{"id":696,"date":"2006-03-22T06:12:41","date_gmt":"2006-03-22T06:12:41","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=696"},"modified":"2006-03-22T06:12:41","modified_gmt":"2006-03-22T06:12:41","slug":"zooatropia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=696","title":{"rendered":"Zooatropia"},"content":{"rendered":"<p> Desde su g\u00e9nesis, la modernidad desparram\u00f3 sobre el mundo una nueva concepci\u00f3n de \u00e9ste, donde toda creencia que no estuviese fundada en la raz\u00f3n estar\u00eda condenada al destierro. Frente a la claridad que parec\u00edan brindar las luces de la ciencia, los elementos sobrenaturales de la vida del hombre comenzaron un proceso de extinci\u00f3n. La creencia en la zoantrop\u00eda, supuesta capacidad del hombre de metamorfosearse en animal, que se ha manifestado en casi todo el planeta; no escap\u00f3 al desvelo moderno, y pas\u00f3 a ser considerada como fruto de supercher\u00edas y delirios monoman\u00edacos.<br \/>\nQuiz\u00e1 los or\u00edgenes de la zoantrop\u00eda se hallen en la prehistoria, cuando el hombre se encontraba en las misma condiciones que los dem\u00e1s animales a la hora de procurarse alimentos. Muchas de aquellas criaturas estaban mejor equipados que el hombre para atacar y obtener un presa, lo que provocar\u00eda en \u00e9l cierta impotencia ante la carencia de cualidades envidiables como la velocidad y la fuerza.<br \/>\nCon el fin de obtener sus codiciadas habilidades, el hombre comenz\u00f3 a experimentar con el uso ritual de huesos, pieles, excrementos y cualquier otra cosa que pudiera obtenerse del animal. De esta manera, nac\u00eda el nexo entre el chamanismo y el reino animal. Con el tiempo, el cham\u00e1n de la tribu tendr\u00eda el poder de convocar al esp\u00edritu del jaguar o del lobo para que sirvieran de aliados a los cazadores tribales. A partir de esto, llegar a considerar a un cham\u00e1n como un hombre-animal, s\u00f3lo distaba de un paso.<br \/>\nEl objetivo de este trabajo consiste en realizar un somero recorrido a trav\u00e9s de las variadas manifestaciones zoantr\u00f3picas en los diversos rincones del planeta a lo largo de la historia de la humanidad.<br \/>\nEn este trabajo se exponen tambi\u00e9n, algunas teor\u00edas sobre este fen\u00f3meno desde la particular visi\u00f3n de Elif\u00e1s Lev\u00ed y de Antonio Gonz\u00e1lez de Salas.<\/p>\n<p>Aspectos generales sobre la zoantrop\u00eda<br \/>\nLa transformaci\u00f3n de humanos en animales ha sido en todo tiempo habilidad del brujo. En una u otra forma, y m\u00e1s o menos preferentemente seg\u00fan su vocaci\u00f3n y aptitudes, se considera que el brujo tiene la capacidad de ser zo\u00e1ntropo.<br \/>\nSe supone que existen zo\u00e1ntropos desde que hay brujos en el mundo, y \u00e9stos habitan en \u00e9l desde tiempos inmemoriales. Previo al descubrimiento de Am\u00e9rica, hab\u00eda en el continente brujos declaradamente zo\u00e1ntropos. Entre ellos hay diferencias cuantitativas, pero est\u00e1n unidos por el hecho de haber realizado un pacto con el diablo, que puede ser m\u00e1s o menos condescendiente con unos que con otros. La diferencia estribar\u00eda, \u00fanica y exclusivamente en la calidad de las aficiones y en el mayor o menor poder que el brujo recibe de su patrono.<br \/>\nLa zoantrop\u00eda fue, sin duda alguna, uno de los primeros frutos de la superstici\u00f3n, hermana de la ignorancia de las arcaicas sociedades humanas.<br \/>\nLa superstici\u00f3n trajo al mundo al hechicero, que es su ministro, su int\u00e9rprete, su representante. Ya se considere a la zoantrop\u00eda como una creencia en la transmutaci\u00f3n de seres humanos en bestias, o como un g\u00e9nero de locura que de ella se origina (la man\u00eda lupina, por ejemplo), ofusc\u00f3 y aquej\u00f3 en un principio, a latinos y griegos, a los pueblos de Oriente y con posterioridad a los de Europa. Las sociedades humanas padecieron en todas partes, extrav\u00edos de la misma \u00edndole. Los ten\u00eda el Nuevo Mundo al tiempo del descubrimiento. La conquista los hall\u00f3 en los boh\u00edos y en las tolder\u00edas del aborigen y en los imperios del Inca y de Moctezuma. Despu\u00e9s de la conquista florecieron en los nuevos pobladores, en campos y ciudades.<br \/>\nCuentan las relaciones historiales de los misioneros, que en las regiones que vierten al Paran\u00e1 y Uruguay, hab\u00eda una casta de indios que eran pose\u00eddos por un esp\u00edritu maligno, que los impulsaba a penetrar en pueblos a modo de perros rabiosos y hacer en ellos carnicer\u00edas. De repente, se apoderaba de ellos un furor irresistible y, con su arco y flechas, rugiendo como fieras mataban a la gente y se la com\u00edan. Se dice que sol\u00edan vagar de noche por los campos como enajenados, tomando brazas de fuego con las manos, llev\u00e1rselas a la boca y engullirlas sin que les hiciesen da\u00f1o. Pasado el furor, no sab\u00edan qu\u00e9 era aquello que interiormente les motivaba a ejecutar cosas semejantes. Estos indios eran llamados apiocar\u00e9s, que quiere decir hombres protervos o sin discurso [1].El lic\u00e1ntropo, que de Europa se traslad\u00f3 con los nuevos pobladores al continente de Col\u00f3n, ha podido pasar a ser zo\u00e1ntropo con facilidad en su nuevo domicilio. Al pisar las playas de Am\u00e9rica, se encontr\u00f3 con un colega que le dejaba muy atr\u00e1s en habilidades. En toda la regi\u00f3n meridional del continente hubo zo\u00e1ntropos. En todas las costas ba\u00f1adas por el Atl\u00e1ntico, el lic\u00e1ntropo hall\u00f3 hechiceros o brujos capaces de tomar las formas de lobo o de cualquier animal feroz cuyos instintos y poder irresistible le conviniese utilizar para satisfacer sus pasiones o para la ejecuci\u00f3n de empresas menos interesadas. En las regiones que se extienden del Amazonas hacia el Orinoco, sali\u00f3 el Tejoje a recibirlo. En las regiones que comprenden desde el istmo de Panam\u00e1 hacia el Orinoco se top\u00f3 con el Pay\u00e9 o hechicero que, como el Tejoje, sobrevivi\u00f3 a la entrada de los espa\u00f1oles y portugueses.<br \/>\nLas mitolog\u00edas y las tradiciones indias son tambi\u00e9n una rica fuente de creencias vinculadas a la zoantrop\u00eda. Los brahmanes hab\u00edan sistematizado las primitivas creencias del pueblo y unificado toda aspiraci\u00f3n fetichista, ya desde el zoomorfismo m\u00e1s elemental al antropomorfismo m\u00e1s perfecto. El vishnuismo, que por un lado humaniza y por el otro zoomorfiza todas las fuerzas de la naturaleza, agrupa estas primitivas creencias, las recopila literariamente y forma un cuerpo de doctrina cuyas avataras se narran las sucesivas transformaciones que sufre el divino Vishn\u00fa.<br \/>\nPara librar de la muerte a los hombres, Vishn\u00fa se encarna primero en tortuga gigante y, con su fuerza colosal, como lo hiciera H\u00e9rcules, sirve de soporte al mundo; en el jabal\u00ed de dientes afilados que lo limpi\u00f3 de los peligros; y en el monocero o pez milagroso que dirigi\u00f3 el rumbo de la nave de Man\u00fa cuando \u00e9ste fue salvado con los suyos del diluvio. Su transformaci\u00f3n en Hombre Le\u00f3n o Nurisnha le permite despedazar al demonio que acomet\u00eda a los dioses. En sus transformaciones humanas, Vishn\u00fa es sucesivamente Rama, Khrisna y Buda, am\u00e9n de simbolizar a todos los gur\u00fas o fundadores de sectas religiosas.<br \/>\nAlgunos avatares de Vishn\u00fa, como Khrisna y Rama, aparecen en ciertos pasajes tambi\u00e9n con atributos bestiales, en especial cuando se ven obligados a luchar contra sus enemigos.<br \/>\nEn el mismo esp\u00edritu que los avatares indias est\u00e1n las &#8220;transformaciones&#8221; de los antiguos egipcios: m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, el egipcio esperaba renacer o, mejor dicho, sufrir transformaciones a trav\u00e9s de diversos animales sagrados, para volver por fin a su forma humana original, que guardaba celosamente gracias a los perfectos procesos de momificaci\u00f3n. Durante el per\u00edodo de p\u00e9rdida de su humanidad, en las sucesivas encarnaciones zoom\u00f3rficas, deb\u00eda luchar contra bestias fant\u00e1sticas o imp\u00edas que hac\u00edan de \u00e9l su presa favorita. Estas fieras se representan en jerogl\u00edficos egipcios como hienas, chacales y, principalmente, como lobos que pueden devorar la sombra material del individuo y hacerle imposible la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nSubyaciendo con la figura del zo\u00e1ntropo, como ocurre con la del vampiro, se hallan rasgos de erotismo perverso que, cuando se manifiesta en el hombre, llega a la consumaci\u00f3n de los m\u00e1s horribles cr\u00edmenes. Esta misma caracter\u00edstica se da en los dioses: Khrisna es un dios b\u00e1quico que corretea tras id\u00edlicas y voluptuosas pastoras, pero halla el verdadero goce cuando al fin lucha contra los reyes imp\u00edos y los despedaza. Rama, bajo la tutela de Hanuman, el dios mono, marcha al frente de su ej\u00e9rcito cuando invade Ceil\u00e1n y destroza alegremente los cr\u00e1neos de los enemigos.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n b\u00edblica, existe tambi\u00e9n algunos casos de zoantrop\u00eda. Ca\u00edn, tras haber asesinado a su hermano Abel para arrebatarle a su esposa Aclima -dicen los talmudistas-, vag\u00f3 por las selvas llevando una vida errante, y que tan agudo fue su proceso de animalizaci\u00f3n que, a\u00f1os despu\u00e9s, uno de sus nietos lo mat\u00f3 crey\u00e9ndolo una fiera salvaje.<\/p>\n<p>Teor\u00edas sobre la metamorfosis zoantr\u00f3pica<br \/>\nSeg\u00fan el sacerdote Rosacruz franc\u00e9s Alphonse Louis de Constante \u0096m\u00e1s conocido como Elif\u00e1s Lev\u00ed (1810-1875)-, cl\u00e1sico expositor de la ciencia oculta, expresa en su obra Dogme et Rituel del la Haute Magie que ninguna de las personas que supuestamente son zo\u00e1ntropos, saben qu\u00e9 es lo que padecen. Lev\u00ed sostiene que ninguna persona habr\u00eda sido muerta por un zo\u00e1ntropo sin herida de sangre; que ninguno de \u00e9stos, aun herido, habr\u00eda muerto en el acto y lugar de la pelea; y que los individuos que se sab\u00edan zo\u00e1ntropos se habr\u00edan hallado siempre en sus casas, despu\u00e9s de haber sido perseguidos, m\u00e1s o menos lastimadas, pero en su cuerpo antropomorfo. Un zo\u00e1ntropo, seg\u00fan Lev\u00ed, es el cuerpo sideral (1) de un hombre cuyos instintos salvajes y sanguinarios representa el lobo. Penosamente duerme en su cama y sue\u00f1a que es lobo, mientras el fantasma que lo representa, el animal, vaga por el campo. Se hace manifiesta la sobreexitaci\u00f3n, pr\u00f3xima al sonambulismo, que ocasiona el p\u00e1nico en los individuos que le contemplan, o la particular disposici\u00f3n de los campesinos a ponerse en comunicaci\u00f3n con la luz astral (2) a cuyo favor se realizan las visiones y los sue\u00f1os. Los golpes que recibe el zo\u00e1ntropo hieren a la persona dormida que representa; lo que se verifica en virtud de una congesti\u00f3n \u00f3dica (Od: Fuerza vital, que todo lo penetra y que de todos los cuerpos fluye incesantemente, a manera de dinamismo c\u00f3smico. \u00d3dico: que incluye od o pertenece a \u00e9l) de la luz astral, de una correspondencia entre el cuerpo inmaterial y el cuerpo material[2].Un erudito humanista de principios del siglo XVII, D. Jusepe Antonio Gonz\u00e1lez de Salas, concibi\u00f3, disertando sobre zo\u00e1ntropos, una idea muy original. As\u00ed como parece haber hombres que se transforman en bestias, se plante\u00f3 el hecho de por qu\u00e9 no habr\u00eda de ser posible que las bestias, a su vez, se transformasen en hombres. Confiesa, no obstante, que antes de \u00e9l, pensaron lo mismo Sim\u00f3nides y Proclo; pero Gonz\u00e1lez, seg\u00fan sus palabras, a\u00fan no hab\u00eda le\u00eddo sus obras, cuando le surgi\u00f3 aquella inquietud, hallazgo que dio lugar a que ya por entonces &#8220;recelasen esp\u00edritus nobles y trascendidos&#8221; que viviesen entre la gente, lobos, asnos, cerdos y otros diversos animales en figura de seres humanos, pero con h\u00e1bitos, actitudes, ademanes y rasgos fision\u00f3micos que delataban su forma e \u00edndole natural. No deber\u00eda sorprender, por tanto, la probabilidad de toparse con individuos que, despu\u00e9s de verlos y hablar con ellos, y a veces de primera ojeada; se muestren irracionales; lo cual indicar\u00eda, para Gonz\u00e1lez de Salas, ser bestias con apariencia de hombres [3].<\/p>\n<p>Esta supuesta habilidad de los animales de transmutar se puede apreciar en El Monstruo del Mar (The Sea Thing, 1939), cuento del escritor A. E. Van Vogt, donde un dios-tibur\u00f3n adquir\u00eda forma humana para vengarse de un pescador que intenta matarlo de un arponazo. La mirada del furibundo tibur\u00f3n-hombre despertaba una gran perturbaci\u00f3n entre los personajes del relato, quienes intu\u00edan que aquel hombre ocultaba un ominoso secreto.<br \/>\nLev\u00ed desarrolla tambi\u00e9n una teor\u00eda muy similar a la de Gonz\u00e1lez de Salas. Seg\u00fan Lev\u00ed, la fisonom\u00eda de cada individuo lleva marcado el sello de su instinto predominante. Esta circunstancia le predispone a transformarse, por medios adecuados, en el animal cuyo instinto manifiesta predominar entre las condiciones de su car\u00e1cter. A unos instintos contraponen otros diferentes de igual o mayor eficacia, por los que los que son equilibrados o vencidos.<br \/>\nSi se es un perro \u0096dice Lev\u00ed- y se busca el amor de una gata, no se debe hacer m\u00e1s que metamorfosearse en gato por medio de la observaci\u00f3n, de la imitaci\u00f3n y de la imaginaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la &#8220;polarizaci\u00f3n de la propia luz animal, hasta conseguir el equilibrio de la fuerza que obraba en sentido antag\u00f3nico&#8221;. La Polarizaci\u00f3n magn\u00e9tica puede efectuarse por medio de formas animales. Los magnetizadores dan al agua pura, por sola imposici\u00f3n de las manos, las propiedades del vino o de un medicamento. Los domadores de fieras dominan al le\u00f3n, super\u00e1ndole mental y magn\u00e9ticamente en fuerza y bravura. Los animales son los s\u00edmbolos vivos de pasiones e instintos de los hombres: el hombre t\u00edmido se convertir\u00e1 en liebre, y el feroz, en tigre. Lev\u00ed comenta que San Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios Espirituales, desarrolla una gran potencia m\u00e1gica ordenando a sus disc\u00edpulos que vean, gusten y palpen las cosas invisibles. &#8220;El jesuita comunica la eficacia de sus principios a un conjunto de voluntades igualmente acondicionadas, y cada uno de los padres de la compa\u00f1\u00eda es tan fuerte como la sociedad religiosa que integra, y esta sociedad es m\u00e1s fuerte que el mundo&#8221;. [4]<\/p>\n<p>Licantrop\u00eda: la celeb\u00e9rrima forma de zoantrop\u00eda<br \/>\nEl lic\u00e1ntropo no representa sino una de las variadas formas de zoantrop\u00eda. S\u00f3lo que la licantrop\u00eda vino a ser la forma cl\u00e1sica, la que preponder\u00f3 en Europa, e hizo olvidar todas lasa dem\u00e1s de las que se revistiera el zo\u00e1ntropo. El patrono de los hombres lobo es Lica\u00f3n, rey de Arcadia y de cuyo nombre se deriva el t\u00e9rmino.<br \/>\nPausianas, Plat\u00f3n y Ovidio han dado distintas versiones de lo que le ocurri\u00f3 a Lica\u00f3n, pero coinciden en se\u00f1alar que su gran arrogancia y presunci\u00f3n lo llev\u00f3 a querer burlarse de Zeus invit\u00e1ndole a comer un guiso preparado con el cad\u00e1ver de su propio hijo. Zeus, al darse cuenta del enga\u00f1o, lo castig\u00f3 transform\u00e1ndolo en lobo.<br \/>\nPlinio recoge a su vez en la Historia Natural el caso de un brujo llamado Domaco que por haberse comido el vientre de un ni\u00f1o, era transformado en lobo durante una noche de luna llena.<br \/>\nNabucodonosor, rey de Babilonia, fue metamorfoseado en buey durante siete a\u00f1os, como castigo divino por haber sometido a los israelitas. La leyenda dice que cuando el rey de Babilonia recuper\u00f3 la forma humana, sus u\u00f1as quedaron deformadas a modo de pezu\u00f1as de buey. Afectado por un trastorno cerebral, Nabucodonosor habr\u00eda padecido la llamada man\u00eda lupina o insania lupina, extra\u00f1a afecci\u00f3n que tanto apasionara a m\u00e9dicos, te\u00f3logos y demon\u00f3logos. Santo Tom\u00e1s sosten\u00eda que la transformaci\u00f3n de Nabucodonosor s\u00f3lo exist\u00eda en su exaltada imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p> Pero m\u00e1s que un buey u otra figura animal, es la del lobo la que adopta quien padece la man\u00eda lupina; y es justamente esta figura la que da origen a su denominaci\u00f3n en todas las lenguas europeas: werewolf, loup-garou o loup-varou (del lat\u00edn lupus varios), garwall, lobisome, etc.<br \/>\nPoetizados los lic\u00e1ntropos por Homero, Ovidio y Apuleyo, los hombres lobo han tenido siempre una caracter\u00edstica: no hay folklore ni religi\u00f3n que no haga alusi\u00f3n a los avatares de los dioses y demonios en su transformaci\u00f3n bajo un aspecto seductor, punitivo o triunfante. La fatalidad ha querido que esas amables fantas\u00edas sean a menudo tomadas al pie de la letra, habiendo dado lugar as\u00ed durante el Renacimiento, a discusiones interminables, y tanto m\u00e1s inhumanas, ya que desembocaban en la ejecuci\u00f3n de la pena de muerte de aquellas personas consideradas brujos, acusados de haber revestido forma animal.<br \/>\nEn la antig\u00fcedad, las creencias estaban, por otra parte, escindidas respecto del car\u00e1cter divertido o mal\u00e9fico de las transformaciones animales. Al lado de los trucos y trampas que los dioses empleaban para seducir a los mortales, exist\u00edan verdaderas v\u00edctimas maleficios de c\u00f3lera celestial, como son los casos de los compa\u00f1eros de Ulises y el del ya mencionado Nabucodonosor.<br \/>\nEl caso m\u00e1s flagrante de licantrop\u00eda es posible que sea, sin embargo, el de Osiris, que sali\u00f3 de los infiernos y, adoptando la forma del lobo, ayud\u00f3 a su esposa Isis y a su hijo Horus en la lucha contra el tif\u00f3n.<br \/>\nDurante la Edad Media, los hombres-lobo pod\u00edan ser identificados seg\u00fan se\u00f1ales inequ\u00edvocas, cuando su transformaci\u00f3n no era evidente: por frecuentes contorsiones corporales o su andar felino, por la hinchaz\u00f3n de la cara, insensibilidad a los insectos y los par\u00e1sitos, respuestas extra\u00f1as que no correspond\u00edan a lengua alguna conocida, punzadas de agujas sin que hubiera efusi\u00f3n de sangre, y el signo m\u00e1s ver\u00eddico: los clamores de vientre.<br \/>\nMediante estas se\u00f1ales, y principalmente debido a los clamores abdominales, cuenta Ram\u00f3n Hervas Marco, en su libro Los Hombres Monstruo, que en el siglo XVII fue detenido un hombre llamado Giles Garnier. El propio Luis XIII sigui\u00f3 de cerca el asunto y cuando supo que sus corchetes (suerte de cuerpo policial) hab\u00edan hecho que una zorra hambrienta devorara el h\u00edgado del desdichado sin que \u00e9ste manifestara dolor, autoriz\u00f3 su proceso.<br \/>\nProbado que tomaba frecuentemente la forma de lobo para cometer asesinatos, Enrique Camus, conserje del rey, manifest\u00f3 al tribunal que Garnier habr\u00eda ido a una vi\u00f1a pocos d\u00edas antes de Todos los Santos y all\u00ed hab\u00eda atrapado a una ni\u00f1a de doce a\u00f1os a la cual mat\u00f3 con sus colmillos y garras.<br \/>\nSeg\u00fan demostr\u00f3 la instrucci\u00f3n, pocos d\u00edas m\u00e1s tarde de estos hechos, Garnier habr\u00eda vuelto a atacar a otra ni\u00f1a para devorarla. Y ya la ten\u00eda bajo sus garras para despedazarla, cuando a los gritos de la desdichada acudieron unos vecinos y pudieron salvarla, aunque, aparentemente, bastante maltrecha. Despu\u00e9s de la fiesta de Todos los Santos, estando todav\u00eda en su forma de lobo, habr\u00eda devorado un muchacho y, posteriormente, ya en su figura humana, robando un ni\u00f1o y con la intenci\u00f3n de com\u00e9rselo.<br \/>\nQuemado vivo y echadas sus cenizas al viento, Garnier no parece ser el \u00fanico loup-garou registrado en los documentos franceses.<br \/>\nJuan Grenier, un muchacho de quince a\u00f1os, fue tambi\u00e9n condenado al la hoguera acusado de ser un brujo lobo y de haber comido a varios ni\u00f1os, seg\u00fan testimoni\u00f3 Juana Garibauc, una muchacha de su edad que habr\u00eda sido atacada por \u00e9l.<br \/>\nEstando el diablo medieval representado por el macho cabr\u00edo, no es extra\u00f1o que se considerase que Sat\u00e1n se posesionaba de los hombres tomando rasgos animales que simbolizaran la crueldad de sus cr\u00edmenes. \u00bfY qu\u00e9 animal m\u00e1s cruel que el lobo a los ojos de los aldeanos europeos?<br \/>\nComo escribe el demon\u00f3logo Lancre: &#8220;El diablo se transforma m\u00e1s a gusto en lobo que en otro animal porque el lobo es devorador y, por lo tanto, m\u00e1s da\u00f1ino que otros animales. Tambi\u00e9n porque el lobo es el enemigo mortal del cordero, en cuya forma fue figurado Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor&#8230;&#8221;. [5] Pr\u00edncipes y Varones de toda Europa creyeron firmemente en la posibilidad de que un hombre pudiese transformarse en lobo. Segismundo (1368-1437), rey de Hungr\u00eda y l\u00edder del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, hizo que la Iglesia reconociera oficialmente la existencia de hombres-lobo durante el concilio ecum\u00e9nico de 1414. All\u00ed, se lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que, en efecto, hab\u00eda lic\u00e1ntropos u hombres que, con la ayuda del diablo, pod\u00edan transformarse en lobos. Se lleg\u00f3 a considerar inclusive, que era una herej\u00eda negar o no creer en la existencia de lic\u00e1ntropos. En el siglo XVI, el fen\u00f3meno adquiri\u00f3 tales proporciones en toda Europa que la Iglesia romana decidi\u00f3 llevar a cabo una investigaci\u00f3n oficial. Entre 1520 y mediados del siglo XVII, se enumeraron unos treinta mil casos de licantrop\u00eda en Europa occidental, Serbia, Bohemia y Hungr\u00eda.<\/p>\n<p>El poder de las flores, o c\u00f3mo Luciano de Samosata recuper\u00f3 su forma humana<br \/>\nDurante la Edad Media, y a\u00fan la moderna, se generaliz\u00f3 en Europa la creencia de que las personas de ambos sexos pod\u00edan, a favor de ciertos hechizos o por medio de un encanto, transformar o ser transformar o ser transformadas en aves o cuadr\u00fapedos. En unos era temporaria, dependiente de su voluntad y para s\u00f3lo cumplir sus designios, buenos o malos, y en otros fatal, ineludible y perpetua. Lo m\u00e1s com\u00fan era la forma, h\u00e1bitos, condiciones e instintos de ave de rapi\u00f1a, de lobo, de b\u00faho o de gato (3).Algunos autores estiman que es bajo la fuerza de drogas poderosas que los hombres pueden transformarse en bestias, pero no coinciden en se\u00f1alar cu\u00e1les pueden ser exactamente las hierbas que operan el prodigio. En cambio coinciden en se\u00f1alar que determinadas flores son capaces de devolverles a su primitivo estado.<br \/>\nAntiguamente se cre\u00eda que los p\u00e9talos de la rosa eran los que ten\u00edan la facultad de &#8220;deslobar&#8221; al hombre y, en las tradiciones modernas, esta misma virtud se atribuye a la flor del ac\u00f3nito.<br \/>\nEl fil\u00f3sofo y jurista griego, Luciano de Samosata (125-192) relata c\u00f3mo queriendo transformarse en p\u00e1jaro, recurri\u00f3 a las artes de una bruja tesaliana para que le preparase una poci\u00f3n adecuada. La hechicera equivoc\u00f3 la f\u00f3rmula, y en lugar de p\u00e1jaro, Luciano qued\u00f3 convertido en asno, animal que simboliza a Pr\u00edapo. Tras diversas aventuras bajo la figura asnal, Luciano pas\u00f3 a ser propiedad de una mujer tan licenciosa como volc\u00e1nica, que encuentra en Luciano al \u00fanico remedio que puede apaciguar su apetito. Pero tanta es la perversi\u00f3n, que su ama llega a exhibirlo en p\u00fablico para que todos puedan ser testigos de las proezas del asno y de los goces de ella. Esta aventura termina cuando, descansando junto a su cama, Luciano advierte que entra en la estancia un hombre cargado de flores. Entre aquellas, distingui\u00f3 rosas reci\u00e9n cortadas; al instante, salt\u00f3 del lecho. Todos creyeron que se levantaba para bailar pero, recorriendo los ramos con su hocico, escogi\u00f3 rosas entre las otras flores y las devor\u00f3. Entonces, con gran asombro de los espectadores, la figura del animal se desvaneci\u00f3; el asno desapareci\u00f3 y en su lugar hab\u00eda aparecido Luciano, de pie y completamente desnudo. Todo el mundo qued\u00f3 desconcertado a causa de la metamorfosis asombrosa e inesperada; se produjo entonces un esc\u00e1ndalo espantoso.<br \/>\nEl incidente termina con la presencia del gobernador, que reconoce a Luciano y ordena que sea puesto en libertad. Y aquella misma noche, con sus mejores galas, Luciano se dirigi\u00f3 a la casa de su antigua ama. Cen\u00f3 con ella, y ya avanzada la noche, llegada la hora de irse a la cama, se levant\u00f3 y creyendo realizar una haza\u00f1a, se desnud\u00f3, estimando que as\u00ed le gustar\u00eda m\u00e1s en comparaci\u00f3n con el burro. Pero ella, viendo que Luciano no era m\u00e1s que un hombre, lo mir\u00f3 con desprecio y le dijo que se largara, a lo que Luciano le pregunt\u00f3 qu\u00e9 crimen hab\u00eda cometido para merecer semejante respuesta; a lo que ella respondi\u00f3 que no era \u00e9l sino del asno de quien estaba enamorada, que era con el animal y no con Luciano con quien se hab\u00eda acostado, y que pensaba que todav\u00eda conservaba su &#8220;hermosa y buena pieza&#8221; que distingu\u00eda al asno. Luego de la metamorfosis, Luciano era, en opini\u00f3n de su antigua dama, un mono rid\u00edculo.<\/p>\n<p>Los hombres-tigre de Sumatra y el runauturuncu<br \/>\nEn la selva virgen el hombre se encuentra tan cerca de la naturaleza y depende tan por completo de ella, que no puede menos que sopesar todos los fen\u00f3menos que observa. A medida que el tiempo transcurre, las generaciones de los moradores de la selva entretejen teor\u00edas y fantas\u00edas alrededor de los sucesos, que luego dan lugar a grotescas leyendas.<br \/>\nPocas de las leyendas de Sumatra son cre\u00eddas con m\u00e1s firmeza por los habitantes de la selva como la que se relaciona con los ngelmu-gadongan, es decir, con los hombres-tigre.<br \/>\nSeg\u00fan las tradiciones del distrito de Palembang, Indonesia, existen seres humanos que parecen completamente normales, pero que carecen del canal del labio superior. Estas personas, seg\u00fan las leyendas, tienen la facultad de convertirse en tigres. Algunos lugare\u00f1os afirman que en la regi\u00f3n monta\u00f1osa, en las alturas de Dempo, se dec\u00eda que exist\u00eda una aldea habitada exclusivamente por hombres y mujeres tigre.<br \/>\nCuando adoptan la forma humana, los hombres-tigre se conducen como cualquier ser humano com\u00fan y corriente. Atienden sus campos y asisten a bazares a vender sus cosechas y a efectuar sus compras, y se casan con personas de los establecimientos vecinos.<br \/>\nSeg\u00fan los lugare\u00f1os en cierta \u00e9poca del a\u00f1o, los tjindaku, abandonan su morada para dirigirse a sus regiones preferidas de caza. Si llegan a alguna aldea, ingresan a ella en forma humana, suplicando a los aldeanos que les permitan pasar la noche. En el caso de que el aldeano sea poco cauto y no observe que les falta el canal del labio superior, pagar\u00e1 muy caro su descuido: por la ma\u00f1ana los vecinos s\u00f3lo encontrar\u00e1n sus huesos, y no se ver\u00e1n se\u00f1ales de los tjindaku.<br \/>\nLas leyendas sobre los ngelmu-gadongan y tjindaku no s\u00f3lo se limitan a Sumatra. Gente del este de Java parece haber escuchado la leyenda de los gadongan, pero sin la f\u00f3rmula m\u00e1gica. Seg\u00fan su versi\u00f3n, la metamorfosis de hombres en animales opera de forma inconsciente.<br \/>\nEl misterio de la zoantrop\u00eda ha poblado con sus creaciones tambi\u00e9n la selva santiague\u00f1a. En ella hay un mito al que los antiguos pobladores de la zona sol\u00edan llamar runauturuncu. Este nombre est\u00e1 formado por dos palabras de origen quichua: hombre (runa) y tigre (uturuncu). Este indio-tigre es un brujo. Sin embargo, los relatos de la selva no descubren el secreto de su virtud. Se cree que pudo haber sido obtenido en pacto con el diablo (Zupay), debido a razones vinculadas a la venganza, o bien para poseer el vigor animal y la inteligencia humana.<br \/>\nCuriosamente, el runauturuncu ha sido inmortalizado por Alfredo Guido en el mural titulado &#8220;Las leyendas del pa\u00eds de la selva&#8221; (1938), que se encuentra en la estaci\u00f3n Bulnes de la l\u00ednea D del subterr\u00e1neo de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n:<br \/>\nEs notable el hecho de que pr\u00e1cticamente no exista cultura alguna que no haya manifestado creer en la transmutaci\u00f3n zoantr\u00f3pica, hecho que lleva a reafirmar que todas las supersticiones populares tienen su equivalente en otras \u00e9pocas y regiones, y que poseen un denominador com\u00fan: la naturaleza desconocida.<br \/>\nLa zoantrop\u00eda naci\u00f3 en un mundo que no estaba regido bajo la lente de la raz\u00f3n, la que, a pesar de despojar al mundo de sus costados fant\u00e1sticos y m\u00edticos, felizmente lo despoj\u00f3 tambi\u00e9n de la ignorancia. De esta manera, sabemos hoy que ese tipo de creencias estaban fundadas en la superstici\u00f3n y que en much\u00edsimos casos eran producto de perturbaciones mentales, de la autosugesti\u00f3n y de la ingesta de drogas alucin\u00f3genas que induc\u00edan a aquellos que las consum\u00edan a creerse zo\u00e1ntropos: algunos lic\u00e1ntropos, de acuerdo con relatos del siglo XVII, aseguraban, por ejemplo, que en realidad eran lobos, pero que su cabello crec\u00eda en el interior de su cuerpo. Ejemplos como \u00e9ste ponen de manifiesto la importancia de la autosugesti\u00f3n en aquellos individuos declarados zo\u00e1ntropos.<br \/>\nLa creencia en la zoantrop\u00eda y sus derivados, han llevado a que a lo largo de la historia se cometan asesinatos brutales a mucha gente por el simple hecho de haber nacido con determinadas anomal\u00edas f\u00edsicas consideradas rasgos distintivos de un zo\u00e1ntropo.<br \/>\nA pesar del empecinado esfuerzo moderno en erradicar toda posibilidad de existencia de seres zo\u00e1ntropos , \u00e9sta no ha logrado calar con suficiente hondura en la mente de muchos hombres, quienes mantenemos, en un rinc\u00f3n de nuestro entendimiento, algo de ese temor primitivo hacia lo desconocido heredado de nuestros antepasados, y que le da a nuestras vidas un matiz particular.<\/p>\n<p>Citas y notas:<\/p>\n<p>[1] Padre Antonio Ruiz de Montoya, Conquista Espiritual del Paraguay, Paran\u00e1 y Tape, en Supersticiones del R\u00edo de la Plata, de Daniel Granada, p\u00e1gina 418)<br \/>\n(1) Seg\u00fan las doctrinas de la magia, el fluido astral condensado en cuerpo astral es una de las grandes fuerzas de la naturaleza. Todo cuerpo emite este fluido, que permite las materializaciones de los cuerpos de los difuntos y de los vivos. Es el lazo ps\u00edquico que une el mundo material o f\u00edsico, al mundo inmaterial o invisible (espiritual). El cuerpo astral durante la vida del hombre, est\u00e1 en \u00e9l y fuera de \u00e9l. Irradia en torno de \u00e9l, produciendo emanaciones flu\u00eddicas. Puede proyectar fuera de s\u00ed, mediante una fuerte concentraci\u00f3n de su voluntad, su cuerpo flu\u00eddico o cuerpo astral, en parte al menos, no enteramente, ya que eso implicar\u00eda la muerte. El hombre puede, de esta manera aparecer flu\u00eddicamente (o sea, en estado de cuerpo astral) a una distancia cualquiera del punto del que se encuetra. Puede tambi\u00e9n materializarse, es decir, aparecer revestido del cuerpo f\u00edsico, y desde luego recupera hasta cierto punto todas las propiedades del cuerpo verdadero. (Ernest Bosc, La Psychologie devant la Science, en Ibid., p.416).<br \/>\n(2) La luz astral seg\u00fan las doctrinas de la magia, es la fuerza-substancia universal, de la cual son modalidades todas las dem\u00e1s fuerzas y substancias. Sigue casi las mismas leyes que la electricidad, una de sus manifestaciones superiores. Es la gran fuerza o corriente luminosa \u0096de donde le viene el nombre-, que mantiene las atracciones arm\u00f3nicas entre todos los astros. La parte m\u00e1s elevada de la producci\u00f3n corporal viene a ser el cuerpo astral, es decir, la fuerza nerviosa que circula en el organismo, la cual, as\u00ed es susceptible de condensarse como de dilatarse; y de tal modo que puede salir fuera del ser humano. Es una fuerza invisible, a la que vulgarmente se la denomina vida (Pap\u00fas, Trait\u00e9 Methodique de Science Occulte, en Ibid., p. 422).<\/p>\n<p>[2] Ibid., p.422<br \/>\n[3] Compendio Geogr\u00e1fico e Hist\u00f3rico del Orbe Antiguo, por Pomponio Mela, con nueva y varia ilustraci\u00f3n; traducido al castellano por D. Giusepe Antonio Gonz\u00e1lez de Salas. Edici\u00f3n de Sancha; Ibid., p. 426<br \/>\n[4] La Clef des Grands Mysteres, por Elif\u00e1s Lev\u00ed en Ibid., p.427<br \/>\n[5] Ram\u00f3n Hervas Marco, Los Hombres Monstruo, p.138<br \/>\n(3) &#8220;Otras veces, acabadas de untar a nuestro parecer mudamos (las brujas) de forma y, convertidas en gallos, lechuzas o cuervos, vamos al lugar donde nuestro due\u00f1o (el demonio) nos espera, y all\u00ed cobramos nuestra forma y gozamos de los deleites, que te dejo decir, por ser tales que la memoria se escandaliza de acordarse de ellos&#8221; (Coloquio de los perros Cipi\u00f3n y Berganza, por M. De Cervantes, en Supersticiones del R\u00edo de la Plata)<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda:<br \/>\nGranada, Daniel; Supersticiones del R\u00edo de la Plata; Editorial Guillermo Kraft, Buenos Aires, 1947 Hammerly Dupuy, Daniel; Por tierras de Gorilas, Antrop\u00f3fagos y Mau Mau; Editorial Hachette; Buenos Aires, 1958<br \/>\nHervas Marco, Ram\u00f3n; Los Hombres Monstruo; Editorial Bruguera, Barcelona, 1974<br \/>\nJean Marigny; El Despertar de los Vampiros; Ediciones B, Barcelona, 1999<br \/>\nRojas, Ricardo; El Pa\u00eds de la Selva; Editorial Hachette, Buenos Aires, 1956<br \/>\nSaunders Nicholas; Los Esp\u00edritus Animales, Editorial Debate, Barcelona, 1996<br \/>\nSchilling, Tom; Cacer\u00eda en Sumatra y Java; Editorial Constancia; M\u00e9xico D.F., 1957<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde su g\u00e9nesis, la modernidad desparram\u00f3 sobre el mundo una nueva concepci\u00f3n de \u00e9ste, donde toda creencia que no estuviese fundada en la raz\u00f3n estar\u00eda condenada al destierro. Frente a la claridad que parec\u00edan brindar las luces de la ciencia, los elementos sobrenaturales de la vida del hombre comenzaron un proceso de extinci\u00f3n. La creencia en la zoantrop\u00eda, supuesta capacidad<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45,251],"tags":[],"class_list":["post-696","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritus-de-la-noche","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=696"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}