{"id":654,"date":"2006-03-20T19:00:12","date_gmt":"2006-03-20T19:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=654"},"modified":"2006-03-20T19:00:12","modified_gmt":"2006-03-20T19:00:12","slug":"una-reinvidicacion-de-la-astrologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=654","title":{"rendered":"Una reinvidicacion de la astrologia"},"content":{"rendered":"<p>UNA REIVINDICACI\u00d3N DE LA<br \/>\nASTROLOG\u00cdA<\/p>\n<p>escribe GUSTAVO FERN\u00c1NDEZ<br \/>\ngustavofernandez@email.com<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Una de las razones habitualmente esgrimidas por los esc\u00e9pticos para denostar a la ciencia astrol\u00f3gica es, aunque parezca un mero juego de palabras, precisamente lo que emana de las l\u00edneas que anteceden, es decir, que ning\u00fan concepto de cientificismo puede compatibilizar con las propuestas astrol\u00f3gicas. De hecho es extremadamente dif\u00edcil encontrar, por lo menos en los estratos acad\u00e9micos del \u0093establishment\u0094 cient\u00edfico, un profesional que acepte dedicar cierta dosis de duda racional \u0096o deber\u00eda decir \u0093razonada\u0094\u0096 a esta disciplina, y si bien el primer pecado de tales denostadores pasa por su absoluto desconocimiento de textos, fundamentos, filosof\u00edas y t\u00e9cnicas astrol\u00f3gicas, se suele decir que el mismo desprop\u00f3sito de su existencia invalida cualquier merecimiento de atenci\u00f3n que pudiera brind\u00e1rsele.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En realidad, deber\u00edamos convenir que s\u00f3lo merece considerarse una actitud respetable \u0096intelectualmente hablando\u0096 el rechazar una propuesta cuando la misma ha sido debidamente examinada y se han se\u00f1alado, m\u00e1s all\u00e1 de toda duda posible, sus errores metodol\u00f3gicos. Y, en consecuencia, s\u00f3lo quien se haya especializado en una determinada t\u00e9cnica tiene derecho a se\u00f1alar los errores \u0096reales o supuestos\u0096 de la misma, precisamente porque la conoce hasta sus m\u00ednimos detalles. Consideremos, como ejemplo, otra rama del saber cualquiera: por ejemplo, la Medicina. Si de hablar de sus desaciertos se trata \u0096y, en lo que respecta a la occidental y alop\u00e1tica, vaya si los tiene\u0096 seguramente estar\u00eda muy mal visto que se dedicara a criticarla un astr\u00f3nomo, un bot\u00e1nico o un f\u00edsico. S\u00f3lo los m\u00e9dicos tienen derecho a hablar (bien o mal) de la misma. Es obvio.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfEs obvio?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Con la Astrolog\u00eda vemos que ello no ocurre, ya que astr\u00f3nomos, matem\u00e1ticos, m\u00e9dicos, cualquier doctorado se cree habilitado para opinar \u0096generalmente en forma p\u00e9sima\u0096 sobre la misma. Y si se me permite, no creo que realmente aqu\u00e9llos sepan mucho sobre el tema.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Tomemos el caso de los astr\u00f3nomos. Su conocimiento de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas y comportamiento mec\u00e1nico de los astros no los habilita para incursionar en un terreno netamente esot\u00e9rico \u0096en el buen sentido de la palabra\u0096 como es el que nos ocupa. Ya que si bien algunas de sus afirmaciones son ciertas poco le hace a la Astrolog\u00eda correctamente entendida.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Es cierto, como ellos suelen se\u00f1alar, que las constelaciones no son las mismas hoy que hace cinco mil a\u00f1os por lo que, por ejemplo, el Aries de aqu\u00e9l entonces corresponde estelarmente al Tauro de hoy y as\u00ed sucesivamente, como consecuencia natural de la precesi\u00f3n de los equinoccios. Tambi\u00e9n es cierto que los planetas \u0096salvo el sol y la Luna, el primero por su masa y la segunda por su proximidad\u0096 no influyen ni gravitatoria ni energ\u00e9ticamente en los seres humanos; bien dec\u00eda Carl Sagan que, en el aspecto gravitatorio, seguramente influ\u00eda en un reci\u00e9n nacido m\u00e1s la masa del m\u00e9dico obstetra que la de Marte, por caso. Y que aun en el caso de la influencia de un planeta cualquiera sobre el ser humano, determinadas condiciones planetarias deber\u00edan afectar a todos los hombres exactamente por igual, y no favorablemente a unos y desfavorablemente a otros, seg\u00fan el momento y lugar de nacimiento de cada uno. As\u00ed, si Marte \u0096para seguir con el ejemplo\u0096 est\u00e1 \u0093mal aspectado\u0094 deber\u00eda estarlo por igual para todos los seres humanos, si de influencias f\u00edsicas o energ\u00e9ticas se trata, y no acentuadamente para tal o cual signo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Pero en realidad debemos convenir que tales cr\u00edticas s\u00f3lo son aceptables si se desconocen los verdaderos fundamentos de la Astrolog\u00eda, cosa que por cierto es en la que incurren muchos supuestos cultores de esta disciplina; lo que quiz\u00e1s explique los graves errores que en nombre de aqu\u00e9lla se cometen reiteradamente. Claro que, al igual que en muchos otros campos del saber humano, en esta ocasi\u00f3n la culpa no es de la Astrolog\u00eda sino de los astr\u00f3logos. O, al menos, de algunos de ellos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Esto se comprender\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cilmente en el momento de explicar que la filosof\u00eda herm\u00e9tica de la arcana Astrolog\u00eda ense\u00f1a que cuando se habla de Marte, Luna, Mercurio, etc., en realidad no se est\u00e1 hablando de los cuerpos f\u00edsicos que conocemos astron\u00f3micamente con tales nombres, sino de sus correspondencias simb\u00f3licas expresadas \u0096si ustedes gustan de los t\u00e9rminos psicologistas\u0096 en el Inconsciente Colectivo de la humanidad, bas\u00e1ndose en el Principio de Correspondencia, piedra basal de la estructura intelectual ocultista. (*)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Seg\u00fan el mismo, como escribi\u00e9ramos anteriormente, el Universo es una multiplicaci\u00f3n de sucesiones hol\u00edsticas; lo que es lo mismo que decir que la parte de un Todo es igual, microc\u00f3smicamente hablando, a ese Todo. As\u00ed, como he analizado en otra parte, toda la naturaleza tiende a demostrar que cada elemento se refleja en mayor o menor proporci\u00f3n en el sistema que le rodea pero del cual es tambi\u00e9n parte indivisible: la palma de la mano refleja su vida, su car\u00e1cter y su salud, esta \u00faltima tambi\u00e9n visible en la planta del pie (\u0093reflexolog\u00eda\u0094) o en el pabell\u00f3n de las orejas (\u0093auriculoterapia\u0094) y, a fin de cuentas, as\u00ed como el sistema en el que vive el hombre (la Tierra) es un setenta por ciento agua y un treinta por ciento materia s\u00f3lida, \u00e9l mismo es tambi\u00e9n un setenta por ciento l\u00edquido y el resto materia s\u00f3lida.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Como la moderna psicolog\u00eda ha demostrado, el Inconsciente Individual de cada habitante del planeta, m\u00e1s all\u00e1 de acumular y reflejar las vivencias particulares de cada persona, forma parte de un gigantesco entramado que conocemos como Inconsciente Colectivo. La Ley de Correspondencia ense\u00f1a que no s\u00f3lo los arquetipos del Inconsciente Colectivo se reflejan \u0096corresponden\u0096 con los del Individual, sino que tambi\u00e9n todo lo que existe f\u00edsicamente en el Universo debe existir en otros planos, tales como el astral \u0096sobre cuya hipot\u00e9tica realidad hemos discutido en otro punto\u0096 el energ\u00e9tico y \u0096atenci\u00f3n\u0096 el ps\u00edquico. De manera tal que el Inconsciente Colectivo contiene tambi\u00e9n im\u00e1genes arquet\u00edpicas, simb\u00f3licas, que se corresponden con la naturaleza \u0096esot\u00e9ricamente hablando\u0096 de Marte, Mercurio, etc.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Esto se comprender\u00e1 mejor si retornamos al evidente ejemplo de los cuatro elementos constituitivos del mundo: Aire, Agua, Tierra y Fuego. Seg\u00fan ense\u00f1aban los antiguos Maestros, todo cuanto conocemos se compone de cuatro elementos y s\u00f3lo esos cuatro ya indicados. Podemos cometer el grosero error de pensar que esos fil\u00f3sofos cre\u00edan que la tierra, el agua, el aire y el fuego formaban al mundo, y as\u00ed caeremos en el olvido de que ellos en realidad se refer\u00edan a categor\u00edas en las cuales esos elementos llamados \u0093tierra\u0094 (si pensamos en la que pisamos), \u0093agua\u0094 (la que fluye por los r\u00edos), \u0093fuego\u0094 (el de la hoguera) y \u0093aire\u0094 (el que respiramos) no son en realidad sino la expresi\u00f3n m\u00e1s grosera, m\u00e1s material, de unos cuatro primeros principios elementales de los que esos gases, l\u00edquidos o materias son apenas una de sus manifestaciones. As\u00ed, cada elemento representa en realidad un conglomerado de conceptos o, m\u00e1s correctamente, entes teleol\u00f3gicos. Por ejemplo, al \u0093fuego\u0094 se asocia, s\u00ed, el fuego de los f\u00f3sforos, pero al \u0093fuego\u0094 corresponde tambi\u00e9n el abstracto concepto de \u0093peligro\u0094, algunos signos zodiacales (Aries y Leo, por ejemplo), el color rojo, ciertas notas musicales, etc. De esta manera, el Marte al que se refiere la Astrolog\u00eda en una circunstancia dada, es a la correspondiente simb\u00f3lico-astrol\u00f3gica propia del Inconsciente Colectivo y proyectado microc\u00f3smicamente en el Inconsciente Individual del sujeto de referencia, del Marte astron\u00f3mico.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En el momento del nacimiento, la carta natal establece cu\u00e1l era el aspecto del cielo en ese punto del continuum espacio-temporal que es original y con caracter\u00edsticas propias e irrepetibles pues, por caso, s\u00f3lo habr\u00e1 un Juan Antonio P\u00e9rez nacido en Buenos Aires el 17 de setiembre de 1944 a las 05.33 hs y s\u00f3lo uno. Habr\u00e1 otros Juan P\u00e9rez, u otros individuos nacidos en ese lugar o ese momento, pero s\u00f3lo uno que re\u00fana todas esas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En consecuencia, la matriz astrol\u00f3gico-simb\u00f3lica inmanente al Inconsciente Colectivo (reflejo correspondiente y microc\u00f3smico, recordemos, de los aspectos f\u00edsico-astron\u00f3micos que el Universo que nos rodea va adoptando en ese momento) coexistente en ese punto, se proyecta hol\u00edsticamente al Inconsciente Individual del beb\u00e9. En consecuencia, las variaciones sid\u00e9reas del cosmos provocar\u00e1n variaciones semi\u00f3ticas en el Inconsciente Colectivo y las correspondientes en el Inconsciente Individual de cada hombre, modificadas por la variable particular de la matriz astrol\u00f3gica del momento de nacimiento, redundar\u00e1n en conductas (provocadas obviamente por motivaciones, aunque en este caso no de \u00edndole vivencial personal) diferentes para cada sujeto. De all\u00ed otra correspondencia: si bien id\u00e9nticos signos tienen, a \u0093grosso modo\u0094, posibilidades parecidas (como las biotipolog\u00edas humanas indican respuestas psicol\u00f3gicas similares), los detalles de un hor\u00f3scopo (situaci\u00f3n de la Luna, aspectaciones, planetas retr\u00f3grados, etc.) implican eventos con apreciables diferencias (como la educaci\u00f3n, el arrastre cultural y otros contenidos hacen que dos biotipolog\u00edas no discurran necesariamente por los mismos caminos).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 De todo esto se desprende la clave fundamental de la Astrolog\u00eda que no supo ser comprendida, insisto, aun por muchos astr\u00f3logos: nuestro campo de estudios se alimenta de datos astron\u00f3micos, pero concluye sobre procesos simb\u00f3licos y psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En este sentido, entonces, hasta los aspectos m\u00e1s burdamente criticados de la Astrolog\u00eda adquieren la fuerza de la verdad: es egoc\u00e9ntrica en una \u00e9poca donde este concepto ptolemaico est\u00e1 completamente caduco y es correcto que lo sea ya que para el hombre, psicol\u00f3gicamente hablando, \u00e9l es el mismo centro del universo. Es determinista en la medida que, como ense\u00f1a la Psicolog\u00eda, los impulsos y vivencias b\u00e1sicas del individuo inclinan su existencia en un determinado sentido, requiri\u00e9ndose un esfuerzo no menor al necesario para variar la presi\u00f3n de las estrellas para oponerse a su tendencia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Por otra parte, la cr\u00edtica enunciada al principio, en el sentido de la retrogradaci\u00f3n de las constelaciones zodiacales carece de aplicaci\u00f3n en el tema que nos interesa ya que, aunque este dato important\u00edsimo sea ignorado aun por la mayor\u00eda de la gente (defensores o detractores), signo zodiacal y constelaci\u00f3n zodiacal no son la misma cosa. En efecto, mientras que una constelaci\u00f3n es un agrupamiento hipot\u00e9tico de estrellas que conforman (con mucha imaginaci\u00f3n, ciertamente) una figura en el cielo, y es dicha constelaci\u00f3n zodiacal cuando se ubica sobre la circunferencia de la ecl\u00edptica (o ruta aparente del Sol en el cielo), un signo zodiacal es un espacio vac\u00edo de treinta grados a ambos lados del eje de rotaci\u00f3n del plano de la ecl\u00edptica. Las constelaciones, en consecuencia, pueden variar, retrogradar por el movimiento de precesi\u00f3n de los equinoccios, cambiar su configuraci\u00f3n o su cantidad. De hecho, es lo que ocurri\u00f3 recientemente con el \u0093descubrimiento\u0094 de una nueva, la Ara\u00f1a, y que llev\u00f3 a que los improvisados de siempre hablaran y escribieran sobre la \u0093hecatombe de la Astrolog\u00eda a la que al haberle aparecido un nuevo signo, echa por tierra las especulaciones sobre los otros doce\u0094 y que, como vimos, nada tiene que ver con los signos cl\u00e1sicos, ya que estos, al ser espacios \u0093en blanco\u0094 en el firmamento, permanecen constantes. El hecho de que constelaciones y signos lleven los mismos nombres se debe a la coincidencia espacial que tuvieron en los albores de esta disciplina, seis mil a\u00f1os atr\u00e1s, y que facilitaba su identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Indudablemente, reconsiderar las ense\u00f1anzas, m\u00e9todos y conclusiones de la Astrolog\u00eda a la luz de estas consideraciones modificar\u00eda, susceptiblemente, el punto de vista habitualmente esc\u00e9ptico y dogm\u00e1tico con que la comunidad cient\u00edfica observa estos conocimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNA REIVINDICACI\u00d3N DE LA ASTROLOG\u00cdA escribe GUSTAVO FERN\u00c1NDEZ gustavofernandez@email.com \u00a0 \u00a0 \u00a0 Una de las razones habitualmente esgrimidas por los esc\u00e9pticos para denostar a la ciencia astrol\u00f3gica es, aunque parezca un mero juego de palabras, precisamente lo que emana de las l\u00edneas que anteceden, es decir, que ning\u00fan concepto de cientificismo puede compatibilizar con las propuestas astrol\u00f3gicas. De hecho es<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[121],"tags":[],"class_list":["post-654","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/654","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=654"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/654\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=654"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=654"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=654"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}