{"id":4091,"date":"2009-05-20T16:24:47","date_gmt":"2009-05-20T16:24:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4091"},"modified":"2009-05-20T16:24:47","modified_gmt":"2009-05-20T16:24:47","slug":"el-sol-simbolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4091","title":{"rendered":"El sol simbolo"},"content":{"rendered":"<p>Culto al Sol, devoci\u00f3n religiosa al Sol, considerado tanto una deidad como s\u00edmbolo de la divinidad. La adoraci\u00f3n al Sol era practicada en Estados Unidos por la confederaci\u00f3n iroquesa y el pueblo tsimshian, as\u00ed como por algunas culturas de las Grandes Llanuras, y alcanz\u00f3 un alto grado de desarrollo en el M\u00e9xico y el Per\u00fa precolombinos. En el M\u00e9xico prehisp\u00e1nico, la mitolog\u00eda n\u00e1huatl consagr\u00f3 a Teotihuac\u00e1n como la ciudad de los dioses cuando \u00e9stos se reunieron despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de los primeros cuatro soles que hab\u00edan alumbrado al mundo. El dios Nanahuatzin, d\u00e9bil y enfermo, se sacrific\u00f3 arroj\u00e1ndose al fuego para convertirse en el quinto Sol, gracias al cual sigue existiendo la vida. Teotihuac\u00e1n fue el precursor de la que siglos m\u00e1s tarde ser\u00eda la Gran Tenochtitlan, el Imperio del Sol, centro religioso, cultural y pol\u00edtico de Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El conjunto de culturas mesoamericanas compart\u00eda una forma de pensamiento en la que el Sol es el fuego, el cielo diurno, el dador de vida. As\u00ed, en la cultura n\u00e1huatl se le llama Tonatiuh, en la zapoteca Copijza, en la maya Hunabku y en la tarasca Curicaveri.<\/p>\n<p>El Sol era considerado el s\u00edmbolo de la vida al que es necesario asegurar la fuerza para luchar contra los enemigos de la noche y, que de esa forma, pueda alumbrar cada ma\u00f1ana, gracias al alimento divino que es la sangre humana. El ciclo solar recrea la existencia humana en un solo d\u00eda; as\u00ed, el Sol joven sale en la ma\u00f1ana, madura al mediod\u00eda y envejece al atardecer. En el ocaso lo devora la Tierra y se sumerge en el inframundo, en el dominio de los muertos. Para volver a nacer cada d\u00eda debe nutrirse de lo m\u00e1s preciado del ser humano: su sangre.<\/p>\n<p>Algunos historiadores afirman que el juego de pelota (como el de la ciudad maya de Chich\u00e9n Itz\u00e1), un rito deportivo-aleg\u00f3rico, simboliza el combate entre las fuerzas antag\u00f3nicas del cosmos: el bien contra el mal, el Sol contra la Luna, el Cielo contra la Tierra. Tradicionalmente se ha afirmado que los perdedores en el juego de pelota eran sacrificados para ofrecer su sangre a los dioses, pero una revisi\u00f3n moderna de la historia apunta a que pudieran ser los vencedores a quienes se les conced\u00eda el honor de ofrendar su sangre como alimento de las deidades solares y, de ese modo, morir como los guerreros en batalla, a los que se aseguraba la gloria eterna. Los muertos en combate eran los encargados de conducir al Sol que nace cada d\u00eda, mientras que las mujeres muertas en el parto lo acompa\u00f1aban por la tarde a su morada final. Seg\u00fan los aztecas, el papel que deb\u00eda cumplir el individuo era estar del lado del Sol, del bien, para que \u00e9ste siguiera prodigando la luz del d\u00eda, as\u00ed como los dem\u00e1s dioses prove\u00edan de agua o de semillas. Las personas no deb\u00edan preocuparse por sus problemas sino porque los dioses siguieran vivos para poder resolverlos.<\/p>\n<p>El culto al Sol en la Gran Tenochtitlan condujo a organizar, a mediados del siglo XV, las \u0091guerras floridas\u0092, una serie de enfrentamientos que llevaron a cabo los aztecas o mexicas y los texcocanos contra se\u00f1or\u00edos vecinos, sin que existiera enemistad previa ni af\u00e1n de dominaci\u00f3n, sino el prop\u00f3sito m\u00edstico de tomar prisioneros para sacrificarles a los dioses que hab\u00edan mandado sequ\u00edas y hambrunas, tal vez como s\u00edntoma de su molestia por la falta de alimento espiritual.<\/p>\n<p>En el Per\u00fa prehisp\u00e1nico, la muerte de los primeros tres soles por la indiferencia de los humanos dio origen al cuarto Sol, obra de Viracocha. Este dios emergi\u00f3 del lago Titicaca para crear el Cielo, la Tierra, el Sol y la Luna y mandar salir a los hombres de las profundidades de la Tierra; luego desapareci\u00f3 en el mar. Despu\u00e9s de Viracocha, Inti, el Sol, es el dios m\u00e1s importante ya que a \u00e9l se deben todos los beneficios que hacen posible la agricultura. El inca, supremo soberano, recib\u00eda su poder directamente de Inti, siendo considerado hijo del dios Sol. La adoraci\u00f3n del Sol comprend\u00eda un gran n\u00famero de templos dedicados a \u00e9l, dentro de los cuales destaca el Koricancha (Cuzco), un s\u00e9quito de mujeres llamadas Acllas dedicadas a la elaboraci\u00f3n de chicha y tejidos para los ritos en su honor, una serie de posesiones materiales y una fiesta que se prolongaba durante todo el mes de junio, cuando se celebraba el Inti Raymi. Adem\u00e1s, todos los d\u00edas del a\u00f1o se sacrificaba una llama en honor del Sol, excepto el primer d\u00eda de cada mes, cuando se llegaban a sacrificar hasta un centenar de llamas que luego eran consumidas por el fuego.<\/p>\n<p>En la India, el Sol personificado como Surya era un dios hind\u00fa, considerado mal\u00e9fico por los dr\u00e1vidas del sur y ben\u00e9volo por los munda de las zonas centrales. Los babilonios eran adoradores del Sol, y en la antigua Persia la adoraci\u00f3n del Sol formaba parte del elaborado culto a Mitra, que m\u00e1s tarde se extendi\u00f3 por todo el Imperio romano. Los egipcios de la antig\u00fcedad adoraban a Ra, dios del Sol. La diosa del Sol, Amaterasu, es la deidad m\u00e1s elevada del pante\u00f3n sinto\u00edsta y tutelar de la casa imperial japonesa.<\/p>\n<p>En la antigua Grecia, las deidades del Sol eran Helios y Apolo. La adoraci\u00f3n a Helios estaba muy extendida; templos dedicados a \u00e9l fueron construidos en Corinto, Argos, Troezen (que ya no existe) y otras muchas ciudades, pero el asentamiento principal se encontraba en la isla de Rodas, en el Dodecaneso, donde cada a\u00f1o se sacrificaban al dios cuatro caballos blancos. Un sacrificio similar se ofrec\u00eda en la cima del monte Hagios Elias, en los montes Tayeto de Laconia. M\u00e1s tarde casi todas las funciones de Helios fueron atribuidas al dios Apolo, en su advocaci\u00f3n de Febo. La adoraci\u00f3n del Sol continu\u00f3 en Europa incluso despu\u00e9s de la introducci\u00f3n del cristianismo, como se hace patente por su pervivencia disimulada bajo ritos y celebraciones cristianas tradicionales, como la hoguera de Pascua y el le\u00f1o de Navidad que se quema en los pa\u00edses anglosajones. La adoraci\u00f3n del Sol, o al menos las religiones centradas en una deidad solar, es poco frecuente en general. La mayor\u00eda de las culturas que muestran cultos solares estaban altamente organizadas y gobernadas por un monarca, emperador o elite aglutinadora que se sumaba al ideal del reino solar para justificar y consolidar su posici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Culto al Sol, devoci\u00f3n religiosa al Sol, considerado tanto una deidad como s\u00edmbolo de la divinidad. La adoraci\u00f3n al Sol era practicada en Estados Unidos por la confederaci\u00f3n iroquesa y el pueblo tsimshian, as\u00ed como por algunas culturas de las Grandes Llanuras, y alcanz\u00f3 un alto grado de desarrollo en el M\u00e9xico y el Per\u00fa precolombinos. 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