{"id":860,"date":"2006-10-17T21:58:47","date_gmt":"2006-10-17T21:58:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=860"},"modified":"2006-10-17T21:58:47","modified_gmt":"2006-10-17T21:58:47","slug":"el-canto-del-lobo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=860","title":{"rendered":"El canto del lobo"},"content":{"rendered":"<p> EL CANTO DEL LOBO<\/p>\n<p>Por Esteban Ierardo<\/p>\n<p>Te mueves, hermano lobo, donde se besan la luna y el bosque. Acaso por momentos, recuerdas tu nacimiento, la salida del vientre de tu madre. Aquella vez, los fr\u00edos dientes del viento mord\u00edan ramas y hojas que se mov\u00edan en animada danza. Diste entonces tus iniciales pasos sobre la nieve. Alzaste tu hocico para abarcar el cielo, con una primera mirada. Pero, desde entonces, rara vez contemplas la b\u00f3veda completa. Porque siempre est\u00e1n cerca de ti el alma de madera de los \u00e1rboles, y los senderos que zizaguean como serpientes barnizadas de penumbras.<\/p>\n<p>Mientras gobierna el sol, las paredes de tu verdadero cielo son la maleza, las piedras y los arroyos. Y en el techo de tu firmamento hay de nuevo bosque, nubes que son cabelleras de ramas y hojas. Pero, quiz\u00e1, en la noche, las nubes de hojas que se suspenden en las copas, se elevan. Y entonces ves la c\u00fapula inmensa. Y tus ojos arden cerca de los cuarzos de fuego, oscilantes. Sin fin. De las astros. Y ella, la mujer secreta, la mujer nocturna, te incendia de fascinaci\u00f3n. Ella&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces ya la has mirado a Ella? En la noche atiborrada de nubes, o caldeada de estrellas. Y cu\u00e1ntas veces, mientras Ella riega una parcela del cielo con rocas de plata y enigma, t\u00fa te unes a la manada, como ahora lo haces. Y con los otros seres de tu especie, exhalas aullidos y s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>Y junto con la manada, escuchas al m\u00e1s anciano de tus cong\u00e9neres. De su garganta vetusta emana un canto. Que resuena como un cuerno de caza. Y entonces corres. Corres. En tu boca entreabierta, bullen futuros aullidos. Y t\u00fa, y tus hermanos, la siguen a Ella, cuando Ella grita luz en las alturas nocturnas o cuando recorre veloz el bosque.<\/p>\n<p>Y entonces toda la manada se detiene. Y en misteriosa conjunci\u00f3n de voces, cantan. Cantan. \u00bfAcaso le cantan a Ella? \u00bfLe cantas a Ella, lobo apasionado?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 cantas animal del bosque? \u00bfPor qu\u00e9 haces rodar los soles de tu soledad sobre las tierras heladas mientras te mueves con el viento para, junto con la manada, llegar a otro lugar donde debes cantar? Cantar&#8230;Cantar..\u00bfQu\u00e9 hay en tu canto? D\u00e9jame entrever, en alguna noche de pinos y follaje, las campanas que repiquetean en tu cantar animal. Animal eres: inteligencia que piensa desde la sensaci\u00f3n viva.<\/p>\n<p>Tal vez tendr\u00eda que seguir con obstinaci\u00f3n, sin temor a la locura, a una nube que vuela ahora sobre la ciudad. Y que se dirige, s\u00e9 que as\u00ed es, hacia tu reino, lobo, hermano animal. Tu hogar: un mar de olas vegetales. Flujos de savia, claroscuros y sonidos. De aves y viento. Que te aman. A los que t\u00fa amas, hermano animal.<\/p>\n<p>S\u00ed, quiz\u00e1 deber\u00eda ser nube, delicadeza l\u00edquida que desciende. Lluvia que desciende sobre el bosque. As\u00ed me imagino. Y mientras soy esa nubosidad y las gotas que se precipitan, entro en el bosque. En la noche. Y, entonces, te descubro entre el arroyo y el \u00e1rbol. Y soy, imagino ser, la polifon\u00eda de la lluvia. Su crepitar constante es la caricia de un frescor vivo, profundo. Y te percibo cerca, hermano m\u00edo. Te has separado de tu manada. Respiras ahora con un aire m\u00e1s viejo que los mares. Una todav\u00eda callada emoci\u00f3n esculpe el rostro de tus antepasados en tu piel.<\/p>\n<p>Y caminas ya bajo el susurro de las gotas. En el bosque. Hondo. Hondo. Y yo, gota que soy, que imagino ser, me escribo cayendo lenta. Pues quiero contemplarte m\u00e1s, hermano animal. Quiero contemplar tus huellas; tu anatom\u00eda empapada que arrastra las sombras de los robles; tus ojos de luz extra\u00f1a que perciben \u00e1rboles y misterios. Que no existen para el humano.<\/p>\n<p>Y cuando estoy tan cerca de golpear la nieve, palpito en ti, criatura lejana, enigm\u00e1tica. Que creas una m\u00fasica m\u00e1s inquietante que la del viol\u00edn o el tambor. Y caigo al fin sobre la nieve del bosque. El bosque que conozco, el que imagino. No el tuyo que mi especie no puede presentir ni sospechar. Y entonces, \u00bfacaso Ella est\u00e1 cerca, en el cielo o en la tierra? \u00bfEs por eso que comienzas a cantar?<\/p>\n<p>Y escucho tus cantos. Tus cantos: quejidos, himnos o melod\u00edas que tallan altares. \u00bfA qu\u00e9 fuerza veneras en tu templo nocturno? \u00bfDe qu\u00e9 culto eres sacerdote? \u00bfC\u00f3mo nadar en los lagos pintados de noche que vibran en tu voz? \u00bfPor qu\u00e9 no te compadeces de m\u00ed, de la angustia de no ser tu destino de centinela del bosque que bebe plateadas bebidas de luna? \u00bfHasta cu\u00e1ndo, asombrado, preguntar\u00e9 por tu canto, lobo salvaje?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1, mientras soy agua, lluvia y nieve, t\u00fa me ense\u00f1es a fundirme con la fogata de tu voz. Quiz\u00e1, a pesar de todo, ya canto contigo. \u00bfNo ser\u00e1 que ya las has convencido a Ella para que me acepte como el hermano de tu magia?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 gracias a ti, la siento a Ella. La percibo mientras brilla y corre. Y escucho que me dices: venera a aquella mujer, que medita y nos imagina. Desde el firmamento y el espinazo de la madera.<\/p>\n<p>Y junto contigo, le canto a Ella, mi hermano animal. Soy tan parecido a ti. Lo mismo que t\u00fa, persigo el magma y el misterio. S\u00ed, por eso, contigo, hermano lobo, otra vez canto. Otra vez, conc\u00e9deme el don de cantar con tu voz. En el bosque y la noche<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CANTO DEL LOBO Por Esteban Ierardo Te mueves, hermano lobo, donde se besan la luna y el bosque. Acaso por momentos, recuerdas tu nacimiento, la salida del vientre de tu madre. Aquella vez, los fr\u00edos dientes del viento mord\u00edan ramas y hojas que se mov\u00edan en animada danza. Diste entonces tus iniciales pasos sobre la nieve. 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