{"id":69,"date":"2006-01-20T19:33:25","date_gmt":"2006-01-20T19:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=69"},"modified":"2006-01-20T19:33:25","modified_gmt":"2006-01-20T19:33:25","slug":"el-camino-del-cielo-alquimico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=69","title":{"rendered":"El camino  del cielo  alquimico"},"content":{"rendered":"<p>EL CAMINO DEL CIELO QUIMICO<\/p>\n<p>Muchas personas me acusar\u00e1n de temeridad y de presunci\u00f3n cuando vean que me atrevo a intentar instruir a tan grandes sabios dentro del arte quimico, ense\u00f1andoles cosas que han ignorado hasta el presente, o haciendoles notar aquellas que han entendido mal, precisamente yo, que estoy tan alejado del perfecto conocimiento de este arte. Pero poco me importa el juicio que se haga de mi mientras pueda yo ser \u00fatil al com\u00fan. Si los sabios encuentran aqui alguna cosa que no sea de su agrado, la sinceridad con que la escribo debiera servirme no tanto para atraer su indignaci\u00f3n como para servirme de excusa ante ellos.<br \/>\nY, ciertamente, tanto si el error me ha cegado como a otros tantos como si un trabajo mas certero me ha conducido a la verdad, lo que siempre ser\u00e1 seguro es que muchos ser\u00e1n los que en el futuro se retirar\u00e1n dejando atr\u00e1s dispendios in\u00fatiles por trabajos infructuosos y la p\u00e9rdida del tiempo que les debe ser tan precioso y querido.<br \/>\nEl m\u00e9todo que me he propuesto para realizar una Obra tan excelente y bella, es totalmente distinto del que los dem\u00e1s han seguido. En un camino tan resbaladizo, que llev\u00f3 a tantos hasta el precipicio, tengo por gu\u00eda al sabio Paracelso y al famoso Basilio Valentin, mil veces m\u00e1s docto e instruido que aqu\u00e9l.<br \/>\nYa hab\u00eda resuelto disponer los vasos; hab\u00eda empezado la preparaci\u00f3n del Mercurio, seg\u00fan la doctrina de Filaleteo, mediante m\u00faltiples lociones y trituraciones; hab\u00eda ya disuelto y purgado los metales con vinagres y aguas fuertes, cuando por una fortuna inesperada cay\u00f3 en mis manos un libro intitulado: El gabinete herm\u00e9tico. Le\u00ed este libro con una avidez extraordinaria sin entender nada de \u00e9l, pero tras comprender que Paracelso jam\u00e1s consider\u00f3 las cosas que otros hab\u00edan confiado a su buena fe*, empec\u00e9 a examinar con m\u00e1s exactitud la naturaleza de los metales, y a compararla con las experiencias que otros ya hab\u00edan realizado. Tras lo cual, y ya con el esp\u00edritu m\u00e1s despejado, me d\u00ed cuenta de que nadie hab\u00eda decidido tomar una v\u00eda totalmente distinta, siguiendo la que este adepto hab\u00eda inutilmente recomendado a nuestro Paracelso. Dejando, pues, a un lado, todos los sentimientos adversos, me propuse esta regla certera con la cual logr\u00e9 alcanzar felizmente el fin de mi carrera.<\/p>\n<p>Que la Piedra de los Fil\u00f3sofos debe ser hecha en tres o cuatro d\u00edas.<br \/>\nQue los dispendios no pueden exceder la suma de tres o cuatro florines.<br \/>\nY que un solo crisol o vaso de tierra es suficiente.<\/p>\n<p>Y estimo que deben ser rechazadas todas aquellas proposiciones que no concuerden con estos tres aforismos. Provisto de una gran suerte, Basilio Valent\u00edn me ha sido de gran ayuda, pues tras representar un crisol en sus primeras claves, ordena que se debe continuar por esa v\u00eda y dejar a un lado todos los dem\u00e1s vasos, el fuego de l\u00e1mpara, el estiercol de caballo, de ceniza, de arena y de llamas, y aplicar su esp\u00edritu a los m\u00e1s profundos secretos del arte.<br \/>\nDespu\u00e9s de algunas ligeras pruebas, me sent\u00eda m\u00e1s l\u00facido que nunca, y comenc\u00e9 a observar m\u00e1s cosas de las que hab\u00eda esperado: S\u00ed, gracias a un trabajo y a una aplicaci\u00f3n de esp\u00edritu extraordinarios, he visto cosas que, a mi parecer, jam\u00e1s nadie ha visto, ni siquiera durmiendo y en sus sue\u00f1os. Algunas de ellas las he explicado en mi tratado intitulado: Los acontecimientos imprevistos y fortuitos, las cuales repetir\u00e9 aqu\u00ed suscintamente, a\u00f1adiendo adem\u00e1s otras muchas, con el fin de dar algunas luces a los curiosos.<br \/>\nHe dicho que esta es una obra de tres o cuatro d\u00edas, pero para hablar con m\u00e1s exactitud debo decir que hay una obra que dura tan s\u00f3lo tres horas, pues la obra es doble y dividida en dos, como sucede tambi\u00e9n con aquello que han llamado la Piedra de los Fil\u00f3sofos. Y, en efecto, es un gran error y muy frecuente entre los qu\u00edmicos, decir que la Piedra filosofal no es tal sino cuando ha alcanzado la absoluta perfecci\u00f3n, es decir, cuando a partir del fermento de la Luna o del Sol, es preparada por la multiplicaci\u00f3n. Pues existe otra (Piedra) que es imperfecta y que Basilio llama Todo en Todo, y de la cual nos ofrece el m\u00e9todo en sus diez primeras claves, en la und\u00e9cima nos da el m\u00e9todo para aumentarla y en la duod\u00e9cima su entera multiplicaci\u00f3n. Yo la llamo imperfecta por su comparaci\u00f3n con la otra, que es perfect\u00edsima, pero, no obstante, es perfecta en s\u00ed y de naturaleza perfecta, cosa que pobar\u00e9 f\u00e1cilmente por la autoridad de Bernardo el Trevisano y la de otros adeptos que han escrito sobre ella.<br \/>\nEsta primera obra es, pues, llamada la obra de las tres horas, y tambi\u00e9n de los tres d\u00edas, pero de tres d\u00edas filos\u00f3ficos, como indicar\u00e9 a continuaci\u00f3n.<br \/>\nLa segunda obra llega a su t\u00e9rmino en el espacio de tres o cuatro d\u00edas naturales; y este inmenso tesoro que es buscado por los hombres avaros con tanto trabajo y dispendio, puede ser adquirido en este poco tiempo, sea al blanco o sea al rojo, pues la diferencia del fermento, o si lo prefieren, la adici\u00f3n del azufre del oro o de la plata en nuestra primera piedra, acaba y perfecciona la segunda.<br \/>\nPara el que observa el tiempo, lo dicho por Paracelso es muy verdadero. Los fil\u00f3sofos, dice, se entienden bien cuando hablan de los tiempos. Todo el mundo se encuentra en este punto extremamente confuso y rodeado de tinieblas. Hagamos un esfuerzo para disiparlas y para descubrir cosas que parecen estar hundidas en abismos impenetrables.<br \/>\nEl a\u00f1o de los fil\u00f3sofos no es sino el ciclo solar realizado por el sol filos\u00f3fico cuando por el zod\u00edaco recorre la tierra.<br \/>\nEL mes filos\u00f3fico es el de la luna.<br \/>\nLa semana el de los siete planetas.<br \/>\nY el d\u00eda, el de la luz y las tinieblas.<br \/>\nEl mundo es la misma materia.<br \/>\nEl zod\u00edaco que contiene los doce signos celestes, representa los doce trabajos del H\u00e9rcules filos\u00f3fico, que ya mostr\u00e9 en mi tratado de los acontecimientos imprevistos, estre* el sol; es decir, el \u00e1cido, cuyo curso da t\u00e9rmino al a\u00f1o filos\u00f3fico mientras la materia se encuenra en fusi\u00f3n en el interior del vaso.<br \/>\nLa Luna es el \u00e1lcali, cuyo curso penetra toda la materia fundida, y uni\u00e9ndose con su hermano el so, da t\u00e9rmino al mes sin\u00f3dico.<br \/>\nLa semana nos es explicada por Basilio Valent\u00edn en sus seis primeras claves, con la salvedad de que no nos habla del Mercurio que Filaleteo nos muestra como su gobernante, siendo la semana regida por su autoridad*.<br \/>\nLa primera clave nos designa a Saturno, al agua y a la tierra; la segunda a J\u00fapiter, al aire y al fuego; la tercera a Marte; la cuarta a la luna; la quinta a Venus; la sexta al sol perfect\u00edsimo, y a la uni\u00f3n \u00edntima de los cuatro elementos. Nuestro Rey, nos dice, en su primera clave pasa por seis mansiones diferentes, y yo descanso en la s\u00e9ptima. As\u00ed pues, cuando la materia ha fundido lentamente en el vaso por la fuerza de su esp\u00edritu, entonces se purga por completo; por ello se convierte en su propio vinagre, del mismo modo que los metales tienen por costumbre formarse en el interior de las minas, pues antes el esp\u00edritu mercurial se coagula, se encierra* y se endurece en saturno. Por ello dice nuestro autor en algunas partes: S\u00f3lo el saturno fija el mercurio. Cuando el saturno ha sido purgado por otra circulaci\u00f3n, se convierte en j\u00fapiter, de \u00e9l se hace marte, a continuaci\u00f3n la luna, despu\u00e9s Venus y, finalmente, el sol, es decir, la obra perfecta. Seg\u00fan este mismo ciclo se deja ver el d\u00eda de los fil\u00f3sofos, pues lo que est\u00e1 escrito acerca de la creaci\u00f3n del gran mundo, a saber, que las tinieblas estaban sobre la tierra, y que se encuentra extensamente explicado en mi tratado, del que ya habl\u00e9 m\u00e1s arriba, as\u00ed como aquel pasaje en el que est\u00e1 dicho: la luz fue hecha en el primer d\u00eda, exigen que su verdad sea observada mediante alguna experiencia*.<br \/>\nTriturad el antimonio en un mortero filos\u00f3fico y cribadlo, es decir, fundid el antimonio en un crisol, removiendo y golpeando el crisol*, hasta que el r\u00e9gulo* se deposite en el fondo; y si trabaj\u00e1is seg\u00fan conviene, vuestro r\u00e9gulo se ver\u00e1 estrellado desde la primera fusi\u00f3n, obteniendo de este modo la luz despu\u00e9s de las tinieblas y una luz celeste, y esto si por medio del peque\u00f1o comentario que os ofrezco a continuaci\u00f3n y que os abrir\u00e1 el cielo qu\u00edmico, sois capaces de comprender lo que es el cielo, pues este cielo extendido colorea los campos de p\u00farpura y se reconocen en \u00e9l los astros y el sol.<br \/>\nPero esto cuando a\u00fan falta para la llegada del mediod\u00eda, apenas el d\u00eda comience a asomar, pues nuestro H\u00e9rcules espera que las tinieblas, en las que \u00e9l se encuentra como amortajado*, sean disipadas, para regocijarse entonces de la fulgurante luz del mediod\u00eda. Por ello los poetas le han llamado su caos, pues es en el antimonio en donode todas las cosas se encuentran primeramente confusas, se separan y se dividen por la sola fusi\u00f3n, de modo tal que podr\u00edais creer con facilidad que Ovidio hubiera tomado de esto el sujeto de sus Metamorfosis.<br \/>\nTambi\u00e9n se ve muy claramente que no es posible usar un vaso de cristal para la preparaci\u00f3n de la materia, sino que se debe utilizar un crisol o un vaso de tierra que resisten el fuego; y el fuego debe ser constante*, no como el de l\u00e1mpara, sino como el que se encuentra unido al mercurio, el cual se perfecciona y alcanza su t\u00e9rmino por un movimiento constante y continuado; en cuanto a los otros fuegos, conviene interpretarlos de un modo distinto al que acostumbra el vulgo.<br \/>\nAs\u00ed se debe empezar por comprender qu\u00e9 es la circulaci\u00f3n, la sublimaci\u00f3n, la trituraci\u00f3n, la digesti\u00f3n, y todas las dem\u00e1s operaciones qu\u00edmicas, en qu\u00e9 medida son distintas de las vulgares y con qu\u00e9 facilidad y en qu\u00e9 poco tiempo pueden ser ejecutadas. De este modo podr\u00e1 entenderse el sentido del enigma de Hermes cuando pide que las cosas superiores sean como las inferiores, y las inferiores como las superiores; tambi\u00e9n podr\u00e1 comprenderse qu\u00e9 es lo que el viento lleva en su vientre y qu\u00e9 significa que el sol es su padre y la luna su madre*. Y ya no volver\u00e9is a ignorar cu\u00e1l es esta agua seca que no moja las manos.<br \/>\nY, en fin, vosotros, se\u00e1is quienes se\u00e1is, los que a\u00fan dud\u00e1is de lo que os digo, fundid solamente el antimonio y aplicaos a ver exactamente lo que acontece; y ver\u00e9is en \u00e9l todas estas cosas, ver\u00e9is en \u00e9l las palomas de Filaleteo, oir\u00e9is el canto de los cisnes de Basilio y este mar de los fil\u00f3sofos del que he hablado extensamente en mi tratado de los acontecimientos fortuitos e imprevistos.<br \/>\nEs conveniente que os hable ahora de los dispendios necesarios. Yo, que prefiero el conocimiento de la piedra filosofal, sin esp\u00edritu de sacar provecho alguno de ella, a esta misma piedra tingente hasta el infinito*, no pretendo sufrir los reproches secretos de aquellos que me acusar\u00e1n de aprovecahrme de los trabajos de otros. Y porque ha sido la divina bondad la que me ha formado, me siento dichoso por los escasos bienes de los que dispongo, y percibo a\u00fan una dicha mayor y mucho m\u00e1s perfecta* cuando en la entera sinceridad de mi confianza* muestro a los dem\u00e1s como con los dedos*, el camino de enriquecerse.<br \/>\nHaced fundir, como ya os dije antes, el antimonio hasta obtener un r\u00e9gulo* estrellado, sin mezclar en \u00e9l marte, pues nuestro rey entra solo y sin sat\u00e9lites en la Fuente; entonces tendr\u00e9is todas las cosas: ya lo he dicho muchas veces, lo tendr\u00e9is todo y nada.<br \/>\nPara mostraros que marte no debe entrar en la composici\u00f3n del r\u00e9gulo*, he aqu\u00ed una experiencia que os convencer\u00e1 de ello. Fundid r\u00e9gulo* de antimonio y de marte, y agregad la mitad de su peso de luna; y cuando todas estas cosas est\u00e9n bien fundidas, vertedlo todo en agua fuerte, entonces ver\u00e9is un polvo negro que precipitar\u00e1 en el fondo, como la que Becker encontr\u00f3 en su mina arenosa. Y este polvo, sea cual sea la industria que teng\u00e1is entre manos*, y sea cual sea el artificio del que os sirv\u00e1is, no puede fundirse en oro, porque se trata de marte totalmente puro.<br \/>\nAs\u00ed pues, aquellos que creen que en la composici\u00f3n del r\u00e9gulo* no interviene m\u00e1s que el esp\u00edritu sulfuroso de marte, tropiezan groseramente. Yo he hecho la prueba con oro muy puro: he introducido veinte gramos de oro en una copela; una vez fundidos he agregado poco a poco r\u00e9gulo* de marte, y de todo ello he obtenido treinta gramos de oro, y de este modo mi oro ha sido aumentado en una tercera parte* tras haber resistido la prueba del fuego. Pero he visto que mi oro era fr\u00e1gil a causa de las partes de marte que le fueron unidas; y por un m\u00e9todo secreto separ\u00e9 mi oro pur\u00edsimo obteni\u00e9ndolo en el mismo peso que al principio.<br \/>\nPero volviendo al dispendio necesario, \u00bfacaso es un desembolso excesivo el que supone tomar una libra de antimonio, media libra de t\u00e1rtaro y de sal nitro y hacer fundir todo esto en un crisol y, una vez purgado hasta la aparici\u00f3n de la estrella, a\u00f1adir una parte de oro o de plata?*<br \/>\nY si alguno cree que permanece en el error porque no le he mostrado lo poco que falta para lograr la piedra filosofal, y sin lo cual, a decir verdad, todo lo que he dicho es in\u00fatil, que piense que jam\u00e1s se ense\u00f1an todas las cosas a la vez y en un mismo tiempo; vendr\u00e1 un d\u00eda en el que descubrir\u00e9 el misterio entero, y har\u00e9 ver que no hay m\u00e1s v\u00eda verdadera que la nuestra, ni que se realice con m\u00e1s premura ni con menos coste. Y para dar alguna satisfacci\u00f3n a las prisas que se puedan tener, a\u00f1adir\u00e9 una experiencia que facilitar\u00e1 el medio de llevar su esp\u00edritu hasta la b\u00fasqueda m\u00e1s profunda de este arte.<br \/>\nHaced un r\u00e9gulo* de marte y de oro o plata; tomad una parte del uno y del otro, y poned la de oro sobre una pieza de plata, y la de plata sobre una pieza de cobre; enrojeced estas piezas sobre una teja: el antimonio se exhalar\u00e1; al instante ver\u00e9is que vuestra pieza de plata se encuentra te\u00f1ida y penetrada por un intenso color rojo, y la de cobre te\u00f1ida y penetrada de color de plata. Y si coloc\u00e1is sobre una teja una pieza de plata, sobre la que se encuentra el r\u00e9gulo* de oro, colocando un poco por encima otra pieza de plata de manera que cubra a la otra sin tocarla y cuidando que no caiga ceniza sobre ella, la pieza de plata que se encuentra m\u00e1s arriba adquirir\u00e1 el color del oro por medio del r\u00e9gulo* solar que, en su fusi\u00f3n, se lleva el oro y lo volatiliza. Por este medio se puede obtener un oro potable m\u00e1s* perfecto que el vulgar: esto es lo que puede ser llamado el verdadero oro de los fil\u00f3sofos.<br \/>\nHe mostrado a mis amigos dos de estas piezas de plata y de cobre, bell\u00edsimas y perfect\u00edsimas, y cuando fui a Italia, al pasar por Berl\u00edn, las ofrec\u00ed como presente al Seren\u00edsimo Elector Federico Guillermo, mi soberano Se\u00f1or, quien mostraba gran curiosidad por las cosas raras*.<br \/>\nSigo adelante* para decir una cosa no menos notable. Fund\u00ed plomo al que a\u00f1ad\u00ed una parte de r\u00e9gulo* solar, y vi, no sin admiraci\u00f3n, que ese plomo no se reduc\u00eda en escoria, aunque permaneciese mucho tiempo en el fuego; al contrario, apareci\u00f3 como purgado de sus impurezas y, en cierto modo, cambiado o transmutado.<br \/>\nEste r\u00e9gulo*, bien preparado, contiene, pues, el verdadero oro potable de los fil\u00f3sofos, el cual es \u00e1vidamente bebido*, no por hombres como nosotros, sino por el hombre qu\u00edmico, y por los animales; y su mercurio, \u00edntimamente unido al oro y a la plata, dona la amalgama filos\u00f3fica.<br \/>\nA\u00fan puede observarse otro misterio en la preparaci\u00f3n, es la manteca* de antimonio filos\u00f3fico. La comparaci\u00f3n que hace Basilio Valent\u00edn en su Carro Triunfal del Antimonio, puede ser con justicia recordada aqu\u00ed*: dice que la piedra de los fil\u00f3sofos se hace de la misma manera en la que nuestros aldeanos hacen manteca y queso a partir de la leche. Nuestra vaca es el antimonio, cuya leche, que es el r\u00e9gulo*, una vez agitado, da lugar a la manteca, que no es otra cosa que el azufre rojo; y este azufre es una verdadera manteca de antimonio. Por lo que hace al resto, cualquiera puede explicarlo con facilidad.<br \/>\nPero alguno podr\u00eda decirme que Basilio Valent\u00edn quiere que se tome el vitriolo para hacer la piedra, y no el antimonio. Pero pensad (como pide \u00e9l mismo) \u00bfQu\u00e9 cosa es el vitriolo sino un azufre?, y el antimonio, \u00bfqu\u00e9 cosa es sino el mercurio?* En la actualidad* se concibe con acierto lo que es el antimonio y el vitriolo de los fil\u00f3sofos, y es \u00e9ste uno de los secretos m\u00e1s importantes, hasta tal punto que si lo ignor\u00e1is, todo vuestro trabajo ser\u00e1 in\u00fatil. A\u00fan hay otras muchas cosas, pero la entrada es dif\u00edcil: yo os ayudar\u00e9 en la medida que me sea posible, y como hizo el sol en la f\u00e1bula, advertiremos a nuestro Faet\u00f3n de temer y temblar siempre hasta el final de su carrera, con el fin de gozar un d\u00eda de los frutos de las Hesp\u00e9rides. Comenzar\u00e9 por el principio*.<br \/>\nEl antimonio pur\u00edsimo es la primera materia, tan ardientemente deseada y buscada con tanto cuidado por tantas gentes; es decir, que en el antimonio hay cierta humedad a\u00e9rea, maravillosamente mezclada de calor, del cual ya habl\u00e9 la principio y muchas veces en algunos pasajes de mio Acontecimientos imprevistos. Esta materia est\u00e1 dispuesta y gobernada por los rayos del sol y de la luna de los fil\u00f3sofos en su mar, y es conjuntada con el calor seco de su tierra.<br \/>\nHe aqu\u00ed lo que produce nuestra materia segunda, nuestro hombre qu\u00edmico, del cual he prometido que explicar\u00eda sus enfermedades, as\u00ed como la devoluci\u00f3n de su perfecta salud a trav\u00e9s de los remedios que Basilio Valentin me ha indicado en su Carro Triunfal del Antimonio, si Dios me concede ocio suficiente*.<br \/>\nTen\u00e9is ante vosotros el huevo que contiene y encierra el blanco y el amarillo, del que un d\u00eda debe nacer* un peque\u00f1o gallo que mediante su agradable canto despertar\u00e1 por la ma\u00f1ana a los verdaderos amantes de la qu\u00edmica.<br \/>\nCreo que son muy pocos los que no han notado que entre los jerogl\u00edficos de los dioses de la antig\u00fcedad, el gallo est\u00e1 particularmente consagrado a mercurio. Albricus, en su peque\u00f1o Tratado de las Im\u00e1genes de los Dioses, dice estas pocas palabras al hablar de Mercurio: Hab\u00eda frente a \u00e9l un gallo que le estaba especialmente dedicado. El gallo es, pues, el signo y la se\u00f1al del mercurio, mercurio que los qu\u00edmicos vulgares tienen frecuentemente en su boca pero rara vez entre sus manos, y jam\u00e1s en la mediaci\u00f3n de su esp\u00edritu; y sin embargo el mercurio es su Todo: pero mientras busquen ese Todo en el mercurio vulgar, jam\u00e1s encontrar\u00e1n nada.<br \/>\nEl verdadero y simple mercurio de los fil\u00f3sofos es, pues, aquel del cual he dicho antes que es h\u00famedo, a\u00e9reo, c\u00e1lido, esp\u00edritu vol\u00e1til, el hermafrodita Ovidio, el \u00e1cido y el \u00e1lcali vol\u00e1til, el mercurio doble unido al azufre y a la sal filos\u00f3fica, o al \u00e1cido y al \u00e1lcali fijo: aquello que se forma cuando se unen ambos en r\u00e9gulo* siendo rechazadas las heces y las inmundicias. Pero a\u00fan no es puro; es necesario que el rey entre en su ba\u00f1o filos\u00f3fico y se lave; que muera en \u00e9l; que se vivifique en \u00e9l; y que una vez revestido de su manto de p\u00farpura, se siente sobre su trono.<br \/>\nAcudid, pues, prestos aqu\u00ed, vosotros, qu\u00edmicos mercuriales que atorment\u00e1is incesantemente mis o\u00eddos con vuestras fijaciones y coagulaciones del mercurio vulgar; aprended de esto que os he dicho lo que es el mercurio filos\u00f3fico, su fijaci\u00f3n, su coagulaci\u00f3n, su precipitaci\u00f3n, su sublimaci\u00f3n y su revificaci\u00f3n, pero aprended antes qu\u00e9 es lo que los fil\u00f3sofos entienden por morir.<br \/>\nSin duda hab\u00e9is visto alguna vez muertos o moribundos; \u00bfacaso no hab\u00e9is observado que una vez extinguido el esp\u00edritu c\u00e1lido vol\u00e1til que tiene por costumbre* penetrar todos los miembros del cuerpo y vivificarlos, la sangre se aglutina y se coagula en el cad\u00e1ver? Del mismo modo, la muerte, seg\u00fan los fil\u00f3sofos, no es sino la coagulaci\u00f3n y fijaci\u00f3n de la materia vol\u00e1til.<br \/>\nY pues, \u00bfacaso el r\u00e9gulo* no es vol\u00e1til? Fijadlo y estar\u00e1 muerto. Pero \u00bfest\u00e1 un cad\u00e1ver en estado de entrada en una nueva habitaci\u00f3n? \u00bfAcaso no permanece en su sepulcro en paz y en reposo eternos, seg\u00fan he le\u00eddo muchas veces en las inscripciones de los viejos? \u00bfAcaso no permanecen en la tumba hasta el momento de ser resucitados por una potencia divina*? Del mismo modo, nada fijo entra en los otros cuerpos met\u00e1licos. Devolved la vida a este cuerpo: es decir, desde el fijo en el que se ha convertido, convertidlo de nuevo en vol\u00e1til, entonces entrar\u00e1 con facilidad*. Hay, al decir del poeta, un calor y un esp\u00edritu vital en el cuerpo que nos abandona con la muerte.<br \/>\nEn fin, \u00bfde qu\u00e9 color son los cuerpos muertos? Seg\u00fan los poetas la muerte es violeta, o m\u00e1s bien negra; y la vida, \u00bfacaso no es de una blancura como la de la luz? Entonces sab\u00e9is que quieren significar los fil\u00f3sofos con ennegrecer y blanquear. \u00bfY es que alguien ignora a\u00fan lo que es el ornato blanco de los \u00e1ngeles?, incluso los ni\u00f1os con apenas uso de raz\u00f3n los reconocen al verlos pintados con sus alas. Y si tienen alas, sus esp\u00edritus son, pues, vol\u00e1tiles.<br \/>\nVosotros, los que busc\u00e1is con una aplicaci\u00f3n extrema vuestros diversos colores en vuestros vasos, venga, alejaos*. Vosotros, los que atorment\u00e1is mis o\u00eddos con vuestro cuervo negro, est\u00e1is tan locos como aquel hombre de la antig\u00fcedad que acostumbraba a aplaudir en el teatro, aunque estuviese solo, porque siempre se imaginaba que ten\u00eda ante sus ojos alg\u00fan nuevo espect\u00e1culo. Lo mismo hac\u00e9is vosotros cuando, vertiendo l\u00e1grimas de dicha, imagin\u00e1is que v\u00e9is en vuestro vaso a vuestra blanca paloma, a vuestra \u00e1guila amarilla y a vuestro fais\u00e1n rojo, venga, alejaos de m\u00ed si busc\u00e1is la piedra filosofal en una cosa fija, pues ella no penetrar\u00e1 los cuerpos met\u00e1licos m\u00e1s de lo que penetrar\u00eda el cuerpo de un hombre del mundo unas s\u00f3lidas murallas.<br \/>\nLeemos en la Santa Escritura que el \u00e1ngel abri\u00f3 las puertas de la prisi\u00f3n al querer extaer la piedra santa*, pero no le fue necesario abrirlas para entrar en ella. Leemos tambi\u00e9n que Jesucristo entr\u00f3 en la asamblea de los ap\u00f3stoles estando las puertas cerradas, pero esto fue despu\u00e9s de su gloriosa resurrecci\u00f3n. Comprended, pues, a trav\u00e9s de estos ejemplos aquello de lo que el razonamiento no ha podido hasta el presente persuadiros. \u00bfQuer\u00e9is a\u00fan alguna cosa m\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9, os pregunto*, envolv\u00e9is vuestro polvo en la cera cuando quer\u00e9is hacer una proyecci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 calent\u00e1is vuestro mercurio o fund\u00eds vuestro plomo antes de a\u00f1adir vuestro polvo? \u00bfPor qu\u00e9 somet\u00e9is a un buen fuego de supresi\u00f3n* a vuestro crisol mientras el fuego es dulc\u00edsimo* en la parte inferior? \u00bfPor qu\u00e9, en fin, continuais manteniendo con un fuelle un fuego fuerte durante media hora, si no es afin que vuestra materia vol\u00e1til penetre prontamente el mercurio o el saturno, y no se evapora antes de la transmutaci\u00f3n?<br \/>\nHe aqu\u00ed lo que tengo que deciros acerca de los colores, a fin de que en el futuro abandon\u00e9is vuestros trabajos in\u00fatiles, y a lo que a\u00f1adir\u00e9 una palabra referente al olor.<br \/>\nLa tierra es negra, el agua es blanca, el aire, cuanto m\u00e1s cercano est\u00e1 al sol, m\u00e1s se amarillea, el eter es rojo por completo. Del mismo modo la muerte, como ya ha sido dicho, es negra, la vida est\u00e1 llena de luz; cuanto m\u00e1s pura es la luz, m\u00e1s pr\u00f3xima se encuentra de la naturaleza ang\u00e9lica, y los \u00e1ngeles de puros esp\u00edritus de fuego*.<br \/>\n\u00bfAcaso el olor de un cad\u00e1ver no es enojosa y desagradable al olfato? As\u00ed el olor hediondo en casa del fil\u00f3sofo denota la fijaci\u00f3n; por el contrario, el olor agradable se\u00f1ala la volatilidad, porque se aproxima a la vida y al calor. Plutarco recuerda en cierto lugar que el olor desprendido por los h\u00e1bitos de Alejandro el Grande despu\u00e9s de realizar alg\u00fan ejercicio violento, era muy agradable. As\u00ed, cuanto m\u00e1s puro y c\u00e1lido es el aire de un pa\u00eds, m\u00e1s odor\u00edferas son las hierbas que crecen en \u00e9l. La Arabia feliz nos proporciona certeras pruebas de ello: el arte imita hasta tal punto la naturaleza, que los excrementos m\u00e1s hediondos del cuerpo humano adquieren un agradabil\u00edsimo perfume por una simple digesti\u00f3n y con la ayuda de un fuego proporcionado \u00bfqu\u00e9 es sino la algalia?. En consecuencia, tenemos necesidad del socorro del fuego. Basilio y los demas adeptos tienen muchos tipos de fuego: hay un fuego celeste y hay un fuego terrestre, aquel es el del esp\u00edritu vol\u00e1til, este el del cuerpo fijo; uno es el del Sol superior, el otro es del sol inferior, como afirma Sendivogius y como dice Cicer\u00f3n, de este g\u00e9nero es aquel que se encuentra contenido en el cuerpo de los animales y que es llamado fuego vital y salut\u00edfero, que conserva todas las cosas, las nutre, las aumenta, las sostiene y las capacita para el sentimiento: pero lo que admirar\u00e9is, sin duda, es que hay un fuego frio del mismo modo que hay un fuego caliente; ese fuego frio es mercurial, vol\u00e1til y femenino. El fuego c\u00e1lido es sulfuroso, fijo y macho. Y adem\u00e1s de eso, todav\u00eda hay otros fuegos, que son los que estan ocultos en la materia, que los quimicos vulgares creen que son externos y en eso se enga\u00f1an. Basilio discurre a este respecto muy largamente. Tambien hay fuegos externos, entre los que podemos contar el fuego del juicio final, es decir, el fuego de prueba que se opera por medio de Saturno en la copela, por eso Basilio lo llama Juez Soberano, de igual manera que en el cielo es el planeta mas alejado y mas elevado por encima de nuestras cabezas.<br \/>\nTodav\u00eda hay el fuego de Etna, o infernal, del que os hablar\u00e9 en otra parte, por temor de fatigaros con una lectura demasiado extensa, y para refrescaros un poco os voy a ofrecer vinagre, pero del vinagre destilado muy agrio, con el que podr\u00e9is (cuando os parezca bien) preparar la tintura de coral, es decir, el acido o el azufre fijo, o bien os preparar\u00e9is perlas, es decir, el alcali, y beber\u00e9is para fortaleceros del vino o esp\u00edritu de vino antimonial: si a todo esto prefer\u00eds la medicina universal, podr\u00e9is tomarla con el b\u00e1lsamo filosofico, no hay ningun otro licor alkaest que pueda disolver todas las cosas sin perdida ni disminuci\u00f3n de sus fuerzas: es el Alkaest de Paracelso, totalmente espiritual, agua celeste, y nuestra agua fuerte, etc. Hacia el fin del oto\u00f1o beberemos el nectar y la ambros\u00eda contenidos en el cielo quimico, pero filosoficamente y del que apenas se han ofrecido los primeros fundamentos. Seas quien seas quien leas esto, deseo que te sea provechoso y te digo adios.<br \/>\nAmsterdam, el d\u00eda que sigue a las Calendas de setiembre del a\u00f1o 1688<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CAMINO DEL CIELO QUIMICO Muchas personas me acusar\u00e1n de temeridad y de presunci\u00f3n cuando vean que me atrevo a intentar instruir a tan grandes sabios dentro del arte quimico, ense\u00f1andoles cosas que han ignorado hasta el presente, o haciendoles notar aquellas que han entendido mal, precisamente yo, que estoy tan alejado del perfecto conocimiento de este arte. Pero poco<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[129],"tags":[],"class_list":["post-69","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alquimia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=69"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=69"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=69"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=69"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}