{"id":604,"date":"2006-03-11T19:24:16","date_gmt":"2006-03-11T19:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=604"},"modified":"2006-03-11T19:24:16","modified_gmt":"2006-03-11T19:24:16","slug":"\u00bffue-mois\u00c9s-yerno-de-akhenat\u00d3n-y-\u0093esposo\u0094de-tutankham\u00d3n?","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=604","title":{"rendered":"\u00bfFUE MOIS\u00c9S YERNO DE AKHENAT\u00d3N Y \u0093ESPOSO\u0094DE TUTANKHAM\u00d3N?"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfFUE MOIS\u00c9S YERNO DE AKHENAT\u00d3N Y \u0093ESPOSO\u0094<br \/>\nDE TUTANKHAM\u00d3N?<\/p>\n<p>ESCRIBE GUSTAVO FERN\u00c1NDEZ<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 S\u00ed, ya s\u00e9. Nuevamente a m\u00e1s de un lector estas especulaciones \u0096no niego que lo son\u0096 les volver\u00e1n a parecer gratuitas y advenedizas. Que no tengo credenciales universitarias en Historia o Arqueolog\u00eda y ni siquiera en Teolog\u00eda para semejante desprop\u00f3sito. Que cualquier doctorando podr\u00eda refutar f\u00e1cilmente mis divagaciones. Que aporto pocas y pobres evidencias. Que&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Pero es tambi\u00e9n igualmente cierto, aunque peque de un inusual arrebato de soberbia, que ni Schliemann (el descubridor de Troya, \u00bfrecuerdan?) era arque\u00f3logo, ni los hermanos Wright (aquellos del primer avi\u00f3n) ingenieros. Y que a falta de herramientas intelectualmente disciplinadas como las que proveen esas espec\u00edficas formaciones acad\u00e9micas, desde el solitario puesto de un francotirador de la cultura a uno le cabe la sensaci\u00f3n \u0096que ser\u00eda poco honesto callar, sobre todo poco honesto para con uno mismo\u0096 que la Historia que nos contaron no es la verdadera Historia. Y cuando casi insidiosamente \u0093otra\u0094 concepci\u00f3n de los hechos comienza a filtrarse en nuestra consciencia poco queda m\u00e1s que sentarse a teclear estas l\u00edneas, tratando, confiando, de transmitir la misma intuitiva certidumbre que a uno \u0096un servidor\u0096 lo anima.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La columna vertebral de mi hip\u00f3tesis, creo, est\u00e1 plenamente expuesta en el t\u00edtulo el cual, sin embargo, necesita una aclaraci\u00f3n m\u00e1s sobre la que abundar\u00e9, de todas formas, a lo largo de este trabajo. Me refiero a eso del matrimonio entre Mois\u00e9s y quien se supone el Fara\u00f3n de deslucido paso por el puesto pero bien ganado prestigio por la magnificencia de su tumba \u0096y la poca habilidad de los ladrones para encontrarla\u0096. As\u00ed que, antes de que se vea esto como un libelo que remite a arcaicas concepciones de convivencia entre homosexuales, s\u00f3lo apunta a un juego de palabras que mete una segunda espina en el costado de los enciclopedistas: la convicci\u00f3n de que Tut-Ankh-Am\u00f3n&#8230; era mujer.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 As\u00ed que para que el benem\u00e9rito lector no se pierda en un laberinto de cuestionamientos, expongamos brevemente el hilo conductor de nuestros razonamientos: Mois\u00e9s no fue jud\u00edo, sino egipcio. Quiz\u00e1s alto sacerdote hierofante del culto al Dios Uno de Akhenat\u00f3n, debi\u00f3 huir cuando \u00e9ste cay\u00f3. Posiblemente casado con una princesa a la que equivocadamente se ha llamado \u0093Tutankham\u00f3n\u0094, muerta a consecuencia de un parto de mellizos, Mois\u00e9s se encontr\u00f3 en el \u00e9xodo con un pueblo \u0096el hebreo\u0096 permeable a la concepci\u00f3n monote\u00edsta, irascible, fan\u00e1tico y presto a rebelarse contra la opresi\u00f3n egipcia; y el espacio para continuar detentando un poder que hab\u00eda perdido cuando los sacerdotes \u0093revivieron\u0094 el culto de Am\u00f3n. Y ya en camino a la Tierra Prometida, se vale de la creencia en un dios local, menor, cn\u00f3tico, sangriento, llamado Jehov\u00e1, para \u0093corporizar\u0094 su monote\u00edsmo ya vislumbrado a trav\u00e9s del culto a At\u00f3n. A\u00f1os despu\u00e9s, otro sacerdote afirma este culto, y su figura y persona se diluyen luego de los siglos \u0096voluntaria o involuntariamente\u0096 con la del otro patriarca, de donde de \u0093dos\u0094 Mois\u00e9s las creencias \u0093construyen\u0094 \u00fanicamente uno. Ahora, tratar\u00e9 de construir una teor\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Ya Sigmund Freud, en su ensayo \u0093Mois\u00e9s y la religi\u00f3n monote\u00edsta\u0094 (Alianza Editorial, Madrid, 1970) se\u00f1alaba lo discutible de la versi\u00f3n popular que hace de su nombre la traducci\u00f3n de \u0093el sacado de las aguas\u0094, en obvia referencia a la historia que cuenta c\u00f3mo hab\u00eda sido dejado flotar dentro de un canasto por el Nilo hasta ser rescatado por una princesa egipcia para ser criado en palacio. La forma hebrea activa, Mosche podr\u00eda significar, a lo sumo, \u0093el que saca de las aguas\u0094. Pero Freud se\u00f1ala astutamente otra cosa: ser\u00eda absurdo atribuir a una princesa egipcia haberle dado un nombre derivado de la etimolog\u00eda hebrea.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Un autor ingl\u00e9s, J.H. Breasted, en \u0093El albor de la consciencia\u0094 (Londres, 1934) escribe al respecto: \u0093Es notable que su nombre, Mois\u00e9s, sea egipcio. No es sino el t\u00e9rmino egipcio \u0093mose\u0094 (que significa \u0093ni\u00f1o\u0094) y representa una abreviaci\u00f3n de nombres m\u00e1s complejos, como, por ejemplo, \u0093Amen-mose\u0094, es decir, \u0093ni\u00f1o de Am\u00f3n\u0094, o \u0093Ptah-mose\u0094, \u0093ni\u00f1o de Ptah\u0094, nombres que a su vez son abreviaciones de apelativos m\u00e1s largos: \u0093Am\u00f3n (ha dado un) ni\u00f1o\u0094 o \u0093Ptah (ha dado un) ni\u00f1o\u0094. El nombre abreviado \u0093Ni\u00f1o\u0094 se convirti\u00f3 pronto en un sustituto c\u00f3modo para el complicado nombre completo, de modo que la forma nominal \u0093Mose\u0094 se encuentra con cierta frecuencia en los monumentos egipcios. El padre de Mois\u00e9s seguramente hab\u00eda dado a su hijo un nombre compuesto con Ptah o Am\u00f3n y en el curso de la vida diaria el patron\u00edmico divino cay\u00f3 gradualmente en el olvido, hasta que el ni\u00f1o fue llamado simplemente \u0093Mose\u0094. La \u0093s\u0094 final de Mois\u00e9s procede de la traducci\u00f3n griega del antiguo Testamento. Tampoco ella pertenece a la lengua hebrea, donde el nombre se escribe Mosheh\u0094.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Desde aqu\u00ed hay s\u00f3lo un paso para advertir que algunos de los nombres m\u00e1s popularizados por la divulgaci\u00f3n arqueol\u00f3gica comparten esta particularidad: por ejemplo, Ah-mose, Thut-mose (Tutmosis) y Ra-mose (Rams\u00e9s).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Aqu\u00ed nos encontramos con un problema ideol\u00f3gico. Siendo el nombre egipcio, es casi natural deducir que podr\u00eda serlo tambi\u00e9n su sangre. Sin embargo, el pueblo jud\u00edo debe el inicio de sus tiempos contabilizados al \u00c9xodo, al patriarca le debe la Ley, y a su sagrado compromiso con la Tradici\u00f3n su monol\u00edtica cohesi\u00f3n hist\u00f3rica. Tal vez nada podr\u00eda resultar m\u00e1s subversivo a los o\u00eddos de un hebreo que la posibilidad de que tanto se le debiera, no a un jud\u00edo, sino a un egipcio, y que quiz\u00e1s y despu\u00e9s de todo, su propia religi\u00f3n no fuera m\u00e1s que una adaptaci\u00f3n tard\u00eda de cierta religi\u00f3n egipcia. Y si as\u00ed hubiera sido, por motivos nacionalistas hubiese sido imperativo camuflar las apariencias para transformar a este egipcio en un jud\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 En el a\u00f1o 1909, Otto Rank, a la saz\u00f3n disc\u00edpulo de Freud, public\u00f3 por primera vez sus trabajos bajo el t\u00edtulo de \u0093El mito del nacimiento del h\u00e9roe\u0094. Se\u00f1alaba este experto que casi todos los pueblos civilizados importantes ensalzaron precozmente \u0096en creaciones po\u00e9ticas y leyendas\u0096 a sus h\u00e9roes, reyes y pr\u00edncipes legendarios, a los fundadores de sus religiones, de sus dinast\u00edas, imperios y ciudades; en suma, a sus h\u00e9roes nacionales. Especialmente las historias de nacimiento y juventud de estos personajes fueron adornadas con rasgos fant\u00e1sticos, cuya similitud, y aun a veces su concordancia textual, en pueblos distintos, algunos distanciados y completamente independientes entre s\u00ed, se conoce desde hace tiempo y ha llamado la atenci\u00f3n de los investigadores.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Si de acuerdo a las teor\u00edas de Rank se reconstruyese una \u0093leyenda-tipo\u0094 que destaque los rasgos esenciales de todas estas versiones, se obtendr\u00eda el siguiente esquema:<\/p>\n<p>El h\u00e9roe es hijo de ilustr\u00edsimos padres, casi siempre hijo de reyes.<\/p>\n<p>Su concepci\u00f3n es precedida por dificultades, como la abstinencia, la esterilidad prolongada o las relaciones secretas de los padres, debidas a prohibiciones u otros obst\u00e1culos exteriores. Durante el embarazo, o aun antes, ocurre un anuncio (sue\u00f1o, or\u00e1culo) que advierte contra su nacimiento, amenazando por lo general la seguridad del padre.<\/p>\n<p>En consecuencia, el ni\u00f1o reci\u00e9n nacido es condenado, casi siempre por el padre o por el personaje que lo representa, a ser muerto o abandonado; de ordinario se le abandona a las aguas en una caja.<\/p>\n<p>Luego es salvado por animales o por gente humilde y amamantado por un animal hembra o por una mujer de baja alcurnia.<\/p>\n<p>Ya hombre, vuelve a encontrar a sus nobles padres por caminos muy azarosos; se venga de su padre y, adem\u00e1s, es reconocido, alcanzando grandeza y gloria.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Entre los m\u00e1s conocidos por la historia o la leyenda, Edipo, Sarg\u00f3n, Ciro, R\u00f3mulo y Remo, Gilgamesh, Perseo y Heracles son quiz\u00e1s algunos de los exponentes m\u00e1s evidentes.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Mois\u00e9s, en cambio, representa un caso muy distinto. La primera familia, generalmente noble, es aqu\u00ed bastante modesta: se nos dice que es hijo de jud\u00edos levitas. La segunda, en cambio, la familia humilde en la cual suele criarse el h\u00e9roe, est\u00e1 sustitu\u00edda aqu\u00ed por la casa real de Egipto; la princesa lo cr\u00eda como hijo propio. Muchos estudiosos se extra\u00f1aron ante esta discrepancia de la leyenda t\u00edpica. Eduard Meyer y otros despu\u00e9s de \u00e9l aceptaron que la leyenda tuvo originalmente otra versi\u00f3n: el fara\u00f3n habr\u00eda sido advertido por un sue\u00f1o prof\u00e9tico (esto es mencionado tambi\u00e9n en las cr\u00f3nicas de Flavio Josefo) de que un hijo de su hija le deparar\u00eda peligros, a \u00e9l y a su reino. Por eso hace abandonar en el Nilo al ni\u00f1o que acaba de nacer, pero \u00e9ste es salvado por jud\u00edos, que lo cr\u00edan como hijo propio. A causa de \u0093motivos nacionales\u0094, como dice Rank, la leyenda habr\u00eda sido elaborada hasta adoptar la forma que conocemos. Pero la menor reflexi\u00f3n demuestra que jam\u00e1s pudo existir semejante leyenda mosaica original, concordante con las dem\u00e1s de su especie. En efecto, la leyenda s\u00f3lo pudo haber sido de origen, o bien egipcio, o bien jud\u00edo. El primer caso queda excluido pues los egipcios no ten\u00edan motivo alguno para ensalzar a Mois\u00e9s, que no era un h\u00e9roe para ellos. Por consiguiente, la leyenda debe haber surgido en el pueblo jud\u00edo, es decir, se la habr\u00eda vinculado en su versi\u00f3n conocida a la persona del caudillo. Mas para tal fin era completamente inapropiada, pues \u00bfde qu\u00e9 pod\u00eda servirle a un pueblo una leyenda que convirtiera a su gran hombre en un extranjero?.<\/p>\n<p>La discrepancia de la leyenda mosaica frente a todas las dem\u00e1s de su especie puede ser reducida a una particularidad que presenta la historia de Mois\u00e9s. Mientras en general el h\u00e9roe se eleva en el curso de su vida por sobre sus or\u00edgenes modestos, la vida heroica del hombre Mois\u00e9s comienza con su descenso de las alturas, con su condescendencia hacia los hijos de Israel. Esta \u0093contramarcha\u0094 de la tendencia del inconsciente colectivo ratifica la presunci\u00f3n de que la g\u00e9nesis del mito no nace de una sucesi\u00f3n de necesidades espirituales e hist\u00f3ricas sino de una muy particular circunstancia: la interpretaci\u00f3n del mito del hu\u00e9rfano que se vincula a Mois\u00e9s obliga a la conclusi\u00f3n de que \u00e9ste habr\u00eda sido un egipcio a quien un pueblo entero necesitaba transformar en jud\u00edo. Y es entonces cuando podemos comenzar a hacernos profundas preguntas respecto a lo que, en nuestras primera lecturas del Antiguo Testamento, quiz\u00e1s hemos pasado por alto.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Por ejemplo, Mois\u00e9s no s\u00f3lo fue el conductor pol\u00edtico de los jud\u00edos radicados en Egipto, sino tambi\u00e9n su legislador y educador, imponi\u00e9ndoles el culto de una nueva religi\u00f3n, llamada a\u00fan hoy mosaica en honor a su creador. Pero, \u00bfacaso un s\u00f3lo hombre puede llegar tan f\u00e1cilmente a crear una nueva religi\u00f3n?. Adem\u00e1s, si alguien pretende influir sobre la religi\u00f3n de otro, \u00bfacaso no es lo m\u00e1s natural que comience por convertirlo a su propia religi\u00f3n?. El pueblo jud\u00edo de Egipto seguramente pose\u00eda alguna forma de religi\u00f3n, y si Mois\u00e9s, que le dio una nueva, era egipcio, no podemos dejar de suponer que esa otra nueva religi\u00f3n deb\u00eda ser tambi\u00e9n egipcia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Pero aqu\u00ed puede proponerse sin duda una cr\u00edtica: el evidente antagonismo entre la religi\u00f3n jud\u00eda que se supone instaur\u00f3 Mois\u00e9s, y la egipcia, tal cual la conocemos. En la primera, la idea monol\u00edtica de un Dios \u00fanico que nadie osa ni soporta contemplar. Esta \u00faltima, un enjambre de divinidades antropomorfas y vulnerables a la impetraci\u00f3n humana. Una, un monote\u00edsmo abstracto; la otra, un polite\u00edsmo de mercado. Una, incre\u00edblemente abstracta. Otra, pragm\u00e1ticamente materialista. Da la sensaci\u00f3n de que la ant\u00edtesis entre la religi\u00f3n mosaica y la egipcia ha sido voluntaria y deliberadamente agudizada; mientras una de ellas condena con la mayor severidad toda forma de magia y hechicer\u00eda, en la otra florecen exuberantemente. Por un lado, los egipcios hacen del culto a la vida despu\u00e9s de la muerte el leit motiv de sus creencias religiosas, al punto de que alrededor de ello se construye toda una cosmovisi\u00f3n. Por el otro, entre los jud\u00edos no se menciona ni siquiera una vez la existencia de una vida despu\u00e9s del \u00f3bito, ausencia a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1a en tanto y en cuanto no s\u00f3lo se trataba de un momento en la historia de la Humanidad para el cual esa inquietud era no s\u00f3lo asaz com\u00fan sino tambi\u00e9n un componente cultural ineludible, sino tambi\u00e9n porque nada hay en una religi\u00f3n monote\u00edsta que entre en conflicto con el concepto de la sobrevivencia a la muerte, como lo demostrar\u00eda milenios despu\u00e9s el cristianismo. Mientras los egipcios se afanaban y compet\u00edan entre s\u00ed para representar en arcilla, piedra, madera y cuanto material se cruzara en su camino el aspecto m\u00e1s fidedigno de sus dioses, los jud\u00edos enfrentaban la m\u00e1s rigurosa prohibici\u00f3n de representar pl\u00e1sticamente a cualquier ente vivo o imaginado.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Pero a mi criterio hay una oposici\u00f3n m\u00e1s, quiz\u00e1s la m\u00e1s importante, que es crucial en nuestra interpretaci\u00f3n: mientras la religi\u00f3n egipcia, en una pr\u00e1ctica com\u00fan a la \u00e9poca, se mostraba relativamente tolerante con otras creencias y otros dioses, incorpor\u00e1ndolos llegado el caso a su propio horizonte espiritual o cuanto menos mostr\u00e1ndose poco severo con la continuidad de tales pr\u00e1cticas aun en pa\u00edses sojuzgados militarmente, la religi\u00f3n mosaica es el primer caso de intolerancia religiosa. Mientras los babilonios permitieron a los jud\u00edos continuar sus pr\u00e1cticas aun en tiempo de cautiverio, los jud\u00edos, ya en Cana\u00e1n, pasaron a cuchillo a todo pueblo que no se arrodillaba ante Jehov\u00e1. Resumiendo, tenemos entonces a un egipcio que elige exiliarse entre los jud\u00edos, d\u00e1ndoles su propia religi\u00f3n (o creencias religiosas) e imponi\u00e9ndolas con una severidad rayana en el fanatismo, dando la impresi\u00f3n de no tolerar el menor atisbo de opini\u00f3n disidente \u0096como si eso resucitara alg\u00fan fantasma de su pasado\u0096 mientras decide imperiosa, casi precipitadamente, abandonar su patria. Un egipcio que trasmite una ense\u00f1anza religiosa egipcia, s\u00ed, pero no \u0093la\u0094 religi\u00f3n egipcia. Cuanto menos, no la com\u00fanmente aceptada como tal.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Pero sigamos a Freud: \u0093&#8230;Durante la gloriosa dinast\u00eda XVIII, bajo cuya \u00e9gida Egipto lleg\u00f3 a ser por primera vez una potencia mundial, ascendi\u00f3 al trono, por el a\u00f1o 1.375 a.J.C. un joven fara\u00f3n que primero se llam\u00f3 Amenhotep IV, como su padre fue el III, pero que m\u00e1s tarde cambi\u00f3 de nombre, y por cierto algo m\u00e1s que su nombre. Este rey se propuso imponer a sus egipcios una nueva religi\u00f3n, una religi\u00f3n contraria a sus tradiciones milenarias y a todas sus maneras familiares de vivir. Trat\u00e1base de un r\u00edgido monote\u00edsmo, la primera tentativa de esta clase emprendida en la historia de la humanidad (nota del autor: yo no estoy de acuerdo con esta \u00faltima afirmaci\u00f3n, pero mejor dej\u00e9moslo para otra ocasi\u00f3n) en cuanto alcanzan nuestros conocimientos. Con la creencia de un dios \u00fanico naci\u00f3 casi inevitablemente la intolerancia religiosa, extra\u00f1a a los tiempos anteriores y tambi\u00e9n a largas \u00e9pocas ulteriores (el resaltado es m\u00edo). Pero el reinado de Amenhotep s\u00f3lo dur\u00f3 diecisiete a\u00f1os, y muy poco despu\u00e9s de su muerte, ocurrida en 1358 a.C., la nueva religi\u00f3n ya hab\u00eda sido eliminada y proscripta la memoria del rey hereje.\u0094<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Pero la cosa no puede resultar tan sencilla como la locura mesi\u00e1nica o el delirio m\u00edstico o idealista de un solitario. Nada nuevo hay bajo el Sol, y\u00a0 todo lo nuevo es reminiscencia de condiciones o circunstancias que siempre encontraremos husmeando en el pasado. Y tambi\u00e9n los or\u00edgenes de este monote\u00edsmo egipcio puede ser rastreado con anterioridad a Amenhotep IV. En la escuela sacerdotal del templo solar de On (Heli\u00f3polis, que es, por cierto, una toponimia griega posterior) se discut\u00eda desde tiempo atr\u00e1s la representaci\u00f3n de un dios universal destac\u00e1ndose m\u00e1s que lo ritual o escatol\u00f3gico, la faz \u00e9tica de su esencia. Maat, la diosa de la Verdad y la Justicia, era hija del dios solar Ra, y ya durante el reinado de Amenhotep III, padre y antecesor del reformador, la adoraci\u00f3n al dios solar alcanz\u00f3 un apogeo que hace suponer el intento de cierta \u00e9lite de hierofantes en eclipsar a Amon, el dios de Tebas, que se hab\u00eda tornado excesivamente poderoso. Se remoz\u00f3 entonces un antiqu\u00edsimo nombre del dios solar, Aton o Atum, y el joven rey hall\u00f3 en esta concepci\u00f3n la posibilidad de gestar una nueva religi\u00f3n sin necesidad de partir de la nada, s\u00f3lo pleg\u00e1ndose a una facci\u00f3n ya existente. Y el gran salto hacia delante: abandon\u00f3 su \u0093nombre sagrado\u0094 anterior, para adoptar aqu\u00e9l tan odiado a su muerte que fue tratado de borrar de la historia pero, como el Ave F\u00e9nix, resurgir\u00eda para perpetuarlo en la inmortalidad: Akhenat\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Sin embargo, no perdamos de vista tambi\u00e9n que el mismo no fue s\u00f3lo un \u0093resucitador\u0094 de un culto decadente; en efecto, su acci\u00f3n fue mucho m\u00e1s profunda: cuando Akhenat\u00f3n canta: \u0093\u00a1Oh, T\u00fa, Dios \u00fanico!. \u00a1No hay otro dios sino T\u00fa!\u0094, uno recueda al salmista y al profeta y su letan\u00eda de \u0093Dios es Uno y es el dios de Israel\u0094. En suma, su car\u00e1cter de exclusividad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Pero todo tiene su tiempo y, en un momento a\u00fan discutido, Akhenat\u00f3n muri\u00f3 y es reemplazado, esto nos dice la arqueolog\u00eda por su \u0093yerno\u0094 Tutankhat\u00f3n quien, ante la presi\u00f3n del clero rebelado, debi\u00f3 abandonar la ciudad que su suegro y predecesor hab\u00eda construido para desafiar a Tebas, Akhetat\u00f3n (\u0093el horizonte de At\u00f3n\u0094, r\u00e1pidamente sepultada bajo el olvido de las arenas de lo que se conoce como Tell-el-amarna) y regresar a Tebas, donde cambi\u00f3 su nombre por Tutankham\u00f3n. Pero muere a los dieciocho a\u00f1os, algunos suponen a consecuencia de las lesiones provocadas por una ca\u00edda de caballo, y despu\u00e9s de un tiempo oscuro de anarqu\u00eda el caudillo militar Horemheb se hace con el poder.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Tras este r\u00e1pido racconto hist\u00f3rico, es interesante rescatar algunas caracter\u00edsticas salientes de la religi\u00f3n de At\u00f3n:<\/p>\n<p> Su car\u00e1cter sobrio y racional. En flagrante contradicci\u00f3n con la ornamentada y sofisticada religi\u00f3n de Am\u00f3n, la de At\u00f3n no s\u00f3lo ten\u00eda un \u00fanico dios, sino que su representaci\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s conceptual: un disco brillante (s\u00f3lo asimilable al sol como s\u00edmbolo, no como entidad en s\u00ed) cuyos rayos se estiran hasta transformarse en manos que acarician a los hombres.<\/p>\n<p>Ninguna referencia tanatol\u00f3gica. Ni Osiris, ni el culto a los muertos, ni la vida en el m\u00e1s all\u00e1 es comentada por sus exegetas, de una forma que resultar\u00eda harto violenta, como ant\u00edtesis, a los numerosos cultores de la religi\u00f3n popular. M\u00e1s chocante resulta analizar el hecho de que una religi\u00f3n monote\u00edsta en nada se contrapone (y es perfectamente compatible) con una creencia en el reino de los muertos. Pero si la religi\u00f3n mosaica deviene de la de Akhenat\u00f3n esto adquiere otra dimensi\u00f3n, porque es evidente que el fara\u00f3n hereje necesitaba borrar toda referencia al culto de los muertos ya que su dios, Osiris, era tremendamente idolatrado por todos los niveles sociales al punto de que a sus ense\u00f1anzas se supeditaban todas las actividades humanas, constituy\u00e9ndose de esta manera en el principal opositor de las reformas que Akhenat\u00f3n quer\u00eda inculcar.<\/p>\n<p>Parentescos ling\u00fc\u00edsticos. Aunque los fonemas egipcios y hebreos no suenan ni siquiera similares, uno no puede menos que pensar en la profesi\u00f3n de fe jud\u00eda: \u0093Shema Jisroel Adonai Elohenu Adonai Ejod\u0094. El parentesco entre Aton y Adonai (\u00bfy por qu\u00e9 no con el dios sirio \u0096luego griego\u0096 Adonis?) es demasiado evidente como para no suponer que puede traducirse aqu\u00e9lla as\u00ed: \u0093Oye, Israel, nuestro dios Aton (Adonai) es un dios \u00fanico\u0094.<\/p>\n<p>La circuncisi\u00f3n. El \u0093padre de la historia\u0094, Herodoto, nos cuenta que esta pr\u00e1ctica exist\u00eda en Egipto desde mucho tiempo atr\u00e1s, y esto ha sido confirmado por los ex\u00e1menes de momias y aun por las figuras murales de ciertas sepulturas. Pero ning\u00fan otro pueblo pr\u00f3ximo al Mediterr\u00e1neo, ni babilonios, ni sumerios, ni semitas eran circuncisos. Ahora bien, si los egipcios practicaban asiduamente la circuncisi\u00f3n y Mois\u00e9s no fuera egipcio: \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda darle a su pueblo una pr\u00e1ctica vergonzante que recordar\u00eda sus tiempos de esclavitud?. Pero si Mois\u00e9s (y sus inmediatos seguidores) s\u00ed fuera egipcio, ser\u00eda algo absolutamente natural y cotidiano en sus vidas, sin trascendencia ni implicancias represivas.<\/p>\n<p>Las actitudes de Mois\u00e9s. Muchas de sus acciones seg\u00fan se describen en las Escrituras, comprensibles para un jud\u00edo, suenan inconcebibles para un egipcio. Pero si a este egipcio lo ubicamos en el marco psicohist\u00f3rico de Akhenat\u00f3n y su religi\u00f3n, se transforma en algo inevitable. Partamos de la premisa, entonces, de que Akhenat\u00f3n ten\u00eda entre sus \u00edntimos a un hombre con dotes de l\u00edder, llamado, quiz\u00e1s Thoth-mose. En realidad su verdadero nombre no importa, s\u00ed que en el mismo figuraba la expresi\u00f3n \u0093mose\u0094 que finalmente le queda como apodo. Un hombre encumbrado y de alcurnia, seguramente familiar en alg\u00fan grado del fara\u00f3n (ya que el mito afirma que era \u0093de la casa real\u0094). Consciente de sus grandes dotes, ambicioso y emprendedor, quiz\u00e1s so\u00f1aba con dirigir alg\u00fan d\u00eda al reino. Pero no era de sangre real, s\u00f3lo un afortunado matrimonio podr\u00eda llevarlo a esa posici\u00f3n. Mientras tanto, muy estrechamente vinculado al fara\u00f3n y decidido pros\u00e9lito del nuevo culto, posiblemente gobernador de aquella provincia lim\u00edtrofe, Gosen, en la que desde hac\u00eda mucho tiempo ha se hab\u00edan radicado tribus semitas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Pero muere Akhenat\u00f3n. Cae Tell-el-Amarna. Y mois\u00e9s decide huir (seguramente su vida estaba en peligro, tal vez ya hab\u00eda perdido a sus seres m\u00e1s queridos) y, antes de hacerlo, forj\u00f3 el plan de fundar un nuevo imperio, con un pueblo al que pudiera darle la religi\u00f3n ahora desde\u00f1ada en Egipto. Y eligi\u00f3 para ellos a las tribus que \u00e9l ya hab\u00eda gobernado y con las cuales manten\u00eda una excelente relaci\u00f3n, que f\u00e1cil y t\u00e1citamente le aceptar\u00edan como l\u00edder: los \u0093habbiru\u0094 \u0096de donde deriv\u00f3 la expresi\u00f3n \u0093hebreos\u0094\u0096 Y en alg\u00fan momento entre 1358 y 1350 A.C. (cuando Horemheb se encumbra) comienza el \u00c9xodo. Frente a un fara\u00f3n que no era ni Akhenat\u00f3n ni Tutankham\u00f3n, quiz\u00e1s alg\u00fan capitanejo tergiversado por la fuertemente emocional pero poco rigurosa historicidad de las Escrituras. O dos \u0093capitanejos-pseudofaraones\u0094 distintos, con nombres perdidos en estos a\u00f1os de confusi\u00f3n y barbarie: as\u00ed se explica claramente que \u0093el\u0094 fara\u00f3n primero le permita salir de Egipto (en verdad, casi se lo ruega) y poco tiempo despu\u00e9s se lance al frente de sus ej\u00e9rcitos para atraparle y castigarle como si las siete plagas, especialmente la muerte de los primog\u00e9nitos (como el del propio fara\u00f3n) ya no pesara en su conciencia&#8230; porque en realidad era el primog\u00e9nito de otro.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Un hombre que ha ca\u00eddo de su pedestal pero no ha claudicado sus ambiciones e ideales. Un hombre que transita un exilio interior antes de emprender un \u00c9xodo exterior. No \u00fanicamente la p\u00e9rdida de poder y dinero, sino algo m\u00e1s profundo y doloroso es lo que empuja a un hombre a \u0093quemar sus naves\u0094 en semejante odisea. Y aqu\u00ed es donde toma relevancia un personaje hasta ahora tangencial en esta historia: Tut-Ankh-At\u00f3n (\u0093el que abre las puertas a At\u00f3n\u0094) luego devenido Tut-Ankh-Am\u00f3n.<\/p>\n<p>La princesa Tutankham\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Seg\u00fan relata el egipt\u00f3logo Luis Garc\u00eda Gallo (apoyado por el especialista Thomas Howing, ex director del Museo Metropolitano de Arte de\u00a0 Nueva York, Lord Carnavon y Howard Carter, respectivamente mecenas y explorador que develaron en 1922 los secretos de la hasta hoy tumba mejor preservada, no fueron en realidad dos cient\u00edficos aplicados a la investigaci\u00f3n sino dos soberbios imperialistas desde\u00f1osamente dedicados al pillaje. Cuando el 4 de noviembre fue hallada la tumba, los primeros en introducirse fueron el conde, su hija Ewelyn, Carter y el arque\u00f3logo Gallender, cometiendo un primer acto ilegal, pues estaba claramente acordado que esto deb\u00eda estar supervisado por un inspector del Servicio de Antig\u00fcedades egipcio. Esto tuvo una larga y lamentable seguidilla de \u0093irregularidades\u0094 (para decirlo de una manera suave) donde Carnavon y Carter, con la soberbia de sentirse bajo el paraguas protector del imperialismo brit\u00e1nico dominante en Oriente en ese entonces, discriminaron a los nativos, ninguno de los cuales pudo ni siquiera asomarse al lugar mientras que todo invitado extranjero s\u00ed lo hac\u00eda. A esto hay que sumarle los, lisa y llanamente, robos cometidos por Carnavon (en 1979 se encontraron, en cuartos hasta entonces secretos de su castillo ingl\u00e9s, important\u00edsimas piezas de la tumba sacadas subrepticiamente de las tierras del Nilo) y verdaderas estafas, como sobrevaluaciones hechas por peritos egipcios \u0096corrompidos por el dinero de Carnavon\u0096 de los tesoros que el Museo de el Cairo optaba por comprar a los descubridores, en una operaci\u00f3n que le insumi\u00f3 a los egipcios 256.305 d\u00f3lares de 1922, aproximadamente cuatro millones de d\u00f3lares de hoy. En esas fechas, Carter, por su intervenci\u00f3n en el negocio, cobr\u00f3 cuarenta mil d\u00f3lares de entonces (algo as\u00ed como seiscientos cincuenta mil d\u00f3lares actuales). Buen negocio esta arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Damos estos datos no porque nos interese el cotill\u00f3n acad\u00e9mico, sino para refrendar nuestro convencimiento de lo poco metodol\u00f3gico de la investigaci\u00f3n y la poca fiabilidad de los registros all\u00ed obtenidos, am\u00e9n de que \u0096de acuerdo a la cultura machista post-victoriana\u0096 si se difund\u00eda que la momia correspond\u00eda a una mujer, la mentalidad de la \u00e9poca le restar\u00eda valor. Adem\u00e1s, entre tanta rapi\u00f1a e idas y venidas, buena parte de las evidencias determinantes pudieron haberse esfumado. \u00bfPero en qu\u00e9 se basa la convicci\u00f3n de muchos cient\u00edficos de que Touth-Ankh-Amen (su verdadero, deliberadamente ambiguo nombre, porque la fon\u00e9tica \u0093tutankam\u00f3n\u0094 tan masculina ella, es completamente aleatoria) era mujer?.<\/p>\n<p>En las siguientes pruebas:<\/p>\n<p>En la famosa m\u00e1scara funeraria, corona su frente la efigie de un buitre, s\u00edmbolo de la diosa Isis. No existe ninguna imagen masculina con este tocado en toda la iconograf\u00eda egipcia.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n objetiva de los rasgos de la sin duda muy fiel mascarilla funeraria corresponden mas bien a una mujer de ciertas caracter\u00edsticas et\u00edopes.<\/p>\n<p>El propio Howard Carter, en la p\u00e1gina 156 del segundo volumen del libro que escribi\u00f3 con A. C. Mace, dice: \u0093No era visible el pelo del pubis, ni tampoco pod\u00eda decirse si se le hab\u00eda hecho la circuncisi\u00f3n, pero el falo lo ten\u00eda suelto, fajado independientemente y retenido en itif\u00e1lica posici\u00f3n a trav\u00e9s del perineo por medio de vendajes\u0094. Y escribe Garc\u00eda Gallo: \u0093Si esto fuera cierto, se deduce que cuando fue embalsamado el cad\u00e1ver, el miembro viril no estaba incorporado al cuerpo y que, de haberlo estado, ser\u00eda una hip\u00f3tesis absurda suponer que al cad\u00e1ver se le hizo la ablaci\u00f3n del pene y despu\u00e9s de fajarlo itif\u00e1licamente (erecto) se lo traslad\u00f3 a la zona perineal. Era evidente que tal manipulaci\u00f3n obedec\u00eda a una ceremonia practicada en las exequias de los cad\u00e1veres femeninos, ya que es dif\u00edcil admitir el supuesto de que un var\u00f3n difunto sea presentado en el m\u00e1s all\u00e1 con su sexo en posici\u00f3n generadora. Sin duda alguna, se trata de un simulacro del \u00f3rgano viril a\u00f1adido al cad\u00e1ver en cumplimiento de un rito funerario consistente en incluir dentro de los cuerpos de las mujeres fallecidas simulacros simb\u00f3licos del falo osir\u00edaco \u0096s\u00edmbolo de la simiente humana\u0096 al contrario de los cad\u00e1veres masculinos a los que se les hac\u00eda acompa\u00f1ar por placentas, s\u00edmbolos \u00e9stos de la maternidad de la diosa Isis\u0094.<\/p>\n<p>Dos cad\u00e1veres momificados de ni\u00f1os en sendos sarc\u00f3fagos fueron hallados en el peque\u00f1o almac\u00e9n anexo a la c\u00e1mara mortuoria, sarc\u00f3fagos de id\u00e9ntica factura regia a la que conten\u00eda la princesa. Seg\u00fan el examen anat\u00f3mico-forense, se trataba de dos ni\u00f1os muertos a los seis o siete meses del parto. Mientras que uno de ellos mostraba el cuerpo completo, al otro le faltaba la parte inferior, como si se hubiera destrozado al ser extra\u00eddo del seno materno. El hecho de que estos peque\u00f1os compartan el mismo \u00e1mbito mortuorio, demuestra la intimidad que les un\u00eda a la princesa.<\/p>\n<p>La cabeza de la momia se encontraba rapada al ras, situaci\u00f3n muy peculiar y nada parecido a ninguna otra momia real. Pero adquiere sentido cuando al leer a Herodoto (otra vez) encontramos este p\u00e1rrafo: \u0093Cuando en una casa muere el gato, los due\u00f1os, en se\u00f1al de duelo, se rasuran las cejas, pero cuando muere el perro, entonces tienen que rasurarse todo el cuerpo y la cabeza\u0094. Si por la muerte de una mascota se impon\u00eda semejante se\u00f1al de duelo, cu\u00e1nto m\u00e1s no ser\u00eda as\u00ed a la muerte de dos ni\u00f1os nonatos. De lo que se desprende que la persona hallada en esta tumba fue madre y sobrevivi\u00f3 alg\u00fan tiempo a sus dos hijos muertos despu\u00e9s de un dif\u00edcil parto, mostrando su propio desconsuelo con la mortificaci\u00f3n de hacerse rasurar la cabeza y el pubis antes de reunirse con ellos en el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Dos extra\u00f1os cuchillos fueron encontrados entre los vendajes que fajaban a la momia: uno de ellos, con el mango de oro y la hoja de fino hierro, estaba colocado a lo largo de su muslo derecho, y el otro, de mango y hoja de oro, cruzando el bajo vientre. La posici\u00f3n tan ins\u00f3lita de este segundo cuchillo sugiere que bien pudo haber servido de bistur\u00ed en una operaci\u00f3n ces\u00e1rea de fatal resultado, de la que los ni\u00f1os nacieron muertos.<\/p>\n<p>Finalmente, los sarc\u00f3fagos, antes de apoyarse sobre el piso de granito, reposan sobre una cama de madera decorada con dos cabezas de leonas, lo que recuerda un relieve existente en el templo de Luxor en el que est\u00e1 representado el nacimiento de un ni\u00f1o de la casa real sobre una cama de parecido decorado. En esos tiempos exist\u00eda la creencia \u0096sin aval cient\u00edfico\u0096 de que la hembra del le\u00f3n da a luz una sola vez, de all\u00ed que este animal se asociara a la mujer que da a luz una sola vez en su vida.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Esta mujer, entonces, muere en dram\u00e1ticas circunstancias. No quedan, sin embargo, ni los m\u00e1s leves registros de su consorte. Y no los hay porque este debe haber sido desclasado \u0096aprovechando sus enemigos la confusi\u00f3n que sigui\u00f3 al dolor por la p\u00e9rdida de sus seres queridos\u0096 empuj\u00e1ndolo al exilio en esos a\u00f1os turbulentos. Y ser\u00eda demasiada casualidad que un personaje \u0093X\u0094, tan importante en las sombras, desaparezca en el mismo per\u00edodo en que, un poco compulsivamente, se introduce otro de dudosos or\u00edgenes en el mismo marco pol\u00edtico. Un funcionario allegado a Akhenat\u00f3n y marido de la princesa Touth-Ankh-Amen sale de escena. Mois\u00e9s, transmisor \u0096no legislador\u0096 de una religi\u00f3n claramente \u0093akhenatonista\u0094, simult\u00e1neamente, ingresa a ella. Insisto. Demasiada casualidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Entre las numerosas cr\u00edticas que pueden ocurr\u00edrsele al lector, seguramente estar\u00e1 aquella, ateni\u00e9ndose a los relatos b\u00edblicos, que nos habla de la hu\u00edda de Mois\u00e9s de Egipto despu\u00e9s de matar a un cuidador, sus a\u00f1os de pastor en las monta\u00f1as como yerno de Yethro, su regreso a Egipto para predicar. Personalmente creo que hubo dos Mois\u00e9s. Y que la historiograf\u00eda jud\u00eda, posteriormente, voluntaria o involuntariamente, los fusion\u00f3 en uno solo. Pero de eso hablaremos en otro art\u00edculo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfFUE MOIS\u00c9S YERNO DE AKHENAT\u00d3N Y \u0093ESPOSO\u0094 DE TUTANKHAM\u00d3N? ESCRIBE GUSTAVO FERN\u00c1NDEZ \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 S\u00ed, ya s\u00e9. Nuevamente a m\u00e1s de un lector estas especulaciones \u0096no niego que lo son\u0096 les volver\u00e1n a parecer gratuitas y advenedizas. Que no tengo credenciales universitarias en Historia o Arqueolog\u00eda y ni siquiera en Teolog\u00eda para semejante desprop\u00f3sito. 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