{"id":4180,"date":"2009-07-25T20:41:09","date_gmt":"2009-07-25T20:41:09","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4180"},"modified":"2009-07-25T20:41:09","modified_gmt":"2009-07-25T20:41:09","slug":"el-haiku----","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4180","title":{"rendered":"EL HAIKU"},"content":{"rendered":"<p>EL HAIKU<\/p>\n<p>Una pura actualidad del siempre: el haiku<br \/>\npor Ana M\u00aa P\u00e9rez Ca\u00f1amares<\/p>\n<p>Por<br \/>\nDonde hay hombres,<br \/>\nhabr\u00e1 moscas, y habr\u00e1<br \/>\nBudas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-Issa.<\/p>\n<p>El haiku es un poema de origen japon\u00e9s, singularmente breve (tres versos de 5-7-5 s\u00edlabas, por lo general), nacido al cobrar importancia la estrofa introductoria de un poema m\u00e1s largo, el tanka, que se improvisaba entre varios poetas. En la evoluci\u00f3n que ha sufrido a lo largo de este siglo, su forma se ha visto afectada, aproxim\u00e1ndose a un &#8220;haiku de verso libre&#8221;, si bien hay discusiones entre los expertos sobre si el resultado puede seguir mereciendo tal nombre. En la forma original del haiku predominan los sintagmas nominales, y los verbos, cuando aparecen, suelen estar despose\u00eddos de flexiones temporales y personales (cosa dif\u00edcil de mantener en traducciones, aunque se preserve el predominio de los sustantivos). El haiku aspira a captar el momento, el aqu\u00ed y ahora, de una forma tan radical que los l\u00edmites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia m\u00edstica de no dualidad, de totalidad.<\/p>\n<p>Intuici\u00f3n e iluminaci\u00f3n<\/p>\n<p>En este mundo,<br \/>\nencima del infierno<br \/>\nviendo las flores.<\/p>\n<p>-Issa.<\/p>\n<p>A diferencia de otros g\u00e9neros o autores que hacen hincapi\u00e9 en raz\u00f3n o emoci\u00f3n como eje o impulso de sus obras, el haiku hace de la intuici\u00f3n su motor y su aspiraci\u00f3n; ya que no s\u00f3lo parte de ella sino que aspira a recrearla en el acto de la lectura. Sin embargo, el gran Bash\u00f4 habla de que hay que seguir &#8220;la naturalidad que procede del coraz\u00f3n&#8221;, lo cual podr\u00eda identificarse m\u00e1s con un movimiento emocional. La diferencia estriba en que, si bien el haiku puede partir de una emoci\u00f3n, no se recrea en ella, sale hacia fuera, de modo que esta emoci\u00f3n compartida ya no es simple sentimiento, sino fogonazo de totalidad: entendimiento, compasi\u00f3n, vislumbre que iluminan el universo y se funden en \u00e9l.<\/p>\n<p>El momento del haiku puede equipararse con un momento de iluminaci\u00f3n. Aspira a abarcar la totalidad del momento, con lo cual queda excluido cualquier intento de reflexi\u00f3n, de intelectualismo, de recreaci\u00f3n. No es s\u00f3lo una exigencia a priori al escritor de haiku, sino una necesidad intr\u00ednseca a su pr\u00e1ctica. Su brevedad es una exigencia de su esencia y viceversa. A causa de su corta extensi\u00f3n formal, la inspiraci\u00f3n coincide con la creaci\u00f3n. En el haiku habita una contradicci\u00f3n entre el elemento temporal y su fuga hacia la eternidad. No ser\u00eda posible que la coexistencia de tal tensi\u00f3n fuera m\u00e1s all\u00e1 del momento concreto de la iluminaci\u00f3n y su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, cuando uno se adentra en el momento presente hasta tal punto, el momento se eterniza. La imagen as\u00ed sentida pasa a ser s\u00edmbolo universal.<\/p>\n<p>El poeta, en el momento de la creaci\u00f3n del haiku, se identifica con la naturaleza en su labor creadora, pero esta identificaci\u00f3n no le encumbra, sino que le sumerge en la sensaci\u00f3n captada, en la absoluta complejidad de la total presencia y captaci\u00f3n del momento. En palabras de Blyth, uno de los mayores estudiosos de haiku: &#8220;La alegr\u00eda de la obvia re-uni\u00f3n de nosotros mismos con las cosas, con todas las cosas, es as\u00ed la alegr\u00eda de ser nosotros mismos&#8221;.<\/p>\n<p>Haiku, \u00bfliteratura o camino?<\/p>\n<p>Cuando mi vida<br \/>\natiende al crisantemo<br \/>\nse tranquiliza<\/p>\n<p>-Shuoshi.<\/p>\n<p>Bash\u00f4 dijo: &#8220;Aprender quiere decir unirse a las cosas y sentir la \u00edntima naturaleza de esas cosas&#8221;. Y Aroo, poeta moderno de haiku, dice que el haiku no es solamente un arte, sino que expresa la verdad que creamos viviendo con energ\u00eda, buscando algo.<\/p>\n<p>Algunos cr\u00edticos han afirmado que el haiku no es un fen\u00f3meno literario; quiz\u00e1s sea esto debido a su sencillez y falta de ret\u00f3rica, elementos extra\u00f1os durante siglos para el canon occidental. No suele contemplarse en nuestra tradici\u00f3n que la sencillez y la claridad sean una meta, sino un signo de ignorancia o inexperiencia. En mi opini\u00f3n, el haiku puede entenderse, leerse, vivirse como arte, pero tambi\u00e9n es algo m\u00e1s; los planos literario y espiritual en vez de restarse, se suman; lo que resulta es un arte que es tambi\u00e9n camino de ascesis, de comuni\u00f3n espiritual, tanto para quien los escribe como para quien los lee. Porque tambi\u00e9n est\u00e1 en el \u00e1nimo del haiku disolver las diferencias lector\/escritor.<\/p>\n<p>El hecho de que est\u00e9 al alcance de cualquiera escribir un buen haiku y de que en la producci\u00f3n de poetas consagrados haya haikus mediocres, lleva a algunos cr\u00edticos a afirmar que el haiku es un arte menor. Pero es que la poes\u00eda en la vida japonesa fue entendida como un deber moral, no como una pr\u00e1ctica de unos pocos: &#8220;Cualquiera que sea la injusticia o la desgracia que te turbe, renuncia cuanto antes a tu resentimiento o a tu pena y escribe, como ejercicio moral, algunas l\u00edneas de versos sobrias y elegantes&#8221;. Este entramado de \u00e9tica, l\u00edrica puede seguir result\u00e1ndole extra\u00f1o a los cr\u00edticos literarios; incluso, este ocultamiento del poeta detr\u00e1s de lo que ve, el amor y la compasi\u00f3n que traslucen sus textos, y la humildad que le lleva a ahorrar palabras, en una tensi\u00f3n hacia el silencio (huyendo del despliegue y la vanidad), a jug\u00e1rsela como artista (si es que tal cosa importa) en una o dos frases.<\/p>\n<p>Para llegar a esta expresi\u00f3n de su percepci\u00f3n, el poeta debe estar embarcado en un camino de despojamiento, de desnudez, porque su vanidad, su ego, su personalidad, s\u00f3lo ser\u00e1n velos que ocultar\u00e1n el verdadero sentido de lo que desea comunicar. En palabras del te\u00f3rico y poeta Otsuji: &#8220;(Podemos entrar en el mundo de la creaci\u00f3n) cuando somos completamente sinceros y humildes ante la naturaleza, aunque libres y sin temor; cuando nunca estamos separados de la naturaleza; cuando no introducimos perezosa fantas\u00eda o nos ponemos a pensar&#8221;. Fernando Rodr\u00edguez Izquierdo a\u00f1ade: &#8220;En la experiencia del haiku se ve el mundo dotado de la perfecci\u00f3n de finalidad&#8221;.<\/p>\n<p>Usar la palabra para ir m\u00e1s all\u00e1 de la palabra<\/p>\n<p>Viento oto\u00f1al.<br \/>\nDentro del coraz\u00f3n,<br \/>\nmontes y r\u00edos<\/p>\n<p>-Kioshi.<\/p>\n<p>Seg\u00fan F.F. Villalba, el haiku es &#8220;un s\u00edmbolo de la visi\u00f3n intuitiva de la realidad; supone la liberaci\u00f3n de los l\u00edmites del lenguaje, la experiencia del estado pre-simb\u00f3lico&#8221;. Se podr\u00eda decir que el haiku se viste de palabra para se\u00f1alar la desnudez del silencio, ya que &#8220;tanto sentido est\u00e9tico hay en lo expresado como en lo silenciado&#8221;. Tanto en el Vac\u00edo como en la Plenitud.<\/p>\n<p>El haiku es una manifestaci\u00f3n de la palabra, aunque \u00e9sta est\u00e9 al servicio del conocimiento, de la sugesti\u00f3n, de la sutileza. El ingenio puede estar ah\u00ed, pero nunca sustituyendo o sometiendo a la experiencia. En este caso, en palabras de Huxley: &#8220;el lenguaje es un instrumento para extraer el misterio de la realidad&#8221; (*). La profundizaci\u00f3n en la realidad hasta tal punto conlleva una labor selectiva de la palabra.<\/p>\n<p>Un signo de la riqueza del fen\u00f3meno del haiku lo dan las paradojas que conviven dentro de \u00e9l:<\/p>\n<p>1. El haiku se sirve de la palabra para ir m\u00e1s all\u00e1 de la palabra.<\/p>\n<p>2. Utiliza el instante para alcanzar la eternidad; lo concreto para llegar al s\u00edmbolo; la sensaci\u00f3n para atraer lo espiritual.<\/p>\n<p>3. Narrando un acontecimiento nimio, da cuenta de la gran rueda de cambios y transformaciones. Se ocupa del cambio y la permanencia, de la semejanza y el contraste, aspirando a resolverlos en el Todo. Expresa lo casi inexpresable.<\/p>\n<p>El haiku insin\u00faa comparaciones, aunque no las consuma, pues m\u00e1s bien las deja a la capacidad interpretativa del lector. Rehuye la met\u00e1fora puesto que \u00e9sta cristaliza la comparaci\u00f3n, que habita en la mente del poeta y es por tanto un producto intelectual, as\u00ed como cierto tipo de adjetivaci\u00f3n. S\u00ed gusta, sin embargo, de juegos de palabras (que retratan la naturaleza parad\u00f3jica de las cosas, relajan las connotaciones fijas de las palabras), las onomatopeyas, las aliteraciones, las sinestesias, que se adaptan a la impresi\u00f3n de la experiencia.<\/p>\n<p>Las estaciones<\/p>\n<p>Leve es la primavera:<br \/>\ns\u00f3lo un viento que va<br \/>\nde \u00e1rbol en \u00e1rbol<\/p>\n<p>-Ar\u00f3.<\/p>\n<p>Ha sido tradicional mantener una alusi\u00f3n dentro del haiku a alguna de las estaciones del a\u00f1o, ya que en el transcurso de cualquiera de ellas la naturaleza adquiere un car\u00e1cter especial, distintivo, que hace de nexo entre el instante captado y el flujo natural de la vida c\u00f3smica. Hoy en d\u00eda ya no se considera necesaria, si bien suele flotar en el haiku gracias a cualquier detalle que a trav\u00e9s de \u00e9l se observe.<\/p>\n<p>En el interior de este requisito contra el que se han revelado algunos escritores de haiku, tambi\u00e9n habita una paradoja. Porque aunque puede ser interpretado como una restricci\u00f3n, mi impresi\u00f3n es que se trata de un ejercicio para estimular el m\u00fasculo de la percepci\u00f3n, para aguzar la vista y abrirnos a los cambios y signos m\u00e1s imperceptibles que nos rodean. A su favor est\u00e1 tambi\u00e9n la concisi\u00f3n (que, seg\u00fan Rodr\u00edguez-Izquierdo, re\u00fane los elementos dispersos de la intuici\u00f3n). Especialmente en una sociedad como la nuestra que olvida los hechos m\u00e1s naturales y sencillos, aquellos que la intervenci\u00f3n del ser humano no puede alterar, los cambios estacionales nos dan la medida de nuestra soberbia al so\u00f1arnos omnipotentes, importantes, imprescindibles.<\/p>\n<p>Lo que la naturaleza transmite a trav\u00e9s de las estaciones es, seg\u00fan Bash\u00f4: &#8220;la verdad inmutable en forma cambiante&#8221;.<\/p>\n<p>Haiku y belleza<\/p>\n<p>Blanco roc\u00edo.<br \/>\nCada p\u00faa en la zarza<br \/>\ntiene una gota<\/p>\n<p>-Buson.<\/p>\n<p>Al escritor de haiku no le importa la belleza, al menos como es concebida en Occidente, de forma restrictiva y selectiva. El poeta abre los ojos y cuenta lo que ve, sin excluir nada. Bash\u00f4 dice: &#8220;Haiku es simplemente lo que est\u00e1 ocurriendo en este sitio, en este momento&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, no es extra\u00f1o percibir el aliento de lo bello en la lectura del haiku, aunque se tratar\u00eda de una belleza como la descrita por Huxley: &#8220;La belleza brota cuando las partes de un conjunto se relacionan unas con otras y con la totalidad, de manera tal que las aprehendamos en orden y con sentido&#8221; (1).<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez-Izquierdo habla de una &#8220;est\u00e9tica de lo incompleto&#8221;, que incluye varias ideas: 1) lo interesante de las cosas es su principio o fin, y no precisamente su momento de esplendor 2) en la incompletitud hay lugar para el crecimiento 3) la belleza est\u00e1 irremediablemente unida a la caducidad 4) la perfecci\u00f3n pone l\u00edmites a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 el haiku hoy<\/p>\n<p>Hasta una choza<br \/>\nen mundo de mudanzas,<br \/>\nes casa de mu\u00f1ecas<\/p>\n<p>-Bash\u00f4.<\/p>\n<p>El haiku es un camino: quien lo siga ha de hacerlo con respeto tanto a los otros caminantes como a s\u00ed mismo; un camino puede ofrecer diferentes estadios, moradas, paradas y descansos (estoy pensando en las pol\u00e9micas acerca de temas y formas). Siempre habr\u00e1 quien busque atajos, distracciones, pero eso no ha de importar a los que se ocupen honradamente de su propio viaje y sepan que el haiku aguza la mirada, abre los brazos, ense\u00f1a a recibir lo inesperado, acepta la divergencia (no todos los grandes poetas de haiku han tenido los mismos intereses, para Bash\u00f4 fue la compa\u00f1\u00eda perfecta para su vida de monje zen, Issa puso su sello de rebeld\u00eda, amargura y melancol\u00eda, Buson y Shiki tendieron hacia un arte m\u00e1s est\u00e9tico e impresionista; en cada uno de ellos ha predominado una de las m\u00faltiples facetas del haiku).<\/p>\n<p>En este siglo, se han escrito haikus de un verso y tambi\u00e9n de cuatro, con un n\u00famero de s\u00edlabas variable. Bash\u00f4 afirma que la consecuci\u00f3n del ritmo no depende de un n\u00famero exacto de s\u00edlabas, sino de que haya una sola s\u00edlaba de m\u00e1s. En la pauta sil\u00e1bica cl\u00e1sica est\u00e1n de alg\u00fan modo en s\u00edntesis el ritmo y el acento del haiku. La experiencia de leer haikus adaptados a esa pauta crea un ritmo interno, una especie de ritmo de caminante. Que el \u00faltimo verso sea m\u00e1s corto que el central deja una puerta abierta que se adecua perfectamente al car\u00e1cter continuo de la experiencia: un culmen en el centro y una ca\u00edda, un suspenso al final.<\/p>\n<p>Es justo que en el siglo XX se hayan incorporado temas y alterado formas; pero volviendo a los antiguos poemas de los maestros, uno se da cuenta que lo que era digno de apreciarse entonces sigue si\u00e9ndolo ahora. Y esa no deja de ser una buena ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Otras literaturas<\/p>\n<p>Yo que me voy,<br \/>\ny t\u00fa que te quedas,<br \/>\nson dos oto\u00f1os<\/p>\n<p>-Shiki.<\/p>\n<p>Ser\u00eda necesario un estudio m\u00e1s profundo y panor\u00e1mico para poner el \u00e1nimo subyacente en el haiku en relaci\u00f3n con otros g\u00e9neros. Quisiera mencionar aqu\u00ed la &#8220;prosa espont\u00e1nea&#8221; de los beats, que aspiraban a reflejar en sus textos la vida sin cortapisas, y que por otra parte se acercaron en diversos grados a las filosof\u00edas orientales. Antes que ellos, est\u00e1 la &#8220;escritura autom\u00e1tica&#8221; de los surrealistas, que, seg\u00fan V\u00edctor Garc\u00eda de la Concha, &#8220;imprime a la escritura aquella tensi\u00f3n flu\u00eddica que, con la implantaci\u00f3n del racionalismo realista, hab\u00eda perdido&#8221; (2).<\/p>\n<p>Como corresponde a una literatura que es algo m\u00e1s, el haiku tiene tambi\u00e9n relaci\u00f3n con filosof\u00edas orientales como el Zen (&#8220;Tu mente ordinaria; \u00e9se es el camino&#8221;), el Confucionismo (&#8220;S\u00f3lo aquel que ha alcanzado la perfecta sinceridad bajo el cielo puede consumar las infinitas potencialidades de su naturaleza&#8221;) o el Tao (cuyos principales libros, el Tao-Te-Ching o el Chuang-Ts\u00e9, describen el estado espiritual del haiku bajo otras formas).<\/p>\n<p>El propio haiku, en sus inicios, hab\u00eda buceado en la poes\u00eda china y japonesa, y siempre creci\u00f3 cercano a otras artes como la pintura. Uno de sus estudiosos, Ebara, afirma: &#8220;El esp\u00edritu que sustenta la base de todo arte tiene que ser uno&#8221;.<\/p>\n<p>Y me gustar\u00eda terminar con las palabras de Mar\u00eda Zambrano, escritora y fil\u00f3sofa tan cercana a los presupuestos y pulsiones que habitan en el haiku y a quien debo el t\u00edtulo de este art\u00edculo: &#8220;La verdad necesita de un gran vac\u00edo, de un silencio donde pueda aposentarse, sin que ninguna otra presencia se entremezcle con la suya, desfigur\u00e1ndola. El que escribe, mientras lo hace, necesita acallar sus pasiones y, sobre todo, su vanidad. La vanidad es una hinchaz\u00f3n de algo que no ha logrado ser y se hincha para recubrir su interior vac\u00edo. El escritor vanidoso dir\u00e1 todo lo que debe callarse por su falta de entidad, todo lo que por no ser verdaderamente no debe ser puesto de manifiesto, y por decirlo, callar\u00e1 lo que debe ser manifestado, lo callar\u00e1 o desdibujar\u00e1 por su intromisi\u00f3n vanidosa&#8221;. (3)<\/p>\n<p>Quien haya elegido el haiku como camino aspirar\u00e1 a decir todo lo que, por ser verdaderamente, debe ser puesto de manifiesto.<\/p>\n<p>_______________<br \/>\nNota:<\/p>\n<p>Todas las citas de este art\u00edculo han sido extra\u00eddas del libro de Fernando Rodr\u00edguez-Izquierdo El haiku japon\u00e9s, Editorial Hiperi\u00f3n, Madrid, 3\u00aa edici\u00f3n, 1999, excepto:<\/p>\n<p>(1) Huxley, Aldous, Sobre la divinidad, Editorial Kair\u00f3s, Barcelona, 2000.<\/p>\n<p>(2) Garc\u00eda de la Concha, V\u00edctor, La poes\u00eda espa\u00f1ola de 1935 a 1975 (de la preguerra a los a\u00f1os oscuros 1935-1944), Editorial C\u00e1tedra, Madrid, 1977.<\/p>\n<p>(3) Zambrano, Mar\u00eda, Hacia un saber sobre el alma, Alianza Editorial, Madrid, 1987.<\/p>\n<p>Las traducciones de haikus forman parte de la antolog\u00eda Jaikus inmortales, selecci\u00f3n de Antonio Cabezas, Editorial Hiperi\u00f3n, Madrid, 1983.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL HAIKU Una pura actualidad del siempre: el haiku por Ana M\u00aa P\u00e9rez Ca\u00f1amares Por Donde hay hombres, habr\u00e1 moscas, y habr\u00e1 Budas tambi\u00e9n. -Issa. El haiku es un poema de origen japon\u00e9s, singularmente breve (tres versos de 5-7-5 s\u00edlabas, por lo general), nacido al cobrar importancia la estrofa introductoria de un poema m\u00e1s largo, el tanka, que se improvisaba<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[],"class_list":["post-4180","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-budismo-chan-zen-chan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4180"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4180\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}