Lugares de la Tierra Media

Lugares de la Tierra Media

Abismo de Helm

Un refugio defendido en un desfiladero cortado por la Corriente del Bajo. Recibió el nombre por Helm Mano-martillo, anterior señor de Rohan. La fortaleza, Cuernavilla, fue posteriormente el lugar de la batalla del Abismo de Helm en la que Aragorn, Legolas, Gimli y el hijo del rey Théoden, Éomer, rechazaron a las hordas de los orcos

Anduin

El Río Grande donde el Anillo (cortado de la mano de Sauron) se deslizó fuera del dedo del antepasado de Aragorn, Isildur y se perdió. Tiempo después lo encontró un hobbit, llamado Deagol, pero fue asesinada por Smeagol quien se llevó el anillo. Posteriormente Smeagol vivió bajo “Las Montañas Nubladas” y llegó a ser conocido como Gollum. Cuando la Comunidad del Anillo fue por este rió aguas abajo en barcas, desde Lorien hacia el Sur, fue perseguida (sobre un tronco de árbol) por Gollum

Angmar

El reino de las brujas del Norte, en otra época gobernado por el señor de los Nazgûl, principal sirviente de Sauron, el Señor Oscuro

Barad-Dur

La Torre Oscura, la fortaleza de Sauron en la tierra de Mordor

Boca del Isen

En Mordor, donde Frodo y Sam consiguieron escapar del ejercito orco que los estaba llevando a Udun

Bosque de los Trolls

Donde Bilbo y los enanos encontraron a los trolls quienes, con la llegada del amanecer, se convirtieron en piedra. Los trolls de piedra fueron posteriormente descubiertos por Frodo y sus amigos

Bosque Negro

Un tenebroso bosque de árboles ahogados en hiedra. Las arañas atacaron y ataron a los enanos. Fueron rescatados por Bilbo quien utilizo el Anillo para hacerse invisible. En el confín del sudoeste se erguía Dol Guldur

Bosque Viejo

Donde Frodo y sus amigos cayeron victimas del Viejo Hombre Sauce y fueron rescatados por Tom Bombadil. Es un resto de un bosque más antiguo que cubría gran parte de la Tierra Media

Bree

Donde Frodo y sus compañeros se detuvieron en la posada de “El Poney Pisador”; Frodo uso accidentalmente el Anillo y desapareció. El posadero; Cebadilla Mantecona, dio a Frodo un mensaje tardío de Gandalf y los cuatro hobbits conocieron a “Trancos” o Aragorn hijo de Arathon

Campo de Celebrant

Emplazamiento de la antigua batalla entre los Hombres del Oeste y los Hombres del Este leales a Sauron

Ciénagas de los muertos

Tierra de pantanos al Oeste del antiguo lugar de la Batalla de Dagorlad. Gollum condujo a Frodo y a Sam a través de esas marismas traicioneras donde yacían enterrados los muertos en la batalla y donde los cadáveres daban una luz tétrica

Cima de los Vientos

El sitio en el que en otros tiempos se alzaba una antigua torre de observación donde “Trancos” (Aragorn) y sus compañeros hobbits encontraron un mensaje marcado en una piedra por Gandalf y donde fueron atacados por los Jinetes Negros

Dol Amroth

La ciudadela costera desde donde el príncipe Imrahil partió cabalgando en ayuda de Gondor

Dol Guldur

La anterior fortaleza de Sauron en el confín Suroeste del Bosque Negro. El Señor Oscuro fue sacado de su torre por el Concilio Blanco y escapó a Mordor. Sin embargo, la fortaleza siguió siendo una plaza fuerte para las tropas de Sauron durante la Guerra del Anillo hasta que fue finalmente destruida por los elfos de Lorien conducidos por la Dama Galadriel

Edoras

Ciudad de Rohan donde en Meduseld, el Castillo de Oro, Gandalf buscó primero la ayuda de Théoden, Rey de la Marca. Más tarde, volvió para avisar al rey del alzamiento de Sauron y la traición de Saruman y del mismo consejero de Théoden, Grima, conocido como Lengua de Serpiente. En las colinas al sudoeste de Edoras estaba el Baluarte de El Sagrario, refugio para las mujeres y los niños de la Marca bajo la protección de la hija de Théoden, Éowyn, y desde donde Aragorn tomó los Senderos de los Muertos bajo el Monte Dwimor, el Monte de los Espectros

Emyn Muil

La región rocosa que rodeaba Nen Hithoel, el lago que estaba más arriba de los Saltos de Rauros. Después de que la Comunidad se disolviera, Frodo y Sam atravesaron al lado de las Ciénagas de los Muertos y emprendieron viaje hacia Mordor

Erebor

La Montaña Solitaria, la anterior fortaleza del Señor enano Thráin, Rey bajo la Montaña. Fue aquí donde Bilbo hablo con Smaug el dragón. En La Puerta se libró la Batalla de los Cinco Ejércitos, en la que elfos, hombres y enanos (ayudados por Beorn, las Grandes Águilas del Norte y un hobbit) lucharon contra trasgos y lobos salvajes

Erech

La colina donde Aragorn se reunió con los Renegados, el ejércitos de los muertos, antes de atacar la flota enemiga en Pelargir

Esgaroth

Ciudad del Lago, levantada sobre el Lago Largo. Bilbo y los enanos visitaron la ciudad después de haberse escapado del palacio del rey elfo. Más tarde, Smaug el dragón atacó y destruyó Esgaroth, pero fue muerto por Bardo el Arquero

Fangorn

La antigua floresta donde Pippin y Merry (habiéndose escapado de los Orcos) se encontraron con Bárbol y sus amigos Ents, pastores de árboles a los que Yavanna había encomendado el cuidado de los bosques. Bárbol, habiendo convocado una cámara de los Ents, condujo un ejército de Ents y Ucornos contra la fortaleza de Saruman en Isengard. Fue aquí también en la colina de Bárbol, donde Aragorn, Gimli y Legolas lograron reunirse con Gandalf el Blanco

Gondor

El Reino Sur de la Tierra Media, fundado en la Segunda Edad por los Dúnedain, los Hombres de Oesternesse

Hobbiton-Al-Otro-Lado-De-El Agua

Una aldea hobbit en La Comarca. En la Colina estaba Bolsón Cerrado, el agujero-hobbit de Bilbo y Frodo Bolsón, con sus ventanas y puertas redondas, desde donde ambos partieron a sus aventuras. Al pie de la Colina corría un río llamado El Agua, y muy cerca estaba la aldea de Delagua, lugar de la ultima batalla de la Guerra del Anillo

Isengard

Un gran grupo de rocas circundantes de la torre de piedra negra de Orthanc, la ciudadela de Saruman el Blanco, más tarde Saruman de Muchos Colores. Cuando Saruman se convirtió en un aliado de Sauron, fue aquí donde hizo prisionero a su hermano mago, Gandalf. Mas tarde, la gran águila Gwaihir, el Señor de los Vientos, rescató a Gandalf de la cima de Orthanc y lo llevó a Edoras

Ithilien

El país entre el Anduin y las Montañas de Mordor. Fue aquí donde Frodo y Sam conocieron a Faramir, hermano de Boromir, quien los llevo a un refugio detrás del salto en Henneth Annun, la “Ventana del Sol Poniente”

RECETAS DE LA TIERRA MEDIA

Sencillos platos de la cocina de Khazad-dûm

POLLO A LA CERVEZA, SETAS CON TOMATE CARACOLES FRITOS, CHORIZO AL VINO BLANCO,
PATATAS CON CORDERO.
 
POLLO A LA CERVEZA

Ingredientes:
– Muslos (o en su defecto, Alas) de Pollo de Harad.

– Cerveza, del Poney Pisador o El Dragón Verde (cuestión de gustos)

– Cebolla y Ajos de la huerta del Tío Gamyi.

– Aceite de los Olivos de Ithilien.

– Sal marina de los Puertos Grises.

Elaboración:

La cuestión es sencilla. Primero se pone una sartén con abundante aceite, cuando esté rosiente, se echa el pollo, que previamente hemos sazonado. Hay que freir el pollo hasta que esté completamente dorado, igual que si fuese a comerse frito. Cuando tengamos el pollo dorado, lo sacamos a una fuente.

Picamos la cebolla y los ajos (el ajo muy fino y la cebolla en tiras), y los echamos en una cazuela con el mismo aceite en el que hemos frito el pollo, quizás quitando un poco si es que hay mucho (y no lo tires, que está muy caro, Faramir la vende a precio de mithril) Cuando la cebolla y los ajos comiencen a dorarse, se pone el pollo en la cazuela junto a la cebolla y los ajos. Y se deja un par de minutos dándole vueltas (con cuchara de palo, no con la espada)

Tras esto, cubrimos el pollo casi por entero con cerveza. Se tapa, y se deja cocer. Para ver si está en su punto o no, hay que ir mirando que la salsa espese. Y a comer.

Nota: No es necesario, pero personalmente acabo bebiéndome la cerveza que ha sobrado para hacer el pollo mientras este se hace 😉

 

SETAS CON TOMATE

Ingredientes:
– Setas de la granja de Maggot (cuidado con sus perros)

– Tomate (habrá que pedirlo por correo porque en la Tierra Media no hay)

– Ajos de Tío Gamyi.

– Aceite de Oliva de Ithilien.

– Sal marina de los Puertos Grises.

Elaboración:

Primero partimos las setas, y tras pelar los ajos, los cortamos por la mitad (no los cortes en trocitos, es mejor a la mitad) y si no tenemos tomate casero de bote (yo lo hago con ese), cortamos uno fresco en trozos muy pequeños, para que al echarlo luego en la sartén, este se deshaga por entero.

Ponemos una sartén con aceite, y cuando esté caliente, echamos las setas y la sal (poca, ya echaremos más luego si es necesario). Durante dos minutos, les damos vueltas mientras se hacen. Luego ponemos los medios ajos, y seguimos dándole vueltas, hasta que comiencen a agarrar color. Por último echamos el tomate, y ya lo dejamos hasta que este se deshaga por completo entre las setas y los ajos. Antes de quitarlo, prueba como está de sal. Veras que el plato ya está acabado cuando las setas obtengan un ligero color del tomate.

¿Fácil no?

 
CARACOLES FRITOS

Ingredientes:
– Caracoles del Valle de Rivendel.

– Aceite de Oliva de Ithilien.

– Sal marina de los Puertos Grises.

Elaboración:

Antes de nada hay que “engañar” a los caracoles, o lo que es lo mismo, hacer que salgan de su cascara. Para esto, ponemos en un caldero con agua fría, los caracoles. Después de un rato, comenzarán a sacar sus cuernos de paseo. Cuando esto ocurra, ponemos una satén con abundante aceite al fuego, y cuando esté rosiente, sacamos los caracoles del agua y los echamos a la sartén. Así a los caracoles no les da tiempo a meterse en la cascara, y luego pueden comerse mejor (los amantes de los animales absténganse de cocinar este plato)

La satén con los caracoles comenzará a soltar espuma. Es normal, no se asusten. Se echa la sal, abundante, y se les da vueltas. Si tienes un poco de picante, mas que mejor. La espuma comenzará a bajar, y los caracoles a oscurecer. Hay que vigilar que no se queden sin aceite, y pruebalos a menudo para que no se queden duros (o parecerán chicle)

La gracia de este plato es el sabor que se queda en la cascara de los caracoles, que hay que chupar antes de comerse el caracol en sí.

Nota: Si nunca has comido caracoles, recuerda que después de agarrarlos en el campo, deben estar unas dos semanas o tres metidos en una caja o bolsa de agujeros, para que suelten la porquería que tienen.

 
CHORIZO AL VINO BLANCO

Ingredientes:

– Chorizo fresco embutido de cerdo de las granjas de Gondor.

– Vino Blanco de Erebor.

Elaboración:

Sencillo. Pon una cazuela llena de vino al fuego. Cuando comience a hervir, echar en ella el chorizo. Dejalo hervir unos cuatro o cinco minutos, y sacalo antes de que se quede demasiado duro, es mejor algo jugoso. Partirlo y servir acompañado de… vino blanco, claro.

Nota: En las tierras del Norte, en vez de vino lo hacen con sidra 😉

 
PATATAS CON CORDERO (Rancho de Moria)

Ingredientes:
– Patatas del Tío Gamyi.

– Cordero de los prados de Rohan.

– Pimiento, Puerro, Cebolla y Ajos de la huerta de La Comarca.

– Tomate de contrabando.

– Vino Blanco de Erebor.

– Aceite de los Olivos de Ithilien.

– Un par de hojas de Laurel del bosque de Lórien.

– Sal marina de los Puertos Grises.

Elaboración:

Antes de nada hay que pelar y partir las patatas. Para este plato, las patatas deben cortarse arrancándolas, es decir, agarrar la patata, cortar con el cuchillo sin llegar al final y tirar de ella, para que se arranque y no quede cortada del todo. Esto es fundamental, ya que así las patatas se cocerán mejor. Una vez cortadas, se ponen en agua hasta que las echemos a la cazuela para que no se queden negras. Para pelarlas te recomiendo que busques a alguien (un hobbit, un elfo…) que lo haga, es más cómodo.

Colocamos una cazuela con aceite al fuego. Ahí freimos el cordero partido hasta que esté completamente dorado. No olvides de echar sal, pero no mucha, ya habrá tiempo luego de echar más. Cuando esté frito lo sacamos a una fuente. Picamos el pimiento, puerro, cebolla y ajos muy finos y los echamos en el mismo aceite que hemos frito el cordero. ¡Que no se queme! Hay que darle vueltas con una cuchara de palo hasta que veamos que la verdura está dorada. Agarramos el tomate y lo partimos en pedazos pequeños, y lo añadimos al resto. Echa el tomate el último, ya que suelta más agua y así no se nos cocerá (de momento) la verdura. Con el tomate en la cazuela, tras dos minutos de cocción, añadimos de nuevo el cordero que teníamos frito. Se revuelve todo con la cuchara de palo y se deja cocer todo junto otros dos minutos. Entonces añadimos el vino blanco, más o menos lo que entre en media pinta de cerveza. Y lo dejamos cocer cinco minutos, cuidando que no se peguen los ingredientes al fondo.

Ahora echamos las patatas y les damos unas vueltas con el cordero y la verdura. Entonces hay que echar agua hasta que se cubran las patatas. Sube el fuego al máximo y espera a que comienze a hervir. Cuando esté hirviendo añade el laurel y prueba como está de sal. Si hace falta, echa más. Las patatas admiten mucha sal. Y ya se pueden ir a tomar una cerveza porque hay que dejarlo así cociendo una media hora. Pero no se queden en la taberna hasta la madrugada, ¿eh?.

Después de esa media hora y dos… tres cervezas, agarra una patata con el tenedor y aplastarla para ver como está. Tienen que estar blandas, si no es así, deja que se cueza más. Yo suelo aplastar dos o tres patatas, para que la salsa espese. Procura que las patatas se hagan bien, pero que no se pasen, ya que si no parecerán puré. Eso sí, no dejes que se enfrien para comerlas. ¡Y ya está!

Nota: Es opcional, pero para acabar el plato se suelen añadir encima de las patatas, Caracoles cocidos de Rivendel y Cangrejos del Río Anduin. Y al que le guste, un poco de picante, por supuesto.

Poesia de la Tierra Media

Poesia de la Tierra Media

A continuacion encontraras algunos versos y poesias de la Tierra Media:

Lamento a Gandalf

“Caminamos en la sombra, en la más profunda tiniebla donde reinan el miedo y la batalla. Tras días infinitos de oscuridad intensa, vemos al fondo una débil luz; un pequeño resquicio de esperanza. Nos acercamos a ella, al punto de alcanzarla, se desvanece a mis ojos sólo a ti te miran; todo pierde sentido, salvo tú. Un abismo de terror se abre ante nosotros y la muerte corre persiguiéndonos.

Entonces tú, mi maestro, luchas; y no eres más que una frágil figura que brama contra un monstruo en las tinieblas. Y entonces la luz cobra vida, y te muestras vencedor mi salvador.

Pero toda la ilusión y esperanza es en vano, y la luz se apaga… Un golpe final te hunde y tú, tan sublime, caes en la sombra y mi corazón quiere seguirte, se niega a abandonarte.

Y yo quiero seguirte, no quiero dejarte, no ahora, mi héroe. Y me arrastran y ya no quiero continuar. Ahora sólo quedan lamentos, resignación, desesperanza…desesperación. Oh, bendita figura insustituible! ¿ por qué no caí yo en tu lugar? ¿ no te das cuenta de que realmente me haces falta amigo mío?. El camino es tan largo, es tan oscuro. Ya no me importa la luz del día ni de las estrellas; yo sólo quiero tu luz, mi guía. Y lo doy todo por perdido; la carga es tan dura y yo soy tan frágil. Si tu haz caído ¿Cuánto podré aguantar yo? ¿Cuánto habré de aguantar sin tus palabras, sin tu sabiduría, sin tu fuerza… sin tu luz? ¿ Cuánto tendré que aguantar sin ti?
Eras la claridad en la sombra, una gota de esperanza en el miedo y en el dolor y ahora, y ahora te hundes en un baño de tinieblas. Ya sólo queda oscuridad y no puedo seguir solo; no sin ti.

¿ Por qué? ¿ Por qué este maldito destino incierto me traiciona, me abandona? ¿Por qué me abandonas ahora? ¿ Y por qué no puedo reprochártelo? ¿Por qué…? Me abandonas.

Lamento a Galadriel

Ai! Laurië lassi súrinen
Ah! Como el oro caen las hojas en el viento!
yéni únótimë ve rámar aldaron!
e innumerable como las alas de los árboles son los años!
yéni ve lintë yuldar avánier
los años han pasado como sorbos rápidos
mi oromardi lissë-miruvóreva
de dulce hidromiel en las altas salas
Andúnë pella, Vardo tellumar
de más allá del Oeste, bajo las bóvedas azules de Varda
nu luini yassen tintilar i eleni
donde las estrellas tiemblan
ómaryo airetári-lírinen.
en la voz de su canción sagrada y real.
Sí man i yulma nin enquantuva?
¿ Quién me llenará de nuevo la copa?
An sí Tintallë Varda Oiolosesëo
Pues ahora la iluminadora, Varda, La Reina de las Estrellas,
ve fanyar máryat Elentári ortanë
desde el monte siempre blanco se ha elevado sus manos como nubes
ar ilyë tier undulávë lumbulë
y todos los caminos se han ahogado en sombras
ar sindanóriello caita mornië
y la oscuridad que ha venido de un país gris se extiende
i falmalinnar imbë met,
sobre las olas espumosas entre nosotros,
ar hísië untúpa Calaciryo míri oialë.
y la niebla cubre para siempre las joyas de Calacirya.
Sí vanwa ná. Rómello vanwa, Valimar!
Ahora se ha perdido, perdido para aquellos del Este, Valimar!
Namarië! Nai hiruvalyë Valimar!
Adios! Quizá encuentres a Valimar!
Nai elyë hiruva! Namarië!
Quizá tu la encuentres! Adios!

Cancion de Bilbo

El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El Camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie decidido
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿ Y de ahí adónde iré? No podría decirlo.

khazad-dum

El mundo era joven y a las montañas verdes,
y aún no se veían manchas en la luna,
y los ríos y piedras no tenían nombre,
cuando Durin despertó y echó a caminar.
Nombró las colinas y los valles sin nombre;
bebió de fuentes ignoradas;
se inclinó y se miró en el Lago Espejo,
y sobre la sombra de la cabeza de Durin
apareció una corona de estrellas
como joyas engarzadas en un hilo de plata.

El mundo era hermoso en los días de Durin,
en los Días Antiguos antes de la caída
de reyes poderosos en Nargothrond y Gondolin
que desaparecieron más allá de los mares.
El mundo era hermoso y las montañas altas.

Fue rey en un trono tallado
y en salas de piedra de muchos pilares,
y runas poderosas en la puerta,
de bóvedas de oro y de suelo de plata.
La luz del sol, la luna y las estrellas
en centelleantes lámparas de vidrio
que las nubes y la noche jamás oscurecían
para siempre brillaban.

Allí el martillo golpeaba el yunque,
el cincel esculpía y el buril escribía,
se forjaba la hoja de la espada,
y se fijaban las empuñaduras;
cavaba el cavador, el albañil edificaba.
Allí se acumulaban el berilo, la perla
y el pálido ópalo y el metal en escamas,
y la espada y la lanza brillantes,
el escudo, la malla, y el hacha.
Incansable era entonces la gente de Durin;
bajo las montañas despertaba la música;
los arpistas tocaban, cantaban los cantantes,
y en la puerta las trompetas sonaban.

El mundo es gris ahora y vieja la montaña;
el fuego de la forja es sólo unas cenizas;
el arpa ya no suena, el martillo no cae;
la sombra habita en las salas de Durin,
y la oscuridad ha cubierto la tumba
en Moria, en Khazad-dûm.

Pero todavía aparecen las estrellas ahogadas
en la oscuridad y el silencio del Lago Espejo,
y hasta que Durin despierte de nuevo
en el agua profunda la corona descansa

Fauna (Kelvar)

Fauna (Kelvar)

Abejorros: Feroz raza de insectos alados.

Äguilas: Creadas por Manwë y Yavanna, las mas nobles de todas las criaturas aldas

Arañas: Las grandes arañas, seres malvados y llenos de envidia, descendientes de Ungoliant.

Balrogs: Los espiritus maiar mas terribles de aquellos que siguieron a Melkor, los valaraukar,los demonios de poder.

Bestias Aladas: Mas veloces que el viento, con pico y garras de ave, cuerpo de serpiente y alas de murciélago, se combirtierón en monturas de los Nazgul.

Buey salvaje de Araw: El lejendario buey blanco de Oromë.

Caballos: El primero fue Nahar, el caballo de Oromë, y todos los demas tomarón su forma, pero de su origen nadas se sabe.

Centinelas: Espiritus alertas y malvados que quebraban con su malicia todas las voluntades, excepto la de un tenaz hobbit.

Cisnes: Procedentes del vala Ulmo, fuerón en ayuda de los Teleri para ayudarles en el gran viaje.

Crébain: Grandes grajos negros que habitaban en las tierras Brunas y el Bosque de Fangorn.

Cuernos Zumbantes: Insectos de un tamaño gigantesco, segun las leyendas hobbits.

Cuervos: Aves fuertes y longevas, intervinieron activamente en la derrota de Smaug.

Dragones: Melkor, a partir de fuego y hechiceria creo estas criaturas en los Pozaos de Angband, tambien llamados grandes gusanos.

Espectros: Nueve antiguos reyes humanos, atados a las tinieblas por el Anillo de Poder.

Fantasmas: Atrapados entre dos mundos, se arrastraban en las cienagas de los muertos los grandes guerreros y sus enemigos, muertos en la batalla de la Última Alianza.

Fastitocalon: Un gigantesco pez tortuga, segun las leyendas hobbits.

Gaurhoth: Espíritus malignos con forma de lobo.

Gigantes: Muchos son los tipos de gigantes, los formaban tanto Ents, como Trolls.

Gorgajos: Un Ave carroñera.

Grajos: Ave carroñera y con fama de estar aliada con los poderes oscuros.

Gusanos: Dragones, tanto alados como no.

Hombres gusano: Dicen las leyendas hobbits que habitaban en el Último desierto.

Huargos: Raza malvada de lobos que habitaban en Rhovanion.

Jabalíes: Gorrino muy apreciado en caza.

Kirinkiri: Ave de muy bello canto que habitaba en Númenor.

Kraken: Ser de repugnante aspecto y multitud de tentaculos, tambien llamado Guardián del Agua

Labios Maulladores: Una raza sumamente maligna de espíritus canibales.

Licántropos: Raza de espíritus malignos y atormentados siervos de Melkor.

Lobos: Principal aliado de los orcos, llegó en la edad de las estrellas.

Mearas: Antiguos cabellos descendientes de Nahar.

Medio Orcos: Algunos dundelinos fueros mezclados por Saruman para crear estos seres.

Moscas de Mordor: Unico animal que habitaba mordor, se alimentaba de la sangre de lo orcos.

Muertos del Sagrario: Vigilantes espíritus que vigilaban los laberintos de la antigua ciudadela de mordor

Mûmakil: Antepasados de los elefantes.

Murciélagos: Una de las criaturas creadas por Melkor en la oscuridad, el murciélago chupasangre.

Nazgûl: Espectros del Anillo.

Nique Brique: En los Pantanos de Moscagua habitaba este insecto parecido al grillo.

Olifantes: Mûmakil.Segun las leyendas hobbits.

Olog-hai: Terribles trolls inmunes a la luz y mucho mas astutos.

Orcos: La gran blasfemia de Melkor, creados en los pozos de Utumno a partir de los primeros nacidos.

Perros lobos: Criados por los elfos para contrarestar a los lobos y licantropos de Melkor.

Pez tortuga: Fastitocalon.

Ponies: Bestias de carga y excelentes monturas para hobbits y enanos.

Snaga: Orcos.

Trasgos: Orcos.

Trolls: Caníbales gigantes, feroces y fuertes creados en Angband como burla de los Ents.

Tumularios: Espiritus torturados de Angmar, encontraron en las quebradas de los Tumulos cobijo, en los cuerpos de los antiguos reyes que alli descansaban.

Ucornos: Ents arboreos, o arboles enticos.

Úlairi: Nazgûl.

Uruk-hai: Orcos, que se creian, cruzados con hombres, inmunes a la luz y mas astutos.

Uruks: Orcos gigantes.

Urulóki: Dragones de fuego.

Valaraukar: “Azotes de fuego”, los Balrogs.

Vampiro: Chupadores de sangre al servicio de melkor, malignos espíritus.

Zorzales: Antigua raza de aves de erebor, entablaron una alianza con enanos y hombres de esta region

Flora de la tierra media

Olvar (Plantas)

Flor Alfarin

Una de las muchas canciones tristes que cantaban los elfos grises de la Tierra Media hablaba de una planta llamada alfirin. Sus flores eran como campanas doradas y crecía en la verde llanura de Lebennin, cerca del delta del Anduin, el Gran Río. Verlas en los campos, mientras soplaba la brisa marina, estremecía los corazones de los eldar y despertaba el anhelo por el mar que empujaba a estos Hijos de las Estrellas hacia el oeste, pasando el Belegaer, el Gran Mar, hasta llegar a donde habitaban sus hermanos inmortales. En las mentes de los elfos, las alfirin eran como las grandes campanas de oro de Valinor, que siempre repicaban en las Tierras Imperecederas, pero en miniatura.

Flor Elanor

En la Tercera Edad del Sol, en el país de Lothlórien, crecía una hermosa flor invernal. Se llamaba elanor, que significa «sol estelar», y su flor tenía forma de estrella y era dorada. Las historias de la Tierra Media relacionan la elanor con la «Historia de Aragorn y Arwen». Tanto elanor, la Estrella Dorada, como niphredil, la Estrella Blanca, crecían en mayor abundancia en Cerin Amroth, la colina en la que Aragorn, el señor mortal de los dúnedain, y Arwen Undómiel, la hija de Elrond Medio elfo, se prometieron amor eterno. Arwen aceptó seguir el destino de la raza de los hombres mortales y, tras la Guerra del Anillo, Aragorn y Arwen se casaron. Aunque su vida fue feliz, poco después de que Aragorn murió, Arwen también falleció, y escogió la colina de Cerin Amroth como lugar de su último descanso.

Flor Lissuin

Muchas de las flores más hermosas de la Tierra Media fueron llevadas como regalo a los mortales por los elfos desde las Tierras Imperecederas. Tal era el caso de la flor de dulce fragancia llamada lissuin, ya que las historias de Númenor cuentan que los elfos de Tol Eressëa llevaron la flor lissuin y la flor dorada en forma de estrella, elanor, a las tierras de los mortales. Las dos flores -una debido a su fragancia, la otra por su color- se tejían en guirnaldas y se llevaban como coronas durante las fiestas de boda.

Flor Mallos

En los campos de Lebennin, cerca del delta del río Anduin, crecían las flores que los elfos grises llamaban mallos, la «nieve de oro». Sus capullos eran hermosos y nunca se agostaban, y en las canciones de los elfos se los comparaba con las campanas doradas que llamaban a los elfos para partir por el Mar Occidental.

Flor Niphredil

A finales de la Segunda Edad de las Estrellas, nació la niña más hermosa que jamás vio el mundo, hija de Melian la Maia y Thingol, rey de los sindar. Nació en los bosques de Neldoreth, en Beleriand, y se le dio el nombre de Lúthien. Entonces llegó a los bosques la flor blanca niphredil para saludar la llegada de la hermosa Lúthien. Se decía de esta flor que era una estrella de la Tierra, al igual que lo era aquella hija única nacida de la unión de un eldar y una Maia. En la Tercera Edad del Sol, la flor blanca seguía creciendo en el Bosque Dorado de Lothlórien, donde prosperó, mezclada con la flor dorada elanor. Y allí llegó la doncella élfica más bella de esa edad. Era Arwen Undómiel, y ella, como Lúthien, compartió el mismo destino de un trágico amor por un mortal, y en aquel bosque Arwen juró su amor a Aragorn, el dúnadan. Años más tarde, eligió ese mismo bosque para morir sobre un lecho de aquellas flores blancas y doradas.

Flor Simbelmynë

Cerca de Edoras y del Castillo de Oro de los reyes de la Marca, se alzaban los grandes túmulos funerarios de los reyes que gobernaron Rohan. A finales de la Tercera Edad, las tumbas estaban dispuestas en dos hileras: una de nueve tumbas para los reyes del primer linaje, la otra de ocho para los del segundo. En estas tumbas crecían las flores blancas llamadas simbelmynë, que en la lengua común de los hombres es «nomeolvides», y que los elfos llaman uilos. Florecen en todas las estaciones y, como los brillantes ojos de los elfos, siempre centellean con luz estelar.

Planta Athelas

Desde el país de los númenóreanos llegó a la Tierra Media una hierba que tenía mágicos poderes curativos. Esta hierba recibía el nombre de asëa aranion en la lengua de los Altos elfos, la «hoja de los reyes», debido a sus poderes especiales. Los libros élficos se refieren a ella más comúnmente con su nombre sindarin: athelas; en la lengua común de los hombres, el oestron, se la llamaba «hojas de reyes».

Planta Galenas

En el país de Númenor crecía la hierba de hoja ancha llamada galenas, que era apreciada por la fragancia de sus flores. Antes de que ese país fuera engullido por el Mar Occidental, los marineros de Númenor la llevaron a la Tierra Media, y allí creció en abundancia en las cercanías de los asentamientos de los descendientes de los númenóreanos. Los hobbits cogían las anchas hojas de las galenas, las secaban y las cortaban. Luego las encendían en pipas de larga caña. Ésta era la hierba nicotiana, más tarde conocida en la Tierra Media como hierba para pipa. La fumaban corrientemente los hobbits, los hombres y los enanos, y todos encontraban una gran satisfacción en ello.

Planta del Cadalso

En las regiones pantanosas de la Tierra Media crecía la hierba del cadalso. En las leyendas de los hobbits se nombra a esta hierba trepadora que se aferraba a los árboles, pero no se habla de sus propiedades, porque pocos fueron los que consiguieron regresar tras penetrar en las encantadas tierras cenagosas.

Planta Seregon

En la antigua Beleriand había una colina rocosa llamada Amon Rûdh, la «colina pelada», en la que se encontraban excavadas las últimas cavernas de los Enanos Mezquinos. Sobre aquella colina no crecía nada, excepto la resistente planta seregon. En élfico, su nombre significa «piedra sangrienta» porque, cuando la planta florece, sus pétalos de un rojo oscuro hacen que parezca que la cima de piedras esté cubierta de sangre. Esta visión resultó ser profética, porque los renegados de Túrin hallaron la muerte en la cima de esta colina, y el último de los Enanos Mezquinos también murió en las cavernas del interior de la colina.

Planta de Mordor

En la Tierra Negra de Mordor estaba Gorgoroth, donde se albergaban el crisol y la forja del Señor de los Anillos, Sauron. Se decía que nada crecía en aquel suelo envenenado, pero en ningún otro lugar de la Tierra Media crecían las zarzas tan grandes y feroces. Las zarzas de Mordor eran horribles, con espinas de hasta treinta centímetros de longitud afiladas como dagas de orcos, y se extendían por la región como si fueran rollos de alambre de acero

Olvar (Arboles)

Arboles de los Valar

Cuando Melkor destruyó las Lámparas de los Valar, que habían iluminado el mundo, los Valar abandonaron la Tierra Media y fueron a las Tierras Imperecederas. Allí establecieron un segundo reino, al que llamaron Valinor, y Yavanna, la Dadora de Frutos, se sentó en el verde montículo de Ezellohar, próximo a la dorada puerta occidental de Valimar, y cantó, mientras que los Valar permanecían sentados en sus tronos del Anillo del Juicio, y Nienna la Plañidera bañaba en silencio la tierra con sus lágrimas. Se cuenta que primero surgió un árbol de plata y luego un árbol de oro: resplandecientes de brillante luz, crecieron hasta ser tan altos como montañas. Telperion era el mayor de estos árboles y tenía hojas de verde oscuro y brillante plata. En sus ramas había multitud de flores plateadas de las que caía un rocío argentífero. En alabanza, se llamaba también a Telperion Ninquelótë y Silpion. Laurelin, el más joven de los Árboles de los Valar, era la «canción dorada». Sus hojas estaban perfiladas de oro, pero eran de un verde claro; sus flores eran como trompetas y llamas doradas, y de sus ramas caía una lluvia de luz dorada. En alabanza, Laurelin era llamado también Culúrien y Malinalda, el «árbol dorado». Así fue que estos dos árboles crecieron en las Tierras Imperecederas e iluminaron la región con oro y plata. A partir del ritmo de los Árboles de los Valar comenzó la Cuenta del Tiempo, porque antes no se había medido el Tiempo, y así comenzaron los días y años de los Árboles, que duraron muchas largas edades -mucho más tiempo que los años de las Estrellas y del Sol. La Luz de los Árboles gemelos en las Tierras Imperecederas era eterna, y quienes vivían bajo ella se veían ennoblecidos y llenos de gran sabiduría. Pero, transcurrido un tiempo, Varda, quien excavó pozos a los pies de los Árboles para recoger los rocíos de Luz, cogió la luz plateada de Telperion y subió a la bóveda celeste y volvió a alumbrar a las débiles estrellas. Las hizo más brillantes y los siervos malignos de Melkor en la Tierra Media se amedrentaron. Bajo esta Luz de las Estrellas aparecieron los elfos. Aunque la vida de los Árboles de los Valar fue larga, Melkor hizo un pacto con Ungoliant, la Gran Araña, y los Árboles fueron quemados con llamas de hechicería, y se les extrajo la savia de su vida. Su Luz fue extinguida y no quedaron más que los tocones y raíces, ennegrecidos y emponzoñados. Apenados, los Valar se acercaron a los Árboles y de sus restos carbonizados surgió un único fruto dorado y una única flor de plata. Se los llamó Anar, el Fuego Dorado, e Isil, la Refulgente. Aulë el Herrero fabricó unas grandes linternas alrededor de estas radiantes luces para que no se apagaran, Manwë las santificó y Varda las elevó a los cielos y las colocó en una trayectoria sobre las tierras de Arda. Así, estos pequeños fragmentos de la Luz viva de los Árboles de los Valar llegaron al mundo y se los llamó el Sol y la Luna. Pero los Árboles no sólo permanecieron en ellos en el mundo, sino que Yavanna hizo la especie de árboles Garathilion a imagen y semejanza de Telperion, aunque de ellos no emanaba luz. Entregó este tipo de árbol a los elfos de Tirion, quienes lo llamaron el Árbol Blanco de los eldar. Uno de dichos árboles fue Celeborn, que floreció en Tol Eressëa y que produjo la plántula que los elfos dieron a los hombres de Númenor. La plántula se convirtió en el árbol llamado Nimloth el Hermoso, el Árbol Blanco de Númenor, que creció en el palacio real hasta que el rey Ar-Pharazôn lo destruyó. Pero un príncipe llamado Elendil el Alto cogió un esqueje de Nimloth y lo llevó a la Tierra Media. Su hijo plantó primero el fruto de Nimloth en Minas Ithil, en Gondor, y hasta la Cuarta Edad del Sol florecieron los Árboles Blancos de Gondor. Aunque en tres ocasiones pereció un Árbol Blanco, debido a la guerra o la plaga, siempre se encontró un esqueje y el linaje nunca se extinguió. Estos Árboles Blancos eran un nexo viviente con el pasado más remoto de las Tierras Imperecederas, y eran signo de la nobleza, la sabiduría y la bondad de los Valar llegadas a los hombres mortales.

Arboles Brethil

En la desaparecida región de Beleriand hubo una vez grandes bosques de abedules. En la lengua sindarin de los elfos grises, los árboles de estos bosques recibían el nombre de «brethil».

Arboles Culumalda

En el reino de Gondor se encontraba la isla de Cair Andros que, como una nave anclada, descansaba en el río Anduin. En esta isla crecían los más hermosos árboles de Ithilien. Se los llamaba culumalda, que significa «rojo dorado», porque ése era el tono de su follaje.

Arboles Lairelosse

En el reino perdido de Númenor, en las regiones occidentales y boscosas de Andustar, existía una zona tan llena de una multitud de árboles perfumados de hoja perenne que recibía el nombre de Nísimaldar, o tierra de «los árboles de la fragancia». Entre los muchos árboles que allí crecían, se encontraba uno de hoja perenne y flores perfumadas llamado lairelossë, que significa «blanco de nieve estival», que fue llevado a Númenor por los elfos de Tol Eressëa.

Arboles Laurinque

En Hyarrostar, la región suroccidental de Númenor, floreció en otros tiempos el árbol de flores doradas llamado laurinquë. Sus flores colgaban en largos racimos y eran altamente apreciadas por su gran belleza. También su madera era muy valorada por los númenóreanos, puesto que era un excelente material de construcción para sus barcos.

Arboles Mallorn

En las orillas del Cauce de Plata, que discurría al este de las Montañas Nubladas, se encontraba una región boscosa en la que crecían los árboles más altos y hermosos de la Tierra Media. Eran los árboles mallorn, que tenían una corteza plateada y flores doradas, y que de otoño a primavera tenían las hojas también de un tono dorado. En la Tercera Edad del Sol esta región recibió el nombre de Bosque Dorado y Lothlórien, «la tierra de las flores de ensueño». Este bosque de árboles mallorn se convirtió en un refugio seguro contra las criaturas malignas gracias a los poderes de los elfos, por lo que los árboles prosperaron y crecieron como no lo hacían en ningún otro lugar de la Tierra Media. Allí vivían los galadhrim, los elfos del reino del rey Celeborn y la reina Galadriel. Y al abrigo de las ramas de los mallorn, donde los troncos se abrían cerca de la copa, los galadhrim construyeron sus moradas que se llamaban telain o flets. En verdad era un reino arbóreo, y allí resplandecía un dorado brillo de poder élfico como en ningún otro lugar en dicha edad.

Arboles Nessamelda

Uno de los muchos y variados árboles aromáticos de hoja perenne llevados desde Tol Eressëa a la tierra de Númenor por los elfos del mar durante la Segunda Edad del Sol fue el nessamelda. Era éste el «árbol de Nessa», la diosa Vala danzante de los bosques, hermana de Oromë el Cazador, que era más abundante en la región de Númenor llamada Nísimaldar, la tierra de los «árboles fragantes».

Arboles Neldoreth

Entre los árboles más queridos de la Tierra Media se encontraba el que los elfos llamaban neldoreth, pero que los hombres conocían como haya. Según las historias de la desaparecida Beleriand, las grandes estancias de Menegroth, las Mil Cavernas poseían columnas talladas a imagen y semejanza de las hayas que crecían en el bosque de Neldoreth. Y los elfos apreciaban aún más al neldoreth porque se asemejaba a Laurelin, el Árbol Dorado de los Valar. El haya de triple tronco de Doriath, llamada Hírilorn, fue el neldoreth de mayor tamaño que creció en la Tierra Media, y en ella se construyó la casa protegida de Lúthien.

Arboles Oiolaire

Entre los reyes marinos númenóreanos existía la costumbre de bendecir a un barco para que tuviera un viaje y un regreso seguros. Esto se hacía cortando una rama del árbol aromático sagrado llamado oiolairë, que se colocaba en la proa del barco. Esta «verde rama del regreso» era una ofrenda a Ossë, el Señor de las Olas, y a Uinen, la Señora de las Calmas. El nombre del oiolairë, un regalo hecho a los númenóreanos por los elfos de Tol Eressëa, significa «verano eterno».

Arboles Region

Entre los árboles de la Tierra Media, había uno al que los elfos llamaban region y que los hombres conocían como acebo. Una parte del reino de los sindar recibió su nombre de este árbol. Era la zona de densos bosques de Beleriand Oriental que se encontraba dentro del reino de Doriath. El region estaba muy extendido en la Tierra Media, pero en pocos sitios se daba de manera realmente lujuriante. Una de las zonas en las que era más conocido era en Eregion, que significa «país del acebo». Los Herreros elfos vivieron allí en la Segunda Edad del Sol, y fue allí donde se forjaron los imponentes Anillos de Poder.

Arboles Taniquelasse

Entre los muchos y hermosos árboles aromáticos de hoja perenne que los elfos de Tol Eressëa llevaron como regalo y bendición a Númenor, había uno de nombre taniquelassë. La flor, hoja y corteza de este árbol eran muy apreciadas por los númenóreanos debido a su dulce fragancia. Su nombre sugiere que el árbol tuvo su origen en las laderas del Taniquetil, la Montaña Sagrada de Manwë, que era la cima más alta de las Tierras Imperecederas.

Arboles Tasarion

Entre los árboles más antiguos se contaba el que los primeros elfos llamaron tasarion. Los tasarion eran árboles fuertes y de larga vida, y en las Edades de las Estrellas el principal bosque de estos árboles en la Tierra Media se encontraba en el Nan-tasarion, el «valle de los tasarion», en Beleriand. Desde entonces, los tasarion han sobrevivido a todos los cambios del mundo, y ahora los hombres los llaman sauces.

Arboles Vardarianna

El país de Númenor fue bendecido en sus principios con los regalos de los Valar y los eldar. Entre los regalos de los elfos estaban los muchos árboles de hoja perenne y aromáticos llevados a Númenor por los elfos del mar, o teleri, desde la isla solitaria de Tol Eressëa. Eran muy apreciados por el celestial perfume de sus flores, hojas, cortezas y madera. Entre estos árboles se encontraba el vardarianna, que, como su nombre implica, era un árbol «amado por Varda», la Reina de los Cielos.

Arboles Yavannamire

Recién creado Númenor, los elfos de Tol Eressëa llegaron en sus barcos cargados de regalos. Entre los más hermosos de dichos presentes se encontraban los muchos árboles aromáticos de hoja perenne que daban flores y frutos en las Tierras Imperecederas. En Númenor crecieron bosques de estos maravillosos árboles perfumados. Entre los más hermosos se contaba el yavannamirë, bautizado en honor de Yavanna, la Reina valariana de la Tierra. El nombre significa «joya de Yavanna» y, además de su aromática madera, corteza y hoja perenne, el árbol producía un fruto escarlata, redondo y suculento.

En la tierra media hay una gran diversidad de Flora, dividida en cuatro grandes grupos:

Ucornos, Entre los olvar más antiguos que habitaban en Arda se encontraban los árboles de los grandes bosques. Durante muchas edades crecieron tranquilamente, pero en la Tierra Media, al iniciarse las Edades de las Estrellas, aparecieron entre los árboles grandes espíritus, llamados ents, los Pastores de Árboles. Estos protectores aparecieron porque en aquel momento llegaron al mundo muchas otras razas y Yavanna temía que los bosques fueran destruidos. Con el tiempo, algunos ents se convirtieron en algo parecido a árboles, y algunos de los antiguos árboles se hicieron un poco más parecidos a los ents, capaces de ciertos movimientos. Al igual que los ents, aprendieron a hablar. Ya fueran ents o árboles en un principio, al llegar la Tercera Edad existía una raza distinta de estas dos, la de los ucornos. En su mayoría, los ucornos se alzaban como árboles oscuros en lo más profundo de los bosques, retorcidos e inmóviles, pero siempre atentos y vigilantes. Cuando se desataba su ira, se movían rápidamente, como envueltos en sombras, y caían sobre sus enemigos con una fuerza sin compasión. La historia de la Guerra del Anillo cuenta que los ucornos, junto a los ents, marcharon sobre Isengard como un gran bosque y, bajo la dirección de los ents de Fangorn, exterminaron a toda la legión orca en la Batalla de Cuernavilla. Los ucornos eran muy antiguos y muy melancólicos, y algunos tenían el corazón corrupto y estaban podridos. Uno de estos espíritus arbóreos con sentidos habitó en el Bosque Viejo, a orillas del Tornasauce. Era el Hombre-Sauce, a quien algunos llamaban Viejo Hombre-Sauce. El Bosque Viejo no era más que un resto del bosque más antiguo de la Tierra Media, y el Viejo Hombre-Sauce estaba decidido a impedir que se abrieran más caminos en sus dominios. Mantenía todo el Bosque Viejo sometido a un encantamiento mediante el poder de su canto y atraía a todos los viajeros hacia sí, para acabar con ellos gracias a sus raíces y ramas, móviles y ágiles.
Flores:

Alfirin,Una de las muchas canciones tristes que cantaban los elfos grises de la Tierra Media hablaba de una planta llamada alfirin. Sus flores eran como campanas doradas y crecía en la verde llanura de Lebennin, cerca del delta del Anduin, el Gran Río. Verlas en los campos, mientras soplaba la brisa marina, estremecía los corazones de los eldar y despertaba el anhelo por el mar que empujaba a estos Hijos de las Estrellas hacia el oeste, pasando el Belegaer, el Gran Mar, hasta llegar a donde habitaban sus hermanos inmortales. En las mentes de los elfos, las alfirin eran como las grandes campanas de oro de Valinor, que siempre repicaban en las Tierras Imperecederas, pero en miniatura.

Elanor, En la Tercera Edad del Sol, en el país de Lothlórien, crecía una hermosa flor invernal. Se llamaba elanor, que significa «sol estelar», y su flor tenía forma de estrella y era dorada. Las historias de la Tierra Media relacionan la elanor con la «Historia de Aragorn y Arwen». Tanto elanor, la Estrella Dorada, como niphredil, la Estrella Blanca, crecían en mayor abundancia en Cerin Amroth, la colina en la que Aragorn, el señor mortal de los dúnedain, y Arwen Undómiel, la hija de Elrond Medio elfo, se prometieron amor eterno. Arwen aceptó seguir el destino de la raza de los hombres mortales y, tras la Guerra del Anillo, Aragorn y Arwen se casaron. Aunque su vida fue feliz, poco después de que Aragorn murió, Arwen también falleció, y escogió la colina de Cerin Amroth como lugar de su último descanso.

Lissuin, Muchas de las flores más hermosas de la Tierra Media fueron llevadas como regalo a los mortales por los elfos desde las Tierras Imperecederas. Tal era el caso de la flor de dulce fragancia llamada lissuin, ya que las historias de Númenor cuentan que los elfos de Tol Eressëa llevaron la flor lissuin y la flor dorada en forma de estrella, elanor, a las tierras de los mortales. Las dos flores -una debido a su fragancia, la otra por su color- se tejían en guirnaldas y se llevaban como coronas durante las fiestas de boda.

Mallos, En los campos de Lebennin, cerca del delta del río Anduin, crecían las flores que los elfos grises llamaban mallos, la «nieve de oro». Sus capullos eran hermosos y nunca se agostaban, y en las canciones de los elfos se los comparaba con las campanas doradas que llamaban a los elfos para partir por el Mar Occidental.

Niphredil, A finales de la Segunda Edad de las Estrellas, nació la niña más hermosa que jamás vio el mundo, hija de Melian la Maia y Thingol, rey de los sindar. Nació en los bosques de Neldoreth, en Beleriand, y se le dio el nombre de Lúthien. Entonces llegó a los bosques la flor blanca niphredil para saludar la llegada de la hermosa Lúthien. Se decía de esta flor que era una estrella de la Tierra, al igual que lo era aquella hija única nacida de la unión de un eldar y una Maia. En la Tercera Edad del Sol, la flor blanca seguía creciendo en el Bosque Dorado de Lothlórien, donde prosperó, mezclada con la flor dorada elanor. Y allí llegó la doncella élfica más bella de esa edad. Era Arwen Undómiel, y ella, como Lúthien, compartió el mismo destino de un trágico amor por un mortal, y en aquel bosque Arwen juró su amor a Aragorn, el dúnadan. Años más tarde, eligió ese mismo bosque para morir sobre un lecho de aquellas flores blancas y doradas.

Simbelmynë, Cerca de Edoras y del Castillo de Oro de los reyes de la Marca, se alzaban los grandes túmulos funerarios de los reyes que gobernaron Rohan. A finales de la Tercera Edad, las tumbas estaban dispuestas en dos hileras: una de nueve tumbas para los reyes del primer linaje, la otra de ocho para los del segundo. En estas tumbas crecían las flores blancas llamadas simbelmynë, que en la lengua común de los hombres es «nomeolvides», y que los elfos llaman uilos. Florecen en todas las estaciones y, como los brillantes ojos de los elfos, siempre centellean con luz estelar.
Plantas:

Athelas, Asëa aranion hoja de reyes, Desde el país de los númenóreanos llegó a la Tierra Media una hierba que tenía mágicos poderes curativos. Esta hierba recibía el nombre de asëa aranion en la lengua de los Altos elfos, la «hoja de los reyes», debido a sus poderes especiales. Los libros élficos se refieren a ella más comúnmente con su nombre sindarin: athelas; en la lengua común de los hombres, el oestron, se la llamaba «hojas de reyes».

Galenas o hierva para pipa, En el país de Númenor crecía la hierba de hoja ancha llamada galenas, que era apreciada por la fragancia de sus flores. Antes de que ese país fuera engullido por el Mar Occidental, los marineros de Númenor la llevaron a la Tierra Media, y allí creció en abundancia en las cercanías de los asentamientos de los descendientes de los númenóreanos. Los hobbits cogían las anchas hojas de las galenas, las secaban y las cortaban. Luego las encendían en pipas de larga caña. Ésta era la hierba nicotiana, más tarde conocida en la Tierra Media como hierba para pipa. La fumaban corrientemente los hobbits, los hombres y los enanos, y todos encontraban una gran satisfacción en ello.

Hierba del cadalso, En las regiones pantanosas de la Tierra Media crecía la hierba del cadalso. En las leyendas de los hobbits se nombra a esta hierba trepadora que se aferraba a los árboles, pero no se habla de sus propiedades, porque pocos fueron los que consiguieron regresar tras penetrar en las encantadas tierras cenagosas.

Seregon, En la antigua Beleriand había una colina rocosa llamada Amon Rûdh, la «colina pelada», en la que se encontraban excavadas las últimas cavernas de los Enanos Mezquinos. Sobre aquella colina no crecía nada, excepto la resistente planta seregon. En élfico, su nombre significa «piedra sangrienta» porque, cuando la planta florece, sus pétalos de un rojo oscuro hacen que parezca que la cima de piedras esté cubierta de sangre. Esta visión resultó ser profética, porque los renegados de Túrin hallaron la muerte en la cima de esta colina, y el último de los Enanos Mezquinos también murió en las cavernas del interior de la colina.

Zarzas de Mordor, En la Tierra Negra de Mordor estaba Gorgoroth, donde se albergaban el crisol y la forja del Señor de los Anillos, Sauron. Se decía que nada crecía en aquel suelo envenenado, pero en ningún otro lugar de la Tierra Media crecían las zarzas tan grandes y feroces. Las zarzas de Mordor eran horribles, con espinas de hasta treinta centímetros de longitud afiladas como dagas de orcos, y se extendían por la región como si fueran rollos de alambre de acero.
Arboles:

Árboles de los Valar, Cuando Melkor destruyó las Lámparas de los Valar, que habían iluminado el mundo, los Valar abandonaron la Tierra Media y fueron a las Tierras Imperecederas. Allí establecieron un segundo reino, al que llamaron Valinor, y Yavanna, la Dadora de Frutos, se sentó en el verde montículo de Ezellohar, próximo a la dorada puerta occidental de Valimar, y cantó, mientras que los Valar permanecían sentados en sus tronos del Anillo del Juicio, y Nienna la Plañidera bañaba en silencio la tierra con sus lágrimas. Se cuenta que primero surgió un árbol de plata y luego un árbol de oro: resplandecientes de brillante luz, crecieron hasta ser tan altos como montañas. Telperion era el mayor de estos árboles y tenía hojas de verde oscuro y brillante plata. En sus ramas había multitud de flores plateadas de las que caía un rocío argentífero. En alabanza, se llamaba también a Telperion Ninquelótë y Silpion. Laurelin, el más joven de los Árboles de los Valar, era la «canción dorada». Sus hojas estaban perfiladas de oro, pero eran de un verde claro; sus flores eran como trompetas y llamas doradas, y de sus ramas caía una lluvia de luz dorada. En alabanza, Laurelin era llamado también Culúrien y Malinalda, el «árbol dorado». Así fue que estos dos árboles crecieron en las Tierras Imperecederas e iluminaron la región con oro y plata. A partir del ritmo de los Árboles de los Valar comenzó la Cuenta del Tiempo, porque antes no se había medido el Tiempo, y así comenzaron los días y años de los Árboles, que duraron muchas largas edades -mucho más tiempo que los años de las Estrellas y del Sol. La Luz de los Árboles gemelos en las Tierras Imperecederas era eterna, y quienes vivían bajo ella se veían ennoblecidos y llenos de gran sabiduría. Pero, transcurrido un tiempo, Varda, quien excavó pozos a los pies de los Árboles para recoger los rocíos de Luz, cogió la luz plateada de Telperion y subió a la bóveda celeste y volvió a alumbrar a las débiles estrellas. Las hizo más brillantes y los siervos malignos de Melkor en la Tierra Media se amedrentaron. Bajo esta Luz de las Estrellas aparecieron los elfos. Aunque la vida de los Árboles de los Valar fue larga, Melkor hizo un pacto con Ungoliant, la Gran Araña, y los Árboles fueron quemados con llamas de hechicería, y se les extrajo la savia de su vida. Su Luz fue extinguida y no quedaron más que los tocones y raíces, ennegrecidos y emponzoñados. Apenados, los Valar se acercaron a los Árboles y de sus restos carbonizados surgió un único fruto dorado y una única flor de plata. Se los llamó Anar, el Fuego Dorado, e Isil, la Refulgente. Aulë el Herrero fabricó unas grandes linternas alrededor de estas radiantes luces para que no se apagaran, Manwë las santificó y Varda las elevó a los cielos y las colocó en una trayectoria sobre las tierras de Arda. Así, estos pequeños fragmentos de la Luz viva de los Árboles de los Valar llegaron al mundo y se los llamó el Sol y la Luna. Pero los Árboles no sólo permanecieron en ellos en el mundo, sino que Yavanna hizo la especie de árboles Garathilion a imagen y semejanza de Telperion, aunque de ellos no emanaba luz. Entregó este tipo de árbol a los elfos de Tirion, quienes lo llamaron el Árbol Blanco de los eldar. Uno de dichos árboles fue Celeborn, que floreció en Tol Eressëa y que produjo la plántula que los elfos dieron a los hombres de Númenor. La plántula se convirtió en el árbol llamado Nimloth el Hermoso, el Árbol Blanco de Númenor, que creció en el palacio real hasta que el rey Ar-Pharazôn lo destruyó. Pero un príncipe llamado Elendil el Alto cogió un esqueje de Nimloth y lo llevó a la Tierra Media. Su hijo plantó primero el fruto de Nimloth en Minas Ithil, en Gondor, y hasta la Cuarta Edad del Sol florecieron los Árboles Blancos de Gondor. Aunque en tres ocasiones pereció un Árbol Blanco, debido a la guerra o la plaga, siempre se encontró un esqueje y el linaje nunca se extinguió. Estos Árboles Blancos eran un nexo viviente con el pasado más remoto de las Tierras Imperecederas, y eran signo de la nobleza, la sabiduría y la bondad de los Valar llegadas a los hombres mortales.

Brethil, En la desaparecida región de Beleriand hubo una vez grandes bosques de abedules. En la lengua sindarin de los elfos grises, los árboles de estos bosques recibían el nombre de «brethil».

Culumalda, En el reino de Gondor se encontraba la isla de Cair Andros que, como una nave anclada, descansaba en el río Anduin. En esta isla crecían los más hermosos árboles de Ithilien. Se los llamaba culumalda, que significa «rojo dorado», porque ése era el tono de su follaje.

Lairelossë, En el reino perdido de Númenor, en las regiones occidentales y boscosas de Andustar, existía una zona tan llena de una multitud de árboles perfumados de hoja perenne que recibía el nombre de Nísimaldar, o tierra de «los árboles de la fragancia». Entre los muchos árboles que allí crecían, se encontraba uno de hoja perenne y flores perfumadas llamado lairelossë, que significa «blanco de nieve estival», que fue llevado a Númenor por los elfos de Tol Eressëa.

Laurinquë, En Hyarrostar, la región suroccidental de Númenor, floreció en otros tiempos el árbol de flores doradas llamado laurinquë. Sus flores colgaban en largos racimos y eran altamente apreciadas por su gran belleza. También su madera era muy valorada por los númenóreanos, puesto que era un excelente material de construcción para sus barcos.

Mallorn, En las orillas del Cauce de Plata, que discurría al este de las Montañas Nubladas, se encontraba una región boscosa en la que crecían los árboles más altos y hermosos de la Tierra Media. Eran los árboles mallorn, que tenían una corteza plateada y flores doradas, y que de otoño a primavera tenían las hojas también de un tono dorado. En la Tercera Edad del Sol esta región recibió el nombre de Bosque Dorado y Lothlórien, «la tierra de las flores de ensueño». Este bosque de árboles mallorn se convirtió en un refugio seguro contra las criaturas malignas gracias a los poderes de los elfos, por lo que los árboles prosperaron y crecieron como no lo hacían en ningún otro lugar de la Tierra Media. Allí vivían los galadhrim, los elfos del reino del rey Celeborn y la reina Galadriel. Y al abrigo de las ramas de los mallorn, donde los troncos se abrían cerca de la copa, los galadhrim construyeron sus moradas que se llamaban telain o flets. En verdad era un reino arbóreo, y allí resplandecía un dorado brillo de poder élfico como en ningún otro lugar en dicha edad.

Nessamelda, Uno de los muchos y variados árboles aromáticos de hoja perenne llevados desde Tol Eressëa a la tierra de Númenor por los elfos del mar durante la Segunda Edad del Sol fue el nessamelda. Era éste el «árbol de Nessa», la diosa Vala danzante de los bosques, hermana de Oromë el Cazador, que era más abundante en la región de Númenor llamada Nísimaldar, la tierra de los «árboles fragantes».

Neldoreth, Entre los árboles más queridos de la Tierra Media se encontraba el que los elfos llamaban neldoreth, pero que los hombres conocían como haya. Según las historias de la desaparecida Beleriand, las grandes estancias de Menegroth, las Mil Cavernas poseían columnas talladas a imagen y semejanza de las hayas que crecían en el bosque de Neldoreth. Y los elfos apreciaban aún más al neldoreth porque se asemejaba a Laurelin, el Árbol Dorado de los Valar. El haya de triple tronco de Doriath, llamada Hírilorn, fue el neldoreth de mayor tamaño que creció en la Tierra Media, y en ella se construyó la casa protegida de Lúthien.

Oiolairë, Entre los reyes marinos númenóreanos existía la costumbre de bendecir a un barco para que tuviera un viaje y un regreso seguros. Esto se hacía cortando una rama del árbol aromático sagrado llamado oiolairë, que se colocaba en la proa del barco. Esta «verde rama del regreso» era una ofrenda a Ossë, el Señor de las Olas, y a Uinen, la Señora de las Calmas. El nombre del oiolairë, un regalo hecho a los númenóreanos por los elfos de Tol Eressëa, significa «verano eterno».

Region, Entre los árboles de la Tierra Media, había uno al que los elfos llamaban region y que los hombres conocían como acebo. Una parte del reino de los sindar recibió su nombre de este árbol. Era la zona de densos bosques de Beleriand Oriental que se encontraba dentro del reino de Doriath. El region estaba muy extendido en la Tierra Media, pero en pocos sitios se daba de manera realmente lujuriante. Una de las zonas en las que era más conocido era en Eregion, que significa «país del acebo». Los Herreros elfos vivieron allí en la Segunda Edad del Sol, y fue allí donde se forjaron los imponentes Anillos de Poder.

Taniquelassë, Entre los muchos y hermosos árboles aromáticos de hoja perenne que los elfos de Tol Eressëa llevaron como regalo y bendición a Númenor, había uno de nombre taniquelassë. La flor, hoja y corteza de este árbol eran muy apreciadas por los númenóreanos debido a su dulce fragancia. Su nombre sugiere que el árbol tuvo su origen en las laderas del Taniquetil, la Montaña Sagrada de Manwë, que era la cima más alta de las Tierras Imperecederas.

Tasarion o sauces, Entre los árboles más antiguos se contaba el que los primeros elfos llamaron tasarion. Los tasarion eran árboles fuertes y de larga vida, y en las Edades de las Estrellas el principal bosque de estos árboles en la Tierra Media se encontraba en el Nan-tasarion, el «valle de los tasarion», en Beleriand. Desde entonces, los tasarion han sobrevivido a todos los cambios del mundo, y ahora los hombres los llaman sauces.

Vardarianna, El país de Númenor fue bendecido en sus principios con los regalos de los Valar y los eldar. Entre los regalos de los elfos estaban los muchos árboles de hoja perenne y aromáticos llevados a Númenor por los elfos del mar, o teleri, desde la isla solitaria de Tol Eressëa. Eran muy apreciados por el celestial perfume de sus flores, hojas, cortezas y madera. Entre estos árboles se encontraba el vardarianna, que, como su nombre implica, era un árbol «amado por Varda», la Reina de los Cielos.

Yavannamirë, Recién creado Númenor, los elfos de Tol Eressëa llegaron en sus barcos cargados de regalos. Entre los más hermosos de dichos presentes se encontraban los muchos árboles aromáticos de hoja perenne que daban flores y frutos en las Tierras Imperecederas. En Númenor crecieron bosques de estos maravillosos árboles perfumados. Entre los más hermosos se contaba el yavannamirë, bautizado en honor de Yavanna, la Reina valariana de la Tierra. El nombre significa «joya de Yavanna» y, además de su aromática madera, corteza y hoja perenne, el árbol producía un fruto escarlata, redondo y suculento.

Metales de la Tierra Media

Metales de la Tierra Media

Acontinuacion una pequeña reseña de todos los metales usados en la Tierra Media:

Adarcer
Es una aleación de color blanco de ang (hierro), Glôin (“carbón verdadero”) y durang (“hierro oscuro” o titanio). Es extremadamente resistente pero algo rígida y difícil de trabajar una vez forjada. Puede hender hierro sin mellarse.

Alcam (Estaño)
Éste flexible metal plateado se suele usar para alear evyth, aunque los enanos lo usan para revestir barreños y en muchas de sus filigranas decorativas. Es evidente que hay menos alcam distribuido en Moria que en la Montañas Azules pero esto puede deberse a la abundancia de mejores metales en la ciudad enana. Al igual que ocurre con el cobre (paer) los elfos parecen encontrarle mas usos a éste metal que los enanos y lo emplean en paramentos y techos además de combinarlo con paer para elaborar bronce.

Ang (hierro)
El ang puro es blanco plateado y es a la vez maleable y dúctil, pero incluso en Moria es inusual. La variedad mas común es de color gris oscuro y mas resistente. El ang común es fácil de doblar y se encuentra en todos los niveles de las Profundidades del norte, incluso en el centro del Cuerno Rojo. Los noldor lo usan principalmente para elaborar borang.

Borang (“hierro inalterable” o acero)
Ésta aleación plateada es una de las favoritas de los naugrim. Está compuesta de ang, morasarb (carbono) y uno o dos metales raros mas. Es fuerte y duradero. El borang aguanta mas castigo que el ang y es mas barato y flexible que el adacer. Aunque los mírdain lo consideraban poco atractivo y deficiente lo usaban con mucha frecuencia.

Celeb
Los enanos suelen atesorar su celeb, pero hay suficiente en Moria y alrededores como para usarlo de otras formas y exportarlo a los elfos. Lo usan para hacer incrustaciones decorativas, cálices y casi cualquier cosa que pudiesen hacer con mal (oro) pero menos trascendente. A pesar de su maleabilidad, el celeb es mas resistente que el mal. Los Noldor lo aprecian bastante y lo usan en utensilios, copas y vajillas y otros fines mas “comunes”.

Celebur
Es una variedad de mena de uranio, algo similar al radio en sus efectos, conocida entre los enanos que la evitan. Es necesaria para la elaboración de mithrarian y, aunque nunca se ha forjado en ninguna herrería de renombre, hubo un tiempo en que se usaba en Amon Lind.

Cranor (oro arbóreo)
Éste material único en su género es un invento del antiguo pueblo daen de las Montañas Blancas. El cranor, manufacturado a partir de savia de sorglasora (pino dorado) y néctar de lirio blanco, es una resina dorada traslúcida y dura como el diamante y extremadamente resistente a la ruptura.

Eog (hierro de Eöl)
El eog es, sin duda, el metal mas raro que existe: una fusión de mithril, durang y otros materiales desconocidos, aparentemente según una receta transmitida de generación en generación en la Casa de Eöl. Los elfos nunca venderían ésta fórmula a los naugrim al igual que éstos nunca divulgarían algunas de las suyas. Requiere tanto forja caliente como fría y, por tanto, la cooperación de ambos Salones de los Herreros Elfos. Harían falta las forjas mas frías y calientes de Khazad-Dûm para producirlo. El material resultante es terriblemente duro, mas resistente que el ardacer enano e, incluso, mas que el ithilnaur. Las variedades mas comunes son la blanca y la roja y ninguna tiene brillo alguno. Sin embargo también se puede elaborar eog negro, azul o gris aunque el color no cambia sus propiedades.

Evyth (bronce)
El evith es un metal dorado rojizo o dorado formado por alcam y paer. Los enanos lo usan en decoración o lo venden  los hombres de Rhovanion que lo usan como sustituto barato del ang. Los hombres del Lejano Harad lo usan para hacer vainas que decoran con dibujan con grabados y algunos orientales lo utilizan para crear campanas. Los elfos también gustan de este metal para forrar puertas y columnas, revestir techos y fundir esculturas.

Galnin (aluminio)
Por lo general no se oyen mas que rumores acerca del galnin. Es de color blanco plateado como el celeb pero mas ligero y no pierde el lustro. El galnin solo se encuentra mezclado en menas al suroeste de la séptima profundidad de Moria. Los enanos no lo aprecian en nada.

Galvorn
Este metal es el mas raro conocido en la Tierra Media. Desarrollado por Eöl, es maleable pero resistente a los cortes y las perforaciones: la armadura definitiva. Cuando se forja con ciertos elementos se convierte en la sustancia mas dura conocida. Se dice que el galvorn está hecho, en parte, con hierro meteórico

Ithildin
El ithildin es un metal plateado y flexible creado por Celebrimbor, una fusión de mithril y otras sustancias usado casi exclusivamente para incrustaciones. También se suele usar en inscripciones secretas. Durante el día parece deslustrado y apagado y suele parecer invisible al no contrastar con el entorno. Sin embargo, la luz de la luna y las estrellas le hacen resplandecer y brillar. Los elfos y los enanos suelen usarlo en exteriores o cerca de una ventana.

Ithilnaur
El ithilnaur es una de las aleaciones favoritas de los elfos, hecha de mithril y otros metales combinados a temperaturas muy elevadas. Una vez enfriado casi en estado sólido, en forma de lingotes, lo martillean hasta darles forma alargada para comprimir su estructura entramada, lo doblan y lo martillean de nuevo. Así una docena de veces.
El ithilnaur es sorprendentemente común en Moria donde se usa para acuñar monedas valiosas y armamento distinguido.

Kregora
Es un metal extremadamente dúctil, tan maleable que es inútil para forjar armas y se oxida con tanta rapidez (formándose una patina amarilla oscura en su superficie) que es igual de improductivo para crear joyas. Su autentica utilidad es su habilidad para inutilizar la magia. Se suele usar en forma de alambre, forrando las paredes.

Mal (oro)
Moria y otras fortalezas enanas suelen estar asentadas sobre ricas menas de mal que los enanos aprecian por encima de todos los metales excepto el mithril. Los Noldor lo consideran un metal hermoso y son capaces de crear algunas aleaciones realmente fuertes y desconocidas para el pueblo de Durin.

Mithglin (platino)
Este metal, también inusual, es muy apreciado por su tonalidad brillante aunque no tiene comparación con el mithril. Es difícil de trabajar ya que requiere altas temperaturas y mucha labor para forjarlo adecuadamente. Pero las joyas resultantes son mas duraderas que las hechas con celeb o mal.

Mitin (berilio)
Es un material poco frecuente, resistente aunque ligero, que se usa principalmente en joyería. Pocos herreros, incluso entre los elfos, saben cómo trabajarlo. Los enanos aprecian su resistencia y se recrean creando fruslerías aparentemente frágiles.

Mithrarian
Esta aleación no solo es rara, es legendaria. Annatar sugirió la idea a los Gwaith-i-Mírdain y, aunque atrajo mucho interés, ni Finculin ni Celebrimbor intentaron crearlo. Si Annatar creó un poco de este material en los Salones Élficos, lo hizo a solas y nadie lo sabe. Se dice que es una aleación de mithril, eog y un metal llamado celebur (uranio). Annatar sostenía que ese material desafiaría la atracción de Arda con lo que cualquier barco u otro objeto con una capa de mithrarian en la superficie inferior flotaría en el aire.

Mithril
El mithril puro es en muchos aspectos parecido al celeb normal: es de color blanco brillante y muy maleable. La diferencia consiste en que nunca pierde el lustre y se puede combinar con otros metales para conseguir diferentes aleaciones encantadas.

Ogamur
Los enanos usan ogamur para los objetos  en los que es necesaria una elasticidad y flexibilidad extrema. Pocas telas, y mucho menos metales, pueden estirarse como esta sustancia negra. Sus propiedades lo hacen ideal para aparatos de salto y objetos pensados para absorber impactos aunque es difícil de trabajar, lo que explica que se use tan poco.

Paer (cobre)
Este metal dorado rojizo se encuentra en todo Eriador, en especial en las tierras altas de Rhudaur, por lo que no es demasiado valioso y no existe un comercio fuerte. Los hombres lo usan mucho para fabricar peroles, sartenes y utensilios de cocina.

Tasarang
A primera vista, el tasarang se parece mucho al ogamur blanco pero, al tocarlo, se aprecia pronto el error: aunque se dobla con facilidad y rebota, no se estira. Además, es muy ligero, aun mas que el galnin, como si fuera piedra pómez o madera. El tremendo calor y frío que se necesita para moldearlo hace que cambie de textura aunque esto solo aumenta su tonalidad blanca. En realidad, puede parecer que reluce con luz propia. Se ha usado con éxito en la fabricación de potentes arcos.

Laen  (Largo hilo)
El laen no es un metal sino un cristal.  Su nombre se refiere al entramado de cristal increíblemente largo que otorga al material su fuerza. Desde luego, esto no explica las extrañas propiedades del laen: gana fuerza y rigidez con el calor y solo congelándolo a temperaturas extremas puede pulirse y esculpirse para moldearlo con la forma deseada. El laen natural  es negro o tostado pero puede aclararse con substancias especiales y teñirse de cualquier color transparente.

Bibliografia:
Este texto ha sido extraído del libro “Tesoros de la Tierra Media”, un suplemento para el juego de rol “El señor de los anillos” editado por la editorial “La Factoría de Ideas”.

Calendarios de la Tierra Media

Calendarios de la Tierra Media

Tolkien creó varios calendarios para los distintos habitantes de la Tierra Media, en estos se ven conceptos desconocidos en nuestro calendario, tales como usar días fuera de los meses en lugar de usar nuestros meses de duración variable. Éstos tienen la cualidad de dar simetría al calendario e incluso hacer que una determinada fecha coincida siempre con un día de la semana. A continuación, unas tablas con los calendarios resumidos en relación al nuestro.

Calendario de los Eldar: El Cómputo de Rivendel

Nombre Quenya Nombre Sindarin Correspondencia
yestarë * 22 marzo
tuilë ethuil 23 marzo – 15 mayo
lairë laer 16 mayo – 26 julio
yávië iavas 27 julio – 18 septiembre
enderi * 19, 20 y 21 septiembre
quellë firith 22 septiembre – 14 noviembre
hrívë rhîw 15 noviembre – 25 enero
coirë echuir 26 enero – 20 marzo
mettarë * 21 marzo

*: el nombre sindarin de estos días no aparece mencionado, tal vez se llamen igual que en Quenya.

Los elfos dividen el año solar (loa) en 6 estaciones, sus nombres se pueden traducir como primavera, verano, otoño, marchitamiento, invierno y movimiento. Pienso que este último debería traducirse más bien como “retorno”. La correspondencia con los nombres de nuestras estaciones no significa nada en especial, mismamente el otoño élfico está en la primera mitad de las estaciones. El verano y el invierno tienen 72 días, mientras que las otras cuatro estaciones tienen 54, el año empieza con el día de yestarë (a este día le sigue tuilë, la primavera) y termina con mettarë, tras el tercer mes hay tres días medios llamados enderi.

Para corregir la inexactitud de los 365 días, un año de cada 12 tiene 6 enderi en lugar de 3. Esto hace que la relación con nuestro calendario no sea exacta, sino sólo aproximada con un margen de dos días arriba o abajo. De hecho, esa relación también varía según la región.

Calendario Numenoreano: El Cómputo del Rey

Nombre Quenya Nombre Sindarin Correspondencia
yestarë * 22 diciembre
narvinyë narwain 23 diciembre – 21 enero
nénimë nínui 22 enero – 20 febrero
súlimë gwaeron 21 febrero – 22 marzo
víressë gwirith 23 marzo – 21 abril
lótessë lothron 22 abril – 21 mayo
nárië nórui 22 mayo – 21 junio
loëndë * 22 junio
cermië cerveth 23 junio – 23 julio
urimë urui 24 julio – 22 agosto
yavannië ivanneth 23 agosto – 21 septiembre
narquelië narbeleth 22 septiembre – 21 octubre
hísimë hithui 22 octubre – 20 noviembre
ringarë girithron 21 noviembre – 20 diciembre
mettarë * 21 diciembre

*: Igual que en el calendario élfico, Tolkien sólo menciona los nombres sindarin de los meses, es de suponer que los días intercalados llevan el mismo nombre que el Quenya.

El año numenoreano tiene 12 meses, los meses anterior y el posterior al día medio duran 31 días en lugar de los 30 normales. El año empieza el día de yestarë y termina el de mettarë, loëndë marca la mitad del año. Un año de cada 4 se cambia el día de loëndë por dos enderi para corregir la inexactitud de los 365 días.

Este calendario y los siguientes de 12 meses tienen el primer día de año desfasado 10 días respecto al nuestro porque loëndë coincide con el solsticio de verano.

Calendario Gondoriano: El Cómputo de los Senescales

Nombre Quenya Correspondencia
yestarë 22 diciembre
narvinyë 23 diciembre – 21 enero
nénimë 22 enero – 20 febrero
súlimë 21 febrero – 22 marzo
tuilérë 23 marzo
víressë 24 marzo – 22 abril
lótessë 23 abril – 22 mayo
nárië 23 mayo – 21 junio
loëndë 22 junio
cermië 23 junio – 22 julio
urimë 23 julio – 21 agosto
yavannië 22 agosto – 20 septiembre
yaviérë 21 septiembre
narquelië 22 septiembre – 21 octubre
hísimë 22 octubre – 20 noviembre
ringarë 21 noviembre – 20 diciembre
mettarë 21 diciembre

El calendario de Gondor y Arnor entró en vigencia el 2060 de la Tercera Edad, introducido por el senescal Mardil, cambiaba los dos meses largos por dos días intercalados más, dividiendo los meses correlativos en 4 grupos de 3. En las tierras donde se hablaba el Oestron se tomaron los nombres noldorin de los 12 meses, los nombres sindarin sólo eran usados por algunos dunedain.

Calendario de la Comarca
Nombre kuduk Correspondencia
yule 22 diciembre
postyule 23 diciembre – 21 enero
solmath 22 enero – 20 febrero
rethe 21 febrero – 22 marzo
astron 23 marzo – 21 abril
thrimdge 22 abril – 21 mayo
antelithe 22 mayo – 20 junio
lithe 21 junio
dia de año medio 22 junio
lithe 23 junio
postlithe 24 junio – 23 julio
wedmath 24 julio – 22 agosto
halimath 23 agosto – 21 septiembre
winterfilth 22 septiembre – 21 octubre
blotmath 22 octubre – 20 noviembre
anteyule 21 noviembre – 20 diciembre
yule 21 diciembre

Los hobbits usaron siempre el Cómputo del Rey, adaptando los nombres y cambiando el día añadido de los dos meses centrales por dos días sueltos antes y después del día medio. El dia de los años bisiestos se llamaba sobrelithe si se ponía después del día de año medio.

En los tiempos de Isemgrim II se determinó que el día de año medio (y el sobrelithe si era año bisiesto) quedara fuera de la semana, así el año tiene 52 semana exactas y cada fecha cae en un día de la semana concreto. El yule primero de año siempre es sábado (primer día de la semana hobbit) y el yule de fin de año siempre es viernes (último día de la semana).

Las Estrellas de Arda (Astrologia)

Las Estrellas de Arda (Astrologia)

Todos saben que Arda tiene estrellas. Son citadas por Tolkien en varios momentos, tanto en El señor de los anillos, como en El Hobbit, y por supuesto en El Silmarillion. Lo que pocas personas saben es que Tolkien llegó a crear un pequeño “mapa de estrellas” para su mundo fantástico.

Este mapa contenía el nombre de varios planetas, constelaciones, y también de las fases de la luna en relación con el mes del año. Citando sus palabras:

“… la Tierra Media se encuentra en un crepúsculo debajo de las estrellas que Varda había forjado en las edades olvidadas de sus labores en Eä… entonces inició una gran labor, el mayor de todos los trabajos de los Valar desde su llegada a Arda …”[2]

No todas las estrellas fueron hechas y puestas en el cielo por Varda. Vamos a describir estrellas, planetas, y constelaciones en los cielos de Arda.

ANARRÍMA

Anarríma es una de las constelaciones hechas por Varda para la llegada de los elfos.

BALCERCOR

La Pipa Ardiente, como fue llamada en los días de los elfos, está al norte del ecuador celeste. Esta formación de estrellas tiene muchos nombres:

• La Hoz de los Valar
• La Hoz (por los Hobbits)
• La Hoz de Plata
• La Carreta (por los Hobbits)
• Las Siete Estrellas
• Las Siete Mariposas
• Valacirca (Quenya: La Hoz de los dioses)
• Balcercor (Sindarin: La Hoz de los dioses)
• La Corona de Durin (por los enanos)
• Ursa Major (Osa Mayor)
• El Arado

Origen: “Aulë estaba haciendo una hoz de plata. Melko le interrumpió contándole una mentira sobre lady Palúrien. Aulë se enfadó tanto que rompió la hoz de un golpe. Siete chispas saltaron y llegaron volando a los cielos. Varda las retuvo y les dio un lugar en los cielos como signo del honor de Palúrien. Y así ahora giran por siempre con la forma de una hoz alrededor del polo …”[1]

“… y alto en el Norte como un desafío a Melkor ella puso la corona de las siete poderosas estrellas para girar, Valacirca, la Hoz de los Valar y la señal del destino …”[2]

En la batalla de cantos entre Gorthaur y Finrod, éste cantó una alabanza a las Siete Estrellas. Las estrellas fueron puestas en el Norte como una señal de la caída de Morgoth.

BORGIL

Los Hobbits se reunían fuera del pueblo mientras se elevaba esta estrella rojiza. En la “Guía completa de la Tierra Media” se dice que esta estrella es “Betelgeuse o Aldebaran.”[4]. Ambas estrellas son rojizas, por lo que no sabemos exactamente a cuál de las dos se refiere Tolkien. Aldebaran se muestra en el mapa estelar como “Borgil 1”. Betelgeuse como “Borgil 2”.

“… y lentamente por encima de las brumas, la rojiza Borgil se elevó, fulgurante como una joya de fuego …”[5]

HELLUIN

Nielluin (Helluin en El Silmarillion) era Ingil, hijo de Ingwë. Se ha dicho que siguió a Telimektar al cielo. Helluin (S. “Azul celeste” o la Abeja Azul, o la Abeja Azur) viajó “… imitando a una gran abeja produciendo una llama de miel” y situada al lado del pie de Telimektar.”[1]. “… El fuego azul de Helluin titilaba en las brumas por encima de las fronteras del mundo.”[2]. Helluin es la estrella más clara del cielo, y su nombre moderno es Sirio.

“… y de Nielluin también, que es la abeja de Azur, Nielluin al que aún los hombres pueden ver en Otoño o en invierno, ardiendo cerca del pie de Telimektar hijo de Tulkas …”[1]

MENELVAGOR

El Menelmacar (algumas veces escrito Menelmakar) significa Espadachín del Cielo en Quenya. El nombre en Sindarin es Menelvagor. El Espadachín del Cielo es en realidad un Ainu. Telimektar (algunas vezes escrito Telumektar o Telumehtar) es su nombre y es el hijo de Tulkas. En un tiempo posterior a la derrota de Utumno, Telimektar se convirtió en un constelación y Helluin le siguió. El nombre moderno es Orión.

“… El Menelmacar con su cinturón brillante, que presagia la Última Batalla acaecerá al final de los días…”[2]

MORWINYON

Morwinyon (Destello del Ocaso, o de la Oscuridad). Los Valar y los Elfos amaban a Morwinyon, y era una fuente de inspiración para los hacedores de joyas. También se conocía como Morwinyon Arcturus.

“… ese Morwinyon que resplandece por encima del borde del mundo en el Oeste fue dejado por ella ya que tuvo que volver con gran urgencia a Valinor …”[1]

REMMIRATH

Remmirath es una expresión de origen Sindarin… “Red-de-Joyas-colectiva-plural.”[4]. En Oestron (la Lengua Común), este grupo de estrellas tiene un nombre más simple… las Estrellas Enredadas. Actualmente se conocen como las Pléyades.

“Lejos en lo alto en el Este, giraba Remmirath.”[5]

SORONÚMË

Soronúmë es una de las constelaciones hechas por Varda con el rocío de plata de las de las tinas de Telperion. Llamada “el Águila Soronúmë…” [6] por David Day, Tal vez debido a la raiz SORO que significa águila. Robert Foster cree que será la moderna constelación Aquila. Aquila es Latín y significa “Águila”. No puede verse en el mapa estelar, pero estaría un poco fuera arriba a la izquierda.

TELUMENDIL

Una de las constelaciones que fueron hechas en la preparación de la llegada de los Eldar. Telumendil significa tal vez, “Amante de los Cielos” en Quenya.

WILWARIN

Wilwarin significa Mariposa en Quenya. También fue una de las constelaciones para el despertar de los Elfos. La actual Casiopea.

Elemmíre = Mercúrio
(Una estrella brillante)
Eärendil = Venus
Fue puesto por los Valar para navegar por los cielos en su navío Vingilot, llevando un Silmaril, para llevar esperanza.
Carnil = Marte
Carnil es en El Silmarillion una estrella rojiza.
Alcarinquë = Júpiter
Alcarinquë (Quenya: Glorioso)
Lumbar = Saturno
Nénar = Urano
Luinil = Neptuno
(Sindarin (?): Luz Azul) – Nombre de una estrella brillante [3]

Fuentes:
[1] = The Book of Lost Tales I (El libro de los Cuentos Perdidos I)
[2] = The Silmarillion (El Silmarillion)
[3] = Morgoth’s Ring (El anillo de Morgoth – La História de la Tierra Media – volumen 10)
[4] = Robert Foster – Guia Completa de la Tierra Media – edición revisada
[5] = The Fellowship of the Ring (La Comunidad del Anillo)
[6] = A Tolkien Bestiary – by David Day (Bestiário de Tolkien – por David Day)

Creacion de Arda

Creacion de Arda
Ilúvatar y la Creación del mundo
Eru Ilúvatar es el nombre que le da Tolkien al Dios Creador de todo lo existente. Él crea a los Ainur o dioses, que cantan ante Ilúvatar la música que él mismo les indica. Melkor, el más grande de los Ainur -que ya tenía pensamientos independientes de Ilúvatar- intenta introducir estos pensamientos en la música. Ilúvatar y Melkor luchan por predominar en la música e Ilúvatar lo logra con la ayuda de Manwë y otros de los Ainur. Al final les enseña a todos los Ainur, en una visión,  la forma física que tomará la canción que cantaron: Arda, el Mundo. Muchos de los Ainur bajaron a la Tierra para hacer que la visión que les enseñó Ilúvatar se hiciera realidad y tomaron forma física.

Los Valar y los Maiar

Los Valar son los catorce Ainur más poderosos que bajaron a la Tierra. Los primeros ocho son a los que llamaron Aratar, los principales Poderes: El Rey de ellos y de toda Arda es Manwë, Señor de los Vientos y su esposa es Varda, que los Elfos de la Tierra Media llamaron Elbereth. Le siguen Ulmo, el Señor de las Aguas; Aulë el maestro de toda artesanía y su esposa Yavanna, la que otorga los frutos de la Tierra; Námo, al que le dieron después el nombre de Mandos, es el Juez de los Valar y de todos los demás hijos de Ilúvatar. La hermana de Mandos es Nienna, que llora todas las heridas que ha sufrido la Tierra. Oromë es el Domador de Animales y el Cazador.

El hermano de Mandos es Lórien y tiene potestad sobre los sueños y las visiones, habita el jardín que lleva su mismo nombre. La esposa de Mandos es Vairë, la Tejedora del Destino y la de Lórien es Estë la Gentil. Vána, la Siempre Joven es la esposa de Oromë y hermana menor de Yavanna.
Nessa la Bailarina es la hermana de Oromë. El marido de Nessa es Tulkas el Fuerte y el Luchador, quien fue el último Vala en entrar en Arda.

Casi todos ellos vivieron en la Tierra Bendita de Aman, en dónde se encontraba la ciudad de Valinor.

Los Maiar son los Ainur de menor poder que bajaron al Mundo. Los Hijos de Ilúvatar nunca conocieron el número exacto de los Maiar. Entre los más conocidos están Melian, esposa del Rey Thingol y madre de Lúthien la Bella; y Olórin, que en la Tierra Media fue conocido como Gandalf el Gris.

Los Arboles de Valinor

Yavanna y Nienna hicieron crecer en Valinor dos Arboles que irradiaban luz propia y que iluminaban toda la Tierra Bendita. Fueron los árboles más altos y hermosos que jamás existieron o existirán. Los llamaron Telperion el Blanco, que daba un resplandor plateado y Laurelin que era dorado. Durante muchas Edades florecieron los Arboles en paz hasta que Melkor, con ayuda de una araña gigante llamada Ungoliant, los destruyó.
Los Enemigos

Melkor, el más grande y poderoso de todos los Ainur, sintió envidia del mundo que había vislumbrado en la visión de Ilúvatar y deseó gobernarlo. Así él bajó al mundo, pero no para ayudar a construirlo, como los demás Ainur, sino para intentar dominarlo. Durante muchos años lo logró, con la ayuda de algunos Maiar que atrajo a su causa. Entre ellos estaban los Balrogs, espíritus de sombras y fuego, y Sauron, Maia de gran poder que lo ayudó en todo mientras Melkor estuvo en la Tierra y que continuó desolando la Tierra Media después que Melkor fuera expulsado del Mundo.

Por sus malas acciones los Elfos llamaron a Melkor el Negro Enemigo del Mundo o Morgoth y solo con ese nombre se le conoció después.

Las Razas

Los Elfos

En la Fantasía de Tolkien eran las criaturas más hermosas que hayan pisado la tierra. Fueron los Primeros Nacidos, los Hijos de Ilúvatar. Su espíritu está atado al destino de la Tierra, que fue cantado en la Música de los Ainur y por tanto no la pueden dejar. Ellos son inmortales y sí su cuerpo llega a ser destruido, pueden renacer.

Había tres estirpes de Elfos:
Los Vanyar que tenían los cabellos dorados y eran los más hermosos de todos, de espíritu gentil y amable.
Los Noldor que eran pálidos, de pelo obscuro y ojos grises, más altos y fuertes que todos los demás. Entre los Elfos, eran los más sabios y más hábiles.
Los Teleri, casi todos de cabellera plateada o clara, eran los mejores cantantes de la Tierra y amaban sobre todo al mar.

Todos fueron convocados por los Valar para que habitaran junto con ellos en Valinor. Todos los Vanyar y Noldor llegaron al otro lado del mar y parte de los Teleri. A todos los que llegaron a las Tierras Benditas y vieron los Arboles se los llamó Calaquendi o Altos Elfos. Pero muchos Teleri, aunque emprendieron el camino hacia Aman, no llegaron y se quedaron en la Tierra Media. A ellos se los llamó Sindar o Elfos Grises y a los que se rehusaron a hacer el viaje se los llamó Moriquendi o Elfos obscuros, pues vivían felices bajo la luz de las estrellas solamente.

Solo los Noldor regresaron a la Tierra Media y ahí lucharon arduamente contra Morgoth.

Los Orcos

Sediceq ue cuando los Elfos fueron descubiertos por los Valar y convocados a dejar la Tierra Media algunos de ellos huyeron de los Poderes y fueron capturados por Morgoth, que los corrompió hasta crear la raza de los orcos. La raza de los Orcos constituyó la principal fuerza que conformó los ejércitos de los Señores Obscuros.

Los Enanos

Aulë el Vala decidió que no esperaría a que despertaran los Hijos de Ilúvatar, pues quería enseñar a alguien todo lo que sabía. Con la imagen que él recordaba de la Visión del Mundo y las habilidades que él creyó que necesitarían, creó a siete seres pequeños, los Padres de los Enanos. Pero Ilúvatar no dejó que estos seres vivieran antes de que sus Primeros Hijos llegaran al Mundo, así que Aulë tuvo que llevarselos y los durmió bajo tierra hasta que los Primeros Nacidos despertaron. Los Enanos fueron grandes herreros y su espíritu fue muy difícil de doblegar.

Los Hombres

Los Hombres son, de los Hijos de Ilúvatar, los Segundos o Seguidores. Despertaron a la vida en el momento que los Valar elevaron el Sol a los cielos del Mundo. El Don que les otorgó Ilúvatar es el poder forjar su destino fuera de la Música con que se creó el Mundo, que su espíritu no esté encadenado a la Tierra y que la puedan dejar, al momento de morir. Fueron tres las Casas de los Hombres las que tuvieron mayor contacto con los Elfos: la Casa de Bëor el Viejo, los Haladin y los de la Casa de Hador. A todos ellos se los llamó Edain.

También había otras razas como los Orientales, de piel amarilla, o los Haradrim, de tez obscura y pelo negro. Entre las razas más extrañas de hombres fueron los Drúedain.

Después de las guerras contra Morgoth, los Valar premiaron a los Edain regalándoles la Isla de Númenor. A los Hombres que vivieron en esta isla y sus decendientes se los llamó Dunedain.

Los Hobbits

Los Hobbits son una subespecie de Humanos, por tanto son mortales y tienen el mismo Don que los Hombres. Su estatura varía entre los sesenta y ciento veinte centímetros y tienden a la gordura. Tienen el cabello castaño y rizado y no tienen barba. Sus manos son de dedos largos y hábiles y sus pies son tan peludos y la planta de pie tan dura, que no necesitan usar zapatos. Los Hobbits se dividen en tres razas diferentes: los Fuertes, los Pelosos y los Albos.

Los hobbits tienen costumbres sencillas: viven en agujeros con todas las comodidades posibles, visten con colores vivos -en especial el amarillo y el verde- y les gusta comer -si es posible- seis veces al día.

Historia de los Elfos

Historia de los Elfos

En el mismo momento en que Varda, la Señora de los Cielos, encendía de nuevo las brillantes estrellas sobre la Tierra Media, los Hijos de Eru despertaron junto a la laguna de Cuiviénen, el «agua del despertar». Este pueblo era el de los quendi, llamados también elfos, y, cuando cobraron vida, lo primero que advirtieron fue la luz de las nuevas estrellas. Por eso, los elfos aman por encima de todo a las estrellas y adoran a Varda, a la que conocen como Elentári, Reina de las Estrellas, por encima de todos los Valar. Y aún más, cuando la nueva luz penetró en los ojos de los elfos en el momento del despertar, permaneció en ellos y desde entonces brilló en sus ojos.

Así Eru el Único, a quien los nacidos en la tierra llaman Ilúvatar, creó la más hermosa y la más sabia de las razas que jamás existieron. Ilúvatar declaró que los elfos tendrían y harían más cosas hermosas que cualquier otra criatura terrenal y que disfrutarían de la máxima felicidad y padecerían los mayores sufrimientos. Serían inmortales y no envejecerían, de manera que vivirían mientras la Tierra viviera. Nunca conocerían la enfermedad o las pestes, pero sus cuerpos serían de la misma sustancia que la Tierra y podrían ser destruidos. Podían hallar la muerte por el fuego o el acero en la guerra, ser asesinados o incluso morir de pena.

Tendrían el mismo tamaño que los hombres, que todavía no habían sido creados, pero los elfos serían más fuertes física y espiritualmente, y no se debilitarían con la edad; sólo se harían más sabios y hermosos.

Aunque eran seres mucho menores en estatura y poder que los divinos Valar, los elfos comparten la naturaleza de esos poderes en mayor medida que la raza de los Segundos Nacidos. Se dice que los elfos siempre andan en medio de una luz que es como el resplandor de la luna cuando está justo debajo del horizonte. Sus cabellos son como hilos de oro o de plata, o de azabache pulido, y la luz de las estrellas brilla a su alrededor, en el pelo, en los ojos, en sus sedosas vestimentas o en sus manos enjoyadas. Siempre hay luz en un rostro élfico, y el sonido de sus voces es variado, hermoso y sutil como el del agua. De todas las artes, son maestros en el habla, la canción y la poesía. Los elfos fueron los primeros que hablaron en la Tierra y nadie antes que ellos cantó. Y por eso se llamaban a sí mismos, muy apropiadamente, los quendi, los «parlantes», porque enseñaron a hablar a todas las razas de la Tierra.

En la Primera Edad de las Estrellas, tras la caída de Utumno y la derrota de Melkor, el Enemigo Oscuro, los Valar llamaron a los elfos para que fueran a las Tierras Imperecederas en el oeste. Esto ocurrió antes de que surgieran el Sol y la Luna, cuando la Tierra Media sólo estaba iluminada por las estrellas y los Valar querían proteger a los elfos de las tinieblas y del mal acechante que Melkor había dejado tras de sí.

Y así, en las Tierras Imperecederas que se encuentran más allá de los mares occidentales, los Valar prepararon un lugar llamado Eldamar, que significa «hogar de los elfos», donde se había predicho que con el tiempo los elfos edificarían ciudades con cúpulas de plata, calles de oro y escaleras de cristal.

De esta manera los elfos se dividieron por primera vez, porque no todos los pueblos élficos querían abandonar la Tierra Media y entrar en la Luz Eterna de las Tierras Imperecederas. Atendiendo a las invitaciones de los Valar, un gran número de elfos marchó al oeste, y éstos fueron los eldar, el «pueblo de las estrellas», pero otros se quedaron por su amor a la luz de las estrellas y se llamaron los avari, los «renuentes». Aunque eran diestros en las vías de la naturaleza y, como toda su raza, inmortales, eran un pueblo menor. Casi todos se quedaron en las regiones orientales donde el poder de Melkor era más intenso, y por eso menguaron. Los eldar fueron llamados también el Pueblo del Gran Viaje porque viajaron hacia el oeste a través de las regiones sin caminos de la Tierra Media, hacia el Gran Mar, durante muchos años. De este pueblo élfico existían tres linajes, gobernados por tres reyes. El primer linaje era el de los vanyar, y su rey era Ingwë; el segundo era el de los noldor, y Finwë era su señor, y el tercero era el de los teleri, quienes eran gobernados por Elwë Singollo. Los vanyar y noldor alcanzaron el Belegaer, el Mar del Oeste, mucho antes que los teleri, y Ulmo, Señor de las Aguas, fue a su encuentro y los colocó sobre una isla que era como una inmensa nave. Llevó entonces a los dos linajes a través del mar a las Tierras Imperecederas, a Eldamar, el lugar que los Valar tenían dispuesto para ellos. El destino de los teleri fue diferente que el de sus parientes y se separaron en varias razas. Debido a que eran los más numerosos, el viaje de los teleri fue el más lento. Muchos se volvieron atrás, y entre ellos se contaron los nandor, los laiquendi, los sindar y los falathrim. Elwë, el Gran Rey, se perdió y permaneció en la Tierra Media. Sin embargo, la mayor parte de los teleri siguió avanzando hacia el oeste, y nombraron rey a Olwë, hermano de Elwë, y llegaron al Gran Mar. Allí los esperaba Ulmo, quien por fin los llevó a Eldamar.

En Eldamar, los vanyar y los noldor construyeron una gran ciudad que se llamó Tirion, sobre la colina de Túna, mientras que, en la costa, los teleri edificaron el Puerto de los Cisnes, que en su idioma era Alqualondë. Estas ciudades de los elfos fueron las más hermosas del mundo.

En la Tierra Media, los sindar (a quienes se llamó elfos grises) se hicieron más poderosos que el resto de los elfos de las tierras mortales, gracias a las enseñanzas y a la luz de Melian la Maia. En el bosque de Doriath se fundó un reino encantado de gran poder. Con la ayuda de los enanos de las Montañas Azules, los sindar edificaron Menegroth, llamada las Mil Cavernas, por estar construida bajo una montaña. Pero era como un bosque lleno de linternas doradas, por cuyos pasillos podía oírse el canto de los pájaros y el fluir del agua en fuentes de plata. Éstas fueron las edades de apogeo de los eldar, tanto en la Tierra Media como en las Tierras Imperecederas. Durante esta época, el príncipe noldo Fëanor creó los Silmarils, tres joyas parecidas a diamantes que brillaban con una llama que era en sí una forma de vida y resplandecían con la Luz viva de los Árboles de los Valar.

Entonces, las mentiras difundidas por Melkor dieron fruto y hubo conflictos y guerra. Con Ungoliant, la Gran Araña, Melkor destruyó los Árboles y su Luz desapareció para siempre de las Tierras Imperecederas. Durante la Larga Noche que vino a continuación, Melkor robó los Silmarils y huyó con Ungoliant atravesando Helcaraxë, el «hielo crujiente», para regresar a la Tierra Media y a los pozos de Angband, su gran arsenal. Fëanor juró venganza y los noldor persiguieron a Melkor hasta la Tierra Media. Al hacerlo se convirtieron en un pueblo maldito, porque capturaron las naves cisnes de los teleri de Alqualondë y mataron a sus hermanos elfos. Aquélla fue la primera matanza entre elfos. Con los barcos de los teleri, los noldor de Fëanor cruzaron el Gran Mar, Belegaer, mientras que los noldor mandados por Fingolfin, en un acto de gran valor, se atrevieron a cruzar Helcaraxë a pie. Tal y como cuenta el «Quenta Silmarillion», así comenzó la Guerra de las Joyas. Los noldor persiguieron a Melkor y lo llamaron Morgoth, el «enemigo oscuro del mundo». La guerra fue amarga y terrible y, de los eldar que estaban en la Tierra Media, fueron pocos los que sobrevivieron. Por fin, acudieron los Valar y muchos eldar de las Tierras Imperecederas, y en la Guerra de la Ira aplastaron para siempre a Morgoth el Enemigo. Pero en dicha guerra Beleriand fue destruida y cubierta por las olas del ancho mar. Los grandes reinos de aquella región desaparecieron para siempre, al igual que las ciudades élficas de Menegroth, Nargothrond y Gondolin. Sólo Lindon, una pequeña parte de Ossiriand, sobrevivió al diluvio. Allí permaneció el último reino eldarin en la Tierra Media durante los primeros años de la Segunda Edad del Sol. La mayoría de los eldar que sobrevivieron a la Guerra de la Ira volvieron a Occidente, embarcaron en las blancas naves de los teleri y navegaron hasta Tol Eressëa, en la bahía de Eldamar, donde se encuentra el puerto de Avallónë. Mientras tanto, los hombres que ayudaron a los eldar contra Morgoth fueron a una isla llamada Númenor. Pero algunos de los eldar permanecieron todavía en las tierras mortales durante algún tiempo. Uno de ellos fue Gil-galad, que fue el último de los grandes reyes de los eldar en la Tierra Media. Su reinado duró hasta la Segunda Edad del Sol, y el reino de Lindon sobrevivió hasta la Cuarta Edad. En los años de la Segunda Edad hubo paz. Algunos señores noldor y sindar se unieron a los elfos silvanos y crearon reinos propios: Thranduil convirtió a Bosqueverde el Grande en su Reino del Bosque, y Celeborn y Galadriel gobernaron en Lothlórien, el Bosque Dorado. En aquella época la principal de las colonias eldarin fue Eregion, que los hombres llamaron Acebeda, donde fueron muchos nobles noldor. Se los llamó Gwaith-i-Mírdain, pero en días posteriores fueron conocidos como los Herreros elfos. Y a ellos acudió disfrazado Sauron el Maia, servidor de Morgoth. Celebrimbor, el más grande Herrero de la Tierra Media, nieto de Fëanor, el creador de los Silmarils, vivía en Acebeda. Por orden suya y merced a sus capacidades se hicieron los Anillos de Poder, y, debido a ellos y al Anillo Único que forjó Sauron, tuvo lugar la Guerra entre los elfos y Sauron, así como muchas otras guerras. Las batallas de la Guerra contra Sauron fueron terribles. Celebrimbor pereció y su país quedó arruinado, y Gil-galad envió a Elrond y a muchos guerreros de Lindon para ayudar al pueblo de Eregion. Los elfos que sobrevivieron a la destrucción de Eregion huyeron a Imladris (que en la Tercera Edad recibió el nombre de Rivendel) y se escondieron del terror, y tomaron como señor a Elrond Medio elfo. Pero, aunque los elfos no tenían suficiente fuerza para acabar con el poder del Señor Oscuro mientras éste tuviera el Anillo Único, sus aliados, los númenóreanos, se habían hecho poderosos en Occidente. Los númenóreanos llegaron en sus naves a Lindon y expulsaron a Sauron de las tierras del oeste. Más adelante, regresaron otra vez, cogieron prisionero al Señor Oscuro y se lo llevaron a su país cargado de cadenas. Allí permaneció Sauron hasta que las tierras de Númenor fueron engullidas por las aguas del mar de Belegaer y sobrevino el Cambio del Mundo, cuando las Tierras Imperecederas fueron apartadas de los Círculos del Mundo. Las tierras mortales se cerraron sobre sí mismas y las Tierras Imperecederas fueron colocadas en un lugar que sólo podían alcanzar las blancas naves élficas.

Pero en esa Segunda Edad del Sol todavía quedaba Sauron, el Señor de los Anillos, que había escapado a la Caída de Númenor y regresado a su reino de Mordor. Por eso se constituyó la Última Alianza de hombres y elfos. Juntos destruyeron Mordor y Barad-dûr, su torre, y le arrebataron el Anillo. Él y sus siervos perecieron y pasaron a las sombras, pero Gil-galad, el último Gran Rey de los elfos en la Tierra Media, también murió, al igual que ocurrió con casi todos los grandes señores númenóreanos.

Quedaron todavía unos pocos eldar para vigilar las tierras que lentamente iba controlando la raza humana. En la Tercera Edad, la presencia de los eldar en la Tierra Media apenas era una sombra de lo que había sido en tiempos pasados. Lindon permaneció pero se mantuvo aislado de las luchas de la Tierra Media, y Círdan, el Señor de los Puertos Grises, era el elfo de más alto rango. Las preocupaciones de los elfos parecían ceñirse a ellos mismos en todo menos en un asunto: el del Señor de los Anillos, quien regresó de nuevo a Mordor y envió a sus siervos, los Nazgûl, en todas direcciones. Entonces los elfos y los descendientes de los númenóreanos lucharon de nuevo en lo que se llamó la Guerra del Anillo, hasta que al fin el Anillo Único fue destruido. Mordor volvió a caer definitivamente, y Sauron desapareció para siempre, al igual que hicieron sus siervos, y su dominio sobre todo el mal del mundo se rompió. En la Cuarta Edad, en la Era del Dominio de los hombres, los últimos eldar zarparon de los Puertos Grises a bordo de las últimas naves blancas que construyó Círdan, para seguir el Camino Recto. Y así desapareció para siempre este Pueblo de las Estrellas, rumbo a aquel lugar fuera del alcance de los mortales, quienes sólo lo conocen por las leyendas y, tal vez, por los sueños.

Eldar:

En la Primera Edad de las Estrellas, cuando Oromë el Cazador, de los Valar, descubrió a los elfos en las regiones orientales de la Tierra Media, los contempló maravillado y les dio el nombre de eldar, pueblo de las estrellas. En aquella época todos los elfos se llamaban eldar, pero más tarde este nombre sólo lo recibieron aquellos que emprendieron el Gran Viaje a las Tierras Imperecederas, respondiendo a la llamada de los Valar. Los que se quedaron se llamaron avari, o «renuentes».

Así los eldar fueron un pueblo escogido, que se dividía en tres linajes: los vanyar, los noldor y los teleri. El viaje fue, sin embargo, largo y peligroso, y fueron muchos los eldar que no llegaron a las Tierras Imperecederas; fueron llamados los úmanyar, «los que no son de Aman». Entre ellos se contaban los nandor, los sindar, los falathrim y los laiquendi. Pero fueron más los que acabaron el viaje y llegaron a las Tierras Imperecederas en los días de los Árboles de los Valar. Allí ocuparon el país llamado Eldamar, que había sido preparado para ellos, y construyeron hermosas ciudades y se convirtieron en un gran pueblo.

Vanyar:

De los tres linajes de elfos que emprendieron el Gran Viaje, las historias que han llegado a los hombres hablan poco del Primer Linaje, cuyo rey Ingwë era Gran Rey de todos los elfos. Esta raza es la de los vanyar, conocidos también como Hermosos elfos. Parecen de oro, porque sus cabellos son los más rubios de las muchas razas que habitan Arda. Son los que más sintonizan con los Valar, que les otorgan su amor. Poco han tenido que ver los vanyar con los hombres. Sólo en una ocasión regresaron a la Tierra Media y fue para luchar contra Morgoth el Enemigo en la Guerra de la Ira, con la que acabó la Primera Edad del Sol. Aunque son el menos numeroso de los tres linajes, los vanyar son los más sabios y valientes. Durante sus primeros días de estancia en las Tierras Imperecederas, edificaron con los noldor la ciudad de Tirion sobre la verde colina de Túna. Era ésta una gran ciudad de blancas murallas y torres, y la más alta torre de todas las construidas por los elfos era Mindon Eldaliéva, la Torre de Ingwë. En lo alto brillaba una lámpara plateada que alumbraba los Mares Sombríos. Pero, transcurrido un tiempo, los vanyar prefirieron la Luz de los Árboles, porque los inspiraba a la hora de hacer poemas y canciones, que es lo que más les gustaba. Así, Ingwë llevó a su pueblo desde Tirion a los pies de Taniquetil, la Montaña de Manwë, el gran señor de los Valar, y allí pidieron quedarse, aunque hacía tiempo que los Árboles habían desaparecido.

Noldor:

Los más poderosos de entre los elfos que habitaron la Tierra Media fueron los noldor, porque fueron los elfos que hicieron las Grandes Joyas llamadas los Silmarils, así como los Anillos de Poder. Los noldor fueron el segundo linaje de los eldar que llegaron a las Tierras Imperecederas. La palabra noldor significa «conocimiento», cosa que, más que los demás elfos, lucharon por poseer. En los años de los Árboles de los Valar su rey fue Finwë, y entonces su alegría fue grande al aprender de sus tutores, los Valar y los Maiar. Su ciudad de Tirion, sobre la verde colina de Túna, que miraba al mar iluminado por las estrellas, era poderosa y bella. Porque la ciudad estaba edificada en el Paso de la Luz, llamado Calacirya, el único paso en las montañas Pelóri, que cerraban las regiones de Eldamar y Valinor. A través de este desfiladero surgía la Luz de los Árboles y caía sobre el lado occidental de la ciudad. Al este, a la sombra de Túna, los elfos miraban las estrellas que brillaban sobre los Mares Sombríos.

Los noldor fueron los primeros en extraer las gemas que encerraban las montañas. Regalaban estas gemas, de modo que todas las mansiones de los elfos y los Valar refulgían con ellas, y las mismas playas y estanques de Eldamar, según se dice, brillaban con la luz de las gemas esparcidas.

El rey de los noldor y su reina, Míriel, tuvieron un hijo al que llamaron Curufinwë, más tarde conocido como Fëanor, que significa «espíritu de fuego», porque fue el primero en crear las gemas mágicas élficas, que eran más brillantes y poderosas que las piedras preciosas de la tierra. Por sí solas eran pálidas, pero a la luz de las estrellas recogían dicha luz y despedían un brillante resplandor azul. Fëanor también creó otros cristales, llamados palantíri, las «piedras videntes» que, muchas edades después, los elfos de Avallónë entregaron a los dúnedain. Pero la mayor de las hazañas de Fëanor fue la creación de tres gemas fabulosas que capturaron en su interior la luz mezclada de los Árboles de los Valar. Eran los Silmarils, las joyas más hermosas que jamás había visto el mundo, porque despedían una luz viva. Sin embargo, la tragedia cayó sobre los noldor cuando Melkor apareció, con la araña Ungoliant, y destruyó los Árboles de los Valar, mató a Finwë y robó los Silmarils. Fëanor juró venganza y salió hacia la Tierra Media en persecución de Melkor, a quien llamó Morgoth, el «Enemigo Oscuro del mundo». Así comenzó la Guerra de las Joyas y las Guerras de Beleriand, que duraron toda la Primera Edad del Sol.

Durante esta edad de guerra, los noldor también trajeron grandes dones a la Tierra Media. Y durante un tiempo surgieron reinos noldorin en Hithlum, Mithrim, Dor-lómin, Nevrast, Dorthonion, Himlad, Thargelion y Beleriand Oriental. Los más hermosos reinos de los noldor fueron los dos reinos ocultos: Gondolin, gobernado por Turgon, y Nargothrond, que era un feudo de Finrod Felagund. Fëanor murió en la Guerra de las Joyas, así como sus siete hijos: Amras, Amrod, Caranthir, Celegorm, Curufin, Maedhros y Maglor. Su hermano Fingolfin y los hijos de éste, Fingon, Turgon y Aredhel, también murieron a manos de Morgoth. Y aunque Finarfin, el otro hermano (y tercer hijo de Finwë), se había quedado en las Tierras Imperecederas donde gobernaba a los noldor que permanecieron en Tirion, todos sus hijos, Aegnor, Angrod, Finrod Felagund y Orodreth, marcharon a la Tierra Media y murieron también. Así que de todos los señores noldor y sus hijos sólo sobrevivió en la Tierra Media Galadriel, la hija de Finarfin.

A lo largo de la Primera Edad, Morgoth y sus siervos destruyeron todos los reinos noldorin. Debido a estas guerras, los dominios de los elfos grises, a los que también se conocía como sindar, fueron destruidos, al igual que los dominios enanos de Nogrod y Belegost y la mayor parte de los reinos de las Tres Casas de los edain.

Pero al fin los Valar y Maiar partieron de las Tierras Imperecederas para luchar contra Morgoth. Así tuvo lugar la Gran Batalla y la Guerra de la Ira. Ante tan poderosa fuerza, Angband cayó y Morgoth fue arrojado al Vacío Infinito para siempre. Pero la conflagración fue tan tremenda que Beleriand quedó destruida y la mayor parte de su territorio fue tragado por las aguas. De las estirpes reales de los noldor pocos sobrevivieron a la Guerra de las Joyas que pudieran decir ser descendientes de los grandes reyes. Así fue que Gil-galad, hijo de Fingon, hijo de Fingolfin, estableció el último gran reino de los noldor en las tierras de los mortales. Fue Lindon, la única zona de Beleriand que quedó después de la Gran Batalla. Con Gil-galad vivía Celebrimbor, hijo de Curufin, el único príncipe de la Casa de Fëanor que quedó en la Segunda Edad. Galadriel, la hija de Finarfin, y Elronc y Elros los Medio elfos también fueron allí, igual que Círdan de los falathrim, los laiquendi y los edain (los hombres que fueron fieles a los elfos durante las guerras). Entonces fueron muchos los elfos que embarcaron en los Puertos Grises y zarparon hacia Tol Eressëa, en la bahía de Eldamar, en las Tierras Imperecederas, para construir allí la ciudad de Avallónë. A los edain se les concedió una hermosa isla en el Mar Occidental, llamada Númenor, y también ellos abandonaron la Tierra Media. Gil-galad gobernó en Lindon y Círdan ocupó los Puertos Grises. Pero, en el año 750 de la Segunda Edad, se cuenta que Celebrimbor salió de Lindon y creó un reino a los pies de las Montañas Nubladas, en el país de Eregion, cerca del reino enano de Khazad-dûm. Estos elfos recibieron el nombre de Gwaith-i-Mírdain, el «pueblo de los orfebres», y el de Herreros elfos en épocas posteriores. Fue aquí donde, siguiendo las sutiles insinuaciones de Sauron, Celebrimbor, nieto de Fëanor, quien había creado los Silmarils, forjó los Anillos de Poder, y así surgió la segunda gran obra de los noldor, que traería consigo otro ciclo de terribles guerras. Porque entonces Sauron hizo el Anillo Único que dominaría a todas las demás obras de los noldor. Los elfos se alzaron iracundos y temerosos, y se libró la Guerra de Sauron y los elfos. Celebrimbor y casi todos los Gwaith-i-Mírdain perecieron. Eregion fue arrasado y aunque Elrond Medio elfo acudió con un ejército, lo único que pudo hacer fue rescatar a los pocos supervivientes y refugiarse en Imladris, que los hombres llamarían Rivendel. Allí se creó el único reducto de los noldor entre las Montañas Nubladas y las Montañas Azules. En esa época el mismo Lindon corrió peligro, pero los númenóreanos, descendientes de los edain, aparecieron con sus enormes flotas y expulsaron a Sauron hacia el este. Más adelante, regresaron y capturaron al Señor Oscuro, pero no acabaron con él. Lo hicieron prisionero y con ello provocaron su propia caída, porque él los puso en contra de los Valar y por su locura fueron tragados por el mar. Así Sauron regresó a la Tierra Media, donde sólo quedaban los reinos noldorin de Lindon y Rivendel, aunque se habían creado los reinos de Bosqueverde el Grande y de Lothlórien con nobles noldorin y sindarin y súbditos silvanos. Pero, al regresar Sauron, volvió la guerra. Se constituyó la Última Alianza de elfos y hombres y en esa guerra, que significó el final de la Segunda Edad, Sauron mató a Gil-galad y al rey de los dúnedain, pero el mismo Sauron fue destruido con todo el reino de Mordor.

A partir de entonces no hubo Gran Rey de los elfos noldorin en la Tierra Media, pero los reinos siguieron en pie. El señorío de Lindon y de los Puertos Grises recayó en Círdan, mientras que Elrond siguió gobernando en Rivendel. Durante la Tercera Edad, el reino más hermoso fue Lothlórien, donde reinaba la reina Galadriel, la noldo de estirpe más noble que quedaba en la Tierra Media.

Cuando al final de la Tercera Edad se destruyó el Anillo Único y Sauron pasó al Reino de las Sombras para siempre, Elrond fue convocado desde Rivendel, y Galadriel abandonó Lothlórien, para embarcar ambos en las blancas naves que los llevarían a las Tierras Imperecederas. Sin la reina, Lothlórien se fue apagando y los reinos noldorin de la Tierra Media decayeron. Se dice que Círdan, el Constructor de Barcos, se llevó a los últimos noldor a las Tierras Imperecederas.

Elfos del Mar:

De todos los elfos, el tercer linaje, el de los teleri, era el que más amaba los mares de Ulmo, el Señor de los Océanos, y el que habitó más tiempo en las costas de Belegaer, el Mar de Occidente. Eran los más sabios en el conocimiento marino y por ello se los llamó elfos del mar. Fueron el primer pueblo que construyó barcos, porque les enseñó Ossë, el Maia de las Olas Turbulentas. La esposa de éste era Uinen, la Señora de las Calmas, y juntos enseñaron a los elfos del mar todo lo referente a la vida marina.

Eglath:

En la historia del Gran Viaje de los elfos en las Edades de las Estrellas, existe la leyenda de cómo el tercer linaje, el de los teleri, perdió a su rey, Elwë Singollo. En el bosque de Nan Elmoth, en las tierras de Beleriand, cayó víctima de un encantamiento. Y, aunque pasaron muchos años buscando al rey, los teleri no pudieron encontrarlo y al final tomaron por rey al hermano de Elwë y volvieron a reemprender el camino al oeste, hacia las Tierras Imperecederas. Pero muchos no quisieron abandonar Nan Elmoth y se quedaron por amor a Elwë Singollo, si bien transcurrieron muchos más años. Al separarse así para siempre de su linaje, recibieron el nombre de eglath, que en élfico significa «los abandonados». Al final, su lealtad tuvo su recompensa, porque su rey regresó. Se llamaba ahora Elu Thingol o rey Mantogrís y había cambiado mucho. Una brillante luz se desprendía de él, y lo acompañaba quien era autora de su encantamiento, su reina, Melian la Maia. Y así se presentó un gran destino para los eglath. A partir de entonces se los llamó sindar, los elfos grises, y en los años de las Estrellas fueron el pueblo más poderoso de la Tierra Media.

Elfos Grises:

De todos los úmanyar, los elfos del Gran Viaje que no llegaron a ver la Luz de los Árboles, los más poderosos fueron los sindar, o elfos grises. Su rey era Elu Thingol, «rey Mantogrís», y su reina era Melian la Maia, y los dos fundaron un reino en el bosque de Doriath y allí edificaron una gran ciudad que se llamó Menegroth.

Falathrim:

Los falathrim, los elfos de las Falas, vivieron en las costas de Beleriand durante los años de las Estrellas y durante la Primera Edad del Sol, gobernados por el Señor Círdan. Pertenecían al linaje de los teleri pero, cuando Ulmo, el Señor del Océano, visitó a los teleri, Círdan y su gente se negaron a realizar el viaje definitivo a las Tierras Imperecederas y por lo tanto se separaron de su pueblo. Los barcos de Círdan eran mágicos y eran capaces de hacer el largo viaje a las Tierras Imperecederas, incluso después del Cambio del Mundo, cuando la Tierra Media y las Tierras Imperecederas quedaron separadas para siempre. Durante un tiempo, después de la partida de los teleri a las Tierras Imperecederas, los falathrim vivieron solos en las costas de Beleriand y edificaron en ellas dos grandes puertos llamados Eglarest y Brithombar. Pronto descubrieron que otra parte de los úmanyar se habían hecho poderosos en el bosque de Doriath, al este de las Falas. Su rey era Elwë Singollo. Círdan y los falathrim se reencontraron con sus parientes, los elfos grises, y se convirtieron en aliados. En los años de conflictos que llegaron con el Nacimiento del Sol, los falathrim lucharon junto a ellos contra Morgoth el Enemigo, quien se alzó en el norte.

En esa Primera Edad del Sol, los falathrim se vieron asediados por los orcos durante un tiempo, y después sus puertos cayeron en manos de Morgoth, pero ellos embarcaron en sus naves y zarparon a la isla de Balar. Allí los falathrim permanecieron a salvo hasta la Guerra de la Ira, cuando Beleriand se hundió en las aguas al ser destruida Angband. De nuevo zarparon las naves de los falathrim y se dirigieron hacia el sur, al golfo de Lune, en la región de Lindon. Aquí edificó Círdan el último puerto de los elfos en la Tierra Media. Se llamó los Puertos Grises y desde allí zarpó la última de las naves élficas de las tierras de los mortales.

Nandor:

Los últimos elfos en emprender el Gran Viaje fueron los teleri. La primera separación que se recoge de aquel viaje ocurrió cuando Lenwë, un noble de los teleri, guió a su pueblo hacia el sur, siguiendo el curso del Gran Río Anduin. Se los llamó nandor, «los que vuelven», y no tenían rival en el conocimiento de los bosques. Durante más de dos Edades de las Estrellas, los nandor vivieron tranquilamente en la cuenca del Anduin. Algunos cruzaron las Montañas Nubladas y pasaron a Eriador. Muchos de ellos murieron a manos de orcos vestidos de hierro, trolls de piedra y lobos hambrientos. Pero Denethor, hijo del rey Lenwë, reunió a su alrededor a muchos nandor y emprendió viaje una vez más hacia el oeste. Buscaba a uno que había sido en otros tiempos rey de todos los teleri: Elwë Singollo, ahora llamado Thingol. Denethor atravesó las Montañas Azules y entró en Beleriand. Allí, los nandor fueron recibidos por los sindar, quienes los protegieron, les enseñaron algo del arte de la guerra y les cedieron Ossiriand, la «tierra de los siete ríos», como reino propio. Ya no se los llamó nandor, sino laiquendi y elfos verdes por su amor a las regiones boscosas y por su costumbre de vestir con telas verdes de manera que podían confundirse con los árboles ante la presencia de enemigos.

Elfos del Este:

En el tiempo del Renacimiento de las Estrellas, todos los elfos vivían en el este de la Tierra Media. Pero, transcurrido un tiempo, el Señor de los Bosques, Oromë el Cazador, de la raza valariana, los invitó a abandonar aquella región. Fueron muchos los que atendieron a la llamada de Oromë y viajaron al oeste, donde se los llamó elfos del oeste y eldar. Los que se quedaron recibieron el nombre de elfos del este o avari, los «renuentes», que temían al Gran Viaje.

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