{"id":4151,"date":"2009-06-10T19:04:52","date_gmt":"2009-06-10T19:04:52","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4151"},"modified":"2009-06-10T19:04:52","modified_gmt":"2009-06-10T19:04:52","slug":"el-buddhismo-y-la-idea-de-dios*---nyanaponika-thera--","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4151","title":{"rendered":"EL BUDDHISMO Y LA IDEA DE DIOS*     NYANAPONIKA THERA"},"content":{"rendered":"<p>EL BUDDHISMO Y LA IDEA DE DIOS*<\/p>\n<p>NYANAPONIKA THERA<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n por Dr. Alejandro C\u00f3rdova C.<\/p>\n<p>En la literatura occidental se encuentran expresados puntos de vista contradictorios respecto a la actitud del buddhismo en relaci\u00f3n al concepto de Dios y dioses. A partir del estudio de los discursos del Buddha preservados en el Canon Pali, se puede observar que la idea de una deidad personal, un dios creador concebido como eterno y omnipotente es incompatible en las ense\u00f1anzas de Buddha. Por otro lado, las concepciones de una divinidad impersonal, como por ejemplo la de una alma universal o c\u00f3smica, se excluyen de acuerdo con la ense\u00f1anza de Buddha de anatta, no self o ego o la insubstancialidad.<\/p>\n<p>En la literatura buddhista, la creencia en un dios creador (issaranim\u00e0na-v\u00e0da) se menciona con frecuencia y es rechazada junto con otras causas que err\u00f3neamente se aducen para explicar el origen del mundo; como por ejemplo un alma universal, el tiempo, la\u00a0 naturaleza, etc. Sin embargo, la creencia en Dios no es colocada en la misma categor\u00eda de aquellos puntos de vista moralmente destructivos que rechazan los resultados kammicos de la acci\u00f3n, asumen un origen fortuito del hombre y la naturaleza o ense\u00f1an un determinismo absoluto. Todos estos puntos de vista son considerados totalmente perniciosos y tienen malos resultados seguros debido a su efecto sobre la conducta.<\/p>\n<p>Sin embargo, el te\u00edsmo se considera como una forma de ense\u00f1anza sobre el kamma en cuanto el sostiene la eficacia moral de la acci\u00f3n. Debido a esto, un sujeto te\u00edsta que lleva o practica una vida moral como cualquiera que hace esto en nombre de lo que sea, podr\u00eda esperar un renacimiento favorable. Incluso es posible que el renazca en un mundo celestial que se asemeje a la concepci\u00f3n que tenga de dicho lugar, aunque \u00e9ste no durar\u00e1 eternamente como \u00e9l espera. Pero si el fanatismo lo induce a perseguir a aquellos que no comparten sus creencias1, ello tendr\u00e1 graves consecuencias para su destino futuro, ya que, las actitudes fan\u00e1ticas, la intolerancia y la violencia contra otros, crean kamma insano que conduce al deterioro moral y a un renacimiento infeliz.<\/p>\n<p>Aunque la creencia en Dios no excluye un renacimiento favorable, es una variedad de eternalismo, una falsa afirmaci\u00f3n de permanencia enraizada en la avidez de existencia y como tal constituye un obst\u00e1culo para la liberaci\u00f3n final. El te\u00edsmo se encuentra clasificado como una de las cadenas (sa\u00e7yojana) que atan a la existencia tales como la creencia en una personalidad o entidad permanente en los fen\u00f3menos o cosas, el apego a ritos o rituales\u00a0 y el deseo por una existencia material sutil o por un &#8220;cielo de la esfera de los sentidos.&#8221;<\/p>\n<p>Los primeros buddhistas consideraron que la idea de Dios para explicar el origen del universo y la situaci\u00f3n del hombre en este mundo resultaba no convincente. A trav\u00e9s de los siglos, los fil\u00f3sofos buddhistas han formulado detallados argumentos refutando la doctrina de un dios creador. Ser\u00eda interesante comparar dichos argumentos con los que los fil\u00f3sofos occidentales han refutado las pruebas teol\u00f3gicas de la existencia de Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, para un entusiasta creyente, la idea de Dios es mucho m\u00e1s que un mero recurso para explicar los hechos externos como el origen del mundo. Para \u00e9l, Dios es un objeto de fe que puede otorgar un fuerte sentimiento de certeza, no s\u00f3lo como la existencia de Dios en alg\u00fan lugar del universo, sino tambi\u00e9n como una presencia cercana y consoladora. Este sentimiento de certeza requiere un detallado escrutinio. Este escrutinio revelar\u00e1 que en la mayor\u00eda de las cosas la idea de Dios es la proyecci\u00f3n de los ideales del devoto o creyente -generalmente nobles- y su ferviente deseo y profunda necesidad de creer. Esta proyecci\u00f3n se encuentra principalmente condicionada por las influencias externas tales como las impresiones de la infancia, la educaci\u00f3n, la tradici\u00f3n y el medio ambiente social.<\/p>\n<p>Los devotos, cargados con una gran fuerza emocional, producto de la poderosa capacidad humana para la formaci\u00f3n de im\u00e1genes, visualizaci\u00f3n y creaci\u00f3n de mitos, se identifican con las im\u00e1genes y conceptos de cualquier religi\u00f3n que ellos sigan. En el caso de la mayor\u00eda de los m\u00e1s sinceros creyentes, un penetrante an\u00e1lisis mostrar\u00e1 que su experiencia en Dios no tiene otro contenido que el anteriormente expuesto.<\/p>\n<p>Sin embargo el alcance y el significado de la creencia en Dios y la experiencia en \u00c9l no se agota en lo anteriormente expuesto. Las vidas y escritos de los m\u00edsticos de todas las grandes religiones son testigos de experiencias religiosas de gran intensidad en las que se presentan considerables cambios cualitativos de la conciencia. Una profunda absorci\u00f3n en la plegaria o la meditaci\u00f3n puede producir una profundizaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n, una clarificaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la conciencia, que se acompa\u00f1a de sentimientos de \u00e9xtasis y felicidad. El contraste entre este estado de conciencia y el normal es tan grande que el m\u00edstico cree que su experiencia es una manifestaci\u00f3n de la divinidad; y dado tal contraste es compresible que as\u00ed se crea.<\/p>\n<p>La experiencia m\u00edstica tambi\u00e9n se caracteriza por una marcada reducci\u00f3n o exclusi\u00f3n temporal de la multiplicidad de las percepciones sensoriales y la inquietud de pensamiento; y as\u00ed la relativa unificaci\u00f3n de la mente es interpretada como una uni\u00f3n y comuni\u00f3n con Dios. Todas estas impresiones y sus primeras interpretaciones espont\u00e1neas las identifica el m\u00edstico dentro de su teolog\u00eda particular. Sin embargo es interesante se\u00f1alar que el intento de los m\u00e1s grandes m\u00edsticos occidentales por relacionar sus experiencias m\u00edsticas con el dogma oficial de sus respectivas iglesias a menudo fueron vistos con recelo por la ortodoxia, y en muchos casos fueron considerados francamente her\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Los aspectos psicol\u00f3gicos que subyacen a esas experiencias religiosas son aceptadas y bien conocidas por el buddhista, pero \u00e9l distingue acuciosamente las experiencias en s\u00ed mismas de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica que se hace de ellas. Despu\u00e9s de emerger de una absorci\u00f3n (jh\u00e0na) meditativa profunda, el meditador buddhista es aconsejado para que los factores f\u00edsicos y mentales que forman parte de su experiencia sean analizadas a la luz de las tres caracter\u00edsticas de toda existencia condicionada: impermanencia, ligada al sufrimiento, y la ausencia de un ego permanente o una sustancia eterna. Esto se hace principalmente con el objeto de utilizar la pureza meditativa y la fuerza de la conciencia para los prop\u00f3sitos m\u00e1s elevados: la introspecci\u00f3n liberadora. Pero este procedimiento tambi\u00e9n tiene un efecto colateral muy importante: el meditador no ser\u00e1 arrollado por cualquiera de las incontrolables emociones y pensamientos evocados por su singular experiencia, y de esta manera ser\u00e1 capaz de evitar interpretaciones de dicha experiencia que no est\u00e9n garantizadas por los hechos.<\/p>\n<p>As\u00ed un meditador buddhista, al mismo tiempo que se beneficia de los refinamientos de la conciencia que ha obtenido, ser\u00e1 capaz de observar estas experiencias meditativas por lo que ellas son, y posteriormente \u00e9l comprender\u00e1 que ellas no tienen ninguna sustancia permanente la cual pudiera ser atribuida a una deidad que se manifiesta en su mente. Por lo tanto, la conclusi\u00f3n buddhista es que el estado m\u00edstico m\u00e1s elevado no es una evidencia de la existencia de un Dios personal o divinidad impersonal.<\/p>\n<p>El buddhismo algunas veces ha sido llamado una ense\u00f1anza atea, ya sea en un sentido aprobatorio por libre pensadores y racionalistas o en un sentido derogatorio por personas de orientaci\u00f3n te\u00edsta. S\u00f3lo en un sentido puede el buddhismo ser descrito como ate\u00edsta, a saber, en tanto que el rechaza la idea de un Dios o divinidad eterna y omnipotente, que es el creador y ordenador del mundo. Sin embargo la palabra &#8220;ate\u00edsmo&#8221;, as\u00ed como la palabra &#8220;sin Dios (godless)&#8221; con frecuencia est\u00e1n cargados de un sentido despreciativo o implicaciones que nada tienen que ver con la ense\u00f1anza del Buddha.<\/p>\n<p>Aquellos que usan la palabra &#8220;ate\u00edsmo&#8221; a menudo la asocian con una doctrina materialista que no conoce nada m\u00e1s elevado que este mundo de los sentidos y la poca felicidad que \u00e9l puede otorgar. El buddhismo no tiene nada que ver con dicha concepci\u00f3n. En este sentido est\u00e1 de acuerdo con las ense\u00f1anzas de otras religiones de que una verdadera y permanente felicidad no se puede encontrar en este mundo; y el Buddha agrega que en ning\u00fan plano de existencia m\u00e1s elevado, concebido como un mundo celestial o divino, ya que todos los planos de existencia son impermanentes y por lo tanto incapaces de ofrecer una felicidad eterna.<\/p>\n<p>Los valores espirituales por los que el buddhismo aboga est\u00e1n dirigidos no hacia una nueva vida en un mundo superior, sino hacia un estado que trasciende completamente el mundo, a saber, el Nibb\u00e0na. Sin embargo al hacer esta afirmaci\u00f3n hay que se\u00f1alar que los valores espirituales del buddhismo no establecen una separaci\u00f3n absoluta entre el aqu\u00ed y ahora y el m\u00e1s all\u00e1. Ellos tienen ra\u00edces firmes en el mundo mismo pues se dirigen hacia la m\u00e1s alta realizaci\u00f3n en la existencia presente; junto con tal aspiraci\u00f3n espiritual el buddhismo alienta para que se haga un entusiasta esfuerzo para hacer este mundo un mejor lugar para vivir.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda materialista de aniquilaci\u00f3n (uccheda-v\u00e0da) es rechazada enf\u00e1ticamente por el Buddha como falsa doctrina. La doctrina del kamma es suficiente para probar que el buddhismo no ense\u00f1a la aniquilaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. \u00c9sta acepta la sobrevivencia, no de un alma eterna, sino de un proceso mental sujeto a renovada existencia; de esta forma ense\u00f1a renacimiento sin transmigraci\u00f3n. La ense\u00f1anza del Buddha no es un nihilismo que ofrece a la humanidad sufriente al final\u00a0 de su vida, una fr\u00eda nada. Por el contrario es una ense\u00f1anza de salvaci\u00f3n (niyy\u00e0nika-dhamma) y de liberaci\u00f3n (vimutti) que atribuye al ser humano la facultad de realizar por su propio esfuerzo la meta m\u00e1s elevada, Nibb\u00e0na, la cesaci\u00f3n final del sufrimiento y la erradicaci\u00f3n final de la avidez, el odio y la ignorancia. Nibb\u00e0na esta lejos ser el agujero negro de la aniquilaci\u00f3n; sin embargo tampoco puede ser identificado con cualquier forma de idea de Dios, ni tampoco puede considerarse el fundamento inmanente o esencia del mundo.<\/p>\n<p>El buddhismo no es un enemigo de la religi\u00f3n como el\u00a0 te\u00edsmo cree. El buddhismo no es enemigo de nada ni nadie. El buddhismo reconoce y aprecia cualquiera de los valores \u00e9ticos, espirituales y culturales que la creencia en Dios ha creado a lo largo de su accidentada historia. Sin embargo no podemos cerrar los ojos al hecho de que el concepto de Dios tambi\u00e9n ha servido con frecuencia como un manto para ocultar la voluntad de poder del hombre y el uso imprudente, peligroso y cruel de ese poder, agregando con ello mayor miseria e infelicidad a este mundo, que se supone una creaci\u00f3n amorosa de Dios.<\/p>\n<p>Durante siglos el pensamiento libre, la libre investigaci\u00f3n y la expresi\u00f3n de puntos de vista disidentes fueron obstaculizados y sofocados en nombre de Dios. Y desgraciadamente estas y otras consecuencias negativas no son enteramente asuntos del pasado. La palabra &#8220;ate\u00edsmo&#8221; tambi\u00e9n se encuentra cargada indirectamente de una actitud relacionada con la\u00a0 aprobaci\u00f3n de una moral laxa y con la creencia de que una \u00e9tica hecha por el hombre, sin tener la sanci\u00f3n de la divinidad, descansa sobre bases inestables y d\u00e9biles. Sin embargo para el buddhismo la ley moral fundamental\u00a0 o b\u00e1sica es inherente a la vida misma. Es un caso especial de la ley de causa y efecto que no necesita ni una divinidad otorgadora de la ley ni depende de las fluctuaciones de las concepciones humanas socialmente condicionadas por minucias morales y convenciones.<\/p>\n<p>Para una gran porci\u00f3n de la humanidad la creencia en Dios se est\u00e1 derrumbando r\u00e1pidamente y tambi\u00e9n la motivaci\u00f3n para una conducta moral. Esto muestra el peligro de basar los postulados morales en mandamientos divinos, cuando su supuesta fuente o sost\u00e9n est\u00e1 r\u00e1pidamente perdiendo autoridad. Existe la necesidad de una fundamentaci\u00f3n aut\u00f3noma para la \u00e9tica que tenga ra\u00edces m\u00e1s profundas que s\u00f3lo un contrato social y que sea capaz de proteger la seguridad del individuo y de las instituciones humanas. El buddhismo ofrece esta fundamentaci\u00f3n para la \u00e9tica. El buddhismo no rechaza la idea de que existan en el universo planos de existencia y niveles de conciencia que en alguna forma sean superiores a nuestro mundo terrenal y al promedio de la conciencia humana. Rechazar esto ser\u00eda ingenuo en esta era de los viajes espaciales. Bertrand Russell ha dicho correctamente: &#8220;Es improbable que el universo no contenga algo mejor que nosotros&#8221;. Sin embargo, de acuerdo con las ense\u00f1anzas del Buddha tales planos de existencia m\u00e1s elevados tambi\u00e9n est\u00e1n sujetos a la ley de la impermanencia y el cambio. Los habitantes de tales mundos puede que sean en grados diferentes, m\u00e1s poderosos y felices que los seres humanos y que gocen de una existencia m\u00e1s larga. Que llamemos a estos seres superiores dioses, deidades, devas o \u00e1ngeles, importa\u00a0 muy poco, pues es poco probable que ellos se llamen a s\u00ed mismos con estos nombres. Ellos son habitantes de este universo, compa\u00f1eros errantes en esta rueda de existencias y aunque m\u00e1s poderosos que el hombre, no por ello son m\u00e1s sabios que \u00e9l. M\u00e1s a\u00fan, es posible que tales mundos y seres tengan su propio se\u00f1or y gobernante. Pero como cualquier gobernante humano, un gobernante divino tambi\u00e9n podr\u00eda inclinarse a juzgar err\u00f3neamente su propio estatus y poder, hasta que uno con m\u00e1s poder llegue y le se\u00f1ale su error, tal y como nuestros textos lo informan del Buddha.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00e9stos son asuntos que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la esfera y del inter\u00e9s de la experiencia humana promedio. Aqu\u00ed se han mencionado principalmente con el prop\u00f3sito de definir la posici\u00f3n del buddhismo y no como un t\u00f3pico de especulaci\u00f3n y de argumentaci\u00f3n. Este tipo de actitud s\u00f3lo desv\u00eda la atenci\u00f3n y esfuerzo de aquello que debe ser nuestro objetivo principal; superar la avidez, el odio y la ignorancia donde quiera que\u00a0 ellas se presenten, aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n<p>Un antiguo verso atribuido al Buddha en el texto &#8220;Las Preguntas del Rey Milinda&#8221; dice: &#8220;No necesitas buscar lejos de aqu\u00ed la m\u00e1s elevada existencia, \u00bfde qu\u00e9 sirve? Aqu\u00ed en este agregado presente, en tu propio cuerpo se puede superar el mundo.&#8221;<\/p>\n<p>1 NT. Quiz\u00e1 no s\u00f3lo persecuci\u00f3n que es lo m\u00e1s grave sino tambi\u00e9n desprecio, benevolencia s\u00e1dica, etc.<\/p>\n<p>* * * * *<\/p>\n<p>C\u00f3digo: FDD 014<\/p>\n<p>T\u00edtulo: El Buddhismo y la Idea de Dios<\/p>\n<p>Autor: Nyanaponika Thera<\/p>\n<p>Fecha de publicaci\u00f3n: 1986<\/p>\n<p>Editor: Buddhist Publication Society, Sri Lanka<\/p>\n<p>Direcci\u00f3n del Editor: P.O. Box 61, 54, Sangharaja Mawatha, Kandy Sri Lanka<\/p>\n<p>Original: Buddhism and the Idea of God<\/p>\n<p>Traduci\u00f3n: Dr. Alejandro C\u00f3rdova C.<\/p>\n<p>Fecha: 1997<\/p>\n<p>Fuentes: TimesPali<\/p>\n<p>P\u00e1ginas: 5<\/p>\n<p>Reproducci\u00f3n de la traducci\u00f3n espa\u00f1ola con permiso de la Buddhist Publication Society (1997)<\/p>\n<p>* * * * *<\/p>\n<p>*\u00a0 Nyanaponika Thera. Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol por Alejandro C\u00f3rdova. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido s\u00f3lo en forma gratuita. \u00daltima revisi\u00f3n lunes, 13 de marzo de 2000. Fondo Dhamma Dana. Este documento requiere la fuente Times Pali.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL BUDDHISMO Y LA IDEA DE DIOS* NYANAPONIKA THERA Traducci\u00f3n por Dr. Alejandro C\u00f3rdova C. 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