Author Topic: Zan Ce Tlahtoa  (Read 1336 times)

Crow

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Zan Ce Tlahtoa
« on: Abril 30, 2008, 08:44:32 am »
Zan Ce Tlahtoa
 
Cuando Tonalli Xoxohuca escribió sobre la herbolaria en 1919, no había recibido el bastón, pero estaban tan cerca de la tlamachtillia que juzgó necesario esperar y conservar el anonimato, el cual por lo demás había observado constantemente, acaso por inclinación de su carácter que por obedecer la regla del secreto. Porque hay que decir que este hombre de otro tiempo, por su apariencia extraña, sus maneras anticuadas y sus ocupaciones insólitas, llamaba sin pretenderlo la atención de los desocupados, los curiosos y los tontos, mucho menos, empero, de lo que había de suscitar, un poco mas tarde, la desaparición total de su  personalidad común.
 
Así desde la compilación de las primeras paginas de sus manuscritos, el maestro manifestó su voluntad absoluta y sin apelación de que su identidad real permaneciese en la sombra de que desapareciera su marbete social, definitivamente trocado por el seudónimo impuesto por la tradición y conocido desde hacia largo tiempo. Este nombre de a tradición ha quedado tan firmemente grabado en la memoria, hasta las generaciones mas lejanas, que es ciertamente imposible que sea sustituido jamás por cualquier hermano, ya sea de Pahuatlan, Los Remedios, Amatlan y de Milpa Alta inclusive, por muy verdadero, brillante o famoso que fuese.
 
Sin embargo, no debemos pensar que el maestro Xoxohuca dejo su obra a la deriva después de haberla recibido de sus maestros, que siempre mostraron su lealtad, su entrega. El maestro jamás mostró interés al oropel de sus obras, cierto que en el diario acontecer de nuestro tiempo, los maestros son sensibles a los homenajes y reconocimientos.
 
Mi maestro arrojó a las ortigas de la zanja el gastado despojó del hombre viejo, no dejó en el camino más que la huella onomástica de su fantasma, cuya altiva enseñanza proclama la aristocracia suprema de su personalidad, cuando nos habla de que es un cuerpo de tres dimensiones.
Si todo cuerpo tridimensional es la sección de uno de cuatro dimensiones, entonces el punto de un cuerpo tridimensional es la sección de una línea de cuatro dimensiones. Es posible considerar el átomo de un cuerpo físico no como algo material sino como la intersección de 1 plano de nuestra conciencia en una línea de cuatro dimensiones. La consideración de cuerpo tridimensional como la sección de un cuerpo de cuatro dimensiones nos lleva a pensar que muchos de los cuerpos que nos parecen aislados, pueden ser secciones de parte de un cuerpo de cuatro dimensiones.
 
Un ejemplo sencillo aclarará este pensamiento.
Si imaginamos un plano horizontal paralelo a la superficie de la tierra e interceptando la copa de un árbol, en este plano las secciones de las ramas parecerán separadas, pero en nuestro espacio y desde nuestro punto de vista, estas secciones de las ramas de un árbol forman una sola copa, alimentadas por una raíz  y dan una sola sombra.
 
Sabemos que por los procedimientos de la Geometría Descriptiva es posible representar un cuerpo tridimensional sobre un plano o posible trazar un cubo, un poliedro, o una esfera. Esto no será un verdadero cubo, o una esfera, sino la proyección de ellos en el plano. ¿Por qué no considerar a los cuerpos tridimensionales como imágenes en nuestro espacio, de los incomprensibles cuerpos de cuatro dimensiones?
 
Por comprensión, hemos establecido la posibilidad de considerar un cuerpo de cuatro dimensiones como la traza del movimiento de un cuerpo tridimensional fuera de la dirección contenida en él. Pero ¿En qué dirección? Para responder esta pregunta es necesario si no conocemos algún movimiento no confinado en el espacio tridimensional.
 
Sabemos que todo movimiento en el espacio está asociado a lo que llamamos movimiento en el tiempo, además sabemos que todo lo existente aún sin moverse en el espacio, se mueve eternamente en el tiempo. Así ya sea hablando de movimiento o de inmovilidad, tenemos la idea de lo anterior, lo actual y lo posterior. En otras palabras tenemos la idea del tiempo, la idea del movimiento en cualquier forma, así como la de inmovilidad; están indisolublemente ligadas con la idea tiempo, todo movimiento o carencia de este existe en el tiempo.
 
Y no pueden existir fuera de él, en consecuencia, antes de tratar del movimiento, debemos saber qué es el tiempo. El tiempo es el problema más formidable y difícil que se presenta a la humanidad.
Huitzilopochtli consideraba el tiempo como formas subjetivas de nuestra reactividad, dice que creamos el tiempo como función de nuestros aparatos receptivos y para conveniencia de percepción del mundo exterior, pues que para la realidad es continua y constante, pero para mayor comprensión debemos imaginaria como una serie infinita de momentos aislados de los cuales solo existe uno para nosotros. Por el solo hecho de considerar cada fenómeno como efecto de otro y este a su vez como causa de un tercero y encaminando así las funciones de los hechos, los contemplamos en el tiempo. Pues el imaginarlos claramente primero una causa y después un efecto, no podemos verlos en otra forma. Así, debemos decir que la idea del tiempo esta ligada con la interdependencia de causa y efecto. Fuera del tiempo no puede existir para nosotros, el origen, así tampoco el movimiento ni la inmovilidad.

Artemio Solis Guzmán.