{"id":630,"date":"2006-03-20T17:35:43","date_gmt":"2006-03-20T17:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=630"},"modified":"2006-03-20T17:35:43","modified_gmt":"2006-03-20T17:35:43","slug":"marpiyawin-y-los-lobos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=630","title":{"rendered":"Marpiyawin y los lobos"},"content":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g. 19<br \/>\nCoordinador: Federico Navarrete Linares.<br \/>\nAdaptaci\u00f3n: Elisa Ram\u00edrez.<br \/>\nIlustrador: Felipe D\u00e1valos.<br \/>\nLos sioux eran una tribu viajera, iban de campamento en campamento, a lo largo del a\u00f1o. Se sent\u00edan a gusto en cada nuevo lugar pues no se mudaban a sitios extra\u00f1os, sino que conoc\u00edan bien todos los mejores lugares para establecer sus aldeas. Alzar y bajar los tipis era una tarea f\u00e1cil a la cual estaban acostumbrados y que realizaban con gran rapidez. Cuando escaseaba la pastura para los caballos, cuando la caza se alejaba, cuando el agua de un arroyo era m\u00e1s abundante en otro sitio o cuando llegaba el invierno, los sioux mov\u00edan sus campamentos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Un d\u00eda, la aldea entera estaba en marcha. Muchas mujeres y ni\u00f1os formaban la partida. Numerosos caballos de carga acarreaban los tipis y enseres; los hombres cuidaban los caballos de guerra y de caza; todos avanzaban. Entre ellos, iba una joven con un perrito. El cachorro era juguet\u00f3n y ella lo quer\u00eda mucho, pues lo hab\u00eda cuidado desde reci\u00e9n nacido, cuando a\u00fan no abr\u00eda los ojos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El camino se le hacia corto pues el cachorro jugaba con ella y los dem\u00e1s muchachos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando oscureci\u00f3, vio que el perro no estaba. Lo busc\u00f3 en el campamento y vio que nadie lo ten\u00eda. Lo llam\u00f3. &#8220;Tal vez se habr\u00e1 ido con los lobos, como otros perros de la aldea, y regresar pronto. Tal vez volvi\u00f3 al viejo campamento&#8221;, pens\u00f3 la muchacha recordando las costumbres de los dem\u00e1s perros de la aldea.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Sin decir ni una palabra a nadie, regres\u00f3 a buscarlo. No hab\u00eda riesgo de perderse, conoc\u00eda bien el camino. Volvi\u00f3 hasta donde quedaban las huellas del campamento de verano, all\u00ed durmi\u00f3. Esa noche cay\u00f3 la primera nevada de oto\u00f1o sin despertarla. A la ma\u00f1ana siguiente, reanud\u00f3 la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Esa tarde nev\u00f3 m\u00e1s fuerte y Marpiyawin se vio obligada a refugiarse en una cueva. Estaba muy oscura, pero la proteg\u00eda del fr\u00edo. En su bolsa llevaba wasna, carne de b\u00fafalo prensada con cerezas \u00f9semejante al queso seco\u00f9, y no tendr\u00eda hambre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La muchacha durmi\u00f3 y en sue\u00f1os tuvo una visi\u00f3n: los lobos le hablaban y ella les entend\u00eda; cuando ella les dirig\u00eda la palabra, tambi\u00e9n parec\u00edan comprenderla. Le prometieron que con ellos no pasar\u00eda hambre ni fr\u00edo. Al despertar, se vio rodeada de lobos pero no se asust\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Varios d\u00edas dur\u00f3 la tempestad y los lobos le llevaban conejos tiernos para que comiera; de noche, se acostaban junto a ella para calentarla. Al poco tiempo eran ya muy amigos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando la nevada escamp\u00f3 los lobos se ofrecieron a llevarla a la aldea de invierno. Atravesaron valles y arroyos, cruzaron r\u00edos y subieron y bajaron monta\u00f1as hasta llegar al campamento donde estaba su gente. All\u00ed Marpiyawin se despidi\u00f3 de sus amigos. A pesar de la alegr\u00eda que sent\u00eda de volver con los suyos, se entristec\u00eda de dejar a los lobos. Cuando se separaron, los animales le pidieron que les llevara carne grasosa a lo alto de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Contenta, ella prometi\u00f3 volver y se dirigi\u00f3 al campamento.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cuando Marpiyawin se acerc\u00f3 a la aldea, percibi\u00f3 un olor muy desagradable. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda? Era el olor de la gente. Por primera vez se daba cuenta de cu\u00e1n distintos son el olor de los animales y el de las personas. As\u00ed supo c\u00f3mo rastrean los animales a los hombres y por qu\u00e9 su olor les molesta. Hab\u00eda pasado tanto tiempo con los lobos que hab\u00eda perdido su olor humano.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los habitantes de la aldea se pusieron felices al verla, pensaban que la hab\u00eda secuestrado alguna tribu enemiga. Ella cont\u00f3 su historia y se\u00f1al\u00f3 a los lobos; apenas se ve\u00edan sus siluetas dibujadas contra el cielo, en lo alto de la monta\u00f1a.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 -Son mis salvadores -les dijo, gracias a ellos estoy viva.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 La gente no supo qu\u00e9 pensar. Todos le dieron carne para que la ofreciera a los lobos. Estaban tan contentos y sorprendidos que mandaron un mensajero a cada tipi, para avisar que Marpiyawin hab\u00eda regresado y para pedir carne para sus salvadores.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La muchacha llev\u00f3 la comida a los lobos; durante los meses de crudo invierno aliment\u00f3 a sus amigos. Nunca olvid\u00f3 su lengua y, a veces, los gritos de los lobos que la llamaban se o\u00edan por toda la aldea. Se hizo vieja, los dem\u00e1s le preguntaban lo que quer\u00edan decir los lobos. As\u00ed, sab\u00edan si se acercaba una nevada o si merodeaba alg\u00fan enemigo. Fue as\u00ed como se le dio a Marpiyawin el sobrenombre de Wiyanwan si kma ni tu ompiti: la vieja que vivi\u00f3 con los lobos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g. 19 Coordinador: Federico Navarrete Linares. Adaptaci\u00f3n: Elisa Ram\u00edrez. Ilustrador: Felipe D\u00e1valos. Los sioux eran una tribu viajera, iban de campamento en campamento, a lo largo del a\u00f1o. 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