{"id":642,"date":"2006-03-20T17:57:51","date_gmt":"2006-03-20T17:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=642"},"modified":"2006-03-20T17:57:51","modified_gmt":"2006-03-20T17:57:51","slug":"los-ni\u00f1os-occiosos-(cuento-quechua)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=642","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os occiosos (cuento  quechua)"},"content":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica; F.C.E., M\u00e9xico 1994 p\u00e1g.186<br \/>\nCoordinador: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nAdaptaci\u00f3n: Gabriela R\u00e1bago.<br \/>\nIlustrador: Felipe D\u00e1valos.<br \/>\nSucedi\u00f3 una vez, hace a\u00f1os y a\u00f1os. Una viuda ten\u00eda tres hijos y cuando lleg\u00f3 el tiempo en que hab\u00eda que barbechar la chacra les orden\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Vayan a disponer la tierra y les dio alimento para cuando tuvieran hambre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los ni\u0098os llegaron a la chacra, pero en lugar de trabajar pasaron el d\u00eda jugando.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando regresaron a su casa, mintieron a su madre:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Hemos terminado el trabajo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pasados algunos d\u00edas, la viuda les dijo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 De seguro el barbecho est\u00e1 lleno de terrones. As\u00ed que tambi\u00e9n hay que hacer ese trabajo: vayan a desterronar.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los ni\u0098os fueron a la chacra, pero en vez de romper los terrones, de nuevo pasaron el d\u00eda jugando. S\u00f3lo detuvieron su diversi\u00f3n para comer lo que su madre les hab\u00eda preparado. Al atardecer regresaron a su casa.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Toda la chacra est\u00e1 desterronada -volvieron a mentir a su madre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Al llegar la \u00e9poca de la siembra, la viuda dijo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Ahora vayan a sembrar la papa<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 y les dio las papas que deb\u00edan plantar y su fiambre para almorzar. En la chacra, los muchachos no s\u00f3lo se pusieron a jugar como era su costumbre, sino que asaron parte de las papas que deb\u00edan sembrar e hicieron wat\u00eda. El res to de las papas las aventaron como piedras con su honda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Todas las papas han quedado sembradas -le volvieron a mentir a su madre, mientras cenaban.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pas\u00f3 el tiempo; la viuda imaginaba que la papa ya estar\u00eda crecida. &#8220;Las plantas deben estar necesitando que se les ponga m s tierra&#8221;, pens\u00f3. &#8220;Tambi\u00e9n habr\u00eda que desyerbar&#8221;. Y envi\u00f3 a sus hijos a la chacra con esos encargos; pero ellos, en lugar de aporcar y desyerbar, pasaron el d\u00eda mir ando otras chacras. Por supuesto, comieron y jugaron. Al atardecer, estos ni\u0098os ociosos entraron en una chacra ajena y robaron algunas papas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Te las hemos tra\u00eddo para que veas lo bien que est\u00e1 nuestra chacra -dijeron a su madre al mostrarle las papas robadas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La mujer estaba contenta, bes\u00f3 las papas y sirvi\u00f3 la cena a sus hijos. Unas semanas despu\u00e9s, les dijo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Ya casi no tenemos qu\u00e9 comer. Quisiera ir yo misma a sacar un poco de papa nueva, pero no sabr\u00eda c\u00f3mo distinguir nuestra chacra.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Es f\u00e1cil, mam\u00e1 -le dijeron-. Es la mejor de todas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Enga\u0098ada de esa manera, la mujer lleg\u00f3 a los sembrad\u00edos, mir\u00f3 las chacras y escog\u00eda la mejor. Y se puso a escarbar&#8230; Hab\u00eda ya cosechado un mont\u00f3n de papas cuando apareci\u00f3 un hombre y empez&#038;oac ute; a darle empellones.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -\u00bfCon qu\u00e9 derecho escarbas en mi chacra? -dec\u00eda el hombre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Est\u00e1s equivocado: \u00e9sta es la chacra que han sembrado mis hijos -respondi\u00f3 la viuda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -As\u00ed que t\u00fa eres la madre de esos muchachos ociosos y ladrones -dijo el hombre-. Ent\u00e9rate de que tus hijos no han sembrado ni una papa. Cada vez que han venido aqu\u00ed, no han hecho m\u00e1s que jugar y jugar.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La mujer regres\u00f3 llorando a su casa. Estaba desesperada. Al ver a sus hijos los comenz\u00f3 a castigar. Golpes iban, golpes ven\u00edan. Les dio golpes tan fuertes que al hijo mayor le rompi\u00f3 una pierna, al mediano le hiri\u00f3 ; un ojo y al menor le arranc\u00f3 los cabellos. Pero despu\u00e9s, como sucede con todas las madres les tuvo compasi\u00f3n. Quiso darles algo de comer, s\u00f3lo que ya no le quedaban papas, y les tuvo que dar de comer pedazos de su propia carn e.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pero a los hijos no se les pas\u00f3 el rencor y no se quedaron con ella. Se fueron de la casa y se convirtieron en elementos da\u0098inos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Yo ser\u00e9 la granizada -dijo el mayor.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Yo voy a ser la helada -dijo el mediano.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Yo ser\u00e9 el viento -dijo el menor.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y as\u00ed ocurri\u00f3: iniciaron sus maldades sobre las chacras. Cay\u00f3 una granizada desde el mediod\u00eda hasta la medianoche. Desde la medianoche hasta el amanecer cay\u00f3 una helada terrible. Y pasado el amanecer, lleg\u00f3 el viento y sopl\u00f3 y sopl\u00f3 hasta que arranc\u00f3 todo. As\u00ed en las chacras no qued\u00f3 ni una sola papa y todo el pueblo pas\u00f3 un hambre terrible.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los quechuas saben que se fue el origen de los enemigos de los sembrad\u00edos. Por eso dicen que la granizada es el hijo cojo que pisotea la tierra sin respetar nada; la helada es el hijo tuerto que cae donde sea, sin ver bien, hasta en lugares donde no hay sembrad\u00edos; el viento es el hijo menor, que sopla dondequiera sin temor a que se le enreden los cabellos, pues su madre se los arranc\u00f3. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica; F.C.E., M\u00e9xico 1994 p\u00e1g.186 Coordinador: Federico Navarrete Linares. Adaptaci\u00f3n: Gabriela R\u00e1bago. Ilustrador: Felipe D\u00e1valos. Sucedi\u00f3 una vez, hace a\u00f1os y a\u00f1os. 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