{"id":4250,"date":"2009-04-13T18:17:36","date_gmt":"2009-04-13T18:17:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4250"},"modified":"2009-04-13T18:17:36","modified_gmt":"2009-04-13T18:17:36","slug":"en-el-pais-de-los-ciegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4250","title":{"rendered":"En el pais de los ciegos"},"content":{"rendered":"<p>H. G. Wells<br \/>\nAbril 24, 2007<\/p>\n<p>Fragmento<\/p>\n<p>-Llev\u00e9moslo a que lo escuchen los ancianos. Y s\u00fabitamente lo empujaron hacia una puerta que daba entrada a una estancia totalmente oscura, en cuyo fondo brillaba d\u00e9bilmente un hornillo. La multitud se agolp\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l, obstruyendo por completo la puerta; y antes que pudiera detenerse, N\u00fa\u00f1ez tropez\u00f3 con las piernas de un hombre que deb\u00eda estar sentado, y sus brazos, al adelantarse en el movimiento instintivo de proteger el cuerpo en la ca\u00edda, fueron a golpear un rostro en la sombra. Una interjecci\u00f3n de c\u00f3lera sigui\u00f3 al choque, y durante un momento trat\u00f3 de desasirse de las numerosas manos que lo aprisionaban. El combate era desigual y, comprendi\u00e9ndolo, el viajero permaneci\u00f3 quieto y explic\u00f3: -Es que me he ca\u00eddo; como no se ve nada.<\/p>\n<p>Sus palabras se desvanecieron en el silencio como si todos los seres invisibles en torno suyo se esforzaran en comprenderlo. La voz de su conocido Pedro fue la primera en elevarse.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 a\u00fan tan tierno que tropieza al andar y mezcla a cuanto dice s\u00edlabas sin sentido. Y otras voces dijeron tambi\u00e9n cosas que no entendi\u00f3 completamente. Al fin, en un intervalo del di\u00e1logo, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfPuedo levantarme? prometo no hacerles mal. Despu\u00e9s de una corta deliberaci\u00f3n le consintieron levantarse. La voz de uno de los viejos inici\u00f3 un interrogatorio, y en poco tiempo N\u00fa\u00f1ez expuso a los ancianos del pa\u00eds de los ciegos, sentados en la sombra, las maravillas del inmenso mundo: el cielo, las monta\u00f1as, las flores&#8230; Mas ellos no quisieron aceptar ninguna de sus verdades, rechaz\u00e1ndolas con obstinada incredulidad, que empez\u00f3 a exasperar al gu\u00eda. Ni siquiera comprendieron el sentido de gran n\u00famero de sus palabras: separados por catorce generaciones del universo visible, cuantos vocablos ten\u00edan relaci\u00f3n con el sentido abolido en ellos, hab\u00edan desaparecido de su l\u00e9xico; y los recuerdos de la vida externa se hab\u00edan atenuado hasta convertirse primero en consejos infantiles y desaparecer al fin. El inter\u00e9s de aquellas gentes conclu\u00eda en el cintur\u00f3n de monta\u00f1as que aprisionaba el valle; y los dos ciegos geniales nacidos en los primeros siglos de su aislamiento, comprendiendo que los vestigios de creencias y tradiciones heredadas de los primitivos colonos sembraban la duda y la incertidumbre en los esp\u00edritus, las reemplazaron con explicaciones que aunque ilusorias eran, sin embargo, m\u00e1s exactas para sus posibilidades de relacionarse con el mundo. Toda la parte de su poder imaginativo se hab\u00eda atrofiado con la p\u00e9rdida de los ojos y, en cambio, nuevos dones adaptados a su o\u00eddo y a su tacto hab\u00edan surgido en ellos.<\/p>\n<p>Lentamente, comprendi\u00f3 N\u00fa\u00f1ez que era necio esperar que su origen y la superioridad indudable de ver, le granjearan respeto y estimaci\u00f3n. Al ver rechazar sus tentativas de demostrar que ve\u00eda, como si fueran balbuceos torpes de un ser reci\u00e9n nacido, se resign\u00f3; y mitad triste, mitad ir\u00f3nico, se dispuso a escuchar la lecci\u00f3n de los ciegos sin rebatirla.<\/p>\n<p>HERBERT GEORGE WELLS <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H. G. Wells Abril 24, 2007 Fragmento -Llev\u00e9moslo a que lo escuchen los ancianos. Y s\u00fabitamente lo empujaron hacia una puerta que daba entrada a una estancia totalmente oscura, en cuyo fondo brillaba d\u00e9bilmente un hornillo. 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