los Estados Unidos. Nos resulta muy complicado de describirlo. Tan solo podemos decir que se asemeja al infinito: la pradera. Un mar de hierba, un horizonte bajo, un cielo inmenso, espacio, mucho espacio… Estos itinerarios que les ofrecemos no tendrían nada que ver, sin este territorio vasto, sin barreras. Para entender a los lakota, para entender este mundo, es preciso ver la pradera, estar allí en medio.

Desde un punto de vista geográfico, la pradera es un espacio llano, con un suelo generalmente poco fértil, donde reina la hierba, y con un clima continental extremo. En verano se alcanzan con cierta facilidad los 40 grados, y en invierno también, ¡aunque bajo cero! Se forman grandes tormentas, que en verano son con gran aparato eléctrico. Y en algunas ocasiones, un tornado aparece. En invierno, nieva relativamente poco (el clima es seco), y de vez en cuando se producen tormentas de nieve y vientos del norte de grande fuerza: simplemente espeluznante.

política, el movimiento indio americano

Tenemos la tendencia a interpretar los acontecimientos bajo el punto de vista propio. Así pues, esperamos encontrar un movimiento político de resistencia. Y dado que las noticias de los años 60 y 70 nos lo presentaron, a él nos agarramos: nos refirimos al A.I.M., el Movimiento Indio Americano. Debemos destacar que fue éste un movimiento urbano, nacido en las grandes ciudades, fundado por los hijos de los que fueron más o menos obligados a emigrar a las ciudades en los años 50. Tiene poco que ver con los tradicionalistas, aunque en un determinado momento, se alían con ellos. Ello dio lugar al principal acontecimiento de la historia contemporanea india: el levantamiento de Wounded Knee de 1973. Desde un punto de vista inmediato, fue un fracaso. Sus líderes fueron encarcelados, la mayor parte de los lakota y otras tribus los menospreciaron… pero la prensa se hizo eco del aconteciemiento, y habló de una revuelta india, como en las películas. Por una vez, esta tergiversación fue positiva, y hoy en día, se considera Wounded Knee del 73 como un cierto inicio del despertar de los indios, y de los lakota más en concreto.

Del A.I.M. queda poco. Su lider más importante, Russell Means, participó como actor en varías películas, entre ellas “El Último de los Mohicanos”. Otro de ellos, Robidoux, vive en Sitges. En las reservas, el A.I.M. no tiene ningún tipo de peso político.

espiritualidad tarahumara

El Óbolo de los Pueblos Indios para el tercer milenio

Ricardo Robles O.
Tarahumara

Las cosmovisiones indias ante un mundo sin salidas

El título pretende abrir el horizonte. El ÓBOLO DE LOS PUEBLOS INDIOS, nos evoca el valor de la limosna aquella de la viuda del evangelio de Lucas (21,2-3). Desde su rica pobreza nos lo ofrecen. Es más precioso tal vez, más necesario hoy, si lo visualizamos desde la enormidad de muerte o de vida que puede acumular este milenio nuestro que ya llega. El símbolo del óbolo evangélico nos confronta casi violentamente si lo proyectamos así, a largo, a tan largo plazo. Gracias a ustedes pues, por el tema que me pidieron tocar. Da para soñar, da para cambiar, da para la esperanza.

Por ello, por lo simbólico del título, a lo barroco incluyo un subtítulo que, cumpliendo con su oficio, quiere afinar la intención de estas palabras. Las maneras indias de concebir el universo, a la humanidad en él y a Dios con él, pueden hoy resultarnos legado indispensable. Su cosmovisión pues: su ecología, su antropología, su sociología, su filosofía, su teología, su sabiduría en fin, nos ofrecen salidas para este mundo —laberinto del caos— y su futuro.

1. Desde la Tarahumara y más allá

Quizá a todos, a mí definitivamente, esos saberes indios —ya aprendidos y gustados en la Tarahumara— que un día florecieron en San Andrés Sakamch’én, me han cambiado la vida.

Para exponer lo que creo tomo tan sólo algunos ejemplos de la vida cotidiana, de esos que de algún modo a todos nos alcanzan y nos tocan, o nos preocupan, o nos estrujan, o nos ultrajan.

Tal vez aclaren mi creencia en los Pueblos Indios y desde ahí en Dios, algunas palabras sobre su sentido y práctica de la justicia, de la libertad y de la democracia. Tal vez nos ayude considerar el contraste ante nuestras, quizá decadentes, concepciones y costumbres. Tal vez el óbolo indio de hoy se aclare si recurrimos a sus raíces teológicas.

Por esos rumbos —de justicia, libertad, democracia y teología— trataré de caminar, con un temeroso riesgo. Tal vez —a contrapunto— estas palabras que quieren ser regalo, confesión mía de lo indio, aprendido y conservado con cariño, no logren su intención y resulten molestas. Perdón, por si así fuera. Espero que más bien nos comprendamos en el diálogo. Nunca nos gusta que lo más personal, lo más querido, termine siendo menospreciado.

La palabra de los Pueblos Indios

La palabra india —antes tan ausente— va siendo cada vez más proclamada, más escrita, más escuchada y publicada. Esto ya es un fenómeno característico de este fin de siglo. En México cobra fuerza especial últimamente. A partir de esos 500 años que tomaron tantos nombres y que los Pueblos Indios llamaron “de resistencia”, el movimiento indígena latinoamericano, de suyo antiguo, cobró fuerza y presencia sobre todo en el sur de América. Pero en México, cobró un vigor decisivo desde el primero de enero de 1994 con el levantamiento del EZLN. La claridad de sus demandas y su innegable índole indígena, así como los diálogos de paz que se siguieron luego, fueron determinantes.

Podemos afirmar sin duda que el pensamiento, no sólo nacional, avanzó y profundizó creativamente en los temas de indios. Ellos aportaron lo sustancial. Otros, desde la cultura no india, aportaron también, traduciendo, dando forma y precisión conceptual a la sabiduría indígena.

Me apoyaré en esa palabra para lo que diré. Cada vez me va pareciendo más inoportuno hablar sobre los indios, lo que hace falta es escucharlos a ellos. No destacaré las citas sino eventualmente. A veces los citaré explícitamente, otras veces aludiré a ellos y algunas otras compartiré tan sólo mi experiencia.

En Tarahumara me había tocada ir saboreando la sabiduría indígena desde tiempo atrás. De ahí tomaré algunos textos, los de mi primera conversión. Luego, por gracia, fui invitado a participar en los diálogos que buscaron la paz en San Andrés. San Andrés nos llevó a consultar a todos los Pueblos en el Foro Nacional Indígena —del que nació el Congreso Nacional Indígena— y en el Foro Especial para la Reforma del Estado. De esos y otros momentos tomo los textos en que me apoyaré.

Justicia india para hoy

De Tarahumara, de entre muchas posibles citas históricas —por brevedad— tomo un par. La primera de hace cien años, de Carl Lumholtz nos describe pintorescamente algunos elementos de los juicios de entonces, y de ahora aún.1

“No hay indio que intimado a comparecer ante los jueces por un emisario armado de su vara, se atreva a desobedecer la orden, y los más desesperados criminales acuden mansamente, siguiendo a menudo a un simple muchacho que lleva en el cinto un bastoncillo de juguete, cuyas cintas rojas le van colgando…

“Ningún tribunal de los lugares civilizados impone tanto respeto y obediencia como el constituido por aquellos hombres que con sencilla gravedad se sentaban al pie de la pared que amenazaba ruina, provistos de sus varas y con una solemnidad que habría parecido ridícula si no rayara en lo sublime”

. De Wendel Bennett y Robert M. Singg tomo una descripción escrita hace más de sesenta años que refleja, como la anterior, la realidad actual.2

“Un Tarahumara que desea justicia, se presenta ante el gobernador para expresar su queja. Este funcionario envía a un capitán para que aprehenda al delincuente…

“Los juicios entre los tarahumaras cristianos, generalmente se realizan los domingos o durante alguno de los días de fiesta, cuando casi toda la gente está ya reunida. Entre los gentiles, que no tienen ese tipo de reuniones, el gobernador envía a sus mensajeros, quienes llaman a la gente para que asista al juicio.

“Los procesos se llevan a cabo con grave circunspección…

“Prácticamente no se produce ninguna confusión y hay pocas manifestaciones de emoción… El culpable sufre su castigo estoicamente, y en teoría, recupera, desde ese momento, en adelante, su anterior status social… Después de aplicado el castigo, el demandante y el acusado se dan la mano, las levantan unidas sobre sus cabezas y se dan tres apretones de manos. Luego repiten el rito con cada uno de los funcionarios.

“Una de las sanciones que los tarahumaras consideran muy eficaz es el sermón o reprensión. Se estima que es un castigo severo el recibir un “fuerte” sermón por parte del gobernador.”

Hace años ya, en 1973, entre las reflexiones de un ‘círculo de cultura’, decía un rarámuri, Guarupa Reyes3:

“Creo que ya entendí, mira, en todos los juicios siempre hay tres. Siempre está él que hizo algo malo, está también él que salió perjudicado y está él que juzga.

“Los blancos no saben hacer justicia porque, mira, lo que pasa con ellos es que él que saca dinero es el juez; paga, el que hizo mal, una mordida, y el perjudicado que es el rarámuri, sale pagando multa. No saben hacer justicia.

“Mira, entre los rarámuri es muy diferente, el juez nunca saca ningún pago, es el gobernador que hace gratis su servicio, él que paga es él que hizo mal y le paga al que había perjudicado. Toda la comunidad ve que eso sea derecho. Los rarámuri sí saben hacer justicia.”

No es extraño encontrarnos con estas formas diferentes. La Concepción misma de justicia es muy otra, se apega más a la etimología de la palabra, los que es justo, lo que ajusta, lo cabal. Desde ahí que vivan un sistema para la igualdad, para que a todos se mida con la misma medida, para ser hermanos. Por eso la ausencia de venganza o castigo y la finalidad fundamental de toda justicia en la reconciliación, la reintegración del transgresor a la vida comunitaria en armonía.

Guarupa tipifica su realidad. Tal vez la generaliza de más, para nosotros que no estamos acostumbrados al atropello. Pero desde la vida indígena, desde el campo, las cosas cambian. Muchas veces he vuelto sobre estas palabras suyas porque dicen verdad.

No es novedad decir que nuestros sistemas de seguridad, de justicia y de reintegración social van fracasando y están por explotar.

Desde que, siguiendo los pasos del tardío imperio romano, adoptamos las normas sociales codificadas en leyes, desistimos de la pluralidad y peculiaridad de las personas y optamos por la uniformidad, en el fondo injusta. Hasta hemos llegado a pensar que esa es la única manera racional de concebir lo justo.

La administración de justicia se ha convertido alarmantemente en la ‘venganza’ de la sociedad contra quien transgrede los códigos. Se hace justicia castigando y ese sistema se corrompe a conveniencia muy fácilmente. La justicia ‘vindicativa’ —vengativa— se ha vuelto un arma política más para atemorizar, asegurar el orden o imponer leyes, desde el poder y contra el débil.

Añado, todavía sobre justicia, algunos textos indígenas. Los Rarámuri, en su ponencia para el Foro Nacional Indígena dicen, por ejemplo4:

“Se pide una ley que respete tierras, animales, vivienda, cultura de los rarámuri por parte de los chabochis.”

Y destacan una intervención del gobernador de Norogachi en la que dice:

“Que la justicia sea Autónoma. Que los rarámuri hagan sus propias leyes. Que las leyes mexicanas respeten la autonomía del rarámuri. Que se respete el sistema que tiene el rarámuri para hacer justicia.”

Ante los contrastes que nuestro sistema les presenta ven la urgencia de su autonomía jurídica y política, no para segregarse del país sino para integrarse con estos sus aportes de cordura.

Precisa esto, por ejemplo el Foro Nacional Indígena5.

“1. Reconocimiento del derecho indígena entendido éste como el conjunto normativo que regula la vida de nuestras comunidades y pueblos.

“2. Reconocimiento del pluralismo jurídico. Esto implica que en el Estado mexicano conviven distintos sistemas normativos.

“6. Que se reconozca que los pueblos indígenas elaboren sus leyes con sus costumbres y lenguas y se hagan cargo de hacer justicia en sus propios territorios.”

Estas demandas indias no vienen de la imaginación ni del vacío. En el Foro Especial para la Reforma del Estado nos presentan su análisis que da fundamento a sus demandas6:

“En México, nunca hemos vivido un estado de derecho, entendido éste como la plena aplicabilidad del sistema legal…

“…la administración de la justicia ha estado subordinada a los intereses políticos del ejecutivo en turno, y a los intereses económicos de los grupos dominantes. La justicia siempre ha estado lejos del pueblo por los costos que representa, la complejidad de sus procedimientos y lo impredecible de sus resultados…

…la procuración e impartición de justicia están completamente rebasados, debido principalmente a mecanismos de corrupción al servicio de intereses económicos y políticos.

Que el orden jurídico de las comunidades indígenas y campesinas se reconozca y se adhiera a la legislación del Estado… y terminar de una vez por todas con el colonialismo jurídico de que son víctimas desde hace más de quinientos años.”

Así, los Pueblos Indios de invitan a la conciencia nacional a repensarse, “…con el objeto de establecer un nuevo pacto social, emanado de la soberanía real de pueblo, en donde se reconozca que todos tenemos derecho a tener derechos”7

Adelfo Regino, abogado Mixe, lo expresó con claridad en los tiempos en que esperábamos la respuesta del ejecutivo al texto de reformas constitucionales propuesto por la COCOPA:8

“En cierto sentido, el reconocimiento de los derechos indígenas se presenta como una forma de romper con los esquemas tradicionales del derecho occidental, pues no plantea derechos individualistas ni normas al servicio del estado. Se apunta claramente al reconocimiento de un régimen jurídico que refleje la pluralidad del Estado Mexicano.”

Por estos rumbos se expresan los Pueblos Indios ofreciendo su sabiduría ancestral, invitando a repensar nuestras estructuras en lo jurídico, a imaginar un mundo diferente, más humano, para ese al que llamamos ahora ‘milenio’. Ellos le dicen de otras formas pero saben que llega una era diferente bajo un nuevo sol. Se proponen construirla y nos invitan a ello. Desde Chiapas se ha dicho de la justicia que es el “todo para todos, nada para nosotros”, o sea que la justicia trata de lo parejo, lo cabal para todos. Es esta una faceta de su gran oferta al mundo, la de otra justicia más cabal y plural.

Libertad india para el mañana

La libertad del pueblo Rarámuri es proverbial. Se sabe que los niños nacen libres, con sus responsabilidades y decisiones propias. Se sabe que libremente se van de este mundo y así lo expresan: “Ya se quiso ir”, “ya se regresó allá arriba”.

El niño tarahumar nunca es un adulto en formación, nunca es persona a medias, nunca estorba en una reunión de adultos. Puede decidir aun sobre su vida aceptando o no una curación, y se le respeta. Dispone de sus animales recibidos o ganados en el pastoreo y puede, si quiere, malbaratarlos. Son suyos y se le respeta. Puede intervenir en las asambleas y lo hace eventualmente desde que tiene unos once años. Puede o no hacer sus trabajos pero sufre y ve sufrir a la familia las consecuencias de no cumplir. Y así se va formando por decisiones libres y no impuestas, sin castigos, sin más sanciones que las que da la vida por sí misma. Por eso a los dieciséis años de edad es capaz de vivir por sí mismo y formar una familia. Esos son los rumbos de su educación para la más tajante libertad.

Tanto son libres, que es extraño que una sociedad de personas tan libres logre ser comunidad. El secreto de ellos está en eso, en que son precisamente comunidad, no individuos asociados. Miembros que no pueden existir sin el cuerpo común. Por ello, libremente buscan y provocan un estado de armonía, de equilibrio, de igualdades. Cada cual, con sus opciones y valores peculiares, aporta lo suyo al cuerpo social, la comunidad. Cada cual puede ser autónomo en la tradición ancestral de todos.

Por ello los Rarámuri, en su ponencia para el Foro Nacional Indígena, escrita antes que todos los otros documentos que cito, ya sostenían el derecho a la libertad de su Pueblo. Los documentos que luego citaré sólo confirmarán desde otros pueblos indios las mismas exigencias, aunque en formas más acabadas quizá. Decían los Rarámuri en 1995:9

Autonomía:

Ser Autónomo, tener sus propias Autoridades. Que se nos deje vivir como nosotros queremos, como siempre ha vivido.

Como Pueblo nos da derechos a la Autonomía. Que el estado reconozca y respete el Territorio Cultural, sus recursos naturales que es parte de la vida del rarámuri. Además al rarámuri no se beneficia en nada en la explotación de los recursos naturales.

Se respete la libertad de nuestras decisiones en las formas de gobierno y organización en sus diferentes formas:

Religioso: danzas, creencias, diferentes ritos, en las diferentes fases de la vida del rarámuri. Son ritos diferentes, de nacer a morir, hay que respetar.

Político: Libertad para nombrar los integrantes del aparato de gobierno rarámuri, sin intromisión de personas ajenas a la comunidad indígena de que se trate.

Social: Respeto a las diferentes maneras de vida, y trabajo según la costumbre. Que ninguna institución envíe personal que la comunidad no acepte. Que no impongan.

Así dicen ellos. Yo retomo el comentario que sobre este texto hice en otra ocasión.10

En los dos primeros párrafos definen la autonomía, ese término recientemente adoptado por ellos para rescatar sus derechos ancestrales. De entrada reivindican su derecho a su autogobierno “tener sus propias Autoridades” y a su cultura: “Que se nos deje vivir … como siempre ha vivido”.

Fundamentan en el hecho mismo de ser Pueblo su derecho a tal autonomía: “Como Pueblo nos da derechos”. Y yuxtaponen, como equivalente, el reconocimiento y respeto del estado a su “Territorio Cultural, sus recursos naturales, que es parte de la vida del rarámuri”. Es clara su concepción. El territorio cultural es más que la tierra de labranza, a la que incluye, es base de cualquier autonomía.

En el tercer párrafo aclaran el fundamento de la autonomía. Usan términos más tradicionales para apelar a su derecho a la libre determinación: “Se respete la libertad de nuestras decisiones en las formas de gobierno y organización”, que detallan en tres puntos. Lo religioso, subraya el derecho a diferencia, a su cosmovisión: “ritos diferentes, de nacer a morir”. Lo político, como democracia “sin intromisión”. Lo social, exigiendo respeto a cualquier institución: “Que no impongan”.

Todo esto no es teoría rarámuri para reclamar a otros, es lo que ellos viven en las actividades cotidianas. Lo vemos claramente en el trabajo agrícola, por ejemplo. Es un ejercicio de ayuda mutua para la vida de la comunidad.

En un texto narrativo, escrito originalmente en rarámuri, dice Feliciano Espino:11

“Cuando otro quiere hacer algo, dice: “si quieres, ayúdame por favor…” y se van juntando todos y luego empiezan a trabajar en lo que tienen que hacer”.

El relato describe el modo en que esa ayuda mutua se pide y ofrece: “si quieres”, dicen “ayúdame, por favor”. Queda claro el respeto al otro y a su libertad, que no puede exigir a otro ser humano.

Así piensan los Pueblos Indios. Sus derechos son suyos, de sus pueblos, desde los orígenes. Por ello no aceptan abandonar su vida comunitaria. Es, al fin de cuentas, la única manera genuinamente humana de vivir de acuerdo a sus cosmovisiones milenarias.

En textos excepcionales otros pueblos de indios mexicanos expresan este su apego a la vida que es apego a su historia, a sus valores, a su cosmovisión. El Congreso Nacional Indígena ha producido textos muy bellos, de índole poética en verdad. De ahí tomo dos párrafos de su Declaración “Nunca más un México sin Nosotros”12

Declaramos:

“Que honramos hoy, como siempre, a quienes nos hicieron pueblos y nos han permitido mantener contra todo y contra todos, nuestra Libre Determinación. Que honramos a quienes nos enseñaron a seguir siendo lo que somos y a mantener la esperanza de la libertad”.

“Que no cederemos nuestra autonomía. Al defenderla defenderemos la de todos los barrios, todos los pueblos, todos los grupos y comunidades que quieren también, como nosotros, la libertad de decidir su propio destino, y con ellos haremos el país que no ha podido alcanzar su grandeza. El país que un pequeño grupo voraz sigue hundiendo en la ignominia, la miseria y la violencia.”

Son textos fundantes de su libertad como pueblos y personas, de su autonomía para la libertad de los hijos de Dios. Son textos que denuncian ausencia de libertad. No sólo la reclaman para ellos, fieles a su sentido de la justicia buscan la libertad para todos. Esto exige un país plural, tolerante, incluyente. Esta es la libertad que nos inspiran desde sus sabidurías.

También encontramos estos reclamos y propuestas en la rebelión india de Chiapas. Escribí un día:13

“Novedosa, nunca antes dicha así, era su propuesta insurgente que no pretendía tomar el poder, que no quería arrebatar la autoridad ni dirigir la historia de otros, que quería solamente que todos pudieran tener un lugar igual, “Un mundo donde quepan muchos mundos, un mundo donde todos puedan caber”. Así decían de la libertad, de esa unidad libre de todos los diferentes.”

Desde lo anterior, el Foro Nacional Indígena –que convocó el EZLN para consultar con los Pueblos Indios lo que podría firmarse en San Andrés– formula sus exigencias:14

“Somos pueblos, no etnias o poblaciones; al reconocernos como tales, con los derechos colectivos que nos corresponden por nuestra diferencia, se crean las condiciones para poder disfrutar todos los derechos y libertades que nos corresponden como personas.

“No pedimos a nadie que nos otorgue autonomía. La hemos tenido y la seguimos teniendo. Nadie puede darnos esa capacidad de ser nosotros mismos y de gobernar nuestros pensamientos y nuestros actos conforme a nuestra propia visión del mundo. Pero no hemos podido ejercer a plenitud esa libertad, ni en el régimen colonial ni en el México independiente. Hemos tenido que hacerlo siempre contra todo y contra todos, en una larga lucha de resistencia.

“No aceptamos ya seguir siendo discriminados y excluidos de una patria que es tan nuestra como de todos los demás mexicanos y mexicanas; esta patria se ha construido sobre nuestras espaldas, con nuestras manos y nuestros esfuerzos. Queremos gozar de entera libertad para seguir siendo lo que somos. Queremos crear las condiciones para que eso sea posible. Creemos que México sólo será libre cuando nosotros lo seamos en plenitud.”

Por eso, y con los mismos fundamentos, no es sorprendente que demanden el reconocimiento de derechos nuevos –para ellos y nosotros– como son los derechos a la comunicación de la cultura desde los medios de nuestros tiempos.15

“Millones de hombres y mujeres queremos escuchar la voz antigua, nuestra voz, la palabra verdadera, la palabra de nuestra tierra, queremos pronunciarla y escucharla en todos y por todos los medios y queremos hacerlo siempre, queremos que los pueblos indios también posean medios de comunicación para la defensa y el desarrollo de su cultura y para construir un diálogo que haga posible una nueva nación donde la libertad, la justicia y la democracia sean una realidad.”

Ésta su libertad, tan ancestral como actual, es otro brillo del óbolo que ofrecen a la humanidad toda. Bien nos vendría adoptar su alegría, la de la fiesta que reconstituye a la comunidad. Por ello, termino de comentar su visión de la libertad con una bella frase de los Ódame, Tepehuanes de la sierra de Chihuahua, escrita durante un taller que reunía a Gobernadores y otras autoridades tradicionales de la Diócesis. Es una especie de oración narrada o de versículo de su credo ancestral. Dicen así:16

“Dios nos dejó esta alegría que todos los años hacemos nuestra Fiesta en todos los pueblos de los Ódame, ellos van a cumplir a su Iglesia tanto los abajeños como los arribeños para que Dios nos dé libertad”.

Dan ganas de terminar diciendo: Amén.

Democracia india para hoy

De nuevo, inicio este tema de la democracia evocando a los Rarámuri de Chihuahua.

La libertad y la justicia que comentamos ya tienen mucho que ver con la noción rarámuri de democracia, casi se confunden con ella porque la incluyen y se incluyen en ella. Al fin de cuentas, la democracia es un concepto nuestro, como los anteriores, como el de Autonomía. Adopto aquí esos términos porque nos ilustran a nosotros, no porque sean los más claros o definidos para ellos.

Lo que podríamos, pues, llamar democracia rarámuri es más que nada el respeto a la persona en comunidad, a cada miembro de la comunidad, en su libertad y en el marco de la cosmovisión común que exige lo cabal, lo justo, para todos y cada uno. Ahí, el servicio de la autoridad, o de los cargos mejor dicho, es la ayuda mutua que la comunidad requiere para subsistir y reproducirse culturalmente. Dicho de otra manera, la democracia electoral existe en los Pueblos Indios, pero les queda muy corta. Para ellos la democracia es mucho más.

Resulta difícil, por ello, recurrir a algún ejemplo. Es grande el riesgo de parcializar, de hacer creer que su democracia está, por ejemplo, en los juicios que ya comentamos, en los que vimos indirectamente y en la que podríamos abunda mucho más. Podríamos verla en la libertad, como ya la insinuamos, pero no bastaría.

Podríamos hablar de la educación y de cómo se refleja, en sus propias aspiraciones, su propia democracia. Dicen al respecto los Rarámuri en su ponencia para el Foro Nacional Indígena:17

“La escuela tiene que ser para las necesidades de nosotros, no para cambiarnos a otras costumbres. Que ahí se respeten los valores culturales.

“En la escuela las autoridades indígenas deben participar para ver qué hacen y cómo deben trabajar los maestros. Deben tener autoridad, capacidad de decisión”.

En esta propuesta, la democracia debe abrirles espacios, no para elegir a quien los manda sino para ser ellos mismos. Debe ser interacción entre él que gobierna y el gobernado, trátese de la Secretaría de Educación Pública o del maestro. Ellos todos, tienen en todo caso un cargo y deben, como dicen los insurgentes de Chiapas, “mandar obedeciendo”; es decir ser en verdad “servidores públicos” a las órdenes de quien los puso en el cargo. Lo importante en la democracia es que todos en su peculiaridad tengan espacios para decidir su vida, comunitaria y personal.

Mesoamérica: La persistencia de la memoria indígena

En las culturas mesoamericanas, afirma Enrique Florescano en su iluminadora obra Memoria Indígena (1999), los lenguajes corporales, orales y visuales fueron los primeros transmisores de las experiencias colectivas, y la forma más eficaz de heredar los conocimientos para asegurar la sobrevivencia del grupo…

En efecto, “…los instrumentos que utilizó la memoria indígena para transmitir sus mensajes, fueron muy variados: la sencillez del lenguaje oral, la belleza plástica del lenguaje del cuerpo, las luces y sombras de la arquitectura, el sonido de la música y sus cantos. A través de estos medios llegaron hasta nosotros los ritos, las tradiciones y la historia de una cultura milenaria…“

Este número especial de Etnoecológica dedicado a Mesoamérica es, antes que todo, una confirmación de la vigencia de esos “ríos profundos” provenientes de una historia ancestral de por lo menos 5,000 años!, y de su notable proyección e importancia en la realidad contemporánea: la diversidad biológica de la región, la conservación de la naturaleza, las luchas por la defensa de las culturas locales y por las autonomías territoriales y políticas.

El número es, además, una manera de confirmar en mas de un sentido la creciente importancia de la etnoecología concebida como un enfoque holístico o interdisciplinario que busca la exploración integral del conjunto de creencias ( el kosmos ), el repertorio de conocimientos (el corpus) y las prácticas productivas (la praxis) de las comunidades contemporáneas (Toledo, 1992; 2001 ), en el desciframiento y comprensión de la “memoria rota, perseguida, cambiante y renacida” de los pueblos mesoamericanos.

Y es que a los notables re-descubrimientos sobre las cosmovisiones de los pueblos indígenas actuales realizados en la última década (véase Broda & F elix-Báez, 2000 ), y a los innumerables estudios sobre el fino y detallado repertorio de conocimientos ecológicos, debe agregarse otra dimensión: el conjunto de prácticas agrícolas, forestales, agroforestales, apícolas, de caza, pesca y recolección, sin las cuales no es posible alcanzar una cabal comprensión de las dos primeras. El elevado número de investigaciones sobre estos tópicos registrados y ordenados por el Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica, ilustran lo anterior y llaman por su interpretación integrada. Como también lo muestran dos ensayos de éste número, en la dimensión de la práctica, aparece nuevamente el maíz como el eje productivo, sagrado e identatario, sobre el que gira el universo social de los actuales pueblos mesoamericanos. ” Frente a la evanescente duración de las ideologías, afirma E. Florescano (1999: 314-315), debe recordarse que la práctica de sembrar; regar; desyerbar; proteger; cosechar y almacenar el maíz ha sido la tarea colectiva absorbente desde hace por lo menos 5,000 años… ” …El cultivo del maíz es sinónimo de identidad indígena, de una forma específica de vida campesina. La relación con la milpa fue el cordón que ató al campesino con el ciclo agrícola regulado por el movimiento del sol y la unión de estos dos mecanismos ordenadores fijó el lugar donde vivir; el tamaño de la familia, los ciclos de trabajo, la dieta alimenticia, la dependencia ante los cambios de la naturaleza, el culto a los fenómenos que intervienen en la germinación de las plantas y la idea de que sobrevivir es sobretodo una empresa colectiva “.

El número termina abriendo sus puertas y sus páginas a las “voces indígenas ” de Mesoamérica que hoy como quizás nunca se esfuerzan por defender de manera colectiva su dignidad y su memoria frente a la sociedad nacional y global. No haberlo hecho hubiera traicionado la filosofía y los principios de ésta publicación periódica, que insiste en mantener vigente las relaciones entre hecho y valor; entre el conocimiento científico y sus significados éticos y políticos, entre ciencia y moral.

Referencias Bibliográficas

Broda, I. & I. Felix-Báez (Eds). 2000. Cosmovisi6n. Ritual e Identidad de los Pueblos Indígenas de México. Fondo de Cultura Económica.

Florescano, E. 1999. Memoria Indígena. Taurus.

Toledo. V.M. 1992. What is ethnoecology?: the origins and implications of a rising discipline. Etnoecológica 1: 3-18.

Toledo, V.M 2001. Ethnoecology: a conceptua1 framework for the study of indigenous knowledge on nature. En: Stepp. et a1. (Eds) Ethnobiology and Biodiversily. Georgia University Press.

Teología india

Miguel Concha
Teología india

“Nosotras y nosotros indígenas cristianos representantes de los pueblos originarios de Abya Yala, juntamente con religiosas y religiosos, pastoras y pastores, sacerdotes y obispos, hermanas y hermanos solidarios de Europa, Africa y Asia, provenientes de los cuatro puntos cardinales, portadores de experiencias de vida y sabiduría de los pueblos (…), convocados por el Espíritu del Dios de nuestra fe, revelado en la Biblia y en la sabiduría que desde siempre existió enmedio de nuestros pueblos (…), nos juntamos y vinimos todos en grupo y formamos consejo”.

Con estas palabras los indios cristianos de América Latina dirigieron el pasado 29 de agosto un mensaje autóctono, lleno de poesía y sabiduría, desde Vinto, Cochabamba, Bolivia, al concluir el tercer Encuentro Latinoamericano de Teología India.

En él reconocen con oportunidad que, si bien la sabiduría de los pueblos originarios fue negada, discriminada y satanizada, emerge ahora con fuerza desde la vida misma de las comunidades indias; y con lucidez caracterizan el momento actual por la manifestación pública de las prácticas de la espiritualidad de sus ancestros y el nacimiento de incipientes democracias, a pesar del avance de un sistema neoliberal deshumanizante. Sin arqueologismos confirman la existencia de esa sabiduría en sus libros y lugares sagrados, pero sobre todo en las que consideran “vasijas, contenedoras vivas de esta sabiduría”: las guías espirituales indígenas, ancianos, ancianas y mujeres que mantienen la identidad cultural, a través del idioma, el tejido y la vivencia de las costumbres comunitarias.

Superando toda visión etnocéntrica, y dando con ello una profunda lección de humanismo a las demás culturas y civilizaciones, como indios, pero además como indios cristianos, confiesan su voluntad de mantener un diálogo permanente entre la sabiduría indígena, la sabiduría bíblica teológica y otras culturas y espiritualidades, “porque queremos -afirman- un mundo en donde todos los diferentes puedan convivir”.

Ellos, que por lo general en sus culturas nunca han separado la dimensión sagrada de la esfera secular de su existencia, y por ello son creyentes en Dios, quien es a la vez nana/mamá y tata, y por ello el fundamento último de la armonía entre hombres y mujeres, y entre ellas y ellos con la naturaleza, se preguntan también con angustia por qué en la situación actual se priva a las mujeres de los derechos que tienen los hombres en nuestros pueblos y en nuestras iglesias, y por qué hemos roto de manera tan escandalosa la armonía con la naturaleza.

Conscientes de que desde sus culturas autóctonas, penetradas de algún modo por el Evangelio, tienen algo muy precioso que aportar para la corrección y el rescate de las culturas modernas, enfatizan que la sabiduría indígena enseña que para recuperar la armonía perdida “debe darse un verdadero diálogo, respetando la dignidad de los otros y sus diferencias, escuchando su mensaje y sus palabra. La palabra más sabia -dicen refiriéndose a todos los ámbitos- la da quien está dando su vida por el pueblo, quien sabe de cargos y servicios porque ya los ha cumplido, quien sabe mandar porque ha obedecido, quien sabe de Dios porque habla con él en la vida”.

Con visión universal y legítimo orgullo reivindican que son los mismos pueblos indígenas “los jardineros privilegiados -dicen con lenguaje apropiado- llamados a abrir los jardines de estas rosas perfumadas a hombres y mujeres de otros pueblos, para que su fragancia se esparza por doquier: es la fragancia de Dios”. Pero también con claridad política y conciencia crítica ratifican que, frente al “veneno del materialismo económico y tecnicismo del modernismo, que pretende destruir el jardín de flores”, ellos se siguen sintiendo con firmeza llamados a robustecer la energía existencial de sus raíces y la fortaleza de sus tallos, “con la autodeterminación y gestión de (sus) pueblos indígenas, con el reforzamiento de la organización, con la difusión de la sabiduría indígena, en la reconquista de los espacios perdidos en la sociedad, y con acciones eficaces que aseguren la participación decisiva de los pueblos indígenas en la realización y ejecución de leyes favorables a ellos mismos”.

De concepciones religiosas y cristianas como ésas sólo pueden desprenderse visiones revolucionarias de la organización social, como aquella que con sabiduría afirma que el único dueño del jardín es Dios. Nosotras y nosotros somos sus cuidadores. “Con esta convicción -finalizan-, conscientes de que hay otros pueblos diferentes a nosotros, queremos ofrecer a América Latina, sin pretensiones y arrogancias, por medio del diálogo, la cosecha abundante de las flores hermosas de la solidaridad, la libertad verdadera, el respeto mutuo, el respeto a la naturaleza y la fe en Dios”.

NUESTROS DERECHOS COLECTIVOS

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA: DECLARACIÓN POR EL RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONALDE NUESTROS DERECHOS COLECTIVOS

Los delegados y las delegadas representantes de los pueblos indígenas, reunidos en el 3er. Congreso Nacional Indígena, celebrado del 2 al 4 de marzo del año 2001 en la comunidad Purépecha de Nurío, Municipio de Paracho, Michoacán, proclamamos solemnemente la siguiente Declaración:

CONSIDERANDO que a lo largo de 509 años de historia hemos padecido en nuestras carnes y en nuestros corazones la explotación y la discriminación que vienen de los poderosos, y que desde entonces, se ha tratado de negar a nuestros pueblos la capacidad que tenemos de conducir con sabiduría y dignidad nuestro propio destino.

REAFIRMANDO la inteligencia y la resistencia que nuestros pueblos han demostrado dignamente ante los múltiples intentos de exterminio, inmovilización o cooptación gubernamental.

OBSERVANDO que aunque todavía hay sectores de la sociedad que aún mantienen sus actitudes racistas y de exclusión hacia nuestros pueblos, sin embargo, otros sectores, cada vez más numerosos, han hecho conciencia de la justeza de nuestros planteamientos y ofrecen una creciente solidaridad hacia nuestras causas y nuestras luchas.

DENUNCIANDO: que la respuesta de los diferentes gobierno a nuestras legítimas demandas ha sido mantener la militarización en nuestras regiones y la persecución a nuestras organizaciones, así como la realización de programas, planes y proyectos que llevan a la privatización de los recursos naturales, bienes y servicios y como consecuencia, a la exclusión de nuestros pueblos en las decisiones que nos afectan.

DECLARAMOS:

Que seguimos vivos, y seguimos honrando en nuestros pueblos, la digna memoria de quienes nos nacieron al mundo y, con sabiduría y amor nos enseñaron a ser los indios que somos: los que de la tierra venimos; los que del maíz vivimos; los que del color de la esperanza nos vestimos; los que hermanas y hermanos verdaderos somos. Somos los indios que somos. Que en su nombre y con su palabra, palabra verdadera, sembrada desde antiguo en el fondo de nuestro moreno corazón, con dignidad y respeto decimos que pueblo somos. Que cuando pueblos decimos que somos, es porque llevamos en nuestra sangre, en nuestra carne y en nuestra piel toda la historia, toda la esperanza, toda la sabiduría, la cultura, la lengua y la identidad, toda la raíz, la savia, la rama, la flor y la semilla que nuestros padres y madres nos encomendaron, y en nuestras mentes y corazones quisieron sembrar para que nunca más se olvidara o se perdiera. Que no somos una suma de individuos dispersos por el mundo, sino una viva armonía de colores y de voces, un constante latido de deseos y pensamientos que se nacen, se crecen y se fecundan amorosamente en un solo corazón y voluntad, tejido de esperanza. A esta existencia y forma de pensar armónica y colectiva la llamamos comunalidad Que no renunciaremos a ser lo que somos. Que continuaremos defendiendo nuestra autonomía y al defenderla, defenderemos también la de todos los que como nosotros, quieran vivir con dignidad su diferencia, su color, su canto, su visión propia de la vida y de la libertad. Que por todo esto:

EXIGIMOS:1

El reconocimiento constitucional de nuestras tierras y territorios ancestrales que representan la totalidad de nuestro hábitat en donde reproducimos nuestra existencia material y espiritual como pueblos, porque la tierra es el fundamento primero de nuestros pueblos y de la comunidad como cimiento, como centro y como corazón de nuestra existencia milenaria.

Para nosotros, pueblos indios, pueblos verdaderos, nuestra madre tierra es sagrada, así como son sagrados todos los seres que habitan en ella, los animales, las plantas, los ríos, los montes, las cuevas, los valles, los recursos naturales y el saber ancestral que nuestros pueblos han acumulado en su relación con la madre tierra.

Por eso rechazamos tajantemente las políticas que el gran capital impulsa, porque la madre tierra y todo lo que en ella se nace no es una mercancía que se pueda comprar y vender, porque la lógica simple y mezquina del mercado libre no puede destruir nuestra existencia misma, porque los modernos piratas y biopiratas no deben expropiar más nuestro saber antiguo y nuestros recursos naturales, porque no puede ejecutarse un solo proyecto en nuestro territorio sin nuestra participación, consulta y aprobación.

PRIMERO.- El reconocimiento constitucional de nuestros Derechos de los Pueblos Indios, conforme a la iniciativa de reforma Constitucional elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), que nosotros asumimos como nuestra propia iniciativa, por ser esta la que recoge, en su espíritu y en su letra los Acuerdos de San Andrés firmados por el Gobierno Federal y el EZLN el 16 de febrero de 1996, en materia de Derechos y Cultura Indígenas.

SEGUNDO.- El reconocimiento constitucional de nuestra existencia plena como pueblos indígenas, para que podamos gozar así de nuestro derecho a establecer libremente nuestra condición política y cuidar, proteger y promover, asimismo, nuestro desarrollo, social y cultural.

TERCERO.- El reconocimiento constitucional de nuestro inalienable derecho a la libre determinación expresado en la autonomía en el marco del Estado mexicano, y ejercer así nuestra capacidad para decidir nuestro destino en todos los ámbitos de la vida cotidiana, tales como la economía, la política, la procuración y administración de justicia, los asuntos territoriales, la cultura y educación y todos los aspectos sociales por una identidad y conciencia propia y con la suficiente capacidad de apertura para relacionamos con los demás ciudadanos del país y del mundo.

CUARTO.- El reconocimiento constitucional de nuestros territorios y tierras ancestrales que representan la totalidad de nuestro hábitat en donde reproducimos nuestra existencia material y espiritual como pueblos, para conservarlos íntegramente y mantener la tenencia comunal de nuestras tierras, pues solo así es posible preservar nuestra cohesión social, conservar las formas de trabajo gratuito y colectivo en beneficio de toda la comunidad y asegurar el patrimonio y el futuro de las próximas generaciones. Para nosotros, pueblos indios, pueblos verdaderos nuestra madre tierra es sagrada, así como son sagrados todos los seres que habitan en ella, los animales, las plantas, los ríos, los montes, las cuevas, los valles, los recursos biológicos y el conocimiento que nuestros pueblos tienen sobre ellos. No son una mercancía que se compra o se vende. Por eso no podemos aceptar la destrucción de nuestros territorios por las imposiciones de proyectos y mega proyectos que en diversas regiones indígenas del país están pretendiendo imponer tanto el gobierno federal como los respectivos gobierno estatales. No podemos aceptar los planes de desarrollo que impulsan los gobiernos estatales y federal si no se da la participación efectiva de los pueblos indios, ni podemos aceptar las legislaciones.

Indios vs nativos americanos

Todo depende. Es curioso que solemos evitar
la palabra “indio” porque suena peor,( incluso
despectivo), que Nativo Americano. En
cambio una gran mayoría de “nativos
americanos” prefieren que les llamen INDIOS…

La denominación “indio” fue utilizada por
Cristóbal Colón que se refirió así para describir
a los Tainos , porque quedó maravillado por la
generosidad y amabilidad de los nativos de
aquella tierra y los definió como pueblo in
Dios, o sea pueblo con Dios.

Por eso la mayoría de “nativos americanos”
prefieren que se dirigan a ellos como INDIOS
(PUEBLO CON DIOS)…además consideran
que la palabra “nativo americano” (Native
American) es un invento más del gobierno de
Estados Unidos para “catalogarlos” de alguna
manera, incluso preferirían que les llamasen
INDIOS y no INDIANS ( la palabra inglesa)
porque Indians para ellos es una aberración
de la palabra original.

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