{"id":4282,"date":"2009-04-14T20:54:25","date_gmt":"2009-04-14T20:54:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4282"},"modified":"2009-04-14T20:54:25","modified_gmt":"2009-04-14T20:54:25","slug":"la-funci\u00f3n-trascendente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4282","title":{"rendered":"La Funci\u00f3n Trascendente"},"content":{"rendered":"<p>La Funci\u00f3n Trascendente<\/p>\n<p>Jung.jpg (4307 bytes)<\/p>\n<p>Extra\u00eddo de: JUNG, Carl Gustav (1916-1958): &#8220;The Structure and Dinamics of the Psyche&#8221; (1916-58), en Completed Works, 8, p\u00e1gs.. 131-93 , trad. Pablo L\u00f3pez Pavillard<\/p>\n<p>Escrito en 1916 bajo el t\u00edtulo &#8216;Die Transzendente Funktion&#8217;, el manuscrito permaneci\u00f3 entre los archivos del profesor Jung hasta 1953. Fue publicado por primera vez en 1957 por la Asociaci\u00f3n de Estudiantes del Instituto C.G. Jung en Zurich, en una traducci\u00f3n inglesa de A. R. Pope. El original en alem\u00e1n, considerablemente revisado por el autor, fue publicado en Geist und Werk&#8230;zum 75. Geburstag von Dr. Daniel Brody (Zurich, 1958), junto con una nota preliminar en un sentido m\u00e1s general escrita especialmente para ese volumen. La presente traducci\u00f3n est\u00e1 basada en una traducci\u00f3n inglesa de la versi\u00f3n alemana revisada incluida en el volumen &#8216;Jung on Active Imagination&#8217;, editado por Joan Chodorow, (Princeton University Press) y la traducci\u00f3n de A. R. Pope ha sido consultada.<\/p>\n<p>No hay nada misterioso o metaf\u00edsico en el t\u00e9rmino &#8216;funci\u00f3n trascendente&#8217;. Significa una funci\u00f3n psicol\u00f3gica comparable en sus formas a una funci\u00f3n matem\u00e1tica del mismo nombre, que es una funci\u00f3n de n\u00fameros reales e imaginarios. La &#8220;funci\u00f3n trascendente&#8221; psicol\u00f3gica surge de la uni\u00f3n de contenidos conscientes e inconscientes.<\/p>\n<p>La experiencia en psicolog\u00eda anal\u00edtica ha mostrado ampliamente que los contenidos y tendencias de lo consciente e inconsciente rara vez coinciden. Esta falta de paralelismo no es accidental ni carente de prop\u00f3sito, sino que es debido al hecho de que lo inconsciente se comporta de manera compensatoria o complementaria en relaci\u00f3n con lo consciente. Tambi\u00e9n podemos decir que lo consciente se comporta de manera complementaria en relaci\u00f3n con lo inconsciente. La razones de esta relaci\u00f3n son:<\/p>\n<p>(1) La consciencia posee un umbral de intensidad cuyos contenidos han debido adquirir, de manera que todos los elementos que son demasiado d\u00e9biles permanecen en el inconsciente.<\/p>\n<p>(2) La consciencia, debido a sus funciones dirigidas, ejerce una inhibici\u00f3n (que Freud llama censura) sobre todo el material incompatible, con el resultado de que se hunde en el inconsciente.<\/p>\n<p>(3) La consciencia constituye el proceso moment\u00e1neo de adaptaci\u00f3n, mientras que el inconsciente no s\u00f3lo contiene todo el material olvidado del pasado del individuo, sino tambi\u00e9n todas las trazas del comportamiento heredado que constituyen la estructura de la mente.<\/p>\n<p>(4) El inconsciente contiene todas las combinaciones de fantas\u00edas que no han alcanzado todav\u00eda el umbral de intensidad, pero que con el tiempo, y bajo las condiciones adecuadas, entrar\u00e1n en la luz de la consciencia.<\/p>\n<p>Esto explica la actitud complementaria de lo inconsciente hacia lo consciente.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter definitivo y dirigido de la mente consciente es una cualidad que se ha adquirido relativamente tarde en la historia de la raza humana y es, por ejemplo, en gran parte inexistente entre los primitivos. Estas cualidades se encuentran a menudo alteradas en el paciente neur\u00f3tico, que difiere de la persona normal en que su umbral de consciencia se desplaza m\u00e1s f\u00e1cilmente; en otras palabras, la partici\u00f3n entre consciente e inconsciente es mucho m\u00e1s permeable. El psic\u00f3tico, por otro lado, est\u00e1 bajo la influencia directa del inconsciente.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter definitivo y dirigido de la mente consciente es una adquisici\u00f3n extremadamente importante que la humanidad ha adquirido a costa de un grave sacrificio y que a cambio le ha otorgado el mayor de los servicios. Sin estas cualidades la ciencia, la tecnolog\u00eda y la civilizaci\u00f3n ser\u00edan imposibles, ya que todas asumen la fiabilidad de la continuidad y dirigibilidad del proceso consciente. Para el pol\u00edtico, el doctor y el ingeniero al igual que para el m\u00e1s simple trabajador, estas cualidades son absolutamente imprescindibles. Podr\u00edamos decir que, en general, la inaptitud social se incrementa a medida que estas cualidades son afectadas por el inconsciente. Los grandes artistas y otras personas distinguidas con dones art\u00edsticos son, por supuesto, excepciones a esta regla. La ventaja que estas personas disfrutan consiste precisamente en la permeabilidad de la partici\u00f3n entre consciente e inconsciente. Pero, para aquellas profesiones y actividades sociales que requieren esta continuidad y fiabilidad, estos excepcionales seres humanos son, por regla general, de escaso valor.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, es comprensible, e incluso necesario, que en cada individuo el proceso ps\u00edquico sea lo m\u00e1s estable y definitivo posible, ya que las exigencias de la vida as\u00ed lo demandan. Pero esto implica una cierta desventaja: la cualidad de dirigir es la responsable de que se inhiban o excluyan todos aquellos elementos ps\u00edquicos que parecen ser, o son, incompatibles con ella, por ejemplo, podr\u00eda influir en la intenci\u00f3n original para satisfacer sus prop\u00f3sitos y as\u00ed dirigirse a un objetivo no deseado. \u00bfPero c\u00f3mo sabemos que el material ps\u00edquico concurrente es &#8220;incompatible&#8221;? Lo sabemos mediante un acto de juicio que determina la direcci\u00f3n del camino elegido y deseado. Este juicio es parcial y arbitrario, ya que escoge una posibilidad en detrimento de todas las dem\u00e1s. El juicio, en cambio, est\u00e1 siempre basado en la experiencia, por ejemplo, en lo que ya se sabe. Como regla general, nunca est\u00e1 basado en lo que es nuevo, en lo que todav\u00eda es desconocido, y en lo que bajo ciertas condiciones pudiera enriquecer considerablemente el proceso dirigido. Es evidente que no puede ser as\u00ed, por la misma raz\u00f3n por la que los contenidos inconscientes son excluidos de la consciencia.<\/p>\n<p>Mediante semejantes actos de juicio, el proceso dirigido se hace necesariamente parcial o unilateral, incluso cuando el juicio racional pueda parecer completo e imparcial. La misma racionalidad del juicio puede ser el peor prejuicio, ya que llamamos razonable a lo que nos parece razonable. Lo que no nos parece razonable est\u00e1 entonces destinado a ser excluido por su car\u00e1cter irracional. Puede ser ciertamente irracional, pero puede tambi\u00e9n meramente parecer irracional sin que lo sea cuando se ve desde otro punto de vista.<\/p>\n<p>La parcialidad es una caracter\u00edstica inevitable y necesaria del proceso dirigido, ya que direcci\u00f3n implica unilateralidad. Es a la vez una ventaja y una desventaja. Incluso cuando parece que no hay desventajas visibles, siempre hay una contraposici\u00f3n igualmente pronunciada en el inconsciente, a no ser que se trate del caso id\u00f3neo en el que todos los componentes ps\u00edquicos se dirigen en la misma y \u00fanica direcci\u00f3n. Esta posibilidad no es discutible en teor\u00eda, pero en la pr\u00e1ctica sucede muy raramente. La contraposici\u00f3n en el inconsciente no es peligrosa mientras no posea un valor de alta energ\u00eda. Pero si la tensi\u00f3n se incrementa debido a una desproporci\u00f3n demasiado grande, la contra-tendencia irrumpe en la consciencia, normalmente justo en el momento en que es m\u00e1s importante mantener la direcci\u00f3n consciente. Entonces es cuando al que habla &#8216;se le va la lengua&#8217;, justo cuando desea no decir una estupidez. Este momento es cr\u00edtico porque posee una tensi\u00f3n de alta energ\u00eda que, cuando el inconsciente est\u00e1 cargado, puede saltar y liberar el contenido inconsciente.<\/p>\n<p>La vida civilizada de hoy requiere un funcionamiento consciente concentrado y dirigido, y esto conlleva el riesgo de una considerable disociaci\u00f3n del inconsciente. Cuanto m\u00e1s capaces somos de alejarnos del inconsciente mediante un funcionamiento dirigido, m\u00e1s f\u00e1cilmente se puede crear una poderosa contraposici\u00f3n en el inconsciente, y cuando \u00e9sta aparece puede tener consecuencias desagradables.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis nos ha proporcionado un vasto conocimiento de la importancia de las influencias subconscientes, y hemos aprendido tanto de esto en nuestra vida pr\u00e1ctica que nos parece poco inteligente esperar que se tome un descanso o simplemente desaparezca una vez &#8220;finalizado&#8221; el tratamiento. Muchos pacientes tienen mucha dificultad en abandonar el an\u00e1lisis, a pesar de que tanto paciente y analista encuentran algo molesta la sensaci\u00f3n de dependencia. A menudo los pacientes tienen miedo de andar solos, porque saben por experiencia que el subconsciente puede intervenir una y otra vez en sus vidas de manera inc\u00f3moda e imprevisible.<\/p>\n<p>Antes se pensaba que los pacientes estaban preparados para enfrentarse a la vida diaria tan pronto hubiesen adquirido el suficiente conocimiento pr\u00e1ctico de s\u00ed mismos como para entender sus propios sue\u00f1os. Sin embargo, la experiencia nos ha mostrado que incluso los analistas profesionales, de quienes se puede esperar que hayan conseguido dominar el arte de la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, a menudo capitulan ante sus propios sue\u00f1os y tienen que solicitar la ayuda de un colega. Si incluso uno que dice ser un experto en el m\u00e9todo es incapaz de interpretar satisfactoriamente su sue\u00f1os, \u00bfcu\u00e1nto menos se puede esperar de un paciente? La esperanza de Freud de que se pudiese &#8220;agotar&#8221; el inconsciente no se ha logrado. La vida de los sue\u00f1os y la intrusi\u00f3n del inconsciente contin\u00faa -mutatis mutandis- imperturbable.<\/p>\n<p>Hay un prejuicio extendido que toma el an\u00e1lisis como una &#8220;cura&#8221;, a la que uno se somete durante un tiempo y finalmente queda curado. Este es un error del hombre corriente venido de los primeros d\u00edas del psicoan\u00e1lisis. El tratamiento anal\u00edtico podr\u00eda ser descrito como un reajuste de la actitud psicol\u00f3gica alcanzado con la ayuda del doctor. De forma natural, esta reci\u00e9n adquirida actitud, que viene mejor para condiciones internas y externas, puede durar un tiempo considerable, pero hay muy pocos casos en que una sola &#8220;cura&#8221; es permanentemente eficaz. Es cierto que el optimismo m\u00e9dico nunca ha escatimado ocasiones para darse publicidad y siempre ha sido capaz de informar de curas definitivas. Sin embargo no debemos dejarnos enga\u00f1ar por la m\u00e1s que humana actitud del practicante, sino que debemos siempre recordar que la vida del inconsciente prosigue y continuamente produce situaciones problem\u00e1ticas. No hay necesidad de ser pesimistas, hemos visto demasiados resultados excelentes conseguidos con buena suerte y trabajo honesto. Pero esto no debe prevenirnos de reconocer que el an\u00e1lisis no es una &#8220;cura&#8221; permanente; no es m\u00e1s que, primeramente, un reajuste m\u00e1s o menos profundo. No hay cambio que sea incondicionalmente v\u00e1lido para un periodo largo de tiempo. La vida tiene que ser siempre tratada como algo nuevo. Hay, por supuesto, actitudes colectivas extremadamente duraderas que permiten la soluci\u00f3n de conflictos t\u00edpicos. Una actitud colectiva permite a un individuo encajar sin fricciones en la sociedad, ya que act\u00faa sobre \u00e9l como cualquier otra condici\u00f3n de la vida. Pero la dificultad del individuo consiste precisamente en el hecho de que su problema en particular no se puede encajar sin fricciones sobre la norma colectiva; requiere la soluci\u00f3n de un conflicto individual si la totalidad de su personalidad ha de permanecer viable. No hay soluci\u00f3n racional que haga justicia a esta tarea, y no hay absolutamente ninguna norma colectiva que pueda reemplazar una soluci\u00f3n individual sin que haya p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p>La nueva actitud ganada durante el an\u00e1lisis tarde o temprano tiende a ser inadecuada de una u otra manera, y de forma necesaria, ya que el constante fluir de la vida exige una y otra vez adaptaciones frescas. La adaptaci\u00f3n no se consigue una vez y para siempre. Uno podr\u00eda ciertamente exigir del an\u00e1lisis que le permitiese obtener nuevas orientaciones para la vida futura, sin mayores complicaciones. Y la experiencia nos muestra que esto es verdad hasta cierto punto. A menudo encontramos que aquellos pacientes que han seguido un an\u00e1lisis exhaustivo tienen menos dificultad con reajustes posteriores. Sin embargo, estas dificultades se muestran bastante frecuentes y en ocasiones son realmente problem\u00e1ticas. Por esta raz\u00f3n incluso los pacientes que han seguido un an\u00e1lisis exhaustivo a menudo vuelven a su antiguo analista para que le ayude en fases posteriores. En vista de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica en general, no hay nada inusual en esto, pero s\u00ed contradice cierto entusiasmo inmerecido por parte del terapeuta as\u00ed como la visi\u00f3n de que el an\u00e1lisis constituye una &#8220;cura&#8221; \u00fanica. Es altamente improbable que pueda haber alguna vez una terapia que elimine todas las dificultades. El hombre necesita dificultades; son necesarias para la salud. Lo que nos concierne aqu\u00ed es s\u00f3lo una cantidad excesiva de ellas.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n b\u00e1sica para el terapeuta no es c\u00f3mo deshacerse de la dificultad moment\u00e1nea, sino c\u00f3mo podr\u00eda eliminar futuras dificultades. La cuesti\u00f3n es: \u00bfqu\u00e9 tipo de actitud mental y moral es necesario tener ante las molestas influencias del inconsciente, y c\u00f3mo se le puede comunicar al paciente?<\/p>\n<p>La respuesta obviamente consiste en deshacerse de la separaci\u00f3n entre consciente e inconsciente. Esto no puede hacerse condenando los contenidos del inconsciente de manera partidista, sino reconociendo su significado en la compensaci\u00f3n de la parcialidad de la consciencia y tomando en cuenta ese significado. Las tendencias de la consciencia y el inconsciente son dos factores que juntos forman la funci\u00f3n trascendente. Se le llama &#8220;trascendente&#8221; porque efect\u00faa la transici\u00f3n de una actitud a otra org\u00e1nicamente posible sin p\u00e9rdida del inconsciente. El m\u00e9todo constructivo o sint\u00e9tico de tratamiento presupone que hay percepciones que est\u00e1n al menos potencialmente presentes en el paciente y que pueden hacerse conscientes. Si el analista no sabe nada de estas potencialidades, tampoco puede ayudar al paciente a desarrollarlas, a no ser que el analista y el paciente se dediquen a un adecuado estudio cient\u00edfico de este problema, lo que por regla general est\u00e1 fuera de dudas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, en la pr\u00e1ctica, el analista propiamente entrenado maneja la funci\u00f3n trascendente para el paciente, por ejemplo, le ayuda a unir consciente e inconsciente de manera que llegan a una nueva actitud. En esta funci\u00f3n del analista descansa uno de los importantes significados de la transferencia. El paciente se aferra por medio de la transferencia a la persona que parece prometerle una actitud renovada; a trav\u00e9s de esto busca un cambio, que es vital para \u00e9l, aunque no sea consciente de que lo est\u00e1 haciendo. Para el paciente, por tanto, el analista es una figura indispensable y absolutamente necesaria para la vida. A pesar de lo infantil que esta dependencia pueda parecer, expresa una exigencia extremadamente importante que, si se menosprecia, se vuelve a menudo en un odio amargo hacia el analista. Es por ello importante saber ad\u00f3nde se dirige esta exigencia escondida en la transferencia; hay tendencia a entenderla \u00fanicamente desde un punto de vista reduccionista, como una fantas\u00eda er\u00f3tica. Pero eso significar\u00eda tomar esta fantas\u00eda, que normalmente est\u00e1 relacionada con los padres, de forma literal, como si el paciente, o m\u00e1s bien su inconsciente, tuviese todav\u00eda expectativas que el hijo una vez tuvo hacia sus padres. Exteriormente sigue siendo la misma esperanza del hijo para obtener ayuda y protecci\u00f3n de los padres, pero mientras tanto el hijo ya se ha hecho adulto, y lo que era normal en un cr\u00edo es impropio en un adulto. Se ha convertido en una expresi\u00f3n metaf\u00f3rica de la necesidad no reconocida conscientemente de ayuda en una crisis. Hist\u00f3ricamente es correcto explicar el car\u00e1cter er\u00f3tico de la transferencia en t\u00e9rminos de eros infantil. Pero de esta manera el significado y el prop\u00f3sito de la transferencia no se entiende, y su interpretaci\u00f3n como una fantas\u00eda sexual infantil nos aleja del problema real. La comprensi\u00f3n de la transferencia no se debe buscar en antecedentes hist\u00f3ricos sino en su prop\u00f3sito. La explicaci\u00f3n reduccionista resulta al final un sinsentido, especialmente cuando no aparece absolutamente nada nuevo excepto una mayor resistencia del paciente. La sensaci\u00f3n de aburrimiento que surge entonces en el an\u00e1lisis es simplemente la expresi\u00f3n de la monoton\u00eda y la pobreza de ideas -no del inconsciente, como a veces se supone, sino del analista, que no entiende que estas fantas\u00edas no se deben considerar meramente bajo un punto de vista reduccionista\/concreccionista, sino en un sentido constructivo. Cuando uno se da cuenta de esto, el obst\u00e1culo a menudo se salva al primer intento.<\/p>\n<p>El tratamiento constructivo del inconsciente, esto es, la cuesti\u00f3n de significado y prop\u00f3sito, allana el camino para que el paciente perciba lo que llamo la funci\u00f3n trascendente.<\/p>\n<p>Puede que no sea superfluo, en este punto, decir algunas palabras sobre la tan a menudo o\u00edda objeci\u00f3n de que el m\u00e9todo constructivo es simplemente &#8220;sugesti\u00f3n&#8221;. El m\u00e9todo est\u00e1 basado, m\u00e1s bien, en una evaluaci\u00f3n del s\u00edmbolo (por ejemplo, la imagen del sue\u00f1o o la fantas\u00eda) no semi\u00f3ticamente, como un signo de procesos instintivos elementales, sino en su verdadero sentido simb\u00f3lico, tomando la palabra &#8220;s\u00edmbolo&#8221; a significar la mejor expresi\u00f3n posible de un hecho complejo a\u00fan no asimilado claramente por la consciencia. Mediante un an\u00e1lisis reductivo de esta expresi\u00f3n no se consigue nada m\u00e1s que una visi\u00f3n m\u00e1s clara de los elementos que la componen, y aunque no negar\u00eda que un conocimiento m\u00e1s profundo de estos elementos pueda tener sus ventajas, se pierde no obstante la cuesti\u00f3n del prop\u00f3sito. La disoluci\u00f3n del s\u00edmbolo en esta fase del an\u00e1lisis es por consiguiente un error. Para empezar, sin embargo, el m\u00e9todo utilizado para inferir los complejos significados sugeridos por el s\u00edmbolo es el mismo que en el an\u00e1lisis reductivo. Se obtienen las asociaciones del paciente, y por regla general son suficientemente numerosas para ser utilizadas en el m\u00e9todo sint\u00e9tico. Estas, de nuevo, son evaluadas simb\u00f3licamente y no semi\u00f3ticamente. La pregunta que debemos hacer es: \u00bfa qu\u00e9 significado apuntan las asociaciones A, B y C cuando se toman en conjunci\u00f3n con el contenido manifiesto del sue\u00f1o?<\/p>\n<p>Una paciente soltera so\u00f1\u00f3 que alguien le dio una antigua y maravillosa espada, profusamente decorada, desenterrada de una colina.<\/p>\n<p>En este caso no hab\u00eda necesidad de analog\u00edas suplementarias por parte del analista. Las asociaciones del paciente proporcionaban todo lo necesario. Se podr\u00eda objetar que este tratamiento del sue\u00f1o implica la sugesti\u00f3n. Pero se ignora el hecho de que la sugesti\u00f3n nunca se acepta sin que haya cierta predisposici\u00f3n interior hacia ella, y si se acepta despu\u00e9s de insistir mucho, inmediatamente se pierde de nuevo. Una sugesti\u00f3n que es aceptada por un periodo de tiempo cualquiera siempre presupone una marcada predisposici\u00f3n psicol\u00f3gica que simplemente entra en juego mediante la llamada sugesti\u00f3n. Esta objeci\u00f3n por consiguiente no ha sido meditada e imprime a la sugesti\u00f3n un car\u00e1cter m\u00e1gico que en absoluto posee, de otra manera la terapia sugestiva tendr\u00eda un enorme efecto haciendo de los procedimientos anal\u00edticos algo superfluo. Pero esto esta lejos de ser as\u00ed. M\u00e1s a\u00fan, la carga de la sugesti\u00f3n no tiene en cuenta el hecho de que las asociaciones del mismo paciente apuntan al significado cultural de la espada.<\/p>\n<p>Tras esta digresi\u00f3n, perm\u00edtasenos volver a la cuesti\u00f3n de la funci\u00f3n trascendente. Hemos visto que durante el tratamiento la funci\u00f3n trascendente es, en cierto sentido, un producto &#8220;artificial&#8221; porque es el analista en gran parte quien la mantiene. Pero si el paciente ha de caminar solo, no debe depender de la ayuda exterior. La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os ser\u00eda un m\u00e9todo ideal para sintetizar la informaci\u00f3n consciente e inconsciente, pero en la pr\u00e1ctica las dificultades para interpretar los sue\u00f1os de uno mismo son demasiado grandes.<\/p>\n<p>Debemos ahora dejar claro lo que es necesario para producir la funci\u00f3n trascendente. En primer lugar, necesitamos el material inconsciente. La expresi\u00f3n m\u00e1s inmediatamente accesible de los procesos inconscientes es sin duda el sue\u00f1o. Este es, en cierta forma, un producto puro del inconsciente. Las alteraciones sufridas en el sue\u00f1o durante su transito a la la luz de la consciencia, aunque innegables, pueden considerarse irrelevantes, ya que tambi\u00e9n provienen del inconsciente y no son distorsiones intencionadas. Las posibles modificaciones de la imagen del sue\u00f1o derivan de una capa m\u00e1s superficial del inconsciente y por consiguiente contienen material valioso tambi\u00e9n. Son fantas\u00edas adicionales que siguen la tendencia general del sue\u00f1o. Lo mismo es aplicable a las subsiguientes im\u00e1genes e ideas que surgen al comenzar el sue\u00f1o o que asoman espont\u00e1neamente durante la vigilia. Como el sue\u00f1o se origina al dormir, lleva consigo todas las caracter\u00edsticas de un &#8220;abaissement du niveau mental&#8221; (Janet), o tensi\u00f3n de energ\u00eda baja: discontinuidad en la l\u00f3gica, car\u00e1cter fragmentario, formaci\u00f3n de analog\u00edas, asociaciones superficiales de lo verbal, sonoras o visuales, condensaciones, expresiones irracionales, confusi\u00f3n, etc. Con un aumento de la tensi\u00f3n energ\u00e9tica los sue\u00f1os adquieren un car\u00e1cter m\u00e1s ordenado; se componen dram\u00e1ticamente y revelan claras conexiones con sentido, y la validez de las asociaciones se incrementa.<\/p>\n<p>Como la tensi\u00f3n energ\u00e9tica durante el sue\u00f1o es normalmente muy baja, los sue\u00f1os, en comparaci\u00f3n con el material consciente, son expresiones inferiores de contenidos inconscientes y son muy dif\u00edciles de comprender desde un punto de vista constructivo, pero son normalmente m\u00e1s f\u00e1ciles de entender desde un punto de vista reductivo. En general los sue\u00f1os no son lo m\u00e1s adecuado o son dif\u00edciles de utilizar al desarrollar la funci\u00f3n trascendente, porque exigen demasiado del sujeto.<\/p>\n<p>Debemos, por consiguiente, buscar otras fuentes de material inconsciente. Est\u00e1n, por ejemplo, las interferencias del inconsciente durante la vigilia, ideas que vienen &#8216;de la nada&#8217;, deslices verbales, lapsos y enga\u00f1os de la memoria, acciones sintom\u00e1ticas, etc. Este material es por lo general m\u00e1s \u00fatil para el m\u00e9todo reductivo que para el constructivo; es demasiado fragmentario y carece de continuidad, lo cual es imprescindible para llevar a cabo una s\u00edntesis significativa.<\/p>\n<p>Otra fuente son las fantas\u00edas espont\u00e1neas. Normalmente muestran un car\u00e1cter m\u00e1s compuesto y coherente y a menudo contienen mucho que es obviamente significativo. Algunos pacientes son capaces de producir fantas\u00edas en cualquier momento, permitiendo que surjan libremente con s\u00f3lo eliminar la atenci\u00f3n cr\u00edtica. Estas fantas\u00edas pueden ser utilizadas, aunque esta habilidad no es demasiado com\u00fan. La capacidad para producir fantas\u00edas libremente puede ser, sin embargo, desarrollada con la pr\u00e1ctica. El entrenamiento consiste en efectuar ejercicios sistem\u00e1ticos para eliminar la atenci\u00f3n cr\u00edtica, produciendo as\u00ed un vac\u00edo en la consciencia. Esto alienta la aparici\u00f3n de fantas\u00edas que permanecen en espera. Un prerequisito es, por supuesto, que las fantas\u00edas con una fuerte carga de libido est\u00e9n realmente preparadas. Este, naturalmente, no es siempre el caso. Cuando no es as\u00ed, siempre se requieren medidas especiales.<\/p>\n<p>Antes de comenzar una discusi\u00f3n de estas, debo dejar paso a una inc\u00f3moda sensaci\u00f3n que me dice que el lector debe estar pregunt\u00e1ndose cu\u00e1l es la raz\u00f3n de todo esto. \u00bfy porqu\u00e9 es tan absolutamente necesario traer a la superficie los contenidos del inconsciente? \u00bfEs que no es suficiente que de vez en cuando vengan por su propia cuenta y que se hagan sentir de forma desagradable? \u00bfTiene uno que arrastrar a la fuerza el inconsciente a la superficie? por el contrario, \u00bfno debe ser la tarea del analista la de vaciar de fantas\u00edas el inconsciente haci\u00e9ndolo as\u00ed inefectivo?<\/p>\n<p>Estar\u00e1 bien considerar con m\u00e1s detalle estas reservas, ya que los m\u00e9todos para traer el inconsciente a la consciencia pueden resultar al lector novedosos, inusuales, y quiz\u00e1s incluso bastante extra\u00f1os. Debemos por consiguiente examinar en primer lugar estas objeciones naturales para que no nos interrumpan al comenzar a demostrar los m\u00e9todos en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Como hemos visto, necesitamos que los contenidos del inconsciente suplementen la actitud de la consciencia. Si la actitud consciente estuviese s\u00f3lo levemente &#8216;dirigida&#8217;, el inconsciente podr\u00eda fluir casi con plena libertad. Esto es lo que de hecho pasa con la gente que tiene un nivel bajo de tensi\u00f3n consciente, como por ejemplo los primitivos. Entre los primitivos, no se requieren medidas necesarias para traer el inconsciente a la superficie. En ning\u00fan lugar, realmente, se necesitan medidas para esto, ya que la gente que es menos consciente de su inconsciente est\u00e1 m\u00e1s influenciado por \u00e9l. Pero son inconscientes de lo que est\u00e1 pasando. La participaci\u00f3n secreta del inconsciente est\u00e1 en todas partes sin que tengamos que buscarla, pero como es inconsciente nunca sabemos realmente lo que esta pasando o qu\u00e9 podemos esperar. Lo que buscamos es una manera de hacer conscientes aquellos contenidos que est\u00e1n a punto de influir nuestras acciones, de manera que las interferencias secretas del inconsciente y sus desagradables consecuencias puedan ser evitadas.<\/p>\n<p>El lector se preguntar\u00e1 sin duda: \u00bfpor qu\u00e9 no podemos dejar al inconsciente actuar con libertad? Aquellos que no hayan tenido todav\u00eda unas cuantas experiencias desagradables en este sentido no ver\u00e1n, de forma natural, raz\u00f3n alguna para controlar el inconsciente. Pero cualquier persona que haya tenido suficientes malas experiencias acoger\u00e1 con enorme entusiasmo la mera posibilidad de que se pueda hacer. La &#8220;dirigidad&#8221; es absolutamente necesaria para el proceso consciente, pero como hemos visto, conlleva una inevitable descompensaci\u00f3n o parcialidad. Como la psique es un sistema auto-regulado, al igual que el cuerpo, la contraposici\u00f3n reguladora siempre se generar\u00e1 en el inconsciente. Si no fuese por la dirigibilidad de la funci\u00f3n consciente, las influencias compensatorias del inconsciente podr\u00edan establecerse con toda libertad. Es justo esta dirigibilidad lo que las excluye. Pero esto por supuesto no inhibe la contratendencia, que sigue adelante a pesar de todo. Su influencia reguladora, sin embargo, se elimina mediante la atenci\u00f3n cr\u00edtica y la voluntad dirigida, porque la contraposici\u00f3n, como tal, parece incompatible con la direcci\u00f3n consciente. Hasta este punto, la psique del hombre civilizado ya no es un sistema auto-regulado sino que se podr\u00eda comparar con una m\u00e1quina cuya regulaci\u00f3n de la velocidad es tan insensible que puede continuar funcionando hasta el punto de hacerse da\u00f1o a s\u00ed misma, mientras que por otro lado esta sujeta a las manipulaciones arbitrarias de una voluntad partidista.<\/p>\n<p>Ahora, es una peculiaridad del funcionamiento ps\u00edquico que cuando se suprime la contraposici\u00f3n inconsciente pierde su influencia reguladora. Entonces comienza a tener un efecto acelerador e intensificante en el proceso consciente. Es como si la contraposici\u00f3n hubiese perdido su influencia reguladora, y tambi\u00e9n su energ\u00eda, de forma completa, ya que entonces surge una condici\u00f3n en la que no s\u00f3lo no tiene lugar ninguna contraposici\u00f3n inhibitoria, sino que su energ\u00eda parece sumarse a aquella de la direcci\u00f3n consciente. Para empezar, esto naturalmente facilita la ejecuci\u00f3n de las intenciones conscientes, pero como no son comprobadas, pueden imponerse f\u00e1cilmente en detrimento de la totalidad. Por ejemplo, cuando alguien hace una afirmaci\u00f3n bastante categ\u00f3rica y suprime la contraposici\u00f3n, a saber, una duda bien colocada, insistir\u00e1 en ella todav\u00eda m\u00e1s para su propio perjuicio.<\/p>\n<p>La facilidad con que la contraposici\u00f3n puede ser eliminada es proporcional al grado de disociabilidad de la psique y conduce a una p\u00e9rdida de instinto. Esto es caracter\u00edstico de, as\u00ed como necesario para, el hombre civilizado, ya que los instintos en su fuerza original pueden hacer de la adaptaci\u00f3n social algo casi imposible. No es una atrofia real del instinto sino, en la mayor\u00eda de los casos, s\u00f3lo un producto relativamente duradero de la educaci\u00f3n, y nunca hubiera llegado tan lejos de no haber servido los intereses del individuo.<\/p>\n<p>Aparte de los casos diarios que se encuentran en la pr\u00e1ctica, un buen ejemplo de la supresi\u00f3n de la influencia reguladora del inconsciente se puede encontrar en el Zaratustra de Nietzche. El descubrimiento del hombre &#8220;superior&#8221;, y tambi\u00e9n del hombre &#8220;repulsivo&#8221;, expresa la influencia reguladora, ya que los hombres &#8220;superiores&#8221; quieren arrastrar a Zaratustra a la esfera colectiva de la humanidad media de siempre, mientras que el hombre &#8220;repulsivo&#8221; es realmente la personificaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n. Pero el rugiente le\u00f3n de las convicciones morales de Zaratustra fuerza todas estas influencias, por encima de todo sentimiento de compasi\u00f3n, de vuelta a la cueva del inconsciente. As\u00ed, la influencia reguladora del inconsciente es suprimida, pero no la contraposici\u00f3n secreta del inconsciente, que ha partir de ahora se hace claramente visible en los escritos de Nietzche. Primero busca su adversario en Wagner, a quien no puede perdonar por Parsifal, pero enseguida toda su ira se vuelve hacia el cristianismo y en particular contra San Pablo, quien en cierta medida sufri\u00f3 el mismo destino que Nietzche. Como es bien sabido, La psicosis de Nietzche primero produjo una identificaci\u00f3n con el &#8220;Cristo Crucificado&#8221; y luego con el Dionisios desmembrado. Con esta cat\u00e1strofe la contraposici\u00f3n sali\u00f3 al fin a la superficie.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es el caso cl\u00e1sico de megaloman\u00eda preservado en el cuarto cap\u00edtulo del Libro de Daniel. Nebuchadnezzar, en el culmen de su poder, tuvo un sue\u00f1o que presagiaba desastres si no se hac\u00eda m\u00e1s humilde. Daniel interpret\u00f3 el sue\u00f1o de forma bastante experta, pero no fue escuchado. Los sucesos posteriores mostraron que su interpretaci\u00f3n era correcta, ya que Nebuchadnezzar, despu\u00e9s de suprimir la influencia reguladora del inconsciente, cay\u00f3 v\u00edctima de una psicosis que conten\u00eda la misma contraposici\u00f3n de la que intent\u00f3 escapar: \u00e9l, el se\u00f1or de la tierra, fue degradado a un animal.<\/p>\n<p>Un conocido me cont\u00f3 en una ocasi\u00f3n un sue\u00f1o en el que ca\u00eda al vac\u00edo desde lo alto de una monta\u00f1a. Le expliqu\u00e9 algo sobre la influencia del inconsciente y le previne sobre las expediciones peligrosas a la monta\u00f1a, de las que era un asiduo apasionado. Pero se ri\u00f3 ante semejantes ideas. Pocos meses despu\u00e9s, mientras escalaba una monta\u00f1a, se cay\u00f3 al vaci\u00f3 y muri\u00f3.<\/p>\n<p>Cualquiera que haya visto pasar cosas una y otra vez en todo grado concebible de intensidad dram\u00e1tica no le queda m\u00e1s remedio que reflexionar. Se da cuenta de lo f\u00e1cil que es pasar por alto las influencias reguladoras, y que deber\u00eda dedicarse a prestar atenci\u00f3n a la regulaci\u00f3n del inconsciente que es tan necesaria para nuestra salud mental y f\u00edsica. Por ello tratar\u00e1 de ayudarse a s\u00ed mismo practicando la auto-observaci\u00f3n y el auto-criticismo. Pero la mera auto-observaci\u00f3n y el auto-an\u00e1lisis intelectual son enteramente inadecuados como medio de establecer contacto con el inconsciente. Aunque ning\u00fan ser humano puede escapar de las malas experiencias, todos se encogen ante el riesgo de tenerlas, especialmente si ve alguna manera en que se podr\u00edan esquivar. El conocimiento de las influencias reguladoras del inconsciente ofrece justo esta posibilidad, y de hecho convierte en innecesarias muchas malas experiencias. Podemos evitar muchos desv\u00edos que no se distinguen por una atracci\u00f3n en particular sino s\u00f3lo por tediosos conflictos. Ya es suficientemente malo tomar desv\u00edos y cometer errores dolorosos en territorio inexplorado y desconocido, pero perderse en un pa\u00eds deshabitado sobre grandes autopistas es sencillamente exasperante. \u00bfCu\u00e1les, entonces, son los medios a nuestra disposici\u00f3n para obtener conocimiento de los factores reguladores?<\/p>\n<p>Si no hay capacidad para producir fantas\u00edas libremente, debemos recurrir a ayuda artificial. La raz\u00f3n para invocar semejante ayuda es en general un estado mental deprimido o trastornado para el que no se puede encontrar una causa adecuada. De forma natural el paciente puede dar un n\u00famero de razones racionalistas -el mal tiempo puede ser suficiente como raz\u00f3n. Pero ninguna de ellas es realmente satisfactoria como explicaci\u00f3n, ya que una explicaci\u00f3n causal de estos estados es normalmente satisfactoria para una segunda persona que lo ve desde fuera, y entonces s\u00f3lo hasta cierto punto. La segunda persona est\u00e1 satisfecha si m\u00e1s o menos se cumplen sus requerimientos causales; es suficiente para \u00e9l saber de d\u00f3nde vienen las cosas; \u00e9l no siente el reto que, para el paciente, yace tras la depresi\u00f3n. El paciente desear\u00eda saber para qu\u00e9 es todo eso y c\u00f3mo puede conseguir alivio. En la intensidad de la misma turbaci\u00f3n emocional yace el valor, la energ\u00eda de la que deber\u00eda disponer para remediar el estado de adaptaci\u00f3n reducida. Nada se consigue al reprimir este estado o devaluarlo racionalmente.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para ganar posesi\u00f3n de la energ\u00eda que est\u00e1 en el lugar err\u00f3neo, uno debe hacer del estado emocional la base o punto de partida del procedimiento. Debe hacerse lo m\u00e1s consciente posible del estado de \u00e1nimo en que se encuentra, hundi\u00e9ndose en \u00e9l sin reservas y escribiendo en papel todas las fantas\u00edas y asociaciones que pasen por su cabeza. Se debe permitir el mayor juego posible a la fantas\u00eda, aunque no de manera que abandone la \u00f3rbita de su objeto, a saber, el afecto (1), dando pie a una especie &#8220;reacci\u00f3n en cadena&#8221; de asociaciones. Esta &#8220;libre asociaci\u00f3n&#8221;, como la llamaba Freud, aleja a uno del objeto llev\u00e1ndole a todo tipo de complejos, y uno nunca puede estar seguro de que est\u00e9n relacionados con el afecto y no sean desplazamientos que han aparecido en su lugar. De esta preocupaci\u00f3n por el objeto llega una expresi\u00f3n m\u00e1s o menos completa del estado de \u00e1nimo, el cual reproduce de alg\u00fan modo el contenido de la depresi\u00f3n, bien concreta o simb\u00f3licamente. Como la depresi\u00f3n no fue fabricada por la mente consciente sino que es una intrusi\u00f3n no deseada del inconsciente, la elaboraci\u00f3n del estado de \u00e1nimo es como si fuese un dibujo de los contenidos y tendencias del inconsciente que fueron amasados en la depresi\u00f3n. Todo el procedimiento es una especie de enriquecimiento y clarificaci\u00f3n del afecto, donde el afecto y sus contenidos son llevados m\u00e1s cerca de la consciencia, haci\u00e9ndose al mismo tiempo m\u00e1s sorprendentes y entendibles. Este mismo trabajo puede tener una influencia favorable y vitalizante. En todo caso crea una situaci\u00f3n nueva, ya que el afecto, previamente desvinculado, se ha vuelto una idea m\u00e1s o menos clara y articulada gracias a la asistencia y cooperaci\u00f3n de la mente consciente. Este es el comienzo de la funci\u00f3n trascendente, por ejemplo, de la colaboraci\u00f3n entre los datos conscientes e inconscientes.<\/p>\n<p>La turbaci\u00f3n emocional tambi\u00e9n se puede tratar de otra manera, no clarific\u00e1ndola intelectualmente sino d\u00e1ndole forma. Los pacientes que poseen alg\u00fan talento para dibujar o pintar pueden dar expresi\u00f3n a su estado de \u00e1nimo a trav\u00e9s de un dibujo. No es importante que el dibujo sea t\u00e9cnica o est\u00e9ticamente satisfactorio, sino que la fantas\u00eda tenga el mayor juego posible y que todo junto sea hecho lo mejor posible. En principio este procedimiento est\u00e1 en acuerdo con el primero descrito. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se crea un producto que est\u00e1 influenciado por la consciencia y el inconsciente, dando cuerpo a la lucha del inconsciente por ver la luz y la lucha de la consciencia por obtener substancia.<\/p>\n<p>A menudo, sin embargo, encontramos casos en los que no hay un estado de \u00e1nimo o depresi\u00f3n tangible, sino tan s\u00f3lo un descontento y grisicitud general, una sensaci\u00f3n de resistencia a todo, una especie de aburrimiento o vago disgusto, un vac\u00edo indefinible pero excruciante. En estos casos no existe un punto de partida definitivo -ser\u00eda necesario primeramente crearlo. Aqu\u00ed es necesaria una especial introversi\u00f3n de la libido, apoyada quiz\u00e1s por condiciones externas favorables, tales como descanso absoluto, especialmente por la noche, cuando la libido tiene en todo caso una tendencia a la introversi\u00f3n. (&#8220;Es de noche: ahora todas las fuentes hablan m\u00e1s alto. Y mi alma tambi\u00e9n es una fuente burbujeante.&#8221;)<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n cr\u00edtica debe eliminarse. Los tipos visuales deben concentrarse en la expectativa de que se producir\u00e1 una imagen interna. Como regla general, este dibujo-fantas\u00eda finalmente aparece -puede que hipnag\u00f3gicamente- y debe ser observado cuidadosamente y anotado en papel. Los tipos audio-verbales normalmente escuchan palabras internas, quiz\u00e1s meramente fragmentos de frases sin significado para empezar, los cuales sin embargo deben ser cuidadosamente anotados. Otros, en ocasiones semejantes, simplemente escuchan su &#8216;otra&#8217; voz. No son pocos los que saben bien que poseen una especie de cr\u00edtico interior o juez que inmediatamente comenta todo lo que dicen o hacen. Los dementes escuchan est\u00e1n voz directamente como alucinaciones auditivas. Pero tambi\u00e9n las personas normales, si su vida interior est\u00e1 m\u00e1s o menos bien desarrollada, son capaces de reproducir sin dificultad esta voz inaudible, aunque como es bastante irritante e intratable, casi siempre es reprimida. Estas personas tienen pocas dificultades en procurar el material inconsciente, estableciendo as\u00ed la base para la funci\u00f3n trascendente.<\/p>\n<p>Hay otros, de nuevo, que ni ven ni escuchan nada en su interior, pero que sus manos tienen la habilidad de dar expresi\u00f3n a los contenidos del inconsciente. Estas personas pueden beneficiarse al trabajar con materiales pl\u00e1sticos. Aquellos que son capaces de expresar el inconsciente con movimientos corporales son bastante escasos. La desventaja de que los movimientos no se puedan fijar f\u00e1cilmente en la mente debe tratarse haciendo cuidadosos dibujos de los movimientos, de manera que no se pierdan de la memoria. M\u00e1s raro aun, aunque igualmente valiosa, es la escritura autom\u00e1tica, directa o con planchette (2). Esto tambi\u00e9n da buenos resultados.<\/p>\n<p>Ahora llegamos a la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 es lo que debe hacerse con el material obtenido en una de las maneras descritas? A esta pregunta no hay una respuesta a priori, s\u00f3lo cuando la mente consciente se enfrenta a los productos del inconsciente es cuando se obtiene una reacci\u00f3n provisional que determinar\u00e1 el siguiente procedimiento. La experiencia puede darnos una pista. Seg\u00fan mi experiencia parece haber dos tendencias principales. Una es la v\u00eda de la formulaci\u00f3n creativa y la otra la v\u00eda de la comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Donde predomina el principio de la formulaci\u00f3n creativa, el material es continuamente variado y aumentado hasta que tiene lugar una especie de condensaci\u00f3n de los motivos en s\u00edmbolos m\u00e1s o menos estereotipados. Estos estimulan la fantas\u00eda creativa y sirven principalmente como motivos est\u00e9ticos. Esta tendencia lleva al problema est\u00e9tico de la formulaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>Por otro lado, donde predomina el principio de la comprensi\u00f3n, el aspecto est\u00e9tico tiene relativamente poco inter\u00e9s y en ocasiones puede incluso considerarse un estorbo. En cambio, hay una intensa lucha por entender el significado del producto inconsciente.<\/p>\n<p>Donde la formulaci\u00f3n est\u00e9tica tiende a concentrarse en el aspecto formal del motivo, una comprensi\u00f3n intuitiva a menudo trata de atrapar el significado desde pistas levemente adecuadas en el material, sin considerar aquellos elementos que podr\u00edan ver la luz con una formulaci\u00f3n m\u00e1s cuidadosa.<\/p>\n<p>Ninguna de estas tendencias puede traerse mediante un esfuerzo arbitrario de la voluntad; son el resultado de la peculiar constituci\u00f3n de la personalidad individual. Ambas tienen sus peligros t\u00edpicos y pueden llevar a uno por mal camino. El peligro de la tendencia est\u00e9tica es la sobrevaloraci\u00f3n del aspecto formal o &#8220;art\u00edstico&#8221; de los productos de la fantas\u00eda; la libido se desv\u00eda del objetivo real de la funci\u00f3n trascendente y es conducida por un camino paralelo hacia problemas puramente est\u00e9ticos de expresi\u00f3n art\u00edstica. El peligro de querer entender el significado es la sobrevaloraci\u00f3n del contenido, el cual est\u00e1 sujeto al an\u00e1lisis intelectual y la interpretaci\u00f3n, de manera que el car\u00e1cter esencialmente simb\u00f3lico del producto se pierde. Estos caminos deben seguirse hasta cierto punto para satisfacer los requerimientos est\u00e9ticos o intelectuales, cualquiera que predomine en el caso individual. Pero merece la pena insistir en los peligros de estos dos caminos ya que, despu\u00e9s de que se ha alcanzado cierto punto en el desarrollo ps\u00edquico, los productos del inconsciente son sobrevalorados precisamente porque antes estaban ilimitadamente infravalorados. Esta infravaloraci\u00f3n es uno de los grandes obst\u00e1culos a la hora de formular el material inconsciente. Revela los est\u00e1ndares colectivos mediante los cuales se juzga cualquier cosa individual: nada se considera bueno o bonito que no encaje en el esquema colectivo, aunque es cierto que el arte contempor\u00e1neo est\u00e1 empezando a hacer esfuerzos compensatorios en este sentido. Lo que falta no es el reconocimiento colectivo del producto individual sino su apreciaci\u00f3n subjetiva, la comprensi\u00f3n de su significado y su valor para el sujeto. Este sentimiento de inferioridad por el producto de uno mismo no es, por supuesto, la regla general. En ocasiones encontramos el opuesto exacto: una sobrevaloraci\u00f3n ingenua y poco cr\u00edtica unida a la exigencia de reconocimiento colectivo una vez que el sentimiento inicial de inferioridad se ha superado. A la inversa, una sobrevaloraci\u00f3n inicial puede f\u00e1cilmente volverse en un escepticismo depreciatorio. Estos juicios err\u00f3neos son debidos a la inconsciencia del individuo y a la falta de confianza en s\u00ed mismo: o es capaz de juzgar s\u00f3lo mediante est\u00e1ndares colectivos o, debido a una inflaci\u00f3n del ego, pierde completamente su capacidad de juicio.<\/p>\n<p>Una tendencia parece ser el principio regulador de la otra; ambas est\u00e1n unidas en una relaci\u00f3n compensatoria. La experiencia muestra esta f\u00f3rmula. Si es posible sacar m\u00e1s conclusiones generales en este punto, podr\u00edamos decir que la formulaci\u00f3n est\u00e9tica necesita una comprensi\u00f3n del significado, y que la comprensi\u00f3n necesita una formulaci\u00f3n est\u00e9tica. Las dos se suplementan para formar la funci\u00f3n trascendente.<\/p>\n<p>Los primeros pasos en ambos caminos siguen el mismo principio: la consciencia pone sus medios de expresi\u00f3n a disposici\u00f3n del contenido inconsciente. En primer lugar no debe hacer m\u00e1s que esto para no ejercer una influencia excesiva. Al dar forma al contenido debe dejarse el mayor control posible a las ideas fortuitas y asociaciones arrojadas por el inconsciente. Esto, naturalmente, es un contratiempo desde el punto de vista de la consciencia, y a menudo resulta doloroso. Esto no es dif\u00edcil de entender cuando nos acordamos de c\u00f3mo se presentan normalmente los contenidos del inconsciente: como cosas que son por naturaleza demasiado d\u00e9biles para cruzar el umbral, o como elementos incompatibles que fueron reprimidos por diversas razones. Suelen ser contenidos molestos, inesperados e irracionales, y su represi\u00f3n, o el desinter\u00e9s mostrado hacia ellos, parece absolutamente comprensible. S\u00f3lo una peque\u00f1a parte de los contenidos tiene alg\u00fan valor inusual, bien desde el punto de vista colectivo o subjetivo. Pero los contenidos no valorados por la colectividad pueden ser extremadamente valiosos al ser observados desde el punto de vista individual. Este hecho se expresa en su tono afectivo, sin importar que el sujeto lo considere positivo o negativo. La sociedad tambi\u00e9n est\u00e1 dividida al aceptar ideas nuevas o desconocidas que obstruyen su emocionalidad. El prop\u00f3sito del procedimiento inicial es descubrir los contenidos &#8216;tonificados&#8217; por los sentimientos, ya que en estos casos siempre estamos tratando con situaciones en las que la parcialidad de la consciencia se encuentra con la resistencia de la esfera instintiva.<\/p>\n<p>Los dos caminos no se dividen hasta que el problema est\u00e9tico se hace decisivo para un tipo de persona y el problema intelectual-moral para el otro. El caso ideal ser\u00eda si estos dos aspectos pudiesen existir conjuntamente o si ambos triunfasen r\u00edtmicamente; esto es, si hubiese una alternancia de creaci\u00f3n y comprensi\u00f3n. Parece casi imposible que uno exista sin el otro, aunque esto ocurre en la pr\u00e1ctica alguna vez: la necesidad creativa se apodera del objeto a costa de su significado, o la necesidad de entender desde\u00f1a la necesidad de darle forma. Primero, se quiere que los contenidos del inconsciente se vean claramente, lo que s\u00f3lo se puede conseguir al darles forma, entonces se juzgan s\u00f3lo cuando todo lo que tienen que decir est\u00e1 tangiblemente presente. Fue por esta raz\u00f3n por la que Freud hizo que los contenidos del sue\u00f1o se expresasen en forma de &#8216;libre-asociaci\u00f3n&#8217; antes de empezar a interpretarlos.<\/p>\n<p>Elucidar s\u00f3lo el contexto conceptual de un sue\u00f1o no es suficiente en cualquiera de los casos. A menudo es necesario clarificar un contenido vago d\u00e1ndole forma visible. Esto se puede hacer dibujando, pintando o modelando. A menudo las manos saben c\u00f3mo solucionar un enigma con el que el intelecto a luchado en vano. Al darle forma, uno continua durante la vigilia so\u00f1ando el sue\u00f1o con mucho m\u00e1s detalle, y el suceso inicialmente incomprensible y aislado se integra en la esfera de la personalidad, a pesar de que primero permanece inconsciente en el sujeto. La formulaci\u00f3n est\u00e9tica lo deja ah\u00ed y desiste de intentar descubrir un significado. Esto a veces hace que los pacientes fantaseen con ser artistas -incomprendidos, naturalmente. El deseo de entender, si prescinde de una cuidadosa formulaci\u00f3n, comienza con la idea fortuita o asociaci\u00f3n y por consiguiente carece de una base adecuada. Tiene m\u00e1s posibilidades de \u00e9xito si empieza s\u00f3lo con el producto formulado. Cuanto menos se desarrolla y se da forma al material inicial, mayor es el peligro de que el entendimiento sea gobernado no por hechos emp\u00edricos sino por consideraciones te\u00f3ricas y morales. El tipo de comprensi\u00f3n que nos concierne en esta fase consiste en una reconstrucci\u00f3n del significado que parece ser inmanente en la idea &#8220;fortuita&#8221; original.<\/p>\n<p>Es evidente que semejante procedimiento s\u00f3lo puede tener lugar leg\u00edtimamente cuando hay suficientes motivos para ello. Igualmente, se puede dejar el control al inconsciente s\u00f3lo si ya contiene la voluntad de tomar el control. Esto naturalmente s\u00f3lo ocurre cuando la mente consciente se encuentra en una situaci\u00f3n cr\u00edtica. Una vez que se la ha dado forma al contenido del inconsciente y se comprende el significado de la formulaci\u00f3n, surge la pregunta de c\u00f3mo el ego se relacionar\u00e1 con esta posici\u00f3n, y c\u00f3mo llegar\u00e1n a entenderse el ego y el inconsciente. Esta es la segunda fase y la m\u00e1s importante del procedimiento, el traer y juntar los opuestos para producir un tercero: la funci\u00f3n trascendente. En esta fase ya no es el inconsciente el que est\u00e1 al control, sino el ego.<\/p>\n<p>No definiremos aqu\u00ed el ego individual, pero lo dejaremos en su realidad banal como ese centro continuo de la consciencia cuya presencia se ha hecho sentir desde la ni\u00f1ez. Est\u00e1 enfrentado con un producto ps\u00edquico que debe su existencia principalmente a un proceso inconsciente y est\u00e1 por consiguiente en cierto grado opuesto al ego y sus tendencias.<\/p>\n<p>Este punto de vista es esencial en el proceso de aceptaci\u00f3n del inconsciente. La posici\u00f3n del ego debe mantenerse con el mismo valor que la contraposici\u00f3n del inconsciente, y viceversa. Esto en suma equivale a una muy necesaria advertencia: de la misma forma que la mente consciente del hombre civilizado tiene un efecto restrictivo sobre el inconsciente, el inconsciente redescubierto a menudo tiene un efecto realmente peligroso sobre el ego. De la misma forma que el ego suprimi\u00f3 antes el inconsciente, un inconsciente liberado puede echar a un lado al ego y abrumarlo. Hay peligro de que el ego pierda la cabeza, por decirlo de alguna manera, y no sea capaz de defenderse ante la presi\u00f3n de factores afectivos -una situaci\u00f3n a menudo encontrada al comienzo de la esquizofrenia. Este peligro no existir\u00eda, o no ser\u00eda tan agudo, si el proceso de tenerlo fuera con el inconsciente pudiese de alguna forma despojar a los afectos de su dinamismo. Y esto es lo que de hecho ocurre cuando la contraposici\u00f3n se estetiza o intelectualiza. Pero el enfrentamiento con el inconsciente debe ser multilateral, ya que la funci\u00f3n trascendente no es un proceso parcial siguiendo un curso condicionado; es un acontecimiento total e integral en el que todos los aspectos est\u00e1n, o deber\u00edan estar, incluidos. El afecto, por consiguiente, debe desplegarse con toda su fuerza. La estetizaci\u00f3n e intelectualizaci\u00f3n son excelentes herramientas contra afectos peligrosos, pero s\u00f3lo deber\u00edan usarse cuando hay una amenaza vital, y no con el prop\u00f3sito de evitar una tarea necesaria.<\/p>\n<p>Gracias a la perspicacia fundamental de Freud, sabemos que los factores emocionales deben tratarse a fondo en el tratamiento de las neurosis. La personalidad en su totalidad debe tenerse seriamente en cuenta, y esto se refiere a ambas partes, tanto al paciente como al analista. Hasta qu\u00e9 punto el \u00faltimo puede esconderse tras el escudo de la teor\u00eda permanece una cuesti\u00f3n delicada, para ser dejada a su discreci\u00f3n. En cualquier caso, el tratamiento de la neurosis no es una especie de cura de aguas sino una renovaci\u00f3n de la personalidad, trabajando en todas direcciones y penetrando en cada esfera de la vida. Conciliarse con la contraposici\u00f3n es una cuesti\u00f3n seria sobre la que a menudo depende mucho. Tomarse en serio la otra parte es un prerequisito esencial en el proceso, ya que s\u00f3lo de esa manera los factores reguladores pueden ejercer influencia en nuestras acciones. Tom\u00e1rselo en serio no quiere decir tom\u00e1rselo literalmente, pero s\u00ed quiere decir darle cr\u00e9dito al inconsciente de forma que tenga oportunidad de cooperar con la consciencia en vez de perturbarla autom\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el proceso de avenirse al inconsciente, no s\u00f3lo se justifica el punto de vista del ego, sino que se garantiza al inconsciente la misma autoridad. El ego toma el control, pero tambi\u00e9n se debe permitir hablar al inconsciente -audiatur et altera pars.<\/p>\n<p>La manera en que esto se puede hacer se ve mejor en aquellos casos en los que se oye la &#8216;otra&#8217; voz m\u00e1s o menos distintivamente. Para estas personas es t\u00e9cnicamente muy sencillo escribir en papel lo que dice la &#8216;otra&#8217; voz y responder a sus afirmaciones desde el punto de vista del ego. Es exactamente como si hubiese un di\u00e1logo entre dos seres humanos con los mismos derechos, cada uno de ellos da al otro cr\u00e9dito por un argumento v\u00e1lido y considera que merece la pena modificar los puntos de vista en conflicto mediante una comparaci\u00f3n y discusi\u00f3n en profundidad o bien distingui\u00e9ndolos claramente el uno al otro. Como el camino para el entendimiento apenas aparece expedito, en la mayor\u00eda de los casos habr\u00e1 que soportar un largo conflicto, exigiendo sacrificios por ambas partes. Semejante acercamiento podr\u00eda muy bien establecerse entre paciente y analista, cayendo sobre el \u00faltimo el papel de abogado del diablo.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se puede ver con enorme claridad lo poco dispuesta que est\u00e1 la gente a dejar que cuenten los argumentos de los dem\u00e1s, a pesar de que esta capacidad es una condici\u00f3n fundamental e indispensable para cualquier comunidad humana. Cualquiera que se proponga conciliarse consigo mismo debe tener en cuenta este problema b\u00e1sico. Ya que, mientras no admita la validez de la otra persona, negar\u00e1 el derecho del &#8216;otro&#8217; en su interior a existir, y viceversa. La capacidad del di\u00e1logo interno es una piedra de toque para la objetividad externa.<\/p>\n<p>Simple como pueda ser el proceso de aceptaci\u00f3n en el caso del di\u00e1logo interno, es indudablemente m\u00e1s complicado en otros casos en los que s\u00f3lo hay productos visuales, productos que hablan un lenguaje suficientemente elocuente para aquel que lo entiende, pero que suena como un lenguaje de sordos para quien no. Enfrentado con semejantes productos, el ego debe tomar la iniciativa y preguntarse \u00bfc\u00f3mo me afecta este signo? Esta pregunta f\u00e1ustica puede traer una respuesta esclarecedora. Cuanto m\u00e1s directa y natural sea la respuesta, m\u00e1s valiosa ser\u00e1, ya que la naturalidad y el ser directo garantiza una reacci\u00f3n m\u00e1s o menos total. No es absolutamente necesario que el proceso de confrontaci\u00f3n mismo se haga consciente en todo detalle. Muy a menudo una reacci\u00f3n total no tiene a su disposici\u00f3n esas presunciones te\u00f3ricas, puntos de vista y conceptos que har\u00edan posible una comprensi\u00f3n clara. En estos casos uno debe estar contento con los silenciosos pero sugestivos sentimientos que aparecen en su camino y que son m\u00e1s valiosos que cualquier charla inteligente.<\/p>\n<p>El lanzamiento aqu\u00ed y all\u00e1 de argumentos y afectos representa la funci\u00f3n trascendente de opuestos. El enfrentamiento entre las dos posiciones genera una tensi\u00f3n cargada de energ\u00eda y crea una tercera cosa viva- no un l\u00f3gico nacimiento muerto en acuerdo con el principio tertium non datur sino un movimiento fuera de la suspensi\u00f3n entre opuestos, un nacimiento vivo que conduce a un nuevo nivel del ser, una nueva situaci\u00f3n. La funci\u00f3n trascendente se manifiesta como una cualidad de opuestos unidos. Mientras se mantienen apartados -naturalmente con el prop\u00f3sito de evitar conflictos- no funcionan y permanecen inertes.<\/p>\n<p>Sea como sea la forma en que los opuestos aparecen en el individuo, en el fondo siempre hay una consciencia perdida y obstinadamente atascada en la parcialidad, enfrentada con la idea instintiva de poseer integridad y libertad. Esto presenta una imagen del hombre antropoide y arcaico con, por un lado, su mundo de instintos supuestamente desinhibido y, por el otro, su mundo de ideas espirituales a menudo malentendidas, quien, compensando y corrigiendo nuestra parcialidad, emerge de la oscuridad y nos muestra c\u00f3mo y d\u00f3nde nos hemos desviado del patr\u00f3n b\u00e1sico y mutilado ps\u00edquicamente.<\/p>\n<p>Debo contentarme aqu\u00ed con una descripci\u00f3n de las formas y posibilidades externas de la funci\u00f3n trascendente. Otra tarea de mayor importancia ser\u00eda la descripci\u00f3n de sus contenidos. Hay ya una gran cantidad de material sobre esto, pero no se han superado todav\u00eda todas las dificultades en cuanto a la exposici\u00f3n. Todav\u00eda son necesarios una serie de estudios preparatorios antes de establecer el fundamento conceptual que nos permita dar una explicaci\u00f3n clara e inteligible de los contenidos de la funci\u00f3n trascendente. Desafortunadamente he tenido la experiencia de que el p\u00fablico cient\u00edfico no se encuentra en todas partes en la posici\u00f3n de seguir un argumento puramente psicol\u00f3gico, ya que o se lo toman demasiado personalmente o est\u00e1n acosados por prejuicios intelectuales o filos\u00f3ficos. Esto hace que cualquier apreciaci\u00f3n significativa de los factores psicol\u00f3gicos sea bastante imposible. Si la gente se lo toma personalmente su juicio es siempre subjetivo, y declaran que es imposible todo aquello que no es aplicable en su caso o que prefieren no saber. Son bastante incapaces de darse cuenta que lo que es v\u00e1lido para ellos puede no ser v\u00e1lido para otra persona con una psicolog\u00eda diferente. Todav\u00eda estamos muy lejos de poseer un esquema general de explicaci\u00f3n que sea v\u00e1lido para todos los casos.<\/p>\n<p>Uno de los grandes obst\u00e1culos para una comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica es el inquisitivo deseo de saber si el factor psicol\u00f3gico aducido es &#8216;verdadero&#8217; o &#8216;correcto&#8217;. Si la descripci\u00f3n del mismo no es err\u00f3nea o falsa, entonces el factor es v\u00e1lido en s\u00ed mismo y demuestra su validez por su misma existencia. Uno, de la misma forma, podr\u00eda preguntarse si el ornitorrinco es una invenci\u00f3n &#8216;verdadera&#8217; o &#8216;correcta&#8217; del Creador. Igualmente pueril es el prejuicio en contra del papel que las suposiciones mitol\u00f3gicas juegan en la vida de la psique. Como no son &#8216;verdaderas&#8217;, se argumenta, no tienen lugar en una explicaci\u00f3n cient\u00edfica. Pero los mitologemas existen, incluso cuando sus afirmaciones no coinciden con nuestra inconmensurable idea de &#8216;verdad&#8217;.<\/p>\n<p>Como el proceso de aceptar la contraposici\u00f3n tiene un car\u00e1cter total, nada es excluido. Todo toma parte en la discusi\u00f3n, incluso si s\u00f3lo se hacen conscientes algunos fragmentos. La consciencia est\u00e1 continuamente ampli\u00e1ndose mediante la confrontaci\u00f3n de contenidos previamente inconscientes, o -para ser m\u00e1s exactos- podr\u00eda ampliarse si nos molest\u00e1semos en integrarlos. Ese, naturalmente, no es siempre el caso. Incluso cuando hay suficiente inteligencia para comprender el procedimiento, hay todav\u00eda una falta de coraje y auto-confianza, o uno es demasiado vago, mental y moralmente, o demasiado cobarde, para hacer un esfuerzo. Pero donde existen las premisas necesarias, la funci\u00f3n trascendente no s\u00f3lo constituye una valiosa adici\u00f3n al tratamiento psicoterap\u00e9utico, sino que da al paciente la inestimable ventaja de asistir al analista con sus propios recursos y de romper una dependencia que ha menudo se siente como humillante. Es un camino para obtener liberaci\u00f3n con el propio esfuerzo y para encontrar el coraje para ser uno mismo.<\/p>\n<p>(1) Psicolog\u00eda: emoci\u00f3n asociada con una idea o grupo de ideas.<\/p>\n<p>(2) Tabla con forma de coraz\u00f3n sobre ruedas y con un l\u00e1piz pegado que escribe mensajes bajo la supuesta influencia del esp\u00edritu. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Funci\u00f3n Trascendente Jung.jpg (4307 bytes) Extra\u00eddo de: JUNG, Carl Gustav (1916-1958): &#8220;The Structure and Dinamics of the Psyche&#8221; (1916-58), en Completed Works, 8, p\u00e1gs.. 131-93 , trad. Pablo L\u00f3pez Pavillard Escrito en 1916 bajo el t\u00edtulo &#8216;Die Transzendente Funktion&#8217;, el manuscrito permaneci\u00f3 entre los archivos del profesor Jung hasta 1953. 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