{"id":758,"date":"2006-03-22T07:39:42","date_gmt":"2006-03-22T07:39:42","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=758"},"modified":"2006-03-22T07:39:42","modified_gmt":"2006-03-22T07:39:42","slug":"el-simbolismo-precolombino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=758","title":{"rendered":"El Simbolismo Precolombino"},"content":{"rendered":"<p>El Simbolismo Precolombino<\/p>\n<p>Libro: El Simbolismo Precolombino<br \/>\nAutor: Federico Gonzalez (Director de la revista SYMBOLOS)<br \/>\nEditorial KIER<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>La sociedad a la que pertenecemos, es decir la contempor\u00e1nea, ha<br \/>\nconcebido la idea de que Dios -la unidad original- es un invento del<br \/>\nhombre, aunque algunos de sus miembros piensan m\u00e1s bien que la<br \/>\ndeidad es un descubrimiento humano producido en cierta etapa de la<br \/>\nhistoria. En ambos casos es el hombre el que crea a Dios, en<br \/>\nabsoluta contradicci\u00f3n con lo aseverado un\u00e1nimamente por todas las<br \/>\ntradiciones y civilizaciones de que se tenga memoria, las cuales<br \/>\nafirman y establecen la correcta relaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre el<br \/>\ncreador y su criatura. Esta flagrante inversi\u00f3n nace l\u00f3gicamente del<br \/>\ndesconocimiento actual que poseemos acerca de lo sagrado, raz\u00f3n que<br \/>\nnos obliga inconscientemente a &#8216;humanizar&#8217; el concepto de Dios, a<br \/>\nhacerlo antropom\u00f3rfo -lo que equivale a reducir la deidad a las<br \/>\ncategor\u00edas del pensamiento y la concepci\u00f3n humana- y minimizarlo a<br \/>\nla escala del hombre de hoy d\u00eda y a la estrechez de su visi\u00f3n. El<br \/>\ncual no encuentra nada mejor entonces que hacer morir a los dioses,<br \/>\nno &#8216;creer&#8217; ya en ellos sino m\u00e1s bien en lo &#8216;humano&#8217; -lo cual \u00a1ay! es<br \/>\ntomado como progreso- como si fuera posible que las energias<br \/>\nc\u00f3smicas y arm\u00f3nicas cuyos principios expresan las deidades dejaran<br \/>\nde ser, o existir, por el simple expediente de negarlas.<\/p>\n<p>Estamos acostumbrados a pensar acerca de los panteones griego,<br \/>\nromano, egipcio, caldeo o maya -o aun en el de los jud\u00edos,<br \/>\ncristianos, isl\u00e1micos, hinduistas y budistas- como si sus dioses<br \/>\nfuesen la propiedad privada de esos pueblos y religiones, y que<br \/>\nadem\u00e1s esos dioses fueran enteramente diferentes entre s\u00ed con<br \/>\nidentidades perfectamente particularizadas en un sistema<br \/>\nclasificatorio imaginario. La realidad de lo sagrado queda as\u00ed<br \/>\nreducida a la capacidad &#8216;especulativa&#8217; del hombre -o a un membrete<br \/>\nen un casillero- y no se observa sin embargo que esos mismos hombres<br \/>\nreconocieron a la deidad a trav\u00e9s de los &#8216;numeros&#8217;, o medidas<br \/>\narm\u00f3nicas, como patrones o m\u00f3dulos de pensamiento universal y<br \/>\nexpresi\u00f3n de las ideas arquet\u00edpicas siempre presentes -como partes<br \/>\nconstitutivas del cosmos seg\u00fan sus calendarios lo reflejan-, que los<br \/>\ns\u00edmbolos representan y cuya energ\u00eda-fuerza no ha dejado ni dejar\u00e1 de<br \/>\nmanifestarse mientras existan el tiempo y el espacio.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>La idea que manifiesta y a la vez oculta el s\u00edmbolo es lo que a la<br \/>\nSimbolog\u00eda le interesa. Por lo que el simb\u00f3logo aspira no s\u00f3lo a la<br \/>\ncomprensi\u00f3n hist\u00f3rica o meramente intelectual de aqu\u00e9l, sino a su<br \/>\nconocimiento metaf\u00edsico, a su aprehensi\u00f3n supra-intelectual &#8211;<br \/>\nobtenida mediante su concurso-, a la identificaci\u00f3n o encarnaci\u00f3n de<br \/>\nlo que el s\u00edmbolo o mito revela; tal cual hac\u00edan los integrantes de<br \/>\nlos pueblos que los dise\u00f1aron con ese prop\u00f3sito, los cuales los<br \/>\nutilizaban -y a\u00fan lo hace una minor\u00eda- como soportes o veh\u00edculos<br \/>\ncognoscitivos entre distintos planos de una realidad que ellos<br \/>\nconsideraban \u00fanica y sagrada, la que era testificada por esos<br \/>\ns\u00edmbolos y mitos. Dicho en otras palabras: el simb\u00f3logo no se ocupa,<br \/>\nsalvo de manera secundaria, de los s\u00edmbolos considerados bajo una<br \/>\nperspectiva hist\u00f3rica o simplemente &#8216;intelectual&#8217;, sino que tomando<br \/>\nen cuenta la identidad de los s\u00edmbolos tradicionales aparecidos en<br \/>\ndistintos tiempos y lugares -material que ha obtenido de la Historia<br \/>\nde las religiones, y de la Religi\u00f3n comparada- trata de comprender,<br \/>\nvivenciar, o encarnar el concepto, o la idea, que ellos representan<br \/>\ny de la cual son los emisarios.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>El s\u00edmbolo como el mito o el rito son el puente entre una realidad<br \/>\nsensible, perceptible y cognoscible a simple vista y el misterio de<br \/>\nsu aut\u00e9ntica y oculta naturaleza que es su origen. Ya que ellos son<br \/>\nuna expresi\u00f3n que se revela al manifestarse, estableciendo de manera<br \/>\nefectiva el v\u00ednculo entre lo conocido y lo desconocido, entre un<br \/>\nplano de la realidad que se percibe ordinariamente y los principios<br \/>\ninvisibles que le han dado lugar, lo que por otra parte constituye u<br \/>\nraz\u00f3n de ser como tales, la que ellos testimonian al transformarse<br \/>\nen veh\u00edculos. Esto inmediatamente les otorga un car\u00e1cter sagrado &#8211;<br \/>\ntabuado, si se quiere- en cuanto expresi\u00f3n directa de los<br \/>\nprincipios, las fuerzas y las energ\u00edas originales, de las cuales<br \/>\nellos son los mensajeros.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Una sociedad como la nuestra, orgullosamente desacralizada, que ha<br \/>\nroto su conexi\u00f3n con los or\u00edgenes y con la idea de un plano superior<br \/>\na la simple materia o a la comprobaci\u00f3n f\u00edsica-emp\u00edrica, no los<br \/>\nacepta -salvo a veces en sus aspectos psicol\u00f3gicos m\u00e1s elementales-,<br \/>\npor lo que el s\u00edmbolo como intermediario entre dos realidades -o<br \/>\nplanos de la realidad- carece de sentido en un esquema de este tipo,<br \/>\ny su comprensi\u00f3n queda limitada a la versi\u00f3n que hace de \u00e9l una<br \/>\noscura se\u00f1al casi insignificante, que no indica sino algo igualmente<br \/>\nno-significativo o relativo.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Las civilizaciones tradicionales han subordinado lo profano a lo<br \/>\nsagrado y esto es precisamente lo que las diferencia de la sociedad<br \/>\nmoderna, que ha sobrevalorizado lo profano al punto de que casi no<br \/>\nconoce otra cosa, mientras que otorga a lo sagrado -cuando lo hace-<br \/>\nun lugar inferior, consider\u00e1ndolo innecesario y hasta nocivo; o se<br \/>\nlo adultera asimil\u00e1ndolo exclusivamente a lo &#8216;religioso&#8217;, a<br \/>\nla &#8216;santidad&#8217;, a lo fraterno, piadoso, sentimental y a veces a lo<br \/>\ncomunitario. En ese sentido lo sacro, lo verdaderamente santo, casi<br \/>\nnada tiene que ver para el pensamiento tradicional con lo que hoy<br \/>\nconoce una persona ordinaria de cultura occidental con ese nombre, o<br \/>\nlo que imagina de ello seg\u00fan los patrones internalizados por su<br \/>\naprendizaje social y religioso. La realidad de lo sagrado, que se<br \/>\nimpone por s\u00ed misma, es percibida en la interioridad de la<br \/>\nconciencia y se manifiesta como lo \u00fanico, lo efectivo y verdadero.<br \/>\nComo una presencia no sujeta al devenir, inmutable, que no necesita<br \/>\nde nada ni nadie ya que en s\u00ed misma es eterna. Frente a esta<br \/>\nvivencia donde el hombre alcanza su aut\u00e9ntico ser, las dem\u00e1s cosas<br \/>\nser\u00e1n entonces relativas y su valor estar\u00e1 dado en la medida en que<br \/>\na su nivel son las expresiones del Ser Universal, al que testifican<br \/>\ny revelan, pasando a ser s\u00edmbolos, soportes del conocimiento, o<br \/>\nperennes gestos rituales. En ese sentido diremos que los<br \/>\nparticipantes de una comunidad tradicional, tanto en la vida privada<br \/>\ncomo en la p\u00fablica, pasaban su tiempo en sacrificios, oraciones,<br \/>\nfiestas y ritos sagrados de guerra o paz -su vida cotidiana- es<br \/>\ndecir, que estaban en estos menesteres y oficios recordatorios de su<br \/>\ncosmogon\u00eda, de su imago mundi, siempre y constantemente desde su<br \/>\nnacimiento a su muerte; en suma, que viv\u00edan en un mundo<br \/>\npermanentemente sacralizado lo cual se expresa de una manera un\u00e1nime<br \/>\nen todos los documentos, textos y obras de arte, que nos han quedado<br \/>\ncomo testimonios de las cultura ind\u00edgenas, algunas de las cuales<br \/>\nperduran fragmentariamente vivas hasta nuestros dias.<br \/>\nEl Simbolismo Precolombino (2)<\/p>\n<p>Federico Gonzalez:<\/p>\n<p>&#8220;Tampoco lo sagrado es mojigater\u00eda, religiosidad o superstici\u00f3n. No<br \/>\nest\u00e1 vinculado exclusivamente con una moral y sus comportamientos de<br \/>\nacuerdo a leyes coactivas&#8230;<br \/>\nLo sagrado existe en el interior de la conciencia del hombre que<br \/>\nparticipa del Ser Universal, y sin embargo, este estado, esta<br \/>\nrealidad, es tan dif\u00edcil de describir como la naturaleza de aquello<br \/>\nque ella misma expresa. Tal vez se pudiera afirmar lo sagrado negando<br \/>\ntodo lo que no es tal. Pero tomando muy en cuenta que lo santo no es<br \/>\ns\u00f3lo un &#8216;sentimiento&#8217;, como se pretende, ni una fantas\u00eda, como se<br \/>\nsospecha, ni una &#8216;virtud&#8217; como se imagina. La realidad de lo sagrado,<br \/>\nsu verdad, se desprende de la falsedad de lo profano, de su<br \/>\nineficacia. Se piensa en la salud cuando se comprueba la enfermedad.<br \/>\nEs gracias a la creaci\u00f3n que concebimos lo creado; en los substancial<br \/>\nlo esencial es inmanente. Una concepci\u00f3n tradicional de la sacralidad<br \/>\nest\u00e1 \u00edntimamente ligada con el conocimiento de otros planos o mundos<br \/>\na los que se vivencia como reales y que no est\u00e1n fuera del hombre,<br \/>\ncomo si constituyeran otros mundos f\u00edsicos, o lugares, sino que se<br \/>\nhallan en el n\u00facleo de su conciencia con la que puede percibirlos&#8221;.<br \/>\nHerej\u00edas,rebeld\u00edas y otras hierbas en la Civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me parece muy bien que se debata sobre el tema de si existe o no<br \/>\nexiste, de si es &#8220;producto de mercado&#8221; o &#8220;nostalgia del pasado&#8221;&#8230;me<br \/>\nparece muy bien que se deshoje la margarita.<br \/>\nYo tambi\u00e9n fu\u00ed as\u00ed&#8230;pues en el fondo lo que me daba miedo era ser<br \/>\ndistinto, atreverme a creer en cosas que mi entorno no aprobaba. Sin m\u00e1s.<br \/>\nQuerer&#8230;primero de nuestros axiomas. \u00a1Oh querer ardiente que cuando<br \/>\nsurjes arrasas con mis negaciones!.<\/p>\n<p>Y es cierto lo que dice Jordi: \u00bfc\u00f3mo es posible que no hayamos hecho<br \/>\namigos en este foro? \u00bfC\u00f3mo es posible que seamos como espectros<br \/>\ninformaticos que no tienen contacto real? Absurdo planteamiento de una<br \/>\ntradici\u00f3n, este &#8220;chamanismo&#8221;, que exige la presencia real, el contacto<br \/>\ndirecto&#8230;la realidad del cuerpo.<br \/>\n\u00bfCuales son las razones? El temor a ser da\u00f1ado, a conocer m\u00e1s<br \/>\nmentiras, a defraudar, a romper el precario equilibrio de nuestras<br \/>\nvidas&#8230;y mil cosas m\u00e1s.<br \/>\nPero ojo: desde luego lo que impact\u00f3 a la cultura fue que la<br \/>\nbrujer\u00eda era &#8220;reuni\u00f3n&#8221;. Y todav\u00eda eso sigue sin entenderse. Esa fue su<br \/>\nprincipal herej\u00eda, su fundamental resistencia, su planteamiento castigado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Simbolismo Precolombino Libro: El Simbolismo Precolombino Autor: Federico Gonzalez (Director de la revista SYMBOLOS) Editorial KIER &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; La sociedad a la que pertenecemos, es decir la contempor\u00e1nea, ha concebido la idea de que Dios -la unidad original- es un invento del hombre, aunque algunos de sus miembros piensan m\u00e1s bien que la deidad es un descubrimiento humano producido en<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pueblos-de-origen"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}