{"id":4392,"date":"2010-08-06T04:18:20","date_gmt":"2010-08-06T04:18:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4392"},"modified":"2010-08-06T04:18:20","modified_gmt":"2010-08-06T04:18:20","slug":"cuentos-y-poemas-indigenas-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4392","title":{"rendered":"Cuentos y Poemas Indigenas II"},"content":{"rendered":"<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 11 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>Origen de los R\u00edos Chaque\u00f1os <\/p>\n<p>Leyenda Toba VOCABULARIO  <\/p>\n<p>  NICHAJ: Jabal\u00ed.<br \/>\n  QUIRIOC: Tigre.<br \/>\n  NORER\u00c1: Zorro<br \/>\n  DIORN\u00c9: Venado.<br \/>\n  YUCHAN: Palo borracho.<br \/>\n  LERM\u00c1: Vizcacha.<br \/>\n  GUACANIC: Estrella.<br \/>\n  TAGA: Aloja.<br \/>\n  SALARNEK: Cacique.<br \/>\n  CHIGUISI: Nutria.<br \/>\n  KOIPAC: Palo.<br \/>\n  YUIOMA: Laguna del pescado.<br \/>\n  NOLAJUIJK: Ind\u00edgenas.<br \/>\n  NILLAC: Peces.<br \/>\n  TOIGUIT: Armado (pez).<br \/>\n  HUESERA: Pac\u00fa (pez).<br \/>\n  CHALMEE: Surub\u00ed (pez).<br \/>\n  NUHAC: S\u00e1balo (pez).<br \/>\n  SASINEC: Dorado (pez).<br \/>\n  GUAYAIB\u00cd: Nombre de un \u00e1rbol.<br \/>\n  GUAVIY\u00da: Nombre de un \u00e1rbol.<br \/>\n  DAIC\u00d3: Array\u00e1n.<br \/>\n  IBIR\u00c1 JUS: Nombre de un \u00e1rbol.<br \/>\n  PIND\u00d3: Palmera.<br \/>\n  NECTRANK: Agua.<br \/>\n  CAINARAN: Pesca.<br \/>\n  TUYET\u00c9: R\u00edo.<br \/>\n  PIN PIN: Tambor fabricado con<br \/>\nun tronco de palo borracho<br \/>\ncortado transversalmente<br \/>\nen dos y cubierto con un<br \/>\ncuero de vizcacha. <\/p>\n<p>  YAGUA-RATAY: \u00c1rbol que anuncia<br \/>\nlluvia cuando florece. <\/p>\n<p>  MBURUCUYA: Pasionaria (enredadera).<br \/>\n  G\u00dcEMB\u00c9: Planta par\u00e1si ta, salvaje.<br \/>\n  CHACA: Pulsera hecha con vegetales. <\/p>\n<p>La cosecha de la algarroba hab\u00eda terminado. La tribu iba al lugar donde realizaban los festejos que, infaliblemente, realizaban luego de cumplir trabajos prolongados. <\/p>\n<p>Se reunieron en un claro del bosque esperando a los que tendr\u00edan a su cargo la &#8220;representaci\u00f3n&#8221; y que aparecieron a los pocos instantes. <\/p>\n<p>Eran cuatro disfrazados: uno de nichaj, otro de quirioc, el tercero de norer\u00e1 y el \u00faltimo de diorn\u00e9. Les acompa\u00f1aban varios hombres que simulaban ser cazadores. <\/p>\n<p>Desde que el juego comenz\u00f3, y en el que deb\u00edan atraparse entre s\u00ed, actuaron a la perfecci\u00f3n, imitando las caracter\u00edsticas y las voces de cada uno de los animales que representaban. <\/p>\n<p>As\u00ed se pon\u00edan frente a frente, trepaban a los \u00e1rboles, se persegu\u00edan tratando de darse alcance, luchaban unos con otros y usaban de todos los medios y astucias empleados por los animales, cuyo disfraz hab\u00eda adoptado cada uno, cuando tratan de poner su vida a salvo. <\/p>\n<p>Los hombres, a su vez, intentando atraparlos, no los perd\u00edan de vista, los asediaban, los corr\u00edan y atacaban con el mismo ardor y entusiasmo que si se hubiera tratado de una partida de caza. <\/p>\n<p>Las carreras y las luchas se prolongaron durante mucho tiempo, con gran alegr\u00eda de los que presenciaban tan singular torneo. <\/p>\n<p>Cuando oscureci\u00f3 y el cielo se cubri\u00f3 de estrellas, se dio comienzo a la danza. <\/p>\n<p>Empez\u00f3 a o\u00edrse el mon\u00f3tono son del pin pin, un tambor hecho con un tronco de yuch\u00e1n partido transversalmente en dos y cubierto con un cuero de lerm\u00e1, que tocaba incansable el director del baile, colocado en el centro del espacio destinado para la fiesta. <\/p>\n<p>Comenzaron con la \u0093Guacanic\u0094, la danza preferida por los tobas, que consideran a las estrellas como los ojos de sus antepasados, en cuyo honor la bailaban. <\/p>\n<p>Formando varias ruedas, tomados de la mano y mirando siempre hacia arriba, danzaban, siguiendo el comp\u00e1s que, vali\u00e9ndose del pin pin, marcaba el que oficiaba de director. <\/p>\n<p>Estos compases, lentos y espaciados al principio, aumentaban de velocidad a medida que el tiempo transcurr\u00eda y crec\u00eda el entusiasmo de los bailarines, cuyos cuerpos segu\u00edan con movimientos r\u00edtmicos las variantes marcadas por el pin pin. <\/p>\n<p>Acompa\u00f1aba a este son el tintineo caracter\u00edstico que hac\u00edan, al chocar unos con otros, las piedritas, los amuletos y las semillas, colgados de los cinturones y de las chacas, pulseras vegetales usadas por los bailarines rodeando sus brazos y sus piernas. <\/p>\n<p>Un coro masculino dejaba o\u00edr sus tonos graves, al que se un\u00edan las notas agudas que entonaban las mujeres. <\/p>\n<p>La tag\u00e1, mientras tanto, servida en vasijas de barro, iba de boca en boca, levantando los \u00e1nimos de los concurrentes, multiplicando su alegr\u00eda y aumentando su entusiasmo. <\/p>\n<p>As\u00ed pasaron la noche entera. Con ella termin\u00f3 la fiesta y cuando el sol volvi\u00f3 a aparecer por oriente, sus rayos llegaron hasta los hombres y las mujeres que, vencidos por el cansancio y embotados por efecto de la abundante aloja ingerida, dorm\u00edan su fatiga al reparo de los \u00e1rboles. <\/p>\n<p>Varios d\u00edas despu\u00e9s de realizarse esta fiesta lleg\u00f3 a la tribu del salarnek Chiguisi, un extranjero que dijo llamarse Koipac. <\/p>\n<p>Luego de una cosecha tan pr\u00f3diga y de los festejos ruidosos con que la cele-braron, los \u00e1nimos de los ind\u00edgenas se hallaban predispuestos para ver y recibir al reci\u00e9n llegado con simpat\u00eda. <\/p>\n<p>Si a ello se agrega la astucia que emple\u00f3 el extranjero a fin de granjearse la amistad de los naturales, se encontrar\u00e1 la raz\u00f3n por la cual lo acogieron con afabilidad, no descubriendo sus intenciones aviesas sino cuando les fue imposible deshacerse de \u00e9l. <\/p>\n<p>As\u00ed fue que, en lugar de corresponder a la buena acogida que se le dispens\u00f3, quiso al poco tiempo imponer su voluntad y usurpar los derechos de quienes eran los verdaderos due\u00f1os de la regi\u00f3n. <\/p>\n<p>Lo consigui\u00f3 siempre y ocasion\u00f3 m\u00faltiples da\u00f1os a quienes s\u00f3lo deb\u00eda favores. <\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en que todos le temieron, convencidos que pose\u00eda un poder mal\u00e9fico conferido por el demonio. <\/p>\n<p>Temerosos de las fuerzas sobrenaturales y de los enviados de los genios malos, nadie se atrev\u00eda a lanzar contra \u00e9l sus flechas con puntas de \u00f1uat\u00ed curuz\u00fa, cuyas espinas venenosas eran infalibles. <\/p>\n<p>Koipac, por su parte, se re\u00eda de ellas sabi\u00e9ndose invulnerable al m\u00e1s activo de los venenos. <\/p>\n<p>El no reconoc\u00eda derechos ajenos y actuaba de acuerdo a los dictados exclusivos de su voluntad y de su conveniencia, sin import\u00e1rsele el perjuicio que sus actos podr\u00edan ocasionar. <\/p>\n<p>Los toldos de la tribu de Chiguisi se hallaban en las cercan\u00edas de Yuioma, la laguna del pescado, cuyas aguas brindaban a los nolajuijk abundantes nillac, entre los que hab\u00eda: toiguif, hueser\u00e1, chalmee y nuhac. <\/p>\n<p>Las aguas de la laguna guardaban celosas al pez sagrado, un sasinec de tama\u00f1o extraordinario, padre de los peces y que prove\u00eda a la laguna de esos animales. <\/p>\n<p>Un d\u00eda, los ind\u00edgenas vieron, consternados, que Koipac se dirig\u00eda a pescar. <\/p>\n<p>Llevaba el arco y las flechas de guayaib\u00ed. Marchaba decidido por el sendero que conduc\u00eda a Yuioma, entre guaviy\u00fas, daic\u00f3s, ibir\u00e1 jus, pind\u00f3s, florecidos yagu\u00e1-ratais, trepadoras mburucuy\u00e1s, g\u00fcemb\u00e9s de tallos retorcidos y lianas decorativas, que con sus guirnaldas de hojas formaban verdes cascadas suspendidas de las copas de los \u00e1rboles. <\/p>\n<p>Enterado Chiguisi de las intenciones de Koipac, le sali\u00f3 al encuentro para prohibirle que diera muerte al pez sagrado, al sasinec, cuya desaparici\u00f3n traer\u00eda como consecuencia el fin instant\u00e1neo de todos los peces, con los que los naturales quedar\u00edan privados de tan importante alimento. <\/p>\n<p>Koipac, como siempre, recibi\u00f3 la advertencia con desd\u00e9n, y acompa\u00f1ando sus palabras con un gesto burl\u00f3n, pregunt\u00f3: <\/p>\n<p>\u0097 \u00bfEs alg\u00fan privilegiado el sasinec de que me hablas, para que con \u00e9l se tengan miramientos que no alcanzan a los otros peces? <\/p>\n<p>\u0097 \u00a1Es el padre de los peces que viven en la laguna y el que proporciona abundante alimento a la tribu&#8230;! \u0097 respondi\u00f3 indignado el cacique. <\/p>\n<p>\u0097 Pues tengo deseos de probar si es verdad eso \u0097 concluy\u00f3 Koipac empecinado. <\/p>\n<p>En vista de que sus palabras no convenc\u00edan al malvado el salarnek Chiguisi decidi\u00f3 rogarle que no lo hiciera. Pero no obtuvo mejores resultados y tal como lo ten\u00eda dispuesto, Koipac lleg\u00f3 a la laguna de los peces. <\/p>\n<p>La tribu, desesperada, ve\u00eda con horror la grave falta que iba a cometer el perverso Koipac atacando al dorado, al que ellos profesaban veneraci\u00f3n y respeto; pero sab\u00edan, por otra parte, que nada ni nadie hubiera podido evitarlo pues los poderes mal\u00e9ficos que pose\u00eda el extranjero lo hac\u00edan invencible. <\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, Koipac, con el arco tendido apuntaba al pez sagrado que, como si conociera sus intenciones, lo desafiaba no alej\u00e1ndose del lugar. <\/p>\n<p>Koipac, crey\u00e9ndose elegido de la suerte al ver que la presa se le brindaba generosa, tom\u00f3 punter\u00eda y en un instante la fl echa, despedida con fuerza, atraves\u00f3 el cuerpo del sasinec. <\/p>\n<p>Instant\u00e1neamente se produjo algo inesperado. Algo que no estaba en los c\u00e1lculos del presuntuoso Koipac y que sus poderes mal\u00e9ficos no pod\u00edan conjurar. <\/p>\n<p>Las aguas de la laguna crecieron en forma vertiginosa no tardando en desbordarse. <\/p>\n<p>En el semblante del malvado Koipac se pint\u00f3 el terror m\u00e1s espantoso al suponer que pod\u00eda ser alcanzado por la avalancha de las aguas que corr\u00edan por la llanura sin que nada las detuviera. <\/p>\n<p>Delante de ellas iba el extranjero, quien habiendo arrojado el arco y las flechas que le entorpec\u00edan los movimientos retardando su carrera, hu\u00eda desesperado tratando de evitar ser alcanzado por el agua que, deliberadamente, segu\u00eda sus rastros amenazando con ahogarlo. <\/p>\n<p>Pero la carrera se prolongaba tanto que de vez en cuando la fatiga venc\u00eda al indio que se ve\u00eda obligado a detenerse para recuperar energ\u00edas. <\/p>\n<p>Esos instantes eran aprovechados por las aguas para detenerse tambi\u00e9n y esparcirse por el llano formando lagos y lagunas que, al llegar hasta donde se hallaba Koipac, lo obligaban a recomenzar la carrera interrumpida. Esto sucedi\u00f3 muchas veces y en una gran distancia, hasta que Koipac, completamente rendido, cay\u00f3 sin poderse levantar m\u00e1s. <\/p>\n<p>Las nectrank lo cubrieron, deteni\u00e9ndose, desde el momento que ya hab\u00edan cumplido su prop\u00f3sito: castigar al matador del pez sagrado. <\/p>\n<p>El camino seguido por ellas desde que salieran de Yuioma persiguiendo al malvado y desaprensivo Koipac, hasta su total rendici\u00f3n, marcaron un curso de agua que dio abundante cainar\u00e1n a los habitantes del Chaco, respetuosos adoradores del sasinec sagrado. <\/p>\n<p>Ese fue el primer tuyet\u00e9 que reg\u00f3 las llanuras boscosas del Chaco, seg\u00fan dec\u00edan los tobas, el que a su vez dio origen a los otros, encargados de ofrecer su linfa clara a los habitantes de la regi\u00f3n, a sus animales y a sus plantas, como una ofrenda de vida que el sasinec sagrado ofreci\u00f3 a quienes lo hab\u00edan venerado como enviado de los dioses. <\/p>\n<p>REFERENCIAS <\/p>\n<p>Los r\u00edos de la llanura chaque\u00f1a corren por terrenos de muy poco declive, siendo por consecuencia de curso indeterminado. <\/p>\n<p>Por la misma raz\u00f3n sus aguas se deslizan con lentitud. <\/p>\n<p>En verano, \u00e9poca que se caracteriza por la abundancia de copiosas lluvias, las barrancas de las orillas suelen desmoronarse, y los r\u00edos, al crecer, se desbordan, salen de sus lechos y las aguas invaden la superficie de la tierra que, siendo impermeable, las retiene formando ba\u00f1ados, y lagunas. <\/p>\n<p>Las materias org\u00e1nicas arrastradas por los r\u00edos en sus recorridos, quedan depositadas all\u00ed donde las aguas se han detenido, fertilizando las tierras, lo que se traduce en exuberante vegetaci\u00f3n, caracter\u00edstica de esa zona. <\/p>\n<p>Los r\u00edos principales: el Pilcomayo, el Bermejo (con su afluente el Teuco), el Araguay, el Salado, el Guaycur\u00fa, que corren de. Noroeste a sudeste, desaguan en el Paraguay o en el Paran\u00e1. <\/p>\n<p>Esta leyenda fueextra\u00edda de la Biblioteca &#8220;Petaquita de Leyendas&#8221;, de Azucena Carranza y Leonor M. Lorda<br \/>\nTomo XIX: URPILA (Torcaz) <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 11 de Junio<\/strong> <\/p>\n<p>Material compilado y revisado por la educadora argentina<br \/>\nNidia Cobiella ( NidiaCobiella@Educar. Org ) <\/p>\n<p>&#8220;La Azucena del bosque&#8221;<br \/>\n Hace muchos, muchos a\u00f1os, hab\u00eda una regi\u00f3n de la tierra donde el hombre a\u00fan no hab\u00eda llegado. Cierta vez pas\u00f3 por all\u00ed I-Yar\u00e1 (due\u00f1o de las aguas) uno de los principales ayudantes de Tup\u00e1 (dios bueno). Se sorprendi\u00f3 mucho al ver despoblado un lugar tan hermoso, y decidi\u00f3 llevar a Tup\u00e1 un trozo de tierra de ese lugar. Con ella, amas\u00e1ndola y d\u00e1ndole forma humana, el dios bueno cre\u00f3 dos hombres destinados a poblar la regi\u00f3n. <\/p>\n<p>Como uno fuera blanco, lo llam\u00f3 Morot\u00ed, y al otro Pit\u00e1, pues era de color rojizo. <\/p>\n<p>Estos hombres necesitaban esposas para formar sus familias, y Tup\u00e1 encarg\u00f3 a I-Yar\u00e1 que amasase dos mujeres. <\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo el Due\u00f1o de las aguas y al poco tiempo, felices y contentas, viv\u00edan las dos parejas en el bosque, gozando de las bellezas del lugar, aliment\u00e1ndose de ra\u00edces y de frutas y dando hijos que aumentaban la poblaci\u00f3n de ese sitio, am\u00e1ndose todos y ayud\u00e1ndose unos a otros. <\/p>\n<p>En esta forma hubieran continuado siempre, si un hecho casual no hubiese cambiado su modo de vivir. <\/p>\n<p>Un d\u00eda que se encontraba Pit\u00e1 cortando frutos de tac\u00fa (algarrobo) apareci\u00f3 junto a una roca un animal que parec\u00eda querer atacarlo. Para defenderse, Pit\u00e1 tom\u00f3 una gran piedra y se la arroj\u00f3 con fuerza, pero en lugar de alcanzarlo, la piedra dio contra la roca, y al chocar saltaron algunas chispas. <\/p>\n<p>Este era un fen\u00f3meno desconocido hasta entonces y Pit\u00e1, al notar el hermoso efecto producido por el choque de las dos piedras volvi\u00f3 a repetir una y muchas veces la operaci\u00f3n, hasta convencerse de que siempre se produc\u00edan las mismas vistosas luces. En esta forma descubri\u00f3 el fuego. <\/p>\n<p>Cierta vez, Moroti para defenderse, tuvo que dar muerte a un pecar\u00ed (cerdo salvaje &#8211; jabal\u00ed) y como no acostumbraban comer carne, no supo qu\u00e9 hacer con \u00e9l. <\/p>\n<p>Al ver que Pit\u00e1 hab\u00eda encendido un hermoso fuego, se le ocurri\u00f3 arrojar en \u00e9l al animal muerto. Al rato se desprendi\u00f3 de la carne un olor que a Morot\u00ed le pareci\u00f3 apetitoso, y la prob\u00f3. No se hab\u00eda equivocado: el gusto era tan agradable como el olor. La dio a probar a Pit\u00e1, a las mujeres de ambos, y a todos les result\u00f3 muy sabrosa. <\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda desde\u00f1aron las ra\u00edces y las frutas a las qu\u00e9 hab\u00edan sido tan afectos hasta entonces, y se dedicaron a cazar animales para comer. <\/p>\n<p>La fuerza y la destreza de algunos de ellos, los obligaron a aguzar su inteligencia y se ingeniaron en la construcci\u00f3n de armas que les sirvieron para vencer a esos animales y para defenderse de los ataques de los otros. En esa forma inventaron el arco, la flecha y la lanza. Entre las dos familias naci\u00f3 una rivalidad que nadie hubiera cre\u00eddo posible hasta entonces: la cantidad de animales cazados, la mayor destreza demostrada en el manejo de las armas, la mejor punter\u00eda&#8230; Todo fue motivo de envidia y discusi\u00f3n entre los hermanos. <\/p>\n<p>Tan grande fue el rencor, tanto el odio que llegaron a sentir unos contra otros, que decidieron separarse, y Morot\u00ed, con su familia, se alej\u00f3 del hermoso lugar donde vivieran unidos los hermanos, hasta que la codicia, mala consejera, se encarg\u00f3 de separarlos. Y eligi\u00f3 para vivir el otro extremo del bosque, donde ni siquiera llegaran noticias de Pit\u00e1 y de su familia. <\/p>\n<p>Tup\u00e1 decidi\u00f3 entonces castigarlos. El los hab\u00eda creado hermanos para que, como tales, vivieran am\u00e1ndose y gozando de tranquilidad y bienestar; pero ellos no hab\u00edan sabido corresponder a favor tan grande y deb\u00edan sufrir las consecuencias. <\/p>\n<p>El castigo servir\u00eda de ejemplo para todos los que en adelante olvidaran que Tup\u00e1 los hab\u00eda puesto en el mundo para vivir en paz y para amarse los unos a los otros. <\/p>\n<p>El d\u00eda siguiente al de la separaci\u00f3n amaneci\u00f3 tormentoso. Nubes negras se recortaban entre los \u00e1rboles y el trueno hac\u00eda estremecer de rato en rato con su sordo rezongo. Los rel\u00e1mpagos cruzaban el cielo como v\u00edboras de fuego. Llovi\u00f3 copiosamente durante varios d\u00edas. Todos vieron en esto un mal presagio. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres d\u00edas vividos en continuo espanto, la tormenta pas\u00f3. <\/p>\n<p>Cuando hubo aclarado, vieron bajar de un tac\u00fa (algarrobo) del bosque, un enano de enorme cabeza y larga barba blanca. <\/p>\n<p>Era I-Yar\u00e1 que hab\u00eda tomado esa forma para cumplir un mandato d e Tup\u00e1. <\/p>\n<p>Llam\u00f3 a todas las tribus de las cercan\u00edas y las reuni\u00f3 en un claro del bosque. All\u00ed les habl\u00f3 de esta manera: <\/p>\n<p>Tup\u00e1, nuestro creador y amo, me env\u00eda. La c\u00f3lera se ha apoderado de \u00e9l al conocer la ingratitud de vosotros, hombres. \u00c9l los cre\u00f3 hermanos para que la paz y el amor guiaran vuestras vidas&#8230; Pero la codicia pudo m\u00e1s que vuestros buenos sentimientos y os dejasteis llevar por la intriga y la envidia. Tup\u00e1 me manda para que hag\u00e1is la paz entre vosotros: iPit\u00e1! IMoroti! \u00a1Abrazaos, Tup\u00e1 lo manda! <\/p>\n<p>Arrepentidos y avergonzados, los dos hermanos se confundieron en un abrazo, y tos que presenciaban la escena vieron que, poco a poco, iban perdiendo sus formas humanas y cada vez m\u00e1s unidos, se convert\u00edan en un tallo que crec\u00eda y crec\u00eda&#8230; <\/p>\n<p>Este tallo se convirti\u00f3 en una planta que dio hermosas azucenas moradas. A medida que el tiempo transcurr\u00eda, las flores iban perdiendo su color, aclar\u00e1ndose hasta llegar a ser blancas por completo. Eran Pit\u00e1 (rojo) y Morot\u00ed (blanco) que, convertidos en flores, simbolizaban la uni\u00f3n y la paz entre los hermanos. <\/p>\n<p>Ese arbusto, creado por Tup\u00e1 para recordar a los hombres que deben vivir unidos por el amor fraternal, es la &#8220;AZUCENA DEL BOSQUE&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 11 de Junio<\/strong><br \/>\nEL SALTO DEL GUAIR\u00c1<br \/>\nLEYENDA GUARAN\u00cd<br \/>\nVOCABULARIO  <\/p>\n<p>CAPIBARA: Carpincho <\/p>\n<p>  CURUM\u00cd: Chiquillo <\/p>\n<p>  PAY\u00c9: Amuleto <\/p>\n<p>  GUAYACA: Bolsita donde llevaba el pay\u00e9. <\/p>\n<p>  \u00d1A\u00d1A YA\u00da: Genio o fantasma del mal. <\/p>\n<p>  GUAVIROBA: Canoa. <\/p>\n<p>  YUCH\u00c1N: Palo borracho <\/p>\n<p>En lecho de piedras corr\u00eda el r\u00edo. Sus orillas cubiertas de vegetaci\u00f3n albergaban aves vistosas de colorido plumaje y flores maravillosas de tonos brillantes. Aves y flores se confund\u00edan entre s\u00ed y al mirar no se sab\u00eda, en el abigarrado espect\u00e1culo que ofrec\u00eda la naturaleza, si se trataba de flores que volaban o de p\u00e1jaros posados en las ramas. Tucanes, loros y guacamayos se un\u00edan a las orqu\u00eddeas, a las achiras, a los yuchanes, a las palmeras y a las magnolias, para brindar el magn\u00edfico encanto de la selva tropical. <\/p>\n<p>Enmarcada por la pujante vegetaci\u00f3n de la floresta, se  levantaba la tolder\u00eda de la tribu de Capibara. Entre todos sus hijos, Capibara distingu\u00eda al \u00fanico var\u00f3n, Guair\u00e1, su curum\u00ed, como lo llamaba. Desde peque\u00f1o se habitu\u00f3 Guair\u00e1 a andar con su padre, por el que sent\u00eda tanto cari\u00f1o como admiraci\u00f3n. Con su padre sal\u00eda de caza, con \u00e9l hab\u00eda aprendido a manejar el arco y la flecha, a dirigir la canoa, a tejer cestos, a pescar con f lechas o con anzuelos. Nadie hab\u00eda que entendiera al cacique mejor que su hijo, ni ninguno que supiera complacerlo con mayor fidelidad que el peque\u00f1o curum\u00ed. <\/p>\n<p>Capibara, como todos los ind\u00edgenas, era muy supersticioso. Cre\u00eda en da\u00f1os, en maleficios, en pay\u00e9s y en genios malignos. Para precaverse de cualquier ma1 que pudiera alcanzarlo, usaba, pendiente de su cuello; una guayaca, consistente en una bolsita bien cerrada conteniendo tres plumas del ala de un cabur\u00e9. Es el cabur\u00e9 o caburey, una peque\u00f1a ave de rapi\u00f1a a la que se le atribuyeron poderes m\u00e1gicos. Por eso, el llevar tres plumas de este animal, o bien de uruta\u00fa, otra ave milagrosa, seg\u00fan los guaran\u00edes, significaba una seguridad para su poseedor, que as\u00ed atra\u00eda todo lo bueno que pudiera ocurrirle, alejando los peligros y teniendo su vida asegurada contra los enemigos, las enfermedades o los accidentes. No es de extra\u00f1ar entonces que Capibara tuviera buen cuidado de asegurarse que su m\u00e1gica guayaca no faltara jam\u00e1s de su cuello. <\/p>\n<p>Uno de los peligros que amenazaban de continuo a Capibara, era \u00d1a\u00f1\u00e1 ta\u00fa. Este genio da\u00f1ino y perverso odiaba a Capibara y no perd\u00eda oportunidad tratando de ocasionarle alg\u00fan mal. Sin embargo, nunca logr\u00f3 su deseo, pues el cacique estaba bien protegido por su pay\u00e9. Pasaron los a\u00f1os y el cari\u00f1o y el compa\u00f1erismo de Guair\u00e1 y de su padre se hab\u00edan afianzado en tal forma que siempre se los ve\u00eda juntos y en el m\u00e1s cordial entendimiento. Guair\u00e1 no ten\u00eda m\u00e1s amigo que su padre, a tal punto que los muchachos de su edad, que fueron sus compa\u00f1eros de juegos cuando chicos, se hab\u00edan alejado de \u00e9l por completo, seguros de que su compa\u00f1\u00eda, lejos de agradar al hijo del cacique, parec\u00eda fastidiarlo y molestarlo. <\/p>\n<p>En cierta oportunidad Capibara y su hijo salieron a cazar a la selva lejana donde abundaban el guanaco y los jaguares. Iban bien provistos de armas y de alimentos, pues la excursi\u00f3n iba a ser larga a causa de la distancia que separaba la tribu del bosque al que se dirig\u00edan. Fueron d\u00edas muy felices los que pasaron Capibara y Guair\u00e1 tratando de conseguir las mejores piezas de caza, haciendo el mayor despliegue de astucia, de inteligencia y de viveza, acuciados por su esp\u00edritu guerrero y batallador. Muy contentos hubieran regresado a la tolder\u00eda si un acontecimiento nefasto y de tanta importancia para ellos no hubiera llenado de congoja a los cazadores. <\/p>\n<p>Sin saber c\u00f3mo, ni cu\u00e1ndo, ni d\u00f3nde, la guayaca, que colgaba del cuello de Capibara y conten\u00eda el m\u00e1gico pay\u00e9 hab\u00eda desaparecido. Tal vez, en el entusiasmo de la caza, al pasar por 1os intrincados senderos que deb\u00edan abrir en la selva, debi\u00f3 quedar enganchada entre las ramas de los \u00e1rboles o de las plantas que, tupidas, crec\u00edan all\u00ed. Capibara lleg\u00f3 desfalleciente, con una pena muy honda en su coraz\u00f3n y una falta absoluta de confianza en sus fuerzas, s\u00f3lo explicables si se tiene en cuenta la fe inquebrantable que ten\u00eda en las propiedades m\u00e1gicas del amuleto perdido. Desde ese d\u00eda se vio desmejorar a1 cacique, y todos pensaron que \u00d1a\u00f1\u00e1 Ta\u00fa iba a lograr, por fin, lo que se propusiera durante tanto tiempo sin conseguirlo: la muerte del odiado Capibara, que enferm\u00f3 de un mal extra\u00f1o. <\/p>\n<p>Su hijo viv\u00eda desesperado. Trat\u00f3 de inmediato de hacer buscar otro pay\u00e9 para su padre, otras tres plumas del ala del cabur\u00e9 o del uruta\u00fa; pero hasta e momento no lo hab\u00eda conseguido. Resultaba tan dif\u00edcil lograrlo, que eran muy pocas las personas privilegiadas que lo pose\u00edan. No desfalleci\u00f3 el muchacho y sali\u00f3 \u00e9l mismo en busca del ansiado talism\u00e1n. <\/p>\n<p>Antes de partir, al despedirse de su padre, le dijo confiado: <\/p>\n<p>&#8211; Trata de mantenerte hasta mi vuelta, padre&#8230; Yo buscar\u00e9 y traer\u00e9 para ti el pay\u00e9 que reemplace el que perdiste en la selva. \u00a1No desesperes, padre, que mi cari\u00f1o me ayudar\u00e1 a conseguir lo que tanto deseas! <\/p>\n<p>Capibara lo dej\u00f3 partir; pero su desesperanza era tan grande que tuvo el convencimiento del fracaso de los buenos deseos de su excelente hijo. <\/p>\n<p>Pasaron varios d\u00edas. El cacique desmejoraba con rapidez y ya no hab\u00eda nada que lo levantara de su postraci\u00f3n, hasta que un amanecer, cuando la vida renac\u00eda en la tierra, Capibara perdi\u00f3 la suya, yendo su alma a reunirse con las de sus antepasados. <\/p>\n<p>Momentos antes hab\u00eda llamado a su esposa para decirle: <\/p>\n<p>-Siento que me voy a morir&#8230; Y no volver\u00e9 a ver a mi Curum\u00ed.. <\/p>\n<p>Dile a Guair\u00e1 que mi \u00faltimo pensamiento ha sido para \u00e9l y que en sus acciones seguir\u00e9 viviendo&#8230; <\/p>\n<p>No bien hubo pronunciado estas palabras, en un suspiro muy hondo, se extingui\u00f3 la vida del cacique. <\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s lleg\u00f3 Guair\u00e1 sin haber conseguido el tan ansiado amuleto, y al enterarse de la fatal noticia de la muerte de su padre, su desesperaci\u00f3n no tuvo l\u00edmites. <\/p>\n<p>Desde ese instante se 1o vio taciturno y silencioso, vagar por los lugares que recorriera tantas veces con el amado caclque. <\/p>\n<p>En cierta oportunidad, no pudiendo resistir la pena que lo consum\u00eda, dijo a su madre: <\/p>\n<p>-Madre, mi vida aqu\u00ed es un martirio. El recuerdo de mi padre no me abandona y creo que voy a morir. \u00d1a\u00f1a Ta\u00fa, no conforme con su muerte, extiende su venganza hasta m\u00ed, a quien odia tanto como odiara a mi padre, sin duda por el gran cari\u00f1o que \u00e9l me ten\u00eda\u0085 Buscar\u00e9 alivio a mi gran dolor en la naturaleza\u0085 Remontar\u00e9 el r\u00edo en mi canoa y tratar\u00e9 de hallar la paz que aqu\u00ed me falta\u0085 Despu\u00e9s volver\u00e9\u0085 <\/p>\n<p>Nada dijo la madre; pero la pena se pint\u00f3 en su rostro moreno. Guair\u00e1 desat\u00f3 las amarras de su guaviroba, se embarc\u00f3 en ella, y en un atardecer de verano, se alej\u00f3 por las aguas del Paran\u00e1 en busca de alivio para su pena. Naveg\u00f3 varios d\u00edas, sin noci\u00f3n exacta del lugar adonde deseaba llegar. <\/p>\n<p>Sus ojos, incapaces de gozar de la belleza que lo rodeaba, miraban sin ver. Cuando en un momento de lucidez trat\u00f3 de orientarse, se sorprendi\u00f3. El lugar donde se hallaba le era completamente desconocido y no sab\u00eda qu\u00e9 rumbo tomar. <\/p>\n<p>De pronto crey\u00f3 ver una figura borrosa, que surg\u00eda de entre las plantas de la orilla para desapa\u00adrecer de inmediato, luego de haber atra\u00eddo hacia ese lugar a la fr\u00e1gil canoa. <\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Es \u00d1a\u00f1\u00e1 ta\u00fa, que ni siquiera ac\u00e1, me permite vivir en paz! \u00a1Su maldad no tiene l\u00edmites! <\/p>\n<p>Trat\u00f3 de cambiar el rumbo de la canoa volviendo en la direcci\u00f3n que tra\u00eda al llegar; pero le fue imposible. No pudo hacerla retroce\u00adder a pesar de sus esfuerzos inauditos. <\/p>\n<p>La guaviroba, contra su voluntad, segu\u00eda adelante&#8230; <\/p>\n<p>En un momento Guair\u00e1 se sinti\u00f3 perdido. Hab\u00eda llegado a un lugar alto, cubierto de rocas erizadas. Volvi\u00f3 a reunir todas sus fuerzas para detener, por lo menos, la embarcaci\u00f3n; pero su empe\u00f1o fue en vano. <\/p>\n<p>La canoa y su ocupante cayeron al vac\u00edo seguidos por una gran avalancha de agua que 1os envolvi\u00f3, arrastr\u00e1ndolos con su empuje arrollador, deshaci\u00e9ndolos contra las piedras, y cubriendo el grito lanzado por el infeliz Guair\u00e1, con el atronador estr\u00e9pito del torrente despe\u00f1\u00e1ndose en el abismo. As\u00ed se form\u00f3 el salto del Guair\u00e1, tan peligroso e imponente por ser el producto del odio y del rencor de \u00d1a\u00f1\u00e1 ta\u00fa, el mal\u00e9fico genio guaran\u00ed. <\/p>\n<p>Los llamados Saltos del Guair\u00e1 en Paraguay y Sete Quedas en Brasil no existen m\u00e1s, los tap\u00f3 el agua del progreso (la Represa de Itaip\u00fa), y si el r\u00edo est\u00e1 muy pero muy bajo se ve s\u00f3lo la punta de ese pe\u00f1\u00f3n. La siete ca\u00eddas est\u00e1n debajo del lago de Itaip\u00fa.<br \/>\nEL CABUR\u00c9 El cabur\u00e9 es una peque\u00f1a ave de rapi\u00f1a. De plumaje color pardo con manchas blancas, m\u00e1s visibles en el pecho, tiene dos manchas oscuras en la parte superior del cuello. Sus patas son fornidas y la cabeza grande es desproporcionada con relaci\u00f3n al resto del cuerpo. <\/p>\n<p>Su mirada es feroz y serena y con ella cautiva a otras aves, a las que mata para devorarles las entra\u00f1as y la cabeza. Sobre la base de esta virtud de dominar a las otras aves, a las que atrae e hipnotiza, las gentes sencillas y supersticiosas le adjudicaron poderes magn\u00e9ticos que hicieron extensivos a los hombres. As\u00ed afirmaban que el cabur\u00e9 o sus plumas, muy dif\u00edciles de conseguir, atra\u00edan los buenos acontecimientos al que llevara consigo tres de dichas plumas, libr\u00e1ndolo de todo peligro y asegur\u00e1ndole \u00e9xito en las empresas. A este amuleto los guaran\u00edes lo llamaban pay\u00e9 y los quichuas huacanque o guacanque.<\/p>\n<hr>\n<p><strong>Escrito por Alejandra Almir\u00f3n Cartier el 11 de Junio<\/strong> <\/p>\n<p>Atahualpa Yupanqui <\/p>\n<p>CAMINITO DEL INDIO <\/p>\n<p>Caminito del indio,<br \/>\nsendero coya<br \/>\nsembrado de piedras.<br \/>\nCaminito del indio<br \/>\nque junta el valle<br \/>\ncon las estrellas. <\/p>\n<p>Caminito que anduvo<br \/>\nde sur a norte<br \/>\nmi raza vieja<br \/>\nantes que en la monta\u00f1a<br \/>\nla Pachamama<br \/>\nse ensombreciera. <\/p>\n<p>Cantando en el cerro<br \/>\nllorando en el r\u00edo,<br \/>\nse agranda en la noche<br \/>\nla pena del indio. <\/p>\n<p>El sol y la luna<br \/>\ny este canto m\u00edo<br \/>\nbesaron sus piedras,<br \/>\ncamino del indio. <\/p>\n<p>En la noche serrana<br \/>\nllora la quena<br \/>\nsu honda nostalgia. <\/p>\n<p>Y el camino sabe<br \/>\ncu\u00e1l es la coya<br \/>\nque el indio llama.<br \/>\nSe levanta en la noche<br \/>\nla voz doliente<br \/>\nde la baguala.<br \/>\nY el camino lamenta<br \/>\nser el culpable<br \/>\nde la distancia. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Alejandra Almir\u00f3n Cartier el 11 de Junio <\/p>\n<p>Poema de los Quichua Amaz\u00f3nicos <\/strong><\/p>\n<p>Mu\u00f1eco de trapo <\/p>\n<p>Brinca hacia ac\u00e1, mu\u00f1eco de trapo,<br \/>\nsal por all\u00e1 mu\u00f1eco,<br \/>\nmu\u00f1eco de trapo. <\/p>\n<p>Sal por all\u00e1, mu\u00f1eco de trapo,<br \/>\nbrinca por ac\u00e1, ni\u00f1ito,<br \/>\nni\u00f1o de trapo,<br \/>\nni\u00f1a de trapo,<br \/>\nsal por ac\u00e1 mu\u00f1eco. <\/p>\n<p>Brinca por all\u00e1, ni\u00f1o de trapo.<br \/>\nLa mam\u00e1 de Fernando es de trapo,<br \/>\nel pap\u00e1 de Fernando es de trapo.<br \/>\nSalgan por ac\u00e1, viejitos,<br \/>\ndicen los ni\u00f1os. <\/p>\n<p>Brinca por ac\u00e1, Tabalo,<br \/>\nSal por all\u00e1, mu\u00f1eco,<br \/>\nsal por ac\u00e1, mu\u00f1eco,<br \/>\nmu\u00f1eco de trapo,<br \/>\nmam\u00e1 de trapo,<br \/>\npap\u00e1 de trapo,<br \/>\nsal por ac\u00e1, mu\u00f1eco,<br \/>\nsal por ac\u00e1, Tabalo. <\/p>\n<p>(Poema jocoso referido al juego que los nativos realizan con el Chaucha Huahua o mu\u00f1eco de trapo que simboliza la fertilidad y se acostumbra a colocar en la cama entre los reci\u00e9n casados). <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 12 de Junio<\/strong><\/p>\n<p>En el M\u00e9xico antiguo al perro lo llamaban itzcuintli. A\u00fan hoy a los ni\u00f1os se les llama escuincles, por juguetones.  <\/p>\n<p>Se supone que junto con los primeros pobladores que cruzaron el estrecho de Behring, llegaron los primeros perros a nuestro continente.<br \/>\nLas dos razas m\u00e1s famosas de perros mexicanos fueron lampi\u00f1as o pelonas, de piel arrugada y color cenizo. <\/p>\n<p>Por eso se cuenta que los antiguos los colocaban a dormir sobre partes doloridas, a fin de curar el reumatismo o calentarse los pies. Dicen que el calor de los perritos calmaba los dolores de los enfermos. <\/p>\n<p>Uno de ellos, de tama\u00f1o mediano, es el xoloitzcuintli, que significa perro monstruoso. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se le llama perro mudo porque no ladra. Los otros, llamados techichi, eran peque\u00f1os, de patas cortas. <\/p>\n<p>Nac\u00edan con pelo, pero despu\u00e9s los depilaban unt\u00e1ndoles ung\u00fcento de trementina. Los criaban como animales dom\u00e9sticos y los hac\u00edan engordar. Su carne se vend\u00eda en el tianguis. Los espa\u00f1oles la consideraban tan sabrosa que cambiaban piezas de res por esos animalitos. As\u00ed se extinguieron. <\/p>\n<p>Como era el animal m\u00e1s apegado a la familia y fiel a su due\u00f1o, se le sacrificaba a la muerte del amo para que su alma acompa\u00f1ara a la del difunto. Se supon\u00eda que de esta manera le facilitaba el dif\u00edcil camino al Mictlan o mundo de los muertos. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Beatriz Bassino el 13 de Junio <\/strong><\/p>\n<p>Romance en lengua de indio mexicano <\/p>\n<p>Cada noche que amanece<br \/>\nquanto saco mi biscucho<br \/>\nlas presco piento poscando.<br \/>\nOnas pillacas latrones<br \/>\nque me lo estaban mirando<br \/>\nque me bay tieso con dieso<br \/>\nmi cara\u00f1ona poscando.<br \/>\nAlcon diable se lo dijo<br \/>\ncomo me estaba pupado,<br \/>\nme rompieron mi poxento,<br \/>\nserradura con candado:<br \/>\nY ortado mis callos tres<br \/>\nque un a\u00f1o que me a criado<br \/>\npara ir mi copempernasion<br \/>\ndo estado mi marquesado.<br \/>\nQuanto tomo esporision<br \/>\nlo an de comer mis pasallo<br \/>\nquesto mi primo el marques<br \/>\ntenemos ya gonguistado.<br \/>\nY todos los pisorrey<br \/>\nla provision me lo han dado<br \/>\nqui todo el corregidor<br \/>\npor mi mano an de pasado.<br \/>\nY me ponga orca y cuchillo<br \/>\npara que pien castagado<br \/>\nest\u00e9n todas los pillacos<br \/>\nque mi mantado no aco.<br \/>\nSi ai las cojo los latrones<br \/>\nque an ortado los mis callos<br \/>\npor vida de Don Felipe<br \/>\nse sas tripa de sacallo.<br \/>\nQue aunque sea hecho chismole<br \/>\nyo conosere mis callos,<br \/>\nque ono permejo es,<br \/>\notro como rosio blanco.<br \/>\nLa otro mi callo es prieto,<br \/>\nso cabes colorado,<br \/>\nque mi sorrado ocho dias<br \/>\npara mercar estas callo.<br \/>\nYa no lo tengo remedio,<br \/>\nno es pueno si me a horcado<br \/>\nmas pale tenco pasiencia<br \/>\nqui a diablo se lo ha llevado.<br \/>\nYo me ire en el probisor<br \/>\ny ante ella me querellado,<br \/>\npara que me paporesca<br \/>\ncondra dodos los culpados.<br \/>\nY me manta dar so carta<br \/>\npara que descomulgado<br \/>\nest\u00e9n los pillacos todos<br \/>\nque comido de mis callos.<br \/>\nYo no cate la deguela<br \/>\napagado con agua de jarro,<br \/>\nporque su almina lo lleve<br \/>\ncon el infierno del diablo.<br \/>\nY estos billacas parsande<br \/>\nque mi sacado al tabrado<br \/>\nno ay respeto a la bersona<br \/>\nque dicen yo soy Don Pablo.<br \/>\nY mi mujer Polonilla<br \/>\nque es una santa cristiano,<br \/>\nque quando se va a la misa<br \/>\nlleva rosario en la mano.<br \/>\nLuego se puelpe a su casa<br \/>\nmi comita aderesando,<br \/>\ny pajando su miscueso<br \/>\nzas ijo esta totrinando.<br \/>\nTanto tiene atreviemiento<br \/>\nque ya me tiene afrendando,<br \/>\nno hay justicia de la dierra<br \/>\nque lo orque estas pillacos.<br \/>\nO, joro a quien me pario<br \/>\ny por vida de Don Pablo,<br \/>\nque su cabesa y miscueso<br \/>\nla horca a destar clabado. <\/p>\n<p>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 13 de Junio<br \/>\nAlgunas cosas las he pillado otras no. <\/p>\n<p><strong>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 13 de Junio<\/strong> <\/p>\n<p>LA FLOR Y EL CANTO<br \/>\nBrotan las flores,<br \/>\nest\u00e1n frescas, medran,<br \/>\nabren su corola.<br \/>\nDe tu interior salen las flores del canto:<br \/>\nt\u00fa, oh poeta, las derramas sobre los dem\u00e1s. <\/p>\n<p>(Cantares Mexicanos , f. 33 v. , lin. 19 s. An\u00f3nimo de Chalco) <\/p>\n<p>En Espa\u00f1ol<br \/>\n En N\u00e1huatl <\/p>\n<p>La Amistad Ante Todo<br \/>\nHe aqu\u00ed: <\/p>\n<p>que sean tres <\/p>\n<p>nuestras flores, <\/p>\n<p>\u00a1Acaban con nuestro hast\u00edo, <\/p>\n<p>con nuestra pesadumbre! <\/p>\n<p>Oh amigos m\u00edos, <\/p>\n<p>daos gusto: <\/p>\n<p>no en todo tiempo en la Tierra: <\/p>\n<p>\u00a1Solamente plenamente dar\u00e1 resultado <\/p>\n<p>la amistad! <\/p>\n<p>Iz Catqui Tla Yetetl<br \/>\nIz catqui tla yetetl <\/p>\n<p>toxochio Ayhuaye <\/p>\n<p>ihuan tocuic <\/p>\n<p>quipolohua telel <\/p>\n<p>ah in totlaocol in. Ohuaya Ohuaya <\/p>\n<p>Yya tocnihuan Aya <\/p>\n<p>xon ahuiyacan <\/p>\n<p>ah mochipa tlalticpac <\/p>\n<p>zan cen on quizaz <\/p>\n<p>in icniuhyotli Ohuaya Ohuaya<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Nuria Cugota Gomez el 11 de Junio Origen de los R\u00edos Chaque\u00f1os Leyenda Toba VOCABULARIO NICHAJ: Jabal\u00ed. QUIRIOC: Tigre. NORER\u00c1: Zorro DIORN\u00c9: Venado. YUCHAN: Palo borracho. LERM\u00c1: Vizcacha. GUACANIC: Estrella. TAGA: Aloja. SALARNEK: Cacique. CHIGUISI: Nutria. KOIPAC: Palo. YUIOMA: Laguna del pescado. NOLAJUIJK: Ind\u00edgenas. NILLAC: Peces. TOIGUIT: Armado (pez). HUESERA: Pac\u00fa (pez). CHALMEE: Surub\u00ed (pez). 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