{"id":4252,"date":"2009-04-13T18:20:57","date_gmt":"2009-04-13T18:20:57","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4252"},"modified":"2009-04-13T18:20:57","modified_gmt":"2009-04-13T18:20:57","slug":"el-bibliocausto-nazi-por-fernando-b\u00e1ez-(*)-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4252","title":{"rendered":"El bibliocausto nazi por Fernando B\u00e1ez (*)"},"content":{"rendered":"<p>El bibliocausto nazi<br \/>\npor Fernando B\u00e1ez (*)<\/p>\n<p>Todos, en alg\u00fan momento dado, deben haber o\u00eddo hablar del Holocausto Jud\u00edo, nombre dado a la aniquilaci\u00f3n sistem\u00e1tica de millones de jud\u00edos a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Pero conviene advertir, y eso desde el inicio, que este genocidio tuvo su equivalente. Tambi\u00e9n hubo un Bibliocausto, donde 100 millones de libros fueron destruidos directa o indirectamente por el mismo r\u00e9gimen. Entender c\u00f3mo se gest\u00f3 puede permitirnos comprender cuanta raz\u00f3n ten\u00eda Heinrich Heine cuando escribi\u00f3 prof\u00e9ticamente en su obra Almanzor (1821): [&#8230;]donde los libros son quemados, al final tambi\u00e9n son quemados los hombres[&#8230;]. La destrucci\u00f3n de libros de 1933 fue, a mi juicio, apenas un pr\u00f3logo a la matanza siguiente. Las hogueras de libros inspiraron los hornos crematorios. Y esto merece una reflexi\u00f3n detenida, porque se trata de un acontecimiento que marc\u00f3 para siempre la vida de millones de hombres y va a continuar como uno de los hitos m\u00e1s siniestros de la historia.<br \/>\nEl comienzo de esta barbarie tiene fecha: el 30 de enero de 1933, cuando el presidente de la llamada Rep\u00fablica de Weimar, en Alemania, Paul Ludwig Hans Anton Von Beneckendorff Und Von Hindenburg (1847-1934), design\u00f3 a Adolfo Hitler como canciller. Trataba de reconocer as\u00ed la inestable mayor\u00eda de este iracundo pol\u00edtico; viejo y cort\u00e9s, Hindenburg ignor\u00f3 lo que sobrevino casi de inmediato: un per\u00edodo pol\u00edtico y militar conocido posteriormente como El Tercer Reich (El Tercer imperio). Hitler, quien hab\u00eda sido cabo en el ej\u00e9rcito, frustrado pintor, gestor de fracasado golpe de Estado en 1923, utiliz\u00f3 una estrategia de intimidaci\u00f3n contra los jud\u00edos, los sindicatos y el resto de los partidos pol\u00edticos. No era, como puede pensarse ligeramente, un loco, sino la voz m\u00e1s visible de una idiosincracia germana totalitaria.<br \/>\nEl 4 de febrero, la Ley para la Protecci\u00f3n del Pueblo Alem\u00e1n restringi\u00f3 la libertad de prensa y defini\u00f3 los nuevos esquemas de confiscaci\u00f3n de cualquier material considerado peligroso. Al d\u00eda siguiente, las sedes de los partidos comunistas fueron atacadas salvajemente y sus bibliotecas destruidas. El 27, el Parlamento Alem\u00e1n, el famoso Reichstag, fue incendiado, junto con todos sus archivos. El 28, la reforma de la Ley para la Protecci\u00f3n del Pueblo Alem\u00e1n y el Estado, legitim\u00f3 medidas excepcionales en todo el pa\u00eds. La libertad de reuni\u00f3n, la libertad de prensa y la de opini\u00f3n, quedaron restringidas. En unas elecciones controladas, el Partido de Hitler, conocido como Partido Nazi, obtuvo la mayor\u00eda del nuevo Parlamento y se decret\u00f3 oficialmente el nacimiento del Tercer Reich.<br \/>\nAlemania, obviamente, estaba transformando sus instituciones despu\u00e9s de la terrible derrota sufrida durante la I Guerra Mundial. Hitler, quien no era alem\u00e1n, fue considerado como el un estadista id\u00f3neo para rescatar la autoestima colectiva, y sus purgas contra la oposici\u00f3n lo convirtieron en un l\u00edder temido. Su eficacia, no obstante, estaba sustentada en varios hombres. Uno de ellos era Hermann G\u00f6ring; el otro era Joseph Goebbels. Ambos eran fan\u00e1ticos, pero el segundo fue quien convenci\u00f3 a Hitler de la necesidad de extremar las medidas que ya ven\u00edan ejecutando, y logr\u00f3 su designaci\u00f3n al frente de un nuevo \u00f3rgano del Estado, el Reichsministerium f\u00fcr Volksaufkl\u00e4rung und Propaganda (Ministerio del Reich para la Ilustraci\u00f3n de Pueblo y para la Propaganda).<br \/>\nGoebbels estaba consciente de sus ideas, y Hitler le dio carta blanca. Ten\u00eda una fe absoluta en su amigo, as\u00ed como buenas razones para creer ciegamente en sus aciertos. Goebbels, quien no hab\u00eda ingresado al Ej\u00e9rcito por ser patizambo, se hab\u00eda doctorado como Fil\u00f3logo, en 1922, en la Universidad de Heidelberg, donde fue profesor Friedrich Hegel en el siglo XIX. Era un lector apasionado de los cl\u00e1sicos griegos y, en cuanto a pensamiento pol\u00edtico, prefer\u00eda el estudio de los textos marxistas y de todo lo escrito que existiera contra la burgues\u00eda. Admiraba a Friedrich Nietzsche, recitaba poemas de memoria, y, escrib\u00eda textos dram\u00e1ticos y ensayos. Cuando se uni\u00f3 a Hitler, reconoci\u00f3 su verdadera vocaci\u00f3n, como lo dijo muchas veces, y ya con el cargo de Ministro, en 1933, reuni\u00f3 un equipo de trabajo para redactar la Ley Relativa al Gobierno del Estado, sancionada el 7 de abril de ese a\u00f1o. Indudablemente, ahora ten\u00eda un control absoluto sobre la educaci\u00f3n y foment\u00f3 un cambio total en las escuelas y universidades. El 8 de abril se envi\u00f3 un memorando a las Organizaciones Estudiantiles Nazis, en el cual se propon\u00eda la destrucci\u00f3n de aquellas obras consideradas peligrosas en las bibliotecas de Alemania. De todos modos, ya el mes anterior, exactamente el d\u00eda 26 de marzo, se quemaron libros en Schillerplatz, en un lugar llamado Kaiserslautern. El primero de abril, Wuppertal sufri\u00f3 saqueos y quemas de libros en Brausenwerth y en Rathausvorplatz.<br \/>\nAlgo terrible se gest\u00f3 entonces. Una especie de fervor inusitado que estaba limitado por la presi\u00f3n internacional europea, despert\u00f3 entre los estudiantes e intelectuales alemanes. Un odio manejado por osadas r\u00e1fagas de propaganda se extendi\u00f3 en las aulas, y el resultado no se hizo esperar. El 11 de abril, en D\u00fcsseldorf, se destruyeron libros de contenido comunista y jud\u00edo. Algunos de los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos alemanes, sin ser obligados a ello, como Martin Heidegger, adhirieron las ideas de Goebbels. En abril, Heidegger fue designado Rector de la Universidad de Friburgo y el 1 de mayo se hizo miembro del NSDAP, lo cual indica que debi\u00f3 recitar el siniestro juramento de esa organizaci\u00f3n.<br \/>\nEl 2 de mayo, en la Gewerkschaftshaus de Leipzig, se destruyeron textos, pero fue realmente el 5 de mayo de 1933 cuando empez\u00f3 todo. Los estudiantes de la Universidad de Colonia fueron a la biblioteca, y en medio de l\u00e1grimas y risas, recogieron todos los libros de autores jud\u00edos o de procedencia jud\u00eda. Horas m\u00e1s tarde, los quemaron. Estaba bastante claro que esa era la v\u00eda elegida para mandar un mensaje al mundo entero. Y los actos as\u00ed lo probaron.<br \/>\nLos estudiantes estaban fren\u00e9ticos. El d\u00eda 6, del mismo mes, la juventud del Partido Nazi y miembros de otras organizaciones, sacaron media tonelada de libros y folletos del Instituto de Investigaci\u00f3n Sexual de Berl\u00edn. Goebbels, indetenible, preparaba reuniones todas las noches porque se hab\u00eda decidido iniciar un gran acto de desagravio a la cultura alemana. Como fecha tentativa, se propuso el 10 de mayo. El 8 de mayo hubo algunos des\u00f3rdenes en Friburgo, y destrucciones de libros.<br \/>\nEl 10 de mayo fue un d\u00eda agitado desde temprano. Miembros de la Asociaci\u00f3n de Estudiantes Alemanes se agolparon en la biblioteca de la Universidad Wilhelm Von Humboldt y comenzaron a recoger todos los libros prohibidos por el r\u00e9gimen. Hab\u00eda una euforia inesperada, fluctuante. Finalmente, los libros, junto con los que se hab\u00edan obtenido en otros centros, como el Instituto de Investigaciones Sexuales o en las bibliotecas de jud\u00edos capturados, fueron transportados a Opernplatz. En total, el n\u00famero de obras sobrepasaba los 25.000. Pronto, se concentr\u00f3 una multitud alrededor de los estudiantes. \u00c9stos empezaron a cantar un himno que caus\u00f3 gran impresi\u00f3n entre los espectadores. La primera consigna fue fulminante: Contra la clase materialista y utilitaria. Por una comunidad de Pueblo y una forma ideal de vida. Marx, Kautsky .<br \/>\nLa hoguera ya estaba encendida. Tal vez nadie pod\u00eda creer lo que pasaba, pero una de las capitales m\u00e1s cultas del mundo, donde se encontraban algunas de las m\u00e1s importantes universidades europeas, fue el centro de una de las quemas de libros m\u00e1s impresionante de la \u00e9poca. Joseph Goebbels, quien dirig\u00eda todas las acciones, levant\u00f3 la voz y despu\u00e9s de saludar con un estruendoso Heil, explic\u00f3 los motivos de la quema: La \u00e9poca extremista del intelectualismo jud\u00edo ha llegado a su fin y la revoluci\u00f3n de Alemania ha abierto las puertas nuevamente para un modo de vida que permita llegar a la verdadera esencia del ser alem\u00e1n. Esta revoluci\u00f3n no comienza desde arriba, sino desde abajo, y va en ascenso. Y es, por esa raz\u00f3n, en el mejor sentido de la palabra, la expresi\u00f3n genuina de la voluntad del Pueblo[&#8230;]<br \/>\n\u00abDurante los pasados catorce a\u00f1os Uds., estudiantes, sufrieron en silencio vergonzoso la humillaci\u00f3n de la Rep\u00fablica de Noviembre, y sus bibliotecas fueron inundadas con la basura y la corrupci\u00f3n del asfalto literario de los jud\u00edos. Mientras las ciencias de la cultura estaban aisladas de la vida real, la juventud alemana ha reestablecido ahora nuevas condiciones en nuestro sistema legal y ha devuelto la normalidad a nuestra vida[&#8230;]<br \/>\n\u00abLas revoluciones que son genuinas no se paran en nada. Ninguna \u00e1rea debe permanecer intocable[&#8230;]<br \/>\n\u00abPor tanto, Uds. est\u00e1n haciendo lo correcto cuando Uds., a esta hora de medianoche, entregan a las llamas el esp\u00edritu diab\u00f3lico del pasado[&#8230;]<br \/>\n\u00abEl anterior pasado perece en las llamas; los nuevos tiempos renacen de esas llamas que se queman en nuestros corazones[&#8230;]<br \/>\nLos cantos entonces prosiguieron y al final de cada estrofa se aplic\u00f3 la medida de arrojar los libros de aquellos autores mencionados:<br \/>\nContra la decadencia misma y la decadencia moral. Por la disciplina, por la decencia en la familia y en la propiedad.<br \/>\nHeinrich Mann, Ernst Glaeser, E. Kaestner<br \/>\nContra el pensamiento sin principios y la pol\u00edtica desleal. Por la dedicaci\u00f3n al Pueblo y al Estado.<br \/>\nF.W. Foerster.<br \/>\nContra el desmenuzamiento del alma y el exceso de \u00e9nfasis en los instintos sexuales. Por la nobleza del alma humana.<br \/>\nEscuela de Freud.<br \/>\nContra la distorsi\u00f3n de nuestra historia y la disminuci\u00f3n de las grandes figuras hist\u00f3ricas. Por el respeto a nuestro pasado.<br \/>\nEmil Ludwig, Werner Hegemann.<br \/>\nContra los periodistas jud\u00edos dem\u00f3cratas, enemigos del Pueblo. Por una cooperaci\u00f3n responsable para reconstruir la naci\u00f3n.<br \/>\nTheodor Wolff, Georg Bernhard.<br \/>\nContra la deslealtad literaria perpetrada contra los soldados de la Guerra Mundial. Por la educaci\u00f3n de la naci\u00f3n en el esp\u00edritu del poder militar.<br \/>\nE.M. Remarque<br \/>\nContra la arrogancia que arruina el idioma alem\u00e1n. Por la conservaci\u00f3n de la m\u00e1s preciosa pertenencia del Pueblo.<br \/>\nAlfred Kerr<br \/>\nContra la impudicia y la presunci\u00f3n. Por el respeto y la reverencia debida a la eterna mentalidad alemana.<br \/>\nTucholsky, Ossietzky<br \/>\nLa operaci\u00f3n, cuyas caracter\u00edsticas se hab\u00edan mantenido en secreto hasta ese instante, se revel\u00f3 pronto en su verdadera dimensi\u00f3n porque el mismo 10 de mayo, hubo una quema de libros en numerosas ciudades alemanas. La lista de quemas incluy\u00f3 varias ciudades y fue casi simult\u00e1nea para causar p\u00e1nico: Bonn, Braunschweig, Bremen, Breslau, Dortmund, Dresden, Frankfurt\/Main, G\u00f6ttingen, Greifswald, Hannover, Hannoversch-M\u00fcnden, Kiel, K\u00f6nigsberg, Marburg, M\u00fcnchen, M\u00fcnster, N\u00fcrenberg, Rostock y Worms. Finalmente hay que mencionar W\u00fcrzburg, en cuya Residenzplatz se incineraron cientos de escritos.<br \/>\nY, como si se tratara de una avalancha, Goebbels insisti\u00f3 en continuar con estas quemas de libros prohibidos. No hubo un rinc\u00f3n en el que los estudiantes y los miembros de las juventudes hitlerianas no destruyeran obras. El 12 de mayo, se eliminaron libros en Erlangen Schlo\u00dfplatz, en la Universit\u00e4tsplatz de Halle-Wittenberg. Al parecer, el 15 de mayo, algunos miembros apilaron textos en Kaiser-Friedrich-Ufer, en Hamburgo, y a las once de la noche, despu\u00e9s de un discurso ante una escasa multitud, los quemaron. La apat\u00eda preocup\u00f3 a los integrantes de los incipientes servicios de inteligencia del partido y se decidi\u00f3 repetir el acto. El 17 de ese mes, la Universit\u00e4tsplatz, de Heidelberg se conmovi\u00f3 cuando hasta los ni\u00f1os participaron en estas acciones. Tambi\u00e9n el 17 se volvi\u00f3 a utilizar la Jubil\u00e4umsplatz, en Heidelberg, para las quemas. Hubo otras destrucciones adicionales el 17 de mayo: en la Universidad de Colonia, en la ciudad de Karlsruhe.<br \/>\nEl 19 de mayo, Hitler estaba totalmente emocionado. Y Goebbels, seguro de los efectos de este \u00e9xito, pidi\u00f3 a los j\u00f3venes no detenerse. El mismo 19, el horror se mantuvo en el Museo Fridericanum, en Kassel, y en la Me\u00dfplatz, de Mannheim. El 21 de junio, en tres regiones se quemaron libros. Por una parte, estaba Darmstadt, en cuya Mercksplatz se llevaron a cabo los hechos; por otra, Essen y la m\u00edtica ciudad de Weimar. Varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, espec\u00edficamente el 30 de abril de 1938, la Residenzplatz, de la famosa Salzburgo, fue utilizada por estudiantes y militares para una destrucci\u00f3n masiva de ejemplares condenados.<br \/>\nEl impacto producido por las quemas de mayo 1933 fue enorme. Sigmund Freud, cuyos libros fueron seleccionados para ser destruidos, dijo ir\u00f3nicamente a un periodista que semejante hoguera era un avance en la historia humana:<br \/>\nEn la Edad Media ellos me habr\u00edan quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros[&#8230;]<br \/>\nFreud, por descuido, tal vez, olvid\u00f3 en su broma que \u00e9l hubiera sido quemado en un horno si se hubiese quedado en Alemania.<br \/>\nVarios grupos intelectuales marcharon en Nueva York contra estas medidas . La revista Newsweek no vacil\u00f3 en hablar de un \u0093holocausto de libros\u0094 y la revista Time utiliz\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino de \u0093bibliocausto\u0094. Los japoneses, impresionados, condenaron los ataques. El repudio, en suma, fue total.<br \/>\nNo obstante, seg\u00fan el ensayista W. J\u00fctte , el rechazo no evit\u00f3 que se destruyeran todas las obras de m\u00e1s de 5.500 autores. Los principales textos de los m\u00e1s destacados representantes de inicios del siglo XX alem\u00e1n recibieron vetos continuos y ardieron sin piedad. La Comisi\u00f3n para la reconstrucci\u00f3n cultural judeo-europea, estableci\u00f3 que en 1933 hab\u00eda 469 colecciones de libros jud\u00edos, con m\u00e1s de 3.307.000 vol\u00famenes distribuidas de modo irregular. En Polonia, por ejemplo, hab\u00eda 251 bibliotecas con 1.650.000 libros; en Alemania, 55 bibliotecas con 422.000 libros; en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, 7 bibliotecas con 332.000 libros; en Holanda, 17 bibliotecas con 74.000 libros; en Rumania hab\u00eda 25 bibliotecas con 69.000 libros; en Lituania hab\u00eda 19 bibliotecas con 67.000 libros; y en Checoslovaquia hab\u00eda 8 bibliotecas con 58.000 libros. Al finalizar la II Guerra Mundial, no qued\u00f3 ni la cuarta parte de estos textos. Los libros jud\u00edos eran considerados \u0093enemigos del pueblo\u0094 y estaban visiblemente prohibidos. Entre 1941 y 1943, los due\u00f1os de las colecciones eran deportados y sus bibliotecas confiscadas. Un informe confidencial del erudito Ernst Grumach revela que la Gestapo convirti\u00f3 en pulpa de papel cientos de obras para poder sacar folletos y revistas propagand\u00edsticas . Las colecciones judaicas de Polonia y Viena se quemaron en un incendio en las oficinas de la Reichssicherheitshauptamt (Oficina Central de Seguridad del Reich), ocurrido entre el 22 y 23 de noviembre de 1943.<br \/>\nEn Polonia, los Brenn-Kommandos acabaron con las sinagogas jud\u00edas y prendieron fuego a la Gran Biblioteca Talm\u00fadica del Seminario Teol\u00f3gico Jud\u00edo de Lubl\u00edn. Un informe nazi sobre este hecho se conserva: Para nosotros es motivo de especial orgullo destruir la Academia Talm\u00fadica, conocida como una de las m\u00e1s grandes de Polonia[&#8230;]Nosotros sacamos la notable biblioteca talm\u00fadica fuera del edificio y colocamos los libros en el mercado, donde les prendimos fuego. El fuego demor\u00f3 veinte horas[&#8230;]<br \/>\nDesde 1939, no hubo una semana en la cual no se produjese un ataque contra una biblioteca o museo polaco. La Biblioteca Raczynsky, la Biblioteca de la Sociedad Cient\u00edfica y la Biblioteca de la Catedral (dotada con una renombrada colecci\u00f3n de incunables), sufrieron quemas devastadoras. La biblioteca Nacional de Varsovia, en octubre de 1944, fue destruida con tal sa\u00f1a que se quemaron 700.000 libros. Esto no es todo: la biblioteca militar, con 350.000 obras, fue arrasada. Cuando los alemanes abandonaban el pa\u00eds, quemaron los archivos de la Biblioteca P\u00fablica de Varsovia. La Biblioteca Tecnol\u00f3gica de la Universidad de Varsovia, con 78.000 libros, fue atacada y destruida en 1944. A duras penas, los bibli\u00f3filos rescataron 3.850 t\u00edtulos unos a\u00f1os despu\u00e9s.<br \/>\nLa persecuci\u00f3n afect\u00f3 al matem\u00e1tico Waclaw Sierpinski (1882-1969), famoso por haber resuelto un problema planteado por Gauss y por haber escrito libros ininteligibles como La teor\u00eda de los n\u00fameros irracionales (1910). En 1944, los nazis, preocupados por sus hallazgos, arrasaron su biblioteca y la de otros colegas suyos. Seg\u00fan los expertos, unos 15.000.000 de libros desaparecieron en Polonia. Entre 1938 y 1945, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n, inspirado por el mito de una raza pura con textos sagrados, invadi\u00f3 tambi\u00e9n Checoslovaquia. Casi de inmediato, las bibliotecas de la zona de Sudetenland sufrieron saqueos y numerosos ataques adem\u00e1s de quemas p\u00fablicas de libros.<br \/>\nLa biblioteca Nacional de la Universidad de Praga fue severamente da\u00f1ada y al menos 25.000 libros desaparecieron. Todos los vol\u00famenes de la biblioteca de la Facultad de Ciencias Naturales fueron destruidos. Al final de la ocupaci\u00f3n, ya no exist\u00edan 2.000.000 de obras y cl\u00e1sicos como la Biblia Eslava y siete c\u00f3dices preciosos pertenecientes a la biblioteca de Jan Hodejovsky, quedaron en cenizas .<br \/>\nHitler, por su parte, no distrajo jam\u00e1s su afecto por Goebbels y le perdon\u00f3 todo, hasta sus reiterados deslices con prostitutas jud\u00edas. El d\u00eda de su suicidio, en 1945, lo nombr\u00f3 Canciller del Reich. Y Goebbels, acept\u00f3 este honor, pero por unas horas. Casi como si se tratara de una simetr\u00eda perversa, el 1 de mayo, el mes de la gran quema de libros, acab\u00f3 con todos sus hijos, mat\u00f3 a su esposa, y luego, no sin esbozar una sonrisa de triunfo y alzar la mano celebrando al F\u00fchrer, se dio muerte .<br \/>\nPoco despu\u00e9s, y agrego este comentario ir\u00f3nico a modo de final, los libros de la biblioteca personal de Hitler fueron encontrados en una mina de sal cerca de Berchtesgaden por un grupo de soldados de la Divisi\u00f3n 101. De una colecci\u00f3n de m\u00e1s de 16000 libros, quedaban 3000 libros, pero algunos m\u00e1s fueron robados y los otros destruidos debido a los datos que conten\u00edan, y el resto, unos 1200, fueron transferidos a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en enero de 1952, y desde entonces permanecen all\u00ed. Lo interesante de este hallazgo fue que nos permiti\u00f3 saber que Hitler era lector voraz, un bibli\u00f3filo preocupado por las ediciones antiguas, por Arthur Schopenhauer, y una devoci\u00f3n entera por Magie: Geschichte, Theorie, Praxis (1923) de Ernst Schertel, obra en la que todav\u00eda se puede encontrar subrayado de su pu\u00f1o y letra la frase:<br \/>\nQuien no lleva dentro de s\u00ed las semillas de lo demon\u00edaco nunca dar\u00e1 nacimiento a un nuevo mundo<br \/>\nEsta frase curiosa, sesgada, resaltada, puede ser la que explique el horror descrito en este cap\u00edtulo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bibliocausto nazi por Fernando B\u00e1ez (*) Todos, en alg\u00fan momento dado, deben haber o\u00eddo hablar del Holocausto Jud\u00edo, nombre dado a la aniquilaci\u00f3n sistem\u00e1tica de millones de jud\u00edos a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Pero conviene advertir, y eso desde el inicio, que este genocidio tuvo su equivalente. 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