{"id":75,"date":"2006-01-20T19:59:49","date_gmt":"2006-01-20T19:59:49","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=75"},"modified":"2006-01-20T19:59:49","modified_gmt":"2006-01-20T19:59:49","slug":"los-7-capitulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=75","title":{"rendered":"Los 7 capitulos"},"content":{"rendered":"<p>LOS SIETE CAP\u00cdTULOS<\/p>\n<p>Hermes<\/p>\n<p>CAPITULO I<\/p>\n<p>Esto es lo que dice Hermes: Durante el tiempo que he vivido no he cesado de realizar experiencias y siempre he trabajado, sin cansarme.<\/p>\n<p>No poseo \u00e9ste arte y \u00e9sta ciencia sino por la \u00fanica inspiraci\u00f3n de Dios; El es quien la ha querido revelar a su servidor, El es quien ha dado el medio para conocer la verdad a quienes saben usar de su raz\u00f3n y El jam\u00e1s ha sido la causa de que alguien haya seguido el error o la mentira.<\/p>\n<p>Por mi parte, y si no temiera el d\u00eda del Juicio y la posibilidad de ser castigado por haber ocultado \u00e9sta ciencia, no hubiera dicho nada y nada habr\u00eda escrito para ense\u00f1arla a quienes habr\u00e1n de venir despu\u00e9s de m\u00ed, pero he querido dar a los fieles aquello que les debo, y ense\u00f1arles lo que el Autor de la fidelidad me ha querido revelar.<\/p>\n<p>Escuchad pues, hijos de los sabios fil\u00f3sofos, nuestros predecesores, pero no de un modo corporal o desconsiderado, la ciencia de los cuatro elementos que son pasibles y que pueden ser alterados y cambiados por sus formas y que est\u00e1n escondidos junto a su acci\u00f3n; porque su acci\u00f3n est\u00e1 escondida en nuestro elixir, y \u00e9ste no podr\u00eda actuar si no estuviera compuesto de la muy exacta uni\u00f3n de \u00e9stos elementos, y no ser\u00e1 perfecto hasta que no haya pasado por todos sus colores, de los que cada uno denota el dominio de un elemento particular.<\/p>\n<p>Sabed, hijos de los Sabios, que hay una divisi\u00f3n en el agua de los antiguos fil\u00f3sofos, que la divide en otras cuatro cosas. Una es de dos, y tres son de una, y al color de \u00e9stas cosas, es decir, al humor que coagula, pertenece la tercera parte, y las otras dos terceras partes son para el agua: Estos son los pesos de los Fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>Tomad una onza y media del humor, y la cuarta parte de la rojez meridional, o del Alma del Sol, que ser\u00e1 de una media onza, y tomad la mitad de Oropimente, que son ocho, es decir, tres onzas.<\/p>\n<p>Y sabed que la vi\u00f1a de los Sabios se extrae en tres y que su vino es perfecto al terminar las treinta.<\/p>\n<p>Concebid como se hace la operaci\u00f3n: La cocci\u00f3n lo disminuye en cantidad y la tintura lo aumenta en calidad; porque la Luna comienza a decrecer despu\u00e9s del decimoquinto d\u00eda y crece al tercero. Esto ser\u00e1, por tanto, el principio y el fin.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que os acabo de declarar lo que estaba escondido, pues la obra est\u00e1 con vosotros y en vosotros, de modo que si la encontr\u00e1is en vosotros mismos, donde est\u00e1 continuamente, tambi\u00e9n la tendr\u00e9is siempre y en cualquier parte en que os encontr\u00e9is, sea en la tierra o en el mar.<\/p>\n<p>Por lo tanto, guardad la plata viva que se produce en los lugares o gabinetes interiores, es decir, en los principios de los metales compuestos de ella, donde est\u00e1 coagulada, pues \u00e9sta es la plata viva que se llama tierra que Permanece.<\/p>\n<p>Aquel que no entienda mis palabras, que demande inteligencia a Dios, que de ning\u00fan malvado justifica las obras, m\u00e1s no rehusa a ning\u00fan hombre de bien la recompensa que le es debida.<br \/>\nPues yo he descubierto todo lo oculto de \u00e9sta ciencia, he revelado un gran secreto y he explicado toda la ciencia a quienes sepan entenderla.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, vosotros, investigadores de la ciencia, y vosotros, hijos de la Sabidur\u00eda, sabed que, cuando el buitre est\u00e1 en la monta\u00f1a, grita en voz alta:<br \/>\n\u00a1 yo soy el blanco del negro,<br \/>\ny el rojo del blanco,<br \/>\ny el anaranjado del rojo!<br \/>\nCiertamente, digo la verdad.<\/p>\n<p>Sabed tambi\u00e9n que el cuervo que vuela sin alas en la negrura de la noche y en la claridad del d\u00eda, es la cabeza o comienzo del arte. El color lo toma de la amargura que est\u00e1 en su garganta, y la tintura sale de su cuerpo, y de su espalda se extrae un agua verdadera y pura. Por tanto, comprended lo que digo y de \u00e9ste modo recibid el don de Dios que yo os comunico, pero ocultadlo a todos los imprudentes.<\/p>\n<p>Es una piedra honorable que est\u00e1 encerrada en las cavernas o profundidades de los metales; su color la hace brillante; es un alma, o un esp\u00edritu sublime, y un mar abierto.<\/p>\n<p>Yo os la he declarado: dad gracias a Dios porque os ha ense\u00f1ado \u00e9sta ciencia, pues El ama a quienes aprecian sus dones.<\/p>\n<p>Por tanto poned esta piedra, es decir, su materia, en un fuego h\u00famedo, y cocedla. Este fuego aumentar\u00e1 el calor de la humedad y matar\u00e1 la sequedad de la incombusti\u00f3n, hasta que aparezca la ra\u00edz, es decir, hasta que el cuerpo sea resuelto en su mercurio. Despu\u00e9s de esto, haced surgir la rojez de la materia, y su parte ligera, y continuad haci\u00e9ndolo hasta que no quede m\u00e1s que una tercera parte.<\/p>\n<p>Hijos de los Sabios, si se ha llamado envidiosos a los Fil\u00f3sofos no es porque hayan querido, jam\u00e1s, ocultar nada a las gentes de bien ni a quienes viven piadosamente, ni a los leg\u00edtimos y verdaderos hijos de la ciencia, ni a los sabios, si se les ha llamado as\u00ed es porque la esconden a los ignorantes, es decir, a quienes no saben lo suficiente como para conocerla, a los viciosos y a quienes viven sin ley ni caridad, por temor de que, por \u00e9ste medio, los malvados se pudieran volver poderosos y cometieran toda clase de cr\u00edmenes, de los que, ante Dios, ser\u00edan responsables los Fil\u00f3sofos pues todos los malvados son indignos de poseer la Sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Sabed que a \u00e9sta piedra yo la llamo por su nombre: si los fil\u00f3sofos la llaman Mujer de la Magnesia, o Gallina, o Saliva Blanca, o Leche de las Cosas Vol\u00e1tiles, y Ceniza Incombustible, es con el fin de esconderla a los impru- dentes, que no tienen ni sentido, ni ley, ni humanidad. Pero yo la he denominado con un nombre muy conocido al llamarla Piedra de los Sabios. Conservad el mar, el fuego y el vol\u00e1til del cielo en esta piedra, hasta su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Y os conjuro a todos, \u00a1oh, hijos de los Fil\u00f3sofos! en nombre de nuestro Bienhechor, a fin de que se os haga una gracia tan singular como es la de no declarar jam\u00e1s el nombre de \u00e9sta piedra a ning\u00fan loco, a ning\u00fan ignorante, ni a nadie que sea indigno de tal cosa. Por lo que a mi concierne, puedo decir que nadie me ha dado nada sin que yo se lo haya devuelto enteramente. Jam\u00e1s le he faltado al respeto que le debo y siempre he hablado honrosamente de \u00e9l.<br \/>\nHijo m\u00edo, \u00e9sta piedra est\u00e1 envuelta de muchos colores que la esconden, pero s\u00f3lo hay uno que indique su nacimiento y entera perfecci\u00f3n; sabed cual es ese color y jam\u00e1s dig\u00e1is nada de \u00e9l.<\/p>\n<p>Con la ayuda de Dios Todopoderoso, esta piedra os librar\u00e1 de todas las enfermedades, por graves que sean, os preservar\u00e1 de toda tristeza y aflicci\u00f3n y de todo cuanto os pueda da\u00f1ar en cuerpo o en esp\u00edritu. Adem\u00e1s, os conducir\u00e1 de las tinieblas a la luz, del desierto al hogar y de la necesidad a la abundancia.<\/p>\n<p>CAPITULO II<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, ante todo te advierto que has de temer a Dios, pues El es quien har\u00e1 que tu operaci\u00f3n resulte y quien unir\u00e1 cada uno de los elementos separados.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, ya que no te considero privado de raz\u00f3n, ni insensato, has de razonar todo lo que se te dir\u00e1 acerca de nuestra ciencia, recibir mis exhortaciones y meditar sobre las lecciones que yo te impartir\u00e9, hasta que las entiendas, como si t\u00fa mismo fueras su autor.<\/p>\n<p>Del mismo modo que aquello que naturalmente es c\u00e1lido no puede volverse fr\u00edo sin ser alterado, as\u00ed tambi\u00e9n, quien usa bien de su raz\u00f3n ha de cerrar la puerta a la ignorancia, por temor de que, al creerse seguro, se equivoque.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, toma el vol\u00e1til, sum\u00e9rgelo hasta que se eleve y sep\u00e1ralo de su herrumbre, que lo mata. Qu\u00edtala y ap\u00e1rtala de \u00e9l con objeto de que se transforme en viviente, seg\u00fan es tu deseo. Despu\u00e9s de esto ya no deber\u00e1 elevarse en el vaso, sino que deber\u00e1 retener y fijar visiblemente todo cuanto haya de vol\u00e1til. Pues, si lo apartas de una segunda aflicci\u00f3n, despu\u00e9s de retirarlo de la primera y si durante los d\u00edas, de los que ya sabes el n\u00famero, lo gobiernas con destreza ser\u00e1 para ti una compa\u00f1\u00eda como la que necesitas, y separ\u00e1ndolo, ser\u00e1s su due\u00f1o y \u00e9l te servir\u00e1 de adorno.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, del rayo de luz separar\u00e1s la sombra y todo cuanto tenga de impuro, pues sobre \u00e9l hay nubes que lo esconden e impiden que brille, a causa de que est\u00e1 quemado por la presi\u00f3n y la rojez.<\/p>\n<p>Toma esta rojez que ha sido corrompida por el agua, de igual manera que la ceniza viva contiene el fuego, y si la retiras de modo que la rojez quede limpia y purificada, har\u00e1s una uni\u00f3n en la que \u00e9l se calentar\u00e1 y reposar\u00e1.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, vuelve a poner en el agua, durante los treinta d\u00edas que ya sabes, el carb\u00f3n, cuya vida ha sido extinguida.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, obra nuestra, que reposas sobre el futuro de \u00e9ste Oropimente que no tiene ninguna humedad! He aqu\u00ed que he colmado de alegr\u00eda los corazones de aquellos que esperan en ti, \u00a1oh, elixir nuestro! y he alegrado los ojos de los que te estiman, con la esperanza del bien que contienes en ti.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, ten por seguro que el agua est\u00e1 encerrada, primeramente en el aire, y despu\u00e9s en la tierra, por eso la has de hacer subir hacia lo alto a trav\u00e9s de sus conductos y transformarla con discreci\u00f3n; seguidamente la has de unir a su primer esp\u00edritu rojo, que previamente ha sido recogido.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, te digo que el unguento de nuestra tierra es un azufre, Oropimente, Goma, Colcotar, que es azufre, Oropimente e, incluso, diversos azufres y cosas parecidas, a cual m\u00e1s vil, y entre ellas hay diversidad. De ellas proviene el ung\u00fcento de la Cola, que son pelos, u\u00f1as y azufre. De ah\u00ed tambi\u00e9n viene el Aceite de las Piedras, y el Cerebro, que es el Oropimente. De ah\u00ed, a su vez, proviene la U\u00f1a de los Gatos, que es Goma, y el unguento de los Blancos, y el unguento de las dos Platas vivas Orientales, que persiguen los azufres y contienen los cuerpos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s digo que el azufre ti\u00f1e y fija, y que est\u00e1 contenido y encerrado, y que se produce por la uni\u00f3n de las tinturas. Y los ung\u00fcentos ti\u00f1en y fijan lo que est\u00e1 contenido en los cuerpos, y por \u00e9ste \u00fanico medio se realiza la uni\u00f3n de las cosas vol\u00e1tiles con los azufres aluminosos, que retienen y fijan todo cuanto hay de vol\u00e1til.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, la disposici\u00f3n que buscan los Fil\u00f3sofos es particular de nuestro Huevo, y no se encuentra en el huevo de gallina; sin embargo hay alg\u00fan parecido entre nuestra divina obra, que es la obra de la Sabidur\u00eda, y el huevo de la gallina, debido a que en una y en otro los elementos est\u00e1n unidos y puestos en orden.<\/p>\n<p>Sabe pues, hijo m\u00edo, que de \u00e9ste parecido y de \u00e9sta proximidad de naturaleza se puede sacar una gran ense\u00f1anza para el conocimiento de nuestra obra; pues en el huevo de gallina hay una sustancia que representa la materia acuosa de la obra, llamada espiritual o esp\u00edritu, y hay otra parecida al Oro, que es la tierra de los Fil\u00f3sofos; y en estas dos sustancias se nota de modo visible la uni\u00f3n y el ensamblaje de los cuatro elementos.<br \/>\nEl hijo ha preguntado a Hermes: los azufres que convienen a nuestra obra, \u00bfson celestes o terrestres? y Hermes ha respondido: los hay celestes y los hay terrestres.<\/p>\n<p>El hijo le ha dicho: padre m\u00edo, creo que el Cielo es el coraz\u00f3n de las cosas superiores, y que la tierra lo es de las inferiores. A ello, Hermes ha respondido: no dices bien; pues el macho es el cielo de la hembra y la hembra es la tierra del macho.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el hijo le pregunt\u00f3: \u00bfcual de los dos es m\u00e1s digno de ser el cielo o de ser la tierra? Hermes respondi\u00f3: tienen necesidad el uno del otro, porque en todos los preceptos no se pide sino mediocridad, como quien dice: el Sabio gobierna a todos los hombres; pues el mediocre es el mejor, dado que cualquier naturaleza se asocia y mejor se une a lo que le es semejante, y nuestra ciencia, que se llama Sabidur\u00eda, nos hace ver que s\u00f3lo se unen las cosas mediocres y templadas.<\/p>\n<p>Dijo entonces el hijo: padre m\u00edo, \u00bfcual de ellos es mediocre? Y Hermes respondi\u00f3: en cada naturaleza hay tres de dos. El agua es necesaria en primer lugar, despu\u00e9s el ung\u00fcento o azufre, y las heces o impurezas que permanecen abajo.<\/p>\n<p>El Drag\u00f3n se encuentra en cada una de estas cosas: las tinieblas son su morada, y la negrura est\u00e1 en ellas, y por esta negrura asciende al aire, y \u00e9ste aire es el cielo, donde \u00e9l comienza a aparecer como por su oriente; pero dado que \u00e9stas cosas se elevan como un humo y se evaporan no son, por lo tanto, ni permanentes, ni fijas.<\/p>\n<p>Haz salir el humo del agua, quita la negrura del ung\u00fcento y expulsa la muerte de las heces y de la impureza; y una vez realizada la disoluci\u00f3n por la victoria que las dos materias obtienen una sobre la otra, y uni\u00e9ndolas de modo que se mantengan juntas, entonces se tornar\u00e1n vivientes.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, has de saber que el ung\u00fcento mediocre, es decir, el fuego, ocupa el medio entre las heces y el agua, porque se las llama ung\u00fcento y azufre, y hay una gran afinidad entre el fuego, el aceite y el azufre, pues del mismo modo que el fuego lanza una llama, as\u00ed mismo hace el azufre.<\/p>\n<p>Sabe, hijo m\u00edo, que toda la Sabidur\u00eda del mundo est\u00e1 por debajo de la Sabidur\u00eda que yo poseo, y todo lo que su arte puede hacer consiste en restituir esos elementos ocultos y encerrados, lo cual es una cosa maravillosa.<\/p>\n<p>Por tanto, aquel que desee ser iniciado en esta Sabidur\u00eda oculta que poseemos, ha de rehuir el vicio de la arrogancia, ser piadoso, ser hombre de bien, tener un profundo razonamiento y guardar los secretos que le hayan sido descubiertos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, te advierto hijo m\u00edo, que nada sabe y nada avanzar\u00e1, quien no sepa mortificar, hacer una nueva generaci\u00f3n, vivificar los esp\u00edritus, purificar, introducir la luz hasta que los elementos se combatan, se coloreen y sean limpiados de sus manchas, como son la negrura y las tinieblas. Pero si sabe lo que acabo de decir, ser\u00e1 elevado a una gran dignidad, hasta el punto que los Reyes sentir\u00e1n veneraci\u00f3n por \u00e9l.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, estamos obligados a guardar \u00e9stos secretos y a esconderlos de todos los malvados y de aquellos que no tienen ni la suficiente sabidur\u00eda, ni la discreci\u00f3n suficiente como para guardarlos y hacer buen uso de ellos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s has de saber que nuestra piedra est\u00e1 hecha de muchas cosas y de muchos colores, que est\u00e1 hecha y compuesta de cuatro elementos unidos, que hemos de separar \u00e9stos elementos, desunirlos y ponerlos aparte, como si fueran distintas piezas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hemos de mortificar en parte la naturaleza o principios que est\u00e1n en esta piedra; conservar el agua y el fuego que est\u00e1n en ella y que est\u00e1n compuestos de los cuatro elementos y retener o fijar sus aguas por su agua, que no es, sin embargo, agua en cuanto a su forma exterior o aparente, sino un fuego que asciende sobre las aguas conteni\u00e9ndolas en un vaso que ha de estar entero y sin fisura, para que los esp\u00edritus no se escapen y no salgan de los cuerpos. Si son retenidos as\u00ed, se tornan fijos y tingentes.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, bendita forma o apariencia del agua P\u00f3ntica que disuelve los elementos! Y a fin de que, con \u00e9sta alma acuosa poseamos la forma sulfurosa, es decir, a fin de que la composici\u00f3n, que es parecida al agua, se convierta en tierra o azufre, es preciso que la mezclemos con nuestro Vinagre. Pues, cuando por potencia y virtud del agua, se disuelva el compuesto, tendremos entonces la llave o el medio asegurado de restablecerlo y rehacerlo. Entonces la muerte y la negrura los abandonan y la Sabidur\u00eda, es decir, la obra de la Sabidur\u00eda, empieza a aparecer. Quiero decir que el Artista conocer\u00e1 con ello que ha conducido bien y sabiamente su operaci\u00f3n, y que est\u00e1 en la verdadera v\u00eda que han seguido los Fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>CAPITULO III<\/p>\n<p>Has de saber, hijo m\u00edo, que los Fil\u00f3sofos hacen lazos, o fuertes ligaduras, para combatir contra el fuego, porque los esp\u00edritus desean estar y se complacen en habitar los cuerpos que han sido lavados.<\/p>\n<p>Y cuando los esp\u00edritus se unen a ellos, \u00e9stos esp\u00edritus los vivifican y en ellos permanecen, y los cuerpos retienen estos esp\u00edritus sin dejarlos jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Entonces, los elementos que est\u00e1n muertos se transforman en vivientes y ti\u00f1en los cuerpos compuestos con tales elementos. Se alteran y cambian y hacen obras admirables y permanentes, como dice el Fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, forma acuosa del agua permanente que creas los elementos con los que est\u00e1 compuesto nuestro Rey y que, con un r\u00e9gimen templado, despu\u00e9s de adquirir la tintura y uni\u00e9ndote a tus hermanos, reposas, porque has llegado a tu fin !<\/p>\n<p>Nuestra piedra muy preciosa, arrojada al estercolero, nos es muy querida aunque considerada en su conjunto sea vil e incluso muy vil; entonces deberemos mortificar y vivificar dos mercurios a la vez, que son el mercurio del Oropimente y el mercurio oriental de la Magnesia. \u00a1Oh, que gran obrera es la Naturaleza, que crea los principios naturales y retiene lo que \u00e9stos principios tienen de mediocre despu\u00e9s de separar de ellos las crudezas y groseras impurezas. Esta Naturaleza ha venido con la luz y ha sido producida con la luz, que ha dado nacimiento a una Nube tenebrosa, y \u00e9sta Nube es la madre de toda la obra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber unido al Rey coronado con nuestra Hija roja, \u00e9sta, a trav\u00e9s de un r\u00e9gimen de fuego templado que no pueda da\u00f1ar nada, concebir\u00e1 un Hijo, que se unir\u00e1 a ella y permanecer\u00e1 encima de ella.<\/p>\n<p>Ella nutre al Hijo y gracias a \u00e9ste peque\u00f1o fuego lo torna fijo y permanente, y as\u00ed, el Hijo vive de nuestro fuego. Y cuando se deje el fuego sobre la hoja de azufre ser\u00e1 necesario que el t\u00e9rmino de los corazones penetre en \u00e9l, que as\u00ed sea lavado y que as\u00ed la suciedad se aleje de \u00e9l. Entonces se transforma, y cuando sea retirado del fuego, su tintura permanecer\u00e1 roja como la carne viva.<\/p>\n<p>Nuestro Hijo, que ha nacido Rey, recibir\u00e1 su tintura del fuego, tras lo cual la muerte, el mar y las tinieblas lo abandonar\u00e1n, porque se transformar\u00e1 en viviente, se desecar\u00e1, se convertir\u00e1 en polvo y tendr\u00e1 un brillo vivo y resplandeciente.<\/p>\n<p>El Drag\u00f3n, que guarda las cavidades, huye de los rayos del Sol.<\/p>\n<p>Nuestro Hijo, que estaba muerto, recobrar\u00e1 la vida. Saldr\u00e1 del fuego siendo Rey y, en su boda y uni\u00f3n, se regocijar\u00e1. Lo que estaba oculto y escondido aparecer\u00e1, manifiesto y evidente y la Leche de la Virgen ser\u00e1 blanqueada.<\/p>\n<p>El Hijo, despu\u00e9s de recibir la tintura, combatir\u00e1 contra el fuego y poseer\u00e1 una tintura que ser\u00e1 la m\u00e1s excelente de todas las tinturas, porque tendr\u00e1 el poder de hacer el bien, comunicando esta tintura a sus hermanos, y poseer\u00e1 en s\u00ed mismo la Filosof\u00eda, porque \u00e9l mismo es su fruto y su obra.<\/p>\n<p>\u00a1Venid, hijos de los Sabios, alegr\u00e9monos juntos, manifestemos nuestro gozo con clamores de alegr\u00eda, porque la muerte est\u00e1 consumada. Nuestro Hijo ya reina, lleva la vestimenta roja y va revestido con su p\u00farpura !<\/p>\n<p>CAPITULO IV<\/p>\n<p>Escuchad, hijos de los Sabios, c\u00f3mo grita \u00e9sta piedra: \u00a1Defendedme y yo os defender\u00e9. Dadme lo que me pertenece y yo os ayudar\u00e9.<br \/>\nMi Sol y mis rayos est\u00e1n en mi interior, y la Luna, que me es propia y particular, es mi luz, que supera a cualquier otra luz, y mis bienes valen m\u00e1s que cualquier otro bien. A quienes me conocen yo otorgo la alegr\u00eda, la satisfacci\u00f3n, la gloria, las riquezas y los placeres s\u00f3lidos; adem\u00e1s les doy la perfecta inteligencia de aquello que buscan con tanta solicitud, y les doy, en fin, la posesi\u00f3n de las cosas divinas.<\/p>\n<p>Escuchad, porque voy a descubriros aquella ciencia que los antiguos Fil\u00f3sofos escondieron: es una cosa cuyo nombre est\u00e1 comprendido en siete letras y que sigue a dos Alfa y Eta. El Sol tambi\u00e9n sigue a la Luna y viene despu\u00e9s de ella, pero quiere tener el dominio y ser el due\u00f1o de la obra; quiere conservar a Marte y te\u00f1ir al Hijo del agua Viva, que es J\u00fapiter, y \u00e9ste es el secreto que escondieron los Fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>Vosotros que me escuch\u00e1is: comprendedme y de ahora en adelante llevemos a la pr\u00e1ctica lo que sabemos. Lo que he escrito os lo declaro despu\u00e9s de haberlo investigado cuidadosamente y de haberlo meditado muy sutilmente. Conozco cierta cosa que es \u00fanica.<\/p>\n<p>Pues \u00bfquien comprender\u00e1 nuestra ciencia? tan solo aquellos que la estudian seriamente, quienes la investigan con gran aplicaci\u00f3n empleando toda la fuerza de su esp\u00edritu y de su raz\u00f3n para descubrirla.<\/p>\n<p>Ved que de un hombre no puede salir sino un semejante y de un animal nada m\u00e1s que otro animal, y si sucede que dos animales de distintas especies se acoplan nacer\u00e1 uno que no se parecer\u00e1 ni a uno ni a otro.<\/p>\n<p>Y ahora Venus dice: Yo engendro la luz y las tinieblas no son de mi naturaleza, y si no fuera porque mi metal es seco, todos los otros cuerpos tendr\u00edan necesidad de m\u00ed. Porque yo los fundo, yo expulso su herrumbre y extraigo su sustancia, por tanto, nada es mejor, ni merece ser m\u00e1s honrado que mi Hermano y yo cuando estamos unidos.<\/p>\n<p>Pero el Rey, que tiene el dominio de la obra, dice a sus hermanos, que por su transmutaci\u00f3n rinden testimonio de \u00e9sta verdad:<\/p>\n<p>Yo he sido coronado, yo he sido ornado con la Diadema, llevo el manto real y lleno los corazones de alegr\u00eda; cuando me encuentro en los brazos y regazo de mi madre y me uno a su sustancia, retengo y sujeto \u00e9sta sustancia, fij\u00e1ndola, y con lo que es visible preparo y compongo lo invisible. Entonces, lo que est\u00e1 oculto y escondido se hace manifiesto y aparece, y todo cuanto ocultaron los fil\u00f3sofos de su obra ser\u00e1 producido y engendrado de un modo evidente por nosotros dos.<\/p>\n<p>Comprended bien \u00e9stas palabras, vosotros que me escuch\u00e1is, conservadlas cuidadosamente en vuestro coraz\u00f3n, meditadlas atentamente y no busqu\u00e9is otra cosa.<\/p>\n<p>\u00bfNo veis que el hombre, cuyas entra\u00f1as son de carne, es engendrado por un principio de la Naturaleza que es de sangre, con el que ha sido hecha la carne? El hombre no pod\u00eda ser hecho de otro modo, ni formado con otra cosa. Meditad lo que acabo de decir y abandonad todo lo superfluo y extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Por eso el Fil\u00f3sofo ha dicho: Botri est\u00e1 hecho del anaranjado que se extrae del n\u00f3dulo rojo, no de otra parte, y si pod\u00e9is hacerlo anaranjado, ser\u00e1 un logro de vuestra Sabidur\u00eda y un testimonio de la certidumbre de vuestra ciencia. No dese\u00e9is ni pretend\u00e1is mas que hacer surgir del rojo \u00e9ste color anaranjado. Ved que no me he servido de un juego de palabras y, si me entend\u00e9is, ver\u00e9is que poco ha faltado para que, sin querer, lo hiciera.<\/p>\n<p>Hijos de los Sabios, quemad el cuerpo del Lat\u00f3n a fuego fuerte y os entregar\u00e1 lo que busc\u00e1is. Evitad que lo que huye vuele de lo que no huye, y haced que no lo deje ni se separe de \u00e9l.<br \/>\nHaced de modo que repose y permanezca sobre el fuego, por muy \u00e1spero que \u00e9ste sea. Y lo que ser\u00e1 corrompido por el violento calor del fuego, es Cambar.<\/p>\n<p>Sabed que el Lat\u00f3n es una parte de esta agua permanente, que es su tintura y que aquello que ha producido su negrura se transforma en rojo verdadero.<\/p>\n<p>Juro ante Dios que no he dicho sino la verdad, y que aquellas cosas que destruyen son las mismas que perfeccionan. Por eso nada puede ser enmendado o mejorado si previamente no es corrompido, y \u00e9sta corrupci\u00f3n har\u00e1 aparecer la mejora y la perfecci\u00f3n, y una y otra son una se\u00f1al esencial de la verdad del arte.<\/p>\n<p>CAPITULO V<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo: lo que nace del Cuervo es el principio de \u00e9ste arte. He aqu\u00ed que he oscurecido lo que os he dicho y le he quitado su claridad con un juego de palabras diciendo que lo que est\u00e1 unido est\u00e1 separado y lo que est\u00e1 muy pr\u00f3ximo est\u00e1 muy alejado.<\/p>\n<p>Por tanto, asad \u00e9stas materias y a continuaci\u00f3n cocedlas por espacio de siete, catorce y veinti\u00fan d\u00edas en aquello que proviene del vientre de los caballos. Entonces se hace el Drag\u00f3n, que se come sus alas y se mortifica a si mismo. Despu\u00e9s de esto lo pondr\u00e9is en un pedazo de tela y al fuego del horno, y tened cuidado de que no escape del vaso.<\/p>\n<p>Y sabed que los tiempos de la tierra est\u00e1n en el agua y que siempre se hace el agua hasta que pon\u00e9is la tierra sobre ella. Cuando la tierra est\u00e9 quemada y reducida a agua, tomad su cerebro y trituradlo con el Vinagre muy Fuerte y la Orina de los Ni\u00f1os, hasta que oscurezca.<\/p>\n<p>Una vez se ha hecho \u00e9sta, vuestro Magisterio vive en la putrefacci\u00f3n, las nubes negras que estaban en \u00e9l antes de que muriera se transformar\u00e1n y convertir\u00e1n en su cuerpo y si se rehace seg\u00fan la manera que he descrito, morir\u00e1 una segunda vez y despu\u00e9s recibir\u00e1 la vida, tal como he dicho.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, nos servimos de esp\u00edritus tanto en la vida como en la muerte; pues del mismo modo que muere cuando sus esp\u00edritus le son retirados se reaviva cuando le son restituidos y se regocija de ello.<br \/>\nSi pod\u00e9is llegar hasta aqu\u00ed os aseguro que tendr\u00e9is la satisfacci\u00f3n de ver lo que busc\u00e1is. Aqu\u00ed os digo las se\u00f1ales que alegran a quienes las ven y aquello que fija su cuerpo.<\/p>\n<p>Y a pesar de que vuestros predecesores hayan llegado con \u00e9sta operaci\u00f3n a lo que se propon\u00edan hacer, sin embargo est\u00e1n muertos.<\/p>\n<p>Ya os he mostrado el cumplimiento o el fin de la obra, he abierto el Libro a los que saben y he velado a los dem\u00e1s las cosas que a ellos han de estar ocultas y desconocidas; he unido e incorporado entre si aquellas cosas que estaban separadas y que ten\u00edan distintas figuras y he unido los esp\u00edritus.<\/p>\n<p>Recibid \u00e9ste don de las manos de Dios.<\/p>\n<p>CAPITULO VI<\/p>\n<p>Estamos obligados a dar gracias a Dios, que da a todos aquellos que son sabios una ciencia tan admirable que nos libera de la miseria y la pobreza, y de que haya encerrado tantas maravillas en la Piedra de los Sabios.<\/p>\n<p>No obstante, aquellos a quienes no hace una gracia tan singular, no tienen menos motivos de agradecimiento por todas las cosas que produce continuamente para su subsistencia y que son otros tantos milagros que realiza incesantemente para todos los hombres. Y si no est\u00e1n contentos con todos estos bienes y aspiran a esta ciencia, deben pedir esta gracia a Dios con continuas y fervientes plegarias para obtener su conocimiento durante su vida.<\/p>\n<p>Por otra parte, y a fin de que no les induzca a error lo que antes he dicho de los ung\u00fcentos que extraemos de las u\u00f1as, de los pelos, del moho, del tragacanto y de los huesos, les advierto que esas son las palabras que los antiguos Fil\u00f3sofos utilizaron en sus libros en sentido figurado y que no han de tomarse al pie de la letra. Aun nos falta explicar m\u00e1s ampliamente la disposici\u00f3n o preparaci\u00f3n del ung\u00fcento que contiene en si las tinturas, que coagula y fija las cosas vol\u00e1tiles y que embellece los azufres [ &#8230; ]<br \/>\nEs un ung\u00fcento oculto y velado del que no parece se haya de hacer ninguna preparaci\u00f3n y que permanece en su cuerpo como el fuego en los \u00e1rboles y en las piedras. Y hay que obtener este ung\u00fcento con una industria muy sutil y con un grande artificio, y cuidar que no se queme [ &#8230; ]<\/p>\n<p>Y sabed que el cielo est\u00e1 unido a la tierra, por lo que es mediocre, porque el agua, que es lo mediocre, tiene una com\u00fan figura con el cielo y con la tierra.<\/p>\n<p>El agua es la primera cosa que sale de esta piedra, el oro es la segunda, la tercera es una cosa que es casi oro y mediocre y por lo tanto m\u00e1s noble que el agua y que las impurezas.<\/p>\n<p>El humo, la negrura y la muerte se encuentran en esas tres cosas. Hay que extraer, por tanto el humo que est\u00e1 sobre el agua, separar la negrura del ung\u00fcento y expulsar la muerte de las heces. Esto lo haremos por medio de la disoluci\u00f3n, y con ello obtendremos una soberana filosof\u00eda y el secreto de todos los secretos.<\/p>\n<p>[He dejado en este cap\u00edtulo dos lagunas se\u00f1aladas entre corchetes a causa de que en esos lugares falta algo y que la traducci\u00f3n de Joli es m\u00e1s amplia. Dado que en su comienzo (esa traducci\u00f3n) es distinta, a\u00f1ado aqu\u00ed este cap\u00edtulo entero tal como lo ha traducido \u00e9l. N\u00f3tese que lo que est\u00e1 en una letra distinta es lo que no est\u00e1 en los ejemplares latinos ni, en consecuencia, en la traducci\u00f3n que yo he realizado.]<\/p>\n<p>traducci\u00f3n del<br \/>\nCAPITULO VI<br \/>\npor Joli<\/p>\n<p>Ten\u00e9is que dar gracias a Dios, que otorga esta ciencia a todo sabio, que nos libera de toda miseria y pobreza.<\/p>\n<p>Agradecedle todos los dones y milagros que ha puesto en esta naturaleza, y rogadle que mientras vivamos vayamos hacia El. Adem\u00e1s, hijo m\u00edo, los ung\u00fcentos que extraemos de los libros de los autores est\u00e1n escritos de u\u00f1as, pelos, lat\u00f3n verde, tragacanto y huesos. Por otra parte es preciso exponer la disposici\u00f3n del ung\u00fcento que coagula las naturalezas fugitivas, que adorna los azufres prefiri\u00e9ndolos a cualquier otro ung\u00fcento perfecto. Pues sabemos la esencia de su vaso y lo precioso que es y se llama divino azufre y figura a los otros ung\u00fcentos; y es el ung\u00fcento oculto y velado, del que no se ve ninguna disposici\u00f3n y habita en su cuerpo como el fuego en los arboles y en las piedras y que se ha de extraer por medio de un arte y un entendimiento sutil, sin ninguna combusti\u00f3n.<\/p>\n<p>Has de saber, hijo m\u00edo, que aquel que no conoce la diferencia, no conoce bastante bien los dos azufres; no es que los ung\u00fcentos que se subliman de las piedras sean azufre, para hacer la tintura, pero los dos, mezclados con sus cuerpos conforman uno que es perfecto. Y conviene saber que reinan dos azufres, pero huyen y conviene separarlos perfectamente bien y retenerlos en su huida. Y sabed que el cielo se une mediocremente con la tierra y lo mediocre se figura con el cielo y con la tierra, y es el agua. Y la primera es agua que sale de \u00e9sta piedra, y el segundo, ciertamente, es el oro, y el tercero, la suciedad; y el mediocre es el oro, que es m\u00e1s noble que la suciedad. Y en esos tres est\u00e1 el humo, la negrura y la muerte. Por tanto, hay que expulsar el humo que est\u00e1 encima del agua, la negrura del ung\u00fcento y de las heces, la muerte, y esto se hace por disoluci\u00f3n. Y aqu\u00ed tenemos una gran filosof\u00eda y el secreto de los secretos.<\/p>\n<p>CAPITULO VII<br \/>\ny \u00faltimo<\/p>\n<p>Hijos de los Fil\u00f3sofos, hay siete cuerpos o metales, entre los que el oro ostenta el primer rango, porque es el mas perfecto de todos, por eso se le llama Rey y Jefe.<\/p>\n<p>La tierra no podr\u00eda corromperlo, las cosas ardientes no lo destruyen, el agua no lo altera ni cambia, porque su complexi\u00f3n es templada y est\u00e1 compuesto a partes iguales de calor, frialdad, sequedad y humedad, y en \u00e9l no hay nada superfluo. por eso los Fil\u00f3sofos lo han preferido a todos los dem\u00e1s, teni\u00e9ndolo en gran estima, asegur\u00e1ndonos que el oro, por su resplandor es, en relaci\u00f3n a los metales, lo que el Sol es entre los astros a causa de su luz, m\u00e1s resplandeciente que la de los dem\u00e1s. As\u00ed como es el Sol quien, por voluntad de Dios, hace nacer y crecer todos los vegetales y quien produce y madura todos los frutos de la tierra: el oro tambi\u00e9n contiene a todos los metales en perfecci\u00f3n. Es \u00e9l quien los vivifica, porque \u00e9l es el fermento del elixir, y sin \u00e9l, el elixir no puede ser perfecto.<\/p>\n<p>Porque, del mismo modo que la masa no podr\u00eda ser fermentada sin levadura, asimismo, cuando hay\u00e1is sublimado y lavado el cuerpo, cuando hay\u00e1is expulsado la negrura de las heces, que las hace desagradables, y con el fin de unir entre si a este cuerpo y a estas heces, poned el fermento y haced agua de la tierra, hasta que el elixir se convierta en fermento, como la masa se hace levadura por la levadura que se une a ella.<\/p>\n<p>Si consider\u00e1is y examin\u00e1is bien la cosa, encontrar\u00e9is que el fermento que deber\u00e1 ser unido a la obra no ha de tomarse de otra cosa que no sea de su misma naturaleza, pues \u00bfno veis que la levadura se toma de la pasta que ha sido fermentada?<\/p>\n<p>Y sabed que el fermento blanquea la composici\u00f3n e impide que se queme, retiene la tintura y la vuelve fija y permanente, alegra los cuerpos y los une entre si haci\u00e9ndolos penetrantes.<\/p>\n<p>Y esta es la Llave de los Fil\u00f3sofos y el fin al que se dirigen todas las operaciones que se realizan en la obra. Por medio de esta ciencia los cuerpos se hacen m\u00e1s perfectos de lo que eran, y con la ayuda de Dios se realiza la obra, del mismo modo que por el desprecio y la mala opini\u00f3n que se tiene de este fermento la obra se pierde y no se realiza.<\/p>\n<p>Pues lo que la levadura es a la masa, el cuajo a la leche en cuanto a los quesos, que se hace de ella, y lo que es el almizcle en los perfumes, lo es el color del oro para la tintura roja y su naturaleza no es, ciertamente, una maravilla.<\/p>\n<p>Por eso, con el hacemos la Seda, es decir, el elixir, y con \u00e9l hemos hecho la tinta con que hemos escrito, y te\u00f1imos el barro del sello real y en \u00e9l hemos puesto el color del cielo, que fortifica la vista de quienes lo miran.<\/p>\n<p>Por tanto, el oro es la piedra muy preciosa que no tiene impurezas y que es templada. Y ni el fuego ni el aire, ni el agua ni la tierra podr\u00edan corromper este fermento universal, que por su composici\u00f3n templada, rectifica y sit\u00faa todos los cuerpos imperfectos en una justicia y una temperatura moderada e iguales, transmut\u00e1ndolas en oro.<\/p>\n<p>Y este fermento es amarillo o anaranjado.<\/p>\n<p>El Oro de los Sabios, una vez cocido y bien digerido por medio del agua \u00edgnea o del agua-fuego hace y compone el elixir. Pues el Oro de los Fil\u00f3sofos es m\u00e1s pesado que el plomo y por su composici\u00f3n templada y equilibrada, es el fermento del elixir. Como, por el contrario, lo que no es templado est\u00e1 hecho con una composici\u00f3n desigual.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la primera obra se hace del vegetal, y la segunda del animal, de lo que tenemos un ejemplo (en el huevo del pollo, del que se forma un pollo) en los elementos que se forman visiblemente. Y nuestra tierra es oro, con el que hacemos la Seda, que es el fermento del elixir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS SIETE CAP\u00cdTULOS Hermes CAPITULO I Esto es lo que dice Hermes: Durante el tiempo que he vivido no he cesado de realizar experiencias y siempre he trabajado, sin cansarme. 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