{"id":4393,"date":"2010-08-07T04:37:40","date_gmt":"2010-08-07T04:37:40","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4393"},"modified":"2010-08-07T04:37:40","modified_gmt":"2010-08-07T04:37:40","slug":"cuentos-y-poemas-indigenas-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4393","title":{"rendered":"Cuentos y Poemas Indigenas III"},"content":{"rendered":"<p>divisaron el rancho al pie de la lomada. Los perros olfatearon la presencia de Lorenzo en la brisa que bajaba de la cordillera lejano y salieron a su encuentro con ladridos cortos de j\u00fabilo. En el patio, una mujer con cuatro ni\u00f1os agarrados a su pollera, lo aguardaba como quien espera el \u00faltimo de los milagros!. <\/p>\n<p>Pasaban los d\u00edas con sus noches sin que el grito azotara su l\u00e1tigo de miedo. Todo suced\u00eda lacio, repetido, anunciado desde el mismo comienzo del tiempo. Nada parec\u00eda turbar la paz campesina de ese paisaje apresado entre lomadas azules y cordilleras altas. <\/p>\n<p>Esa noche, cuando todos dorm\u00edan, Pay\u00fan supo que \u00e9l vendr\u00eda! Y lo esper\u00f3 hasta pasada la media noche, cuando el grito, como de un hachazo, parti\u00f3 en dos el aire quieto. <\/p>\n<p>\u00c9l le respondi\u00f3 como si su grito fuera el eco de ese alarido quemante. Ese grito lastimero, casi quejido, se fue acercando con cada respuesta del cham\u00e1n, hasta que todos sintieron que esa voz les recorr\u00eda los sentidos como un aliento f\u00e9tido. <\/p>\n<p>Parado en el hueco de la puerta, Pay\u00fan lo vio surgir de las sombras. <\/p>\n<p>El brillo de sus espuelas alumbraron por un instante y pudo ver sus botas altas, el chaquet\u00f3n negro envolviendo la bruma, el sombrero al\u00f3n coronando su rostro invisible. <\/p>\n<p>En ese peque\u00f1o rel\u00e1mpago, sus labios finos y apretados parec\u00edan aprisionar una mueca sarc\u00e1stica debajo de una nariz aguile\u00f1a, como pico de ave carro\u00f1era. <\/p>\n<p>El cham\u00e1n le busc\u00f3 los ojos al amo de las tinieblas. <\/p>\n<p>\u00a1El aparecido no ten\u00eda ojos! <\/p>\n<p>Avanz\u00f3 hasta tenerlo al alcance de sus brazos. Entonces levant\u00f3 las manos con las palmas hacia fuera y le mostr\u00f3 las cruces grabadas en la piel! <\/p>\n<p>Un aullido b\u00e1rbaro desgarr\u00f3 la noche y el amo de las tinieblas se desmoron\u00f3 quemado por el fuego de su propio incendio! Un fuerte olor a azufre trasminaba las r\u00fasticas paredes del rancho. <\/p>\n<p>Cuando amaneci\u00f3 y la vida regresaba a ocupar su sitio, un aire fresco, bajado de las cumbres, barr\u00eda despreocupado unas cenizas oscuras como sopladas por golpes de alas. <\/p>\n<p>Cuando le preguntaron a Lorenzo \u00d1elay por el mago Pay\u00fan, el mestizo dijo&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; Se ha marchado&#8230; <\/p>\n<p>Del amarillo tenue al rojo intenso <\/p>\n<p>Hab\u00eda permanecido tanto tiempo mirando la cascada que sus sentidos se acostumbraron al rumor de las aguas despe\u00f1\u00e1ndose. Una quietud dolorosa apretaba el aire h\u00famedo contra la piedra, quiz\u00e1 presagiando el cataclismo anunciado desde el propio origen de las cosas. <\/p>\n<p>Primero fue como el quebrarse de una rama en silencio del bosque; luego el temblor sacado de lo hondo de la tierra, un estremecimiento prolongado recorriendo las colosales v\u00e9rtebras de la monta\u00f1a, despertando sus v\u00f3mitos de fuego. <\/p>\n<p>Desde el cr\u00e1ter del Paillanhue, un humo oscuro sosten\u00eda sus culebras sobre el fondo blanco de las cumbres. <\/p>\n<p>Pay\u00fan contempl\u00f3 las primeras fumarolas como qui\u00e9n recibe una se\u00f1al largamente esperada. D\u00e1ndole la espalda al volc\u00e1n, busc\u00f3 el sitio donde el agua pura del torrente esconde, con paciencia de siglos, aquella greda prodigiosa. Con el pu\u00f1ado de arcilla regres\u00f3 presuroso a la caverna y de rodillas, inclinado sobre la lumbre cansina de la hoguera, abri\u00f3 la piel de su mano izquierda con el peque\u00f1o sangrador de cuarzo. <\/p>\n<p>La sangre del cham\u00e1n se fue mezclando con el barro sagrado hasta formar un amasijo luminoso. Mientras modelaba, mojaba con su saliva aquella tierra espiritualizada, para darle vida a esa peque\u00f1a y misteriosa reliquia. En sus ojos parec\u00eda reflejarse aquella extra\u00f1a figura, alumbraba por los nacientes incendios que la lava encend\u00eda con sus lenguas invasoras. <\/p>\n<p>Para ese mediod\u00eda, el sol era apenas un c\u00edrculo de cobre viejo antes de desaparecer devorado por un cielo de cenizas. En cada explosi\u00f3n el volc\u00e1n escup\u00eda sus entra\u00f1as de piedra l\u00edquida, en co\u00e1gulos oscuros que agujereaban el aire caliente, como un monstruoso animal cavando su madriguera en el centro mismo de ese infierno. Luego de m\u00ednimas treguas, su tos geol\u00f3gica lanzaba de nuevo sus estupos fundidos, animando marejadas incandescentes. <\/p>\n<p>Siete d\u00edas estuvo el Pillanhue sacudi\u00e9ndose con temblores que remec\u00edan su lastimada naturaleza. Despu\u00e9s, en menguados estertores, con un escalofr\u00edo que recorr\u00eda su nueva piel bas\u00e1ltica, se fue quedando dormido. <\/p>\n<p>Una atm\u00f3sfera agria, \u00e1cida, sosten\u00eda a\u00fan viva la lava morena que calcinaba con su escondido rescoldo el ramaje de los \u00e1rboles moribundos. <\/p>\n<p>Como luego de un combate, lentas humaredas trepaban penosamente los celajes de la cordillera, esfumando sus sombras duras. <\/p>\n<p>Hacia el naciente un mar de cenizas disipaba la marca del horizonte, extendiendo su neblina plomiza hasta el infinito. <\/p>\n<p>Nada parec\u00eda tener vida. S\u00f3lo el agua, como una v\u00edbora ciega, hurgaba en su memoria de limo buscando una salida por aquella tierra todav\u00eda quemante. Entre vapores sulfurosos, esa tinta negra se abr\u00eda cauce ladera abajo. Paraba en diques de lava endurecida, para vencer con su h\u00famedo instinto cada uno de los obst\u00e1culos que encontraba en su camino. <\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la angostura del Choroi, su pupila mostraba una lej\u00eda de cielo limpio, hasta reconocerse cristalina en el lecho del arroyo. <\/p>\n<p>Una paz de muerte envolv\u00eda al paisaje desolado. Mantos de cenizas escaldaban las heridas de la monta\u00f1a, mientras el viento golpeaba su sonaja contra los riscales, repitiendo como en sue\u00f1os el murmullo helado de las cumbres. <\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar cercano al viejo Pillanhue, la vida leudaba en secreto su eterna maravilla. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Beatriz Bassino el 19 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>DESDE AQU\u00cd (poes\u00eda mapuche) <\/p>\n<p>Lafqu\u00e9n m\u00edo, en mis o\u00eddos <\/p>\n<p>Resuena tu voz, tu canto. <\/p>\n<p>Ayuyueimi <\/p>\n<p>Con tu fuerza, <\/p>\n<p>Tu poder. <\/p>\n<p>Nehu\u00e9n lafqu\u00e9n, <\/p>\n<p>Te extra\u00f1o <\/p>\n<p>Aqu\u00ed perdida en la ciudad huinca <\/p>\n<p>Donde <\/p>\n<p>Tu voz no escucho. <\/p>\n<p>Eres fuerte y poderoso, <\/p>\n<p>Con raz\u00f3n shumpal <\/p>\n<p>Duerme en tus brazos. <\/p>\n<p>Manqui\u00e1n se fue contigo <\/p>\n<p>Y tantas quimei mal\u00e9n <\/p>\n<p>De ti se han enamorado. <\/p>\n<p><strong> Escrito por Beatriz Bassino el 19 de Junio<br \/>\nAPENADO ESTA MI CORAZ\u00d3N <\/strong><\/p>\n<p>Ya no quiero adornar mi cabello, <\/p>\n<p>Ya no quiero cantar cuando el sol <\/p>\n<p>Aparezca en la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>Ir\u00e9 a la monta\u00f1a a esconderme, <\/p>\n<p>Para que nadie me mire, <\/p>\n<p>Para que nadie me mire. <\/p>\n<p>Voy camino <\/p>\n<p>A la poblada monta\u00f1a <\/p>\n<p>La de esp\u00edritus palpables <\/p>\n<p>Que quiero ver <\/p>\n<p>Y no conozco. <\/p>\n<p> Escrito por Beatriz Bassino el 19 de Junio<br \/>\nAPENADO ESTA MI CORAZ\u00d3N <\/p>\n<p>Ya no quiero adornar mi cabello, <\/p>\n<p>Ya no quiero cantar cuando el sol <\/p>\n<p>Aparezca en la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>Ir\u00e9 a la monta\u00f1a a esconderme, <\/p>\n<p>Para que nadie me mire, <\/p>\n<p>Para que nadie me mire. <\/p>\n<p>Voy camino <\/p>\n<p>A la poblada monta\u00f1a <\/p>\n<p>La de esp\u00edritus palpables <\/p>\n<p>Que quiero ver <\/p>\n<p>Y no conozco.<\/p>\n<hr>\n<p><strong>Escrito por Beatriz Bassino el 20 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>Piedras ( Poema Moje\u00f1o) <\/p>\n<p>Piedras, sobre piedras pisaremos,<br \/>\nel camino ser\u00e1 penoso.<br \/>\nHuyamos por la noche, querida,<br \/>\npara que nadie nos vea.<br \/>\nAl amanecer estaremos all\u00e1,<br \/>\nen la playa del r\u00edo, lejos de aqu\u00ed.<br \/>\nAl amanecer estaremos lejos.<br \/>\nAll\u00ed viviremos juntos.<br \/>\nUn a\u00f1o viviremos all\u00e1, por lo menos.<br \/>\n\u00a1Deja que tu madre diga lo que<br \/>\nquiera!<br \/>\n\u00a1No tengas temor!<br \/>\n\u0093Ahora ya viven juntos, juntos viven all\u00e1 abajo\u0094. <\/p>\n<p>MIsh\u00e9 mish\u00e9ra yikeh\u00e1 shatam\u00e1<br \/>\nhamn\u00e1i si\u00ed ham\u00e9 ham\u00e9 kahuhayar\u00e1<br \/>\nnaibizi\u00ed shatami hamnaisin\u00ed<br \/>\nmish\u00e9 mitsh\u00e9<br \/>\nyikeh\u00e1 meshber\u00e1 naihuh\u00e1<br \/>\nmibebir\u00e1 yakshetik\u00e1<br \/>\nmibebir\u00e1 yakshetik\u00e1<br \/>\nshatabir\u00e1 m\u00fash mamam\u00fa<br \/>\nnaihuhami naihuhami<br \/>\nshatamib\u00e9 m\u00e9ziz\u00edn<br \/>\nm\u00e9inb\u00e9haya\u00edn miw\u00e9 yirisbish\u00e1<br \/>\nyumudy\u00e9 y\u00edris yumudy\u00e9<br \/>\nbehay\u00e1 shata\u00f1u\u00f1\u00fa k\u00fashasha<br \/>\nm\u00e9za fakuim\u00fa \u00f1u\u00f1\u00fa mam\u00e1<br \/>\nm\u00e9zakyi \u00f1u\u00f1\u00fa zinahakinak\u00e1<br \/>\nzinahakinak\u00e1 an\u00e1 ziny\u00e9<br \/>\nmam\u00e1 yiriyam\u00fa beh\u00e1 mam\u00e1 <\/p>\n<p><strong>Escrito por M\u00aa Carmen F&#8230; el 21 de Junio<br \/>\nCUENTO TRADICIONAL LAKOTA<br \/>\nNACIMIENTO DEL PERRO. <\/strong><\/p>\n<p>Shunka gimi\u00f3 al sentirse empujada bruscamente dentro de un saco grasoso de piel. Apenas hab\u00eda despertado y sin embargo ah\u00ed estaba, asida por el cuello y secuestrada de la entrada de la guarida de sus padres. Al principio pens\u00f3 que segu\u00eda so\u00f1ando dentro de la c\u00e1lida cueva, acurrucada junto a sus hermanos y hermanas. Ella siempre se hab\u00eda sentido bastante segura bajo las ra\u00edces del gran abeto. Los reto\u00f1os del \u00e1rbol hab\u00edan formado un c\u00edrculo grueso a su alrededor, brindando un buen lugar para ocultar a una familia de cuatro cachorros peludos. Al menos eso es lo que los padres de Shunka hab\u00edan esperado. <\/p>\n<p>Pero Shunka no estaba so\u00f1ando. Sus padres hab\u00edan ido de cacer\u00eda y hab\u00edan dejado cerca a un t\u00edo para cuidar a los cachorros. El t\u00edo era muy joven y no ten\u00eda experiencia en estas cosas. Su atenci\u00f3n hab\u00eda sido atra\u00edda por una ardilla que corr\u00eda por un tronco ca\u00eddo, y mientras \u00e9l estaba distra\u00eddo, una criatura extra\u00f1a hab\u00eda venido al campamento de los Lobos, atrapando a Shunka y a uno de sus hermanos. Los otros cachorros se hab\u00eda ocultado fuera de alcance al fondo de la guarida, as\u00ed que no hab\u00edan sido atrapados. <\/p>\n<p>Shunka y su hermano fueron empujados y golpeados mientras eran cargados dentro de los sacos en las espaldas de las criaturas. Despu\u00e9s de un largo y agitado tiempo, Shunka se asom\u00f3 por encima del hombro de la Criatura de Dos Piernas. All\u00ed, frente de ella, estaba un panorama maravilloso. En una pradera hab\u00eda un grupo de refugios que se ergu\u00edan altos como \u00e1rboles en un c\u00edrculo, con cada entrada mirando al este, hacia el sol naciente. Muchas Criaturas de Dos Piernas salieron corriendo para saludar a las abuelas que volv\u00edan al campamento. Hab\u00eda mucho ruido y confusi\u00f3n. Todo era un remolino de nuevas vistas y nuevos sonidos y olores inusitados. Olores maravillosos saturaban el campamento. Shunka s\u00f3lo hab\u00eda conocido el olor de la guarida de tierra, el aroma lechoso y dulce de su madre, y m\u00e1s tarde, cuando sus peque\u00f1os dientes blancos hab\u00edan brotado, el olor a la carne agria que su padre regurgitaba como desayuno para sus hijos todas las ma\u00f1anas. <\/p>\n<p>Hab\u00eda sido por el olor de las ofrendas de su padre que las abuelas hab\u00edan encontrado la guarida. Mientras buscaban ra\u00edces y hierbas, las experimentadas narices de las abuelas detectaron a los cachorros astutamente escondidos en la guarida bajo el \u00e1rbol. De repente, Shunka sinti\u00f3 que era depositada rudamente en el suelo. A su lado gem\u00eda su hermano, asustado y confundido. &#8220;No te preocupes,&#8221; murmur\u00f3 ella, &#8220;nos tenemos el uno al otro. Yo permanecer\u00e9 contigo. Di &#8216;huk\u00e1&#8217;, no tengo miedo.&#8221; <\/p>\n<p>De cualquier manera \u00e9l ten\u00eda miedo, a pesar de las valientes palabras de Shunka, y aull\u00f3 con fuerza cuando un peque\u00f1o Dos Piernas lo abraz\u00f3 estrechamente contra su pecho. &#8220;A-i-i-i,&#8221; \u00e9l grit\u00f3. Los peque\u00f1os Dos Piernas rieron y lo alzaron para que todos lo vieran. &#8220;Este es mi cachorro,&#8221; dijo el peque\u00f1o Dos Piernas. &#8220;Mi abuela me lo ha dado como regalo.&#8221; <\/p>\n<p>&#8220;S\u00ed&#8221;, respondi\u00f3 la Abuela Unch\u00ed. &#8220;Y si cuidas de \u00e9l tan bien como cuidar\u00edas a tu propio hermano, ser\u00e1 tu compa\u00f1ero de confianza por el resto de sus d\u00edas. &#8221; Diciendo esto, levant\u00f3 a Shunka y le habl\u00f3 suavemente. &#8220;Toma,&#8221; dijo la Abuela Unch\u00ed, tomando del fuego algunos pedazos de carne que ol\u00edan muy bien, y d\u00e1ndoselos a la perra. &#8220;Shunka,&#8221; le dijo, &#8220;estoy muy complacida de haberte encontrado. Eres un gran regalo para m\u00ed. De ahora en adelante tendr\u00e9 a alguien que me ayude y una amiga para hacerme compa\u00f1\u00eda.&#8221; <\/p>\n<p>Y as\u00ed fue que Shunka fue separada de su familia como una win\u00fa, una prisionera, y forzada a vivir en la aldea de las Criaturas de Dos Piernas por el resto de su vida. Pero la Abuela Unch\u00ed era bondadosa con ella, y alababa y reconoc\u00eda su trabajo. As\u00ed que cuando Shunka tuvo su propia familia, ella lleg\u00f3 a ser una especie de hunka para las Criaturas de Dos Piernas. Se convirti\u00f3 en un pariente por elecci\u00f3n, y todos sus hijos y sus nietos tambi\u00e9n. H\u00e9chetu yel\u00f3. Eso es cierto. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Ana Roslyn el 22 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>Uno de los cantos m\u00e1s maravillosos de un ave que se pueden escuchar corresponde a un peque\u00f1o pajarito que vive en la selva amaz\u00f3nica y que se llama Uirapur\u00fa. <\/p>\n<p>El Uirapur\u00fa est\u00e1 revestido de misticismo. Esto se debe a que, adem\u00e1s de ser un canto de extrema belleza, tiene el aditivo de ser dif\u00ed\u00adcil de escuchar. Primero porque es un p\u00e1jaro que vive en plena selva. Segundo porque emite su canto unos pocos minutos a la ma\u00f1ana, y lo hace mientras hace su nido, lo que hace durante cerca de quince d\u00edas al a\u00f1o. Nada m\u00e1s. <\/p>\n<p>Las leyendas que circulan en torno a este p\u00e1jaro son variadas. Se habla de un joven guerrero, un enamorado y hasta de un dios que baj\u00f3 a la tierra convertido en ave, lo que explica la calidad, sencillez y belleza de su canto. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se cuenta que era el joven m\u00e1s hermoso de la tribu, amado y codiciado por las mujeres del lugar, pero que muere tempranamente en una batalla. Los lamentos de las mujeres de la tribu son escuchados por Dios quien transforma el alma del guerrero en un hermoso p\u00e1jaro, que, como el joven, es dif\u00edcil de encontrar, pero que llena con su canto el esp\u00ed\u00adritu de quienes lo escuchan. <\/p>\n<p>Pero la versi\u00f3n m\u00e1s conocida en el Brasil dice que el joven se hab\u00eda enamorado de la esposa del cacique, pero como esto era un amor imposible, el joven rog\u00f3 a Tup\u00e1 que haciera desaparecer ese dolor del amor, por lo que el dios lo transform\u00f3 en un ave. En un ave con un encanto especial al que llam\u00f3 Uirapur\u00fa, que, por cierto, significa el p\u00e1jaro que no es p\u00e1jaro. <\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, una vez convertido, el joven cantaba todas las noches a su amada para hacerla dormir. Pero el cacique encantado con su voz quiso poseer al p\u00e1jaro para que cantara para \u00e9l. Fue entonces cuando el Uirapur\u00fa se alej\u00f3 para siempre de la tribu y de su amada para cantar en la selva, para todos y para nadie. <\/p>\n<p>Se dice que escuchar su canto trae suerte a quienes tienen este privilegio. Algunos buscan sus plumas como fetiche de buenaventura. Se cree que gracias a ello los hombres tendr\u00e1n prosperidad y las mujeres encontrar\u00e1n el amor. <\/p>\n<p>Un aspecto encantador de este p\u00e1jaro es que cuando canta, esos pocos minutos al a\u00f1o, el resto de la selva amaz\u00f3nica se calla. Todas las aves, animales, y hasta el r\u00ed\u00ado dejan de sonar para poder disfrutar de la magia del canto del Uirapur\u00fa. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 22 de Junio <\/p>\n<p>EL TATU Y SU CAPA DE FIESTA <\/strong><br \/>\n(Mito Aymar\u00e1 Bolivia) <\/p>\n<p>Las gaviotas andinas se hab\u00edan encargado de llevar la noticia hasta los \u00faltimos <\/p>\n<p>rincones del Altiplano. Volando de un punto a otro, incansables, hab\u00edan <\/p>\n<p>comunicado a todos que cuando la luna estuviera brillante y redonda, los animales <\/p>\n<p>estaban cordialmente invitados a una gran fiesta a orillas del lago. El Titicaca se <\/p>\n<p>alegraba cada vez que esto suced\u00eda. <\/p>\n<p>Cada cual se preparaba con esmero para esta oportunidad. Se acicalaban y <\/p>\n<p>limpiaban sus plumajes y sus pieles con los mejores aceites especiales, para que <\/p>\n<p>resplandecieran y todos los admiraran. Todo esto lo sab\u00eda Tat\u00fa, \u00e9l quirquincho, ya <\/p>\n<p>hab\u00eda asistido a algunas de estas fastuosas fiestas que su querido amigo Titicaca <\/p>\n<p>gustaba de organizar. En esta ocasi\u00f3n deseaba ir mejor que nunca, pues <\/p>\n<p>recientemente hab\u00eda sido nombrado integrante muy principal de la comunidad.Y <\/p>\n<p>comprend\u00eda bien lo que esto significaba&#8230; \u00c9l era responsable y digno. Esas <\/p>\n<p>deb\u00edan haber sido las cualidades que se tuvieron en cuenta al darle este t\u00edtulo <\/p>\n<p>honor\u00edfico que tanto lo honraba. Ahora deseaba \u00edntimamente deslumbrarlos a <\/p>\n<p>todos y hacerlos sentir que no se hab\u00edan equivocado en su elecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Todav\u00eda faltaban muchos d\u00edas, pero en cuanto recibi\u00f3 la invitaci\u00f3n se puso a tejer <\/p>\n<p>un manto nuevo, elegant\u00edsimo, para que nadie quedara sin advertir su presencia <\/p>\n<p>espectacular. Era conocido como buen tejedor, y se concentr\u00f3 en hacer una trama <\/p>\n<p>fina, fina, a tal punto, que recordaba algunas maravillosas telara\u00f1as de esas que <\/p>\n<p>se suspenden en el aire, entre rama y rama de los arbustos, luciendo su tejido <\/p>\n<p>extraordinario. Ya llevaba bastante adelantado, aunque el trabajo, a veces, se le <\/p>\n<p>hacia lento y penoso, cuando acert\u00f3 a pasar cerca de su casa el zorro, que <\/p>\n<p>gustaba de meter siempre su nariz en lo que no le importaba. <\/p>\n<p>Al verlo, le pregunt\u00f3 con curiosidad que hac\u00eda y este le respondi\u00f3 que trabajaba <\/p>\n<p>en su capa para pon\u00e9rsela el d\u00eda de la fiesta en el lago, el zorro le respondi\u00f3 que <\/p>\n<p>como iba a alcanzar a terminarla si la fiesta era esa noche. El quirquincho pens\u00f3 <\/p>\n<p>que hab\u00eda pasado el tiempo sin notarlo. Siempre le suced\u00eda lo mismo&#8230; Calculaba <\/p>\n<p>mal las horas&#8230; Al pobre Tat\u00fa se le fue el alma a los pies. Una gruesa l\u00e1grima <\/p>\n<p>rod\u00f3 por sus mejillas. Tanto prepararse para la ceremonia&#8230; El encuentro con sus <\/p>\n<p>amigos lo hab\u00eda imaginado distinto de lo que ser\u00eda ahora. \u00bfTendr\u00eda fuerzas y <\/p>\n<p>tiempo para terminar su manto tan hermosamente comenzado? <\/p>\n<p>El zorro capt\u00f3 su desesperaci\u00f3n, y sin decir m\u00e1s se alej\u00f3 riendo entre dientes. Sin <\/p>\n<p>buscarlo hab\u00eda encontrado el modo de inquietar a alguien&#8230; Y eso le produc\u00eda un <\/p>\n<p>extra\u00f1o placer. Tat\u00fa tendr\u00eda que apurarse mucho si quer\u00eda ir con vestido nuevo a <\/p>\n<p>la fiesta. Y as\u00ed fue. Sus manitos continuaron el trabajo movi\u00e9ndose con rapidez y <\/p>\n<p>destreza, pero debi\u00f3 recurrir a un truco para que le cundiera. Tom\u00f3 hilos gruesos <\/p>\n<p>y toscos que le hicieron avanzar m\u00e1s r\u00e1pido. Pero, la belleza y finura iniciales del <\/p>\n<p>tejido se fueron perdiendo a medida que avanzaba y quedaba al descubierto una <\/p>\n<p>urdimbre m\u00e1s suelta. Finalmente todo estuvo listo y Tat\u00fa se engalan\u00f3 para asistir <\/p>\n<p>a su fiesta. Entonces respir\u00f3 hondo, y con un suspiro de alivio mir\u00f3 al cielo <\/p>\n<p>estirando sus extremidades para sacudirse el cansancio de tanto trabajo. En ese <\/p>\n<p>instante advirti\u00f3 el enga\u00f1o&#8230; \u00a1Si la luna todav\u00eda no estaba llena! Lo miraba curiosa <\/p>\n<p>desde sus tres cuartos de creciente&#8230; <\/p>\n<p>Un primer pensamiento de c\u00f3lera contra el viejo zorro le cruz\u00f3 su cabecita. Pero al <\/p>\n<p>mirar su manto nuevamente bajo la luz brillante que ca\u00eda tambi\u00e9n de las estrellas, <\/p>\n<p>se dio cuenta de que, si bien no hab\u00eda quedado como \u00e9l lo imaginara, de todos <\/p>\n<p>modos el resultado era de aut\u00e9ntica belleza y esplendor. No tendr\u00eda para qu\u00e9 <\/p>\n<p>deshacerlo. Quiz\u00e1s as\u00ed estaba mejor, m\u00e1s suelto y aireado en su parte final, lo <\/p>\n<p>cual le otorgaba un toque ex\u00f3tico y atractivo. El zorro se asombrar\u00eda cuando lo <\/p>\n<p>viera&#8230; Y, adem\u00e1s, no le guardar\u00eda rencor, porque sido su propia culpa creerle a <\/p>\n<p>alguien que ten\u00eda fama de travieso y juguet\u00f3n. Simplemente \u00e9l no pod\u00eda resistir la <\/p>\n<p>tentaci\u00f3n de andar burl\u00e1ndose de todos&#8230; Y siempre encontraba alguna v\u00edctima. <\/p>\n<p>Pero esta vez todo sali\u00f3 bien: el zorro le hab\u00eda hecho un favor. Porque Tat\u00fa se <\/p>\n<p>luci\u00f3 efectivamente, y caus\u00f3 gran sensaci\u00f3n con su manto nuevo cuando lleg\u00f3, al <\/p>\n<p>fin, el momento de su aparici\u00f3n triunfal en la fiesta de su amigo Titicaca. <\/p>\n<p>Fuente: Cuentos y Leyendas Americanas.<\/p>\n<hr>\n<p><strong>Escrito por Griselda Susana Ordoqui el 22 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>Hola! Les voy a contar la leyenda del Calafate (arbusto de la Patagonia que se cubre de flores amarillas perfumadas en primavera, luego se convierte en racimos de peque\u00f1as frutas. Con ellos se hacen dulces y un licor exquisito al que los tehuelches llaman &#8220;Guacha-cay&#8221;).<br \/>\nLos bosques empezaban a tomar un tono caracter\u00edstico anunciando el oto\u00f1o y dando a los \u00e1rboles una gama que va desde el amarillo tenue al rojo intenso, pasando por el dorado y naranja. Esta transformaci\u00f3n se viene repitiendo a\u00f1o a a\u00f1o desde tiempos inmemoriales. <\/p>\n<p>Los Tehuelches, verdaderos due\u00f1os de la tierra, conoc\u00edan los secretos del sur patag\u00f3nico en su permanente deambular de lugar en lugar.<br \/>\nLos guanacos, alimento y abrigo de esta gente, comenzaron a descender en tropillas hacia los valles encerrados en grandes ca\u00f1adones, viejas cunas de antiguos glaciares, en un permanente rito milenario al que se suman los \u00f1and\u00faes en busca de abrigo y alimento. <\/p>\n<p>Hacia el oeste, la espina dorsal de Am\u00e9rica que son los Andes, ha amanecido de nieve. El invierno llegar\u00e1 y ellos lo saben.<br \/>\nEn esa \u00e9poca, las tribus tehuelches comenzaban su viaje hacia el norte a pie, donde el fr\u00edo no era tan intenso. KOONEK (calafate en flor), la anciana curandera de la tribu, no pod\u00eda caminar m\u00e1s, sus viejas piernas estaban agotadas; pero la marcha no se pod\u00eda detener y es una ley natural cumplir con el destino. Ella lo comprendi\u00f3. Las mujeres de la tribu le hicieron un KAU (toldo) con pieles de guanacos y juntaron abundante le\u00f1a, prepararon CHARKIKAN (charque ahumado y salado), reunieron huevos conservados en sacos de grasa y se despidieron de ella con el GAYAU (canto identificatorio) de la familia, luego ella enton\u00f3 con un hilito de voz, el milenario canto de la raza y envuelta en su KAI-AJNUN (capa pintada), fij\u00f3 sus cansados ojos en la distancia, hasta que la gente de su tribu se perdi\u00f3 tras el filo de la meseta. Quedaba sola para morir, ya que los alimentos no le alcanzar\u00edan para pasar el invierno, aunque tal vez alg\u00fan puma hambriento le acortara la espera.<br \/>\n&#8220;Mejor si me encuentra dormida, total es un ratito&#8230; &#8220;pens\u00f3<br \/>\n.<br \/>\n&#8220;Terro, terro repet\u00edan los teros, que en su idioma significa &#8220;malo,malo&#8221; y agregaban:- &#8220;No volveremos m\u00e1s. La &#8220;V&#8221; de los KAIKENES (avutardas) eran mil flechas que viajaban cielo al norte. Todos los seres vivientes emigraban, se quedaba sola sintiendo el silencio como un sopor pesado y envolvente<br \/>\n.<br \/>\nEl cielo multicolor se fue extinguiendo lentamente en un oeste de mesetas grises y azuladas hasta perderse el \u00faltimo rayo de luz reflejado en los picos m\u00e1s altos del CHALT\u00c9N (monta\u00f1a sagrada de los tehuelches, hoy Fitz Roy).<br \/>\nPasaron muchos soles y lunas, hasta que lleg\u00f3 ARISKAIKEN (primavera) con el nacimiento de los brotes, arribaron las golondrinas, los chorlos, los alegres chingolitos, las inquietas ratoneras, las charlatanas cotorras&#8230;<br \/>\nLos esbeltos flamencos vistieron de rosa una franja de cielo hacia el sur. El cuello de los cisnes le puso signos de interrogaci\u00f3n a las lagunas ya deshieladas y el grito de las bandurrias se hizo eco en las barrancas. <\/p>\n<p>Volv\u00eda la vida en todas sus expresiones. Sobre los cueros del abigarrado toldo de KOONEX (calafate), se pos\u00f3 una bandada de avecillas cantando alegremente.<br \/>\nDe pronto se escuch\u00f3 la voz de la anciana que desde el interior del KAU, les reprend\u00eda por haberla dejado sola durante el largo invierno. KIKEN (el chingolito), tras la sorpresa le respondi\u00f3: -&#8220;Nos fuimos porque en oto\u00f1o empieza a escasear el alimento, adem\u00e1s durante el invierno no tenemos donde abrigarnos&#8221;. <\/p>\n<p>-&#8220;Los comprendo , dijo la anciana,por eso de hoy en adelante, tendr\u00e1n alimento en oto\u00f1o y buen abrigo en invierno. Ya nunca m\u00e1s me quedar\u00e9 sola&#8230;&#8221;. Luego call\u00f3. <\/p>\n<p>Cuando la brisa volte\u00f3 los cueros del toldo, en lugar de la anciana, se hallaba un hermoso arbusto espinoso de perfumads flores amarillas. Al promediar el verano, las flores se hicieron frutos y antes del oto\u00f1o comenzaron a madurar tomando un color azul-morado de sabor exquisito y de gran valor alimenticio. <\/p>\n<p>Algunos pajaritos no emigraron nunca m\u00e1s y los que se hab\u00edan ido para no retornar, al enterarse de la novedad, regresaron para probar el nuevo fruto, del que quedaron prendados. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los Tehuelches o Tsonekas lo probaron adopt\u00e1ndolo para siempre y desparramaron sus semillas de AIKE en AIKE (lugar en lugar), d\u00e1ndole el nombre de KOONEX (calafate). Desde entonces: &#8220;El que come calafate, vuelve&#8221;. <\/p>\n<p>Esto es para ustedes amigos, espero les guste. Un saludo afectuoso. <\/p>\n<p>Griselda Susana. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 25 de Junio <\/p>\n<p>Cuento del Eqeqo (Leyenda de Puno &#8211; Per\u00fa) <\/strong><\/p>\n<p>Antiguamente, muchos milenios atr\u00e1s, hab\u00eda un aymara cuyo nombre era Iqiqu. Era fornido, de estatura baja, humilde, bondadoso, caritativo y sonriente.<br \/>\nIqiqu fue un hombre bueno que buscaba una vida armoniosa entre los hombres, y por dondequiera que andaba predicaba las buenas costumbres. Donde hab\u00eda problemas y llantos llevaba la soluci\u00f3n, la consolaci\u00f3n y la alegr\u00eda.<br \/>\nUn d\u00eda, por sus cualidades maravillosas, recibi\u00f3 poder de Apu Qullana Awki (Dios Padre Divino) que moraba en las alturas sagradas de Khunu Qullu (Monta\u00f1a Nevada). Con este poder, Iqiqu hab\u00eda logrado realizar grandes haza\u00f1as. Dicen que manejaba grandes piedras, secaba el agua, trasladaba rocas y monta\u00f1as solamente con hondas y su voz. Todo le obedec\u00eda; por eso le gente le segu\u00eda de cerca.<br \/>\nIqiqu tenia una honda y una ch&#8217;uspa (bolsa). As\u00ed caminaba por las monta\u00f1as, cerros, pampas y por las riberas del Lago. Al que lloraba le consolaba y hac\u00eda re\u00edr; al que no ten\u00eda productos se los proporcionaba; a los que quer\u00edan casarse los juntaba para formar su hogar.<br \/>\nUn d\u00eda vino el Awqa (ser maligno) con su gente sanguinaria. Su aspecto era de un hombre barbudo, de tez blanca y con genio muy malo. Awqa se port\u00f3 muy cruel. Atemorizaba a los aymara y persigui\u00f3 a Iqiqu. A los que le segu\u00edan los desband\u00f3, a otros los asesin\u00f3 ferozmente y a algunos los oblig\u00f3 para que no le apoyen.<br \/>\nCierta vez Iqiqu lleg\u00f3 a un ayllu donde Awqa tambi\u00e9n hab\u00eda instalado su posada para seguir persiguiendo a Iqiqu. Mientras este iba promoviendo diferentes formas de ayuda mutua, Awqa y su gente malvada, lo rodearon y capturaron.<br \/>\nLo torturaron y despedazaron el cuerpo de Iqiqu. La cabeza, los brazos, las piernas y otras partes del cuerpo fueron desparramados por todas partes del altiplano y en las cordilleras, a fin de que no vuelva a formarse el cuerpo, porque tuvieron miedo al poder que tenia Iqiqu.<br \/>\nNuestros abuelos dicen que cada una de las partes del cuerpo de Iqiqu est\u00e1 tomando forma y ha empezado a revivir. Otros dicen que cada parte del cuerpo se ha levantado y est\u00e1 en camino hacia Wi\u00f1ay Marka (Ciudad Eterna). Un d\u00eda no muy lejano, indudablemente, llegar\u00e1n a Wi\u00f1ay Marka. Se juntar\u00e1n y Iqiqu tomar\u00e1 una fuerza sobrenatural que reunir\u00e1 y llevar\u00e1 adelante a su pueblo.<br \/>\nRenacer\u00e1 la naci\u00f3n Aymara y tendr\u00e1 mucho poder en el Universo. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 29 de Junio <\/p>\n<p>Los Pumas Grises (Leyenda del Lago Titicaca) <\/strong><\/p>\n<p>El abuelo le dice a su nieta: &#8220;Mira este lago inmenso y azul, hijita. El lago Titicaca. En el fondo\u0085 est\u00e1n los pumas grises&#8221;.&#8221; \u00bfQu\u00e9 pumas, abuelo? &#8220;, pregunt\u00f3 con mucha curiosidad la ni\u00f1a. &#8220;Pumas grises&#8221;\u0085 Eso significa &#8220;Titicaca&#8221; en nuestra lengua aymara. Es una historia antigua, muy antigua\u0085<br \/>\nA lo lejos se escuchaba una hermosa y triste melod\u00eda de zampo\u00f1a y el ulular del viento. El abuelo le cont\u00f3 que Apu Qullana Awki hab\u00eda creado el mundo, la tierra, el cielo, los animalitos\u0085 y la gente. Cuando termin\u00f3 de crear, el Apu Qullana Awki fue a vivir a los cerros de nieve y dijo con voz muy poderosa: &#8220;Sean felices. Vivan tranquilos en este para\u00edso que les doy&#8221;. En aquellos tiempos, este lago era un valle hermoso. No hab\u00eda envidia ni peleas entre la gente. El \u00fanico mandamiento del Apu Qullana Awki era no subir a la monta\u00f1a sagrada, donde \u00e9l viv\u00eda. Entonces el hombre le dijo: &#8221; \u00bfY por qu\u00e9 no vamos a subir? Queremos ser poderosos como \u00e9l&#8221;. As\u00ed fue como desobedecieron. Pero cuando sub\u00edan el cerro se escucharon unos terribles y escalofriantes rugidos\u0085<br \/>\nMuy preocupado el abuelo musit\u00f3: &#8220;El Apu Qullana Awki hizo salir de las cuevas muchos pumas grises que devoraron a la gente. Casi todos murieron&#8221;. Entonces, el padre Sol, tata Inti, llor\u00f3 sin consuelo durante cuarenta d\u00edas y cuarenta noches. Las l\u00e1grimas del Sol fueron haciendo una laguna, un gran lago que ahog\u00f3 a todos los pumas. La poquita gente que se salv\u00f3, dijo: &#8220;qaqa titinakawa&#8230; Ah\u00ed est\u00e1n los pumas grises\u0085 Titi-caca&#8221;.<br \/>\nLa ni\u00f1a pregunt\u00f3: &#8221; \u00bfAs\u00ed naci\u00f3 este lago, abuelo?&#8221;<br \/>\n&#8220;Y as\u00ed renaci\u00f3 nuestro pueblo, la gran naci\u00f3n aymara, agradecida del padre Sol, nuestro tata Inti y bendecida por la Pachamama&#8221;. Y por eso rezamos nuestras oraciones al tata Inti, al gran Wiracocha, a nuestra madre tierra\u0085 la Pachamama.<br \/>\nPero el abuelo se puso triste y dijo a su nieta: &#8220;Mira el lago, hijita, el lago de los pumas grises.  <\/p>\n<p>Responder > Citar  |    <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\n Beatriz Bassino<br \/>\nEnfermer\u00eda profesional, administraci\u00f3n&#8230;    Escrito por Beatriz Bassino el 2 de Julio<br \/>\nPoema de un tehuelche<br \/>\n Che <\/p>\n<p>caballero del viento&#8230; <\/p>\n<p>despeinado&#8230; <\/p>\n<p>tas perdido.. <\/p>\n<p>. No sabes los vientos <\/p>\n<p>como est\u00e1n en nuestra Patagonia. <\/p>\n<p>Impresionante. <\/p>\n<p>Y con la sequ\u00eda <\/p>\n<p>no te das una idea <\/p>\n<p>cuando sopla y sopla <\/p>\n<p>levantando ese polvillo <\/p>\n<p>que parece talco&#8230; <\/p>\n<p>Naupa huen <\/p>\n<p>un pique espectacular <\/p>\n<p>la apertura, voraces mal todas <\/p>\n<p>&#8230;. Marrones y arco iris&#8230; <\/p>\n<p>Adem\u00e1s las percas impresionates <\/p>\n<p>en tama\u00f1o y la pelea\u0085 <\/p>\n<p>Y con todas las moscas que te imagines <\/p>\n<p>&#8230; Arriba, media&#8230; Baja, <\/p>\n<p>no se perd\u00edan un movimiento del agua <\/p>\n<p>y hab\u00eda muchas&#8230; <\/p>\n<p>Bueno, <\/p>\n<p>lo que si como dije <\/p>\n<p>parece que vas en una nube <\/p>\n<p>en los caminos <\/p>\n<p>&#8230; Adentro de una nube de polvo. <\/p>\n<p>Aguantemos despeinados, <\/p>\n<p>total es la Patagonia y la queremos. <\/p>\n<p>Uainge yen\u00fa\/ <\/p>\n<p>Saludo amigo&#8230; En tehuelche <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 3 de Julio<br \/>\nEl Lenguaje de las Estrellas* <\/strong><\/p>\n<p>El Sol y la Luna tuvieron doce hijos, seis mujeres: Taiwa, Pawak, Shawa, Tiyaylli, Warawa, Tsaiwa; y seis varones: Apauki, Uniwa, Iwa, Jallka, amayami; que les gustaba cantar, bailar, conversar. As\u00ed, unos en el d\u00eda otros en la noche, formando c\u00edrculos o media lunas, conversaban con la gente que les rodeaba. Dicen que las estrellas eran muy alegres, que las personas se contagiaban de su entusiasmo y energ\u00eda, que por esa raz\u00f3n, la gente canta cuando trabaja, danza cuando est\u00e1 satisfecha con su trabajo, conversa para ahuyentar la soledad y solidarizarse con los dem\u00e1s. En este sentido, antiguamente los Yayas dec\u00edan que mantener alegre el esp\u00edritu era la principal garant\u00eda del desarrollo y bienestar de la comunidad. <\/p>\n<p>Dicen que un d\u00eda Inti Tayta, Pura Mama y sus hijos estuvieron muy enfermos y tuvieron que retornar junto a su padre Pachakamak Desde ent\u00f3nces no han vuelto, pero su energ\u00eda, su alegr\u00eda, sus cantos, sus di\u00e1logos se transmiten en cada parpadeo de las estrellas y en el brillo de los luceros; que por esa raz\u00f3n los Yayas*** conocen el lenguaje de las estrellas, dialogan con ellas y saben en que momento se debe sembrar, saben determinar con precisi\u00f3n los d\u00edas y los meses que transitan en este estrecho camino del tiempo. <\/p>\n<p>Ariruma Kowii** <\/p>\n<p>*Relato de su obra &#8220;Diccionario de nombres kichwas&#8221; (Kichwa shutikunamanta shimiyuk panka), Ecuador, 1998.<br \/>\n**Escritor Kichwa. Naci\u00f3 en Otavalo, Ecuador, en 1961. Maestro en Letras en Estudios de la Cultura en la Universidad Andina Sim\u00f3n Bolivar-Ecuador.<br \/>\n***Ancianos, personas de mucho respeto en la comunidad<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>divisaron el rancho al pie de la lomada. Los perros olfatearon la presencia de Lorenzo en la brisa que bajaba de la cordillera lejano y salieron a su encuentro con ladridos cortos de j\u00fabilo. En el patio, una mujer con cuatro ni\u00f1os agarrados a su pollera, lo aguardaba como quien espera el \u00faltimo de los milagros!. Pasaban los d\u00edas con<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68],"tags":[],"class_list":["post-4393","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-antigua"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4393"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4393\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}