Author Topic: EL CRECIMIENTO INTEGRAL: Enfoque Psicosocial y Espiritual  (Read 14748 times)

Crow

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EL CRECIMIENTO INTEGRAL: Enfoque Psicosocial y Espiritual
« on: Febrero 22, 2006, 07:46:19 am »
Al oir el concepto “crecimiento integral” podemos entenderlo desde diferentes enfoques. Por ejemplo, desde la perspectiva de los roles, juego muchos roles diferentes durante el día y quizás la integración me esté hablando de crecer y desarrollarme en todos, no solo en uno o algunos. Siguiendo por este camino puedo imaginarme como un centro de operaciones, con muchos controles dedicados a cada uno de mis roles.

Me levanto en al mañana y me dedico a levantar a mis hijos, prepararles desayuno, y llevarlos a la escuela, estoy funcionando desde el panel de madre. Luego sola me preparo para recibir mi primer cliente del día y llega y la escucho, chequeo como va su proceso y hago la terapia que considero adecuada para este momento, estoy funcionando desde el panel de profesional o ente productiva. En algún momento converso con la señora que me ayuda en los trabajos domésticos y le doy algunas instrucciones, y estoy operando desde el panel de jefa. En la tarde camino hacia la casa de mi madre y allí recibo algunos cariñitos y una reprimenda porque no le he devuelto alguno de sus cantaritos de plástico que tanto aprecia y me excuso medio engurruñada y estoy operando desde el panel de hija. Y me llama una amiga querida para contarme que está triste por algo que le occurió y la escucho con amor y le ofrezco algo que la ayude y estoy operando desde el panel de amiga. Y así voy, durante el día, jugando roles diferentes, y cada uno de ellos responde a una lógica de poder diferente e, interiormente, tiene diversas variantes. Como madre, por ejemplo, puedo en un momento establecer límites, en otro amasar y besuquear, en otro ser payasa, contadora de cuentos, danzarina, psicoterapeuta, sacerdotiza, y veinte mil cosas mas. No son simples los roles. Bueno, al final del día, de tantos roles jugados, con tantas demandas y condiciones internas cada uno, puedo caer exhausta en la cama.

Entonces, si busco “crecer integralmente” desarrollándome en todos los roles que me toca jugar, asistiré a psicoterapia para chequear qué hace ruido en mis relaciones de madre, pareja, amistad, etc., tomaré cursos para mejorar mis calificaciones profesionales, asistiré a talleres de manejo de esto y aquello, y de cada cosa saldré con una lista de recomendaciones y de tareas a hacer para mejorar cada uno de mis aspectos. Y al final tendré tantas cosas que hacer para cambiar y mejorar que tambien caeré exhausta en la cama abrumada por el cambio.

Yo creo que el crecimiento integral nos lleva de vuelta a la simpleza del ser humano. En este mundo moderno nos hemos convertido en entes productivos. ¿Quién soy? La doctora o la licenciada o la ingeniera Fulana de Tal. ¿Qué soy? Pediatra, esteticista, ingeniera, artista, periodista, profesora, contable, secretaria, reina de belleza... Nos definen y nos definimos por nuestra condición profesional u ocupacional. Además de esto, hay otras pautas de la civilizacion que nos limitan mas aun, tales como la pauta que valora mejor lo mental que lo físico. A partir de estos valores, soy mas si soy economista que si soy recojedora de basura. Sin embargo, aun y nuestra ocupación sea una de las excelentemente valoradas por la sociedad, quedarnos en el rol ocupacional nos reduce extraodinariamente porque esto implica, dentro de la imagen que creamos al principio, que en el centro de operaciones hábra un panel lleno de teclas con la última tecnología, preciosas, brillantes, coloridas, y los demás paneles-roles tendrán teclados desde mas o menos a horrorosos, algunos estarán muy usados, pasados de moda, sucios, etc. Tendremos mucha maravilla y desarrollo en un área y en otras áreas estaremos atrasadas o desfasadas. Estamos como el mundo con desarrollo y subdesarrollo como aspectos de la realidad.

Para hablar de crecimiento integral tenemos que cambiar la imagen hasta ahora usada, el centro de operaciones no nos sirve. El crecimiento integral nos abla mas de ser que de hacer. Ante todo soy y porque soy hago. Soy un ser vivo y, como ser vivo, puedo tener la condición de planta y, como planta, árbol, mango, banilejo... Así, soy un ser vivo, animal, mamífera, humana, hembra. Como animal humano hembra, por supuesto, me desempeño en un ambiente social, he sido socializada y he adquirido determinados entrenamientos, a partir de los cuales puedo jugar muchos juegos. La Sociología es uno de esos entrenamientos, profesora universitaria es uno de los juegos que he jugado.

Hablo así sólo para quitar la seriedad, la pesadez y lo definitorio que tiene la ocupación y profesión. Mercedes, por ejemplo, abogada, al cabo de unos años de ejercicio, renuncia agobiada por la experiencia de defender culpables y tener que dar dinero aquí y allí para agilizar sus casos y aliviar su camino, decide no practicar mas el derecho, si abogada era lo que era, ahora pasa a tener una tienda y a ello se dedica. Abogada pasará a funcionar como título nobiliario, la condesa Mercedes, la doctora Mercedes. Vale decir que cuando dejamos la profesión generalmente hay crisis porque es como si dejáramos de SER.

En la civilización actual vivimos del hacer y no del ser. De primera impresión, esta idea puede sonar sin importancia, pero si la analizamos mas profundamente nos damos cuenta de que lo que se considera importante de nosotros es lo que hacemos y hemos llegado tan lejos en este camino que medimos a la persona por sus resultados. Vivir desde el hacer es como vivir en la superficie de nosotros, en nuestros brazos y piernas, en nuestras palabras. Cuántas palabras pongo en un informe, cuántas reuniones hago, cuánto dinero pongo en el banco.

Crecimiento integral me habla de vivir desde mi centro interno y mi centro interno es como, para tener una nueva imagen, un eje, un tubo invisible que corre desde cabeza a un punto medio entre mis pies, desde donde la vida fluye en mi hacia dentro y hacia fuera. Mi centro interno puede también ser un lugar interior donde concentro, reservo energía y la distribuyo a todo mi ser. Desde ese eje o centro, vivo todas las experiencias, desde ahí pienso, siento y actúo. Si vivo desde el centro de operaciones, desde mis roles, entraré en contradicciones internas y en cada momento estaré en un lugar diferente a mí, me pasaré el día corriendo de una habitación a otra de mi ser, y viviré en desequilibrio y desarmonía, porque cada rol tiene una lógica diferente y no habrá un centro equilibrador a través del cual todo pase y se armonice.

Para vivir desde mi centro, es necesario que esté atenta, en alerta consciente, que preste atención. Haciendo esto vivo en el presente, y no desperdicio gran parte de mi energía diaria en sueños futuristas o en recuerdos del pasado y en las emociones que ellos desatan. Vivir en el presente es clave tanto para vivir en armonía como para ser eficientes y productivas en todos los escenarios de la vida. Es poner toda nuestra energía en el momento en que estamos viviendo. Es cierto que para algunas tareas es necesario planificar algo en el futuro y/o recordar algo del pasado, mas esto será parte del trabajo a realizar. Fuera de ese contexto, la energía dedicada al pasado o al futuro es pérdida y nos lleva al sufrimiento innecesario. Vivir el presente, de nuevo, es poner toda nuestra energía en el momento que estamos viviendo sin valorar con un mas o un menos la actividad que realizamos, por ejemplo, pongo mi ateción tanto en fregar como en comer, como en escribir una conferencia o dar terapía a un cliente.

Entonces vivir en estado de alerta, no tensión, sino atención. Estar atenta a lo que ocurre y estarlo de forma consciente, objetiva, que la atención sea objetiva, o sea, sin juicios, con la simple actitud de percibir. Ser como una antena. Que la antena de este monitor no ponga un sí a CINEMAX y un no a MTV, los deja pasar a ambos con igual claridad. Así percibo lo que ocurre a mi alrededor, no califico a priori, y esto no significa que lo consumo todo. Entonces, decido qué quiero y qué no quiero y eso lo hago de acuerdo a mi fluir vital. Si quiero paz, entonces consumo lo que trae paz. Si quiero paz y veo todas las películas de Silvestre Stallone y Jean Claude van Damme es porque no fluyo desde mi centro.

Si vivo desde mi centro y en atención objetiva, las fuerzas externas a mí (personas, instituciones, elecciones, países, crisis económicas, predicciones, lo que sea) no me avasallan, las veo en sus dimensiones reales y, por lo tanto, puedo actuar con mas sabiduría, con mayor seguridad, sé cuando avanzar y cuando retraerme. Cuando tengo logros no serán frutos de la suerte y cuando no logro quedo con la satisfacción de haber hecho lo mejor que pude y aprendo mas de esas fuerzas externas.

Si no vivo desde mi centro y en atención tiendo a ver lo que me ocurre a mí y a mi alrededor desde los filtros de mis miedos, desde mis necesidades existenciales, desde mi autoimagen, desde las expectativas que tengo de los demás, y entonces un resultado negativo, un no conseguir lo que estoy buscando, además del hecho en sí, se convierte en que tal persona no me quiere bien o me traicionó o yo no soy buena haciendo tal cosa, o tengo mala suerte, o tal persona me persigue, o me embromé. El asunto es que, además de no conseguir lo que deseaba, soy inundada de emociones drenantes y no aprendo de la experiencia para saber como vivirla en una próxima ocasión o si lo que debo escoger es no vivirla. Si veo mi mala suerte o la maldad de tal persona en vez de ver la características de las diferentes entidades en el juego y las condiciones en que las mismas se encuentran, no podré tener bienestar porque seré una víctima. La víctima necesita de un salvador, sola no tiene poder.

De manera que, si vivo desde mi centro interno, poniendo mi atención en el presente, veo con objetividad las fuerzas que actúan fuera de mí, me percibo a mi misma, y puedo ver mas claramente mi relación con ellas. Dejo de ser víctima.

Viviendo desde mi centro, despierto y vivo en armonía conmigo misma y con el planeta, con el universo. Y esto es una gran contribución a la situación presente. Y esto es un camino ecológico, integral, de espiritualidad. La espiritualidad no tiene como fin rendir culto a un dios, mas bien nos lleva de vuelta al origen enriquecidos.

Cómo lograr esto?
1.Meditación: Silencio, quietud, irnos hacia dentro, estar con nosotros mismos.
2.Aprender a observar con objetividad.
3.Practicar virtudes sezgadas como la compasión, la solidaridad, la paciencia, y la bondad.