{"id":4084,"date":"2009-05-20T16:03:39","date_gmt":"2009-05-20T16:03:39","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4084"},"modified":"2009-05-20T16:03:39","modified_gmt":"2009-05-20T16:03:39","slug":"-brev\u00edsima-relaci\u00f3n-de-la-destrucci\u00f3n-de-las-indias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4084","title":{"rendered":"Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias"},"content":{"rendered":"<p> Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias<br \/>\n[Cr\u00f3nica de Indias: Texto completo]<br \/>\nFray Bartolom\u00e9 de las Casas<\/p>\n<p>Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destruici\u00f3n de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolom\u00e9 de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, a\u00f1o 1552<\/p>\n<p>ARGUMENTO DEL PRESENTE EP\u00cdTOME<\/p>\n<p>Todas las cosas que han acaecido en las Indias, desde su maravilloso descubrimiento y del principio que a ellas fueron espa\u00f1oles para estar tiempo alguno, y despu\u00e9s, en el proceso adelante hasta los d\u00edas de agora, han sido tan admirables y tan no cre\u00edbles en todo g\u00e9nero a quien no las vido, que parece haber a\u00f1ublado1 y puesto silencio y bastantes a poner olvido a todas cuantas por haza\u00f1osas que fuesen en los siglos pasados se vieron y oyeron en el mundo. Entre estas son las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones de pueblos, provincias y reinos que en ella se han perpetrado, y que todas las otras no de menor espanto. Las unas y las otras refiriendo a diversas personas que no las sab\u00edan, y el obispo don fray Bartolom\u00e9 de las Casas o Casaus, la vez que vino a la corte despu\u00e9s de fraile a informar al Emperador nuestro se\u00f1or (como quien todas bien visto hab\u00eda), y causando a los oyentes con la relaci\u00f3n de ellas una manera de \u00e9xtasis y suspensi\u00f3n de \u00e1nimos, fu\u00e9 rogado e importunado que de estas postreras pusiese algunas con brevedad por escripto. \u00c9l lo hizo, y viendo algunos a\u00f1os despu\u00e9s muchos insensibles hombres que la cobdicia y ambici\u00f3n ha hecho degenerar del ser hombres, y sus facinorosas obras tra\u00eddo en reprobado sentido, que no contentos con las traiciones y maldades que han cometido, despoblando con exquisitas especies de crueldad aquel orbe, importunaban al rey por licencia y auctoridad para tornarlas a cometer y otras peores (si peores pudiesen ser), acord\u00f3 presentar esta suma, de lo que cerca de esto escribi\u00f3, al Pr\u00edncipe nuestro se\u00f1or, para que Su Alteza fuese en que se les denegase; y pareci\u00f3le cosa conveniente ponella en molde, porque Su Alteza la leyese con m\u00e1s facilidad. Y esta es la raz\u00f3n del siguiente ep\u00edtome, o brev\u00edsima relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>FIN DEL ARGUMENTO<\/p>\n<p>PR\u00d3LOGO<\/p>\n<p>Del obispo fray Bartolom\u00e9 de las Casas o Casaus para el muy alto y muy poderoso se\u00f1or el pr\u00edncipe de las Espa\u00f1as, don Felipe, nuestro se\u00f1or<\/p>\n<p>Muy alto e muy poderoso se\u00f1or:<\/p>\n<p>Como la Providencia Divina tenga ordenado en su mundo que para direci\u00f3n y com\u00fan utilidad del linaje humano se constituyesen, en los reinos y pueblos, reyes, como padres y pastores (seg\u00fan los nombra Homero), y, por consiguiente, sean los m\u00e1s nobles y generosos miembros de las rep\u00fablicas, ninguna dubda de la rectitud de sus \u00e1nimos reales se tiene, o con recta raz\u00f3n se debe tener, que si algunos defectos, nocumentos2 y males se padecen en ellas, no ser otra la causa sino carecer los reyes de la noticia de ellos. Los cuales, si les constasen, con sumo estudio y vigilante solercia3 extirpar\u00edan. Esto parece haber dado a entender la divina Escriptura de los proverbios de Salom\u00f3n. Rex qui sedet in solio iudicit, dissipatomne malum intuitu suo. Porque de la innata y natural virtud del rey, as\u00ed se supone, conviene a saber, que la noticia sola del mal de su reino es bastant\u00edsima para que lo disipe, y que ni por un momento solo, en cuanto en s\u00ed fuere, lo pueda sufrir.<\/p>\n<p>Considerando, pues, yo (muy poderoso se\u00f1or), los males e da\u00f1os, perdici\u00f3n e jacturas4 (de los cuales nunca otros iguales ni semejantes se imaginaron poderse por hombres hacer) de aquellos tantos y tan grandes e tales reinos, y, por mejor decir, de aquel vast\u00edsimo e nuevo mundo de las Indias, concedidos y encomendados por Dios y por su Iglesia a los reyes de Castilla para que se los rigiesen e gobernasen, convirtiesen e prosperasen temporal y espiritualmente, como hombre que por cincuenta a\u00f1os y m\u00e1s de experiencia, siendo en aquellas tierras presente los he visto cometer; que, const\u00e1ndole a Vuestra Alteza algunas particulares haza\u00f1as de ellos, no podr\u00eda contenerse de suplicar a Su Majestad con instancia importuna que no conceda ni permita las que los tiranos inventaron, prosiguieron y han cometido [que] llaman conquistas, en las cuales, si se permitiesen, han de tornarse a hacer, pues de s\u00ed mismas (hechas contra aquellas indianas gentes, pac\u00edficas, humildes y mansas que a nadie ofenden), son inicuas, tir\u00e1nicas y por toda ley natural, divina y humana, condenadas, detestadas e malditas; deliber\u00e9, por no ser reo, callando, de las perdiciones de \u00e1nimas e cuerpos infinitas que los tales perpetraran, poner en molde algunas e muy pocas que los d\u00edas pasados coleg\u00ed de innumerables, que con verdad podr\u00eda referir, para que con m\u00e1s facilidad Vuestra Alteza las pueda leer.<\/p>\n<p>Y puesto que el arzobispo de Toledo, maestro de Vuestra Alteza, siendo obispo de Cartagena me las pidi\u00f3 e present\u00f3 a Vuestra Alteza, pero por los largos caminos de mar y de tierra que Vuestra Alteza ha emprendido, y ocupaciones frecuentes reales que ha tenido, puede haber sido que, o Vuestra Alteza no las ley\u00f3 o que ya olvidadas las tiene, y el ansia temeraria e irracional de los que tienen por nada indebidamente derramar tan inmensa copia de humana sangre e despoblar de sus naturales moradores y poseedores, matando mil cuentos5 de gentes, aquellas tierras grand\u00edsimas, e robar incomparables tesoros, crece cada hora importunando por diversas v\u00edas e varios fingidos colores, que se les concedan o permitan las dichas conquistas (las cuales no se les podr\u00edan conceder sin violaci\u00f3n de la ley natural e divina, y, por consiguiente, grav\u00edsimos pecados mortales, dignos de terribles y eternos suplicios), tuve por conveniente servir a Vuestra Alteza con este sumario brev\u00edsimo, de muy difusa historia, que de los estragos e perdiciones acaecidas se podr\u00eda y deber\u00eda componer.<\/p>\n<p>Suplico a Vuestra Alteza lo resciba e lea con la clemencia e real benignidad que suele las obras de sus criados y servidores que puramente, por s\u00f3lo el bien p\u00fablico e prosperidad del estado real, servir desean. Lo cual visto, y entendida la deformidad de la injusticia que a aquellas gentes inocentes se hace, destruy\u00e9ndolas y despedaz\u00e1ndolas sin haber causa ni raz\u00f3n justa para ello, sino por sola la codicia e ambici\u00f3n de los que hacer tan nefarias obras pretenden, Vuestra Alteza tenga por bien de con eficacia suplicar e persuadir a Su Majestad que deniegue a quien las pidiere tan nocivas y detestables empresas, antes ponga en esta demanda infernal perpetuo silencio, con tanto terror, que ninguno sea osado desde adelante ni aun solamente se las nombrar.<\/p>\n<p>Cosa es esta (muy alto se\u00f1or) convenient\u00edsima e necesaria para que todo el estado de la corona real de Castilla, espiritual y temporalmente, Dios lo prospere e conserve y haga bienaventurado. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>BREV\u00cdSIMA RELACI\u00d3N DE LA DESTRUICI\u00d3N DE LAS INDIAS<\/p>\n<p>Descubri\u00e9ronse las Indias en el a\u00f1o de mil y cuatrocientos y noventa y dos. Fu\u00e9ronse a poblar el a\u00f1o siguiente de cristianos espa\u00f1oles, por manera que ha cuarenta e nueve a\u00f1os que fueron a ellas cantidad de espa\u00f1oles; e la primera tierra donde entraron para hecho de poblar fu\u00e9 la grande y felic\u00edsima isla Espa\u00f1ola, que tiene seiscientas leguas en torno. Hay otras muy grandes e infinitas islas alrededor, por todas las partes della, que todas estaban e las vimos las m\u00e1s pobladas e llenas de naturales gentes, indios dellas, que puede ser tierra poblada en el mundo. La tierra firme, que est\u00e1 de esta isla por lo m\u00e1s cercano docientas e cincuenta leguas, pocas m\u00e1s, tiene de costa de mar m\u00e1s de diez mil leguas descubiertas, e cada d\u00eda se descubren m\u00e1s, todas llenas como una colmena de gentes en lo que hasta el a\u00f1o de cuarenta e uno se ha descubierto, que parece que puso Dios en aquellas tierras todo el golpe o la mayor cantidad de todo el linaje humano.<\/p>\n<p>Todas estas universas e infinitas gentes a todo g\u00e9nero cri\u00f3 Dios los m\u00e1s simples, sin maldades ni dobleces, obedient\u00edsimas y fidel\u00edsimas a sus se\u00f1ores naturales e a los cristianos a quien sirven; m\u00e1s humildes, m\u00e1s pacientes, m\u00e1s pac\u00edficas e quietas, sin rencillas ni bullicios, no rijosos, no querulosos, sin rencores, sin odios, sin desear venganzas, que hay en el mundo. Son asimismo las gentes m\u00e1s delicadas, flacas y tiernas en complisi\u00f3n6 e que menos pueden sufrir trabajos y que m\u00e1s f\u00e1cilmente mueren de cualquiera enfermedad, que ni hijos de pr\u00edncipes e se\u00f1ores entre nosotros, criados en regalos e delicada vida, no son m\u00e1s delicados que ellos, aunque sean de los que entre ellos son de linaje de labradores.<\/p>\n<p>Son tambi\u00e9n gentes paup\u00e9rrimas y que menos poseen ni quieren poseer de bienes temporales; e por esto no soberbias, no ambiciosas, no codiciosas. Su comida es tal, que la de los sanctos padres en el desierto no parece haber sido m\u00e1s estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, com\u00fanmente, son en cueros, cubiertas sus verg\u00fcenzas, e cuando mucho c\u00fabrense con una manta de algod\u00f3n, que ser\u00e1 como vara y media o dos varas de lienzo en cuadra. Sus camas son encima de una estera, e cuando mucho, duermen en unas como redes colgadas, que en lengua de la isla Espa\u00f1ola llamaban hamacas.<\/p>\n<p>Son eso mesmo de limpios e desocupados e vivos entendimientos, muy capaces e d\u00f3ciles para toda buena doctrina; apt\u00edsimos para recebir nuestra sancta fee cat\u00f3lica e ser dotados de virtuosas costumbres, e las que menos impedimientos tienen para esto, que Dios cri\u00f3 en el mundo. Y son tan importunas desque una vez comienzan a tener noticia de las cosas de la fee, para saberlas, y en ejercitar los sacramentos de la Iglesia y el culto divino, que digo verdad que han menester los religiosos, para sufrillos, ser dotados por Dios de don muy se\u00f1alado de paciencia; e, finalmente, yo he o\u00eddo decir a muchos seglares espa\u00f1oles de muchos a\u00f1os ac\u00e1 e muchas veces, no pudiendo negar la bondad que en ellos veen: \u00abCierto estas gentes eran las m\u00e1s bienaventuradas del mundo si solamente conocieran a Dios.\u00bb<\/p>\n<p>En estas ovejas mansas, y de las calidades susodichas por su Hacedor y Criador as\u00ed dotadas, entraron los espa\u00f1oles, desde luego que las conocieron, como lobos e tigres y leones cruel\u00edsimos de muchos d\u00edas hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta a\u00f1os a esta parte, hasta hoy, e hoy en este d\u00eda lo hacen, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas por las extra\u00f1as y nuevas e varias e nunca otras tales vistas ni le\u00eddas ni o\u00eddas maneras de crueldad, de las cuales algunas pocas abajo se dir\u00e1n, en tanto grado, que habiendo en la isla Espa\u00f1ola sobre tres cuentos de \u00e1nimas que vimos, no hay hoy de los naturales de ella docientas personas. La isla de Cuba es cuasi tan luenga como desde Valladolid a Roma; est\u00e1 hoy cuasi toda despoblada. La isla de Sant Juan e la de Jamaica, islas muy grandes e muy felices e graciosas, ambas est\u00e1n asoladas. Las islas de los Lucayos, que est\u00e1n comarcanas a la Espa\u00f1ola y a Cuba por la parte del Norte, que son m\u00e1s de sesenta con las que llamaban de Gigantes e otras islas grandes e chicas, e que la peor dellas es m\u00e1s f\u00e9rtil e graciosa que la huerta del rey de Sevilla, e la m\u00e1s sana tierra del mundo, en las cuales hab\u00eda m\u00e1s de quinientas mil \u00e1nimas, no hay hoy una sola criatura. Todas las mataron tray\u00e9ndolas e por traellas a la isla Espa\u00f1ola, despu\u00e9s que ve\u00edan que se les acababan los naturales della. Andando en nav\u00edo tres a\u00f1os a rebuscar por ellas la gente que hab\u00eda, despu\u00e9s de haber sido vendimiadas, porque un buen cristiano se movi\u00f3 por piedad para los que se hallasen convertirlos e ganarlos a Cristo, no se hallaron sino once personas, las cuales yo vide. Otras m\u00e1s de treinta islas, que est\u00e1n en comarca de la isla de Sant Juan, por la misma causa est\u00e1n despobladas e perdidas. Ser\u00e1n todas estas islas, de tierra, m\u00e1s de dos mil leguas, que todas est\u00e1n despobladas e desiertas de gente.<\/p>\n<p>De la gran tierra firme somos ciertos que nuestros espa\u00f1oles por sus crueldades y nefandas obras han despoblado y asolado y que est\u00e1n hoy desiertas, estando llenas de hombres racionales, m\u00e1s de diez reinos mayores que toda Espa\u00f1a, aunque entre Arag\u00f3n y Portugal en ellos, y m\u00e1s tierra que hay de Sevilla a Jerusal\u00e9n dos veces, que son m\u00e1s de dos mil leguas.<\/p>\n<p>Daremos por cuenta muy cierta y verdadera que son muertas en los dichos cuarenta a\u00f1os por las dichas tiran\u00edas e infernales obras de los cristianos, injusta y tir\u00e1nicamente, m\u00e1s de doce cuentos de \u00e1nimas, hombres y mujeres y ni\u00f1os; y en verdad que creo, sin pensar enga\u00f1arme, que son m\u00e1s de quince cuentos.<\/p>\n<p>Dos maneras generales y principales han tenido los que all\u00e1 han pasado, que se llaman cristianos, en estirpar y raer de la haz de la tierra a aquellas miserandas naciones. La una, por injustas, crueles, sangrientas y tir\u00e1nicas guerras. La otra, despu\u00e9s que han muerto todos los que podr\u00edan anhelar o sospirar o pensar en libertad, o en salir de los tormentos que padecen, como son todos los se\u00f1ores naturales y los hombres varones (porque com\u00fanmente no dejan en las guerras a vida sino los mozos y mujeres), oprimi\u00e9ndolos con la m\u00e1s dura, horrible y \u00e1spera servidumbre en que jam\u00e1s hombres ni bestias pudieron ser puestas. A estas dos maneras de tiran\u00eda infernal se reducen e ser resuelven o subalternan como a g\u00e9neros todas las otras diversas y varias de asolar aquellas gentes, que son infinitas.<\/p>\n<p>La causa por que han muerto y destru\u00eddo tantas y tales e tan infinito n\u00famero de \u00e1nimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin \u00faltimo el oro y henchirse de riquezas en muy breves d\u00edas e subir a estados muy altos e sin proporci\u00f3n de sus personas (conviene a saber): por la insaciable codicia e ambici\u00f3n que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas, e las gentes tan humildes, tan pacientes y tan f\u00e1ciles a sujetarlas; a las cuales no han tenido m\u00e1s respecto ni dellas han hecho m\u00e1s cuenta ni estima (hablo con verdad por lo que s\u00e9 y he visto todo el dicho tiempo), no digo que de bestias (porque pluguiera a Dios que como a bestias las hubieran tractado y estimado), pero como y menos que esti\u00e9rcol de las plazas. Y as\u00ed han curado de sus vidas y de sus \u00e1nimas, e por esto todos los n\u00fameros e cuentos dichos han muerto sin fee, sin sacramentos. Y esta es una muy notoria y averiguada verdad, que todos, aunque sean los tiranos y matadores, la saben e la confiesan: que nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hubieron recebido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos.<\/p>\n<p>DE LA ISLA ESPA\u00d1OLA<\/p>\n<p>En la isla Espa\u00f1ola, que fu\u00e9 la primera, como dijimos, donde entraron cristianos e comenzaron los grandes estragos e perdiciones destas gentes e que primero destruyeron y despoblaron, comenzando los cristianos a tomar las mujeres e hijos a los indios para servirse e para usar mal dellos e comerles sus comidas que de sus sudores e trabajos sal\u00edan, no content\u00e1ndose con lo que los indios les daban de su grado, conforme a la facultad que cada uno ten\u00eda (que siempre es poca, porque no suelen tener m\u00e1s de lo que ordinariamente han menester e hacen con poco trabajo e lo que basta para tres casas de a diez personas cada una para un mes, come un cristiano e destruye en un d\u00eda) e otras muchas fuerzas e violencias e vejaciones que les hac\u00edan, comenzaron a entender los indios que aquellos hombres no deb\u00edan de haber venido del cielo; y algunos escond\u00edan sus comidas; otros sus mujeres e hijos; otros hu\u00edanse a los montes por apartarse de gente de tan dura y terrible conversaci\u00f3n. Los cristianos d\u00e1banles de bofetadas e pu\u00f1adas y de palos, hasta poner las manos en los se\u00f1ores de los pueblos. E lleg\u00f3 esto a tanta temeridad y desverg\u00fcenza, que al mayor rey, se\u00f1or de toda la isla, un capit\u00e1n cristiano le viol\u00f3 por fuerza su propia mujer.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed comenzaron los indios a buscar maneras para echar los cristianos de sus tierras: pusi\u00e9ronse en armas, que son harto flacas e de poca ofensi\u00f3n e resistencia y menos defensa (por lo cual todas sus guerras son poco m\u00e1s que ac\u00e1 juegos de ca\u00f1as e aun de ni\u00f1os); los cristianos con sus caballos y espadas e lanzas comienzan a hacer matanzas e crueldades extra\u00f1as en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban ni\u00f1os y viejos, ni mujeres pre\u00f1adas ni paridas que no desbarrigaban e hac\u00edan pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hac\u00edan apuestas sobre qui\u00e9n de una cuchillada abr\u00eda el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete o le descubr\u00eda las entra\u00f1as. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres, por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las pe\u00f1as. Otros, daban con ellas en r\u00edos por las espaldas, riendo e burlando, e cayendo en el agua dec\u00edan: bull\u00eds, cuerpo de tal; otras criaturas met\u00edan a espada con las madres juntamente, e todos cuantos delante de s\u00ed hallaban. Hac\u00edan unas horcas largas, que juntasen casi los pies a la tierra, e de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redemptor e de los doce ap\u00f3stoles, poni\u00e9ndoles le\u00f1a e fuego, los quemaban vivos. Otros, ataban o liaban todo el cuerpo de paja seca peg\u00e1ndoles fuego, as\u00ed los quemaban. Otros, y todos los que quer\u00edan tomar a vida, cort\u00e1banles ambas manos y dellas llevaban colgando, y dec\u00edanles: &#8220;Andad con cartas.&#8221; Conviene a saber, lleva las nuevas a las gentes que estaban hu\u00eddas por los montes. Com\u00fanmente mataban a los se\u00f1ores y nobles desta manera: que hac\u00edan unas parrillas de varas sobre horquetas y at\u00e1banlos en ellas y pon\u00edanles por debajo fuego manso, para que poco a poco, dando alaridos en aquellos tormentos, desesperados, se les sal\u00edan las \u00e1nimas.<\/p>\n<p>Una vez vide que, teniendo en las parrillas quem\u00e1ndose cuatro o cinco principales y se\u00f1ores (y aun pienso que hab\u00eda dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros), y porque daban muy grandes gritos y daban pena al capit\u00e1n o le imped\u00edan el sue\u00f1o, mand\u00f3 que los ahogasen, y el alguacil, que era peor que el verdugo que los quemaba (y s\u00e9 c\u00f3mo se llamaba y aun sus parientes conoc\u00ed en Sevilla), no quiso ahogarlos, antes les meti\u00f3 con sus manos palos en las bocas para que no sonasen y atizoles el fuego hasta que se asaron de despacio como \u00e9l quer\u00eda. Yo vide todas las cosas arriba dichas y muchas otras infinitas. Y porque toda la gente que huir pod\u00eda se encerraba en los montes y sub\u00eda a las sierras huyendo de hombres tan inhumanos, tan sin piedad y tan feroces bestias, extirpadores y capitales enemigos del linaje humano, ense\u00f1aron y amaestraron lebreles, perros brav\u00edsimos que en viendo un indio lo hac\u00edan pedazos en un credo, y mejor arremet\u00edan a \u00e9l y lo com\u00edan que si fuera un puerco. Estos perros hicieron grandes estragos y carnecer\u00edas. Y porque algunas veces, raras y pocas, mataban los indios algunos cristianos con justa raz\u00f3n y santa justicia, hicieron ley entre s\u00ed, que por un cristiano que los indios matasen, hab\u00edan los cristianos de matar cien indios.<\/p>\n<p>LOS REINOS QUE HAB\u00cdA EN LA ISLA ESPA\u00d1OLA<\/p>\n<p>Hab\u00eda en esta isla Espa\u00f1ola cinco reinos muy grandes principales y cinco reyes muy poderosos, a los cuales cuasi obedec\u00edan todos los otros se\u00f1ores, que eran sin n\u00famero, puesto que algunos se\u00f1ores de algunas apartadas provincias no reconoc\u00edan superior dellos alguno. El un reino se llamaba Magu\u00e1, la \u00faltima s\u00edlaba aguda, que quiere decir el reino de la vega. Esta vega es de las m\u00e1s insignes y admirables cosas del mundo, porque dura ochenta leguas de la mar del Sur a la del Norte. Tiene de ancho cinco leguas y ocho hasta diez y tierras alt\u00edsimas de una parte y de otra. Entran en ella sobre treinta mil r\u00edos y arroyos, entre los cuales son los doce tan grandes como Ebro y Duero y Guadalquivir; y todos los r\u00edos que vienen de la una sierra que est\u00e1 al Poniente, que son los veinte y veinte y cinco mil, son riqu\u00edsimos de oro. En la cual sierra o sierras se contiene la provincia de Cibao, donde se dicen las minas de Cibao, donde sale aquel se\u00f1alado y subido en quilates oro que por ac\u00e1 tiene gran fama. El rey y se\u00f1or deste reino se llamaba Guarionex; ten\u00eda se\u00f1ores tan grandes por vasallos, que juntaba uno dellos diecis\u00e9is mil hombre de pelea para servir a Guarionex, e yo conoc\u00ed a algunos dellos. Este rey Guarionex era muy obediente y virtuoso, y naturalmente pac\u00edfico, y devoto a los reyes de Castilla, y di\u00f3 ciertos a\u00f1os su gente, por su mandado, cada persona que ten\u00eda casa, lo hueco de un cascabel lleno de oro, y despu\u00e9s, no pudiendo henchirlo, se lo cortaron por medio e di\u00f3 llena mitad, porque los indios de aquella isla ten\u00edan muy poca o ninguna industria de coger o sacar el oro de las minas. Dec\u00eda y ofresc\u00edase este cacique a servir al rey de Castilla con hacer una labranza que llegase desde la Isabela, que fu\u00e9 la primera poblaci\u00f3n de los cristianos, hasta la ciudad de Sancto Domingo, que son grandes cincuenta leguas, porque no le pidiesen oro, porque dec\u00eda, y con verdad, que no lo sab\u00edan coger sus vasallos. La labranza que dec\u00eda que har\u00eda s\u00e9 yo que la pod\u00eda hacer y con grande alegr\u00eda, y que valiera m\u00e1s al rey cada a\u00f1o de tres cuentos de castellanos, y aun fuera tal que causara esta labranza haber en la isla hoy m\u00e1s de cincuenta ciudades tan grandes como Sevilla.<\/p>\n<p>El pago que dieron a este rey y se\u00f1or, tan bueno y tan grande, fu\u00e9 deshonrarlo por la mujer, viol\u00e1ndosela un capit\u00e1n mal cristiano: \u00e9l, que pudiera aguardar tiempo y juntar de su gente para vengarse, acord\u00f3 de irse y esconderse sola su persona y morir desterrado de su reino y estado a una provincia que se dec\u00eda de los Ciguayos, donde era un gran se\u00f1or su vasallo. Desde que lo hallaron menos los cristianos no se les pudo encubrir: van y hacen guerra al se\u00f1or que lo ten\u00eda, donde hicieron grandes matanzas, hasta que en fin lo hobieron de hallar y prender, y preso con cadenas y grillos lo metieron en una nao para traerlo a Castilla. La cual se perdi\u00f3 en la mar y con \u00e9l se ahogaron muchos cristianos y gran cantidad de oro, entre lo cual pereci\u00f3 el grano grande, que era como una hogaza y pesaba tres mil y seiscientos castellanos, por hacer Dios venganza de tan grandes injusticias.<\/p>\n<p>El otro reino se dec\u00eda del Mari\u00e9n, donde agora es el Puerto Real, al cabo de la Vega, hacia el Norte, y m\u00e1s grande que el reino de Portugal, aunque cierto harto m\u00e1s felice y digno de ser poblado, y de muchas y grandes sierras y minas de oro y cobre muy rico, cuyo rey se llamaba Guacanagar\u00ed (\u00faltima aguda), debajo del cual hab\u00eda muchos y muy grandes se\u00f1ores, de los cuales yo vide y conoc\u00ed muchos, y a la tierra deste fu\u00e9 primero a parar el Almirante viejo que descubri\u00f3 las Indias; al cual recibi\u00f3 la primera vez el dicho Guacanagar\u00ed, cuando descubri\u00f3 la isla, con tanta humanidad y caridad, y a todos los cristianos que con \u00e9l iban, y les hizo tan suave y gracioso recibimiento y socorro y aviamiento7 (perdi\u00e9ndosele all\u00ed aun la nao en que iba el Almirante), que en su misma patria y de sus mismos padres no lo pudiera recibir mejor. Esto s\u00e9 por relaci\u00f3n y palabras del mismo Almirante. Este rey muri\u00f3 huyendo de las matanzas y crueldades de los cristianos, destru\u00eddo y privado de su estado, por los montes perdido. Todos los otros se\u00f1ores s\u00fabditos suyos murieron en la tiran\u00eda y servidumbre que abajo ser\u00e1 dicha.<\/p>\n<p>El tercero reino y se\u00f1or\u00edo fu\u00e9 la Maguana, tierra tambi\u00e9n admirable, san\u00edsima y fertil\u00edsima, donde agora se hace la mejor az\u00facar de aquella isla. El rey del se llam\u00f3 Caonab\u00f3. \u00c9ste en esfuerzo y estado y gravedad y cerimonias de su servicio, excedi\u00f3 a todos los otros. A \u00e9ste prendieron con una gran sutileza y maldad, estando seguro en su casa. Meti\u00e9ronlo despu\u00e9s en un nav\u00edo para traello a Castilla, y estando en el puerto seis nav\u00edos para se partir, quiso Dios mostrar ser aquella con las otras grande iniquidad y injusticia y envi\u00f3 aquella noche una tormenta que hundi\u00f3 todos los nav\u00edos y ahog\u00f3 todos los cristianos que en ellos estaban, donde muri\u00f3 el dicho Caonab\u00f3 cargado de cadenas y grillos. Ten\u00eda este se\u00f1or tres o cuatro hermanos muy varoniles y esforzados como \u00e9l; vista la prisi\u00f3n tan injusta de su hermano y se\u00f1or y las destruiciones y matanzas que los cristianos en los otros reinos hac\u00edan, especialmente desde que supieron que el rey su hermano era muerto, pusi\u00e9ronse en armas para ir a cometer y vengarse de los cristianos; van los cristianos a ellos con ciertos de caballo (que es la m\u00e1s perniciosa arma que puede ser para entre indios) y hacen tanto estragos y matanzas que asolaron y despoblaron la mitad de todo aquel reino.<\/p>\n<p>El cuarto reino es el que se llam\u00f3 de Xaragu\u00e1; \u00e9ste era como el meollo o m\u00e9dula o como la corte de toda aquella isla; exced\u00eda a la lengua y habla ser m\u00e1s polida; en la polic\u00eda y crianza m\u00e1s ordenada y compuesta; en la muchedumbre de la nobleza y generosidad, porque hab\u00eda muchos y en gran cantidad se\u00f1ores y nobles; y en la lindeza y hermosura de toda la gente, a todos los otros. El rey y se\u00f1or d\u00e9l se llamaba Behechio; ten\u00eda una hermana que se llamaba Anacaona. Estos dos hermanos hicieron grandes servicios a los reyes de Castilla e inmensos beneficios a los cristianos, libr\u00e1ndolos de muchos peligros de muerte, y despu\u00e9s de muerto el rey Behechio qued\u00f3 en el reino por se\u00f1ora Anacaona. Aqu\u00ed lleg\u00f3 una vez el gobernador que gobernaba esta isla con sesenta de caballo y m\u00e1s trecientos peones, que los de caballos solos bastaban para asolar a toda la isla y la tierra firme, y lleg\u00e1ronse m\u00e1s de trescientos se\u00f1ores a su llamado seguros, de los cuales hizo meter dentro de una casa de paja muy grande los m\u00e1s se\u00f1ores por enga\u00f1o, e metidos les mand\u00f3 poner fuego y los quemaron vivos. A todos los otros alancearon e metieron a espada con infinita gente, e a la se\u00f1ora Anacaona, por hacerle honra, ahorcaron. Y acaesc\u00eda algunos cristianos, o por piedad o por codicia, tomar algunos ni\u00f1os para ampararlos no los matasen, e pon\u00edanlos a las ancas de los caballos: ven\u00eda otro espa\u00f1ol por detr\u00e1s e pas\u00e1balo con su lanza. Otros\u00ed, estaba el ni\u00f1o en el suelo, le cortaban las piernas con el espada. Alguna gente que pudo huir desta tan inhumana crueldad, pas\u00e1ronse a una isla peque\u00f1a que est\u00e1 cerca de all\u00ed ocho leguas en la mar, y el dicho gobernador conden\u00f3 a todos estos que all\u00ed se pasaron que fuesen esclavos, porque huyeron de la carnicer\u00eda.<\/p>\n<p>El quinto reino se llamaba Hig\u00fcey e se\u00f1ore\u00e1balo una reina vieja que se llam\u00f3 Higuanam\u00e1. A \u00e9sta ahorcaron; e fueron infinitas las gentes que yo vide quemar vivas y despedazar e atormentar por diversas y nuevas maneras de muertes e tormentos y hacer esclavos todos los que a vida tomaron. Y porque son tantas las particularidades que en estas matanzas e perdiciones de aquellas gentes ha habido, que en mucha escritura no podr\u00edan caber (porque en verdad que creo que por mucho que dijese no pueda explicar de mil partes una), s\u00f3lo quiero en lo de las guerras susodichas concluir con decir e afirmar que en Dios y en mi conciencia que tengo por cierto que para hacer todas las injusticias y maldades dichas e las otras que dejo e podr\u00eda decir, no dieron m\u00e1s causa los indios ni tuvieron m\u00e1s culpa que podr\u00edan dar o tener un convento de buenos e concertados religiosos para robarlos e matarlos y los que de la muerte quedasen vivos, ponerlos en perpetuo cautiverio e servidumbre de esclavos. Y m\u00e1s afirmo, que hasta que todas las muchedumbres de gentes de aquella isla fueron muertas e asoladas, que pueda yo creer y conjecturar, no cometieron contra los cristianos un solo pecado mortal que fuese punible por hombres; y los que solamente son reservados a Dios, como son los deseos de venganza, odio y rancor que pod\u00edan tener aquellas gentes contra tan capitales enemigos como les fueron los cristianos, \u00e9stos creo que cayeron en muy pocas personas de los indios, y eran poco m\u00e1s impetuosos e rigurosos, por la mucha experiencia que dellos tengo, que de ni\u00f1os o muchachos de diez o doce a\u00f1os. Y s\u00e9 por cierta e infalible sciencia que los indios tuvieron siempre just\u00edsima guerra contra los cristianos, e los cristianos una ni ninguna nunca tuvieron justa contra los indios, antes fueron todas diab\u00f3licas e injust\u00edsimas e mucho m\u00e1s que de ning\u00fan tirano se puede decir del mundo; e lo mismo afirmo de cuantas han hecho en todas las Indias.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de acabadas las guerras e muertes en ellas, todos los hombres, quedando com\u00fanmente los mancebos y mujeres y ni\u00f1os, reparti\u00e9ronlos entre s\u00ed, dando a uno treinta, a otro cuarenta, a otro ciento y docientos (seg\u00fan la gracia que cada uno alcanzaba con el tirano mayor, que dec\u00edan gobernador). Y as\u00ed repartidos a cada cristiano d\u00e1banselos con esta color: que los ense\u00f1ase en las cosas de la fe cat\u00f3lica, siendo com\u00fanmente todos ellos idiotas y hombres crueles, avar\u00edsimos e viciosos, haci\u00e9ndoles curas de \u00e1nimas. Y la cura o cuidado que dellos tuvieron fu\u00e9 enviar los hombres a las minas a sacar oro, que es trabajo intolerable, e las mujeres pon\u00edan en las estancias, que son granjas, a cavar las labranzas y cultivar la tierra, trabajo para hombres muy fuertes y recios. No daban a los unos ni a las otras de comer sino yerbas y cosas que no ten\u00edan sustancia; sec\u00e1baseles la leche de las tetas a las mujeres paridas, e as\u00ed murieron en breve todas las criaturas. Y por estar los maridos apartados, que nunca v\u00edan a las mujeres, ces\u00f3 entre ellos la generaci\u00f3n; murieron ellos en las minas, de trabajos y hambre, y ellas en las estancias o granjas, de lo mesmo, e as\u00ed se acabaron tanta e tales multitudes de gentes de aquella isla; e as\u00ed se pudiera haber acabado todas las del mundo. Decir las cargas que les echaban de tres y cuatro arrobas, e los llevaban ciento y doscientas leguas (y los mismos cristianos se hac\u00edan llevar en hamacas, que son como redes, acuestas de los indios), porque siempre usaron dellos como de bestias para cargar. Ten\u00edan mataduras en los hombros y espaldas, de las cargas, como muy matadas bestias; decir asimismo los azotes, palos, bofetadas, pu\u00f1adas, maldiciones e otros mil g\u00e9neros de tormentos que en los trabajos les daban, en verdad que en mucho tiempo ni papel no se pudiese decir e que fuese para espantar los hombres.<\/p>\n<p>Y es de notar que la perdici\u00f3n destas islas y tierras se comenzaron a perder y destruir desde que all\u00e1 se supo la muerte de la seren\u00edsima reina do\u00f1a Isabel, que fu\u00e9 el a\u00f1o de mil e quinientos e cuatro, porque hasta entonces s\u00f3lo en esta isla se hab\u00edan destru\u00eddo algunas provincias por guerras injustas, pero no de todo, y \u00e9stas por la mayor parte y cuasi todas se le encubrieron a la Reina. Porque la Reina, que haya santa gloria, ten\u00eda grand\u00edsimo cuidado e admirable celo a la salvaci\u00f3n y prosperidad de aquellas gentes, como sabemos los que lo vimos y palpamos con nuestros ojos e manos los ejemplos desto.<\/p>\n<p>D\u00e9bese de notar otra regla en esto: que en todas las partes de las Indias donde han ido y pasado cristianos, siempre hicieron en los indios todas las crueldades susodichas, e matanzas, e tiran\u00edas, e opresiones abominables en aquellas inocentes gentes; e a\u00f1ad\u00edan muchas m\u00e1s e mayores y m\u00e1s nuevas maneras de tormentos, e m\u00e1s crueles siempre fueron porque los dejaba Dios m\u00e1s de golpe caer y derrocarse en reprobado juicio o sentimiento.<\/p>\n<p>DE LAS DOS ISLAS DE SANT JUAN Y JAMAICA<\/p>\n<p>Pasaron a la isla de Sant Juan y a la de Jamaica (que eran unas huertas y unas colmenas) el a\u00f1o de mil e quinientos y nueve los espa\u00f1oles, con el fin e prop\u00f3sito que fueron a la Espa\u00f1ola. Los cuales hicieron e cometieron los grandes insultos e pecados susodichos, y a\u00f1adieron muchas se\u00f1aladas e grand\u00edsimas crueldades m\u00e1s, matando y quemando y asando y echando a perros bravos, e despu\u00e9s oprimiendo y atormentando y vejando en las minas y en los otros trabajos, hasta consumir y acabar todos aquellos infelices inocentes: que hab\u00eda en las dichas dos islas m\u00e1s de seiscientas mil \u00e1nimas, y creo que m\u00e1s de un cuento, e no hay hoy en cada una doscientas personas, todas perecidas sin fe e sin sacramentos.<\/p>\n<p>DE LA ISLA DE CUBA<\/p>\n<p>El a\u00f1o de mil e quinientos y once pasaron a 1a isla de Cuba, que es como dije tan luenga como de Valladolid a Roma (donde hab\u00eda grandes provincias de gentes), comenzaron y acabaron de las maneras susodichas e mucho m\u00e1s y m\u00e1s cruelmente. Aqu\u00ed acaescieron cosas muy se\u00f1aladas. Un cacique e se\u00f1or muy principal, que por nombre tenia Hatuey, que se hab\u00eda pasado de la isla Espa\u00f1ola a Cuba con mucha gente por huir de las calamidades e inhumanas obras de los cristianos, y estando en aquella isla de Cuba, e d\u00e1ndole nuevas ciertos indios, que pasaban a ella los cristianos, ayunt\u00f3 mucha de toda su gente e d\u00edjoles: &#8220;Ya sab\u00e9is c\u00f3mo se dice que los cristianos pasan ac\u00e1, e ten\u00e9is experiencia cu\u00e1les han parado a los se\u00f1ores fulano y fulano y fulano; y aquellas gentes de Hait\u00ed (que es la Espa\u00f1ola) lo mesmo vienen a hacer ac\u00e1. \u00bfSab\u00e9is quiz\u00e1 por qu\u00e9 lo hacen?&#8221; Dijeron: &#8220;No; sino porque son de su natura crueles e malos.&#8221; Dice \u00e9l: &#8220;No lo hacen por s\u00f3lo eso, sino porque tienen un dios a quien ellos adoran e quieren mucho y por haberlo de nosotros para lo adorar, nos trabajan de sojuzgar e nos matan.&#8221; Ten\u00eda cabe s\u00ed una cestilla llena de oro en joyas y dijo: &#8220;Veis aqu\u00ed el dios de los cristianos; hag\u00e1mosle si os parece are\u00edtos (que son bailes y danzas) e quiz\u00e1 le agradaremos y les mandar\u00e1 que no nos hagan mal.&#8221; Dijeron todos a voces: &#8220;\u00a1Bien es, bien es!&#8221; Bail\u00e1ronle delante hasta que todos se cansaron. Y despu\u00e9s dice el se\u00f1or Hatuey: &#8220;Mira, como quiera que sea, si lo guardamos, para sac\u00e1rnoslo, al fin nos han de matar; ech\u00e9moslo en este r\u00edo.&#8221; Todos votaron que as\u00ed se hiciese, e as\u00ed lo echaron en un r\u00edo grande que all\u00ed estaba.<\/p>\n<p>Este cacique y se\u00f1or anduvo siempre huyendo de los cristianos desque llegaron a aquella isla de Cuba, como quien los conosc\u00eda, e defend\u00edase cuando los topaba, y al fin lo prendieron. Y s\u00f3lo porque hu\u00eda de gente tan inicua e cruel y se defend\u00eda de quien lo quer\u00eda matar e oprimir hasta la muerte a s\u00ed e toda su gente y generaci\u00f3n, lo hubieron vivo de quemar. Atado a un palo dec\u00edale un religioso de San Francisco, sancto var\u00f3n que all\u00ed estaba, algunas cosas de Dios y de nuestra fee, (el cual nunca las hab\u00eda jam\u00e1s o\u00eddo), lo que pod\u00eda bastar aquel poquillo tiempo que los verdugos le daban, y que si quer\u00eda creer aquello que le dec\u00eda ir\u00eda al cielo, donde hab\u00eda gloria y eterno descanso, e si no, que hab\u00eda de ir al infierno a padecer perpetuos tormentos y penas. \u00c9l, pensando un poco, pregunt\u00f3 al religioso si iban cristianos al cielo. El religioso le respondi\u00f3 que s\u00ed, pero que iban los que eran buenos. Dijo luego el cacique, sin m\u00e1s pensar, que no quer\u00eda \u00e9l ir all\u00e1, sino al infierno, por no estar donde estuviesen y por no ver tan cruel gente. Esta es la fama y honra que Dios e nuestra fee ha ganado con los cristianos que han ido a las Indias.<\/p>\n<p>Una vez, sali\u00e9ndonos a recebir con mantenimientos y regalos diez leguas de un gran pueblo, y llegados all\u00e1, nos dieron gran cantidad de pescado y pan y comida con todo lo que m\u00e1s pudieron; s\u00fabitamente se les revisti\u00f3 el diablo a los cristianos e meten a cuchillo en mi presencia (sin motivo ni causa que tuviesen) m\u00e1s de tres mil \u00e1nimas que estaban sentados delante de nosotros, hombres y mujeres e ni\u00f1os. All\u00ed vide tan grandes crueldades que nunca los vivos tal vieron ni pensaron ver.<\/p>\n<p>Otra vez, desde a pocos d\u00edas, envi\u00e9 yo mensajeros, asegurando que no temiesen, a todos los se\u00f1ores de la provincia de la Habana, porque ten\u00edan por o\u00eddas de mi cr\u00e9dito, que no se ausentasen, sino que nos saliesen a recibir, que no se les har\u00eda mal ninguno (porque de las matanzas pasadas estaba toda la tierra asombrada), y esto hice con parecer del capit\u00e1n; e llegados a la provincia sali\u00e9ronnos a recebir veinte e un se\u00f1ores y caciques, e luego los prendi\u00f3 el capit\u00e1n, quebrantando el seguro que yo les hab\u00eda dado, e los quer\u00eda quemar vivos otro d\u00eda diciendo que era bien, porque aquellos se\u00f1ores alg\u00fan tiempo hab\u00edan de hacer alg\u00fan mal. V\u00eddeme en muy gran trabajo quitarlos de la hoguera, pero al fin se escaparon.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que todos los indios de la tierra desta isla fueron puestos en la servidumbre e calamidad de los de la Espa\u00f1ola, vi\u00e9ndose morir y perecer sin remedio, todos comenzaron a huir a los montes; otros, a ahorcarse de desesperados, y ahorc\u00e1banse maridos e mujeres, e consigo ahorcaban los hijos; y por las crueldades de un espa\u00f1ol muy tirano (que yo conoc\u00ed) se ahorcaron m\u00e1s de doscientos indios. Pereci\u00f3 desta manera infinita gente.<\/p>\n<p>Oficial del rey hobo en esta isla que le dieron de repartimiento trescientos indios e a cabo de tres meses hab\u00eda muerto en los trabajos de las minas los docientos e setenta, que no le quedaron de todos sino treinta, que fue el diezmo. Despu\u00e9s le dieron otros tantos y m\u00e1s, e tambi\u00e9n los mat\u00f3, e d\u00e1banle m\u00e1s y m\u00e1s mataba, hasta que se muri\u00f3 y el diablo le llev\u00f3 el alma.<\/p>\n<p>En tres o cuatro meses, estando yo presente, murieron de hambre, por llevarles los padres y las madres a las minas, m\u00e1s de siete mil ni\u00f1os. Otras cosas vide espantables.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s acordaron de ir a montear los indios que estaban por los montes, donde hicieron estragos admirables, e as\u00ed asolaron e despoblaron toda aquella isla, la cual vimos agora poco ha y es una gran l\u00e1stima e compasi\u00f3n verla yermada y hecha toda una soledad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias [Cr\u00f3nica de Indias: Texto completo] Fray Bartolom\u00e9 de las Casas Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destruici\u00f3n de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolom\u00e9 de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, a\u00f1o 1552 ARGUMENTO DEL PRESENTE EP\u00cdTOME Todas las cosas que han acaecido en las Indias, desde<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68,251],"tags":[],"class_list":["post-4084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-antigua","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4084"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4084\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}