{"id":55,"date":"2006-01-20T19:16:15","date_gmt":"2006-01-20T19:16:15","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=55"},"modified":"2006-01-20T19:16:15","modified_gmt":"2006-01-20T19:16:15","slug":"re:-ingenio-ind\u00edgena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=55","title":{"rendered":"RE: Ingenio ind\u00edgena"},"content":{"rendered":"<p>TRATADO DE LA NATURALEZA<br \/>\nDEL HUEVO DE LOS FIL\u00d3SOFOS<\/p>\n<p>Bernardo Trevisano<\/p>\n<p>Se\u00f1or, con correcci\u00f3n, me parece que dese\u00e1is tratar este asunto de forma distinta como nos ha sido dejada la definici\u00f3n de las cosas naturales, cuando dec\u00eds que la materia de Juan el Negro no puede llevarse a efecto, ni por tanto su azufre; tal como lo hab\u00e9is practicado, se\u00f1or, vos no hab\u00e9is entendido la cualidad de ese azufre, seg\u00fan la esencia de su materia y alteraci\u00f3n: incluso la materia prefectiva del susodicho Juan el Negro debe llevarse a efecto por preparaciones naturales, pero vos propon\u00e9is muchas cosas que para nada sirven al prop\u00f3sito, sino que indigno y confuso, no hab\u00e9is comprendido la posibilidad de la naturaleza y el sonido de las palabras os ha confundido.<br \/>\nPorque primeramente hace falta discernir con prudencia lo que debe ser hecho en primer lugar, el porqu\u00e9 y el cuando, porque el primero, que es el \u00faltimo en resoluci\u00f3n, es el primero en imposici\u00f3n, pues por \u00e9l se llega al conocimiento del Sol y del Elixir, esto es, saber reducirlo en los primeros principios y elementos de que est\u00e1 hecho: deb\u00e9is pues dividir el compuesto hasta los incompuestos, pero primero hace falta tener el conocimiento del compuesto, despu\u00e9s deb\u00e9is reducirlo en partes puestas en orden hasta obtener los principios, y este es el conocimiento resolutivo; y la doctrina llamada compositiva es, a saber, aquello que une lo que ha dividido, empezando por la primera materia y por sus principios y elementos y como se encuentran compuestos aquellos principios que son simples y c\u00f3mo, principios y elementos, son llamados la primera materia, de la cual se hace el elixir que transmuta los cuerpos.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo entonces cre\u00e9is introducir la forma del elixir completo en la materia que ha estado menos dispuesta? Ved que el elixir ha de poder hacerse de cosas homog\u00e9neas y uniformes en sustancia, como de mercurio puro, en el que toda la sustancia del cuerpo fijo permanece resuelta y hecha vol\u00e1til sin ninguna separaci\u00f3n.<br \/>\nLa intenci\u00f3n de los fil\u00f3sofos es, siempre ha sido y ser\u00e1, hacer del cuerpo esp\u00edritu, esto es, del mercurio puro, que es llamado filos\u00f3fico porque se hace por procedimientos de filosof\u00eda, conteniendo en si mismo una doble naturaleza pues hace falta componer la piedra de dos sustancias y del vol\u00e1til fijo. Es necesario primeramente hacer o extraer de la uni\u00f3n de estos dos su mercurio, antes de hacer el elixir completo, y este es el mercurio que causa perfecci\u00f3n y en el que consiste todo el magisterio.<br \/>\nY esto lo han entendido diciendo que si puedes por el s\u00f3lo mercurio terminar tu obra, ser\u00e1s un habil\u00edsimo investigador del arte, que se hace por la pasi\u00f3n que \u00e9l debe sostener estando oculto y homog\u00e9neo con su cuerpo.<br \/>\nY este mercurio que ellos ordenan elegir en primer lugar, e incluso, tanto de los cuerpos como del mercurio, que no sea mercurio en toda su naturaleza, porque ya ha perdido todas sus heces terrestres y adherencias con mucha disipaci\u00f3n de su fugitiva acuosidad, quedando una sustancia pura cuya humedad est\u00e1 unida y conjuntada con la sustancia fija.<br \/>\nPorque en la obra, antes de poder hacer la verdadera medicina transmutatoria de las piedras, es necesario sublimar el total, no s\u00f3lo la parte vol\u00e1til, sino tambi\u00e9n la fija, y cuando todo qued\u00f3 convertido en esp\u00edritu, los fil\u00f3sofos dijeron que esa era el agua de volatilidad, pues ante esa consideraci\u00f3n de que toda la materia se convierte en humo han llamado agua a toda esa piedra, como atestigua S\u00f3crates diciendo en la Turba: si no reduces el todo en agua no conseguir\u00e1s la obra, pues es necesario que el cuerpo sea ocupado por la llama del fuego, para que sea destruido y debilitado con el agua en la que est\u00e1 contenido. Y Confolies dice: sabed, oh investigadores de este arte, que todo cuerpo se disuelve en el esp\u00edritu con que est\u00e1 mezclado y con el cual, sin duda, se ha hecho espiritual.<br \/>\nCuando este esp\u00edritu se sublima es llamado agua, como antes dije, agua en la que se lava y se asea a s\u00ed mismo. Como toda la sustancia es muy sutil, sube dejando aquello que la corrompe. Pues el mercurio se putrifica en la obra, convirti\u00e9ndose el cuerpo en esp\u00edritu, purific\u00e1ndose no solo de sus sulfureidades sino tambi\u00e9n de todas sus terrestreidades y de las groseras y sutiles partes acuosas que provienen de la viscosidad, ligadas por una fuerte mixtura.<br \/>\nAs\u00ed se hace el mercurio de los fil\u00f3sofos del que habla Geber. La consideraci\u00f3n de la cosa buscada es la pura sustancia del mercurio, que durante la elevaci\u00f3n del uno y del otro, sube en forma de humo por la fusi\u00f3n precedente, porque luego \u00e9l tambi\u00e9n se funde y se coagula por el fr\u00edo y se desnuda de sus superfluidades, se lava e imbibe de su agua, esto es, el esp\u00edritu preparado que proviene del mismo germen.<br \/>\nEsta es la disoluci\u00f3n filos\u00f3fica que se hace con el fuego disolvente, preparado previamente como es requerido, hecho y vigorizado como dice el fil\u00f3sofo Mirandus: es necesario que el cuerpo sea licuado con su disolvente, a fin de alterar su naturaleza corporal hasta que, por la disoluci\u00f3n destructiva, el cuerpo sea hecho espiritual y sutil.<br \/>\nPorque este mercurio contiene en si mismo la naturaleza fijadora, que se le ha a\u00f1adido, como tambi\u00e9n a causa de su doble naturaleza, los fil\u00f3sofos le han llamado agua permanente y perseverante al fuego, porque la parte vol\u00e1til no est\u00e1 sin su cuerpo, con el cual se ha mezclado indisolublemente, y as\u00ed los dos son hechos uno e inseparables, el cual de modo natural, posee una naturaleza no permanente al fuego; por esta raz\u00f3n no nos hemos de fiar del mercurio sublimado, ni tampoco del disuelto, ya que el total es fugitivo, sino del calcinado despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n, como dice el expositor de la Luz de las Luces: estando sublimado huye del fuego y es de naturaleza blanca, pero cuando por su coagulante queda coagulado y calcinado, est\u00e1 fijo y retenido. Este coagulante es el cuerpo que est\u00e1 oculto en el mercurio de los fil\u00f3sofos.<br \/>\nCuando este mercurio nace es llamado Leche, porque se fija y se coagula por su cuerpo oculto y se hace uno con el mercurio y uno en sustancia; as\u00ed, se coagula por s\u00ed mismo y no por otro, y es comparable a la cera fundida, porque en la mezcla son hechos enteramente uno y sin separaci\u00f3n, para durar eternamente, y el uno y el otro, en la misma sustancia se perfeccionan. Y aquello que ha sido puesto en el fuego pasa de naturaleza en naturaleza hasta que, en el mismo vaso, en forma de materia, sea convertido en verdadera medicina, y esta es su ultima disposici\u00f3n, que es muy parecida a la generaci\u00f3n humana.<br \/>\nPero vuestra materia no ha alcanzado todav\u00eda esa propiedad por la cual pueda ser llamada Huevo Filos\u00f3fico, y por cuya disposici\u00f3n pueda, en \u00faltima instancia, transformarse en Elixir completo, como el huevo en un pollo; porque toda vuestra materia no ha sido llevada totalmente al esp\u00edritu redondo, hecho por la debida circulaci\u00f3n, sino que es un cuerpo de por s\u00ed fijo, que no huye, un esp\u00edritu fugitivo solamente por s\u00ed, sin el fijo, por lo que no parece ser esto un huevo ya que lo uno rechaza al resto.<br \/>\nY ya que la generaci\u00f3n del gran Elixir se hace evaporando y entremezclando en el aire \u00bfc\u00f3mo cre\u00edais conseguir el fin de los enemigos muy alejados en naturaleza Pues ni el cuerpo permite nunca que se separe sin su naturaleza, ni el esp\u00edritu cuando asciende sin su fijeza, pueden convertirse en elixires, porque evaporados no pueden mezclarse los unos con los otros; \u00e9sta es la causa por la que los fil\u00f3sofos han llamado Huevo a su mercurio, y tambi\u00e9n porque el huevo es una cosa redonda y circular, que contiene en su interior dos naturalezas en una sustancia, el blanco y el amarillo y que extrae de s\u00ed mismo otra cosa que tiene alma, vida y generaci\u00f3n, esto es, cuando de el sale un pollo.<br \/>\nAs\u00ed tambi\u00e9n el mercurio contiene en si dos cosas de una misma naturaleza, cuerpo y esp\u00edritu, y extrae de s\u00ed mismo el alma y la vida hasta que el todo sea espiritual, de donde se har\u00e1 despu\u00e9s la generaci\u00f3n del verdadero elixir, lo cual hace decir a Mirandus: en el huevo de los fil\u00f3sofos hay cosas que estando enteramente mezcladas y p\u00fatridas se convierten en esp\u00edritu, pues est\u00e1 vivo y no muerto. Entonces este huevo, permaneciendo en el fuego, solo por la decocci\u00f3n, sin tocarlo con las manos, hace un pollo, por una sola disposici\u00f3n que se perfecciona y confirma a s\u00ed misma.<br \/>\nEsto tiene naturaleza hermafrodita, porque es como macho y hembra y de complexi\u00f3n hermafrodita, como confirma el fil\u00f3sofo diciendo: as\u00ed, la simiente de la planta es semejante a la impregnaci\u00f3n, que es una mezcla de macho y hembra, y de la misma manera que en el huevo hay una fuerza para engendrar un pollo, de manera semejante la materia le es necesaria hasta que salga, as\u00ed tambi\u00e9n el nuestro, y as\u00ed como la hembra pone un huevo en una hora, o la semilla de la planta, as\u00ed tambi\u00e9n nuestro huevo a fin de que se engendre un elixir, de donde es f\u00e1cil de ver que un elixir no se puede engendrar sino de las cosas que tienen en ellas una complexi\u00f3n hermafrodita, como se ve en el huevo susodicho.<br \/>\nAlberto trata de confirmar la complexi\u00f3n de este huevo en el tercero de los Minerales, explicando en el cap\u00edtulo del azufre: Hace buena falta que el c\u00e1lido y el seco sean conjuntados con el h\u00famedo y el fr\u00edo en una misma complexi\u00f3n, y que esta complexi\u00f3n sea hermafrodita, como se ve en las plantas.<br \/>\nOs describo la determinaci\u00f3n de este huevo con la declaraci\u00f3n de temor de que os equivoqu\u00e9is en la pr\u00f3xima materia, de la cual se debe hacer un elixir perfecto. Un tipo de Carcasona, que se hac\u00eda llamar maestro Tolquet, asegur\u00f3 a Leotardo que hab\u00eda visto vuestra materia en cierto vaso, en forma de mercurio mezclado con el cuerpo y con medio congelado, de la cual dijo, como por vituperio, que no era un huevo, y dijo la verdad en cuanto vos estabais extraviado, pero aquel, mir\u00e1ndole en verdad, opina sin conocimiento de causa, salvando siempre su reverencia y la de aquellos que la seguir\u00e1n.<br \/>\nYo he conocido su intenci\u00f3n, y por su sublimaci\u00f3n, y el agua que cree extraer de all\u00ed, la cual asegura con mucha ignorancia que es el vinagre filos\u00f3fico: pero verdaderamente, ya que toda la naturaleza y toda su esperanza le contradicen, sus palabras no contienen verdad alguna; alejado y desviado de la filosof\u00eda por superfluas fantas\u00edas no considera las formas de esta transmutaci\u00f3n, ni los elementos, ni aquello que es real, solamente lo que es fant\u00e1stico; ni tampoco considera que las formas puedan tomar su ser transmutatorio de la materia filos\u00f3fica y de aquellas que est\u00e1n en la materia filosofal y no de las extra\u00f1as, como debe considerar el verdadero fil\u00f3sofo: que lo que est\u00e1 en la materia est\u00e1 solamente en su naturaleza y es real.<br \/>\nDe modo parecido, deb\u00e9is considerar el movimiento como lo eficiente seg\u00fan el cual la materia se mueve, y la forma seg\u00fan al ser que est\u00e1 en la materia, y tambi\u00e9n la finalidad seg\u00fan lo que es el l\u00edmite del movimiento, conforme la materia se mueve; y parecidamente, deb\u00e9is considerar la materia en tanto ella puede ser la materia de la forma filos\u00f3fica, y seg\u00fan aquello que es el sujeto de la forma y seg\u00fan el ser que la forma tiene en la materia. Es as\u00ed como se conoce la manera de hacer de los hombres que filosofan, pero Tolquetus no es de esta consideraci\u00f3n, no cambiando de complexi\u00f3n.<br \/>\nAunque la correcci\u00f3n fraternal es una obra de misericordia corporal, porque por la corporal el hombre gana la misericordia del cuerpo, pero por la espiritual gana la vida del alma, siempre y cuando no sirva a los obstinados; aquellos que se resisten a tal correcci\u00f3n se tornan demonios y no reconocen la falta o el defecto, por lo que es necesario alejarse de tales gentes como si fueran publicanos, siguiendo la sentencia de nuestro Salvador en Mateo 18.<br \/>\nAquellos que caen por ignorancia est\u00e1n menos alejados de la verdad que monsieur Turquet, y aunque vos ignor\u00e9is los t\u00e9rminos del arte y la forma de la materia pr\u00f3xima a la generaci\u00f3n de los elixires o de la medicina siempre tendr\u00e9is la manera y el orden congruentes a aquella si entend\u00e9is bien la forma de las preparaciones que yo os he dado suficientemente, con sus cualidades y causas necesarias, y c\u00f3mo se hacen, y puesto que la propiedad de la obra por la cual la naturaleza es conducida y llevada a la perfecci\u00f3n est\u00e1 en el interior de la materia por el propio movimiento de la misma naturaleza, deb\u00e9is regocijaros, porque la pod\u00e9is encontrar, no por la doctrina, sino por la propia indicaci\u00f3n de la naturaleza del movimiento determinado, por ello es necesario considerar el movimiento seg\u00fan el cual la materia se mueve en la forma de relaci\u00f3n; vos podr\u00e9is regular la materia por una moci\u00f3n natural, porque tal movimiento, siendo propio y determinado, tiende siempre a introducir en la propia materia la especie propia, de donde se sigue necesariamente la multiplicaci\u00f3n por parecida especie en la misma materia.<br \/>\nPuesto que la virtud del elixir se engendra formativamente de la propiedad de la materia o bien combatido por el h\u00famedo untuoso o bien de la materia h\u00fameda combatida por la fijeza t\u00e9rrea, lo que es una misma cosa, vos deb\u00e9is notar que de una tal pasi\u00f3n o combate procede la transmutaci\u00f3n de la sustancia en la forma del elixir completo, es decir, que lo seco y lo h\u00famedo primero endurecen conjuntamente, por lo cual ambos se transforman en uno que es homog\u00e9neo y generador natural sin que jam\u00e1s se separen, como pod\u00e9is ver por la naturaleza y complexi\u00f3n anteriormente declarada.<br \/>\nEl huevo no es otra cosa en su mayor parte que un h\u00famedo acuoso endureciendo y sufriendo bajo el seco terrestre, del mismo modo que el elixir no es otra cosa que mercurio, que ha padecido un enorme calor y sequedad complexional, luego, el mercurio que as\u00ed ha sufrido ser\u00e1 la materia pr\u00f3xima del elixir, por la experiencia de lo cual se demuestra que no lo ser\u00e1 sino se le licuefacta y disuelve por una fuerte ignici\u00f3n, y estando as\u00ed unido se coagula por el fr\u00edo en piedra sutil met\u00e1lica. Percibid pues que el mercurio es la materia pr\u00f3xima del elixir por la pasi\u00f3n que ha recibido del seco terrestre adusto.<br \/>\nPara una declaraci\u00f3n m\u00e1s amplia, respondiendo a vuestros versos, que vuestro deseo sea conocer que el pen\u00faltimo termino de la obra, entendi\u00e9ndolo en general para todos los grados que tratamos de alcanzar, es la pureza y rectitud perfecta de la materia por las cuales siempre, a saber, por pureza y rectitud, nuestro huevo es perfecto, porque entonces la simple naturaleza se regocija y la naturaleza simple y pura culmina en homogeneidad y proporci\u00f3n de los elementos.<br \/>\nLa causa que hace opinar a algunos que la composici\u00f3n de este huevo es imposible ha sido, o la muy fuerte construcci\u00f3n del cuerpo, o la dif\u00edcil resoluci\u00f3n de este, pues lo que se construy\u00f3 dif\u00edcilmente, se disolver\u00e1 dif\u00edcilmente; pero si conocieran la composici\u00f3n natural sabr\u00edan tambi\u00e9n la resoluci\u00f3n, y que la construcci\u00f3n artificial se puede hacer, pero por una v\u00eda natural: pero puesto que ellos la ignoran deber\u00edan condenar sus operaciones inducidos por las cuales quieren llegar, por corrupci\u00f3n y generaci\u00f3n a otra cosa. Estos han ensayado que el cuerpo es de una composici\u00f3n muy fuerte pero todav\u00eda no saben cuan fuerte es. Si hubieran llegado a este termino sabr\u00edan que el huevo est\u00e1 hecho de la corrupci\u00f3n del cuerpo, causa por la cual aquellos no han conocido bien los fundamentos de la naturaleza, rechazando lo superfluo y acrecentando lo que est\u00e1 disminuido y no solamente la superfluidad misma y la disminuci\u00f3n que est\u00e1 oculta y es evidente, y por consiguiente, la misma naturaleza, que es la ra\u00edz y la esencia perfecta, ni la comodidad de la obra, la propiedad de la cual es ocultar aquella que la manifiesta y de manifestar aquello que est\u00e1 oculto, lo cual podr\u00e1n conocer mortificando y vivificando.<br \/>\nDe aquellas cosas se ve tanto la corrupci\u00f3n e infecci\u00f3n de los metales como de igual manera exacta composici\u00f3n de nuestro huevo. Notad que cuando los fil\u00f3sofos dicen que no hay nada superfluo en este huevo dan a entender que no hace falta manipular y quitar con las manos, sino que es preciso dejarle hacer la sola decocci\u00f3n de su paliaci\u00f3n; aparece en la decocci\u00f3n del huevo, cuando se vuelve duro, o bien en su inveteraci\u00f3n, aquello que es necesario notar bien cuando dicen despu\u00e9s que en el susodicho huevo no hay disminuci\u00f3n alguna, demostrando con ello que no es necesario a\u00f1adir nada dado que contiene todo lo que es requerido para nuestro magisterio. Esta piedra es un perfecto huevo de dos sustancias de una naturaleza, que est\u00e1 hecho, a saber, de cuerpo y de esp\u00edritu en unidad de esencia o de naturaleza, y en esta conjunci\u00f3n de resurrecci\u00f3n el cuerpo es hecho esp\u00edritu como el esp\u00edritu mismo y son hechos uno, del mismo modo que el agua mezclada con agua no puede separarse jam\u00e1s no habiendo diversidad alguna entre ellos, que son tres: esp\u00edritu, alma y cuerpo sin ninguna separaci\u00f3n.<br \/>\nTodo lo cual se ve ciertamente en la unidad de la trinidad, en Dios padre y el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, que son uno en Dios mismo, con una distinci\u00f3n sin diversidad en la sustancia. Con estas palabras podemos convenir directamente en que los antiguos fil\u00f3sofos, que pose\u00edan esta parte, han sido conducidos por este divino arte de la Aparici\u00f3n de Dios en naturaleza humana, o carne, esto es, Cristo y su unidad con Dios por la abundancia del Esp\u00edritu Santo, por lo que muy confusa e indistintamente han conocido esto, de los cuales yo soy del parecer que han sellado la verdad y las figuras de las cosas y dado que todos aquellos han sido verdaderos artistas de este divino y glorioso arte, han podido situar en Dios la trinidad y unidad, siempre en la trinidad con distinci\u00f3n pero sin diversidad en \u00c9l, pero en esta piedra est\u00e1 se\u00f1alada la trinidad en unidad y al contrario, con distinci\u00f3n sin diversidad.<br \/>\nYo no veo que haya para aquel que lo mire de cerca un ejemplo en todo el mundo m\u00e1s parecido que \u00e9ste para la asignaci\u00f3n de la trinidad en Dios. Aqu\u00ed se refiere eso que est\u00e1 en San Agust\u00edn, en el primero De la trinidad y del alma, a saber, que est\u00e1n en el alma esos tres que son sin embargo uno, a saber, inteligencia, memoria y dilecci\u00f3n o voluntad, que es la m\u00e1s bella y verdadera; pero por aventurar alguna contradicci\u00f3n, aunque no en este lugar, creo firmemente que si alg\u00fan infiel supiese bien este arte, ser\u00eda despu\u00e9s necesariamente fiel a la trinidad de Dios y pondr\u00eda la ciencia en nuestro se\u00f1or Jesucristo, hijo de Dios, y creo que si no lo hace as\u00ed es por un temor que hay en \u00e9l a su secta y a la primera ley que recibi\u00f3 de otros; este tal no ser\u00e1 castigado de igual manera, porque aquel que ha visto la trinidad en Dios por medio de esta piedra muy oculta y muy preciosa como la han visto Hermes, Plat\u00f3n y los otros fil\u00f3sofos antiguos, no encontr\u00e1ndose pues punto igual de comparaci\u00f3n, ni sutilidad, ni utilidad, ni tesoro igual a \u00e9ste, dado que el alma y el cuerpo de aquel que sabe estas cosas se han liberado en este mundo, esperando la beatitud del siglo futuro, pudiendo por las buenas obras, ser transportados a Dios despu\u00e9s de su muerte, uni\u00e9ndose directamente a Dios en el \u00faltimo d\u00eda y ser feliz con \u00c9l.<br \/>\nRetornando al prop\u00f3sito de la utilidad de la piedra diremos que jam\u00e1s el esp\u00edritu y el cuerpo llegar\u00e1n a la uni\u00f3n predicha, como atestigua Raso en el encomio de su libro, hasta que uno y otro sean limpiados. Tambi\u00e9n dice, a fin de que lo pod\u00e1is entender mejor, que los t\u00e9rminos y disposiciones precedentes tienen un gran acuerdo con aquello que se engendra en el huevo, antes de que las disposiciones sean hechas, por las cuales \u00e9l se pueda convertir en elixir completo. Sabed que los susodichos, a saber, el esp\u00edritu y el cuerpo, no se unir\u00e1n bien el uno al otro para poder demostrar sus virtudes, por las cuales se hace la perfecta operaci\u00f3n, si el uno el otro no est\u00e1n bien limpios, pues el cuerpo no aceptar\u00e1 al esp\u00edritu en absoluto, niel esp\u00edritu al cuerpo, para hacer que lo espiritual sea corporal y lo corporal espiritual, si todas las basuras e inmundicias no son retiradas, habiendo hecho lo cual el cuerpo abrazar\u00e1 al esp\u00edritu y el esp\u00edritu al cuerpo y de \u00e9stos se hace la uni\u00f3n perfecta si la fijaci\u00f3n supera la gran volatilidad, pero si la fijaci\u00f3n es vencida por la gran volatilidad no se culminar\u00e1 la forma del huevo, siendo solamente un cuerpo que se vuelve hacia al esp\u00edritu.<br \/>\nEste es el pen\u00faltimo t\u00e9rmino de nuestro mercurio, que es llamado huevo, conteniendo en s\u00ed mismo todo lo que se requiere para perfeccionar nuestro magisterio, en el cual no hay nada de superfluo ni disminuci\u00f3n alguna en la perfecci\u00f3n del huevo, pero es todo lo necesario para la producci\u00f3n del pollo y de la medicina, de donde el artista de fino entendimiento podr\u00e1 notar que en este magisterio hay tres cosas que demuestran el orden: en primer lugar, la preparaci\u00f3n que precede a la conjunci\u00f3n; en segundo lugar, que la preparaci\u00f3n del uno y del otro no es la perfecci\u00f3n, sino solamente una disposici\u00f3n a la conjunci\u00f3n por la cual \u00e9l toma la forma de piedra, o de azufre, o de nuestro mercurio, que no son m\u00e1s que uno en el huevo, y del que ya hemos tratado antes; de modo contrario, la perfecci\u00f3n no es simplemente una preparaci\u00f3n, sino una inducci\u00f3n inmediata de forma que puede terminar nuestra obra; en tercer lugar, que en todo el tiempo de su conjunci\u00f3n, siendo su uni\u00f3n perfecta, se encuentran por siempre puros y limpios y desnudos de toda superfluidad, de donde se puede ver f\u00e1cilmente que en el tiempo de su pureza los dos est\u00e1n hechos despu\u00e9s para la rectitud de la piedra o generaci\u00f3n de nuestro huevo, y no delante ni m\u00e1s all\u00e1<br \/>\nBasta con preparar bien la materia, de suerte que no sea depurada solamente de todas las superfluidades a\u00f1adidas sino tambi\u00e9n de todas las terrestreidades, tanto groseras como sutiles, atacadas por la fuerte mixtura en las partes acuosas que provienen de la viscosidad. Esta depuraci\u00f3n se hace cuando el cuerpo se transforma en esp\u00edritu y el esp\u00edritu en cuerpo, ya que en el procedimiento de la obra se hace la conversi\u00f3n hasta que la naturaleza activa haya encontrado un estado permanente con el cual ella pone t\u00e9rmino a su movimiento, que es la forma de la generaci\u00f3n del huevo y entonces la naturaleza comienza otro movimiento para formar la medicina perfecta, corrompiendo de nuevo nuestro huevo de su forma e introduciendo otra forma de medicina perfecta, y esto es pasar de grado en grado.<br \/>\nPero la sabidur\u00eda de un buen artista debe inquirir con diligencia sobre la causa por la cual la piedra purificada se concluye por soluci\u00f3n y la causa por la cual no viene antes y m\u00e1s severamente a su intenci\u00f3n, y por qu\u00e9 de las causas opuestas proceden las afecciones opuestas y que por uno de los contrarios se conoce al resto: hace falta notar que la causa pr\u00f3xima por la cual la piedra purificada se termina por soluci\u00f3n es una similitud muy grande del uno con el otro y del esp\u00edritu con el cuerpo, y del cuerpo con el esp\u00edritu, no solamente en la materia sino tambi\u00e9n en la complexi\u00f3n, cualidades y propiedades naturales, porque cuanto m\u00e1s se aproxima el cuerpo a la complexi\u00f3n del esp\u00edritu, y viceversa con m\u00e1s prontitud se hacen uno y se transfiguran en huevo, porque cada uno desea aquello que es m\u00e1s semejante a su complexi\u00f3n, y porque el cuerpo es muy c\u00e1lido en lo profundo de su naturaleza; cuanto m\u00e1s caliente y puro es el mercurio es m\u00e1s penetrativo y se funde mejor y se unir\u00e1 mejor con \u00e9l de suerte que de dos complexiones se har\u00e1 un solo compuesto en su simplicidad; porque lo que es c\u00e1lido es digestivo y de alguna manera es parecido al c\u00e1lido y h\u00famedo resuelto y cuanto m\u00e1s fr\u00edo es, al no tener un punto agudo de calor, penetra menos en la profundidad del cuerpo, se disuelve m\u00e1s tarde y, en consecuencia, se conjuntan m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n m\u00e1s tarde a causa de la materia y de la cantidad y cualidad de aquella materia las especies no se separan nada de la especie, sino a causa e la forma siguiente; he aqu\u00ed porque el artista debe conocer enteramente la materia de la naturaleza, su cantidad y cualidad, habida cuenta de que las cosas antedichas son, sin duda, solamente conocidas por \u00e9l.<br \/>\nSe ignoran los instrumentos propios de la naturaleza por los cuales ella obra en la materia de forma mediata por la introducci\u00f3n que es la formaci\u00f3n del huevo, visto que ning\u00fan agente. Sea cual sea, natural o artificial, puede obrar sin los propios instrumentos determinados, como veis, por lo que la naturaleza, en la generaci\u00f3n de todas las cosas, obra con calor digerente, alterante y modificante, como con su propio instrumento, seg\u00fan lo requiera la naturaleza de todas las cosas: \u00bfC\u00f3mo creer\u00edais vos formar un huevo ignorando este instrumento? De ninguna manera.<br \/>\nEl arte toma los esp\u00edritus inmundos de la naturaleza y los conjunta con los puros y espirituales, y sublim\u00e1ndolos, los eleva y limpia como la naturaleza, y los despoja de toda perversidad sulfurosa y en este despojamiento, la naturaleza, obrando y operando, iguala las cualidades de los elementos y las proporciones, no siendo necesario, ni en nuestro poder est\u00e1 el saberlas, ni deseamos saberlas, siendo solamente conocidas por la naturaleza; porque la naturaleza se rectifica a ella misma, cociendo los elementos y poni\u00e9ndolos a proposici\u00f3n de su especie, consistiendo la rectitud de la naturaleza en la igualdad y proporci\u00f3n de sus elementos.<br \/>\nPuesto que el arte no puede igualar los elementos que est\u00e1n en la naturaleza y siendo lo propio de aqu\u00e9lla conducir los elementos a su proporci\u00f3n, parece ser suficiente con que el arte conozca y opere con la naturaleza a fin de ser ayudado por ella.<br \/>\nEl arte opera con la naturaleza y la naturaleza con el arte en la transmutaci\u00f3n de la naturaleza de los metales, cuando son limpiados por sublimaciones, y queriendo entonces huir del fuego, el arte, vi\u00e9ndolos hu\u00e9rfanos, les administra al instante una naturaleza fija y pura, a fin de que sean confortados por aqu\u00e9lla; y las virtudes de los esp\u00edritus que est\u00e1n en aquellos elementales y celestes, por la proposici\u00f3n de la misma naturaleza, son de este modo convertidas por la naturaleza en cuerpos limpios y fijos, y no por el arte, sino sirvi\u00e9ndose de \u00e9l como de \u00f3rgano o instrumento; de suerte que la naturaleza de los cuerpos dominar\u00e1 por siempre sobre la naturaleza de los esp\u00edritus.<br \/>\nY por esta industria milagrosa el arte imita a la naturaleza, apresurando y acelerando sus obras; pero la raz\u00f3n por la que el arte se comporta as\u00ed con la naturaleza, al respecto de las pasiones, es que en la operaci\u00f3n y generaci\u00f3n de la piedra se encuentran en superabundancia el medio y el defecto: He aqu\u00ed porque los fil\u00f3sofos ordenan conocer los pesos del uno y del otro buscando la proporci\u00f3n y las virtudes de los que son mejores, porque la propiedad del arte, cuando alimenta a su piedra, se esfuerza por observar cuatro puntos de la educaci\u00f3n, a saber, sobretodo el c\u00f3mo y el cu\u00e1ndo lo hacen y cu\u00e1nto le falta, y c\u00f3mo es preciso que sea hecho.<br \/>\nEstos t\u00e9rminos no son menos deductibles en las acciones y en las pasiones si se examina la debilitaci\u00f3n o confortaci\u00f3n de la naturaleza con la que opera el arte, y por las disposiciones del arte las cosas intr\u00ednsecas son gobernadas, lo que ha hecho a los fil\u00f3sofos relatar con mesura las naturalezas de los fuegos en el magisterio de la decocci\u00f3n, mirando la naturaleza media, porque tal virtud, consider\u00e1ndola en s\u00ed misma, es una cierta mediaci\u00f3n y conjeturativa de aqu\u00e9lla, porque observa el medio y el medio opera.<br \/>\nMas, puesto que la rectitud de naturaleza supone una disposici\u00f3n operativa por el lavado en la expoliaci\u00f3n del azufre corrompedor, deb\u00e9is disponer vuestra materia para fundirla, de otro modo no se modificar\u00e1, ni se rectificar\u00e1, y en consecuencia no podr\u00e1 tomar la forma de un huevo, por lo cual Arnaldo de Vilanova dijo en su Nuevo Testamento: primero ha de conocerse el g\u00e9nero de la piedra, conocido el cual, no se la hace modificar por abluciones y fusiones, pero como la materia recibe fusiones, primeramente se corrompe, dado que tiene una sustancia de licuefacci\u00f3n que no puede ser extra\u00edda de otro modo o por otra industria. Por ello, el mismo Arnaldo, en el Rosario, dice: si no est\u00e1 corrompida, no se podr\u00e1 fundir y no se disolver\u00e1. Y Morien dice: Sabed que despu\u00e9s de la putrefacci\u00f3n se tiene el azoth, interpretado como sustancia de la licuefacci\u00f3n por la cual el Dios muy alto y benigno Creador ha creado y acabado la gran composici\u00f3n que ha sido buscada, pero no tomar\u00e1 verdadera putrefacci\u00f3n hasta aqu\u00ed si primeramente no es dividida en sustancias elementales.<br \/>\nVed que en aqu\u00e9lla se encuentran las virtudes putrefactivas que son llamadas principios de todos los cuerpos transmutables, o de los generativos y corruptivos, pues todas las cosas toman de las cualidades de los elementos diversa alteraci\u00f3n, tendente a la generaci\u00f3n mediata o inmediatamente, o tambi\u00e9n perezosa o alejada seg\u00fan la fuerza o debilidad de la virtud putrefactiva, corrompedora y generativa.<br \/>\nPor esta causa vuestra industria debe buscar este arte en los elementos de la piedra permanente porque, como dice Arnaldo de Vilanova: nuestra ciencia consiste en la ciencia de los cuatro elementos y en la conversi\u00f3n igual de ellos, porque todo lo que est\u00e1 en el mundo, no lo est\u00e1 por designio sino por virtud y en tanto su separaci\u00f3n es necesaria, y a\u00f1ade que los mismos elementos, por destilaci\u00f3n y putrefacci\u00f3n, se reiterar\u00e1n y conjuntar\u00e1n, pues por este medio todo el cuerpo se hace espiritual, y la primera materia de la cual ha sido hecho primeramente, y los cuatro elementos, aunque despu\u00e9s se haga en la operaci\u00f3n de la obra, y de la debida conjunci\u00f3n, otra materia primera muy pr\u00f3xima a este g\u00e9nero met\u00e1lico; de donde parece que, lo que nosotros entendemos en la naturaleza de la piedra proviene de sus elementos, por lo que es preciso que conozc\u00e1is la primera materia, la pr\u00f3xima y la muy pr\u00f3xima, porque todos los fil\u00f3sofos han expuesto que esta preparaci\u00f3n es verdadera y que nada se conoce sino sus principios, y puede verse la prueba en el Segundo de las F\u00edsicas, que entender y sentir o estimar en todas las ciencias no lo es por sus principios y causas de sus elementos, sino porque la virtud de la materia debe ser proporcionada a las fuerzas seg\u00fan el ser, por las cuales en el acto ella se perfecciona.<br \/>\nPor tanto, deb\u00e9is poner en orden su operaci\u00f3n seg\u00fan esta forma a la cual \u00e9l la hace primeramente disponer o aproximar, pues la forma entra en toda suerte de materia dispuesta que le sea pr\u00f3xima; puesto que hay tantos grados de materias como los hay de \u00f3rdenes de formas seg\u00fan naturaleza, considerad de qu\u00e9 forma y en qu\u00e9 grado pens\u00e1is vos sublimar vuestra materia y siguiendo aqu\u00e9lla, disponedla primeramente por operaci\u00f3n propia, a fin de que sea hecha id\u00f3nea para tomar la susodicha forma por la cual ella debe acabar y sublimar.<\/p>\n<p>Esta habilitaci\u00f3n o aproximaci\u00f3n a la primera concibe primeramente por operaci\u00f3n propia y natural, dado que hay en ella perfecci\u00f3n, como recuerdo haber dicho anteriormente, seg\u00fan su grado, pues la materia, aunque haya sido suficientemente preparada por la preparaci\u00f3n del primer o segundo grado, no puede tomar forma si no conjunt\u00e1is las preparaciones del tercero, las cuales disponen la primera, aunque por las preparaciones del segundo grado de sublime perfecci\u00f3n haya sido hecha muy pr\u00f3xima para concebir la forma del tercero, dado que no se puede ir de un extremo al otro m\u00e1s que por un medio, pues las operaciones disponen la materia en la forma de primer grado a los efectos y operaciones por las cuales adquiere la forma de segundo grado, y as\u00ed ellas la habilitan o disponen por operaciones por las cuales toma su forma del tercero y del gran elixir.<br \/>\nCuando ella est\u00e1, por consiguiente, en el tercer grado, es el gran elixir, y cuando quer\u00e1is tener la forma del tercer grado con aquella del segundo, no teniendo la del primer grado, trabajad tanto como quer\u00e1is para hacer esta materia pr\u00f3xima de tal grado y del m\u00e1s grande.<br \/>\nOs apen\u00e1is en vano pensando en dar la \u00faltima forma del elixir, porque yo no os puedo escribir todas las cosas que son necesarias, remiti\u00e9ndolas a vuestro juicio, porque las cosas espirituales declaran suficientemente c\u00f3mo deb\u00e9is vos regular vuestra obra por los grados de las formas, y seg\u00fan la naturaleza de cada grado, preparar la materia de naturaleza, a fin de que por la preparaci\u00f3n del uno sea dispuesta a la preparaci\u00f3n del otro hasta que llegu\u00e9is al objeto de vuestro deseo siguiendo sus grados.<br \/>\nPorque vos no pod\u00e9is dar a vuestra obra tan poco tiempo como creen muchos locos, porque esto es contra raz\u00f3n y contra el movimiento de la naturaleza. Creed en las advertencias de los fil\u00f3sofos que han visto las profundidades de la naturaleza, porque Hip\u00f3crates dice: el tiempo es breve en raz\u00f3n de la edad, la experiencia es larga en raz\u00f3n del tiempo, sobre lo cual dice Geber que pocos y principalmente ancianos han tenido esta ciencia, pues \u00e9l ha dicho ancianos y no j\u00f3venes, porque \u00e9stos son impacientes y la quieren tener en poco tiempo, y por eso \u00e9l concluye el libro titulado DE la investigaci\u00f3n del perfecto Magisterio diciendo, no que \u00e9l entienda que el tiempo sea corto, porque en otra parte ha dicho que \u00e9sta es la medicina que ha requerido un largo tiempo, o que el espacio de un largo tiempo anticipa; y en la Suma, cap\u00edtulo de la medicina de tercer grado, se dice que para la mayor industria en la administraci\u00f3n de esta materia y de la perfecci\u00f3n de preparaci\u00f3n es necesario un tiempo muy largo para completarla verdaderamente; aunque la medicina de este tercer orden no sea diferenciada de la medicina del segundo orden sino en su creaci\u00f3n por los otros muy sutiles grados de preparaci\u00f3n sublimativa y por una larga labor; y otro tanto de la coagulaci\u00f3n mercurial, porque es muy dif\u00edcil coagular la humedad \u00edgnea, que llega al artista muy laboriosamente y con profundidad de industria.<br \/>\nTodas estas cosas requieren un largo tiempo, sobre esto tambi\u00e9n los fil\u00f3sofos exhortan a tener la paciencia de esperar: que el impaciente abandone, pues, la obra, pues toda acci\u00f3n o movimiento tiene determinado su tiempo; y el maestro Arnaldo de Vilanova dice en su Rosario: es preciso que nuestra medicina sea acostumbrada el m\u00e1ximo tiempo sobre el fuego, como el ni\u00f1o que se alimenta; es preciso se\u00f1alar que un tiempo m\u00e1s largo que \u00e9ste estar\u00eda de m\u00e1s, pero con todo es m\u00e1s que un tiempo breve.<br \/>\nPor consiguiente, la medicina no se hace en pocos d\u00edas, ni meses, ni en breve, dado que es necesario mucho tiempo para templarla por el fuego y alimentarla. Esto se dice a causa de las mejores y principales mutaciones de la operaci\u00f3n, y de una labor muy larga, como se ve en la naturaleza del mercurio, por la exhalaci\u00f3n de las partes m\u00e1s sutiles y por la conservaci\u00f3n del h\u00famedo de las partes m\u00e1s groseras que se culmina por una sublimaci\u00f3n reiterada hasta que sea hecho el grande y perfecto elixir.<br \/>\nVed que nuestro mercurio es de una sustancia viscosa y desligada, como lo demuestra la experiencia cuando se le bate con la imbibici\u00f3n y mixtura en las cuales demuestra su viscosidad, a causa de la gran adherencia que hace en sus partes y por el aspecto de su peso se constata su densidad, y a causa de su fuerte composici\u00f3n no se puede hacer m\u00e1s que por un largo espacio de tiempo y con una gran industria. Lo que tambi\u00e9n ha ense\u00f1ado la experiencia, y esta misma causa de congelaci\u00f3n o espesamiento de la luna, es que se perfecciona por sublimaciones reiteradas; con la dificultad de manipularlo ha parecido bueno rese\u00f1ar esto, dado que \u00e9l se encuentra con igual naturaleza de cuerpo, mientras que, por cocciones, todos los cuerpos toman origen de aqu\u00e9l y puede ser extra\u00eddo de todos los cuerpos por una cierta reincrudaci\u00f3n.<br \/>\nPor tanto puede verse que las mutaciones de esta labor son muy largas y tambi\u00e9n de una gran dificultad que hay al sublimarlo, haciendo un gran fuego; y aunque los fil\u00f3sofos dividen su magisterio en muchas operaciones, seg\u00fan el grado de las formas y sus diversidades, nunca hay m\u00e1s que una en la formaci\u00f3n del huevo; pero en la reiteraci\u00f3n de su acci\u00f3n se hace siempre la diversidad en el movimiento y en los colores de m\u00e1s tard\u00eda separaci\u00f3n y de fortificaci\u00f3n de fuego, y tal diversidad en la obra hace diversas operaciones, aunque en verdad no hay m\u00e1s que una sola manera de hacer, como dice expresamente el fil\u00f3sofo en su libro, donde explica la figura de la caza del le\u00f3n, que coincide con la intenci\u00f3n de Morien, diciendo que: el magisterio no es m\u00e1s que una extracci\u00f3n de agua de la tierra, y una mezcla e agua sobre la tierra, hasta que la tierra se corrompa y se limpie, a fin de que luego ella se disuelva y se haga enteramente espiritual con el esp\u00edritu, y entonces, eso se llama huevo y mercurio de los fil\u00f3sofos. Y a\u00f1ade Morien: Despu\u00e9s de que sea limpiada por la ayuda de Dios, todo el magisterio estar\u00e1 hecho.<br \/>\nEl quiere decir que el cuerpo se disuelve en esp\u00edritu y es esta soluci\u00f3n que hab\u00e9is aligerado aqu\u00ed arriba, lo que se hace incontinente tras su entera depuraci\u00f3n de toda cosa corrompedora. Pero tal depuraci\u00f3n no se hace m\u00e1s que por la virtud de putrefacci\u00f3n, que es un gran calor de esp\u00edritu que corrompe al cuerpo con una extra\u00f1a complexi\u00f3n de cuerpo, y la corrompe penetrando hasta lo m\u00e1s profundo de \u00e9sta, sin que jam\u00e1s el calor del esp\u00edritu y del cuerpo puedan ser separados. Y as\u00ed, por tal putrefacci\u00f3n y elixaci\u00f3n, el cuerpo se reduce en la complexi\u00f3n del mercurio, que es diferente de aquella del cuerpo. Y para que entend\u00e1is la naturaleza del corrompiente y putrificante es preciso se\u00f1alar que necesariamente hace falta que lo que est\u00e1 en el mercurio disolvente y putrificante, sobrepase en fuerza la calor de la obra en la complexi\u00f3n de este cuerpo, y en cuanto al calor, que es la complexi\u00f3n del cuerpo mismo, por lo que le es de complexi\u00f3n extra\u00f1a, corrompe su complexi\u00f3n y la convierte en huevo, es decir, en mercurio c\u00e1lido y h\u00famedo, como vencedor, pues lo que al principio era seco y fijo se ha hecho espiritual y vol\u00e1til, y lo que al principio estaba en forma de metal, es ahora una forma de mercurio.<br \/>\nPero tal mercurio no se encuentra jam\u00e1s sobre la tierra, sino aqu\u00e9l que est\u00e1 en el cuerpo perfecto, del que es extra\u00eddo por putrefacci\u00f3n, por el calor de la complexi\u00f3n extra\u00f1a, como aparece por la definici\u00f3n dada por los autores famosos.<br \/>\nLa putrefacci\u00f3n es la corrupci\u00f3n de la propia humedad que est\u00e1 en el mercurio, que est\u00e1 en el cuerpo por calor extra\u00f1o. Pero es bueno que el mercurio putrifique y no resuelva ni consuma la humedad del metal, sino que, permaneciendo en aqu\u00e9l, la corrompa por cualidades naturales disponi\u00e9ndola a ello, por las cuales sea hecho un metal contrario; cambia entonces la complexi\u00f3n que conviene al metal en aquella que de ning\u00fan modo podr\u00eda hacer, mientras que la humedad del metal, informada por el calor natural permanecer\u00e1 en \u00e9l.<br \/>\nPero es necesario que primeramente el calor del esp\u00edritu, con su cola como de escorpi\u00f3n, corrompa, picando el calor natural del propio cuerpo, porque el portador del calor, o del azufre, es el esp\u00edritu, es decir, el mercurio, teniendo como ligado al azufre con aqu\u00e9l por la complexi\u00f3n del cuerpo. He aqu\u00ed por qu\u00e9 es necesario que nuestro mercurio corrompa en primer lugar la complexi\u00f3n de \u00e9ste, para demostraci\u00f3n de las cuales, a causa de mi muy querido Juan, el portador de los presentes de esta muy oculta ciencia o arte, os volver\u00e9 a servir, en tanto me sea posible, de los secretos m\u00e1s amplios, estimando que vos ser\u00e9is siempre observador de los secretos, ocult\u00e1ndolos bajo las heces del estercolero.<br \/>\nDigo pues, que en todas las putrefacciones hay calor extra\u00f1o corrompiendo el propio calor natural. Yo digo que este calor natural es propio a todos los metales, por el cual reciben su congelaci\u00f3n seg\u00fan su especie, y que se encuentra en su complexi\u00f3n en forma de metal. Pero el calor extra\u00f1o se llama este azufre, que est\u00e1 complexionado y llevado a la complexi\u00f3n de nuestro estercolero corrompedor y putrificante, que es interpretado mercurio c\u00e1lido y h\u00famedo de estercolero, del cual a\u00fan siendo su complexi\u00f3n natural y propia, es siempre extra\u00f1a de la del sol o de la luna, aunque se pueda conducir a una complexi\u00f3n igual a la del elixir del sol o de la luna, tanto por las levaduras como por calor extra\u00f1o dominando sobre su complexi\u00f3n, porque nuestro calor de estercolero y del mercurio abunda en humedad.<br \/>\nPero la complexi\u00f3n del sol y de la luna, habiendo igualado al estercolero en fijeza, es el por qu\u00e9, despu\u00e9s que el calor del estercolero sea unido con aquel del sol o de la luna, comienza a obrar sobre \u00e9ste con su humedad, corrompiendo el calor natural del sol o de la luna, y en consecuencia, toda su complexi\u00f3n por su mayor calor es coagulada primeramente en forma de azufre, enteramente dentro de la especie del sol o de la luna, en una muy l\u00edquida sustancia de mercurio, transmutando lo que toca, como se ha dicho, si las fuerzas del estercolero son m\u00e1s fuertes que las del sol y la luna. Pero no se llega a que el sol o la luna se corrompan mientras \u00e9l permanezca informado por el calor natural, por eso es preciso que el calor del azufre de estercolero sea m\u00e1s poderoso obrando y corrompiendo la humedad licuefactora natural del sol o de la luna; pero en ning\u00fan caso corromper\u00e1 al otro si no lo excita, aunque sea del mismo g\u00e9nero h\u00famedo y c\u00e1lido, como el aire y el fuego, o bien del todo contrario, como c\u00e1lido y fr\u00edo, agua y fuego.<br \/>\nEsta es tambi\u00e9n la causa por la que todas las cosas est\u00e1n en un cierto movimiento corrompi\u00e9ndose, porque las cosas naturales tienen contrariedad, y algunas sobrepasan esta contrariedad, y otras, del todo opuestas, en tanto que sobrepasen en virtud, act\u00faan continuamente en ella. Y esta similitud es causa de que, com\u00fanmente, la vida de los animales sea breve en su duraci\u00f3n y tendente siempre a la corrupci\u00f3n. Este es el por qu\u00e9 las cosas animadas no tienen la facultad de permanecer y vivir por siempre, lo cual es debido al calor del azufre del sol o de la luna, que siendo sobrepasado toma contrariedad del calor de azufre de estercolero, y de ah\u00ed que la sustancia se pudra y corrompa, convirti\u00e9ndose en la misma naturaleza del estercolero, como en la corrupci\u00f3n natural.<br \/>\nEntonces nuestro estercolero cambia la complexi\u00f3n del metal en la de un huevo, y en mercurio l\u00edquido, teniendo las cualidades dispuestas para convertirse en sol o luna, lo cual no se har\u00eda jam\u00e1s si no fuese primeramente disuelto por el calor h\u00famedo complexionado.<br \/>\nDisolvedle pues, envolvi\u00e9ndole con naturaleza y calor de estercolero, y el mercurio que los fil\u00f3sofos han llamado estercolero en sus secretos, para que su humedad natural, en raz\u00f3n de su grasa, se conserve m\u00e1s largamente por putrefacci\u00f3n en calor propio, porque ella engendra en el metal corrompido, en el que tal humedad permanece largamente, y puesto que se conserva m\u00e1s largamente se deseca m\u00e1s dif\u00edcilmente, separ\u00e1ndose m\u00e1s tarde de la sustancia disuelta, lo que puede verse en su fusi\u00f3n, porque ella es radical a los metales de g\u00e9nero h\u00famedo, como los estercoleros a las otras cosas, seg\u00fan la naturaleza, como se ve aqu\u00ed, porque le est\u00e1 conjuntada hasta la ra\u00edz y tiene admirables operaciones, en verdad, infinitas, que los fil\u00f3sofos han encubierto bajo el esti\u00e9rcol de caballo y de cosas abyectas, as\u00ed como de sales, alumbres y de cosas aguadas, pero sea cual sea, yo digo de sus g\u00e9neros, que la tierra y el agua pertenecen en gran manera la n\u00famero de las cosas materiales pasivas, y aqu\u00e9llas dos son fr\u00edas, y yo digo que el fr\u00edo no puede coagular o engrasar, sino ayudar a estrechar las partes de la materia, pero no introduciendo la forma sustancial, como hace el c\u00e1lido complexional.<br \/>\nPor ello es posible introducirle un calor extra\u00f1o, como ocurre con el agua de levadura que es esencialmente fr\u00eda, pero c\u00e1lida al tacto; de modo parecido el agua colada por las cenizas es c\u00e1lida, porque tiene el calor que opera en ella por las cenizas, porque est\u00e1 en las cenizas como en las otras cosas inflamadas, en las cuales el fuego ha operado largo tiempo, o por calor hay m\u00e1s o menos calidez seg\u00fan la diversidad de la operaci\u00f3n del calor en aqu\u00e9lla, a causa de que tambi\u00e9n el sol y la luna y el mercurio se engendran en lugares corruptivos, porque el calor natural de la evaporaci\u00f3n que all\u00ed hay hace tomar cuerpo al h\u00famedo que le exhala.<br \/>\nEntended de igual manera lo que yo he dicho de nuestro magisterio y de los secretos de la naturaleza, siempre el conocimiento de lo que no pertenece m\u00e1s que a los fil\u00f3sofos, o a esos que la filosof\u00eda sirve de dulce madre, porque ella solamente revela sus secretos a sus ni\u00f1os. Adem\u00e1s, dec\u00eds en vuestra carta y en vuestras preguntas si podr\u00edais llegar a la perfecci\u00f3n por \u00e9l solo, lo que es preciso entender del susodicho y no del otro, porque estando enteramente preparado causa perfecci\u00f3n, pues los fil\u00f3sofos dicen que si por \u00e9l solo, y que mezclando el cuerpo por \u00e9l, el mercurio debe ser desnudado de toda sulfureidad de la que est\u00e1 hecho o compuesto hasta que en \u00e9l s\u00f3lo permanezca la sustancia pura y simple, y es llamada simple porque en ella no hay m\u00e1s azufre que la corrompa, del cual primeramente ten\u00eda en su composici\u00f3n, pero a pesar de estar all\u00ed no estaba sin embargo en su proporci\u00f3n, por lo cual ha sido llamado separado por el arte de un tal azufre, para ser hecho puro mercurio sin ninguna composici\u00f3n extra\u00f1a.<br \/>\nY el mercurio, a causa de su simple calor de fijeza homog\u00e9nea, se funde sobre un simple fuego, extenu\u00e1ndose a s\u00ed mismo sin ninguna aducci\u00f3n con la soluci\u00f3n precedente, porque tal mercurio es en parte vol\u00e1til y en parte fijo, lo cual se ve en que no se puede sublimar m\u00e1s que por un gran fuego: algunas veces en mercurio l\u00edquido, que es bueno; algunas veces en un cuerpo resplandeciente y coagulado, que es todav\u00eda mejor; algunas veces en un polvo blanco que es muy bueno seg\u00fan sea m\u00e1s h\u00famedo o m\u00e1s seco, lo cual ocurre en \u00e9l seg\u00fan las diversas pasiones del calor seco complexional.<br \/>\nY en esto se equivocan los que estiman que esto solamente es mercurio crudo acab\u00e1ndose sin cuerpo alguno, y tambi\u00e9n aquellos que piensan que est\u00e1 todav\u00eda en el cuerpo; \u00e9stos no han alcanzado todav\u00eda la perfecta intenci\u00f3n, aunque tengan entrada a ella, cuya propiedad es retirarse del fuego con toda su sustancia, o con todo el fijo que le queda, siendo el todo, entonces, hecho homog\u00e9neo e inseparable, del mismo modo que no se puede separar el agua mezclada con agua.<br \/>\nCuando vos dec\u00eds por Geber: es preciso fijar la parte m\u00e1s pura y dejar el resto, cre\u00e9is que la mitad del agua se fermentar\u00e1; es necesario que prontamente tengamos la naturaleza de los fil\u00f3sofos si dese\u00e1is entender sus palabras, siguiendo la posibilidad de la naturaleza.<br \/>\nGeber declara, como los otros, las sustancias de las perfecciones, entendiendo por t\u00e9rminos de la perfecci\u00f3n las sustancias llegadas a t\u00e9rmino, y cuando dicen que su efecto es fijar alguna cosa y dejar el resto, lo entienden de la materia que llega al t\u00e9rmino de su pureza, por lo que la soluci\u00f3n del cuerpo se hace para formar el huevo, y cuando el cuerpo est\u00e1 disuelto y sublimado el esp\u00edritu por la primera sublimaci\u00f3n de toda sublimaci\u00f3n, o elevaci\u00f3n del cuerpo que se realiza por el fuego; entonces no es a\u00fan un huevo formado, porque est\u00e1 muy l\u00edquido, pero hace falta separar de aqu\u00e9l alg\u00fan humor por reiterada sublimaci\u00f3n sin heces, a fin de que lo que es m\u00e1s radical en aqu\u00e9l, s\u00f3lo por sublimaci\u00f3n, se transforme en polvo blanco sublimado, y lo que hay de m\u00e1s h\u00famedo, primeramente sea sublimado y guardado por lo que es la licuefacci\u00f3n, en la cual el sudor le es dado del mismo modo en que ella entra para te\u00f1ir, no es un huevo, sino que es esta materia filosofal disolviendo en agua: ciertamente no es el huevo formado, en tanto que los fil\u00f3sofos no tienen en cuenta las aguas adherentes a lo que toca, sino aquellas que van por la superficie teniendo con ellas terrestre inseparablemente mezclado y no humectando nada, como el mercurio hecho del huevo.<br \/>\nEsta materia, pues, no quiere que nada m\u00e1s le sea a\u00f1adido sino lo que es de ella, pues tiene todo aquello de lo que tiene necesidad.<br \/>\nY nosotros no vemos la inceraci\u00f3n de esta humedad que la tierra se funda a causa de la fuerte uni\u00f3n que ha merecido en la obra de la mixtura de naturaleza.<br \/>\nY la manera de unirlas se realiza acomodando las cualidades por la acci\u00f3n y pasi\u00f3n mutua de \u00e9stas y uni\u00e9ndolas lo suficiente por las menores partes.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRATADO DE LA NATURALEZA DEL HUEVO DE LOS FIL\u00d3SOFOS Bernardo Trevisano Se\u00f1or, con correcci\u00f3n, me parece que dese\u00e1is tratar este asunto de forma distinta como nos ha sido dejada la definici\u00f3n de las cosas naturales, cuando dec\u00eds que la materia de Juan el Negro no puede llevarse a efecto, ni por tanto su azufre; 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