{"id":618,"date":"2006-03-11T19:44:26","date_gmt":"2006-03-11T19:44:26","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=618"},"modified":"2006-03-11T19:44:26","modified_gmt":"2006-03-11T19:44:26","slug":"la-parapsicolog\u00cda-ante-la-psicosis-senil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=618","title":{"rendered":"LA PARAPSICOLOG\u00cdA ANTE LA PSICOSIS SENIL"},"content":{"rendered":"<p>LA PARAPSICOLOG\u00cdA ANTE LA PSICOSIS SENIL<br \/>\nescribe JOS\u00c9 H. GRASSO<\/p>\n<p>(publicado en &#8220;LA CONCIENCIA &#8211; revista espiritista&#8221;; N\u00ba 163, setiembre-octubre de 1958)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Debemos reconocer que ante los trastornos del anciano, la llamada psicosis senil ocupa el m\u00e1s elevado porcentaje; no obstante, en Cl\u00ednica Psiqui\u00e1trica, seg\u00fan afirmaba Kraepelin, ella constituye el campo m\u00e1s oscuro. Generalmente esas alteraciones ps\u00edquicas comienzan a manifestarse marcadamente despu\u00e9s de los cincuenta a\u00f1os y caracteriza a los individuos afectados por un estado melanc\u00f3lico delirante con intervalos espor\u00e1dicos de accesos hipoman\u00edacos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Dentro de la psicosis del anciano, impropiamente llamada por algunos geriatras &#8220;de involuci\u00f3n&#8221; (como si la involuci\u00f3n fisiol\u00f3gica coexistente fuera el sine qua non de aqu\u00e9lla), debemos involucrar ciertos delirios con atrofia e hipertrofia del yo, alteraciones de la memoria anter\u00f3grada y a la misma demencia senil (no confundir con la demencia org\u00e1nica, asociada \u00e9sta a lesiones de los vasos cerebrales: &#8220;hialinosis de Scholz&#8221;).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Para indagar en la patogenia de este trastorno psiqui\u00e1trico, debemos analizar los tres siguientes factores etiol\u00f3gicos; seg\u00fan la opini\u00f3n de destacados especialistas:<\/p>\n<p>1) La psicosis senil es consecuencia o signo acompa\u00f1ante de procesos som\u00e1ticos de involuci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Es ella una reacci\u00f3n ps\u00edquica general ante trastornos psicof\u00edsicos ocasionados por la misma involuci\u00f3n, y<\/p>\n<p>3) Es una reacci\u00f3n psic\u00f3gena y psicol\u00f3gicamente justificada en el anciano, ante la vida social y particular.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Entre los sostenedores del primer factor citaremos a E. Blueuler que ve\u00eda en la involuci\u00f3n senil del cerebro la etiopatogenia de la decadencia ps\u00edquica, pero la pr\u00e1ctica nos ha demostrado que la causa de la psicosis senil se evade de la primera hip\u00f3tesis. Citaremos, entre miles, estudiados por eminentes investigadores, el caso referido por Metchnikoff. Se trata de una mujer de 106 a\u00f1os: la se\u00f1ora Robineau; grave era su decrepitud, todos sus dientes hab\u00edan ca\u00eddo, salvo uno, la piel seca y transparente dejaba entrever las venas, los tendones y hasta los huesos. ciega de un ojo, el sentido del olfato y el gusto, atrofiados; la sordera era total para los sonidos agudos y ligera para los graves. Su andar era penoso, la centenaria no pod\u00eda hacer m\u00e1s que unos pocos pasos consecutivos. En compensaci\u00f3n, el esp\u00edritu y la afectividad se conservaban inalterables.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Presentamos tambi\u00e9n el caso del se\u00f1or Lincoln, nonagenario, examinado por Benedict y Root. El hecho de presentar un ojo velado por una catarata; anemia y leucopenia, hemoglobina (70 %), espesamiento de las arteriolas de la retina y con la funci\u00f3n renal considerablemente alterada, no le imped\u00eda poseer una inteligencia l\u00facida.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Agreguemos los casos referidos por el doctor Gustave Geley (en su obra &#8220;Del Inconsciente al Conciente&#8221;): personas sorprendidas por la muerte en pleno goce de sus facultades mentales, en quienes la autopsia revel\u00f3 la presencia de cerebros completamente atrofiados, reducidos a una papilla de pus.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 En el an\u00e1lisis del segundo factor, en que los signos de involuci\u00f3n ps\u00edquicos se presentan como consecuencia de vicisitudes emotivas o acompa\u00f1antes de mutaciones corporales, Walthard, Wiesel y Mathes lo refieren in extenso al climaterio femenino, no mencionando qu\u00e9 peso ejerce aqu\u00e9l en el individuo endrop\u00e1usico.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 No cabe duda que en la menopausia de la mujer hay s\u00edntomas de reacci\u00f3n ps\u00edquica ante la involuci\u00f3n fisiol\u00f3gica del ovario. Observamos entonces, ciertas apariciones paranoicas y psicosis depresivas, siendo el objeto de ellas, por lo general, el marido o los hijos, menoscabando la fidelidad del primero y la buena conducta de los segundos respectivamente.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los tratamientos hormonoter\u00e1picos y psicoter\u00e1picos consuetudinarios nos ofrecen s\u00f3lo un escaso n\u00famero que responde positivamente. Luego, digamos que la andropausia (masculina) se produce m\u00e1s lenta y solapadamente que la desaparici\u00f3n de los ciclos en la mujer, esto en lo que respecta a la reacci\u00f3n motivada por la involuci\u00f3n f\u00edsica; en cuanto a las paranoias del anciano el medio familiar no es el que m\u00e1s gravita como factor predisponente de esas alteraciones ps\u00edquicas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Por \u00faltimo, nos resta tratar el tercer factor, que quiere explicar los signos ps\u00edquicos del anciano como reacciones determinadas por las experiencias vividas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Se encuentra aqu\u00e9l con su profesi\u00f3n llegada a un m\u00e1ximo, ha ofrecido a las necesidades familiares el summun de su trabajo, las exigencias de sus hijos son mayores, comprende que no ha alcanzado lo que anhelaba desde joven. Entonces la sed de honores lo impulsa a cambiar de profesi\u00f3n o iniciarse en otras actividades.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Estas manifestaciones comienzan a aparecer hacia los 50 a\u00f1os, instante en que la conciencia egoc\u00e9ntrica se destaca con precocidad. Mas, en las postrimer\u00edas de los 60 a\u00f1os ese egocentrismo desaparece ocupando su lugar una conciencia altru\u00edstica y religiosa, como as\u00ed lo afirmaba Gesse.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La mujer se encuentra en la cincuentena aislada del contacto de sus hijos, que ya no necesitan esa atenci\u00f3n maternal como suced\u00eda en la infancia, observa al hijo menor y no puede comprender que sea el \u00faltimo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Podr\u00edamos enumerar muchas otras circunstancias presentes en la vida del anciano y que obrar\u00edan como est\u00edmulos que har\u00edan reaccionar su psiquismo. Para refutar el terfcer factor digamos que a diario observamos casos de longevos que, no obstante haber pasado choques emocionales intensos, que han vivido circunstancias m\u00e1s depresivas que las citadas; los estados de angustia, depresi\u00f3n ps\u00edquica, nerviosismo, amnesia, etc., no se presentan.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Un \u00faltimo interrogante de la psiquiatr\u00eda, el m\u00e1s nefasto, lo ofrece la ya citada demencia senil, en que el anciano se vuelve pueril, pierde su pudor, su memoria para los recuerdos recientes (amnesia parcial), profiere gritos en todo momento, desea contraer enlace con personas de mucha menor edad, comete atentados sexuales y cae en gatismo. Pensar que al lado de estas graves expresiones de las psicopatolog\u00eda de la vejez podemos colocar como ant\u00edtesis, a grandes personalidades que en una edad muy avanzada produjeron obras intelectuales imperecederas: Miguel \u00c1ngel, escribiendo sonetos a los 79 a\u00f1os; Goethe, concluyendo el &#8220;Fausto&#8221; a los 82; Stradivarius y Amati, fabricando violines en plena vejez, ten\u00edan 93 y 98 a\u00f1os respectivamente al morir; Galileo, realizando importantes descubrimientos despu\u00e9s de los 70 a\u00f1os, Tolstoi, escribiendo novelas en su ancianidad, que prolong\u00f3se hasta los 84 a\u00f1os. \u00a1Cu\u00e1ntos problemas, cu\u00e1ntas conjeturas y cu\u00e1ntos interrogantes reverberan en las mentes de los psiquiatras, geriatras y geront\u00f3logos al emprender la investigaci\u00f3n del psiquismo senil!.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Vemos ahora, a continuaci\u00f3n, el aporte que ofrece la parapsicolog\u00eda en la interpretaci\u00f3n y terapia preventiva o curativa de esos aberrantes estados de conciencia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La metapsicolog\u00eda, en su faz experimental puede provocar el mismo cuadro ps\u00edquico que suele observarse en psicolog\u00eda anormal. Estos fen\u00f3menos nos ponen frente a subpersonalidades, fruto del psiquismo inferior o cerebral, con sus acostumbrados accesos paranoicos, sus ordinarios delirios melanc\u00f3licos, hipoman\u00eda, angustia, nerviosismo, etc.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Contrastando con ello y ya en el ejercicio del psiquismo superior o subconciente, observamos la aparici\u00f3n de rel\u00e1mpagos de lucidez, inspiraci\u00f3n genial y fen\u00f3menos supranormales que ponen en evidencia la inmensa diferencia existente entre ambas psiquis.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El automatismo del inferior, con su sugestibilidad exaltada, nos presenta personalidades que mucho tienen de com\u00fan con estados anormales ordinarios (m\u00edmica, lenguaje, postura, etc.), mientras, en la experimentaci\u00f3n del subconciente o superior la genialidad manifiesta, nos permite identificarlo con las mentalidades de los anormales superiores.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Para resumir, digamos que se entiende por conciencia normal, el producto de la colaboraci\u00f3n de ambos psiquismos siendo el subconciente el que desempe\u00f1a el papel de director y centralizador. Precisamente es en el anciano, con un subconciente saturado de recuerdos actuales y palingen\u00e9sicos donde un trauma que hiera su exquisita excitabilidad ps\u00edquica, producir\u00e1 la descentralizaci\u00f3n de ambos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las experiencias parapsicol\u00f3gicas de A. de Rochas, Q. L\u00f3pez G\u00f3mez, Melchor y Farr\u00e9, Wieckland, Ignacio Ferreira y otros, corroboran lo expresado anteriormente y nos demuestran adem\u00e1s cientos de casos radicalmente curados de psicosis senil, neurosis, esquizofrenia, paranoia, man\u00eda depresiva, casos inexplicables de psicolog\u00eda normal y anormal en que la parapsicolog\u00eda ense\u00f1a que las mal denominadas &#8220;curas no ortodoxas&#8221; por aquellos que las ignoran, son tan cient\u00edficas y dignas de estudio como las otras terap\u00e9uticas, porque se inician en los m\u00e1s altos principios de la fisiolog\u00eda humana.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Es deber de los geront\u00f3logos entonces, incluir en la terapia preventiva de la psicosis senil, el empleo de las armas que nos dona la ciencia parapsicol\u00f3gica: hipnosis por agnetismo y conocimiento racional del ser subconciente, llave maestra que guarda los secretos m\u00e1s insondables de la mente humana.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La terap\u00e9utica curativa, en manos de geriatras y psiquiatras formados en los c\u00e1nones de esta ciencia, realizar\u00e1 verdaderas incursiones explorativas en el sombr\u00edo psiquismo del demente senil.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Admitamos entonces, con Richet, que la humanidad doliente espera el d\u00eda en que la ciencia parapsicol\u00f3gica se dirija en el sentido de mitigar sus males, el d\u00eda de: &#8220;La Grande Esperanza&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PARAPSICOLOG\u00cdA ANTE LA PSICOSIS SENIL escribe JOS\u00c9 H. 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