{"id":72,"date":"2006-01-20T19:48:31","date_gmt":"2006-01-20T19:48:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=72"},"modified":"2006-01-20T19:48:31","modified_gmt":"2006-01-20T19:48:31","slug":"texto-alquimico-sobre-la-piedra-filosofal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=72","title":{"rendered":"texto  alquimico  sobre la piedra filosofal"},"content":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de la Piedra Filosofal no est\u00e1 de moda hoy en d\u00eda. Un alquimista del siglo XVII, Alejandro Sethon, m\u00e1s conocido por el nombre de \u00abel Cosmopolita\u00bb, escrib\u00eda ya en su \u00e9poca:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8220;Se considera la Piedra filosofal como una pura quimera y las personas que la buscan son tomadas por locas. Este desprecio, dicen los fil\u00f3sofos herm\u00e9ticos, es un efecto del justo juicio de Dios que no permite que secreto tan precioso sea conocido por los malvados y los ignorantes.&#8221;<\/p>\n<p>Anta\u00f1o era una locura para la mayor\u00eda de los hombres; en nuestros d\u00edas es un absurdo. Esta ciencia ha ca\u00eddo en un descr\u00e9dito tal, que casi todos ignoramos tanto su finalidad como sus medios.<\/p>\n<p>Si abrimos al azar un viejo libro de Alquimia el estilo nos parece confuso, las f\u00f3rmulas extra\u00f1as, la qu\u00edmica fantasiosa y sin fundamento; nos sorprendemos de que tantos hombres de otros siglos hayan podido pasar su vida en estudio tan quim\u00e9rico. \u00c9ste es el juicio somero que hace el hombre del siglo XX a prop\u00f3sito de la ense\u00f1anza de los antiguos Sabios. Podemos preguntarnos, sin embargo, leyendo estos libros, si se trata de charlatanes que esconden su ignorancia bajo las apariencias de una jerga presuntuosa, o de Sabios que ocultan celosamente su sabidur\u00eda tras las espinas de un estilo oscuro con el fin de poner a prueba la sagacidad y la constancia del lector.<\/p>\n<p>Ambas hip\u00f3tesis son ciertas.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los alquimistas no han sido m\u00e1s que usurpadores de este t\u00edtulo, sopladores de carb\u00f3n, como se dec\u00eda antes. Han errado toda su vida y se han arruinado en la b\u00fasqueda de una quimera, porque no conoc\u00edan la verdadera materia sobre la cual deb\u00edan trabajar, ni la naturaleza del Fuego de los Fil\u00f3sofos. Los m\u00e1s afortunados han acabado descubriendo alguna sal purgativa, alg\u00fan procedimiento para la fabricaci\u00f3n de porcelana o de cerillas de azufre. Son los antepasados de la ciencia moderna. Nuestros hombres de ciencia, guardando las distancias, han hecho progresar los conocimientos humanos en el mismo terreno. Pero tambi\u00e9n ignoran, digan lo que digan, la verdadera materia y la naturaleza del Agente universal. Su ciencia no ha dado a los hombres el conocimiento, sino el extrav\u00edo; no la libertad, sino una esclavitud mayor; no los ha enriquecido tampoco porque sus deseos se extienden cada d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero hay otros adem\u00e1s de los sopladores; no todos han sido charlatanes. Algunos alquimistas de anta\u00f1o firmaron su paso aqu\u00ed abajo y atestiguaron la realidad de su ciencia con verdaderas transmutaciones met\u00e1licas.<\/p>\n<p>Aunque el Arte de los Sabios no tenga que pedir ninguna confirmaci\u00f3n a la ciencia moderna, subrayemos que nuestros sabios saludan de pasada las \u00abintuiciones geniales\u00bb de los antiguos alquimistas, desde que han descubierto la unidad de la \u00abmateria\u00bb, que, en efecto, el Arte de las transmutaciones postula. Un defensor moderno de la Alquimia escribe al respecto estas l\u00edneas pertinentes:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Puesto que hablamos de la Gran Obra, aprovech\u00e9moslo para volver sobre un punto capital ya tratado superficialmente; sobre el abismo que la separa de los intentos de transmutaci\u00f3n por la v\u00eda f\u00edsico-qu\u00edmica, intentos a los que la disoluci\u00f3n at\u00f3mica de actualidad. De entrada, subrayemos con qu\u00e9 gastos, con qu\u00e9 despilfarro de energ\u00eda, en qu\u00e9 laboratorios tit\u00e1nicos (que ninguna fortuna privada podr\u00eda permitirse el lujo de financiar) operan masivamente nuestros modernos Faustos. Todo ello para conseguir \u00abtransmutaciones\u00bb del orden de una diezmillon\u00e9sima de gramo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Es el parto de las monta\u00f1as alumbrando un rat\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Comparativamente, la Gran Obra f\u00edsica no necesita m\u00e1s que algunos cuerpos bastante comunes, un poco de carb\u00f3n, dos o tres vasijas muy simples, ninguna de las fuentes de energ\u00eda que la ciencia moderna consume como un verdadero ogro, y puede ser realizada enteramente por un solo hombre con paciencia y tiempo. Esto para obtener transmutaciones eventualmente masivas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y el autor concluye sus reflexiones con estas palabras:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 A pesar de una terminolog\u00eda b\u00e1rbara que aumenta cada d\u00eda, donde los iones, los electrones, los protones, los neutrones, los deutones y otros ingredientes de la cocina nuclear juegan un papel impresionante, la materia sigue siendo \u00abtierra ignota\u00bb.<\/p>\n<p>Los abismos que separan a la ciencia moderna de la Gran Obra son absolutamente infranqueables y \u00e9sta es la raz\u00f3n por la que nuestra \u00e9poca ha perdido su nostalgia y casi su recuerdo. Mientras nos dirijamos hacia la Alquimia con los prejuicios de un hombre del siglo XX, esta ciencia nos estar\u00e1 \u00abherm\u00e9ticamente\u00bb cerrada.<\/p>\n<p>Los Adeptos dicen que su ciencia es la de Dios mismo; que sin su inspiraci\u00f3n es imposible llegar a la posesi\u00f3n de esta bendita Piedra de los Sabios que confiere a quienes la poseen la salud, la riqueza, el se\u00f1or\u00edo sobre toda la naturaleza; que les socorre en todas sus necesidades, que les asegura incluso la posesi\u00f3n inalienable de la vida, eternamente fijada en s\u00ed mismos. Su piedad, su fe, su amor por Dios Todopoderoso, separan radicalmente a los Sabios de nuestros sabios modernos que no acostumbran a solicitar la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Todos los libros de los verdaderos Adeptos est\u00e1n llenos de exhortaciones al lector para recomendarle que se vuelva hacia Dios. El profeta Daniel ya proclamaba:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Bendito el nombre de Dios de siglo en siglo; porque suya es la sabidur\u00eda y la fuerza. Y \u00c9l es el que muda los momentos y los tiempos; quita reyes y pone reyes; da la sabidur\u00eda a los sabios y el saber a los inteligentes. \u00c9l revela las cosas profundas y escondidas, conoce lo que est\u00e1 en las tinieblas y mora con \u00c9l la luz.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Recurrid a Dios, hijo m\u00edo -se exclama Alano-, volved vuestro coraz\u00f3n y vuestro esp\u00edritu hacia \u00c9l m\u00e1s que hacia el Arte; pues esta ciencia es uno de los mayores dones de Dios con el cual favorece a quien le place. Amad pues a Dios con todo vuestro coraz\u00f3n y con toda vuestra alma y a vuestro pr\u00f3jimo como a vosotros mismos; pedid esta ciencia a Dios con insistencia y con perseverancia y os la conceder\u00e1.<\/p>\n<p>Hojeando los viejos libros de Alquimia, se podr\u00edan citar infinidad de textos de este tipo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se separan de la ciencia moderna por su amor a lo secreto. La ciencia de nuestros d\u00edas, m\u00faltiple y complicada, est\u00e1 abierta a todo el mundo. Los Sabios estaban celosos de la suya. Si su arte parece arduo a aquel que lo busca, para quien lo conoce es tan f\u00e1cil como un trabajo de mujeres y un juego de ni\u00f1os. Por ello han tenido tanto cuidado en esconderlo. Quer\u00edan evitar que cayera en manos de los malvados, de los orgullosos, de los mediocres. Este Arte solamente se revela en la simplicidad, la pureza y el amor.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Ser\u00eda una locura alimentar a un asno con lechugas u otras hierbas raras, dicen varios Fil\u00f3sofos, puesto que los cardos le bastan. El secreto de la Piedra es lo bastante precioso como para hacer de \u00e9l un misterio. Todo lo que puede volverse perjudicial para la sociedad, aunque de por s\u00ed excelente, no debe ser divulgado y solamente debe hallarse de ello en t\u00e9rminos misteriosos. (Harmonie Chymique).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los sabios de hoy en d\u00eda se inspiran en la misma discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Te juro por mi alma -escribe Ramon Llull- que si desvelas esto ser\u00e1s condenado. Todo viene de Dios y todo debe regresar a \u00c9l. Si, por algunas palabras ligeras, dieras a conocer lo que ha exigido tantos a\u00f1os de cuidados, ser\u00edas condenado sin remisi\u00f3n en el juicio final por esta ofensa a la majestad divina.<\/p>\n<p>Los Sabios de anta\u00f1o han recorrido el mundo envueltos en oscuras vestiduras. Poseedores del secreto divino, no se han preocupado, sin embargo, de parecer sabios. El vulgo s\u00f3lo se f\u00eda de las apariencias. Los Adeptos han vivido ignorados casi siempre. Eran la prudencia misma: querer descubrirse al mundo, incluso para salvarlo, equivale a condenarse con seguridad a la tortura y a la muerte. Los Adeptos han ido sin hablar, salvo en algunas ocasiones y aun as\u00ed en t\u00e9rminos enigm\u00e1ticos, a modo de par\u00e1bolas. Pocos entre sus contempor\u00e1neos han sospechado su secreto. Ahora, ya no se cree en absoluto en \u00e9l. \u00bfTanto se ha alejado nuestro esp\u00edritu, que nos hemos vuelto incapaces de dirigirnos hacia este secreto?<\/p>\n<p>Muchos buscadores, \u00e1vidos de esoterismo, clasifican a la Alquimia o Arte de las transmutaciones entre las ciencias ocultas al mismo nivel que la astrolog\u00eda, la magia, la medicina, las artes adivinatorias, etc. En realidad, la Alquimia no es una de las armas del esoterismo, es su llave o su Piedra Angular. Algunos Adeptos han operado p\u00fablicamente transmutaciones met\u00e1licas mientras que otros nunca lo han hecho. Aquel que posee la Piedra Angular de los Sabios, descubre sin esfuerzo el medio de metamorfosear en oro los metales vulgares, as\u00ed como la pr\u00e1ctica de todas las Artes particulares y el secreto de todas las medicinas propias para mejorar las naturalezas mineral, vegetal y animal; pero esto le es dado por a\u00f1adidura, como est\u00e1 dicho en los Evangelios. Buscar primeramente el oro vulgar es pues un error fatal inspirado por la m\u00e1s s\u00f3rdida de las codicias: ella ha extraviado a todos los vividores de este mundo para los cuales el polvo de proyecci\u00f3n no era sino un medio para adquirir riquezas materiales y elixir de vida, para conservar una juventud licenciosa. A\u00fan actualmente, mucha gente dice: \u00abbusquemos primero el &#8220;ganarnos la vida&#8221;, luego buscaremos la sabidur\u00eda\u00bb. Los desgraciados no se dan cuenta de que aquellos que quieren ganarse la vida, a fin de cuentas la pierden, ya que todo acaba en la fosa. Los avaros no son nunca ricos; los Sabios, al contrario, poseen la fuente de todos los bienes, tanto de los \u00abbienes materiales\u00bb como de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Otros consideran la ciencia Alqu\u00edmica o Hermetismo como un conjunto de s\u00edmbolos metaf\u00edsicos y abstractos. \u00a1Esta es, en efecto, la tendencia de nuestros esp\u00edritus! Desde Descartes sobre todo, el esp\u00edritu humano sigue un proceso de desencarnaci\u00f3n cada vez m\u00e1s acelerado que tiende a reducir el saber a f\u00f3rmulas abstractas. La creciente influencia de la lujuriosa metaf\u00edsica hind\u00fa, mal comprendida por otra parte por muchos occidentales, no ha hecho sino reforzar esta tendencia. El prejuicio de la abstracci\u00f3n se ha vuelto una enfermedad de nuestro esp\u00edritu y el hombre m\u00e1s ignorante de la calle hace \u00ababstracci\u00f3n\u00bb, como Mr. Jourdain hac\u00eda prosa sin saberlo, vive en lo abstracto y muere a causa de \u00e9l como un sabio te\u00f3logo o metaf\u00edsico, sin haber visto nunca que es el sol quien lo anima e ilumina. Ah\u00ed reside quiz\u00e1s el mayor mal y la m\u00e1s grande vanidad del mundo: en el orgullo del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El verdadero conocimiento no es abstracto sino operativo y \u00abencarnado\u00bb. Los maestros de la Alquimia hablan de la Gran Obra, del Arte operativo y de las manipulaciones a las cuales se han entregado. Hay aqu\u00ed algo muy diferente a un juego de abstracciones. Por otra parte, ninguna \u00e9poca se proclama tan materialista como la nuestra, y sin embargo ninguna ha estado tan alejada de la verdadera realizaci\u00f3n material propuesta por la Alquimia: el Arte de las transmutaciones de la materia para llevarla a un estado de fijeza perfecta, excluyendo la alternativa de generaci\u00f3n y de corrupci\u00f3n que caracteriza a nuestro mundo sublunar.<\/p>\n<p>Finalmente, algunos no ven en la Alquimia sino un m\u00e9todo de realizaci\u00f3n m\u00edstica, una especie de yoga occidental y secreto. Se habla f\u00e1cilmente de una Alquimia m\u00edstica o espiritual: estos t\u00e9rminos son correctos, como m\u00e1ximo, en su sentido literal, pero se han vuelto equ\u00edvocos despu\u00e9s del uso abusivo que se ha hecho de ellos. Para no aumentar la confusi\u00f3n m\u00e1s vale, a nuestro parecer, no asociarlos a la Alquimia. Estudiando las relaciones entre la m\u00edstica y la Alquimia alcanzamos el coraz\u00f3n del problema que nos ocupa; vamos a ver en qu\u00e9 se unen y en qu\u00e9 se separan ambas.<\/p>\n<p>No se puede ser Alquimista sin ser un santo m\u00edstico ya que la Piedra es un don de amor del Dios Alt\u00edsimo, pero todos los m\u00edsticos y todos los santos no son Alquimistas. Podemos decir incluso que, proporcionalmente, entre los santos, el n\u00famero de Alquimistas es tan \u00ednfimo como el n\u00famero de santos entre los hombres vulgares. Solamente se conocen tres Alquimistas entre todos los santos que la Iglesia Cat\u00f3lica ha llevado a los altares: el bien aventurado Ramon Llull, san Alberto el Grande y santo Tom\u00e1s de Aquino. Para el hombre ca\u00eddo hay, en efecto, dos caminos que conducen fuera de este mundo mezclado: son el Amor y el Conocimiento. El Amor va a menudo sin el Conocimiento, pero este \u00faltimo no va nunca sin Amor.<\/p>\n<p>Digamos en pocas palabras que el Santo se preocupa de la salvaci\u00f3n de su alma por la uni\u00f3n de amor con Dios. Algunas veces recibe las primicias aqu\u00ed abajo en el \u00e9xtasis, que es un maravillamiento en esp\u00edritu, fuera del cuerpo. En efecto, al m\u00edstico le es imposible, mientras se encuentre enlazado al cuerpo corruptible, quedar totalmente liberado de las consecuencias de la Ca\u00edda. El \u00e9xtasis no es la visi\u00f3n beat\u00edfica, es como un gusto anticipado de ella; no es, de todos modos, sino un estado pasajero. El Santo no se preocupa de su cuerpo carnal m\u00e1s que para intentar liberarse de \u00e9l como de una prisi\u00f3n. Su verdadera realizaci\u00f3n es en esp\u00edritu, aunque pueda operar milagros en el mundo sensible, por el Esp\u00edritu Santo. Su esp\u00edritu es un espejo de agua pura en el cual el cielo se refleja aqu\u00ed abajo; pero el jarro que la contiene permanece fr\u00e1gil, grosero y perecedero. Cuando la muerte lo libera de \u00e9l, su esp\u00edritu y su alma, indisolublemente unidos, permanecen en la visi\u00f3n beat\u00edfica: el Para\u00edso.<\/p>\n<p>Un famoso maestro yogui recibi\u00f3 un d\u00eda la visita de un disc\u00edpulo que le rog\u00f3 que le instruyera. El maestro lo condujo a una celda y le pidi\u00f3 que permaneciese all\u00ed durante un mes (o un a\u00f1o, poco importa), concentrando su esp\u00edritu en la idea de que era un bisonte. El disc\u00edpulo permaneci\u00f3 obedientemente en la celda de la cual no sal\u00eda nunca; cada d\u00eda iban a llevarle su comida. Al cabo de un mes el maestro volvi\u00f3 a verlo y se dio cuenta de que su disc\u00edpulo hab\u00eda realizado perfectamente el estado de bisonte. Le abri\u00f3 la puerta y le dijo que saliera. El disc\u00edpulo no se movi\u00f3. Como el maestro se extra\u00f1aba, el disc\u00edpulo le dijo: \u00abNo puedo pasar por la puerta, mis cueros son demasiado anchos\u00bb. Hab\u00eda realizado tan bien el ejercicio que ser\u00eda, en efecto, haberse vuelto un bisonte, y lo era, pero en esp\u00edritu. Su cuerpo segu\u00eda siendo el de un hombre.<\/p>\n<p>Por el contrario, el Arte Herm\u00e9tico tiene por objeto la metamorfosis completa del ser entero, alma, esp\u00edritu y cuerpo, en una indisoluble fusi\u00f3n que hace el milagro de una sola cosa, la Piedra de los Sabios. Provisto desde aqu\u00ed abajo del cuerpo glorioso de la Resurrecci\u00f3n,el Adepto que ha acabado la Gran Obra puede salir de este mundo cuando le place sin pasar por ninguna muerte, o, si muere, resucita al tercer d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede hacerse esto?<\/p>\n<p>Mediante la Medicina Herm\u00e9tica, que no es otra cosa sino el Cristo eterno, \u00fanico capaz de salvar al hombre de la maldici\u00f3n que pesa sobre \u00e9l desde la Ca\u00edda de Ad\u00e1n. Esta medicina no cura solamente los esp\u00edritus sino tambi\u00e9n los cuerpos y toda esta parte de la naturaleza que el hombre hab\u00eda arrastrado con \u00e9l. Es el buen Pel\u00edcano realizando plenamente, el derramar su sangre por aquellos que ama, la promesa de redenci\u00f3n total que nos libera incluso de las consecuencias f\u00edsicas de la Ca\u00edda. San Agust\u00edn pod\u00eda, pues, escribir con gran verdad en La Ciudad de Dios:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Nuestro muy verdadero y muy poderoso purificador y salvador ha asumido al hombre enteramente.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n busca todav\u00eda la Medicina de Dios y sus Misterios? \u00bfQui\u00e9n cree en ella? Esta indiferencia y este olvido son la mayor maldici\u00f3n que pesa sobre la humanidad en el momento actual.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s nos ense\u00f1a, en efecto, en su G\u00e9nesis, que Dios, al crear el hombre, lo coloc\u00f3 en el jard\u00edn de Ed\u00e9n, donde \u00e9ste viv\u00eda alab\u00e1ndole y en un perfecto contento, pues no ten\u00eda deseo alguno. Aunque era mortal, no mor\u00eda, porque disfrutaba del fruto del \u00e1rbol de la vida. Este maravilloso alimento lo manten\u00eda protegido de la enfermedad, de la vejez y de la muerte. Cuando, por incitaci\u00f3n de la antigua serpiente, sabore\u00f3 el fruto prohibido, el veneno de las tinieblas y de la muerte penetr\u00f3 en \u00e9l. Entonces le fue prohibido el acceso al jard\u00edn a fin de que no pudiera extender la mano hacia el fruto del \u00e1rbol de la vida, para comer de \u00e9l y vivir eternamente. Pues era la \u00fanica Medicina capaz de devolverle la inmortalidad primera. Fue precipitado al mundo animal. Arrastr\u00f3 a una parte de la naturaleza en su ca\u00edda: \u00abEl suelo est\u00e1 maldito por culpa tuya. Con un trabajo penoso comer\u00e1s de \u00e9l todos los d\u00edas de tu vida\u00bb. Es en este mundo ca\u00eddo y corruptible donde la humanidad vive ahora una existencia precaria y fugitiva, sometida a la miseria, a la ignorancia, a todos los males, el principal de los cuales es la muerte ineludible que trae con ella la disoluci\u00f3n de todos los compuestos. As\u00ed, pues, los hombres son enfermos debilitados, vampirizados por una lenta y mortal consunci\u00f3n, aunque enfermos que generalmente lo ignoran, pues a muy pocos de entre ellos les ha sido otorgado ver a un hombre de buena salud con quien poder compararse. Pero, a\u00fan ca\u00edda y oscurecida, la naturaleza del hombre no ha sido modificada en esencia y en sustancia: subsiste en \u00e9l como una luz, enterrada en las tinieblas, como un fuego vivo, pero dormido, un inalterable n\u00facleo de inmortalidad. Es una semilla en el seno de la tierra que el invierno ha enfriado. Es la Bella Durmiente del Bosque condenada a dormir durante mil a\u00f1os hasta que el pr\u00edncipe encantador venga a despertarla.<\/p>\n<p>La nutrici\u00f3n que mantiene en nosotros una vida ef\u00edmera es un acto an\u00e1logo al de la generaci\u00f3n. Comer es, en cierto modo, una uni\u00f3n de amor. Ad\u00e1n, seg\u00fan comiera el fruto de la vida o el fruto de la muerte, era engendrado en la vida o en la corrupci\u00f3n. Seg\u00fan la c\u00e9lebre sentencia de Pit\u00e1goras, S\u00f4ma S\u00e9ma, nuestro cuerpo carnal es una tumba. Engendrado en la corrupci\u00f3n por el efecto de un alimento corrupto, la carne no puede en modo alguno participar en la inmortalidad. As\u00ed pues, el Hombre necesita un alimento espiritual, separado de la corrupci\u00f3n del mundo mixto. El primer secreto de la Gran Obra consiste en encontrarlo. Ninguna destilaci\u00f3n, por sabia que sea, puede extraer de los mixtos esta muy pura quintaesencia porque en ellos est\u00e1 indisolublemente unida a su corrupci\u00f3n. Es la Prima Materia. El Creador la ha escondido cuidadosamente de la b\u00fasqueda de los imp\u00edos.<\/p>\n<p>Hay dos clases de fuego. Uno ayuda a despertar al otro y a ponerlo en movimiento. As\u00ed como el sol de primavera viene a despertar a las simientes dormidas en el sino de la tierra, este alimento enteramente espiritual, preparado por medio del Arte, hace germinar en nosotros la semilla del fuego celeste profundamente enterrada en las tinieblas de una tierra mugrienta e impura. No basta, pues, con encontrar esta primera materia, sino que tambi\u00e9n es preciso prepararla con Arte de modo que el Arte ayude a la Naturaleza para elevarla al m\u00e1s alto grado de perfecci\u00f3n. Todos, en este mundo, vivimos de ella y sin embargo nos es desconocida. Ignorando el Arte de utilizarla, nuestra vida permanece ef\u00edmera: \u00abNo como vuestros padres que comieron el man\u00e1 y murieron; aquel que coma de este pan vivir\u00e1 eternamente\u00bb. Este man\u00e1 escondido, hijo del sol y de la luna, desciende del cielo como el roc\u00edo vivificando todas las cosas; pero hay que captarlo en su estado puro, antes de que se mezcle con los mixtos. Su naturaleza es vol\u00e1til y no se fija f\u00e1cilmente. Algunos santos m\u00edsticos y yoguis han llegado a descubrirlo; pero ignoran el arte de prepararlo para hacer la Ambros\u00eda de la que se alimentan los dioses inmortales.<\/p>\n<p>Homero, en la Odisea, nos ense\u00f1a los mismos misterios bajo el velo de una bella f\u00e1bula: Son las aventuras de Ulises y de sus desafortunados compa\u00f1eros en el reino de Circe. Los compa\u00f1eros de Ulises preceden al h\u00e9roe en la mansi\u00f3n de la hechicera. \u00abAll\u00ed, \u00e9sta canta con maravillosa voz y teje en el telar una tela divina, una de estas deslumbrantes y finas obras cuya gracia manifiesta la mano de una diosa. Les hace entrar, y sentarse en asientos y sillones; luego, habiendo mezclado en su vino de Pramnos queso, harina y miel fresca, a\u00f1ade a la mezcla una droga funesta, para quitarles todo recuerdo de su patria. Les trae la copa; \u00e9stos beben de un solo trago. Entonces la diosa los toca con su varita y los encierra en las pocilgas de sus puercos. Ten\u00edan cara, voz y cerdas de puerco, ten\u00edan su aspecto, pero persist\u00eda en ellos su esp\u00edritu de antes. Helos aqu\u00ed encerrados. Lloraban y Circe les arrojaba para comer fabucos, bellotas y frutos de cornejo, el pasto ordinario de los cerdos que se revuelcan en el fango\u00bb. Enterado del desastre, Ulises se pone en marcha hacia la mansi\u00f3n de Circe, la maga, con la esperanza de liberar a sus compa\u00f1eros. En el camino, encuentra a Hermes, que viene hacia \u00e9l, llevando una varita de oro. El dios le advierte de los peligros que corre y le revela la existencia de una medicina que le inmunizar\u00e1 contra las drogas funestas de la diosa: \u00abHabiendo hablado as\u00ed, el dios de los claros rayos arranc\u00f3 del suelo una hierba que me ense\u00f1\u00f3 a reconocer antes de d\u00e1rmela: su ra\u00edz es negra, y la flor, blanca como la leche; &#8220;moly&#8221; la llaman los dioses, muy dif\u00edcil de arrancar para los mortales, aunque los dioses todo lo pueden\u00bb. La historia no nos cuenta si los compa\u00f1eros de Ulises hab\u00edan acabado organiz\u00e1ndose confortablemente en su pocilga; si hab\u00edan inventado una moral edificante y complicada, una justicia social de la que les permit\u00eda preparar de un modo cada vez m\u00e1s perfeccionado las bellotas, fabucos y otros frutos de cornejo que les daba la maga. El poeta nos dice que al final, por pura misericordia, Circe los liber\u00f3 gracias a los ruegos de Ulises, su amante. Hab\u00edan engordado mucho: \u00abHubi\u00e9rase dicho, por su grasa, que eran puercos de nueve primaveras\u00bb. La diosa los frot\u00f3 con una droga nueva que los purg\u00f3 del veneno y recobraron su forma primitiva: \u00abDe nuevo -dice el poema-, helos aqu\u00ed convertidos en hombres, pero m\u00e1s j\u00f3venes, m\u00e1s fuertes y m\u00e1s hermosos que antes\u00bb.<\/p>\n<p>Los Misterios cristianos no tienen otro objeto aparte de esta divina Medicina. Los Evangelios no hablan sino de ella:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Tengo para comer un alimento que no conoc\u00e9is.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Aqu\u00ed Cristo es \u00abel pan vivo descendido del cielo\u00bb, y los jud\u00edos discut\u00edan entre s\u00ed, diciendo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00bfC\u00f3mo puede este hombre darnos a comer su carne?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 All\u00e1, es un tesoro enterrado en un campo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00abEl hombre que lo ha encontrado lo esconde de nuevo y en su alegr\u00eda va, vende todo lo que tiene, y compra el campo\u00bb, o una perla. \u00abHabiendo encontrado una perla de alto precio, fue a vender todo lo que ten\u00eda y la compr\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Es una levadura que una mujer pone en tres medidas de harina, o un peque\u00f1o grano de mostaza. Es una semilla que un hombre arroja en su jard\u00edn. \u00abDuerme y se levanta de noche y de d\u00eda, y la semilla germina y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo\u00bb. En este peque\u00f1o grano, en esta peque\u00f1a semilla, tan diminuta, es en lo que consiste todo el Reino de Dios. Por peque\u00f1a que sea, es la \u00fanica cosa necesaria. \u00abMarta, te inquietas y agitas por muchas cosas. Una sola es necesaria. Mar\u00eda ha escogido la buena parte que, ciertamente, no le ser\u00e1 quitada\u00bb.\u00a0 Mar\u00eda, pues, ha escogido, o sea, ha hecho una separaci\u00f3n: la buena parte es la luz separada de las tinieblas; es el b\u00e1lsamo separado del veneno. Es una industriosa abeja, pero a su manera, distinta de la del mundo: \u00abLa abeja saca de su seno una sustancia l\u00edquida coloreada de diversas maneras y saludable para los hombres: signo impresionante para los que reflexionan. Que el diligente escrutador de esta ciencia sepa que las abejas tienen la industria de sacar su miel incluso de las hierbas venenosas\u00bb. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda Mar\u00eda mientras Marta se agitaba? \u00abTen\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda que, habi\u00e9ndose sentado a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra\u00bb. Existe el trabajo de Marta, que se agita en vano, que se inquieta por muchas cosas, excepto, naturalmente, por la buena, es el trabajo del mundo que encadena, del mundo cuyas obras son malas. Existe el trabajo de Mar\u00eda que consiste en permanecer en reposo y recibir la Palabra. En nuestros d\u00edas aquel que escoge obrar como Mar\u00eda, \u00bfpuede preservarse f\u00e1cilmente de un peque\u00f1o complejo de inferioridad (s\u00f3lo al principio) ante tanta gente seria, trabajadora y \u00fatil a la sociedad?<\/p>\n<p>Es, en efecto, una Palabra que viene en la brisa de la ma\u00f1ana. En ella est\u00e1n todas las delicias del mundo. Algunos la reciben, pero ni la guardan ni la calientan al suave fuego del Atanor Filos\u00f3fico. \u00abMientras hablaba de este modo, una mujer, alzando la voz en medio de la multitud, le dijo: &#8220;Feliz el seno que te ha llevado y los pechos que te han amamantado&#8221;. Jes\u00fas respondi\u00f3: &#8220;Felices m\u00e1s bien aquellos que escuchan la palabra de Dios y que la guardan&#8221;. En verdad, en vedad os lo digo: si alguien guarda mi palabra, no ver\u00e1 nunca la muerte\u00bb. El Pr\u00f3logo del Evangelio seg\u00fan san Juan contiene en s\u00ed todo el misterio de las transmutaciones. \u00abEn \u00e9l estaba la vida y la vida era la luz de los Hombres. Mas a todos aquellos que le han recibido \u00e9l les ha dado el poder de volverse hijos de Dios. Aquellos que no han nacido de la sangre ni de la voluntad de la carne, sino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Hab\u00eda en Israel un doctor cuyo nombre era Nicodeno. No era como los de su casta: conoc\u00eda su ignorancia y buscaba la sabidur\u00eda. Por ello fue a ver a Jes\u00fas, aunque de noche y en secreto, por temor a los Jud\u00edos, y Jes\u00fas le ense\u00f1aba por qu\u00e9 misterios eran engendrados los hijos de Mar\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Nadie, si no renace del Agua y del Esp\u00edritu, puede entrar en el reino de Dios. Pues lo que ha nacido de la carne es carne y lo que ha nacido del Esp\u00edritu es esp\u00edritu. El viento sopla donde quiere y t\u00fa oyes su voz, pero no sabes ni de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va: lo mismo ocurre con cualquiera que ha nacido del Esp\u00edritu. Nicodemo le respondi\u00f3: \u00bfC\u00f3mo puede ocurrir esto?. Jes\u00fas le dijo: \u00a1Eres doctor en Israel e ignoras estas cosas!<\/p>\n<p>De este Agua, pur\u00edsima sustancia, quintaesencia virginal de los Elementos, es de lo que todo ha sido hecho por medio del Verbo del cual es el veh\u00edculo. Es un agua seca que no moja las manos. Los Fil\u00f3sofos la llaman su Mercurio, su Azogue. Ora es vapor, ora agua, ora tierra. Sube al cielo y desciende de nuevo. \u00abAsciende de la tierra al cielo y de nuevo desciende a la tierra y recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Tendr\u00e1s por este medio toda la gloria del mundo y toda oscuridad se alejar\u00e1 de ti. Separa lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi quieres, puedes o\u00edrme -dice el Mercurio al Fil\u00f3sofo-. Al exterior, ves mi forma, no la necesitas. Pero sobre lo que me interrogas a prop\u00f3sito de mi centro, has de saber que mi centro es el coraz\u00f3n muy fijo de todas las cosas, que es inmortal y penetrante: y en \u00e9l est\u00e1 el reposo de mi Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las Palabras de Yahveh son palabras puras<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Plata fundida en un crisol sobre la tierra<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Siete veces purificada.<\/p>\n<p>A aquel que quiere plantar un bosque, se le dice que la encina\u00a0 pertenece al g\u00e9nero Quercus, que sus flores macho est\u00e1n agrupadas en candelillas delgadas y colgantes; que su fruto es m\u00e1s o menos ovoide, reposando la base en un involucro en forma de c\u00fapula; que su maduraci\u00f3n es anual o bianual, que sus hojas son caducas, lobuladas o bien persistentes y enteras, o poco dentadas; que su madera es de varias clases. Se le enumeran las diversas variedades: la encina pedunculada, el roble, el roble rojo de Am\u00e9rica, el chaparro, el alcornoque.<\/p>\n<p>De este modo puede uno volverse muy experto con un poco de aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u00bfno ser\u00eda mejor darle una bellota? La sembrar\u00eda en un poco de tierra preparada y luego dejar\u00eda hacer al sol y a la luna, al viento, a la lluvia, a las estaciones, al tiempo. La bellota se convertir\u00eda en encina dando a su vez otras bellotas. As\u00ed, aquel que sabe esperar, llega a multiplicar el bosque.<\/p>\n<p>La verdadera simiente en la verdadera tierra, he aqu\u00ed todo el arte de la Alquimia.<\/p>\n<p>Encontrar una bellota o la encina que la lleva, despu\u00e9s de haber preparado su tierra, equivale a descubrir el hilo de Ariadna para salir del laberinto. El comienzo de la obra es oscuro, los Fil\u00f3sofos lo han escondido con cuidado.<\/p>\n<p>Hay un tiempo para todo, no se siembra en todas las estaciones. Los antiguos Sabios, que establecieron los fundamentos de la Astrolog\u00eda, ten\u00edan algo mejor que hacer que levantar hor\u00f3scopos: determinar el tiempo de las siembras, el de la germinaci\u00f3n, de la flor, del fruto, de las cosechas, de las vendimias, prever el fr\u00edo y el calor, la nieve y la lluvia fecundante, saber cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se forma el humus humilde, cu\u00e1ndo se endurece la tierra bajo la mordedura de la fr\u00eda serpiente del invierno, cu\u00e1ndo se vuelve nutritiva y c\u00e1lida bajo las amorosas caricias del sol.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el Arte. Esto no son im\u00e1genes ni figuras po\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Todos los Sabios Fil\u00f3sofos, todos los profetas de Oriente y de Occidente no establecieron los misterios inici\u00e1ticos, no escribieron las Santas Escrituras m\u00e1s que para transmitir a los hombres los elementos de este Arte agr\u00edcola. Aquel que los desprecia su propia vida y la perder\u00e1.<\/p>\n<p>Pero nos han dado su ense\u00f1anza s\u00f3lo en t\u00e9rminos velados: es un cofrecillo que camina a lomos de asno a trav\u00e9s de los siglos. La llave del cofrecillo est\u00e1 en el poder de Dios Todopoderoso que la presta a quien quiere.<\/p>\n<p>Los Sabios de todos los tiempos s\u00f3lo han conocido un \u00fanico misterio: el de la Encarnaci\u00f3n, de la Muerte y de la Resurrecci\u00f3n gloriosa del Se\u00f1or de vida. Ah\u00ed coinciden todos. Ah\u00ed es donde son Sabios. Con diferencias de temperamentos, climas o expresiones que extrav\u00edan a los esp\u00edritus superficiales, no han conocido sino a un ni\u00f1ito acostado en el hueco de una encina y a su madre que lo lleva, al principio, con un gracioso saludo. Mucho podr\u00eda escribirse a prop\u00f3sito de ello, pero tememos ser arrastrados a escribir un grueso volumen en lugar de un modesto ensayo. Adem\u00e1s, no intentamos convencer a nadie. Los Misterios de Isis, de Osiris y de Horus en Egipto, los de Demeter y de Pers\u00e9fone en Eleusis, los de Dionisos, las comidas sagradas de los Pitag\u00f3ricos, \u00bften\u00edan acaso otro fin? Lao-Ts\u00e9, Krishna, Zoroastro y Mahoma, \u00bfhan venido a traer otro mensaje a los hombres?<\/p>\n<p>Todos los misterios se re\u00fanen en la Teofan\u00eda de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00abEl Sabio buscador debe considerar toda la Gran Obra -escribe Jacob Boehme-, en relaci\u00f3n con la humanidad de Cristo, a partir del momento en el que sale del seno de su madre, Mar\u00eda, hasta su resurrecci\u00f3n y su ascensi\u00f3n. El Mago debe guardar y observar esta sucesi\u00f3n relacionada estrechamente con la Gran Obra.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abYo soy aquel que es, que era y que viene\u00bb, dice Cristo.<\/p>\n<p>Abraham vuestro padre se estremeci\u00f3 de alegr\u00eda porque ten\u00eda que ver mi d\u00eda; lo ha visto y se ha alegrado.\u00bb Pero era un esc\u00e1ndalo par los jud\u00edos que cogieron piedras para tir\u00e1rselas. Sigue ocurriendo lo mismo.<\/p>\n<p>Que el lector curioso, pero no convencido, estudie sin prejuicios (he aqu\u00ed lo dif\u00edcil) los Misterios Antiguos, que lea de buen coraz\u00f3n las Santas Escrituras de Oriente y de Occidente. Se dar\u00e1 cuenta de que existe una sola ense\u00f1anza, m\u00e1s o menos oscurecida, en todos los pueblos del mundo. Puede decirse con una sola frase: \u00abEl Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>El agua es una excelente medicina, pero hay que saber fijarla, dicen los Fil\u00f3sofos: \u00abSe saca de la tierra que nos viene de arriba el movimiento perpetuo, si se disuelve en su agua, mediante fuego filos\u00f3fico, despu\u00e9s de haber tomado de nuevo la forma del caos que ten\u00edan los elementos antes de la separaci\u00f3n de las cosas elementadas\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando esta preciosa materia, hija del Sol y de la Luna, es colocada en el vaso filos\u00f3fico, bien sellado, toma un color muy negro que los Artistas llaman Cabeza de Cuervo. Es la putrefacci\u00f3n alqu\u00edmica en el curso de la cual se hace la uni\u00f3n del macho y de la hembra. As\u00ed pues, el color negro es el primer color de la obra.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, la materia se blanquea poco a poco. Toma al principio el color gris: es J\u00fapiter (el esta\u00f1o) que sucede a Saturno (el plomo). \u00abCuando aparece puedes quemar todos los libros, dicen los Fil\u00f3sofos.\u00bb Finalmente es el color blanco, Artemisa, Diana m\u00e1s blanca que la nieve y que s\u00f3lo se muestra desnuda a los c\u00e1ndidos amantes de la Ciencia. Los antiguos daban a Pers\u00e9fone, raptada y llevada a los infiernos por Plut\u00f3n, el nombre de Perefata: que alimenta a las t\u00f3rtolas. Es, en efecto, madre y nodriza, pues el color negro alimenta al color blanco, que es su salida, como la ra\u00edz negra de la hierba Moly alimenta a su flor blanca. El color blanco es, pues, el segundo color principal de la obra. Es la Piedra al blanco: ti\u00f1e los metales en plata. Se saca de ella el elixir al blanco que es un remedio excelente para los esp\u00edritus.<\/p>\n<p>Finalmente, despu\u00e9s de haber pasado por diversos colores intermedios, la materia pasa al rojo. Es la piedra al rojo con la que Neptuno hab\u00eda fijado sobre el mar para servirle de refugio. Diana, la Piedra al blanco, que naci\u00f3 la primera de la materia al negro, ayud\u00f3 a su madre a traer al mundo a Apolo o a la Piedra al rojo. El blanco y el rojo salen, en efecto, de una misma ra\u00edz, el negro, pero el blanco precede al rojo.<\/p>\n<p>Son los tres colores principales que los Adeptos observan en el vaso alqu\u00edmico durante la elaboraci\u00f3n de la Gran Obra.<\/p>\n<p>El ni\u00f1ito que los Sabios cr\u00edan con esmero crece en edad y en sabidur\u00eda. Se convierte en un pr\u00edncipe muy poderoso: endereza lo que estaba torcido, cura a los enfermos. Devuelve el movimiento a los paral\u00edticos, la vista a los ciegos, la vida a los muertos. Camina sobre las aguas. Hace toda clase de cosas admirables. Es un juez excelente, un pr\u00edncipe invencible que enriquece a sus amigos con los despojos de sus enemigos.<\/p>\n<p>Finalmente, es entregado a los jud\u00edos para ser crucificado. Su carne es verdaderamente un alimento y su sangre un brebaje: con ellos alimenta a sus amigos; les comunica su propia vida para que se vuelvan sus hermanos. Al tercer d\u00eda resucita gloriosamente y sube al cielo. Cada vez que lo jud\u00edos lo crucifican, resucita y su poder se multiplica: cien veces, mil veces. Es glorioso e invencible. Es un amigo fiel que socorre a los suyos en todas sus necesidades. Basta a todo. Feliz aquel que haya encontrado el camino de su palacio; en lo sucesivo ya no tendr\u00e1 nada que desear.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Hemos bebido a la memoria del Bienamado un vino que nos ha embriagado antes de la creaci\u00f3n de la vi\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Nuestro vaso era la luna llena. \u00c9l es un sol; una luna creciente lo hace circular. \u00a1Cu\u00e1ntas estrellas resplandecen cuando est\u00e1 mezclado!<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Sin su perfume, no habr\u00eda hallado el camino de sus tabernas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Sin su resplandor, la imaginaci\u00f3n no podr\u00eda concebirlo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 S\u00ed, un d\u00eda, de \u00e9l se acuerda un hombre, la alegr\u00eda se apodera de \u00e9ste y la tristeza se le va.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La \u00fanica visi\u00f3n del sello puesto sobre las jarras, basta para embriagar a los invitados.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Si regaran con un vino como \u00e9ste la tierra de un sepulcro, el muerto reencontrar\u00eda su alma y su cuerpo ser\u00eda revivificado.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Estirado a la sombra del muro de su vi\u00f1a, el enfermo agonizante ya, reencontrar\u00eda inmediatamente su fuerza&#8230;<\/p>\n<p>El descr\u00e9dito en el que estos misterios han ca\u00eddo ha sido siempre motivo de asombro para los amantes de la vida. Han llegado a la conclusi\u00f3n, con Her\u00e1clito, de que el hombre por s\u00ed mismo no es inteligente, de que no puede ir espont\u00e1neamente hacia el Misterio si Dios no le atrae. Los hombres, abandonados en las tinieblas de la ignorancia, traicionan y se burlan de las palabras santas. Por lo que la historia nos permite juzgar, los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os parecen haber sido los de la m\u00e1xima degradaci\u00f3n del esp\u00edritu humano; nuestro siglo, sobre todo, es especialmente rebelde a las ense\u00f1anzas de los antiguos Sabios y esto por razones precisas que nos esforzaremos en recordar a modo de conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Evangelios, y especialmente el de Juan, nos hacen frecuentes alusiones a una oposici\u00f3n fundamental entre el Pr\u00edncipe de este Mundo y el Reino de Dios predicado por Jes\u00fas. Pero es el Profeta Mahoma quien nos da en un vers\u00edculo del Cor\u00e1n toda la soluci\u00f3n del problema del mal:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Ordenamos a los \u00e1ngeles que adoraran a Ad\u00e1n, y le adoraron. El orgulloso Eblis se neg\u00f3 a obedecer y fue contado entre los infieles.<\/p>\n<p>Enga\u00f1ado por la apariencia del barro con el que Ad\u00e1n hab\u00eda sido hecho, Sat\u00e1n rehus\u00f3 el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, despu\u00e9s de la Ca\u00edda, se esfuerza por todos los medios en desviar a los hombres de la Medicina de Salvaci\u00f3n. Los desv\u00eda mediante los prodigios en verdad muy sorprendentes que \u00e9stos realizan bajo su inspiraci\u00f3n y que en realidad no son m\u00e1s que un inmenso divertimento en el sentido pascaliano de la palabra.<\/p>\n<p>Sat\u00e1n es un esp\u00edritu de ciencia muy sabio. No ignora que el saber humano es una poderosa ilusi\u00f3n que desv\u00eda a los hombres de la ciencia de Dios.<\/p>\n<p>Es un m\u00e9dico reputado. Por otra parte, su medicina ha realizado tales progresos que hoy en d\u00eda s\u00f3lo sabemos de ella y no buscamos ya la de Dios y de sus santos.<\/p>\n<p>Es un gran te\u00f3logo, muy quisquilloso en cuesti\u00f3n de ortodoxia: sabe que es la mejor forma de separar a los hombres en sectas rivales y de dividir lo que Dios quiere unir.<\/p>\n<p>Es un metaf\u00edsico sutil: por ah\u00ed el esp\u00edritu se pierde en sus propios pensamientos, se separa de la tierra que lo alimenta y lo fija y se pierde en las nubes.<\/p>\n<p>Propaga muy a prop\u00f3sito, entre los fieles, el miedo al diablo. Sabe que este miedo desv\u00eda muy eficazmente de la b\u00fasqueda de los misterios a aquellos cuya fe est\u00e1 mal asentada.<\/p>\n<p>Es un gran pol\u00edtico, un diplom\u00e1tico, un estratega. Con el cebo de un poder ilusorio y puramente externo fundado en la violencia, sabe hacer olvidar a los hombres que hab\u00edan sido concebidos para ejercer el Arte Regio.<\/p>\n<p>Es un ardiente patriota. El t\u00e9rmino es, por lo dem\u00e1s, reciente: es una de sus \u00faltimas creaciones. Para los hombres de hace tres siglos estaba desprovisto de significado, pero eran b\u00e1rbaros ignorantes del progreso, que no sab\u00edan hacer la guerra tan bien como nosotros. El patriotismo es de una eficacia maravillosa para hacer olvidar a los hombres el recuerdo de la patria.<\/p>\n<p>Sat\u00e1n acaba de inventar otro disfraz. Es un reformador social lleno de ideas generosas y seductoras y un economista distinguido. Est\u00e1 lleno de buena voluntad hacia los hombres, quieren arreglar m\u00e1s y m\u00e1s la pocilga. Se interesa por la justicia social, la reforma de \u00abestructuras\u00bb, la defensa de la propiedad, el colectivismo, la prosperidad econ\u00f3mica. Es alternativamente ora reaccionario, ora progresista. Es conservador, dem\u00f3crata, fascista, marxista, \u00bfy qu\u00e9 m\u00e1s a\u00fan? Todo lo que altera, todo lo que embrolla, todo lo que desv\u00eda del \u00danico necesario, lleva agua a su molino. Producid, nos predica, para aumentar vuestras riquezas y vuestro bienestar; consumid, para aumentar la producci\u00f3n. Id y llevad a los pueblos \u00abretrasados\u00bb la buena palabra y la civilizaci\u00f3n. Despertad su concupiscencia: que el sol, la oliva y el d\u00e1til ya no les basten. Hacedles consumidores, productores, esclavos. Glorifica todas las obras humanas y el penoso trabajo de los hombres encadenados; habla de \u00abredenci\u00f3n\u00bb por el trabajo. \u00bfQui\u00e9n dijo que era el simio de Dios? Quiz\u00e1s, en un rinc\u00f3n perdido, un sabio aislado a\u00fan se contenta con el peque\u00f1o jard\u00edn que Dios le ha dado en herencia y deja que trabajen para \u00e9l el sol y la luna, el agua y la tierra. \u00a1Que Sat\u00e1n no lo descubra! Lo denunciar\u00eda como un ser asocial que no tiene el sentido de la comunidad. Invocar\u00eda incluso la necesidad de practicar la caridad para forzar a nuestro sabio a entrar en la fila, en la agotadora danza de los locos. No est\u00e1 lejos el tiempo en que aquel que no tenga en la frente y en las manos la marca de la Bestia no podr\u00e1 ya ni comprar ni vender. Ha conseguido incluso hacer desaparecer de nuestras regiones a los mendigos, pero no a la miseria y a la desesperaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>En el nombre de la Ciencia, profana todo lo que toca. Viola las tumbas. Deshonra a la mujer. \u00bfNo acaba de descubrir la generaci\u00f3n artificial, este odioso simulacro de la partenog\u00e9nesis? El Hombre era hijo del amor. Dentro de pocos a\u00f1os ya no ser\u00e1 cierto.<\/p>\n<p>Sat\u00e1n es asegurador-consejero. Asegura contra todos los riesgo: robo, incendio, paro, enfermedad. Hace tambi\u00e9n seguros de vida. Es un peque\u00f1o tr\u00e1fico muy productivo, pero que nunca ha impedido a nadie que muriera. Lo ha hecho tan bien que hemos perdido el sentido de esta palabra: \u00abVuestro Padre sabe lo que hab\u00e9is menester antes de que vosotros se lo pid\u00e1is\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo son nuestras inauditas realizaciones de una naturaleza capaz de seducir, si se pudiera, a los mismos elegidos? Nuestra ciencia, nuestra t\u00e9cnica, son prestigiosas respecto a los tiempos antiguos. Y sin embargo, nos sentimos cada d\u00eda m\u00e1s solos, m\u00e1s inquietos por el d\u00eda de ma\u00f1ana, m\u00e1s abandonados, m\u00e1s desprovistos. \u00bfQu\u00e9 psicoan\u00e1lisis podr\u00eda, pues, romper el muro de la angustia que nos ahoga? Nos creemos civilizados: no somos m\u00e1s que b\u00e1rbaros ignorantes, armados con t\u00e9cnicas terribles.<\/p>\n<p>Somos hu\u00e9rfanos abandonados que han perdido incluso el recuerdo de sus padres y de sus padres y de su herencia, ca\u00eddos cada vez m\u00e1s en un mundo vulgar y grosero que no estaba hecho para nosotros. Hemos sido recogidos y educados por esclavos sublevados; despu\u00e9s de habernos impuesto sus concepciones de la vida, nos han encadenado a sus trabajos ilusorios.<\/p>\n<p>El canto de la t\u00f3rtola ya no despierta a los hijos de Reyes.<\/p>\n<p>El Hombre ha perdido el camino que conduce al palacio de su padre. Ya no sabe que hab\u00eda sido creado para reinar en la alegr\u00eda, las fiestas y los juegos.<\/p>\n<p>Ya no sabe, pero le queda una oscura nostalgia. Por ello se esfuerza tan apasionadamente en reencontrar con sus propias luces, la felicidad perdida a causa de la Ca\u00edda. Pero sus luces son las de un esclavo rebelde. El veneno est\u00e1 en \u00e9l, y toda su ciencia no conseguir\u00e1 jam\u00e1s separar la vida de la muerte. Sus trabajos son tan ilusorios como los castillos de arena de los ni\u00f1os en la playa: cada marea los disuelve y sin embargo se esfuerzan vanamente en mantenerlos; despu\u00e9s de cada desastre, un maestro de escuela presuntuoso les induce a reanudar el mismo trabajo seg\u00fan un plan m\u00e1s perfeccionado.<\/p>\n<p>\u00bfNo es ya tiempo, para aquellos que han comprendido, de abandonar este peque\u00f1o juego?<\/p>\n<p>Con la perspectiva del tiempo, la Revoluci\u00f3n Francesa parece haber sido una etapa importante de la historia del mundo. Siempre ha habido en el hombre un trasfondo de rebeli\u00f3n incub\u00e1ndose como un fuego latente. Pero desde el siglo XVIII ha tomado las proporciones de un vasto incendio que amenaza a todo el planeta. El 21 de enero de 1793 ca\u00eda Par\u00eds bajo la cuchilla de la guillotina la cabeza del rey Luis XVI, \u00faltimo y desgraciado sucesor de los Faraones, de los Reyes de Israel y de Jud\u00e1. Se\u00f1alamos \u00fanicamente un hecho: la Monarqu\u00eda de derecho divino que confiere la \u00absanta uni\u00f3n\u00bb y el \u00fanico fundamento leg\u00edtimo del poder pol\u00edtico, desaparec\u00eda para siempre. A partir de este momento, los hombres han renegado colectiva y p\u00fablicamente de lo que viene de arriba para volverse \u00fanicamente hacia lo que est\u00e1 abajo. \u00bfEs una coincidencia? Desde esta \u00e9poca. los Sabios ya no han hecho hablar de ellos.<\/p>\n<p>Hace ciento cincuenta a\u00f1os que padecemos todos sin discusi\u00f3n el m\u00e1s mort\u00edfero de los dogmas: el del progreso cient\u00edfico. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n sus beneficios?<\/p>\n<p>\u00bfEl Hombre? Dividido interiormente, vampirizado, proyectado fuera de s\u00ed mismo en un carrusel infernal de tareas tit\u00e1nicas ofrecido peri\u00f3dicamente a apocal\u00edpticas matanzas.<\/p>\n<p>\u00bfLa Sociedad? Disuelta, reducida a la esterilidad de la arena humana que los vientos acumulan y dispersan a su capricho en el desierto.<\/p>\n<p>La materia, finalmente, desintegrada.<\/p>\n<p>Se nos habla con angustia de una civilizaci\u00f3n cristiana amenazada, cuando ya no hay civilizaci\u00f3n cristiana. Subsiste un vago perfume de cristianismo que se disipa lentamente. El olor que le sucede es de otra naturaleza. El futuro es m\u00e1s incierto que nunca y tememos nuevas carnicer\u00edas. Los Sabios no dicen nunca: \u00abForjad armas, estableced pactos\u00bb. Dicen m\u00e1s bien: \u00abConvertios al amor de Dios. Aquel que ha creado el cielo y la tierra hace todo lo que le place. Puede tambi\u00e9n, si as\u00ed lo quiere, disipar las tormentas\u00bb.<\/p>\n<p>El hombre de hoy en d\u00eda est\u00e1 infinitamente triste. Se lo toma todo en serio: el trabajo, la pobreza, la riqueza, el placer. Todo, excepto la libertad en el amor y en la alegr\u00eda. Cuando se divierte, es l\u00fagubre. Se aturde como la ardilla prisionera que hace girar su jaula, ca\u00edda en la trampa de su propio juego. Esa\u00fa trocaba sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas y nosotros hemos cambiado la almendra viva por las cortezas muertas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y habi\u00e9ndole llevado el diablo encima de una alta monta\u00f1a, en un instante le mostr\u00f3 todos los reinos de la tierra y le dijo: Os dar\u00e9 todo este poder y toda la gloria de estos reinos; pues me han sido dadas y las doy a quien yo quiero.<\/p>\n<p>Sat\u00e1n, asegurador-consejero de la humanidad perdida, \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1s en el D\u00eda del Juicio? \u00bfEl d\u00eda en el que la obra de cada cual ser\u00e1 sometida a la prueba del fuego?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8230; Y ser\u00e1 como un sue\u00f1o, visi\u00f3n de la noche&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Como aquel que tiene hambre sue\u00f1a que come,<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y al despertar su alma est\u00e1 vac\u00eda;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y como un hombre que tiene sed sue\u00f1a que bebe<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y al despertar est\u00e1 extenuado y a\u00fan sediento<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 As\u00ed ocurrir\u00e1 con la multitud de todas las naciones<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 que andan contra la monta\u00f1a de Si\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de la Piedra Filosofal no est\u00e1 de moda hoy en d\u00eda. 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Este desprecio, dicen los fil\u00f3sofos herm\u00e9ticos,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[129],"tags":[],"class_list":["post-72","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alquimia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/72","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=72"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/72\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=72"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=72"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=72"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}