{"id":794,"date":"2008-04-30T04:03:48","date_gmt":"2008-04-30T04:03:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=794"},"modified":"2008-04-30T04:03:48","modified_gmt":"2008-04-30T04:03:48","slug":"los-gnawas:-chamanismo-isl\u00e1mico-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=794","title":{"rendered":"Los gnawas: chamanismo isl\u00e1mico"},"content":{"rendered":"<p>Por \u00c1. Lafuente Laarby<\/p>\n<p>Uno de los grupos que practican trance sin posesi\u00f3n m\u00e1s inte\u00adresantes de \u00c1frica del Norte son los gnawas. Pertenecen a una minor\u00eda \u00e9tnica procedente de lo que antiguamente conform\u00f3 el Gran Imperio del Oeste, que se extend\u00eda desde el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico hasta el Mar Rojo, y que en la actualidad est\u00e1 dividido en naciones como Guinea, Senegal, Mali, N\u00edger, Chad y Sud\u00e1n.<\/p>\n<p>En 1591 el sult\u00e1n de Marrakech, Ahmed Al Mansour (de la dinast\u00eda de los saadianitas), invade y conquista Mali. Trae a Marruecos como esclavos unos guerreros sudaneses que han sido capturados en el campo de batalla.<\/p>\n<p>Posteriormente, en un momento decisivo de la guerra, llevada a cabo para conseguir el control de la ciudad de Tombuct\u00fa (a orillas del r\u00edo N\u00ed\u00adger, en Mali), estos hombres, en un alarde de valor y sacrificio, socorrieron a las tropas de Al Mansour. El sult\u00e1n, en agradecimiento, no s\u00f3lo les devolvi\u00f3 la libertad, sino que pasaron a formar parte del ej\u00e9rcito que un d\u00eda los capturara. Se les concedi\u00f3 la manumisi\u00f3n y el privilegio de ser miembros de la guardia negra al servicio personal del sult\u00e1n. La extraor\u00addinaria importancia de Al Mansour y sus gestas se extendi\u00f3 tambi\u00e9n por Europa. (El pico m\u00e1s alto de las monta\u00f1as centrales de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9\u00adrica, en la sierra de Gredos, \u00c1vila, lleva el nombre de Al Mansour, Al\u00admanzor en dialecto romance castellano. Mayordomo de la princesa Subh de C\u00f3rdoba, muri\u00f3 en el a\u00f1o 1002 despu\u00e9s de atacar Barcelona y conquistar Santiago de Compostela donde destruy\u00f3 y saque\u00f3 la catedral, res\u00adpetando s\u00f3lo la tumba del santo.)<\/p>\n<p>Los sucesores de Al Mansour, el sult\u00e1n Mulay Ismail (de Meknes, 1672-1727) y Mulay Abdellah (de Essaouira, 1757-1790), continuaron manteniendo la guardia gnawa durante doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica<\/p>\n<p>Integrados en la vida del reino de Marruecos, se encuentran tambi\u00e9n en otras ciudades del Magreb (noroeste de \u00c1frica). As\u00ed, en el \u00e1rea de T\u00fa\u00adnez viven peque\u00f1as comunidades en la regi\u00f3n de Djerba, en la que se les conoce por estambalis o sudanis. En Argelia est\u00e1n localizados en su ma\u00adyor\u00eda en el norte, concretamente en Constan tina, y a\u00fan se les conoce como usfan (esclavos). Tambi\u00e9n pueden encontrarse, aunque de manera muy diseminada y escasa, en Libia, donde est\u00e1n desapareciendo acaso por razones socioecon\u00f3micas e hist\u00f3ricas que es dif\u00edcil evaluar.<\/p>\n<p>Es en Marruecos donde los gnawas se extienden a lo largo y ancho de la naci\u00f3n, configurando tres principales grupos distribuidos geogr\u00e1fica\u00admente de la manera siguiente:<\/p>\n<p>&#8211; Los gnawas del norte, asentados en T\u00e1nger, Larache y Tetu\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8211; Los gnawas del interior, en Meknes, Fez y Dar el Beiba (Casa\u00adblanca).<\/p>\n<p>&#8211; Los gnawas del sur, distribuidos entre las ciudades de Essaouira, Marrakech, Tamsloht y Tafilalet.<\/p>\n<p>Actividades<\/p>\n<p>Los gnawas, comenzaron a formar parte de las tarikas (cofrad\u00edas) sufies desde el mismo instante en que abrazaron la religi\u00f3n musulmana, apor\u00adtando su riqu\u00edsimo y variado conocimiento esot\u00e9rico basado en el trance cin\u00e9tico y otros estados modificados de consciencia, llamados tasawwuf en la terminolog\u00eda sufi.<\/p>\n<p>Se pusieron bajo la advocaci\u00f3n de un mismo santo, patr\u00f3n general de la hermandad, el Vali sidi Bilal, un esclavo negro liberado por el mism\u00ed\u00adsimo Mahoma, al que Dios bendiga y le otorgue la paz, que luego lle\u00adgar\u00eda a ser el primer muezzin del islam.<\/p>\n<p>Las zauias, lugares en que se re\u00fanen, son un conjunto de construccio\u00adnes amplias que conforman una mezcla de mezquita, escuela cor\u00e1nica y comunidad de trabajo. All\u00ed se celebran sus ritos, se baila, se reza y se canta a la Divinidad. Estas tradiciones se han ido pasando de padres a hi\u00adjos, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, sin apenas cambios, de forma oral y constante a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n<p>Como ocurre en las tarikas sufies cada grupo gnawa se re\u00fane en torno a un maalen o \u00abmaestro\u00bb, l\u00edder espiritual de la comunidad y responsable ante la misma de todos los ritos. Es tambi\u00e9n el encargado de ense\u00f1ar y hacer respetar la tradici\u00f3n y de que \u00e9sta se mantenga en una pureza constante. Realiza funciones de maestro de m\u00fasica y entrena a los ne\u00f3fitos en las distintas formas de ejecuci\u00f3n del variad\u00edsimo repertorio de la percu\u00adsi\u00f3n gnawa. El guembri, las craqueb y los tambores, gangas y ferradis, son sus instrumentos principales, conservados en la m\u00e1s pura de las tra\u00addiciones tal y como llegaron a Marruecos de la mano de los primeros gnawas.<\/p>\n<p>Instrumentos gnawas<\/p>\n<p>El guembri, dentro del conjunto de \u00fatiles musicales, es el m\u00e1s relevan\u00adte ya que no es s\u00f3lo el encargado de puntear el ritmo sino tambi\u00e9n de marcar el tiempo. Se fabrica con el tronco de un \u00e1rbol de 55 cm de largo y 20 cm de ancho, cortado longitudinalmente y vaciado con sumo cuida\u00addo para que no padezca ning\u00fan tipo de rotura o grieta. A esta caja de re\u00adsonancia se le a\u00f1ade un m\u00e1stil de ca\u00f1a grueso de unos 100 cm de longi\u00adtud. La caja de madera se cubre con piel de camello curtida de manera especial para que su sonido sea lo m\u00e1s n\u00edtido posible. A este conjunto se le dota de tres cuerdas confeccionadas con tripa de cabra, cada una con una longitud de vibraci\u00f3n distinta, lo que hace que esta especie de membr\u00e1fono se convierta en un instrumento con la extensi\u00f3n musical de una octava. Su poder de vibraci\u00f3n y alcance es extraordinario, nos mueve in\u00adternamente y nos inunda de paz y tranquilidad cuando lo o\u00edmos sin otro acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>Antes de ejecutar alguna melod\u00eda, tradicionalmente hay que a\u00f1adir en el extremo superior del m\u00e1stil la sersera, una especie de sistro met\u00e1lico que resuena al mismo tiempo que vibran las cuerdas del guembri; normalmente van adornados con bolsas de incienso, conchas marinas y abalorios de colores, lo que les dota de una baraka (cualidad muy especial) al vibrar.<\/p>\n<p>Los tambores, tbola, son instrumentos confeccionados con maderas escogidas de granado y piel de cabra. Una vez construidos se les pasa mediante perforaciones en los bordes de los parches una cuerda de espar\u00adto para poder afinarlos. \u00c9ste es el proceso m\u00e1s delicado de su construc\u00adci\u00f3n ya que las pieles han de estar muy bien curadas para que no se des\u00adgarren. La afinaci\u00f3n se hace momentos antes de ser percusionados ya que las cuerdas para ponerlo s a punto permanecen flojas mientras los tambores est\u00e1n en reposo. El m\u00fasico se cuelga el tambor en el lado iz\u00adquierdo con una bandolera de cuero curtido, grueso, que va adornada de abalorios y monedas antiguas.<\/p>\n<p>La percusi\u00f3n se ejecuta con dos baquetas diferentes. La sahala, curva\u00adda y hecha de rama de higuera, se maneja con la mano derecha y con ella se golpea en el centro del parche. La tarrash es fina y alargada, se mane\u00adja con la mano izquierda y con ella se golpea el borde de la piel.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n, los tambores se han de percusionar a pares y siempre hay uno grande (de unos 110 cm de alto) que se llama gonga, con el que se ejecuta el acompa\u00f1amiento. El solo corre a cargo de un tambor m\u00e1s corto (de unos 55 cm de alto) que recibe el nombre de ferradi.<\/p>\n<p>El ritmo profundo y trepidante de los tambores busca conmover inter\u00adnamente, movilizando al baile. Son instrumentos para poner a los dan\u00adzantes en contacto con el ritmo universal y natural a trav\u00e9s de un sonido penetrante y sutil. Los movimientos se van realizando de manera intui\u00adtiva.<\/p>\n<p>Las craqueb tienen el mismo fundamento que las casta\u00f1uelas en la m\u00fasica flamenca. Sin embargo, en lugar de tener un solo elemento doble, son varios que resuenan a la vez. El t\u00e9rmino \u00abc\u00e1rcavo\u00bb, seg\u00fan el Diccio\u00adnario de la Real Academia Espa\u00f1ola, significa \u00aben forma de cuenco\u00bb.<\/p>\n<p>En su origen, se constru\u00edan con el tronco del coraz\u00f3n de las palmeras, pero debido a que esta madera debe conservarse y cuidarse se opt\u00f3 por hacerlas de metal. Consiste en ocho elementos convexos a modo de plati\u00adllos de 10 o 12 cm de di\u00e1metro, unidos entre s\u00ed por una pieza estrecha y alargada de unos 10 cm de largo. Est\u00e1n agujereadas en su centro y en los bordes para poder unirse entre s\u00ed mediante tiras de cuero que se introdu\u00adcen por los mencionados orificios y se cuelgan de los dedos de cada mano para percursionarlas y obtener el ritmo y el sonido adecuados.<\/p>\n<p>Las craqueb se utilizan con el guembri haciendo el acompa\u00f1amiento r\u00edtmicamente; pero nunca se utilizan de forma simult\u00e1nea tambores, cra\u00adqueb y guembri.<\/p>\n<p>Tambores y craqueb juntos pueden conseguir la inducci\u00f3n de estados alterados de consciencia de manera casi imperceptible. Se piensa que pueden poner al sujeto en contacto con emociones desagradables o que se viven como amenazadoras produciendo una liberaci\u00f3n en forma de sonido y movimiento. Al tratarse de un estado de trance sin posesi\u00f3n, el sujeto puede tomar m\u00e1s consciencia del estado expansivo y de liberaci\u00f3n que se va alcanzando.<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n de la ceremonia de la derdeba<\/p>\n<p>La derdeba es una ceremonia de curaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se la conoce como el Rito de los Siete Colores. En ella se combinan m\u00fasica, color, ritmo y oraci\u00f3n, lo que convierte la fiesta en un acto excepcional lleno de armo\u00adn\u00eda y fuerza, en el que se tiene la oportunidad de vibrar con los colores y la m\u00fasica, penetrando profundamente en la experiencia subjetiva del \u00abser\u00bb. A la vez, evoca en muchos casos un mundo simb\u00f3lico, lo que pue\u00adde permitir estructurar la experiencia con nuevos significados.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s de haber participado activamente en la ceremonia de cu\u00adraci\u00f3n, seguir\u00e1n perdurando el recuerdo y las sensaciones vividas direc\u00adtamente, de primera mano, como testigos directos de nuestra fuerza consciente.<\/p>\n<p>La convocatoria de la lila o noche de derdeba viene precedida por una ceremonia de curaci\u00f3n realizada en el hogar, la costa, los bosques, los r\u00edos o lugares donde se hubieran realizado sacrificios de animales de for\u00adma habitual.<\/p>\n<p>Cada uno de los rituales curativos que se practican es asociado con un color. Son entendidos como actos para aplacar a un esp\u00edritu bueno o per\u00adverso, que puede afectar a la persona o al lugar donde habita. Estos esp\u00ed\u00adritus, conocidos como jinin (jinum, en plural, o muluk), son considerados fuente de aflicci\u00f3n, desgracia, infertilidad o intolerancia.<\/p>\n<p>Estos actos pueden ser entendidos como \u00abexorcismo s\u00bb, en la medida en que la enfermedad se considere originada por agentes externos que operan sobre el cuerpo o la mente de un individuo. La salud, como un estado que va m\u00e1s all\u00e1 de la carencia de enfermedad, est\u00e1 vinculada a los santos del pante\u00f3n gnawi.<\/p>\n<p>Los colores rituales<\/p>\n<p>De los siete colores ya mencionados, dos son femeninos: el amarillo y el rosa, que quedan bajo la invocaci\u00f3n de la Lala Mira. Hay elementos femeninos muy importantes en la ceremonia de cura\u00adci\u00f3n, pero \u00e9stas siempre son dirigidas por los maalen, maestros varones. Las ceremonias previas a la noche de la convocaci\u00f3n de la derdeba se realizan de la siguiente manera:<\/p>\n<p>El color blanco est\u00e1 bajo la invocaci\u00f3n de sidi Jilali, vinculado con aquellas personas que llevan una vida espiritual muy intensa, siendo puestas a prueba continuamente por los muluk que habitan el color blan\u00adco. Estas personas rezan, dan limosnas, meditan, viven en silencio, con recogimiento, est\u00e1n en una continua actitud positiva, son muminin (cre\u00adyentes sinceros). El rito es convocado por el maalen de la tarika elegido para hacer el trabajo, que se efect\u00faa en el propio domicilio del convocante. All\u00ed acuden los amigos \u00edntimos y familiares para asistir a la cere\u00admonia, todos vestidos con t\u00fanicas blancas. Se encienden velas blancas y se prepara un hornillo de barro para quemar incienso del mismo color (Jawi Biad). Un gallo de color blanco podr\u00e1 ser sacrificado por el mkaden, el hombre encargado de efectuar el sacrificio y que junto con el maestro dar\u00e1 un sentido sagrado a la ceremonia.<\/p>\n<p>Los participantes se sit\u00faan en c\u00edrculos portando las velas encendidas, en el centro est\u00e1n el maalen y el mkaden; el primero dice para comen\u00adzar: \u00abEn el nombre de Al\u00e1, el misericordioso y clemente.\u00bb Al mismo tiempo, el mkaden sopla tres veces seguidas en la boca del gallo, dos para librarlos de los malos esp\u00edritus y una para pedirle permiso para el sacrificio al que va a ser sometido.<\/p>\n<p>Los presentes comienzan a rezar pidiendo por la libertad del convocante de la ceremonia. Inmediatamente y una vez realizado el sacrificio, el que busca remedio pasar\u00e1 tres veces por encima del animal sacrificado para ver\u00adse libre de toda opresi\u00f3n o enfermedad. Acto seguido, todos los presentes se abrazan o saludan y entregan al maalen las t\u00fanicas blancas para que las co\u00adloque en la tbeka o fardo de t\u00fanicas de diferentes colores que ha ido acumu\u00adlando en anteriores ceremonias. Ser\u00e1n utilizadas en la noche de la derdeba. El color blanco tiene un ritmo y una vibraci\u00f3n caracter\u00edsticos dados por el guembri.<\/p>\n<p>El color azul marino est\u00e1 bajo la advocaci\u00f3n de sidi Musa Al Bahri, o \u00abel marino\u00bb.<\/p>\n<p>Este ritual lo convoca todo aquel que vive del mar y desea verse propi\u00adciado por buenas capturas o protegido de los temporales. Tambi\u00e9n por los que viven en las zonas costeras o personas que se piensa que han sido pose\u00eddas por un esp\u00edritu maligno, que tienen miedo al mar o padecen de hidrofobia.<\/p>\n<p>Como en el rito anterior, se convoca al maalen y al mkaden. Los parti\u00adcipantes se dirigen de madrugada a una playa solitaria y el ritual comien\u00adza en el mismo instante en que aparecen los primeros rayos de sol. Se utiliza incienso azul y un gallo azulado o con pintas o reflejos de ese tono. Las t\u00fanicas son del mismo color.<\/p>\n<p>Se sigue la misma secuencia que en el rito anterior en cuanto al sacri\u00adficio, con la variante de que se ha de colocar el cuchillo con el que se practica el ritual bajo las alas del animal sacrificado, que es pasado por encima del cuerpo del convocante mientras se pide por su curaci\u00f3n. Des\u00adpu\u00e9s se deja al animal sobre la arena de la playa y se comienzan las ora\u00adciones. Una vez acabadas \u00e9stas, se le entregan al maalen las t\u00fanicas y los participaptes toman ba\u00f1os rituales en el mar. Cuando salen del agua, se quema el incienso haciendo una limpieza general de los presentes y to\u00addos se alejan del lugar, salvo el maalen que, una vez a solas, envuelve el gallo en un pa\u00f1o azul y lo arroja al mar. Luego, devuelve el cuchillo al mkaden, quien lo pondr\u00e1 nuevamente en su funda. Este cuchillo s\u00f3lo po\u00addr\u00e1 ser utilizado en los rituales que conlleven sacrificio. El maestro guarda las t\u00fanicas para unirlas a la tbeka.<\/p>\n<p>A este color se le atribuyen ritmos y cualidades espec\u00edficas. La persona que hace el ritual con el color azul prepara la noche de la derdeba una taza de barro de color azul con incienso, agua del mar y una caracola marina que, al ser considerada un elemento de protecci\u00f3n, el convocante guardar\u00e1 en un lugar solitario de su propia casa una vez acabada la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El color rojo. Est\u00e1 bajo la invocaci\u00f3n de sidi Bacha Hammu y Mua\u00adlin Al Gurna, amos de los lugares de los sacrificios donde corre la san\u00adgre.<\/p>\n<p>Normalmente este trabajo lo convoca quien se asusta al ver sangre, sea humana o animal. Puede haber sufrido un accidente, haberla pisado (aun\u00adque sea de manera fortuita), haberla visto correr en una reyerta o en al\u00adg\u00fan acto violento. Este ritual es aconsejado a aquellos que realizan la asistencia a heridos o practican intervenciones quir\u00fargicas. Tambi\u00e9n est\u00e1 indicado para los que se alimentan de carne cruda o no siguen las pres\u00adcripciones relativas a su consumo.<\/p>\n<p>El lugar preferido para el ritual es un matadero o alg\u00fan otro lugar don\u00adde se hayan hecho sacrificios de animales para consumo humano.<\/p>\n<p>Se visten t\u00fanicas rojas y se lleva incienso y un gallo, tambi\u00e9n rojos. Si la persona que solicita el trabajo est\u00e1 muy afectada o muy enferma, po\u00addr\u00eda necesitar el sacrificio de un animal m\u00e1s grande, como una cabra para una mujer o un cabrito para un hombre.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la ceremonia, el o los convocantes acuden al lugar preesta\u00adblecido en completo silencio, aprovechando las primeras horas de la ma\u00ad\u00f1ana, Se procura que no haya ning\u00fan ser ajeno a la misma. Una vez en el lugar, se procede como en los rituales anteriores. El mkaden coloca el cuchillo de sacrificio bajo las alas del gallo o entre las piernas de la ca\u00adbra o cabrito para que los presentes pasen sobre ellos. En el caso de estos \u00faltimos se les despelleja, se quitan las tripas y se arrojan al lugar donde se ha derramado la sangre, junto con las patas y las cabezas. La carne se en\u00advuelve y se regala a los pobres como baraka. Una vez acabada la cere\u00admonia se entregan las t\u00fanicas al maestro.<\/p>\n<p>Durante la noche de la derdeba se cantar\u00e1n y bailar\u00e1n melod\u00edas de sidi Bacha Hammun para que haga posible la sanaci\u00f3n total de las personas y las libere de toda influencia negativa originada por los jinin o malos esp\u00ed\u00adritus. Esa noche se limpiar\u00e1n las personas y el lugar donde se realice la derdeba con incienso rojo.<\/p>\n<p>Aquellos que despu\u00e9s de la derdeba desean rezar a sidi Hibrahin pere\u00adgrinan a las monta\u00f1as m\u00e1s altas de Marruecos, donde piden al genio de las alturas que se manifieste en un p\u00e1jaro de vivos colores verdes y les proteja y llene de prosperidad. Para esta peregrinaci\u00f3n se lleva henna, una torta de pan y leche de vaca.<\/p>\n<p>Una vez en el lugar elegido se traza un c\u00edrculo en el suelo con la leche y la henna disueltas. Luego se coloca en el centro el pan con las velas verdes encendidas. Quienes hacen el trabajo llevan la cabeza cubierta con pa\u00f1uelos o turbante s verdes, duermen en el lugar se\u00f1alado y tienen muy en cuenta los sue\u00f1os, buscando anticipar el futuro.<\/p>\n<p>Una vez acabado el trabajo y de regreso a la ciudad, las t\u00fanicas se dan al maalen junto con un incienso especial tra\u00eddo de La Meca, llamado hod al kamar (\u00abpalo de la luna\u00bb). As\u00ed finaliza la peregrinaci\u00f3n del color verde.<\/p>\n<p>El color verde. Bajo la advocaci\u00f3n de Mulay Hibrahin, santo de Ma\u00adrrakech. Es el santo al que se atribuye allanar los caminos, hacer la vida m\u00e1s f\u00e1cil, propiciar la fertilidad. Se le pide fuerza y vigor para afrontar la vida con optimismo. Los que desean pedir estos dones convocan directa\u00admente a sus amigos y parientes a una noche de derdeba. Todos han de vestir alguna prenda verde y se ver\u00e1n afectados especialmente cuando el maalen les entregue durante el baile t\u00fanicas del mismo color.<\/p>\n<p>El baile, dedicado a sidi Hibrahin, se hace con tortas de pan blanco que llevan en su centro dos velas verdes, s\u00edmbolos de fuerza y fertilidad.<\/p>\n<p>Durante una hora se baila con estos panes y las velas encendidas, rogan\u00addo al santo Hibrahin que derrame sus dones sobre los presentes. Termi\u00adnadas las danzas, se subastan los panes con las velas, En primer lugar pu\u00adjan aquellos que han bailado por la ofrenda. En este acto se pueden alcanzar cifras exorbitantes, ya que poseer uno de estos panes o una de las velas supone un tiempo de prosperidad y suerte.<\/p>\n<p>El trabajo del color azul celeste se hace en el monte, un d\u00eda claro y despejado de primavera. Los convocantes deben mantener un estado muy especial de belleza y gracia, de alegr\u00eda y de mucho amor, en contacto con el sentimiento y la fuerza que proviene del firmamento. El d\u00eda se\u00f1alado se visten con t\u00fanicas azules y portan velas del mismo color e incienso blanco para quemar en la ceremonia. La celebraci\u00f3n es festiva, pretende expandir la bondad interior en un acto de hermandad con los seres que habitan cerca de nosotros. Se hacen comidas en el monte. Se pretende que el acto alcance a todos aquellos que padecen enfermedades y desgra\u00adcias.<\/p>\n<p>Este trabajo tiene una variante para los que se sienten perdidos y muy nerviosos, En tal caso, se sacrifica un gallo que tenga siete colores, se pasa sobre \u00e9l y se realizan las limpiezas con incienso blanco. La sangre del sacrificio se recoge en una taza del mismo color; ilumin\u00e1ndola con una vela el maestro podr\u00e1 \u00ableer\u00bb en los fluidos de la sangre y decidir el tipo de dolencia que padece el afectado. Puede prescrib\u00edrsele la peregri\u00adnaci\u00f3n a sidi Hibrahin, donde llevar\u00e1 a cabo el ritual descrito anterior\u00admente para los verdes, De regreso a su hogar celebrar\u00e1 una derdeba, vis\u00adtiendo una t\u00fanica multicolor y bailando en honor del santo que ha visitado. Al d\u00eda siguiente se retirar\u00e1 a su casa, donde deber\u00e1 permanecer tres d\u00edas en silencio, rodeado de mucha calma y dando gracias a Dios por su sanaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El trabajo del color marr\u00f3n se hace para las personas que habitan en los bosques (llamadas hausien), y buscan el poder a trav\u00e9s de los anima\u00adles que viven en dichos espacios. Su animal preferido es la serpiente, de la que les interesa su fuerza y su astucia.<\/p>\n<p>Para este trabajo hay que invitar a un guerrab o portador de agua; se ha de disponer de una s\u00e1bana blanca de algod\u00f3n o cualquier otra fibra natural y elegir un lugar alejado del paso o las miradas de cualquier per\u00adsona ajena a la ceremonia. Una vez all\u00ed el maalen sacar\u00e1 incienso, lim\u00adpiar\u00e1 la tbeka y distribuir\u00e1 t\u00fanicas de distintos colores entre los partici\u00adpantes. Luego har\u00e1 que los asistentes agarren las s\u00e1banas blancas por los bordes y que dos de ellos se introduzcan bajo la s\u00e1bana y se tumben en el suelo, donde entregar\u00e1 a cada uno un huevo de color blanco. Una vez cumplidos estos requisitos comenzar\u00e1n a bailar al ritmo de las craqueb imitando los movimientos serpenteantes de los reptiles de los que se pre\u00adtende obtener fuerza y astucia, al tiempo que sorben la yema del huevo haciendo un peque\u00f1o orificio en la c\u00e1scara con los dientes, procurando en todo momento no romperla. Una vez hecho el trabajo, vuelven a su si\u00adtio y otras dos personas ocupan su puesto bajo la s\u00e1bana. Lo importante en esta ceremonia es imitar en todo momento el ritmo y la fuerza de la serpiente, cuyo poder se pretende.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del trabajo se llama al guerrab para que reparta agua entre los participantes y, acto seguido, se convoca al genio de los bosques, llamado Mamario, mientras el maalen reparte la baraka entre todos los presentes.<\/p>\n<p>El santo del color negro es sidi Maimun. Este color representa el es\u00adp\u00edritu de los bosques, enigm\u00e1ticos, m\u00e1gicos, muy poderosos al tiempo que numerosos. Los principales son mujeres: la primera Lalla Maimuna y la \u00faltima Marhaban, \u00abbienvenida\u00bb.<\/p>\n<p>Sidi Maimun es el santo procedente de Sud\u00e1n protector de la gente de color y el malik, el se\u00f1or de los negros gnawas.<\/p>\n<p>Para hacer este trabajo hay que convocar una derdeba previamente, que puede realizarse o en una zauia o en el bosque; si es en la primera se preparan hornillos de barro con carb\u00f3n vegetal encendido y si es en el bosque hay que preparar con antelaci\u00f3n hogueras que rodeen el lugar de la ceremonia y construir en el centro una zanja de dos metros de ancho por tres de largo que se rellenar\u00e1 con ascuas encendidas.<\/p>\n<p>Normalmente ese trabajo se hace a las personas que tienen miedo a la oscuridad, han recibido cualquier sobresalto o han sido amenazadas de muerte. El sacrificio es el de un cabrito negro o un gallo del mismo color y las t\u00fanicas han de ser de color negro. Si la noche de la derdeba se lleva a cabo al aire libre, se preparar\u00e1 el lecho de fuego para que en el momento adecuado los participantes pasen sobre las ascuas encendidas. Este espacio estar\u00e1 iluminado por las ho\u00adgueras que rodear\u00e1n el lugar d\u00e1ndole un aspecto lleno de magia y de fuerza.<\/p>\n<p>Si es en un lugar cerrado se utilizar\u00e1n hornillos encendidos con carb\u00f3n vegetal, algunos de los cuales se volcar\u00e1n en el suelo. Es imprescindible disponer de espacio suficiente para bailar encima de las ascuas. El resto de los hornillos servir\u00e1n para iluminar la estancia.<\/p>\n<p>A la hora del sacrificio, el maalen forma un c\u00edrculo alrededor de las ascuas, toma a los animales y los pone en el suelo frente a \u00e9l, haciendo que las personas que est\u00e9n enfermas pasen tres veces sobre el gallo antes del sacrificio; una vez hecho esto, el mkaden realiza el sacrificio, reco\u00adgiendo parte de la sangre en una taza para, una vez acabada la ceremo\u00adnia, \u00ableer\u00bb el tipo de enfermedad que afecta a la persona que ha pasado sobre el gallo, al tiempo que limpia la estancia con incienso negro.<\/p>\n<p>Finalizada esta parte del ritual, los presentes se sit\u00faan en c\u00edrculo y se retiran los sacrificios. El maestro toca una melod\u00eda con el guembri (lla\u00admando tres veces a los esp\u00edritus negros de la noche: \u00abMarhaba, Marhaba, Marhaba \u0097bienvenidos\u0097 a Maimun\u00bb) para que los muluk abandonen la estancia llev\u00e1ndose consigo las enfermedades. Los m\u00fasicos gnawas acompa\u00f1an con su craqueb los ritmos del guembri mientras que las per\u00adsonas participantes bailan y pasan descalzas sobre el lecho de ascuas, marcando con este gesto su fortaleza y decisi\u00f3n. De esta forma termina\u00adr\u00e1n al amanecer los ritos en honor de sidi Maimun.<\/p>\n<p>Las t\u00fanicas negras son entregadas al maalen para que vayan a engrosar el resto de la tbeka.<\/p>\n<p>El color de todos los colores<\/p>\n<p>Una vez descritos los ritos anteriores, vamos a hablar de uno de los ac\u00adtos gnawas m\u00e1s celosamente guardados y que rara vez ha llegado a ser visto por alg\u00fan occidental. Me refiero al culto en honor de sidi Heddi Buhala, el patr\u00f3n de los \u00ablocos\u00bb, esos hombres que conciben el conoci\u00admiento como un camino lleno de dificultades y renuncias, un camino que s\u00f3lo aquellos que no est\u00e1n en su sano juicio pueden perseguir.<\/p>\n<p>Los seguidores de sidi Heddi Buhala se distinguen por sus ropas mul\u00adticolores, llenas de parches, remiendos y roturas. Son considerados como santones por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n marroqu\u00ed, seres solitarios que s\u00f3lo de tarde en tarde se re\u00fanen en unas de las zauias gnawis situadas en los lugares m\u00e1s alejados y aislados de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo sus ritos han de celebrar primero las fiestas en ho\u00adnor de sidi Heddi Buhala. La convocatoria es secreta y se realiza enviando emisarios desde el lugar donde se ha de celebrar la ceremonia hacia todo el pa\u00eds, se\u00f1alando a los convocados el d\u00eda, hora, lugar de reuni\u00f3n y dis\u00adtancia a cubrir (este proceso es muy largo, por eso entre el momento de la convocatoria y el de la reuni\u00f3n pueden pasar de seis meses a un a\u00f1o).<\/p>\n<p>Cada peregrino asistente a la ceremonia partir\u00e1 de su lugar de origen en solitario, vestido con sus t\u00fanicas rotas y llenas de remiendos, y portar\u00e1 consigo un tambor multicolor de peque\u00f1o tama\u00f1o que en la mayor\u00eda de los casos habr\u00e1 pasado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, y que se guarda y cuida con especial cuidado. Durante el camino marchan en silencio y so\u00adledad, viven de las limosnas que la caridad ajena les reporta y s\u00f3lo ha\u00adblan lo imprescindible para impartir la fatha (conocimiento).<\/p>\n<p>Cuando llegan a su destino ocupan un lugar en la zauia. Se saludan con gestos, no hablan entre s\u00ed y hasta el d\u00eda de la derdeba s\u00f3lo rezan y meditan. El maestro convocante de la ceremonia les provee de la comida y dem\u00e1s necesidades b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la convocatoria comienza con un diker al aire libre; toda la co\u00admunidad buhali se pone en c\u00edrculo con sus tambores multicolores frente a ellos. Este acto puede durar varias horas y mientras se van recitando vers\u00edcu\u00adlos del sagrado Cor\u00e1n. Paulatinamente van entrando en un estado modificado de consciencia de tipo m\u00edstico. La comunicaci\u00f3n con la divinidad es sentida por cada uno de los participantes. El tiempo transcurre de un modo diferente y el sentimiento se hace patente en cada gesto, palabra o movi\u00admiento corporal. El ambiente propicio busca generar armon\u00eda y creatividad durante los siguientes diez d\u00edas que dura toda la reuni\u00f3n buhali.<\/p>\n<p>Una vez acabado el diker se sientan en el mismo lugar, sin romper el c\u00edrculo. El maalen enciende una enorme narguila (pipa de agua \u00e1rabe) cargada de saluban (un incienso especialmente preparado para la oca\u00adsi\u00f3n). Encendida la mezcla, el maestro fuma suavemente y la pasa a la persona que tiene junto a \u00e9l. As\u00ed va de mano en mano hasta completar el c\u00edrculo.<\/p>\n<p>Cuando la narguila llega de nuevo a manos del maestro comienza la gran derdeba. Los participantes hacen sonar sus tamborcillos multicolo\u00adres con una fuerza tal que sus parches vibran de manera que a trav\u00e9s de ellos se expande una energ\u00eda sutil muy poderosa que va invadiendo el \u00e1nimo de todos los presentes haciendo que su cuerpo se transforme en energ\u00eda pura; ya no hay cansancio, ni sue\u00f1o, s\u00f3lo el convencimiento que da el saberse \u00abunido al orden universal\u00bb a trav\u00e9s de la vibraci\u00f3n que emi\u00adten los parches de sus tambores, que no dejan de sonar un solo instante durante los diez d\u00edas que dura la ceremonia; cuando el que toca el tam\u00adbor se retira para comer o dormir unas horas, lo sustituye otro inmediata\u00admente; se inhala rape y se fuma de la narguila, se reza y se canta d\u00eda y noche sin dejar que los tambores callen (no hay craqueb ni guembri).<\/p>\n<p>Al atardecer del d\u00e9cimo d\u00eda y con un gesto solemne del maalen los tambores callan s\u00fabitamente, y se hace el silencio. Es como si todos los se\u00adres que pueblan el universo se hubiesen puesto de acuerdo para callar, como si la nada del principio de los tiempos hiciese acto de presencia; el momento es de una belleza imposible de describir. No se sabe lo que es la profundidad penetrante del esp\u00edritu hasta que no se vive una ceremo\u00adnia de este tipo.<\/p>\n<p>Uno no est\u00e1 seguro de si el tiempo ha pasado o se ha quedado suspen\u00addido en el infinito y el ser humano ha encontrado el poder de la inmorta\u00adlidad. Lo que s\u00ed puedo decir es que el coraz\u00f3n apenas late, su sonido se hace inaudible, la sangre se desliza con much\u00edsima lentitud por las venas, cada m\u00fasculo, cada cabello, cada miembro del cuerpo se hace silencio y as\u00ed te vas observando como algo irreal, fantasmag\u00f3rico; un halo de luz violeta lo inunda todo y en ese mismo momento se tiene constancia feha\u00adciente de que Dios existe y ha hecho acto de presencia entre los partici\u00adpantes a la gran derdeba buhali.<\/p>\n<p>Cuando las primeras sombras de la noche comienzan a devolver a la realidad a los gnawas \u00ab<hijos de la noche\u00bb) y la vida se pone en movi\u00admiento con renovadas fuerzas, se cocina un suculento cusc\u00fas para todos los presentes, se come y se r\u00ede, se baila y se canta; comienza otra fiesta, una alegr\u00eda profunda se percibe en el ambiente, los rostros est\u00e1n llenos de felicidad y desde ese punto m\u00e1gico se esparce hacia el infinito la baraka universal de los buhali.\n\n\n\nLas primeras luces del alba anuncian la partida de los gnawas de re\u00adgreso a sus hogares, en los caminos saldr\u00e1n a su encuentro hombres y mujeres que les pedir\u00e1n la baraka, y repartir\u00e1n sus dones entre otros se\u00adres humanos que, como ellos, creen que la divinidad esta presente en el coraz\u00f3n de todos los hombres.\n\n\n\nYa en casa, esperar\u00e1n la llamada del maalen para ponerse de nuevo en marcha, pero eso ocurrir\u00e1 pasados otros cuatro o cincos a\u00f1os con la ayu\u00adda de Dios...\n\n\n\nTerapia buhali\n\n\n\nA los buhali se les requiere para la curaci\u00f3n de las personas con enfer\u00admedades o desarreglos ps\u00edquicos; este trabajo se lleva a cabo en un lugar apartado y a salvo de miradas indiscretas, normalmente en un bosque.\n\n\n\nPara que la ceremonia d\u00e9 comienzo, los enfermos son vestidos con t\u00fa\u00adnicas buhali (llenas de remiendos y rotos). Para evitar que escapen (nor\u00admalmente desean hacerlo, pues les da miedo verse rodeados de tanta gente, aunque sean familiares y amigos) se les ponen unas cadenas, sujetas al cuello por una argolla ancha de hierro, que se fijan al suelo con es\u00adtacas de madera. Las cadenas son delgadas y largas para que la persona sujeta pueda moverse con soltura. No obstante, si se cree conveniente se pueden atar los pies y las manos con objeto de que el enfermo no se autolesione mientras dura el acto de curaci\u00f3n. Adem\u00e1s, es important\u00edsimo que bailen y no lo har\u00edan si no estuvieran atados.\n\n\n\nAntes de dar comienzo al acto se prepara un cusc\u00fas para ofrenda a los esp\u00edritus, la comida se cocina con s\u00e9mola gruesa de trigo y verduras; en vez de carne se le a\u00f1aden callos de cordero. La verdura ser\u00e1 la siguiente: siete tomates, igual n\u00famero de cebollas, zanahorias, nabos, pimientos verdes alargados y siete trozos de calabaza.\n\n\n\nLa ceremonia da comienzo poni\u00e9ndole al enfermo sobre la cabeza una fuente de barro con el cusc\u00fas reci\u00e9n hecho. Se le ayuda a bailar en todo momento, animados por las carcabas de los gnawas que convocan a un esp\u00edritu llamado Briando, para que aleje del enfermo la locura. Se le quita la fuente de comida que llevaba sobre la cabeza y se le deja que baile y se agite todo lo posible. Normalmente, cuando estos enfermos entran en trance, gritan con todas sus fuerzas, babean, lloran y se convulsionan ar\u00adqueando al mismo tiempo su cuerpo. Todo su af\u00e1n es desprenderse de las cadenas, tarea para la que parecen dotados de una fuerza f\u00edsica inusitada. En ocasiones el sujeto im-paciente logra romperlas cuando se encuentra en estado de trance.\n\n\n\nEste baile puede durar toda la noche y s\u00f3lo cuando el enfermo no se agita y permanece inm\u00f3vil en el suelo lo cubren durante un tiempo con mantas de lana para que no se enfr\u00ede. Pasados unos quince minutos lo de\u00adsatan y lo ba\u00f1an con agua templada; le quitan las t\u00fanicas buhali (que le son entregadas al maalen para que engrosen la tbeka), lo asean a con\u00adciencia y le ponen ropas limpias y nuevas. Acto seguido, el enfermo es conducido a la reuni\u00f3n para que tome parte de la cena de hermandad que consistir\u00e1, adem\u00e1s del cusc\u00fas cocinado con higos secos y leven, en leche agria (especie de kesil que se prepara en Marruecos). Todos estos ali\u00admentos se toman dando gracias a sidi Mulay Abslam, el sheik que rige la ceremonia.\n\n\n\nLa persona que ha sido sometida a este rito permanece en un estado de relajaci\u00f3n y tranquilidad durante largos per\u00edodos de tiempo, y normal\u00admente se integrar\u00e1 a la vida familiar y social, logr\u00e1ndose, despu\u00e9s de re\u00adpetir la ceremonia una o dos veces al a\u00f1o, si no su curaci\u00f3n total s\u00ed una recuperaci\u00f3n de su dolencia. A todo esto hay que a\u00f1adir los cuidados y el amor puestos al servicio del enfermo que podr\u00edan hacer de su curaci\u00f3n un hecho cierto con el tiempo. Esta \u00faltima ceremonia se practica con poca frecuencia en la actualidad.\n\nTrabajos rituales de las mujeres\n\n\n\nUn aspecto escasamente conocido del mundo de los gnawas es el tra\u00adbajo terap\u00e9utico de las mujeres. Hay tres ritos distintos: bnatch, arbia y aixa.\n\n\n\nBnatch: Esta ceremonia se hace con las j\u00f3venes que no son capaces de hacerse adultas mentalmente, que est\u00e1n ancladas en la ni\u00f1ez y s\u00f3lo se ocupan de s\u00ed mismas o se olvidan de que viven en comunidad y no pres\u00adtan atenci\u00f3n a nada ni a nadie. A esta ceremonia s\u00f3lo acuden mujeres.\n\n\n\nSe preparan unas bandejas grandes con caramelos de distintos sabores. Aparte, se prepara harina de trigo tostada que se amasa con aceite, mata\u00adlah\u00fava y az\u00facar, confeccionando una masa compacta, el sfuf, que se vier\u00adte en vasos de cristal de colores. La noche de la ceremonia se tiene pre\u00adparada una gallina amarilla, y en una bandeja se disponen los caramelos y los vasos multicolores rellenos de sfuf.\n\n\n\nUna vez reunidas todas las invitadas, se colocan en c\u00edrculo. Se sit\u00faa a la persona con la que se va a trabajar en el centro del grupo y se colocan ante ella la bandeja con los caramelos y la gallina de color amarillo; lue\u00adgo, todas las presentes comienzan a rezar mientras que la enferma deja en libertad a la gallina y reparte las golosinas entre las asistentes. Inme\u00addiatamente despu\u00e9s de la distribuci\u00f3n se sientan en el suelo y la \u00abpacien\u00adte\u00bb comienza a cantar como una ni\u00f1a de pocos a\u00f1os, r\u00ede y llora, adoptan\u00addo el comportamiento de una chiquilla. Mientras, la encargada de dirigir la ceremonia quema un incienso llamado mesca para que la enfermedad abandone a la mujer afectada.\n\n\n\nRezan, cantan y tocan palmas durante toda la noche. De vez en cuando un tzagarit (grito agudo que dan las mujeres magreb\u00edes abriendo la boca y moviendo la lengua a gran velocidad) llena la estancia anunciando que la ceremonia es un \u00e9xito con la ayuda de Dios. Con el amanecer acaba el ritual, no sin antes dar gracias la lalla Malika, la santona de las bnatch, la hija de los reyes, a la lalla F\u00e1tima Zohora, la hija del Navi (el santo), lalla Amira, lalla Hana, lalla Anicha y lalla Arquia, para que traigan suerte y prosperidad a todas las presentes.\n\n\n\nArbia: Este rito se hace s\u00f3lo en las zonas rurales. Es una ofrenda para resguardar a las mujeres campesinas de las enfermedades, un rito lleno de connotaciones l\u00fadicas alusivas a la fertilidad, la vida y la prosperidad. Du\u00adrante d\u00edas todas las mujeres de la comunidad asumen la responsabilidad de preparar la ceremonia y se organizan en grupos. Unas se encargan de preparar pastelillos con frutos secos, como nueces, avellanas y almendras, todos ellos mezclados con caramelo, y otras preparan pan dulce de trigo. Las dem\u00e1s se encargan de preparar cusc\u00fas y s\u00e9mola con trigo delgado.\n\n\n\nEl incienso es el saluban, el mismo que utilizan los buhali para su ce\u00adremonia.\n\n\n\nEn esta ocasi\u00f3n se busca una gallina amarilla para ser liberada la no\u00adche de la ceremonia; antes de soltada en el monte, la marcan con una cinta de color para que quien la encuentre no la sacrifique.\n\n\n\nEl d\u00eda de la ceremonia todas las mujeres colocan en bandejas los ali\u00admentos preparados para la ocasi\u00f3n y se re\u00fanen en casa de la se\u00f1ora de m\u00e1s edad de la comunidad, que ser\u00e1 quien las dirigir\u00e1 en procesi\u00f3n al lu\u00adgar preestablecido para el acto. Un lugar alejado de la aldea, un claro de un bosque o en el monte.\n\n\n\nMujeres de todas las edades marchan cantando, rezando y soltando za\u00adgarit continuamente en honor de su comunidad, hasta llegar al lugar de la celebraci\u00f3n donde se sientan en c\u00edrculo. Con los manjares en el centro, rezan, cantan y bailan. Comen con moderaci\u00f3n todos los alimentos preparados, r\u00eden y piden a las diosas que las protejan y resguarden de las en\u00adfermedades y que la kabila (aldea) sea prospera y feliz.\n\n\n\nEsta ceremonia se hace actualmente de tarde en tarde y es uno de los ritos exclusivamente femeninos m\u00e1s bellos de los que se tiene referencia.\n\n\n\nAixa: El esp\u00edritu femenino que gusta mecer a los ni\u00f1os en sus cunas, que habita las zarzas, junto a los r\u00edos y arroyos y en los valles, viste de negro con pintas o lunares multicolores.\n\n\n\nAixa es Gnawia, vino del Sud\u00e1n con los primeros esclavos, y a ella se encomiendan hombres y mujeres con problemas de cualquier \u00edndole. Las personas aquejadas han de dirigirse a las orillas de un r\u00edo o a las profun\u00addidades de los valles para hacer su ofrenda, que consistir\u00e1 en incienso negro y una gallina de plumaje del mismo color.\n\n\n\nUna vez elegido el lugar donde se ha de hacer la ofrenda, las partici\u00adpantes se dirigen all\u00ed para sacrificar la gallina y contratan a un mkaden que viva pr\u00f3ximo al lugar donde se ha de hacer la ceremonia para que se encargue de realizar el sacrificio. Van vestidas con t\u00fanicas negras con pintas o lunares de otras tonalidades.\n\n\n\nA la vuelta de la peregrinaci\u00f3n se convoca una derdeba y se entregan las t\u00fanicas negras al maalen para que engrosen el resto de la tbeka.\n\n\n\nLa derdeba\n\n\n\nNada del trabajo descrito con anterioridad llegar\u00eda a buen fin si no cul\u00adminara con las tres noches preceptivas de derdeba, la ceremonia c\u00f3smica por excelencia. Tres d\u00edas en los que el ritmo, la oraci\u00f3n, la cadencia de la m\u00fasica de percusi\u00f3n y la fuerza de los bailes de trance hacen que los participantes se sientan trasladados a otras dimensiones m\u00e1s all\u00e1 de la reali\u00addad cotidiana. Una parte \u00edntima del ser se manifiesta tal como es, sin cortapisas, libre y con la fuerza interna necesaria para conocer una parte de s\u00ed mismo que nunca se atrevi\u00f3 ni siquiera a intentar vislumbrar.\n\n\n\nLa derdeba se convoca en la zauia gnawa o en alg\u00fan recinto lo sufi\u00adcientemente amplio como para dar cabida a todos los participantes. Esta ceremonia re\u00fane, entre hermandades gnawas e invitados, a un grupo que a veces suele pasar de las ciento cincuenta personas.\n\n\n\nLa ma\u00f1ana del jueves en que van a dar comienzo los cuatro d\u00edas de derdeba con sus respectivas noches, los m\u00fasicos gnawas se re\u00fanen en casa del maalen para hacerse cargo de los instrumentos y afinados. Los tambores, ferradis y gong as se ponen a punto, se eligen las craqueb y se repasan las sujeciones de cuero de las mismas.\n\n\n\nEl maestro, prepara el gembri y lo coloca en su funda con much\u00edsimo cuidado, repasa la tbeka, ojea la caja con los inciensos que se van a que\u00admar durante los d\u00edas y las noches que va durar la ceremonia. Acto segui\u00addo distribuye las ropas preparadas para el acto que consistir\u00e1n en panta\u00adlones (saraueles) de color blanco; t\u00fanicas (kandoras) del mismo color; una especie de correas de militar (hamala) bordadas con abalorios y ca\u00adracolas marinas; la shkara marrakshia, bolsa de piel que puede estar adornada o no y, por \u00faltimo, la xuxa, el tocado gnawa, un gorro de lana adornado en su parte frontal con conchas marinas, como la hamala, y con largas tiras de gruesa lana negra prensada que debe caer sobre los hombros.\n\n\n\nTodos estos preparativos, est\u00e1n llenos de gran simbolismo y no se hace ning\u00fan movimiento innecesario. Apenas se habla y reina un gran silen\u00adcio, s\u00f3lo interrumpido por los murmullos de las personas que se van reu\u00adniendo en el exterior de la vivienda y que conforme van transcurriendo los minutos van aumentando en intensidad.\n\n\n\nDentro, los gnawas ponen a punto los \u00faltimos detalles; los encargados de portar los estandartes y las banderas ya est\u00e1n dispuestos ante la puerta de salida y tras ellos se sit\u00faan los portadores de la craqueb; inmediata\u00admente despu\u00e9s los percusionistas con sus grandes tambores decorados y finalmente los gnawas m\u00e1s j\u00f3venes portando cestas de d\u00e1tiles y recipien\u00adtes de barro con leche. Esperan que les avisen del exterior, y que el mka\u00adden encargado de los sacrificios haga acto de presencia acompa\u00f1ado con los gnawas que han partido muy de ma\u00f1ana para hacerse cargo de la re\u00adses que se van a sacrificar para la comida de todos esos d\u00edas.\n\n\n\nEn el exterior todo est\u00e1 en orden. Cubren a los animales con grandes mantos de color verde y los sit\u00faan frente a la entrada de la casa desde donde va a partir la marcha para ir hacia las zauias a celebrar la derdeba. Tambi\u00e9n los invitados van situ\u00e1ndose tras las reses del sacrificio, habili\u00adtando un pasillo por el que se abrir\u00e1n paso los gnawas para situarse a la cabeza de la procesi\u00f3n.\n\n\n\nDentro de la casa, el maalen, antes de dar la se\u00f1al para que abran la puerta y dar comienzo a la marcha, se dirige a sus gnawas y dice: Bismi\u00adllah Al-Rahman Al-Rahin \u00aben el nombre de Al\u00e1, el misericordioso, el clemente\u00bb). En ese instante un tzagarit rasga la ma\u00f1ana. La sahala golpea al gonga y los ferradis responden con fuerza mientras los estandartes y banderas se alzan hacia el cielo. Las craqueb se unen al ritmo trepidante y con los gritos de los tzagarit se mezcla el estruendo de los tambores, la hedia (la ofrenda) ha dado comienzo.\n\n\n\nEs el primer d\u00eda de la gran fiesta. Las calles se llenan de alegr\u00eda, las gentes corren excitadas al encuentro de la marcha, quieren ver pasar a los gnawi y les conminan mediante gritos que paren la marcha durante unos minutos. Desean o\u00edrlos, sentir unos instantes la vibraci\u00f3n de los instru\u00admentos. Los m\u00fasicos paran, forman un c\u00edrculo e invitan a los maalen presentes de otras tarikas a que se unan a ellos. Entonces, un anciano se abre paso entre la multitud, pide permiso a los gnawas y se sit\u00faa en el centro del c\u00edrculo. Uno de los m\u00fasicos le ha dejado su craqueb en se\u00f1al de respe\u00adto y el invitado comienza a bailar y a tocar dirigiendo al grupo actuante. El ruido es ensordecedor, las mujeres gritan sus tzagarit incansablemente.\n\n\n\nLos rostros adquieren una especial expresividad, est\u00e1n contenidos pero excitados, felices; es dif\u00edcil contener la emoci\u00f3n y las l\u00e1grimas se desli\u00adzan silenciosas por los rostros curtidos de los hombres. Los ni\u00f1os callan y observan temerosos, no cabe duda de que el momento est\u00e1 fuera de lo com\u00fan. Todo se va grabando en los presentes, cada gesto, cada actitud. En poco tiempo, el recorrido por las calles de la ciudad se ha convertido en un espacio m\u00e1gico.\n\n\n\nEn las zauias, los enfermos que han convocado la ceremonia aguardan con el resto de los invitados y la comunidad gnawa la llegada de la proce\u00adsi\u00f3n. La sala donde se va a celebrar la ceremonia est\u00e1 reluciente, inmacula\u00adda, con alfombras y cojines para que se sienten el maestro y los m\u00fasicos.\n\n\n\nEn el patio de la zauia hay un recinto en cuyo interior de mosaico relu\u00adciente se va a llevar a cabo al d\u00eda siguiente la dbeha o sacrificio. Los ani\u00admales a su llegada ocupar\u00e1n un lugar en los establos donde estar\u00e1n aten\u00addidos de manera sumamente meticulosa.\n\n\n\nPor fin, la procesi\u00f3n hace acto de presencia. Tanto los m\u00fasicos como el resto de las gentes que les acompa\u00f1an pasan al interior de la zauia y se dirigen al patio central donde, a un gesto del maalen, se para la m\u00fasica y los animales son despojados de sus mantos y acomodados en las cuadras.\n\n\n\nM\u00e1s tarde, los asistentes pasan al sal\u00f3n de ceremonia y se comienza, una vez puestos en c\u00edrculo, el acto de rezar el diker despu\u00e9s de situar a los enfermos en el centro de la estancia. Esta ceremonia durar\u00e1 unas ho\u00adras hasta el momento en que d\u00e9 comienzo la primera comida. Las muje\u00adres sacan cusc\u00fas, frutas, dulces y t\u00e9. Todos comparten la primera comida de hermandad, r\u00eden y tocan palmas. Se cuentan historias de los primeros gnawas, se habla de la eficacia de las curaciones y se da gracias a Dios por la ocasi\u00f3n de ese d\u00eda. Con estos actos finaliza la hedia del jueves o d\u00eda de la ofrenda, primera jornada de la gran fiesta.\n\n\n\nLa ma\u00f1ana del viernes, los m\u00fasicos gnawas s\u00f3lo van vestidos con las kandoras, los saraueles y alguna que otra protecci\u00f3n de abalorios cruzada en bandolera sobre el pecho; llevan su instrumento y se dirigen a la parte donde van a tener lugar los sacrificios. Es el d\u00eda de la dbeha y la henna.\n\n\n\nAntes de dar comienzo al sacrificio de los animales, el mkaden har\u00e1 que los gnawas impartan una fatha o baraka; luego har\u00e1 que transporten a su presencia a los animales y, auxiliado por sus ayudantes, los tumbar\u00e1 sobre el suelo, les sujetar\u00e1 las patas, pedir\u00e1 permiso y, en el nombre de la divinidad, entre rezos y ofrendas, ser\u00e1n sacrificados. Los m\u00fasicos har\u00e1n sonar sus instrumentos y los tzagarit se oir\u00e1n de nuevo con m\u00e1s fuerza poniendo una nota de excitaci\u00f3n en el ambiente.\n\n\n\nEn el momento en que finalizan los sacrificios da comienzo el deso\u00adllado y troceado de las ofrendas para que las cocineras se hagan cargo de la carne.\n\n\n\nEn otro lugar de la zauia las mujeres tienen preparada la henna para las encargadas de colorear las manos o los pies de aqu\u00e9llos que lo de\u00adseen. Comenzar\u00e1n a pintar motivos aleg\u00f3rico s o dise\u00f1os primorosos rela\u00adcionados con las personas que se hacen dichos dibujos sobre el dorso de las manos o en la planta de los pies; as\u00ed participar\u00e1n de la baraka en la noche de la derdeba.\n\n\n\nDesde el punto de vista musulm\u00e1n, la baraka indica a una fuerza que procura felicidad, que protege de todo mal al que la recibe, le llena de inspiraci\u00f3n y le fecunda de gracia divina haciendo que su vida est\u00e9 plena de toda clase de \u00e9xitos, Tambi\u00e9n es la conexi\u00f3n con un estado de gracia con el que se ven favorecidos los santos o los maestros espirituales: es una bendici\u00f3n transmitida a trav\u00e9s de los ritos de iniciaci\u00f3n, el estado ne\u00adcesario para saberse tocado por el dedo del destino. \u00c9se es el objetivo del ritual, por ello es f\u00e1cil comprender que, despu\u00e9s de realizada la ofrenda de los sacrificios, se dedique el resto del d\u00eda para trabajar con la henna.\n\n\n\nDe esta manera transcurre el d\u00eda, cerr\u00e1ndose otra jornada de pre\u00e1mbu\u00adlo a la derdeba, que dar\u00e1 comienzo al atardecer del d\u00eda siguiente, s\u00e1bado de la lila, \u00abnoche\u00bb. Por eso los gnawas reciben el apelativo de \u00ablos hijos de la noche\u00bb.\n\n\n\nLa ma\u00f1ana del s\u00e1bado es aprovechada para hacer los \u00faltimos prepara\u00adtivos. Durante los d\u00edas precedentes tanto enfermos como gnawas invita\u00addos han estado haciendo limpieza mediante ba\u00f1os corporales y quema de incienso. No se han tenido relaciones sexuales entendiendo que as\u00ed se llega limpio de cuerpo y esp\u00edritu. De esta manera se propicia un estado muy especial, sutil y receptivo que tiene por objeto aprovechar mejor las horas siguientes, cuando los trabajos se hagan m\u00e1s poderosos y alcancen todo su esplendor.\n\n\n\nAl caer la primera sombra de la noche, todos est\u00e1n reunidos en la zauia en el sal\u00f3n principal; m\u00fasicos, invitados, enfermos y gnawas, todos se encuentran situados en c\u00edrculo, preparados para recibir la fatha que correr\u00e1 a cargo del maalen. Los participantes adelantar\u00e1n los brazos y abrir\u00e1n las manos cuyas palmas, situadas hacia arriba juntas y abiertas, se disponen a recibir la gracia. A cada petici\u00f3n del maestro los partici\u00adpantes responder\u00e1n amin, equivalente al am\u00e9n occidental. As\u00ed se conti\u00adnuar\u00e1 hasta dar por terminada la ceremonia de la baraka.\n\n\n\nActo seguido todos toman asiento. El maestro comienza a rasgar el guembri comenzando los primeros compases del ritual. El resto de los m\u00fasicos acompa\u00f1an con sus craqueb, mientras van saliendo uno a uno a bailar, recordando las antiguas danzas de los esclavos. Tanto las letras de las canciones como la m\u00fasica hacen referencia a la historia de los prime\u00adros esclavos gnawas, a su vida, tanto en esclavitud como en libertad; evocan escenas de caza recolecci\u00f3n o cualquier otro acontecimiento relacio\u00adnado con su vida. Esta parte del ritual se denomina ouled bambara, los hijos de bambara. Todas las letras de estas canciones son cantadas en el idioma original: bambara, songhay, sokole, hausa y fulbe, palabras miste\u00adriosas y enigm\u00e1ticas pertenecientes al acervo cultural gnawa que han ido pasando de padres a hijos, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, en el idioma ori\u00adginal que se hablaba hace m\u00e1s de cuatrocientos a\u00f1os.\n\n\n\nAs\u00ed van transcurriendo las primeras horas de la lila del s\u00e1bado y de esta manera llegamos a la hora de la cena donde las haddamat, \u00absirvien\u00adtas de la noche\u00bb, asistidas por las bnats al gnawa, \u00ablas hijas de los gna\u00adwas\u00bb, hacen su entrada portando humeantes fuentes de cusc\u00fas hecho de carne y vegetales, bandejas con caramelos, d\u00e1tiles, leche, pastelillo s de miel, de almendra y t\u00e9 dulce. El ambiente se relaja llen\u00e1ndose de risas, saludos, palabras de \u00e1nimo que hacen del momento una escena de santi\u00adficaci\u00f3n y convivencia llena de calor humano.\n\n\n\nUna vez acabada la cena los m\u00fasicos comienzan a hacer sonar sus ins\u00adtrumentos: las craqueb suenan r\u00edtmicamente mientras alguien pone ante ellos un hornillo de barro encendido; dos gnawas portan la tbeka y la si\u00adt\u00faan delante del grupo. El maalen se pone en pie y dirigi\u00e9ndose al horni\u00adllo derrama incienso; cuando el humo oloroso comienza a ascender reza, levanta la tbeka y la pasa sobre el hornillo para situada al frente. Luego la vuelve a levantar y pas\u00e1ndola de nuevo sobre el hornillo la sit\u00faa a la derecha para, una vez m\u00e1s, volveda a elevar y colocada a su izquierda. Hecho esto, la sit\u00faa frente a \u00e9l y abre el pa\u00f1o que contiene todas las t\u00fani\u00adcas que ha ido guardando y limpiando para las noches de la derdeba. Ro\u00adpajes blancos, rojos, negros, amarillos, marrones, naranjas, verdes junto con incienso de diferentes tonos y olores son colocados ante la tbeka para ser quemados en honor a los diferentes santos y esp\u00edritus de la noche.\n\n\n\nActo seguido se comienza con la ofrenda de los d\u00e1tiles y la leche que ir\u00e1n pasando, portados por los gnawas, a cada uno de los presentes. In\u00admediatamente despu\u00e9s se pasan los instrumentos musicales por encima del incienso y empiezan a sonar las craqueb acompa\u00f1adas del guembri. Sus sonidos anuncian que va a dar comienzo la derdeba de los siete co\u00adlores.\n\n\n\nAbre el acto el primer color, jilala, dedicado al blanco, los devotos de Mulay Abdelkader Jilal. El guembri ta\u00f1e sus canciones una tras otra... un ritmo trepidante acompa\u00f1a a los danzante s que van vestidos de blanco, con las t\u00fanicas de la tbeka. En este ambiente, se suceden las primeras es\u00adcenas de trance: las gentes gritan desprendi\u00e9ndose de los muchos senti\u00admientos que les embargan; van dando salida a su rabia a su frustraci\u00f3n a la ira, a todo aquello que les amenaza y perjudica. El danzante se mete en un mundo distinto, con visiones de s\u00ed mismo que le transportan a vi\u00adsiones superiores, a estados alterados de consciencia sin ayuda de ning\u00fan tipo de droga, s\u00f3lo la m\u00fasica que penetra en su ser y le hace vibrar de manera diferente. Cada ejecutante realiza una danza distinta, baila para s\u00ed mismo, es su propio regalo, la ofrenda para su curaci\u00f3n ha hecho pene\u00adtrar una corriente de m\u00fasica en su ser para que lo limpie de todo aquello que le impide ser totalmente libre.\n\n\n\nEl segundo baile se dedica a sidi Maimun, el \u00abnegro\u00bb. Los bailarines se cambian de t\u00fanicas ayudados por los gnawas y por las haddamat, pero el baile no se interrumpe en ning\u00fan momento; cuando un m\u00fasico est\u00e1 cansado es sustituido por otro. Los gnawas tocan todas las canciones dedica\u00addas a sidi Maimun, son bailes trepidante s, llenos de fuego. As\u00ed va trans\u00adcurriendo la noche hasta agotar todo el repertorio dedicado a este santo.\n\n\n\nEl tercer baile, el azul, se dedica a sidi Mussa el Marino. Los danzan\u00adtes cambian sus t\u00fanicas negras por otras de color azul; el ambiente se lle\u00adna de incienso y las letras de las canciones dedicadas a sidi Mussa resue\u00adnan en el aire; por las ventanas de la zauia comienza a vislumbrarse un nuevo d\u00eda, en el rostro de los participantes hay una gran excitaci\u00f3n, no sienten ninguna necesidad salvo la de mover el cuerpo. El tiempo ha de\u00adjado de existir, no importa el d\u00eda o la noche, la \u00fanica referencia es la m\u00fa\u00adsica y los cambios que se producen cada vez que se toca a un santo dife\u00adrente.\n\n\n\nCon el d\u00eda llega el cuarto baile. Es el turno de sidi Hammu, el rojo (el sult\u00e1n de los haussa). Aqu\u00ed la danza adquiere dimensiones extraordina\u00adrias: enfermos y terapeutas bailan para este santo, los mkaden encarga\u00addos de los sacrificios se lanzan hacia el centro de la estancia para bailar en honor de su patr\u00f3n. Todos aquellos que hacen imposici\u00f3n de manos y tienen dones curativos danzan para sidi Hammu vestidos con sus t\u00fanicas rojas. La m\u00fasica alcanza una vibraci\u00f3n realmente excepcional, los dan\u00adzantes van alcanzando otras dimensiones, parece que no son de este mundo; los rostros reflejan el cambio, la alegr\u00eda y la fuerza mientras la ma\u00f1ana del domingo va desliz\u00e1ndose de forma imperceptible dedicada a si di Hammu. Las canciones se van sucediendo sin cesar durante toda la ma\u00f1ana del domingo; pasado el mediod\u00eda se vuelve a poner incienso (jawi, \u00abrojo\u00bb), mientras finalizan los \u00faltimos compases en honor de este santo. As\u00ed se llega a la tarde del cuarto d\u00eda de ceremonias dando paso al color verde.\n\n\n\nRijah Al Lah, shorfa, el pueblo de Dios, los verdes. El cambio de t\u00fani\u00adcas es r\u00e1pido, el ambiente adquiere visiones inenarrables, los danzantes lloran dormidos por la felicidad, las horas transcurridas comienzan a hacer efecto y las transformaciones corporales se hacen visibles. Son ins\u00adtantes para traspasar la frontera de lo real hacia lo deseado otra dimen\u00adsi\u00f3n. M\u00fasicos y participantes parecen no pertenecer ya a este mundo, a este plano, se ha trascendido colectivamente, no existe percepci\u00f3n de lu\u00adgar, de momento, de espacio. S\u00f3lo hay sonido, fuerza y poder que baila.\n\n\n\nLas primeras sombras de la noche del domingo llegan por los sones de os ouled al gaba, \u00ablos hijos de la floresta\u00bb, dedicados al color marr\u00f3n, a los negros sudanis. Llegados a este punto sabemos que la divinidad nos a penetrado, la luz se hace cada vez m\u00e1s patente, y es en estos momen\u00adtos cuando realmente estamos en el mundo so\u00f1ado, en la tierra prometi\u00adda; no hay dolor, ni sufrimiento, el bienestar es pleno y realmente no estamos seguros de tener cuerpos, si estamos flotando en el espacio, con\u00adfundidos con el ritmo c\u00f3smico.\n\n\n\nLa ceremonia contin\u00faa. Los m\u00fasicos, contagiados del ambiente, est\u00e1n n una comuni\u00f3n fraternal con los participantes, tienen la mirada limpia puesta en el esp\u00edritu que preside el acto. Da la sensaci\u00f3n de que los instrumentos son percusionados por una fuerza ajena a ellos mismos, algo muy sutil les conecta a su propia m\u00fasica, a su propio ritmo, al poder de su propio esp\u00edritu. De esta manera llegamos a la \u00faltima fase del ritual, a la ceremonia de las bnats, la org\u00eda de colores. Los participantes se cam\u00adbian al amarillo, al negro de lalla Aixa, al p\u00farpura de lalla Rkia. Con ellas alcanzamos la ma\u00f1ana, la kaiula.\n\n\n\nEl lunes ha hecho su aparici\u00f3n, la m\u00fasica se va ralentizando para de\u00ad volver a la realidad a los participantes. S\u00fabitamente calla, ya no hay so\u00adnido, s\u00f3lo silencio. Hombres y mujeres se hallan en un estado de \u00e9xtasis total. Y as\u00ed unos se retiran en silencio a sus casas y otros quedar\u00e1n en la zauia, pero todos con la convicci\u00f3n que da el saber que han estado bai\u00adlando para la divinidad.\n\n\n\nCreaci\u00f3n de un animal de poder\n\n\n\nHace tres a\u00f1os, durante un viaje a Zagora (la m\u00edtica ciudad marroqu\u00ed, cruce de caminos, lugar desde donde part\u00edan las caravanas hacia Tom\u00adbuct\u00fa), conoc\u00ed a un joven gnawa de una de las tarikas locales. Fue un encuentro inolvidable, ya que me puso en contacto con uno de los ritos gnawas m\u00e1s excepcionales que haya conocido, tan extraordinario como la noche de la derdeba.\n\n\n\nHabl\u00f3 de una ceremonia guerrera de tiempos pasados descrita por su abuelo a su padre. Un ritual olvidado que seg\u00fan la tradici\u00f3n llegada a sus manos debi\u00f3 pertenecer a una de esas tribus perdidas del centro de \u00c1frica y que posiblemente alg\u00fan esclavo relat\u00f3 en alguno de los encuentros que tuvo con los suyos en tiempos pasados. El ritual ten\u00eda que ver con un t\u00f3tem, un animal poderoso que se encuentra en alguna parte de la natura\u00adleza, que guarda su territorio, que defiende a su manada, a su grupo... y que, adem\u00e1s, est\u00e1 conectado a nosotros, pues su conocimiento puede ayudamos a vislumbrar la importancia que tiene la relaci\u00f3n humana, la comunidad, y a ser part\u00edcipes de una nueva sensaci\u00f3n que nos comunica\u00adr\u00e1 con esa parte poderosa del ser humano que nunca dej\u00f3 de estar unida a la naturaleza.\n\n\n\nMi curiosidad fue en aumento a medida que me explicaba en qu\u00e9 con\u00adsist\u00eda la experiencia. Me dijo que en los treinta a\u00f1os de su existencia s\u00f3lo una vez se hab\u00eda atrevido a realizarla acompa\u00f1ado de un grupo numeroso de su comunidad. El director del ritual hab\u00eda sido su propio padre, por lo que me invitaba a su casa para que conociera a su progenitor al tiempo que me hac\u00eda part\u00edcipe de su hospitalidad. Acept\u00e9, preso de una gran excitaci\u00f3n.\n\n\n\nEn su casa, una construcci\u00f3n de barro rojo situada a las afueras de la ciudad y rodeada de palmerales, tuve ocasi\u00f3n de vivir unos d\u00edas inolvida\u00adbles. All\u00ed aprend\u00ed much\u00edsimas cosas de la tradici\u00f3n m\u00e1s remota de, los gnawas y, sobre todo, conoc\u00ed el ritual del animal de Poder. No par\u00e9 de tomar notas y dibujar esquemas de la configuraci\u00f3n y construcci\u00f3n del animal de poder. En primer lugar, hab\u00eda que situar a los participantes de la manera siguiente:\n\n\n\nA la cabeza del t\u00f3tem y formando una columna central hab\u00eda que si\u00adtuar a los guerreros m\u00e1s poderosos, vestidos con trajes de ceremonia; en el centro de esa misma columna hab\u00eda que colocar a los hombres de co\u00adnocimientos y a las mujeres que ten\u00edan la misi\u00f3n de guardar las tradicio\u00adnes del grupo; a continuaci\u00f3n iban los jefes guerreros y el resto de la co\u00adlumna compuesta por soldados que cerraban esta formaci\u00f3n; a la izquierda, Y algo retrasadas con respecto a la l\u00ednea central, se situaban las mujeres solteras de la comunidad, seguidas de las casadas y las viudas, que se situaban en el \u00faltimo lugar. En el centro de esta l\u00ednea estaban las mujeres embarazadas. A la derecha de la formaci\u00f3n se alineaban otras columnas compuestas exclusivamente por guerreros varones, que se co\u00adlocaban a la misma altura que las mujeres para que la parte central desta\u00adcara del resto. Una vez situados todos los participantes, se cog\u00edan de la cin\u00adtura y al ritmo de los tambores se mov\u00edan de forma armoniosa haciendo que todo el conjunto se impulsara al mismo ritmo, al tiempo que dec\u00edan el mantra sufi hu.\n\nMi curiosidad fue tal que insist\u00ed para que me propiciaran una ceremo\u00adnia de este tipo. Pasaron varios d\u00edas antes de que todo estuviera dispues\u00adto, la tarika gnawa anfitriona hizo todos los preparativos, y tuve el honor de estar en el centro de la formaci\u00f3n. No me he librado todav\u00eda de la sen\u00adsaci\u00f3n tan formidable que viv\u00ed en aquel acontecimiento. Efectivamente, estaba envuelto en el mismo coraz\u00f3n de aquel t\u00f3tem que se mov\u00eda de for\u00adma r\u00edtmica y poderosa, exultante; los tambores del acompa\u00f1amiento ba\u00adt\u00edan de manera muy especial, era el toque previsto por el director del conjunto, el padre de mi anfitri\u00f3n.\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c1. Lafuente Laarby Uno de los grupos que practican trance sin posesi\u00f3n m\u00e1s inte\u00adresantes de \u00c1frica del Norte son los gnawas. Pertenecen a una minor\u00eda \u00e9tnica procedente de lo que antiguamente conform\u00f3 el Gran Imperio del Oeste, que se extend\u00eda desde el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico hasta el Mar Rojo, y que en la actualidad est\u00e1 dividido en naciones como Guinea,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tradiciones-chamanicas-de-otros-continentes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=794"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/794\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}