{"id":641,"date":"2006-03-20T17:57:26","date_gmt":"2006-03-20T17:57:26","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=641"},"modified":"2006-03-20T17:57:26","modified_gmt":"2006-03-20T17:57:26","slug":"cuentos-mayas-641","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=641","title":{"rendered":"Cuentos mayas"},"content":{"rendered":"<p>Juego de Pedro iguana<\/p>\n<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g. 89<br \/>\nCoordinador: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nAdaptaci\u00f3n: Gabriela R\u00e1bago.<br \/>\n\u00c9ste es un juego para ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El escenario es un bosque y se trata de buscar a Pedro Iguana. El muchacho que lo representa se oculta entre los \u00e1rboles, mientras los otros se quedan en su lugar con los ojos tapados.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Una vez que se ha escondido, Pedro Iguana grita: &#8220;\u00ad\u00a1Vengan!&#8221; y los dem\u00e1s salen a buscarlo al tiempo que corean un verso:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8220;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s, Pedro Iguana?&#8221;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pedro tiene que responder con un silbido si los jugadores van lejos de su rastro; pero si est\u00e1n cerca, se mantiene en silencio para no delatarse.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando al fin lo encuentran, debe tratar de huir. Los cazadores se le echan encima para atraparlo y Pedro Iguana rara vez consigue escapar.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El juego contin\u00faa y el muchacho que lo encontr\u00f3 primero se convierte en el nuevo Pedro Iguana. <\/p>\n<p>Juan Perez Jolote<\/p>\n<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g.140<br \/>\nCoordinador: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nAdaptaci\u00f3n: Gabriela R\u00e1bago.<br \/>\nIlustrador: Andr\u00e9s S\u00e1nchez de Tagle.<br \/>\n\u00c9sta es la historia de Juan P\u00e9rez Jolote, un indio maya tzotzil de San Juan Chamula, en M\u00e9xico. En este cap\u00edtulo nos cuenta sobre sus primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 No s\u00e9 en que a\u00f1o nac\u00ed. Mis padres no lo sab\u00edan, nunca me lo dijeron. Soy indio chamula, conoc\u00ed el Sol all\u00e1 en el lugar de mis antepasados que est\u00e1 cerca del Gran Pueblo, en el paraje de Cuchulumtic.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Me llamo Juan P\u00e9rez Jolote. Lo de Juan, porque mi madre me pari\u00f3 el d\u00eda de la fiesta de San Juan, patr\u00f3n del pueblo. Soy P\u00e9rez Jolote porque as\u00ed se nombraba a mi padre. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo hicieron los antiguos, nuestros &#8220;tatas&#8221;, para ponerle a la gente nombres de animales. A mi me toc\u00f3 el del guajolote.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Conoc\u00ed la tierra de cerquita, porque desde muy peque\u00f1o me llevaba mi padre a quebrarla para la siembra. Me colocaban en medio de mi padre y mi madre cuando trabajaban juntos en la milpa. Era yo tan tierno que apenas pod\u00eda con el azad\u00f3n. Estaba tan seca y tan dura la tierra, que mis canillas se doblaban y no pod\u00eda yo romper los terrones. Esto embravec\u00eda a mi padre, y me golpeaba con el ca\u00f1\u00f3n del azad\u00f3n, y me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -\u00a1Cabr\u00f3n, hasta cu\u00e1ndo te vas a ense\u00f1ar a trabajar!<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Algunas veces mi madre me defend\u00eda, pero a ella tambi\u00e9n la golpeaba.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Ahora pienso que tuve mala suerte con ese padre que me toc\u00f3. Bien me daba cuenta que a otros ni\u00f1os sus pap\u00e1s los trataban con muchas consideraciones y con harta paciencia los ense\u00f1aban. Pero a m\u00ed ese padre, con su trago y sus golpes, hizo que se me creciera el miedo en la barriga y ya no quer\u00eda aguantarme junto a \u00e9l, no me fuera a matar en un descuido.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Un d\u00eda domingo, a la hora en que pasa por el camino la gente que vuelve de San Andr\u00e9s, despu\u00e9s de la plaza, me acerqu\u00e9 a una mujer zinacanteca y le dije llorando:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Mira, se\u00f1ora, ll\u00e9vame para tu casa, porque mi pap\u00e1 me pega mucho. Aqu\u00ed tengo mi se\u00f1a todav\u00eda, y ac\u00e1, en la cabeza, estoy sangrando. Me peg\u00f3 con el ca\u00f1\u00f3n de la escopeta.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Bueno -me dijo la mujer-. V\u00e1monos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y me llev\u00f3 para su casa donde ten\u00eda sus hijos, en Nachij.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 No muy cerca de esta casa, en otro paraje, hab\u00eda una se\u00f1ora viuda que ten\u00eda cincuenta carneros. Cuando supo que yo estaba all\u00ed, vino a pedirme diciendo a la mujer que me hab\u00eda tra\u00eddo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -\u00bfPor qu\u00e9 no me das ese muchacho que tienes aqu\u00ed? No tiene pap\u00e1, no tiene mam\u00e1. Yo tengo mis carneros y no tengo qui\u00e9n me los cuide.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Luego me pregunt\u00f3 la mujer que me trajo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -\u00bfQuieres ir m\u00e1s lejos de aqu\u00ed, donde tu pap\u00e1 no te va a encontrar?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -S\u00ed -le dije. Y me fui con la mujer de los carneros, sin saber ad\u00f3nde me llevaba&#8230; pero m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 No recuerdo cu\u00e1ntos meses estuve con aquella mujer; pero fue poco tiempo, porque me fueron a pedir otros zinacantecos. Eran hombre y mujer, me quer\u00edan para que cuidara sus frutales. Le dieron a la viuda una botella de trago, y me dej\u00f3 ir.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Yo sent\u00eda ganas de jugar a Pedro Iguana con otros ni\u00f1os, o ser un &#8220;cazador&#8221; en el juego de escarbar la moneda, pero los grandes nom\u00e1s me daban trabajo. Mi nuevo trabajo era espantar los p\u00e1jaros que se estaban comiendo las granadas y los pl\u00e1tanos. Aqu\u00ed, mis patrones ten\u00edan dos hijos. Eran muy pobres. Para vivir sacaban trementina de los ocotales y la llevaban a vender a Chapilla. Siquiera los viejos me compraron unos huaraches.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Un d\u00eda me llevaron a tierra caliente a buscar ma\u00edz. All\u00e1 trabajaban los zinacantecos haciendo milpa. Llegaron con un se\u00f1or que ten\u00eda montones de mazorcas. Todos ayudamos al se\u00f1or del ma\u00edz en su trabajo; unos desgranaban metiendo las mazorcas en una red y golpeando duro con unos palos, otros lo juntaban y lo encostalaban. A m\u00ed me puso a trabajar el due\u00f1o, como si fuera mi patr\u00f3n, y todo el d\u00eda estuve recogiendo frijol del que se queda entre la tierra. Cuando termin\u00e9, me puso a romper calabazas con un machete, para sacarles las pepitas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cumplimos tres d\u00edas de trabajo. Luego los viejos se fueron con sus hijos y yo me qued\u00e9 para desquitar el ma\u00edz que se hab\u00edan llevado. Con el due\u00f1o del ma\u00edz estuve partiendo calabazas, hasta que se juntaron otros quince d\u00edas. Y aunque los viejos ten\u00edan que desquitar m\u00e1s cargas de ma\u00edz, ya no me dejaron all\u00e1. Me dio gusto irme con ellos a su casa porque las plagas y los mosquitos de tierra caliente no dejan dormir. Me dieron para m\u00ed una carguita de caracoles de r\u00edo y eso me puso m\u00e1s contento.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pas\u00f3 el tiempo y me volvieron a llevar a tierra caliente. Esta vez los viejos se hab\u00edan quedado en casa: fui solo con los dos hermanos. Llegamos donde viv\u00eda el hombre que ten\u00eda el ma\u00edz y me dejaron vendido con \u00e9l por dos fanegas. Llev\u00e1bamos cuatro bestias y los dos hermanos las cargaron con el ma\u00edz que recibieron a cambio de m\u00ed. Entonces me dijeron:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Aqu\u00ed qu\u00e9date. Volvemos por ti dentro de ocho d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pero ya no volvieron.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Llor\u00e9 porque iba a quedarme lejos. Los viejos no me pegaban. Nunca me rega\u00f1aron&#8230; Tal vez me quer\u00edan; pero eran pobres y no ten\u00edan ma\u00edz, no ten\u00edan tierra&#8230; \u00ad\u00a1C\u00f3mo volver a su casa si me hab\u00edan vendido para tener qu\u00e9 comer!<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Todos los d\u00edas llegaba un ladino que viv\u00eda en una hacienda cerca de Acala. Era el due\u00f1o de la tierra, y el zinacanteco del ma\u00edz le pagaba por sembrar en ella&#8230; Este ladino iba a ser mi nuevo due\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Me quer\u00eda llevar con \u00e9l porque no ten\u00eda hijo y estaba solo con su mujer. El se\u00f1or que me compr\u00f3 se llamaba Leocadio. Al d\u00eda siguiente, de madrugada, o\u00ed que relinchaba su caballo. Habl\u00f3 con el due\u00f1o del ma\u00edz. Llegaba para llevarme. Me mont\u00f3 en las ancas de su caballo, y fui con \u00e9l a su casa.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Al llegar me entreg\u00f3 con su se\u00f1ora dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Mira, hijita, aqu\u00ed traigo este muchachito que se llama Juan, para que nos sirva en el d\u00eda. Para que traiga agua en el tecomate y para que le d\u00e9 de comer a los coches. Le entregas un machete viejo para que rompa las calabazas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando estuve con el se\u00f1or Leocadio, supieron las autoridades que el se\u00f1or ten\u00eda un hu\u00e9rfano y le avisaron que me iba a recoger el gobierno para ponerme en un internado. Y un d\u00eda, por la ma\u00f1ana, llegaron dos polic\u00edas cuando yo ya hab\u00eda regresado de la orde\u00f1a. Me preguntaron de d\u00f3nde era y les dije que era chamula. Tambi\u00e9n tuve que decir que mis pap\u00e1s estaban vivos y que sal\u00ed huido de mi casa porque me golpeaba mucho mi pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Llamaron por tel\u00e9fono a San Crist\u00f3bal y de all\u00ed a Chamula, para mandar llamar a mi padre con los mayores del pueblo. Antes que llegara mi padre, le dije al se\u00f1or presidente:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -No quiero ir con \u00e9l, no sea que me vaya a matar por el camino.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando mi padre lleg\u00f3, eso le dijo el presidente, y que yo ir\u00eda si iba mi madre a buscarme. Mi padre volvi\u00f3 a Chamula y yo me qued\u00e9 con el se\u00f1or presidente.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 A los quince d\u00edas volvi\u00f3 solo mi pap\u00e1 y me dijo:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Ya no te voy a pegar&#8230; Vamos a la casa, tu madre llora por ti.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Yo no s\u00e9 si le cre\u00ed que ya no me iba a pegar; me regres\u00e9 nom\u00e1s para no darle penas a mi madre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Hab\u00edan pasado siete meses desde que sal\u00ed de mi casa. Ocho d\u00edas despu\u00e9s de haber vuelto, mi padre empez\u00f3 de nuevo a darme con cueros, mecapales y palos, y a decir que hab\u00eda sufrido mucho para encontrarme. Ahora me tocaba a m\u00ed sufrir la lluvia de golpes y de insultos. Me daban hartas ganas de huirme otra vez, mucho m\u00e1s lejos de tierra caliente, y ya no regresar, ni siquiera por mi mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Un d\u00eda pidi\u00f3 mi pap\u00e1 doce pesos a un habilitador de los que andan enganchando gente para llevarla a trabajar a las fincas. Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda para salir al camino, no lo encontraron porque estaba emborrach\u00e1ndose, y me llevaron a m\u00ed en su lugar para que desquitara el dinero que \u00e9l hab\u00eda recibido. Fue conmigo mi t\u00edo Marcos. Hicimos cuatro d\u00edas de camino.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La finca estaba en tierra caliente y ten\u00eda plantaciones de cacao y de hule. Pero no trabaj\u00e9 como los dem\u00e1s; s\u00f3lo tra\u00eda agua de un pocito para un caporal. Los hombres fueron contratados por un mes y les pagaron doce pesos. Cuando cumplieron el mes, llegaron otras cuadrillas a la finca para ocupar su lugar. Mi t\u00edo y yo volvimos a nuestras casas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Todos los d\u00edas, desde que regres\u00e9, iba con mi mam\u00e1 a traer le\u00f1a al monte. Una vez fuimos los tres: mi pap\u00e1, mi mam\u00e1 y yo. Llev\u00e1bamos una bestia que era muy cimarrona: no se dejaba cargar. Yo deten\u00eda el lazo de la bestia; pero mi mam\u00e1 no aguantaba la carga de le\u00f1a que iba a ponerle encima. Entonces mi pap\u00e1 cogi\u00f3 una raja de le\u00f1a y nos dio con ella. A mi mam\u00e1 le peg\u00f3 en la cabeza y le sac\u00f3 sangre. Volvieron a cargar la bestia, y despu\u00e9s de pegarle tambi\u00e9n a ella, recibi\u00f3 la carga.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Volvimos al paraje; pero yo me qued\u00e9 en el camino y me fui a San Crist\u00f3bal. Conoc\u00eda el camino por que mi pap\u00e1 y mi mam\u00e1 me llevaban con frecuencia cargado de zacate para venderlo all\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando llegu\u00e9, me encontr\u00e9 en la calle con un hombre que buscaba gente para las fincas de Soconusco. Le dije que si me llevaba, pero de huido, \u00e9sa era la verdad, porque mi pap\u00e1 me pegaba. \u00c9l me dijo que con mucho gusto me llevar\u00eda. Fue a hablar con el habilitador, y luego me pregunt\u00f3 que cu\u00e1nto dinero quer\u00eda. Yo le dije que lo que me diera, pero que no fuera mucho. Eso dije y recib\u00ed doce pesos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Llegu\u00e9 a una finca de Soconusco donde ganaba diez centavos diarios. Trabajaba con los patojos, pues aparte trabajaban los hombres y aparte nosotros. Los hombres lo hac\u00edan por tarea. Yo limpiaba las matas de caf\u00e9 para que no criaran monte.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El patr\u00f3n y el caporal me quer\u00edan mucho y con frecuencia el caporal me mandaba por la tierra de los tacanecos acompa\u00f1ando a su mujer. Yo me sent\u00eda a gusto.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pas\u00f3 un a\u00f1o, y me siguieron dando diez centavos diarios por que me descontaban para desquitar lo que me hab\u00edan adelantado. As\u00ed se me fue haciendo costumbre desquitar. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juego de Pedro iguana Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g. 89 Coordinador: Federico Navarrete Linares. Adaptaci\u00f3n: Gabriela R\u00e1bago. \u00c9ste es un juego para ni\u00f1as y ni\u00f1os. \u00a0 \u00a0 El escenario es un bosque y se trata de buscar a Pedro Iguana. 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