{"id":719,"date":"2006-03-22T06:53:01","date_gmt":"2006-03-22T06:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=719"},"modified":"2006-03-22T06:53:01","modified_gmt":"2006-03-22T06:53:01","slug":"el-mito-de-wiraccocha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=719","title":{"rendered":"El mito de Wiraccocha"},"content":{"rendered":"<p>Wiraccocha, principial divinidad inca, cre\u00f3 el mundo. Luego, se alej\u00f3 a una misteriosa distancia y envi\u00f3 a Wiraccochan, su mensajero, quien emprendi\u00f3 una larga caminata. Mientras caminaba, Wiraccochan educaba a los pueblos. Antes de dejar la tierra, lleg\u00f3 al pueblo de Tambo u Ollantaytambo que floreci\u00f3 gracias a sus divinos conocimientos. Aqu\u00ed, una versi\u00f3n del mito de Wirraccochan como enviado del gran Wiraccocha y como gu\u00eda de los antiguos incas.<\/p>\n<p>Antes que los Incas reinasen, cuentan que en el principio, Wiraccocha cri\u00f3 un mundo oscuro y luego de ordenar el cielo y la tierra cri\u00f3 una raza de gigantes. A estos les mand\u00f3 que viniesen en paz para que lo sirviesen, mas como no fueron rec\u00edprocos con \u00e9l, los convirti\u00f3 en piedras, envi\u00e1ndoles a la vez un diluvio general al cual llaman Unu Pachacuti, que quiere decir &#8220;el agua que transform\u00f3 el mundo&#8221;.<\/p>\n<p>Pasado el diluvio y seca la tierra, Wiraccocha determin\u00f3 poblarla por segunda vez y para hacerlo con m\u00e1s perfecci\u00f3n determin\u00f3 criar luminarias que diesen claridad, para esto fue al gran lago Titicaca y mand\u00f3 all\u00ed que salieran el Sol, la Luna y las estrellas y subiesen al cielo para dar su luz al mundo. Y dicen que la Luna ten\u00eda m\u00e1s claridad que el Sol, por lo que este al tiempo que sub\u00edan le ech\u00f3 un pu\u00f1ado de ceniza en la cara y que desde esa vez qued\u00f3 la Luna con el color que ahora tiene.<br \/>\nY luego que todo esto pas\u00f3, en la direcci\u00f3n Sur, apareci\u00f3 el enviado de Wiraccocha, que era un hombre de crecido cuerpo, el cual en su aspecto y en su persona mostraba gran autoridad, llam\u00e1ndolo Wiraccochan o Tunupa. Vest\u00eda una t\u00fanica andrajosa que le daba hasta los pies: tra\u00eda el cabello corto, una corona en la cabeza y un b\u00e1culo como los que llevaban los sacerdotes y astr\u00f3nomos antiguos. Dicen tambi\u00e9n que llevaba a cuestas un bulto en el que transportaba los dones con los que premiaba a los pueblos que lo escuchaban. Y dicen que este hombre ten\u00eda gran poder, que de los cerros hacia llanuras y de las llanuras cerros grandes. Hac\u00eda tambi\u00e9n cosas mayores por que dio ser a los hombres y animales, y que, en fin, por su mano vino notable beneficio.<br \/>\nLuego se dirigi\u00f3 a Tiahuanaco y en este lugar dibuj\u00f3 y esculpi\u00f3 en una losa grande todas las naciones que pensaba criar; despu\u00e9s de esto, inici\u00f3 su peregrinaje obrando maravillas por el camino de la serran\u00eda, mandando salir a los pueblos de sus Paqarinas diciendo: &#8220;Gente y naciones oigan y obedezcan que yo les mando salir, multiplicar y henchir la tierra&#8221;. Y a su vez todos los lugares obedecieron y as\u00ed unos pueblos salieron de los suelos, otros de los lagos, fuentes, valles, cuevas, \u00e1rboles, pe\u00f1as y montes. A la vez que esto suced\u00eda, pintaba a cada pueblo el traje y vestido que habr\u00edan de llevar y as\u00ed mismo dio a cada naci\u00f3n la lengua que habr\u00eda de hablar, sus cantares y las semillas. Y as\u00ed en este camino de los Andes y monta\u00f1as de la tierra fue dando y poniendo nombres a todos los \u00e1rboles grandes y peque\u00f1os, tanto como a sus flores y frutos, mostrando a la gente los que eran buenos para comer y los que no y los que eran buenos para medicina y, asimismo, puso nombre a todas las yerbas e indic\u00f3 el tiempo en el que habr\u00edan de florecer y fructificar. Tambi\u00e9n dio orden a los hombres sobre c\u00f3mo vivir, habl\u00e1ndoles amorosamente con mucha mansedumbre, amonest\u00e1ndole para que fuesen buenos, y los otros no se hiciesen da\u00f1o ni se injuriasen; luego les ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo cultivar; para esto romp\u00eda la tierra con la punta de su b\u00e1culo quedando esta dispuesta para sembrarse, y as\u00ed con su sola palabra hac\u00eda nacer el ma\u00edz y los dem\u00e1s alimentos.<br \/>\nEn ese largo peregrinar, dicen que tambi\u00e9n hall\u00f3 algunas naciones rebeldes que no hab\u00edan cumplido con su mandato, por lo que los convirti\u00f3 en piedras, en figuras de hombres y mujeres con el mismo traje que tra\u00edan. Estas conversiones fueron hechas en Tiahuanaco, Pucara y Jauja. En dichos lugares se encuentran unos bultos de piedras grandes y en algunas otras partes dicen que tienen tama\u00f1os casi gigantes.<\/p>\n<p>Y es as\u00ed como lleg\u00f3 a la provincia de Cacha habitada por los Canas, y \u00e9stos, como no lo conoc\u00edan, salieron armados y dispuestos a matarlo. Entonces Wiraccochan, al observar esta actitud, hizo que cayese fuego volc\u00e1nico sobre ellos. Y los canas, por el temor de verse quemados, arrojaron sus armas y lo veneraron. Viendo esto, Wiraccochan tom\u00f3 su b\u00e1culo y par\u00f3 el fuego; luego, puso orden entre ellos. En memoria de este hecho le edificaron un suntuoso adoratorio y hoy en d\u00eda, a\u00fan se puede ver el cerro de Cacha con su enorme quemadura que consumi\u00f3 las piedras de tal manera que ellas mismas se hacen testigos de este hecho, por que quedaron tan quemadas que se las pueden levantar como si fuesen madera liviana.<br \/>\nDicen que despu\u00e9s de este suceso lleg\u00f3 al pueblo de Urcos, y subi\u00f3 a un cerro alto desde donde mand\u00f3 saliesen de \u00e9l los naturales de Urcos, por lo que con el tiempo le erigieron en este lugar un rico adoratorio, edificando en este un esca\u00f1o de oro fino y una imagen a semejanza suya.<\/p>\n<p>Luego Wiraccochan prosigui\u00f3 su camino y llegando a cierto sitio cri\u00f3 a un se\u00f1or al cual puso el nombre de Alcaviza y al lugar por nombre Cusco; dejando el mensaje que despu\u00e9s de este se\u00f1or vendr\u00edan los Incas Orejones a quienes todos respetar\u00edan.<br \/>\nEste Wiraccochan a qui\u00e9n los pueblos llamaban tambi\u00e9n Tunupa, Tarapaca, Wiraccochan pachayachicachan, Bichaycamayoc, Cunacuycamayoc Pachacan; que quiere decir el enviado de Wiraccocha, su fuente, el predicador, el encargado del presente o el conocedor del tiempo, dicen que se dirigi\u00f3 al pueblo del curaca Apotambo (Se\u00f1or de Tanpu, Tambo u Ollantaytambo), a donde lleg\u00f3 cuando se celebraban unas bodas. Fue en esas circunstancias que el Curaca escuch\u00f3 sus razonamientos y predicamentos con mucho amor, mas su pueblo no lo hizo as\u00ed, por lo que Wiraccochan los reprendi\u00f3 con amor afable. Y, luego de esto, en un gesto de reciprocidad, entreg\u00f3 el b\u00e1culo que portaba y en el que se encontraban grabados todos sus conocimientos, al curaca Apotambo. Pasado esto, en memoria de Wiraccochan labraron una monta\u00f1a a imagen y semejanza suya, a la cual veneraron much\u00edsimo.<br \/>\nLuego, este Wiraccochan prosigui\u00f3 su camino haciendo sus obras hasta que lleg\u00f3 a la l\u00ednea equinoccial cerca al Ecuador, donde queriendo dejar esta tierra, inform\u00f3 a la gente sobre las muchas cosas que habr\u00edan de suceder. Les dijo que con el tiempo habr\u00edan de venir gente diciendo ser Wiraccochas y a los cuales no les deber\u00edan de creer. Y dicho esto se meti\u00f3 al mar caminando por sobre el agua como si fuese su espuma&#8230;&#8221;<br \/>\nDicen que pasado el tiempo y luego de que el pueblo de Tambo u Ollantaytambo floreci\u00f3 gracias a los conocimientos dejados por Wiraccochan, el b\u00e1culo dejado por \u00e9l, se transform\u00f3 en oro fino en el momento en que naci\u00f3 uno de los descendientes de Apotambo llamado Manco Capac qui\u00e9n vino a ser el primer Inca, y con este b\u00e1culo de oro pasado los a\u00f1os se dirigi\u00f3 a las partes altas de una serran\u00eda para fundar la que con el tiempo ser\u00eda la capital del Imperio de los Incas: el Cusco. (*)<\/p>\n<p>(*) Fuente: Fernando E. Elorrieta Salazar y Edgar Elorrieta Salazar, El valle sagrado de los incas. Mitos y s\u00edmbolos, Sociedad Pacaritanpu Hatha, pp.13-16.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wiraccocha, principial divinidad inca, cre\u00f3 el mundo. 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