{"id":4087,"date":"2009-05-20T16:11:58","date_gmt":"2009-05-20T16:11:58","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4087"},"modified":"2009-05-20T16:11:58","modified_gmt":"2009-05-20T16:11:58","slug":"tenochtitlan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4087","title":{"rendered":"Tenochtitlan"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx\/sites\/fondo2000\/vol2\/05\/htm\/sec_1.html<\/p>\n<p>A VECES los libros se convierten en gu\u00edas para un turismo imposible que nos lleva a lugares que ya no existen y nos presenta con personas que ya no viven. Aunque la inmensa ciudad de M\u00e9xico est\u00e1 asentada sobre el mismo espacio geogr\u00e1fico que ocupara la gran Tenochtitlan, es evidente \u0097y lamentable\u0097 que el Valle de An\u00e1huac ya no cuenta con las faccciones ni el semblante que definieron su belleza de hace siglos. S\u00f3lo por libros sabemos que este majestuoso valle, que se eleva a m\u00e1s de dos kil\u00f3metros por encima del nivel del mar, mostraba un limpio paisaje de lagos como espejos, bosques como alfombras e imponentes monta\u00f1as y volcanes nevados que se dejaban ver sin el estorbo de la moderna contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>FONDO 2000 presenta aqu\u00ed una selecci\u00f3n del c\u00e9lebre libro Tenochtitlan en una isla, de Ignacio Bernal, quien, a trav\u00e9s de hondas investigaciones entre los restos de nuestra memoria prehisp\u00e1nica y gracias tambi\u00e9n a incansables lecturas de las primeras cr\u00f3nicas espa\u00f1olas de la Conquista, realiz\u00f3 una de las mejores descripciones de lo que \u00e9l mismo defini\u00f3 como &#8220;un cuadro de fant\u00e1stica belleza&#8221;. M\u00e1s que hacer un minucioso paneg\u00edrico de las grandezas de la civilizaci\u00f3n azteca, Bernal se preocup\u00f3 por desentra\u00f1ar las diversas etapas en el poblamiento del Valle de An\u00e1huac que precedieron a la \u00e9poca del esplendor mexica, realizando un recorrido historiogr\u00e1fico, por las sucesivas generaciones que &#8220;perecieron v\u00edctimas de sus locuras y destrozadas por los eternos b\u00e1rbaros&#8221;.<\/p>\n<p>Nacido en la ciudad de M\u00e9xico en 1910, Ignacio Bernal dedic\u00f3 su vida al estudio de la antropolog\u00eda y lleg\u00f3 a se director general del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia de 1968 a 1970; ocup\u00f3 en dos ocasiones la direcci\u00f3n del Museo Nacional de Antropolog\u00eda (1962-68 y 1970-76) y desempe\u00f1\u00f3 diversos encargos diplom\u00e1ticos. Prol\u00edfico autor de art\u00edculos, ensayos y libros, Bernal fue miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua as\u00ed como de la de Historia. En 1969 recibi\u00f3 el Premio Nacional y a lo largo de su vida obtuvo numerosas distinciones internacionales.<\/p>\n<p>Como un moderno Bernal D\u00edaz del Castillo, Ignacio Bernal es un testigo privilegiado del grandioso paisaje de nuestro pasado. El lector de estas p\u00e1ginas recorrer\u00e1 los espacios de un paisaje sumergido en la noche de los tiempos, una planicie ahora sembrada de edificios y cuadriculada por miles de kil\u00f3metros de asfalto, que antiguamente mostraban maravillosos lagos y f\u00e9rtiles tierras, los cuales, en palabras del propio autor, &#8220;son tambi\u00e9n los creadores y destructores de los pueblos que all\u00ed vivieron. Ahora, secos, cobran venganza de la ciudad haciendo de ella un barco que se hunde lentamente&#8221;.<\/p>\n<p>Los nuevos b\u00e1rbaros<br \/>\nCon la ca\u00edda de Tula , otra gran oleada de pueblos n\u00f3madas se dirige como un torbellino hacia el sur, invade las tierras de los pueblos sedentarios y arrasa todo a su paso. Son los cazadores b\u00e1rbaros que se enfrentan de nuevo a los agricultores civilizados. Tula vencida, no quedaba ning\u00fan poder lo bastante fuerte para oponerse a sus incursiones. Conocemos a estos n\u00f3madas con el nombre gen\u00e9rico de chichimecas. Esta palabra no indica una tribu espec\u00edfica sino m\u00e1s bien un conjunto de grupos, a veces bastante diferentes, que se al\u00edan en ciertos momentos y en otros combaten entre ellos, pero cuyo rasgo com\u00fan es un seminomadismo.<\/p>\n<p>La palabra chichimeca en n\u00e1huatl significa, seg\u00fan se dice, &#8220;linaje de perros&#8221;. No debemos dar a este nombre el sentido infamante que tendr\u00eda entre nosotros, ya que muy probable se refiere a un nombre tribal en que el perro es el t\u00f3tem de la tribu, como es tan frecuente encontrar en otras varias partes de Am\u00e9rica y aun, a veces, en el centro y noroeste de M\u00e9xico. Con el tiempo, el significado de este nombre se ampli\u00f3 hasta incluir no s\u00f3lo a los chichimecas originales, sino a todos los reci\u00e9n llegados o a los emigrantes que llevaban vida n\u00f3mada. Por lo tanto, en un sentido general, vino a simbolizar la oposici\u00f3n entre el chichimeca b\u00e1rbaro y el tolteca culto. Es posible tambi\u00e9n, como lo ha sugerido Jim\u00e9nez Moreno, que el nombre chichimeca provenga de una vieja leyenda de origen huichol. Cuentan que la madre de los dioses habl\u00f3 a un le\u00f1ador anunci\u00e1ndole un diluvio en el que morir\u00edan todos los hombres, para salvarse deb\u00eda encerrarse en un tronco hueco, en la curiosa compa\u00f1\u00eda de una perra. Esto hizo el le\u00f1ador y como la diosa cerr\u00f3 muy bien el tronco, \u00e9ste flot\u00f3 hasta que pas\u00f3 la inundaci\u00f3n y salieron el le\u00f1ador y su perra. Se instalaron en una cueva y \u00e9l sal\u00eda diariamente a cortar le\u00f1a. Como el le\u00f1ador era el \u00fanico hombre sobreviviente, le extra\u00f1aba much\u00edsimo que, al regresar a la cueva, todos los d\u00edas encontrara agua del r\u00edo y tortillas calientes. Presa de curiosidad decidi\u00f3 esconderse y entonces vio que la perra se quitaba la piel y se convert\u00eda en una mujer. Mientras iba al r\u00edo a traer agua, el le\u00f1ador quem\u00f3 la piel de la perra. La mujer inmediatamente empez\u00f3 a gritar sintiendo terribles dolores en la espalda, y es que ten\u00eda la espalda quemada al igual que la piel de la perra. El le\u00f1ador le ech\u00f3 el agua con la que se preparaba la masa para las tortillas y con eso se alivi\u00f3. Despu\u00e9s se casaron y sus hijos explican las palabras &#8220;linaje de perros&#8221;. Tal vez sea el recuerdo de esta historia lo que hizo que al aparecer los chichimecas en el valle de Puebla les arrojaran el agua del nixtamal, llam\u00e1ndolos hijos de perros.<\/p>\n<p>A primera vista resulta un poco dif\u00edcil entender c\u00f3mo estos cazadores n\u00f3madas pudieron reunir la fuerza suficiente para asediar y aun vencer a los grandes imperios establecidos. Pero las ruinas de Chalchihuites y especialmente de La Quemada, as\u00ed como sitios en Durango, Quer\u00e9taro y otros indican que estas tribus, aunque fundamentalmente n\u00f3madas, no lo eran del todo. Hab\u00edan construido centros donde probablemente se reun\u00edan para las fiestas o para comerciar, que sirvieron de n\u00facleo de atracci\u00f3n a grupos esparcidos. Durante siglos recibieron influencias teotihuacanas y toltecas y muchos rasgos civilizados. La Quemada, en Zacatecas, es una ciudad de extensi\u00f3n considerable rodeada de muchas otras poblaciones que depend\u00edan de alguna fuente permanente de abastecimientos. Esta fuente no pod\u00eda ser sino la agricultura; es decir que, en este caso, como en varios otros, se hab\u00edan formado en el \u00e1rea de los n\u00f3madas islotes agr\u00edcolas m\u00e1s ricos y poderosos. En otras palabras, la frontera de Mesoam\u00e9rica se extend\u00eda m\u00e1s al norte que en el siglo XVI. Estos sitios demuestran la existencia de grupos con una cohesi\u00f3n m\u00e1s o menos permanente y una poblaci\u00f3n bastante mayor que la que jam\u00e1s hubiera podido tener una simple tribu de cazadores-recolectores. Sin embargo, La Quemada, con todo y su tama\u00f1o y el evidente esfuerzo que representa, est\u00e1 lejos de llegar a los refinamientos de otras ciudades de su \u00e9poca. Los edificios son de piedra sin tallar y sin empleo de mezcla. Las paredes no est\u00e1n revestidas de estuco y no encontramos ning\u00fan rastro de murales o de escultura. Esto es cierto en todos los sitios al norte de Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Es probable que de esta ciudad, o de otras similares, salieran los innumerables grupos que en diversos momentos se lanzaron a la conquista de sus vecinos del sur.<\/p>\n<p>Entre todos estos grupos se mueve uno de m\u00ednima importancia y que quiz\u00e1 s\u00f3lo asisti\u00f3 como espectador, o cuando menos con un papel insignificante, a la ruina del imperio tolteca. Deb\u00eda, con el tiempo, ilustrarse extraordinariamente; se trata de los mexicas, que aparecen por primera vez en el escenario de la historia.<\/p>\n<p>Los datos m\u00e1s antiguos que poseemos sobre ellos son semihist\u00f3ricos y semilegendarios. Se cuenta que salieron de una cueva situada en una isla llamada Aztl\u00e1n, de donde, por cierto, deriva su nombre de aztecas, aunque \u00e9ste era m\u00e1s bien su nombre de &#8220;mexicas&#8221;, de aqu\u00ed el mexicano de hoy. Con el tiempo y las grandezas se har\u00e1n llamar &#8220;culhuas&#8221;, para indicar con ese t\u00e9rmino su descendencia tolteca, es decir, civilizada.<\/p>\n<p>Eran, por lo pronto, una peque\u00f1a tribu dirigida por cuatro jefes-sacerdotes cuya \u00fanica posesi\u00f3n de valor era un bulto en el que estaba envuelta la estatua de un dios, hasta entonces desconocido: Huitzilopochtli. Este dios, al triunfar su tribu, se convertir\u00eda en el gran dios del An\u00e1huac. Despu\u00e9s de largas emigraciones se hab\u00edan instalado en los alrededores de Tula, y ah\u00ed hab\u00eda tenido lugar un acontecimiento mitol\u00f3gico-astron\u00f3mico que tanto hab\u00eda de pesar en sus destinos futuros. Cuenta su leyenda que viv\u00eda en Tula una se\u00f1ora viuda, de conducta irreprochable, que hab\u00eda tenido una hija y cuatrocientos (es decir, innumerables) hijos. Un d\u00eda estaba esta piadosa se\u00f1ora barriendo el templo y se encontr\u00f3 una bola de plumas que guard\u00f3 en su seno. Pasados algunos meses not\u00f3 que estaba encinta y, un poco m\u00e1s tarde, su hija y sus hijos se dieron cuenta de ello. Indignados ante lo que consideraban como una ligereza de su madre, decidieron matarla. Arm\u00e1ronse los 400 hijos y marcharon contra la viuda. En ese momento oy\u00f3 una voz dentro de ella que le dec\u00eda: &#8220;No temas&#8221;; y naci\u00f3 un hijo grande y vigoroso armado de todo a todo, como la Minerva cl\u00e1sica. Llevaba en las manos no s\u00f3lo el \u00e1tlatl y el escudo, sino una nueva arma divina de efectos definitivos: la serpiente de fuego, que es el rayo, con la cual cort\u00f3 la cabeza de su hermana y mat\u00f3 a los innumerables hermanos. Este guerrero prodigioso era nada menos que el dios Huitzilopochtli.<\/p>\n<p>Es curioso comprobar c\u00f3mo se conserv\u00f3 viva y profundamente cre\u00edda la historia de este nacimiento y la eficacia infinita de la serpiente de fuego. En 1521, en los \u00faltimos d\u00edas de la defensa de la capital azteca contra Cort\u00e9s, Cuauht\u00e9moc decide que ha llegado el momento de recurrir al arma suprema. Se implora al dios Huitzilopochtli y se viste a un guerrero joven y valiente con los vestidos de un antiguo emperador conocido como gran general victorioso. Sobre todo se le pone en la mano el arma del dios con la cual podr\u00e1 vencer a los espa\u00f1oles. Sale a la lucha, pero tras una ligera escaramuza en la que s\u00f3lo logra tomar prisioneros, tiene que retirarse. El arma divina hab\u00eda fracasado. La conquista era, pues, inevitable.<\/p>\n<p>Pero volviendo al mito del nacimiento de Huitzilopochtli, la viuda significa la Tierra, de donde nacen todas las cosas; la hija es la Luna y los 400 hijos son las estrellas que palidecen y desaparecen totalmente al levantarse el Sol representado por el dios Huitzilopochtli. Siendo \u00e9ste el dios de los mexicas, su identificaci\u00f3n con el Sol es de primera importancia, pues los convierte en el &#8220;pueblo del Sol&#8221;, como lo ha dicho brillantemente Alfonso Caso.<\/p>\n<p>Ser\u00e1n, por lo tanto, los representantes del Sol en la Tierra y los encargados de mantenerlo con vida. Esta dignidad y esta obligaci\u00f3n van a pesar fuertemente sobre su historia y nos explican muchos de sus episodios. Pero dejemos esto para m\u00e1s tarde, ya que por ahora s\u00f3lo se trata de una tribu de \u00ednfima importancia.<\/p>\n<p>El fin del siglo XII y los primeros a\u00f1os del siglo XIII ven sucederse una serie de interminable de peque\u00f1as invasiones chichimecas que s\u00f3lo son un preludio de la gran invasi\u00f3n de 1224, la de los chichimecas llamados de X\u00f3lotl. \u00c9stos parecen proceder de una regi\u00f3n cercana al valle del Mezquital. Su jefe, X\u00f3lotl, los lanza en una carrera de conquistas que hab\u00eda de acabar, como en todos los casos, por establecer una nueva dinast\u00eda y un nuevo imperio sobre las ruinas de los anteriores. En los c\u00f3dices pict\u00f3ricos, este grupo de X\u00f3lotl aparece como un cazador vestido con pieles de venado y habitando cuevas.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando se establecieron nuestros antepasados, nuestros primeros, quienes vinieron a gobernar el pa\u00eds incultivado de las yerbas y los \u00e1rboles, el p\u00e1ramo; los bienes que tra\u00edan consigo eran codornices, serpientes, conejos y venados y los com\u00edan cuando pasaban a sus a\u00f1os y d\u00edas en las caminatas. Dieron buen ejemplo los dem\u00e1s porque levantaron y conservaron sus pueblos y su se\u00f1or\u00edo s\u00f3lo con la ayuda del Ipalnemoani, porque en todo vive el Se\u00f1or del mundo&#8221;.<\/p>\n<p>En pocos a\u00f1os parecen haberse apoderado de una gran parte del valle de M\u00e9xico y tras alg\u00fan otro intento establecen su capital en un nuevo sitio llamado Tenayuca. En este lugar levantan una pir\u00e1mide que ser\u00eda continuamente ampliada por sus sucesores; resulta muy importante hoy d\u00eda, pues es el \u00fanico monumento chichimeca del valle de M\u00e9xico que conocemos bien. Toma muchos de sus elementos arquitect\u00f3nicos de templos m\u00e1s antiguos; pero inaugura cuando menos una nueva idea m\u00e1s econ\u00f3mica: el colocar dos templos separados sobre un solo basamento. En sus primeras \u00e9pocas, una enorme escalinata lleva a los dos santuarios. M\u00e1s tarde es separada en dos secciones iguales por una ancha alfarda. En esta forma cada uno de los templos conserva su independencia y tiene la misma importancia. Uno de ellos estaba dedicado al representante principal de la civilizaciones antiguas, Tl\u00e1loc, el dios de la lluvia; el otro, al gran dios tolteca-chichimeca, Tezcatlipoca.<\/p>\n<p>El templo de Tenayuca, h\u00e1bilmente explorado y en parte reconstruido hace unos a\u00f1os, resulta una de las visitas interesantes que hace en los alrededores de la ciudad de M\u00e9xico. Sus numerosas superposiciones est\u00e1n construidas con el mismo sistema: un n\u00facleo de piedra y tierra revestido de peque\u00f1as piedras, recubierto a su vez de una gruesa capa de estuco. Independientemente de la magnitud del edificio mismo, se admiran las espl\u00e9ndidas serpientes y cabezas que lo rodean y que, siguiendo en parte la tradici\u00f3n inaugurada en Tula, forman el &#8220;muro de serpientes&#8221;. Se han encontrado en Tenayuca alrededor de 800 serpientes de formas y tama\u00f1os diversos.<\/p>\n<p>Indudablemente que se trata en conjunto de un edificio dedicado al culto solar, especialmente al de sol poniente, el sol moribundo que tanto preocupar\u00e1 al alma ind\u00edgena. As\u00ed este aspecto del culto solar, como el muro de serpientes, como los dos templos colocados sobre la misma base, ser\u00e1n imitados siglos m\u00e1s tarde en Tenochtitlan, s\u00f3lo que en proporciones mucho mayores. All\u00ed Tl\u00e1loc seguir\u00e1 reinando en uno de los templos, pero en el otro encontraremos a Huitzilopochtli en vez de a Tezcatlipoca, puesto que se trata del gran templo mexica donde naturalmente su propio dios habr\u00e1 tomado el sitio principal. Este cambio en realidad es menor de lo que pudiera imaginarse a primera vista, ya que Huitzilopochtli no es sino un Tezcatlipoca de cu\u00f1o m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>X\u00f3lotl, con todo y la construcci\u00f3n que empieza de este santuario de Tenayuca, sigue siendo fundamentalmente un n\u00f3mada y por tanto cambia continuamente de residencia. Las cr\u00f3nicas nos dicen que sus agentes no sembraban, lo que no es exactamente cierto. No sembraban ma\u00edz, pero s\u00ed algunas otras semillas. Aunque eran fundamentalmente cazadores, completaban el producto de la caza, para entonces bien escasa en el valle de M\u00e9xico, con cosechas temporales que no necesariamente implican una permanencia fija en un sitio determinado.<\/p>\n<p>X\u00f3lotl es un nuevo Mixc\u00f3atl. Nos lo representan las fuentes como otro conquistador siempre victorioso y como el terror de los pueblos que lo rodean. Podr\u00eda f\u00e1cilmente compararse a Gengis Khan; los dos son la avalancha que viene de las estepas y que, como un Atila \u0097a pie\u0097 seca todo a su paso. Adem\u00e1s, tanto X\u00f3lotl como Mixc\u00f3atl son los primeros en usar en la Am\u00e9rica Media el arco y la flecha, arma mucho m\u00e1s eficaz que el \u00e1tlatl de los viejos sedentarios.<\/p>\n<p>Si X\u00f3lotl no tiene la fortuna de procrear un hijo tan ilustre como Quetzalc\u00f3atl, en cambio se convierte en el origen de un linaje que hab\u00eda de reinar casi sin interrupci\u00f3n hasta la conquista espa\u00f1ola. Sus descendientes, adem\u00e1s de ocupar el trono chichimeca, se mezclar\u00e1n con todas las familias reinantes; entre ellos se cuenta otra de las figuras m\u00e1s extraordinarias del M\u00e9xico antiguo, Nezahualc\u00f3yotl, el rey poeta de Tezcoco.<\/p>\n<p>Los restos de los toltecas ven\u00edan sufriendo persecuciones sin cuento a manos de los nuevos pueblos dominantes. En una forma muy pintoresca, la historia tolteca-chichimeca nos relata la forma en que, civilizando a los chichimecas, lograron una vida m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p>&#8220;Durante un a\u00f1o los colonos hicieron sufrir mucho a los toltecas, porque quer\u00edan destruirlos. Por eso los toltecas suplicaron a su dios y amo llorando de tristeza y de tribulaciones y le dijeron: &#8216;Se\u00f1or nuestro, amo del mundo, por quien todo vive, nuestro Creador y Hacedor, \u00bfya no nos brindar\u00e1s aqu\u00ed tu protecci\u00f3n? Los xochimilcas y los ayapancas nos molestan mucho porque desean destruir nuestro pueblo. T\u00fa sabes bien que no somos muchos. Que no perezcamos a manos de enemigos. Compad\u00e9cete de nosotros que somos tus vasallos y aleja la guerra. Dios hombrudo, escucha nuestro lamento y llanto. Que no seamos destruidos. Antes bien, que el poder\u00edo de nuestros enemigos sea aplastado y que perezca su pueblo y su dominio, su nobleza y su gente&#8217;. Y luego \u00e9l contest\u00f3 y ellos escucharon una voz que les dijo: &#8216;No est\u00e9is tristes ni llor\u00e9is. Yo ya lo s\u00e9. Ya os digo, Icxic\u00f3uatl y Quetzalteu\u00e9yac, idos al cerro de Colhuaca, all\u00e1 est\u00e1n los chichimecas, grandes h\u00e9roes y conquistadores. Destruir\u00e1n a vuestros enemigos, los xochimilcas y ayapancas. No llor\u00e9is. Idos ante los chichimecas e imploradles insistentemente. Observadlo bien. Todo esto os lo mando&#8217;.&#8221;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis d\u00edas de marcha, llegaron al cerro de Culhuacan y encontraron a los chichimecas dentro de la cueva. Tras una serie de ritos m\u00e1gicos, obtuvieron los embajadores toltecas que salieran los chichimecas junto con su int\u00e9rprete, necesario ya que hablaban una lengua distinta. A continuaci\u00f3n, dijeron los embajadores: &#8220;Escucha, Couatzin (el interprete), venimos a apartaros de vuestra vida cavernaria y monta\u00f1esa&#8221;. Terminada la conversaci\u00f3n, ambas partes entonan un canto pr\u00e1cticamente ininteligible para nosotros y los chichimecas entienden por fin el fondo del mensaje. Consiste \u00e9ste en proponerles un acuerdo por medio del cual los toltecas civilizar\u00e1n a los chichimecas y \u00e9stos les ayudar\u00e1n en la guerra contra sus opresores. &#8220;Nos buscan&#8221;, dicen, &#8220;por motivo de su guerra y la vara tostada y el escudo son nuestra suerte y nuestro destino&#8221;. Terminada la conferencia, los embajadores toltecas ennoblecen a los jefes chichimecas, perfor\u00e1ndoles el septum de la nariz en la forma tradicional con el hueso del \u00e1guila y del jaguar. Y como dice la cr\u00f3nica, &#8220;aqu\u00ed terminan los caminos y los d\u00edas&#8221;.<\/p>\n<p>Esta extraordinaria transacci\u00f3n, en la cual cada parte permuta los productos que posee \u0097los toltecas la civilizaci\u00f3n, los chichimecas la fuerza armada\u0097, produce con el tiempo magn\u00edficos resultados. Veremos la fusi\u00f3n de las dos fuerzas, tradici\u00f3n y novedad, producir el imperio mexica. Este proceso que la cr\u00f3nica ind\u00edgena nos muestra en forma m\u00e1gica y simplificada, se desarrollar\u00e1 durante los siglos XIII y XIV. Y nos recuerda lo que ya hab\u00eda acontecido con los nonoalcas en Tula. Los chichimecas, rodeados de los viejos pueblos sedentarios que hab\u00edan conquistado, sin hacerlos desaparecer, absorbieron poco a poco la vieja cultura tolteca. Es el caso t\u00edpico entre Grecia y Roma.<\/p>\n<p>Esta fusi\u00f3n se acelera con la llegada, bajo el reinado de Tlotzin, nieto de X\u00f3lotl, de una serie de emigrantes m\u00e1s cultos portadores de antiguos conocimientos. Los m\u00e1s interesantes son los que las cr\u00f3nicas nombran los &#8220;regresados&#8221;. Probablemente se trate de un pueblo que hab\u00eda vivido en el valle, emigr\u00f3 a la Mixteca, adquiriendo all\u00ed la refinad\u00edsima cultura de esa gente y despu\u00e9s volvi\u00f3 al valle de M\u00e9xico, de donde el nombre con que la conocemos. Posiblemente a estos &#8220;regresados&#8221; se deba la fina orfebrer\u00eda mexica, descendiente directa del estilo mixteco, as\u00ed como el arte de pintar los jerogl\u00edficos y los libros hist\u00f3ricos que tan desarrollado se encontraba en esa regi\u00f3n oaxaque\u00f1a. Se dice que estos emigrantes, junto con otros que llegaron en ese \u00e9poca, levantaron las primeras casas de Tezcoco hacia 1327 e introdujeron entre un grupo chichimeca la agricultura, la cer\u00e1mica y muchos otros adelantos. Debido al aumento que en esta \u00e9poca tiene el nivel de los lagos, las chinampas vuelven a ser una importante fuente de productos.<\/p>\n<p>Los cambios causan un cisma, ya que una parte de los chichimecas, m\u00e1s reaccionaria que la otra, se neg\u00f3 a aceptar estas novedades y trat\u00f3 de imponerse; pero fue vencida y desde ese momento el grupo m\u00e1s adelantado obtiene el predominio y lleva a la monarqu\u00eda chichimeca a convertirse, un siglo m\u00e1s tarde, bajo el reinado ilustre de Nezahualc\u00f3yotl, en el centro mismo de la cultura ind\u00edgena, lo que con el tiempo vali\u00f3 a Tezcoco el nombre de la &#8220;Atenas americana&#8221;.<\/p>\n<p>Para llegar a este momento glorioso, la monarqu\u00eda chichimeca fue \u0097como la Espa\u00f1a de los Reyes Cat\u00f3licos\u0097 una monarqu\u00eda sin capital fija. S\u00f3lo a mediados del siglo XIV se instala definitivamente en Tezcoco, volvi\u00e9ndose sedentaria. Pero antes de proseguir con la historia de estos chichimecas, nos es necesario estudiar en somera revista cuando menos algunos de los grupos m\u00e1s importantes que se hab\u00edan instalado en diversas fechas en el valle de M\u00e9xico. Sin ellos ser\u00e1n ininteligibles los acontecimientos ocurridos en los siglos XIII a XVI.<\/p>\n<p>Durante el tiempo de la supremac\u00eda chichimeca en el valle de M\u00e9xico se conserva un \u00faltimo reducto, Culhuacan, donde han venido a refugiarse los toltecas vencidos. All\u00ed reina, durante el siglo XIII y parte del siglo XIV, una dinast\u00eda que leg\u00edtima o ileg\u00edtimamente se hace descender de los reyes de Tula y por tanto de Quetzalc\u00f3atl. A esto debe su prestigio. Adem\u00e1s, aprovecha h\u00e1bilmente esta situaci\u00f3n, ya que hab\u00eda de ser un imperativo que el gobernante tuviera sangre tolteca. Por ello vamos a ver a los jefes de los nuevos grupos que entran en el valle desear un jefe o una mujer de la casa de Culhuacan. Para los se\u00f1ores de Culhuacan, estas alianzas din\u00e1sticas permiten, cuando menos, una sombra de independencia.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos dejado a los mexicanos en Tula, convirtiendo a su dios en sol; ni por esta transformaci\u00f3n divina hab\u00eda de mejorar r\u00e1pidamente su situaci\u00f3n. As\u00ed los vemos ir de sitio en sitio hasta que despu\u00e9s de 1215 llegan al valle de M\u00e9xico, donde siguen cambiando continuamente de residencia. En general son mal recibidos en todas partes y a poco tiempo de instalados expulsados, ya que su conducta resulta insufrible a sus vecinos. R\u00e1pidamente adquirieron una fama \u0097bien merecida\u0097 de pendencieros, crueles, ladrones de mujeres, falsos a su palabra. Por otro lado, en extremo valientes, &#8220;los mexicanos se sostuvieron \u00fanicamente mediante la guerra y despreciando la muerte&#8221; como dicen los Anales de Tlatelolco.<\/p>\n<p>La &#8220;Historia de Tlatelolco desde los tiempos m\u00e1s remotos&#8221; menciona su pobreza y su simplicidad primitivas: &#8220;su indumentaria y sus bragueros eran fibra de pluma, sus sandalias de paja entretejida, asimismo sus arcos, sus morrales&#8221;. La descripci\u00f3n de los mexicanos en este nivel cultural nos recuerda a los n\u00f3madas del norte de Mesoam\u00e9rica, en donde, hasta el siglo XVI, el modo de vida casi no cambi\u00f3 ya que no participaron de la civilizaci\u00f3n con la que lindaban al sur. El descubrimiento de la cueva de la Candelaria, cerca de Torre\u00f3n, ha mostrado algunos objetos probablemente similares a los usados por los mexicas en la \u00e9poca de su peregrinaci\u00f3n. En efecto, en la Candelaria se conservaron cosas de madera o de tela que la humedad ha destruido en otras partes: sandalias de fibra, arcos o lanzadores, cuchillos de piedra con mango de madera pintada, redes utilizadas como bolsas, gruesas mantas coloreadas con que se envolv\u00eda a los muertos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por fin, no sabemos bien c\u00f3mo, lograron establecerse en Chapult\u00e9pec, donde, gracias al valor estrat\u00e9gico del lugar, permanecieron bastantes a\u00f1os, posiblemente hasta una fecha que var\u00eda entre 1299 y 1323. El cerro famoso, de gran valor estrat\u00e9gico, donde a\u00f1os despu\u00e9s los emperadores mexicanos mandar\u00edan grabar sus retratos en la roca viva, donde edificar\u00e1n una casa los virreyes espa\u00f1oles, donde tendr\u00e1 lugar la defensa heroica de los Ni\u00f1os H\u00e9roes y Maximiliano dejar\u00e1 un espl\u00e9ndido palacio, es hoy \u0097muy justamente\u0097 el Museo de Historia Mexicana. Aqu\u00ed los mexicanos conocieron los primeros a\u00f1os de una tranquilidad relativa.<\/p>\n<p>Para entonces ten\u00edan una cultura m\u00e1s avanzada y aun bastante completa. Hab\u00edan aprendido algo de las t\u00e9cnicas agr\u00edcolas, aun de las m\u00e1s avanzadas, como la de las chinampas. En los momentos de crisis volv\u00edan a su pobreza original, pero conoc\u00edan \u0097aunque no pudiera utilizarla\u0097 la civilizaci\u00f3n de sus vecinos. As\u00ed sabemos que ya ten\u00edan entonces libros pintados, un calendario, fiestas c\u00edclicas y aun construcciones de piedra, por muy rudimentarias que hayan sido. Pero Huitzilopochtli velaba, y logr\u00f3 hacerlos cada vez m\u00e1s odiosos a sus vecinos hasta que se form\u00f3 una coalici\u00f3n contra ellos encabezada por los tepanecas y la gente de Culhuacan. Por traici\u00f3n lograron los aliados que salieran los hombres de su fortificaci\u00f3n y mientras tanto cayeron sobre las mujeres y los ni\u00f1os. Con esto desmoralizaron a los mexicanos y los vencieron llev\u00e1ndolos prisioneros. El jefe, Huitzil\u00edhuitl el Viejo, fue sacrificado en Culhuacan y los dem\u00e1s quedaron cautivos de los culhuas. Un poema antiguo narra este episodio:<\/p>\n<p>La margen de la tierra se rompi\u00f3<br \/>\nfunestos presagios se levantaron sobre nosotros<br \/>\nel cielo se dividi\u00f3 sobre nosotros<br \/>\ny sobre nosotros baj\u00f3 Chapult\u00e9pec<br \/>\naquel por quien todo vive&#8230;<\/p>\n<p>Se dice con toda raz\u00f3n<br \/>\nque los mexicas no existen m\u00e1s<br \/>\nque en ninguna parte m\u00e1s est\u00e1 la ra\u00edz de su cielo;<br \/>\nmas aquel por quien todo vive dice:<br \/>\n&#8220;oh, aunque ya no seas grande, no llores&#8221;.<br \/>\n\u00c9l no ser\u00e1 privado de sus criaturas.<\/p>\n<p>\u00bfEntonces por qu\u00e9 permanece alejado?<br \/>\nSu coraz\u00f3n llora<br \/>\nporque perecer\u00e1n sus vasallos.<br \/>\nPor el escudo volteado hacia varios lados<br \/>\nperecimos en Chapult\u00e9pec.<br \/>\nYo, el mexicano.<br \/>\nEl colhua se cubri\u00f3 de gloria, el tepaneca se cubri\u00f3 de gloria.<br \/>\nLos mexicas fueron llevados como esclavos hacia los cuatro puntos cardinales.<br \/>\nEl jefe Huitzil\u00edhuitl se deplora<br \/>\ncuando en Culhuacan pusieron en su mano la bandera del sacrificio.<br \/>\nMas los mexicas, que escaparon de las manos enemigas<br \/>\nlos viejos se fueron al centro del agua&#8230;<br \/>\nall\u00ed donde los tules y la ca\u00f1a se mueven susurrando&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s dice el mexicano Ocelopan:<br \/>\n&#8220;Qu\u00e9 felices son los nobles se\u00f1ores Acolnau\u00e1catl y Tezozomoctli,<br \/>\nquienes ganaron este pa\u00eds mediante ejercicios de penitencia.<br \/>\nQuiz\u00e1 no sea favorable la palabra de los pr\u00edncipes de Azcapotzalco.<br \/>\nOjal\u00e1 que el tepan\u00e9catl no lleve a vuestros hijos al pa\u00eds de los muertos<br \/>\nque no nos sobrevenga enemistas y sangre&#8221;.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la terrible derrota de Chapult\u00e9pec, Achit\u00f3metl, rey de Culhuacan, les da tierras en Tizapan con la esperanza secreta de que las innumerables serpientes de ese sitio destruyan a los mexicanos, pero ir\u00f3nicamente cuenta la cr\u00f3nica que &#8220;los mexicanos se alegraron grandemente en cuanto vieron las serpientes y las asaron y cocieron todas y se las comieron&#8221;. Cuando los emisarios del rey de Culhuacan le contaron esto, dijo desolado: &#8220;Ved pues cu\u00e1n bellacos son: no os ocup\u00e9is de ellos ni les habl\u00e9is&#8221;.<\/p>\n<p>Con todo y la atracci\u00f3n de tan deliciosos banquetes, los mexicanos no duraron mucho en Tizapan; su dios velaba y no les permit\u00eda establecerse en el lujo, muy relativo, de un fest\u00edn de serpientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Cr\u00f3nica mexic\u00e1yotl les dijo Huitzilopochtli: &#8220;O\u00edd, no estaremos aqu\u00ed sino m\u00e1s all\u00e1 donde se hallan quienes apresaremos y dominaremos; mas no iremos in\u00fatilmente a tratar familiarmente a los culhuacanos, sino que iniciaremos la guerra; os lo ordeno, pues, id a pedirle a Achit\u00f3metl su v\u00e1stago, su hija doncella, su propia hija amada; yo s\u00e9 y os la dar\u00e9 yo&#8221;.<\/p>\n<p>Incontinenti fueron los mexicanos a pedir a Achit\u00f3metl su hija doncella; rog\u00e1ronsela dici\u00e9ndole: &#8220;Todos te suplicamos nos concedas, nos des tu collar, tu pluma de quetzal, tu hijita doncella, la princesa, noble nieta nuestra que la guardaremos all\u00e1 en Tizapan&#8221;. Y al punto dijo Achit\u00f3metl: &#8220;Est\u00e1 bien, mexicanos, llev\u00e1osla pues&#8221;. En cuanto llegaron a Tizapan dijo Huitzilopochtli: &#8220;Matad, desollad os lo ordeno, a la hija de Achit\u00f3metl y cuando la hay\u00e1is desollado vestidle el pellejo a alg\u00fan sacerdote. Luego id a llamar a Achit\u00f3metl&#8221;. Los mexicanos hicieron lo ordenado y Achit\u00f3metl, habiendo aceptado la invitaci\u00f3n, se presenta con hule, incienso, papel, flores, tabaco y alimentos para ofrec\u00e9rselos al dios. Coloca su ofrenda a los pies del pretendido dios que se encontraba en un cuarto oscuro, pero al hacer fuego para quemar el incienso se da cuenta de que el dios no es sino un sacerdote vestido con la piel de su hija. &#8220;De inmediato, llam\u00f3 a gritos a sus copr\u00edncipes y a sus vasallos dici\u00e9ndoles: &#8216;\u00bfQui\u00e9nes sois vosotros, \u00a1oh culhuacanos!, que no veis que han desollado a mi hija? No durar\u00e1n aqu\u00ed los bellacos, mat\u00e9moslos, destruy\u00e1moslos y perezcan aqu\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>La consecuencia de esta horrible historia es naturalmente otra guerra en la que los mexicanos son expulsados de Tizapan; como nadie quiere aceptarlos, se ven obligados a refugiarse en el agua, en los pantanos, a esconderse entre los juncos. Huitzilopochtli, terrible e inmutable, sigue orden\u00e1ndoles todo lo que han de hacer. La vida casi acu\u00e1tica de esta gente en estos momentos permite a los sacerdotes del dios dar su dictado supremo, el m\u00e1s h\u00e1bil de cuantos hab\u00edan pronunciado: la fundaci\u00f3n de Tenochtitlan sobre una isla. Insignificante el principio, este acontecimiento deb\u00eda tener las m\u00e1s grandes repercusiones sobre el futuro de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La Cr\u00f3nica mexic\u00e1yotl en forma po\u00e9tica narra este episodio. Nos cuenta que estando desterrado y sin sitio en el cual colocar el templo de su dios Huitzilopochtli se les aparece de nuevo y les ordena que sigan buscando hasta encontrar el lugar preciso que, desde el principio de los tiempos, \u00e9l tiene se\u00f1alado para la fundaci\u00f3n de la capital mexicana. &#8220;Dentro del carrizal, se erguir\u00eda y lo guardar\u00eda \u00e9l, Huitzilopochtli, y orden\u00f3 a los mexicanos. Inmediatamente vieron el ahuehuete, el sauce blanco que se alza all\u00ed y la ca\u00f1a y el junco blanco y la rana y el pez blanco y la culebra del agua y luego vieron hab\u00eda una cueva. En cuanto vieron esto lloraron los ancianos y dijeron: &#8216;De manera que aqu\u00ed es donde ser\u00e1, puesto que vimos lo que nos dijo y orden\u00f3 Huitzilopochtli, el sacerdote&#8217;&#8230; Luego volvi\u00f3 a decir Huitzilopochtli: &#8216;O\u00edd que hay algo m\u00e1s que no hab\u00e9is visto todav\u00eda e idos incontinenti a ver el Tenoch en el que ver\u00e9is se posa alegremente el \u00e1guila, la cual pone y se asolea all\u00ed por lo cual os satisfar\u00e9is, ya que es donde germin\u00f3 el coraz\u00f3n de Copil. Con nuestra flecha y escudo nos veremos con quienes nos rodean, a todos los que conquistaremos, apresaremos, pues ah\u00ed estar\u00e1 nuestro poblado, M\u00e9xico, el lugar en que grita el \u00e1guila, se despliega y come, el lugar en que nada el pez, el lugar en que se desgarrada la serpiente y acaecer\u00e1n muchas cosas&#8217;. Y llegados al sitio vieron cuando erguida el \u00e1guila sobre el nopal come alegremente desgarrando las cosas al comer y as\u00ed que el \u00e1guila los vio agach\u00f3 muy mucho la cabeza, aunque tan s\u00f3lo de lejos la vieron y su nido todo \u00e9l de muy variadas plumas preciosas, y vieron, asimismo, esparcidas all\u00ed las cabezas de muy variados p\u00e1jaros. E inmediatamente lloraron por esto los habitantes y dijeron: &#8216;Merecimos, alcanzamos nuestro deseo, puesto que hemos visto y nos hemos maravillado de donde estar\u00e1 nuestra poblaci\u00f3n. V\u00e1monos y reposemos&#8217;&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Asentaremos luego el Tlachzuitetelli y su Tlalmomoztli. As\u00ed, pues, paup\u00e9rrima y mis\u00e9rrimamente hicieron la casa de Huitzilopochtli; cuando erigieron el llamado oratorio era todav\u00eda peque\u00f1o, pues estando en tierra ajena cuando se vinieron a establecer entre los tulares y los carrizales de d\u00f3nde hab\u00edan de tomar piedra o madera, puesto que eran tierras de los tepanecas as\u00ed como de los tezcocanos encontr\u00e1ndose en el lindero de los culhuacanos, por todo lo cual sufr\u00edan much\u00edsimo. Todo esto en el a\u00f1o 2-casa (1325) de que naciera Jesucristo, nuestro Salvador, fue cuando entraron, llegaron y se asentaron dentro del tular y el carrizal, dentro del agua en Tenochtitlan los ancianos mexicanos aztecas&#8221;.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de Tenochtitlan resulta no s\u00f3lo el episodio m\u00e1s caracter\u00edstico de toda la historia azteca, sino el que mejor nos revela su modo de ser, esa combinaci\u00f3n de inteligencia pr\u00e1ctica y habilidad pol\u00edtica mezclada al fanatismo y al desd\u00e9n del sufrimiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, es interesante hacer notar, en primer lugar la selecci\u00f3n aparentemente absurda, en realidad extraordinaria, que los sacerdotes hicieron del sitio en que hab\u00edan de fundar su ciudad. Un peque\u00f1o islote, casi un pantano del que s\u00f3lo sobresal\u00edan una rocas, rodeado de ca\u00f1averales, en el lago de Tezcoco. Sitio tan poco atractivo, que ninguno de los innumerables habitantes anteriores lo hab\u00eda ocupado. Los brillantes directores aztecas deben haber comprendido el valor estrat\u00e9gico y pol\u00edtico que representa este sitio. Trat\u00e1ndose de una isla la defensa era muy f\u00e1cil, ya que s\u00f3lo pod\u00eda atac\u00e1rsela por agua; pero adem\u00e1s estaba colocada en los confines de tres reinos, por lo que en realidad, siendo de los tres, no era de ninguno. Daba a los nuevos pobladores una posici\u00f3n de relativa independencia y les permit\u00eda apoyarse en cualquiera de sus vecinos, en contra de los otros.<\/p>\n<p>En el transcurso del siglo siguiente hab\u00edan de aprovechar a fondo esta ventajosa posici\u00f3n y los vamos a ver, como mercenarios de Azcapotzalco, atacar a los dem\u00e1s, luego aliarse con Tezcoco para vencer a los tepanecas y as\u00ed sucesivamente, hasta colocarse por encima de todos, conservando siempre su ciudad libre de ataques enemigos. Desgraciadamente no nos es posible saber hasta qu\u00e9 punto los jefes se dan cuenta de todas estas ventajas; pero es evidente, a trav\u00e9s de toda la historia de la peregrinaci\u00f3n, que aunque sea confusamente, buscaban un sitio similar, una &#8220;tierra prometida&#8221;, y que estaban decididos, por todos los medios, a llevar a su pueblo a la hegemon\u00eda de los valles.<\/p>\n<p>Con el tiempo, la isla hab\u00eda de presentar otra gran ventaja; \u00e9sta de tipo comercial. El sistema de transporte que prevalec\u00eda en el M\u00e9xico antiguo era tan primitivo que solamente el hombre pod\u00eda utilizarse como animal de carga. Como la rueda no pas\u00f3 de ser un juguete, no hab\u00eda veh\u00edculo alguno de tracci\u00f3n. En estas condiciones, el transporte de mercanc\u00edas, sobre todo cuando se trataba de alimentar una ciudad grande, se convert\u00eda en un problema pr\u00e1cticamente insoluble. En cambio una sola canoa, con poco esfuerzo, pod\u00eda hacer el trabajo de muchos hombres durante varios d\u00edas. Este factor constituye seguramente una de las causas del desarrollo extraordinario que pronto hab\u00eda de alcanzar Tenochtitlan. Otra vez el lago parece dictar los destinos mexicanos.<\/p>\n<p>Otras de sus armas eran la austeridad y el fanatismo. No permitiendo durante siglos que la poblaci\u00f3n se quedara nunca permanentemente en parte alguna, oblig\u00e1ndola continuamente a moverse, imped\u00edan as\u00ed la acumulaci\u00f3n de riquezas, el aprovechamiento de tierras cultivadas, o la formaci\u00f3n de costumbres de ocio y de lujo, los hombres aztecas estaban eternamente preparados para la guerra o para el sacrificio, justamente porque ten\u00edan tan poco que perder, porque su vida estaba lejos de ser agradable. La pobreza misma del sitio escogido los obligaba a tratar continuamente de arrebatar a sus vecinos m\u00e1s ricos todas las cosas que ellos no ten\u00edan, o si no pod\u00edan hacerlo por la fuerza, a trabajar sin descanso para obtenerlas por comercio; as\u00ed vemos, por ejemplo, que a poco de fundada su ciudad se dedican a reunir una gran cantidad de peces, camarones, anfibios y otros productos de la laguna para permutarlos por madera o piedra para construir el templo de su dios, aun antes que sus propias casas. Trabajo, austeridad, fanatismo.<\/p>\n<p>Ya es tiempo de preguntarnos qui\u00e9n es ese Huitzilopochtli que a trav\u00e9s de siglos gu\u00eda a su pueblo convirti\u00e9ndolo en un &#8220;pueblo elegido&#8221;. En las cr\u00f3nicas siempre aparece como el dios supremo cuya voz es escuchada con temor y reverencia por los sacerdotes. Evidentemente se trata de un peque\u00f1o, muy peque\u00f1o grupo \u0097tal vez no m\u00e1s de cuatro personas\u0097 de sacerdotes-directores que, usando del artificio de la voz divina, gu\u00edan a su pueblo y forman el destino de los mexicas. Lo interesante del caso es que desde el principio de su historia se tiene la impresi\u00f3n muy clara de que segu\u00edan un verdadero programa preestablecido, programa que se desarrollar\u00e1 a trav\u00e9s de siglos; de una concepci\u00f3n de gobierno brutal pero genial que, seguida al pie de la letra por esta peque\u00f1a, indomable \u00e9lite, llevar\u00e1 a su pueblo a trav\u00e9s de miles de peligros, privaciones y sacrificios, hasta obtener el triunfo final, el imperio. El pueblo es empujado sin consideraci\u00f3n a su cansancio o a su hambre, con todo y las mujeres y los hijos que se mueren, contra todo, hacia el destino que esta \u00e9lite le ha prometido. Claro que es imposible pensar en que los mismos dirigentes pudieran haber establecido y seguido este plan, casi diab\u00f3lico, a trav\u00e9s de tanto tiempo. Pero los primeros formaron el &#8220;tipo&#8221; que fue seguido por sus descendientes hasta el fin. Huitzilopochtli habla sin descanso, en todas las ocasiones importantes, como el m\u00e1s cruel pero tambi\u00e9n como el m\u00e1s h\u00e1bil de los pol\u00edticos. Nunca se cansa, nunca se detiene, nada le basta. Durante quince generaciones su voz temible abruma al pueblo de tr\u00e1gicos consejos de violencia sin un minuto de reposo.<\/p>\n<p>El triunfo \u0097mucho m\u00e1s tarde\u0097 ha de significar para Huitzilopochtli, como para todos los pueblos que triunfan brutalmente, el principio del fin. Al momento del apogeo mexica ya no o\u00edmos su voz poderosa repercutir a trav\u00e9s de las cr\u00f3nicas. Ya el peque\u00f1o grupo de jefes se ha convertido en una vasta aristocracia que no puede tener ni la fuerza ni la coherencia originales. El imperio y la riqueza habr\u00e1n de gastar la voluntad inquebrantable de los primeros tiempos.<\/p>\n<p>El momento culminante de la historia de estos sacerdotes geniales y terribles, el momento en que mejor vemos trabajar su brillante inteligencia, es justamente \u00e9ste de la fundaci\u00f3n de su ciudad.<\/p>\n<p>Sab\u00edan que para un pueblo como ellos, s\u00f3lo este sitio de Tenochtitlan, despreciado por todos lo dem\u00e1s, les daba la posibilidad de llegar al fin de sus ambiciones, de convertirse en un gran poder. Empiezan por comprender que s\u00f3lo si son forzados querr\u00e1n los mexicas vivir en esa isleta pantanosa. Tal vez por ello los obligan a representar el drama que hab\u00eda de costar la vida a la hija de Achit\u00f3metl de Culhuacan. Entonces ya no es cuesti\u00f3n de escoger; ya no queda sino el lago, eterno centro de los destinos del M\u00e9xico antiguo. Pero no bastaba la compulsi\u00f3n f\u00edsica; era necesaria la compulsi\u00f3n moral. Entonces resulta que al establecerse en el lago se cumplen las profec\u00edas, ya que en el lago descubren muy a su satisfacci\u00f3n la famosa \u00e1guila, sobre el tunal, sobre la piedra, comi\u00e9ndose a la serpiente, en el sitio mismo donde hab\u00eda sido arrojado el coraz\u00f3n de Copil.<\/p>\n<p>Una vez asentados los mexicanos en su isla y construido el primer templo de su dios, que no fue sino un pobre edificio que desaparecer\u00e1 en el esplendor futuro, comprenden que no es posible ir demasiado aprisa. A\u00fan no son siquiera due\u00f1os del islote en que se han refugiado. Aprovechando sus cualidades principales, el valor y la habilidad guerrera, se convierten en mercenarios del poder m\u00e1s cercano a ellos constituido en este tiempo por los tepanecas que reinan en Azcapotzalco. \u00c9stos les imponen adem\u00e1s de la obligaci\u00f3n de ayudarlos en la guerra, una serie de tributos, a veces excesivos, a cambio de su protecci\u00f3n. Son, por tanto, en parte mercenarios y en parte tributarios de los tepanecas. \u00c9stos, para molestarlos, les ped\u00edan como tributo cosas imposibles; por ejemplo, deb\u00edan llevarles patos de la laguna que pusieran huevos en el momento de ser entregados.<\/p>\n<p>En 1367, siempre en provecho de Azcapotzalco, destruyen Culhuacan, el \u00faltimo centro de alguna importancia donde todav\u00eda, como una verdadera supervivencia hist\u00f3rica, reinaban gentes que se consideraban toltecas. Este evento tiene una importancia futura, ya que abr\u00eda la &#8220;sucesi\u00f3n tolteca&#8221; que a\u00f1os m\u00e1s tarde los mexicanos reinvindicar\u00e1n en su provecho. En 1371, la otra fracci\u00f3n mexicana, los tlatelolcas, toman Tenayuca, que conquistan tambi\u00e9n para provecho de Azcapotzalco y a expensas de los se\u00f1ores chichimecas de Tezcoco.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, se consideran lo bastante importantes para tener un rey, como lo han hecho ya los de Tlatelolco. Entonces, con su gran habilidad pol\u00edtica, no lo piden a la casa reinante de Azcapotzalco, la aparentemente m\u00e1s fuerte, sino que eligen a un descendiente del despose\u00eddo rey de Culhuacan. Este primer se\u00f1or de los mexicanos se llamaba Acamapichtli. Esta selecci\u00f3n, a primera vista insignificante, iba a darles un cierto derecho a reivindicar a su favor la sucesi\u00f3n tolteca, puesto que se considerar\u00edan de aqu\u00ed en adelante como los leg\u00edtimos herederos de los viejos reyes. Hab\u00eda de germinar esta idea y este vago derecho en forma tan fruct\u00edfera, que cien a\u00f1os m\u00e1s tarde los mexicanos ser\u00edan due\u00f1os no s\u00f3lo de casi todo el imperio tolteca sino aun de tierras mucho m\u00e1s extendidas, pretendiendo ser los reivindicadores de una herencia ancestral.<\/p>\n<p>Pero esta gloria futura todav\u00eda est\u00e1 en la mente de los dioses. Por lo pronto, Acamapichtli, dominado por Azcapotzalco, se lanza en una largu\u00edsima guerra contra la gente del valle de Morelos, guerra que no deb\u00eda terminar sino muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte y cuyos episodios relataremos m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado mucho de los tepanecas de Azcapotzalco. Es necesario regresar un poco atr\u00e1s para ocuparnos de este grupo que va a llenar el escenario pol\u00edtico del valle hasta la segunda d\u00e9cada del siglo XV. Esta gente, originaria del valle de Toluca, hab\u00eda conservado en grado bastante alto la civilizaci\u00f3n tolteca, ya que esa regi\u00f3n no parece haber sido invadida en el siglo de confusi\u00f3n que sucede a la ca\u00edda de Tula. Una vez en el valle, establecen su capital en el sitio que hab\u00eda servido de ep\u00edlogo a la civilizaci\u00f3n teotihuacana: Azcapotzalco, hoy d\u00eda un barrio al noreste de la ciudad de M\u00e9xico. Este acontecimiento sucede hacia 1230. Durante poco m\u00e1s de un siglo, Azcapotzalco progresa lentamente bajo una serie de reyes oscuros. Pero hacia 1363 ocupa el trono un hombre extraordinario, Tezoz\u00f3moc, bajo cuyo reinado, que dura hasta 1426, Azcapotzalco se convierte en la ciudad m\u00e1s importante del valle.<\/p>\n<p>El largo reinado de Tezoz\u00f3moc est\u00e1 marcado por una serie interminable de guerras. Ya vimos que, utilizando como mercenarios a los mexicanos, conquista Culhuacan. Esta victoria abre a la ambici\u00f3n tepaneca todo el sur del valle y la posibilidad futura de pasar a los llanos de Morelos. Vimos tambi\u00e9n c\u00f3mo conquistaron Tenayuca, la hasta poco antes capital de los se\u00f1ores chichimecas. Esta nueva conquista despierta su apetito hacia la posibilidad de englobar finalmente todo el antiguo imperio de X\u00f3lotl. En efecto, con momentos de tregua y otros de guerra, Tezoz\u00f3moc no abandona un instante su empresa hasta lograr mucho m\u00e1s tarde el triunfo total.<\/p>\n<p>Pero para lograr sus fines necesita consolidar su posici\u00f3n en la regi\u00f3n del sur del valle de M\u00e9xico, absorbiendo un grupo considerable de se\u00f1or\u00edos independientes de los que no nos hemos ocupado aqu\u00ed para no hacer a\u00fan m\u00e1s confusa esta historia, pero que daban a los valles centrales durante le siglo XIII y la mayor parte del XIV un car\u00e1cter feudal a base de muchos peque\u00f1os se\u00f1or\u00edos en continuas luchas, alianzas y rupturas. Esta situaci\u00f3n recuerda la de Italia en \u00e9poca similar, donde vemos el mismo juego eterno y vano de ligas m\u00e1s movedizas que la arena, de est\u00e9riles batallas y de ef\u00edmeras victorias.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose apoderado de todo el centro del valle entre Culhuacan y Tenayuca, pod\u00eda Tezoz\u00f3moc proseguir tanto hacia el norte como hacia el sur. En esta direcci\u00f3n ya hemos visto que lanza sus mercenarios como punta de flecha sobre la regi\u00f3n de Morelos. Al norte quedaban, aislados y listos para ser vencidos, por un lado Xaltocan y por otro el poder\u00edo chichimeca. Xaltocan cae hacia 1400 y entonces ya s\u00f3lo falta llevar a su fin la conquista de Tezcoco y de su imperio.<\/p>\n<p>Este imperio hab\u00eda sido dividido en se\u00f1or\u00edos, lo que facilit\u00f3 la empresa. As\u00ed lo vemos caer uno a uno. Cuando Ixtlilx\u00f3chitl sube al trono de Tezcoco, probablemente en 1409, la situaci\u00f3n ya es angustiosa y su reinado de nueve a\u00f1os se pasa en continuas alertas y falsas promesas de paz de parte de Tezoz\u00f3moc.<\/p>\n<p>El problema se plantea desde los primeros d\u00edas del reinado. En 1410, Ixtlilx\u00f3chitl convoca a la ceremonia de su jura como soberano chichimeca. A ella no asisten, seg\u00fan su historiador descendiente del mismo nombre, sino dos se\u00f1ores. Los dem\u00e1s se excusan pretextando la defensa de las fronteras. Pero la ausencia m\u00e1s ominosa a esta ceremonia es la de Tezoz\u00f3moc, el viejo tirano, que no s\u00f3lo se niega a asistir, sino que pretende competir en la sucesi\u00f3n ya que ambos reyes eran descendientes de X\u00f3lotl. Manda a Ixtlilx\u00f3chitl una embajada portadora del supremo insulto: una carga de algod\u00f3n en bruto para que le sea devuelta en mantas tejidas. Esto indica, seg\u00fan la costumbre ind\u00edgena que considera a Ixtlilx\u00f3chitl como una d\u00e9bil mujer que s\u00f3lo es capaz de hilar algod\u00f3n. El problema es crucial para Ixtlilx\u00f3chitl. Si devuelve el algod\u00f3n con palabras injuriosas manteniendo as\u00ed su dignidad, esto significa de inmediato la guerra contra Tezoz\u00f3moc. Ixtlilx\u00f3chitl. no tiene ej\u00e9rcitos ni armas preparadas. Entonces se somete, para ganar tiempo. Manda reclutar soldados, fabricar armas y concentrar en el centro mismo de su pa\u00eds todas las fuerzas, hasta entonces dispersas en sus posesiones lejanas.<\/p>\n<p>As\u00ed, al principio las pretensiones del rey tepaneca parecen no tener \u00e9xito, e Ixtlilx\u00f3chitl toma el poder muy a pesar de su rival. Se casa con una hermana de Chimalpopoca de M\u00e9xico, por cierto nieta de Tezoz\u00f3moc, y empieza a reinar.<\/p>\n<p>En 1414 Ixtlilx\u00f3chitl ve claramente que la situaci\u00f3n se vuelve cada vez m\u00e1s desesperada. Decide en ese a\u00f1o hacer jurar a su hijo, Nezahualc\u00f3yotl, como su heredero. Con ello piensa obtener dos ventajas: salvar , si no su reino, cuando menos el derecho futuro de su dinast\u00eda, y adem\u00e1s saber cu\u00e1les se\u00f1ores le son a\u00fan leales. Era dif\u00edcil definir esto sin una ceremonia que claramente deslindara los campos, ya que Tezoz\u00f3moc emplea no s\u00f3lo la guerra, sino la astucia, la traici\u00f3n, las alianzas y aun la corrupci\u00f3n para allegarse amistades en el campo opuesto.<\/p>\n<p>Ixtlilx\u00f3chitl da cita a todos los jefes cerca de Huexotla en una gran llanura donde ha mandado construir un trono. Llegado el d\u00eda, se desarrolla pomposa ceremonia conforme a los viejos ritos toltecas: pero en presencia de muy pocas personas importantes, pues la mayor parte ha preferido no asistir por temor a Tezoz\u00f3moc.<\/p>\n<p>El lamentable resultado de esta junta inicia la agon\u00eda del trono de Ixtlilx\u00f3chitl. \u00c9ste, con un nuevo ej\u00e9rcito, logra empezar otra campa\u00f1a, al principio victoriosa, ya que invade terrenos de Azcapotzalco y aun dice su cronista (muy favorable a \u00e9l y por tanto dif\u00edcil de aceptar \u00edntegramente) que Tezoz\u00f3moc, perdido, pidi\u00f3 la paz. Ixtlilx\u00f3chitl la acepta, considera la guerra terminada y manda disolver su ej\u00e9rcito. El hecho es que en 1418 las tropas de Tezoz\u00f3moc est\u00e1n a las puertas de Tezcoco: muchos de sus antiguos enemigos se han pasado a su campo e Ixtlilx\u00f3chitl se encuentra casi solo.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ado de su hijo Nezahualc\u00f3yotl, y rodeado de sus \u00faltimos fieles, se hizo fuerte en un bosque donde, vi\u00e9ndose perdido, se retir\u00f3 a una barranca profunda. Bajo un gran \u00e1rbol ca\u00eddo pas\u00f3 la noche en compa\u00f1\u00eda de su hijo y de dos capitanes. Al salir el sol, al d\u00eda siguiente, lleg\u00f3 un soldado a decirle que lo hab\u00edan descubierto y que a gran prisa ven\u00eda gente armada para matarlo. Entonces pidi\u00f3 a los soldados que lo dejaran solo, llam\u00f3 a su hijo y le dijo: &#8220;Hijo m\u00edo muy amado, brazo de le\u00f3n, Nezahualc\u00f3yotl, \u00bfad\u00f3nde te tengo de llevar que haya alg\u00fan deudo o pariente que te salga a recibir? Aqu\u00ed ha de ser el \u00faltimo d\u00eda de mis desdichas y me es fuerza el partir de esta vida; lo que te encargo y ruego es que no desampares a tus s\u00fabditos y vasallos, ni eches en olvido de que eres chichimeca, recobrando tu imperio que tan injustamente Tezoz\u00f3moc te tiraniza y vengues la muerte de tu afligido padre, y que has de ejercitar el arco y las flechas. S\u00f3lo resta que te escondas entre estas arboledas porque no con tu muerte inocente se acabe en ti el imperio tan antiguo de tus pasados&#8221;.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tan tierna escena, el peque\u00f1o pr\u00edncipe se esconde y entre las ramas ve c\u00f3mo los enemigos matan a su padre, Una vez idos, recoge el cuerpo y ayudado por algunos amigos adereza el cad\u00e1ver y lo quema. Ixtlilx\u00f3chitl fue el primer emperador chichimeca quemado seg\u00fan los ritos y ceremonias toltecas en vez de ser enterrado en una cueva con sus antepasados.<\/p>\n<p>Con la muerte de Ixtlilx\u00f3chitl comienza el &#8220;gobierno en exilio&#8221; de la dinast\u00eda chichimeca representada por el joven Nezahualc\u00f3yotl, &#8220;el coyote hambriento&#8221;, leg\u00edtimo heredero del imperio. Este muchacho, de juventud tan azarosa, hab\u00eda de convertirse en la figura m\u00e1s ilustre de su siglo por lo pronto tiene que refugiarse de un sitio a otro, perseguido implacablemente por el odio de Tezoz\u00f3moc, que deseaba verlo desaparecer ya que era el \u00fanico rival leg\u00edtimo que quedaba. Poco despu\u00e9s se establece en Tlaxcala y a veces en la corte de su t\u00edo Chimalpopoca.<\/p>\n<p>Nos relatan las cr\u00f3nicas innumerables episodios m\u00e1s o menos ver\u00eddicos, de las aventuras que ocurrieron a Nezahualc\u00f3yotl durante su exilio. Los peligros no le impidieron, como dice su descendiente, irse &#8220;por diversas partes de las tierras no dejando reino, ciudades, provincias, pueblos y lugares que no entrase en ellos para conocer los designios y voluntades de los se\u00f1ores de estas partes. En unas le recib\u00edan con mucho regocijo; en otras muy secretamente, avis\u00e1ndole que se guardase de sus enemigos. A veces disfrazado entraba y o\u00eda lo que se dec\u00eda de \u00e9l, averiguando por tanto la opini\u00f3n de los se\u00f1ores y las \u00f3rdenes de Tezoz\u00f3moc&#8221;. Tanto preocupaba su vida al tirano que hasta dicen que lo so\u00f1\u00f3 dos veces. &#8220;La una hecho \u00e1guila real, que le daba grandes rasgu\u00f1os sobre su cabeza y que parec\u00eda que le sacaba las entra\u00f1as y el coraz\u00f3n y que le despedazaba los pies&#8221;.<\/p>\n<p>En medio de aventuras sin cuento, escapando siempre de la ira de Tezoz\u00f3moc, protegido a veces por su astucia y otras por los muchos parientes importantes que ten\u00eda, el joven Nezahualc\u00f3yotl ve pasar con amargura los a\u00f1os del exilio, pero mientras \u00e9l tiene la juventud que le permite esperar, su rival, el viejo Tezoz\u00f3moc, est\u00e1 cada vez m\u00e1s enfermo no de enfermedad sino de a\u00f1os, &#8220;y era tan viejo, seg\u00fan parece en las historias y los viejos principales me lo han declarado, que lo tra\u00edan como a una criatura entre plumas y pieles amorosas metido y siempre lo sacaban al sol para calentarlo y de noche dorm\u00eda entre dos braseros de fuego grandes que jam\u00e1s se apartaba de la calor porque le faltaba la calor natural&#8221;. Como era de esperarse en estas circunstancias, por fin muere el tirano en 1426, y un aire de independencia sopla entonces en el valle.<\/p>\n<p>El largo reinado de Tezoz\u00f3moc, 63 a\u00f1o tuvo una importancia mucho m\u00e1s grande que la simple consolidaci\u00f3n de la supremacia tepaneca. Tezoz\u00f3moc fue el primero que, desde los d\u00edas ya lejanos de la ca\u00edda de Tula, logr\u00f3 unir bajo su dominio directo o indirecto, por medio de su qu\u00edntuple alianza&#8221;, todo el valle de M\u00e9xico, gran parte de los otros valles circundantes y aun terrenos mucho m\u00e1s lejanos, ya que sus tropas llegaron hasta la regi\u00f3n de Taxco. Esto marc\u00f3 el fin de innumerables peque\u00f1os se\u00f1or\u00edos que se hab\u00edan dividido esas tierras como una consecuencia de la dispersi\u00f3n de los toltecas. A los tepanecas, en cierto modo, cabe el honor de haber puesto fin a esta situaci\u00f3n. al reunir esos feudos semiindependientes, preparan la unificaci\u00f3n mayor que har\u00e1n los mexicas.<\/p>\n<p>Pero Tezoz\u00f3moc gobernaba un grupo que no era realmente local, ya que hablaba el matlatzinca, en vez del n\u00e1huatl, y cuyas ra\u00edces por tanto no pudieron ser tan hondas. \u00c9sta era la debilidad profunda de su imperio, oculta durante su brillante reinado, pero que a su muerte deb\u00eda aparecer muy claramente.<\/p>\n<p>La extraordinaria inteligencia de Tezoz\u00f3moc, ayudada por su perfidia y su falta total de escr\u00fapulos, fue completada por la fortuna de una largu\u00edsima vida que le permiti\u00f3 llevar a cabo su obra. Logr\u00f3 as\u00ed prestigio incomparable. Pero su obra, como todas las obras de violencia, no pod\u00eda perdurar.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo utiliz\u00f3 la guerra como arma de expansi\u00f3n, sino una tortuosa pol\u00edtica de alianzas y traiciones que le hab\u00edan de valer el apoderarse de un n\u00famero de sitios que no hab\u00eda podido vencer con su fuerza militar, o cuya conquista lo hubiese obligado a una serie de campa\u00f1as. Apoy\u00f3 su proceder con una sistem\u00e1tica serie de alianzas din\u00e1sticas. Con el tiempo hab\u00eda casado a muchos de sus hijos y nietos con los herederos de casi todos los se\u00f1or\u00edos del valle de M\u00e9xico. A trav\u00e9s de su dispersa familia intervino en los asuntos de todas las ciudades y se convirti\u00f3 en el se\u00f1or indiscutido de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desgraciadamente tenemos pocos datos sobre este personaje, que ser\u00eda muy interesante conocer m\u00e1s a fondo. Aparece y desaparece fugazmente en las cr\u00f3nicas; pero lo poco que sabemos de su personalidad nos hace pensar que, mucho mejor que C\u00e9sar Borgia, habr\u00eda servido como modelo para El pr\u00edncipe de Maquiavelo.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 en la mente de sus sucesores pol\u00edticos una nueva f\u00f3rmula del arte de gobernar, f\u00f3rmula admirablemente adaptada a las calidades de los mexicanos que, como dice Jim\u00e9nez Moreno, &#8220;aprendieron en la escuela de Tezoz\u00f3moc de Azcapotzalco&#8221;. Los vamos a ver pronto aplicar brillantemente esos principios de realismo brutal. Pero antes necesitamos regresar un poco hacia atr\u00e1s para estudiar lo que durante los a\u00f1os del esplendor tepaneca aconteci\u00f3 en Tenochtitlan.<\/p>\n<p>A la muerte de Acamapichtli, el primer se\u00f1or, sube al trono su hijo Huitzil\u00edhuitl, que siempre por cuenta de Tezoz\u00f3moc, guerrea victoriosamente contra varios pueblos del valle y sobre todo contin\u00faa la lucha contra la gente del valle de Morelos, capitaneada \u00e9sta por el se\u00f1or de Cuernavaca.<\/p>\n<p>Entre las pausas de la lucha, nos cuenta la Cr\u00f3nica mexic\u00e1yotl c\u00f3mo Huitzil\u00edhuitl se enamora de la hija del se\u00f1or de Cuernavaca: &#8220;Su coraz\u00f3n fue solamente a Cuernavaca, por lo cual inmediatamente envi\u00f3 a sus padres a pedirla por esposa&#8221;.<\/p>\n<p>Pero el padre de la joven era un brujo: &#8220;Llamaba a todas las ara\u00f1as as\u00ed como al ciempi\u00e9s, la serpiente, el murci\u00e9lago y el alacr\u00e1n, orden\u00e1ndoles a todos que guardasen a su hija doncella, que era bien ilustre, para que nadie entrase donde ella ni bellaco alguno la deshonrara; estaba encerrada y muy guardada hall\u00e1ndose toda clase de fieras por todas puertas del palacio; a causa de esto hab\u00eda muy gran temor y nadie se acercaba al palacio. A esta princesa la solicitaban los reyes de todos los poblados porque quer\u00edan casarla con sus hijos; pero su padre no aceptaba ninguna petici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>En cuanto oy\u00f3 el de Cuernavaca que el se\u00f1or de M\u00e9xico solicitaba a su hija, dijo a los enviados: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es lo que dice? \u00bfQu\u00e9 podr\u00e1 \u00e9l darle? Lo que se da en el agua, de modo que, tal como \u00e9l se viste con ropa de lino acu\u00e1tico, as\u00ed la vestir\u00e1. Y de alimentos \u00bfqu\u00e9 le dar\u00e1? \u00bfO acaso es aquel sitio como \u00e9ste donde hay de todo, viandas y frutas muy dilectas, el imprescindible algod\u00f3n y las vestiduras? Idos a decir todo esto a vuestro rey antes que volv\u00e1is aqu\u00ed&#8221;. Muy afligido se hallaba Huitzil\u00edhuitl al saber que hab\u00eda sido rechazada su petici\u00f3n cuando en sue\u00f1os se le apareci\u00f3 el dios Tezcatlipoca y le dijo: &#8220;No te aflijas, que vengo a decirte lo que habr\u00e1s de hacer para que puedas tener a la doncella. Haz una lanza y una redecilla con las cuales ir\u00e1s a casa del se\u00f1or de Cuernavaca donde est\u00e1 enclaustrada su hija. Haz tambi\u00e9n una ca\u00f1a muy hermosa; \u00e9sta ad\u00f3rnala cuidadosamente y p\u00edntala bien plant\u00e1ndole adem\u00e1s en el centro una piedra muy preciosa, de muy bellas luces. Ir\u00e1s a dar all\u00e1 por sus linderos, donde flechar\u00e1s todo e ir\u00e1 a caer la ca\u00f1a en cuyo interior est\u00e1 la piedra preciosa all\u00e1 donde est\u00e1 enclaustrada la hija del rey de Cuernavaca y entonces la tendremos&#8221;. El enamorado hizo exactamente lo que el dios le hab\u00eda indicado y cuando cay\u00f3 la ca\u00f1a la doncella la vio bajar del cielo, la tom\u00f3, la rompi\u00f3 por el medio y vio dentro la piedra preciosa. Quiso, muy femeninamente, asegurarse de que era buena la piedra, mordi\u00e9ndola; pero se la trag\u00f3 y ya no pudo sacarla, con lo cual se hall\u00f3 embarazada. Siendo el se\u00f1or de M\u00e9xico la causa del embarazo, su padre se la dio por esposa.<\/p>\n<p>Al leer cuidadosamente la cr\u00f3nica, nos damos cuenta de que esta p\u00e1gina de amor es bastante menos rom\u00e1ntica de lo que parece a primera vista; en realidad, as\u00ed como la joven demuestra su inter\u00e9s al morder la piedra para ver si era fina, el m\u00f3vil verdadero del se\u00f1or de M\u00e9xico era menos la pasi\u00f3n que el deseo de obtener la rica producci\u00f3n de algod\u00f3n de la regi\u00f3n de Morelos y desquitarse justamente de lo que le reprochaba su futuro suegro, o sea, de andar vestido de ropa tejida con plantas acu\u00e1ticas. A partir de estas fechas se pod\u00eda adquirir ropa de algod\u00f3n en el mercado de Tlatelolco.<\/p>\n<p>A la muerte de Huitzil\u00edhuitl, en 1417, lo hereda Chimalpopoca, nieto, por su madre, de Tezoz\u00f3moc de Azcapotzalco.<\/p>\n<p>Este parentesco fue muy provechoso a los mexicanos, ya que el abuelo de su nuevo rey les exig\u00eda cada vez menos tributos. Probablemente se deba al parentesco de Chimalpopoca con Tezoz\u00f3moc el que haya sido elegido al rango supremo, pues apenas ten\u00eda doce a\u00f1os cuando subi\u00f3 al trono. Los diez a\u00f1os de su reinado fueron poco importantes en los anales mexicanos. En 1426 muere cargado de a\u00f1os y de gloria el viejo Tezoz\u00f3moc y estalla entre dos de sus hijos una guerra, pues ambos pretend\u00edan ser sus herederos.<\/p>\n<p>Chimalpopoca comete el peor error que pueda hacer un gobernante: apoya al hermano que pierde la batalla. El vencedor, Maxtla, manda matar a la mayor parte de los que, partidarios de su hermano, han conspirado contra \u00e9l. Chimalpopoca fue encarcelado y parece que ah\u00ed se le ahorc\u00f3 a los 22 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Con la muerte de Tezoz\u00f3moc y el fin poco glorioso de su nieto Chimalpopoca, llegamos al momento m\u00e1s importante de la historia mexicana, cuando se inicia una nueva etapa que lleva a Tenochtitlan a la hegemon\u00eda sobre los valles centrales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/bibliotecadigital.ilce.edu.mx\/sites\/fondo2000\/vol2\/05\/htm\/sec_1.html A VECES los libros se convierten en gu\u00edas para un turismo imposible que nos lleva a lugares que ya no existen y nos presenta con personas que ya no viven. 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