{"id":882,"date":"2006-11-16T15:28:47","date_gmt":"2006-11-16T15:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=882"},"modified":"2006-11-16T15:28:47","modified_gmt":"2006-11-16T15:28:47","slug":"el-nacimiento-de-los-dioses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=882","title":{"rendered":"El nacimiento  de los dioses"},"content":{"rendered":"<p>El nacimiento de los dioses<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Hace ya much\u00edsimos a\u00f1os, tantos que hasta los viejos m\u00e1s viejos han olvidado cu\u00e1ndo ocurrieron estas cosas, aparecieron los primeros dioses mexicanos.<br \/>\nEn lo m\u00e1s alto del cielo, en el Para\u00edso del Oeste donde crece el ma\u00edz maduro, surgieron los primeros dioses.<br \/>\nAll\u00ed, ente brumas y misterio, nacieron en el silencio del universo el Viejo Padre y la Vieja Madre.<br \/>\nNada hab\u00eda sido creado todav\u00eda, y no hab\u00eda tierra, ni hombres, ni animales, ni plantas. Con ellos naci\u00f3 la vida y de ellos nacer\u00edan despu\u00e9s otros dioses; de ellos depender\u00edan todos los hombres. Es por eso que se conocen tambi\u00e9n con el nombre de El Se\u00f1or y La Se\u00f1ora de Nuestro Sustento.<br \/>\nNo hay nada m\u00e1s hermoso que una noche clara, donde brillan la luna y las estrellas como piedras preciosas. Quiz\u00e1s por eso, y por que los hombres tienden a comparar lo que aman con las cosas m\u00e1s hermosas, a estos viejos dioses del cielo los llamaron tamb\u00eden Estrella Brillante y La de la Falda de Estrellas.<br \/>\nCuenta la leyenda que Falda de Estrellas arrojo un cuchillo de piedra que cay\u00f3 en la regi\u00f3n del norte; a su alrededor nacieron los mil seiscientos dioses mexicanos: los dioses grandes y peque\u00f1os, los buenos y los malos, que poblaron las trece capas del cielo y las cuatro regiones del universo.<br \/>\nCuatro de estos dioses ser\u00edan, al paso del los tiempos, los m\u00e1s importantes: el dios rojo del Este; el dios negro del Norte y del cielo nocturno, temible y bengativo; el dios blanco del Oeste, protector de los hombres; el dios azul del Sur, el joven guerrero.<br \/>\nFueron ellos los que crearon el fuego, el calendario, las aguas y la tierra. Pero \u00e9sta es ya otra historia. Una historia de luchas entre dioses al final de la cual surgi\u00f3 lo m\u00e1s preciado del universo: EL HOMBRE Y SU MUNDO.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nLa leyenda de los soles<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Cuentan que los dioses, despu\u00e9s de un largo tiempo de inactividad, decidieron crear la tierra.<br \/>\nAs\u00ed lo hicieron, sin que se les olvidara nada.<br \/>\nHicieron las grandes llanuras y las altas monta\u00f1as; los volcanes que arrojan fuego cuando se estremecen. Los r\u00edos tranquilos de aguas transparentes y los turbios que parece que braman cuando bajan corriendo las monta\u00f1as.<br \/>\nHicieron los mares y los grandes lagos. La nieve y la arena. Y no se olvidaron de los animales y las plantas.<br \/>\nCrearon desde los peces tornasolados hasta las caracolas que duermen en las playas. Soltaron p\u00e1jaros de todos los colores, de plumas verdes, amarillas y pecho color llama; toda clase de aves que cantaban en las sombreadas copas de los \u00e1rboles. No se olvidaron de las peque\u00f1as hormigas ni de los grillos del campo.<br \/>\nSin embargo, los hombres no estaban bien hechos. Quiz\u00e1s era la falta de pr\u00e1ctica, pues no es nada f\u00e1cil hacer hombres. Los que habitaban la tierra en este momento eran gigantes, grandes y torpes, que no sab\u00edan sembrar ni cultivar la tierra y com\u00edan ra\u00edces y frutos silvestres.<br \/>\nTodo estaba echo, pero no hab\u00eda luz. Hac\u00eda falta un sol que calentara la tierra y que alejara las tinieblas.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nEl primer sol: Sol de Tigre<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Fue entonces que el dios del cielo nocturno, que ten\u00eda el extra\u00f1o nombre de Espejo Humeante, se hizo sol y gobern\u00f3 esta primera \u00e9poca del mundo.<br \/>\nPero suced\u00edan cosas terribles. El sol no segu\u00eda su camino: se paraba en el cielo a mediod\u00eda, se hac\u00eda de noche y los tigres se com\u00edan a las gentes. Todo se oscurec\u00eda y las tinieblas y el fr\u00edo envolv\u00edan a la tierra.<br \/>\nEl dios del Oeste, Quetzalc\u00f3atl, el dios serpiente emplumada, le dio un bastonazo al sol y lo tumb\u00f3. Espejo Humeante cay\u00f3 al agua, se transformo en tigre y devor\u00f3 a los gigantes.<br \/>\nQued\u00f3 despoblada la tierra y sin sol el universo. As\u00ed termin\u00f3 la primera \u00e9poca de la historia de la humanidad. As\u00ed acab\u00f3 el Sol del Tigre.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nEl segundo sol: Sol de Viento<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Entonces el dios Serpiente Emplumada, enemigo de Espejo Humeante, se hizo sol y comenz\u00f3 la segunda \u00e9poca de la tierra. \u00c9sta volvi\u00f3 a poblarse y hubo calma durante un tiempo.<br \/>\nPero el terrible Espejo Humeante, el dios Tigre, el dios de los hechiceros, estaba al acecho. De un zarpazo derrib\u00f3 a Serpiente Emplumada, y nuevamente la tierra se qued\u00f3 sin sol.<br \/>\nSe desat\u00f3 un gran viento que derrib\u00f3 todos los \u00e1rboles; todo fue arrastrado por el viento y la mayor\u00eda de la humanidad muri\u00f3. Por arte de magia, los hombres que no murieron quedaron convertidos en monos. Por los montes se dispersaron los hombres-monos, y as\u00ed termin\u00f3 la segunda \u00e9poca de la tierra.<br \/>\nAs\u00ed acab\u00f3 el Sol de Viento.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nEl tercer sol: Sol de Lluvia de Fuego<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Los dioses creadores pusieron entonces por sol al dios la Lluvia y del Fuego Celeste. Pero Quetzalc\u00f3atl, la Serpiente Emplumada, hizo que lloviera fuego.<br \/>\nEl fuego cay\u00f3 del cielo en forma de rayos y rel\u00e1mpagos. Los volcanes abrieron sus bocas y el fuego abras\u00f3 la tierra. Dec\u00edan los viejos que tambi\u00e9n llovi\u00f3 arena y que hasta las piedras hirvieron. Todo pereci\u00f3 por el fuego y los hombres se quemaron. Los que no murieron se convirtieron en p\u00e1jaros que huyeron asustados.<br \/>\nAs\u00ed termin\u00f3 la tercera \u00e9poca de la tierra. As\u00ed acab\u00f3 al Sol de Lluvia de Fuego.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nEl cuarto sol: Sol de Agua<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este \u00faltimo desastre, Quetzalc\u00f3atl puso por sol a la Diosa de las Aguas, la hermosa doncella de la falda de jade.<br \/>\nLa nueva humanidad no fue m\u00e1s feliz que las anteriores. El celoso Espejo Humeante hizo que lloviera con tanta fuerza que la tierra se inund\u00f3, durante d\u00edas y d\u00edas la lluvia cay\u00f3 sin cesar y todo se lo llev\u00f3 el agua: las plantas, los animales, los hombres.<br \/>\nLos pocos hombres que no perecieron en el diluvio se convirtieron en peces. As\u00ed acab\u00f3 el Sol de Agua.<br \/>\nEl cielo, que es de agua, cay\u00f3 sobre la tierra, y \u00e9sta estuvo a punto de destruirse por completo. Entonces Serpiente Emplumada y Espejo Humeante tuvieron que levantarlo para que empezara a aparecer nuevamente.<br \/>\nCuatro veces hab\u00edan intentado crear una humanidad y cuatro veces se hab\u00eda destruido el mundo por las rivalidades entre el dios Tezcatlipoca, el Espejo Humeante, y Quetzalc\u00f3atl, la Serpiente Emplumada. Nuevamente el mundo estaba fr\u00edo y obscuro; nuevamente se hab\u00eda quedado sin sol.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan los dioses crear, al fin, un mundo que no se destruyera? \u00bfC\u00f3mo har\u00edan de nuevo al hombre? \u00bfQui\u00e9n aceptar\u00eda convertirse en sol? He aqu\u00ed las terribles preguntas que se hicieron entonces los creadores.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nLa creaci\u00f3n de los hombres<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Se reunieron enseguida los dioses, preocupados por la suerte de la humanidad. Unos a otros se preguntaban qui\u00e9nes vivir\u00edan ahora en la tierra.<br \/>\nEstaban tristes, apesadumbrados. Y decidieron hablar con Serpiente Emplumada. Si se compromet\u00eda a hacer lo que hab\u00eda pensado los dioses, pod\u00edan crearse nuevamente otros hombres.<br \/>\nPero la tarea que quer\u00edan encomendarle a Quetzalc\u00f3atl estaba llena de peligros. S\u00f3lo un valiente saldr\u00eda victorioso; s\u00f3lo un dios de coraz\u00f3n fuerte no temblar\u00eda al emprender el largo camino que conduc\u00eda al Mundo Subterr\u00e1neo.<br \/>\nPorque los dioses quer\u00edan que Quetzalc\u00f3atl fuese al temido Mundo Subterr\u00e1neo, al Lugar de los Muertos, a recoger los huesos de los hombres que hab\u00eda perecido en los cuatro Soles destruidos. Con ellos, los dioses har\u00edan de nuevo la humanidad.<br \/>\nSali\u00f3 el dios a cumplir su misi\u00f3n y comenz\u00f3 a descender al centro de la tierra, por un camino lleno de rocas y rodeado de r\u00edos que corr\u00edan entre barrancos muy estrechos. Bajando cada vez m\u00e1s y m\u00e1s, Serpiente Emplumada hizo el recorrido y enfrent\u00f3 todos los peligros del viaje.<br \/>\nAtraves\u00f3 desiertos y monta\u00f1as. Venci\u00f3 a los monstruos que guardaban el camino; la gran Culebra y la Lagartija Maligna. Soport\u00f3 el viento fr\u00edo que cortaba como navajas. Atraves\u00f3 a lomo de un perro el oscuro r\u00edo que lo separaba del Mundo Subterr\u00e1neo. Al fin, al cabo de cuatro a\u00f1os, lleg\u00f3 al Mictl\u00e1n, el reino del mundo del misterio. El lugar oscuro, sin luz ni ventanas, de donde no se sale ni se puede volver.<br \/>\nAll\u00ed lo esperaba la prueba final: el enfrentamiento con el temido Se\u00f1or del Mictl\u00e1n.<br \/>\nSentado sobre su trono de huesos lo encontr\u00f3 Quetzalc\u00f3atl y as\u00ed le dijo:<br \/>\n&#8211; Vengo a buscar los huesos preciosos que t\u00fa guardas. Vengo a llev\u00e1rmelos.<br \/>\nY le pregunt\u00f3 el dios del Mictl\u00e1n:<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 har\u00e1s con ellos, Quetzalc\u00f3atl?<br \/>\nLe respondi\u00f3 Serpiente Emplumada:<br \/>\n&#8211; Los dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra.<br \/>\nEl dios del Mictl\u00e1n, falso y maligno, hizo un gesto con la cabeza, como si estuviera de acuerdo con la petici\u00f3n. Pero preparaba una trampa y as\u00ed le contest\u00f3:<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. Te los llevar\u00e1s si haces sonar mi caracol y le das vuelta cuatro veces a mi trono.<br \/>\nQuetzalc\u00f3atl acept\u00f3, pero cuando fue a soplar el caracol, vio con sorpresa que no ten\u00eda agujero y comprendi\u00f3 el enga\u00f1o. Pero por algo era Quetzalc\u00f3atl el m\u00e1s sabio de los dioses.<br \/>\nR\u00e1pidamente, llam\u00f3 en su ayuda a los gusanillos de la tierra, y \u00e9stos le hicieron los agujeros; tambi\u00e9n vinieron las abejas y los abejones, que entraron en el caracol y lo hicieron sonar.<br \/>\nCuando el dios de los muertos oy\u00f3 el sonido del caracol, se estremeci\u00f3 de rabia. Disimulando su furia, dijo a Serpiente Emplumada que recogiera los huesos y se los llevara.<br \/>\nTan pronto como el dios vir\u00f3 las espaldas, el Se\u00f1or del Mictl\u00e1n comenz\u00f3 a gritar a los otros dioses de la oscura regi\u00f3n:<br \/>\n&#8211; \u00a1Gentes del Mictl\u00e1n! \u00a1No dejen que se los lleve! \u00a1D\u00edganle a Quetzalc\u00f3atl que los tiene que dejar!<br \/>\nPero Serpiente Emplumada no se dej\u00f3 intimidar por las amenazas del otro dios y se dijo:<br \/>\n&#8211; Pues no; de una vez me apodero de ellos y me los llevo &#8211; y decidido a enga\u00f1ar a los guardianes, grit\u00f3 &#8211; : Est\u00e1 bien. \u00a1Voy a dejarlos!<br \/>\nEn lugar de dejarlos, subi\u00f3 inmediatamente y recogi\u00f3 los huesos preciosos. De un lado estaban los huesos de hombre y de otro lado los de mujer. Los recogi\u00f3 y los envolvi\u00f3 en una manta. En ese preciso momento, grit\u00f3 el dios del Mictl\u00e1n:<br \/>\n&#8211; \u00bfPero de verdad se lleva los huesos preciosos? \u00a1R\u00e1pido; hagan un hoyo para que cuando salga se caiga en \u00e9l y no pueda llev\u00e1rselos!<br \/>\nLos guardianes lo hicieron, y cuando Serpiente Emplumada sal\u00eda r\u00e1pidamente, tropez\u00f3 y cay\u00f3 en el hoyo. Se regaron los huesos por el suelo y el dios cay\u00f3 muerto.<br \/>\nSin embargo, dice la leyenda que resucit\u00f3 al poco tiempo. Y cu\u00e1l no ser\u00eda su tristeza al ver que hab\u00eda fracasado en su misi\u00f3n. Muchos huesos se hab\u00edan perdido; otros hab\u00edan sido picoteados por las codornices.<br \/>\nLuego, pensando todo lo que hab\u00eda pasado y c\u00f3mo esperaban por \u00e9l para poder crear a la humanidad, se dijo as\u00ed: &#8220;Aunque esto me ha salido mal, de todos modos puede dar alg\u00fan resultado.&#8221; Y diciendo esto, recogi\u00f3 de nuevo los huesos y emprendi\u00f3 el camino de regreso, para llevarlos al lugar donde se reun\u00edan los dioses.<br \/>\nTan pronto lleg\u00f3, una de las diosas m\u00e1s viejas moli\u00f3 los huesos y guard\u00f3 el polvo en una olla muy hermosa. Serpiente Emplumada los reg\u00f3 con su sangre y todos los dem\u00e1s hicieron ofrendas.<br \/>\nDe aquel polvo de huesos que el dios reg\u00f3 con su propia sangre para darles vida, nacieron los nuevos hombres. Del sacrificio de un dios, Quetzalc\u00f3atl, la Serpiente Emplumada, surg\u00eda la nueva humanidad. Surg\u00eda el hombre que poblar\u00eda la tierra.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nEl quinto sol<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda nuevos hombres sobre la tierra, pero todav\u00eda era de noche. No hab\u00eda luz, porque no hab\u00eda sol.<br \/>\nDicen que los dioses se juntaron y se preguntaron preocupados: &#8220;\u00bfQui\u00e9n nos alumbrar\u00e1? \u00bfQui\u00e9n es el que har\u00e1 amanecer?&#8221;<br \/>\nTodos se miraban y ninguna se atrev\u00eda a decir nada. Ninguno quer\u00eda convertirse en sol. Todos ellos, grandes se\u00f1ores, ten\u00edan miedo, retroced\u00edan asustados ante la pregunta.<br \/>\nUna y otra vez preguntaron los dioses, hasta que un se\u00f1or rico y vanidoso, halagado por la idea de ser el sol y de que los dem\u00e1s lo adoraran, alz\u00f3 su voz y dijo:<br \/>\n&#8220;Yo ser\u00e9 el sol&#8221;.<br \/>\nOtra vez preguntaron los dioses si hab\u00eda alguien m\u00e1s que quisiera convertirse en sol, pero nadie respondi\u00f3.<br \/>\nEntre los se\u00f1ores hab\u00eda uno, llamado Nanahual, pobre y humilde, que escuchaba con seriedad. Los dioses se le acercaron y le dijeron: &#8220;T\u00fa has sido el escogido, T\u00fa ser\u00e1s el sol&#8221;.<br \/>\nNanahual se sinti\u00f3 muy honrado, pero no se consideraba digno de ese honor. Su cuerpo enfermo, su fealdad, su pobreza, le hac\u00edan pensar que no era posible que \u00e9l mereciera convertirse en el brillante sol del que depend\u00eda la vida.<br \/>\nDespu\u00e9s los dos se\u00f1ores, el rico y el pobre, se retiraron; deb\u00edan prepararse para la gran ceremonia. Durante cuatro d\u00edas ten\u00edan que hacer ofrendas a los dioses y, sobre todo, llenarse de valor, pues el d\u00eda se\u00f1alado tendr\u00edan que lanzarse en una hoguera donde morir\u00edan para convertirse en sol.<br \/>\nEs por esto que ninguno hab\u00eda querido aceptar el ofrecimiento de transformarse en sol. El precio que hab\u00eda que pagar era el de la propia vida.<br \/>\nEl se\u00f1or rico ofrec\u00eda a los dioses regalos muy hermosos: plumas de quetzal, bolas de oro y espinas de jade y coral. Nanahual, en cambio, s\u00f3lo ten\u00eda ramas de pino, bellotas y espinas de maguey. Pero su coraz\u00f3n era humilde y se preocupaba m\u00e1s por tener el valor suficiente para entregar su vida en el momento en que se hiciese la ceremonia del fuego<br \/>\nCuando pasaron cuatro noches y lleg\u00f3 el momento esperado por todos, los dioses encendieron un gran fuego en lo alto de un monte y se colocaron en dos filas, a cada lado.<br \/>\nEn el centro, estaban el se\u00f1or rico y el pobre Nanahual. El rico caminaba pavone\u00e1ndose, orgulloso de su hermosura y de sus ricos vestidos; tra\u00eda un precioso manto tejido y un gran adorno de plumas blancas en la cabeza. Nanahual era tan pobre que sus adornos y vestidos eran de papel.<br \/>\nLos dioses dijeron al rico: &#8220;Es tu turno. Ten valor y l\u00e1nzate al fuego&#8221;<br \/>\nEl rico, seguro de su triunfo, trat\u00f3 de arrojarse a la hoguera, pero cuando se acerc\u00f3, el calor y las chispas que de all\u00ed sal\u00edan lo detuvieron. Tuvo miedo.<br \/>\nSe ech\u00f3 hacia atr\u00e1s y volvi\u00f3 a intentarlo con todas sus fuerzas. Una y otra vez se acerc\u00f3, pero siempre retroced\u00eda.<br \/>\nCuatro veces lo intent\u00f3, pero no pudo arrojarse al fuego.<br \/>\nAl ver esto, los dioses se volvieron hacia Nanahual y dijeron que se arrojara. Era su turno.<br \/>\nEl pobre, el enfermo Nanahual, no vacil\u00f3. Cerr\u00f3 los ojos para no tener miedo; hizo fuerte su coraz\u00f3n y no se detuvo. Se lanz\u00f3 al fuego y enseguida ardi\u00f3 su cuerpo, consumi\u00e9ndose entre las llamas.<br \/>\nAvergonzado al ver la conducta de Nanahual, el se\u00f1or rico hizo un nuevo intento y se lanz\u00f3 tambi\u00e9n, aunque dicen que no ardi\u00f3 con una luz tan hermosa como la del se\u00f1or pobre.<br \/>\nTodos los dioses guardaron silencio y quedaron en espera de lo que iba a suceder. Un hombre bueno, de gran coraz\u00f3n, hab\u00eda dado su vida por convertirse en sol y as\u00ed salvar a la humanidad. Hab\u00eda que esperar para ver si su sacrificio no hab\u00eda sido in\u00fatil.<br \/>\n\u00bfLo hab\u00eda logrado Nanahual? \u00bfQu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido al se\u00f1or rico? \u00bfSaldr\u00eda, al fin, el Quinto Sol? Nuevamente los dioses se hac\u00edan preguntas de cuyas respuestas depend\u00eda la suerte del universo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\nAparici\u00f3n del sol y de la luna<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Todos los dioses se sentaron y se pusieron a contemplar el cielo, ansiosos de ver por d\u00f3nde saldr\u00eda el sol.<br \/>\nMiraban hac\u00eda todas partes, sin rumbo fijo, y discut\u00edan entre ellos. Para unos el sol saldr\u00eda por la regi\u00f3n del fr\u00edo, por el norte; otros se quedaban mirando hacia la regi\u00f3n de las espinas, hacia el sur. Miraban hacia todas partes, porque hab\u00eda una gran claridad que inundaba todo el cielo.<br \/>\nDe pronto, un grit\u00f3: &#8220;\u00a1Por all\u00e1, por all\u00e1 va a salir al sol!&#8221;. Todos miraron hacia donde el dios se\u00f1alaba con el dedo. Por el este, estaba rojo como una llamarada; y como un disco de fuego, lanzando la luz dorada de sus rayos, apareci\u00f3 Nanahual, ahora hermoso y brillante, convertido en sol; convertido en dios.<br \/>\nEra tan fuerte su luz, que dicen los ancianos que no pod\u00eda mir\u00e1rsele a la cara. Sus rayos her\u00edan los ojos de la gente y llegaban a todas partes. Se hab\u00edan terminado las sombras y el calor del sol comenzaba a calentar la tierra. Se hab\u00eda salvado la humanidad.<br \/>\nPero para gran sorpresa de los dioses, detr\u00e1s de Nanahual sali\u00f3 el se\u00f1or rico, convertido tambi\u00e9n en sol. Tal y como cayeron en el fuego volv\u00edan a aparecer ahora; primero Nanahual, detr\u00e1s, el se\u00f1or rico.<br \/>\nComo nunca se hab\u00eda visto que dos soles iluminaran al mundo, uno de los dioses tom\u00f3 una determinaci\u00f3n. Sali\u00f3 corriendo, atrapando a un conejo con sus manos, lo lanz\u00f3 con fuerza al rostro del se\u00f1or rico.<br \/>\nEl conejo lo hiri\u00f3 en la cara y oscureci\u00f3 su rostro; su brillo se hizo m\u00e1s p\u00e1lido y distinto al del sol. Fue as\u00ed como castigaron la vanidad del se\u00f1or rico, convirti\u00e9ndolo en luna.<br \/>\nEs por eso que los antiguos mexicanos cre\u00edan que las manchas que se ven en la luna tienen forma de un conejo. Es por eso que la luna brilla menos y siempre va detr\u00e1s del sol, con su luz fr\u00eda y sus manchas en la cara. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nacimiento de los dioses &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Hace ya much\u00edsimos a\u00f1os, tantos que hasta los viejos m\u00e1s viejos han olvidado cu\u00e1ndo ocurrieron estas cosas, aparecieron los primeros dioses mexicanos. En lo m\u00e1s alto del cielo, en el Para\u00edso del Oeste donde crece el ma\u00edz maduro, surgieron los primeros dioses. All\u00ed, ente brumas y misterio, nacieron en el silencio del universo el<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[105],"tags":[],"class_list":["post-882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion-y-creencias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/882\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}