{"id":708,"date":"2006-03-22T06:47:41","date_gmt":"2006-03-22T06:47:41","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=708"},"modified":"2006-03-22T06:47:41","modified_gmt":"2006-03-22T06:47:41","slug":"el-nacimiento-de-ka\u00c1-guas\u00da:-la-yerba-mate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=708","title":{"rendered":"EL NACIMIENTO DE KA\u00c1-GUAS\u00da: LA YERBA MATE"},"content":{"rendered":"<p>EL NACIMIENTO DE KA\u00c1-GUAS\u00da: LA YERBA MATE<\/p>\n<p>El mate es una infusi\u00f3n sumamente popular en la Rep\u00fablica Argentina y en Uruguay. La yerba mate es un arbusto del g\u00e9nero de las Aquifoleaceas cuyas hojas contienen<br \/>\nuna apreciable cantidad de un alcaloide denominado te\u00edna, (similar a la<br \/>\ncafe\u00edna), de considerable acci\u00f3n estimulante. Aqu\u00ed reproduciremos una versi\u00f3n de la leyenda guaran\u00ed sobre el origen de ka\u00e1-guas\u00fa: la yerba mate.<\/p>\n<p>Y as\u00ed habitaba en el cielo. Todas las noches se pasea por las alturas, alumbrando las copas de los \u00e1rboles y la superficie de los esteros. Y, un buen d\u00eda, se dio cuenta de que todo<br \/>\nlo que conoc\u00eda de la selva eran lo que ve\u00eda desde arriba: los r\u00edos, las<br \/>\ncascadas, el colch\u00f3n verde de los \u00e1rboles&#8230; pero que no sab\u00eda nada de lo que<br \/>\npasaba en el suelo. As\u00ed que quiso ver por s\u00ed misma las maravillas de las que<br \/>\nle hab\u00edan hablado el sol, la lluvia y el roc\u00edo: los coat\u00edes cazando al<br \/>\natardecer, las ara\u00f1as tejiendo sus telas, los p\u00e1jaros empollando sus huevos&#8230;<br \/>\nen fin, todas esas maravillas de la naturaleza que los hombres estamos tan<br \/>\nacostumbrados a ver, que ya no les prestamos atenci\u00f3n.<br \/>\nHasta que un d\u00eda se decidi\u00f3; la invit\u00f3 a Ara\u00ed, la nube, y juntas se fueron a<br \/>\npedirle autorizaci\u00f3n a Kuarajh\u00ed, el Dios Sol, para que las dejara bajar a la Tierra.<br \/>\n-Est\u00e1 bien -les contest\u00f3 el Dios Sol-; yo les doy permiso, pero desde ya les<br \/>\ndigo que cuando lleguen all\u00e1 tendr\u00e1n las mismas debilidades que los seres<br \/>\nhumanos, y estar\u00e1n expuestas a los mismos peligros, aunque ellos no puedan<br \/>\nverlas a ustedes.<br \/>\n-A la ma\u00f1ana siguiente -reinici\u00f3 don Ante, despu\u00e9s de cambiar la cebadura-,<br \/>\ntempranito nomas, ya estaban las dos muchachas recorriendo la selva, paseando<br \/>\nentre los timb\u00f3 y los quebrachos, jugando con los ca\u00ed-caray\u00e1, los monos aulladores, charlando con p\u00e1jaros guacamayos, y con los<br \/>\nmetalizados mba\u00e9-\u00ed-humb\u00ed, un picaflor amaz\u00f3nico, y ri\u00e9ndose de las patas chuecas de los aba-ca\u00e9 u osos hormigueros.<br \/>\nCaminaron durante horas entre gigantescos lapachos y urundays, abri\u00e9ndose paso<br \/>\nentre los bejucos y las lianas y tejiendo collares y coronas de orqu\u00eddeas y<br \/>\nmburucuy\u00e1s, las flores pasionarias. As\u00ed, hasta que lleg\u00f3 el mediod\u00eda y, como si hasta ese momento no lo hubieran notado, lleg\u00f3 hasta ellas el rumor sordo e ininterrumpido del<br \/>\nmonte, entretejido por el parloteo estridente de los loros, el graznido de los<br \/>\nhalcones, el martilleo del p\u00e1jaro carpintero y todos esos otros sonidos que no<br \/>\nse pueden definir con precisi\u00f3n, pero que forman parte de esa vida bullente y<br \/>\nsiempre renovada de la selva.<br \/>\nTodo aquel bullicio, sumado a su inexperiencia, hizo imposible que escucharan<br \/>\nlos sigilosos pasos del yaguaret\u00e9, fam\u00e9lico despu\u00e9s de una larga noche<br \/>\no de una infructuosa cacer\u00eda. La bestia rugi\u00f3 furioso en el momento del ataque, mientras las diosas cerraban sus ojos, esperando los zarpazos que acabar\u00edan con su fr\u00e1gil vida humana. En lugar de ello, oyeron un silbido y un golpe sordo, tras el cual el salvaje bramido se<br \/>\ntorn\u00f3 en gemido cuando una flecha, disparada por un joven cazador guaran\u00ed que<br \/>\npasaba accidentalmente por el lugar, se clav\u00f3 profundamente en el flanco<br \/>\nexpuesto del animal.<br \/>\nEnfurecida de dolor, la fiera se revolvi\u00f3 contra el cazador, abriendo sus<br \/>\nfauces aterradoras y sangrando por el costado, pero una nueva flecha acab\u00f3 con<br \/>\nsu agresi\u00f3n. En medio del fragor de la lucha, el joven cazador de la tribu cypoyai<br \/>\ncrey\u00f3 entrever la silueta de dos mujeres que hu\u00edan despavoridas, pero luego,<br \/>\nal revisar los rastros, no vio m\u00e1s que la sangre derramada del yaguaret\u00e9 y los<br \/>\nara\u00f1azos de sus zarpas en la hierba, y crey\u00f3 haberse equivocado.<br \/>\nEl cypoyai, orgulloso frente a su primer jaguar, sac\u00f3 su cuchillo, lo desoll\u00f3<br \/>\ncuidadosamente y luego se acost\u00f3 a la sombra de un ceibo. Agotado por la<br \/>\nexcitaci\u00f3n de la caza, durmi\u00f3 profundamente y, mientras lo hac\u00eda, so\u00f1\u00f3 que dos<br \/>\nhermosas mujeres, de piel blanca como la espuma del r\u00edo y rubias cabelleras<br \/>\ncomo nunca hab\u00eda visto, se acercaban a \u00e9l y, llam\u00e1ndolo por su nombre, una de<br \/>\nellas le dijo:<br \/>\n-Yo soy Yas\u00ed, y ella es mi amiga Ara\u00ed; volvimos para agradecerte el habernos<br \/>\nsalvado la vida. Fuiste muy valiente al enfrentarte al yaguaret\u00e9 para<br \/>\ndefendernos, y por eso voy a entregarte un premio que te env\u00eda Kuarajh\u00ed, el Dios Sol. M\u00e1s<br \/>\ntarde, cuando llegues de vuelta a tu maloka (casa), encontrar\u00e1s junto a la<br \/>\nentrada una planta que no reconocer\u00e1s; la llamar\u00e1s caa, y con sus hojas podr\u00e1s<br \/>\npreparar una bebida que acerca los corazones solitarios y ahuyenta la<br \/>\nnostalgia y la tristeza. Es mi regalo para t\u00ed, para tus hijos y para los hijos<br \/>\nde tus hijos&#8230;<br \/>\nLuego, en su sue\u00f1o el joven cazador crey\u00f3 ver que las dos muchachas se<br \/>\nalejaban entre los \u00e1rboles, seguidas por una bandada de mariposas blancas, y<br \/>\nenseguida fueron solamente un resplandor entre los arbustos. Pero al<br \/>\natardecer, al llegar a su tav\u00e1 (pueblo) \u00e9l y los miembros de su familia vieron un<br \/>\nnuevo arbusto de hojas ovaladas y brillantes que brotaba por doquier. Ante el<br \/>\nasombro de todos, el joven cypoyai sigui\u00f3 las instrucciones de Yas\u00ed: pic\u00f3<br \/>\ncuidadosamente las hojas, las coloc\u00f3 dentro de una peque\u00f1a calabacita seca, y la llen\u00f3 con agua fresca del arroyo. Luego busc\u00f3 una ca\u00f1a fina, la introdujo en el mate y prob\u00f3 la<br \/>\nnueva bebida. Al comprobar que calmaba r\u00e1pidamente su sed, y saborear su<br \/>\nagradable dejo amargo, invit\u00f3 a sus familiares y, no contento con ello,<br \/>\nabandon\u00f3 la maloka y llam\u00f3 a sus vecinos, para hacerles probar su nuevo<br \/>\nhallazgo. Pronto el recipiente fue pasando de mano en mano, y en poco tiempo<br \/>\ntoda la tribu hab\u00eda adoptado la nueva infusi\u00f3n: \u00a1hab\u00eda nacido el mate! (*)<\/p>\n<p>(*) Fuente: Cuentos y leyendas argentinos, Selecci\u00f3n y pr\u00f3logo de Roberto Rosaspini Reynolds, Buenos Aires, Ediciones Continente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL NACIMIENTO DE KA\u00c1-GUAS\u00da: LA YERBA MATE El mate es una infusi\u00f3n sumamente popular en la Rep\u00fablica Argentina y en Uruguay. La yerba mate es un arbusto del g\u00e9nero de las Aquifoleaceas cuyas hojas contienen una apreciable cantidad de un alcaloide denominado te\u00edna, (similar a la cafe\u00edna), de considerable acci\u00f3n estimulante. 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