{"id":829,"date":"2006-10-17T21:35:57","date_gmt":"2006-10-17T21:35:57","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=829"},"modified":"2006-10-17T21:35:57","modified_gmt":"2006-10-17T21:35:57","slug":"discurso-en-seatle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=829","title":{"rendered":"Discurso  en seatle"},"content":{"rendered":"<p>Sealth (en lengua salish se pronunca See-at-la, Seattle) naci\u00f3 en 1786 y muri\u00f3 en 1866 y JAM\u00c1S escribi\u00f3 carta alguna a presidente alguno, en esa \u00e9poca Franklin Pierce.<br \/>\nFue bautizado por misioneros cat\u00f3licos franceses como Noah en 1838 porque estaban impresionados por su porte (med\u00eda 1.80) y su autoridad, pues era un Tyee, autoridad suprema en su tribu.<br \/>\nEn 1854, el gobernador Isaac Stevens, conocido por su brutalidad contra los indios se present\u00f3 en la incipiente ciudad (hoy Seattle) y fue cuando Sealth dio su extraordinario discurso.<br \/>\nUn colono, Dr. Henry Smith, tom\u00f3 nota del discurso y lo public\u00f3 reci\u00e9n 3 a\u00f1os despu\u00e9s, en 1887, en un peri\u00f3dico local.<br \/>\nDurante m\u00e1s de un siglo, su discurso fue tomado como oraci\u00f3n por su gente y fue en 1931 que volvi\u00f3 a ser publicado (basado \u00edntegramente en el reportaje del Dr. Smith) por Clarence Bagley.<br \/>\nOtra versi\u00f3n, ya \u0093un poco mejorada\u0094 fue publicada en 1969 por el poeta William Arrowsmith -que fue el que le agreg\u00f3 las dos \u00faltimas frases- pues profesaba los ideales contraculturales de los 60\u00b4s. La ley\u00f3 en p\u00fablico durante un acto estudiantil el 22 de abril de 1970, en el D\u00eda de la Tierra.<br \/>\nEntre los muchos asistentes a esta lectura de Arrowsmith, estaba Ted Perry que cre\u00f3 la versi\u00f3n que todos conocemos en 1972 como texto para la banda sonora de la pel\u00edcula Home, producida por un equipo con tendencias evangelistas, la Southern Baptist Television. De ah\u00ed en adelante se convirti\u00f3 en leyenda. Ocurre que su trabajo o encargo era redactar un gui\u00f3n \u0093legendario\u0094 sobre ecolog\u00eda y contaminaci\u00f3n ambiental y el texto le\u00eddo por Arrowsmith le vino de perlas. Los productores de la pel\u00edcula, adem\u00e1s, retocaron el texto con tintes cristianos, muy diferentes a lo que Sealth hab\u00eda dicho casi un siglo antes.<br \/>\nMiles de afiches o volantes con la ya denominada \u0093Carta de Seattle\u0094 salieron en todas direcciones y jam\u00e1s se detuvo la confusi\u00f3n.<br \/>\nEn noviembre de 1972, la revista Enviromental Action public\u00f3 el nuevo texto, titul\u00e1ndolo \u0093Carta al presidente Pierce\u0094.<br \/>\nPoco despu\u00e9s, esta versi\u00f3n fue adoptada en el Consejo Mundial de Iglesias y el pastor Bruce Kent la llam\u00f3 \u0093casi un Quinto Evangelio\u0094.<br \/>\nEn 1991, la ilustradora estadounidense Susan Jeffers convirti\u00f3 esta \u0093carta\u0094 en el libro Hermano \u00c1guila, Hermana Cielo y vendi\u00f3 millones de copias, que hoy est\u00e1n en las bibliotecas de todo EEUU.<br \/>\nLa frase \u0093nuestro Dios es el mismo Dios\u0094 la agregaron los bautistas, se queja Perry, hoy maestro de cine y teatro en Nueva Inglaterra.<\/p>\n<p>TEXTO ORIGINAL DEL DISCURSO U \u0093ORACI\u00d3N\u0094 DE SEALTH<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Publicada en el Seattle Sunday Star, el 29 octubre de 1887<br \/>\n<o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u0093Que el cielo que llor\u00f3 l\u00e1grimas de compasi\u00f3n sobre mi pueblo durante siglos mudos, y que para nosotros luce como inmodificable y eterno, pueda cambiar. Hoy el d\u00eda est\u00e1 bueno. Puede ser que ma\u00f1ana aparezca cubierto con nubes.<\/p>\n<p>Mis palabras son como las estrellas que nunca cambian. En lo que Seattle diga, puede fundarse el Gran Cacique, Washington, con tanta certeza como puede hacerlo en el retorno del sol o de las estaciones.<\/p>\n<p>El jefe blanco nos dice que el Gran Cacique Washington nos env\u00eda saludos de amistad y buena voluntad. Esto es gentil de su parte, pues sabemos que tiene poca necesidad de nuestra amistad a cambio. Mis gentes son pocas. Parecen \u00e1rboles dispersos en una planicie barrida por la tormenta. El Gran \u0096y yo presumo- buen Cacique Blanco, nos manda decir que quiere comprar tierras nuestras pero que desea permitirnos la suficiente para que podamos vivir confortablemente. Sin duda, esto parece justo, y hasta generoso, pues el Hombre Piel Roja ya no tiene derechos que \u00e9l necesite respetar, y la oferta podr\u00eda ser sabia, tambi\u00e9n, pues ya no necesitamos un pa\u00eds tan extenso.<\/p>\n<p>Hubo una \u00e9poca en la que nuestro pueblo cubr\u00eda la tierra como las ondas con que un mar rizado por el viento cubre su fondo revestido de conchillas, pero esa \u00e9poca pas\u00f3 hace mucho tiempo, y la grandeza de las tribus no pasa ahora de ser un recuerdo luctuoso.<\/p>\n<p>No ostentar\u00e9 ni lamentar\u00e9 nuestra prematura decadencia, ni har\u00e9 reproches a mis hermanos carap\u00e1lidas por acelerarla, pues tambi\u00e9n nos cabe a nosotros una parte de la culpa.<\/p>\n<p>La juventud es impulsiva. Cuando nuestros j\u00f3venes se enfurecieron por una injusticia real o imaginaria, y desfiguraron sus rostros con pintura negra, ello denot\u00f3 que sus corazones son negros, que a menudo son crueles e implacables, y que nuestros ancianos y ancianas no son capaces de refrenarlos.<\/p>\n<p>As\u00ed ha sido siempre. As\u00ed ocurri\u00f3 cuando el hombre blanco empez\u00f3 a empujar a nuestros antecesores hacia el Oeste. Pero tengamos la esperanza de que las hostilidades entre nosotros jam\u00e1s retornen. Tenemos todo para perder y nada para ganar.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Cierto es que la venganza, para nuestros bravos j\u00f3venes, es considerada una victoria, aun al precio de sus propias vidas. Pero los ancianos que permanecen en sus casas en tiempos de guerra, y las ancianas que tienen hijos para perder, saben mejor la cosa.<\/p>\n<p>Nuestro gran padre, Washington, pues supongo que ahora es tambi\u00e9n nuestro padre as\u00ed como lo es de vosotros, puesto que George (se refiere al rey Jorge de Inglaterra) ha mudado sus fronteras hacia el Norte, digo, nos manda decir por su hijo \u0096quien, sin duda, es un gran jefe entre su gente- que si actuamos como \u00e9l desea, va a protegernos.<\/p>\n<p>Sus brav\u00edos ej\u00e9rcitos ser\u00e1n para nosotros un erizado muro de fortaleza, y sus grandes buques de guerra llenar\u00e1n nuestros puertos para que antiguos enemigos del Norte, los Simsiams y los Hydas, no aterroricen m\u00e1s a nuestras mujeres y a nuestros mayores. Entonces, \u00e9l ser\u00e1 nuestro padre y nosotros seremos sus hijos.<\/p>\n<p>\u00bfPero esto podr\u00e1 acontecer? Vuestro Dios ama a su pueblo y odia al m\u00edo. Envuelve amorosamente con sus poderosos brazos al hombre blanco y lo conduce as\u00ed como un padre conduce a su hijo peque\u00f1o, pero se ha olvidado de sus hijos de piel roja.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda hace que su pueblo se vuelva m\u00e1s fuerte y muy pronto ellos llenar\u00e1n la tierra, mientras la marea de mi gente retrocede a gran velocidad y nunca refluir\u00e1 de nuevo.<\/p>\n<p>El Dios del hombre blanco no puede amar a sus hijos pieles rojas, pues si no los proteger\u00eda. Parecen ser como hu\u00e9rfanos y no tienen hacia d\u00f3nde procurar auxilio. Entonces \u00bfc\u00f3mo es que podemos ser hermanos? \u00bfC\u00f3mo puede vuestro padre volverse nuestro padre y traernos prosperidad y estimular en nosotros sue\u00f1os de una grandeza que regresa?<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>A nosotros, vuestro Dios nos parece parcial. El advino para el hombre blanco. Jam\u00e1s Lo vimos: nunca siquiera escuchamos Su voz. \u00c9l le dio leyes al hombre blanco pero no tuvo palabra alguna para sus hijos pieles rojas cuyos rebosantes millones llenaban este vasto continente as\u00ed como las estrellas llenan el firmamento.<\/p>\n<p>No, somos dos razas diferentes y deberemos seguir as\u00ed para siempre. Hay poco en com\u00fan entre nosotros. Las cenizas de nuestros antepasados son sagradas, y su lugar final de reposo es el suelo consagrado; mientras vosotros deambul\u00e1is lejos de las tumbas de vuestros padres, aparentemente sin lamentarlo.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Vuestra religi\u00f3n fue escrita sobre tabletas de piedra por el dedo de hierro de un Dios iracundo, y con miedo de que vosotros lo olvid\u00e9is, el hombre de piel roja no podr\u00e1 nunca recordarlo ni comprenderlo.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Nuestra religi\u00f3n consiste en las tradiciones de nuestros antecesores y en el sue\u00f1o de nuestros ancianos, dada a ellos por el Gran Esp\u00edritu y las visiones de nuestros caciques, y est\u00e1 escrita en los corazones de nuestro pueblo.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Vuestros muertos dejan de amarles y de amar los hogares de su natalicio cuando traspasan los portales de la tumba. Deambulan lejos, m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas&#8230;pronto son olvidados, y jam\u00e1s regresan.<\/p>\n<p>Nuestros muertos nunca olvidan el hermoso mundo que les dio su ser. Siguen amando sus r\u00edos sinuosos, sus grandes monta\u00f1as y sus valles apartados, y siempre a\u00f1oran con tierno afecto a los vivientes de coraz\u00f3n solitario, y a menudo regresan para visitarlos y reconfortarlos.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>El d\u00eda y la noche no pueden morar juntos. El hombre de piel roja jam\u00e1s rehuy\u00f3 la proximidad del hombre blanco, mientras las cambiantes brumas de las laderas de las monta\u00f1as se esfuman ante el ardiente sol de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Sin embargo, vuestra propuesta me parece justa y pienso que mi gente va a aceptarla y se retirar\u00e1 a la reservaci\u00f3n que les ofrece, donde viviremos apartados y en paz, pues las palabras del Gran Jefe Blanco parecen ser la voz de la naturaleza habl\u00e1ndole a mi pueblo desde la espesa tiniebla que velozmente se acumula alrededor de ella como una densa neblina que flota tierra adentro desde el mar a medianoche. Importa muy poquito d\u00f3nde pasaremos el resto de nuestras vidas, porque ya no somos muchos.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>La noche del Indio promete ser oscura. Ninguna estrella brillante asoma sobre el horizonte. Vientos de voz triste gimen a la distancia. Alguna fea N\u00e9mesis (justicia o venganza) de nuestra raza se encuentra en la huella del piel roja, y donde quiera que vaya escuchar\u00e1 con seguridad c\u00f3mo se aproximan los pasos de la fuerza destructora y se preparar\u00e1 para encontrarse con su perdici\u00f3n, as\u00ed como el gamo herido oye que se acercan los pasos del cazador. Algunas pocas lunas m\u00e1s, algunos pocos inviernos m\u00e1s, y ninguno de todos los poderosos hu\u00e9spedes que alguna vez llenaron esta inmensa tierra y que ahora vagan en bandadas fragmentarias por las vastas soledades permanecer\u00e1 para llorar sobre las tumbas de un pueblo alguna vez tan poderoso y tan esperanzado como el vuestro.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfPero por qu\u00e9 deber\u00edamos afligirnos? \u00bfPor qu\u00e9 debo yo murmurar sobre la suerte de mi pueblo? Las tribus est\u00e1n hechas de individuos y no son mejores de lo que ellos son. Los hombres vienen y van como las olas del mar. Una l\u00e1grima, una mortaja, un funeral, y se van de nuestros anhelantes ojos para siempre.<\/p>\n<p>Hasta el hombre blanco, cuyo Dios camin\u00f3 y convers\u00f3 con \u00e9l, de amigo a amigo, no est\u00e1 eximido de este futuro com\u00fan. Tal vez seamos hermanos, despu\u00e9s de todo. Ya lo veremos.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Estudiaremos vuestra propuesta, y cuando tomemos una decisi\u00f3n, la comunicaremos. Pero en caso de que la aceptemos, aqu\u00ed y ahora establezco esta primera condici\u00f3n: que no se nos negar\u00e1 el privilegio, sin ser molestados, de visitar a voluntad las tumbas de nuestros antecesores y amigos. Cada porci\u00f3n de este pa\u00eds es sagrada para mi pueblo. Cada colina, cada valle, cada llanura y cada arboleda ha sido reverenciada por alg\u00fan recuerdo afectuoso o por alguna experiencia triste de mi tribu.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Hasta las rocas que parecen yacer como idiotas mientras se achicharran bajo el sol a lo largo de las costas del mar con solemne grandeza, se estremecen con recuerdos de eventos pasados conectados con el destino de mi pueblo, y el mism\u00edsimo polvo bajo vuestros pies responde m\u00e1s amorosamente a nuestras pisadas que a las vuestras, porque son las cenizas de nuestros antepasados, y nuestros pies descalzos est\u00e1n conscientes del roce ben\u00e9volo, pues el suelo est\u00e1 enriquecido con la vida de nuestros parientes.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Los difuntos guerreros, las afables madres, las muchachas de coraz\u00f3n alegre, y los ni\u00f1os que vivieron y se regocijaron aqu\u00ed, y cuyos nombres propios ahora se olvidaron, todav\u00eda aman estas soledades, y su honda rapidez en el crep\u00fasculo crece sombr\u00edamente con la presencia de esp\u00edritus morenos.<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Y cuando el \u00faltimo piel roja haya sucumbido en la tierra y su memoria entre los hombres blancos se haya vuelto un mito, estas costas tendr\u00e1n enjambres de los invisibles muertos de mi tribu, y cuando los hijos de vuestros hijos se crean solos en el campo, en la tienda, en los negocios, por los caminos o en el silencio de los bosques, no estar\u00e1n solos. En ning\u00fan lugar de la tierra hay sitio alguno dedicado a la soledad. De noche, cuando las calles de vuestras ciudades y aldeas est\u00e9n silenciosas y piensen que est\u00e1n desiertas, se hallar\u00e1n atestadas por hu\u00e9spedes que regresan, los que alguna vez colmaron y todav\u00eda aman esta hermosa tierra. El hombre blanco jam\u00e1s estar\u00e1 solo. Dejemos que sea justo y trate bondadosamente a mi pueblo, pues los muertos no son impotentes&#8230;<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfMuertos, dije? No existe la muerte: se trata apenas de un cambio de mundos&#8230;\u0094<\/p>\n<p>De: -Satori&#8211; (Mensaje original)<\/p>\n<p>Carta enviada por el jefe de la tribu &#8220;Suwuamish&#8221; del noreste de los EEUU en 1885 al presidente Franklin en respuesta a la oferta de compra de sus tierras.<br \/>\nEl gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe tambi\u00e9n manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que \u00e9l tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos as\u00ed, el hombre blanco vendr\u00e1 con sus pistolas y tomar\u00e1 nuestras tierras. El gran jefe de Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea es extra\u00f1a para mi pueblo. Si hasta ahora no somos due\u00f1os de la frescura del aire o del resplandor del agua, \u00bfc\u00f3mo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante espina de pino, cada orilla arenosa, cada rinc\u00f3n del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.<\/p>\n<p>Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para \u00e9l, una porci\u00f3n de tierra es lo mismo que otra, porque \u00e9l es un extra\u00f1o que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemigo, y cuando \u00e9l la ha conquistado sigue adelante. \u00e9l deja las tumbas de sus padres atr\u00e1s, y no le importa. As\u00ed, las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorar\u00e1 la tierra y dejar\u00e1 detr\u00e1s un desierto.<\/p>\n<p>La vista de sus ciudades duele a los ojos del hombre piel roja. Pero tal vez es porque el hombre piel roja es un salvaje y no entiende. No hay ning\u00fan lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ning\u00fan lugar para escuchar las hojas en la primavera o el zumbido de las alas de los insectos. Pero tal vez es porque yo soy un salvaje y no entiendo, y el ruido parece insultarme los o\u00eddos. Yo me pregunto: \u00bfQu\u00e9 queda de la vida si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del p\u00e1jaro nocturno, o los argumentos de las ranas alrededor de un lago al atardecer? El indio prefiere el suave sonido del viento cabalgando sobre la superficie de un lago, y el olor del mismo viento lavado por la lluvia del mediod\u00eda o impregnado por la fragancia de los pinos. El aire es valioso para el piel roja. Porque todas las cosas comparten la misma respiraci\u00f3n, las bestias, los \u00e1rboles y el hombre. El hombre blanco parece que no notara el aire que respira. Como un hombre que est\u00e1 muriendo durante muchos d\u00edas, \u00e9l es indiferente a su pestilencia.<\/p>\n<p>Si yo decido aceptar, pondr\u00e9 una condici\u00f3n: el hombre blanco deber\u00e1 tratar a las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ning\u00fan otro camino. He visto miles de b\u00fafalos pudri\u00e9ndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba por deporte. Yo soy un salvaje y no entiendo como el ferrocarril puede ser m\u00e1s importante que los b\u00fafalos que nosotros matamos s\u00f3lo para sobrevivir. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 del hombre sin los animales? Si todos los animales desaparecieran, el hombre morir\u00eda de una gran soledad espiritual, porque cualquier cosa que le pase a los animales tambi\u00e9n le pasa al hombre. Todas las cosas est\u00e1 relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra, herir\u00e1 tambi\u00e9n a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la verg\u00fcenza. Y despu\u00e9s de la derrota convierten sus d\u00edas en tristezas y ensucian sus cuerpos con comidas y bebidas fuertes.<\/p>\n<p>Importa muy poco el lugar donde pasemos el resto de nuestros d\u00edas. No quedan muchos. Unas pocas horas m\u00e1s, unos pocos inviernos m\u00e1s, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que una vez existieron sobre esta tierra o que anduvieron en peque\u00f1as bandas por los bosques, quedar\u00e1n para lamentarse ante las tumbas de una gente que un d\u00eda fue poderosa y tan llena de esperanza. Una cosa sabemos nosotros y el hombre blanco puede un d\u00eda descubrirla: nuestro Dios es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que usted es due\u00f1o de \u00e9l , as\u00ed como usted desea hacerse due\u00f1o de nuestra tierra. Pero usted no puede. \u00e9l es el Dios del hombre y su compasi\u00f3n es igual para el hombre blanco que para el piel roja. Esta tierra es preciosa para \u00e9l, y hacerle da\u00f1o a la tierra es amontonar desprecio al su creador.<\/p>\n<p>Los blancos tambi\u00e9n pasar\u00e1n, tal vez m\u00e1s r\u00e1pidos que otras tribus. Contin\u00fae ensuciando su cama y alg\u00fan d\u00eda terminar\u00e1 durmiendo sobre su propio desperdicio. Cuando los b\u00fafalos sean todos sacrificados, y los caballos salvajes amansados todos, y los secretos rincones de los bosques se llenen con el olor de muchos hombres ( y las vistas de las monta\u00f1as se llenes de esposas habladoras), \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1 el matorral? Desaparecido. \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 el \u00e1guila? Desaparecida. Es decir, adi\u00f3s a lo que crece, adi\u00f3s a lo veloz, adi\u00f3s a la caza. Ser\u00e1 el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.<\/p>\n<p>Nosotros tal vez lo entender\u00edamos si supi\u00e9ramos lo que el hombre blanco sue\u00f1a, qu\u00e9 esperanzas les describe a sus ni\u00f1os en las noches largas del invierno, con qu\u00e9 visiones le queman su mente para que ellos puedan desear el ma\u00f1ana. Pero nosotros somos salvajes. Los sue\u00f1os del hombre blanco est\u00e1n ocultos para nosotros, y porque est\u00e1n escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos, ser\u00e1 para asegurar la reserva que nos han prometido. All\u00ed tal vez podamos vivir los pocos d\u00edas que nos quedan, como es nuestro deseo.<\/p>\n<p>Cuando el \u00faltimo piel roja haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas a\u00fan contendr\u00e1n los esp\u00edritus de mi gente; porque ellos aman esta tierra como el reci\u00e9n nacido ama el latido del coraz\u00f3n de su madre. Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, \u00e1menla como nosotros la hemos amado. Cu\u00eddenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes la memoria de la tierra tal y como se la entregamos.<\/p>\n<p>Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, cons\u00e9rvenla para sus hijos, \u00e1menla as\u00ed como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes, esta tierra es preciosa para \u00e9l. Y el hombre blanco no puede estar excluido de un destino com\u00fan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sealth (en lengua salish se pronunca See-at-la, Seattle) naci\u00f3 en 1786 y muri\u00f3 en 1866 y JAM\u00c1S escribi\u00f3 carta alguna a presidente alguno, en esa \u00e9poca Franklin Pierce. Fue bautizado por misioneros cat\u00f3licos franceses como Noah en 1838 porque estaban impresionados por su porte (med\u00eda 1.80) y su autoridad, pues era un Tyee, autoridad suprema en su tribu. En 1854,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resistencia-indigena-y-asuntos-actuales-en-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/829\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}