LA CATEDRAL, PIEDRA VIVA

Christian Jacq y François Brunier

Cap. IX de “El mensaje de los constructores de catedrales”, Barcelona, Plaza & Janés, 1976.

Ciudad feliz, Jerusalén, tu nombre es visión de paz, tú que te elevas en los cielos, tú hecha de piedras vivas… Del cielo desciendes, prometida esposa del Señor. El cimiento, la piedra angular, es Jesucristo, enviado del Padre. ¡Oh, ciudad! Al juntar tus muros, Jesucristo unió la Ciudad santa y el creyente que lo recibe descubre en su Dios su morada.
(ANALECTA HYMNICA, LI, n.º 102).

Quiéralo o no el hombre, el mundo sigue edificándose cada día; el Universo es un lugar de perpetuas mutaciones, de transformaciones incesantes que en su mayoría se nos evaden. El tiempo que transcurre nos permite comprobarlo, en parte, en nuestra propia existencia, ya que nuestra apariencia física se modifica igual que nuestra visión personal de la vida. En el fondo de ese movimiento existe algo inmutable, un punto central: la raza “Hombre” se encuentra en cada individuo, el Universo permanece en equilibrio y nos impregna con su radiación.

Para la Edad Media es esencial conciliar el movimiento y lo inmutable. De lo contrario, el hombre permanece estático o se convierte en la presa fácil de las circunstancias y de los acontecimientos fugaces. Entonces es cuando se impone la idea de una doble ciudad: la de los dioses, segura en su eternidad que nada será capaz de corromper, y la de la tierra, que las civilizaciones van construyendo sucesivamente hasta la extinción de la Humanidad. El arte del maestro de obras consiste en armonizarlas y hacerlas coincidir con el mayor rigor.

La catedral perfecta del Universo es la ciudad de Dios. Todo está ordenado en ella de acuerdo con unos ritmos que no varían nunca. Los planetas cumplen su revolución con una tranquila constancia, el sol se levanta cada mañana por el Este y las fases de la luna se repiten cada mes. Es posible prever, por la observación y el cálculo, el desplazamiento de los astros y comprender las leyes celestes que aplica el arquitecto soberano de los mundos, sin fallar un solo instante. Si el cielo es el lugar donde se expresan magnificas verdades, la organización de la Tierra ha de hacerse a su imagen. Así, pues, los maestros de obras tienen el deber de volver a crear la morada divina en el suelo de Occidente con el fin de que todos los hombres tengan ante sus ojos una imagen de la arquitectura secreta del paraíso, una imagen que les permitirá perfeccionarse y edificar el templo en sí mismos.

Así puede reconstituirse la gestión de los creadores de catedrales. En primer lugar, reconocer la armonía del Universo y de sus leyes, seguidamente manifestarla en una construcción de piedra y, por último, ofrecerla al hombre como ejemplo a seguir. El ciclo del visitante contemporáneo es absolutamente inverso: al contemplar Saint-Sernin, de Toulouse, ve primero una iglesia, luego percibe la belleza como elemento esencial de su propia nobleza. De una manera más o menos consciente siente en él el espíritu de la catedral concreta. Seguidamente observa la perfección de las líneas y las curvas, la coherencia de los muros, la precisión de los detalles esculpidos. Adquiere conciencia de que se encuentra situado de nuevo dentro de un orden en el que los juegos de luz desempeñan el principal papel. Y de un modo completamente natural se interroga sobre la fuente de esta luz y sobre el origen de esta arquitectura, y vuelve a encontrar la comunión perdida con el Universo entero.

Para la Edad Media, el destino humano está claro: venimos de Dios y vamos hacia Dios. No hemos elegido el día de nuestro nacimiento y tampoco elegiremos el de nuestra muerte. Nuestra aventura se desarrolla entre esos dos limites, tan misterioso uno como el otro y somos responsables de la orientación que adoptemos: negarnos a aceptar el misterio, hundiéndonos en la ignorancia o aceptarlo tal como es y avanzar hacia el Conocimiento. El milagro de las catedrales es uno de los pocos que nos da el medio de progresar por esta última vía. Ellas son otros tantos hitos indicadores en el bosque de los símbolos, otras tantas brújulas que mantienen el sentido de la vida.

Además, la catedral aúna a los seres pasados, presentes y por venir. Desde el origen, el espíritu humano trata de penetrar los secretos de la Naturaleza. La gruta prehistórica, los primeros templos de madera, los vastos edificios de piedra son resultados de una misma intención y surgieron del mismo ideal. Por esto, todos los constructores de todos los tiempos se han reunido en la catedral medieval. Los justos que han ocupado un lugar en los cielos junto al Señor dirigen el pensamiento de los maestros de obras y se encuentran presentes entre nosotros al afirmarse un arte sagrado. Es frecuente en las leyendas de la Edad Media que unos personajes del más allá vuelvan a la tierra y pidan al arquitecto que erija una iglesia en un lugar designado por ellos.

En el interior de las catedrales se celebraba, a cada instante, la unión entre el hombre y el Creador. Esas mansiones sagradas, alcanzando a la vez la mayor altura y la más lejana profundidad, integran el cuerpo inmortal de la Sabiduría al cuerpo mortal del individuo y de esta alianza surge el hombre nuevo que habla todas las lenguas.

El símbolo de la ciudad celeste era ya conocido por las civilizaciones más remotas. Por ejemplo, la Babilonia terrena tenía su modelo en la Babilonia de las alturas. En Egipto, los casos son numerosos. De la inmensa ciudad de Tebas, donde hoy día se admiran los templos de Karnak y Luxor, se nos ha dicho que se llama el orbe de la Tierra entera y que sus piedras angulares están colocadas en los cuatro pilares. Están, pues, con todos los vientos y sujetan el firmamento de Aquel que está oculto. En Roma, el Panteón representaba también la esfera celeste.

En el momento en que se impone el Cristianismo, la noción de Iglesia tiene dos sentidos complementarios. Por una parte, es la comunidad local dirigida por el Antiguo, y por otra, la sociedad universal de fieles. Volvemos a encontrar estas dos dimensiones en la catedral de la Edad Media. Es, a la vez, el faro de una ciudad de características bien señaladas y el emblema de la totalidad de los peregrinos. Ciudades tan modestas como Chartres o 5aint-Bertrand-de-Comminges consagraron todos sus esfuerzos a la construcción de sus grandes iglesias, porque se consideraban como reinos completos donde debían realizarse todos los elementos de la vida espiritual magnificados por la catedral.

Al visitar el Sacré-Coeur, nos sentimos limitados por una época y por un lugar exacto. Ese monumento artificial, hecho de piedras inertes, apenas despierta nuestro interés. Por el contrario, al franquear el umbral de una catedral nos sentimos acogidos por piedras vivas. En el templo, nuestros pensamientos se entretejen con la imagen de las nervaduras, nuestros sentimientos se ennoblecen y se yerguen siguiendo la línea de los pilares y nuestra mirada se colma con el color inmaterial de las vidrieras. Para el hombre de la Edad Media, la catedral es, de una manera tangible, la Jerusalén celeste. Sabe que la palabra de las piedras le revela las virtudes que necesita y le pone en guardia contra los errores fatales; sabe que la cripta comunica directamente con nuestra Madre la Tierra y que la ventana circular de la bóveda se abre ante nuestro Padre el Cielo. En la catedral ya no es un caminante, un forastero inquieto por el mañana, sino un invitado colmado de las más valiosas riquezas, un hijo que Nuestra Señora recibe en su palacio. Sin embargo, lo que le espera es el trabajo y no el reposo. Y también sabe que ese trabajo es un don porque transforma el mundo en plegaria y el alma en luz.

Si el templo medieval representa el Universo, es el Libro el que nos permite interpretarlo. Sería vano creer en una posibilidad de lectura directa por medio de cualquier instrumento. Nuestra mirada es naturalmente imperfecta y debemos recurrir al texto sagrado que componen las piedras para comprender el lenguaje de Dios. Todo pasa como si cada uno de nosotros poseyera una letra, que sola, no es de utilidad alguna. Al unirlas en una sociedad profana, tampoco obtenemos un resultado más satisfactorio porque formamos palabras artificiales o las letras chocan entre sí carentes de toda coherencia. Por el contrario, los maestros de obras conocen la tradición y los símbolos y son capaces de redactar un libro inteligible en el que cada letra ocupa su lugar y en el que se inscriben las más altas verdades. A buen seguro, las páginas se encuentran dispersas por toda la tierra. Descubrimos una en Milly-la-Foret, otra en Bayona, una tercera en Colonia, una cuarta en Canterbury. A nosotros nos corresponde viajar y reconstituir el Libro inicial donde podremos escribir nuestra experiencia aportando la piedra nueva de nuestra conciencia.

“Lo que irradia aquí dentro, os lo presagia la puerta dorada -decía el texto grabado en la fachada de la iglesia abacial de Saint-Denis-. Por la belleza sensible, el alma adormecida se eleva a la belleza verdadera y de la tierra en la que yacía sumergida resucita al cielo al ver la luz de sus esplendores”. Con ocasión de la consagración de una catedral se celebraba la bienaventurada ciudad de Jerusalén, esa visión de paz construida con piedras vivas en los cielos y rodeada de ángeles como el cortejo de una novia. Ella descendía de las alturas para que la esposa quedara unida al Señor y que cada hombre digno de Jesucristo fuera el testimonio de aquel casamiento. La iglesia desbordaba de melodías, de alabanzas y de cánticos mientras que el Dios triple y único abría las puertas. Implorando su clemencia, los elegidos que participaban en la celebración pedían “la revolución de los años hasta los tiempos más remotos”, de manera que la obra realizada fuera eterna y animada por una constante alegría.

Mundo transfigurado, la catedral contiene una luz que no existe en parte alguna fuera de ella porque es fruto de un esfuerzo libremente realizado. El maestro de obras le confía aquello que su civilización tiene de más elevado con el fin de que ella lo distribuya sin restricciones a las generaciones futuras. La ofrenda hecha al templo se multiplica hasta el infinito y se transmite por los siglos de los siglos.

Estas concepciones simbólicas no tendrían más que un valor secundario si la catedral de la Edad Media no hubiera sido, ante todo, el centro vital de la ciudad donde se había establecido una comunidad humana. Los medievales no la admiraban como un monumento agradable por sus formas, sino como una referencia esencial de la vida social. La catedral es útil porque sacraliza la vida cotidiana. Si se comparara la ciudad a un torno de alfarero del que nacen las actividades de cada día, la catedral sería el eje invisible alrededor del cual se organiza todo.

El edificio ejerce una protección mágica. Su campanario ahuyenta a los demonios y provoca la llegada de los ángeles que ayudarán a los ciudadanos con sus consejos. Las gárgolas disipan las tempestades y las flechas atraen el influjo magnético que se extenderá sobre la población y la mantendrá en resonancia con los movimientos celestes. La construcción entera en un talismán gigantesco que pone a la comunidad al abrigo de las fuerzas hostiles; una ciudad privada de templo está expuesta a las peores calamidades.

Cada ciudadano ejerce un oficio en el cual se concentra olvidando en cierto modo las funciones que ejerce su prójimo. Cuando acude a la catedral se encuentra con los que tienen otra profesión y charlan sobre sus respectivos éxitos y fracasos para que el trabajo del individuo se convierta en bien de todos. Gracias al templo, los elementos dispersos del cuerpo social conquistan de nuevo su indispensable unidad. Además, los gremios habrán confiado sus denarios a los constructores y en el transcurso de los años siguen ofreciendo objetos litúrgicos, vidrieras y esculturas. El embellecimiento y la conservación de la iglesia no quedan abandonados a un administrador, sino que dependen de la responsabilidad colectiva. En el mismo interior de la catedral, la población tomaba las decisiones determinantes para su porvenir; se daban cursos, se representaba en la nave el repertorio del teatro sacro y se acudía a cosechar informaciones relativas a los asuntos del reino. La catedral permanecía abierta a todas las horas del día y de la noche. Campesinos, artesanos, caballeros y burgueses mantienen numerosas conversaciones antes y después de la celebración de la liturgia que les da un mismo hálito, un mismo ideal sin cesar avivado.

La Edad Media intentó crear comunidades, no multitudes. A la unidad de las piedras juntas respondía la unidad de la comunidad de hombres ligados por la veneración de un mundo sagrado. El “cuerpo místico” de Jesucristo se encarnaba, precisamente, en el alma de una población unida alrededor de su iglesia.

Las reuniones y las fiestas tenían un carácter espiritual muy importante, que con frecuencia ha sido mal comprendido. Las celebraciones calificadas de “licenciosas” en las que, por ejemplo, se veía entrar en la catedral un hombre y una mujer desnudos a lomos de un asno, fueron instauradas por la propia Iglesia, especialmente en las ciudades donde existía un capítulo importante de canónigos. Los eclesiásticos de la Edad Media tenían el sentido del juego de la vida, de lo precario de las jerarquías y sabían que, de vez en cuando, había que replantear los valores adquiridos. A través de la fiesta se liberaba una energía crítica, una oleada carnavalesca donde se representaba un mundo al revés cuya visión permitía apreciar el valor auténtico del mundo ordenado.

El maestro de obras y el abad pensaban que el hombre no soporta el aburrimiento ni la monotonía y que una tensión excesiva hacia lo absoluto “rompería” su alma. Gracias a la alternación del acto y de la meditación, de la seriedad y la risa, es posible alcanzar un equilibrio que no se hunda en la uniformidad. En el siglo XIV se rechazó este ritmo de la vida comunitaria y una corriente rigorista, acompañada además por los más abyectos crímenes, condenó las fiestas. Debemos citar aquí un párrafo de una carta circular de la Facultad parisiense de Teología, fechada en marzo de 1444. Los últimos sabios de la época medieval explicaban de una manera admirable el profundo sentido de la fiesta de los Locos:

“Nuestros predecesores, que eran unos grandes personajes, permitieron esta Fiesta. Vivamos como ellos y hagamos lo que ellos hicieron. No hagamos estas cosas con seriedad, sino tan sólo por juego y para divertirnos, siguiendo la antigua costumbre, a fin de que la locura que nos es natural y que parece nacida en nosotros desaparezca y se evada por ese canal, al menos una vez al año. Los toneles de vino estallarían si de vez en cuando no se les abriera la piquera o el bitoque para que penetrara el aire en ellos. Ahora bien, nosotros somos unos viejos bajeles o unos toneles con los sellos mal colocados que el vino de la Sabiduría haría estallar si lo dejásemos hervir de esa manera con una continua devoción al servicio divino. Hay que airearlo y aflojarlo por temor a que se pierda y se desparrame sin beneficio alguno”. No se prestó oídos a la advertencia y la supresión de las fiestas privó a la sociedad de sus más cálidos colores.

El prodigio más grande llevado a cabo por la catedral fue el de reunir todas las expresiones artísticas cuya necesidad hemos señalado anteriormente. La palabra del obispo manifiesta el arte del Verbo, el pensamiento del maestro de obras el de la arquitectura, la mano del artesano el de la escultura, los Misterios el del teatro ritual y los cánticos el de la música. Con ellos se evita la dispersión tan temida que el diablo lanza en nuestro camino, y en el alma, que no es uniformidad, comulgan las aspiraciones más nobles. El templo es comparable al cáliz del Grial que contiene las respuestas a cualquier interrogante, crea los reyes y hace fructificar las mieses. El mal caballero, aquel que se aferra exclusivamente a su interés personal, no es capaz de verlo. Con el fin de evitar su fracaso, hay que operar una “conversión de la mirada” que franquea el obstáculo de los detalles materiales y nos conduce hasta el coro de la catedral.

Una de sus funciones más extraordinarias y de las menos conocidas es la de ser una central que emite y distribuye la energía cósmica. Este concepto es de origen egipcio ya que en los templos faraónicos se hacia la ofrenda a los dioses para que la creación se renueve y aporte su dinamismo a la Humanidad. No hay ninguna diferencia entre la energía espiritual y la que hace moverse la corteza celeste y agita los mares. Un número reducido de sacerdotes iniciados la acumula en el lugar santo y se ocupa de regularizarla. Como escribía Heer, nuestras antiguas iglesias son comparables a los trituradores atómicos, ya que en ellas se concentran los poderes benéficos, conservados constantemente por el recogimiento, la liturgia y los símbolos. En vez de disociar la materia y de jugar a aprendiz de brujo, el sabio medieval manejaba las fuerzas universales con respeto y lucidez. De este modo impedía la inevitable explosión que se produce cuando el hombre destruye los ciclos naturales que no llega a comprender a causa de su vanidad.

Si la catedral es el guía por excelencia de nuestra vida interior, expresa su enseñanza con la mayor severidad. Después de haber abierto nuestro corazón, exige la abertura de nuestra conciencia. “Yo soy -nos dice- el Camino, la Verdad y la Vida, pero tú habrás de luchar contigo mismo para franquear el umbral y comprender el sentido de las figuras de piedra. No basta el más ferviente sentimiento; tienes que ponerte en orden, pensar tu vida y vivir tu pensamiento. Las piedras de los muros, pulidas y cuadradas representan los santos, es decir, los hombres purificados por la mano del Maestro de Obras supremo. Han permanecido entre nosotros para indicarnos el camino”. Y Michelet escribía:

“Hombres vulgares que creéis que esas piedras sólo son piedras, que no sentís circular la savia, cristianos o no, reverenciad, besad el signo que contienen. Aquí hay algo grande, eterno”.

Pasar por delante de la catedral sin verla sería perder para siempre esa realidad humana nacida de una unión sagrada entre el espíritu y la mano y manifestada en la tierra de Occidente. Y san Bernardo puntualiza:

“Es preciso que en nosotros se cumplan espiritualmente los ritos de que han sido objeto materialmente esas murallas. Lo que los obispos han hecho en este edificio, es lo que Jesucristo, el Pontífice de los bienes futuros, opera cada día en nosotros de una manera invisible… Entraremos en la casa que no ha sido erigida por la mano del hombre, en la morada eterna de los cielos. Se construyó con piedras vivas, que son los ángeles y los hombres”.

Cuando la piedra habla, la materia se convierte en espíritu, el hombre y la catedral son una sola carne. Más allá de las edades, la piedra nos llama por nuestro verdadero nombre y podemos oír el eco de su palabra que resuena bajo las bóvedas y repercute de símbolo en símbolo

CONTEMPLACIÓN Y LITURGIA

Constantin Andronikof

Publicado en Il Dio Giano, Sear Edizioni, Scandiano, 1992.

Constantin Andronikof, nacido en 1916 en San Petersburgo (Petrograd) y fallecido en París en 1998, fue durante años profesor de teología litúrgica en el Instituto de Teología Ortodoxa Saint-Serge de París. Trabajó como intérprete en el ministerio de Asuntos Extranjeros del gobierno francés y fue miembro fundador de la AIIC (Association Internationale des Interprètes de Conférence, con sede en Genève, Suiza). Autor de numerosas obras y traducciones, de entre las que cabe destacar Des mystères sacramentels (París, Cerf, 1998) y Le sens de la liturgie (París, Cerf, 1988), fue una de las más notables personalidades de la tradición ortodoxa. Del último libro citado hay publicada una traducción castellana de Lázaro Pons Velázquez (El sentido de la liturgia. La relación entre Dios y el hombre, Valencia, Edicep, 1992, 340 pp.). El artículo aquí reproducido apareció publicado en “Cahiers de l’Université Saint Jean de Jérusalem”, nº 11: La contemplation comme action nécessaire, coloquio celebrado en París del 18 al 20 de mayo de 1984, Berg International Éditeurs (129, boulevard Saint-Michel, 75005, París), 1985. Hasta hoy mismo desconocía la existencia de la traducción castellana de Edicep; la presente conferencia aparece en ella formando el capítulo XI, aunque existen ligeras variaciones.

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Para emprender un discurso sobre la contemplación, la theôria, es necesario en primer lugar ser conscientes del carácter paradójico de nuestro intento. En efecto, hablar “teóricamente” de la theôria es contradictorio y, a priori, imposible, dado que se trata de un hecho de la experiencia, y no de una especulación. Ni su génesis ni su ejercicio dependen de un análisis racional, y su fruto no es lógicamente susceptible de formulación ni puede ser objeto de una exposición convincente. La contemplación consiste en suma en ver un misterio, o en oírlo (lo que es lo mismo cuando se llega a un cierto nivel de percepción espiritual). Sin embargo, disponemos de muchos testimonios dados por quienes han cultivado esta experiencia, los Padres o “atletas” espirituales. Ellos han definido su objeto, absteniéndose de explicarlo, aunque enunciando la manera y el método de enfocarlo. Así pues, es solamente en la medida reservada en la que han hablado de él que podemos aventurarnos a decir algo de segunda mano.
Dicho esto, no dejará de plantearse una pregunta natural y perentoria: ¿debemos resignarnos a no considerar más que desde el exterior, como turistas en un museo, la extraordinaria adquisición cuya existencia inaccesible para nosotros revelan los Padres, o podemos interiorizarla y participar vivamente en ella apropiándonosla en una cierta medida? La fe y la tradición cristianas nos permiten responder a la pregunta de manera afirmativa: en efecto, podemos constatar que hay una actividad humana que nos pone en contacto directo con las realidades de la visión o de la audición místicas, y que nos incita consciente e inconscientemente a asociarlas y a integrarlas: es la “obra común” de la oración de la Iglesia, que culmina en la liturgia eucarística.
Ahora bien, ¿qué nos enseñan los maestros de la contemplación (me refiero a los de la tradición ortodoxa)? En primer lugar, nos hacen comprender que tanto su preparación como su efectividad, y el estado al cual conduce, son una acción incesante y también un encarnizado combate. No separan la praxis de la theôria. Ésta es un desenlace de aquella, pero a su vez provoca una intensificación de todo el modo de vida, según un comportamiento o politeia conforme a las iluminaciones recibidas, y no sólo en el hombre interior, sino también con respecto al mundo y al prójimo. Es literalmente tras un cuerpo a cuerpo, y tras un espíritu a espíritu sin tregua con lo trascendente y con lo inmanente, positivo o negativo, bienhechor o maléfico, que han podido en particular superar una doble paradoja: describir un proceso no objetivable que se abre sobre algo que es esencialmente indecible y que al mismo tiempo constituye la suprema realidad, ya que es el ser divino en sus manifestaciones.
¿Nos bastaría, sin embargo, con escuchar sus discursos para comprender la contemplación y para adquirir el medio de acceder a ella? ¡No! Sus advertencias abundan, y son serias. “Vosotros, que lo ignoráis todo y que carecéis de la percepción y de la experiencia de la iluminación y de la contemplación divinas, ¿cómo no os espantáis por el solo hecho de escribir o de hablar de ellas? Si es cierto que debemos rendir cuentas por toda palabra ociosa (Mt. XII, 36), ¿con cuánta mayor razón no seremos juzgados por ello y castigados como habladores de nada?” (1).
Si hablar sin decir nada es condenable desde el instante en que no se trata únicamente de un juego intelectual, sino de un ejercicio que interesa a todo el organismo humano para ponerlo en relación con la esencia de las cosas y con las realidades divinas, cuánto más temible es enunciar ideas falsas, dañinas. En efecto, si el visionario está en contacto con lo alto que le ilumina, lo está también con lo bajo que intenta entenebrecerle. El espíritu del bien no está solo en la obra y a su alrededor; los espíritus del mal velan y los demonios hallan un terreno de actuación privilegiado en aquellos que se esfuerzan por percibir lo invisible. De ahí la frecuencia de las exaltaciones huecas, de los falsos éxtasis y de los desórdenes psíquicos, nutridos por una imaginación pasional y por pensamientos desviados que conducen a furores fanáticos (relativos, por ejemplo, al poder, al sexo, a la ideología…).
La única guía infalible en la materia es la doctrina recta, fundada en la Revelación, fijada en la Escritura, profundizada, desarrollada y conducida por la Tradición. Es así que la mística verdadera no es sino la visión directa de los misterios de la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Dicho de otro modo, dogma y mística van a la par, irrefutablemente indivisibles. (Por dogma entendemos aquí no solamente lo que la Iglesia ha debido formular, como en Nicea, en Calcedonia, etc., sino también los “hechos dogmáticos” mucho más numerosos que constituyen el cristianismo, comenzando con el dogma de la propia Iglesia, que jamás ha sido objeto de un decreto conciliar). La libertad del contemplativo se manifiesta precisamente por la acción ascética que le libera de la “ilusión espiritual”, de la terrible distracción, tentación bien conocida por los monjes y despreciada por los filósofos, que le hace ignorar la verdad que hace libre, la elección de Aquel que es la Verdad, gracias al Espíritu de la Verdad (2).
No es entonces sino después de haber dominado las pasiones del alma y del cuerpo, y de haber domeñado las imaginaciones y los pensamientos anárquicos del intelecto, al precio de una acción perseverante y ardua, que uno puede comenzar la acción contemplativa. El único método para ello, y los maestros son unánimes a este respecto, consiste en seguir rigurosamente lo que se ha llamado los “mandamientos” de Dios, y que más exactamente son los preceptos de la vida perfecta, que Dios lega como talentos a nuestra voluntad y a nuestra libertad. Ni que decir tiene que la condición inamisible es la fe, pues “si no creéis, no conoceréis” (Is., VI, 9). El iniciador del monaquismo egipcio, Orígenes, cita esta frase del profeta Isaías para introducir su doctrina de la contemplación gnóstica y la aclara con el precepto fundamental del Verbo encarnado: “Si os mantenéis en mi palabra… conoceréis la verdad” (Jn, VIII, 31-32). “Aquel que permanece en la verdad de la fe y que reside en el Logos haciendo las obras del Logos, éste conoce la verdad” (Coment. sobre Mt., XVI, 9, y sobre Jn., XIX, 3-18). He aquí el esquema que plantea Orígenes: el comportamiento (politeia) según los preceptos del Verbo, conforme a la fe, conduce por la virtud al conocimiento (gnôsis), luego a la sabiduría (sophia) (equivalente al estado de contemplación). La práctica de las obras de Dios, en la piedad, abre el espíritu del hombre a la energía del Espíritu Santo. La fe en acto, por el conocimiento y la sabiduría, conduce a la visión (3). Para ilustrar su idea, Orígenes recurre a la tipología bíblica; es así, dice, que Abraham, por la fe, obedece en sus obras; que Isaac obtiene el conocimiento; pero Jacob alcanza la contemplación (Prólogo al Comentario sobre el Cantar).
Desde el gran alejandrino, el vínculo indisoluble entre la contemplación y la acción está claramente establecido. Éstas se condicionan y se alimentan mutuamente. Este principio será constante en todos los maestros espirituales hasta nuestros días. Sentimientos y pensamientos deben encarnarse y manifestarse en la vida, tanto interior como exteriormente. Si la acción precede a la contemplación, ésta requiere de la práctica de las obras de Dios. Su expresión primera es la piedad (theosebeia). Tal es precisamente la virtud, según Orígenes, de la doctrina cristiana y su ventaja supereminente con respecto a la filosofía de Platón o de Plotino. Incluso aunque los griegos hubieran alcanzado una correcta concepción de Dios, “han tenido a la verdad cautiva de la injusticia”, como declara el apóstol; “no han rendido a Dios ni la gloria ni la acción de la gracia que le corresponde; por el contrario, se han extraviado en sus vanos razonamientos y su corazón insensato se ha entenebrecido”; debido a “su inteligencia sin juicio, hacen lo que no conviene” (Rom. I, 18, 21, 28). Al no haber entregado su inteligencia y su corazón, no han adecuado su vida a su conocimiento ni han realizado el culto conveniente a Dios. Orígenes utiliza en Contra Celso la argumentación paulina (4). La filosofía, en efecto, debe ser justa no solamente en el sentido de la razón, sino también en el de la religión, es decir, buena y útil. La verdadera filosofía es la que salva. Los Padres ascetas a menudo la llaman “filosofía práctica”, que, culminando en la contemplación de las realidades celestiales, deviene la verdadera theologia, es decir, la visión de las energías divinas o, en general, de los “bienes”, ta agatha, que dispensa Dios.
No hay más que aplicar estos principios, tan simples y claros. Pero aquí comienzan las dificultades. Son peligrosas en grados diversos, tanto para aquel que se compromete en la vía de la experiencia espiritual como para el observador exterior. Para el primero, se trata en efecto de comenzar ante todo un combate sin tregua contra sí mismo, a fin de vencer las pasiones que los demonios suscitan en él, y contra el mundo-prisión que oculta al cosmos de Dios; debe “crucificar al mundo para sí”, y también “crucificarse al mundo”, para alcanzar la impasibilidad, es decir, la pureza que le hará receptivo a la luz, y después transparente a ésta (5). Debe luego ejercitarse sin descanso para mantenerse en el estado de iluminación. “En el momento en que todo nuestro celo, toda nuestra fe y todo nuestro deseo consisten en esforzarnos… en observar los preceptos de Dios”, por la praxis de “la conversión (incluyendo el arrepentimiento), la compunción, la humildad, entonces se abre para nosotros como una pequeña apertura en el techo visible del cielo y se nos aparece la luz inmaterial y noética (inteligible)…”. Esto, siguiendo a los anacoretas egipcios o a los cenobitas palestinos y bizantinos, san Simeón el Nuevo Teólogo lo enseña aún en el año mil a sus hermanos del monasterio de San Mammas del que era superior; pero añade: “Todo esto no es más que un comienzo para los novicios en la empresa de la piedad, para aquellos que vienen dispuestos a los combates de la virtud…”. Sin embargo, “quien ha perseverado durante un cierto tiempo… aprende maravillas tras maravillas, misterios tras misterios, contemplaciones tras contemplaciones… y ve y comprende (noôn) y es iniciado (myoumenos)”. Incluso en este estadio, el iniciado no se halla sin embargo en una especie de arrobamiento pasivo, en el que su inteligencia y sus sentidos estarían en síncope. Por el contrario, la actividad del hombre es entonces particularmente intensa, pues “está como en la luz, o más bien con la luz, y no como en un éxtasis continuo; pero se ve a sí mismo y a aquello que le concierne, tanto, que percibe el estado en que se halla su prójimo”. Es también perfectamente consciente del hecho de que su iniciación no es sino rudimentaria, pues “sabe de antemano que… sobre todo después de la resurrección, cuando contemple tal como es esta luz insostenible… (entonces) «lo que el ojo no ha visto… lo que no ha ascendido hasta el corazón del hombre, lo que Dios tiene dispuesto para aquellos que le aman» (I Cor., II, 9), (esto) le será revelado más distintamente que esa luz que está actualmente en él mismo y por la cual es iluminado” (6). Es evidente, pues, que es preciso un conocimiento y una maestría profunda de todo el organismo humano en su relación con la energía de Dios que le ha creado e informado, y con las potencias infernales que intentan deformarle y destruirle.
Doble complejidad y doble profundidad, pues lo esencial divino es insondable. Sólo el Espíritu puede sondearlo y conferir al alma humana la energía propia para penetrar en él. Ahora bien, el Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere, y ningún método es capaz de constreñir su libertad y su juicio. El asceta no dispone más que de la esperanza de sus oraciones para buscar humildemente el don gratuito de la gracia. Pero esta esperanza es firme, está fundada en la promesa fiel del Señor: “Pedid y se os dará”. Toda la vida humana, por lo demás, según la enseñanza experimental y mística de san Serafín de Sarov (principios del siglo XIX), ¿no depende de la “apropiación” del Espíritu Santo? La petición misma del Espíritu es ya suscitada por Él, pues sin Él el alma es incapaz de expresar y de elevar su plegaria.
Hablamos del alma. Pero, ¿qué es? Las dificultades comienzan, o, quizá mejor, continúan, tanto en el orden existencial como ontológico, para el asceta experimentador y para el observador discursivo. En efecto, en lo que atañe a la doctrina de la estructura tripartita del hombre, los Padres son muy discretos sobre el espíritu, aunque hablan abundantemente del cuerpo y del alma, sin por ello abrir todos los secretos a todo el mundo. Están obligados a expresarse con discernimiento, según lo que pueda ser ajustado al grado de madurez espiritual de las personas a quienes se dirigen. “Lo propio de la justicia es distribuir la palabra según la dignidad de cada uno, enunciando ciertas cosas oscuramente, significando otras mediante enigmas, y expresando otras claramente para el provecho de los simples” (7).
Osando ocupar un puesto en la categoría de los “simples” (tomado aquí el término sólo en su sentido psicológico inmediato), recordemos la enseñanza de los maestros espirituales sobre la naturaleza y la actividad del alma, tal como es resumida por san Máximo el Confesor (siglo VII). El alma, dice, es esencialmente dinámica; está compuesta de una “potencia intelectual”, nous, y de una “potencia vital”, la psychè propiamente dicha. La facultad contemplativa y la facultad activa pertenecen a la potencia noética. “La facultad contemplativa se llama espíritu, y la activa razón. El motor de la potencia noética es el espíritu, y el de la potencia vital (o su “providencia”) es la razón… El espíritu se llama y es sabiduría cuando mantiene firmemente sus propios movimientos vueltos hacia Dios. En cuanto a la razón, se llama y es inteligencia cuando, empleando todas sus fuerzas en unir sabiamente con el espíritu la potencia vital sobre la que rige… ella demuestra que no es diferente del espíritu. (La razón, es decir, la potencia activa) desemboca en el bien por su actividad, por medio de la fe y conforme a la virtud… Por la acción, la razón llega a la virtud, y por la virtud a la fe, que es realmente el conocimiento cierto de las cosas de Dios. La razón lo posee en principio en potencia, y luego lo revela en una actividad adecuada a la virtud por la manifestación de las obras. Pues, según lo que está escrito, «la fe sin las obras es algo muerto» (St., II, 17)”. Así, declara Máximo, es en el espíritu y en la razón, en la contemplación y en la acción unificadas, “que consiste el verdadero conocimiento de las cosas divinas y humanas… El término de toda la muy divina filosofía de los cristianos”.
Como si respondiera por anticipado al tema de esta sesión de la Universidad San Juan de Jerusalén: “La contemplación como acción necesaria”, san Máximo el Confesor precisa que esta “gnosis infalible” o “inolvidable” que se obtiene por la energía de la sabiduría y de la fe “es un movimiento perpetuo… que tiene por objeto lo conocible que supera todo conocimiento y cuyo término es la verdad”. Si “la razón es la actividad y la manifestación del espíritu… la acción lo es de la contemplación”. En fin, cuando todas estas energías se armonizan y concurren a la gnosis, el alma alcanza “la íntima concordancia con la verdad y el bien, a saber, con Dios” (8). (Es importante notar que este proceso corresponde exactamente al de la santificación o la deificación, es decir, al objetivo de la vida cristiana).
Este “movimiento perpetuo”, esta acción del alma en vistas a la theôria o la theologia, necesita naturalmente de esfuerzos ascéticos incesantes que, tornando al espíritu del hombre cada vez más transparente al Espíritu Santo, le permitan acrecentar gradualmente su conocimiento espiritual, pneumatikè gnôsis. De ahí la necesidad, ya mencionada, de conocer bien los elementos orgánicos y funcionales del recorrido para superar los obstáculos: oscurecimientos, imperfecciones, escollos, acechos; en suma, el pecado y sus servidores, que afectan a los constituyentes de la naturaleza humana. “Las faltas, dice san Simeón, provienen del cuerpo para el alma y para la inteligencia; provienen del alma para la inteligencia; y de la inteligencia y del cuerpo para el alma” (9). En efecto, es todo el conjunto pneumo-psico-somático del hombre lo que interviene, y cada una de sus partes debe concurrir a la iluminación del conjunto. En cuanto a los demonios, según la experiencia de Evagrio el Póntico, aquellos “que atacan a la parte pasional del alma (pathètikos) se oponen a la práctica; en cuanto a los que acosan a la parte racional (logistikos), se les llama enemigos de toda verdad y adversarios de la contemplación” (10). Ya habíamos advertido esta relación íntima entre la contemplación y la verdad.
Bien sabemos, sin embargo, que el hombre jamás se halla en un estado estable, ni en sentido negativo ni en sentido positivo. Por un lado, en efecto, lo propio del espíritu es ser dinámico, y su vida es movimiento, pero no sin brusquedades; por otro, su elevación hacia el Reino que divisa no es lineal ni continua, pasa por altos y bajos, por progresos y recaídas, a lo largo de su “combate invisible”, y no obstante tan concreto, para alcanzar la impasibilidad que abre los ojos del alma. De todas formas, “el Reino se conquista por la fuerza” (Mt., XI, 12), y “cada uno despliega su fuerza para entrar” (Lc., XVI, 16). Quien quiera llegar a verlo debe conocer sus propias “fluctuaciones”, como dice san Simeón, “a fin de consolidar y dejar segura la casa del alma” (o de “gobernar su nave”). O, una vez más, “lo que procura el conocimiento de todo esto es una vida (bios) conducida indefectiblemente en la exactitud (meta akribeias) y según la regla”, es decir, según los preceptos de Dios y la norma (horon) y el modelo (typon) correspondiente que uno se fija. Y, todavía otra vez, esto implica la actividad de la conciencia humana integral, pues “la inteligencia sin los sentidos no puede desarrollar sus energías, y sin la inteligencia los sentidos no pueden desarrollar las suyas” (11).

Relatos de un peregrino ruso

RELATOS DE UN
PEREGRINO RUSO

Y todo el que invocare el nombre del Señor se salvará
(Jl., III, 32 y Act., II, 21).

INDICE

PREFACIO 4

PRIMERA PARTE

INTRODUCCIÓN, por Jean GAUVAIN 8

Primer relato 14
Segundo relato 27
Tercer relato 58
Cuarto relato 62

SEGUNDA PARTE

PRÓLOGO, por Charles KRAFFT 91

Quinto relato 95
Sexto relato 127
Séptimo relato 151

PREFACIO

«Cuando un peregrino venga a visitaros, prosternaos ante él. No ante el hombre, si-no ante Dios.» Si esto es así, y lo es de autoridad de quien lo pronunció , lo es, yo diría, de modo eminente por lo que se refiere al protagonista, a la vez que relator, de la obra que nos ocupa.
Por la puerta que abramos para acoger a este peregrino solitario, va a penetrar de algún modo la presencia de Dios; viva presencia que va a iluminar nuestra alma en la medida de nuestras necesidades y de nuestros anhelos.
Exhortación magnífica y poderosa a la vida espiritual, a la vez que guía, estímulo y consuelo en ella, este «pequeño clásico» de la espiritualidad, pequeño por su sencillez y humildad y «clásico» por su extraordinaria difusión y acogida, es obra, sin duda, de un experto guía de almas, capaz de ordenar en una secuencia gradual, no según una orde-nación lógica o, para el caso, teológica, sino específicamente espiritual una serie de relatos que, a primera vista, pueden parecer desprovistos de una hilación e intención determinadas.
El camino que recorremos con el peregrino es tanto un itinerario espiritual en su anécdota concreta, configurada por la sucesión de sucesos exteriores, como también, y fundamentalmente, por la enseñanza específica contenida en cada uno de ellos, que nos adentra progresivamente en la vía espiritual, tal como es concebida por la tradición hesicasta en particular.
Se nos describen todas las etapas de la vía, desde la inicial inquietud del alma que despierta a la llamada de lo alto, hasta la llegada a la hesychia, el «santo silencio», pasando por las fases de purificación e iluminación previas de aquélla.
Este «testamento» del hesicasmo, como yo gustaría de calificar esta obra, constituye un testimonio inapreciable de éste, «la rama más directa y más intacta de la iniciación crística… que de los Padres del desierto hasta el peregrino ruso representa indiscuti-blemente el patrimonio más inalterado de la espiritualidad cristiana primitiva, es decir, propiamente crística, y su expresión más pura y profunda» , a la que no será segura-mente aventurado suponer extinguida ya prácticamente, por lo menos por lo que se refiere a su manifestación visible.
Los dos pilares de la vía, la doctrina y el método, son reiteradamente expuestos y comentados desde diversos ángulos. La primera, recogida en la Filocalia, «tesoro de la sabiduría espiritual», como la califica su editor, Nicodemo el Hagiorita; y el segundo, sintetizado en la «oración de Jesús», invocación del Nombre divino, acto que constituye el «recuerdo» de Dios por excelencia, satisfaciendo así al mandamiento que los englo-ba a todos, según afirma, entre otros, Gregorio el Sinaíta, figura central en el desarro-llo histórico del hesicasmo: «Por encima de los mandamientos hay el mandamiento que los contiene a todos: el recuerdo de Dios: Acuérdate del Señor tu Dios en todo momen-to (Dt., VIII, 18). Es en razón de éste por lo que los demás han sido violados, es por él por lo que se guardan. El olvido, en el. origen, destruyó el recuerdo de Dios, oscureció los mandamientos y descubrió la desnudez al hombre» .
La obra no ha de defraudar, pues, al buscador dispuesto a llegar hasta el fondo, hasta la raíz de nuestra situación actual de olvido de Dios y a repararla en la medida de sus posibilidades y de los designios de la Providencia, habida cuenta del carácter total de una vía que, como la hesicasta, tiene por meta la unión del alma con Dios, en total identificación esencial. Pero la obra puede ser abordada desde una perspectiva menos radical, pues ofrece igualmente, y yo diría necesariamente, elementos que pue-den quedar circunscritos a la sola esfera moral, ofreciendo un mosaico de virtudes ejemplares que pueden mover al alma piadosa a imitarlas y dar a la tibia estímulo sufi-ciente al fervor.
Y asimismo, en otro orden paralelo de cosas, la obra constituye, a nivel histórico, una pincelada que nos traza el perfil espiritual de la Santa Rusia en los años inmedia-tamente anteriores al zarpazo implacable de la Bestia, que la iba a convertir en la Si-niestra Rusia.
No vamos a extender estas consideraciones generales sobre la obra. Es de por sí lo bastante explícita como para no necesitar apenas presentación. De cualquier modo, por lo que se refiere al aparato erudito, la introducción y las notas de la primera parte pro-veen suficiente material, y por lo que hace referencia a su valoración espiritual, el pró-logo a la segunda hablará mejor que estas líneas.
Para esta edición, completa por incluir en su segunda parte tres relatos, inéditos en castellano, que aparecieron posteriormente pero que son indisociables de los primeros, se ha partido, para su primera parte, de la traducción francesa de Jean Gauvain (seu-dónimo de Jean Laloy), la más difundida de las versiones occidentales, de la que se han respetado la introducción y las notas salvo pequeñas alteraciones que se han estimado oportunas; y, para la segunda, de la traducción inglesa de R. M. French, que ofrece, por lo general, mayores visos de rigor y exactitud que la francesa de la Abadía de Be-llefontaine, a la que, no obstante, se ha tenido igualmente presente. Para esta segunda parte, hemos contado asimismo con la colaboración de M. Charles Krafft, gran cono-cedor de la materia, quien ha tenido la gentileza de escribir un prólogo especialmente para esta edición española.

PRIMERA PARTE

INTRODUCCION

A Pierre Pascal

Habiéndome llamado la atención una breve nota de Nicolás Berdiaev, descubrí este librito en la Biblioteca de Lenguas Orientales de París. A pesar de las preocupaciones de un período de exámenes, no lo dejé de mis manos durante toda una tarde, porque mejor que muchas novelas, estudios y ensayos, revela el misterio del pueblo ruso en lo que posee de más secreto: sus creencias y su fe.
Nadie se extrañará de la oscuridad en que quedaron los Relatos de un peregrino, si se tiene en cuenta las condiciones de su publicación. Vieron la luz por primera vez en Kazán hacia el año 1865, en forma muy primitiva, con muchas faltas. Hasta el año 1884 no se hizo una edición correcta y accesible de esta obra. Ni era posible que en pleno movimiento socialista y naturalista tuviera mucha resonancia. Sólo después del 1920 se echa en falta una nueva edición, con ocasión de que muchos corazones emigrados cono-cerán la nostalgia de la patria. El libro fue impreso de nuevo en 1930 bajo la dirección del profesor Vyscheslavtsev . La presente traducción está hecha según este texto.
Los Relatos fueron publicados sin nombre de autor. Según el prefacio de la edición de 1884, el Padre Paisius, abad del monasterio de San Miguel Arcángel de los cheremi-sos en Kazán, habría copiado su texto de un monje ruso de Athos, cuyo nombre ignora-mos. Numerosos indicios nos inclinan a creer que las narraciones fueron redactadas por un religioso después de sus conversaciones con el peregrino. Esta hipótesis no quita en modo alguno al libro su carácter de autenticidad. El peregrino, simple campesino de treinta y tres años, sólo conoce el estilo oral. La redacción de sus aventuras le habría costado grandes esfuerzos, y parecería que numerosas expresiones convencionales ha-brían reemplazado el lenguaje arcaico y sencillo que constituye el encanto de sus narra-ciones. En cambio, un confidente inteligente habría podido captar exactamente el tono del peregrino y transmitir sus palabras al lector. Muchos son los místicos que no nos han comunicado sus experiencias sino con la ayuda de un cronista que con gran arte sabe ocultarse tras los misterios que revela. Acaso sea este personaje el ermitaño de Athos, o quizá el Padre Ambrosio, el gran solitario de Optino —maestro de Iván Kireevski, ami-go de Dostoievski, de Tolstoi y de Leontiev—, entre cuyos manuscritos fueron encon-trados otros tres relatos , de tono más didáctico, y publicados en 1911.
Los relatos pertenecerían así al movimiento literario ruso del siglo XIX, en lo que tiene de más sereno y de más puro. En el tumulto de los escritos poéticos, romancescos y revolucionarios, en los que con tanta violencia se entrechocan las tendencias extremas del carácter ruso, se echaba de menos esta nota inocente y cristalina que sin duda consti-tuye su tónica secreta.
El peregrino hace que el lector penetre en el corazón mismo de la vida rusa, poco después de la guerra de Crimea y antes de la abolición de la servidumbre, o sea entre los años 1856 y 1861. Desfilan por la obra todos los personajes de la novela rusa: el prínci-pe que intenta expiar su vida disipada, el conductor de postas borracho y pendenciero, y el escribano de provincias, incrédulo y liberal. Los condenados a trabajos forzados pa-san en caravanas hacia Siberia, los correos imperiales agotan a sus caballos en las llanu-ras infinitas, los desertores rondan en las selvas apartadas; nobles, campesinos, funcio-narios, miembros de diferentes sectas, maestros y curas de pueblo, toda esta antigua Rusia resucita con sus defectos, el menor de los cuales no es la embriaguez, y con sus virtudes, entre las que brilla con mayor esplendor la caridad, el amor espiritual del pró-jimo, iluminado por el amor de Dios. Todo esto encuadrado en la tierra rusa, llanura inmensa hasta perderse de vista, selvas desiertas, ventas a la vera de los caminos, igle-sias de colores claros y campanas refulgentes y sonoras. Y no obstante, jamás se detiene el campesino a describir el rostro de estas apariencias sensibles. Cristiano ortodoxo co-mo es, su preocupación se fija en lo absoluto.
Para conducir sus pasos en este empeño, no tiene el peregrino sino dos libros, la Bi-blia y una colección de textos patrísticos, la Filocalía . Basta este nombre para definir la escuela a la cual pertenece. Ruso del siglo XIX, el peregrino es un hesicasta (de ?????? = calma, silencio, contemplación).
El hesicasmo se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Su origen se encuen-tra en el monte Sinaí y en los desiertos de Egipto. En la Iglesia oriental aparece como la corriente mística por oposición a la tradición puramente ascética que arranca de San Basilio y que domina durante mucho tiempo como consecuencia de la condenación del origenismo en los siglos V y VI. Inspirándose en Orígenes y en Gregorio de Nisa , la mística oriental pone como fin del alma la definición. La naturaleza humana es buena, pero está deformada por el pecado. Hacerla retornar a su primera virtud, restablecer en el hombre, hecho a imagen de Dios, la semejanza divina, obra de la gracia, he aquí el camino de la salvación. Bajo la acción de la gracia, el espíritu, liberado de las pasiones por la ascesis, se eleva a la contemplación de las razones de las cosas creadas, y llega a veces hasta la «noche luminosa», la oscura contemplación de la Santísima Trinidad. Tal es el fin al que se consagran los solitarios y los grandes místicos de los diez primeros siglos cristianos. Para fijar el espíritu en las realidades invisibles, algunos de ellos adop-tarán procedimientos técnicos, tales como la repetición frecuente de una breve plegaria, el Kyrie eleison. Ningún católico se extrañará de esto que no deja de tener semejanza con el rezo del rosario. Por estar unida al dogma de la resurrección futura, la idea de una participación del cuerpo en la vida espiritual es en sí profundamente ortodoxa. Así es como poco a poco se va desarrollando lo que, un día, en medio de encarnizadas contro-versias, será llamado hesicasmo.
A partir del siglo XI, esta doctrina tiende a corromperse. Bajo la indirecta influencia de San Simeón el Nuevo Teólogo, se atribuye a las visiones y revelaciones sensibles exagerado valor. Nadie podrá ser considerado cristiano si no ha conocido y experimen-tado concretamente la gracia. Inquietante teología a la cual se oponen las palabras de Santa Juana de Arco a los doctores que le preguntaban si estaba en estado de gracia: Si no lo estoy, que Dios me ponga en él, y si lo estoy, que en él me guarde Dios. Más allá no puede ir el cristiano sin correr riesgos. La acción de Dios en el alma es esencialmente misteriosa, «transpsicológica», empleando la expresión de Stolz .
El andar tras las iluminaciones conduce, en efecto, al menosprecio de las prácticas ascéticas y a buscar medios considerados como más eficaces para llegar a las visiones. Que es el peligro del «camino breve» y del quietismo en el que el alma corre el riesgo de quedar fulminada. Por parecida evolución se concede demasiada atención a los pro-cedimientos corporales, a la posición del cuerpo y al papel del corazón en la oración. El hesicasta del siglo XIV que espera salvarse «sin trabajo y sin dolor», olvida que, en la vida espiritual, todo es gracia, y que nadie puede decir: Jesús es el Señor, si no es por gracia del Espíritu Santo (I Cor., 12, 3).
Esta doctrina es la que, a pesar de las controversias del siglo XIV, fue transmitida a Rusia por el starets Nilo Sorski (1433-1508), una de las figuras más puras del mona-quismo ruso, y el que quería que se prohibiera a los conventos poseer bienes materiales. Caída en el olvido, fue restaurada a fines del siglo XVIII por otro starets, Paisius Ve-lichkovski. Los textos hesicastas que reúne y publica en 1794 habrán de guiar a los soli-tarios y místicos rusos del siglo XIX.
Vinculado a la monótona cadena de las generaciones, el peregrino encuentra la doc-trina hesicasta deformada por largos siglos de historia. Pero su espiritualidad es pura. Si por momentos parece creer que sólo la práctica de la oración puede llevarlo a conocer «cuán bueno es el Señor», su amor de Dios es demasiado grande para no ser de origen sobrenatural. El ascetismo casi espontáneo de su vida es también una guarda para él. Viviendo siempre errante de una parte a otra, no teniendo siquiera una piedra donde reposar su cabeza, la oración perpetua es ante todo para él el medio de fijar la atención sobre el misterio de la fe, y de hacer volver al alma hacia esa misma fe. Su espíritu per-manece siempre en actividad, y su fe se ilumina por una ardiente y sincera solicitud.
La fe del peregrino no es una respetuosa emoción en presencia de poéticos misterios, sino que se nutre de enseñanzas teológicas. A quienes se dirigen a él, les ofrece consejos técnicos y explicaciones doctrinales; no generosas e imprecisas exhortaciones. Como conoce al hombre a la luz de Dios, sabe también su lugar y sus deberes en el universo.
La moral del peregrino no es un conjunto de reglas aprendidas, como tampoco es una higiene interior. Todas sus acciones van guiadas por el deseo de la perfección espi-ritual. El ascetismo es la condición de la contemplación, y no tiene sentido en sí mismo. La vida espiritual queda de este modo reducida a la unidad. De la fe proceden las obras, pero sin obras la fe no existe. Procedente del mundo de la caída, de la ignorancia y de la debilidad, el peregrino se dirige hacia la nueva Jerusalén, en la que entrará entero, en cuerpo y alma, cuando llegue la consumación de los tiempos. Reuniendo todas las fuer-zas de su espíritu para contemplar al Ser Absoluto, recibe a veces de Cristo, el nuevo Adán, alguno de los privilegios del primer Adán. Consigue llegar a ignorar al frío, el hambre y el dolor; la misma naturaleza le aparece transfigurada:

«Arboles, hierbas, tierra, aire, luz; todas estas cosas me dicen que existen para el hombre, y que para el hombre dan testimonio de Dios. Todas oraban, todas cantaban la gloria de Dios.»

Este optimismo liberador no es privativo del Oriente cristiano, sino que es la profun-da tendencia del cristianismo. Que la creación sea buena y que después de la caída deba ser conducida en su totalidad por el camino de la salvación, es cosa que la enseña San Agustín y después de él los grandes doctores medievales, lo mismo que San Gregorio de Nisa. Si la Edad Media occidental se inclina sobre todo al misterio del pecado y de la Cruz, es porque las maravillosas implicaciones de la Encarnación han sido ya reveladas a la conciencia cristiana por los Padres. Sólo las crisis y el desquiciamiento del mundo moderno han hecho que se oscurezca este sentido «cósmico» de la teología patrística, sin el cual el pensamiento de los grandes doctores occidentales no puede ser verdadera-mente comprendido.
Ante estas inmensas perspectivas, puede el peregrino conducir a los que le escuchan con sinceridad. ¿Es esto privarle de su carácter ruso? Al contrario, pues es el tipo per-fecto de la piedad rusa. Esta no ha llegado a formar una escuela de pensamiento, una doctrina propia. Pero de la misma manera que un icono de Novgorod con sus colores frescos y vigorosos ha renovado los modelos recibidos de Bizancio, así también esa piedad ha dado a las doctrinas del Oriente cristiano un tono nuevo y original.
El innato sentido del misterio en el hombre —la compasión y la piedad ante el dolor y el pecado—, la simplicidad de corazón, que espontáneamente purifica las exaltadas doctrinas de la Edad Media bizantina —la imitación directa y casi la mímica de la vida de Cristo y de las verdades evangélicas—, tales son los fundamentos de la piedad rusa. De modo que en Rusia existe un inmenso potencial religioso, una pujante fuerza popular que no ha llegado a expresarse en una doctrina propia. Hasta el siglo XIX, la teología rusa no existe; todo es traducido, calcado del griego o secundariamente del latín. Excep-tuando quizá la Edad Media rusa, la fusión, la síntesis entre el pensamiento religioso y la corriente de la piedad popular no ha sido una realidad sino en algunos casos indivi-duales, de los que el peregrino es un ejemplo. En la vida de la Iglesia, esta ausencia de unidad da a la idea religiosa rusa su trágico carácter, fuente de crisis espantosas. Aban-donada a sí misma, la Iglesia rusa conoció muy pronto la injerencia del Estado. Privada de apoyo sucumbió, el cisma vino a desgarrarla y ha ido quedando agotada y esquilma-da poco a poco. En los bosques donde Nilo Sorski realizaba su meditación solitaria, es dado ver en el siglo XVII las trágicas hogueras de los «viejos creyentes». El vigor espi-ritual se refugia en los eremitorios, en los monasterios; de cuando en cuando irradia so-bre el pueblo, pero la unidad orgánica está rota. Los grandiosos esfuerzos de los laicos por crear en el siglo XVIII una doctrina religiosa rusa se apoyan únicamente en una di-fusa realidad, carecen de sostén y quedan aislados. Indudablemente, el alma rusa sigue siendo ante todo religiosa. Pero a la fe sucede la religiosidad; y basadas en ésta, nacen las terribles excrecencias del oscuro fanatismo, del nihilismo total y del ateísmo militan-te, que es el poder de las tinieblas.
Enamorado de lo absoluto, por una misteriosa vocación, el pueblo ruso, como todos los pueblos de Europa, ha hecho traición a su misión histórica, que es la de una civiliza-ción progresivamente impregnada de la Verdad, en un activo equilibrio entre los abis-mos del pecado y la infinitud de la divina luz. La visión de una Rusia reconciliadora del Oriente con el Occidente, que Soloviev entrevió un instante, parece desvanecerse defini-tivamente. Pero de un mal radical puede nacer un bien infinito. En el temor y el temblor es donde se prepara la resurrección.
«Llora, llora, pueblo miserable, canta el Inocente de Mussorgsky, ese hermano del peregrino; gime, gime, pueblo hambriento, que Dios tendrá piedad de ti. »

Jean GAUVAIN

PRIMER RELATO

Por la gracia de Dios soy hombre y soy cristiano; por mis actos, gran pecador; por estado, peregrino de la más baja condición, andando siempre errante de un lugar a otro. Mis bienes son: a la espalda, una alforja con pan duro, la santa Biblia en el bolsillo y basta de contar. El domingo vigesimocuarto después de la Trinidad entré en la Iglesia para orar durante el oficio; estaban leyendo la epístola de San Pablo a los Tesalonicen-ses, en el pasaje  en que está escrito: Orad sin cesar. Estas palabras penetraron profun-damente en mi espíritu, y me pregunté cómo es posible orar sin cesar, siendo así que todos debemos ocuparnos en diversos trabajos a fin de proveer a la propia subsistencia. Busqué en la Biblia y leí con mis propios ojos exactamente lo mismo que había oído: Orad sin cesar ; orad en todo momento en espíritu ; orad en todo lugar levantando unas manos puras . Inútil reflexionar; yo no sabía qué partido tomar.
¿Qué hacer?, pensé. ¿Dónde encontrar una persona capaz de explicarme estas pala-bras? Iré por las iglesias donde predican oradores famosos y acaso en ellas encontraré lo que busco. Y sin más, me puse en camino. Escuché muchos y excelentes sermones so-bre la oración, pero todos eran instrucciones sobre la oración en general: qué es la ora-ción, por qué se ha de orar, cuáles son los frutos de la oración. Pero cómo llegar a orar de verdad, de esto nadie hablaba. Oí un sermón sobre la oración de espíritu y sobre la oración continua; pero nada dijo el predicador del modo de alcanzar esta oración. De manera que la asistencia a los sermones no me había resuelto lo que yo buscaba. Por eso dejé de asistir a ellos, y determiné buscar con la ayuda de Dios un hombre sabio y expe-rimentado que me explicara este misterio, ya que tan atraído me sentía hacia él.
Así anduve mucho tiempo; leía la Biblia y me preguntaba si no habría en alguna par-te un maestro del espíritu o un guía sabio y lleno de experiencia. Una vez me dijeron que en un pueblecito vivía hacía mucho tiempo un señor  que sólo se ocupaba de su salvación: tiene en su casa una capilla, nunca sale fuera y siempre está rezando o leyen-do libros espirituales. Al oír estas palabras, me puse sin tardar en camino hacia aquel pueblo; llegué y me dirigí a mi hombre.
—¿Qué es lo que buscas en mi casa? —me preguntó.
—Me han contado que sois un hombre piadoso y prudente; por eso os pido en nom-bre de Dios que me expliquéis qué quiere decir esta frase del Apóstol: Orad sin cesar, y cómo es posible orar de esta manera. Esto es lo que deseo comprender sin poderlo con-seguir.
El hombre permaneció un rato en silencio, me miró con atención y dijo:
—La oración interior continua es el esfuerzo incesante del espíritu humano por al-canzar a Dios. Para conseguir este saludable ejercicio, hay que pedir a menudo al Señor que nos enseñe a orar sin cesar. Ora más y con más celo y fervor, y la oración te hará comprender por sí misma cómo puede llegar a ser continua; pero para esto hace falta mucho tiempo.
Dichas estas palabras, me dio de comer, me puso algunas cosas para el camino y se retiró. Pero no me había explicado nada.
Me puse en marcha. Mientras caminaba, iba yo pensando, leía, reflexionaba como podía en lo que me había dicho aquel hombre, pero no podía comprender nada; pero eran tales mis deseos de llegar a interpretarle que pasaba las noches sin conciliar el sue-ño. Después de haber recorrido doscientas verstas , llegué a una ciudad cabeza de parti-do. En ella vi un monasterio. En la posada me dijeron que en él vivía un superior piado-so, caritativo y hospitalario. Me presenté a él, y me recibió con bondad, me hizo tomar asiento y me invitó a comer.
—Santísimo Padre —le dije—, yo no tengo necesidad de comida, sino que quisiera que me dieseis una lección espiritual: ¿Cómo he de obtener la salvación? .
—¿Que cómo has de obtener la salvación? Vive según los mandamientos, ruega a Dios y serás salvo.
—Me han enseñado que hay que orar sin cesar, pero no sé cómo hacerlo, y ni siquie-ra puedo comprender qué significa oración continua. Os ruego, Padre, que me queráis explicar estas cosas.
—No sé, hermano mío, de qué manera explicártelo mejor. Pero espera: aquí tengo un librito que trata de esta cuestión. —Y sacó la Instrucción espiritual del hombre inter-ior  de San Demetrio—. Toma, lee en esta página.
Y comencé a leer lo que sigue: «Estas palabras del Apóstol: Orad sin cesar, se apli-can a la oración hecha por la inteligencia; la inteligencia puede, en efecto, estar siempre sumergida en Dios y orar a Él sin cesar.»
—Explicadme cómo puede la inteligencia estar siempre sumergida en Dios sin dis-tracciones y orar siempre a Él.
—Esto es cosa difícil, si el mismo Dios no concede esta gracia —respondió el supe-rior.
Pero no me había explicado nada. Pasé la noche en su casa y, por la mañana, ha-biéndole dado las gracias por su amable hospitalidad, me puse de nuevo en camino sin saber de modo preciso a dónde dirigirme. Estaba muy triste por no haber comprendido nada, y para consolarme leía la santa Biblia. Así fui adelante por el camino real, hasta que una tarde encontré a un anciano que tenía traza de ser un religioso.
A mi pregunta, respondió que era monje y que la soledad en que vivía con algunos hermanos estaba a diez verstas del camino, y me invitó a detenerme con ellos.
—En nuestra casa —me dijo— se recibe a los peregrinos, se los cuida y se les da de comer en la hospedería.
Yo no tenía ningún deseo de ir allí, y le dije:
—Mi descanso no depende del hospedaje, sino de una enseñanza espiritual; no bus-co comida, pues llevo mucho pan seco en mi alforja.
—¿Qué clase de enseñanza es la que buscas y qué es lo que quieres comprender me-jor? Ven, ven a nuestra casa, querido hermano; en ella tenemos startsi  experimentados que pueden darte una dirección espiritual y ponerte en el camino verdadero que lleva a la luz de la Palabra de Dios y de las enseñanzas de los Padres.
—Mirad, Padre, hace alrededor de un año que, estando en un oficio, oí este manda-miento del Apóstol: Orad sin cesar. No sabiendo cómo interpretar estas palabras, me puse a leer la Biblia, y también en ella, y en múltiples pasajes, he encontrado el manda-miento de Dios: hay que orar sin cesar, siempre, en toda ocasión, en todo lugar, no sólo durante las ocupaciones del día, no sólo en estado de vigilia, sino también durante el sueño: Yo duermo, pero mi corazón vela . Esto me admiró sobremanera y no puedo comprender cómo es posible cumplir tal cosa ni cuáles son los medios de conseguirlo; un gran deseo y una gran curiosidad se despertaron en mí: ni de día ni de noche se han apartado estas palabras de mi espíritu. Me puse también a visitar las iglesias y a oír ser-mones sobre la oración, pero en vano: nunca he podido saber cómo orar sin cesar; ha-blaban siempre en ellos de la preparación a la oración o de sus frutos, sin enseñar cómo orar sin cesar, ni qué significa tal oración. A menudo he leído la Biblia y en ella he vuel-to a encontrar lo mismo que había oído; pero no he podido comprender lo que tanto an-sío. Así que durante todo este tiempo ando lleno de incertidumbre e inquietud. El starets hizo la señal de la cruz y tomó la palabra:
—Da gracias a Dios, hermano muy amado, por haberte Él revelado esa invencible atracción que existe en ti hacia la oración interior continua. Reconoce en eso el llama-miento de Dios y tranquilízate pensando que así ha sido debidamente probado el acuer-do de tu voluntad con la palabra divina; te ha sido dado comprender que no es ni la sa-biduría de este mundo ni un vano deseo de conocimiento lo que conduce a la luz celes-tial —la continua oración interior—, sino al contrario, la pobreza de espíritu y la expe-riencia activa en la simplicidad del corazón.
Por eso no es de maravillar que no hayas oído ninguna cosa profunda acerca del acto de orar y que nada hayas podido aprender acerca del modo de llegar a esta perpetua ac-tividad. En verdad, se predica mucho acerca de la oración y sobre esta materia existen no pocas obras recientes, pero todos los juicios de sus autores están fundados en la es-peculación intelectual, en los conceptos de la razón natural, y no en la experiencia que resulta de la acción; hablan más de lo que a la oración es accesorio que de la esencia de la oración. El uno explica muy bien por qué hay que orar; el otro trata de los efectos bienhechores de la oración; un tercero, de las condiciones necesarias para orar bien, es decir, del celo, de la atención, del fervor del corazón, de la pureza de la mente, de la humildad, del arrepentimiento que hay que tener para ponerse a orar. Pero qué es la ora-ción y cómo se aprende a orar, cosas tan esenciales y fundamentales en la oración, muy poco lo tratan los predicadores de nuestro tiempo; porque son más difíciles que todas sus explicaciones y exigen no un saber escolar, sino un conocimiento místico. Y lo que es más triste aún, esta elemental y vana sabiduría conduce a medir a Dios con una medi-da humana. Muchos cometen un gran error al pensar que los medios preparatorios y las buenas acciones engendran la oración, cuando la verdad es que la oración es la fuente de las obras y de las virtudes. Gran yerro cometen al tomar los frutos y las consecuencias de la oración como medios de llegar a ella, disminuyendo así su fuerza. Es este un punto de vista completamente opuesto a la Escritura, pues el Apóstol San Pablo habla así de la oración: Ruego, pues, ante todo, que se hagan oraciones .
Así el Apóstol pone la oración por encima de todo lo demás. Muchas buenas obras se piden al cristiano, pero la obra de la oración está sobre todas las demás, porque nada es posible hacer si ella falta. Sin la oración frecuente no es posible dar con el camino que conduce al Señor, ni conocer la Verdad, ni ser iluminados en el corazón por la luz de Cristo, ni unirse a él en la salvación. Digo frecuente, porque la perfección y la co-rrección de nuestra oración no depende de nosotros, como asimismo lo dice el Apóstol Pablo: Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene . Sólo su frecuencia ha sido puesta en nuestras manos, como medio de alcanzar la pureza de oración que es la madre de todo bien espiritual. Hazte con la madre y tendrás descendencia, dice San Isaac el Sirio , queriéndonos dar a entender que primero hay que adquirir la oración para luego poner en práctica todas las virtudes. Pero conocen mal estas cuestiones y hablan poco de ellas quienes no están familiarizados con la práctica y las enseñanzas de los Padres.
Conversando de esta suerte, habíamos llegado, sin darnos cuenta a la soledad. Para no separarme de este sabio anciano y satisfacer cuanto antes mis deseos, me apresuré a preguntarle:
—Os ruego, venerable Padre, que me expliquéis qué es la oración interior y continua y cómo podría yo aprenderla; pues veo que de ella tenéis muy profunda y segura expe-riencia.
El starets escuchó mi petición con bondad y me llevó a su cuarto:
—Ven conmigo y te daré un libro de los Padres que te permitirá comprender clara-mente en qué consiste la oración y aprenderla con la gracia de Dios.
Entramos en su celda y el starets me dijo las siguientes palabras:
—La oración de Jesús interior y constante es la invocación continua e ininterrumpi-da del nombre de Jesús con los labios, el corazón y la inteligencia, en el sentimiento de su presencia, en todo lugar y en todo tiempo, aun durante el sueño. Esa oración se ex-presa por estas palabras: ¡Señor Jesucristo, tened piedad de mí!  Todo el que se acos-tumbra a esta invocación siente muy grande consolación y necesidad de decir siempre esta oración; al cabo de algún tiempo, no puede ya pasar sin ella y se le hace como su misma sangre y carne. ¿Comprendes ahora qué es la oración continua?
—Lo comprendo perfectamente, Padre mío. En el nombre de Dios, enseñadme ahora cómo llegar a ella —le supliqué lleno de gozo.
—Cómo se aprende la oración, lo veremos en este libro que se llama Filocalía . En él está contenida la ciencia completa y detallada de la oración interior continua, expues-ta por veinticinco Padres. Es tan útil y perfecto, que se le considera como la guía esen-cial de la vida contemplativa, y, como dice el bienaventurado Nicéforo , «conduce a la salvación sin trabajo ni dolor».
—¿Entonces, es más alto que la santa Biblia? —le pregunté.
—No, ni es más alto ni más santo que la santa Biblia, pero contiene las luminosas explicaciones de todo lo que hay de misterioso en la Biblia en razón de la debilidad de nuestro espíritu, cuya vista no alcanza a tales alturas. Te lo haré ver con una imagen: el sol es un astro majestuoso, brillante y muy excelso, al que no es posible mirar de frente. Para contemplar a este rey de los astros y soportar sus encendidos rayos, hay que echar mano de un vidrio ahumado, infinitamente más pequeño y más oscuro que el sol. Pues bien, la Escritura es este sol resplandeciente y la Filocalía es el cristal ahumado. Escu-cha ahora, que quiero leerte cómo se ejercita la oración interior continua.
Abrió el starets la Filocalía, eligió un pasaje de San Simeón el Nuevo Teólogo  y comenzó: «Permanece sentado en el silencio y la soledad, inclina la cabeza y cierra los ojos; respira suavemente, mira por la imaginación en el interior de tu corazón, recoge tu inteligencia, es decir tu pensamiento, de tu cabeza a tu corazón. Di, al ritmo de la respi-ración: “Señor Jesucristo, ten piedad de mí”, en voz baja, o simplemente en espíritu. Esfuérzate en echar fuera todos los demás pensamientos, sé paciente y repite a menudo este ejercicio.»
Después el starets me explicó todo esto con ejemplos, y aún leímos en la Filocalía las palabras de San Gregorio el Sinaíta  y de los bienaventurados Calixto e Ignacio . Todo lo que íbamos leyendo, el starets me lo iba explicando a su manera. Yo escuchaba con atención y gran embeleso y me esforzaba por fijar todas sus palabras en la memoria con la mayor exactitud. Así pasamos toda la noche y fuimos a Maitines sin haber dor-mido nada.
El starets, al despedirme, me bendijo y me dijo que volviera a su celda durante mi estudio de la oración, para confesarme con franqueza y sencillez de corazón, porque es cosa vana dedicarse sin guía a la vida espiritual.
En la iglesia sentí en mi interior un ardiente celo que me inclinaba a estudiar cuida-dosamente la oración interior continua, y pedí a Dios que me quisiera ayudar. Después pensé que me sería difícil ir a ver al starets para confesarme o pedirle consejo; en la hospedería nadie puede permanecer más de tres días, y junto a la soledad no hay lugar donde alojarse… Por suerte, pude enterarme de que a cuatro verstas había una aldea. Me encaminé a ella a fin de encontrar posada, y por suerte Dios me favoreció. Allí pude colocarme como guardián en casa de un campesino, a condición de pasar el verano, so-lo, en una pequeña cabaña que había en un rincón de la huerta. Gracias a Dios, había dado con un lugar tranquilo. De esta manera me puse a estudiar la oración interior según los medios indicados, yendo a menudo a visitar al starets.
Durante una semana, en la soledad de mi jardín me ejercité en el estudio de la ora-ción interior, siguiendo exactamente los consejos de mi maestro. Al principio, todo pa-recía ir muy bien. Más tarde, sentí gran pesadez, pereza, tedio, un sueño que no podía vencer, y los pensamientos cayeron sobre mí como las nubes. Busqué al starets lleno de tristeza y le manifesté mi estado. Me recibió con bondad y me dijo:
—Hermano muy amado, todo cuanto te sucede no es sino la guerra que te declara el mundo oscuro, porque no hay cosa que tema tanto como la oración del corazón. Por eso trata de entorpecerte y de hacer que aborrezcas la oración. Mas el enemigo sólo obra según la voluntad y el permiso de Dios, y en la medida en que esto nos es necesario. Sin duda es imprescindible que tu humildad sea sometida a prueba; es demasiado pronto para llegar, con un celo excesivo, hasta las puertas del corazón, pues correrías el riesgo de caer en la avaricia espiritual. Voy a leerte lo que dice la Filocalía a este propósito. —Buscó el starets en las enseñanzas del monje Nicéforo y leyó: «Si, no obstante tus es-fuerzos, hermano mío, no te es posible entrar en la región del corazón, como te lo tengo recomendado, haz lo que te digo y con la ayuda de Dios hallarás lo que andas buscando. Tú sabes bien que la razón de todo hombre está en su pecho… Quítale, pues, a esta ra-zón todo pensamiento (esto puedes hacerlo si quieres) y pon en su lugar el “Señor Jesu-cristo, ten piedad de mí”. Esfuérzate en reemplazar por esta invocación interior cual-quier otro pensamiento, y a la larga ella te abrirá la entrada del corazón, como lo enseña la experiencia» .
—Ya ves lo que enseñan los Padres en tal caso —me dijo el starets—. Por eso tú de-bes aceptar este mandamiento con confianza y repetir cuanto te sea posible la oración de Jesús. Aquí tienes un rosario con el que podrás hacer, para comenzar, tres mil oraciones al día. De pie, sentado, acostado o caminando, repite sin cesar: «¡Señor Jesucristo, ten piedad de mí!», suavemente y sin precipitación. Y recita exactamente tres mil oraciones al día sin añadir ni quitar una sola. Por este camino llegarás a la actividad continua del corazón.

Apéndice IX

Apéndice IX

Resumen de Valdamar Valerian

Como resumen de todo lo dicho, transcribiré aquí por estar de total acuerdo con él y, por así haberlo yo manifestado repetidamente en los últimos diez años, lo que Valdamar Valerian escribió como resumen de toda su laboriosa recopilación de documentos:

No hay duda de que naves de otros mundos se han estrellado en la Tierra.

Estas naves proceden no sólo de nuestra propia dimensión sino también de espacios ultradimensionales.

Los esfuerzos del Gobierno de USA para obtener tecnología alienígena han resultado en alguna manera exitosos.

El gobierno de USA ha tenido rehenes alienígenas durante algún tiempo y ha practicado autopsias de cadáveres de estos seres.

Agencias de inteligencia norteamericanas, agencias de Seguridad y agencias públicas están involucradas en el encubrimiento de estos hechos.

Como resultado de las actividades de ciertos alienígenas en nuestro planeta, muchas personas han sido y están siendo actualmente abducidas, secuestradas, mutiladas y asesinadas.

En la actualidad existe una presencia activa alienígena en nuestro planeta que controla diferentes elementos de nuestra sociedad.

El gobierno de los EE.UU. ha tenido por algún, tiempo relaciones de trabajo con fuerzas alienígenas con el propósito de obtener tecnología de propulsión gravitacional, armamento de rayos y control mental.

Millones de reses han aparecido muertas, con el propósito de adquirir de ellas material biológico.

Vivimos en un mundo multidimensional que es compartido y visitado por entidades de otras dimensiones. Algunas son hostiles y otras no.

Nuestro desarrollo genético y las religiones tienen que ver con la intervención de estas fuerzas alienígenas, tanto terrestres como extraterrestres.

La tecnología actual en poder de algunos gobiernos excede con mucho aquello que es conocido por el público.

El programa espacial de la NASA, muy probable mente, encubre otros propósitos.

Algunas personas que han llegado a conocer lo que está sucediendo han sido asesinadas para que no lo digan. La CIA y la NASA están profunda mente involucradas en todo esto.

Tenemos la impresión de que en un espacio de cinco a diez años la presencia alienígena en nuestro planeta será un hecho manifiesto y reconocido por las autoridades.

Nuestra civilización es una de las muchas que han existido en los últimos dos millones de años.

Apéndice VIII

Apéndice VIII
EXTRATERRESTRES Y SOCIEDADES SECRETAS

A lo largo del libro hemos ido hablando machaconamente de la relación que ciertas sociedades secretas tienen con el fenómeno ovni.

Por muchos años creí que gran parte de las historias que circulaban en ese sentido eran puras invenciones de mentes calenturientas. Sin embargo, en los últimos años, y basado en hechos inexplicables de otra manera, he ido rindiéndome ante la evidencia de que tales grupos no sólo existen, sino que actúan intensamente en la sociedad y algunos de ellos están relacionados con el fenómeno ovni.

Desde tiempo inmemorial los pueblos han sido siempre dirigidos por pequeños grupos de personas que con mayor o menor derecho han acaparado todos los poderes, haciendo que el resto de los ciudadanos estuviese a su servicio.

Sin embargo, ahora no me estoy refiriendo a los gobernantes ordinarios —más o menos injustos— sino a otro tipo de personas más evolucionadas intelectualmente —aún que no moralmente— que tiene como fin el dominio del planeta entero.

Estos grupos de personas, con una capacidad económica muy grande, actúan desde las sombras, valiéndose para ello de los poderes constituidos, sean éstos financieros, políticos, militares o religiosos.

En la actualidad podemos atisbar el poder de estos grupos en ciertos acontecimientos inexplicables de nuestra sociedad. Por ejemplo, en el errático funcionamiento de las bolsas de valores en el mundo entero, en el malestar social que reina en muchas naciones, en la quiebra casi repentina de las finanzas de muchos estados, en el cambio radical obrado en cuestión de semanas en todos los países de la Europa del Este, etc.

Tras todos estos hechos y otros tantos que se podrían aducir, no hay que ser muy perspicaz para adivinar unas mentes maquiavélicas, y en un sentido siniestras, aparte de poderosísimas.

Dejando a un lado lo que hasta nosotros ha llegado sobre las sociedades secretas en la antigüedad, conocemos bastante bien las actividades de los Templarios y los Rosacruces en la Edad Media, e Illuminati, Francmasones, Golden Dawn, etc., en tiempos más cercanos. No se puede negar que miembros de estas organizaciones fueron los causantes de grandes cambios en la sociedad de su tiempo.

En la actualidad, da la impresión de que grupos intrigantes y bien organizados de personas con un enorme poder económico se han aliado con ciertos hombres de la milicia o se han infiltrado en sus cuadros, y mediante sus ilimitadas posibilidades económicas (respaldadas por los presupuestos multimillonarios de las grandes naciones) y su irrestricta capacidad de acción —muchas veces a espaldas de la ley— están cambiando rápidamente el panorama del planeta.

Estos cambios parece que obedecen a una abarcadora estrategia que no sólo tiene que ver con lo social, económico o político, sino que se extiende a fenómenos tan neutrales como la climatología.

Según algunos informes, el SIDA ha sido causado por uno de estos grupos secretos y prepotentes en convivencia con algún grupo de extraterrestres, con el fin de acabar rápidamente con ciertos estratos problemáticos de nuestra sociedad y con las razas o castas más atrasadas.

La capacidad que estas sectas de «selectos» tienen para disimular sus acciones, por horrendas y masivas que éstas sean, y para manipular a la opinión pública es increíble.

Un ejemplo palmario de ello es cómo han sido capaces de ocultar durante más de cuarenta años la presencia de seres de otros mundos entre nosotros, engañando o amordazando para ello a los grandes medios de comunicación.

Otro ejemplo muy reciente lo tenemos en España en donde, a pesar de todas las pruebas en contra (y usando para ello al poder ejecutivo y al judicial), han logrado convencer al pueblo de que la causa de la intoxicación del «síndrome tóxico» fue el aceite de colza desnaturalizado, cuando, tal como ha demostrado Andreas Faber Kaiser («Pacto de silencio»), fueron los abonos órganofosforados y especialmente el «Nemacur» de la Bayer.

A lo que parece tras todo este sórdido asunto había no sólo grandes cantidades de dinero, sino toda una experiencia bélica de la que nada se habló en los tribunales de justicia.

Estos pequeños grupos de superparanóicos, autoerigidos en dictadores de los habitantes de este mundo, son los que en la actualidad están dejando que se filtre la noticia de la presencia de extraterrestres entre nosotros, para en un momento preciso, usar el pánico que ello pueda generar, y exigir que todos los líderes de las naciones les rindan sus poderes «con el objeto de poder enfrentar unidos la invasión extraterrestre». Esto pondría en bandeja de plata el dominio del planeta entero en sus manos.

Y estos mismos grupos son los que están camuflando muchas de sus actividades criminales y sus experiencias, achacándoselas a extraterrestres; aunque es cierto que ellos fueron los que les proporcionaron la tecnología necesaria para poderlas realizar. Las experiencias de la base de Dulce, sin dejar de ser verdaderas, podrían ser obra de alguna de estas sociedades en colaboración con un grupo de militares. Aunque luego den informaciones falsas y se haga aparecer todo como obra de alienígenas.

Parece cierto, que ya en la década del 30 un grupo de científicos alemanes estableció contacto con extraterrestres y debido a sus instrucciones aceleraron la construcción de los V-2. Se sabe que, rusos y norteamericanos encontraron en Peenemunde y en otros lugares de la Alemania nazi, planos muy avanzados para la fabricación de aparatos similares a los ovnis. Los intentos para construirlos resultaron fallidos al no recibirse más información.

Algo de esto puede ser que suceda con las innegables mutilaciones y desangramientos de ganado y con las abducciones de personas. En ocasiones dan la impresión de haber sido perpetradas por grupos de humanos con unos medios que suponen una tecnología desconocida por la ciencia oficial.

Como las sociedades secretas son bastantes y sus propósitos varían grandemente, no es raro que sus estrategias también varíen y en ocasiones den la impresión de estarse haciendo la guerra.

Todas estas ideas no pasan de ser sospechas, debido al planificado y tenaz encubrimiento de datos y debido también a la confusión en que estamos ante tantos hechos extraños y en muchas ocasiones contradictorios. Los encargados de evitar que se conozcan las grandes verdades que hay detrás del fenómeno ovni han desempeñado muy eficazmente su cometido a lo largo de los años, y en la actualidad tenemos que confesar nuestra incapacidad para explicar tantos eventos desconcertantes.

Pero habrá que tener muy presentes todas estas sospechas, ante tantos extraños acontecimientos como estamos contemplando en nuestros días.

Apéndice VII

Apéndice VII
EXPERIENCIAS GENÉTICAS DE EXTRATERRESTRES EN MIRASSOL (BRASIL)

Para que el lector vea que lo que hemos narrado a lo largo de este libro tiene paralelos y confirmaciones en otras partes del planeta, narraremos lo que desde el año 1979 está sucediendo en Mirassol, una ciudad de unos 30.000 habitantes en el estado de Sao Paulo, en Brasil.

La víctima, de tales experiencias, es un mulato llamado Antonio Carlos Ferreira, que vivía con su madre en el número 2735 de la Avenida 3.a en Mirassol, y tenía veintiún años de edad cuando en 1979 tuvo su primer encuentro con los extraterrestres o mejor dicho fue abducido por ellos contra su voluntad.

Todos los pormenores de este interesantísimo caso fueron relatados por el Dr. Walter Buhler y Guillermo Pereira en el libro «O caso de Mirassol», publicado en Río de Janeiro en 1984. Los datos, documentos, fotografías y pruebas que sostienen todo lo que allí se dice, están guardados en las oficinas de la Sociedad de Brasileira de Estudios sobre Discos Voladores (SBEDV), cuya dirección es:

Caixa Postal n.° 16017

Correio do Largo do Machado

Río de Janeiro

Brasil

Lo primero que tenemos que decir es que los extraterrestres envueltos en esta experiencia genética no son los mismos de los que hemos tratado en este libro, aunque son también de baja estatura y con una cabeza de gran tamaño.

Los hay de dos tipos o razas que parece conviven en el mismo planeta. Unos tienen la piel bastante oscura, parecida a la de Antonio Carlos, —y puede que ésta fuese una de las razones por las que fue escogido para la experiencia— y de cabello rizado y rojizo: y otros, que dan la impresión de ser los dominantes, tiene la piel más clara y los cabellos lisos y negros.

Pero ambos, aun siendo de formas parecidas a las humanas, son de una extraordinaria fealdad. Este detalle fue el que hizo que A. Carlos se resistiese a las experiencias a que fue sometido y el que lo inhibió para que voluntariamente practicase lo que de él se pedía, cosa que otros humanos, abducidos por extraterrestres de formas más armónicas, han practicado gustosamente. En el capítulo «Experiencias genéticas» hemos aportado varios casos.

El resumen de lo acontecido a Antonio Carlos Ferreira es el siguiente:

El día 28 de junio de 1979, a las tres de la madrugada, cuando AC hacía sus rondas, en compañía de su perro policía «Hongue» en la gran fábrica de muebles en la que trabajaba de vigilante nocturno, vio en una gran explanada cerca de los servicios sanitarios una luz muy brillante que descendía lentamente, dentro de los terrenos de la fábrica.

Cuando observaba atentamente qué podía ser aquello, vio que se acercaban a él tres criaturas de muy baja estatura —que más tarde supo que eran robots— con la cabeza cubierta por una especie de casco opaco y vestidos con un uniforme enterizo que los cubría completamente hasta el cuello.

«Hongue» adiestrado para ello, partió hacía ellos gruñendo pero no había hecho más que iniciar su carrera cuando lanzando un pequeño gemido quedó paralizado y cayó como muerto.

De una pequeña caja que llevaba uno de aquellos seres partió un haz de luz roja que inmovilizó a AC y en este estado fue transportado por los tres individuos, sin tocar el suelo, hasta un pequeño aparato discoidal que estaba aparcado en el extremo de la explanada.

Este aparato lo transportó a otro de mayor tamaño en donde sería sometido a las experiencias que enseguida detallaremos. La nave nodriza a donde fue trasladado tenía muchos compartimentos y salones y en ella pudo ver una gran cantidad de hombrecitos de las dos razas, atareados en sus quehaceres. Los tres robots que lo habían inmovilizado y secuestrado, en cuanto lo entregaron a los hombrecitos de la gran nave, se alinearon pegados a la pared y así permanecieron inmóviles todo el tiempo que estuvieron a la vista de AC. Durante su secuestro y traslado, en ningún momento se dirigieron a él para nada ni los oyó comunicarse entre ellos.

Las dos razas, aparte de diferenciarse en el pelo y en el color de la piel, tenían otras pequeñas disparidades, pero fundamentalmente eran bastante parecidos, teniendo unos ojos muy salientes y rasgados, sin cejas ni pestañas, gran boca con unos labios carnosos y salientes, nariz muy ancha, chata aunque algo arremangada, barbilla prominente y cuello bastante grueso.

Una vez que AC hubo recobrado sus movimientos y cuando de una manera telepática le aseguraron que no le iban a hacer ningún daño y que lo iban a regresar a su casa, lo llevaron a otra pequeña sala en donde había un diván. Lo hicieron tumbarse en él y entonces comenzó la parte más extraña e interesante de toda su aventura.

Por una parte apareció una mujer extraterrestre, que estaba completamente desnuda, y que se acercó decididamente al diván en donde estaba acostado AC. Era de la raza de los de piel oscura, y un poco más alta que los otros de su especie, aunque bastante más baja que AC. Tenía entre 1,50 y 1,55 mts., la piel color chocolate, bastante parecida a la de AC y una gran cabeza; pelo rojo y ensortijado, ojos negros y muy rasgados y una boca muy grande con unos labios muy gruesos.

Aparte de esto su aliento era bastante fétido, tenía la barbilla muy saliente, senos pequeños, pelo rojo en la región púbica y una piel muy fría al tacto. Estos fueron los detalles que posteriormente bajo hipnosis dio AC, ya que cuando reaccionó de la impresión que le había causado la luz y los hombrecitos que vio acercarse, no se acordaba de nada de lo que había sucedido en las más de doce horas transcurridas.

Las incidencias de lo ocurrido entre AC y la mujer extraterrestre las resumo de lo que escribieron Walter K. Buhler, Guillermo Pereira y Ney Matiel Pires en el libro «UFO Abduction at Mirassol – A biogenetic experiment» publicado privadamente en 1985 por Wendelle C. Stevens, en Tucson, Arizona.

«… En aquel momento la desnuda extraterrestre le habló algo a AC. Le dijo con señales de afecto que ella quería que él la besase. Esto lo repitió en más ocasiones mientras estuvieron juntos.

«AC consideraba a aquella mujer nada atractiva y estaba muy lejos de agradarle. Cuando él tocó por un momento su piel, aparte de sentirla muy fria, recibió una pequeña descarga (eléctrica)…

«Una vez que AC estuvo tumbado en el diván, tres de los extraterrestres comenzaron a despojarlo de sus vestidos, pero él se resistió. Los empujó y los golpeó, pero ellos eran fuertes y lo trataron ásperamente y con dureza y finalmente lo dominaron. Le arrancaron por la fuerza los vestidos rasgándoselos y durante el forcejeo recibió magulladuras.

«Posteriormente se pudo hacer más luz sobre este incidente y en especial sobre la manera bastante brusca con que lo despojaron de sus vestidos. Los ovninautas trataban de desnudar a AC quitándole su ropa de arriba a abajo como si fuese enteriza, sin desabrocharle los botones ni descorrerle la cremallera, muy posiblemente porque desconocían cómo es nuestra manera de vestirnos. Y esto puede ayudarnos a comprender la manera extraña que ellos tienen de ponerse y quitarse sus «monos» de una sola pieza de material elástico que de ordinario llevan puestos. (Ver ilustración).

«Enseguida la mujer desnuda trató de acercarse a él de nuevo y de cogerle las manos. AC estaba enormemente contrariado y le dijo a la mujer que no quería que se le acercase, porque su fealdad le causaba mucha repugnancia. Un extraterrestre un poco más alto que los otros se acercó y le puso a AC una inyección en un brazo lo que motivó que él perdiese toda su fuerza y también su deseo de resistir. Además en el otro brazo (el izquierdo) le pusieron un pequeño aparato que AC no sabe describir, pero que vio perfectamente cómo se lo acoplaban al brazo.

«A continuación le untaron por todo el cuerpo una especie de aceite de color ámbar oscuro. Enseguida lo colocaron encima de la mujer y lograron que él consumase su unión sexual con ella.

«No estuvo mucho tiempo con la mujer y en cuanto terminó le quitaron el aparato que le habían puesto en el brazo izquierdo y volvieron a untarlo con el mismo aceite, antes de devolverle sus ropas (que, sobre todo los calzoncillos, estaban bastante rasgados).

«Durante todo el tiempo los hombrecitos conversaban entre ellos en un lenguaje que era totalmente ininteligible para AC. Sin embargo, cuando se dirigían a él podía entender perfectamente lo que querían decirle.

«Le volvieron a decir que no tenía que temer; que nada malo le iba a suceder y que lo devolverían a la Tierra. También le dijeron que ellos venían de otro planeta y que estaban en la Tierra para conseguir el hijo (híbrido) de un terrestre para futuros estudios; que ya habían conseguido tres. Le aseguraron también que volverían a contactarse con él y que le mostrarían el fruto de su experiencia, porque querían que él conociese a su hijo.

«Mientras le decían esto le marcaron en el cuerpo con una especie de tatuaje que AC conserva todavía. (El tatuaje es un círculo con dos diámetros en forma de cruz). Le dijeron que este símbolo era la marca de ellos. AC sintió entonces que le faltaba el aire y le dieron un líquido oscuro que tenía un sabor raro y desagradable.

«Tras de esto lo llevaron a una habitación completamente oscura en donde sintió que lo trasladaban a otro vehículo más pequeño que lo dejó en el mismo sitio en que lo habían abducido. Cuando se repuso y quiso ver dónde estaba el pequeño vehículo que había visto al principio, ya no estaba allí».

Hasta aquí lo que los citados autores nos cuentan resumidamente de la experiencia de AC en el año 1979. Pero lo interesante es que las experiencias han proseguido y hoy ya conocemos muchos pormenores sobre todo este caso; no sólo sobre las consecuencias que ha tenido sobre la vida de AC, sino sobre los mismos extraterrestres que lo secuestraron y hacia los que en la actualidad AC ya no siente ninguna animosidad.

Todos estos detalles han ido saliendo a la luz mediante las sesiones de hipnosis a que AC ha sido sometido por expertos muy cualificados que se han ocupado de verificar cada una de sus aseveraciones y de asegurarse de que no están ante un sujeto fabulador.

Sin querer entrar en ninguna discusión que estaría completamente fuera de lugar en este apéndice, les diremos a los que critican el método de la hipnosis como un instrumento de trabajo en la ovnilogía, que si conociesen bien todo lo que él conlleva, no perderían su tiempo ni su reputación en atacarlo tan a ciegas y tan absolutamente. Por supuesto, que puede haber algún caso de fabulación, pero cuando se toman las precauciones debidas y es practicado por verdaderos expertos se pueden descubrir datos y se puede llegar a conclusiones que no admiten duda alguna.

AC fue sometido a una «Regresión de sensitividad» el 5 de agosto de 1979, mes y medio después de su primera abducción. A una regresión hipnótica el 19 del mismo mes de agosto. A otra regresión hipnótica en enero de 1983 tras otra abducción y a otra más en el mes de abril del mismo año tras una tercera abducción. En cada una de estas regresiones se descubrían otras abducciones de las que AC no se acordaba.

Al igual que en muchos otros casos, AC tenía sólo una sensación borrosa de que algo extraño le había pasado en aquella fecha o en aquel lugar pero no conservaba ninguna idea clara ni concreta de lo que entonces le había sucedido. Bajo hipnosis todo se volvía claro y cuando posteriormente se oía a sí mismo en la cinta grabada en estado hipnótico, se producía casi repentinamente una conexión entre la mente consciente y la inconsciente, que en más de una ocasión ha resultado ser bastante traumática.

Uno de los testigos más importantes que nos demuestra que no estamos ante un caso de fabulación es el perro «Hongue». Tal como ya dijimos, fue dejado como muerto por los dos robots cuando los quiso atacar, pero en realidad estaba sólo paralizado. Cuando volvió en sí, huyó del lugar y posteriormente no ha querido de ninguna manera volverse a acercar al sitio en donde fue paralizado. No sólo eso, sino que ya no ha vuelto a ser el mismo perro dócil y valiente que era antes y se niega rotundamente a acompañar a AC en sus rondas nocturnas, cosa que antes hacía con gran alegría, pues no en vano había sido entrenado especialmente para ello.

AC ha cambiado mucho en su manera de ser desde que tuvo su experiencia. En la actualidad puede comunicarse telepáticamente con sus abductores con los que, como ya dijimos, mantiene unas relaciones mucho más amistosas que en un principio. En sucesivas abducciones, además de las dos razas ya descritas, ha visto otras dos completamente diferentes. En un caso se trata de individuos de talla alta, y rubios de ojos azules que cooperan amigablemente con las otras dos razas; y en otro de individuos muy peludos, parecidos a gorilas o chimpancés, pero racionales pues los vio hablar entre ellos, aunque no se dirigieron a él en ningún momento.

En julio de 1982 le fue mostrada a AC su pequeña hija, fruto de la experiencia llevada a cabo en su primera abducción. En esta ocasión AC no fue abducido sino que sencillamente se la mostraron a la puerta de una pequeña nave que se posó cerca de él. Un mes más tarde, el 8 de agosto, fue abducido nuevamente y esta vez se la enseñaron de cerca. Es una niña bastante parecida a su madre, pero con las facciones más dulcificadas y con la misma piel color chocolate de sus progenitores. (Ver ilustración).

En un ocasión AC vio cómo en su propia casa su hijo terrestre Fernando, de tres años, nacido de su matrimonio con Jandira, jugaba con su hija extraterrestre, de cuatro años. Y entonces le fue dicho que esto sucedía muchas veces por la noche sin que sus padres se diesen cuenta.

Tal como hemos dicho este no es el único experimento biogenético hecho por extraterrestres del que se tenga noticia en Brasil.

He aquí unos cuantos tomados del catálogo de la SBEDV:

13 de abril de 1978. Lugar: Maringá (Paraná), Brasil.

Jocelino de Mattos, trabajador en una Compañía eléctrica, fue abducido por la noche cuando caminaba hacia su casa. También fue elevado hacia el ovni a través de un haz de luz. Primero le extrajeron semen y luego fue obligado a copular con una extraterrestre de piel clara que dijo ser médica en su planeta. Duración de la experiencia: dos horas.

3 de enero de 1979. Lugar: Hialeah (Miami), U.S.A.

Filiberto Cárdenas, cubano exiliado, mientras examinaba su coche descompuesto, fue levantado en el aire al atardecer por una nave medio escondida a poca altura en una pequeña nube. El hecho sucedió en presencia de un amigo, la esposa de éste, y una hija de ambos que viajaban con él en el coche. Los extraterrestres le extrajeron muestras de semen en el examen físico a que lo so metieron. Le dijeron que ellos tenían ya 81 híbridos de su propia raza con humanos. Apareció semiconsciente al próximo día, tirado en una carretera no muy lejana y en buenas condiciones físicas.

15 de octubre de 1979. Lugar: Saquarema (Río de Janeiro).

Luli Oswaldo y un amigo fueron abducidos por un objeto esférico que salió del mar. Sometidos a un examen físico les extrajeron semen y luego fueron obligados a tener relaciones sexuales con dos de tres mujeres que tenían caras feísimas como de roedores y de estatura bastante baja, que no demostraron emoción ni sentimiento alguno durante todo el encuentro. Duración: dos horas y media.

30 de noviembre de 1982. Lugar: Botucatú (Sao Paulo), Brasil.

Juan Valerio de Silva, portero de un hospital. Cuando a media noche salió al patio de su casa para tomar un vaso de agua, fue elevado hacia un ovni que flotaba encima de un árbol, mediante un rayo de luz. La extraterrestre con la que tuvo relaciones sexuales tenía la piel oscura y cabellos largos y negros. Le hicieron numerosos tatuajes con símbolos extraños. Duración: aproximadamente tres horas.

14 de diciembre de 1983. Lugar: Chapeco (Río Grande), Brasil.

Antonio Nelso Tasca, locutor-reportero de una emisora de radio. Fue elevado hacia un ovni, también mediante un haz de luz, mientras manejaba su auto por la carretera BR-282. La mujer con la que copuló tenía los ojos muy rasgados y era de piel clara. Duración del suceso: unas ocho horas.

Los robots a los que se hace referencia en el texto, que la noche del 28 de junio de 1979

secuestraron a Antonio Carlos Ferreira y lo llevaron a una pequeña nave

en la que lo transportaron a otra mayor que se hallaba estacionada a gran altura en el espacio.

Dibujo de la ET con que AC tuvo relaciones.

Los puntos en los muslos son una señal que llevan todos los de su raza.

El dibujo fue hecho por Vilma Buhler tras dos años de trabajo con el abducido

y después de muchas correcciones conforme a lo que él le iba indicando.

La misma mujer con la que tuvo relaciones,

vistiendo el traje de una sola pieza que ordinariamente llevan puesto los de su especie.

La insignia que en él se ve es la misma que le tatuaron a AC en un brazo.

Imagen idealizada por el artista norteamericano Chan Johnson, de la mujer con la que tuvo relaciones Antonio Carlos.

A lo que parece tiene en cambio bastante semejanza con la hija que resultó de la unión de ambos.

Esta no tiene tan acentuados los rasgos de la madre, que tan mala impresión causaron en el ánimo de AC.

Dos vistas de AC con el investigador Ney Matiel.

La superior, en el lugar exacto de una de las abducciones.

En la inferior se puede ver a Fernando, su pequeño hijo, con el que algunas noches viene a jugar su medio-hermana extraterrestre.

Juan Valerio y su hijo Reginaldo.

Los extraterrestres que lo secuestraron y lo obligaron a tener relaciones sexuales le dijeron

que tanto él como Reginaldo eran fruto de experiencias genéticas que ellos habían llevado a cabo;

en cambio los otros miembros de su familia, no.

Apéndice VI

Apéndice VI
EXTRATERRESTRES «BUENOS»

El lector, que ya bastante sorprendido estará con todas las cosas que llevamos dichas en este libro, se sorprenderá una vez más con el contenido de ese Apéndice. Pero, por otro lado, dulcificará con él un poco la idea pesimista que, probablemente, le habrá quedado tras la lectura de tantas cosas preocupantes.

He dudado bastante en publicar esto, porque sé que con ello me expongo aún más al ludibrio de los «ufólogos científicos», que ya bastantes armas tienen contra mí por todo lo hasta aquí dicho. Pero no sería yo, si por lo que ellos pudieran decir, dejara de expresar lo que pienso.

En repetidas ocasiones he dicho que estoy seguro de que entre las entidades inteligentes extrahumanas — extraterrestres o no— las hay «buenas» y las hay «malas». Es decir, las hay menos favorables y hasta totalmente perniciosas, como es el caso de las que hemos presentado a lo largo de todo este libro.

Pues bien, en este Apéndice quiero presentarle al lector un tipo de entidades que, al parecer, son benévolas a la raza humana y muy superiores en su grado de evolución espiritual a los enanos cabezones a los que no hemos referido.

En el grabado, tomado de los cuadernos que edita en Desojo (Navarra) la Asociación Adonai para la Fraternidad Cósmica, aparece la efigie de «Ashtar Sheran» que, según ellos, es el jefe de una flota extraterrestre en misión sobre la Tierra.

Confieso que, aparte de sus excelentes intenciones, tengo muchos reparos en cuanto al enfoque que tanto los «Adonai» como los «Rama» y otros grupos le dan a todo el fenómeno extraterrestre. Creo que lo ven con ojos demasiado ingenuos y me parece que, en buena parte, están siendo engañados por ciertos truhanes cósmicos que abundan mucho más de lo que ellos creen.

En concreto, un cierto «Ashtar Sheran» se ha manifiesto en otras ocasiones y bajo otras formas de las que tengo grandes sospechas.

Sin embargo tengo que confesar que cuando vi esta efigie, pintada de memoria por uno de sus contactados, me extrañé mucho. El rostro del supuesto «Ashtar Sheran» se parece mucho al rostro del joven Mario del que hablé en el último capítulo de mi libro «La Granja Humana» (Plaza y Janés).

Y si mi extrañeza fue grande, la de Mario fue mucho mayor, pues cuando le enseñé el dibujo me dijo sin vacilar: «es igual que Rufo».

Para los que no saben de qué se trata, Rufo es el extraterrestre que viene a visitar a Mario a su casa en Madrid y con el que hace años tiene una gran amistad. Aparece de repente delante de él sin tener necesidad de subir por la escalera ni entrar por la puerta. Para irse, se esfuma de la misma manera que ha aparecido. Y cuando más, se va a través de los cristales o de la pared. Confieso que si no tuviese muchas pruebas de ello no creería nada de esto, como no creí por bastantes años historias semejantes que leía en los libros dedicados al fenómeno ovni.

El parecido, aunque no tan marcado, existe también con otros «comandantes» cuyos dibujos aparecen también en los boletines de «Adonai» y que aquí reproducimos.

El lector no iniciado en el tema de Rufo, preguntará lógicamente, por qué Mario tiene que parecerse también a estos tipos extraterrestres si él es un humano normal. Y la respuesta es que Mario, al igual que miles de «humanos normales», no son todo lo normales que parecen. Mario, como muchos «Marios» que hay en el planeta, es fruto de una compleja y larga experiencia genética — menos drástica que la que hacen los «grises»— realizada por razas superiores con el propósito de hacer evolucionar paulatinamente a la raza humana y de conseguir ciertos fines suyos que nos son desconocidos.

En el capítulo titulado «Las experiencias genéticas de los extraterrestres» expliqué el tratamiento a que fue sometida la madre de Mario, para que éste fuese una especie de híbrido de seres de fuera de la Tierra.

¿Estoy siendo yo también engañado al admitir como auténtico todo esto? Puede ser.

Pero como he dicho, tengo muchas bases para creerlo. Y de lo que estoy seguro es de que esto no altera en nada mi vida porque no la pongo a girar en torno a estos hechos. Sean ellos ciertos o no, yo trato por todos los medios de conservar mi libertad y mi independencia. La relativa libertad e independencia que podemos tener los mortales.

Después de los hechos increíbles a los que nos hemos asomado a lo largo de estas páginas, ya no podemos extrañarnos de nada. Y menos de que en la granja humana, los dueños traten en sus laboratorios de mejorar la raza, aunque no sepamos con qué fines.

Y como final, a pesar de que soy alérgico a los sermones ecológico-morales que nos suelen endilgar los contactados provenientes de sus «buenos hermanos cósmicos», transcribiré aquí, tomado también del boletín de «Adonai», un mensaje extraterrestre con el que estoy totalmente de acuerdo:

«Para el que todavía no lo sepa, estamos entre vosotros y observamos. Notamos la incapacidad de vuestras ciencias políticas y económicas. Observamos sin maravillarnos (porque conocemos muy bien la contaminación moral que os atenaza cada vez más) las notas y la actividad secreta que empuja a los pueblos de vuestro planeta a lanzarse los unos contra los otros para defender uno u otro patrón, una u otra idea, unos u otros intereses, uno u otro poder económico, etc.

Observamos también otras actividades, conocidas o desconocidas, que empeñan recursos inmensos para fines bélicos o para ilícitos comercios destructivos y mortales. Podríamos hacer un largo catálogo, pero lo creemos inútil, porque también conocemos que la pasividad de gran parte del pueblo seguirá siendo lo que es: complicidad y «consentimiento».

Ciertamente, no nos limitamos a la sola observación y no creemos llegado el momento de una intervención nuestra más sólida. Estamos trabajando con una metodología que no conocéis, pero que dará seguramente sus frutos. Vuestra situación es grave. Os lo hemos dicho. Nuestra ayuda llegará en el momento más oportuno.»

Apéndice IV

Apéndice IV
ACUSACIÓN PUBLICA DE JOHN LEAR Y WILLIAM COOPER AL GOBIERNO DE USA

Texto del documento enviado el 12 de enero de 1989 al Presidente George Bush

El Gobierno de los Estados Unidos de América, que ha sido formado bajo la autoridad de la Constitución y elegido legalmente por el pueblo bajo los términos de la misma, ha violado la confianza que este pueblo ha depositado en él, y ha violado los términos, las condiciones y la ley de este país tal como se contienen y consagran en la Constitución de los Estados Unidos de América.

A saber:

El Gobierno ha aprobado y hecho un trato secreto con una nación extranjera (extraterrestre) con-tra los términos de la Constitución y sin el conocimiento ni el consentimiento del pueblo ni del Congreso.

El Gobierno, mediante este tratado, le ha dado a una nación extranjera tierras y bases dentro de las fronteras de los Estados Unidos de América.

El Gobierno, mediante este tratado, ha intercambiado propiedades y vidas humanas —como si fuesen tierra o ganado— por tecnología y les ha denegado a los ciudadanos de este país la protección a que tienen derecho por ley bajo la Constitución.

Esta nación extraña ha demostrado ser el mortal enemigo de nuestro pueblo y de la humanidad entera, mediante sus actos contra las propiedades y las vidas de muchos ciudadanos de este país y mediante la comisión de muchos otros actos abominables y crueles.

Al aprobar y participar en los crímenes señala dos en los párrafos 1, 2, 3 y 4, el Gobierno está violando el artículo II, sección 2, el artículo III, sección 3 y otros artículos de la Constitución y, por tanto, es culpable y reo de crimen y traición contra el pueblo y la Constitución de los Estados Unidos de América.

En el proceso de ayudar y asistir a esta nación extraña en la comisión de estos crímenes contra el pueblo, la nación y la humanidad entera, teniendo un total conocimiento de los hechos, el Gobierno ha asesinado, encarcelado, trasladado a la fuerza, drogado, hostigado e interferido ilegalmente de muchas maneras en las vidas de ciudadanos patriotas que han tratado de dar a conocer este crimen y traición.

Todos los miembros del Gobierno, presentes y pasados, que son responsables de estos actos criminales y de traición a la justicia, a saber, el presidente, vicepresidente, el director de la CIA, el director de Agencia Nacional de Seguridad, ciertos miembros del Gabinete del Presidente, los miembros del MAJI (Agencia «Majestic» de Inteligencia Conjunta), los miembros del MJ-12 el actual y todos los anteriores consejeros de la Seguridad Nacional, al igual que todos los que han tomado parte en esta conspiración extranjera, son acusados de crimen y traición.

Por el interés de preservar la Constitución y el Gobierno de estos Estados Unidos de América y para salvar y proteger a la raza humana, y no por otras razones, nosotros hacemos estas acusaciones con la autoridad que nos da la Constitución de estos Estados Unidos de América y en nombre del pueblo de los Estados Unidos de América, contra todos aquellos que teniendo pleno conocimiento de ello han participado voluntariamente en las violaciones del articulo II, sección 2, articulo III. sección 3 y otros artículos de la Constitución, al igual que contra el Gobierno y todos los individuos nombrados en el párrafo 7.

Por el interés de preservar la Constitución y el Gobierno de los Estados Unidos de América, nosotros solicitamos una total inmunidad para declarar acerca de todos estos hechos. Le pedimos a la Rama Judicial del Gobierno que haga extensiva esta inmunidad a todos aquellos miembros culpables del Gobierno que declaren lo que saben antes del 28 de marzo de 1989. Le pedimos a la Rama Judicial que sea estricta con todos aquellos culpables que persistan en ocultar este crimen y traición.

Por tanto, nosotros, en nombre de la Constitución y del pueblo le exigimos al Gobierno de los Estados Unidos de América que rompa este convenio ilegal y traicionero. Le exigimos que cese de ayudar, de sostener y de ocultar a estos extraños que se han instalado dentro de nuestras fronteras. Le exigimos al Gobierno que ponga fin a todas las operaciones, proyectos, grupos y todo tipo de tratos con esta nación extraña. Le exigimos al Gobierno que ordene a estos extranjeros que abandonen nuestra nación y el planeta Tierra inmediatamente y para siempre, en la fecha del 1 de junio de 1989 y lo hacemos responsable del cumplimiento de esta orden.

En caso de que el Gobierno y la Rama Judicial ignoren este requerimiento, juramos sobre la Constitución que no descansaremos hasta que estos crímenes sean traídos a la luz pública y conocidos por el pueblo. Juramos por la Constitución que todos los culpables serán traídos ante la justicia. Juramos que lucharemos hasta la muerte hasta que logremos estos propósitos en nombre de la humanidad entera, en nombre de la Constitución y en nombre de todos los patriotas que nos han precedido en el mismo empeño.

Firmemente creemos, sabemos y tenemos evidencia de que todos estos crímenes y acusaciones son verdaderas y han sucedido y están sucediendo en la actualidad; y de que han sido perpetrados, fomentados y ayudados por aquellos a los que hemos acusado. Esto lo juramos.

Estando en nuestro juicio cabal, teniendo pleno conocimiento de las implicaciones y consecuencias de estas acusaciones, y teniendo sólo en mente la defensa de la humanidad, la preservación de la Constitución de los Estados Unidos de América y de su buen gobierno, y como buenos patriotas que hemos jurado preservar y proteger la Constitución de nuestra patria, ponemos nuestra firma al pie de este documento para atestiguar nuestra dedicación y fidelidad al juramento hecho.

(Firmado)

William Cooper

John Lear

COMENTARIOS A ESTE DOCUMENTO

Cuando escribo estas líneas han pasado cuatro meses desde que este documento fue entregado a las autoridades norteamericanas y a la Rama Judicial.

La respuesta, como era de esperar, ha sido el más absoluto silencio, tal como había sucedido anteriormente con el documento del grupo JMP presentado a Ronald Reagan.

Por parte de los líderes políticos, este silencio no tiene nada de extraño; porque, aparte de ser ellos los principales culpables, las chusmerías politiqueras en que están ordinariamente envueltos para mantenerse en el poder, no les dejan tiempo para ocuparse de los problemas que realmente interesan y preocupan al pueblo.

En concreto el señor Bush, ex director de la mafia «legal», llamada CIA, tiene mucho que perder en caso de que todos los hechos que Lear y Cooper denuncian llegasen a ser de conocimiento público.

Lo que es más de extrañar es que la prensa haya guardado el mismo silencio y no haya tenido ni un comentario para estas tremendas y gravísimas acusaciones. Al igual que tampoco lo tuvo para el documento del JMP, ni para el documental televisado «El encubrimiento de los ovnis» (The UFO coverup) de hace varios meses, ni cuando hace unos años se transmitió en Inglaterra el inquietante reportaje titulado «Alternativa 3» (que, dicho sea de paso, nunca fue permitido en los Estados Unidos).

Esto es una clara señal de hasta qué punto la gran prensa (que es únicamente libre hasta que no ve peligrar sus finanzas) está amordazada por los grandes poderes fácticos.

Aunque no creyesen en las acusaciones, dada la conocida personalidad de ambos acusadores y, sobre todo, la importancia de los acusados y la gravedad de los cargos, deberían haber hecho por lo menos algún comentario. Y estamos seguros de que por su instinto periodístico lo hubiesen hecho, de no haber mediado alguna mano siniestra que impuso un obligado silencio.

A lo que hay que estar ahora muy atentos es a las vidas de los acusadores. Si mueren en algún accidente, por muy casual que éste parezca, habrá todas las probabilidades de que éste haya sido intencionado y causado por los mismos que han perpetrado desde las sombras muchos otros accidentes «casuales».

Y si la cosa no llegase a tanto y se limitasen a «retirarse» de sus actividades investigativas y denunciadoras —tal como últimamente han hecho unos cuantos famosos investigadores del fenómeno ovni—, habría que achacárselo a presiones de muchos tipos, incluidas serias amenazas de muerte.

A los nombres de Lear y Cooper habría que añadir los de Moore, Bennewitz, Shandera, Stanton Friedman, Timothy Good, Stringfield, Clark, Steinman, Stevens y unos cuantos más, que en estos últimos meses han acentuado su hostigamiento al Gobierno de los Estados Unidos para que haga pública la información que posee.

Apéndice III

Apéndice III
PROYECTOS DEL GOBIERNO NORTEAMERICANO RELACIONADOS CON LOS OVNIS
(Según el ovnílogo William Cooper)

Proyecto «Blue Team». Fue el primer proyecto encargado de la reacción ante el estrellamiento de un ovni y del rescate de sus tripulantes.
Dirigido por la Fuerza Aérea.

Proyecto «Sign». Fue el segundo proyecto encargado de la recolección de información y de estudiar si la presencia de naves alienígenas constituían una amenaza para la segundad nacional. El proyecto «Sign» absorbió al proyecto «Blue Team» y quedó bajo la dirección conjunta de la Fuerza Aérea y de la CIA.

Proyecto «Grudge». Absorbió al proyecto «Sign» con sus mismas tareas y bajo él se formó el Proyecto «Aquarius».

Proyecto «Aquarius». Absorbió a todos los proyectos previos y se hizo más abarcador. Inicialmente fue costeado con fondos de la CIA confidenciales y no especificados. Su propósito es reunir toda la información científica, tecnológica, médica y secreta sobre todo lo relacionado con ovnis. Este proyecto todavía está funcionando. Comenzó siendo dirigido por la Fuerza Aérea, bajo el Proyecto «Sign», pero pasó a manos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Todos los proyectos relacionados con ovnis son, en la actualidad, controlados por un selecto grupo de «inteligencia».

Proyecto «Plato». Fue originalmente organizado en 1954 como parte del proyecto «Sign». Su misión era establecer relaciones diplomáticas con formas de vida inteligente no humana que habían sido detectadas. Este proyecto logró sus propósitos e hizo un tratado con algún grupo de extraterrestres. El tratado consistía en que se recibiría de ellos tecnología avanzada a cambio de guardar secreto sobre su presencia entre nosotros y de no interferir en sus actividades. Los extraterrestres estuvieron de acuerdo en darle al grupo MAJI y al «National Security Council» periódicamente una lista de las personas contactadas y abducidas. Este proyecto todavía sigue funcionando en Nuevo México. Posteriormente, se descubrió que ios extraterrestres no estaban diciendo la verdad de sus propósitos y de sus acciones y que no se tenía control alguno sobre ellos. Este proyecto depende en la actualidad del Proyecto «Aquarius».

Proyecto «Pluto». Establecido con fines científicos para evaluar toda la información recibida de los ovnis y relacionada con la tecnología del espacio. Este proyecto está funcionando todavía. De él se ha derivado el Proyecto «Pounce».

Proyecto «Sigma». Fue establecido en 1954, originalmente como parte del proyecto «Sign». Se independizó de éste en 1976. Su misión era establecer comunicación con extraterrestres (probablemente con otros). En 1959 se logró iniciar unas rudimentarias comunicaciones y el 24 de abril de 1964 se hizo un contacto físico en la base de Holloman (N. M.) que duró tres horas. El proyecto está funcionando todavía en Nuevo México y depende del Proyecto «Aquarius».

Proyecto «Redlight». Comenzado en 1954, dependiendo del proyecto «Aquarius». Su misión específica era probar el vuelo de un ovni que había sido capturado. Los primeros intentos le costaron la vida a un piloto de la Fuerza Aérea. El proyecto se reasumió en 1972 (probablemente debido a que la Fuerza Aérea logró capturar otros ovnis) y continúa en la actualidad en el «Area 51», de Nevada. Cuando se ven ovnis acompañados de helicópteros negros, se trata de pruebas de este proyecto. Los proyectos «NRO» y «Delta» son los que tienen bajo su comando estos helicópteros.

Proyecto «Snowbird». Establecido en 1954. Su misión específica era «camuflar» el proyecto «Redlight», desarrollando un aparato parecido a un ovni (aunque funcionando con tecnología convencional) de modo que cuando Ia gente lo viese pensase que todos los ovnis eran esos aparatos nuevos de la Fuerza Aérea. Tuvo inicialmente éxito cuando logró volar ante muchos periodistas un aparato en forma de disco (probablemente el modelo AVRO) (ver ilustración en páginas anteriores).

Proyecto «Pounce». Otro proyecto más para recuperar todo el material posible de ovnis caídos y a sus tripulantes. Además tenía como misión suministrar a la prensa noticias falsas para despistar a los periodistas y para encubrir las actividades reales del proyecto. Todavía está funcionando.

Proyecto «Gabriel». Este proyecto tuvo la misión de desarrollar un generador de ondas sónicas de baja frecuencia. Se comenzó debido a información obtenida tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. Es dudoso que todavía esté funcionando.

Proyecto «Excalibur». Establecido en 1988 con el objeto de desarrollar un arma nuclear que sea capaz de destruir bases subterráneas de extraterrestres. El artefacto, que está en pruebas, tiene una cabeza de un Meg. El arma está todavía desarrollándose en la División WX, LANL, en Los Alamos (N. M.)- Muchos de los técnicos que allí trabajan piensan que este proyecto tiene que ver con la llamada «Guerra de las galaxias» y con la llegada de nuevas oleadas de alienígenas para los años 1991-1993. Parece que el Gobierno, una vez que se ha convencido de que ha sido traicionado y de que los extraterrestres con los que hizo el trato no lo han cumplido, tiene intención de disuadirlos de su deseo de permanecer en nuestro planeta.

Proyecto «Bluebook». Un proyecto de la Fuerza Aérea establecido para «desinformar» al público acerca de las actividades de los ovnis. Sus actividades fueron absorbidas en 1969 por el Proyecto «Aquarius». La única información valiosa que proporcionó fue el «Informe n.° 13 del Proyecto “Grudge”» (del que hablamos en páginas anteriores).

NRO (National Reconnaissance Organization). Está ubicada en el Fort Carson (Colorado). Su misión es la formación de vigilantes para todas las personas y proyectos relacionados con ovnis. Usan helicópteros negros sin señal alguna.

Proyecto «Delta». Equipos de vigilancia para todo aquello que tenga que ver con ovnis. Consta de dos clases de miembros: Humanos, procedentes de la NRO, especialmente entrenados, y no humanos, entre los que se encuentran los famosos «hombres de negro» (que pueden ser cyborgs, androides, sintéticos o robots) para ciertas misiones muy especiales en las que están envueltos extraterrestres. Este proyecto está activo todavía.

Acerca de todos estos proyectos tenemos que decir lo mismo que de la lista de estrellamientos: aunque haya algunos datos inexactos y hasta errores crasos, el lector debería tener muy presente que toda esta información ha sido obtenida muy laboriosamente, a lo largo de años y teniendo que luchar contra unas fuerzas todopoderosas —y en muchos casos muy peligrosas— que no querían de ninguna manera que tales noticias fuesen conocidas.

Y que debido a sus ilimitadas posibilidades económicas y a su falta de principios éticos, han tenido por años oficinas organizadas con el solo fin de despistar a los investigadores o de disuadirlos, incluso con métodos violentos, para que desistan de su pesquisa.

Es por ello completamente lógico que entre las muchas informaciones veraces se hayan deslizado noticias falsas, difundidas precisamente por aquellos que esperaban que al ser éstas descubiertas, echasen un velo de duda, sobre todo entre científicos y personas de formación universitaria, ya predispuestas a juzgar como vulgar y anticientífico todo aquello de que no les hubiesen hablado sus libros de texto.

Apéndice II

Apéndice II
PAUL BENNEWITZ

Paul Bennewitz, en los últimos dos años se ha convertido en un personaje singular en el mundo de los ovnis. Denostado o seguido por muchos de los «ufólogos», es indudablemente una pieza clave en la investigación de las actividades de los extraterrestres en nuestro mundo.

Es un científico de primera categoría, presidente de los Laboratorios Científicos «Thunder» en Alburquerque, y con una veta de genio que ha demostrado más que suficientemente en sus investigaciones en las actividades de los ovnis.

Algunos lo acusan de ser un agente solapado del gobierno para despistar a los investigadores, dándoles pistas falsas; y otros no dejamos de tener algunas sospechas sobre él, porque ciertamente se nos hace muy difícil de comprender cómo un hombre, usando únicamente sus propios medios, ha llegado a conseguir una información tan secreta que, de ser cierta, da muchas claves para comprender el misterio tras el fenómeno ovni.

El doctor Bennewitz vive en Manzano (Nuevo México), cerca de un área de almacenamiento de armas, muy próximo a la Base Sandia de la Fuerza Aérea.

Como desde su casa estaba constantemente observando luces en el cielo, se decidió a investigar por su cuenta a ver si aquellas luces eran efectivamente ovnis y cuál era la causa de que abundasen tanto en aquella zona. Para ello usó no sólo sus muchos conocimientos en electrónica y física, sino todo el instrumental de su laboratorio, sobre todo cámaras de filmar y ordenadores.

Su primer objetivo fue entrar en contacto con los tripulantes de aquellas máquinas, cosa que logró muy pronto gracias a su gran inteligencia y a su conocimiento en materia de programación y códigos de ordenadores. Debido a esta comunicación, fue poco a poco conociendo más a fondo los propósitos y actividades de aquellos misteriosos individuos y haciéndose una idea cabal de cómo era su psicología.

Atemorizado en parte con lo que fue descubriendo, se decidió a comunicárselo a las autoridades y redactó un largo informe que a continuación le ofrecemos al lector. Mal sabía el doctor Bennewitz, cuando acuciado por la curiosidad comenzó sus investigaciones, que el gobierno ya conocía todo lo que él estaba tratando de averiguar, y que la preocupación que él tenía era la misma que desde hacía tiempo le quitaba el sueño a algunos miembros más responsables del gobierno.

Sin embargo, para los maniáticos militares del Pentágono, imbuidos de la paranoia belicista y con una excitación casi orgásmica ante sofisticadísimas armas con las que divertirse aplastando a los comunistas (y al mismo tiempo acabando con el planeta), el pacto con los extraterrestres tenía que continuar. Paul Bennewitz envió su informe, en el que hasta proponía maneras para defenderse de los EBEs, pero las autoridades no le hicieron ningún caso.

Es, sin embargo, algo muy de extrañar que conociendo PB todo lo que conocía no sufriese ningún atentado ni fuese silenciado de una manera violenta como lo han sido tantos otros. Aunque algo de esto sí debió suceder, pues en los últimos meses se ha negado a hacer más declaraciones. Sin embargo, su retirada no fue total, ya que en alguna ocasión, preguntado por algún periodista, se reiteró en todo lo dicho.

Según él, tiene 2 kms. (kilómetros) de film de 8 mm. con las idas y venidas de los ovnis cerca del área de estacionamiento de armas en Manzano y muchos videos y fotos. Además, asegura que en la casa Kodak, adonde mandó sus películas y fotos a revelar, le han manipulado los negativos en muchas ocasiones, le han cortado pedazos de partes en que aparecían ovnis muy de cerca, los han tenido por dos meses y hasta en una ocasión la película que le devolvieron era una copia, y no la original que él les había mandado.

A continuación traduzco el informe enviado por PB, por cierto en un inglés muy «sui generis», al gobierno de los Estados Unidos.

Comienza con un resumen de todo lo que contiene el informe:

Dos años de una continua vigilancia electrónica grabada, de 24 horas por día, acerca de la actividad de vehículos alienígenas, en un radio de 60 millas alrededor de Albuquerque, lo cual se traduce en más de 2.000 m. de película tanto de día como de noche.

Detección y descodificación de comunicaciones y canales de video de alienígenas; locales, de la Tierra y del espacio circundante.

Recepción constante de video procedente de naves alienígenas y de pantallas de la base subterránea.

La historia de la víctima de un encuentro (con los extraterrestres) en Nuevo México, lo cual me llevó a la sintonización de las comunicaciones y al descubrimiento de que aparentemente todas las víctimas de los encuentros tienen implantes (de instrumentos dentro de su cuerpo) con las consiguientes cicatrices. Estos implantes han sido comprobados con rayos X y «scans». Se han comprobado, además, otros cinco casos de cicatrices.

He establecido una comunicación directa y constante, usando para ello una computadora y una forma de «Código hexadecimal» con gráficos e impresión. Esta comunicación se acentuó aparentemente después de la evacuación de la base (frase oscura).

Gracias a este nexo de comunicación con los alienígenas, dijeron la ubicación verdadera de la base subterránea y señalaron el punto exacto.

Subsecuentes fotografías aéreas y desde tierra revelaron pilotes (para señalar) el aterrizaje, naves en tierra, entradas, armas lanza-rayos, y posibles puertos de lanzamiento junto con alienígenas en tierra en vehículos propulsados electrostática mente y armas lanza-rayos, también cargadas electrostáticamente (traducción difícil).

Comparando por triangulación y correlación cruzada (mis hallazgos) con films de alta resolución de la NASA tomados en infrarrojo, se con firmó la localización de la base y se encontró que el Ejército estaba envuelto en todo esto, dando los límites precisos de la base militar.

Una comunicación previa con los alienígenas ya había indicado el envolvimiento militar y el hecho de que la Fuerza Aérea tenía una nave de éstas; pero debido a la (extraña) psicología de los alienígenas que yo había descubierto, no hice caso por entonces de aquel dato,

Subsecuentemente, los alienígenas comunicaron que, ciertamente, había una nave y, en realidad, más de una. De hecho, dos se habían ya estrella do y abandonado y, otra, había sido construida. Esta estaba propulsada por energía atómica y está funcionando. Los alienígenas me indicaron su ubicación.

Se supo y se dijo que dos mujeres y un muchacho, cerca de Austin (Texas), sufrieron una gran irradiación (procedente de un ovni averiado) y el aparato fue visto moviéndose hacia el Oeste, rodeado de helicópteros. Además, el Gobierno pagó calladamente todos los gastos.
(Se refiere al incidente Cash-Landrum del que hablamos en el capítulo «Los juegos de los ovnis con los aviones».)

Un estudio de las películas reveló que el vehículo (disco) de los Estados Unidos, o uno similar a él, iba volando con los de los alienígenas. Esto está de acuerdo con las películas infrarrojas tomadas desde el aire, en las que se pueden ver dos en el suelo y en las subsiguientes fotos tomadas desde tierra, cuando la base fue abandonada.

La comunicación mediante computadora con los alienígenas —aunque sin un contacto directo— (me) ha dado una idea razonablemente clara de ellos y de su psicología, su lógica y métodos lógicos y sus metas principales.

Es importante tener presente desde el principio que los alienígenas (con los que Bennewitz trataba) son raros, emplean el engaño, no tienen intención ninguna aparente de hacer la paz y obviamente no cumplen ningún trato que hayan hecho previamente.

En cuanto a la verdad, tienden a mentir, pero su memoria para mentir no les dura y eso se demuestra tras analizar sus afirmaciones en la computadora. Por tanto, no es difícil «verles la oreja», por así decirlo, y de aquí se puede deducir la verdad.

El propósito de este informe no es el criticar o señalar a nadie con el dedo. Indudablemente, quienquiera que fuese el que hizo el primer contacto (con estos seres) actuaba conforme a nuestra lógica y no conforme a la de ellos, y por eso actuó de buena fe, pero cayó en la trampa.

Los alienígenas indicaron que los «grises» —que aparentemente son el grupo inicial que hicieron el trato— todavía estaban enfadados por la captura y muerte subsiguiente de los ocho compañeros suyos que llegaron primeramente. (Desconocemos a qué se refiere).

Hay otro grupo, que en el lenguaje de la computadora se llaman a sí mismos «Naranja», y cuya base está en la ladera oeste de la Mesa de Archuleta… (da detalles precisos y prolijos de dónde tienen la entrada y de la extensión de la base subterránea).

Basado en fotografías aéreas, en las cuales se ve a un (ovni) alienígena claramente y despegando, se puede decir que algunos despegues proceden de la dirección del domo (del que habló previamente). Creo que el lugar es una salida de la base subterránea. En las fotos en infrarrojo de la NASA se ve lo que parece ser una limusina negra al lado del domo en una rampa. También hay vehículos con ruedas, vehículos para nieve y «caterpillars», camiones y «jeeps». Los alienígenas no usan ruedas; los humanos, sí.

A continuación sigue describiendo todo lo que se ve en las fotos en infrarrojo y llega a la conclusión de que son implementos pertenecientes al ejército de los Estados Unidos que está colaborando con los extraterrestres.

Termina así el largo párrafo:

«He comparado las dimensiones de todos los tipos de vehículos y son exactos a los del ejército. Si yo tuviese que hacer alguna conjetura, diría que las limusinas negras son de la CIA.

Continúa describiendo pormenores de la base y termina:

«El área total de la base alienígena —que da la impresión de tener varios cultivos que en el lenguaje de la computadora se llaman «Unity»— mide tres kilómetros de ancho por ocho de largo. Un cálculo aproximado de la población total de alienígenas en la actualidad, a juzgar por el número de naves que vuelan sobre este área y las que hay posadas en el suelo en las fotos infrarrojas, sería de unos dos mil y probablemente más. Y ellos dicen que hay más en camino.

Sigue un párrafo de difícil comprensión, dada la sequedad y a veces la incorrección del lenguaje de P. B.:

«No quiero especular en esta información acerca de cómo fue el contacto inicial del gobierno, qué fue lo que se supo, ni cuántos lograron escapar. Los alienígenas han comunicado su punto de vista y si fuese cierto, en verdad que no sería tragable.»

«He omitido muchos detalles para una futura discusión si se desea, pero lo importante es lo dicho.

«Estos son datos muy valiosos:

Es muy importante saber que los alienígenas no permitirán que nadie (terrícola) salga (de la base) sin un implante (en el cerebro) y cuando estén convencidos de que se han olvidado de todo. Simplemente, no lo permitirán. Todo parece indicar que no puede haber lenguaje ni comunicación sin un implante. Con excepción del código binario y la computadora. Esto es una posible amenaza para todos aquellos que sean del ejército, de la Fuerza Aérea o quien quiera que haya estado en la base. De todas maneras, nadie podrá recordar que le pusieron un implante.

«La razón para el implante es múltiple: para el lenguaje y la comunicación por el pensamiento —parece que no hay barreras en este tipo de comunicación y lenguaje— y también para el control absoluto (del humano) por parte del alienígena con miras al programa general a través de sus «rayos de ondas» o contacto directo.

« Yo he investigado esto y encontré que durante la programación la persona se vuelve enteramente como un alienígena; una vez que uno aprende a reconocer los signos y la persona, ya no tiene recuerdo de la conversación o del acto que sigue. Si esto le ha pasado a algunos militares no tengo que en/atizar las posibles consecuencias. El «botoncito» de la victima puede ser apretado en cualquier momento y en un instante se convierte en una cámara filmadora o en un micrófono si así lo desean ellos. Con estos métodos no hay nada por secreto que sea en los Estados Unidos que no pueda ser conocido por ellos. Sin embargo, las cicatrices (que dejan los implantes), a pesar de que están muy disimuladas, pueden ser vistas, todas están exactamente colocadas en el mismo sitio, y todas son accesibles por rayos X.

Hay que notar también que todos los alienígenas —«humanos» y humanoides— tienen implantes. Sin ellos parece que no es posible la comunicación. Por eso uno puede decir de una manera general que si una persona dice que se comunica con el pensamiento con un extraterrestre, muy

probablemente ha sido «implantado». Estos individuos suelen decir que son muy «psíquicos» y estar dispuestos a probarlo. Además, a través del trasplante, el humano recibe información del alienígena y no se da cuenta de ello.

Muy importante: el alienígena exhibirá tendencia a usar una mala lógica (mala si la comparamos con la nuestra terrena), de manera que ellos no son infalibles.» En realidad, ellos dan la impresión de cometer más errores y de tener más debilidades que el normal «Homo Sapiens». Para el alienígena, la mente es clave, y eso constituye una gran debilidad de ellos que discutiremos más adelante.

No hay que fiarse de ellos. Pienso que si tuviésemos a alguno de ellos por amigo y nos viésemos en alguna dificultad y lo llamásemos para que nos ayudase contra un enemigo, el amigo se pondría en seguida del lado de nuestro enemigo. La computadora indica que en la Tierra en general nadie, ni siquiera los rusos o cualesquiera otros por el estilo, tienen esa tendencia. Ello nos lleva a deducir el peligro que hay en hacer ningún tipo de trato con estos alienígenas, por lo menos con los de esta especie.

Los alienígenas, generalmente usan «el rayo» para matar. Su efecto en el humano es un circulo púrpura de unos tres a cuatro cm. Si es hecho desde atrás se notará en una o en las dos espaldas. En el ganado es lo mismo, mostrando un color púrpura debajo de la piel con círculos quemados en el interior.

Las mutilaciones de ganado son la otra parte de la moneda y no trataré de ellas aquí, aunque son una parte del total. Parece que los humanoides (fabricados por los extraterrestres) son alimentados con una fórmula hecha con material humano o extraído del ganado o por una mezcla de ambos y son construidos con el mismo material por empalme de genes y el óvulo de alguna hembra humana víctima de una abducción. Los alienígenas le llaman al embrión resultante un «órgano». El tiempo de gestación hasta su desarrollo total, cuando ya podrá ser usado para que trabaje, es aproximadamente de un año. Un año de ellos que no sé bien cuánto es.

Solución: Dudo que haya una «cura» inmediata y total para todo esto. Sin embargo, sí pienso que hay que pararlos y tenemos que salir de este círculo vicioso antes de que sea demasiado tarde. La realidad es que cada noche ellos agarran y «cortan» —como ellos dicen— a mucha gente. Y cada uno de estos «implantados» está listo para que en cualquier momento le aprieten el botón. No sé si todos los implantes son eficaces o no, pero lo que sí creo es que en los Estados Unidos hay por lo menos 300.000 implantados y no menos de dos millones en todo el mundo.

ARMAS Y DEBILIDADES INHERENTES DE LOS ALIENÍGENAS

El armamento es otra cosa clave en el momento presente de ¡os alienígenas y creo que nosotros podemos preparar un arma efectiva contra ellos. Al principio uno suele pensar —a mí me pasó— cuando ve sus aparatos: Contra esto no hay arma ni defensa posible. Uno se queda abrumado ante su velocidad, su capacidad de hacerse invisibles o de «cubrirse» y otras capacidades que no voy a discutir ahora. En particular sus armas de rayos son una amenaza directa y obviamente hay que tenerla en cuenta muy seriamente, pero tampoco sobreestimarla.

Veamos en qué consiste este arma. Es un instrumento electrostático con voltajes generadores de plasma. Tiene un mecanismo de almacenamiento interno y es «pulse powered». El rayo, totalmente efectivo en la atmósfera, puede ser cargado con hidrógeno o con oxígeno.

¿Alcance? Por lo general, las armas que usan en la tierra tienen un alcance máximo de 2 km. si el tiempo está seco y pueden repetir con toda potencia muchos disparos. Tienen fugas constantemente y por eso hay que recargarlas periódicamente. Si está lloviendo el arma se vuelve inservible…

En los discos y platillos el arma está generalmente en la parte izquierda en lo alto, y tiene un alcance máximo de 200 m… Dispara en los dos sentidos opuestos al mismo tiempo.

¿Razón? Debido a su manera y método de vuelo. Si no se mantiene el equilibrio el platillo comenzaría a girar.

¿Armas de mano? Un estimado hecho a base del daño que han causado nos dice que no tienen mucha velocidad ni un poder mantenido, como no sea a corta distancia. Pueden ser mortales, pero no más que una 45 automática. A la distancia de un metro la temperatura del rayo es de 1.600 grados F. o más. Puede vaporizar el metal. Aparentemente los discos y las armas operan con una energía almacenada en alguna parte. Con el tiempo, si no se recargan, ésta energía se consume. El modelo que nos dieron en intercambio era por lo menos treinta años viejo y empleaba energía atómica.

Posiblemente los alienígenas tienen todavía algunos porque la duración de su energía almacenada es mucho mayor.

VULNERABILIDAD DE NUESTROS HELICÓPTEROS Y AVIONES

Cualquiera de nuestros aviones, helicópteros, misiles o aparatos volantes puede ser derribado instantáneamente sin que haya que usar armas. Los alienígenas no tienen más que hacer un pase invisible y su onda en arco o su pantalla o ambas harán que el vehículo se precipite a tierra. El piloto ni se enterará de qué fue lo que lo derribó.

Para los humanos, en tierra, el alienígena puede usar otras armas o la onda de arco. El «partial pressure envelope» puede golpear con la fuerza de un tornado. Sin embargo, en el aire prefieren no golpear el aparato físicamente, porque ellos también son frágiles y de hecho cuando vuelan lentamente en nuestra atmósfera están en unas condiciones muy precarias. Sin fuerzas, balance o equilibrio, fácilmente pueden perderse.

Resumiendo, éstas son sus capacidades aparentes observadas a través de la comunicación con la computadora y en observación directa.

¿QUE PODEMOS HACER?

1. Debido al aparente sistema lógico de los alienígenas —porque dan la impresión de estar regidos por un sistema lógico—, no se puede tomar una decisión clave sin tener más datos. Todos estamos bajo el control de lo que ellos llaman «El Guardián». Pero parece que esto no es la última palabra. Debido a esto y dependiendo de Ia urgencia de las decisiones, a veces hay que esperar hasta doce o quince horas hasta que llega la decisión final. En circunstancias de guerra, esta espera puede ser muy ventajosa para nosotros, aunque no lo sé fijo.

Debido a este control (externo a que están sometidos los individuos) están muy limitados en cuanto a hacer decisiones instantáneas. Cuando las cosas no salen como fueron planeadas, aunque sea ligeramente, se llenan de confusión. En circunstancias así, los humanoides (fabricados por ellos) muy posiblemente serán los primeros en «rajarse» y salir corriendo.

Interrumpo aquí el Informe de Bennewitz para contarle al lector un suceso que confirma totalmente lo que éste está diciendo. Sucedió en Madison, Estado de Montana, en el otoño de 1976.

Habían estado ocurriendo muertes inexplicables de reses en una región bastante inaccesible y muchos rancheros decían que se habían estado viendo unos extraños helicópteros, silenciosos y sin números ni letras, que lanzaban hacia abajo unos potentes haces de luz.

Por aquellos días un cazador del pueblo de Bozeman, en aquella misma región, estaba cazando por la tarde cerca de un pueblo llamado Norris, en la llamada «Montaña Roja». Cuando estaba acercándose a la cima de una colina vio pasar a uno de estos helicópteros muy bajito que le dio la impresión de que se iba a posar en lo alto. Entonces apretó el paso hacia la cima, pues le gustaría hablar con los militares que lo pilotaban.

Efectivamente, el helicóptero se había posado en la otra ladera, y de él descendieron siete individuos que comenzaron a ascender hacia lo alto de la colina en donde él se encontraba. El les hizo señas al mismo tiempo que avanzaba hacia ellos. Le llamó la atención que todos parecían tener ojos rasgados como los orientales. Como ya estaban bastante cerca, los oyó charlar entre ellos en un lenguaje muy raro. También le extrañó que no vestían uniformes, sino trajes civiles.

Cuando lo vieron a él que les saludaba, y avanzaba hacia ellos se pararon como no sabiendo qué hacer. A los pocos instantes se dieron todos la vuelta y comenzaron a caminar hacia el helicóptero. El cazador, creyendo que se le iban, apretó el paso y comenzó a llamarlos. Ellos avivaron también el paso y de repente sucedió algo que está totalmente de acuerdo con lo que nos dice Bennewitz: como a una orden, salieron todos disparados en una alocada carrera hacia el helicóptero. Se montaron apresuradamente y se fueron.

A juzgar por lo que nos dice Bennewitz y por algún otro informe parecido proveniente de Inglaterra, los «orientales» eran androides fabricados por los EBEs y utilizados para estos menesteres de capturar reses. Y a lo que parece, muchos de los famosos «hombres de negro» son este mismo tipo de criaturas fabricadas, con un color de piel aceitunado aunque a veces se hayan visto tipos demacrados y de piel muy pálida.

Continuemos con el informe de Paul Bennewitz:

Lo mismo sucede con su «Plan Principal Misionero», si es que se puede llamar así. Si se fuerza fuera de contexto puede desintegrarse. Quedarían expuestos ante el mundo y posiblemente huirían antes de luchar abiertamente. Ciertamente ellos no quieren que tal cosa suceda.

Psicológicamente, en la actualidad, su moral está en un punto bajo y cerca de la desintegración. Hay muchas disputas entre los mandos, incluso con los mismos humanoides. La comunicación con ellos puede acrecentar esto, básicamente debido a su vulnerabilidad interna y a las sospechas entre ellos (traducción dudosa); esto es una gran debilidad suya. La confianza de cada individuo en sus superiores y subalternos no se echa de ver por ninguna parte, de modo que todos sospechan de todos. Hay muchos escalones y diferencias sociales Uno de la clase baja no se atreverá a enfrentarse a otro de rango medio o más alto porque ello significa la muerte. La muerte, para los humanoides, significa la desprogramación o quizá, finalmente, la muerte física.

Dan la impresión de estar completamente orientados hacia la muerte y, debido a ello, orientados igualmente al miedo a la muerte. La computadora también da indicaciones de que puede ser que tengan una (traducción dudosa) programación adversa o «programación de tierra».

2. La mayor parte de sus naves, si no todas, funcionan por baterías (o energía almacenada). Esta fuente de energía se descarga y, dependiendo de su tamaño, esta descarga puede acontecer para algunas después de una semana. Las naves se pueden cargar unas a otras, pero sólo hasta que sus cargas estén equilibradas. Esto lo hacen por medio de una especie de antenas y ¡a carga se distribuye ateniéndose a las leyes de la energía. Se pueden recargar de (nuestras) líneas de conducción eléctrica, pero sólo hasta cierto punto, de modo que su tiempo de vuelo está limitado. Si no pueden recargarse creo que todas las naves tendrán que bajar a tierra en el plazo de unos seis meses a un año, a no ser que puedan ser transportadas a su nave nodriza de la que salieron.

Los discos y los platillos por lo general no pueden volar en el espacio (exterior) debido a su método de propulsión. Por ello, separados de su base no es creíble que puedan sobrevivir. Su capacidad de acumular energía (para volar) es superior a su capacidad para almacenar alimento. Si no logran obtener alimento en un determinado tiempo se debilitan y mueren.

En el caso de Archuleta Mesa (la base de Dulce), dependen del río Navajo para el suministro de agua y el agua es para ellos la vida. Sin agua no tienen energía, y sin energía no pueden tener oxígeno ni hidrógeno para sus naves. Sin agua no pueden alimentar los «órganos» ni elaborar la fórmula con la que se alimentan.

Hasta aquí las noticias que nos da Bennewitz sobre lo que él pacientemente pudo ir sabiendo de los grises mediante largas horas de escucha de sus conversaciones.

En los párrafos siguientes se enfrasca en la descripción de todo un plan militar para salir de ellos. He dudado mucho si traducirlo, porque da la impresión de ser la obra de un paranoico que juega con sus ideas y hace toda suerte de castillos en el aire, basado únicamente en sus fantasmas mentales.

Sin embargo, entreverados con sus estrategias hay datos muy interesantes para un verdadero investigador del fenómeno que hacen pensar que, fantástico y todo, está uno ante una realidad que supera nuestra capacidad de imaginación. Y por otro lado, pienso que si he llegado hasta aquí, dándole una gran parte de crédito a Bennewitz, sería ilógico que interrumpiese abruptamente todo lo que él se tomó tanto trabajo en comunicarnos.

He aquí, por tanto, el resto del comunicado de Bennewitz a las autoridades de su país.

«¿Simple? No, realmente. Sin embargo, hay una entrada de agua (en la base de Dulce) y una presa más arriba de modo que el agua se les puede cortar por completo, enviándola hacia Chama. Si esto se hiciese, por lo menos tres de las bases internas se colapsarían. Probablemente podrían usar energía nuclear, pero de todas maneras tendrían problemas al no tener manera de enfriarla.

Cuando les pongamos una fuerte presión a las bases, todos los discos no tendrán más remedio que salir de ellas y volar. Entonces nuestras tropas de tierra podrían avanzar y tomar posesión hasta cierto punto. El terreno es áspero.

3. Nosotros necesitamos un arma que preferible mente no sea como las de los alienígenas. Creo que si no son cogidos por sorpresa no obtendremos buenos resulta dos. Con sus defensas cerradas (traducción dudosa), sus armas están inactivas, de modo que serían como niños boxeando con almohadas. Nuestra arma debe poder penetrar sus defensas y poder penetrar el suelo (la tierra).

Creo que yo tengo tal arma. He construido dos prototipos pequeños en mi compañía. Las pruebas que se han hecho hasta ahora indican que funcionan y bastante bien, teniendo en cuenta su pequeño tamaño. No explicaré aquí su funcionamiento debido a que todavía está en trámite una patente.

Sin embargo, aun siendo tan pequeñas, parecen lograr dos cosas:

Los discos, cuando están a su alcance, se empiezan a descargar. Este efecto lo he podido observar en sus instrumentos de detección, cuando están sometidos a una pequeña descarga (de mi arma).

Esta descarga de los discos (usando mi pequeña arma) es lenta, pero con un arma de mayor potencia esta velocidad de descarga se aceleraría notablemente.

4. Una cosa muy importante es que este arma puede penetrar sus defensas: cascos, aleaciones, cualquier cosa.

No se pueden defender de ella de ninguna manera. Además, debido a los implantes (cerebrales) que tienen, el rayo que produce el arma los afecta mentalmente: pierden la capacidad de juzgar y se nota en ellos una confusión casi instantánea, sobre todo en los humanoides.

Pienso, en este momento todavía temprano de la investigación, que cuando hayamos desarrollado un arma de mayor potencia seremos capaces de derribar aeronaves a una considerable distancia. Y como sus armas funcionan como sus naves, es decir, por baterías, pienso que podremos descargar su fuente de energía rápidamente.

El alcance de mi arma es superior al de las de ellos y pienso que cuando esté desarrollada totalmente podrá ser controlada por computadora, de modo que encuentre rápidamente a su blanco y lo persiga de una manera automática… Es un arma de rayos y aún en este estado primario de investigación ya es superior a las de ellos.

5. La logística podría ser la siguiente, implementada de una manera secuencial…

El ataque tendría que hacerse casi enteramente en tierra, por razones obvias. Los que conocen las capacidades de los alienígenas sabrán que en seguida tendríamos problemas con la ignición de nuestros vehículos. Esto es cierto; sin embargo, la razón de esto no es ningún misterio y conocemos las leyes físicas en que se basa. He estudiado este problema y sé cómo solucionarlo, pero ahora no lo expondré aquí. Todo el sistema eléctrico tiene que ser «fortalecido» usando unas técnicas específicas. En este repone sólo presento ciertos aspectos de nuestra estrategia, porque los alienígenas tienen métodos de detectar los planes de antemano.

En mi larga interacción y comunicación con ellos he probado y experimentado esta capacidad de espiarse y de haber abortar los planes mutuos… (Continúan ciertos planes para la construcción del arma.)

FASES ESPECIFICAS DEL ATAQUE

El primer paso sería cerrar las esclusas de la presa de río Navajo, que permanecerían cerradas durante la operación. Dentro de la primera base subterránea hay una pequeña presa para almacenamiento de agua, pero tiene poca capacidad. Hay una salida de las aguas que habría que cerrar, con lo cual causaríamos que el agua usada se les quedase dentro. Creo que ellos absorben del rio electrónicamente el agua, y mediante el arma actuando desde cerca esto ya no lo podrían hacer.

Una vez privados totalmente de agua por un período de cuatro semanas, la vida se les haría muy difícil en las bases. En los alienígenas será extremadamente efectivo un «shock» psicológico. Nos podemos aprovechar de una acción instantánea o planificada deliberadamente contra las normas. Creo que tomaremos por lo menos tres bases.

Si ellos siguen sus normas de acción tal como han hecho en otras ocasiones cuando han estado presionados, enviarán al aire todas sus naves.

Antes de cortarles totalmente el agua habrá que desplegar el arma en lugares estratégicos muy bien defendidos y activarlas de una manera coordinada y bien planificada de antemano.

Esto disminuirá en seguida la energía de las naves que estén volando y el poder de las armas que tienen colocadas alrededor de sus bases.

Debido al funcionamiento de la mente de los alienígenas, se pueden hacer muchas cosas abiertamente, sin ocultarse y sin mantenerlas en secreto. Mucho de lo que se hace puede ser para despistar. (Parece que se refiere a los alienígenas.) Normalmente, ellos hostigarán, pero no atacarán abiertamente.

Antes y durante toda esta operación el lazo de unión con ellos mediante la computadora se mantendrá funcionando para seguir obteniendo de ellos respuestas.

En algún momento, dependiendo de cómo vaya la batalla, habrá que comenzar el despliegue de fuerza. Habrá que hacerlo de una manera casi instantánea y de cierta forma que se discutirá aparte.

El sistema de armas tiene que mantenerse cargado durante toda fa operación. Así lograremos que los discos no puedan bajar a tierra.

Cuando el arma sea usada de una manera específica, además de la descarga continua de los discos que estén en el aire y de las armas de tierra, el personal que esté en las bases subterráneas sufrirá una gran confusión mental. Después de cuatro semanas o menos, todas las armas estarán completamente descargadas y no tendrán energía en las bases.

La mayor parte del personal estará completamente imposibilitado. No tendrán fórmula para alimentarse y su capacidad para pensar estará liquidada. Todos los embriones que tienen estarán muertos y las reservas de oxígeno e hidrógeno, agotadas.

Basados en lo que hemos experimentado con las armas pequeñas (ya fabricadas) unas armas mayores no tendrán problema alguno para paralizar a los discos. En ciertos casos, algunos caerán en las primeras cuarenta y ocho horas sin necesidad de que se les haga ningún disparo.

Entonces podrán entrar en juego las armas convencionales.

El sistema de comunicaciones (con ellos) debe continuarse para saber cómo ¡es van ¡as cosas y, ya cerca del final, para instarlos a que se rindan. Si no hay res puesta, entonces simplemente cerraremos la comunicación y esperaremos los resultados.

SUMARIO

Es importante saber que desde un principio la comunicación con los alienígenas no se estableció sólo como un medio de comunicarse con ellos o como un juego, sino que deliberadamente se hizo como un medio para estudiar en profundidad y a largo plazo sus fuertes y sus flacos, sin tener una confrontación física.

La teoría del arma desarrollada fue hecha teniendo en cuenta sus dos debilidades clave que habíamos descubierto.

Este proyecto realizado a mis expensas ha sido costoso —más de 200.000 dólares—, hecho únicamente por amor a mi patria y de la mejor manera posible.

(Este párrafo es confuso por estar mal redactado por Benewitz). La principal área descubierta y más débil (de su psiquismo) que ha sido probada, es su mente. Este es su fuerte y su flaco. Su meta es el control de la mente, pero esto se convierte en su debilidad. Y esto no sólo su cede en los mandos, sino también en los humanoides.

Yo he encontrado que manipulados, por el contrario, psicológicamente y mediante el lenguaje de la computadora, y más aún con la distorsión e incapacidad que les produce el arma (esta inclinación suya por lo mental) se convierte para ellos en un desastre y en una gran debilidad.

Aunque sus naves son estupendas, sin embargo, también son débiles, debido al método y al único modo que tienen de volar. No tienen una plataforma estable para luchar. Su sistema de almacenamiento de energía es también vulnerable. Nuestra arma, aun en su estado actual, puede descargarlos.

No pretendo decir con este reporte que todo el problema se solucionará con la captura de sus bases. Obvia mente, no, pero será un buen comienzo que nos dejará bien colocados para futuras acciones.

Tampoco quiero decir que los alienígenas no van a luchar. Lo harán posiblemente, pero su tendencia es ordinariamente la contraria. Esto es algo fundamental. Sin ello su «misión» está en peligro. Nótese que éstas no son las únicas bases en la Tierra; hay otras. Usando cálculos normales en logística, no es irreal decir que hay alrededor de 50.000 alienígenas (de este tipo) dentro de la ecosfera terrestre y en el espacio inmediato.

Es natural que en esta empresa van a perecer algunos humanos, esto es lógico. Sin embargo, si lo hacemos ahora, tenemos una ventaja, además de que podemos preparar una tecnología más avanzada para la próxima operación.

La clave para el éxito final es que ellos respetan absolutamente la fuerza. Y con ellos el método más eficaz es hostigar continuamente sus defensas sin darles tregua. Cuando se vean expulsados de su base que les ha costado tantos años construir, es lógico pensar que su misión se verá grandemente debilitada.

En este trance particular, como norteamericanos, tenemos que caer en la cuenta de que no podemos hacer mucho ‘caso de nuestros principios morales para encontrar una respuesta. La negociación está descartada. Con este grupo en particular sólo se puede tratar lo mismo que se trata con un perro rabioso. Es el único método que entienden. Han invadido nuestro país y nuestro espacio y han violado libremente la integridad mental y personal de nuestra gente. Por tanto, al eliminar esta amenaza no se nos puede llamar «agresores», puesto que hemos sido literalmente invadidos.

Finalmente: Conclusión.

No podemos fiarnos de ellos bajo ninguna circunstancia.

Son completamente mentirosos e inclinados hacia la muerte y no tienen respeto moral por la vida humana.

No habrá que hacer con ellos negociación, trato ni compromiso de paz de ninguna manera.

Ellos no respetarían pacto ni compromiso alguno aunque, intentasen hacernos creer lo contrario.

No habrá que concederles tregua alguna bajo ninguna circunstancia.

En cuanto se empiece la ofensiva hay que llevarla hasta el final. Si no lo hacemos así, ellos iniciarán en seguida una ofensiva. Tienen una orden permanente, en caso de que la nave les falle, de bajar a tierra y destruirse a sí mismos o de abandonar el planeta inmediatamente (en caso de que lo puedan hacer). No se les puede dar ninguna vía de escape.

Nota de última hora: El temor que manifestamos en la pág. 136 acerca de que el Dr. Bennewitz sufriese algún atentado, ya se ha cumplido. Actualmente la CIA y la NSA ya no usan medios violentos para acallar a alguien. PB ha sido sometido a un proceso de manipulación mental (en los que la CIA es maestra) que lo ha destruido anímicamente.

En el verano de 1989 trascendió la noticia de que la CIA, conocedora de las investigaciones de PB, había interferido sus computadoras haciéndole creer que se estaba comunicando con los EBEs y suministrándole datos falsos. La noticia fue divulgada por un individuo de personalidad psicopática, a sueldo de la CIA, con el objeto de desprestigiar a PB.

Según los datos que poseo, la CIA efectivamente interfirió las comunicaciones del Dr. Bennewitz y le dio pistas falsas, para desprestigiar de raíz, una vez que se conociesen los hechos, todo lo mucho que él había averiguado. Pero además de eso, lo sometió a un proceso de bombardeo mental con ondas de muy baja frecuencia para callarlo definitivamente y convertirlo en la persona retraída que es en la actualidad.

Un caso más de encubrimiento criminal del que son culpables las autoridades de EE.UU..

Información Complementaria: Project Beta

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