Author Topic: Mi religion (3 parte)  (Read 1905 times)

ArjunaV

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Mi religion (3 parte)
« on: Noviembre 10, 2008, 06:17:42 pm »
De: The_dark_crow_v301  (Mensaje original)
Enviado: 30/10/2005 0:46

B. EL SACRIFICIO

El cuerpo humano está hecho únicamente para

servir, nunca para la lenidad. El secreto de la vida

feliz estriba en la renunciación. La renunciación es

vida. La4enidad apunta a la muerte. Por consiguiente,

todos tienen derecho y pueden desear vivir

125 años en tanto cumplan con servir sin cuidarse

de los resultados. Cada vida debe estar única y enteramente

dedicada a servir. El renunciamiento hecho

en pro de servir es una alegría inefable de la que

nadie puede privarnos, porque ese néctar brota desde

adentro y sustenta la vida: Si se tiene esa alegría

no caben los lamentos y la impaciencia; sin ella, es

imposible tener una vida larga, pero aun cuando

fuese posible, no valdría la pena de ser vivida.

Harijan 24-2-’46, p. 19

M A H A T M A G A N D H I

120

Por ello, este cuerpo nos fue dado solo para que

con él podamos servir a toda la creación.

Al igual que el esclavo recibe comida, ropas,

etc., del amo a quien sirve, así debemos aceptar

agradecidamente los dones que nos han sido, otorgados

por el Señor del universo. Debemos llamar

don a cuanto recibamos, ya que como deudores no

estamos autorizados a ninguna consideración especial

que nos libre de nuestras obligaciones. Por ello,

no debemos inculpar al Amo si no logramos alcanzarlo.

Nuestro cuerpo es algo Suyo que ha de ser

estimado o desechado de acuerdo con Su voluntad.

No se trata de que nos quejemos ni tampoco de que

nos compadezcamos; por el contrario, llegar a realizar

nuestro verdadero lugar, .en el esquema de Dios

es un estado natural e incluso agradable y deseable.

Necesitamos realmente una fuerte fe si queremos

experimentar esa felicidad suprema. . "No os preocupéis

en absoluto por vosotros mismos, dejadle a

Dios todo cuidado", parece ser un mandamiento

común a. todas las religiones.

Esta necesidad no debe asustar a nadie Quién se

dedique a servir con clara conciencia día a día comprenderá

mejor esa necedad y continuamente aumentará

la riqueza de su fe. El camino del servicio

M I R E L I G I Ó N

121

difícilmente será hollado por quien no esté preparado

a renunciar a sus: propios intereses y a reconocer

las condiciones de su nacimiento. Todos, consciente

o inconscientemente le prestamos servicios a nuestro

prójimo. Si cultivamos el hábito de servir deliberadamente,

nuestro deseo de servir se irá haciendo

progresivamente más fuerte, elaborando no sólo

nuestra felicidad sino la del mundo entero.

Por otra parte, no sólo los buenos sino todos

nosotros estamos constreñidos a poner nuestros

recursos a disposición de la humanidad. Y si ésa es

la ley -como evidentemente lo es- la lenidad cesa de

ocupar un lugar en la - vida, dando lugar al renunciamiento.

El someterse al renunciamiento es lo que

diferencia al género humano de las bestias.

Algunos objetan que la vida así entendida se

torna opaca y carente de arte y que no deja lugar

para ocuparse del gobierno de la casa. Pero en este

contexto renunciamiento no quiere decir abandono

del mundo y retiro a un bosque. El espíritu de renunciamiento

es lo que debe reglar las actividades

de la vida. El jefe. de familia no deja de serlo por

considerar que la vida es un deber antes que una

gratificación. .El comerciante que opere con espíritu

M A H A T M A G A N D H I

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de sacrificio tendrá fortunas en sus manos pero, al

seguir la ley, utilizará sus habilidades para servir.

En consecuencia, no engañará ni especulará, llevará

una vida simple, no insultará a ningún alma

viviente y perderá millones antes de dañar a alguien.

No dejemos que nadie afirme que este tipo de comerciante

existe solo en mi imaginación. Afortunadamente

para el mundo, esta clase de personas

existen en Occidente tanto como en Oriente. Es

cierto que tales comerciantes se cuentan con los

dedos de una mano, pero deja de ser imaginario tan

pronto como se encuentre un espécimen viviente

que responda a esas características. Sin duda, el trabajo

es lo que les da su medio de vida a estas personas;

pero la subsistencia no es la meta de su vida

sino un subproducto de su vocación. Una vida de

sacrificio es el pináculo del arte, revestido de verdadera

alegría.

Quien pasa su vida sirviendo no se gasta en pensar

en su bienestar, que deja al cuidado –o al descuido-

de su Amo que está en las alturas. Por ello,

nada de lo que le caiga en suerte habrá de afectarlo:

tomará lo que estrictamente necesite y hará a un

lado el resto. Permanecerá calmo, libre de la ira y el

enojo aunque no se encuentre a gusto consigo mis-

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123

mo. Servir, como la virtud, lleva en sí su propia recompensa,

por lo cual se contentará con ello.

El servir voluntariamente a los demás exige' lo

mejor de lo que uno es capaz y debe ser prioritario

del servir al propio yo. En efecto, el devoto puro ha

de consagrarse a servir a la humanidad sin ninguna

clase de reservas.

From Yeravda Mandir, 1945, pp. 54-60

Los sacrificios pueden ser de muchas clases.

Uno de ellos bien puede ser trabajar por el pan. Si

todos trabajaran por su sustento y nada más, habría

alimento y ocio suficientes para todos. No se elevaría

entonces ningún lamento por la superpoblación

y no veríamos a nuestro alrededor tanta enfermedad

y tanta miseria. Trabajar así sería la forma de sacrificio

más elevado. Sin duda los hombres hacen muchas

cosas con su cuerpo y su mente, pero todo eso

podrían ser labores de amor en pro del bien común.

No habría entonces ni ricos ni pobres, ni superiores

ni inferiores, ni tocables ni intocables.

Quizá éste sea un ideal inasequible; pero ésa no

es razón para dejar de luchar.

Aun cuando no cumplamos enteramente la ley

del sacrificio, es decir, la ley de nuestro ser, si reali-

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124

zamos el trabajo físico que se necesita para obtener

nuestro pan cotidiano, habremos adelantado un largo

trecho hacia ese ideal.

De hacerlo así, se reducirán nuestros deseos,

nuestra comida se volverá muy simple. Entonces,

comeremos para vivir, no viviremos para comer. A

quien dude de la exactitud de esta proposición, dejémoslo

que sude por su pan: encontrará que el

producto de su labor tiene el mejor de los sabores,

su salud mejorará y descubrirá que muchas cosas

que consideraba imprescindibles eran en realidad

superfluas.

¿Los hombres no pueden ganarse el pan con su

trabajo intelectual? No. Las necesidades del cuerpo

debe proveerlas el cuerpo. Quizá en esto se aplique

bien aquello de "Al César lo que es del César."

El trabajo mental, esto es, intelectual, se relaciona

con el alma y sus propias satisfacciones. Nunca

debiera exigirse que sea pagada. En el estado ideal

los médicos, los abogados, y otras personas semejantes

debieran trabajar únicamente en beneficio de

la sociedad, no para sí mismos. La obediencia a la

ley de trabajar por el pan dará lugar a una revolución

silenciosa en la estructura de la sociedad. El

triunfo del hombre consistirá en sustituir la lucha

M I R E L I G I Ó N

125

por la existencia por el servicio mutuo. La ley del

bruto será reemplazada por la ley del hombre.

Harijan, 29-6-’35, p. 156

En India existe un tipo de hombre muy peculiar

que se complace en tener las menores necesidades

posibles. Sólo lleva consigo un poco de harina, una

pizca de sal y ajíes atados en un trapo. Cuenta con

una escudilla y una cuerda para sacar agua de los

pozos. No necesita nada más. Anda a pie, cubriendo

10 a 12 millas diarias. La masa que come la hace

sobre el trapo, luego junta unas ramitas para hacer

fuego y la cocina sobre el rescoldo. Eso se llama

batí. El sabor que le encuentra no proviene del

gusto que tiene sino del apetito que da la faena honesta

y el contento de la mente. Ese hombre tiene a

Dios por amigo y se siente más rico que cualquier

rey o emperador. Dios no es amigo de quiénes codician

interiormente las riquezas de los otros. Todos

pueden imitar este ejemplo y gozar de una paz y una

felicidad inefables, radiándolas a los demás. Por otra

parte, si uno ansía riquezas, tiene que hacer uso de

la explotación, sea cual fuere .el nombre con que se

la llame. Pero aún así, los tesoros no hacen millona-

M A H A T M A G A N D H I

126

rios. La verdadera felicidad se produce sólo en el

contento y la camaradería de Dios.

Harijan, 21-7-'48, p. 232

La verdadera connotación de la humildad es

autodisolución. La autodisolución es moksha (la

salvación). El servir sin humildad es egoísmo y

egolatría.

Autobiografía, 1948, p. 483

El hombre cesa de desarrollarse cuando la autosatisfacción

se apodera de él; en consecuencia, se

vuelve inepto para la libertad. Quien ofrece un pequeño

sacrificio con espíritu humilde y religioso,

pronto se da cuenta de la pequeñez de lo que ofreció.

El camino del servir nos hace encontrar la medida

de nuestro egoísmo; por ello, continuamente

debemos desear dar más sin darnos por satisfechos

hasta que haya una entrega completa.

Young India, 29-9-'21, p. 306

No es antes que nos hayamos reducido a la nada

que podremos dominar el mal que hay en nosotros.

Dios exige nada menos que la entrega completa

como precio de la única libertad real que vale la pe-

M I R E L I G I Ó N

127

na tener. Entonces, cuando el hombre se pierde a sí

mismo, inmediatamente se vuelve a encontrar en el

servir a todo Io viviente y esto se vuelve su gozo y

su holganza. Se torna un hombre nuevo que nunca

se cansará de emplearse en el servir a la creación de

Dios.

Young India, 20-12-'28; p. 420

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128

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Re: Mi religion (3 parte)
« Reply #1 on: Noviembre 10, 2008, 06:18:41 pm »
De: The_dark_crow_v301 Enviado: 30/10/2005 0:47
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EL AMOR OPUESTO A LO FALSO

A. LA LEY DEL AMOR CONTRA EL ODIO

He dejado de lado la espada, de modo que a

quienes me combaten no tengo nada que ofrecerles,

excepto la copa del amor. Al ofrecerles esa copa

espero atraerlos junto a mí.

Young India, 2-4-'31, p. 54

Es bastante fácil ser servicial con los amigos. Pera

favorecer a quien se considera nuestro enemigo

es la quintaesencia de la religión.

Harijan, 11-5-'47, p. 146

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129

No es verdadera la no-violencia si amamos meramente

a quienes nos aman. Es realmente noviólencía

cuando amamos a quienes nos odian.

(De una carta personal, fechada el 31-2'34)

En su forma positiva, ahimsa es el amor más

grande, la más amplia caridad. Si tengo al ahimsa

por gavia, mi obligación es amar a mis enemigos. Mi

deber es aplicarle al extraño o al enemigo que hace

urda maldad la misma regla que le aplicarla a la maldad

que hace mi padre o mi hijo.

Discursos y escritos del Mahatma Gandhi, G. A. Natesan,

Madráar 1933, p. 346

La exhortación que os hago es que purifiquéis

vuestros corazones y que tengáis caridad. Haced

que vuestros corazones sean tan amplios como el

océano... No juzguéis para no ser juzgados. Existe

un Juez supremo que os podría ahorcar pero que os

deja con vida. Hay muchos enemigos dentro de vosotros

y a vuestro alrededor, pero Él nos protege y

vigila con mirada bondadosa.

Young India, 1-1-‘25, p. 8

M A H A T M A G A N D H I

130

Se dice "después de todo los medios son medios".

Yo diría "los medios lo son todo". Tal corno

es el medio así es el fin. No hay un muro divisorio

entre el medio y el fin. Es cierto que el Creador nos

ha dado control (por lo demás muy limitado) sobre

los medios, pero carecemos de control sobre el fin.

La realización de la meta está en relación exacta con

los medios. Y esta propuesta no admite ninguna

excepción.

Young India, 17-7-'24, p. 236

Por lo tanto, me he preocupado principalmente

de los medios y de su uso progresivo. Sé que si cuidamos

de ellos queda asegurado el logro de la meta.

Pienso también que nuestro avance hacia la meta ha

de estar en relación exacta con la pureza de los medios

que empleemos.

Puede parecer qué este método es largo, quizá

demasiado largo, pero estoy convencido que es el

más corto.

The Amrit Bazar Patrika, 17-9-'33

No hay que temer que el método de la noviolencia

sea un proceso lento y prolongado. Es el

más rápido del mundo porque es el más seguro.

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131

Young India, 30-4-'25, p. 153

(La resistencia con amor) es una fuerza que

pueden usarla los individuos tanto como las comunidades.

Se puede utilizar tanto, en los asuntos políticos

como en los domésticos: su aplicación

universal es la demostración de su permanencia e

invensibilidad. Pueden usarla tanto los hombres

como las mujeres y los niños. Es completamente

falso asegurar que es una fuerza apta para que la

utilicen sólo los débiles puesto que son incapaces de

oponer la violencia a la violencia... Esta fuerza representa

frente a la violencia -y, por consiguiente,

frente a toda tiranía, a, toda injusticia- lo que la luz

es respecto de las tinieblas.

Young India, 3-11-‘27, p. 369

Al aplicar el método de la no-violencia hay que

estar convencido de la posibilidad de que cualquier

persona, por degradada que esté, es susceptible de

enmienda mediante un tratamiento práctico y humano.

Harijan, 22-2.'42, p. 49

M A H A T M A G A N D H I

132

Va contra mis convicciones castigar, incluso a

un asesino, un ladrón o un estafador.

Young India, 2-4-'31, p. 55

Si se dice que una persona es no-violenta, se espera

que no se enoje con quien la ha injuriado: no

ha de desearle ningún daño; ha de querer su bien;

no ha de insultarla ni le causará ningún mal físico.

Debe soportar las injurias a que lo somete el perverso.

De este modo, la no-violencia es la inocencia

completa. La no-violencia completa es la completa

ausencia de mala voluntad contra cualquier cosa

viva. Por lo tanto, abarca también la vida subhumana,

sin excluir los insectos y las bestias nocivas, que

río han sido creadas para alimentar nuestras propensiones

destructivas. Si conociéramos los pensamientos

del Creador, sabríamos el lugar que aquéllas

ocupan en Su creación. Por consiguiente, la noviolencia

en su forma activa es buena voluntad hacia

todo lo vivo. Es puro amor. Lo he leído en las escrituras

hindúes, en la Biblia y el Corán.

La no-violencia es un estado perfecto. Es una

meta hacia la que se dirige la humanidad de manera

natural pero inconsciente. El hombre no se vuelve

divino por personificar la inocencia: solo entonces

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133

se convierte realmente en hombre. En nuestro estado

presente somos en parte hombres y en parte

bestias; en nuestra ignorancia, que llega incluso a la

soberbia, afirmamos que cumplimos acabadamente

el fin de nuestra especie cuando devolvemos golpe

por golpe y desarrollamos la ira que ese propósito

requiere. Pretendemos que la represalia es la ley de

nuestro ser, siendo que en ninguna escritura encontramos

que la venganza es obligatoria sino que solo

es permisible. Lo obligatorio es la restricción. La

represalia es una lenidad que requiere una regulación

elaborada. La sujeción es la ley de nuestro ser,

dado que la perfección más elevada es inalcanzable

sin el más grande freno. El sufrimiento es, entonces,

lo distintivo del grupo humano. La meta se aleja

siempre de nosotros. Cuanto más se avanza, más

reconocemos nuestra indignidad. La satisfacción

reside en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo

acabado es la victoria completa.

Young India, 9-3-'22, p. 141

Si paseamos la mirada por la historia -desde que

comenzó a documentarse hasta nuestros días- veremos

que los hombres tienden progresivamente al

ahimsa. Nuestros antepasados remotos eran caní-

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134

bales. Luego llegó un :tiempo en que se hartaron del

canibalismo y comenzaron a vivir de la caza. Posteriormente,

sobrevino el estadio en que el hombre se

avergonzó de llevar una vida de cazador errante.

Más tarde se dedicó a la agricultura, . dependiendo

principalmente de la madre tierra para su

subsistencia. Así, de nómade pasó a asentarse en

una vida civilizada y estable; fundó pueblos y ciudades

y de miembro de una familia se transformó en

miembro de una comunidad y una nación. Todos

éstos son signos de aumento del ahimsa y de disminución

del himsa. Si las cosas hubieran ocurrido de

otro modo, hoy en día la especie humana estaría

extinguida, del mismo modo que desaparecieron

muchas especies inferiores.

Los profetas y los avatares también enseñaron

de alguna manera la lección del ahimsa. Ninguno ha

declarado que enseñaba el himsa ¿Cómo podría haber

sido de otro modo? El himsa no necesita que se

lo enseñe. El hombre, en tanto animal, es violento

pero en tanto Espíritu es, no-violento. En el momento

de despertar al Espíritu que lleva dentro, cesa

de ser violento. El hombre evoluciona hacia el

ahimsa o se precipita hacia su ruina. Tal es la razón

de que los profetas y los avatares hayan enseñado la

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135

lección de la verdad, la armonía, la hermandad, la

justicia, etc., todos atributos del ahimsa.

Sin embargo, pareciera que la violencia persiste,

al extremo que gente pensante como nuestro corresponsal

la considera la última arma.

Pero, como lo he demostrado, la historia y la

experiencia están contra esa convicción.

Si creemos realmente que la humanidad progresa

firmemente hacia el ahimsa, se deduce que aún

tiene que progresar mucho más. Nada en este mundo

es estático: todo es cinético. Si no hay progreso,

entonces inevitablemente se produce el retroceso.

Nadie puede escapar del ciclo eterno, a menos que

sea Dios mismo.

Harijan, 11-8-’40, p. 245

He descubierto que la vida perdura aún en medio

de la destrucción; en consecuencia, debe haber

una ley más elevada que la ley de la destrucción.

Solamente bajo esa ley resulta inteligible una sociedad

bien ordenada y la vida digna de ser vivida. Por

lo tanto, si ésa es la ley de la vida, por ella tenemos

que trabajar en lo cotidiano. Allí donde haya peleas,

allí donde nos enfrentemos con un contrincante,

hemos de conquistarlos mediante el amor -le esta

M A H A T M A G A N D H I

136

simple manera he actuado a lo largo de mi vida. Eso

no quiere decir que se hayan resuelto todas mis dificultades,

sino solo que he descubierto que esta ley

del amor respondía como nunca lo ha hecho la ley

de la destrucción. . . Cuanto más me ocupo de esa

ley, más siento el deleite de la vida, el deleite del

plan de este universo. Esto me da paz y también un

sentido de los misterios de la naturaleza que me es

imposible describir.

Young India, 1-10.'31, pp. 288-87

Sé lo difícil que es seguir esta gran ley de la vida.

¿Pero acaso las cosas grandes y buenas. no son difíciles

de hacer? La más difícil es sentir amor por el

que odia. Sin embargo, con la gracia de Dios, aun

esto tan difícil se vuelve fácil de realizar si queremos

hacerlo.

(De una carta personal, fechada el 31-12'-34)

En esta edad de maravillas nadie puede decir

que una cosa o una idea no tiene valor porque es

nueva. Afirmar algo semejante es imposible por la

dificultad que entraña y porque además no está en

consonancia con el espíritu de la época. Cosas en las

que no se soñaba se ven cotidianamente: lo imposi-

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ble es cada vez más posible. Estos días vamos de

asombro en asombro ante los pasmosos descubrimientos

que se realizan en el campo de la violencia.

No obstante afirmo que en el campo de la noviolencia

habrán- de hacerse descubrimientos en los

que tanto menos se pensó y que en la actualidad

parecen imposibles.

Harijan, 25-&'40, p. 260

Soy un optimista incorregible. Mi optimismo se

basa en que creo en las infinitas posibilidades del

individuo para desarrollar la no-violencia. Cuanto

más se la desarrolle en el propio ser, más contagiosa

se volverá llegando incluso a cubrir el entorno.

Pronto, si se la deja, sobrevolará el mundo entero.

Harijan, 25-8-’40, p. 260

B. LA ACCIÓN DIRECTA

No pasividad

Nunca se ha hecho nada en la tierra sin la acción

directa. Rechazo la denominación de "resistencia

pasiva" debido a que es insuficiente -y porque puede

interpretársela como un arma de los débiles.

M A H A T M A G A N D H I

138

Young India, 12-5-'20, p. 3

Mi meta es la amistad con el mundo entere pero

puedo combinar el amor más grande con la mayor

oposición a lo falso.

Young India, 10-3-'20, p. 5

La no-violencia no es "la renuncia a toda lucha

real contra la maldad". Por el contrario, la noviolencia

que concibo es una lucha más real y activa

contra la maldad que la represalia, que por naturaleza

incrementa el mal. Lo que pretendo es una oposición

mental, y por la tanto moral, a las

inmoralidades. Lo que procuro con todo afán es

mellar el filo de la espada del tirano, no levantando

contra ella un arma más afilada, sino defraudando

su expectativa de que voy a ofrecerle resistencia física.

La resistencia del alma que voy a ofrecerle ha de

esquivar la espada del tirano. Al principio eso lo

ofuscará pero en definitiva lo ha de constreñir al

reconocimiento, reconocimiento que no lo Humillará

sino que ha de elevarlo.

Young India, 8-10-'25, p. 348

M I R E L I G I Ó N

139

ArjunaV

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Re: Mi religion (3 parte)
« Reply #2 on: Noviembre 10, 2008, 06:20:12 pm »
De: The_dark_crow_v301
 Enviado: 30/10/2005 0:48

139

La condición dinámica de la no-violencia implica

sufrimiento consciente: No significa la dócil sumisión

a la voluntad del perverso sino el sublevarse

del alma entera contra la voluntad del tirano. Si un

individuo sirve a esta ley de nuestro ser, le será posible

enfrentarse solo -con el poder total de un imperio

injusto para salvar su honor, su religión, su

alma, y echar los cimientos que llevarán a ese imperio

a su caída o regeneración.

No hay lugar apara la cobardía mi credo de la

no-violencia es una fuerza extremadamente activa.

En él no hay lugar para la cobardía ni tampoco para

la debilidad. Hay esperanzas de que el hombre violento

sea algún día no-violento, pero no hay ninguna

esperanza para el cobarde. Por ello, más de una

vez he dicho en estas páginas que si no sabemos

cómo defender a nuestra propia persona, a nuestras

mujeres y nuestros lugares de trabajo por la fuerza

del sufrimiento, esto es, la no-violencia, debemos

estar dispuestos a defenderlos, si somos hombres,

mediante la lucha.

Young India, 18-8-'27, p. 196

La no-violencia y la cobardía marchan mal juntas.

En cambio, sí puedo imaginarme a un hombre

M A H A T M A G A N D H I

140

completamente armado que en el fondo sea un cobarde.

El poseer armas implica un elemento de temor,

si no de cobardía. Pero la verdadera noviolencia

es imposible si no se posee una intrepidez

inalterable.

Harijan, 15-7-'39, p. 201

La fuerza no proviene de la capacidad física;

proviene de una voluntad indomable.

Young India, 11-8-‘20, p. 3

Un pequeño cuerpo de espíritus decidido animados

por una fe inextinguible en su misión puede

alterar el curso de la historia.

Harijan, 19-11-‘38, p. 343

El devoto de la no-violencia tiene que cultivar

en el más alto grado la capacidad de sacrificio para

poder liberarse del miedo. No debe intimarse ante la

idea de perder su tierra, su riqueza, su vida. Quien

no haya superado el miedo no puede practicar el

ahimsa a la perfección. El devoto del ahimsa alimenta

solo un miedo: el temor a Dios.

Harijan 1-9-'40, p. 268

M I R E L I G I Ó N

141

Donde existe el miedo no hay religión.

Young India, 2-9-'28, p. 308

Nada en este mundo .es nuestro: incluso nosotros

Le pertenecemos a Dios. ¿Por qué, entonces,

hemos de abrigar ningún miedo?

Young India, 11-9-'20, p. 2

Temamos a Dios y dejaremos de temer a los

hómbres.

Discursos y escritos del Mahatma Gandhi, G. A. Natesan,

Madras, p. 330

La espiritualidad no es conocer las escrituras y

trabarse en discusiones filosóficas:. es cultivar el

corazón, es tener una fuerza inconmensurable. La

intrepidez es el primer requisito de la espiritualidad.

Los cobardes no son nunca morales.

Young India, 13-10-'21, p. 323

El satyagrahi le dice adiós al miedo. Por lo tanto,

no teme confiar en el oponente. Aun cuando el

oponente haya demostrado veinte veces su falsedad,

el satyagrahi estará pronto a confiar en él por vigé-

M A H A T M A G A N D H I

142

sima primera vez, porque una confianza ciega en la

naturaleza humana es la esencia misma de su credo.

Satyagraha in South Africa, 1950, p. 246

Hagamos que nuestro primer acto matinal sea

repetir este propósito para el resto del día: "No temeré

a nadie en la tierra, solo he de temer a Dios.

No alimentaré mala voluntad para con nadie; no me

someteré a las injusticias de persona alguna. Dominaré

lo falso con la verdad y para oponerme a lo

falso aguantaré cualquier sufrimiento."

Satyagraha Leaflet, 4-5-'19, P. 14

Atreverse a estar solo

Algo en mí que nunca me engaña me dice ahora:

"Tienes que resistir contra el mundo entero aunque

tengas que quedarte solo. Has de mirar al mundo a

la cara aunque el mundo te mire con ojos inyectados

en sangre. No te-mas. Confía en ese algo que mora

en tu corazón y dice: Abandona amigos, esposa,

todo, pero da testimonio de aquello por lo que has

vivido y por lo que has de morir."

M I R E L I G I Ó N

143

The Bombay Chronicle, 9-8-'42

La fuerza del número place a los tímidos. El valiente

de espíritu se jacta de luchar solo.

Young India, 17-8-'26, p. 217

Los hombres más grandes del mundo siempre

han estado solos. Tenemos el caso de los grandes

profetas, Zoroastro, Buda, Jesús, Mahoma: estuvieron

solos como muchos otros que podría nombrar.

Pero sentían una fe viva en sí mismos y en su Dios

y al creer, como creían, que Dios estaba a su lado

nunca se sentían en soledad.

Young India, 10-10-'29, p. 330

La confianza en Dios

La no-violencia tiene éxito solo cuando tenemos

una fe viva en Dios.

Harijan, 28-1-'39, p. 443

En una lucha justa, Dios mismo planea campañas

y conduce batallas. Una darmayuddha se puede

emprender sólo en nombre de Dios. No obstante,

M A H A T M A G A N D H I

144

Dios acudirá en rescate del satyagrahi recién cuando

éste se vea completamente desvalido y esté en apariencia

acabado en medio de la oscuridad que lo

rodea.

Satyagraha in South Africa, 1950, p. 5

He aprendido esta lección: lo que es imposible

para el hombre es juego de niños para Dios. No me

caben dudas que todas las cosas son posibles si tenemos

fe en la Divinidad que rige el destino de

hasta 1o más humilde de Su creación. Con esa esperanza

última, paso el tiempo y me esfuerzo por

obedecer Su voluntad.

Young India, 19-11-'31, p. 361

Conozco el sendero. Es estrecho y oscuro. Es

como el filo de una espada. Me regocijo de caminar

por él. Me lamento cuando erro su senda. La palabra

de Dios dice: "El que lucha nunca perece".

Tengo fe ciega en esa promesa. Por ello, aunque a

causa de mi debilidad he fallado cientos de ,veces,

no pierdo la fe.

Young India, 17-6-'26, p. 215

M I R E L I G I Ó N

145

(El satyagrahi) sabe que la ayuda llega cuando

casi no hay esperanzas. Tal es el camino de esa Deidad

cruel que insiste en poner a prueba a Sus devotos

en un horno ardiente y se deleita148 ten

hacerles bajar la cerviz hasta morder el polvo.

Young India, 4-8-'25, p. 189

El amor nunca reclama sufrimiento.

El amor nunca reclama, siempre da. El amor

siempre sufre; nunca se venga.

Young India, 9-7-17, p. 240

He llegado a la conclusión fundamental de que

sí uno quiere que se realice algo realmente importante

hay que conmover al corazón y no satisfacer

meramente a la razón. El estímulo de la razón se

relaciona más con la cabeza, pero el penetrar el corazón

proviene del sufrimiento. Éste abre la comprensión

interior del hombre.

Young India, 5-11-‘31, p. 341

Se ha ido desarrollando en mí la convicción de

que las cosas de importancia fundamental para la

M A H A T M A G A N D H I

146

gente no se consiguen únicamente mediante la razón

sino que hay que adquirirlas con el sufrimiento.

El sufrimiento es la ley de los seres humanos, la

guerra es la ley de la selva. Pero el sufrimiento es

infinitamente más poderoso que la ley de la selva

para convertir al oponente y abrirle los oídos -de

otra manera cerrados- a la voz de la razón.

Young India, 5-11- 31, p. 341

La religión del ahimsa consiste en brindarles a

los demás el máximo de comodidad con el máximo

de incomodidad para nosotros, aún a riesgo de

nuestra vida.

Young India, 2-12-'28, p. 422

El corazón más duro y la ignorancia más densa

desaparecen sin ira y sin malicia ante el sol naciente

del sufrimiento.

Young India, 19-2-'25, p. 81

El objetivo es convertir al oponente

A menudo se olvida que la intención del satyagrahi

no es nunca la de poner en aprietos al malva-

M I R E L I G I Ó N

147

do. Jamás apela a su miedo, por el contrario, su

exhortación siempre está dirigida al corazón -y así

debe ser. La meta del satyagrahi es convertir, no

coercionar a quien obra mal.

Harijan, 18-3-'39, p. 53

El satyagrahi trata de convertir a su oponente

por la pura fuerza del carácter y el sufrimiento.

Cuanto más puro sea y más sufra, tanto más rápido

evolucionará.

Young India, 18-9-'24, p. 306

El objetivo del servidor no-violento ha de ser

siempre el convertir a los otros. Sin embargo, no

puede esperar infinitamente. Al llegar al limite debe

arriesgarse y concebir planes de un satyagraba activo,

lo cual puede implicar la desobediencia civil y

cosas por el estilo.

Young India, 8-2-'30, p. 44

M A H A T M A G A N D H I

148

El satyagraha9

Dado que el satyagraha es uno de los métodos

más poderosos de acción directa, el satyagrahi debe

agotar los demás medios antes de recurrir al satyagraha.

Por ello, constante y continuamente ha de

hacer propuestas a la autoridad constituida: asimismo,

interesará a la opinión pública suministrándole

las informaciones necesarias y también expondrá su

caso calma y fríamente ante quien quiera escucharlo.

Recién después de haber agotado estas vías recurrirá

al satyagraha. Una vez que haya oído dentro de sí el

imperioso llamado de la Voz Interior y se haya lanzado

al satyagraha, no habrá retroceso posible porque

sus naves estarán quemadas.

Young India, 20-10-'37, p. 353

La alegría reside en la lucha y el esfuerzo y en el

sufrimiento que entrañan, no en la victoria misma.

Harijan, 23-12-'39; p. 386

9 El satyagraha o acción no-violenta directa tomaba, en el caso de Gandhiji,

las formas del ayuno, la no-cooperación y la desobediencia civil, que

un poco más adelante aparecen tratadas brevemente. (N. del E.)

M I R E L I G I Ó N

149

No es porque aprecio poco la existencia que

apruebo con alegría a los miles de personas que

pierden voluntariamente la vida en el satyagraha,

sino porque sé que, a la larga, redunda en una pérdida

menor de vida. Otra cosa muy importante es

que este sacrificio ennoblece a quienes pierden la

vida, a la par que enriquece moralmente al mundo.

Young India, 8-10-'25, p. 385

Mis ayunos

Debo decir que fue en 1913 que comencé con

mis experiencias de ayuno en gran escala coma instrumento

de reforma. Anteriormente había hecho

ayunos bastante a menudo pero no de la manera

que los realicé en 1913. Mi opinión última al respecto

es que el resultado general de mis numerosos

ayunos fue sin duda provechoso. Los ayunos invariablemente

agudizaron la conciencia de la gente

predeterminada sobre la que se empeñaba a influir.

No estoy enterado de que esos ayunos hayan dado

lugar a que se sufriera ninguna injusticia. De todas

maneras, nunca se tuvo la idea de ser coercitivo con

nadie mediante ese método. En realidad, creo que la

palabra coerción es una mala manera de llamar a la

M A H A T M A G A N D H I

150

influencia ejercida por los ayunos efectuados con

sentido crítico. La coerción supone una fuerza dañina

usada contra una persona de quien se espera

que haga algo que desea el que detenta la fuerza. En

los ayunos en cuestión, la fuerza fue usada contra

mi mismo. Por cierto que la fuerza del autosufrimiento

no puede ponerse en la misma categoría que

la fuerza del sufrimiento causado a otro sobre quien

se aspira a influir. Si ayuno paro despertar la conciencia

de un amigo equivocado, cuyo error es indiscutible,

no estoy coercionándolo en el sentido

común del término.

El hecho es que los ayunos espirituales siempre

influyen sobre aquellos a los que alcanza su zona de

influencia. Tal es la razón de que se describa como

tapas al ayuno espiritual. Y todo tapas ejerce invariablemente

una influencia purificadora sobre aquellos

en pro de los cuales se aborda.

Por supuesto que no es posible negar que los

ayunos pueden ser realmente coercitivos. De esa

clase son los ayunos emprendidos para lograr un

objetivo egoísta. El ayuno realizada para sacarle dinero

a una persona -o para lograr un fin personal

similar- conducirá al ejercicio de la coerción o influencia

indebida. Sin vacilar propugnaría que se

M I R E L I G I Ó N

151

resistiera a esa influencia indebida. Yo mismo me he

resistid con éxito a los ayunos con los que se me

amenazaba o que efectivamente se realizaron contra

mí.' A quien arguyera que la línea divisoria entre un

fin egoísta y otro que no es a menuda muy delgada,

le respondería que la persona que considera que el

propósito de un ayuno es egoísta o que tiene una

base espuria, debiera decididamente rehusarse a

consentir en sus demandas, aun cuando la negativa

produjera la muerte de la persona que ayuna. Si la

gente cultivara el hábito de hacer caso omiso de los

ayunos que, en su opinión tienen fines egoístas, se

les quitaría a los ayunos la mácula de coerción e influencia

indebida que ostentan. Al igual que todas

las instituciones humanas, el ayuno puede ser usado

tanto legítima como ilegítimamente. En consecuencia,

dado que es un arma importante en el arsenal

del satyagraha, no conviene dejársela de lado por el

abuso probable que. de ella se haga. Se ha concebido

al satyagraha como un substituto efectivo de la

violencia. Este método está en sus albores y, per lo

tanto, todavía no ha sido perfeccionado. Sin embargo,

como autor del satyagraha moderno, no puedo

desahuciar ninguno de sus múltiples métodos sin

M A H A T M A G A N D H I

152

perder mi derecho a usarlo en el espíritu de un humilde

buscador <de la verdad.

Harijan, 9-9-'33, p. 5

La no-cooperación

Mi no-cooperación, aunque parte de mi credo,

es un preludio a la cooperación. Mi no-cooperación

está relacionada con los métodos y los sistemas,

nunca con los hombres.

Young India, 12-9-'29, p. 300

Tras mi no-cooperación yace siempre el agudísimo

deseo de cooperar, al menor pretexto, hasta

con el peor de los oponentes.

Young India, 4-8-'25, p. 193

Mi no-cooperación hunde sus raíces en el amor,

no en el odio. Mi religión personal me154 prohibe

perentoriamente odiar a nadie. Aprendí esta doctrina

simple y grande cuando tenía doce años, en un

libro escolar, y esa convicción persistió hasta ahora.

Ha crecido en mí diariamente, convirtiéndose en

una pasión ardiente.

M I R E L I G I Ó N

153

Young India, 8-6-'25, p. 272

La desobediencia civil contra el estado corrupto

La desobediencia civil es el derecho; inherente a

los ciudadanos. El individuo no puede renunciar a

ese derecho, a menos que cese de ser hombre. La

desobediencia civil nunca es seguida de la anarquía;

lo que sí puede conducir a ésta es la desobediencia

criminal. Todos los estados reprimen por la fuerza

la desobediencia criminal, dado que perecerían de

no hacerlo. Pero reprimir la desobediencia civil es

intentar aprisionar la conciencia.

Young India, 5-1- 22, p. 5

Un resistente civil completo ignora simplemente

la autoridad del Estado. De hecho, queda fuera de la

ley al desconocer las leyes inmorales del Estado. En

consecuencia, puede, por ejemplo, dejar de pagar

los impuestos, puede negarse a reconocer la autoridad

del Estado en sus interrelaciones cotidianas, etc.

Puede rehusarse a obedecer la ley de límites y pretender

entrar en los cuarteles militares para hablarle

a los soldados, puede rehusarse a someterse a las

M A H A T M A G A N D H I

154

restricciones respecto de la manera de hacer las

huelgas o puede hacerlas dentro del área prescripta.

Al hacer cualquiera de estas cosas nunca usará la

fuerza y nunca se resistirá a la fuerza que se use

contra él.

Young India, 10-11-'21, p. 362

Sostengo firmemente que la desobediencia civil

es el tipo más puro de agitación constitucional. Por

supuesto que se torna despreciable y degradante si

su carácter civil y no-violento es una mera apariencia.

Young India, 15-12-'21, p. 419

La desobediencia que ha de llamarse civil debe

ser sincera, respetuosa, moderada y nunca desafiante:

tiene que basarse en un principio que se haya

comprendido bien, no tiene que ser caprichosa y,

sobre todo, no debe respaldarse en la mala voluntad

o el odio.

Young India, 24-3-'20, p. 4

Requiere un número mínimo de soldados. En

realidad, un sólo resistente civil perfecto es sufi-

M I R E L I G I Ó N

155

ciente para ganar la batalla del Derecho contra lo

Falso.

Young India, 10-11-'21, p. 362

ArjunaV

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Re: Mi religion (3 parte)
« Reply #3 on: Noviembre 10, 2008, 06:21:18 pm »
De: The_dark_crow_v301 Enviado: 30/10/2005 0:49
C. EN LUGAR DE LA GUERRA

No usar la espada para defenderse

No soy un visionario: pretendo ser un idealista

práctico. La religión de la no-violencia no está destinada

meramente a los rishis y los san-, tos, también

se adecua a la gente común. La no-violencia es

la ley de nuestra especie, como la violencia es la ley

de las bestias. En el bruto, el espíritu yace dormido,

de modo que aquél no conoce otra ley que la del

poder físico. La dignidad del hombre requiere la

obediencia a una ley más elevada: a la fuerza del espíritu.

Por ello, me aventuré a proponerle a la India la

antigua ley del autosacrificio. Porque el satyaghaha y

sus derivados, la no-cooperación y la resistencia civil

no son otra cosa que nombres nuevos para la ley

del sufrimiento. Los rishis que descubrieron la ley

de la no-violencia en medio de la violencia fueron

M A H A T M A G A N D H I

156

genios más grandes que Newton y guerreros más

grandes que Wellington. Sabiendo el valor de las

armas, se dieron cuenta de su inutilidad v le enseñaron

a un mundo cansado que su salvación se ocultaba

en la no-violencia, no en la violencia.

En consecuencia, no abogo porque la India

practique la no-violencia porque es un país débil.

Quiero que practique la no-violencia teniendo conciencia

de que es fuerte poderoso. No se requiere

que domine las armas para que :se dé cuenta de su

fuerza. Pareciera que necesitamos eso porque parece

que pensamos que somos un montón de carne.

Quiero que la India reconozca que tiene un alma

que no puede perecer y que es capaz de elevarse

triunfalmente por sobre toda debilidad física, desafiando

la unión física del mundo entero. ¿Cuál es el

significado de Rama, un mero ser humano, que con

su corte de monos se debatió contra la insolente

fuerza de Ravana el de las diez cabezas, al que circundaba

la supuesta seguridad de las airadas aguas

del Lanka? ¿No significa acaso el sometimiento del

poder físico por la fuerza espiritual? Si la India

adopta la doctrina de la espada, puede obtener urea

victoria momentánea. Pero entonces cesará de ser el

orgullo de mi corazón. Estoy aferrado a la India

M I R E L I G I Ó N

157

porque le debo todo. Creo sin ninguna duda que

tiene una misión en el mundo, que no es la de imitar

a Europa ciegamente. El momento en que la India

acepte la espada será mi hora de prueba. Espero no

fallar. Mi religión no tiene límites geográficos. Si

alimento una fe viva, ésta tiene que trascender incluso

mi amor por la India. Mi vida está dedicada a

servir a la India mediante la religión de la noviolencia,

que creo constituye la raíz del hinduismo.

Young India, 11-8-’20, pp. 3, 4

La participación en la guerra

Dado que mi resistencia a la guerra es confesa,

nunca me he dedicado a entrenarme en el uso de

las armas destructivas, a pesar de haber tenido muchas

oportunidades. Quizá fue por eso que me escapé

a la destrucción directa de la vida humana. Sin

embargo, puesto que vivo bajo un sistema de gobierno

basado en la fuerza y que participo voluntariamente

de las muchas facilidades y privilegios que

eso me reporta, estoy obligado a ayudar al gobierno

con el máximo de mis capacidades si aquél se halla

en guerra -a menos que no coopere con el gobierno

M A H A T M A G A N D H I

158

y que renuncie en todo lo posible a los privilegios

que me ofrece.

Voy a dar un ejemplo. Soy miembro de una:

institución que posee unos pocos acres de tierra, La

producción que se obtiene de esa tierra corre inminente

peligro a causa de los monos. Creo que toda

vida es sagrada y, por ende, considero que cualquier

daño que se le haga a los monos es urja violación

del ahimsa. No obstante, no vacilaría en provocar y

dirigir un ataque a los monos para salvar la cosecha.

Quisiera evitar ese mal. Puedo evitarlo dejando o

disolviendo la institución. No actuaré así porque no

creo que sea posible encontrar una sociedad donde

no exista la agricultura y, por lo tanto,, no haya que

destruir alguna forma de vida. Con temor y temblor,

con humildad y contrición, participaré entonces en

el daño que se les. inflija, a los monos, esperando

encontrar una salida en algún momento.

Por esas mismas razones, participé en tres actos

de guerra. No podía cortar la conexión con la sociedad

a la que pertenezco porque hubiera sido una

locura. En esas tres ocasiones no se me ocurrió nocooperar

con el gobierno británico. Hoy en día mi

posición respecto del gobierno es totalmente distinta,

por lo cual no deseo participar voluntaria-

M I R E L I G I Ó N

159

mente en sus guerras: no me importaría correr el

riesgo de prisión e incluso de muerte si se me obligara

a empuñar las armas o a tomar parte en sus -

operaciones militares.

Sin embargo, eso no soluciona el rompecabezas.

En el caso de que hubiera un gobierno nacional, yo

no tomaría una parte directa en la guerra, pero se

me ocurre que podrían presentarse ocasiones en que

tendría la obligación de votar por el entrenamiento

militar de aquellos que quisieran tomar las armas,

pues bien sé que no todos los miembros de la sociedad

creen en la no-violencia al extremo que me

sucede a mí. Está claro que no es posible que una

persona o una sociedad sean transformadas en noviolentas

por compulsión.

La no-violencia obra de una manera muy misteriosa.

A menudo las acciones de los hombres desafían

el análisis en términos de no-violencia; también

con frecuencia las acciones de una persona pueden

adoptar una apariencia violenta, aun cuando el individuo

esté regido por la más absoluta no-violencia,

en el sentido más elevado del término y, subsiguientemente,

se sepa que lo es. Por lo tanto, todo

lo que puedo decir en favor de mi conducta es, que

en el caso citado, tuvo por fin los intereses de la no-

M A H A T M A G A N D H I

160

violencia: no me movieron sórdidos intereses nacionales

ni de otro orden.

Young India, 13-9-'28, p. 308

El desarme

Al comenzar el desarme general en Europa -

como algún día tendrá que ocurrir, a menos que

Europa quiera suicidarse- algunas naciones tendrán

que atreverse a deponer las armas antes que otras

con peligro de correr grandes riesgos. Si afortunadamente

eso ocurre, el nivel de no-violencia de- la

nación que se decida a hacerlo primero se habrá

elevado naturalmente tan alto como para imponer

un respeto universal. Sus juicios tendrán que ser

certeros, sus decisiones firmes; su capacidad para el

heroico autosacrificio ha de ser grande como su deseo

de vivir para las demás naciones igual que para

si misma.

Young India, 8-10-'25, p. 345

Tal como sucede con la producción de opio, es

necesario restringir la fabricación mundial de armas.

M I R E L I G I Ó N

161

Es probable que las armas sean más responsables

que el opio de la miseria que hay en el mundo.

Young India, 19-11-‘25, p. 397

No habría ocasión para el armamentismo si en

el mundo no se alimentara la codicia.

Harijan, 12-11-‘38, p. 328161

La paz mundial

Se podría lograr una paz permanente si los conductores

reconocidos de la humanidad, que controlan

las maquinarias de destrucción, renunciaran por

completo a utilizarlas, sabiendo plenamente lo que

eso implica. Estoy convencido que la raíz del mal

reside en la carencia di una fe viva en un Dios viviente.

Es una tragedia humana de primer orden el

que los pueblos de la tierra que afirman creer en el

mensaje de Jesucristo -a quien pintan como el príncipe

de la paz- demuestren muy poco esa creencia

en la práctica real. Es penoso ver que sacerdotes

cristianos sinceros limitan el alcance del mensaje de

Jesús a individuos selectos.

M A H A T M A G A N D H I

162

En la infancia me enseñaron una verdad que

después comprobé por experiencia: las virtudes

primarias de la humanidad son susceptibles de ser

cultivadas hasta por el más humilde componente de

la especie humana. Es precisamente esta indubitable

posibilidad universal lo que distingue a los humanos

del resto de la creación de Dios. Si aunque más no

fuera una nación realizara incondicionalmente el

supremo acto de la renuncia, muchos de nosotros

veríamos en vida que una paz manifiesta se establece

sobre la tierra.

Harijan, 18-8-'38, p. 153

Reitero mi convicción de que no habrá paz para

los aliados ni para el mundo a menos que dejen de

lado su certidumbre sobre la eficacia de la guerra y

su terrible correlato de impostura y fraude y se decidan

a trabajar por una paz real basada en la libertad

y la igualdad de todas las razas y naciones.

The Bombay Chronicle, 18-4-'45

M I R E L I G I Ó N

163

26

EL AMOR EN RELACIÓN CON EL

MUNDO ANIMAL

A. EL NO-MATAR A L0S ANIMALES

El ahimsa es un principio muy amplio. Nosotros

somos mortales desvalidos atrapados en la conflagración

del himsa. El, refrán de que la vida vive de

la vida cobra entonces un profundo significado. Los

hombres no pueden vivir un instante sin perpetrar

consciente o inconscientemente un himsa menor. El

mero hecho de vivir -comer, beber, moverse- implica

necesariamente un cierto grado de himsa, de

destrucción de vida, aunque ésta sea muy pequeña.

Por ello, un devoto del ahimsa permanecerá fiel a su

fe si la compasión es la fuente de la que brotan sus

M A H A T M A G A N D H I

164

acciones, si evita con todas sus fuerzas la destrucción

de las criaturas, incluso de las más diminutas, y

trata siempre de salvarlas, luchando incesantemente

para liberarse de la espiral mortífera del himsa. Empero,

aun cuando aumenten sus autorrestricciones y

su compasión, nunca llegará a verse enteramente

libre del himsa menor.

Por otra parte, dado que el ahimsa subyacente es

la unidad de la vida, el error de uno no puede sino

afectar a todos; en consecuencia, el hombre no

puede liberarse enteramente del himsa. En tanto sea

un ser social, el devoto no puede dejar de participar

en el himsa que entraña la existencia misma de la

sociedad.

Autobtografia, 1948, pp. 427-29.

Apoderarse de la vida puede ser un deber. Consideremos

esta posición.

Destruimos tanta vida como creemos que es necesario

para que el cuerpo subsista. Así, para comer

nos apoderamos de vida vegetal y de otras clases- y

en bien de nuestra salud destruimos mosquitos e

insectos semejantes mediante, el uso de insecticidas,

pero al obrar de este modo no nos sentimos culpables

de irreligión.

M I R E L I G I Ó N

165

Esto en cuanto al propio yo. En relación con el

bien de los demás, es decir, en beneficio de la especie,

matamos a las. bestias carnívoras. Los habitantes

de un lugar consideran que es su deber matar o

hacer matar a los tigres y leones que asuelan su pueblo.

En algunos casos, hasta se torna necesario el

homicidio. Supongamos que un hombre ataca ciegamente:

empuña con furia una espada y mata a

cuantos se topan con él. Nadie se atreve a capturarlo

vivo. Quienquiera que concluya188 con este

lunático se ganará la gratitud de la comunidad, que

lo considerará un hombre bueno.

Desde el punto de vista del ahimsa simplemente

es un deber matar a un hombre semejante. En realidad,

existe una excepción, si puede llamársela así.

Es la del yoguin que puede someter la furia de una

persona tan peligrosa, sin matarla. Pero no estamos

hablando de seres que casi han llegado a la perfección:

tratamos de cuál es el deber de una sociedad

de seres humanos comunes sujetos a error.

Quizá haya diferencia de opiniones respecto de

la propiedad de mis ejemplos. Pero si no son muy

adecuados, se pueden imaginar otros ejemplos mejores.

Lo que están encaminados a demostrar es que

M A H A T M A G A N D H I

166

la abstención de apoderarse de la vida en determinadas

circunstancias no es un deber absoluto.

El hecho es que el ahimsa no significa simplemente

no-matar. Himsa es causar dolor o matar a

cualquier forma de vida por ira o propositos egoístas

o con la intención de dañar. Abstenerse de ello

es ahimsa.

El médico que receta remedios amargos causa

dolor, pero no obra con himsa. Si dejara de prescribir

medicinas amargas cuando es necesario, no

cumpliría con su deber de ahimsa. El cirujano que

por miedo a causar dolor a su paciente vacilara en

amputar un miembro gangrenado, sería culpable de

himsa. Quien se abstuviera de matar a un asesino

que está por matar a su guardia (y no pudiera, impedirlo

de otra manera) no ganaría en mérito sino

que cometería un pecado; su práctica no sería la del

ahimsa sino la de un himsa, resultante de un necio

sentido del ahimsa.

Analicemos ahora la raíz del ahimsa: el desprendimiento

extremo. El desprendimiento implica la

carencia total de miramientos respecto del propio

cuerpo. Un sabio observó que el hombre mata innúmeras

criaturas, grandes y pequeñas y que lo único

que estima es su propio cuerpo, y se sintió

M I R E L I G I Ó N

167

impresionado por su ignorancia. Se compadeció de

quien así olvida su alma inmortal -encerrada en su

cuerpo perecedero- por pensar en un efímero placer

físico antes que en la felicidad eterna del espíritu.

Dedujo de esto que el deber era la autoaniquilación

completa. Comprendió que si el hombre desea realizarse,

es decir, realizar la Verdad, puede hacerlo

únicamente si se desprende completamente de su

cuerpo, esto es, si hace que los demás seres se sientan

a salvo de él. Tal es el camino del ahimsa. .

Aprehender esta verdad es comprender que el

pecado de himsa no consiste meramente en apoderarse

de la vida sino en apoderarse de la vida en beneficio

de nuestro cuerpo perecedero. Por ello, la

destrucción que implica el proceso de comer, beber,

etc., es egoísta y, en consecuencia; es himsa. No

obstante, el hombre lo considera inevitable y se

conforma. Pero la destrucción de los cuerpos de las

criaturas torturadas en pro de su paz no puede considerarse

himsa y tampoco puede ser considerada

himsa la destrucción causada con el propósito de

proteger a quienes nos defienden.

Esta línea de razonamiento es propensa a que se

la use de la manera más torcida. Pero eso no se debe

a que el razonamiento es defectuoso sino a la

M A H A T M A G A N D H I

168

flaqueza humana por aferrarse a cualquier pretexto

que le sirva para engañarse a sí misma y satisfacer su

amor propio y su egoísmo. Pero ese peligro no debe

dispensarnos de definir la verdadera naturaleza del

ahimsa. Así, lo precedente nos lleva a los siguientes

resultados:

(1) Es imposible mantener el propio cuerpo sin

destruir en cierta medida a otros cuerpos.

(2) Todas tienen :que destruir en parte la vida

(a) para mantener su propio

cuerpo;

(b) para proteger a quienes

se encuentren

bajo su cuidado; o

(c) algunas veces en bien de

aquéllos

mismos a quienes se les

quita la vida.

(3) El (a) y el (b) del punto (2) implican himsa

en mayor o menor grado. El (c) no implica himsa y

por lo tanto es ahimsa. En el (a) y el (b) el himsa es

inevitable.

M I R E L I G I Ó N

169

(4) . Un ahimsaismo progresivo se someterá al

himsa contenido en los apartados (a) y (b)en la menor

medida posible y solo cuando sea inevitable, es

decir, tras reflexionar plena y maduramente y cuando

ya estén agotados todos los recursos para evitarlos.

Young India, 4-11-'28, pp. 384-85

Himsa es causar dolor, desear el mal o apoderarse

de la vida de cualquier ser viviente por ira o , con

fines egoístas. Por otro lado, si después de un claro

y calmo juicio se decide matar o causar dolor a un

ser viviente en vistas a su bien físico y espiritual y

con intención pura y desinteresada, esto puede convertirse

en la forma más pura de ahimsa. Cada caso

debe juzgarse individualmente. y por sí mismo. La

prueba final de su violencia o su no-violencia ha de

encontrarse : finalmente en la intención sobre la que

descansa el acto.

Young India, 4-10'28, p. 331

Aun cuando sea cierto que la actitud mental es

la prueba definitiva del ahimsa, no es la única prueba

que existe. Matar a un ser o a una cosa viviente,

excepto si se lo hace en su propio interés, es himsa,

M A H A T M A G A N D H I

170

aunque el motivo sea noble en extremo. Por lo demás,

el hombre que abriga mala voluntad hacia su

prójimo no es menos culpable de himsa porque el

miedo a la sociedad o la falta de oportunidades lo

incapaciten para trasladar a la acción su mala voluntad.

Por tal razón, es necesario tener en cuenta

tanto la intención como el acto para decidir170 finalmente

si un acto o abstención dados pueden ser

clasificados de ahimsa.

Young India, 18-10-'28, p. 352

Soy dolorosamente consciente del hecho de que

mi deseo de continuar viviendo en el cuerpo me

compromete a un himsa constante; por ello, me

estoy volviendo progresivamente indiferente a éste,

mi cuerpo físico. Por ejemplo, sé que en el acto de

respirar destruyo innumerables gérmenes invisibles

que flotan en el aire. No obstante, no dejo de respirar.

El consumo de vegetales implica himsa, pero

me doy cuenta que no puedo prescindir de ellos.

Del mismo modo, hay himsa en el uso de antisépticos

y, sin embargo, no puedo resolverme a descartar

el uso de desinfectantes como el querosén, etc., para

librarme de las molestias de los mosquitos e insectos

semejantes. Soporto bien que en el ashram haya

M I R E L I G I Ó N

171

que matar a las serpientes cuando es imposible atraparlas

y sacarlas de en medio para que no dañen.

Incluso tolero el uso de la picana para manejar al

buey del ashram. Por lo tanto, hay un sin fin de actos

de himsa que llevo a cabo directa o indirectamente.

Ahora me enfrento con el problema de los

monos. Le aseguro al lector que no me corre prisa

por tomar la decisión extrema de matarlos. En realidad,

no estoy en absoluto seguro . de que finalmente

pueda resolverme a matarlos. De momento,

los amigos me ayudan brindándome útiles sugerencias,

cuya puesta en práctica soluciona el problema,

al menos temporariamente, de manera tal que no

nos vemos en la obligación inmediata de exterminarlos.

Sin embargo, no puedo prometer que nunca

voy a matar a los monos, aunque destruyan todas

las cosechas del ashram. Si de resultas de esta humilde

confesión mía, los amigos deciden darme por

perdido, lo sentiré mucho, pero nada me inducirá a

tratar de ocultar mis imperfecciones en la práctica

del ahimsa. Todo lo que digo es que trato sin cesar

de comprender las implicancias de los grandes

ideales como el ahimsa y de practicarlos en pensamiento,

palabra y acto, -creo incluso que con bas-

M A H A T M A G A N D H I

172

tante éxito. Pero también sé que me queda un largo

trecho que recorrer hasta llegar a esos ideales.

Young India, 1-11-'28, p. 381

La regla de no matar reptiles venenosos ha sido

practicada casi enteramente en Fénix10, la Granja

Tolstoy11 y Sabarmati12. En cada uno de estos lugares

tuvimos que . establecernos en tierras baldías.

Sin embargo, no hubo pérdidas de vidas ocasionadas

por picaduras de víbora. Veo, con los ojos de la

fe, que en esta circunstancia ha intervenido la mano

del Dios de la Piedad. No dejemos que nadie sutilice

sobre esto diciendo que Dios nunca es parcial y

que no tiene tiempo de intervenir en los aburridos

asuntos humanos. No tengo otro lenguaje para expresar

el meollo del asunto que describir esta rotunda

experiencia mía. La lengua humana es imperfecta

para describir los caminos de Dios. Percibo claramente

el hecho de que sean indescriptibles e inescrutables.

Pero si el hombre se toma el atrevimiento

de describirlos, no tiene mejor medio para hacerlo

que su propia voz inarticulada. Aunque sea una superstición,

suscribo el creer que la inmunidad a todo

10 Ashrams fundados por Gandiji en Africa de Sur.

11 Idem.

M I R E L I G I Ó N

173

perjuicio por veinticinco años -no obstante la práctica

medianamente regular del no-matar no es un

accidente fortuito sino una gracia de Dios.

Autobiografía, 1948, pp. 524-25.

Mi ahimsa es algo propio. No puedo aceptar en

su totalidad la doctrina de no-matar a los animales.

No siento que tenga que salvar la` vida de esos animales

que devoran o dañan al hombre. Considero

equivocado ayudar al aumento de su progenie. Por

lo tanto, no voy a alimentar a las hormigas, monos

o perros. Nunca he de sacrificar la vida de un hombre

para salvar la de esos animales.

A1 pensar sobre esto, he llegado a la conclusión

de que es perdonable suprimir a los monos cuando

se convierten en una amenaza para el bienestar del

hombre. Matarlos se vuelve un deber. Se puede argumentar

que esta regla también puede aplicarse a

los seres humanos. No se puede hacerlo, por malos

que sean, porque son similares a nosotros. A diferencia

del animal,. Dios le ha dado al hombre la facultad

de razonar.

Harijan, 5-5-’46, p. 123

12 Un ashram fundado por Gandhijien Gujarat, India.

M A H A T M A G A N D H I

174

ArjunaV

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Re: Mi religion (3 parte)
« Reply #4 on: Noviembre 10, 2008, 06:22:15 pm »
De: The_dark_crow_v301
Enviado: 30/10/2005 0:50

B. EL VEGETARIANLSMO

A mi entender, la vida de un cordero no es menos

preciosa que la de un ser humano. Me encuentro

mal dispuesto a quitarle la vida a un cordero.

para sustentar el cuerpo humano. Afirmo que

cuanto más. desvalida es una criatura, tanto más

debe ser protegida por el hombre de la crueldad del

hombre.

Autobiografía, 1948, p. 290

Equivocado o no, forma parte de mis convicciones

religiosas el que los hombres no coman carne,

huevos y cosas por el estilo. Debiera existir un

limite a los medios que se utilizan para mantenernos

vivos. No pueden hacerse ciertas cosas, ni siquiera

por la vida misma.

Autobiografía, 1948, pp. 302-03

No considero que el alimentarnos de carne nos

sea necesario en ninguna época y bajo ningún clima

en que de ordinario les es posible vivir a los seres

humanos. Sostengo qué alimentarse de carne es

inapropiado para nuestra especie. Es un error imitar

el mundo de los animales inferiores si somos supe-

M I R E L I G I Ó N

175

riores a ellos. La experiencia nos enseña que la comida

animal no es adecuada para quienes buscan

refrenar sus pasiones.

Sin embargo, también es erróneo sobreestimar

la importancia de la comida en la formación del carácter

o en el sometimiento de la carne. La dieta es

un factor poderoso que no hay que descuidar; pero

resumir la religión en términos de Régimen -como a

menudo se hace en la India- es tan erróneo como

dar rienda suelta al apetito, desconociendo todo límite

respecto de la dieta. El vegetarianismo es uno

de los dones inapreciables del hinduismo que no

debe ser abandonado a la ligera. Entonces, hay que

corregir el error de que el vegetarianismo nos debilita

la mente y el cuerpo y nos vuelve pasivos e

inertes en la acción. Los reformadores hindúes más

grandes -que practicaban el vegetarianismo- eran los

seres más activos de su época. ¿Quién mostró en

sus tiempos una actividad mayor que, digamos,

Shankara o Dayananda?

La elección de una dieta no debe basarse en la

fe. Es un asunto de cada uno razonar por si mismo.

En los países occidentales en especial ha surgido

una cantidad de literatura sobre el vegetarianismo

que nadie que busque realmente la verdad puede

M A H A T M A G A N D H I

176

estudiar con provecho. Muchos médicos eminentes

contribuyeron a engrosar esa literatura. Aquí, en la

India, nunca hemos necesitado ningún estimulo para

el vegetarianismo, puesto que hasta ahora lo hemos

aceptado como una cosa muy deseable y muy

respetable.

Young India, 7-10-'28, p. 347

Debemos recordar que el mero jivadaya (la

bondad con los animales) no nos permite derrotar a

los "seis enemigos mortales" que llevamos dentro,

es decir, la lujuria, la ira, la codicia, la infatuación, el

orgullo y la falsedad. Mostradme al individuo que se

gobierne totalmente a sí mismo, que esté lleno de

buena voluntad y de amor hacia todos y que se maneje

con la ley del amor en cada una de sus acciones

y yo le ofreceré mi respetuoso homenaje, aunque se

alimente de carne. Por otra parte, el jivadaya de una

persona que se deja llevar por la ira y la lujuria pero

que alimenta diariamente a las hormigas y los insectos,

absteniéndose de matarlos, no tiene casi nada

de elogiable. Es una actuación mecánica, carente

de valor espiritual. Incluso puede ser algo peor: una

pantalla de hipocresía que oculta la corrupción que

hay adentro.

M I R E L I G I Ó N

177

C. LA LECHE

"No puedo restablecer su cuerpo, a menos que

usted tome leche. Si además toma hierro y se da

inyecciones de arsénico, le garantizo la recuperación

completa de su organismo."

"Puede darme inyecciones" le respondí, "pero la

leche es un asunto muy diferente: he hecho votos

de no probarla."

"¿Cuál es el alcance exacto de su voto?" .me

preguntó el médico.

Le conté toda la historia y las razones en que se

asentaba mi voto: al enterarme de que la vaca y el

búfalo estaban sujetos al proceso del phooka se

produjo en mí una fuerte sensación de desagrado

por la leche. Por otra parte, siempre había considerado

que la leche no era la dieta natural del hombre;

por lo tanto, había renunciado a usarla por completo.

Kasturba estaba de pie, cerca de mi cama,

siguiendo atentamente la conversación.

"Entonces no tiene ninguna objeción contra la

leche de cabra", acotó.

El médico tomó también ese rumbo. "Me conformaría

con que tomara leche de cabra", me aseguró.

M A H A T M A G A N D H I

178

Me rendí. Mi profundo anhelo de emprender la

lucha del satyagraha había creado en mí un fuerte

deseo de vivir, por lo cual me contenté con adherirme

solo a la letra de mi voto, sacrificando su espíritu.

Si bien solo había tenido presente la leche de

vaca y la de búfalo cuando formulé mi voto, la inferencia

natural de éste cubría la leche de todos los

animales. Además, en la medida en que sostenía que

la leche no era la dieta natural del hombre, no era

correcto que consumiera ninguna clase de leche. No

obstante, a pesar de saber todo esto, consentí en

tomar leche de cabra. La voluntad de vivir demostró

ser más fuerte que la devoción a la verdad y por una

vez el devoto de la verdad comprometió su sagrado

ideal por su anhelo de emprender la lucha del satyagraha.

Aún ahora el recuerdo de esta acción se encona

en mi pecho, llenándome de remordimientos,

mientras continúo pensando cómo hacer para dejar

la leche de cabra. Por desgracia todavía no puedo

librarme de la más sutil de las tentaciones, el deseo

de servir, que es lo que aún me mantiene.

Las experiencias dietéticas cuentan para mi como

una parte de mis búsquedas del ahimsa. Estas

búsquedas me brindan solaz y alegría. Sin embargo,

M I R E L I G I Ó N

179

el beber leche de cabra me preocupa actualmente

no tanto desde el punto de vista .de la dietética . del

ahimsa como respecto de la verdad, ya que es nada

menos que un quebrantamiento a la promesa que

realicé. Me parece que comprendo mejor el ideal de

la verdad que el del ahimsa y mi experiencia me dice

que si dejo que se desvanezca la verdad que comprendí,

nunca podré resolver el enigma del ahimsa.

El ideal dé la verdad exige que los votos formulados

sean cumplidos en el espíritu tanto como en la letra.

En el caso presente asesiné el espíritu --el alma del

voto- al seguir estrictamente su forma exterior, y

eso me irrita profundamente. No obstante, no alcanzo

a ver cuál es el camino correcto, a pesar de

tener todo muy claro. En otras palabras, quizá no

tengo el coraje de seguir la vía recta. En el fondo

ambos planteos son iguales y significan lo mismo,

porque la duda es invariablemente el resultado de la

falta de fe o de su debilitamiento. Por ello, mi plegaria

constante es: "Señor, dadme fe."

Autobiografía, 1948, pp. 556-58

M A H A T M A G A N D H I

180

D. LA VIVISECCIÓN

Aborrezco la vivisección con toda el alma. Detesto

la matanza imperdonable de vida inocente en

nombre de las llamadas ciencia y humanidad. Pongo

en la cuenta de lo que carece de significación a todos

los descubrimientos científicos que estén manchados

con sangre inocente. El género humano

bien podía haber prescindido de la teoría de la circulación

dé la sangre, dado que para descubrirla era

necesaria la vivisección. Veo apuntar claramente el

día en que los científicos honestos de occidente

pongan límites a los métodos actuales de dar caza al

conocimiento. Las medidas futuras tendrán en

cuenta a todo cuanto vive y no meramente a la familia

humana. Así como lenta pero seguramente

estamos descubriendo que es un error suponer que

los hindúes pueden medrar a costa de un quinto de

la población, o que los pueblos occidentales pueden

elevarse y vivir merced a la explotación y degradación

de las naciones orientales y africanas, cuando

sea el tiempo preciso descubriremos que nuestra

supremacía sobre los órdenes inferiores de la creación

no debe servirnos para exterminarlos sino para

utilizarla en su beneficio, que tenemos que conside-

M I R E L I G I Ó N

181

rar tanto como el nuestro, por que estoy seguro que

esos seres están dotados de alma como yo lo estoy.

Al inclinarnos con reverencia a la Tierra aprendemos

-o tenemos que aprender- a ser humildes

como es humilde la Tierra. La Tierra soporta a los

seres que la hollan; por ello, es con toda justicia la

consorte de Vishnú. Esta concepción, a mi entender,

no violenta la verdad. Por el contrario, es hermosa

y resulta coherente con la idea de que Dios

está en todas partes. Para Él, no hay nada inanimado.

Somos terrestres que a la Tierra pertenecen: si la

Tierra no existiera, nosotros no existiríamos. Me

siento más cerca de Dios sintiéndolo a través de la

Tierra. AL inclinarme a la Tierra me doy cuenta de

mi deuda con Él y también de que, si soy digno de

esa Morada, debo reducirme a polvo y regocijarme

de establecer lazos no sólo con los seres humanos

más inferiores sino también con las formas más bajas

de la creación cuyo sino -ser reducidas a polvodebo

compartir. La forma más baja de la creación es

tan imperecedera como lo es mi alma.

Cartas de Bapu a Mira, 1949, pp. 147-48

M A H A T M A G A N D H I

182

GLOSARIO DE TERMINOS

Agiari: templo zoroastriano; lugar donde los parsis

adoran el fuego.

Ahimsa: no-violencia; amor.

Alá: término, con que los musulmanes designan a

Dios.

Ashram: lugar de retiro espiritual; la colonia de trabaja-

dores de Candhiji.

Avatar: encarnación.

Bati: un pan grueso.

Bhatti: un pequeño hornillo abierto.

Bhagavad-Gita: escritura hindú considerada a menudo

como el Nuevo Testamento del hinduismo.

Brahmachari: el que profesa el voto de castidad; estudíante.

Brahmacharya: castidad; continencia.

Brahman: Dios, el Ser supremo.

Brahmana: la casta hindú más elevada; está compuesta

por los sacerdotes.

Dharma: deber religioso.

Dharmayuddha: la guerra correcta.

M I R E L I G I Ó N

183

Gita: véase Bhagavad-Gita.

Himsa: violencia.

Kalma: fórmula de adoración musulmana.

Koran: libro sagrado de los musulmanes.

Lota: una pequeña vasija para agua.

Mahabharata: poema épico hindú.

Mandir: templo hindú.

Moksha: salvación; liberación.

Nirvana: lit., extinción; extinción de los deseos; concepción

budista de la salvación.

Paria: entre los tamiles del sur de la India, un desclasado.

Phooka: proceso consistente en introducir una varilla

o tubo en los órganos reproductores de la vaca para

insuflarle aire, de modo que la vaca dé hasta la última

gota de leche.

Quran: véase Xoran.

M A H A T M A G A N D H I

184

Rama: encamaciónhindú de Dios; Dios.

Ramanarna: término para designar a Rama o Dios.

Rishi: vidente.

Satyagraha: lit., apegarse a la Verdad; resistencia novio-

lentamente a la no-verdad.

Satyagrahi: el que resiste no-violentamente a la noverdad

Sudra: la cuarta de las castas hindúes y la

más inferior, está compuesta por los trabajadores

manuales.

Smriti: los antiguos libros que contienen el cuerpo

de la ley y la tradición hindúes.

Swaraj: autonomía.

Tapas, tapasya: austeridades.

Upanishads: antiguos tratados filosóficos del hinduismo.

Vedas: escrituras hindúes primitivas.

Vishnú: dios hindú.

Yoguin: el que practica el yoga..

M I R E L I G I Ó N

185

Zerid-Avesta: las escrituras de los parsis zoroastrianoa.