{"id":4088,"date":"2009-05-20T16:17:11","date_gmt":"2009-05-20T16:17:11","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4088"},"modified":"2009-05-20T16:17:11","modified_gmt":"2009-05-20T16:17:11","slug":"las-cr\u00edticas-de-bernal-d\u00edaz-del-castillo-a-la-\"historia-de-la-conquista-de-m\u00e9xic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4088","title":{"rendered":"Las cr\u00edticas de Bernal D\u00edaz del Castillo a la &#8220;Historia de la conquista de M\u00e9xic"},"content":{"rendered":"<p>de L\u00f3pez de G\u00f3mara<\/p>\n<p>Se ha dicho \u0097lo ha dicho Prescott\u0097 que los dos pilares en que reposa la historia de la conquista de M\u00e9xico por los espa\u00f1oles son las cr\u00f3nicas de G\u00f3mara y de Bernal D\u00edaz del Castillo. Ahora bien, estos dos pilares, m\u00e1s que como tales, con su inmutable simetr\u00eda, yo los veo como sensibles columnas termom\u00e9tricas que var\u00edan de continuo seg\u00fan se producen en el ambiente determinadas alteraciones.<\/p>\n<p>En la actualidad asistimos a un alza de Bernal D\u00edaz, quien parece haber sobrepasado definitivamente a G\u00f3mara, sin que a \u00e9ste le queden ya posibilidades de recuperar el terreno perdido. Yo mismo, en el XXVI Congreso de Americanistas, celebrado en Sevilla en 1935, romp\u00ed una lanza en favor de Bernal \u0097con la edici\u00f3n de cuya cr\u00f3nica me ocupaba entonces\u0097. Me hice eco de las cr\u00edticas al uso contra G\u00f3mara y le llam\u00e9 panegirista de Cort\u00e9s, adulador servil y no s\u00e9 si alguna cosa m\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo que, en realidad, me pasaba entonces, es que no hab\u00eda le\u00eddo con suficiente detenimiento a G\u00f3mara. No es que yo quiera sugerir que todos aquellos que mantienen hoy la actitud mantenida por m\u00ed en 1935 est\u00e1n en el mismo caso, no. Pero lo cierto es que, habiendo le\u00eddo a G\u00f3mara con mayor atenci\u00f3n, y habiendo cotejado su obra con la de Bernal D\u00edaz, he llegado a conclusiones bastante distintas a las de entonces, hasta el punto de que el presente trabajo viene a ser una lanza rota en favor de G\u00f3mara, o, por lo menos, un intento para reestablecer un equilibrio tan fuertemente alterado hoy en favor de Bernal D\u00edaz.<\/p>\n<p>Como es bien sabido \u0097acepto aqu\u00ed la versi\u00f3n corriente; v\u00e9ase el estudio que sigue\u0097, este conquistador, siendo ya viejo, emprendi\u00f3 el relato de la Conquista. Llevaba algunos cap\u00edtulos escritos cuando lleg\u00f3 a sus manos la obra de G\u00f3mara. La primera impresi\u00f3n que le produjo su lectura fue el desaliento; pens\u00f3 que su relato nunca podr\u00eda competir con el del cl\u00e9rigo, y estuvo a punto de abandonarlo, pero sigui\u00f3 leyendo, y se encontr\u00f3 \u0097seg\u00fan \u00e9l nos dice\u0097 con que la obra de G\u00f3mara estaba tan llena de falsedades que se anim\u00f3 a proseguir la suya, con \u00e1nimo de rebatirlas.<\/p>\n<p>Quiero volver con la pluma en la mano, como el buen piloto lleva la sonda, descubriendo bajos por la mar adelante, cuando siente que los hay, as\u00ed har\u00e9 yo en decir los borrones de los cronistas; mas no ser\u00e1 todo, porque si parte por parte hubiesen de escribir, ser\u00eda m\u00e1s la costa de recoger la rebusca que en las verdaderas vendimias.<br \/>\nHoy, en l\u00edneas generales, se da por buena esta opini\u00f3n de Bernal D\u00edaz. Su historia de la Conquista es la verdadera, como \u00e9l la llam\u00f3. Esto parece implicar que la de G\u00f3mara no lo es. Y sobre ello quisiera llamar brevemente la atenci\u00f3n del lector.<\/p>\n<p>Antes de seguir debo hacer una observaci\u00f3n. Yo no creo en la imparcialidad hist\u00f3rica en el sentido que la historiograf\u00eda liberal positivista ha dado a este t\u00e9rmino, el de la existencia de una verdad exclusiva, \u00fanica, que se puede alcanzar. Cuando yo estudiaba qu\u00edmica en el bachillerato \u0097y hago esta salvedad porque no estoy muy al tanto del estado actual de la cuesti\u00f3n\u0097 hab\u00eda un cierto n\u00famero de cuerpos simples m\u00e1s all\u00e1 de los cuales no se pod\u00eda llegar en la descomposici\u00f3n de una materia que se supon\u00eda \u00fanica. De manera an\u00e1loga podr\u00eda explicarse lo que yo entiendo por verdad hist\u00f3rica. Los hechos se han producido, sin duda, en determinada manera, de manera \u00fanica; pero en su averiguaci\u00f3n, como en el an\u00e1lisis de los mismos, nosotros no podemos ir m\u00e1s all\u00e1 del punto de vista de quienes los han presenciado y los han vivido, dando cuenta de ello. El punto de vista del narrador inmediato es el cuerpo simple con que tropezamos en nuestra investigaci\u00f3n. Cuando los actores o testigos que narran los hechos son varios, podremos reunir sus puntos de vista en grupos afines, pero si hay disparidad entre ellos, en la selecci\u00f3n que nosotros hagamos entrar\u00e1 un nuevo factor que ser\u00e1, quer\u00e1moslo o no, nuestro propio punto de vista, tan condicionado, tan limitado por una serie complicada de factores, como lo son aquellos que sometemos a examen. No creo, como normalmente ha venido acept\u00e1ndose, que una mayor distancia proporcione por s\u00ed sola una mejor visi\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Un caso t\u00edpico de lo que voy diciendo es el que se produce con la historia de la conquista de Am\u00e9rica por los espa\u00f1oles. Seg\u00fan quienes sean los que la escriben, conforme a sus razas y creencias, las opiniones se enfrentan bravamente, y las plumas prolongan las luchas que narran. En el congreso de Americanistas antes aludido, hubo sesi\u00f3n en que los congresistas estuvieron a punto de llegar a las manos, al ponerse a discusi\u00f3n la figura y la obra del padre Las Casas. &#8220;!Qu\u00e9 espect\u00e1culo deplorable!&#8221;, pensaba yo. Si la vida es siempre lucha y conflicto, la narraci\u00f3n de esta lucha, la historia, tiene que ser apasionada, parcial.<\/p>\n<p>Podremos darnos por contentos si la pasi\u00f3n se mantiene dentro de t\u00e9rminos nobles y si el relato de los hechos no se falsea deliberadamente; pero lo que no podremos evitar nunca es que el hecho estudiado var\u00ede seg\u00fan el punto de vista de quien lo contempla y analiza.<\/p>\n<p>Temo hacer demasiado larga esta digresi\u00f3n pero la creo precisa para que se vea con claridad ad\u00f3nde quiero ir a parar. Admitiendo la relatividad, el contingentismo del conocimiento hist\u00f3rico, adquirimos una mayor libertad de movimientos, una mayor validez para nuestras conclusiones, puesto que reconocemos a priori su limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vengamos concretamente al problema planteado por la historiograf\u00eda de la conquista de M\u00e9xico,a la apreciaci\u00f3n de sus dos textos b\u00e1sicos. En nombre de una pretendida imparcialidad hist\u00f3rica se prefiere hoy la obra de Bernal a la de G\u00f3mara. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfEs realmente Bernal m\u00e1s sincero, m\u00e1s desapasionado que G\u00f3mara en el relato de los hechos? Espero poder demostrar que no. \u00bfSon razones literarias, de estilo, las que motivan la preferencia? Tampoco. Porque si bien es cierto que la obra de Bernal tiene condiciones \u00fanicas de espontaneidad y frescura, la de G\u00f3mara es uno de los productos m\u00e1s bellos del idioma castellano. Pero, entonces, \u00bfa qu\u00e9 se debe la preferencia? \u00bfA qu\u00e9 se deben las frecuentes reediciones de Bernal, mientras G\u00f3mara, que tuvo \u00e9xito sin precedentes a ra\u00edz de su publicaci\u00f3n, es hoy un autor que se encuentra con dificultad y que pocas personas han le\u00eddo \u0097fuera de los especialistas, claro est\u00e1\u0097 tanto en Espa\u00f1a como en M\u00e9xico?<\/p>\n<p>La preferencia se debe a lo que antes he dicho del punto de vista. A que por las p\u00e1ginas de Bernal, no obstante sus continuadas protestas de lealtad y admiraci\u00f3n, corre un descontento apenas reprimido contra Cort\u00e9s, un deseo enconado de rebajar sus m\u00e9ritos, mientras en las de G\u00f3mara se glorifica al conquistador. Y as\u00ed el punto de vista de Bernal viene a coincidir con el de una \u00e9poca que se ha esforzado por nivelarlo todo, que ha visto con recelo a los hombres geniales, sobre todo en el campo de la acci\u00f3n pol\u00edtica y guerrera. Enti\u00e9ndase bien que yo no soy antidem\u00f3crata \u0097que si lo fuera, no estar\u00eda aqu\u00ed\u0097. Lo que hago es se\u00f1alar ciertas tendencias del pensamiento democr\u00e1tico que en el terreno de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica han llevado a actitudes plenamente demag\u00f3gicas. No me cabe la menor duda de que la conquista de Am\u00e9rica es una empresa de tipo popular, que la masa juega en ella papel destacado, pero lo que esta masa da de s\u00ed cuando no encuentra hombres superiores que alumbren sus ideales y encaucen sus energ\u00edas, lo vemos en la conquista de las islas, en las guerras civiles del Per\u00fa y en toda una serie de episodios que no es preciso recordar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s, con todos sus defectos \u0097dejar\u00eda de ser hombre si no los tuviera\u0097 era un hombre superior. Y esto es lo que no quer\u00eda admitir Bernal: el car\u00e1cter de excepci\u00f3n que tiene la personalidad de Cort\u00e9s. Para Bernal, Cort\u00e9s era un buen capit\u00e1n y nada m\u00e1s, un buen capit\u00e1n, fruta que abundaba entonces entre los espa\u00f1oles. Para G\u00f3mara, Cort\u00e9s era un genio. Y hoy los historiadores ven con simpat\u00eda el testimonio de Bernal, por la misma raz\u00f3n que los hace exhumar devotamente cualquier declaraci\u00f3n de cualquier criada que pueda ser desfavorable al conquistador, en su proceso de residencia. Todo ello, claro est\u00e1, en nombre de la imparcialidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Las cosas se aclarar\u00edan, tal vez, si admiti\u00e9ramos que tan parcial es Bernal D\u00edaz como G\u00f3mara, que sus puntos de vista son opuestos, lo cual se manifiesta sobre todo cuando enjuician la obra de Cort\u00e9s. G\u00f3mara, el capell\u00e1n del marqu\u00e9s del Valle, que tiene con \u00e9l estrecha relaci\u00f3n durante su estancia en Espa\u00f1a, escribe su vida y recibe dinero por hacerlo. En cambio Bernal, soldado que hubiera quedado en el an\u00f3nimo de no remediarlo \u00e9l mismo, le tiene enemiga a Cort\u00e9s porque \u00e9ste maneja siempre con gran desenvoltura la primera persona del singular, olvid\u00e1ndose de los m\u00e9ritos de sus compa\u00f1eros, que no eran escasos. Bernal le acusa sin ambages.<\/p>\n<p>Y esto digo que cuando Cort\u00e9s, a los principios, escrib\u00eda a Su Majestad, siempre por tinta le sal\u00edan perlas y oro de la pluma, y todo en su loor, y no de nuestros valerosos soldados. Seg\u00fan entendimos, no hac\u00eda en su carta relaci\u00f3n de Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, ni de Grijalva, sino de \u00e9l solo, a quien atribu\u00eda el descubrimiento, la honra y loor de todo, y dijo que ahora al presente que aquello estuviera mejor por escribir y no dar relaci\u00f3n de ello a Su Majestad, y no falt\u00f3 quien le dijo que a nuestro rey y se\u00f1or no se le ha de dejar de decir lo que pasa.<br \/>\nSi Cort\u00e9s falsea la verdad, seg\u00fan Bernal D\u00edaz, es con miras interesadas, para conseguir mercedes del emperador, sin acordarse para nada de los dem\u00e1s. Cuando estuvo en Espa\u00f1a, &#8220;no cur\u00f3 de demandar cosa ninguna para nosotros que bien nos hiciese, sino solamente para \u00e9l&#8221;. \u00c9sta era acusaci\u00f3n muy dura en boca de Bernal, quien no era precisamente un dechado de desinter\u00e9s y que tampoco ten\u00eda escr\u00fapulo en falsear la verdad. De continuo se lamenta por su pobreza y desamparo, en desacuerdo con los datos documentales que poseemos referentes a la \u00faltima \u00e9poca de su vida, que es cuando extrema las lamentaciones.<\/p>\n<p>Y dir\u00e9 con tristeza de mi coraz\u00f3n, porque me veo pobre y muy viejo, y una hija por casar, y los hijos varones ya grandes y con barbas, y otros por criar, y no puedo ir a Castilla ante Su Majestad para representarle cosas cumplideras a su real servicio, y tambi\u00e9n para que me haga mercedes, pues se me deben bien debidas.<br \/>\nSi comparamos estas afirmaciones con los resultados que arrojan los documentos aludidos, veremos que hay que andar con sumo tiento con lo que Bernal dice. Ten\u00eda la misma codicia desenfrenada de todos sus compa\u00f1eros, lo cual no disimula, pues da la busca de riquezas como uno de los m\u00f3viles de la Conquista. &#8220;Murieron aquella crudel\u00edsima muerte por servir a Dios y a su Majestad, y dar luz a los que estaban en tinieblas, y tambi\u00e9n por haber riquezas, que todos los hombres com\u00fanmente venimos a buscar.&#8221;<\/p>\n<p>Bernal ten\u00eda mentalidad de resentido. Reprocha a Cort\u00e9s siempre el que se haya quedado con la parte del le\u00f3n en el bot\u00edn de la Conquista. Y tampoco soporta que su nombre no destaque en el relato de la empresa. Como su papel debi\u00f3 ser secundario, tiene que alzar el nivel de todos y rebajar el de Cort\u00e9s, para ponerse as\u00ed en primer plano. Porque no s\u00f3lo era el deseo de riquezas el que mov\u00eda a Bernal, sino tambi\u00e9n el de gloria, tan t\u00edpico entre los hombres de esta \u00e9poca renacentista. Al final de su obra hay un breve di\u00e1logo, que no llega a serlo plenamente, con &#8220;la buena e ilustre Fama&#8221;, en que para nada recata su despecho.<\/p>\n<p>La Fama da grandes voces, y dice que fuera justicia y raz\u00f3n que tuvi\u00e9ramos buenas rentas; y asimismo pregunta que d\u00f3nde est\u00e1n nuestros palacios y moradas, y qu\u00e9 blasones tenemos en ellas diferenciados en las dem\u00e1s, y si est\u00e1n en ellas esculpidos y puestos por memoria nuestros heroicos hechos y armas.<br \/>\nTambi\u00e9n pregunta la Fama d\u00f3nde est\u00e1n las tumbas de los conquistadores, y Bernal le responde:<\/p>\n<p>que son los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos y brazos y molledos y pies y manos, y lo dem\u00e1s fueron sepultados, y sus vientres echaban a los tigres y sierpes y halcones que en aquel tiempo ten\u00edan por grandeza en casas fuertes, y aqu\u00e9llos fueron sus sepulcros, y all\u00ed est\u00e1n sus blasones.<br \/>\nLa codicia, el deseo de gloria y el resentimiento se dan la mano en el remate del di\u00e1logo.<\/p>\n<p>A esto que he suplicado a la virtuos\u00edsima Fama, me responde y dice que lo har\u00e1 de muy buena voluntad, y dice que se espanta c\u00f3mo no tenemos los mejores repartimientos de indios de la tierra, pues que la ganamos, y Su Majestad lo manda dar, como lo tiene el marqu\u00e9s Cort\u00e9s, no se entiende que sea tanto, sino moderadamente.<br \/>\nSi Cort\u00e9s deja a sus compa\u00f1eros sin la recompensa merecida, el relato de G\u00f3mara les quita hasta la \u00faltima esperanza de obtenerla, pues pasa por alto sus haza\u00f1as. De aqu\u00ed que Bernal envuelva a los dos en sus reproches. Con frecuencia repite que si G\u00f3mara escribi\u00f3 en la forma que lo hizo, ensalzando tan s\u00f3lo a Cort\u00e9s y dejando de consignar los hechos de los dem\u00e1s capitanes y soldados es porque &#8220;le untaron las manos&#8221;, le dieron dinero para ello. Las noticias de G\u00f3mara son falsas; pero el falsificador es Cort\u00e9s. &#8220;Y en lo que escribe va muy desatinado, y a lo que he sentido, no tiene \u00e9l la culpa, sino el que le inform\u00f3.&#8221;<\/p>\n<p>Seg\u00fan Bernal, tanto peca Cort\u00e9s por falsear la verdad, como G\u00f3mara por meterse a relatar lo que no ha visto. Es t\u00edpico en todas las guerras el desprecio de los conbatientes por la gente de la retaguardia, y la indignaci\u00f3n que les produce que hablen de hechos militares sin haber tomado parte en ellos. Bernal, que ten\u00eda muy bien puesto su orgullo de soldado, zahiere de continuo a G\u00f3mara por este motivo. El &#8220;no me extra\u00f1a que no acierte lo que dice, pues lo sabe por nuevas&#8221;, el &#8220;no le informaron bien&#8221;, contrasta vigorosamente con la precisi\u00f3n de sus propios recuerdos: &#8220;Ahora que lo estoy escribiendo se me representa todo delante de mis ojos como si ayer fuera cuando esto pas\u00f3&#8221;. Un licenciado &#8220;que era muy ret\u00f3rico y tal presunci\u00f3n ten\u00eda de s\u00ed mismo&#8221;, a quien Bernal mostr\u00f3 su manuscrito, le reproch\u00f3 que hablara demasiado de s\u00ed. Le replica Bernal que s\u00f3lo puede hablar de la guerra quien en ella ha estado; &#8220;m\u00e1s el que no se hall\u00f3 en la guerra, ni lo vio ni entendi\u00f3 \u00bfc\u00f3mo lo puede decir? \u00bfHab\u00edanlo de hacer las nubes o los p\u00e1jaros que en el tiempo que and\u00e1bamos en las batallas iban volando, sino solamente los capitanes y soldados que en ellas se hallaron?&#8221;<\/p>\n<p>Esto va contra G\u00f3mara. Quien, para mayor desesperaci\u00f3n de Bernal, pose\u00eda un estilo que da gran realce a su narraci\u00f3n. Bernal aparenta no concederle importancia, pero otra le queda dentro. &#8220;Y quien viere su historia, lo que dice creer\u00e1 que es verdad, seg\u00fan lo relata con tanta elocuencia, siendo muy contrario de lo que pas\u00f3.&#8221; &#8220;Y no miren la ret\u00f3rica y ornato, que ya cosa vista es que es m\u00e1s apacible que no est\u00e1 tan grosera.&#8221; Que esta modestia de Bernal es falsa, y que no le eran tan indiferentes las galas literarias como \u00e9l pretend\u00eda, se ve en el di\u00e1logo aludido con los licenciados, pues \u00e9stos le dijeron de su manuscrito &#8220;que va seg\u00fan nuestro com\u00fan hablar de Castilla la Vieja y que en estos tiempos se tiene por m\u00e1s agradable, porque no van razones hermoseadas ni polic\u00eda dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo buen hablar&#8221;.<\/p>\n<p>G\u00f3mara, que no ha estado en la conquista, G\u00f3mara, que posee talento literario, es, para colmo de desdichas, cl\u00e9rigo. Ahora bien, Bernal comparte la ideas del propio Cort\u00e9s y de tantos otros conquistadores respecto a la actuaci\u00f3n de los cl\u00e9rigos en Indias. Todo lo que en \u00e9l hay de respeto y veneraci\u00f3n por los frailes, lo hay de animadversi\u00f3n hacia los cl\u00e9rigos. No precisa espigar demasiado en su libro para encontrar frases como \u00e9stas:<\/p>\n<p>He querido traer esto aqu\u00ed a la memoria para que vean los curiosos lectores, y aun los sacerdotes que tienen cargo de administrar los santos sacramentos y doctrina a los naturales de estas partes, que porque aquel soldado tom\u00f3 dos gallinas en pueblo de paz, a\u00edna le costara la vida, y para que vean ahora ellos de qu\u00e9 manera se han de haber con los indios, y no tomarles sus haciendas&#8230; Y ten\u00edan los indios estos cumplimientos con los cl\u00e9rigos; mas despu\u00e9s que han conocido y visto algunos de ellos, y los dem\u00e1s, sus codicias, y hacen en los pueblos desatinos, pasan por alto, y no los querr\u00edan por curas en sus pueblos, sino franciscos o dominicos, y no aprovecha cosa que sobre este caso los pobres indios digan al prelado, que no lo oyen. !Oh, qu\u00e9 hab\u00eda que decir sobre esta materia! Mas quedarse ha en el tintero.<br \/>\nCon este bagaje de fobias que Bernal tiene contra G\u00f3mara, no cabe esperar que la sonda de que antes nos habl\u00f3 funcione con precisi\u00f3n. En efecto, la mayor\u00eda de sus comentarios tienen car\u00e1cter de simples exabruptos.<\/p>\n<p>Desde el principio, medio ni cabo no hablan de lo que pas\u00f3 en la Nueva Espa\u00f1a; que es todo burla lo que escriben acerca de la Nueva Espa\u00f1a; en todo escriben muy viciosos. \u00bfY para qu\u00e9 yo meto tanto la pluma en contar cada cosa por s\u00ed, que es gastar papel y tinta? Yo lo maldigo, puesto que lleve buen estilo; y si todo lo que escribe de otras cr\u00f3nicas de Espa\u00f1a es de esta manera, yo los maldigo como cosa de patra\u00f1as y mentiras, puesto que por m\u00e1s lindo estilo lo diga.<br \/>\nTodo esto nos interesa como \u00edndice de un estado de esp\u00edritu del que no podemos prescindir para valorar debidamente las cr\u00edticas propiamente dichas que Bernal hace a G\u00f3mara. Mi trabajo no tiene car\u00e1cter de confrontaci\u00f3n exhaustiva, que ser\u00eda muy conveniente hacer, pero que estar\u00eda desplazada aqu\u00ed. Es una simple llamada de atenci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00bfCuales son, concretamente, los reparos que Bernal hace a G\u00f3mara en el relato de los hechos? Son muchas las ocasiones en que la observaci\u00f3n que suele poner Bernal al concluir sus cap\u00edtulos, &#8220;esto es lo que pasa, y no la relaci\u00f3n que sobre ello dieron al cronista G\u00f3mara&#8221;, &#8220;aqu\u00ed es donde dice el cronista G\u00f3mara muchas cosas que no le dieron buena relaci\u00f3n&#8221;, etc. no se encuentra justificada despu\u00e9s de una atenta confrontaci\u00f3n de los textos. V\u00e9ase en ambos autores el relato de los preparativos de Cort\u00e9s para su empresa, o el del encuentro con Jer\u00f3nimo de Aguilar, o el de la entrevista con los emisarios de Moctezuma en San Juan de Ul\u00faa. Yo confieso ingenuamente que no encuentro ninguna diferencia esencial que justifique las observaciones y salvedades hechas por Bernal D\u00edaz. Sin duda \u00e9l, que pose\u00eda un gran sentido del detalle, una memoria de fidelidad sorprendente, podr\u00eda apreciar peque\u00f1as diferencias que se escapan a nuestra atenci\u00f3n. Pero su comentario es siempre desproporcionado. Y que no cabe hablar de una gran exactitud en el manejo de la sonda nos lo prueban dos episodios que quiero subrayar. Bernal, en deseo de contradecir a G\u00f3mara, no s\u00f3lo manifiesta discrepar de \u00e9l al concluir relatos de episodios fundamentalmente id\u00e9nticos, sino que le hace decir a G\u00f3mara cosas que en \u00e9ste no aparecen por ninguna parte. As\u00ed ocurre al hablar de la estancia de los espa\u00f1oles en Cempoal. Dice Bernal D\u00edaz:<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde dice el cronista G\u00f3mara que estuvo Cort\u00e9s muchos d\u00edas en Cempoal, y que se concert\u00f3 la rebeli\u00f3n y liga contra Moctezuma; no le informaron bien, porque, como he dicho, otro d\u00eda por la ma\u00f1ana salimos de all\u00ed. Y d\u00f3nde se concert\u00f3 la rebeli\u00f3n, y por qu\u00e9 causa, adelante lo dir\u00e9.<br \/>\nAhora bien, si consultamos el relato de G\u00f3mara, veremos que para nada habla de que en Cempoal se formase la liga contra Moctezuma. Lo que dice es que el cacique de Cempoal, &#8220;el cacique gordo&#8221;, se quej\u00f3 a Cort\u00e9s de la tremenda esclavitud a que estaban sometidos \u0097lo mismo que dice Bernal\u0097 y que la rebeli\u00f3n y la liga contra el monarca azteca se planearon m\u00e1s tarde en Quiahuiztl\u00e1n \u0097como dice Bernal tambi\u00e9n\u0097.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con el relato de la ocupaci\u00f3n de Cingapancinga. Afirma Bernal: &#8220;Y esto de Cingapancinga fue la primera entrada que hizo Cort\u00e9s en la Nueva Espa\u00f1a, y fue de harto provecho, y no, como dice el cronista G\u00f3mara, que matamos y prendimos y asolamos tantos millares de hombres en lo de Cingapancinga&#8221;. Veamos lo que dice G\u00f3mara y encontraremos que para nada habla de combate, por la sencilla raz\u00f3n de que no lo hubo, pues los naturales no ofrecieron resistencia, y la fuerza de Moctezuma abandon\u00f3 el lugar. &#8220;Y rog\u00f3 a Cort\u00e9s [relata G\u00f3mara] que no hiciesen mal a los vecinos y que dejasen ir libres, mas sin armas ni banderas, a los soldados que lo guardaban. Fue cosa nueva para los indios.&#8221; Las muertes de millares de indios no aparecen por ning\u00fan lado, estaban en la cabeza de Bernal, en su deseo fren\u00e9tico de desacreditar a G\u00f3mara.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las cr\u00edticas de Bernal son injustificadas. Hay otro aspecto en ellas que merece examen m\u00e1s cuidadoso: el referente a lo dicho por G\u00f3mara de la actuaci\u00f3n de Cort\u00e9s. En esto se fue, sin duda, la mano a G\u00f3mara. Su libro habr\u00eda salido ganando con llamarse Vida de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, en lugar de la Conquista de M\u00e9xico.2Hay en \u00e9l una concentraci\u00f3n exclusiva de la atenci\u00f3n sobre el h\u00e9roe extreme\u00f1o, un continuo atribuirle toda clase de haza\u00f1as, que pueden justificar la exclamaci\u00f3n indignada de Bernal:<\/p>\n<p>Cort\u00e9s ninguna cosa dec\u00eda ni hac\u00eda sin primero tomar sobre ello muy maduro consejo y acuerdo con nosotros, puesto que el cronista G\u00f3mara diga &#8220;hizo Cort\u00e9s esto, fue all\u00e1, vino de acull\u00e1&#8221;, y dice otras tantas cosas que no llevan camino, y aunque Cort\u00e9s fuera de hierro, seg\u00fan lo cuenta G\u00f3mara, en su historia, no pod\u00eda acudir a todas partes.<br \/>\nAdmitamos que tiene Bernal raz\u00f3n en esto, como la tiene en la apreciaci\u00f3n de hechos de detalle: que no fue Cort\u00e9s quien entr\u00f3 en el r\u00edo de Alvarado, que no fue Cort\u00e9s, sino Alvarado, quien por primera vez penetr\u00f3 la tierra dentro a poco de desembarcar los espa\u00f1oles, etc. Todo esto est\u00e1 muy bien; pero con lo que ya no podemos estar conformes es con el continuo plural de Bernal D\u00edaz, con el &#8220;acordamos&#8221;, &#8220;ordenamos&#8221;, &#8220;hicimos&#8221;, que reduce a Cort\u00e9s a simple instrumento en manos de sus capitanes. &#8220;Parece ser que a los soldados nos daba Dios gracia y buen consejo para aconsejar que Cort\u00e9s hiciese las cosas muy bien hechas.&#8221; &#8220;Y digamos c\u00f3mo todos a una esforz\u00e1bamos a Cort\u00e9s y le dijimos que cuidase su persona, que ya all\u00ed est\u00e1bamos.&#8221; Con todo lo unilateral que es la visi\u00f3n de G\u00f3mara al prescindir de los compa\u00f1eros de Cort\u00e9s, yo la creo menos inveros\u00edmil que \u00e9sta de Bernal al darnos un Cort\u00e9s sometido a las opiniones de una camarilla.<\/p>\n<p>Siento no tener datos m\u00e1s precisos sobre la organizaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda militar en aquella \u00e9poca. Desde luego, entonces no exist\u00edan los que hoy llamamos Estados Mayores, con su misi\u00f3n especif\u00edca de preparar las decisiones de los jefes. Pero entonces, como hoy y siempre, la decisi\u00f3n, con asesoramiento previo y sin \u00e9l, era atributo del jefe y no de los subordinados. El propio Bernal se contradice en esto, pues al darnos su semblanza del car\u00e1cter de Cort\u00e9s, insiste en que era muy porfiado.<\/p>\n<p>Y era muy porfiado, especial en las cosas de guerras, que por m\u00e1s consejo y palabras que le dec\u00edamos en cosas desconsideradas de combates y entradas que nos mandaban dar cuando rodeamos la laguna; y en los pe\u00f1oles que ahora llaman del Marqu\u00e9s le dijimos que no subi\u00e9semos arriba en unas fuerzas y pe\u00f1oles, sino que le tuvi\u00e9semos cercado, por causa que de las muchas galgas que desde lo alto de la fortaleza ven\u00edan desriscando, que nos echaban, porque era imposible defendernos del \u00edmpetu y golpe con que ven\u00edan y era aventurar a morir todos porque no bastar\u00eda esfuerzo, ni consejo, ni cordura; y todav\u00eda porfi\u00f3 contra todos nosotros, y hubimos de comenzar a subir, y corrimos mucho peligro, y murieron ocho soldados, y todos los m\u00e1s salimos descalabrados y heridos, sin hacer cosa que de contar sea, hasta que mudamos otro consejo.<br \/>\nTodo esto va dicho contra Cort\u00e9s, pero se vuelve en contra de la afirmaci\u00f3n de que el conquistador era llevado y tra\u00eddo por las opiniones de sus capitanes. La realidad debi\u00f3 ser exactamente la contraria. Lo que pasa es que Cort\u00e9s era tan h\u00e1b\u00edl, y ten\u00eda tal manera de exponer sus planes a sus hombres, que \u00e9stos llegaban a creer que se les hab\u00edan ocurrido a ellos. Es muy justa la reflexi\u00f3n de Orozco y Bernal al hablar de la prisi\u00f3n de Moctezuma. &#8220;El general ten\u00eda formado su proyecto, mas, como siempre, aparentaba acomodarse a la opini\u00f3n ajena, a fin de no ser solo en la responsabilidad, caso de haberla.&#8221;<\/p>\n<p>\u00c9sta es la verdad, y Bernal intenta en vano deformarla. Cuando la destrucci\u00f3n de los nav\u00edos, el propio Bernal reconoce que la idea sali\u00f3 de Cort\u00e9s. &#8220;Y seg\u00fan entend\u00ed, esta pl\u00e1tica de dar con los nav\u00edos al trav\u00e9s, que all\u00ed le propusimos, el propio Cort\u00e9s lo ten\u00eda ya concertado, sino quiso que saliese de nosotros, porque si algo le demandesen que pagase los nav\u00edos, que era por nuestro consejo, y todos fu\u00e9semos en los pagar.&#8221; Luego se indigna mucho porque G\u00f3mara afirma que el conquistador mantuvo su plan dentro del mayor secreto posible y da a entender que los soldados lo conoc\u00edan.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde dice el cronista G\u00f3mara que cuando Cort\u00e9s mand\u00f3 barrenar los nav\u00edos que no lo osaba publicar a los soldados que quer\u00edan ir a M\u00e9xico en busca del gran Moctezuma. No pas\u00f3 como dice, pues \u00bfde qu\u00e9 condici\u00f3n somos los espa\u00f1oles para no ir adelante y estarnos en parte que no tengamos provecho y guerras?<br \/>\nMuy bien esta apreciaci\u00f3n de la bravura \u0097y de la codicia\u0097 de los espa\u00f1oles; pero es l\u00e1stima que Bernal se contradiga una vez m\u00e1s, pues el mencionar las manifestaciones de unos soldados deseosos de que Cort\u00e9s renuncie a la empresa, les hace decir: &#8220;Y que ahora fueran buenos los nav\u00edos que dimos con todos al trav\u00e9s, o que se quedaran siquiera dos para necesidad, si se ocurriese, y que, sin darles parte de ello ni de cosa ninguna, por consejo de quien no sabe considerar las cosas de fortuna, mand\u00f3 dar con todos al trav\u00e9s&#8221;.<\/p>\n<p>Realmente, estas famosas imparcialidad y veracidad acrisoladas de Bernal D\u00edaz embrollan las cosas de modo tremendo. Si los soldados hab\u00edan sabido que iban a ser destruidos los nav\u00edos, \u00bfa qu\u00e9 se quejan luego de que no se lo hab\u00edan comunicado? El mentir requiere buena memoria, amigo Bernal. M\u00e1s valdr\u00eda que te hubieras limitado decir que Cort\u00e9s se asesoraba en ocasiones con algunos de sus capitanes, pero sin dar a entender siempre que son ellos y los soldados quienes todo lo deciden, como si Cort\u00e9s no existiera. La guerra no se decide a base de comit\u00e9s y votaciones, como quiere indicar Bernal al relatarnos la reuni\u00f3n celebrada en Cholula cuando los espa\u00f1oles se creen expuestos a un ataque de los naturales.<\/p>\n<p>Luego aquella noche tom\u00f3 consejo Cort\u00e9s de lo que hab\u00edamos de hacer, porque ten\u00eda muy extremados varones y de buenos consejos; y como en tales casos suele acaecer, unos dec\u00edan que ser\u00eda bien torcer el camino e irnos por Guaxocingo; otros dec\u00edan que procur\u00e1semos haber paz por cualquier v\u00eda que pudi\u00e9semos y que no nos volvi\u00e9semos a Tlaxcala; otros dimos parecer que si aquellas traiciones dej\u00e1bamos pasar sin castigo, que en cualquier parte nos tratar\u00edan otras peores, y pues que estabamos all\u00ed en aquel gran pueblo y hab\u00eda hartos bastimentos, les di\u00e9semos guerra, porque m\u00e1s la sentir\u00edan en sus casas que no en el campo, y que luego apercibi\u00e9semos a los tlaxcaltecas que se hallasen en ello; y a todos pareci\u00f3 bien este postrer acuerdo.<br \/>\nCort\u00e9s no abre la boca. Claro que a veces se le escapa a Bernal que es \u00e9l quien decide en momentos graves, como en la bifurcaci\u00f3n de los caminos que conducen a M\u00e9xico: &#8220;Entonces dijo Cort\u00e9s que quer\u00eda ir por el que estaba embarazado&#8221;. Pero \u00e9sta es la excepci\u00f3n. El Cort\u00e9s de Bernal es tan opaco como lo son sus compa\u00f1eros en G\u00f3mara; pero si en G\u00f3mara hay omisi\u00f3n, en Bernal hay deformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo ejemplo: el relato de la prisi\u00f3n de Moctezuma, Bernal nos dice en \u00e9l qui\u00e9nes componen la camarilla de Cort\u00e9s, esa camarilla que es \u00f3rgano consultivo y ejecutivo, sin la que el conquistador no da un paso. Naturalmente que Bernal forma parte del grupo. &#8220;Cuatro de nuestros capitanes, juntamente, y doce soldados de quien \u00e9l se fiaba, y yo era uno de ellos.&#8221; Son ellos y no Cort\u00e9s quienes idean apoderarse de Moctezuma, quienes precisan hasta los menores detalles de la forma en que ha de realizarse la atrevida prisi\u00f3n. Cort\u00e9s \u0097claro, un hombre tan irresoluto\u0097 no ve bien c\u00f3mo va a ser posible detener a Moctezuma en medio de sus guerreros. &#8220;Y replicaron nuestros capitanes, que fue Juan Vel\u00e1zquez de Le\u00f3n, y Diego de Ordaz, y Gonzalo de Sandoval, y Pedro de Alvarado, que con decirle que ha de estar preso,que si se altera o diere voces que lo pagar\u00e1 su persona, y que si Cort\u00e9s no lo quiere hacer luego, que les d\u00e9 licencia, que ellos lo pondr\u00e1n por obra.&#8221; Creo que no hay mejor comentario a esta desenvoltura de Bernal, que como vamos viendo nada tiene que envidiar a la de G\u00f3mara, que aquel p\u00e1rrafo de la segunda carta de relaci\u00f3n de Cort\u00e9s en que alude a la primera, perdida: &#8220;Y a\u00fan me acuerdo que me ofrec\u00ed en cuanto a la demanda deste se\u00f1or, a mucho m\u00e1s de lo a m\u00ed posible, porque certifiqu\u00e9 a V. A. que lo habr\u00eda preso, o muerto, o s\u00fabdito de la corona real de V. M.&#8221; Es decir que la idea de la prisi\u00f3n del soberano estaba concebida por Cort\u00e9s desde que hab\u00eda tenido noticias de su existencia.<\/p>\n<p>Bastar\u00e1 con admitir, de las afirmaciones de Bernal, la existencia de un grupo de capitanes \u0097lo de los soldados ya parece m\u00e1s dificil\u0097 con quienes Cort\u00e9s se asesoraba antes de tomar las decisiones graves; pero sin que este grupo fuera el eje de la conquista, el inspirador y el fortalecedor de Cort\u00e9s, como Bernal nos dice. De todas maneras, las cr\u00edticas se\u00f1aladas no justifican que la obra de G\u00f3mara est\u00e9 sepultada en el descr\u00e9dito y el olvido. T\u00e9ngase en cuenta que Bernal no refuta el relato de G\u00f3mara en su conjunto m\u00e1s que en los exabruptos mencionados. Deja pasar sin contradicci\u00f3n los hechos esenciales de la Conquista: guerra de Tlaxcala, matanza de Cholula, entrada en M\u00e9xico, lucha con Narv\u00e1ez, huida de la capital, cerco y toma de la misma, viaje a las Hibueras. Y que no se me diga que es porque Bernal anuncia su prop\u00f3sito de no volver a mencionar a G\u00f3mara poco despu\u00e9s de relatar la primera entrada de M\u00e9xico: &#8220;Y porque ya estoy harto de mirar en lo que el cronista va fuera de lo que pas\u00f3 lo dejar\u00e9 decir&#8221;. Eso es superior a las fuerzas de Bernal, quien vuelve a la larga contra G\u00f3mara siempre que encuentra, o cree encontrar ocasi\u00f3n para ello. As\u00ed lo hace, por ejemplo, al comentar el salto de Alvarado: &#8220;Digo que en aquel tiempo ning\u00fan soldado se paraba a verlo si saltaba poco o mucho, porque harto ten\u00edamos que salvar nuestras vidas&#8221;.<\/p>\n<p>Antes de terminar, quisiera observar algo que brindo a la atenci\u00f3n de alg\u00fan estudioso pacienzudo. Ins\u00edstase m\u00e1s en el cotejo de los textos de Bernal y G\u00f3mara, y quiz\u00e1 se encuentre que \u00e9ste le prest\u00f3 a aqu\u00e9l un precioso servicio, ayud\u00e1ndole a dar forma a su obra, a distribuir los cap\u00edtulos, etc. Es una simple sugerencia que yo no puedo justificar plenamente; pero creo que G\u00f3mara no s\u00f3lo estimul\u00f3 a Bernal, sino que lo sirvi\u00f3 de pauta en su relato. Esto ya de por s\u00ed ser\u00eda un m\u00e9rito para G\u00f3mara, autor que merece nuestra atenci\u00f3n por muchos conceptos. Ed\u00edtese y est\u00fadiese en buena hora a Bernal \u0097nadie menos sospechoso que yo para decirlo, pues dediqu\u00e9 cerca de cuatro a\u00f1os a una edici\u00f3n de su cr\u00f3nica que la guerra de Espa\u00f1a me impidi\u00f3 concluir\u0097 pero que no sea el resentimiento quien estimule la pasi\u00f3n por Bernal y el olvido de G\u00f3mara. Porque su obra \u0097como la propia de Cort\u00e9s\u0097 podr\u00e1 discutirse cuanto se quiera, pero nunca ignorarse.<\/p>\n<p>Tiempo, M\u00e9xico, junio-julio, 1940<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de L\u00f3pez de G\u00f3mara Se ha dicho \u0097lo ha dicho Prescott\u0097 que los dos pilares en que reposa la historia de la conquista de M\u00e9xico por los espa\u00f1oles son las cr\u00f3nicas de G\u00f3mara y de Bernal D\u00edaz del Castillo. 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