{"id":886,"date":"2006-11-16T15:32:06","date_gmt":"2006-11-16T15:32:06","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=886"},"modified":"2006-11-16T15:32:06","modified_gmt":"2006-11-16T15:32:06","slug":"mi-vida-con-el-chaman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=886","title":{"rendered":"Mi vida con el  chaman"},"content":{"rendered":"<p>Mi Vida con el Chaman<\/p>\n<p>A Santos L\u00f3pez<\/p>\n<p>A los doce a\u00f1os de edad me fui con un circo que pasaba. A los quince a\u00f1os me fui a la selva. Tuve suerte. No me devoraron los can\u00edbales porque con s\u00f3lo verme se dieron cuenta de mi ignorancia y mi debilidad, as\u00ed que no ten\u00edan nada qu\u00e9 comer de m\u00ed, por lo que les fue preciso adoptarme. Me llevaron a casa del cham\u00e1n, para que me educara.<\/p>\n<p>Si vosotros no conoc\u00e9is un cham\u00e1n, podr\u00e9is imagin\u00e1roslo f\u00e1cilmente. Es as\u00ed, como os lo imagin\u00e1is. S\u00f3lo que tiene la nariz un poco menos larga, los brazos s\u00ed, largu\u00edsimos, cola no tiene pero no la ha olvidado, y es bondadoso a la manera de la selva, o sea con una dureza que asusta. Sin embargo, despu\u00e9s de cierto tiempo llegamos a querernos. Porque yo era algo que \u00e9l hab\u00eda encontrado. Y porque, al depender de la tribu, deb\u00eda respeto y devoci\u00f3n al cham\u00e1n.<\/p>\n<p>Fue por eso, por el respeto, que pude sobrevivir. En la selva hay un respeto m\u00edtico para todo. Y tambi\u00e9n pr\u00e1ctico. No respetar las leyes de la selva implica peligro de muerte. Se respetan los territorios de cada animal, las costumbres de las tribus, las insignias, los poderes, la hormiga se respeta, la serpiente, cada ser mantiene su autonom\u00eda. No todo el tiempo se est\u00e1 de caza. Si el tigre ya comi\u00f3, los sobrevivientes se quedan tranquilos. No se acostumbran los postres en la selva. Despu\u00e9s de haber comido se bosteza, mostrando todos los dientes, y despu\u00e9s se duerme, si no hay nada qu\u00e9 hacer. Al menos as\u00ed era en aquella tribu.<\/p>\n<p>Pero cuando hay algo qu\u00e9 hacer, todo se pone en marcha con una celeridad y precisi\u00f3n que dejar\u00eda boquiabiertos a vuestros flamantes ejecutivos de oficina. La tribu se mueve como un solo hombre cuando se ha tomado la determinaci\u00f3n de emprender algo. Y el equipo funciona cronom\u00e9tricamente, milim\u00e9tricamente. La exactitud est\u00e1 grabada en cada individuo como una norma de la naturaleza.<\/p>\n<p>Cuando se terminaba de labrar una canoa, el cham\u00e1n iba \u0096yo detr\u00e1s de \u00e9l\u0096 para decirle a la canoa lo que hab\u00eda qu\u00e9 decirle antes de botarla al agua. La canoa absorb\u00eda el conjuro y sal\u00eda dando tumbos de felicidad por el r\u00edo, como todas las canoas novatas con el entusiasmo del primer d\u00eda, hasta que la paciencia del boga las amansa.<\/p>\n<p>Si hab\u00eda un enfermo el cham\u00e1n iba \u0096yo detr\u00e1s de \u00e9l\u0096 para hablarle a la enfermedad y suplicarle que abandonara el cuerpo pose\u00eddo. La enfermedad, a veces, se retiraba a doler en el centro de una calabaza. Pero si el enfermo mor\u00eda, el cham\u00e1n se quedaba algunos d\u00edas sin salir de su choza, discutiendo con el esp\u00edritu del muerto y solicit\u00e1ndole los remedios.<\/p>\n<p>A veces tambi\u00e9n hab\u00eda fiestas, parecidas a las que se muestran en el cine, pero el cine no muestra el final. El final es trist\u00edsimo. Participaba el cham\u00e1n con sus atuendos \u0096yo detr\u00e1s de \u00e9l\u0096 y la fiesta era para los hombres solos. Las indias aparte, preparando las comidas, trayendo el vino de palma \u0096que lo serv\u00edan helado.<\/p>\n<p>El viaje para trasladar la tribu a otro lugar se preparaba con dos lunas de anticipaci\u00f3n. Part\u00edamos al amanecer, llevando las flechas en la mano, hacia un lugar previamente escogido. Aprend\u00ed a pescar con la flecha, a la luz de la noche y a marchar en silencio entre una larga fila. Si la fila gira noventa grados, ten\u00e9is un ej\u00e9rcito al frente.<\/p>\n<p>Cuando el cham\u00e1n se enfurec\u00eda conmigo me acorralaba contra lo que estuviese m\u00e1s pr\u00f3ximo, sacaba su enorme cuchillo, con el cual me hac\u00eda cosquillas en la barriga, y me gritaba en castellano: \u0096\u00a1Mister Jaramillo, lo voy a matar!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s el cham\u00e1n me alzaba por el pescuezo y me tiraba lejos de s\u00ed, pero no me romp\u00ed una pata porque \u00e9l mismo me hab\u00eda ense\u00f1ado a caer, no s\u00f3lo con seguridad, sino tambi\u00e9n con estilo. Si olvidaba el estilo, era probable que me diese otra lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cham\u00e1n, es verdad, me hab\u00eda tomado much\u00edsimo cari\u00f1o. \u0093\u00a1Mister Jaramillo, lo voy a matar!\u0094<\/p>\n<p>\u0093Te voy a matar\u0094 es la frase que m\u00e1s he escuchado en mi vida, desde ni\u00f1o. Y cuando no me la han dicho, he sabido que la est\u00e1n pensando. Como nunca me hab\u00edan explicado el motivo llegu\u00e9 a acostumbrarme tanto que, una vez que me la dijeron muy temprano, en un paraje solitario, detuve mi caballo a la orilla del camino y le ofrec\u00ed un cigarrillo al que acababa de saludarme de esa manera. \u00bfMe conoce usted? \u0096le pregunt\u00e9\u0096. \u0093Claro que lo conozco, y por eso es que lo voy a matar\u0094. Y as\u00ed fue como vine a enterarme.<\/p>\n<p>Jorge Montoya Toro y Graciliano Arcila V\u00e9lez aparecieron una vez en aquella tribu. Se presentaron como etn\u00f3logos y antrop\u00f3logos de la Universidad de Antioquia. Llevaron acompa\u00f1antes con la grabadora, la filmadora, las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas, todo un equipo in\u00fatil y risible. Pero lo m\u00e1s risible de todo eran el chaleco, el saco y la corbata con alfiler de Jorge Montoya Toro. No s\u00e9 si lo recuerde. Nunca lo volv\u00ed a ver. El no me vio, claro est\u00e1. Yo era un indio como todos, s\u00f3lo un poco m\u00e1s blanco. Adem\u00e1s, \u00e9l no se daba cuenta de nada. Permanec\u00eda abstra\u00eddo todo el tiempo. Cuando termin\u00f3 la investigaci\u00f3n nos puso unos discos antiqu\u00edsimos que hab\u00edan llevado en una vitrola de cuerda. \u00a1Hasta all\u00e1!<\/p>\n<p>A don Benigno Mantilla Pineda, que iba con ellos, le puse en la mano algunos poemas l\u00edricos que yo compon\u00eda antes de dedicarme a la \u00e9pica. Naturalmente, no pod\u00eda tomarlos en serio, pero se asombr\u00f3 de que le diese un escrito.<\/p>\n<p>Con el nombre de \u0093el indio Tasc\u00f3n\u0094 fue conocido en Andes el cham\u00e1n. Curs\u00f3 bachillerato en el liceo Juan de Dios Uribe y fue rechazado en la facultad de medicina por ser indio. Entonces estudi\u00f3 derecho. Alcanz\u00f3 la dignidad de juez en un pueblo antioque\u00f1o. Despu\u00e9s de haber sido juez estuvo dos veces en la c\u00e1rcel porque nunca dej\u00f3 de ser indio y eso no tiene perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue siempre defensor de su tribu hasta que un terrateniente lo mand\u00f3 asesinar, porque los terratenientes nunca tienen suficiente tierra. Y eso fue en la carretera que sale de Andes a Jard\u00edn, siendo Gobernador el se\u00f1or doctor, y Presidente el se\u00f1or doctor, y Ministro el se\u00f1or doctor, en aquel a\u00f1o de gracia de 1981 que est\u00e1 grabado en tantos bloques de piedra por tantos motivos, mas no por \u00e9ste.<\/p>\n<p>\u00a1Caiga su sangre sobre nosotros!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi Vida con el Chaman A Santos L\u00f3pez A los doce a\u00f1os de edad me fui con un circo que pasaba. A los quince a\u00f1os me fui a la selva. Tuve suerte. No me devoraron los can\u00edbales porque con s\u00f3lo verme se dieron cuenta de mi ignorancia y mi debilidad, as\u00ed que no ten\u00edan nada qu\u00e9 comer de m\u00ed, por<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-886","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-tradiciones-indigenas-vistas-desde-afuera-"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=886"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/886\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}