{"id":4219,"date":"2009-07-28T21:46:04","date_gmt":"2009-07-28T21:46:04","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4219"},"modified":"2009-07-28T21:46:04","modified_gmt":"2009-07-28T21:46:04","slug":"escatolog\u00eda-y-cosmogon\u00eda-m.eliade--","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4219","title":{"rendered":"Escatolog\u00eda y cosmogon\u00eda  M.Eliade"},"content":{"rendered":"<p>Escatolog\u00eda y cosmogon\u00eda<\/p>\n<p>M.Eliade<\/p>\n<p>En una f\u00f3rmula sumaria podr\u00eda decirse que, para los primitivos, el Fin del Mundo ha tenido lugar ya, aunque deba reproducirse en un futuro m\u00e1s o menos alejado.<\/p>\n<p>En efecto, los mitos de cataclismos c\u00f3smicos est\u00e1n extraordinariamente extendidos. Narran c\u00f3mo el Mundo fue destruido y la humanidad aniquilada, a excepci\u00f3n de una pareja o de algunos supervivientes. Los mitos del Diluvio son los m\u00e1s numerosos y conocidos casi universalmente (aunque son sumamente raros en \u00c1frica). Al lado de los mitos diluvianos, otros relatan la destrucci\u00f3n de la humanidad por cataclismos de proporciones c\u00f3smicas: temblores de tierra, incendios, derrumbamiento de monta\u00f1as, epidemias, etc. Evidentemente, este Fin del Mundo no fue radical: fue m\u00e1s bien el fin de una humanidad, seguido de la aparici\u00f3n de una humanidad nueva. Pero la inmersi\u00f3n total de la Tierra en las Aguas, o su destrucci\u00f3n por el Fuego, seguida por la emergencia de una Tierra virgen, simbolizan la regresi\u00f3n al Caos y la cosmogon\u00eda.<\/p>\n<p>En un gran n\u00famero de mitos, el Diluvio est\u00e1 unido a una falta ritual, que provoc\u00f3 la c\u00f3lera del Ser Supremo; a veces resulta simplemente el deseo de un Ser divino de poner fin a la humanidad. Pero si se examinan los mitos que anuncian el pr\u00f3ximo Diluvio, se comprueba que una de las causas principales reside en los pecados de los hombres y tambi\u00e9n en la decrepitud del Mundo. El Diluvio ha dado paso a la vez a una recreaci\u00f3n del Mundo y a una regeneraci\u00f3n de la humanidad. Dicho de otro modo: el Fin del Mundo en el pasado, y el que tendr\u00e1 lugar en el futuro, representan la proyecci\u00f3n gigantesca, a escala macroc\u00f3smica y con una intensidad dram\u00e1tica excepcional, del sistema m\u00edtico-ritual de la fiesta del A\u00f1o Nuevo. Pero esta vez no se trata ya de lo que podr\u00eda llamarse el \u00abfin natural\u00bb del Mundo \u0097\u00abnatural\u00bb porque coincide con el fin del A\u00f1o y, por tanto, forma parte integrante del ciclo c\u00f3smico\u0097, sino de una cat\u00e1strofe real provocada por los Seres divinos. La simetr\u00eda entre el Diluvio y la renovaci\u00f3n anual del Mundo se ha percibido en algunos casos, muy raros (Mesopotamia, juda\u00edsmo, Mandan). Pero, por regla general, los mitos diluvianos son independientes de los escenarios m\u00edtico-rituales del A\u00f1o Nuevo. Lo que se explica con facilidad si se tiene en cuenta que las fiestas peri\u00f3dicas de regeneraci\u00f3n reactualizan simb\u00f3licamente la cosmogon\u00eda, la obra creadora de los dioses, y no la destrucci\u00f3n del viejo mundo: \u00e9ste desaparecer\u00eda de un modo \u00abnatural\u00bb por el simple hecho de que la distancia que le separaba de los \u00abcomienzos\u00bb hab\u00eda alcanzado el l\u00edmite extremo.<\/p>\n<p>En comparaci\u00f3n con los mitos que narran el Fin del Mundo en el pasado, los mitos que se refieren a un Fin por venir son parad\u00f3jicamente poco numerosos entre los primitivos. Como lo hace notar F. R. Lehmann, esta rareza se debe quiz\u00e1 al hecho de que los etn\u00f3logos no han planteado esta pregunta en sus encuestas. Es a veces dif\u00edcil precisar si el mito concierne a una cat\u00e1strofe pasada o por venir. Seg\u00fan el testimonio de E. H. Man, los andamaneses creen que despu\u00e9s del Fin del Mundo har\u00e1 su aparici\u00f3n una nueva humanidad, que gozar\u00e1 de una condici\u00f3n paradis\u00edaca; no habr\u00e1 ya ni enfermedades, ni vejez, ni muerte. Los muertos resucitar\u00e1n despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe. Pero, seg\u00fan A. Radcliffe Brown, Man habr\u00eda combinado varias versiones, recogidas de informadores diferentes. En realidad, precisa Radcliffe Brown, se trata de un mito que relata el Fin y la recreaci\u00f3n del mundo; pero el mito se refiere al pasado y no al futuro. Pero como, seg\u00fan la observaci\u00f3n de Lehmann, la lengua andamanesa no posee tiempo futuro, es dif\u00edcil decidir si se trata de un acontecimiento pasado o futuro.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s raros entre los mitos primitivos del Fin son aquellos que no presentan indicaciones precisas concernientes a la eventual recreaci\u00f3n del Mundo. As\u00ed, en la creencia de los Kai de Nueva Guinea, el Creador, M\u00e2lengfung, despu\u00e9s de haber creado el Cosmos y al hombre, se retir\u00f3 a las extremidades del Mundo, en el horizonte, y all\u00ed se durmi\u00f3. Cada vez que en su sue\u00f1o se da una vuelta, la Tierra tiembla. Pero un d\u00eda se levantar\u00e1 de su lecho y destruir\u00e1 el Cielo, que se estrellar\u00e1 contra la Tierra y pondr\u00e1 fin a toda vida. En una de las islas Carolinas, Namolut, se registra la creencia de que el Creador arruinar\u00e1 un d\u00eda a la humanidad a causa de sus pecados. Pero los dioses continuar\u00e1n existiendo \u0097y esto implica la posibilidad de una Nueva Creaci\u00f3n \u0097. En otra de las islas Carolinas, Aurepik, es el hijo del Creador el responsable de la cat\u00e1strofe. Cuando se d\u00e9 cuenta de que el jefe de una isla no se ocupa de sus s\u00fabditos, sumergir\u00e1 la isla por medio de un cicl\u00f3n. Aqu\u00ed a\u00fan no es seguro que se trate de un fin definitivo: la idea de un castigo de los \u00abpecados\u00bb implica generalmente la creaci\u00f3n ulterior de una nueva humanidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s dif\u00edciles de interpretar son las creencias de los Negritos de la pen\u00ednsula de Malaca. Estos saben que un d\u00eda Karei pondr\u00e1 fin al Mundo porque los humanos no respetan sus preceptos. Por ello, durante la tormenta los Negritos se esfuerzan en prevenir la cat\u00e1strofe haciendo ofrendas expiatorias de sangre. La cat\u00e1strofe ser\u00e1 universal, sin distinci\u00f3n de pecadores y de no pecadores, y no preludiar\u00e1, seg\u00fan parece, a una Nueva Creaci\u00f3n. Por ello, los Negritos llaman a Karei \u00abmalo\u00bb, y los Ple-Sakai ven en \u00e9l al adversario que les ha \u00abrobado el Para\u00edso\u00bb.<\/p>\n<p>Un ejemplo particularmente impresionante es el de los Guaran\u00edes del Mato Grosso. Conocedores de que la Tierra ser\u00e1 destruida por el fuego y por el agua, partieron en busca del \u00abpa\u00eds sin pecado\u00bb, especie de Para\u00edso terrestre, situado al otro lado del Oc\u00e9ano. Estos largos viajes, inspirados por los chamanes y efectuados bajo su direcci\u00f3n, comenzaron en el siglo XIX y han durado hasta 1912. Ciertas tribus cre\u00edan que la cat\u00e1strofe ser\u00eda seguida de una renovaci\u00f3n del Mundo y del retorno de los muertos. Otras tribus esperaban y deseaban el fin definitivo del Mundo Nimuendaju escrib\u00eda en 1912: \u00abNo s\u00f3lo los Guaran\u00ed, sino toda la naturaleza est\u00e1 vieja y fatigada de vivir. M\u00e1s de una vez los medicine-men, cuando encontraban en sue\u00f1os a Nanderuvuvu, oyeron a la Tierra implorarle: &#8220;He devorado demasiados cad\u00e1veres; estoy harta y agotada. \u00a1Padre, haz que esto acabe!&#8221; El agua, por su parte, suplica al Creador que le conceda el reposo y aleje de ella toda agitaci\u00f3n, igual que los \u00e1rboles (&#8230;) y la naturaleza entera\u00bb.<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente se encontrar\u00e1 una expresi\u00f3n m\u00e1s conmovedora de la fatiga c\u00f3smica, del deseo de reposo absoluto y de la muerte. Pero se trata del inevitable desencanto que sigue a una larga y vana exaltaci\u00f3n mesi\u00e1nico. Desde hace un siglo, los Guaran\u00ed buscaban el Para\u00edso terrestre, cantando y danzando. Hab\u00edan revalorizado e integrado el mito del Fin del Mundo en una mitolog\u00eda milenarista.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los mitos americanos del Fin implican, bien una teor\u00eda c\u00edclica (como la de los aztecas); bien la creencia de que la cat\u00e1strofe ser\u00e1 seguida de una Nueva Creaci\u00f3n; bien, finalmente (en ciertas regiones de Am\u00e9rica del Norte), la creencia en una regeneraci\u00f3n universal efectuada sin cataclismo. (En este proceso de regeneraci\u00f3n s\u00f3lo perecer\u00e1n los pecadores.) Seg\u00fan las tradiciones aztecas, ha habido ya tres o cuatro destrucciones del Mundo, y la cuarta (o la quinta) se espera para el futuro. Cada uno de estos Mundos est\u00e1 regido por un \u00abSol\u00bb, cuya ca\u00edda o desaparici\u00f3n marca el Fin.<\/p>\n<p>Nos es imposible enumerar aqu\u00ed todos los dem\u00e1s mitos importantes de las dos pareja que repoblar\u00e1 el Mundo. As\u00ed, los Choktaw creen que el Mundo ser\u00e1 destruido por el fuego, pero los esp\u00edritus retornar\u00e1n, los huesos se recubrir\u00e1n de carne y los resucitados habitar\u00e1n de nuevo sus antiguos territorios. Se encuentra un mito similar entre los esquimales: los hombres resucitar\u00e1n de sus huesos (creencia espec\u00edfica en las culturas de cazadores). La creencia de que la cat\u00e1strofe es la consecuencia fatal de la \u00abvejez\u00bb y de la decrepitud del Mundo parece bastante extendida. Seg\u00fan los Cherokees, \u00abcuando el Mundo est\u00e9 viejo y gastado, los hombres morir\u00e1n, las cuerdas se romper\u00e1n y la Tierra se hundir\u00e1 en el Oc\u00e9ano\u00bb (se imaginan a la Tierra como una gran isla suspendida de la b\u00f3veda celeste por cuatro cuerdas). En un mito Maidu, el Creador de la Tierra asegura a la pareja que hab\u00eda creado que \u00abcuando el mundo est\u00e9 demasiado gastado, lo rehar\u00e9 por completo, y cuando lo haya rehecho, conocer\u00e9is un nuevo nacimiento\u00bb. Uno de los principales mitos cosmog\u00f3nicos de los Kato, tribu Athapasca, comienza con la creaci\u00f3n de un nuevo cielo para reemplazar al viejo, cuyo desmoronamiento parece inminente. Como hace notar Alexander, a prop\u00f3sito de los mitos cosmog\u00f3nicos de la costa del Pac\u00edfico, \u00abmuchos de los relatos concernientes a la creaci\u00f3n parecen reducirse de hecho a tradiciones relativas a la recreaci\u00f3n de la Tierra despu\u00e9s de la gran cat\u00e1strofe; algunos mitos, sin embargo, evocan ya la creaci\u00f3n, ya la recreaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En suma, estos mitos del Fin del Mundo, que implican m\u00e1s o menos claramente la recreaci\u00f3n de un Universo nuevo, expresan la misma idea arcaica, y extraordinariamente extendida, de la \u00abdegradaci\u00f3n\u00bb progresiva del Cosmos, que necesita su destrucci\u00f3n y recreaci\u00f3n peri\u00f3dicas. De estos mitos de una cat\u00e1strofe final, que ser\u00e1 al mismo tiempo el signo anunciador de la inminente recreaci\u00f3n del Mundo, es de donde han salido y se han desarrollado en nuestros d\u00edas los movimientos prof\u00e9ticos y milenaristas de las sociedades primitivas. Volveremos sobre estos milenarismos primitivos, pues constituyen, con el quiliasmo marxista, las \u00fanicas revalorizaciones positivas modernas del mito del Fin del Mundo. Pero, ante todo, tenemos que recordar brevemente cu\u00e1l era el lugar que ocupaba el mito del Fin del Mundo en las religiones m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>El fin del mundo en las religiones orientales<br \/>\nMuy probablemente, la doctrina de la destrucci\u00f3n del mundo (pralaya) era ya conocida en los tiempos v\u00e9dicos (Atharva Veda, X, 8, 39-40). La conflagraci\u00f3n universal (ragnar\u00f6k), seguida de una nueva creaci\u00f3n, forma parte de la mitolog\u00eda germ\u00e1nica. Estos hechos parecen indicar que los indoeuropeos no ignoraban el mito del Fin del Mundo. Recientemente, Stig Wikander ha indicado la existencia de un mito germ\u00e1nico sobre la batalla escatol\u00f3gica en todo similar a los relatos paralelos indios e iranios. Pero a partir de los Br\u00e2hmanas y, sobre todo, en los Pur\u00e2nas, los indios desarrollaron laboriosamente la doctrina de las cuatro yugas, las cuatro Edades del Mundo. Lo esencial de esta teor\u00eda es la creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n c\u00edclica del Mundo \u0097y la creencia en la \u00abperfecci\u00f3n de los comienzos\u00bb\u0097. Como los budistas y los jainas comparten las mismas ideas, se puede sacar la conclusi\u00f3n de que la doctrina de la eterna creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n del Universo es una idea panindia.<\/p>\n<p>Como hemos discutido este problema en &#8220;El mito del eterno retorno&#8221; no volveremos a tratarlo aqu\u00ed. Recordemos \u00fanicamente que un \u00abciclo\u00bb completo termina por una \u00abdisoluci\u00f3n\u00bb, un pralaya, que se repite de una manera m\u00e1s radical (mah\u00e2pralaya, la \u00abgran disoluci\u00f3n\u00bb) al fin del mil\u00e9simo ciclo. Seg\u00fan el Mah\u00e2bharata y los Pur\u00e2nas, el horizonte se inflamar\u00e1, siete o doce soles aparecer\u00e1n en el firmamento y secar\u00e1n los mares, quemar\u00e1n la Tierra. El fuego Samvartaka (el Fuego del incendio c\u00f3smico) destruir\u00e1 el Universo por completo. A continuaci\u00f3n, una lluvia diluvial caer\u00e1 ininterrumpidamente durante doce a\u00f1os, y la Tierra quedar\u00e1 sumergida y la humanidad aniquilada (Visnu Pur\u00e2na, 24, 25). En el Oc\u00e9ano, sentado sobre la serpiente c\u00f3smica \u00c7esha, Visn\u00fa duerme sumergido en el sue\u00f1o yoga (Visnu Pur\u00e2na, VI, 4, 1-11). Y luego todo recomenzar\u00e1 de nuevo ad infinitum.<\/p>\n<p>En cuanto al mito de la \u00abperfecci\u00f3n de los comienzos\u00bb, se le reconoce f\u00e1cilmente en la pureza, inteligencia, beatitud y longevidad de la vida humana durante el krta yuga, la primera edad. En el curso de los yugas siguientes se asiste a una deterioraci\u00f3n progresiva tanto de la inteligencia y de la moral del hombre como de sus dimensiones corporales y de su longevidad. El jainismo expresa la perfecci\u00f3n de los comienzos y la decadencia ulterior en t\u00e9rminos grotescos. Seg\u00fan Hemacandra, al principio el hombre ten\u00eda una estatura de seis millas y su vida duraba cien mil purvas (un purva equiva a 8.400.000 a\u00f1os). Pero al fin del ciclo su estatura alcanza apenas siete codos y su vida no sobrepasa los cien a\u00f1os (Jacobi, en Ere, 1, 202). Los budistas insisten asimismo en el decrecimiento prodigioso de la duraci\u00f3n de la existencia humana: ochenta mil a\u00f1os, e incluso m\u00e1s (\u00abinconmensurable\u00bb, seg\u00fan ciertas tradiciones), al principio del ciclo, y diez a\u00f1os al final.<\/p>\n<p>La doctrina india de las edades del Mundo, es decir, la eterna creaci\u00f3n, deteriorizaci\u00f3n, destrucci\u00f3n y recreaci\u00f3n del Universo, recuerda en cierta medida la concepci\u00f3n primitiva de la renovaci\u00f3n anual del Mundo, pero con diferencias importantes. En la teor\u00eda india, el hombre no desempe\u00f1a ning\u00fan papel en la recreaci\u00f3n peri\u00f3dica del Mundo; en el fondo, el hombre no desea esa eterna recreaci\u00f3n; persigue la evasi\u00f3n del ciclo c\u00f3smico. Y a\u00fan m\u00e1s: los propios dioses no parecen ser aut\u00e9nticos creadores; son m\u00e1s bien los instrumentos por medio de los cuales se opera el proceso c\u00f3smico. Se ve, pues, que para la India no hay, propiamente hablando, un fin radical del Mundo; no hay m\u00e1s que intervalos m\u00e1s o menos largos entre el aniquilamiento de un Universo y la aparici\u00f3n de otro. El \u00abFin\u00bb no tiene sentido m\u00e1s que en lo que concierne a la condici\u00f3n humana; el hombre puede parar el proceso de la transmigraci\u00f3n, en el que se encuentra arrastrado ciegamente.<\/p>\n<p>El mito de la perfecci\u00f3n de los comienzos est\u00e1 claramente atestiguado en Mesopotamia, entre los israelitas y los griegos. Seg\u00fan las tradiciones babilonias, los ocho o diez reyes antediluvianos reinaron entre diez mil ochocientos y setenta y dos mil a\u00f1os; por el contrario, los reyes de las primeras dinast\u00edas posdiluvianas no sobrepasaron los mil doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que los babilonios conoc\u00edan asimismo el mito de un Para\u00edso primordial y hab\u00edan conservado el recuerdo de una serie de destrucciones y recreaciones (siete, probablemente) sucesivas de la raza humana. Los israelitas compart\u00edan ideas similares: la p\u00e9rdida del Para\u00edso original, el decrecimiento progresivo de la longitud de la vida, el diluvio que destruy\u00f3 totalmente la humanidad, a excepci\u00f3n de algunos privilegiados. En Egipto, el mito de la \u00abperfecci\u00f3n de los comienzos\u00bb no est\u00e1 atestiguado, pero se encuentra la tradici\u00f3n legendaria de la duraci\u00f3n fabulosa de la vida de los reyes anteriores a Menes.<\/p>\n<p>En Grecia encontramos dos tradiciones m\u00edticas distintas pero solidarias: en primer lugar, la teor\u00eda de las edades del Mundo, que comprend\u00eda el mito de la perfecci\u00f3n de los comienzos, y en segundo lugar, la doctrina c\u00edclica. Hesiodo es el primero que describe la degeneraci\u00f3n progresiva de la humanidad en el curso de las cinco edades (Trabajos, 109-201). La primera, la Edad de Oro, bajo el remo de Cronos, era una especie de Para\u00edso: los hombres viv\u00edan largo tiempo, no envejec\u00edan jam\u00e1s y su existencia se asemejaba a la de los dioses. La teor\u00eda c\u00edclica hace su aparici\u00f3n con Her\u00e1clito (cf. 66 [22 Bywater]), que tendr\u00e1 una gran influencia sobre la doctrina estoica del Eterno Retorno. Ya en Emp\u00e9docles se constata la asociaci\u00f3n de estos dos temas m\u00edticos, las edades del Mundo y el ciclo ininterrumpido de creaciones y destrucciones. No tenemos que discutir las diferentes formas que adoptaron estas teor\u00edas en Grecia, sobre todo despu\u00e9s de las influencias orientales. Baste recordar que los estoicos tomaron de Her\u00e1clito la idea del Fin del Mundo por el fuego (ekpyrosis) y que Plat\u00f3n (Timeo, 22 C) conoc\u00eda ya, como una alternativa, el Fin por el Diluvi\u00f3. Estos dos cataclismos se\u00f1alaban el ritmo en cierto modo al Gran A\u00f1o (el magnus annus). Seg\u00fan un texto perdido de Arist\u00f3teles (Protrept.), las dos cat\u00e1strofes ten\u00edan lugar en los dos solsticios: la conflagratio en el solsticio de verano, el diluvium en el solsticio de invierno.<\/p>\n<p>Apocalipsis judeocristianos<br \/>\nSe encuentran algunas de estas im\u00e1genes apocal\u00edpticas del Fin del Mundo en las visiones escatol\u00f3gicas judeocristianas. Pero el judeocristianismo presenta una innovaci\u00f3n capital. El Fin del Mundo ser\u00e1 \u00fanico, as\u00ed como la cosmogon\u00eda ha sido \u00fanica. El Cosmos que reaparecer\u00e1 despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe ser\u00e1 el mismo Cosmos creado por Dios al principio del Tiempo, pero purificado, regenerado y restaurado en su gloria primordial. Este Para\u00edso terrestre ya no se destruir\u00e1, ya no tendr\u00e1 fin. El Tiempo no es ya el Tiempo circular del Eterno Retorno, sino un tiempo lineal e irreversible. M\u00e1s a\u00fan: la escatolog\u00eda representa asimismo el triunfo de una Historia Sagrada. As\u00ed, pues, el Fin del Mundo revelar\u00e1 el valor religioso de los actos humanos, y los hombres ser\u00e1n juzgados seg\u00fan sus actos. No se trata ya de una regeneraci\u00f3n c\u00f3smica que implique asimismo la regeneraci\u00f3n de la colectividad (o de la totalidad de la especie humana). Se trata de un Juicio, de una selecci\u00f3n: s\u00f3lo los elegidos vivir\u00e1n en una eterna beatitud. Los elegidos, los buenos, se salvar\u00e1n por su fidelidad a una Historia Sagrada: en pugna con los poderes y las tentaciones de este mundo, permanecieron fieles al reino celeste.<\/p>\n<p>Otra diferencia con las religiones c\u00f3smicas: para el judeocristianismo, el Fin del Mundo forma parte del misterio mesi\u00e1nico. Para los jud\u00edos, la llegada del Mes\u00edas anunciar\u00e1 el Fin del Mundo y la restauraci\u00f3n del Para\u00edso. Para los cristianos, el Fin del Mundo proceder\u00e1 a la segunda venida de Cristo y al Juicio Final. Pero tanto para los unos como para los otros el triunfo de la Historia Sagrada \u0097manifestado por el Fin del Mundo\u0097 implica en cierto modo la restauraci\u00f3n del Para\u00edso. Los profetas proclaman que el Cosmos ser\u00e1 renovado: habr\u00e1 un Cielo nuevo y una Tierra nueva. Habr\u00e1 abundancia de todo, como en el jard\u00edn del Ed\u00e9n. Las fieras salvajes vivir\u00e1n en paz unas con otras \u00abbajo la gu\u00eda de un joven\u00bb (Isa\u00edas, XI, 6). Las enfermedades y las dolencias desaparecer\u00e1n para siempre: el cojo saltar\u00e1 como un ciervo, los o\u00eddos de los sordos se abrir\u00e1n y no habr\u00e1 ya llantos ni l\u00e1grimas (Isa\u00edas, XXX, 19; XXXV, 3 ss.). El nuevo Israel se construir\u00e1 en el monte Si\u00f3n, porque el Para\u00edso se encontraba en una monta\u00f1a (Isa\u00edas, XXXV, 10; Ps. XLVIII, 2). Para los cristianos tambi\u00e9n la renovaci\u00f3n total del Cosmos y la restauraci\u00f3n del Para\u00edso son los rasgos caracter\u00edsticos del eschaton. Se dice en el Apocalipsis de San Juan (XXI, 1-5): \u00ab&#8230; puesto que veo un cielo nuevo, una tierra nueva \u0097el primer cielo, en efecto, y la primera tierra han desaparecido\u0097 (&#8230;). O\u00ed entonces una voz que clamaba desde el trono: No habr\u00e1 ya m\u00e1s muerte, grito ni pena, pues el antiguo mundo se ha ido. Entonces el que se sienta sobre el trono declar\u00f3: He aqu\u00ed que yo hago el universo nuevo.\u00bb<\/p>\n<p>Pero esta Nueva Creaci\u00f3n se levantar\u00e1 sobre las ruinas de la primera. El s\u00edndrome de la cat\u00e1strofe final recuerda las descripciones indias de la destrucci\u00f3n del universo. Habr\u00e1 sequ\u00eda y hambre, y los d\u00edas se acortar\u00e1n. La \u00e9poca que precede inmediatamente al fin ser\u00e1 dominada por el Anticristo. Pero Cristo vendr\u00e1 y purificar\u00e1 al Mundo por medio del fuego. Como dice Efr\u00e9n el sirio: \u00abEl mar rugir\u00e1 y despu\u00e9s se secar\u00e1, el cielo y la tierra se disolver\u00e1n, se extender\u00e1n por todas partes el humo y las tinieblas. Durante cuarenta d\u00edas el Se\u00f1or enviar\u00e1 fuego sobre la tierra para purificarla de la mancilla del vicio y del pecado\u00bb. El fuego destructor est\u00e1 atestiguado una sola vez en el Nuevo Testamento, en la Segunda Ep\u00edstola de Pedro (III, 6-14). Pero constituye un elemento importante en los or\u00e1culos sibilinos, el estoicismo y la literatura cristiana posterior. Es probablemente de origen iranio.<\/p>\n<p>El reino del Anticristo equivale en cierto modo a un retorno al caos. Por una parte, el Anticristo se presenta bajo la forma de un drag\u00f3n o de un demonio, y esto recuerda el viejo mito del combate entre Dios y el Drag\u00f3n. El combate hab\u00eda tenido lugar al principio, antes de la Creaci\u00f3n del Mundo, y tendr\u00e1 lugar de nuevo al fin. Por otra parte, cuando el Anticristo sea considerado como el falso Mes\u00edas, su reino representar\u00e1 la total subversi\u00f3n de los valores sociales, morales y religiosos; dicho de otro modo: el retorno al Caos. En el curso de los siglos, el Anticristo se identific\u00f3 con diferentes personajes hist\u00f3ricos desde Ner\u00f3n hasta el Papa (por Lutero). Interesa subrayar un hecho: ciertas \u00e9pocas hist\u00f3ricas, particularmente tr\u00e1gicas, se consideraron como dominadas por el Anticristo \u0097pero se manten\u00eda siempre la esperanza de que su reino anunciar\u00eda al mismo tiempo la inminente venida de Cristo\u0097. Las cat\u00e1strofes c\u00f3smicas, las plagas, el terror hist\u00f3rico, el triunfo aparente del mal, constitu\u00edan el s\u00edndrome apocal\u00edptico que deb\u00eda preceder al retorno de Cristo y el milenio.<\/p>\n<p>Milenarismos cristianos<br \/>\nEl cristianismo, convertido en religi\u00f3n oficial del Imperio romano, conden\u00f3 el milenarismo como her\u00e9tico, a pesar de que Padres ilustres lo hubieran profesado en el pasado. Pero la Iglesia hab\u00eda aceptado la Historia, y el eschaton no era ya el acontecimiento inminente que fue durante las persecuciones. El Mundo, este mundo de aqu\u00ed, con todos sus pecados, sus injusticias y sus crueldades, continuaba. S\u00f3lo Dios conoc\u00eda la hora del Fin del Mundo, y s\u00f3lo una cosa parec\u00eda cierta: este fin no era inminente. Con el triunfo de la Iglesia, el Reino celeste se encontraba ya sobre la Tierra y en un cierto sentido el viejo mundo hab\u00eda sido ya destruido. Se reconoce en el antimilenarismo oficial de la Iglesia la primera manifestaci\u00f3n de la doctrina del progreso. La Iglesia hab\u00eda aceptado el Mundo tal como era, tratando de hacer la existencia humana un poco menos desgraciada de lo que era en las grandes crisis hist\u00f3ricas. La Iglesia hab\u00eda tomado esta posici\u00f3n contra los profetas, los visionarios, los apocal\u00edpticos de toda suerte.<\/p>\n<p>Algunos siglos m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la irrupci\u00f3n del Islam en el Mediterr\u00e1neo, pero sobre todo despu\u00e9s del siglo XI, los movimientos milenaristas y escatol\u00f3gicos reaparecieron, dirigidos esta vez contra la Iglesia o contra su jerarqu\u00eda. Un cierto n\u00famero de notas comunes se destacan en estos movimientos: sus inspiradores esperan y proclaman la restauraci\u00f3n del para\u00edso sobre la Tierra, despu\u00e9s de un per\u00edodo de prueba y de terribles cataclismos. El Fin inminente del Mundo tambi\u00e9n era esperado por Lutero.<\/p>\n<p>Durante siglos encontramos, en diferentes repeticiones, la misma idea religiosa: este mundo de aqu\u00ed \u0097el Mundo de la Historia\u0097 es injusto, abominable, demon\u00edaco; felizmente, est\u00e1 ya descomponi\u00e9ndose, las cat\u00e1strofes han comenzado, este viejo mundo se resquebraja por todos lados; en muy breve plazo, ser\u00e1 destruido, las fuerzas de las tinieblas ser\u00e1n vencidas definitivamente y los \u00abbuenos\u00bb triunfar\u00e1n, el Para\u00edso ser\u00e1 recobrado. Todos los movimientos milenaristas y escatol\u00f3gicos dan prueba de optimismo. Reaccionan frente al terror de la historia con una fuerza que s\u00f3lo puede suscitar la extrema desesperaci\u00f3n.<br \/>\nPero, despu\u00e9s de siglos, las grandes confesiones cristianas no conocen ya la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica. La espera del Fin del Mundo y la inminencia del juicio final no caracterizan ninguna de las grandes Iglesias cristianas. El milenarismo sobrevive penosamente en algunas sectas cristianas recientes.<\/p>\n<p>La mitolog\u00eda escatol\u00f3gica y milenarista ha hecho su reaparici\u00f3n estos \u00faltimos tiempos en Europa en dos movimientos pol\u00edticos totalitarios. A pesar de estar radicalmente secularizados en apariencia, el nazismo y el comunismo est\u00e1n cargados de elementos escatol\u00f3gicos, anuncian el fin de este mundo y el principio de una era de abundancia y beatitud. Norman Cohn, el autor del libro m\u00e1s reciente sobre el milenarismo, escribe a prop\u00f3sito del nacional-socialismo y del marxismo-leninismo: \u00abMediante la jerga seudocient\u00edfica de que uno y otro se sirven, se encuentra una visi\u00f3n de las cosas que recuerda especialmente las lucubraciones a las que se entregaba la gente en la Edad Media. La lucha final, decisiva, de los elegidos (ya sean &#8220;arios&#8221; o &#8220;proletarios&#8221;) contra las huestes del demonio (jud\u00edos o burgueses); la alegr\u00eda de dominar el mundo, o la de vivir en la igualdad absoluta, o las dos a la vez, concedida, seg\u00fan un decreto de la Providencia, a los elegidos, que encontrar\u00e1n as\u00ed una compensaci\u00f3n a todos sus sufrimientos; el cumplimiento de los \u00faltimos designios de la historia de un universo al fin desprovisto de mal, he aqu\u00ed algunas viejas quimeras que todav\u00eda hoy nos acarician\u00bb.<\/p>\n<p>El milenarismo en los &#8220;primitivos&#8221;<br \/>\nPero es especialmente fuera del mundo occidental donde el mito del Fin del Mundo conoce, en nuestros d\u00edas, un desarrollo extraordinario. Se trata de los innumerables movimientos nativistas y milenaristas, de los cuales los m\u00e1s conocidos son los \u00abcargo cults\u00bb melanesios, pero que se encuentran tambi\u00e9n en otras regiones de Ocean\u00eda y asimismo en las antiguas colonias europeas de \u00c1frica. Con mucha probabilidad, la mayor\u00eda de estos movimientos surgieron despu\u00e9s de contactos m\u00e1s o menos prolongados con el cristianismo. Aunque sean casi siempre antiblancos y anticristianos, la mayor\u00eda de estos milenarismos abor\u00edgenes comportan elementos escatol\u00f3gicos cristianos. En algunos casos, los abor\u00edgenes se revelan contra los misioneros precisamente porque estos \u00faltimos no se conducen como verdaderos cristianos y no creen, por ejemplo, en la inminente venida de Cristo y en la resurrecci\u00f3n de los muertos. En Melanesia, los \u00abcargo cults\u00bb han asimilado los mitos y los rituales del A\u00f1o Nuevo. Como hemos visto ya, las fiestas del A\u00f1o Nuevo implican la recreaci\u00f3n simb\u00f3lica del Mundo. Los adictos a los \u00abcargo cults\u00bb creen tambi\u00e9n que el Cosmos ser\u00e1 destruido y recreado y que la tribu recobrar\u00e1 una especie de Para\u00edso: los muertos resucitar\u00e1n y no habr\u00e1 ni muerte ni enfermedad. Pero, como en la escatolog\u00eda indoirania y judeocristiana, esta Nueva Creaci\u00f3n \u0097de hecho, esta recuperaci\u00f3n del Para\u00edso\u0097 estar\u00e1 precedida de una serie de cat\u00e1strofes c\u00f3smicas: la Tierra temblar\u00e1, habr\u00e1 lluvias de llamas, las monta\u00f1as se desplomar\u00e1n y llenar\u00e1n los valles, los blancos y los abor\u00edgenes no afectos al culto ser\u00e1n aniquilados, etc.<\/p>\n<p>La morfolog\u00eda de los milenarismos primitivos es sumamente rica y compleja. Para nuestro prop\u00f3sito nos interesa poner de relieve algunos hechos : 1.\u00b0, los movimientos milenaristas pueden considerarse como un desarrollo del escenario m\u00edticoritual de la peri\u00f3dica renovaci\u00f3n del Mundo; 2.\u00b0, la influencia, directa o indirecta, de la escatolog\u00eda cristiana parece estar siempre fuera de duda; 3.\u00b0, a pesar de estar atra\u00eddos por los valores occidentales y desear apropiarse tanto la religi\u00f3n y la educaci\u00f3n de los blancos como sus riquezas y sus armas, los adictos a estos movimientos milenaristas son antioccidentales; 4.\u00b0, tales movimientos est\u00e1n siempre promovidos por fuertes personalidades religiosas de tipo prof\u00e9tico y organizados o amplificados por pol\u00edticos o con fines pol\u00edticos; 5.\u00b0, para todos estos movimientos, el milenio est\u00e1 inminente, pero no se instaurar\u00e1 sin cataclismos c\u00f3smicos o cat\u00e1strofes hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Es in\u00fatil insistir sobre el car\u00e1cter pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico de tales movimientos: es evidente. Pero su fuerza, su irradiaci\u00f3n, su creatividad no residen \u00fanicamente en estos factores socioecon\u00f3micos. Se trata de movimientos religiosos. Los afectos a ellos esperan y proclaman el Fin del Mundo para alcanzar una mejor condici\u00f3n econ\u00f3mica y social \u0097pero, sobre todo, porque esperan una recreaci\u00f3n del Mundo y una restauraci\u00f3n de la beatitud humana\u0097. Tienen hambre y sed de los bienes terrestres \u0097 pero tambi\u00e9n de la inmortalidad, de la libertad y de la beatitud paradis\u00edaca\u0097. Para ellos, el Fin del Mundo har\u00e1 posible la instauraci\u00f3n de una existencia humana beat\u00edfica, perfecta y sin fin.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que, incluso all\u00ed donde no se habla de un fin catastr\u00f3fico, la idea de una regeneraci\u00f3n, de una recreaci\u00f3n del Mundo, constituye el elemento esencial del movimiento. El profeta o el fundador del culto proclama el inminente \u00abretorno a los or\u00edgenes\u00bb y, por consiguiente, la recuperaci\u00f3n del estado \u00abparadis\u00edaco\u00bb inicial. Indudablemente, en muchos casos este estado paradis\u00edaco \u00aboriginal\u00bb representa la imagen idealizada de la situaci\u00f3n cultural y econ\u00f3mica anterior a la llegada de los blancos. No es el \u00fanico ejemplo de una mitificaci\u00f3n del \u00abestado originario\u00bb, de la \u00abhistoria antigua\u00bb concebida como una Edad de Oro. Pero lo que interesa a nuestro prop\u00f3sito no es la realidad \u00abhist\u00f3rica\u00bb, que se llega a veces a aislar y a separar de esta imaginer\u00eda exuberante, sino el hecho de que el Fin del Mundo \u0097el de la colonizaci\u00f3n\u0097 y la espera de un Nuevo Mundo implican un retorno a los or\u00edgenes. El personaje mesi\u00e1nico se identifica con el H\u00e9roe cultural o el Antepasado m\u00edtico cuyo retorno se esperaba. Su llegada equivale a una reactualizaci\u00f3n de los Tiempos m\u00edticos del origen y, por tanto, a una recreaci\u00f3n del Mundo. La independencia pol\u00edtica y la libertad cultural proclamadas por los movimientos milenaristas de los pueblos coloniales se conciben como una recuperaci\u00f3n de un estado beat\u00edfico original. En suma: incluso sin destrucci\u00f3n apocal\u00edptica visible, este mundo, el viejo mundo, se abolir\u00e1 simb\u00f3licamente y el Mundo paradis\u00edaco del origen se instauar\u00e1 en su lugar.<\/p>\n<p>El &#8220;fin del mundo&#8221; en el arte moderno<br \/>\nLas sociedades occidentales no tienen nada comparable al optimismo de que da muestras la escatolog\u00eda comunista, de manera similar a los milenarismos primitivos. Por el contrario, existe hoy d\u00eda el miedo, cada vez m\u00e1s amenazador, de un Fin catastr\u00f3fico del Mundo producido por las armas termonucleares. En la conciencia de los occidentales, este fin ser\u00e1 radical y definitivo; no le seguir\u00e1 una Nueva Creaci\u00f3n del Mundo. No nos es posible emprender aqu\u00ed un an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de las m\u00faltiples expresiones del miedo at\u00f3mico moderno. Pero otros fen\u00f3menos culturales occidentales nos parecen significativos para nuestra investigaci\u00f3n. Me refiero especialmente a la historia del arte occidental. Desde principios de siglo las artes pl\u00e1sticas, as\u00ed como la literatura y la m\u00fasica, han conocido transformaciones tan radicales que se ha podido hablar incluso de una \u00abdestrucci\u00f3n del lenguaje art\u00edstico\u00bb. Comenzada en la pintura, esta \u00abdestrucci\u00f3n del lenguaje\u00bb se ha extendido a la poes\u00eda, a la novela y, recientemente, con Ionesco, al teatro. En ciertos casos se trata de una verdadera destrucci\u00f3n del Universo art\u00edstico establecido. Al contemplar algunas obras recientes, se tiene la impresi\u00f3n de que el artista ha querido hacer tabula rasa de toda la historia de la pintura. Mas que una destrucci\u00f3n, es una regresi\u00f3n al Caos, a una especie de massa confusa primordial. Y, sin embargo, ante tales obras, se adivina que el artista est\u00e1 a la b\u00fasqueda de algo que no se ha expresado a\u00fan. Le era preciso reducir a la nada las ruinas y los escombros acumulados por las revoluciones pl\u00e1sticas precedentes; le era preciso llegar a una modalidad gremial de la materia para poder recomenzar a cero la historia del arte. En muchos artistas modernos se nota que la \u00abdestrucci\u00f3n del lenguaje pl\u00e1stico\u00bb no es sino la primera fase de un proceso m\u00e1s complejo y que la recreaci\u00f3n de un nuevo Universo debe seguir necesariamente.<\/p>\n<p>En el arte moderno, el nihilismo y el pesimismo de los primeros revolucionarios y demoledores representan actitudes ya pasadas. En nuestros d\u00edas, ning\u00fan gran artista cree en la degeneraci\u00f3n y desaparici\u00f3n inminente de su arte. Desde este punto de vista, su actitud se parece a la de los \u00abprimitivos\u00bb: han contribuido a la destrucci\u00f3n del Mundo \u0097es decir, a la destrucci\u00f3n de su Mundo, de su Universo art\u00edstico\u0097 con el fin de crear otro. Ahora bien: este fen\u00f3meno cultural es sumamente importante, pues son principalmente los artistas los representantes de las verdaderas fuerzas creadoras de una civilizaci\u00f3n o de una sociedad. Por su creaci\u00f3n, los artistas anticipan lo que suceder\u00e1 \u0097 a veces una o dos generaciones m\u00e1s tarde\u0097 en los dem\u00e1s sectores de la vida social y cultural.<\/p>\n<p>Es significativo que la destrucci\u00f3n de los lenguajes art\u00edsticos haya coincidido con el desarrollo del psicoan\u00e1lisis. La psicolog\u00eda de las profundidades ha valorizado el inter\u00e9s por los or\u00edgenes, inter\u00e9s que tan bien caracteriza al hombre de las sociedades arcaicas. Ser\u00eda apasionante estudiar de cerca el proceso de revalorizaci\u00f3n del mito del Fin del Mundo en el arte contempor\u00e1neo. Se constatar\u00eda que los artistas, lejos de ser los neur\u00f3ticos de los que se nos habla a veces, son, al contrario, mucho m\u00e1s sanos ps\u00edquicamente que muchos hombres modernos. Han comprendido que un verdadero recomienzo no puede tener lugar m\u00e1s que despu\u00e9s de un fin verdadero. Y son los artistas los primeros de los modernos que se han dedicado a destruir realmente su Mundo para recrear un Universo art\u00edstico en el que el hombre pueda a la vez existir, contemplar y so\u00f1ar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escatolog\u00eda y cosmogon\u00eda M.Eliade En una f\u00f3rmula sumaria podr\u00eda decirse que, para los primitivos, el Fin del Mundo ha tenido lugar ya, aunque deba reproducirse en un futuro m\u00e1s o menos alejado. En efecto, los mitos de cataclismos c\u00f3smicos est\u00e1n extraordinariamente extendidos. Narran c\u00f3mo el Mundo fue destruido y la humanidad aniquilada, a excepci\u00f3n de una pareja o de algunos<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[],"class_list":["post-4219","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mircea-eliade"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4219"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4219\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}