{"id":787,"date":"2006-05-27T14:50:37","date_gmt":"2006-05-27T14:50:37","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=787"},"modified":"2006-05-27T14:50:37","modified_gmt":"2006-05-27T14:50:37","slug":"el-traumatismo-de-la-conquista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=787","title":{"rendered":"El traumatismo  de la conquista"},"content":{"rendered":"<p> El traumatismo de la conquista<\/p>\n<p>Por Nathan Wachtel<\/p>\n<p>En nuestra memoria colectiva, la aventura de los conquistadores evoca im\u00e1genes de triunfo, de riqueza y de gloria, y aparece como una epopeya. La historiograf\u00eda occidental asocia el \u00abdescubrimiento de Am\u00e9rica\u00bb a los conceptos de \u00abRenacimiento\u00bb y de \u00abtiempos modernos\u00bb; la expedici\u00f3n de Col\u00f3n coincide con la imagen de una nueva era. Pero se trata de una nueva era para Europa. Desde la perspectiva de los indios vencidos, la Conquista significa un final: la ruina de sus civilizaciones. Para \u00abdescubrir\u00bb realmente Am\u00e9rica, el historiador nacido en la sociedad de los vencedores debe despojarse de sus h\u00e1bitos mentales y, en cierto modo, salirse de s\u00ed mismo. Preguntemos directamente entonces a las fuentes ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Derrotados, el choque psicol\u00f3gico sufrido por los indios no se reduce a la irrupci\u00f3n de lo desconocido; lo extra\u00f1o de los espa\u00f1oles se manifiesta de acuerdo con una modalidad particular: la violencia. La derrota significa en todas partes la ruina de las antiguas tradiciones. Incluso los indios que prestaron su ayuda a los espa\u00f1oles con el fin de utilizarlos como instrumento al servicio de sus intereses pol\u00edticos, vieron c\u00f3mo en \u00faltima instancia sus aliados se volv\u00edan contra ellos y les impon\u00edan la ley cristiana. Por tanto, los dioses mueren en todas partes. El traumatismo de la Conquista se define por una especie de \u00abdesposesi\u00f3n\u00bb, un hundimiento del universo tradicional.<\/p>\n<p>1. La violencia<\/p>\n<p>Saqueos, masacres, incendios, es la experiencia del fin de un mundo. Pero se trata de un fin sangriento, de un mundo asesinado. Ning\u00fan comentario sabr\u00eda expresar mejor el asombro de los indios que los propios textos ind\u00edgenas. Escuchemos este canto nahuatl que con una asombrosa intensidad dram\u00e1tica evoca la ca\u00edda de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En los caminos yacen dardos rotos,<\/p>\n<p>los cabellos est\u00e1n esparcidos.<\/p>\n<p>Destechadas est\u00e1n las casas,<\/p>\n<p>Enrojecidos tienen sus muros.<\/p>\n<p>Gusanos pululan por calles y plazas,<\/p>\n<p>y en las paredes est\u00e1n salpicados los sesos.<\/p>\n<p>Rojas est\u00e1n las aguas, est\u00e1n como te\u00f1idas,<\/p>\n<p>y cuando las bebimos,<\/p>\n<p>es como si bebi\u00e9ramos agua de salitre.<\/p>\n<p>La obsesi\u00f3n de la muerte, presente a lo largo de todo este canto, se profundiza a trav\u00e9s del sentimiento de que un hecho irremediable ha herido a los indios en su destino colectivo; es su civilizaci\u00f3n lo que desaparece entre las l\u00e1grimas y la humareda:<\/p>\n<p>El llanto se extiende, las l\u00e1grimas gotean all\u00ed en Tlatelolco<\/p>\n<p>&#8230; \u00bfA d\u00f3nde vamos?, \u00a1oh amigos! Luego \u00bffue verdad?<\/p>\n<p>Ya abandonan la ciudad de M\u00e9xico:<\/p>\n<p>el humo se est\u00e1 levantando; la niebla se est\u00e1 extendiendo&#8230;<\/p>\n<p>Llorad, amigos m\u00edos,<\/p>\n<p>tened entendido que con estos hechos<\/p>\n<p>hemos perdido la naci\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p>2. La muerte de los dioses<\/p>\n<p>En efecto, la derrota posee un alcance religioso y c\u00f3smico para los vencidos; significa que los dioses antiguos perdieron su potencia sobrenatural. Los aztecas se consideraban como el pueblo elegido de Huizilopochtli, dios solar de la guerra; ten\u00edan por destino someter a su ley a todos los pueblos que rodeaban M\u00e9xico en las cuatro direcciones. En consecuencia, la ca\u00edda de la ciudad implica algo infinitamente m\u00e1s grave que una derrota militar; con ella se cierra el reino del Sol. A partir de entonces la vida terrestre pierde todo sentido, y ya que los dioses est\u00e1n muertos, s\u00f3lo les resta a los indios morir tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>\u00a1D\u00e9jennos pues ya morir,<\/p>\n<p>d\u00e9jennos ya perecer,<\/p>\n<p>puesto que ya nuestros dioses han muerto!<\/p>\n<p>La evidencia de la muerte de los dioses aparece confirmada, despu\u00e9s de la derrota, por la ense\u00f1anza que imparten los espa\u00f1oles. Estos pretenden llevar consigo el conocimiento del verdadero dios, destruyen impunemente templos y estatuas y revelan a los vencidos que hasta entonces se han limitado a adorar falsos \u00eddolos. Toda la cultura azteca se encuentra repentinamente aniquilada. De ah\u00ed un sentimiento de confusi\u00f3n y como un grito de incredulidad:<\/p>\n<p>Dijisteis<\/p>\n<p>que no eran verdaderos nuestros dioses.<\/p>\n<p>Nueva palabra es \u00e9sta,<\/p>\n<p>la que habl\u00e1is,<\/p>\n<p>por ella estamos perturbados,<\/p>\n<p>por ella estamos molestos.<\/p>\n<p>Porque nuestros progenitores,<\/p>\n<p>los que han sido, los que han vivido sobre la tierra,<\/p>\n<p>no sol\u00edan hablar as\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>Y ahora, nosotros<\/p>\n<p>\u00bfdestruiremos<\/p>\n<p>la antigua regla de vida?&#8230;<\/p>\n<p>No podemos estar tranquilos,<\/p>\n<p>y ciertamente no creemos a\u00fan,<\/p>\n<p>no lo tomamos por verdad,<\/p>\n<p>(aun cuando) os ofendamos.<\/p>\n<p>Los mayas conocen el mismo hundimiento del universo tradicional. El Chilam Balam, aunque caracterizado por fuertes influencias cristianas, afirma, sin embargo, que los antiguos dioses han existido realmente. Pero a\u00f1ade que eran mortales. Los antepasados los adoraron, pero la revelaci\u00f3n de la verdadera fe ha puesto fin a su reino:<\/p>\n<p>Aunque los antiguos dioses fuesen perecederos, eran dioses. Ha caducado ya el tiempo de su adoraci\u00f3n. Han sido disipados por la bendici\u00f3n del se\u00f1or del cielo, cuando se cumpli\u00f3 la redenci\u00f3n del mundo, cuando resucit\u00f3 el verdadero Dios, cuando bendijo los cielos y la tierra.<\/p>\n<p>\u00a1Vuestros dioses se han derrumbado, hombres mayas! \u00a1Los hab\u00e9is adorado sin esperanza!.<\/p>\n<p>El reino de los dioses se encuentra, por tanto, limitado en la duraci\u00f3n. Los mayas elaboran una notable racionalizaci\u00f3n de la Conquista, fundada sobre la representaci\u00f3n c\u00edclica del tiempo. Es bien conocido el grado de exactitud del calendario maya. Las cr\u00f3nicas de la Conquista ejemplifican el mismo cuidado por la precisi\u00f3n temporal y anotan meticulosamente la fecha exacta de los acontecimientos. La llegada de los blancos marca el fin de un ciclo, mientras que por el mismo movimiento se abre un ciclo nuevo: destino ineluctable, inscrito en la sucesi\u00f3n de los Katun. En el mismo instante se confunden la muerte de los dioses antiguos y el nacimiento del Dios cristiano. El Chilam Balam asocia en una misma profec\u00eda el tema del comienzo y el del crep\u00fasculo:<\/p>\n<p>Onze Abau, primera fundaci\u00f3n de la tierra por los blancos. El onze Ahau es el comienzo de la cuenta de los katuns&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Ser\u00e1 para nosotros el crep\u00fasculo cuando llegue!&#8230;<\/p>\n<p>Amenazador es el aspecto del rostro de su Dios. Todo cuanto ense\u00f1a, todo cuanto dice, es: \u00abVais a morir!\u00bb.<\/p>\n<p>La Conquista, \u00abcarga del Katun\u00bb, aparece as\u00ed grabada en el tiempo, contenida de alguna manera en el curso de los siglos. Ahora bien, esta interpretaci\u00f3n temporal se duplica con im\u00e1genes espaciales, cuya figura nuclear resulta encarnada por el sol, divinidad esencial de la religi\u00f3n maya. La teor\u00eda de la Conquista se amplifica en una visi\u00f3n dram\u00e1tica que engloba el destino del universo:<\/p>\n<p>Este es el rostro del katun, del trece Ahau. La faz del sol se romper\u00e1. Caer\u00e1 desintegr\u00e1ndose sobre los dioses de ahora. El sol ser\u00e1 mordido cinco d\u00edas y esto ser\u00e1 visto. He aqu\u00ed la representaci\u00f3n del trece Ahau.<\/p>\n<p>Un signo que da Dios es el de que suceder\u00e1 que muera el rey de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esto est\u00e1 en el origen de la Silla del segundo tiempo, del reino del segundo tiempo. Y es tambi\u00e9n la causa de nuestra muerte&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;\u00a1Castrar al Sol! Esto es lo que han venido a hacer los extranjeros.<\/p>\n<p>Im\u00e1genes de la ca\u00edda y de la rotura del sol, fuente de toda la vida; temas de la agresi\u00f3n y de la castraci\u00f3n; pruebas de la muerte, de los dioses y de los indios: la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb del tiempo es vivida como una cat\u00e1strofe absoluta. En este sentido, podemos decir que la Conquista provoca un verdadero traumatismo colectivo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo sobrevive el recuerdo de la civilizaci\u00f3n perdida; el traumatismo se prolonga despu\u00e9s de la Conquista, en la nostalgia referida a las costumbres abandonadas. Esta nostalgia se experimenta cotidianamente al nivel elemental, tan importante entre los mayas, de la medida del tiempo. Es sorprendente observar c\u00f3mo el Chilam Balam o el Memorial de Solol\u00e1 insisten en conservar la antigua cronolog\u00eda de los katun, mientras la cr\u00f3nica de Chak Xulub Chen adopta el calendario cristiano; pero precisamente este \u00faltimo texto evoca con tristeza la tradici\u00f3n ya muerta, aquella que ordenaba erigir una estela cada veinte a\u00f1os para determinar el comienzo de cada katun:<\/p>\n<p>Este a\u00f1o se termin\u00f3 de nevar el katun; a saber, se termin\u00f3 de poner en Pie la piedra p\u00fablica que por cada veinte tunes que ven\u00edan, se pon\u00eda en pie la Piedra p\u00fablica antes de que llegaran los se\u00f1ores extranjeros, los espa\u00f1oles aqu\u00ed, a la comarca. Desde que vinieron los espa\u00f1oles fue que no se hizo nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Con los katun desaparecen los puntos de referencia tanto materiales como espirituales, las representaciones espaciales y temporales. Hundimiento de una visi\u00f3n del mundo que llega incluso a sus categor\u00edas mentales m\u00e1s \u00edntimas.<\/p>\n<p>El Per\u00fa ejemplifica hechos an\u00e1logos: la derrota se experimenta como una cat\u00e1strofe de amplitud igualmente c\u00f3smica, pero con un matiz particular: aqu\u00ed el choque coincide con la muerte del hijo del Sol, el Inca. Este asegura la mediaci\u00f3n entre los dioses y los hombres, y es adorado como un dios: representa de alguna manera el centro carnal del universo, cuya armon\u00eda garantiza. Una vez asesinado este centro, desaparece el punto de referencia viviente del mundo, y es ese orden universal lo que resulta brutalmente destruido. He ah\u00ed la causa de que la eleg\u00eda por la muerte de Atahualpa cante la participaci\u00f3n de la naturaleza en el drama de la Conquista; la tierra se niega a devorar el cad\u00e1ver del Inca, los precipicios y las rocas tiemblan y entonan cantos f\u00fanebres; las l\u00e1grimas se re\u00fanen en torrentes; el sol se oscurece; la luna, enferma, se encoge, y el tiempo mismo se reduce a un parpadeo.<\/p>\n<p>Y todo y todos se esconden, desaparecen padeciendo.<\/p>\n<p>Lo que la eleg\u00eda describe es, entonces, el nacimiento de una especie de caos. Los elementos se rebelan y lloran; el mundo se retuerce sobre s\u00ed mismo; la duraci\u00f3n se constri\u00f1e en un instante casi nulo; la noche se extiende, y una ausencia infinita envuelve a todas las cosas. Es como un vac\u00edo que se hace m\u00e1s profundo cada vez, como una nada que se abre y donde el universo se sume. S\u00f3lo resta el dolor.<\/p>\n<p>3. Duelo y locura<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de los dioses, los espa\u00f1oles imponen su dominaci\u00f3n a los indios. \u00bfC\u00f3mo interpretan \u00e9stos la nueva era que as\u00ed comienza?<\/p>\n<p>Los incas viven la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola \u0097la ausencia del emperador\u0097 a la vez como martirio y como soledad. La eleg\u00eda a la. muerte de Atahualpa los describe llorando y delirando, sin saber hada qu\u00e9 volverse. Porque la sombra que les proteg\u00eda ha muerto se ven abrumados por el sentimiento de una falta que ninguna cosa puede colmar. Privados del padre que los guiaba, llevan ahora una :vida errante y dispersa, pisoteados por los extranjeros. Literalmente, ahora son s\u00f3lo hu\u00e9rfanos oprimidos. De ah\u00ed el estado de duelo y frustraci\u00f3n:<\/p>\n<p>Con el martirio de la separaci\u00f3n infinita el coraz\u00f3n se rompe.<\/p>\n<p>Los indios suplican al Inca muerto que abra nuevamente sus ojos, que extienda nuevamente hacia ellos sus \u00abmanos magn\u00e1nimas\u00bb, a fin de restablecer entre ellos y el mundo la armon\u00eda perdida.<\/p>\n<p>Entre los mayas, el recuerdo transmuta la \u00e9poca de la antigua civilizaci\u00f3n en una verdadera Edad de Oro, mientras que la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola se concibe como desencadenamiento de todos los males; el tiempo de los blancos es la inversi\u00f3n sim\u00e9trica del tiempo de los antepasados. Este tiempo representaba el orden y la medida; una vez destruido, el presente s\u00f3lo puede ser \u00abtiempo loco\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando pensamos en el papel fundamental del calendario en la cultura maya, el tema de la locura del tiempo reviste una fuerza asombrosa y no puede designar sino un caos absoluto. Por lo mismo, el Dios cristiano, aunque \u00abverdadero\u00bb, debe ser negado, pues ense\u00f1a la mentira y el pecado; los espa\u00f1oles oprimen a los indios bajo el peso del tributo y los reducen a esclavitud; es la era del sufrimiento y la miseria, de la discordia y la guerra, de la enfermedad y de la muerte. En t\u00e9rminos generales, no se trata tanto de una falta o de una ausencia \u0097como entre los incas\u0097, sino de una acumulaci\u00f3n de elementos negativos. En la descripci\u00f3n de este mundo absurdo, los conceptos se encadenan con arreglo a parejas antin\u00f3micas, de manera que la oposici\u00f3n tiempo de la locura\/tiempo de los antepasados recubre fisuras en todos los niveles: intelectuales, morales, sociales y biol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Con todo, escapa a este an\u00e1lisis (como sucede con toda abstracci\u00f3n) la cualidad particular e insustituible de la historicidad concreta; hay un estilo original, una singularidad de lo vivido, que ninguna formulaci\u00f3n puede explicitar completamente. Comprender la visi\u00f3n de los vencidos exige que nos impregnemos de toda la poes\u00eda y tambi\u00e9n de toda la violencia de los testimonios ind\u00edgenas. Dejemos, pues, que los documentos sigan hablando; escuchemos la voz emocionante del Chilam Balam:<\/p>\n<p>Entonces todo era bueno, y ellos (los dioses) fueron abatidos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda sabidur\u00eda en ellos&#8230; no hab\u00eda pecado entonces&#8230; hab\u00eda una santa devoci\u00f3n en ellos. Sanos viv\u00edan. No hab\u00eda enfermedad entonces; no hab\u00eda dolores de huesos, no hab\u00eda fiebres, no hab\u00eda viruela, no hab\u00eda ardor de pecho, no hab\u00eda dolor de vientre, no hab\u00eda enflaquecimiento. Sus cuerpos estaban entonces rectamente erguidos.<\/p>\n<p>No es esto lo que han hecho los se\u00f1ores blancos cuando llegaron aqu\u00ed. Han ense\u00f1ado el miedo y han venido a mancillar las flores. Para que viviese su flor, han hundido y agotado la flor de los otros.<\/p>\n<p>&#8230;Mancillada est\u00e1 la vida, y muere el coraz\u00f3n de las flores &#8230; falsos son Sus reyes, tiranos sobre sus tronos, avaros de sus flores&#8230; \u00a1Asaltantes de los d\u00edas, ofensores de la noche, verdugos del mundo!&#8230;<\/p>\n<p>No hay verdad en la palabra de los extranjeros.<\/p>\n<p>Es solamente por causa del tiempo loco y por causa de los sacerdotes locos que la tristeza ha entrado en nosotros, que ha entrado en nosotros el cristianismo. Porque los muy cristianos han venido aqu\u00ed con el dios verdadero; pero fue el comienzo de nuestra miseria, el comienzo del tributo, el comienzo del ayuno, la causa de la miseria de la cual ha surgido la discordia oculta, el comienzo de la expoliaci\u00f3n, el comienzo de la esclavitud por deudas, el comienzo de las deudas colgadas a las espaldas, el comienzo de la disputa continua, el comienzo del sufrimiento.<\/p>\n<p>Hemos descrito el traumatismo sufrido por los indios a trav\u00e9s de los textos, es decir, de un modo bastante emp\u00edrico. Sin duda, ese traumatismo podr\u00eda ser definido en t\u00e9rminos m\u00e1s rigurosamente psicoanal\u00edticos. Los temas de la castraci\u00f3n del Sol, del abandono por el padre, del duelo y la soledad nos llevan por esa v\u00eda. Sin embargo, no podemos aventurarnos a seguirla, al menos en este estadio del trabajo, por dos razones. Por una parte, la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos psicoanal\u00edticos a la historia, a pesar de las investigaciones actuales, se encuentra en un estadio embrionario, cuyos resultados son poco seguros. Por otra parte, una empresa semejante exigir\u00eda un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de las estructuras mentales propias de cada sociedad, cuando nosotros nos hemos limitado a sobrevolar la literatura ind\u00edgena relativa a la Conquista en \u00e1reas culturales muy alejadas, desde M\u00e9xico al Per\u00fa. Por tanto, en este cap\u00edtulo nos propon\u00edamos solamente una especie de toma de contacto con el problema, un descentramiento mental indispensable para comprender la visi\u00f3n de los vencidos. Nos bastar\u00e1, pues, por el momento, haber evidenciado el hecho mismo del traumatismo, as\u00ed como sus consecuencias. Los indios tienen la sensaci\u00f3n de que su cultura ha muerto y experimentan una frustraci\u00f3n particular, que corresponde a una verdadera \u00abdesposesi\u00f3n del mundo\u00bb. Este traumatismo se perpet\u00faa durante el per\u00edodo colonial, y hasta nuestros d\u00edas, en la medida en que los indios contin\u00faan viviendo la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola como un estado inferior de sentimiento y humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>* Los vencidos: los indios del Per\u00fa frente a la conquista espa\u00f1ola,<br \/>\nAlianza editorial pp. 54-61.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El traumatismo de la conquista Por Nathan Wachtel En nuestra memoria colectiva, la aventura de los conquistadores evoca im\u00e1genes de triunfo, de riqueza y de gloria, y aparece como una epopeya. 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