{"id":789,"date":"2009-03-26T15:36:01","date_gmt":"2009-03-26T15:36:01","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=789"},"modified":"2009-03-26T15:36:01","modified_gmt":"2009-03-26T15:36:01","slug":"mito-y-realidad-mircea-eliade-capitulo-1-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=789","title":{"rendered":"Mito y realidad Mircea Eliade capitulo 1 y 2"},"content":{"rendered":"<p>Colecci\u00f3n Labor<\/p>\n<p>NUEVA SERIE<br \/>\n8<\/p>\n<p>MITO Y REALIDAD<br \/>\nMircea Eliade<\/p>\n<p>EDITORIAL LABOR. S.A.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n:<br \/>\nLuis Gil<br \/>\nDise\u00f1o de cubierta:<br \/>\nJordi Vives<br \/>\nPrimera edici\u00f3n en Colecci\u00f3n Labor: 1991<br \/>\nT\u00edtulo de la edici\u00f3n original:<br \/>\nASPECTS DU MYTHE<br \/>\n\u00a9 Harper &#038; Row Publishers, Nueva York, 1963<br \/>\n\u00a9 Editorial Labor, S. A., Arag\u00f3, 390. 08013 Barcelona, 1991 Grupo<br \/>\nTelepublicaciones<\/p>\n<p>Dep\u00f3sito legal: B. 12.918-1991<br \/>\nISBN: 84-335-3508-0<\/p>\n<p>Printed in Spain &#8211; Impreso en Espa\u00f1a<br \/>\nImpreso en GERSA, Industria Gr\u00e1fica<br \/>\nTambor del Bruc, 6 &#8211; 08970 Sant Joan Desp\u00ed<\/p>\n<p>PREFACIO<\/p>\n<p>Este librito fue escrito para la colecci\u00f3n \u00abWorld Perspective\u00bb (Ediciones Harper, Nueva York), que dirige Ruth Nanda Anshen. B\u00e1stenos decir que en principio est\u00e1 dirigido al gran p\u00fablico culto. En \u00e9l hemos vuelto a tratar y a desarrollar diversas observaciones presentadas en nuestras obras anteriores. No pod\u00edamos aspirar a un an\u00e1lisis exhaustivo del pensamiento m\u00edtico.<br \/>\nUna vez m\u00e1s, nuestro querido y erudito amigo el doctor Jean Gouillard se ha encargado de la revisi\u00f3n del texto franc\u00e9s. Qu\u00e9dele patente nuestro m\u00e1s profundo reconocimiento.<br \/>\nUniversidad de Chicago, abril 1962.<br \/>\nMIRCEA ELIADE<\/p>\n<p>CAPITULO I<br \/>\nLA ESTRUCTURA DE LOS MITOS<br \/>\nLA IMPORTANCIA DEL \u00abMITO VIVO\u00bb<br \/>\nDesde hace m\u00e1s de medio siglo, los estudiosos occidentales han situado el estudio del mito en una perspectiva que contrastaba sensiblemente con la de, pongamos por caso, el siglo XIX. En vez de tratar, como sus predecesores, el mito en la acepci\u00f3n usual del t\u00e9rmino, es decir, en cuanto \u00abf\u00e1bula\u00bb, \u00abinvenci\u00f3n\u00bb, \u00abficci\u00f3n\u00bb, le han aceptado tal como le comprend\u00edan las sociedades arcaicas, en las que el mito designa, por el contrario, una \u00abhistoria verdadera\u00bb, y lo que es m\u00e1s, una historia de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa. Pero este nuevo valor sem\u00e1ntico acordado al vocablo \u00abmito\u00bb hace su empleo en el lenguaje corriente harto equ\u00edvoco. En efecto, esta palabra se utiliza hoy tanto en el sentido de \u00abficci\u00f3n\u00bb o de \u00abilusi\u00f3n\u00bb como en el sentido, familiar especialmente a los etn\u00f3logos, a los soci\u00f3logos y a los historiadores de las religiones, de \u00abtradici\u00f3n sagrada, revelaci\u00f3n primordial, modelo ejemplar\u00bb.<br \/>\nSe insistir\u00e1 m\u00e1s adelante sobre la historia de las diferentes significaciones que el t\u00e9rmino \u00abmito\u00bb ha adoptado en el mundo antiguo y cristiano (cf. cap\u00edtulos VIII-IX). Es de todos conocido que a partir de Jen\u00f3fanes (hacia 565-470) \u0097que fue el primero en criticar y rechazar las expresiones \u00abmitol\u00f3gicas\u00bb de la divinidad utilizadas por Homero y Hesiodo\u0097 los griegos fueron vaciando progresivamente al mythos de todo valor religioso o metaf\u00edsico. Opuesto tanto a logos como m\u00e1s tarde a historia, mythos termin\u00f3 por significar todo \u00ablo que no puede existir en la realidad\u00bb. Por su parte, el judeocristianismo relegaba al dominio de la \u00abmentira\u00bb y de la \u00abilusi\u00f3n\u00bb todo aquello que no estaba justificado o declarado v\u00e1lido por uno de los dos Testamentos.<br \/>\nNo es en este sentido (por lo dem\u00e1s el m\u00e1s usual en el lenguaje corriente) en el que nosotros entendemos el \u00abmito\u00bb. Precisando m\u00e1s, no es el estadio mental o el momento hist\u00f3rico en que el mito ha pasado a ser una \u00abficci\u00f3n\u00bb el que nos interesa. Nuestra investigaci\u00f3n se dirigir\u00e1, en primer lugar, hacia las sociedades en las que el mito tiene \u0097o ha tenida hasta estos \u00faltimos tiempos\u0097 \u00abvida\u00bb, en el sentido de proporcionar modelos a la conducta humana y conferir por eso mismo significaci\u00f3n y valor a la existencia. Comprender la estructura y la funci\u00f3n de los mitos en las sociedades tradicionales en cuesti\u00f3n no estriba s\u00f3lo en dilucidar una etapa en la historia del pensamiento humano, sino tambi\u00e9n en comprender mejor una categor\u00eda de nuestros contempor\u00e1neos.<br \/>\nPara limitarnos a un ejemplo, el de los \u00abcargo cults\u00bb de Ocean\u00eda, ser\u00eda dif\u00edcil interpretar toda una serie de actuaciones ins\u00f3litas sin recurrir a su justificaci\u00f3n m\u00edtica. Estos cultos profetices y milenarios proclaman la inminencia de una era fabulosa de abundancia y de beatitud. Los ind\u00edgenas ser\u00e1n de nuevo los se\u00f1ores de sus islas y no trabajar\u00e1n m\u00e1s, pues los muertos volver\u00e1n en magn\u00edficos nav\u00edos cargados de mercanc\u00edas, semejantes a los cargos gigantescos que los Blancos acogen en sus puertos. Por eso la mayor\u00eda de esos \u00abcargo cults\u00bb exige, por una parte, la destrucci\u00f3n de los animales dom\u00e9sticos y de los enseres, y por otra, la construcci\u00f3n de vastos almacenes donde se depositar\u00e1n las provisiones tra\u00eddas por los muertos. Tal movimiento profetiza la arribada de Cristo en un barco de mercanc\u00edas; otro espera la llegada de \u00abAm\u00e9rica\u00bb. Una nueva era paradis\u00edaca dar\u00e1 comienzo y los miembros del culto alcanzar\u00e1n la inmortalidad. Ciertos cultos implican asimismo actos orgi\u00e1sticos, pues las prohibiciones y las costumbres sancionadas por la tradici\u00f3n perder\u00e1n su raz\u00f3n de ser y dar\u00e1n paso a la libertad absoluta. Ahora bien: todos estos actos y creencias se explican por el mito del aniquilamiento del Mundo seguido de una nueva Creaci\u00f3n y de la instauraci\u00f3n de la Edad de Oro, mito que nos ocupar\u00e1 m\u00e1s adelante.<br \/>\nHechos similares se produjeron en 1960 en el Congo con ocasi\u00f3n de la independencia del pa\u00eds. En ciertos pueblos, los ind\u00edgenas quitaron los techos de las chozas para dejar paso libre a las monedas de oro que har\u00e1n llover los antepasados. En otros, en medio del abandono general, tan s\u00f3lo se cuidaron de los caminos que conduc\u00edan al cementerio, para permitir a los antepasados el acceso al pueblo. Los mismos excesos orgi\u00e1sticos ten\u00edan un sentido, ya que, seg\u00fan el mito, el d\u00eda de la Nueva Era todas las mujeres pertenecer\u00e1n a todos los hombres.<br \/>\nCon mucha probabilidad, hechos de este g\u00e9nero ser\u00e1n cada vez m\u00e1s raros. Se puede suponer que el \u00abcomportamiento m\u00edtico\u00bb desaparecer\u00e1 con la independencia pol\u00edtica de las antiguas colonias. Pero lo que suceder\u00e1 en un porvenir m\u00e1s o menos lejano no nos puede ayudar a comprender lo que acaba de pasar. Lo que nos importa, ante todo, es captar el sentido de estas conductas extra\u00f1as, comprender su causa y la justificaci\u00f3n de estos excesos. Pues comprenderlos equivale a reconocerlos en tanto que hechos humanos, hechos de cultura, creaci\u00f3n del esp\u00edritu \u0097y no irrupci\u00f3n patol\u00f3gica de instintos, bestialidad o infantilismo\u0097. No hay otra alternativa: o esforzarse en negar, minimizar u olvidar, tales excesos, consider\u00e1ndolos como casos aislados de \u00absalvajismo\u00bb, que desaparecer\u00e1n completamente cuando las tribus se civilicen, o bien molestarse en comprender los antecedentes m\u00edticos que explican los excesos de este g\u00e9nero, los justifican y les confieren un valor religioso. Esta \u00faltima actitud es, a nuestro parecer, la \u00fanica que merece adoptarse. \u00danicamente en una perspectiva hist\u00f3rico-religiosa tales conductas son susceptibles de revelarse como hechos de cultura y pierden su car\u00e1cter aberrante o monstruoso de juego infantil o de acto puramente instintivo.<br \/>\nEL INTER\u00c9S DE LAS \u00abMITOLOG\u00cdAS PRIMITIVAS\u00bb<br \/>\nTodas las grandes religiones mediterr\u00e1neas y asi\u00e1ticas cuentan con mitolog\u00edas. Pero es preferible no hilvanar el estudio del mito partiendo, por ejemplo, de la mitolog\u00eda griega, o egipcia, o india. La mayor\u00eda de los mitos griegos fueron contados, y, por tanto, modificados, articulados, sistematizados por Hesiodo y Homero, por los rapsodas y mit\u00f3grafos. Las tradiciones mitol\u00f3gicas del Pr\u00f3ximo Oriente y de la India han sido cuidadosamente reinterpretadas y elaboradas por los respectivos te\u00f3logos y ritualistas. No quiere decir esto: 1.\u00b0, que estas Grandes Mitolog\u00edas hayan perdido su \u00absustancia m\u00edtica\u00bb y no sean sino \u00abliteraturas\u00bb, o 2.\u00b0, que las tradiciones mitol\u00f3gicas de las sociedades arcaicas no hayan sido elaboradas por sacerdotes y bardos. Al igual que las Grandes Mitolog\u00edas, que han acabado por transmitirse por textos escritos, las mitolog\u00edas \u00abprimitivas\u00bb, que los primeros viajeros, misioneros y etn\u00f3grafos han conocido en su estadio oral, tienen su \u00abhistoria\u00bb; dicho de otro modo: se han transformado y enriquecido a lo largo de los a\u00f1os, bajo la influencia de otras culturas superiores, o gracias al genio creador de ciertos individuos excepcionalmente dotados.<br \/>\nSin embargo, es preferible comenzar por el estudio del mito en las sociedades arcaicas y tradicionales, sin perjuicio de abordar m\u00e1s tarde las mitolog\u00edas de los pueblos que han desempe\u00f1ado un papel importante en la historia. Y esto porque, a pesar de sus modificaciones en el transcurso del tiempo, los mitos de los \u00abprimitivos\u00bb reflejan a\u00fan un estado primordial. Se trata, a lo m\u00e1s, de sociedades en las que los mitos est\u00e1n a\u00fan vivos y fundamentan y justifican todo el comportamiento y la actividad del hombre. El papel y la funci\u00f3n de los mitos son susceptibles (o lo han sido hasta estos \u00faltimos tiempos) de ser observados y descritos minuciosamente por los etn\u00f3logos. A prop\u00f3sito de cada mito, as\u00ed como de cada ritual, de las sociedades arcaicas, ha sido posible interrogar a los ind\u00edgenas y enterarse, al menos en parte, de las significaciones que les atribuyen. Evidentemente, estos \u00abdocumentos vivos\u00bb registrados en el curso de encuestas hechas sobre el terreno no resuelven en modo alguno todas nuestras dificultades. Pero tienen la ventaja, considerable, de ayudarnos a plantear correctamente el problema, es decir, a situar el mito en su contexto socio-religioso original.<br \/>\nENSAYO DE UNA DEFINICI\u00d3N DEL MITO<br \/>\nSer\u00eda dif\u00edcil encontrar una definici\u00f3n de mito que fuera aceptada por todos los eruditos y que al mismo tiempo fuera accesible a los no especialistas. Por lo dem\u00e1s, \u00bfacaso es posible encontrar una definici\u00f3n \u00fanica capaz de abarcar todos los tipos y funciones de los mitos en todas las sociedades, arcaicas y tradicionales? El mito es una realidad cultural extremadamente compleja, que puede abordarse e interpretarse en perspectivas m\u00faltiples y complementarias.<br \/>\nPersonalmente, la definici\u00f3n que me parece menos imperfecta, por ser la m\u00e1s amplia, es la siguiente: el mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los \u00abcomienzos\u00bb. Dicho de otro modo: el mito cuenta c\u00f3mo, gracias a las haza\u00f1as de los Seres Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea \u00e9sta la realidad total, el Cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una instituci\u00f3n. Es, pues, siempre el relato de una \u00abcreaci\u00f3n\u00bb: se narra c\u00f3mo algo ha sido producido, ha comenzado a ser. El mito no habla de lo que ha sucedido realmente, de lo que se ha manifestado plenamente. Los personajes de los mitos son Seres Sobrenaturales. Se les conoce sobre todo por lo que han hecho en el tiempo prestigioso de los \u00abcomienzos\u00bb. Los mitos revelan, pues, la actividad creadora y desvelan la sacralidad (o simplemente la \u00absobre-naturalidad\u00bb) de sus obras. En suma, los mitos describen las diversas, y a veces dram\u00e1ticas, irrupciones de lo sagrado (o de lo \u00absobrenatural\u00bb) en el Mundo. Es esta irrupci\u00f3n de lo sagrado la que fundamenta realmente el Mundo y la que le hace tal como es hoy d\u00eda. M\u00e1s a\u00fan: el hombre es lo que es hoy, un ser mortal, sexuado y cultural, a consecuencia de las intervenciones de los seres sobrenaturales.<br \/>\nSe tendr\u00e1 ocasi\u00f3n m\u00e1s adelante de completar y de matizar estas indicaciones preliminares, pero de momento importa subrayar un hecho que nos parece esencial: el mito se considera como una historia sagrada y, por tanto, una \u00abhistoria verdadera\u00bb, puesto que se refiere siempre a realidades. El mito cosmog\u00f3nico es \u00abverdadero\u00bb, porque la existencia del Mundo est\u00e1 ah\u00ed para probarlo; el mito del origen de la muerte es igualmente \u00abverdadero\u00bb, puesto que la mortalidad del hombre lo prueba, y as\u00ed sucesivamente.<br \/>\nPor el mismo hecho de relatar el mito las gestas de los seres sobrenaturales y la manifestaci\u00f3n de sus poderes sagrados, se convierte en el modelo ejemplar de todas las actividades humanas significativas. Cuando el misionero y etn\u00f3logo C Strehlow preguntaba a los australianos Arunta por qu\u00e9 celebraban ciertas ceremonias, le respond\u00edan invariablemente: \u00abPorque los antepasados lo han prescrito as\u00ed\u00bb1 . Los Kai de Nueva Guinea se negaban a modificar su manera de vivir y de trabajar, y daban como explicaci\u00f3n: \u00abAs\u00ed lo hicieron los Nemu (los Antepasados m\u00edticos) y nosotros lo hacemos de igual manera\u00bb2 . Interrogado sobre la raz\u00f3n de tal o cual detalle de cierta ceremonia, el cantor Navaho contestaba: \u00abPorque el Pueblo santo lo hizo de esta manera la primera vez\u00bb3 . Encontramos exactamente la misma justificaci\u00f3n en la plegaria que acompa\u00f1a un ritual tibetano primitivo: \u00abComo ha sido transmitido desde el principio de la creaci\u00f3n de la tierra, as\u00ed nosotros debemos sacrificar (&#8230;). Como nuestros antepasados hicieron en los tiempos antiguos, as\u00ed hacemos hoy\u00bb4 . Tal es tambi\u00e9n la justificaci\u00f3n invocada por los te\u00f3logos y ritualistas hind\u00faes: \u00abDebemos hacer lo que los dioses han hecho en un principio\u00bb (Satapatha Br\u00e2hmana, VII, 2, 1, 4). \u00abAs\u00ed hicieron los dioses; as\u00ed hacen los hombres\u00bb (Taittiriya Br\u00e2hmana, 1, 5, 9, 4)5 .<br \/>\nComo hemos se\u00f1alado en otro lugar6 , incluso los modos de conducta y las actividades profanas del hombre encuentran sus modelos en las gestas de los Seres Sobrenaturales. Entre los Navaho, \u00ablas mujeres han de sentarse con las piernas debajo de s\u00ed y de lado; los hombres, con las piernas cruzadas delante de ellos, porque se dijo que en un principio la Mujer cambiante y el Matador de monstruos se sentaron en estas posturas\u00bb7 . Seg\u00fan las tradiciones m\u00edticas de una tribu australiana, los Karadjeri, todas sus costumbres, todos sus comportamientos se fundaron en el \u00abtiempo del Ensue\u00f1o\u00bb por dos Seres Sobrenaturales, Bagadjimbiri (por ejemplo, la manera de cocer tal o cual grano o de cazar tal animal con ayuda de un palo, la posici\u00f3n especial que debe adoptarse para orinar, etc.)8 .<br \/>\nSer\u00eda in\u00fatil multiplicar ejemplos. Como lo hemos demostrado en El mito del eterno retorno, y como se ver\u00e1 a\u00fan mejor por lo que sigue, la funci\u00f3n principal del mito es revelar los modelos ejemplares de todos los ritos y actividades humanas significativas: tanto la alimentaci\u00f3n o el matrimonio como el trabajo, la educaci\u00f3n, el arte o la sabidur\u00eda. Esta concepci\u00f3n no carece de importancia para la comprensi\u00f3n del hombre de las sociedades arcaicas y tradicionales, y de ellas nos ocuparemos m\u00e1s adelante.<br \/>\n\u00abHISTORIA VERDADERA\u00bb-\u00abHISTORIA FALSA\u00bb<br \/>\nDebemos a\u00f1adir que en las sociedades en que el mito est\u00e1 a\u00fan vivo, los ind\u00edgenas distinguen cuidadosamente los mitos \u0097\u00abhistorias verdaderas\u00bb\u0097 de las f\u00e1bulas o cuentos, que llaman \u00abhistorias falsas\u00bb.<br \/>\nLos Pawnee \u00abhacen una distinci\u00f3n entre las \u0091historias verdaderas\u0092 y las \u0091historias falsas\u0092, y colocan entre las historias \u0091verdaderas\u0092, en primer lugar, todas aquellas que tratan de los or\u00edgenes del mundo; sus protagonistas son seres divinos, sobrenaturales, celestes o astrales. A continuaci\u00f3n vienen los cuentos que narran las aventuras maravillosas del h\u00e9roe nacional, un joven de humilde cuna que lleg\u00f3 a ser el salvador de su pueblo, al liberarle de monstruos, al librarle del hambre o de otras calamidades, o al llevar a cabo otras haza\u00f1as nobles y beneficiosas. Vienen, por \u00faltimo, las historias que se relacionan con los medicine-men, y explican c\u00f3mo tal o cual mago adquiri\u00f3 sus poderes sobrehumanos o c\u00f3mo naci\u00f3 tal o cual asociaci\u00f3n de chamanes. Las historias \u0091falsas\u0092 son aquellas que cuentan las aventuras y haza\u00f1as en modo alguno edificantes del coyote, el lobo de la pradera. En una palabra: en las historias \u0091verdaderas\u0092 nos hallamos frente a frente de lo sagrado o de lo sobrenatural; en las \u0091falsas\u0092, por el contrario, con un contenido profano, pues el coyote es sumamente popular en esta mitolog\u00eda como en otras mitolog\u00edas norteamericanas, donde aparece con los rasgos del astuto, del p\u00edcaro, del prestidigitador y del perfecto brib\u00f3n9 .<br \/>\nIgualmente, los Cherokees distinguen entre mitos sagrados (cosmogon\u00eda, creaci\u00f3n de astros, origen de la muerte) e historias profanas que explican, por ejemplo, ciertas curiosidades anat\u00f3micas o fisiol\u00f3gicas de los animales. Reaparece la misma distinci\u00f3n en \u00c1frica; los Herero estiman que las historias que narran los principios de los diferentes grupos de la tribu son verdaderas, porque se refieren a hechos que han tenido lugar realmente, mientras que los cuentos m\u00e1s o menos c\u00f3micos no tienen ninguna base. En cuanto a los ind\u00edgenas de Togo, consideran sus mitos de origen \u00ababsolutamente reales\u00bb10 .<br \/>\nPor esta raz\u00f3n no se pueden contar indiferentemente los mitos. En muchas tribus no se recitan delante de las mujeres o de los ni\u00f1os, es decir, de los no iniciados. Generalmente, los viejos instructores comunican los mitos a los ne\u00f3fitos durante su per\u00edodo de aislamiento en la espesura, y esto forma parte de su iniciaci\u00f3n. R. Piddington hace notar a prop\u00f3sito de los Karadjeri: \u00abLos mitos sagrados que no pueden ser conocidos de las mujeres se refieren principalmente a la cosmogon\u00eda y, sobre todo, a la instituci\u00f3n de las ceremonias de iniciaci\u00f3n\u00bb11 .<br \/>\nMientras que las \u00abhistorias falsas\u00bb pueden contarse en cualquier momento y en cualquier sitio, los mitos no deben recitarse m\u00e1s que durante un lapso de tiempo sagrado (generalmente durante el oto\u00f1o o el invierno, y \u00fanicamente de noche)12 . Esta costumbre se conserva incluso en pueblos que han sobrepasado el estadio arcaico de cultura. Entre los turco-mongoles y los tibetanos, la recitaci\u00f3n de cantos \u00e9picos del ciclo Gesor no puede tener lugar m\u00e1s que de noche y en invierno. \u00abLa recitaci\u00f3n se asimila a un poderoso encanto. Ayuda a obtener ventajas de toda \u00edndole, especialmente \u00e9xito en la caza y en la guerra (&#8230;). Antes de recitar se prepara un \u00e1rea espolvoreada con harina de cebada tostada. El auditorio se sienta alrededor. El bardo recita la epopeya durante varios d\u00edas. En otro tiempo, se dice, se ve\u00edan entonces las huellas de los cascos del caballo de C\u00e9sar sobre esta \u00e1rea. La recitaci\u00f3n provocaba, pues, la presencia real del h\u00e9roe\u00bb13 .<br \/>\nLO QUE REVELAN LOS MITOS<br \/>\nLa distinci\u00f3n hecha por los ind\u00edgenas entre \u00abhistorias verdaderas\u00bb e \u00abhistorias falsas\u00bb es significativa. Las dos categor\u00edas de narraciones presentan \u00abhistorias\u00bb, es decir, relatan una serie de acontecimientos que tuvieron lugar en un pasado lejano y fabuloso. A pesar de que los personajes de los mitos son en general Dioses y Seres Sobrenaturales, y los de los cuentos h\u00e9roes o animales maravillosos, todos estos personajes tienen en com\u00fan esto: no pertenecen al mundo cotidiano. Y, sin embargo, los ind\u00edgenas se dieron cuenta de que se trataba de \u00abhistorias\u00bb radicalmente diferentes. Pues todo lo que se relata en los mitos les concierne directamente, mientras que los cuentos y las f\u00e1bulas se refieren a acontecimientos que, incluso cuando han aportado cambios en el Mundo (cf. las particularidades anat\u00f3micas o fisiol\u00f3gicas de ciertos animales), no han modificado la condici\u00f3n humana en cuanto tal14 .<br \/>\nEn efecto, los mitos relatan no s\u00f3lo el origen del Mundo, de los animales, de las plantas y del hombre, sino tambi\u00e9n todos los acontecimientos primordiales a consecuencia de los cuales el hombre ha llegado a ser lo que es hoy, es decir, un ser mortal, sexuado, organizado en sociedad, obligado a trabajar para vivir, y que trabaja seg\u00fan ciertas reglas. Si el Mundo existe, si el hombre existe, es porque los Seres Sobrenaturales han desplegado una actividad creadora en los \u00abcomienzos\u00bb. Pero otros acontecimientos han tenido lugar despu\u00e9s de la cosmogon\u00eda y la antropogon\u00eda, y el hombre, tal como es hoy, es el resultado directo de estos acontecimientos m\u00edticos, est\u00e1 constituido por estos acontecimientos. Es mortal, porque algo ha pasado in illo tempore. Si eso no hubiera sucedido, el hombre no ser\u00eda mortal: habr\u00eda podido existir indefinidamente como las piedras, o habr\u00eda podido cambiar peri\u00f3dicamente de piel como las serpientes y, por ende, hubiera sido capaz de renovar su vida, es decir, de recomenzarla indefinidamente. Pero el mito del origen de la muerte cuenta lo que sucedi\u00f3 in illo tempore, y al relatar este incidente explica por qu\u00e9 el hombre es mortal.<br \/>\nDel mismo modo, determinada tribu vive de la pesca, y esto porque en los tiempos m\u00edticos un Ser Sobrenatural ense\u00f1\u00f3 a sus antepasados c\u00f3mo capturar y cocer los pescados. El mito cuenta la historia de la primera pesca efectuada por el Ser Sobrenatural, y al hacer esto revela a la vez un acto sobrehumano, ense\u00f1a a los humanos c\u00f3mo efectuarlo a su vez y, finalmente, explica por qu\u00e9 esta tribu debe alimentarse de esta manera.<br \/>\nSe podr\u00edan multiplicar f\u00e1cilmente los ejemplos. Pero los que preceden muestran ya por qu\u00e9 el mito es, para el hombre arcaico, un asunto de la mayor importancia, mientras que los cuentos y las f\u00e1bulas no lo son. El mito le ense\u00f1a las \u00abhistorias\u00bb primordiales que le han constituido esencialmente, y todo lo que tiene relaci\u00f3n con su existencia y con su propio modo de existir en el Cosmos le concierne directamente.<br \/>\nInmediatamente se ver\u00e1n las consecuencias que esta concepci\u00f3n singular ha tenido para la conducta del hombre arcaico. Hagamos notar que, as\u00ed como el hombre moderno se estima constituido por la Historia, el hombre de las sociedades arcaicas se declara como el resultado de cierto n\u00famero de acontecimientos m\u00edticos. Ni uno ni otro se consideran \u00abdados\u00bb, \u00abhechos\u00bb de una vez para siempre, como, por ejemplo, se hace un utensilio, de una manera definitiva. Un moderno podr\u00eda razonar de la manera siguiente: soy tal como soy hoy d\u00eda porque un cierto n\u00famero de acontecimientos me han sucedido, pero estos acontecimientos no han sido posibles m\u00e1s que porque la agricultura fue descubierta hace ocho o nueve mil a\u00f1os y porque las civilizaciones urbanas se desarrollaron en el Oriente Pr\u00f3ximo antiguo, porque Alejandro Magno conquist\u00f3 Asia y Augusto fund\u00f3 el Imperio romano, porque Galileo y Newton revolucionaron la concepci\u00f3n del Universo, abriendo el camino para los descubrimientos cient\u00edficos y preparando el florecimiento de la civilizaci\u00f3n industrial, porque tuvo lugar la Revoluci\u00f3n francesa y porque las ideas de libertad, democracia y justicia social trastocaron el mundo occidental despu\u00e9s de las guerras napole\u00f3nicas, y as\u00ed sucesivamente.<br \/>\nDe igual modo, un \u00abprimitivo\u00bb podr\u00eda decirse: soy tal como soy hoy porque una serie de acontecimientos tuvieron lugar antes de m\u00ed. Tan s\u00f3lo deber\u00eda a\u00f1adir, acto seguido: esos acontecimientos sucedieron en los tiempos m\u00edticos, y, por consiguiente, constituyen una historia sagrada, porque los personajes del drama no son humanos, sino Seres Sobrenaturales. Y a\u00fan m\u00e1s: mientras que un hombre moderno, a pesar de considerarse el resultado del curso de la Historia universal, no se siente obligado a conocerla en su totalidad, el hombre de las sociedades arcaicas no s\u00f3lo est\u00e1 obligado a rememorar la historia m\u00edtica de su tribu, sino que reactualiza peri\u00f3dicamente una gran parte de ella. Es aqu\u00ed donde se nota la diferencia m\u00e1s importante entre el hombre de las sociedades arcaicas y el hombre moderno: la irreversibilidad de los acontecimientos, que, para este \u00faltimo, es la nota caracter\u00edstica de la Historia, no constituye una evidencia para el primero.<br \/>\nConstantinopla fue conquistada por los turcos en 1453 y la Bastilla cay\u00f3 el 14 de julio de 1789. Estos acontecimientos son irreversibles. Sin duda, al haberse convertido el 14 de julio en la fiesta nacional de la Rep\u00fablica francesa, se conmemora anualmente la toma de la Bastilla, pero no se reactualiza el acontecimiento hist\u00f3rico propiamente dicho15 . Para el hombre de las sociedades arcaicas, por el contrario, lo que pas\u00f3 ab origine es susceptible de repetirse por la fuerza de los ritos. Lo esencial para \u00e9l es, pues, conocer los mitos. No s\u00f3lo porque los mitos le ofrecen una explicaci\u00f3n del Mundo y de su propio modo de existir en el mundo, sino, sobre todo, porque al rememorarlos, al reactualizarlos, es capaz de repetir lo que los Dioses, los H\u00e9roes o los Antepasados hicieron ab origine. Conocer los mitos es aprender el secreto del origen de las cosas. En otros t\u00e9rminos: se aprende no s\u00f3lo c\u00f3mo las cosas han llegado a la existencia, sino tambi\u00e9n d\u00f3nde encontrarlas y c\u00f3mo hacerlas reaparecer cuando desaparecen.<br \/>\nLO QUE QUIERE DECIR \u00abCONOCER LOS MITOS\u00bb<br \/>\nLos mitos tot\u00e9micos australianos consisten la mayor\u00eda de las veces en la narraci\u00f3n bastante mon\u00f3tona de las peregrinaciones de los antepasados m\u00edticos o de los animales tot\u00e9micos. Se cuenta c\u00f3mo, en el \u00abtiempo del sue\u00f1o\u00bb (alcheringa) \u0097es decir, en el tiempo m\u00edtico\u0097 estos Seres Sobrenaturales hicieron su aparici\u00f3n sobre la Tierra y emprendieron largos viajes, par\u00e1ndose a veces para modificar el paisaje o producir ciertos animales y plantas, y finalmente desaparecieron bajo tierra. Pero el conocimiento de estos mitos es esencial para la vida de los australianos. Los mitos les ense\u00f1an c\u00f3mo repetir los gestos creadores de los Seres Sobrenaturales y, por consiguiente, c\u00f3mo asegurar la multiplicaci\u00f3n de tal animal o de tal planta.<br \/>\nEstos mitos se comunican a los ne\u00f3fitos durante su iniciaci\u00f3n. O, m\u00e1s bien, se \u00abcelebran\u00bb, es decir, se les reactualiza. \u00abCuando los j\u00f3venes pasan por las diversas ceremonias de iniciaci\u00f3n, se celebran ante ellos una serie de ceremonias que, a pesar de representarse exactamente como las del culto propiamente dicho \u0097salvo ciertas particularidades caracter\u00edsticas\u0097, no tienen, sin embargo, por meta la multiplicaci\u00f3n y crecimiento del t\u00f3tem de que se trate, sino que van encaminadas a mostrar la manera de celebrar estos cultos a quienes se va a elevar, o que acaban de ser elevados, al rango de hombres\u00bb16 .<br \/>\nSe ve, pues, que la \u00abhistoria\u00bb narrada por el mito constituye un \u00abconocimiento\u00bb de orden esot\u00e9rico no s\u00f3lo porque es secreta y se transmite en el curso de una iniciaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque este \u00abconocimiento\u00bb va acompa\u00f1ado de un poder m\u00e1gico-religioso.<br \/>\nEn efecto, conocer el origen de un objeto, de un animal, de una planta, etc., equivale a adquirir sobre ellos un poder m\u00e1gico, gracias al cual se logra dominarlos, multiplicarlos o reproducirlos a voluntad. Erland Nordenski\u00f6ld ha referido algunos ejemplos particularmente sugestivos de los indios Cuna. Seg\u00fan sus creencias, el cazador afortunado es el que conoce el origen de la caza. Y si se llega a domesticar a ciertos animales, es porque los magos conocen el secreto de su creaci\u00f3n. Igualmente se es capaz de tener en la mano un hierro al rojo o de coger serpientes venenosas a condici\u00f3n de conocer el origen del fuego y de las serpientes. Nordenski\u00f6ld cuenta que \u00aben un pueblo Cuna, Tientiki, hay un muchacho de catorce a\u00f1os que entra impunemente en el fuego tan s\u00f3lo porque conoce el encanto de la creaci\u00f3n del fuego. P\u00e9rez vio frecuentemente a personas coger un hierro al rojo y a otras domesticar serpientes\u00bb17 .<br \/>\nSe trata de una creencia muy extendida y que no es propia de un cierto tipo de cultura. En Timor, por ejemplo, cuando un arrozal no medra, alguien que conoce las tradiciones m\u00edticas relativas al arroz se traslada al campo. \u00abAll\u00ed pasa la noche en la caba\u00f1a de la plantaci\u00f3n recitando las leyendas que explican c\u00f3mo se lleg\u00f3 a poseer el arroz (mito de origen)&#8230; Los que hacen esto no son sacerdotes\u00bb18 . Al recitar el mito de origen, se obliga al arroz a mostrarse hermoso, vigoroso y tupido, como era cuando apareci\u00f3 por primera vez. No se le recuerda c\u00f3mo ha sido creado, a fin de \u00abinstruirle\u00bb, de ense\u00f1arle c\u00f3mo debe comportarse. Se le fuerza m\u00e1gicamente a retornar al origen, es decir, a reiterar su creaci\u00f3n ejemplar.<br \/>\nEl Kalevala cuenta c\u00f3mo el viejo V\u00e4in\u00e4m\u00f6inen se hiri\u00f3 gravemente cuando estaba ocupado en construir una barca. Entonces \u00abse puso a urdir encantamientos a la manera de todos los curanderos m\u00e1gicos. Cant\u00f3 el nacimiento de la causa de su herida, pero no pudo acordarse de las palabras que narraban el comienzo del hierro, las palabras que pod\u00edan precisamente curar la brecha abierta por la hoja de acero azul\u00bb. Al fin, despu\u00e9s de haber buscado la ayuda de otros magos, V\u00e4in\u00e4m\u00f6inen exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Me acuerdo ahora del origen del hierro! Y comenz\u00f3 el siguiente relato: el Aire es la primera de las madres. El Agua es la mayor de los hermanos, el Fuego es el segundo y el Hierro es el m\u00e1s joven de los tres. Ukko, el gran Creador, separ\u00f3 la Tierra del Agua e hizo aparecer el suelo en las regiones marinas, pero el hierro no hab\u00eda nacido a\u00fan. Entonces se frot\u00f3 las palmas de las manos sobre su rodilla izquierda. As\u00ed nacieron las tres hadas que hab\u00edan de ser las madres del hierro\u00bb19 . Notemos que en este ejemplo el mito del origen del hierro forma parte del mito cosmog\u00f3nico y en cierto modo lo prolonga. Tenemos aqu\u00ed una nota espec\u00edfica de los mitos de origen sumamente importante y cuyo estudio se har\u00e1 en el cap\u00edtulo siguiente.<br \/>\nLa idea de que un remedio no act\u00faa m\u00e1s que si se conoce su origen est\u00e1 muy extendida. Citemos nuevamente a Erland Nordenski\u00f6ld: \u00abCada canto m\u00e1gico debe estar precedido de un encantamiento que habla del origen del remedio empleado, de otro modo no ser\u00e1 eficaz (&#8230;). Para que el remedio o el canto de remedio haga efecto hay que conocer el origen de la planta, la manera c\u00f3mo fue alumbrada por la primera mujer\u00bb20 . En los cantos rituales na-khi publicados por J. F. Rock se dice expresamente: \u00abSi no se cuenta el origen del medicamento, no debe utilizarse\u00bb21 . O tambi\u00e9n: \u00abA menos que se relate su origen, no se debe hablar de \u00e9l\u00bb22 .<br \/>\nVeremos en el cap\u00edtulo siguiente que, como en el mito de V\u00e4in\u00e4m\u00f6inen citado anteriormente, el origen de los remedios est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la narraci\u00f3n del origen del mundo. Precisemos aqu\u00ed, no obstante, que se trata de una concepci\u00f3n general que puede formularse de esta suerte: No se puede cumplir un ritual si no se conoce el \u00aborigen\u00bb, es decir, el mito que cuenta c\u00f3mo ha sido efectuado la primera vez. Durante el servicio funerario, el cham\u00e1n na-khi, dto-mba, canta:<\/p>\n<p>\u00abVamos ahora a acompa\u00f1ar al muerto y a conocer de nuevo la<br \/>\npena.<br \/>\nVamos a danzar de nuevo y a derribar a los demonios.<br \/>\nNo se debe hablar.<br \/>\nSi se ignora el origen de la danza,<br \/>\nNo se puede danzar\u00bb23 .<\/p>\n<p>Esto recuerda extraordinariamente las declaraciones de los Uitoto a Preuss: \u00abSon las palabras (los mitos) de nuestro padre, sus propias palabras. Gracias a estas palabras danzamos; no habr\u00eda danza si no nos las hubiera dado\u00bb24 .<br \/>\nEn la mayor\u00eda de los casos, no basta conocer el mito de origen, hay que recitarlo; se proclama de alguna manera su conocimiento, se muestra. Pero esto no es todo; al recitar o al celebrar el mito del origen, se deja uno impregnar de la atm\u00f3sfera sagrada en la que se desarrollaron esos acontecimientos milagrosos. El tiempo m\u00edtico de los or\u00edgenes es un tiempo \u00abfuerte\u00bb, porque ha sido transfigurado por la presencia activa, creadora, de los Seres Sobrenaturales. Al recitar los mitos se reintegra este tiempo fabuloso y, por consiguiente, se hace uno de alguna manera \u00abcontempor\u00e1neo\u00bb de los acontecimientos evocados, se comparte la presencia de los Dioses o de los H\u00e9roes. En una f\u00f3rmula sumaria, se podr\u00eda decir que, al \u00abvivir\u00bb los mitos, se sale del tiempo profano, cronol\u00f3gico, y se desemboca en un tiempo cualitativamente diferente, un tiempo \u00absagrado\u00bb, a la vez primordial e indefinidamente recuperable. Esta funci\u00f3n del mito, sobre la cual hemos insistido en Le Mythe de l&#8217;\u00c9ternel Retour (especialmente en las p\u00e1ginas 35 ss), se destacar\u00e1 mejor a\u00fan en el curso de los an\u00e1lisis que seguir\u00e1n.<\/p>\n<p>ESTRUCTURA Y FUNCI\u00d3N DE LOS MITOS<br \/>\nEstas observaciones preliminares bastan para precisar ciertas notas caracter\u00edsticas del mito. De una manera general se puede decir que el mito, tal como es vivido por las sociedades arcaicas, 1.\u00b0, constituye la historia de los actos de los Seres Sobrenaturales; 2.\u00b0, que esta Historia se considera absolutamente verdadera (porque se refiere a realidades) y sagrada (porque es obra de los Seres Sobrenaturales); 3.\u00b0, que el mito se refiere siempre a una \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, cuenta C\u00f3mo algo ha llegado a la existencia o c\u00f3mo un comportamiento, una instituci\u00f3n, una manera de trabajar, se han fundado; es \u00e9sta la raz\u00f3n de que los mitos constituyan los paradigmas de todo acto humano significativo; 4.\u00b0, que al conocer el mito, se conoce el \u00aborigen\u00bb de las cosas y, por consiguiente, se llega a dominarlas y manipularlas a voluntad; no se trata de un conocimiento \u00abexterior\u00bb, \u00ababstracto\u00bb, sino de un conocimiento que se \u00abvive\u00bb ritualmente, ya al narrar ceremonialmente el mito, ya al efectuar el ritual para el que sirve de justificaci\u00f3n; 5.\u00b0, que, de una manera o de otra, se \u00abvive\u00bb el mito, en el sentido de que se est\u00e1 dominado por la potencia sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan.<br \/>\n\u00abVivir\u00bb los mitos implica, pues, una experiencia verdaderamente \u00abreligiosa\u00bb, puesto que se distingue de la experiencia ordinaria, de la vida cotidiana. La \u00abreligiosidad\u00bb de esta experiencia se debe al hecho de que se reactualizan acontecimientos fabulosos, exaltantes, significativos; se asiste de nuevo a las obras creadoras de los Seres Sobrenaturales; se deja de existir en el mundo de todos los d\u00edas y se penetra en un mundo transfigurado, auroral, impregnado de la presencia de los Seres Sobrenaturales. No se trata de una conmemoraci\u00f3n de los acontecimientos m\u00edticos, sino de su reiteraci\u00f3n. Las personas del mito se hacen presentes, uno se hace su contempor\u00e1neo. Esto implica tambi\u00e9n que no se vive ya en el tiempo cronol\u00f3gico, sino en el Tiempo primordial, el Tiempo en el que el acontecimiento tuvo lugar por primera vez. Por esta raz\u00f3n se puede hablar de \u00abtiempo fuerte\u00bb del mito: es el Tiempo prodigioso, \u00absagrado\u00bb, en el que algo nuevo, fuerte y significativo se manifest\u00f3 plenamente. Revivir aquel tiempo, reintegrarlo lo m\u00e1s a menudo posible, asistir de nuevo al espect\u00e1culo de las obras divinas, reencontrar los seres sobrenaturales y volver a aprender su lecci\u00f3n creadora es el deseo que puede leerse como en filigrana en todas las reiteraciones rituales de los mitos. En suma, los mitos revelan que el mundo, el hombre y la vida tienen un origen y una historia sobrenatural, y que esta historia es significativa, preciosa y ejemplar.<br \/>\nNo podr\u00eda concluirse de modo mejor que citando los pasajes cl\u00e1sicos en los que Bronislav Malinowski trat\u00f3 de desentra\u00f1ar la naturaleza y funci\u00f3n del mito en las sociedades primitivas: \u00abEnfocado en lo que tiene de vivo, el mito no es una explicaci\u00f3n destinada a satisfacer una curiosidad cient\u00edfica, sino un relato que hace revivir una realidad original y que responde a una profunda necesidad religiosa, a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden social, e incluso a exigencias pr\u00e1cticas. En las civilizaciones primitivas el mito desempe\u00f1a una funci\u00f3n indispensable: expresa, realza y codifica las creencias; salvaguarda los principios morales y los impone; garantiza la eficacia de las ceremonias rituales y ofrece reglas pr\u00e1cticas para el uso del hombre. El mito es, pues, un elemento esencial de la civilizaci\u00f3n humana; lejos de ser una vana f\u00e1bula, es, por el contrario, una realidad viviente a la que no se deja de recurrir; no es en modo alguno una teor\u00eda abstracta o un desfile de im\u00e1genes, sino una verdadera codificaci\u00f3n de la religi\u00f3n primitiva y de la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica (&#8230;). Todos estos relatos son para los ind\u00edgenas la expresi\u00f3n de una realidad original, mayor y m\u00e1s llena de sentido que la actual, y que determina la vida inmediata, las actividades y los destinos de la humanidad. El conocimiento que el hombre tiene de esta realidad le revela el sentido de los ritos y de los preceptos de orden moral, al mismo tiempo que el modo de cumplirlos\u00bb25 .<\/p>\n<p>CAPITULO II<br \/>\nPRESTIGIO M\u00c1GICO DE LOS \u00abORIGENES\u00bb<br \/>\nMITOS DE ORIGEN Y MITOS COSMOG\u00d3NICOS<br \/>\nToda historia m\u00edtica que relata el origen de algo presupone y prolonga la cosmogon\u00eda. Desde el punto de vista de la estructura, los mitos de origen son equiparables al mito cosmog\u00f3nico. Al ser la creaci\u00f3n del Mundo la creaci\u00f3n por excelencia, la cosmogon\u00eda pasa a ser el modelo ejemplar para toda especie de creaci\u00f3n. Esto no quiere decir que el mito de origen imite o copie el modelo cosmog\u00f3nico, pues no se trata de una reflexi\u00f3n coherente y sistem\u00e1tica. Pero toda nueva aparici\u00f3n \u0097un animal, una planta, una instituci\u00f3n\u0097 implica la existencia de un Mundo. Incluso cuando se trata de explicar c\u00f3mo, a partir de un estado diferente de cosas, se ha llegado a la situaci\u00f3n actual (por ejemplo, c\u00f3mo el cielo se ha alejado de la Tierra, o c\u00f3mo el hombre se ha hecho mortal), el \u00abMundo\u00bb estaba ya all\u00ed, a pesar de que su estructura fuera diferente y de que no fuera a\u00fan nuestro Mundo. Todo mito de origen narra y justifica una \u00absituaci\u00f3n nueva\u00bb \u0097nueva en el sentido de que no estaba desde el principio del Mundo\u0097. Los mitos de origen prolongan y completan el mito cosmog\u00f3nico: cuentan c\u00f3mo el Mundo ha sido modificado, enriquecido o empobrecido.<br \/>\nEsta es la raz\u00f3n por la cual ciertos mitos de origen comienzan por el esquema de una cosmogon\u00eda. La historia de las grandes familias y de las dinast\u00edas tibetanas comienza por recordar c\u00f3mo el Cosmos ha nacido de un Huevo. \u00abDe la esencia de los cinco elementos primordiales sali\u00f3 un gran huevo (&#8230;). Dieciocho huevos salieron de la yema de este huevo. El huevo de en medio de esos dieciocho, un huevo de concha marina, se separ\u00f3 de los dem\u00e1s. A este huevo de concha le crecieron miembros, despu\u00e9s los cinco sentidos, y ya perfecto, se convirti\u00f3 en un joven de una belleza tan extraordinaria que parec\u00eda la concesi\u00f3n de un voto (yid la smon). Tambi\u00e9n se le llam\u00f3 el rey Ye-smon. La reina Tchu-lchag, su esposa, pari\u00f3 un hijo capaz de transformarse por magia, Dbang Idan\u00bb1 . La genealog\u00eda prosigue contando el origen y la historia de los diversos clanes y dinast\u00edas.<br \/>\nLos cantos geneal\u00f3gicos polinesios comienzan de la misma manera. El texto ritual hawaiano, conocido bajo el nombre de Kumulipo, es \u00abun himno geneal\u00f3gico que vincula la familia real, a quien pertenece, no solo a los dioses del pueblo entero, adorados en com\u00fan, con los grupos polinesios aliados; no s\u00f3lo a los jefes divinizados nacidos en el mundo vivo, los Ao, en la l\u00ednea familiar, sino tambi\u00e9n con los astros del cielo, las plantas y los animales de uso cotidiano en la vida terrestre&#8230;\u00bb2 . En efecto, el canto comienza por evocar:<\/p>\n<p>\u00abE\/ tiempo en que se hizo cambiar violentamente a la tierra,<br \/>\nel tiempo en que los cielos cambiaron por separado,<br \/>\nel tiempo en que el sol sal\u00eda<br \/>\npara dar luz a la luna\u00bb3 , etc.<\/p>\n<p>Tales cantos rituales los componen los bardos cuando la princesa est\u00e1 encinta, y se comunica a los danzarines hula para que los aprendan de memoria. Estos \u00faltimos, hombres y mujeres, danzan y recitan el canto sin interrupci\u00f3n, hasta el nacimiento del ni\u00f1o. Como si el desarrollo embrionario del futuro jefe estuviera acompa\u00f1ado de la recapitulaci\u00f3n de la cosmogon\u00eda, de la historia del mundo y de la historia de la tribu. Con ocasi\u00f3n de la gestaci\u00f3n de un jefe, se \u00abrehace\u00bb simb\u00f3licamente el Mundo. La recapitulaci\u00f3n es a la vez una rememoraci\u00f3n y una reactualizaci\u00f3n ritual, por medio de los cantos y la danza, de los acontecimientos m\u00edticos esenciales que han tenido lugar desde la Creaci\u00f3n.<br \/>\nSe encuentran tambi\u00e9n concepciones y rituales an\u00e1logos entre las poblaciones primitivas de la India. Entre los Santali, por ejemplo, el guru recita el mito cosmog\u00f3nico en beneficio de cada individuo, pero solamente dos veces: la primera vez \u00abcuando se reconoce al Santal los plenos derechos de la sociedad (&#8230;). En esta ocasi\u00f3n, el guru recita la historia de la humanidad desde la creaci\u00f3n del Mundo, termina contando el nacimiento de la persona en cuyo favor se ha cumplido el rito. La misma ceremonia se repite durante el servicio funerario, pero esta vez el guru transfiere ritualmente el alma del difunto al otro Mundo4 . Entre los Gonds y los Baigas, con ocasi\u00f3n de los rituales en honor de Dharti Mata y de Thakur Deo, el sacerdote recita el mito cosmog\u00f3nico y recuerda al auditorio el importante papel que su tribu ha desempe\u00f1ado en la creaci\u00f3n del Mundo5 . Cuando los magos Munda expulsan los malos esp\u00edritus, recitan las canciones mitol\u00f3gicas de los Assur, pues \u00e9stos inauguraron una nueva \u00e9poca tanto para los dioses y los esp\u00edritus como para los humanos, y por esta raz\u00f3n la historia de sus haza\u00f1as puede considerarse como formando parte de un mito cosmog\u00f3nico6 .<br \/>\nEntre los Bhils, la situaci\u00f3n no difiere mucho. Tan s\u00f3lo uno de los cantos m\u00e1gicos de fin medicinal ofrece car\u00e1cter de mito cosmog\u00f3nico; es El canto del Se\u00f1or. Pero la mayor\u00eda de estos cantos son en realidad mitos de origen. El Canto de Kasumor D\u00e2mor, por ejemplo, considerado como curativo de todas las enfermedades, narra las migraciones del grupo Bhil D\u00e2mor desde el Gujerat hacia el sur de la India central7 . Es, pues, el mito de la instalaci\u00f3n territorial del grupo; en otros t\u00e9rminos: la historia de un nuevo comienzo, r\u00e9plica de la creaci\u00f3n del Mundo. Otros cantos m\u00e1gicos revelan el origen de las enfermedades8 . Se trata de mitos ricos en aventuras en los que terminamos por aprender las circunstancias de la aparici\u00f3n de las enfermedades, acontecimiento que, de hecho, ha cambiado la estructura del Mundo.<br \/>\nEL PAPEL DE LOS MITOS EN LAS CURACIONES<br \/>\nEn el ritual curativo de los Bhils hay un detalle particularmente interesante. El hechicero \u00abpurifica\u00bb el lugar que queda junto a la cama del enfermo y, con la harina de ma\u00edz, dibuja un mandol. En el interior del dibujo inserta la casa de Isvor y de Bhagw\u00e2n y traza asimismo sus figuras. La imagen as\u00ed dibujada se conserva hasta la completa curaci\u00f3n del enfermo9 . El t\u00e9rmino mismo de mandol delata su origen indio. Se trata, bien entendido, del mandala, dibujo complicado que desempe\u00f1a un importante papel en los ritos t\u00e1ntricos indo-tibetanos. Pero el mandala es ante todo imago mundi: representa a la vez el Cosmos en miniatura y el pante\u00f3n. Su construcci\u00f3n equivale a una recreaci\u00f3n m\u00e1gica del mundo. Por consiguiente, el mago Bhil, al dibujar el mandol al pie del lecho del enfermo, repite la cosmogon\u00eda, incluso si los cantos rituales que entona no hacen alusi\u00f3n expresamente al rito cosmog\u00f3nico. La operaci\u00f3n tiene ciertamente un fin terap\u00e9utico. Al quedar hecho, de un modo simb\u00f3lico, contempor\u00e1neo de la Creaci\u00f3n del Mundo, el enfermo se sumerge en la plenitud primordial; se deja penetrar por las fuerzas gigantescas que, in illo tempore, han hecho posible la Creaci\u00f3n. No carece de inter\u00e9s el recordar, a este prop\u00f3sito, que, entre los Navaho, el mito cosmog\u00f3nico seguido del rito de la emersi\u00f3n de los primeros humanos del seno de la Tierra se recita sobre todo con ocasi\u00f3n de las curaciones o durante la iniciaci\u00f3n de un cham\u00e1n. \u00abTodas las ceremonias se concentran alrededor de un paciente, Hatrali (aquel sobre el que se canta), que puede ser un enfermo o simplemente un enfermo mental, por ejemplo, una persona asustada por un sue\u00f1o o que no tiene necesidad m\u00e1s que de una ceremonia con el fin de aprenderla en el curso de su iniciaci\u00f3n con el fin de poder oficiar en este canto, pues un medicine-man no puede proceder a una ceremonia sin haber sufrido \u00e9l mismo la ceremonia\u00bb10 . La ceremonia comporta igualmente la ejecuci\u00f3n de complejos dibujos sobre la arena, que simbolizan las diferentes etapas de la Creaci\u00f3n y la historia m\u00edtica de los dioses, de los antepasados y de la humanidad. Estos dibujos (que recuerdan extraordinariamente los mandala indo-tibetanos) reactualizan uno tras otro los acontecimientos que tuvieron lugar en los tiempos m\u00edticos. Al escuchar el relato del mito cosmog\u00f3nico (seguido de la recitaci\u00f3n de los mitos de origen) y al contemplar los dibujos sobre la arena, se proyecta al enfermo fuera del tiempo profano y se le inserta en la plenitud del Tiempo primordial: es llevado \u00abhacia atr\u00e1s\u00bb hasta el origen del Mundo y asiste de este modo a la cosmogon\u00eda.<br \/>\nLa solidaridad entre el mito cosmog\u00f3nico, el mito del origen y de la enfermedad y del remedio y el ritual de la curaci\u00f3n m\u00e1gica se puede apreciar admirablemente entre los Na-khi, poblaci\u00f3n perteneciente a la familia tibetana, pero que habita desde hace siglos en la China del Sudoeste y especialmente en la provincia Y\u00fcn-nan. Seg\u00fan sus tradiciones, en un principio el Universo estaba cuerdamente dividido entre los N\u00e2gas y los hombres, pero una enemistad les separ\u00f3 m\u00e1s tarde. Furiosos, los N\u00e2gas esparcieron por el mundo las enfermedades, la esterilidad y toda suerte de calamidades. Los N\u00e2gas pueden igualmente robar las almas de los hombres, poni\u00e9ndoles enfermos. Si no se gana su benevolencia ritualmente, la v\u00edctima fallece. Pero el sacerdote-cham\u00e1n (dto-mba), por el poder de sus encantos m\u00e1gicos, es capaz de forzar a los N\u00e2gas a liberar a las almas robadas y apresadas11 . El propio cham\u00e1n es capaz de luchar contra los N\u00e2gas s\u00f3lo porque el cham\u00e1n primordial, Dto-mba, con el concurso de Garuda, emprendi\u00f3 esta lucha en el tiempo m\u00edtico. As\u00ed, pues, el ritual de curaci\u00f3n consiste propiamente hablando en la recitaci\u00f3n solemne de este acontecimiento primordial. Como dice expresamente un texto traducido por Rock12 , \u00absi no se cuenta el origen de Garuda, no se debe hablar de \u00e9l\u00bb. El cham\u00e1n recita, pues, el mito del origen de Garuda: narra c\u00f3mo unos huevos fueron creados por magia en el monte Kailasa y c\u00f3mo de estos huevos nacieron los Garudas, que a continuaci\u00f3n descendieron a la llanura para defender a los humanos de las enfermedades provocadas por los N\u00e2gas. Pero, antes de narrar el nacimiento de los Garudas, el canto ritual relata brevemente la creaci\u00f3n del mundo. \u00abEn el tiempo en que apareci\u00f3 el cielo se esparcieron el sol, la luna, los astros, las plantas y la tierra; cuando aparecieron las monta\u00f1as, los valles, los \u00e1rboles y las rocas, en ese momento aparecieron los N\u00e2gas y los dragones, etc.\u00bb13 .<br \/>\nLa mayor\u00eda de esos cantos rituales con fin medicinal comienzan por evocar la cosmogon\u00eda. He aqu\u00ed un ejemplo: \u00abEn el comienzo, cuando los cielos, el sol, la luna, los astros, los planetas y la tierra no hab\u00edan aparecido todav\u00eda, cuando nada hab\u00eda aparecido a\u00fan, etc.\u00bb14 . Y se cuenta la creaci\u00f3n del mundo, el nacimiento de los demonios y la aparici\u00f3n de las enfermedades, y, finalmente, la epifan\u00eda del cham\u00e1n primordial Dto-mba, que aport\u00f3 los medicamentos necesarios. Otro texto15 comienza por la evocaci\u00f3n del tiempo m\u00edtico: \u00abEn un principio, cuando todo era indistinto, etc.\u00bb, para narrar el nacimiento de los N\u00e2gas y de los Garudas. Se cuenta a continuaci\u00f3n el origen de las enfermedades (pues, como hemos visto anteriormente, \u00absi no se cuenta el origen del medicamento, no se debe utilizar\u00bb), por qu\u00e9 medios se propag\u00f3 de una generaci\u00f3n a otra y, finalmente, la lucha entre los demonios y el cham\u00e1n: \u00abEl esp\u00edritu produce la enfermedad en los dientes y en la boca disparando su flecha; el dto-mba arranca la flecha, etc.; el demonio produce la enfermedad en el cuerpo disparando la flecha sobre el cuerpo; el dto-mba la arranca, etc.\u00bb16 .<br \/>\nOtro canto ritual comienza de la manera siguiente: \u00abHay que contar el origen del remedio, si no, no se puede hablar de \u00e9l. En el tiempo en que aparecieron el cielo, las estrellas, el sol, la luna y los planetas, y cuando apareci\u00f3 la tierra\u00bb, etc., \u00aben aquel tiempo naci\u00f3 Ts\u0092o-dze-p\u0092er-ddu\u00bb17 . Sigue un mito largu\u00edsimo que explica el origen de los medicamentos: ausente durante tres d\u00edas de la casa, Ts\u0092o-dze-p\u0092er-ddu encuentra a su vuelta a sus padres muertos. Decide entonces partir en busca de un medicamento que impida la muerte y marcha al pa\u00eds del Jefe de los Esp\u00edritus. Despu\u00e9s de m\u00faltiples aventuras, roba los medicamentos milagrosos; pero, perseguido por el esp\u00edritu, cae por tierra y los medicamentos se dispersan, originando las plantas medicinales.<br \/>\nREITERACI\u00d3N DE LA COSMOGON\u00cdA<br \/>\nCiertos textos publicados por Hermanns son a\u00fan m\u00e1s elocuentes. En el curso del ritual curativo, el cham\u00e1n no s\u00f3lo resume la cosmogon\u00eda, sino que invoca a Dios y le suplica que cree de nuevo el Mundo. Una de estas plegarias comienza por recordar que \u00abla tierra fue creada, el agua fue creada, el universo entero fue creado. Igualmente fueron creados la cerveza ritual chi y la ofrenda de arroz so\u00bb, y acaba por una evocaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Acudid, oh Esp\u00edritus!\u00bb18 . Otro texto presenta \u00abla g\u00e9nesis del chi y la de la bebida alcoh\u00f3lica dy\u00f6. Seg\u00fan una antigua tradici\u00f3n, su lugar de origen es el mismo del \u00e1rbol Sang li y del \u00e1rbol Sang log. En inter\u00e9s del mundo entero y por nuestro bien, acude, oh mensajero de Dios. Tak bo Thing, dios de poderes sobrenaturales, descendi\u00f3 anta\u00f1o para crear el Mundo. Vuelve a descender ahora para crearlo de nuevo\u00bb19 . Est\u00e1 claro que, para preparar las bebidas rituales chi y dy\u00f6, se debe conocer el mito de su origen, que est\u00e1 \u00edntimamente ligado con el mito cosmog\u00f3nico. Pero, lo que es a\u00fan m\u00e1s interesante, se invita al Creador a descender de nuevo para una nueva creaci\u00f3n del Mundo, en provecho del enfermo.<br \/>\nSe ve que, en estos cantos m\u00e1gicos con fin medicinal, el mito del origen de los medicamentos est\u00e1 siempre integrado en el mito cosmog\u00f3nico. Hemos citado en el cap\u00edtulo precedente algunos ejemplos de los que se deduce que, en las terap\u00e9uticas primitivas, un remedio no llega a ser eficaz m\u00e1s que si se recuerda ritualmente su origen ante un enfermo. Un gran n\u00famero de encantamientos del Oriente Pr\u00f3ximo y de Europa contienen la historia de la enfermedad o del demonio que la ha provocado, evocando a la vez el momento m\u00edtico en que una divinidad o un santo ha logrado vencer el mal. Un encantamiento asirio contra los dolores de muelas recuerda que \u00abdespu\u00e9s que Anu hubo hecho los cielos, los cielos hicieron la tierra, la tierra hizo los r\u00edos, los r\u00edos hicieron los canales, los canales hicieron los estanques, los estanques hicieron el Gusano\u00bb. Y el Gusano se deshace \u00aben l\u00e1grimas\u00bb ante Shamash y Ea, y les pregunta lo que se le dar\u00e1 de comer para destruirlo. Los dioses le ofrecen frutos, pero el Gusano les pide dientes humanos. \u00abYa que t\u00fa has hablado as\u00ed, oh Gusano, que Ea te rompa con su mano poderosa\u00bb20 . Asistimos aqu\u00ed: 1.\u00b0, a la creaci\u00f3n del Mundo; 2.\u00b0, al nacimiento del Gusano y de la enfermedad; 3.\u00b0, al gesto curativo primordial y paradigm\u00e1tico (destrucci\u00f3n del Gusano por Ea). La eficacia terap\u00e9utica del encantamiento reside en el hecho de que, pronunciado ritualmente, reactualiza el tiempo m\u00edtico del \u00aborigen\u00bb, tanto origen del mundo como origen de los dolores de muelas y de su tratamiento.<br \/>\nSucede a veces que la recitaci\u00f3n solemne del mito cosmog\u00f3nico no es m\u00e1s que una entre otras varias. En cuanto modelo ejemplar de toda \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, el mito cosmog\u00f3nico es susceptible de ayudar al enfermo a \u00abrecomenzar\u00bb su vida. Gracias al retorno al origen se espera nacer de nuevo. Ahora bien: todos los rituales m\u00e9dicos que acabamos de ver hacen alusi\u00f3n a un retorno al origen. Se tiene la impresi\u00f3n de que, para las sociedades arcaicas, la vida no puede ser reparada, sino solamente recreada por un retorno a las fuentes. Y la fuente por excelencia es el brote prodigioso de energ\u00eda, de vida y de fertilidad que tuvo lugar durante la Creaci\u00f3n del Mundo.<br \/>\nTodo esto se deduce bastante claramente de m\u00faltiples aplicaciones rituales del mito cosmog\u00f3nico polinesio. Seg\u00fan este mito, no exist\u00eda en los comienzos m\u00e1s que las Aguas y las Tinieblas. Io, el Dios supremo, separ\u00f3 las Aguas con la fuerza del pensamiento y de sus palabras, y cre\u00f3 el Cielo y la Tierra. Dijo: \u00abQue las Aguas se separen, que los Cielos se formen, que la Tierra se haga.\u00bb Estas palabras cosmog\u00f3nicas de Io, gracias a las cuales el mundo entra en la existencia, son palabras creadoras, cargadas de poder sagrado. Tambi\u00e9n los hombres las pronuncian en cuantas circunstancias hay algo que hacer, que crear. Se repiten en el rito de la fecundaci\u00f3n de una matriz est\u00e9ril, en el rito de la curaci\u00f3n del cuerpo y del esp\u00edritu, y tambi\u00e9n con ocasi\u00f3n de la muerte, de la guerra y de los relatos geneal\u00f3gicos. He aqu\u00ed c\u00f3mo se expresa un polinesio de nuestros d\u00edas, Hare Hongi: \u00abLas palabras gracias a las cuales lo model\u00f3 el Universo \u0097es decir, gracias a las cuales fue \u00e9ste producido y llevado a engendrar un mundo de luz\u0097, estas mismas palabras se emplean en el rito de la fecundaci\u00f3n de una matriz est\u00e9ril. Las palabras gracias a las cuales Io hizo brillar la luz en las tinieblas se utilizan en los ritos destinados a alegrar un coraz\u00f3n sombr\u00edo y abatido, la impotencia y la senilidad, a esparcir la claridad sobre cosas y lugares escondidos, a inspirar a los que componen cantos y lo mismo en los reveses de la guerra que en muchas otras circunstancias que empujan al hombre a la desesperaci\u00f3n. Para todos los casos parecidos, este rito, que tiene por objeto esparcir la luz y la alegr\u00eda, reproduce las palabras de las que lo se sirvi\u00f3 para vencer y disipar las tinieblas\u00bb21 .<br \/>\nEste texto es notable. Constituye un testimonio directo y de primer orden sobre la funci\u00f3n del mito cosmog\u00f3nico en una sociedad tradicional. Como acabamos de ver, este mito sirve de modelo para toda clase de \u00abcreaci\u00f3n\u00bb; tanto para la procreaci\u00f3n de un mito como para el restablecimiento de una situaci\u00f3n militar comprometida o de un equilibrio ps\u00edquico amenazado por la melancol\u00eda o la desesperaci\u00f3n. Esta capacidad del mito cosmog\u00f3nico de aplicarse a diferentes planos de referencia nos parece esencialmente significativa. El hombre de las sociedades tradicionales siente la unidad fundamental de todas las especies de \u00abobras\u00bb o de \u00abformas\u00bb, ya sean de orden biol\u00f3gico, psicol\u00f3gico o hist\u00f3rico. Una guerra desafortunada es equiparable a una enfermedad, a un coraz\u00f3n abatido y sombr\u00edo, a una mujer est\u00e9ril, a la ausencia de inspiraci\u00f3n en un poeta o a cualquier otra situaci\u00f3n existencial cr\u00edtica en que el hombre se ve impulsado a la desesperaci\u00f3n. En todas estas situaciones negativas y desesperadas, aparentemente sin salida, puede cambiarse la situaci\u00f3n por la recitaci\u00f3n del mito cosmog\u00f3nico, especialmente por la repetici\u00f3n de las palabras gracias a las cuales Io engendr\u00f3 el Universo e hizo brillar la luz en las tinieblas. Dicho de otro modo: la cosmogon\u00eda constituye el modelo ejemplar de toda situaci\u00f3n creadora; todo lo que hace el hombre, repite en cierta manera el \u00abhecho\u00bb por excelencia, el gesto arquet\u00edpico del Dios creador: la Creaci\u00f3n del Mundo.<br \/>\nComo hemos visto, el mito cosmog\u00f3nico se recita tambi\u00e9n con motivo de la muerte; pues la muerte, tambi\u00e9n, constituye una situaci\u00f3n nueva que interesa asumir bien para hacerla creadora. Se puede \u00abdesbaratar\u00bb una muerte como se pierde una batalla o como se pierde el equilibrio ps\u00edquico y la alegr\u00eda de vivir. Es igualmente significativo que Hare Hongi coloque entre las situaciones desastrosas y negativas no s\u00f3lo la impotencia, la enfermedad y la senilidad, sino tambi\u00e9n la falta de inspiraci\u00f3n de los poetas, su incapacidad de crear o de recitar convenientemente los poemas y relatos geneal\u00f3gicos. Se sigue de aqu\u00ed, en primer lugar, que los polinesios equiparan la creaci\u00f3n po\u00e9tica a todas las dem\u00e1s creaciones importantes, pero tambi\u00e9n \u0097ya que Hare Hongi hace alusi\u00f3n a los relatos geneal\u00f3gicos\u0097 que la memoria de los cantores constituye en s\u00ed misma una \u00abobra\u00bb y que el cumplimiento de esta \u00abobra\u00bb puede asegurarse con la recitaci\u00f3n solemne del mito cosmog\u00f3nico.<br \/>\nSe comprende por qu\u00e9 este mito goza de tanto prestigio entre los polinesios. La cosmogon\u00eda es el modelo ejemplar de toda especie de \u00abhacer\u00bb: no s\u00f3lo porque el Cosmos es el arquetipo ideal a la vez de toda situaci\u00f3n creadora y de toda creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque el Cosmos es una obra divina; est\u00e1, pues, santificado en su propia estructura. Por extensi\u00f3n, todo lo que es perfecto, \u00abpleno\u00bb, armonioso, f\u00e9rtil; en una palabra: todo lo que est\u00e1 \u00abcosmificado\u00bb, todo lo que se parece a un Cosmos, es sagrado. Hacer bien algo, obrar, construir, crear, estructurar, dar forma, informar, formar, todo esto viene a decir que se lleva algo a la existencia, que se le da \u00abvida\u00bb; en \u00faltima instancia, que se le confiere un parecido al organismo armonioso por excelencia: el Cosmos. Pues el Cosmos, volveremos a decir, es la obra ejemplar de los Dioses, es su obra maestra.<br \/>\nQue el mito cosmog\u00f3nico sea considerado el modelo ejemplar de toda \u00abcreaci\u00f3n\u00bb lo ilustra admirablemente la siguiente costumbre de una tribu norteamericana, los Osage. Cuando nace un ni\u00f1o, se llama a \u00abun hombre que ha hablado con los dioses\u00bb. Al llegar a la casa de la parturienta recita ante el reci\u00e9n nacido la historia de la creaci\u00f3n del Universo y de los animales terrestres. A partir de este momento el reci\u00e9n nacido puede ser amamantado. M\u00e1s tarde, cuando el ni\u00f1o desea beber agua, se llama de nuevo al mismo hombre, o a otro. Este recita otra vez la Creaci\u00f3n, complet\u00e1ndola con la historia del origen del Agua. Cuando el ni\u00f1o alcanza la edad de tomar alimentos s\u00f3lidos, el hombre \u00abque ha hablado con los dioses\u00bb vuelve a recitar de nuevo la Creaci\u00f3n, esta vez relatando tambi\u00e9n el origen de los cereales y de otros alimentos22 .<br \/>\nSer\u00eda muy dif\u00edcil encontrar un ejemplo m\u00e1s elocuente de la creencia de que cada nuevo nacimiento representa una recapitulaci\u00f3n simb\u00f3lica de la cosmogon\u00eda y de la historia m\u00edtica de la tribu. Esta recapitulaci\u00f3n tiene por objeto introducir ritualmente al reci\u00e9n nacido en la realidad sacramental del mundo y de la cultura, y, al hacer eso, dar validez a su existencia, proclam\u00e1ndola conforme a los paradigmas m\u00edticos. Pero hay algo m\u00e1s: al ni\u00f1o que acaba de nacer se le pone frente a una serie de \u00abcomienzos\u00bb. Y no se puede \u00abcomenzar\u00bb nada m\u00e1s que si se conoce el \u00aborigen\u00bb, si se sabe c\u00f3mo tal cosa ha venido por primera vez a la existencia. Al \u00abcomenzar\u00bb a mamar, a beber agua o a comer alimentos s\u00f3lidos, al ni\u00f1o se le proyecta ritualmente al \u00aborigen\u00bb, cuando la leche, el agua y los cereales aparecieron por primera vez.<br \/>\nEL \u00abRETORNO AL ORIGEN\u00bb<br \/>\nLa idea impl\u00edcita de esta creencia es que es la primera manifestaci\u00f3n de una cosa la que es significativa y v\u00e1lida, y no sus sucesivas epifan\u00edas. De un modo parecido, no es lo que han hecho el padre o el abuelo lo que se ense\u00f1a al ni\u00f1o, sino lo que hicieron por primera vez los Antepasados, en los tiempos m\u00edticos. Cierto es que el padre y el abuelo no han hecho otra cosa sino imitar a los Antepasados; se podr\u00eda, pues, pensar que al imitar al padre se podr\u00edan obtener los mismos resultados. Pero al pensar de esta manera se desvirtuar\u00eda el papel esencial del Tiempo de origen, que, como hemos visto, se considera un tiempo \u00abfuerte\u00bb precisamente porque ha sido en cierto modo el \u00abrecept\u00e1culo\u00bb de una nueva creaci\u00f3n. El tiempo transcurrido entre el origen y el momento presente no es \u00abfuerte\u00bb ni \u00absignificativo\u00bb (salvo, bien entendido, los intervalos en que se reactualizaba el tiempo primordial), y por esta raz\u00f3n se le menosprecia o se le trata de abolir23 .<br \/>\nEn este ejemplo se trata de un ritual en que los mitos cosmog\u00f3nicos y de origen se recitan en beneficio de un solo individuo, como en el caso de los curanderos. Pero el \u00abretorno al origen\u00bb, que permite revivir el tiempo en que las cosas se manifestaron por primera vez, constituye una experiencia de importancia capital para las sociedades arcaicas. Discutiremos esta experiencia en diversos momentos en las p\u00e1ginas que siguen. Pero citemos aqu\u00ed un ejemplo de recitaci\u00f3n solemne de los mitos cosmog\u00f3nicos y de origen en las festividades colectivas de la isla Sumba. Con motivo de acontecimientos importantes para la comunidad \u0097una cosecha abundante, el fallecimiento de un miembro importante, etc.\u0097 se construye una casa ceremonial (marapu), y con este motivo los narradores cuentan la historia de la Creaci\u00f3n y de los Antepasados. \u00abCon ocasi\u00f3n de todos estos acontecimientos, los narradores evocan con veneraci\u00f3n los \u0091comienzos\u0092, es decir, el momento en que se formaron los principios de la cultura misma que se trata de preservar como el m\u00e1s preciado de los bienes. Uno de los aspectos m\u00e1s destacados de la ceremonia es esta recitaci\u00f3n, que se presenta en realidad como un intercambio de preguntas y respuestas entre dos individuos en cierto modo hom\u00f3logos, puesto que se les escoge en dos clanes unidos por lazos de parentesco exog\u00e1mico. Tambi\u00e9n, en ese instante capital, los dos recitadores representan a todos los miembros del grupo, comprendidos tambi\u00e9n los muertos, lo que hace que la recitaci\u00f3n del mito de la tribu (que debe al mismo tiempo representarse como un mito cosmog\u00f3nico) beneficiar\u00e1 al conjunto del grupo\u00bb24 .<br \/>\nEn suma, se trata de rituales colectivos de periodicidad irregular, que comportan la construcci\u00f3n de una casa cultual y la recitaci\u00f3n solemne de los mitos de origen de estructura cosmog\u00f3nica. El beneficiario es la totalidad de la comunidad, tanto los vivos como los muertos. Con ocasi\u00f3n de la reactualizaci\u00f3n de los mitos, la comunidad se renueva en su totalidad; recobra sus \u00abfuentes\u00bb, revive sus \u00abor\u00edgenes\u00bb. La idea de una renovaci\u00f3n universal operada por la reactualizaci\u00f3n cultual de un mito cosmog\u00f3nico est\u00e1 atestiguada en muchas sociedades tradicionales. Nosotros la hemos tratado en El mito del eterno retorno, y volveremos sobre ella en el cap\u00edtulo siguiente. En efecto, el escenario m\u00edtico-ritual de la renovaci\u00f3n peri\u00f3dica del Mundo es susceptible de revelarnos una de las funciones principales del mito, tanto en las culturas arcaicas como en las primeras civilizaciones del Oriente.<br \/>\nPRESTIGIO DE LOS \u00abCOMIENZOS\u00bb<br \/>\nEl pu\u00f1ado de ejemplos citados permite captar mejor las relaciones entre el mito cosmog\u00f3nico y los mitos de origen. Est\u00e1, ante todo, el hecho de que el mito de origen comienza, en numerosos casos, por un, bosquejo cosmog\u00f3nico: el mito rememora brevemente los momentos esenciales de la Creaci\u00f3n del Mundo, para pasar a narrar a continuaci\u00f3n la genealog\u00eda de la familia real, o la historia tribal, o la historia del origen de las enfermedades y de sus remedios, y as\u00ed sucesivamente25 . En todos estos casos, los mitos de origen prolongan y completan el mito cosmog\u00f3nico. Cuando se trata de la funci\u00f3n ritual de ciertos mitos de origen (por ejemplo, en las curaciones, o, como entre los Osage, mitos destinados a introducir al reci\u00e9n nacido en la sacralidad del Mundo y de la sociedad), se tiene la impresi\u00f3n de que su \u00abpotencia\u00bb les viene, en parte, del hecho de que contienen los rudimentos de una cosmogon\u00eda. Esta impresi\u00f3n la confirma el hecho de que, en ciertas culturas (por ejemplo, en Polinesia), el mito cosmog\u00f3nico es no s\u00f3lo susceptible de tener un valor terap\u00e9utico intr\u00ednseco, sino que constituye tambi\u00e9n el modelo ejemplar de toda clase de \u00abcreaci\u00f3n\u00bb y de \u00abhacer\u00bb.<br \/>\nSe comprende mejor esta dependencia de los mitos de origen del mito cosmog\u00f3nico si se tiene en cuenta que, en un caso como en otro, se trata de un \u00abcomienzo\u00bb. Ahora bien: el \u00abcomienzo\u00bb absoluto es la Creaci\u00f3n del Mundo. No se trata, ciertamente, de una simple curiosidad te\u00f3rica. No basta conocer el \u00aborigen\u00bb, hay que reintegrar el momento de la creaci\u00f3n de tal o cual cosa. Ahora bien: esto se traduce en un \u00abretorno hacia atr\u00e1s\u00bb, hasta la recuperaci\u00f3n del Tiempo original, fuerte, sagrado. Y, como ya hemos visto y lo veremos a\u00fan mejor en lo que sigue, la recuperaci\u00f3n del Tiempo primordial, que es lo \u00fanico capaz de asegurar la renovaci\u00f3n total del Cosmos, de la vida y de la sociedad, se obtiene ante todo por la reactualizaci\u00f3n del \u00abcomienzo absoluto\u00bb, es decir, la Creaci\u00f3n del Mundo.<br \/>\nRecientemente, Rafaele Petazzoni ha propuesto considerar al mito cosmog\u00f3nico como una variante del mito de origen. \u00abSe sigue que el mito de creaci\u00f3n participa de la misma naturaleza que el mito de origen (&#8230;). Nuestro an\u00e1lisis nos ha permitido arrancar al mito de creaci\u00f3n de su espl\u00e9ndido aislamiento; deja por ello de ser un hapax genomenon y pasa a formar parte de la numerosa clase de hechos an\u00e1logos, los mitos de origen\u00bb26 . Por las razones que acabamos de recordar, nos parece dif\u00edcil compartir este punto de vista. Un nuevo estado de cosas implica siempre un estado precedente, y \u00e9ste, en \u00faltima instancia, es el Mundo. Es a partir de esta \u00abtotalidad\u00bb inicial como se desarrollan las modificaciones ulteriores. El medio c\u00f3smico donde se vive, por limitado que sea, constituye el \u00abMundo\u00bb; su \u00aborigen\u00bb y su \u00abhistoria\u00bb preceden a toda otra historia particular. La idea m\u00edtica del \u00aborigen\u00bb est\u00e1 imbricada en el misterio de la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb. Una cosa tiene un \u00aborigen\u00bb porque ha sido creada, es decir, porque una potencia se ha manifestado claramente en el Mundo, un acontecimiento ha tenido lugar. En suma, el origen de una cosa da cuenta de la creaci\u00f3n de esta cosa.<br \/>\nLa prueba de que el mito cosmog\u00f3nico no es una simple variante de la especie constituida por el mito de origen es que las cosmogon\u00edas, como acabamos de ver, sirven de modelo a toda clase de \u00abcreaciones\u00bb. Los ejemp<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colecci\u00f3n Labor NUEVA SERIE 8 MITO Y REALIDAD Mircea Eliade EDITORIAL LABOR. S.A. Traducci\u00f3n: Luis Gil Dise\u00f1o de cubierta: Jordi Vives Primera edici\u00f3n en Colecci\u00f3n Labor: 1991 T\u00edtulo de la edici\u00f3n original: ASPECTS DU MYTHE \u00a9 Harper &#038; Row Publishers, Nueva York, 1963 \u00a9 Editorial Labor, S. 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