{"id":635,"date":"2006-03-20T17:49:17","date_gmt":"2006-03-20T17:49:17","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=635"},"modified":"2006-03-20T17:49:17","modified_gmt":"2006-03-20T17:49:17","slug":"las-casas-de-los-toltecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=635","title":{"rendered":"las casas de los toltecas"},"content":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica; F.C.E., M\u00e9xico 1994 p\u00e1g.77<br \/>\nCoordinador: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nAdaptaci\u00f3n: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nIlustrador: Susana Abundis.<br \/>\nHace mil a\u00f1os, Tula, en el centro de M\u00e9xico, lleg\u00f3 a ser una gran ciudad en donde viv\u00edan muchos miles de personas. Las casas de sus habitantes estaban construidas una al lado de la otra como en nuestras ciudades modernas. Como a los habitantes de cualquier ciudad, a los toltecas les preocupaba defender su privac\u00eda, y por eso elevaban altas bardas de piedra y adobe para separar sus casas de la calle. Las puertas ten&#038;iac ute;an forma de &#8220;ele&#8221; y para entrar a la casa era preciso dar dos vueltas, de modo que ning\u00fan curioso pod\u00eda asomarse al patio interior sin ser descubierto.<\/p>\n<p>El patio era el centro de la casa. En \u00e9l hab\u00eda un altar para el dios que proteg\u00eda a los habitantes. Alrededor del patio estaban los cuartos en que viv\u00eda cada familia. Las familias que compart\u00edan una casa eran de parie ntes, quiz\u00e1 hermanos o primos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los cuartos estaban elevados sobre el nivel del patio y ten\u00edan pisos encalados de cal y arena. Para llegar al cuarto hab\u00eda que subir una escalera de dos o tres escalones y apartar la cortina de tela que tapaba la puerta. Los muros era n de adobe y tambi\u00e9n estaban encalados. Las familias m\u00e1s pobres, sin embargo, ten\u00edan que conformarse con un piso de tierra y con muros sin cal. Los techos eran planos, hechos de madera y cemento. Ten\u00edan canales especiales para desaguar el agua de las lluvias. Las casas eran frescas en el tiempo de calor y calientes en el invierno. En su cuarto cada familia realizaba todas sus actividades. En un extremo de la habitaci\u00f3n estaba el fog\u00f3n donde las mujeres preparaban las tortillas de ma\u00edz y los otros alimentos. Con el tiempo, las paredes de ese rinc\u00f3n se enegrec\u00edan por el humo. En ese mismo lugar las mujeres ten\u00edan sus utencilios para hilar y coser. Los hombres sol\u00edan sentarse en el otro extremo de la habitaci\u00f3n para realizar sus labores. Algunas casas, por ejemplo, ten\u00edan hornos de cer\u00e1mica, otras, talleres para hacer cuchillos de obsidiana. Cuando llegaba la noche, todos los miembros de la familia dorm\u00eda n en el piso, sobre petates de mimbre, muy cerca unos de otros para protegerse del fr\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Como en todas las ciudades hay ladrones, los toltecas ten\u00edan que proteger sus bienes m\u00e1s valiosos, como las hermosas vasijas tra\u00eddas de tierras lejanas. Para ello ten\u00edan s\u00f3tanos, a los que que se llegaba por una p uerta de madera que se escond\u00eda debajo de un petate.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las casas de Tula no dejaban de cambiar. Si un hijo se casaba, hab\u00eda que construirle un nuevo cuarto, para que viviera en \u00e9l con su mujer y sus hijos. Tambi\u00e9n se pod\u00eda aprovechar el espacio libre en una habitaci\u00f3n para construir una bodega en la que se guardaba ma\u00edz. Si la familia era pr\u00f3spera, pod\u00eda decorar las paredes con piedras talladas o pintarlas de colores. Las obras eran realizadas por alba\u00f1iles profesionales que se encargaban d e ir a las canteras por la piedra y el barro y de elevar los muros y los techos. Las casas toltecas<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Hace mil a\u00f1os, Tula, en el centro de M\u00e9xico, lleg\u00f3 a ser una gran ciudad en donde viv\u00edan muchos miles de personas. Las casas de sus habitantes estaban construidas una al lado de la otra como en nuestras ciudades modernas . Como a los habitantes de cualquier ciudad, a los toltecas les preocupaba defender su privac\u00eda, y por eso elevaban altas bardas de piedra y adobe para separar sus casas de la calle. Las puertas ten\u00edan forma de &#8220;ele&#8221; y para entrar a la casa era preciso dar dos vueltas, de modo que ning\u00fan curioso pod\u00eda asomarse al patio interior sin ser descubierto.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El patio era el centro de la casa. En \u00e9l hab\u00eda un altar para el dios que proteg\u00eda a los habitantes. Alrededor del patio estaban los cuartos en que viv\u00eda cada familia. Las familias que compart\u00edan una casa eran de p arientes, quiz\u00e1 hermanos o primos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los cuartos estaban elevados sobre el nivel del patio y ten\u00edan pisos encalados de cal y arena. Para llegar al cuarto hab\u00eda que subir una escalera de dos o tres escalones y apartar la cortina de tela que tapaba la puerta. Los muros era n de adobe y tambi\u00e9n estaban encalados. Las familias m\u00e1s pobres, sin embargo, ten\u00edan que conformarse con un piso de tierra y con muros sin cal. Los techos eran planos, hechos de madera y cemento. Ten\u00edan canales especiales para desaguar el agua de las lluvias. Las casas eran frescas en el tiempo de calor y calientes en el invierno. En su cuarto cada familia realizaba todas sus actividades. En un extremo de la habitaci\u00f3n estaba el fog\u00f3n donde las mujeres preparaban las tortillas de ma\u00edz y los otros alimentos. Con el tiempo, las paredes de ese rinc\u00f3n se enegrec\u00edan por el humo. En ese mismo lugar las mujeres ten\u00edan sus utencilios para hilar y coser. Los hombres sol\u00edan sentarse en el otro extremo de la habitaci\u00f3n para realizar sus labores. Algunas casas, por ejemplo, ten\u00edan hornos de cer\u00e1mica, otras, talleres para hacer cuchillos de obsidiana. Cuando llegaba la noche, todos los miembros de la familia dorm\u00eda n en el piso, sobre petates de mimbre, muy cerca unos de otros para protegerse del fr\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Como en todas las ciudades hay ladrones, los toltecas ten\u00edan que proteger sus bienes m\u00e1s valiosos, como las hermosas vasijas tra\u00eddas de tierras lejanas. Para ello ten\u00edan s\u00f3tanos, a los que que se llegaba por una p uerta de madera que se escond\u00eda debajo de un petate.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las casas de Tula no dejaban de cambiar. Si un hijo se casaba, hab\u00eda que construirle un nuevo cuarto, para que viviera en \u00e9l con su mujer y sus hijos. Tambi\u00e9n se pod\u00eda aprovechar el espacio libre en una habitaci\u00f3n para construir una bodega en la que se guardaba ma\u00edz. Si la familia era pr\u00f3spera, pod\u00eda decorar las paredes con piedras talladas o pintarlas de colores. Las obras eran realizadas por alba\u00f1iles profesionales que se encargaban d e ir a las canteras por la piedra y el barro y de elevar los muros y los techos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica; F.C.E., M\u00e9xico 1994 p\u00e1g.77 Coordinador: Federico Navarrete Linares. Adaptaci\u00f3n: Federico Navarrete Linares. Ilustrador: Susana Abundis. Hace mil a\u00f1os, Tula, en el centro de M\u00e9xico, lleg\u00f3 a ser una gran ciudad en donde viv\u00edan muchos miles de personas. 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