Author Topic: La espiritualidad taoísta junto con la franciscana poseen muchas coincidencias  (Read 2363 times)

Crow

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La espiritualidad taoísta junto con la franciscana poseen muchas coincidencias en común.<o:p></o:p>

Más de una vez me he detenido a pensar en la similitud de vivencias que taoístas y franciscanos han experimentado siempre en su contacto con la naturaleza.<o:p></o:p>

           Para los taoístas, la observación de la naturaleza a través de la mirada de los ermitaños dio origen al arte de la participación activa en el descubrimiento de las fuerzas misteriosas de la madre natura ( por ejemplo, ¨las venas del dragón¨), con frecuencia contemplando las cosas producidas por la naturaleza y/o por el hombre a escala minúscula ( por ejemplo, los jardines de rocas ). Estos sirvieron de marco a las exploraciones místicas y a los viajes espirituales; así, los paisajes no solo poseían existencia material, sino que abarcaban también el reino de los inmortales y los espíritus.

            Por su parte, San Francisco de Asís, padre fundador de la orden católica de los franciscanos, y uno de los hombres más santos ( y no lo digo en el sentido estrictamente católico ) que haya pisado este mundo, ha pasado a la historia por su extraordinaria sensibilidad hacia todo lo creado, que lo llevó a ¨descubrir a Dios a través de sus criaturas¨, como afirmara en ese entonces, el Papa católico Inocencio III.<o:p></o:p>

            Los taoístas han sabido desde siempre apreciar la naturaleza como el medio más directo de comunión con el Tao. San Francisco, por su parte (que no por nada es considerado popularmente ¨patrono de los animales y primer ecologista de la historia¨) , se sirvió de lo creado para entrar en comunión íntima con Dios y su gloria. <o:p></o:p>

            No puede negarse la profunda distinción teórica que separan al teísmo cristiano con el im-personalismo taoísta. No es ese el nudo de esta exposición. Simplemente se trata de mostrar como desde filosofías distintas y orígenes distintos, puede compartirse una misma vivencia, en este caso: el amor y el respeto por la naturaleza.<o:p></o:p>

            El arte, la poesía y la literatura taoísta guardan numerosos ejemplos del respeto a lo natural; de la misma manera, las famosas ¨Florecillas de San Francisco¨, una hermosa obra de carácter semi-histórico que narra los inicios de la orden franciscana y diversos prodigios obrados por su padre fundador, contienen numerosos ejemplos del extraordinario vínculo que unía a San Francisco con la creación, hasta el punto de ser escuchado en sus sermones por aves y peces.<o:p></o:p>

            Antes de continuar, comparto con ustedes unos fragmentos del conocido ¨cántico del hermano sol¨ , que San Francisco dedicará como agradecimiento por todo lo creado. <o:p></o:p>

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Cántico del Hermano Sol

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Altísimo, Omnipotente, buen Señor<o:p></o:p>

tuyos son los loores, la gloria, el honor y toda bendición.<o:p></o:p>

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Loado seas ,mi Señor, con todas tus criaturas,<o:p></o:p>

especialmente el hermano sol,<o:p></o:p>

el cual hace el día y nos da la luz.<o:p></o:p>

Y es bello y radiante con gran esplendor;<o:p></o:p>

de Ti, Altísimo, nos hace mención.<o:p></o:p>

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Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas<o:p></o:p>

en el cielo las has formado claras, preciosas y bellas.<o:p></o:p>

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Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,<o:p></o:p>

Y por el aire, las nubes y el sereno; por todo tiempo,<o:p></o:p>

por el cual a tus criaturas das sustentamiento.<o:p></o:p>

 <o:p></o:p>

Loados seas, mi Señor, por la hermana agua<o:p></o:p>

la cúal es muy útil, y humilde, y preciosa y casta.<o:p></o:p>

 <o:p></o:p>

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,<o:p></o:p>

con el cual alumbras a la noche, <o:p></o:p>

y es bello y jocundo, y robusto y fuerte.<o:p></o:p>

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Loado seas, mi Señor, por nuestra madre tierra,<o:p></o:p>

la cual nos sustenta y gobierna<o:p></o:p>

y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.<o:p></o:p>

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Loado y bendecid a mi Señor y dadle gracias y servidle <o:p></o:p>

con gran humildad.<o:p></o:p>

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No importa aquí destacar el carácter teísta y cristiano del cántico de San Francisco. Lo que nos interesa es el sentimiento. Ese sentimiento que le lleva a él, como a los taoístas, a ver y apreciar todo lo dado por la naturaleza en su total dignidad y expresión de la realidad sublime, ya sea Dios o el Tao.<o:p></o:p>

Sentimiento compartido, que a unos y a otros impulsa a venerar y proteger lo surgido a partir de la Fuente de donde todo proviene y adonde todo retorna.<o:p></o:p>

            Pero no todo termina aquí. Leemos decir a Lao Tsé en el Tao Te King que un camino de mil millas comienza con un solo paso. El Viejo Maestro aduce además, que las personas fracasan generalmente cuando están en camino al éxito. Es por esa razón que Lao Tse argumentaba que debíamos ser tan cuidadosos tanto al principio como al final de una labor, en orden de no fracasar. Quizá nos sorprenda ver nuevamente a San Francisco en otro de sus famosos consejos espirituales, en llamativa concordancia con el espíritu taoísta:<o:p></o:p>

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Si quieres ver tu sueño realizado,<o:p></o:p>

constrúyelo despacio.<o:p></o:p>

Principios modestos, fines elevados.<o:p></o:p>

obras sentidas dan buen resultado.<o:p></o:p>

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Si quieres vivir la vida libre,<o:p></o:p>

tómate tu tiempo, vé despacio.<o:p></o:p>

Haz pocas cosas pero hazlas bien,<o:p></o:p>

gozos simples son sagrados.<o:p></o:p>

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Día a día, piedra por piedra<o:p></o:p>

construye tu secreto despacio.<o:p></o:p>

Día a día, a la par crecerás<o:p></o:p>

Y  la gloria del cielo tú conocerás.<o:p></o:p>

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La sencillez, la humildad, la espontaneidad, la docilidad, y el contentamiento que veíamos en mensajes anteriores (La conducta taoísta), se nos muestran entonces como patrimonio común cultivado por taoístas y franciscanos, desde caminos y orígenes distintos claro está , pero desde un mismo camino en definitiva, ya que todo forma parte del tao, nada  ( incluso el estiércol como diría Chuang Tsé ) están privados de el como su razón de ser.<o:p></o:p>

Pero no sólo eso. Incluso el polifacetismo del ¨ser taoísta¨ ( que para añadir al artículo anterior diremos que en realidad no es tal ya que el taoísta se presenta como un ser integrado en su desarrollo ) podemos encontrarlo nuevamente en el espíritu franciscano. La sabiduría, la curación ( no olvidemos que los franciscanos han atendido siempre a los cuidados sanitarios en los lugares adonde llegaron ), la fortaleza de espíritu característica del guerrero ( ya que, ¿ acaso no hay mayor fortaleza que la de vencerse a sí mismo logrando ir más allá de las pasiones y los lujos mundanos? ) , el arte e incluso la bufonería ( conocido es el sentido del humor propio de los franciscanos ) pertenecen tanto al espíritu del caminante taoísta como del monje franciscano, dos espiritualidades que sin lugar a dudas, poseen muchos rasgos en común.<o:p></o:p>

 <o:p></o:p>
Jmo