{"id":71,"date":"2006-01-20T19:45:46","date_gmt":"2006-01-20T19:45:46","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=71"},"modified":"2006-01-20T19:45:46","modified_gmt":"2006-01-20T19:45:46","slug":"aforismos-basilianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=71","title":{"rendered":"Aforismos basilianos"},"content":{"rendered":"<p>AFORISMOS BASILIANOS<br \/>\nO C\u00c1NONES HERM\u00c9TICOS<br \/>\nDEL ESP\u00cdRITU Y DEL ALMA AS\u00cd COMO<br \/>\nDEL CUERPO MEDIADOR DEL MAYOR Y MENOR MUNDO<\/p>\n<p>CANON I<\/p>\n<p>Hermes Trismegisto ha merecido ser llamado Padre de los Fil\u00f3sofos por haber buscado los tres reinos mineral, vegetal y animal y la triple subsistencia de aquellos en una esencia creada, y en ella ha reconocido toda la fuerza y virtud de la naturaleza vegetable, animal y mineral.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>En la naturaleza del mercurio, volante como la nieve, blanco y coagulado, se encuentra una virtud vegetante que no es com\u00fan: dicho mercurio es un cierto esp\u00edritu tanto del gran como del peque\u00f1o mundo. Y es de este mercurio que depende y proviene el movimiento y flujo de la naturaleza humana, seg\u00fan el Alma razonable.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>En cuanto a la virtud animante, no es otra cosa que un medio entre el Esp\u00edritu y el cuerpo, dado que esta virtud, al ser como la liga del mundo, es el v\u00ednculo entre aquellos dos, cuyo v\u00ednculo consiste en el sulfuro que es a modo de un aceite rojo transparente como el sol del gran mundo y como el coraz\u00f3n del hombre en el peque\u00f1o mundo.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>En fin, la mineralidad est\u00e1 dotada como de un cuerpo que es parecido a la sal: este cuerpo es de una virtud y de una olor admirable; y cuando la sal ser\u00e1 separada de las inmundicias de la tierra, no ser\u00e1 distinto del mercurio m\u00e1s que por la espesura y consistencia del cuerpo.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Estas tres subsistencias consi-deradas en una esencia creada, constituyen y establecen el limbo del Gran y peque\u00f1o mundo, de cuyo limbo el primer hombre ha sido formado cuando fue hecho del polvo de la tierra: al cual llega el Alma razonable microc\u00f3smica inmortal, inspirada inmediatamente de Dios la cual, a modo de una Reina, es la causa motriz y directriz de todas las funciones que est\u00e1n en el hombre.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, al igual que la virtud de nuestro cuerpo y tambi\u00e9n de nuestra vida es completa por los cuatro elementos y por el ensamblaje o coagulaci\u00f3n del polvo de la tierra, si el esp\u00edritu mercurial, como h\u00famedo radical, y el alma sulfurosa, como calor natural, conspiran y se ensamblan amigablemente en uno, con la consistencia y espesura de la sal, que preserva de toda podredumbre, del mismo modo es necesario que el Alma inmortal sea separada del cuerpo que ha sido formado del ensamblaje del polvo de la tierra. Si ocurre alg\u00fan defecto en uno de los tres principios o en varios de ellos entonces de ello se sigue la muerte de todos ellos, pero si el defecto no se halla m\u00e1s que en una parte de cualquier principio entonces ser\u00e1 causada la enfermedad, como se puede ver sobretodo en la anatom\u00eda de los siete miembros principales.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>Nada hay que pueda mejor remediar el triple defecto de esos principios que la masa de ese limbo del que el hombre ha sido hecho, masa que ha sido ensamblada por los tres principios en una sustancia, que puede aumentar, conservar y mantener todas las fuerzas y virtudes de la naturaleza, con tal de que haya sido debidamente convertida y conducida en un cuerpo astral fijo.<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>De donde puede reconocerse que el b\u00e1lsamo del sujeto herm\u00e9tico tiene una estrecha armon\u00eda y conveniencia con el cuerpo humano. Esto es lo que ha hecho aseverar, con pleno derecho, a ese pr\u00edncipe de los f\u00edsicos alem\u00e1n, Felipe de Hohenheim, Paracelso, en el libro de la piedra f\u00edsica, intitulado Manual: que el microcosmos que est\u00e1 situado en el limbo y formado del polvo de la tierra, puede ser conducido y conservado en salud por su medicina como por su semejante, no por opini\u00f3n, sino verdadera y propiamente, En verdad, puede decirse la misma cosa de nuestra medicina.<\/p>\n<p>IX<\/p>\n<p>Primeramente hemos de considerar esas cosas, tanto m\u00e1s por cuanto la medicina vulgar es feble y d\u00e9bil para conservar y mantener radicalmente los tres principios del microcosmos y la armon\u00eda de aquellos, pues no es sino por accidente que ella parece (operar) sobre esos tres principios, dado que est\u00e1 casi por completo ocupada en los cuatro humores.<\/p>\n<p>X<\/p>\n<p>Pero la medicina mineral qu\u00edmica extra\u00edda de los minerales y metales raramente es preparada y administrada como se debe. Por ello Paracelso, en el mismo libro, prefiere su medicina a cualquier otra: sin embargo no niega que haya grandes secretos en las otras cosas minerales, pero dice que la operaci\u00f3n es larga y laboriosa, y que su uso no puede ser f\u00e1cil ni debidamente puesto en pr\u00e1ctica, principalmente por los ignorantes, que se sirven de esas medicinas causando m\u00e1s mal que bien.<\/p>\n<p>XI<\/p>\n<p>Por lo tanto, busquemos el limbo de nuestro Microcosmos, en cuyo microcosmos est\u00e1 situado ese limbo, busquemos, digo, ese globo viscoso de la tierra, compuesto de mercurio, de sal y de azufre, el cual, seg\u00fan Geber, puede ser elegantemente llamado humedad viscosa de la humedad, porque proviene de una cierta sustancia h\u00fameda.<\/p>\n<p>XII<\/p>\n<p>Pues as\u00ed como el mundo, aunque haya sido creado de la nada, debe sin embargo su origen al Agua, sobre la cual el esp\u00edritu del Se\u00f1or era llevado, y de la cual provienen todas las cosas, tanto las celestes como las terrestres, igualmente, ese limbo procede de una agua que no es vulgar, y que no es ni el roc\u00edo celeste, ni un aire condensado en las cavernas de las tierra o en un recipiente, ni un agua proveniente del abismo de la mar o sacada de las fuentes, pozos o r\u00edos, sino que es un agua que toma su fuente de una cierta agua que ha padecido y sufrido y que est\u00e1 ante los ojos de todo el mundo y sin embargo es conocida por poca gente. Esta agua posee en si misma todas las cosas que le son necesarias para el cumplimiento de toda la obra (en ella estando todo su exterior).<\/p>\n<p>XIII<\/p>\n<p>Esta naturaleza es mediadora entre el gran y el peque\u00f1o mundo; se encuentra por todas partes, est\u00e1 en casa del pobre como del rico, tal como nos aseguran todos los fil\u00f3sofos: Se la arroja a las calles donde se la holla con los pies aunque sea el origen y la fuente de tantas operaciones maravillosas, por lo cual nos conviene restablecer esos tres principios del cuerpo.<\/p>\n<p>XIV<\/p>\n<p>Cuando esta materia est\u00e1 resuelta en su propia agua (pues toda generaci\u00f3n viene del agua) ha de ser circulada por los cuatro elementos, hasta que llegue a ser una naturaleza astral fija, en el huevo filos\u00f3fico, llamado as\u00ed por el calor de la gallina que incuba incesantemente sus huevos, pues de otro modo todas esperanza de generaci\u00f3n perecer\u00eda.<\/p>\n<p>XV<\/p>\n<p>As\u00ed el peque\u00f1o p\u00e1jaro animal de Hermes, al se encerrado en su calabozo, que es el horno, ha de ser excitado por el calor de nuestro fuego vaporoso, continuado por grados hasta que sea extra\u00eddo de si mismo y sea capaz, por su alumbramiento, de curar a cada uno.<\/p>\n<p>XVI<\/p>\n<p>As\u00ed como en la preparaci\u00f3n de los tres principios de esta agua que ha sufrido, nada a\u00f1adimos nosotros a su materia sustancial, nada quitamos a las tres propie-dades que subsisten en aquella agua: pero solamente rechazamos en su preparaci\u00f3n las superfluidades, es decir, las heterogeneidades o la tierra muerta y el agua ins\u00edpida. Igualmente, comenzamos nuestra obra herm\u00e9tica con la conjunci\u00f3n de los tres principios preparados seg\u00fan una cierta proporci\u00f3n que consiste en el peso del cuerpo, que ha de igualar al esp\u00edritu y al alma casi en su mitad.<\/p>\n<p>XVII<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, gobernamos el todo con una continua fomentaci\u00f3n a fin de que la naturaleza, agente interior, no retarde su acci\u00f3n, ni sufra ning\u00fan exceso. Haz, por tanto, un suave fuego al comienzo, que sea, primeramente, casi de cuatro gotas o hilillos, hasta que la materia ennegrezca: despu\u00e9s le a\u00f1ad\u00eds, de tal manera que sea casi de catorce hilillos, mientras la materia se lava y el Iris que aparece concluya en color gris: luego, ponedla a casi veinticuatro hilillos hasta una perfecta blancura, superior a la de la nieve, fija y fluida, que es la luna del microcosmos.<\/p>\n<p>XVIII<\/p>\n<p>Si dese\u00e1is alcanzar la perfecta rojez continuareis el fuego durante setenta d\u00edas. hasta que la piedra sea transformada en un rub\u00ed transparente, denso y pesado, que es verdaderamente, el sol del micro-cosmos, que podr\u00e9is aumentar del mismo modo que hab\u00e9is comenzado: un grano de aquel es igual en poder a seis mil granos y por tanto se ha de administrar en muy peque\u00f1as dosis.<\/p>\n<p>Ra\u00edz del Elixir<br \/>\nD<br \/>\nHay en ella un vigor et\u00e9reo y<br \/>\nuna imagen celeste.<br \/>\nDe donde nos fluye y derrama esta Medicina de Dios.<\/p>\n<p>R. E.<br \/>\nD<br \/>\nFINAL<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AFORISMOS BASILIANOS O C\u00c1NONES HERM\u00c9TICOS DEL ESP\u00cdRITU Y DEL ALMA AS\u00cd COMO DEL CUERPO MEDIADOR DEL MAYOR Y MENOR MUNDO CANON I Hermes Trismegisto ha merecido ser llamado Padre de los Fil\u00f3sofos por haber buscado los tres reinos mineral, vegetal y animal y la triple subsistencia de aquellos en una esencia creada, y en ella ha reconocido toda la fuerza<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[129],"tags":[],"class_list":["post-71","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alquimia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=71"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=71"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=71"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=71"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}