{"id":66,"date":"2006-01-20T19:32:00","date_gmt":"2006-01-20T19:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=66"},"modified":"2006-01-20T19:32:00","modified_gmt":"2006-01-20T19:32:00","slug":"tratado-sobre-la-piebra-de-la-materia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=66","title":{"rendered":"Tratado  sobre la piebra de la materia"},"content":{"rendered":"<p>TRATADO SOBRE LA MATERIA<br \/>\nDE LA PIEDRA DE LOS FIL\u00d3SOFOS<br \/>\nEN GENERAL<\/p>\n<p>An\u00f3nimo<\/p>\n<p>De la materia de la piedra en general<\/p>\n<p>La materia primera y lejana de la piedra es triple, a saber, mercurio, plata y oro, pues toda perfecci\u00f3n consiste en estos tres, dado que todo lo que es trino es perfecto. No hay sino una perfecci\u00f3n soberana e independiente que es Dios, pero en su unidad encierra la trinidad de personas.<br \/>\nLos esp\u00edritus desprendidos por todas las materias son de tres tipos, y en el hombre algunos son buenos, otros malos y otros intermedios, y cabe decir que todas las cosas m\u00e1s perfectas aman la trinidad.<br \/>\nSus miembros principales son tres, a saber, el coraz\u00f3n, el cerebro y el h\u00edgado, a partir de los cuales se expanden por todo el cuerpo las arterias, los nervios y las venas, por los que fluyen los esp\u00edritus naturales vitales y animales, que sustentan las facultades naturales vitales y animales.<br \/>\nY para no alejarnos de nuestro prop\u00f3sito, decir que en el g\u00e9nero humano encontrar\u00e9is tres sexos: el masculino, el femenino y el hermafrodita. Y en nuestra obra, el oro es el macho, la plata, la hembra y el andr\u00f3gino es el mercurio, debiendo concurrir los tres a una misma obra.<br \/>\nY si otros aseguran lo contrario, como aquellos que dicen que la materia de la piedra es el t\u00e1rtaro, el vitriolo, el antimonio, el vinagre, la orina, el menstruo, la simiente, las secundinas, la sangre, la celidonia, la lunaria, la salamandra y otras cosas parecidas, o bien es que ignoran el arte o es que se refieren a otra cosa que quiz\u00e1 se parezca en el color, o en la consistencia o en otras cualidades parecidas.<br \/>\nAs\u00ed pues, todos aquellos que buscan la materia fuera del g\u00e9nero met\u00e1lico y en cuerpos distintos a los metales trabajan in\u00fatilmente y en vano. Placer\u00eda a Dios que \u00e9stos hubieran impreso fuertemente en sus esp\u00edritus este axioma de los fil\u00f3sofos: lo semejante engendra lo semejante.<br \/>\n\u00bfAcaso alguien ha visto a un buey engendrar un le\u00f3n? \u00bfEngendra el hombre un \u00e1rbol, una planta o un metal? Siempre ha sido una norma que el hombre engendre a un hombre, el caballo, un caballo o, lo que es lo mismo, el hombre es engendrado de la semilla del hombre, el caballo de la semilla del caballo, y de la semilla de la ruda es producida la ruda y no la salvia. Lo mismo sucede con el oro, que no podr\u00e9is producir jam\u00e1s sino con oro, ni la plata sin plata; y si alguno se aleja de este camino debe saber que perder\u00e1 su tiempo y su aceite y que emplear\u00e1 en ello todas sus riquezas e invertir\u00e1 en ello toda su vida. Y dado que son muchos los que emplean muchos a\u00f1os en este trabajo con grandes dispendios, quiero advertirles que se hallan fuera de la verdadera v\u00eda, pues no es menester tanto tiempo ni son necesarios tantos gastos, pues lo m\u00e1s costoso en esta obra es el fuego.<\/p>\n<p>Del mercurio de los fil\u00f3sofos<\/p>\n<p>Puesto que lo principal en nuestra obra consiste en saber qu\u00e9 cosa es nuestro hermafrodita, a saber, el mercurio, tener especial cuidado en conocer lo que es el leproso mercurio vulgar, que no es, en absoluto, apropiado para nuestro objeto.<br \/>\n\u00bfPero d\u00f3nde quer\u00e9is pues, -me dir\u00e9is-, que lo busque y de d\u00f3nde lo debo tomar? Yo os respondo que se encuentra apresado y atado por muchas cadenas, y s\u00f3lo el fil\u00f3sofo lo puede rescatar y dejar en libertad. \u00c9l lo ve siempre, pues su casa no tiene puertas ni ventanas; pero el vulgo no lo ve ni lo reconoce, aunque se encuentra en todo lugar y est\u00e1 presente en todo momento, lo posee tanto el pobre como el rico, la noche como el d\u00eda. Todo el mundo lo manipula, lo toca y lo pisa con el pie, y sin embargo lo desconoce, porque, como ha sido dicho, su prisi\u00f3n no tiene puertas ni ventanas.<br \/>\nMas cierto individuo, tras o\u00edr decir que el vulgo lo tocaba, lo pisaba con los pies, lo despreciaba y ensuciaba, se dirigi\u00f3 hacia una monta\u00f1a de la que hab\u00eda o\u00eddo decir que estaba habitada por cuatro hombres y dos mujeres que se ocupaban en cavar los minerales, y que cada uno de ellos llevaba en su vientre lo que buscaba. Persuadido de esto, se lleg\u00f3 hasta la monta\u00f1a y se encontr\u00f3 con el primer personaje, que estaba ocupado en trabajar y cavar la tierra; le mir\u00f3 atentamente y vio a un hombre fuerte y robusto, vestido de soldado, de color rojo, que hab\u00eda vuelto de la guerra y que no sab\u00eda de otro oficio para ganarse la vida. Pero \u00e9ste, al ver al caminante, le habl\u00f3 con rudeza y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 era lo que buscaba y qu\u00e9 lo hab\u00eda tornado tan osado como para venir a aquellos lugares donde nadie hab\u00eda estado antes.<br \/>\nEl viajero, fuertemente sorprendido al saberse mirado con desd\u00e9n y ser tratado con unas palabras tan rudas, respondi\u00f3 con gran dulzura: \u00a1Oh, fort\u00edsimo hombre, he o\u00eddo decir que sois cuatro los hombres, y dos las mujeres, que trabaj\u00e1is en esta monta\u00f1a, y que por un gran esfuerzo todos vosotros pose\u00e9is la materia de la piedra de los fil\u00f3sofos. Y, puesto que yo ardo de amor por esta bendita piedra, no he tenido ning\u00fan temor en venir a este lugar atravesando las aguas, las monta\u00f1as y los pe\u00f1ascos; \u00bfacaso no me dar\u00e9is vos la esperanza de obtener de alguno de vosotros lo que yo busco?<br \/>\nHas o\u00eddo bien, le respondi\u00f3 aquel fuerte hombre, somos cuatro hombres y dos mujeres y, en efecto, lo poseemos en tanto nosotros somos lo que t\u00fa buscas, y es tambi\u00e9n cierto que podr\u00edamos d\u00e1rtelo, pero dudo si suceder\u00e1 tal cosa, sin embargo puedes obtenerlo m\u00e1s f\u00e1cilmente de uno que de otro. En lo que respecta a m\u00ed no lo obtendr\u00e1s si no combates valientemente conmigo como un soldado experto, y si no me matas, pues lo que t\u00fa buscas lo guardo en el fondo de mi coraz\u00f3n, y es mi alimento y lo que me da la vida; y lo mismo sucede con todos los que estamos en esta monta\u00f1a.<br \/>\nEl viajero le respondi\u00f3: \u00a1Oh, fort\u00edsimo hombre, vos sois duro y robusto; yo no quiero combatir contra vos pues ser\u00eda como enfrentar a un peque\u00f1o troyano con Aquiles, a\u00fan y cuando fuese capaz de hacer todo lo que hizo David contra Goliat.<br \/>\nTe aconsejo &#8211; le dijo el robusto hombre &#8211; que no toques tampoco a mi concubina y vecina, pues a\u00fan es m\u00e1s fuerte en el combate, y si yo soy un le\u00f3n, en verdad ella es una leona. Te aconsejo tambi\u00e9n que no ataques a nuestro soberano capit\u00e1n ni a su esposa, pues son el rey y la reina, y poseen una gran pompa y esplendor, cuida pues de no atacarlos, aunque puedas vencerlos. Pero si sigues adelante encontrar\u00e1s a otros, y si puedes vencerlos llevar\u00e1s a buen t\u00e9rmino tus deseos.<br \/>\nEl viajero continu\u00f3, pues, su camino hasta encontrarse con un hombre muy bello, bien vestido y espl\u00e9ndido, al que habl\u00f3 como al anterior. Este hombre le respondi\u00f3 que nunca le dar\u00eda una cosa de la que obten\u00eda su alimento y que le daba la vida, y que adem\u00e1s si acced\u00eda a lo que ped\u00eda, no s\u00f3lo estaba en juego su vida sino tambi\u00e9n la del rey y la de la reina.<br \/>\nEl caminante mir\u00f3 hacia todos los lados para ver si alguien le ve\u00eda, pues fue presa del deseo de matarle y de extraer de su vientre lo que guardaba con tanto celo. Y tras haberle dicho que de su muerte depend\u00eda tambi\u00e9n la muerte del rey y de la reina, todav\u00eda se sent\u00eda m\u00e1s dichoso, pues alimentaba la esperanza de matarlos tambi\u00e9n y extraer de ellos el tesoro que anhelaba.<br \/>\nAl ver pues que no aparec\u00eda nadie, atac\u00f3 al hombre espl\u00e9ndido tom\u00e1ndolo por el cuello, por lo que aqu\u00e9l comenz\u00f3 a pedirle clemencia prometi\u00e9ndole que si se la conced\u00eda le revelar\u00eda cualquier secreto que le pidiese.<br \/>\nCuando el viajero le solt\u00f3, el hombre le dijo: Si contin\u00faas adelante te encontrar\u00e1s con un anciano que posee con m\u00e1s abundancia que yo el tesoro que buscas, y le vencer\u00e1s f\u00e1cilmente porque ya es viejo. Es adem\u00e1s muy pr\u00f3ximo a nuestro rey y a nuestra reina, pues es su portero y el portador de las llaves, por ello, cuando le venzas podr\u00e1s acercarte f\u00e1cilmente al rey y a la reina para poder matarlos tambi\u00e9n.<br \/>\nEl viajero prosigui\u00f3 pues su camino hasta que al fin se encontr\u00f3 con un anciano, hombre de pobre semblante y mal vestido, el m\u00e1s miserable y el m\u00e1s despreciado por todos, por lo que se mostraba triste y melanc\u00f3lico, y a \u00e9l le dirigi\u00f3 el mismo discurso que a los anteriores. Pero el anciano le respondi\u00f3: \u00a1Oh buen hombre, busc\u00e1is aqu\u00ed una cosa que ni los pr\u00edncipes ni los reyes pueden obtener; es cierto que la pod\u00e9is encontrar f\u00e1cilmente en m\u00ed, y que vos pod\u00e9is vencerme con facilidad en el combate, pues soy viejo y d\u00e9bil y no llevo lo que busc\u00e1is en el fondo de mi coraz\u00f3n, como el primero que os ha hablado, ni como su concubina. Yo lo guardo en mi vientre, porque mi cuerpo y el de todos los dem\u00e1s extraen de \u00e9l su alimento.<br \/>\nSin embargo perder\u00e9 la vida si me quit\u00e1is lo que busc\u00e1is. Pero perdonadme la vida, os lo ruego, pues soy viejo, pobre y miserable, y pod\u00e9is encontrar un tesoro mejor en mi vecino, que es brillante, soberbio y aliado de nuestra reina. Si lo hubieseis vencido habr\u00edais obtenido un tesoro m\u00e1s precioso que el que obtendr\u00e9is de m\u00ed, pues yo soy pobre, y no encontrar\u00e9is jam\u00e1s cosas bellas y relucientes en casa de los pobres y de los despreciables.<br \/>\nEl viajero tuvo piedad del pobre anciano al que podr\u00eda haber matado f\u00e1cilmente, creyendo que era mejor arrebatar un tesoro m\u00e1s preciado al vecino del anciano, aunque fuera por la fuerza de las armas si no se lo quer\u00eda dar voluntariamente.<br \/>\nSin embargo, cuando el viajero se iba, el anciano comenz\u00f3 a sonre\u00edr, pues poseyendo un tesoro tan precioso hab\u00eda enga\u00f1ado al caminante, el cual, al darse cuenta de ello, se volvi\u00f3 sobre sus pasos y montando en c\u00f3lera le dijo: \u00a1Ah, vil anciano!, \u00bfas\u00ed que te est\u00e1s burlando de m\u00ed? Ahora comprendo que aparentas ser pobre y que sin embargo posees el mayor tesoro, tal y como tu vecino me hab\u00eda dicho. Paga pues tu burla recibiendo la muerte de mi mano. As\u00ed fue muerto el anciano.<br \/>\nEs f\u00e1cil saber por todo lo que acabamos de decir de donde se debe tomar el mercurio. Ser\u00eda ahora necesario declarar la manera de hacerlo nacer y salir del vientre corporal en el que est\u00e1 encerrado. Esto lo dan a conocer suficientemente todos los fil\u00f3sofos y es lo que relatan todos los libros qu\u00edmicos acerca de la importunidad (sic). De aqu\u00ed el dicho com\u00fan de los fil\u00f3sofos: Haz el mercurio por el mercurio; y es cosa esta en la que, por ser conocida por muchos, no nos vamos a detener m\u00e1s.<\/p>\n<p>De la preparaci\u00f3n y purificaci\u00f3n del mercurio.<\/p>\n<p>Tomad, pues, vuestro mercurio, y purificadlo bien pas\u00e1ndolo a trav\u00e9s de un lienzo plegado tres veces, cosa que har\u00e9is varias veces hasta que aparezca puro como el agua l\u00edmpida y cristalina.<br \/>\nNosotros rechazamos todas las dem\u00e1s formas de purificar el mercurio, como aquellas que lo purifican mediante el vinagre, la sal, la orina, la cal viva, el vitriolo y otros corrosivos que destruyen la humedad del mercurio en lugar de exaltarla, y que m\u00e1s que ser \u00fatiles, estorban.<\/p>\n<p>Del sol, de la luna y de su preparaci\u00f3n<\/p>\n<p>La segunda materia de la piedra, que es llamada hembra, es la luna, que conviene tomar tal y como sale de la mina, pur\u00edsima, que no haya sido empleada para ning\u00fan uso y que no haya probado la violencia del fuego, que no haya sido mezclada con ning\u00fan cuerpo extra\u00f1o y que sea f\u00e1cilmente maleable. En una palabra, que sea la m\u00e1s excelente en su g\u00e9nero. \u00c9sta deber\u00e1 ser reducida a fin\u00edsimas l\u00e1minas, aunque otros la reduzcan en cal. Lo que digo de la luna, lo digo tambi\u00e9n del sol, que conviene tomar del color m\u00e1s encendido que hacer se pueda, pues seg\u00fan sea la semilla que sembr\u00e9is, tal ser\u00e1 cosecha que recoj\u00e1is.<\/p>\n<p>Comienzo de la obra<\/p>\n<p>Lo primero que conviene se\u00f1alar aqu\u00ed es que para hacer la piedra al blanco o bien al rojo, se debe tomar una materia distinta. Sin embargo la manera de operar en la una y en la otra es similar. As\u00ed pues, lo que se diga de la operaci\u00f3n al blanco, debe tambi\u00e9n entenderse para la operaci\u00f3n al rojo.<br \/>\nEn primer lugar es necesario hablar de la putrefacci\u00f3n de la materia, que deber\u00e1 ser seguida por la resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n, la cual no tendr\u00e1 lugar si la putrefacci\u00f3n no la ha precedido, pues la corrupci\u00f3n del uno es la generaci\u00f3n del otro. La semilla de cualquier hierba lanzada sobre la tierra, se pudre y pierde su forma, despu\u00e9s de lo cual, la virtud que estaba escondida en ella, favorecida por el calor celeste, se manifiesta, y la tierra que contiene la semilla putrefacta, al ser humectada por las lluvias y el roc\u00edo del cielo, le concede un cuerpo m\u00e1s noble y m\u00e1s perfecto, haci\u00e9ndole dar frutos en abundancia.<br \/>\nLa naturaleza opera de la misma manera en todos los animales; primero se alimentan, despu\u00e9s crecen y, finalmente, engendran. Y si esto es cierto en los hombres, en los animales y en las plantas, de lo que no cabe ninguna duda, ser\u00eda necesario estar ciego para no ver que la misma cosa sucede en los minerales. Vosotros me dir\u00e9is que la cosa es muy distinta en los animales, ya que para la producci\u00f3n de una animal son necesarias las semillas de dos, a saber, del macho y de la hembra. Yo respondo que lo que hace la uni\u00f3n de las dos semillas, la del macho y la de la hembra, en la producci\u00f3n de un animal, una sola semilla lo hace en los minerales. \u00bfY por qu\u00e9 no podr\u00eda hacerlo? dado que en los vegetales, la semilla que los produce no procede de dos plantas sino de una sola. Pues no conviene pensar que el sexo del macho o de la hembra atribuido a las plantas, a causa de su amor mutuo, contribuye en nada en la producci\u00f3n de sus semejantes. Pero para no dilatar m\u00e1s la cosa, he aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Primera parte de la obra<\/p>\n<p>Tomad doce partes del m\u00e1s puro menstruo de una hembra prostituida y una parte del cuerpo inferior perfectamente lavado, mezcladlo todo junto hasta que toda la materia sea amalgamada en un vaso ovalado y de cuello largo Pero es necesario a\u00f1adir primero al cuerpo dos o cuatro partes del menstruo, y dejarlo reposar aproximadamente durante quince d\u00edas, tiempo en el que se realiza la disoluci\u00f3n del cuerpo.<br \/>\nTomad despu\u00e9s esta materia y estrujadla para extraer de ella el menstruo, que guardar\u00e9is sobre el cuerpo que quedar\u00e1 tras la compresi\u00f3n, a\u00f1adir\u00e9is una o dos partes de nuevo menstruo, y lo dejar\u00e9is reposar a\u00fan ocho d\u00edas, despu\u00e9s de los cuales proceder\u00e9is como al principio, reiterando en lo mismo hasta que todo el cuerpo sea llevado a agua.<br \/>\nTodas estas operaciones se har\u00e1n a fuego lento de cenizas y con el vaso bien cerrado (bouch\u00e9 avec de la carte).<\/p>\n<p>Segunda parte de la obra<\/p>\n<p>Tomad toda el agua de vida y colocadla en un vaso cerrado como el de antes, y con el mismo grado de fuego de cenizas, que es el primer grado de fuego, cada ocho d\u00edas se formar\u00e1 una piel negra que flotar\u00e1 en la superficie y que es la cabeza del cuervo, la cual mezclar\u00e9is con el polvo negro depositado en el fondo del vaso, despu\u00e9s de haber tirado por inclinaci\u00f3n el agua de vida.<br \/>\nVolver\u00e9is a colocar esa agua en el vaso y volver\u00e9is a proceder del mismo modo, hasta que ya no se forme m\u00e1s negrura.<\/p>\n<p>Tercera parte de la obra<\/p>\n<p>Tomad toda la cabeza de muerto que hab\u00e9is amasado y colocadla en el huevo filos\u00f3fico a fuego de cenizas de encina, y sellad herm\u00e9ticamente su orificio, pero usad una sola pasta en las junturas de las dos partes del huevo a fin de que pueda ser abierto con facilidad.<br \/>\nDurante los primeros ocho d\u00edas, m\u00e1s o menos, no dar\u00e9is m\u00e1s de beber a vuestra tierra negra y muerta, porque est\u00e1 a\u00fan embriagada de humedad. Despu\u00e9s, cuando haya sido desecada y alterada, la abrevar\u00e9is con agua de vida en igual peso. Abriendo el vaso a este efecto, mezcladlo bien y, a continuaci\u00f3n, lo volv\u00e9is a cerrar y lo dej\u00e1is reposar, no hasta que sea totalmente desecado, sino s\u00f3lo hasta la coagulaci\u00f3n; continuad despu\u00e9s imbibiendo hasta que la materia haya absorbido toda el agua.<\/p>\n<p>Cuarta parte de la obra<\/p>\n<p>Tomad despu\u00e9s esta materia y colocadla en un huevo a fuego de segundo grado, dej\u00e1ndola as\u00ed durante algunos meses hasta que finalmente, despu\u00e9s de haber pasado por diversos colores, se vuelva blanca.<\/p>\n<p>Quinta parte de la obra<\/p>\n<p>Una vez la tierra sea blanca, tendr\u00e1 una potencia apropiada para recibir la semilla, a causa de la fecundidad que ha adquirido por las operaciones precedentes. Tomad pues esta tierra, despu\u00e9s de haberla pesado, y divididla en tres partes. Tomad una parte de fermento, cuyo peso sea igual a una de las partes de vuestra materia dividida y cuatro partes del menstruo de la hembra prostituida, y haced una amalgama con el fermento laminado, como antes, y con el menstruo, y haced la disoluci\u00f3n a calor lento durante catorce d\u00edas, hasta que el cuerpo sea reducido a una cal sutil, pues aqu\u00ed no se busca el agua de vida.<br \/>\nTomad despu\u00e9s el menstruo con la cal del cuerpo y las tres partes de vuestra tierra blanca, y haced con todo esto una amalgama en un mortero de m\u00e1rmol, amalgama que pondr\u00e9is en un vaso de cristal a fuego de segundo grado durante un mes.<br \/>\nFinalmente, dadle al fuego su tercer grado hasta que la materia se vuelva muy blanca, y su aspecto ser\u00e1 como el de una masa grosera y dura como la piedra p\u00f3mez, pero pesada.<br \/>\nHasta aqu\u00ed llega la operaci\u00f3n de la piedra al blanco. Para hacer la piedra al rojo se debe operar de la misma manera, pero al final es necesario someterlo a fuego de tercer grado durante m\u00e1s tiempo y de forma m\u00e1s vehemente que para la piedra al blanco.<\/p>\n<p>Sexta parte de la preparaci\u00f3n de la piedra para hacer la proyecci\u00f3n<\/p>\n<p>Son muchos los que han hecho la piedra desconociendo, sin embargo, la manera de hacer la preparaci\u00f3n para hacer la proyecci\u00f3n. Y, sin embargo, la piedra hecha y acabada no hace ninguna transmutaci\u00f3n si no se hace que tenga ingreso en los cuerpos. Por ello, romped vuestra piedra a trozos, moledla y colocadla en un vaso bien enlutado hasta el cuello para que pueda soportar un gran fuego, como el de cuarto grado, y sometedlo a fuego de carb\u00f3n tan fuerte que la arena alcance una temperatura tal que al lanzar sobre ella unas gotas de agua se oiga un ruido, y tan fuerte que no sea posible tocar con la mano el cuello del vaso que est\u00e1 sobre la arena a causa de su gran calor.<br \/>\nMantened vuestro vaso en este grado de fuego hasta que vuestra materia se convierta en un polvo muy sutil y muy ligero, cosa que, de ordinario, ocurre en el espacio de un mes y medio.<\/p>\n<p>S\u00e9ptima y \u00faltima parte del aumento y multiplicaci\u00f3n de la piedra<\/p>\n<p>Una vez hay\u00e1is hecho la piedra, la pod\u00e9is multiplicar hasta el infinito sin necesidad de volver a hacerla de nuevo.<br \/>\nUna vez teng\u00e1is la piedra hecha y acabada por la quinta parte de la operaci\u00f3n, tomar\u00e9is la mitad de ella para usarla en la preparaci\u00f3n necesaria para la proyecci\u00f3n, y la otra mitad la guardar\u00e9is para multiplicarla.<br \/>\nPesad pues esta parte, y si pesa tres partes, tomad una parte, pero no del menstruo, sino del agua de vida. Tendr\u00e9is de este modo cuatro partes que pondr\u00e9is en un huevo a fuego de segundo grado durante un mes, despu\u00e9s del cual pasar\u00e9is al tercer grado del fuego hasta el final, como ya hemos ense\u00f1ado antes en la quinta parte de la operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>FINAL<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRATADO SOBRE LA MATERIA DE LA PIEDRA DE LOS FIL\u00d3SOFOS EN GENERAL An\u00f3nimo De la materia de la piedra en general La materia primera y lejana de la piedra es triple, a saber, mercurio, plata y oro, pues toda perfecci\u00f3n consiste en estos tres, dado que todo lo que es trino es perfecto. 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