{"id":4094,"date":"2009-05-20T16:27:44","date_gmt":"2009-05-20T16:27:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4094"},"modified":"2009-05-20T16:27:44","modified_gmt":"2009-05-20T16:27:44","slug":"fuego-nuevo-informacion-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4094","title":{"rendered":"Fuego nuevo informacion real"},"content":{"rendered":"<p>Se localiza en el sureste de la Ciudad de M\u00e9xico. Su acceso es por la calzada Ermita-Iztapalapa; antes de llegar a la avenida Rojo G\u00f3mez se toma el camino que lleva al lugar conocido como El Calvario. El paso con veh\u00edculo est\u00e1 permitido s\u00f3lo hasta el museo de sitio.<\/p>\n<p>Las fuentes hist\u00f3ricas se\u00f1alan que los antiguos habitantes del altiplano central conoc\u00edan este lugar con el nombre de el Huizachtecatl. El sitio fue muy importante debido a que en \u00e9l se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo, la cual ten\u00eda un profundo significado para los pobladores del Altiplano y sus alrededores.<\/p>\n<p>La zona se encontraba en el extremo sureste del gran lago de Texcoco. Los estudios arqueol\u00f3gicos revelan que estuvo habitada desde el Precl\u00e1sico Medio (1000 a.C.) hasta la llegada de los espa\u00f1oles. Los primeros pobladores del sitio se asentaron en las laderas del Huizachtecatl, donde fundaron aldeas, practicaron una incipiente agricultura y tuvieron una organizaci\u00f3n social rudimentaria. Se cree que estos grupos realizaron los petroglifos que se localizan en el lugar conocido como Cerro Chiquito.<\/p>\n<p>Cerro de la Estrella, Distrito Federal<\/p>\n<p>En la parte poniente de Huizachtecatl se han descubierto materiales cer\u00e1micos y l\u00edticos que al parecer corresponden a los a\u00f1os 500 al 100 a.C. y se asemejan a los que fueron localizados en la regi\u00f3n de Zacatenco. Las construcciones que se edificaron entre los a\u00f1os 100 y 650 d.C. se encuentran en la parte norte, y sus restos consisten en cimientos y muros de palacios que presentan influencia teotihuacana.<\/p>\n<p>Algunos vestigios arqueol\u00f3gicos revelan la existencia de una zona habitacional en la mitad del cerro, la cual corresponde al horizonte Cl\u00e1sico Tard\u00edo (600 a 900 d.C.). En esa \u00e9poca se construyeron numerosas estructuras de tipo civil para atender el aumento de la poblaci\u00f3n. Desafortunadamente, las evidencias se han perdido bajo los actuales asentamientos.<\/p>\n<p>Sahag\u00fan, Motolin\u00eda, Torquemada y los Anales de Cuautitl\u00e1n, entre otras fuentes, se\u00f1alan que alrededor de los a\u00f1os 900 y 1300 d.C. los chichimecas se asentaron en la parte poniente del cerro, donde fundaron el pueblo de Culhuac\u00e1n.<\/p>\n<p>Cerro de la Estrella, Distrito FederalEstos pobladores lograron importantes avances tecnol\u00f3gicos y sociales; al perecer estuvieron regidos por un sistema teocr\u00e1tico y posteriormente, por una dinast\u00eda de reyes. Entre los a\u00f1os 1300 y 1521 d.C. los mexicas invadieron el \u00e1rea, sometieron a sus habitantes y, para vigilarlos, fundaron el pueblo de Iztapalapa que junto con el de Culhuac\u00e1n, ten\u00eda la funci\u00f3n de proteger por el sur a la gran Tenochtitlan y de proporcionar alimentos a los habitantes del centro.<\/p>\n<p>Se sabe que en esa \u00e9poca fueron construidas las plataformas que se encuentran en la cima del cerro. Los mexicas conceb\u00edan el universo como una gran flor de cuatro p\u00e9talos, en el centro de la cual se encontraba la gran Tenochtitlan.<\/p>\n<p>Cada p\u00e9talo representaba uno de los cuatro puntos cardinales; la regi\u00f3n del este estaba simbolizada por el glifo de acatl (la ca\u00f1a), el oeste por el de calli (casa), en el norte por el de tecpatl (cuchillo de pedernal) y en el sur por el de tochitl (conejo). Como una tradici\u00f3n heredada de los toltecas, adoraban al Sol, deidad que reg\u00eda la vida de todos los seres y cre\u00edan que para agradarle era necesario alimentarlo con los corazones y la sangre de los guerreros que hab\u00edan hecho prisioneros.<\/p>\n<p>Cerro de la Estrella, Distrito FederalPor ello, cada 52 a\u00f1os, cuando coincid\u00eda el inicio de los calendarios (el religioso y el civil), la clase sacerdotal realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo para evitar la muerte del Sol, la cual, pensaban, ocasionar\u00eda la total oscuridad del universo, permitiendo el surgimiento de los tsitsimeme, entes devoradores de seres humanos.<\/p>\n<p>Al atardecer del gran d\u00eda los sacerdotes principales se vest\u00edan con sus mejores galas y encabezados por el sacerdote del barrio de Copolco, se dirig\u00edan a la cima de Huizachtecatl para iniciar la ceremonia. Previamente, se colocaba en el altar principal del templo a un prisionero, al cual, llegaba la hora, se le prend\u00eda en el pecho un madero o mamahuastli para encender el Fuego Nuevo; mientras tanto, la gran Tenochtitlan y los pueblos de los alrededores de la gran laguna permanec\u00edan en completa oscuridad.<\/p>\n<p>El sacerdote principal del barrio de Copolco tomaba el fuego del pecho y lo transmit\u00eda a una hoguera. Posteriormente se sacrificaba al prisionero, a quien se le extra\u00eda el coraz\u00f3n para arrojarlo a las llamas. Hab\u00eda mensajeros que se encargaban de entregar el Fuego Nuevo en teas a los sacerdotes de los pueblos que hab\u00edan acudido al Huizachtecatl.<\/p>\n<p>Cerro de la Estrella, Distrito Federal<\/p>\n<p>En la gran Tenochtitlan se colocaba frente a la deidad principal, desde donde se llevaba a los templos de los dem\u00e1s dioses, y \u00e9stos a los aposentos de los grandes se\u00f1ores.<\/p>\n<p>Cerro de la Estrella, Distrito Federal<\/p>\n<p>De acuerdo con las investigaciones, los colhuas fueron los primeros en utilizar la cima del cerro para realizar la ceremonia del Fuego Nuevo o Toxiuhmopolli; las fuentes hist\u00f3ricas se\u00f1alan que en este lugar se llevaron a cabo cuatro de estas ceremonias; en 1351, 1403, 1455 y 1507. La gran Tenochtitlan fue vencida por las huestes espa\u00f1olas antes de que la quinta de ellas pudiera realizarse.<\/p>\n<p>Tomado de la minigu\u00eda editada por el INAH.<br \/>\nTexto: arque\u00f3logo Enrique M\u00e9ndez Mart\u00ednez.<br \/>\nFotograf\u00eda: Gerardo Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>http:\/\/www.inah.gob.mx\/ZonasArqueologicas\/&#8230;me\/za00702.html<\/p>\n<p>http:\/\/jsa.revues.org\/document1996.html<\/p>\n<p>Dani\u00e8le Dehouve<br \/>\nEl Fuego Nuevo: interpretaci\u00f3n de una \u00ab ofrenda contada \u00bb tlapaneca (Guerrero, M\u00e9xico)<\/p>\n<p>Journal de la Soci\u00e9t\u00e9 des Am\u00e9ricanistes, 2001, 87, pp. 89-112.<\/p>\n<p>R\u00e9sum\u00e9<\/p>\n<p>Le Feu Nouveau : interpr\u00e9tation d\u0092une \u00ab offrande compt\u00e9e \u00bb tlapan\u00e8que (Guerrero, Mexique). Bien que la premi\u00e8re description des offrandes compt\u00e9es tlapan\u00e8ques date de 1930 et que, dans les ann\u00e9es soixante, Karl Nowotny ait signal\u00e9 l\u0092existence d\u0092une parent\u00e9 entre celles-ci et certaines images des codex du Groupe Borgia, les interpr\u00e9tations des s\u00e9quences num\u00e9riques ont peu progress\u00e9 depuis. Cet article pr\u00e9sente les premiers r\u00e9sultats d\u0092une recherche en cours dans plusieurs communaut\u00e9s d\u0092une municipalit\u00e9 tlapan\u00e8que. Elle compare une offrande au Feu r\u00e9alis\u00e9e dans deux villages, de fa\u00e7on \u00e0 faire appara\u00eetre, par-del\u00e0 les variantes, la structure de l\u0092offrande v\u00e9g\u00e9tale compos\u00e9e de trois niveaux, ainsi que la conception et la symbolique des nombres sacr\u00e9s.<br \/>\nAbstract<\/p>\n<p>New Fire: Interpretation of a numerical offering by the Tlapanecs (Guerrero, Mexico). The first description of Tlapanec numerical offerings dates from 1930 and Karl Nowotny showed the relation between them and some images belonging to the Borgia Group codex. However, since that date, the interpretations have not progressed notably. This article presents the first results of an ongoing research in various communities of a Tlapanec municipality. It compares an offering to Fire performed in two villages, in order to bring to light, beyond surface variations, its three level structure and the native conception of sacred symbolical numbers.<br \/>\nResumen<\/p>\n<p>El Fuego Nuevo: interpretaci\u00f3n de una \u00ab ofrenda contada \u00bb tlapaneca (Guerrero, M\u00e9xico). Aunque la primera descripci\u00f3n de las ofrendas contadas tlapanecas fue realizada en 1930, y que en los a\u00f1os sesenta, Karl Nowotny se\u00f1al\u00f3 la relaci\u00f3n que ten\u00edan con ciertas im\u00e1genes de unos c\u00f3dices del Grupo Borgia, desde aquella fecha se han registrado pocos avances en las interpretaciones. Este art\u00edculo presenta los primeros resultados de una investigaci\u00f3n en curso en varias comunidades de un municipio tlapaneco. Compara una ofrenda al Fuego realizada en dos pueblos, de modo que surja, allende las variantes, la estructura de la ofrenda vegetal compuesta de tres niveles, as\u00ed como la concepci\u00f3n y la simb\u00f3lica de los n\u00fameros sagrados.<br \/>\nTable des mati\u00e8res<br \/>\nLos rituales de cambio de las autoridades y a\u00f1o nuevo<br \/>\nEl fuego nuevo<br \/>\nLa ofrenda al fuego nuevo: el modelo<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<br \/>\n3. Los regalos<br \/>\n4. Los intermediarios<br \/>\nEl fuego nuevo en Apetzuca<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<br \/>\nEl fuego nuevo en Tres Cruces<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<br \/>\nEl uso de los n\u00fameros<br \/>\n1. El simbolismo num\u00e9rico<br \/>\n2. Atar para crear grupos<br \/>\n3. Multiplicar para crear categor\u00edas sem\u00e1nticas<br \/>\n4. La fuerza m\u00e1gica de los n\u00fameros<br \/>\nReflexiones finales<br \/>\nTexte int\u00e9gral<\/p>\n<p>Las civilizaciones mesoamericanas han basado una gran parte de su organizaci\u00f3n social y de su religi\u00f3n en una ciencia de los n\u00fameros. Sin embargo, los investigadores no han estudiado el uso de la aritm\u00e9tica en todos sus campos de aplicaci\u00f3n, sino que han privilegiado algunos como, por ejemplo, los c\u00f3mputos calend\u00e1ricos. Pensamos que otro centro de inter\u00e9s ser\u00eda el de las \u00ab ofrendas contadas \u00bb, es decir, la costumbre de presentar ofrendas constituidas de varios objetos en n\u00fameros cuidadosamente contados1.<\/p>\n<p>La primera descripci\u00f3n de los rituales con ofrendas contadas fue realizada entre los ind\u00edgenas de habla tlapaneca por el ge\u00f3grafo Leonhardt Schultze Jena quien viaj\u00f3 por la Monta\u00f1a de Guerrero en los a\u00f1os treinta2. Varias d\u00e9cadas despu\u00e9s, dos antrop\u00f3logos, Marion Oettinger y Peter van der Loo, hicieron a su vez varias descripciones de rituales tlapanecos3. Mientras tanto, se registraba la existencia de costumbres semejantes en otros grupos ind\u00edgenas de M\u00e9xico, como los chontales y mixes del estado de Oaxaca4. As\u00ed se dise\u00f1aba un \u00e1rea geogr\u00e1fica incluyendo los estados de Guerrero y Oaxaca, que puede aparecer como un foco cultural (o uno de los focos culturales) de las ofrendas contadas.<\/p>\n<p>Varios c\u00f3dices del llamado Grupo Borgia (Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer, Laud y Cospi5) presentan series num\u00e9ricas. Aunque no se conozca exactamente su procedencia, se puede pensar que fue alguna regi\u00f3n del centro de M\u00e9xico. El hecho es que su contenido qued\u00f3 mucho tiempo sin explicaci\u00f3n. En los a\u00f1os sesenta, Karl Nowotny, apoy\u00e1ndose en las descripciones de rituales tlapanecos actuales realizadas por Schultze Jena, pudo demostrar que las series num\u00e9ricas de los c\u00f3dices representan ofrendas contadas destinadas a unas deidades precortesianas6. Sin embargo, desde aquella fecha, se han registrado pocos avances en las interpretaciones y todav\u00eda no disponemos de una teor\u00eda general del papel desempe\u00f1ado por la numeraci\u00f3n de los objetos ofrendados.<\/p>\n<p>Para progresar en este camino, propongo un m\u00e9todo de an\u00e1lisis de las ofrendas contadas que consiste en:<br \/>\n1. No buscar el significado de los n\u00fameros en s\u00ed mismos, sino ubic\u00e1ndolos en el marco de una teor\u00eda de la ofrenda. En otros t\u00e9rminos y como se va a explicar a continuaci\u00f3n, pienso que es imposible dar raz\u00f3n del uso de los n\u00fameros si no se logra entender lo que es una ofrenda y cu\u00e1les son sus varios estratos o niveles.<br \/>\n2. No satisfacerse de la descripci\u00f3n de una ofrenda dada en un pueblo dado. Una observaci\u00f3n de este tipo es incapaz de desembocar en un modelo de la ofrenda, el cual s\u00f3lo se puede deducir de una comparaci\u00f3n entre varios lugares. El m\u00e9todo de an\u00e1lisis que tengo la intenci\u00f3n de proseguir durante varios a\u00f1os consiste en comparar las mismas ofrendas en varios pueblos distintos. En este art\u00edculo presento un primer resultado que se desprende de la comparaci\u00f3n de una sola ofrenda en dos pueblos distintos.<\/p>\n<p>Espero as\u00ed llegar a proponer un modelo interpretativo de las ofrendas y del uso de los n\u00fameros en ellas para confrontarlo con otras descripciones realizadas en las regiones ind\u00edgenas de M\u00e9xico.<br \/>\nLos rituales de cambio de las autoridades y a\u00f1o nuevo<\/p>\n<p>La ofrenda que voy a presentar pertenece a un conjunto de rituales realizados a principios de enero en ocasi\u00f3n del cambio anual de las autoridades municipales de nivel subalterno. En efecto, un municipio contiene dos niveles de administraci\u00f3n. El ayuntamiento municipal encabezado por un presidente municipal, electo por tres a\u00f1os, tiene su sede en un pueblo mayor que sirve de cabecera. Los pueblos subalternos, que en la regi\u00f3n tlapaneca de Guerrero, llegan a un n\u00famero de 50 a 100 por municipio, acostumbran elegir anualmente sus autoridades encabezadas por un \u00ab comisario municipal \u00bb. Despu\u00e9s de recibir las insignias de su poder (sellos y bastones de mando) de manos del presidente municipal, las autoridades de los pueblos subalternos realizan una serie de ritos que se extienden durante una semana y comprenden numerosas ofrendas contadas.<\/p>\n<p>Anteriormente exist\u00edan tres municipios tlapanecos, de este a oeste: Malinaltepec, Tlacoapa y Zapotitl\u00e1n Tablas. Los rituales de s\u00f3lo los dos primeros han sido objeto de descripciones: Malinaltepec por Leonhardt Schultze Jena en los a\u00f1os treinta y Peter van der Loo en los ochenta, Tlacoapa por Marion Oettinger en los setenta. En lo que se refiere a Malinaltepec, no tenemos ninguna noticia de la existencia hist\u00f3rica de rituales de cambio de comisarios del tipo que nos interesa. Sin embargo, Marion Oettinger recuerda una fiesta celebrada en Tlacoapa por un cuerpo municipal llamado \u00ab inspectores \u00bb que desapareci\u00f3 en 1960. Aunque este autor no diga en qu\u00e9 momento del a\u00f1o se verificaba el ritual, pienso que estaba relacionado con los del mes de enero:<\/p>\n<p>\u00ab [&#8230;] Los inspectores celebraban una fiesta del tipo mayordom\u00eda. Veneraban una imagen llamada iya wha (agua que brota) en lengua tlapaneca, que no tiene ning\u00fan equivalente cat\u00f3lico o espa\u00f1ol [&#8230;] Cuando en 1960 llegaron los sacerdotes de la Misi\u00f3n, se espantaron al ver este tipo de culto y en cuanto se recobraron de la sorpresa, prohibieron la veneraci\u00f3n de este \u00ab santo \u00bb del inspector y trasladaron la imagen a la ciudad de M\u00e9xico \u00bb (Oettinger 1980, p. 139).<\/p>\n<p>El tercer municipio tlapaneco, Zapotitl\u00e1n Tablas, no fue el objeto de ninguna monograf\u00eda etnogr\u00e1fica. Cuando lo visit\u00e9 entre 1974 y 1976, me enter\u00e9 que se realizaban a\u00fan los rituales de cambios de autoridades municipales que hab\u00edan sido se\u00f1alados por uno de sus sacerdotes: el cura de la parroquia de Atlixtac que mencion\u00f3 la particularidad de Teocuitlapa (que perteneci\u00f3 mucho tiempo al municipio de Zapotitl\u00e1n Tablas) \u00ab donde, cada a\u00f1o ba\u00f1an al comisario entrante a media noche con todos sus regidores, para que tengan buena suerte \u00bb (Catedral 1953, p. 51).<\/p>\n<p>En 1993, el municipio de Zapotitl\u00e1n Tablas se separ\u00f3 en dos: la parte septentrional conserv\u00f3 el nombre de su cabecera, y la parte meridional, encabezada por el pueblo de Acatepec, se volvi\u00f3 un municipio independiente. Los rituales de cambio de autoridades permanecen vigentes en ambas partes hasta la actualidad. Los pueblos donde los estudio pertenecen al nuevo municipio de Acatepec.<\/p>\n<p>Hay que hacer notar que la existencia de rituales semejantes ha sido se\u00f1alada en otras regiones ind\u00edgenas de M\u00e9xico, como entre los mixes de Oaxaca, a prop\u00f3sito de los cuales Frank Lipp se\u00f1ala el ba\u00f1o ritual de las autoridades en Atlixco y describe el ritual de a\u00f1o nuevo que se celebr\u00f3 por \u00faltima vez en 1970 en Ixcatl\u00e1n (Lipp 1991, pp. 140-146).<\/p>\n<p>Para mi prop\u00f3sito, los rituales de enero presentan un inter\u00e9s excepcional, en primer lugar porque son comunales y, por lo tanto, realizados al mismo tiempo en muchos pueblos donde se pueden observar y comparar. Los dos municipios de Zapotitl\u00e1n Tablas y Acatepec tienen un n\u00famero aproximado de cien localidades ; un estudio de su historia permite reconstruir el poblamiento de la sierra y trazar la filiaci\u00f3n entre las comunidades. Aparece de este modo cu\u00e1les pueblos son los m\u00e1s antiguos y cu\u00e1les se han fundado a partir de mediados del siglo xix. Tengo la intenci\u00f3n, en el futuro, de deducir un proceso de \u00ab divergencia \u00bb ritual de dicho proceso de segmentaci\u00f3n poblacional7.<\/p>\n<p>Por el momento, quiero proporcionar unos resultados de las observaciones realizadas en el pueblo de Tres Cruces (al sur del municipio de Acatepec) en enero de 2000, y en el pueblo de Apetzuca (al norte del mismo municipio) en enero de 2001. En ambas localidades, los rituales se prolongan durante una semana y culminan una noche de viernes a s\u00e1bado, durante la cual las ofrendas contadas son presentadas simult\u00e1neamente en varios puntos sagrados de la periferia del territorio comunal. La misma noche, las autoridades municipales se ba\u00f1an en un ojo de agua para realizar una purificaci\u00f3n ritual, antes de entrar solemnemente en el local municipal para tomar posesi\u00f3n oficialmente de su cargo. Los responsables civiles tienen la obligaci\u00f3n de guardar una \u00ab dieta \u00bb, es decir, comer comida preparada sin condimentos y, seg\u00fan el lugar, observar una abstinencia sexual durante un periodo de una semana a tres meses. En el transcurso de la semana ritual, todav\u00eda no tienen el derecho de hacer justicia ni mandar a los polic\u00edas, de tal forma que el pueblo queda sin autoridad formal. El objetivo de los rituales p\u00fablicos, adem\u00e1s de otorgar una legitimaci\u00f3n al poder pol\u00edtico, es \u00ab pedir el a\u00f1o \u00bb, es decir, la vida de cada uno de los habitantes del pueblo, de lo que se encargan las autoridades civiles. Un error en la confecci\u00f3n de las ofrendas o una ruptura de la abstinencia sexual por parte de uno de los hombres en puesto puede provocar la muerte de los vecinos del lugar8.<\/p>\n<p>Los oficiantes principales de estos rituales son, pues, las autoridades municipales de los pueblos subalternos del municipio. En Tres Cruces (900 habitantes) los responsables civiles anuales son unos cuarenta hombres, m\u00e1s o menos lo mismo que en Apetzuca (600 habitantes). A su lado intervienen unos ancianos llamados xi\u00f1a (abuelito) que ayudan a elaborar las ofrendas, las sahuman con copal y se reparten los puntos sagrados donde se depositan durante la \u00faltima noche de la semana. Todos se encuentran bajo el mando de un xi\u00f1a xuahi (abuelito del pueblo) que puede recibir la ayuda de otro hombre, generalmente un poco m\u00e1s joven. Estos dos ancianos son los especialistas religiosos encargados a\u00f1os tras a\u00f1os de encabezar los rituales, es decir, decidir del n\u00famero de los objetos contados en las ofrendas y del n\u00famero de los puntos sagrados venerados, rezar y presentar las ofrendas principales y dirigir la actividad de la totalidad de los hombres presentes en la fiesta. No es aqu\u00ed lugar para discutir sobre la naturaleza de su cargo. Baste con decir que no sacrificar\u00e9 a la moda que quiere que los especialistas de la religi\u00f3n tradicional reciban autom\u00e1ticamente el nombre de \u00ab chamanes \u00bb y prefiero guardar el t\u00e9rmino local. Ayuda a los \u00ab abuelitos del pueblo \u00bb un cuerpo de responsables nombrados cada a\u00f1o al mismo tiempo que las otras autoridades, cuerpo que comprende cuatro mayo (un primero ayudado por otros tres) y una decena de j\u00f3venes, el t\u00e9rmino mayo proviene del espa\u00f1ol mayor. Corresponde al primer mayo ayudar a los \u00ab abuelitos del pueblo \u00bb, mandar a que los j\u00f3venes vayan a cortar las hojas y las flores y supervisar la confecci\u00f3n de las ofrendas. Los mayo representan, pues, una clase de cuerpo religioso tradicional rotativo que ayuda a los \u00ab abuelitos del pueblo \u00bb, quienes ocupan su cargo de manera casi permanente.<\/p>\n<p>La ofrenda que vamos a presentar en este art\u00edculo forma parte de los rituales de cambio de autoridades municipales y es dirigida al Fuego Nuevo.<br \/>\nEl fuego nuevo<\/p>\n<p>En un momento de la semana ritual de enero, los \u00ab abuelitos del pueblo \u00bb y las autoridades realizan una ofrenda al Fuego, mbatso en tlapaneco, traducido en espa\u00f1ol como \u00ab Se\u00f1or Lumbre \u00bb. Al contrario de las otras ofrendas que se depositan en la periferia del territorio comunal, \u00e9sta se hace en el centro del pueblo, en uno de sus locales p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Todas las localidades de los municipios de Zapotitl\u00e1n Tablas y Acatepec tienen una \u00ab casa de topiles \u00bb en la que arde una gran lumbre alimentada perpetuamente por tres troncos de \u00e1rboles. Es la \u00ab lumbre del pueblo \u00bb ; adem\u00e1s, tiene la ventaja de calentar a los responsables civiles, quienes, en esa regi\u00f3n de h\u00e1bitat disperso, se hospedan en la \u00ab casa de topiles \u00bb cuando su cargo requiere su presencia en el lugar. Esta lumbre es la que se apaga durante la semana ritual, y se vuelve a encender despu\u00e9s de presentar la ofrenda. En la noche que sigue esta ceremonia, los vecinos del pueblo apagan las lumbres de sus casas y vienen a tomar un poco de la nueva para sus propios hogares.<\/p>\n<p>Los lectores especialistas de Mesoam\u00e9rica seguramente reconocieron en esa descripci\u00f3n ciertas caracter\u00edsticas bien conocidas del dios mexica del Fuego: Xiuhtecuhtli-Huehueteotl. Esta divinidad estaba claramente relacionada con el centro (de la casa, del templo o del universo) como la representa el C\u00f3dice Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer (l\u00e1m. 1). Adem\u00e1s, Xiuhtecuhtli era el Se\u00f1or del A\u00f1o o del Tiempo, asociado con el registro de los periodos anuales, cuadrienales, octoenales y seculares. Las m\u00e1s conocidas eran las fiestas celebradas en cada \u00ab atadura \u00bb del siglo mexica, es decir, cada 52 a\u00f1os, cuando el pueblo entero apagaba sus lumbres mientras una nueva era encendida haciendo girar un palo sobre un agujero practicado en una tabla encima del pecho de un cautivo sacrificado en la cima del monte del Huizache. Luego se quemaba completamente el cuerpo del sacrificado y unos indios corr\u00edan para llevar la nueva lumbre en unas \u00ab teas de pino \u00bb a cada uno de los pueblos de los alrededores de Tenochtitl\u00e1n9.<\/p>\n<p>La ofrenda al Fuego Nuevo que vamos a presentar tiene claramente la finalidad de iniciar un periodo de tiempo, durante el cual mandar\u00e1n las autoridades municipales anuales. En Apetzuca, la ceremonia se realiza una vez al a\u00f1o, en enero ; pero en Tres Cruces, se celebra dos veces, la primera en enero, y la segunda en junio. En esa comunidad, pues, el periodo que cubre la nueva lumbre se extiende m\u00e1s o menos entre el solsticio de invierno (fines de diciembre) y el solsticio de verano (junio) ; se vuelve a encender una nueva lumbre en la primera semana de junio para el periodo que se extiende entre el solsticio de verano y el de invierno10. En ambos casos, el fuego nuevo abre un periodo que corresponde a un \u00ab sol \u00bb: en Apetzuca, el sol que rige entre los solsticios de invierno ; en Tres Cruces, el que rige de un solsticio al otro. Esa idea corresponde a la costumbre local de dar el nombre de \u00ab luz \u00bb a la vez al sol y a la lumbre11. As\u00ed coinciden el ciclo solar con el periodo pol\u00edtico simbolizado por el fuego.<br \/>\nLa ofrenda al fuego nuevo: el modelo<\/p>\n<p>De las observaciones realizadas en los dos pueblos mencionados, se desprende un modelo de ofrenda al Fuego. Cabe hacer notar que solamente la comparaci\u00f3n entre las ofrendas efectivamente realizadas en cada uno de estos pueblos me ha permitido extraer una matriz com\u00fan que voy a exponer. Por el momento, no mencionar\u00e9 en detalle los n\u00fameros de los objetos contados y me concentrar\u00e9 en la estructura misma de la ofrenda.<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<\/p>\n<p>Una primera etapa consiste en construir el nuevo Se\u00f1or Lumbre con unos le\u00f1os de ocote colocados en cuadrado unos sobre otros, para elaborar una clase de caja: se deposita, al este, un le\u00f1o en el suelo y, a un metro de distancia y paralelamente, un le\u00f1o al oeste ; perpendicularmente y apoy\u00e1ndose sobre estos, un le\u00f1o al norte, y uno al sur. Sobre el cuadrado as\u00ed formado, se siguen acumulando los le\u00f1os (Figuras 1 y 2). El n\u00famero total de le\u00f1os es propio del Fuego. De esta manera, se elabora una representaci\u00f3n efectiva de la deidad obtenida por medio de dos de sus caracter\u00edsticas: su n\u00famero (escogido de manera arbitraria por cada pueblo) y el cuadrado. Como para los antiguos mexicas, el Fuego se encuentra en medio de los cuatro rumbos del universo. Cada lado de la caja de lumbre corresponde a un punto cardinal, lo que significa que sus \u00e1ngulos se\u00f1alan direcciones a medio camino de cada uno de los puntos cardinales, a semejanza de la L\u00e1mina 1 del C\u00f3dice Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer. Pero el cuadrado de Fuego tiene otro simbolismo asociado: \u00ab es como un corral, dentro tiene su pueblo, no va a pasar otra gente que hace mal, no puede pasar porque es un corral \u00bb. En otros t\u00e9rminos, el cuadrado aparece tambi\u00e9n como una representaci\u00f3n del pueblo en medio de (y protegido por) los cuatro rumbos. Es como una imagen miniaturizada del centro de la localidad rodeada por los puntos sagrados de la periferia de su territorio, donde se depositan las ofrendas de manera simult\u00e1nea en la noche de viernes, ritual que tiene por objeto alcanzar la protecci\u00f3n simb\u00f3lica de la comunidad, como dentro de una caja12.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que el C\u00f3dice Vindobonensis, uno de los c\u00f3dices \u00ab mixtecos \u00bb de contenido religioso y geneal\u00f3gico, representa en varias ocasiones el dibujo de un cuadrado, en el que reconocemos la construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a tal como lo realizan todav\u00eda los tlapanecos (Figura 4).<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<\/p>\n<p>La ofrenda vegetal se dispone en medio del cuadrado de le\u00f1a, en Apetzuca, y a su lado, en Tres Cruces. En el primer caso, la ofrenda se quema al encender el fuego en el cuadrado, y en el segundo lugar, se prende fuego primero al cuadrado y se tira despu\u00e9s la ofrenda vegetal en medio de \u00e9l. As\u00ed, al final, la ofrenda vegetal est\u00e1 destinada a quemarse junto con el cuadrado de le\u00f1a.<\/p>\n<p>Image1<\/p>\n<p>Fig. 1 \u0096 El cuadrado de le\u00f1a representando el Se\u00f1or Lumbre en Apetzuca.<\/p>\n<p>Image2<\/p>\n<p>Fig. 2 \u0096 El cuadrado de le\u00f1a representando el Se\u00f1or Lumbre en Tres Cruces.<\/p>\n<p>Esta ofrenda se deposita de manera estrictamente orientada en el espacio. El \u00ab abuelito \u00bb se acuclilla a un lado del cuadrado de le\u00f1a, mirando hacia el oriente, de modo que la lumbre se encuentre entre \u00e9l y el oriente. Los objetos elaborados con vegetales se colocan en el suelo siguiendo una orientaci\u00f3n espacial rigurosa: la base de las hojas, hojuelas, flores y velas debe estar dirigida hacia el oriente.<\/p>\n<p>El principio de la ofrenda vegetal es repetir varias veces, con varios vegetales dispuestos de varias formas, el n\u00famero propio del dios Fuego. As\u00ed se pueden distinguir varios niveles:<\/p>\n<p>A. La base o cama<\/p>\n<p>Se realiza con los vegetales que constituyen el primer nivel de la ofrenda. En Apetzuca, tierra fr\u00eda a 2 000 metros de altura al norte del municipio, son hojas de helechos (nikto\u0092) y en Tres Cruces, a 1 500 metros de altura en la vertiente del Pac\u00edfico, hojas de \u00ab palmilla \u00bb, una clase de palma ornamental. Las hojas de helecho y de palmilla presentan una estructura com\u00fan, pues sus hojuelas se reparten de cada lado del tallo de manera sim\u00e9trica. Inclusive, en Tres Cruces, los hombres toman un cuidado especial en verificar que las hojuelas se desprendan del tallo exactamente en el mismo lugar de manera a formar pares equilibrados. Obviamente el principio que rige la estructura, es el de \u00ab dualidad \u00bb y esos vegetales son escogidos por la implantaci\u00f3n sim\u00e9trica de sus hojuelas.<\/p>\n<p>Varias hojas de helechos o palmilla, en n\u00fameros contados, se depositan en el suelo para formar la base de los niveles superiores.<\/p>\n<p>B. En el primer nivel: los manojos de hojuelas<\/p>\n<p>El primer nivel de la ofrenda se realiza con los helechos o palmillas. Sus hojuelas se desprenden del tallo, se cuentan y se juntan de manera a formar unos manojos. Se repiten el n\u00famero de hojuelas y el n\u00famero de manojos, como, por ejemplo, para formar 24 manojos de 24 hojuelas cada uno. Este n\u00famero puede variar seg\u00fan el pueblo, pero, en todo caso, se utiliza el n\u00famero reconocido localmente como propio del Fuego. Como lo veremos, es posible, pero no necesario, a\u00f1adir manojos atribuy\u00e9ndoles n\u00fameros con otros significados.<\/p>\n<p>Este nivel es el m\u00e1s potente (\u00ab tiene m\u00e1s fuerza, por eso va primero \u00bb) y, al mismo tiempo, el que puede atraer mayores peligros en caso de equivocarse en los n\u00fameros, por cuyas razones los manojos son elaborados \u00fanicamente por los \u00ab abuelitos del pueblo \u00bb.<\/p>\n<p>C. En el segundo nivel: las mechas<\/p>\n<p>El segundo nivel de la ofrenda se realiza con base en los hilos de algod\u00f3n utilizados para elaborar las velas que se presentan en un carrete de hilos dobles. El abuelito dobla el hilo doble alrededor de su mano el n\u00famero de veces deseado y lo corta. Obtiene as\u00ed una \u00ab mecha \u00bb (guma notrigo, \u00ab mecha contada \u00bb) del tama\u00f1o de una palma de mano, hecha de 4 hilos en caso de doblar una vez el doble hilo, 8 hilos en caso de doblarlo dos veces, etc\u00e9tera. La finalidad es repetir el n\u00famero del dios del Fuego con este nuevo material, por ejemplo obteniendo 24 mechas de 4 hilos cada una. El paquete de mechas se ba\u00f1a luego en cebo, de manera que cada mecha se parezca a una vela en miniatura. Pero la mecha no se enciende, sino que se coloca encima de los manojos. Se dice que \u00ab tambi\u00e9n es potente la mecha \u00bb.<\/p>\n<p>Se reconocen en estas mechas los hilos torcidos de algod\u00f3n que el cura Hernando Ruiz de Alarc\u00f3n aseguraba, en 1629, haber visto en la regi\u00f3n nahua de Guerrero:<\/p>\n<p>\u00ab Con esto sal\u00eda (el penitente) a su viaje, llevando para su primera ofrenda, copal que es incienso desta tierra, y unas madejas de hilo grueso de algod\u00f3n mal hilado, al modo del que se hace el pabillo, o alg\u00fan pa\u00f1uelo tejido de aquel genero de hilo, que por esto llaman Poton13: quiere decir poco torcido que a trechos descubre el algod\u00f3n, y as\u00ed lo he hallado yo en las ofrendas de los montones de piedra [&#8230;] \u00bb (Hernando Ruiz de Alarc\u00f3n, Tratado, cap. IV, \u00ab De la adoraci\u00f3n y sacrificio que hasian en los cerros a los idolos, y montones de piedras por los caminos que estan se\u00f1alados hasta hoy \u00bb, p. 140).<\/p>\n<p>\u00ab He hallado en los cerros muchas ofrendas de copal, que es incienso desta tierra, y madejas de hilo y pa\u00f1itos de lo que llaman Poton, mal hilado, y candelas y ramilletes, unas muy antiguas y otras frescas \u00bb (ibid., cap. II, p. 134).<\/p>\n<p>D. En el tercer nivel: las cadenas de hojas y flores<\/p>\n<p>El tercer nivel est\u00e1 compuesto de cadenas o \u00ab rosarios \u00bb de flores y hojas. Con un lazo de majahua o un hilo de pl\u00e1stico o algod\u00f3n, seg\u00fan el caso, se trata de realizar cadenas de flores o de hojas enrolladas como cigarros, que forman una rueda. Este nivel es menos \u00ab potente \u00bb que los que preceden, pero es grande el n\u00famero de cadenas requerido e importante el trabajo necesario. Por esa raz\u00f3n, todos los hombres disponibles participan en su confecci\u00f3n, seg\u00fan el lugar, las autoridades civiles, los abuelitos y los j\u00f3venes ayudantes del mayo.<\/p>\n<p>Como m\u00ednimo, hay que repetir el n\u00famero del Fuego ya mencionado en los niveles anteriores. As\u00ed, para imitar las 24 mechas de 4 hilos, se elaboran 24 cadenas de 4 flores u hojas. Pero este nivel, menos peligroso y estructurado que los dem\u00e1s, es el lugar de una gran variedad de formas y vegetales.<\/p>\n<p>Las flores son muy preciadas pero no se dan en cada \u00e9poca y, adem\u00e1s, puede ocurrir que no se encuentren en n\u00famero suficiente. En este caso, en lugar de flores, se utilizan las hojas.<\/p>\n<p>Las flores fueron utilizadas en Tres Cruces \u00fanicamente en el mes de junio: fueron flores de Plumeria rubra (en tlapaneco, ri\u0092so, traducido en espa\u00f1ol como \u00ab flor de juberito \u00bb). Las flores cortadas en Apetzuca en enero fueron Tagetes erecta (la cl\u00e1sica \u00ab flor de muerto \u00bb o sempoalsochil), la m\u00e1s preciada, y las br\u00e1cteas rojas de la Flor de Noche Buena.<\/p>\n<p>Se utilizaron hojas de laurel (ina rahto ; Litsea glaucescens, Litsea neesiana14) en Tres Cruces y de una clase de Salvia (ina skemba) en Apetzuca, todas presentan la caracter\u00edstica de tener un olor fuerte. Ambos pueblos utilizan adem\u00e1s una hoja trilobulada (ina ri\u0092xua).<\/p>\n<p>Las formas de las cadenas son diversas. En Apetzuca, se elabora una cadena grande de Tagetes erecta o de br\u00e1cteas de Flor de Noche Buena, la que se corta luego en trozos de cuatro flores o br\u00e1cteas cada uno. Todas las otras cadenas forman una rueda de flores o de hojas cuyo n\u00famero rebasa ocho.<\/p>\n<p>E. La cadena-collar<\/p>\n<p>Una cadena especial termina esta parte de la ofrenda. Se puede decir que es un \u00ab collar \u00bb destinado a concluir la representaci\u00f3n del Fuego realizada en el cuadrado de le\u00f1a y la ofrenda vegetal. El collar de flores es un s\u00edmbolo honor\u00edfico destinado a honrar una \u00ab persona \u00bb (xabu, en tlapaneco) como, por ejemplo, los responsables civiles en cierto momento del ritual. \u00ab El se\u00f1or Lumbre es una persona como nosotros \u00bb, y, por lo tanto se termina la confecci\u00f3n de su imagen con esta muestra de veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>F. La separaci\u00f3n: el algod\u00f3n<\/p>\n<p>Una vez concluida la representaci\u00f3n de la deidad en la ofrenda vegetal, se coloca encima un peque\u00f1o pedazo de algod\u00f3n en gre\u00f1a. Me parece que su funci\u00f3n principal es la de separar la primera etapa ya concluida de la ofrenda, antes de volver a encimar unos objetos con otro significado.<\/p>\n<p>Las explicaciones recogidas fueron diversas: \u00ab es como una chamarra que se ofrece \u00bb. \u00ab Es ropa para Lumbre \u00bb. \u00ab El significado es diferente seg\u00fan la ofrenda ; en una ofrenda a Lumbre o a la Tierra, es un vestido. En una ofrenda a San Marcos (el cerro), representa una nube \u00bb. \u00ab La hoja es como una mesa, el algod\u00f3n como un mantel \u00bb sobre el que van a presentar la comida a la deidad.<\/p>\n<p>Estas frases recuerdan las que recogi\u00f3 Hernando Ruiz de Alarc\u00f3n en la regi\u00f3n nahua de Guerrero y contin\u00faan la cita sobre los hilos gruesos de algod\u00f3n (ver supra):<\/p>\n<p>\u00ab acompa\u00f1aban la ofrenda con el que llama quauhamatl, que es una manera de papel blanco como lienzo que se hace en Tepoztlan de una corteza de \u00e1rbol blanda ; en este papel iba envuelta la ofrenda y serv\u00eda con el algod\u00f3n como para que se vistiese el dios o \u00eddolo a quien se ofrec\u00eda, y as\u00ed responden hoy los que ofrecen, que es para que se vistan los Angeles que andan en las nubes, o portillos y encrucijadas de los caminos \u00bb (Ruiz de Alarc\u00f3n, Tratado I, cap. IV, subrayado por nosotros).<\/p>\n<p>Seg\u00fan este texto, el pabillo de algod\u00f3n grueso (las \u00ab mechas \u00bb de nuestra ofrenda tlapaneca referidas supra) ten\u00edan el mismo objeto que el lienzo de papel (el algod\u00f3n en gre\u00f1o de nuestra ofrenda tlapaneca): vestir al \u00ab dios o \u00eddolo \u00bb. Como en el caso que estudiamos, el pabillo iba primero y el papel, al final, cubr\u00eda la totalidad de la ofrenda. En la actualidad, aparte de las \u00ab mechas \u00bb y del algod\u00f3n, la ofrenda va envuelta en una gran hoja en Tres Cruces, y en una bolsa de pl\u00e1stico en Apetzuca. Finalmente las ofrendas envueltas de este modo en estos pueblos llegan a parecerse a la ofrenda envuelta en una clase de \u00ab lienzo \u00bb que aparece al lado del cuadrado de le\u00f1a en el C\u00f3dice Vindobonensis (Figuras 3 y 4).<\/p>\n<p>Image3<\/p>\n<p>Fig. 3 \u0096 La ofrenda vegetal amarrada destinada al Fuego en Tres Cruces.<\/p>\n<p>Image4<\/p>\n<p>Fig. 4 \u0096 Dibujo interpretado en este art\u00edculo como un cuadrado de le\u00f1a y una ofrenda amarrada, sacado de la L\u00e1mina 17 del C\u00f3dice Vindobonensis (en F. Anders, M. Jansen y L. Reyes Garc\u00eda, Origen e Historia de los Reyes mixtecos. Libro explicativo del llamado C\u00f3dice Vindobonensis, 1992).<br \/>\n3. Los regalos<\/p>\n<p>Terminada esta primera etapa de la ofrenda, los objetos depositados a continuaci\u00f3n pertenecen a una nueva categor\u00eda: los dones al Fuego, que reciben el nombre espa\u00f1ol de \u00ab recompensa \u00bb. \u00ab Es como hacer mole para una persona y regalarle su refresco \u00bb.<\/p>\n<p>A. La comida<\/p>\n<p>En Apetzuca, se ofreci\u00f3 un huevo, y en Tres Cruces, un pollo degollado ; su sangre fue salpicada encima de la lumbre ardiente en el cuadrado de le\u00f1a.<\/p>\n<p>B. La bebida<\/p>\n<p>Fue ofrecida solamente en Tres Cruces, donde se llenaron de \u00ab chilote \u00bb cuatro trozos de bamb\u00faes.<\/p>\n<p>C. El tributo en met\u00e1lico<\/p>\n<p>En Tres Cruces, una vez la ofrenda vegetal y la \u00ab recompensa \u00bb de pollo y chilote puestas en el cuadrado ardiente de lumbre, el abuelito salpic\u00f3 la lumbre con un polvo met\u00e1lico que llam\u00f3 \u00ab oro \u00bb. A mi pregunta, contest\u00f3 que este polvo se compraba en el mercado de Ayutla en los puestos que venden tambi\u00e9n el copal. En Apetzuca, antes de encender el fuego, el abuelito coloc\u00f3 encima de la ofrenda un pedazo de mineral proveniente de una veta local15.<\/p>\n<p>El simbolismo del metal (llamado en Apetzuca: \u00ab platinas millonarios \u00bb) es el mismo en ambos pueblos: se trata de un tributo en met\u00e1lico pagado a cambio de la vida del pueblo y del uso de la tierra: \u00ab Este pueblo est\u00e1 comprado a la Tierra \u00bb. \u00ab El metal significa compra de la vida, es como la moneda \u00bb. \u00ab Es la compra de la vida de los hombres, mujeres, ni\u00f1os del pueblo para el a\u00f1o \u00bb. El significado asociado es: \u00ab para tener dinero \u00bb, se supone que el don de dinero debe atraer la riqueza en dinero al pueblo, del mismo modo que el sacrificio de un pollo tiene por consecuencia la multiplicaci\u00f3n de los pollos caseros. Este tributo en met\u00e1lico tiene, pues, el doble significado de pago (un tributo o una renta) y de reciprocidad (se ofrece algo para recibirlo de vuelta).<br \/>\n4. Los intermediarios<\/p>\n<p>Por fin, ciertos actos y objetos son necesarios para hacer llegar la ofrenda a su destino. En primer lugar, las autoridades civiles tienen que soplar sobre la ofrenda vegetal para indicar qui\u00e9nes son los beneficiados del ritual. Soplan en nombre de todos los habitantes de su pueblo que no necesitan participar en persona para \u00ab recibir su a\u00f1o \u00bb, es decir, el derecho de vivir un poco m\u00e1s en ese mundo.<\/p>\n<p>Las velas son los veh\u00edculos de mayor importancia, porque \u00ab Lumbre est\u00e1 sentado en ellas \u00bb, y lleva los mensajes a donde deben llegar. Cabe hacer notar que los hilos de las velas tambi\u00e9n son contados, y para el Fuego, son cuatro (es decir, dos hilos dobles) como las velas mismas. El abuelito reza la parte m\u00e1s importante de su plegaria con las cuatro velas prendidas en las manos y, despu\u00e9s, las coloca en el suelo, en fila delante del Fuego, en Tres Cruces, y a los lados del cuadrado de le\u00f1a, en Apetzuca, donde las deja hasta que se acaben. Las velas m\u00e1s gruesas, que se consumen lentamente, permiten alcanzar una vida m\u00e1s larga.<\/p>\n<p>La resina del copal, echada en las brasas de la lumbre, tiene una funci\u00f3n semejante. La ofrenda se sahuma cuatro veces, antes de la ceremonia del soplo y el humo del copal acompa\u00f1a todas las plegarias y la quema del cuadrado de lumbre y de las velas.<\/p>\n<p>El modelo de ofrenda que terminamos de presentar proporciona el marco que permite describir las costumbres propias a los dos pueblos considerados, e introducir el problema del uso de los n\u00fameros.<br \/>\nEl fuego nuevo en Apetzuca<\/p>\n<p>La ofrenda realizada en Apetzuca comprende la repetici\u00f3n sencilla del n\u00famero del Fuego: 24 (Figura 5).<\/p>\n<p>Image5<\/p>\n<p>Fig. 5 \u0096 La ofrenda vegetal al Fuego en Apetzuca.<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<\/p>\n<p>El cuadrado est\u00e1 construido con 24 le\u00f1os puestos en cuadrado.<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<\/p>\n<p>A. La base o cama: 24 \u00f3 25 hojas de helechos.<\/p>\n<p>B. En el primer nivel: 24 manojos de 24 hojuelas de helechos.<\/p>\n<p>C. En el segundo nivel: 24 mechas de 4 hilos cada una.<\/p>\n<p>D. En el tercer nivel: 24 trozos de cadena de 4 flores de Tagetes erecta.<\/p>\n<p>E. El collar: est\u00e1 formado de una cadena de 100 flores de Tagetes erecta puesta encima del cuadrado de le\u00f1a, dentro del cual se encuentra la ofrenda vegetal. Es posible que las 100 flores signifiquen el tiempo, el periodo que abre el Se\u00f1or Lumbre y para el cual el pueblo pide su vida.<\/p>\n<p>Las otras etapas de la ofrenda son comunes con el otro pueblo y no las vuelvo a describir.<br \/>\nEl fuego nuevo en Tres Cruces<\/p>\n<p>La ofrenda realizada en Tres Cruces es m\u00e1s compleja (Figura 6).<\/p>\n<p>Image6<\/p>\n<p>Fig. 6 \u0096 La ofrenda vegetal al Fuego en Tres Cruces.<br \/>\n1. La construcci\u00f3n del cuadrado de le\u00f1a<\/p>\n<p>El cuadrado est\u00e1 construido con 39 le\u00f1os en total16. Una parte de ellos sirve para formar el cuadrado y los dem\u00e1s se ponen verticalmente adentro del cuadrado. El 39 es el n\u00famero de la Lumbre por la raz\u00f3n siguiente: Lumbre est\u00e1 constituida de 4 hombres que corresponden a las 4 direcciones. Como 8 es el n\u00famero del hombre, 4 hombres son 4 x 8 = 32. Pero \u00ab detr\u00e1s de cada hombre, hay una mujer \u00bb, y Lumbre tambi\u00e9n tiene su esposa. Como el n\u00famero de la mujer es 7, la Lumbre entera est\u00e1 formada de 4 hombres m\u00e1s una mujer, es decir, 4 x 8 + 7 = 39.<br \/>\n2. La ofrenda vegetal<\/p>\n<p>A. La base o cama: 8 hojas grandes de palma ornamental.<\/p>\n<p>B. En el primer nivel (Figura 7):<\/p>\n<p>Image7<\/p>\n<p>Fig. 7 \u0096 Primer nivel de la ofrenda al Fuego en Tres Cruces: los manojos de hojuelas.<\/p>\n<p>a) Un manojo de 100 hojuelas de palma y un manojo de 50 hojuelas de palma. Representan \u00ab el empiezo del a\u00f1o \u00bb, lo que significa el periodo de tiempo de vida que piden los vecinos del pueblo.<br \/>\ncool.gif 34 manojos de 34 hojuelas de palma. Representan el Fuego, dado que 34 es su n\u00famero.<br \/>\nc) 8 manojos de 8 hojuelas de palma y 7 manojos de 7 hojuelas de palma. El significado se desprende del simbolismo del 8 (hombre) y 7 (mujer). Expresado en hojuelas de palma y en este nivel de la ofrenda, significan el ma\u00edz (8, masculino) y el frijol (7, feminino). Juntos representan la cosecha o productos de la tierra que son pedidos en la ofrenda.<\/p>\n<p>C. En el segundo nivel: 4 mechas de 8 hilos cada una y una mecha de 7 hilos. El significado de 8 y 7 es de nuevo el de hombre y mujer, pero aqu\u00ed sirve para designar el Fuego. Las 4 mechas de 8 hilos significan los 4 hombres-Fuego que corresponden a las 4 direcciones (este, oeste, norte y sur). La mecha de 7 hilos es la mujer del Fuego.<\/p>\n<p>Image8<\/p>\n<p>Fig. 8 \u0096 \u00daltimo nivel de la ofrenda al Fuego en Tres Cruces: las cadenas de flores y el algod\u00f3n.<\/p>\n<p>D. En el tercer nivel (Figura 8): el Fuego est\u00e1 representado bajo la apariencia de los 4 hombres que lo componen. Es decir que se repite 4 veces la representaci\u00f3n de uno de estos personajes, realizada en hojas de encino (en enero) y flores de Plumeria rubra (en junio).<\/p>\n<p>a) 4 veces 8 cadenas de 8 flores. Basadas en el simbolismo masculino del 8, las 8 cadenas de 8 flores representan un hombre-Fuego. Hay 4 montones de 8 cadenas de 8 flores para representar a los 4 hombres-Fuego.<br \/>\ncool.gif 7 cadenas de 7 flores, una sola vez. Basadas en el simbolismo femenino del 7, representan la mujer \u00fanica de los 4 hombres-Fuego.<br \/>\nc) 4 collares de flores no contadas para honrar cada uno de los 4 hombres-Fuego representados en forma de las 8 cadenas ya mencionadas.<br \/>\nd) 4 rollos de hoja trilobulada que completan la representaci\u00f3n de los 4 hombres-Fuego.<br \/>\ne) 4 manojos de 8 botones de flor, que representan la casa de cada uno de los 4 hombres-Fuego.<br \/>\nf) Un manojo de 7 botones de flor, que representa la casa de la mujer-Fuego. Este manojo se coloca junto a (cool.gif las 7 cadenas de 7 flores.<br \/>\nEl uso de los n\u00fameros<\/p>\n<p>Las diferencias notadas entre las ofrendas de los dos pueblos nos permiten plantear la cuesti\u00f3n del uso de los n\u00fameros en ellas.<\/p>\n<p>Antes de empezar el an\u00e1lisis, hay que mencionar el principio de dualidad, principio general que rige todo el pensamiento tlapaneco y ya ha sido el objeto de una abundante literatura por parte de los especialistas de Mesoam\u00e9rica. En funci\u00f3n de este principio, cualquier entidad se puede dividir en dos entidades portadoras de un principio masculino y femenino17. Enunciado en unas frases como \u00ab detr\u00e1s de cada hombre hay una mujer \u00bb o \u00ab cualquiera tiene su compa\u00f1ero \u00bb, este principio estructura el pensamiento tlapaneco sobre todas las cosas: el tiempo (el a\u00f1o se divide en dos por medio de los solsticios de verano e invierno), el cuerpo humano (dos manos y dos pies), la familia (dos padres y dos hijos), la cosecha (ma\u00edz y frijol), etc\u00e9tera.<br \/>\n1. El simbolismo num\u00e9rico<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n de los objetos contados se hace con base en unos cuantos n\u00fameros simb\u00f3licos, que son, para los dos casos considerados: 4, 24, 34, 8, 7 y 100.<\/p>\n<p>El 4 representa a la vez el car\u00e1cter completo de una persona y sus elementos constitutivos. As\u00ed, me han dicho que una persona humana tiene cuatro miembros (dos manos, dos pies), una familia se puede simbolizar por cuatro personas (dos padres, dos hijos, es decir, una pareja masculina y femenina en la primera generaci\u00f3n, y lo mismo en la segunda). En el caso del Fuego, la deidad se sienta en el centro del universo constituido por cuatro direcciones. Esto est\u00e1 en conformidad con la creencia de los antiguos nahuas quienes llamaban al Fuego Nauhyotecuhtli (Se\u00f1or del conjunto de Cuatro o, m\u00e1s bien dicho, Se\u00f1or de la \u00ab Cuadruplidad \u00bb).<\/p>\n<p>El 24, n\u00famero del Fuego en Apetzuca, aparece por varias razones como el n\u00famero perfecto de Lumbre18. Termina por el 4 (20 + 4) y es divisible por 4 (6 x 4). Pero, adem\u00e1s, y del mismo modo que los cuatro miembros se dividen en dos manos y dos pies, y que la familia se divide en dos personas padres y dos personas hijas, el 24 de Lumbre es divisible por 2 (12 x 2), y el 12 aparece como un n\u00famero cargado de simbolismo. Al dividirse 24, me dicen que \u00ab deja 12 al este, y 12 al oeste ; y hay 12 meses en el a\u00f1o \u00bb. Quiz\u00e1 12 evoca el a\u00f1o, es decir, el tiempo, y sabemos que el Fuego era el Se\u00f1or del Tiempo entre los mexicas y lo sigue siendo entre los tlapanecos.<\/p>\n<p>El n\u00famero de base del Fuego en Tres Cruces es 34. Pienso que se trata de una evoluci\u00f3n a partir del 24. En efecto, 34 termina por 4, cifra de los cuatro rumbos del universo y por consiguiente del Fuego, pero 24 tiene un valor numeral inferior (20 + 4), mientras 34 se compone de 30 + 4. Como lo demostrar\u00e9 m\u00e1s adelante, un n\u00famero mayor tiene una eficacia m\u00e1gica y religiosa mayor. Esto estar\u00eda en acuerdo con la preocupaci\u00f3n manifestada en Tres Cruces de variar los n\u00fameros del Fuego, y preferir los que son altos. En efecto, el segundo n\u00famero del Fuego en este pueblo es 39. Se obtiene por medio de una operaci\u00f3n aritm\u00e9tica realizada con base en el n\u00famero 4 (simb\u00f3lico del Fuego), 8 (simb\u00f3lico del elemento masculino) y 7 (femenino):<\/p>\n<p>4 (el Fuego) x 8 (el hombre) = 32 (los 4 hombres-Fuego) + 7 (su mujer) = 39.<\/p>\n<p>En Tres Cruces, el estrato de las cadenas de flores y hojas consiste en la representaci\u00f3n individual de los cuatro hombres-Fuego (basado en los n\u00fameros 4 x 8) que nos recuerda con fuerza que el C\u00f3dice Borgia (p. 46) ofrece una representaci\u00f3n figurativa de los cuatro hombres-Fuego muy semejante a la representaci\u00f3n abstracta proporcionada por los tlapanecos: un sacerdote taladra el Fuego en el coraz\u00f3n de una deidad, el humo sube y los dioses del Fuego se dispersan hacia las cuatro direcciones (Figura 9).<\/p>\n<p>Image9<\/p>\n<p>Fig. 9 \u0096 Los cuatro dioses del Fuego seg\u00fan el C\u00f3dice Borgia, l\u00e1mina 46.<\/p>\n<p>El 8 y el 7 representan en Tres Cruces el elemento masculino y el femenino. Seg\u00fan el estrato de la ofrenda, evocan al hombre-fuego y su mujer, o el ma\u00edz (masculino) y el frijol (femenino).<\/p>\n<p>El 100 alude a un periodo de tiempo. Aparece en Apetzuca en la cadena-collar que adorna la representaci\u00f3n completa de Lumbre (100 flores) y, en Tres Cruces, en el manojo de 100 hojuelas de palma, acompa\u00f1ado por \u00ab su compa\u00f1ero \u00bb, el manojo de 50 hojuelas. Pienso que la existencia de estos dos \u00faltimos manojos se debe a la aplicaci\u00f3n del mismo principio de dualidad, que quiere que cualquier entidad se pueda, y deba, dividir en dos.<br \/>\n2. Atar para crear grupos<\/p>\n<p>Los n\u00fameros tienen un valor simb\u00f3lico, el cual, al confeccionar la ofrenda, se encarna en un material vegetal. Para tal efecto, hay que agrupar flores y hojas: la atadura de los elementos vegetales sueltos permite la materializaci\u00f3n del n\u00famero. El medio es el hilo o lazo.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando se confecciona un manojo de 24 hojuelas, una hojuela adicional sirve para atarlo. En un primer momento, se agrupan las hojuelas con la mano y la hojuela adicional enlaza su base para formar un bloque. Pero como, en funci\u00f3n del principio de dualidad, cualquier entidad se compone de dos partes, la hojuela-lazo pasa verticalmente entre las hojuelas del manojo de manera a dividirlas en dos partes. Al mismo tiempo, la hojuela-lazo queda metida en medio del haz, formando una atadura s\u00f3lida. De esta manera, el nudo queda integrado a la estructura misma del manojo.<\/p>\n<p>Para confeccionar una cadena, existen dos m\u00e9todos. Se atan cada hoja enrollada por medio de un nudo de modo que un mismo lazo las re\u00fana todas, o se ensartan las flores en un hilo por medio de una aguja. Luego un \u00faltimo nudo cierra la rueda.<\/p>\n<p>\u00ab Es como si se amarra un animal, se amarra bien para que no se pierda, para que no se suelte \u00bb: la atadura simboliza la confecci\u00f3n de un grupo que no se puede deshacer.<br \/>\n3. Multiplicar para crear categor\u00edas sem\u00e1nticas<\/p>\n<p>La multiplicaci\u00f3n permite poner los n\u00fameros en acci\u00f3n y crear categor\u00edas sem\u00e1nticas, por eso se utiliza de manera sistem\u00e1tica. Se puede decir que ella es la que crea una entidad a partir de un n\u00famero simb\u00f3lico. As\u00ed, 4 simboliza el Fuego por sus cuatro rumbos, de ah\u00ed se forman 24 y 34 en los que descansa el mismo simbolismo. Pero construir el Fuego con vegetales requiere una multiplicaci\u00f3n: 24 x 4, 24 x 24, 34 x 34, o 4 x 8, realizada al formar 24 cadenas de 4 flores, 24 manojos de 24 hojuelas, etc\u00e9tera. De la misma manera, 8 simboliza el principio masculino, pero construir la entidad hombre (sea hombre-fuego o hombre-ma\u00edz) quiere se multiplique 8 por 8, de tal manera, por ejemplo, que el hombre-fuego se representa por 8 cadenas de 8 flores, y el hombre-ma\u00edz por 8 manojos de 8 hojuelas.<br \/>\n4. La fuerza m\u00e1gica de los n\u00fameros<\/p>\n<p>Los n\u00fameros no son \u00fanicamente un modo de crear categor\u00edas sem\u00e1nticas, es decir, no representan s\u00f3lo un lenguaje. Tambi\u00e9n est\u00e1n dotados de eficacia m\u00e1gica. Los objetos contados con ciertos n\u00fameros no solamente \u00ab dicen \u00bb el nombre del Fuego, sino que, tambi\u00e9n, lo construyen y lo materializan. Por eso es que la ofrenda tiene realmente consecuencias ben\u00e9ficas para el pueblo, pero tambi\u00e9n requiere una preparaci\u00f3n especial de los participantes (dieta y abstinencia sexual) y se puede volver sumamente peligrosa en caso de equivocarse de n\u00fameros o presentarlos en forma incompleta.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros altos est\u00e1n cargados de una fuerza y eficacia mayor. Esto no debe sorprendernos trat\u00e1ndose de una cultura en la que una larga vida (la posesi\u00f3n de muchos a\u00f1os) y una gran riqueza (la posesi\u00f3n de muchos pesos) otorgan la potencia. En consecuencia, no es una casualidad que el n\u00famero de la mujer (7) se forme restando 1 al n\u00famero del hombre (8), concebido como m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Para otorgar a la ofrenda una eficacia mayor, un m\u00e9todo consiste, pues, en aumentar los valores num\u00e9ricos utilizados. Creo que este procedimiento es el que llev\u00f3 los habitantes de Apetzuca a utilizar el 24 en lugar del 4, y los de Tres Cruces a utilizar el 34 en lugar del 24. Esa hip\u00f3tesis tendr\u00e1 que guiar mi futura investigaci\u00f3n.<br \/>\nReflexiones finales<\/p>\n<p>Las ofrendas observadas en los dos pueblos tlapanecos ostentan caracter\u00edsticas comunes ; est\u00e1n constituidas de varios niveles con significados distintos.<\/p>\n<p>En primer lugar, se representa o, m\u00e1s bien dicho, se construye el Fuego como un cuadrado de le\u00f1os en el que descansa un simbolismo m\u00faltiple: el Tiempo (inicia un periodo de poder pol\u00edtico, y un ciclo solar) ; el Espacio (est\u00e1 al centro de los cuatro rumbos) ; el Pueblo (como un centro protegido por los rumbos de su territorio).<\/p>\n<p>Luego viene la ofrenda vegetal, que tambi\u00e9n es una representaci\u00f3n de la deidad: se repite el n\u00famero del Fuego en tres estratos sucesivos (manojos de hojuelas, mechas de algod\u00f3n y cadenas de hojas y flores). Tengo la hip\u00f3tesis que cada uno de estos estratos representa una parte distinta de la deidad ; los manojos ser\u00edan su mero cuerpo, por eso tendr\u00edan la mayor eficacia, pero tambi\u00e9n atraer\u00edan mayores peligros en caso de equivocarse de n\u00fameros ; las mechas representar\u00edan sus vestidos, pues el algod\u00f3n es originario de estas tierras tropicales y simboliza la indumentaria de los se\u00f1ores y dioses ; por fin, las cadenas y collares constituir\u00edan sus adornos19. Esta representaci\u00f3n est\u00e1 dotada de eficacia, no s\u00f3lo dice sino que hace, de ella depende el logro de los rezos.<\/p>\n<p>El nivel superior es totalmente distinto, ya que consiste en dones de comida, bebida y metal.<\/p>\n<p>Las cifras ofrecen el c\u00f3digo que permite la representaci\u00f3n de la deidad. El n\u00famero, a partir de un simbolismo de base, se materializa en un objeto vegetal y adquiere as\u00ed un valor sem\u00e1ntico. Este uso de los n\u00fameros es muy alejado al que acostumbramos en nuestra sociedad. De manera espont\u00e1nea, el antrop\u00f3logo tiende a multiplicar y sumar las hojas y las flores para obtener un total. Yo lo hice, y la primera vez que vi 8 manojos de 8 hojuelas, enunci\u00e9: 64 ; para 34 manojos de 34 hojuelas: 1156. Encuentro reacciones de este tipo en otros libros de antropolog\u00eda, como el de Frank Lipp, quien describe varios rituales mixes de ofrendas contadas y efect\u00faa sistem\u00e1ticamente las sumas de espinas de pino. Por ejemplo, dice que el paquete que re\u00fane 18 manojos, cada uno con un n\u00famero distinto de espinas (12 x 38 + 29 &#8211; 27 &#8211; 22 &#8211; 12 &#8211; 13 &#8211; 14), contiene 573 espinas (Lipp 1991, p. 110). El mismo autor presenta la p. 5 del C\u00f3dice Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer (ibid., Fig. 11, p. 115) que muestra tres estratos de n\u00fameros (10 veces 11 objetos no identificados en el estrato superior ; lo mismo en el estrato que precede, y 11 veces 10 objetos no identificados en el estrato inferior), y calcula el total del modo siguiente: 10 x 11 + 10 x 11 + 11 x 11 = 34120.<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis de las ofrendas tlapanecas es todav\u00eda demasiado limitado como para ofrecer un marco general explicativo para las ofrendas mesoamericanas. Sin embargo, me parece que el papel categorizante del n\u00famero debe ser un rasgo esencial del sistema. En todo caso, no se trata de numerar espinas, hojuelas o flores para llegar a sumar cientos o miles de ellos, sino de crear categor\u00edas sem\u00e1nticas eficaces21. En este ejemplo, los n\u00fameros permiten representar la deidad y, de manera secundaria, lo que se pide (la cosecha) y el periodo para el cual se pide (el Tiempo)22. La comparaci\u00f3n debe ser proseguida para sacar a luz los modelos de ofrendas (niveles y estratos con significados distintos) y los simbolismos num\u00e9ricos, que suponemos deben variar seg\u00fan los lugares.<br \/>\nBibliographie<\/p>\n<p>Anders Ferdinand, Maarten Jansen y Luis Reyes Garcia<br \/>\n1991 El Libro del Ciuacoatl, Homenaje para el a\u00f1o del Fuego Nuevo. Libro explicativo del llamado C\u00f3dice Borb\u00f3nico, Sociedad Estatal Quinto Centenario\/Akademische Druck-und Verlagsanstalt\/Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Graz\/Madrid\/M\u00e9xico.<\/p>\n<p>1992 Origen e Historia de los Reyes Mixtecos, Libro explicativo del llamado C\u00f3dice Vindo\u00adbonensis, Sociedad Estatal Quinto Centenario\/Akademische Druck-und Verlagsanstalt\/Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Graz\/Madrid\/M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Berlin Brent, Dennis E. Breedlove y Peter H. Raven<br \/>\n1974 Principles of Tzeltal Plant Classification, Academic Press, New York\/London.<\/p>\n<p>Broda Johanna<br \/>\n2000 \u00ab Mesoamerican Astronomy and the Ritual Calendar \u00bb, in Helaine Selin (ed.), Astronomy across Cultures, The History of Non-Western Astronomy, Kluwer Academic Publishers, Dordrecht\/Boston\/Londres, pp. 225-267.<\/p>\n<p>Carrasco Pedro<br \/>\n1960 \u00ab Pagan Rituals and Beliefs among the Chontal Indians of Oaxaca, Mexico \u00bb, Anthropological Records, 20, pp. 87-114. Berkeley.<\/p>\n<p>Caso Alfonso<br \/>\n1977 Reyes y reinos de la Mixteca, 2 t., Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Catedral<br \/>\n1953 Revista de la Di\u00f3cesis de Chilapa, Guerrero.<\/p>\n<p>C\u00f3dice Borb\u00f3nico<br \/>\n1974 Edici\u00f3n facsimilar, ADEVA, Graz [nueva ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1991].<\/p>\n<p>C\u00f3dice Borgia<br \/>\n1963 Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico\/Buenos Aires, 3 t. [nueva ed., ADEVA, Graz, 1976].<\/p>\n<p>C\u00f3dice Cospi<br \/>\n1968 Edici\u00f3n facsimilar, ADEVA, Graz [nueva ed., Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1994].<\/p>\n<p>C\u00f3dice Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer<br \/>\n1971 Edici\u00f3n facsimilar, ADEVA, Graz.<\/p>\n<p>C\u00f3dice Laud<br \/>\n1966 Edici\u00f3n facsimilar, ADEVA, Graz.<\/p>\n<p>C\u00f3dice Vindobonensis<br \/>\n1963 Edici\u00f3n facsimilar, ADEVA, Graz [nueva ed., Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1992].<\/p>\n<p>Dehouve Dani\u00e8le<br \/>\n2001 Ensayo de geopol\u00edtica ind\u00edgena. Los municipios tlapanecos, Grupo Editorial Porr\u00faa\/CIESAS\/CEMCA, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Ichon Alain<br \/>\n1969 La religion des Totonaques de la Sierra, \u00c9ditions du CNRS, Paris.<\/p>\n<p>Le\u00f3n-Portilla, Miguel<br \/>\n1993 [1956] La Filosof\u00eda N\u00e1huatl, UNAM, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Lipp Frank J.<br \/>\n1991 The Mixe of Oaxaca, Religion, Ritual and Healing, University of Texas Press, Austin.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Austin Alfredo<br \/>\n1985 \u00ab El dios enmascarado del fuego \u00bb, Anales de Antropolog\u00eda, XXII, pp. 251-285.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Luj\u00e1n Leonardo<br \/>\n1993 Las ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitl\u00e1n, INAH, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Malamoud Charles<br \/>\n1986 \u00ab Briques et mots \u00bb, in Charles Malamoud y Jean-Pierre Vernant (eds), Corps des dieux, Gallimard, Le Temps de la R\u00e9flexion, Paris, pp. 77-98.<\/p>\n<p>Nowotny Karl Anton<br \/>\n1961 Tlacuilolli, Mann, Berlin.<\/p>\n<p>Oettinger Marion<br \/>\n1973 \u00ab The Burning of the Firewood Ceremony: Final Consecration of Marriage in the Tlapanec Community of Tlacoapa, Guerrero \u00bb, Balance y perspectiva de la antropolog\u00eda de Mesoam\u00e9rica y el norte de M\u00e9xico, XIII Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropolog\u00eda, M\u00e9xico, pp. 195-205.<\/p>\n<p>1980 Una comunidad tlapaneca, sus linderos sociales y territoriales, Instituto Nacional Indigenista, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Olivier Guilhem<br \/>\n1995 \u00ab Les paquets sacr\u00e9s ou la m\u00e9moire cach\u00e9e des Indiens du Mexique central, xve-xvie si\u00e8cles \u00bb, Journal de la Soci\u00e9t\u00e9 des Am\u00e9ricanistes, 81, pp. 105-141.<\/p>\n<p>Ruiz de Alarc\u00f3n Hernando<br \/>\n1892 [1629] Tratado de las supersticiones y costumbres gent\u00edlicas que oy viuen entre los indios naturales desta Nueva Espa\u00f1a, Imprenta del Museo Nacional, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Sahag\u00fan Bernardino de<br \/>\n1985 Historia general de las cosas de Nueva Espa\u00f1a, Ed. Porr\u00faa, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Schultze Jena Leonhardt<br \/>\n1938 \u00ab Bei den Aztekan, Mixteken und Tlapaneken der sierra Madre del Sur von Mexiko \u00bb, Indiana, G. Fischer, Jena, vol. 3.<\/p>\n<p>Sim\u00e9on R\u00e9mi<br \/>\n1977 Diccionario de la lengua N\u00e1huatl, Siglo XXI, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Turner Paul R.<br \/>\n1972 The Highland Chontal, Holt, Rinehart &#038; Winston, New York.<\/p>\n<p>van der Loo Meter<br \/>\n1982 \u00ab Rituales con manojos contados en el Grupo Borgia y entre los Tlapanecos de hoy d\u00eda \u00bb, Coloquio Internacional, Los Ind\u00edgenas de M\u00e9xico en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica y en la actualidad, Rutgers B.V., Leiden, pp. 232-243.<\/p>\n<p>1987 C\u00f3dices, Costumbres, Continuidad, un estudio de la religi\u00f3n mesoamericana, Archeologisch Centrum R.U., Leiden.<br \/>\nNotes de bas de page<br \/>\n1 Deseo expresar mi agradecimiento a Antonio Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, ex presidente del municipio de Acatepec y a las autoridades municipales y xi\u00f1a de la comunidad de Apetzuca, en especial Alberto Neri Nayo, comisario, Bacilio Dircio Librado, coordinador, Emilio Lorenzo Espinoza, delegado de la palabra de Dios, Prisciliano Garc\u00eda Flores, consejero del pueblo. Igualmente a las autoridades y xi\u00f1a de Tres Cruces, en especial, Marcelino Reyes Agustino y Antonio Casimiro. Agradezco tambi\u00e9n a Rodolfo Avila Villegas, Concepci\u00f3n Asuar (CEMCA) y Jean-Marc Chavy (UMR 7535, Nanterre) su ayuda en la presentaci\u00f3n de las ilustraciones no. 4, 5, 6 y 9. Las f\u00f3tos (Fig. 1, 2, 3, 7 y 8) se deben a la ayuda de Jean-Dominique Bailleul (Universidad Paris VIII) y los Films du Village. Finalmente agradezco a Helios Figuerola y Guilhem Olivier unas observaciones y consejos valiosos.<br \/>\n2 Leonhardt Schultze Jena 1938, vol. 3.<br \/>\n3 Ver la descripci\u00f3n de un ritual en Oettinger 1973 y 1980, pp. 218-236 ; de tres rituales de Malinaltepec en van der Loo 1982 y 1987. V\u00e9ase tambi\u00e9n C\u00f3dice Cospi, 1994, pp. 267-287.<br \/>\n4 Carrasco 1960 ; Turner 1972 y Lipp 1991.<br \/>\n5 Provienen, seg\u00fan los autores, de la regi\u00f3n de Cholula, de la Mixteca Alta o de la Costa del Golfo. Para una s\u00edntesis sobre este punto muy discutido, v\u00e9ase van der Loo, op. cit., 1987, pp. 28-31.<br \/>\n6 Nowotny 1961.<br \/>\n7 El proceso de fraccionamiento de los pueblos en la historia est\u00e1 detallado en Dehouve 2001.<br \/>\n8 Un art\u00edculo sobre el significado de estos rituales en la legitimaci\u00f3n sagrada del poder pol\u00edtico est\u00e1 actualmente en preparaci\u00f3n.<br \/>\n9 De la abundante bibliograf\u00eda dedicada al dios del Fuego se\u00f1alamos unos t\u00edtulos m\u00e1s importantes: entre los documentos originales, v\u00e9anse la l\u00e1mina 1 del C\u00f3dice Fej\u00e9rv\u00e1ry-Mayer, lap. 46 del C\u00f3dice Borb\u00f3nico y la obra de Sahag\u00fan (1985, L. VII, cap. X-XIII). Entre los an\u00e1lisis, Anders, Jansen y Reyes Garc\u00eda 1991 ; L\u00f3pez Luj\u00e1n 1993 ; L\u00f3pez Austin 1985.<br \/>\n10 Broda 2000, pp. 225-267.<br \/>\n11 La relaci\u00f3n entre un nuevo poder pol\u00edtico y el sol est\u00e1 se\u00f1alado por Guilhem Olivier 1995, p. 136, nota 45, citando a Sahag\u00fan: \u00ab Ahora alumbra el sol, es d\u00eda: significa que algo nuevo aparece, un nuevo uso empieza, o el se\u00f1or se asienta, est\u00e1 escogido \u00bb.<br \/>\n12 El cuadrado de le\u00f1os no se realiza \u00fanicamente con finalidades rituales, sino que tambi\u00e9n sirve en la vida cotidiana para secar los le\u00f1os verdes. Helios Figuerola (comunicaci\u00f3n personal) ha notado la misma costumbre en Cancuc, en los Altos de Chiapas, donde, adem\u00e1s, en una que otra ocasi\u00f3n, los campesinos se sirven de dicho cuadrado para encerrar de manera temporaria alguna gallina. Reconocemos aqu\u00ed el papel secundario de \u00ab caja \u00bb o \u00ab corral \u00bb del cuadrado. Cabe precisar que el mismo simbolismo est\u00e1 compartido por otras construcciones, en particular el granero de ma\u00edz (cuezcomatl en n\u00e1huatl), en el cual se pone a salvo la cosecha.<br \/>\n13 El t\u00e9rmino n\u00e1huatl poton puede estar relacionado con potonia: \u00ab poner una cataplasma a algui\u00e9n, emplumar a algui\u00e9n ; en s. f. consolar, agraciar, ser misericordioso, liberal, dar una limosna \u00bb, Sim\u00e9on 1977, p. 394.<br \/>\n14 Seg\u00fan Berlin, Breedlove y Raven 1974 (ver el t\u00e9rmino tzeltal cilcil \u0092uhc\u0092). El significado del t\u00e9rmino tlapaneco ina es hoja.<br \/>\n15 En la \u00e9poca prehisp\u00e1nica y colonial, esa regi\u00f3n pag\u00f3 muchos tributos de oro y todav\u00eda se conocen \u00ab minas \u00bb en ella.<br \/>\n16 El significado de los n\u00fameros que presento aqu\u00ed y a continuaci\u00f3n ha sido proporcionado por los habitantes de los pueblos, en especial, los xi\u00f1a. Lo \u00fanico que a\u00f1ad\u00ed a su ex\u00e9gesis son las referencias al pasado precortesiano.<br \/>\n17 V\u00e9ase en particular Le\u00f3n-Portilla 1993 [1956].<br \/>\n18 Cabe notar que 24 fue el n\u00famero del Fuego en la \u00ab quema de le\u00f1a \u00bb matrimonial realizada en presencia de Schultze Jena en los a\u00f1os treinta (Schultze Jena, op. cit., vol. 3, p. 149).<br \/>\n19 Los c\u00f3dices del Grupo Borgia y los c\u00f3dices mixtecos pintan muy a menudo los se\u00f1ores y los dioses con collares y coronas de flores: v\u00e9ase, por ejemplo, el personaje identificado por Alfonso Caso como un rey en el C\u00f3dice Bodley 7-II (Caso 1977, t. I: L\u00e1mina V d). Alain Ichon se\u00f1ala por su parte que \u00ab On s\u0092imagine les dieux rassembl\u00e9s \u00e0 l\u0092Est autour d\u0092une \u0093Grande Table\u0094 couverte de fleurs et d\u0092aliments, et eux-m\u00eames bien v\u00eatus, bien orn\u00e9s de colliers et de couronnes de fleurs \u00bb (Ichon 1969, p. 142).<br \/>\n20 Seler hab\u00eda tratado de hacer lo mismo, buscando n\u00fameros con significado astron\u00f3mico, sin \u00e9xito. Por esa raz\u00f3n, hab\u00eda sido criticado por Nowotny (1961) y Peter van der Loo (1987).<br \/>\n21 Alain Ichon llega a conclusiones semejantes a prop\u00f3sito de los totonacos: \u00ab Il semble donc que les mu\u00f1ecos de bois totonaques correspondent aux figurines de papier tepehuas [&#8230;] et otomies, le symbolisme num\u00e9rique rempla\u00e7ant pour d\u00e9signer les dieux, celui de la forme et de la couleur. Mais ce symbolisme est limit\u00e9 aux nombres symboliques eux-m\u00eames : 4, 7 et 17, 12 et 13, 20, 25, et multiples de 25 ; alors que les combinaisons permises par les papiers d\u00e9coup\u00e9s sont illimit\u00e9es. Aussi assiste-t-on chez les Tepehuas \u00e0 une \u00e9volution qui tend de plus en plus \u00e0 \u00e9loigner la figurine de ce qu\u0092elle \u00e9tait \u00e0 l\u0092origine et de ce qu\u0092elle est rest\u00e9e chez les Totonaques : une repr\u00e9sentation de la divinit\u00e9 \u00bb (Ichon, op. cit., p. 235).<br \/>\n22 El tema se presta para la comparaci\u00f3n antropol\u00f3gica, y cabe se\u00f1alar la interpretaci\u00f3n proporcionada por el Veda hind\u00fa de la construcci\u00f3n del Fuego con 24 ladrillos (Malamoud 1986, pp. 77-98).<\/p>\n<p>Pour citer cet article<br \/>\nDani\u00e8le Dehouve, \u00ab El Fuego Nuevo: interpretaci\u00f3n de una \u00ab ofrenda contada \u00bb tlapaneca (Guerrero, M\u00e9xico) \u00bb, Journal de la Soci\u00e9t\u00e9 des Am\u00e9ricanistes, 2001, tome 87, [En ligne], mis en ligne le 17 novembre 2005. URL : http:\/\/jsa.revues.org\/document1996.html. Consult\u00e9 le 12 novembre 2007.<br \/>\nDani\u00e8le Dehouve<\/p>\n<p>Laboratoire d\u0092ethnologie et de sociologie comparative, UMR 7535 du CNRS<br \/>\nAvertissement aux lecteurs :<br \/>\nCe texte ne doit pas \u00eatre reproduit (sauf pour usage strictement priv\u00e9), traduit ou diffus\u00e9. Le principe de la courte citation doit \u00eatre respect\u00e9.<br \/>\n\u00a9 Soci\u00e9t\u00e9 des Am\u00e9ricanistes <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se localiza en el sureste de la Ciudad de M\u00e9xico. Su acceso es por la calzada Ermita-Iztapalapa; antes de llegar a la avenida Rojo G\u00f3mez se toma el camino que lleva al lugar conocido como El Calvario. El paso con veh\u00edculo est\u00e1 permitido s\u00f3lo hasta el museo de sitio. Las fuentes hist\u00f3ricas se\u00f1alan que los antiguos habitantes del altiplano central<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[105,251],"tags":[],"class_list":["post-4094","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion-y-creencias","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4094","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4094"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4094\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4094"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4094"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4094"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}