{"id":480,"date":"2006-02-22T10:58:05","date_gmt":"2006-02-22T10:58:05","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=480"},"modified":"2006-02-22T10:58:05","modified_gmt":"2006-02-22T10:58:05","slug":"la-raiz-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=480","title":{"rendered":"La raiz del mal"},"content":{"rendered":"<p>La ra\u00edz del mal<br \/>\nPuede haber quienes rechacen la pel\u00edcula alemana La Ca\u00edda, porque han o\u00eddo que Hitler aparece &#8220;demasiado humano&#8221;. Pueden incluso presumir que hubo intenci\u00f3n de redimirlo. No hay tal cosa. Las escenas que describen su demencia, su furor sat\u00e1nico, su odio parido y su culto a la muerte y la destrucci\u00f3n superan inmensamente en n\u00famero, intensidad y duraci\u00f3n a aquellas en las que se pinta a un Hitler, por as\u00ed decirlo, en pantuflas.<br \/>\nFernando Villegas<br \/>\nFecha edici\u00f3n: 02-10-2005<\/p>\n<p>Foto Portada<\/p>\n<p>La pel\u00edcula alemana La Ca\u00edda (Der Untergang), donde se relatan los \u00faltimos d\u00edas de Hitler y de su entorno militar y pol\u00edtico -la primera producci\u00f3n de ese tipo hecha por ciudadanos de ese pa\u00eds-, ya suscit\u00f3 en Europa alg\u00fan grado de esc\u00e1ndalo e indignaci\u00f3n entre cr\u00edticos y espectadores. Posiblemente haya sucedido -o suceder\u00e1- lo mismo en nuestro pa\u00eds, donde se exhibe desde mediados de esta semana.<\/p>\n<p>Como le ocurri\u00f3 a La Ultima Tentaci\u00f3n de Cristo, rechazada de antemano -sin verla- por sectores religiosos que hab\u00edan o\u00eddo decir que Jes\u00fas aparec\u00eda regocij\u00e1ndose carnalmente y en actitudes contrarias a su dignidad, con La Ca\u00edda habr\u00e1 quienes la rechacen porque han o\u00eddo la especie de que Hitler aparece &#8220;demasiado humano&#8221; y por momentos casi buena persona. Pueden incluso presumir que hubo intenci\u00f3n de redimirlo.<\/p>\n<p>No hay tal cosa. Las escenas que describen su demencia, su furor sat\u00e1nico, su odio parido y su culto a la muerte y la destrucci\u00f3n superan inmensamente en n\u00famero, intensidad y duraci\u00f3n a aquellas en las que se pinta a un Hitler, por as\u00ed decirlo, en pantuflas. Pero no importa: cuando se trata de Hitler los cr\u00edticos y el p\u00fablico esperan que se escriba, hable o filme de un monstruo absoluto con cuernos, garras y arrojando bocanadas de fuego y azufre por las narices. Esperan que se les pinte el mal representado por un Hitler como algo que va contra el orden de la naturaleza, como un engendro aberrante ajeno a lo humano, inhumano todo el tiempo. E imaginan entonces que cualquier representaci\u00f3n o descripci\u00f3n apart\u00e1ndose un mil\u00edmetro de esa convenci\u00f3n huele a siniestro intento de reescribir la historia y legitimar los cr\u00edmenes nazis.<\/p>\n<p>Monstruos<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de ese enfoque hay no s\u00f3lo un simple y acomodaticio acogerse al clich\u00e9 imperante y evitarse as\u00ed problemas, sino una noci\u00f3n ingenua y hasta peligrosa de la naturaleza y ra\u00edz del Mal. En esta noci\u00f3n convencional el Mal resulta del actuar de algo monstruoso, extraordinario. De ah\u00ed la invenci\u00f3n del Diablo y los esp\u00edritus malignos. La literatura, el cine y otras formas de arte y entretenci\u00f3n han reafirmado desde siempre esa idea del mal como un poder asaltando desde fuera el alma humana. El asalto pueden personificarlo cuerpos corruptos, cad\u00e1veres ambulantes, posesos, vampiros, demonios o bestias de otro mundo. Es una visi\u00f3n espantosa pero al mismo tiempo consoladora: el monstruo es siempre horrible, pero puesto que es monstruo, por lo mismo deja de ser asunto nuestro. Tampoco lo es el monstruo en que pasajeramente nos convertimos bajo la influencia del verdadero monstruo, del permanente, del Sat\u00e1n que nos ha cogido por una vez en sus redes. El monstruo est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, est\u00e1 fuera de nosotros o s\u00f3lo temporalmente dentro de nosotros y aun cuando est\u00e1 dentro es algo externo que se ha metido a la fuerza por mala suerte, por error, por abrir el ata\u00fad que no deb\u00edamos, por la acci\u00f3n de causas accidentales, por un maleficio. Pero por lo mismo podemos devolverlo a su f\u00e9retro, sepultarlo otra vez en su tumba, arrojarlo a los abismos, enviarlo de vuelta al infierno, sosegarlo con Prozac. Aun en su concepci\u00f3n moderna, como &#8220;inconsciente&#8221; repleto de deseos feroces, el mal es externo, ajeno, algo de lo cual no tenemos culpa, que s\u00f3lo nos sucede. Y a dicho inconsciente podemos exorcizarlo en el div\u00e1n del psiquiatra.<\/p>\n<p>La abstracci\u00f3n<\/p>\n<p>Pero el Mal es mucho m\u00e1s ubicuo y presente porque no es un monstruo que est\u00e9 afuera ni tampoco una entidad que ocupe s\u00f3lo el subterr\u00e1neo de la mente sino se encuentra todo el tiempo en la conciencia normal, aunque disfrazado de otra cosa. El Mal con may\u00fasculas, el duradero en sus efectos y consecuencias, habita en el reino de lo puramente ide\u00e1tico que ha perdido su cable a tierra. Es por tanto, al menos en potencia, parte constitutiva de la conciencia com\u00fan y corriente. El Mal de esa clase, el de primera clase, no aparece como resultado de una s\u00fabita ca\u00edda en lo monstruoso sino al rev\u00e9s, por una espuria elevaci\u00f3n ideacional que pierde la carne y sangre de verdad que es la Verdad. El Mal o la capacidad de hacer mal deriva de perderse el significado concreto de lo vivo en el paisaje helado y gris de la abstracci\u00f3n. Abstraer significa quitar lo particular para dejar lo general, esto es, lo id\u00e9ntico, lo com\u00fan, el mero esqueleto de la vida. El Mal es entonces, en su ra\u00edz, olvidar el \u00e1rbol, el animal, la flor o el hombre y la mujer concretos frente a nosotros para s\u00f3lo ver el recurso, el \u00edndice, el provecho, la categor\u00eda, la abstracci\u00f3n doctrinaria. Es el hombre de carne y hueso convertido para Stalin en &#8220;elemento contrarrevolucionario&#8221; o para Hitler en &#8220;veneno jud\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p>La abstracci\u00f3n, adem\u00e1s, hace posible la doctrina, la cual no es sino un tejido de abstracciones apoy\u00e1ndose y reforz\u00e1ndose unas a otras. La doctrina, a su vez, hace posible la organizaci\u00f3n masiva del mal porque puede convocar a otros. Luego, convertida en movimiento, abre paso a la organizaci\u00f3n y a la burocracia. Llegada esta etapa, la p\u00e9rdida de lo particular que deriva de la doctrina -que deriva de la idea- es ya completa y el asesinato o la matanza en masa, de llegar a suceder, no ser\u00e1 sino un proceso administrativo. As\u00ed un Eichman pudo decir que &#8220;s\u00f3lo hac\u00eda su trabajo&#8221;. Los pasos del mal son entonces menos un bajar a un abismo infernal que ascender a un firmamento helado donde la verdad se disfraza de raz\u00f3n y el odio toma la forma de deber y disciplina. Y as\u00ed se comienza reduciendo a un hombre o un pueblo a una mera categor\u00eda abstracta que hace posible despreciarlo, luego se convoca a otros para compartir esa doctrina, en seguida se pone manos a la obra y se despoja a ese hombre y\/o pueblo de su propiedad y de sus derechos, despu\u00e9s se les env\u00eda a un campo de concentraci\u00f3n para despojarlos tambi\u00e9n de su condici\u00f3n humana y entonces no resta sino matarlos y matar aun sus cad\u00e1veres reduci\u00e9ndolos a polvo y cenizas.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n<\/p>\n<p>Es porque el uso del raciocinio para entender o creer entender el mundo es parte constitutiva de la naturaleza humana -por eso hablamos de &#8220;homo sapiens&#8221;- que el peligro del Mal es intr\u00ednseco y cercano y no una monstruosidad ajena y extraordinaria. Normalmente s\u00f3lo detectamos las formas m\u00e1s brutales, simples y de menor cuant\u00eda, el mal de peque\u00f1o calibre, la violencia que aflora cuando se amenaza nuestra supervivencia o nuestras posesiones. Podemos, en esos casos, ser feroces en grado extremo, pero el raciocinio o ideaci\u00f3n que se place en s\u00ed mismo, que no duda de s\u00ed mismo, que no aplica raciocinio al raciocinio y cree ciegamente en su presunta verdad no s\u00f3lo pierde f\u00e1cilmente de vista la particularidad, \u00fanico juez del significado final de cada Verdad, sino adem\u00e1s dura como s\u00f3lo puede durar lo que no se apoya ni necesita una emoci\u00f3n. El Mal es en esencia pura frialdad e indiferencia originada y desarrollada en &#8220;razones&#8221;, en una doctrina. Es entonces y de ese modo que el mal puede convertirse en sistema, luego en burocracia, finalmente en campos de exterminio.<\/p>\n<p>Por eso la tentaci\u00f3n del Mal es la del intelecto, o dicho b\u00edblicamente, la soberbia de Lucifer. La tentaci\u00f3n de poseerse la verdad y la tentaci\u00f3n de la superioridad en el mismo momento en que esa raz\u00f3n sin caridad ni calor humano nos lleva por cualquiera de los m\u00faltiples camino de la mentira y el error. As\u00ed puede a veces llevar al olvido de lo real desde la vereda misma de la irrealidad m\u00e1s absoluta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ra\u00edz del mal Puede haber quienes rechacen la pel\u00edcula alemana La Ca\u00edda, porque han o\u00eddo que Hitler aparece &#8220;demasiado humano&#8221;. Pueden incluso presumir que hubo intenci\u00f3n de redimirlo. No hay tal cosa. Las escenas que describen su demencia, su furor sat\u00e1nico, su odio parido y su culto a la muerte y la destrucci\u00f3n superan inmensamente en n\u00famero, intensidad y<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[203],"tags":[],"class_list":["post-480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-planetary-otras-visiones-de-la-realidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=480"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/480\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}